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sábado, junio 20, 2026

NOTICIA 2465ª DESDE EL BAR: EL DÍA DE LA REVELACIÓN, UNA DE SPIELBERG

La música del final de la película comenzaba a sonar. Las luces se encendieron y algunas personas aún seguían en sus butacas. Otras comienzan a salir por la rampa de debajo de la pantalla. Entre ellas yo. Soy el primero en alcanzar la puerta de salida bajo una pantalla emitiendo títulos de crédito. Salgo de la sala y comienzo a bajar las escaleras hacia la salida del edificio del centro comercial Quadernillos. Detrás de mí han salido dos mujeres. "Vaya morralla", escucho comentarle de manera clara la una a la otra. Duras palabras para Steven Spielberg, uno de los genios del cine, uno de los que reinventaron la ciencia ficción, pero también el cine de entretenimiento desde la década de 1970. Sin él mucho del cine actual no sería como es, muchas de las formas de narrar, tampoco. Hay otros que hicieron lo mismo en su día, como Hitchcock o Tarantino. Spielberg, a sus 79 años, volvía a hacer una película, y viniendo de vueltas de todo le apetecía regresar a uno de los temas que le han apasionado desde joven, los extraterrestres. 

Es una película esperada. Lo es porque Spielberg es Spielberg y ha construido el imaginario y buena parte de la cultura popular del último cuarto del siglo XX en adelante. Lo es porque ha creado un cine entretenido, a veces comprometido, a veces a modo cuento o aventuras que ha terminado afectando emocionalmente a millones de personas en el mundo a lo largo de generaciones de todas las edades. Quien más y quien menos tiene algo que contar sobre algún momento de su vida y algo relacionado con Spielberg. Incluso George Lucas le debe a Spielberg gran parte del triunfo inicial de su carrera cinematográfica. Por esa amistad y deuda inicial ambos se hacen guiños el uno al otro en sus películas. Spielberg introdujo Star Wars en Indiana Jones y en E.T., por ejemplo, y Lucas a E.T. en Star Wars.  Sólo con estos títulos podríamos explicar la cultura de masas desde la década de 1980... y los recuerdos de numerosas personas. Hoy día probablemente de numerosas personas que en aquellos años eran niños y niñas, y que en este 2026 somos gente en la cuarentena de años, algunos en la cincuentena o en la sesentena. Así que era esperada la película de papá Spielberg, que ya está mayor y se permite hacer cine más libremente, como demostró con Los Fabelman, su última película como director hasta la fecha, estrenada en 2022, autobiográfica.

Durante muchos años se consideró que su peor película había sido una torcedura de pie a modo de comedia en sus inicios, 1941 (1979), ambientada en el ataque a Pearl Harbor de la Segunda Guerra Mundial. revisada a ojos de hoy hace años que se ha revalorizado como una forma de hacer humor y a la vez de ser congruente con un cine desenfadado que desarrolló él mismo en lenguaje del cine en la década de 1980, imitado en cierto modo por otros directores de esos años. En España deja muy mal sabor de boca Amistad (1997), una película antiesclavista ambientada en una historia real del siglo XIX que implica a un esclavista español en un juicio en Estados Unidos, a pesar de que Estados Unidos tiene en un haber una Historia del esclavismo y del racismo más duramente asentada en su ser que España. En todo caso, la película no es mala, aún a pesar de lo incómodo para un español a sabiendas de que Spielberg no tocó en ningún momento el carácter esclavista de su propia nación en ese siglo, que hasta tuvo una guerra civil por él. Dura puede ser Lincoln (2012), una biografía del presidente con un contundente peso de la retórica política. No es mala película, pero es difícil, porque incita a verla con una reflexión profunda, como quien lee un tratado. Así que el título de la peor película de Spielberg tenía más consenso en Caballo de batalla (2011), una película antibelicista ambientada en la Primera Guerra Mundial que usaba al caballo como ser inocente obligado a ir a la guerra, pero que parecía una historia de amor entre humano y caballo un tanto extraña. Quizá esa es una película muy incomprendida, pero Spielberg es Spielberg y lo peor de él es habitualmente buen material de cine. Algo así de "esto es bueno, el resto es excelente".

La nueva película es El día de la revelación. Algunas personas públicas ya habían comentado en redes sociales cosas como que Spielberg les debe devolver dos horas y media de su vida, por ejemplo lo dijo en X Maya Pixelskaya, colaboradora de La Sexta en el programa Zapeando. En Cadena SER el crítico de cine de Hoy por Hoy dijo el jueves que la película es buena, pero que es probablemente la más floja de Spielberg. Sin embargo en FilmAffinity, de las palabras de ese mismo crítico, sólo se ha transcrito lo más optimista y a favor. de hecho, en FilmAffinity se leen fragmentos de crítica de cine en prensa y radio españolas que escriben muy bien de ella, salvo La Razón, que la llama irregular, y El País, que dice que es tediosa y sin gracia. Y ahí tenemos el comentario de las dos mujeres de cuando yo salí del cine, "vaya morralla".

Personalmente he visto todas las películas de Spielberg a lo largo de mi vida. Repasando la filmografía para escribir esto me doy cuenta que es así. Una buena parte de ella en cine, muchas el mismo día del estreno, el resto en televisión o video, y todas tienen en mí un recuerdo personal ya familiar, ya de amistad, ya íntimo y personal. Algunas las vi el mismo día del estreno como Hook, el capitán Garfio (1991), Parque Jurásico (1993), La lista de Schindler (1993), Salvar al soldado Ryan (1998) o El puente de los espías (2015), entre otras muchas que vi en pantalla grande. En esta ocasión le comenté ir a una amiga con la que alguna más de él he visto en cine, pero no quiso. Como no quisieron otras amistades. Sólo una amistad me dijo de ir con él y su familia, pero al final quise ir ayer. Así que cogí el tren de mi trabajo a Quadernillos y allí me presenté con mi mochila del trabajo aún a la espalda. Como un acto personal, con algunos recuerdos nostálgicos, pero como un acto para conmigo.

Algunos periódicos han comentado que se trata de una trilogía junto a la mencionada E.T., y con Encuentros en la tercera fase (1977). No es así. Tienen en común ser de extraterrestres no belicosos en nuestro planta Tierra, pero nada más. Aún cuando la actual película sí pueda tener nexos y claros lazos con Encuentros en la tercera fase, incluso aceptando que hay un guiño visual buscado para ser efectista que parece que estará E.T. como personaje, pero no son una trilogía. Ahora bien, ver Encuentros en la tercera fase puede enriquecer la experiencia de ver la actual El día de la revelación.

La cosa es que Spielberg no sólo hace referencia a su película de 1977 y un guiño a E.T., hace referencias a todo el cine de serie B de la ciencia ficción de la década de 1950, cuando él era niño. De hecho algunos detalles del guion y de los personajes son asuntos ya icónicos y tópicos de ese cine en los 1950-1960, en parte parodiados en Mars attacks! (Tim Burton, 1996). Spielberg lo recoge y le da un toque de seriedad a mismas situaciones y tipos de personajes, como eso de poner a la mujer del tiempo metereológico como principal comunicadora de una de las noticias más importante de la Humanidad. De hecho, algo de poner en tono de seriedad cosas que se tomarían a humor sí que hay, porque a poco que tengas un poco de cultura popular, mínimo que tengas, te das cuenta que la casa de la infancia de la protagonista tiene la misma forma por fuera y por dentro que la casa de la serie de humor de dibujos animados Los Simpsons, y que la trama acerca de que se acerca el día de la revelación envolviéndola en un trasunto casi de fin del mundo recuerda a uno de los capítulos de la serie. Ya se sabe, todo está ya dicho en Los Simpsons. Pero es que también hay algo, mucho en realidad, de Contacto (Robert Zemeckis, 1997), al dotarle Spielberg de un  pseudo texto entre religioso y científico... mal desarrollado... lamentablemente mal desarrollado, infantilmente mál desarrollado. Y también hay algo del cómic, de El regreso del caballero oscuro (Frank Miller, 1986). Justo en ese fondo en el que en televisores y radios se oyen noticias de una posible tercera guerra mundial a punto de estallar por conflictos en la frontera entre Rusia y Corea del Norte, cosa que en el cómic era por conflictos de intervención de Estados Unidos y la Unión Soviética en la isla de Corto Maltés.

El principal problema de la película, siento decirlo, lamento mucho decirlo, es el guion, que escribió Spielberg junto a un guionista con el que ha trabajado muchas veces, David Koepp. El resto, lo que son los planos, la forma de narrar visualmente aparte de lo que se oye, la música de John Williams que vuelve a trabajar con Spielberg, las luces y colores (prima el ocre y los tonos térreos y los fríos del azul), los efectos especiales al servicio de la Historia... todo es puro Spielberg. Se le reconoce totalmente, aún cuando en toda la trama la protagonista parece fumada de marihuana en lugar de traumada. Todo lo técnico es Spielberg, y es reconocible, hay formas que nos recuerdan la forma de narrar en E.T., por ejemplo, y secuencias que te ponen en tensión como en Encuentros en la tercera fase. Sí, Spielberg va al grano, a lo que quería, narrar lo que narraba de joven. Y sí, por el camino mete referencias propias y ajenas, no se sabe a veces muy bien porqué, como lo de Los Simpsons, pero sí, es él. Pero el guion, ahí está el problema. O quizá es que yo necesito volverla a ver, coger detalles que se me pasaron, o quizá repensarla, fijarme en algo de la trama que no vi... no sé... pero en principio, sí,. la película falla. Y lamento de corazón, de verdad lo lamento tanto decirlo y reconocerlo siendo Spielberg.

El asunto de conflicto religioso no sólo no tiene gancho, es que no parece ni un conflicto, sólo un planteamiento infantil de una de los personajes de lo que es la fe. El asunto de lo de la tercera guerra mundial... está y no está, pero además no tiene sentido hoy día plantear un conflicto entre Rusia y Corea del Norte, que en la vida real son aliados, y de paso meter luego a la Unión Europea como si fuera una potencia militar, cuando no tenemos ejército de la Unión... y que Estados Unidos sea mera comparsa que sólo mira el televisor. Ahí Spielberg ha podido ser cobarde, no querer mencionar la guerra de Ucrania, o quizá no tocar el asunto de Israel en Oriente Medio, y por supuesto no mencionar ni a Trump ni que Estados Unidos ahora mismo azuza las guerras. O quizá no ha querido mencionarlo para poder seguir contando sus historias libremente, o sea: meter entre líneas el mensaje a través de otros protagonistas para pasar cancelaciones, como hacían muchos creadores en España durante la dictadura de Franco con la censura. 

Resulta que la película a veces te explica fenómenos paranormales de fantasmas con cosas normales de extraterrestres, y ese detalle sí es un punto muy a favor, por innovador de cómo lo plantea, pero es que mete una serie de hilos a tirar de ellos que de ninguno tira. Lo toca todo y nada toca, y lo que toca lo toca sin bases sólidas. Las partes que abandonan lo teológico-científicio para pasar a lo metafísico y filosófico, tampoco tampoco tienen peso ni profundidad, son meras cosas superficiales y casi sin reflexión. Lo político ya hemos dicho que es un fondo, como un murmullo, y casi mal planteado... Pero es que además ese murmullo es lo que pretende que al final sea lo principal, cuando a lo largo de la película apenas estaba de fondo. En el cómic citado funciona porque al leer sabes que algo pasa, en la película es otro lenguaje y otra percepción. Quizá lo más inquietante no es que la gran revelación es que existen los extraterrestres, no desvelo nada, la trama de la película se anuncia así, es justamente el final de cómo acaba ese mensaje, que no termina de decirse y queda abierto a interpretación del espectador, cuando el mundo se debate en los medios de comunicación entre el momento en el que va a estallar la guerra como el momento que elijen los extraterrestres para dar la noticia de que existen y de... de algo más que le susurra a la mujer del tiempo. Algo que va a pasar. Y eso nos lleva a una de las películas que Spielberg siempre citó como una referencia para él, Ultimátum a La Tierra (Robert Wise, 1951), una película pacifista de ciencia ficción con amenaza de los extraterrestres a los terrícolas por no cuidar su planeta con tanta guerra y las armas nucleares.

Lo que sí queda claro es que toda la película en sí tiene algo común: la trama principal, las tramas secundarias, hasta la construcción de todos y cada uno de los personajes coinciden en que tienen una realidad, pero a la vez se construyen sobre otra falsa realidad. Por lo que se incide en las falsas realidades, la construcción de identidades para no mostrar la auténtica y la manipulación a gran y a pequeña escala del otro. Y en ese texto aparece las sociedades secretas millonarias, las teorías de la conspiración... el espionaje. Se denuncia un mundo que se ha acostumbrado a la manipulación y a las falsas realidades como forma de vida por todos aceptados. Donde mejor se ve esto es en la escena donde uno de los personajes confiesa haber sido monja, o donde se hace desaparecer una casa entera. Usted va a ver y a pensar lo que yo quiera, como denuncia Spielberg de la sociedad actual y ahí sí hay un mensaje Spielberg, aún cuando se diluya en el todo del metraje.

¿La película más floja? Puede ser. Lo reconozco. Creo que es un guion mal planteado. Pero el resto es puro Spielberg. Que sí, que flojea, pero aún así, es Spielberg. El final de la película derrumba aquellas partes que podrían elevarla un poco, como el planteamiento de las falsas realidades que nos hacen ver fantasmas. Lamentablemente lo hace, ese final desinfla todo lo que aún podría decir que dentro de lo que hay no está mal. El final está fatalmente pensado porque no es un planteamiento sólido como algo plausible en un medio de comunicación ni en la audiencia, tal como se plantea. Pero es verdad que están esas partes que sí me atraen un poco, a pesar de un guion que no entiendo como lo ha aceptado y desarrollado así Spielberg. Quizá debiera volver a verla, por si es que se me escapó a mí algo.

Pero Spielberg es Spielberg, eso es así. No se le puede ignorar, aunque quisiera que no fuera este su último largometraje.

jueves, enero 18, 2024

NOTICIA 2288ª DESDE EL BAR: LOS LIBROS, COMENTADOS, QUE LEÍ EN 2015-2019 (adulto, segunda mitad de treintañero, 2 de 5)

Sigo con la segunda entrega de los libros que leí durante mi segunda treintena de edad.

2016: 37 años.

Leí 28 libros, de los cuales ocho eran novelas gráficas (al menos uno de los volúmenes de estas eran en realidad 3 libros diferentes, por lo que en realidad podríamos decir que leí 30 libros este año). Tan sólo cuatro de los libros estaban editados digitalmente y no en papel.

Lo cierto es que este año de todos los libros leídos hay que anotar necesariamente que cuatro de los libros leídos no los leí una vez, si no varias veces, ya que tuve que trabajar en ellos ya sea porque yo mismo colaboraba en su escritura o porque se me pidió por parte de sus autores colaboración o algún texto mío. De ese modo hay que anotar que podría sumar varias revisiones que hice de mi primer libro publicado Relatos de la Gran Guerra para poder publicarlo en mayo con la editorial Atlantis, o bien de otros libros que estoy preparando para su edición. Mi libro lo pudo ver publicado mi madre, fue el único que vio publicado. Estuvo muy orgullosa, sobre todo cuando una enfermera que la atendía en el hospital me reconoció en la foto de contraportada. Como sea, 2016 fue un año complejo. Por un lado es verdad que seguía la buena racha de recitales de muchos de los creadores de Alcalá iniciada con el impulso de El Laboratorio creado en 2015, pero sobre primavera cerraba el bar por motivos personales. Por otro lado yo seguía dando tumbos en el desempleo y con trabajos muy precarios en archivo o ayudas a amigos atendiendo una librería o repartiendo prensa, pero estuve mucho en el desempleo y mi economía terminó cayendo en números rojos, a poco que ganaba algo de dinero servía para devolverle a mi madre lo que me dejaba para tener una vida de gastos muy mínimos, aunque aún fuera a los recitales. Por otro lado la salud de mi madre fue empeorando y se trajo a su hermano a vivir con nosotros, con una salud también muy precaria. De repente me veía atendiendo a menudo muchas tareas de la casa, con el sólo conocimiento de mi madre y una vecina amiga suya, más las amistades que pasaron por casa y lo vieron, acompañando a mi madre a médicos y hospitales, también a mi tío, pasando a veces temporadas de días casi completos en el hospital con ellos, en urgencias o en habitación y teniendo que negar ir a entrevistas de trabajo porque a menudo o estaba en urgencias mi madre o lo estaba mi tío. Además debía cambiarle la sonda de orina al tío, o ayudarle en el servicio o con la ducha. Esta situación se hizo especialmente constante en la segunda mitad del año, cuando llegó el tío a casa, la primera mitad estuvo un poco más despejada, sólo con los asuntos de salud de mi madre, pero tenía otros problemas personales de corte emocional. Entre tanto mi ruina económica continuaba y eso no mejoraba mi vida más privada. Por otro lado murió mi último abuelo vivo, al cual yo iba a visitar sin avisar a su residencia de ancianos ni anunciarlo a nadie, porque no tengo porqué anunciar a bombo y platillo las cosas que hago. La residencia estaba en otro pueblo, que aunque cercano a Alcalá sólo tiene dos autobuses al día, o tenía, y encima cobraban proporcionalmente más caro que si fueras a Madrid, por lo que no pude ir todo lo que hubiera querido, porque además cuando llegaba a ese pueblo solía ser a la hora de comer de él y para regresar había que quedarse unas horas en ese pueblo. Sólo mi madre y mi tía Sagrario sabían de esas visitas, más una amiga mía, más que nada porque yo vivía con mi madre y porque a mi tía se lo contaba mi abuelo cuando la cabeza le venía. Como sea, el abuelo murió. Se recibió su herencia que se repartió entre bastantes y la parte que me tocó sirvió para pagar las tasas de herencia, saldar al completo lo que quedaba de deuda con mi madre y el otro poco me sirvió para vivir varios meses de 2017 y los papeleos de la muerte de mi madre, pero eso es ya al año siguiente. Luego no tuve nada, nada de aquello, se fue todo en pagar cosas de muertos y deudas. Al menos, lo dije por entonces, tuve la satisfacción de sentir que había pagado todas mis deudas. De no deber nada a nadie. A mi madre nunca me dio dinero, nunca me pagó nada, todo fue siempre préstamo y lo devolví, entre malos empleos escasos y esta herencia. Aunque también es cierto que más de una vez no tuve comida, a pesar de que hacía otras tareas, como los médicos, las coladas, duchar a mi tío y cambiarle las bolsas de orina o llevarle a caminar, o... paradoja, cocinar para la familia más de una vez que mi madre no estaba para cocinar. No daba a basto, seguía manteniendo contactos y salidas, pero se disminuyeron, aunque cuando salí fue sonado. Esta situación, repito, se agravó mucho en la segunda mitad del año. No daba a basto sobre todo hacia los últimos meses del año cuando o estaba ingresada mi madre o lo estaba mi tío y había que estar con ellos, y cuando no ir a consultas médicas. Como sea, año difícil donde a la vez seguía la fiesta de recitales, conciertos y demás... y mi propia crisis emocional en mi vida más privada. Por fuera de mi vida privada, esto no se veía. Sólo al poeta contracultural.

El maestro y Margarita (Mijaíl Bulgákov, escrito entre 1928-1941, publicado por primera vez en 1967): Este libro me lo regaló Sofia Winter. Comencé a leerlo hacia finales de octubre de 2015, pero paré de hacerlo bastante tiempo por mi estado de tristeza de mediado y final de otoño, porque en mi vida ocurrían también otras historias más. Prácticamente paralicé muchas cosas, entre ellas esta lectura, pero no como algo hecho a propósito, sino por apatía, por desidia, por dejadez de mí mismo. Retomé el libro en diciembre y lo acabé en los inicios de 2016. Me encanta. Es un libro estupendo. No es el realismo mágico latinoaméricano de los años 1960, pero se le parece mucho. Bulgákov lo escribió en la Unión Soviética de los años 1930 y lo fue corrigiendo hasta que lo acabó en los años 1940 una familiar suya, pues él murió poco antes. Stalin no permitió su publicación, de hecho no se publicó hasta muchos años después de la muerte de Stalin, precisamente en los años 1960. Parte de la base del diablo y su Corte paseando libremente por Moscú, cosa que saben sólo unos pocos mortales. El libro es como una sucesión de cuentos que se coordinan por el hilo conductor de una historia de amor y desamor y una serie de poetas más o menos de vidas frustradas. El diablo hace sus diabluras, algunas descritas de una manera realmente lúgubre. El tono es bastante humorístico, pero también oscuro, tétrico. Tiene mucho sarcasmo que sin duda eran críticas sociales y políticas de cosas que ocurrían en la dictadura soviética y nadie se atrevía a denunciar, ni podía hacerlo. Pero el libro es también un análisis del alma humana. Me cautiva. Su lectura me fascina. Me parece un libro que te introduce dentro de la historia que narra. Es perfecto. A pesar del parón en su lectura, hay que reconocer que fue una lectura que me introdujo en su mundo de forma fuerte. Me parece uno de los libros más recomendables. Pude haberlo destacado entre mis lecturas de 2016, pero al leerlo en medio de 2015 y 2016 no lo hice.

Villafeliz, el paraíso perdido (Francisco García Cuevas, 1910): Me lo prestó mi colega de carrera y profesión Julián Vadillo. Hablé de esta obra en Las notas de los cíclopes libreros. Es un libro escrito y publicado en 1910, nunca más reeditado, así que es un ejemplar antiguo que mi amigo ha sabido conservar mandándolo a poner unas cubiertas de cartón duro con revestimiento de lo que simula cuero con letras doradas. El autor era de Alcalá de Henares, se trataba de un hombre que era juez y que también escribía en la prensa local, siempre desde un punto de vista muy conservador y ultracatólico. Su libro critica los ideales socialistas para construir una nueva sociedad. Es por tanto un libro que criticaba las ideas utópicas por entonces. La distopía no nacerá plenamente hasta los años 1920, con el ruso Zamiatin, y algún precedente, este libro aún no es una distopía. ¿Una antiutopía? Algo tiene de ambas cosas, como un preludio, pero se aproxima también mucho a la literatura sarcástica y crítica del siglo XIX, de la que el exponente más acertado era el liberal Mariano José de Larra. Además, de fondo, se intuye lo que probablemente son puyas a personas reales de la vida pública complutense de 1910. Escribí un ensayo sobre él para Historiadores del Valle del Henares y di un comunicado hacia el otoño, aunque lo leí en el inicio de año. Es un libro bastante reaccionario, aunque use del humor, pero es uno de esos acercamientos en las literaturas ficticias españolas que exploran los mundos alternativos. Más tarde también me sirvió para conocer al autore de cara a seguir la investigación que hice sobre depuración de maestras y maestros en Alcalá después de la guerra civil.

La insoportable levedad del ser (Milan Kundera, 1984): Milan Kundera ya estaba proscrito por el gobierno checoslovaco, inscrito en el Pacto de Varsovia, así también como en la Unión Soviética, tras la Primavera de Praga de 1968, hecho histórico que aparece dentro de la ficción del relato de este libro. Quizá no es el libro que más me haya apasionado en un  primer momento, pero ganó fuerza después; lo destaqué entre las lecturas de 2016 en la Noticia 1671ª. De este libro nos hablaron por primera vez a un puñado de alumnos de bachillerato un profesor de filosofía que tuvimos, relacionándonos lo que es el mundo de las ideas personales y filosofías de vida en relación a los acontecimientos históricos que nos toca vivir. Aunque supe que tenía película, no volví a oír de este libro hasta la Universidad, hasta la carrera de Historia, en la que algún profesor lo mencionó también como testimonio literario de la segunda mitad del siglo XX y lo transcendente de los años 1960, en concreto del espíritu de cambios en 1968 en las vidas personales, más allá de la Historia general de las sociedades. Alguna vez lo busqué y lo tuve en mis manos en alguna biblioteca, pero lo cierto es que nunca lo leí hasta 2016. Lo leí en digital porque me urgía su lectura, de otro modo lo hubiera vuelto a buscar en papel. Me urgía porque estuve escribiendo un libro a medias con la poetisa Sofia Winter y llegados a determinado capítulo era necesario que yo conociera los pormenores de esta novela llena de pasiones y evoluciones amorosas y políticas en sus protagonistas. Supongo que por la temática la novela tiene cierto peso entre aquellos que vivieron en la Europa del Este cuando existió la Unión Soviética. Las libertades coaccionadas por infinidad de variantes personales y no personales muestran un mundo más allá de lo que estrictamente nos construye el relato. Realmente cuenta la historia cotidiana de unas personas que están envueltos entre un mundo conservador del sistema soviético y otro que quiere despertar con una revolución personal y democrática con epicentro en 1968. Amores y engaños amorosos se suceden con un ideario de qué es la libertad que derriba todo concepto previo tanto religioso como político. No es el libro que más me haya apasionado, pero he de reconocer que es una lectura que interesa y que tiene un estilo muy particular que llama a la reflexión sobre la voluntad propia y los acontecimientos ajenos que hacen del hecho de ser un hecho leve, y no transcendente, tan leve que, al creernos transcendentes, se hace insoportable la idea de su levedad, la idea de no tener ningún tipo de control sobre nuestro hecho de ser, nada podemos hacer para ser como deseamos, aunque sí podemos aprender a aceptarnos tal como vamos siendo.  

Un campo de batalla antes de la batalla (Juan Manuel Muñoz Aguirre, 2015): Fue el otro que destaqué de mis lecturas de 2016, en la Noticia 1671ª. Una delicia leer este libro. Juan Manuel Muñoz Aguirre es un poeta y un bibliotecario de Alcalá de Henares que tiene poca obra publicada, pero la poca que tiene cosecha importantes premios literarios a nivel estatal. Este libro en concreto me ha sorprendido mucho. A principios de verano la librería Diógenes de Alcalá de Henares cerró su ciclo de actos 2015-2016 con un recital de dos poetas presentados por el también poeta Francisco José Martínez Morán. Uno era el conocido Matías Escalera, el otro de los recitantes era Juan Manuel Muñoz Aguirre, que leyó varios poemas de varios de sus libros, pero principalmente de Un campo de batalla antes de la batalla, que es su libro más reciente. Me gustó mucho cómo recitaba, pero aún más sus textos. Un poeta que escribe bien y se lee bien a sí mismo. No pude menos que comprarme el libro, ya sin casi dinero en mi cuenta, y pedirle que me lo firmara. Su poesía usa de una metáfora y unos símiles que saliendo de lo cotidiano se transforman en algo profundo de los sentimientos y emociones del alma. He aquí que creo haber estado ante todo un maestro poeta. Le volví a escuchar en otras ocasiones, menos de las que quisiera. Tuve la suerte de tomar unas cervezas tras el recital con todos los poetas presentes esa tarde. El libro lo he saboreado. Muy recomendable. Delicado. Reflexionar sus versos nos da clave y pista para desentrañar mil caminos dentro de sí y de nosotros. De unas motas de polvo flotando en un haz de luz se crea todo un mensaje sobre el amor de alguna pareja. De lo mejor que leí en 2016. La cotidianidad transformada en mensajes altamente trascendentes del interior del alma profana. Hablé del libro en Las notas de los cíclopes libreros.

Obligación (Francisco José Martínez Morán, 2013): Me parece el mejor de los poemarios de Martínez Morán, uno de los poetas alcalaínos actuales más conocidos a nivel nacional. Amigo mío, por otra parte, con quien no he tenido el gusto de coincidir en recital, aunque lo hemos rozado, pero sí he ido a varios de los que ha participado él o bien ha organizado. Lo más cerca fue en El Laboratorio, que recitamos los dos, pero muy distanciados en el tiempo, por lo que no compartimos una parte del público siquiera, ni hubo más interrelación que la de estar yo de público de él. Está muy relacionado con Juan Manuel Muñoz Rodríguez, dos grandes. Entre 2015 y 2016 alguna cosa hicieron juntos. Muy admirador de ambos. En este año estaban los dos en un especial grado de genialidad. Si el libro de Muñoz Rodríguez me había parecido una maravilla, en este encontré un muy excelente libro. Contenía algo de la nueva sensibilidad, esa corriente literaria que identificó y ayudó a crear Luis García Montero. Probablemente, aunque Martínez Morán tiene una carga existencialista importante en su obra, algún día, cuando se vayan escribiendo los ensayos sobre literatura del siglo XXI en España, Martínez Morán quedaría encuadrado en la nueva sensibilidad y este libro, para mí, sería el más destacable en ese sentido. Al menos de momento. El autor es joven, queda obra por delante. La cotidianeidad pasada a metáforas de emoción humana a través de sucesos y objetos materiales es todo un trabajo de inteligencia y sensibilidad muy agradable. Compré el libro en librería Diógenes. Lo tengo pendiente de comentar en Las notas de los cíclopes libreros.

La espada salvaje de Conan (Roy Thomas, Barry Windsor-Smith, Gil Kane, Neal Adams, Jim Starlin, Al Milgram, John Buscema, Pablo Marcos, Alfredo Alcalá, Tony de Zuñiga, La Tribu, Sonny Trinidad y Alex Niño, tres volúmenes recopilatorios del inicio de la obra entre 1973 y 1975): En 2015-2016 salió un coleccionable con la obra completa de los cómic de La espada salvaje de Conan. Destaqué estas novelas gráficas de entre las que leí en 2016, en la Noticia 1671ª. Me compré los tres primeros volúmenes cuando salieron publicados en la Papelería Reyes Católicos. Los tres primeros porque luego eran muy caros para mí, aunque tuvieran buen precio, y por espacio físico para guardarlos. Estos comic están basados en los relatos y novelas que Robert E. Howard escribió en la década de 1930. Aunque el personaje pasó al cómic en la década de 1960 de la mano de varias editoriales, no lo hizo desde una única serie. Se podía leer Conan Rey, Conan el bárbaro y La espada salvaje de Conan, ahora hay incluso más series y novelas gráficas sueltas sobre el personaje. La espada salvaje de Conan era la edición que se hacía pensando en el público más adulto. Se editaba en blanco y negro con altas y explícitas dosis de violencia y sexo. En 2015 reeditaron estos comic-book en España en libros de buena encuadernación. Yo leía de niño cómics de Conan, pero en sus otras dos series, que editaba Forum en este país, siguiendo las ediciones de Marvel. Eran más para un público juvenil, edulcoradas y menos realistas y precisas en sus dibujos. Siempre quise leer estas otras publicaciones, pero eran caras, no siempre fáciles de encontrar y difíciles de explicar a tus padres que querías comprar ese tipo de revistas donde un bárbaro semidesnudo aparecía en portada matando a espada o hacha a enemigos con mujeres aún más desnudas a sus pies. Era una edición para adultos. Me acuerdo de un anuncio de una de estas revistas en una de las revistas juveniles de Conan el bárbaro donde con gran realismo aparecía Conan en una habitación con paredes llenas de cabezas cortadas. Muy impactante. Apabullaba. La cosa es que pasó el tiempo y nunca compré ninguna de estas revistas, hasta que salió esa reedición y me compré los tres primeros volúmenes. Supongo que fue una carencia de infancia y juventud solventada de adulto. Hubiera merecido la pena comprar más volúmenes, pero el dinero y el espacio mandaban. Los dibujantes, guionistas, adaptadores y entintadores que participaron supieron hacer justicia en el Noveno Arte al personaje de las novelas. Hay viñetas que son auténticas obras de arte en cuanto a su perspectiva y trazos. Además, algo se deja traslucir de los estilos artísticos de la contracultura de los años 1970, o de respuesta a esta, según se mire. El realismo con el que es tratado el personaje es muy de agradecer, junto a sus guiones explícitos y tajantes. Pero es aún más de agradecer la minuciosidad y precisión que se tomaron los creadores para recrear hasta el más mínimo detalle de luces, sombras, huesos, armas, cuerpos, monstruos... Nada queda al azar, notándose un trabajo concienzudo probablemente de muchas horas de trabajo y esfuerzo. Muy digno. Leerlo me ha enganchado.

Conan Rey (Roy Thomas, John  Buscema, Ernie Chan, Danny Bulanady y Doug Moench, dos volúmenes recopilatorios de la obra entre 1980 y 1981): Este 2016 también salió en coleccionable la serie de Conan Rey que sacó la editorial Marvel en la década de 1980, en España a través de Forum. Igualmente compré los dos primeros volúmenes en la Papelería Reyes Católicos, por ser los más baratos y por no tener tanto espacio para guardar toda la colección. Mis padres me compraron de niño algunas revistas de esta serie, que era más infantil y juvenil. Me gustaba más que Conan el bárbaro. Aunque en comparación con la de La espada salvaje de Conan era bastante inocente. Narra la historia de Conan ya adulto, con algún achaque por cierto, cuando al fin llegó a ser rey y tener una familia, cosa que no le dio paz, todo lo contrario. Como es sabido, Conan usurpó un trono y reinó haciendo frente tanto a las conspiraciones golpistas de su hijo menor, seguidor de la magia negra, como contra el empuje de otros reinos agresores o vecinos y contra fuerzas sobrenaturales, algunas sobrevenidas, otras venidas de su pasado. Entre tanto su hijo mayor, heredero del trono, está desaparecido durante una campaña bélica en el Oriente, que se sobreentiende en la historia que se narra de él que está en China o Japón o similar. Siempre se prometió una tercera película de Arnold Schwarzeneger sobre Conan basada en estas historias, pero hasta la fecha nunca se ha realizado ni por él ni por nadie. A mí me gustaría verla. Estos cómic me hacen recordar cosas de mi infancia, y también de mis padres respecto a la lectura y los cómic, que nos lo fomentaban de algún modo, no sólo la lectura de libros. 

Garzón contra el franquismo. Los autos íntegros del juez sobre los crímenes de la dictadura (Baltasar Garzón, 2010): Lo compré en la edición de bolsillo del diario Público unos años antes. Lo cierto es que ese periódico recuperó y reeditó muchos libros, especialmente de izquierdas, que estaban descatalogados o que directamente no se publicaron en España pero sí en el exilio. Un lujo poco apreciado. En este caso se trataba de la primera edición y publicación de estos autos que inició a investigar Garzón sobre los crímenes del franquismo. Unos crímenes que incurrían en crímenes contra la humanidad, como razonaba él, por lo que internacionalmente no prescriben. Lo cierto es que fue cesado como juez a costa de que fue acusado de prevaricación por estos autos, en el sentido de que una serie de jueces conservadores entendieron que en sus autos se sobreentendía una condena previa a celebrar el proceso, por lo que no había presunción de inocencia. Lo cierto es que es un secreto a voces que, a pesar de esta razón, sea realmente o no que era la única razón, vino bien cesarle durante años para que no continuara investigando los casos de corrupción que durante años apuntaban a autorías de culpabilidad por parte de personas del Partido Popular (PP) y del propio partido, como el caso Gurtel. Casos que culminaron con la condena a título lucrativo al PP y condenas personales a personas que fueron del PP. Como historiador realmente lo que investigó en estos autos Garzón no le hace prevaricar, simplemente puso por escrito en lo que era el inicio de un proceso judicial lo que en Historia ya estaba investigado en gran parte y se tenía conocimiento desde la deontología y las publicaciones de investigaciones de historiadores... e incluso de arqueólogos en colaboración con asociaciones que recuperaban cuerpos de desaparecidos por haber sido ejecutados y echados a fosas comunes en cunetas de carreteras. El libro funciona bien como fuente para la Historia y como investigación histórica actualizada en ese momento sobre el asunto de la represión en el franquismo. A mí me ayudó a completar y actualizar documentos. Supongo que los juristas le sacarán otras cosas más. También es un ensayo sobre los derechos humanos y los crímenes contra la Humanidad. Lo leí y usé el libro como fuente y asesoramiento para algunas investigaciones de Historia propia, pues sus datos no eran ni son falsos, son los registrados en los propios archivos del franquismo y lo aportado en otros archivos y en exhumaciones, que no son irreales, que sacaron muertos de verdad en las condiciones que los sacaron y con sus balas que les mató. Por ejemplo, tuvo su aporte tanto en La depuración de maestras y maestros en Alcalá de Henares (1939-1941), como en Superman, Batman y Franco. La censura en tiempos de Franco.

Remolinos de hojarasca (Chus López, 2015): Hablé de este libro en Las notas de los cíclopes libreros. La poeta Chus López y yo nos conocimos en El Laboratorio, al principio a través de Sofia Winter, en 2015. Consolidamos una amistad y muchos recitales posteriores. En 2015 se creó una editorial llamada Pie Ediciones que quiso empezar con autores relacionados con El Laboratorio, comenzó con una novela de Jesús de Matías Batalla y con este poemario de Chus López. A mí me ofreció publicarme una novela que tenía escrita de piratería, Balada triste de una dama, pero la retuvo durante el 2015 sin que nunca hiciera nada con ella ni tampoco contestara a mis correos. En este 2016 esa novela la quiso publicar Domiduca, pero también la retuvo un año y pico entero, siempre con razonamientos de excusa de "hoy no, mañana", pero siempre mostrando el interés de publicar. Cansado se la ofrecí a la editorial Verbum, que la publicó en 2017, después de la muerte de mi madre. Cosa que me apenó, porque me hubiera gustado que la viera publicada, cosa que Pie Ediciones y Domiduca impidieron con sus retenciones. Si no querían publicar, que lo hubieran dicho, que no hubieran entretenido. En todo caso no me fue nada mal con Verbum, es uno de mis libros más exitosos. En todo caso me pasó algo parecido con el de la depuración de las maestras y maestros y con el de de la censura en el cómic, ambos casos con Domiduca, aunque el de la censura terminaron publicándolo ellos. Como sea, le compré el libro Remolinos de hojarasca a la propia Chus López el día de su presentación en un recital colaborativo celebrado en el Deltoya, un bar de rock y punk. Su comienzo publicando fue muy potente. Allí estaban muchos de los poemas que la había escuchado recitar en el Deltoya. Tenía un toque personal al ser editado en apaisado y con ilustraciones otoñales. Se respiraba en el libro un toque muy personal y visceral que hacía notar que aquellos versos habían salido de vivencias personales vividas muy profundamente. Pie Ediciones había tenido olfato eligiéndola para iniciar sus pasos. Luego vinieron otros libros, pero este está en la esencia de los recitales de ese momento 2015-2016. Muy pasional.

Espigas al viento (Luis Alberto Quesada, 1986):  El autor era un poeta bastante conocido de Argentina, con ciertos lazos con Galicia, que vino a combatir a España por la República en la guerra civil y que de vuelta a Argentina se le tiene considerado como uno de los autores exiliados, en cierto modo, aunque su posibilidad de irse era que tenía origen argentino. En Argentina siguió su militancia de izquierdas y se dedicó a ayudar a otros escritores españoles ya fueran presos en la España de Franco o exiliados. Yo compré este libro encargándolo de segunda mano en Iberlibro, a una librería argentina a la que también le compré un libro de Marcos Ana. Evidentemente este libro era de 1986, ahora Quesada estaba exiliado de Argentina, donde se había vivido la dictadura de los generales entre 1976 y 1983, pero en 1986 aún había rescoldos ardiendo de todo aquello. Es un libro de poesía dedicado evidentemente a la libertad, pero también a una lucha silenciosa que clama por la libertad total imposible de arrebatar, la del individuo en sí. En medio de todo aquello que te coarta, queda tu propio ser.

Corto Maltés. Bajo el sol de medianoche (Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero, 2015): Como fan de Hugo Pratt y de Corto Maltés estuve espectante de esta novela gráfica, el primer regreso de Corto tras la muerte de Pratt. Hable de él en Noticias de un espía en el bar. Los herederos y editores de Pratt habían elegido como continuadores a dos artistas españoles de alto nivel. Díaz Canales es Premio Nacional de Cómic gracias a Blacksad. A Pellejero le conocería en persona en diciembre de 2022, hablando de Corto Maltés, precisamente. Era muy esperado este regreso. Estuvo a la altura, aunque había un exceso de guiños a cosas ya hechas por Pratt, en todo caso, en entregas posteriores fueron mejorando, van a más y mejor. Lo que más me gustó fue reencontrarme con Corto Maltés. Me dediqué a ubicar la historia en su cronología biográfica. Ahorré para comprarme el cómic. Lo encargué en color en Librería Diógenes antes de que saliera a venta.

Mortadelo y Filemón: La máquina del cambiazo (1971), Magín el mago (1971), Los mercenarios (1975), (Francisco Ibáñez): De pequeño disfrutaba de un montón de revistas y de cómic integrales de la editorial Bruguera, Ediciones B y Serie Z, donde había historietas de humor de Francisco Ibáñez, Jan, Vázquez, Escobar y otros. Eran personajes clásicos como Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Anacleto, Pepe Gotera y Otilio, Rompetechos, Chicha, Tato y Clodoveo, Pafman, Indirrana Jones, Porrambo, Botones Sacarino, 13 Rue del Percebe, Terre y Moto, el Gran Vázquez, doña Urraca, la familia Cebolleta, las hermanas Gilda, Sturmtruppen y otros. Mis padres compraban estos cómic cuando nos llevaban de paseo por la Calle Mayor y la Plaza de Cervantes. Sin embargo, aunque varios de estos cómic eran míos, ya no los tenía. Una falta junto a los de Marvel y DC que fueron míos, que siempre eché de menos y sigo. Así que encontré estos títulos en segunda mano en Domiduca en ediciones de aquella misma época, no muy bien conservados y los compré por muy poco precio. Los leí y volví a reírme, aunque le saqué cosas con ojos de adulto. Cuando el año pasado murió Ibáñez compré uno de los que publicó en los años más recientes y desde luego ya no era humor para niños, de hecho aparece Mortadelo literalmente practicando sexo con Sigrid, la novia de capitán Trueno. Tampoco tenía los chistes tan bien construidos como en esta etapa de los 1970 que fue una etapa dorada para el autor. En cierto modo recuperaba, sin recuperar, una parte de mi infancia, o de una carencia.
 
Veinte poemas asoman... en un invierno... (varios autores, 2016): Hablé de este pequeño libritito en Las notas de los cíclopes libreros. Era un proyecto que tenía en mente hacia tiempo y que nunca llegaba a crear. Mi idea original difería en antologados, título y forma del resultado final, pero Sofía Winter quiso participar de la creación de esta idea cuando se la comenté, así que terminó siendo una pequeña antología poética de autores actuales de Alcalá de Henares, idea original, salvo que no de los más experimentales y contraculturales, sino en general de lo que ella y yo seleccionamos, así que hubo negociación, cesiones y concesiones de ambas partes. El dinero lo pusimos exclusivamente nosotros. Es verdad que aparecen poemas de ambos aquí, pero también de personas que normalmente habían sido ninguneados en Alcalá por aquellos que tenían posibilidad de publicar en revistas o a través de asociaciones y el ayuntamiento. Aparecían gente como Chus López, pero también Zia Mei, Hazel Messiatz, Diana Ortiz y otros. Comenté la idea de una cosa así a una de las personas citadas, que trabajaba en el bar del Hostal Complutum lugar donde lo comentó ilusionada con la idea de que se publicara algo así. El hostal, que no tenía nada pensado ni por asomo, de la noche a la mañana editó una antología más completa y lujosa con colaboración de la Universidad de Alcalá en Día de la Palabra. Siempre quedará la duda de si fue coincidencia o no, pero yo tengo ahí la secuencia de hechos y mi propia opinión. Como sea, la idea de uno y de otro, aunque confluyen, son de cada cual, y nunca está de más diferentes visiones antologando y mostrando poetas en Alcalá.
 
Recitando a Siria (varios autores, 2016): Era un pequeño, muy pequeño, libritito, un cuadernito de pequeñas dimensiones que me regalaron tras uno de los actos en El Laboratorio. Me lo dio un hombre muy delgado que había visto por Alcalá desde el 15M de 2011 algunas, pocas, veces, siempre en el mismo entorno donde nosotros organizábamos algo. Creo que era de origen egipcio o libio. Sé que alguna vez habló de haber participado de la Primavera Árabe y por razones que nunca explicó bien y nunca me quedaron claras, ahora estaba de refugiado político en España, aunque en realidad no lo debía estar tanto, pues iba y venía a su país y a otros de África y de Oriente Próximo cuando quería, sin problema aparente. Un personaje de esos días que, por cierto, dejó de aparecer tras el cierre de El Laboratorio y la canalización de muchos de los del 15M en Alcalá dentro de Somos Alcalá, en esos momentos en el gobierno junto al PSOE. Como sea, me regaló esta obrita que recogía unos pocos poemas de gente común de origen árabe que escribían contra la guerra y en favor de la paz con motivo de la guerra en Siria, donde se mezclaba una guerra civil entre los que querían democracia y los seguidores del régimen, con una guerra de independencia y libertades de los kurdos y otra guerra a la vez de expansión del ISIS donde a la vez intervenían varias potencias occidentales como Estados Unidos, Rusia, Turquia, Reino Unido... La obra era poesía por la paz, una idea que se repetiría en 2022 con motivo de la guerra de Ucrania, como ya comenté.
 
Historias insignificantes (Sofia Winter y Daniel López-Serrano "Canichu" -yo-, 2016): Es una novela inédita. Lo leí, trabajé y escribí en digital. Lo imprimí en papel. A lo largo de varios meses la escribimos a medias, lo que me llevó a leer muchas lecturas que me ponía por encargo Sofia Winter. Principalmente es una historia ideada por ella y llevada por ella, donde yo aportaba determinados capítulos que ella me pedía tras leer su parte. Me indicaba lo que esperaba de cada capítulo y me dejaba hacer. En una primera versión fue algo tan cerrado que ella misma decidió deshacerlo todo y volvimos a reescribirla partiendo casi de cero. Casi de cero porque forcejeé mucho para conservar las mejores partes de ella y la base de su relato. Se eliminó casi la totalidad de mi contribución y se volvió a escribir de otro modo y planteamiento, si bien decidí dejar algunas partes, un par de relatos, como relatos que fueron a parar a mi libro El frío que nos acoge mientras los robots caminan entre los humanos y otros relatos. Otros relatos están inéditos dentro de un libro de relatos que tengo a medias hace años, Relatos desajustados. Como sea, el libro fue reescrito por Sofía y por mí y la convencí para presentarlo a un concurso. No ganamos y ella nunca quiso que publicáramos la obra. Así que está inédito y sólo tenemos copia ella y yo... y el ayuntamiento de Alcalá por lo del concurso, pero en teoría, al no ganar, debieron destruir la copia cumpliendo la normativa de sus propias bases concursales.

Lágrimas de naranjo (Sofia Winter, 2016): Otro libro inédito. Lo leí en digital. De este no guardo copia, que yo recuerde, lo leí porque me lo dio a leer para que le diera mi opinión, pero no ha sido publicado. Tiene un tinte autobiográfico, pero es una ficción. Es prosa. Dura. La historia está muy bien construida y me parece buena novela que está de actualidad y que con seguridad interesará. Pero la obra tiene un peso emocional que hace que Winter no desee publicarlo. Tiene algo de un libro de poesía. Es todo un testimonio que recoge su forma de entender los poemas en un primer libro, aunque está en prosa. Creo que tiene algo publicado en Rusia, pero no puedo asegurarlo. Un libro delicado y lleno de recuerdos y poesía que tiende a lo místico y lo visceral huyendo hacia delante de la realidad, siempre hundiendo sus raíces en la más profunda búsqueda del origen de las emociones, las cuales suelen enlazar de manera misteriosa con fuerzas de la naturaleza. Hay además algo de arraigo con el invierno y la nieve, que en el fondo también es desarraigo, expresión de vivencias metafóricas biográficas, pero que cobran carácter universal. Sin  embargo no hay que olvidarlo: es una ficción, no un libro de memorias ni una autobiografía. Un libro a veces intenso, pero deseable de tener en la biblioteca personal. Es además testimonio de la poesía alcalaína de comienzos de este siglo XXI y el ambiente creativo  que se ha vivido, más de la mano de una de las poetas que más atenciones ha levantado y que más activa ha estado. Poeta que también tomaban nota de ella otras poetas más jóvenes. En todo caso, está inédito. 
 
La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (Ramón J. Sénder, 1947): Lo compré barato en una edición del diario El País años atrás. Yo conocía la historia real de Lope de Aguirre desde niño a través de una enciclopedia de Historia de España que editó Salvat en torno a 1984 ó 1985 y que tenía mi padre. Una enciclopedia muy completa y que me gustaba mucho, que completé con algunos recortes de prensa. Nunca he visto una enciclopedia tan bien hecha como esa. Era una figura que me llamaba la atención  por su rebelión y su carta al rey en medio del Amazonas. En parte es una de esas historias que me acercaron a la Historia. Aunque parezca raro, siendo muy joven vi la película El Dorado (Carlos Saura, 1988), sobre el personaje. Aunque a mucha gente le aburre la película, particularmente creo que es bastante perfecta en cuanto a lo que fue aquella historia y cómo era la conquista y la exploración de América. La he revisado varias veces después y, cuando hice la carrera de Historia, según iba sabiendo más, me reafirmaba respecto al largometraje. Acabada la carrera me recomendaron ver Aguirre, la cólera de Dios (Werner Herzog, 1972), que es un  clásico del cine. Personalmente me pareció muy inferior a la de Saura, con todos mis respetos a Herzog... y llena de detalles altamente chocantes, como esos españoles que parecen alemanes arios. En 2016 me dio por leer la novela histórica de Sénder, autor al que respeto mucho y con el que encuentro algún nexo lejano en mi primer libro publicado, Relatos de la Gran Guerra. Es una novela tremendista. A mí me gustó bastante, pero es cierto que no es para todos los estómagos. Es muy violento al tratar de la locura humana. Es una especie de viaje a lo más salvaje del ser humano según se adentra en el mundo desconocido de la selva, como ocurre en El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad, 1899). Es posible que el Aguirre original no tuviera tantos componentes de locura como Sénder y Herzog quisieron propagar, no tanto así Saura, aunque algo hay. Si uno lee la carta de Aguirre y conoce a los componentes de esa expedición, gente que se implicó en las guerras civiles de los Pizarro tras conquistar el Imperio Inca y crear el Perú, si conoce que hubo allí personas relacionadas con lo que fue los comuneros en el pasado, entiende que aparte de locura o de ambición por encontrar El Dorado, hay también un componente insurreccional que a algunos historiadores les ha hecho hablar de que pudiera tratarse de la primera revolución americana, fallida, y de la primera universal con un componente republicano tras aquella de los comuneros y las germanías. Sea como sea, la novela explora el lado más oscuro, paranoico y violento del ser humano, Toda una exploración digna de lectura. No es tanto un libro de aventuras, pese a que haya, sino un libro de caída al abismo de los rincones más oscuros del ser humano. Me enganchó, tiene un algo, alguna cosa escribí en un sentido no igual, pero sí completando algún relato.

El heraldo del caos (Eugenio Piñeiro, 2015): Conocí a Eugenio Piñeiro en la Feria del Libro de Madrid de este 2016. Firmamos nuestros libros dándonos el turno. Yo el de  Relatos de la Gran Guerra, él este. Él vino desde Galicia sólo para esa firma. Nos caímos bien y nos compramos nuestros libros el uno al otro. Mantenemos contacto por redes sociales aún hoy. Es un libro de ciencia ficción que tuvo continuaciones posteriormente. Es una obra muy extensa de batallas galácticas y mezclas de especies extraterrestres en un futuro donde hay alteraciones genéticas y unas normas éticas y morales respecto al cuerpo y el sexo desinhibidas. Tardé en leerlo. Piñeiro es una persona muy entregada a la ciencia ficción. Es algo vocacional y pasional en él. Se le nota una gran entrega y un concepto generoso de lo que es la literatura y los que menos voz tenemos. Muchos de los más conocidos no tienen ni la mitad de la entrega y la generosidad de él.

Los versos del destierro (Jesús de Matías Batalla, 2016): Hablé del libro en Las notas de los cíclopes libreros. Aparezco entre los agradecimientos, así como otras personas escritoras de la ciudad en esos recitales, como Sofía Winter, o como Rosario Delgado. Nos conocimos en El Laboratorio, siendo él más joven. Matías Batalla es poeta, prosista y periodista crítico de Literatura. Este es su primer poemario, publicado por editorial Playa de Ákaba. En él aparecen muchos de los poemas con los que lo conocí recitando. Son también una compilación de sus primeros poemas, seleccionados por él. Hay mucho de amor y desamor en estos versos. Es bastante formal. Respira además sinsabores. Es otro testimonio de todo ese estallido intergenerational que hubo entre escritores y artistas de Alcalá en la breve existencia del Laboratorio. Tengo cariño al libro y su contexto. Hace tiempo que no recita. Sé que quiere sacar otra novela, la segunda, pero no sé cómo andará el proceso. Le compré este libro cuando lo presentó junto a su editor en El Laboratorio, en la primera mitad del año, pero lo leí en la segunda mitad.

La caracola y la campana (Carlos Miguel Suárez Radillo, 2013): Me lo regaló una amiga con la que a veces trabajé en archivos. Solía cambiarse de casa con frecuencia así que se iba deshaciendo de cosas a menudo. Este libro se lo regaló un chico un par de años atrás, pero a ella no le gustaba leer poesía. Me lo dio a mí este año. Era un poemario de un autor cubano. Me lo leí, pero no era mi tipo de poesía. Lo regalé a la vez a quien creí más oportuno y apto para ese estilo y temática. De todos modos, aquella amiga y compañera ocasional de trabajo es una persona complicada, tuve un problema laboral con ella y eso me animó también a no tener este libro. En todo caso, para mí sigue siendo mi amiga aún con todo.

Así dimos el cante. La memoria sonora de Alcalá (1965-1978) (Olga García y Pedro Atienza, 2002): Este es un libro que yo quise tener desde que lo publicaron en 2002, pero no lo pude comprar en su día. Se agotó muy rápido en las librerías alcalaínas y aparentemente no se reeditó. Yo supe de él por una serie de artículos semanales en la prensa diaria de Diario de Alcalá, que compraba mi padre y mi madre en papel, hay que tener en cuenta que en 2002 mi padre estaba vivo, le quedaba un año de vida, y yo aún estaba en la carrera universitaria. Era la recuperación de la memoria de todos y cada uno de los grupos musicales que hubo en Alcalá de Henares, un aspecto que había caído en el olvido, pero que tuvo su importancia. Por la cercanía a la base aérea militar de Torrejón de Ardoz los alcalaínos vieron en sus calles norteamericanos, personas de raza negra y también avances y conductas que no había en España, al menos de manera generalizada, como las guitarras eléctricas y el rock, que se las podían permitir muy pocos. En 1965 los Beatles visitaron España y el rock, que ya había llegado a España años antes, se multiplicó en su nueva forma más rock y menos rock and roll. De Alcalá de Henares salieron músicos que luego tocaron en la banda de Miguel Ríos o que tocaron con grupos muy afamados del rock español del momento, como Pekenikes, y otros que si bien fueron locales dejaron muy buen gusto y recuerdo. Además sirve para entender los gustos cuando menos de los alcalaínos, porque mientras en España se afinó el gusto por los cantautores según llegó el tardofranquismo (1970-1975), en los repertorios habituales de los grupos de Alcalá encontramos muy recurrentemente Credence Clearwater Revival o Stills, Nash & Young o Jimi Hendrix, evidencia clara de la influencia estadounidense en el panorama nada usual en el momento español de Alcalá. La evolución musical de Alcalá ha continuado hasta la actualidad y es más que evidente la buena salud de nuestros músicos, que siempre han ido a más. Por otro lado, años más tarde supe que Pedro Atienza era un reconocido poeta y flamencólogo español a nivel estatal, yo mismo lo pude ver en su último recital en Alcalá... antes de su muerte casi en la Navidad de aquel año. Encontré el libro en una librería ya desaparecida al lado de lo que es el bar La Oveja Negra. Íbamos muchos estudiantes allí. Yo creo que yo ya estaba en el tercer ciclo de Historia (lo de la tesina y los cursos presenciales, ya inexistente), mi padre ya estaba muerto y yo más bien estaba con el desempleo y búsqueda de trabajo. sería 2005, pero lo leí en 2016, aunque yo ya había leído en 2002 aquellos artículos citados. No sé si era un sobrante de alguna caja que no vendieron en su día, o si era segunda mano, o qué, pero lo compré mientras hablaba con Emilio Sola. Lo leí con gusto y pensé y pienso que merecería la pena continuarlo, pero es una tarea muy compleja localizar, entrevistar y lograr material de todos los músicos que han  sido y son en Alcalá. Pero es también Historia... y yo quería hacer una tesis (que no pudo ser) de los cambios sociales impulsados a través de la música, el influjo del rock en las revoluciones sociales pacíficas de la segunda mitad del siglo XX... pero las circunstancias, los catedráticos... las circunstancias personales de necesidad de trabajos para ayudar en casa... Cuando trabajaba daba literalmente la mitad de lo que ganaba y aparte era frecuente que a menudo o casi siempre tuviera que comprar aparte mi propia comida, mientras a la vez yo ya había dado la mitad del dinero para, entre otras cosas, comprar comida. No, no se daba a basto. Al menos salía, me veía privado de casi todo, hasta lo más simple como ir a Madrid siendo de Alcalá, pero me permitía salir a ver a las amistades o ir a recitar... y la gente creía que estaba en fiesta permanente porque sólo hacían caso a lo que veían, no a lo que no veían. Ir a la residencia a ver a mi abuelo ya era un agujero de dinero en mi bolsillo. No era posible el ahorro, de ahí el crack de 2016 ya narrado, al margen de que a mí nunca me dieron dinero a modo de ayuda, mi madre me lo prestaba cuando estaba más excesivamente apretado y yo lo iba pagando, así que, aparte de dar la mitad, iba pagando deuda cuando tenía ingresos y compraba mi comida. En fin, al menos, dentro de lo malo del porqué ya narrado, saldé mi deuda al completo ese 2016 y eso me lo quité y tuve algo de desahogo económico en los últimos meses al menos. Aún me quedaba algo y lo usé en ofrecer a un amigo financiarle una segunda parte de un cómic que publicó, cosa que no ocurrió porque no terminó de crear esa segunda parte. Aparte, con un trabajo mínimo en la primera mitad de año, pude sacar adelante un número único de revista, El vaso lleno del vacío de la botella, y una antología, la citada Veinte poemas asoman... en un invierno..., pagada a medias con Sofia Winter. 

Lo mejor de la ciencia ficción del siglo XIX (II) (varios autores seleccionados por Isaac Asimov, 1983): Compré este libro de segunda mano en Domiduca. Desde la lectura de Nilo María Fabra el año pasado sentía atracción por este tipo de literatura futurista del siglo XIX que yo no puedo menos que imaginar desde el siglo XXI con imágenes retrofuturistas en un giro de toque personal en mi mente. Ya antes me interesaba este género, desde chaval con Julio Verne, H.G.Wells y otros, pero lo de Nilo María Fabra me atrajo un poco más. Me faltaba el primer volumen en ese momento, pero al ser relatos independientes me valía. Fue un disfrute que me animó a escribir un par de cosas más que fueron útiles para  El frío que nos acoge mientras los robots caminan entre los humanos y otros relatos en 2019 e incluso para otro de ciencia ficción ahora mismo acabado, pero inédito en papel en mi casa.

En la maduración del caos (Samuel Santos, 2016, revisado y ampliado en 2018): Uno de los más jóvenes poetas en ese momento en Alcalá de Henares. Aunque estamos muy distanciados generacionalmente nos conocimos en un recital de él y unos amigos suyos en El Laboratorio. Nos hicimos amigos enseguida. Conectamos muy bien. Hable de este libro de 2017, que revisó y amplió en 2018, en Las notas de los cíclopes libreros. Le compré las dos ediciones directamente a él. Además me ofreció escribirle una introducción, lo cual hice, aunque luego él recortó un poco por una cuestión del coste del libro a la hora de ir a imprenta. Yo los guardo con la introducción completa impresa en papel y metida en el volumen de la primera edición. Es un poemario altamente marcado por su generación y su época, que no es tanto haber vivido de pleno la Gran Recesión de 2008, ni siquiera haber protagonizado el 15M de 2011, por edad, pues eran casi niños ese año, pero sí de haber vivido lo posterior a ese 2011, sus reivindicaciones, la adopción de un nuevo lenguaje para cambiar el mundo, la falta de oportunidades y de trabajo, el derecho a la igualdad de sexos, la nueva sexualidad, la salud mental, etcétera. Samuel tiene un poemario más social, pero tiene muchos detalles intimistas que hacen que lo biográfico tenga una contundencia en los temas de valor universal, especialmente testigo del comienzo del siglo XXI. Una poesía nada usual a la que los grandes editores suelen ignorar, al menos que tengas muchos seguidores en Internet. Pero es buena poesía, la edite quien la edite, la lea quien la lea. Merece la pena. Además, con Samuel y otros de su generación pude aprender también de por dónde se movía la poesía más reciente y actual. Cuando alguien lo haga en el futuro le será ineludible la carga fortísima de autobiografía como ariete para hacer poesía social de los problemas que los jóvenes encuentran en el mundo de adultos al que llegan... problemas que no se resolvieron ni con todos los esfuerzos de los que acabábamos de precederles en el 15M y antes. Pero a la vez hay una carga de señalar las soluciones desde lo individual y el lenguaje renovado también de gran importancia.

Viñetas en caos (Jesús L. Pérez-Valiente, "Chechu", 2016): Fue un libro recopilatorio de cómics de Chechu, viejo amigo desde el bachillerato, pero también uno de los ilustradores de La Botella Vacía, la revista que tuvimos, creamos y dirigimos un grupo de amigos. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Me refería a este cómic y a Chechu cuando, ya desahogado de problemas de dinero, le ofrecí financiarle la segunda parte, ofrecimiento que duró varios años, cuando pude, pero que no se dio porque nunca terminaba de hacerse esa segunda parte. Se lo compré durante su presentación en Alcalá Cómic. Fue un día lleno de gente, todo un triunfo para Chechu. El barroquismo y el surrealismo en él combinan con el humor negro. Fue uno de los mejores cómic que leí ese año. Pudo ser elegido como el que destacaría, pero, con perdón de Chechu, ese año leí, como dije, el peso pesado que era La espada salvaje de Conan. Para mí Chechu me parece uno de los  creadores de cómic relevantes, pero ignorado. Sé que su barroquismo no es fácil, no es algo que le haga deseable comercialmente para una gran firma, pero es muy underground, muy contracultural. Le hace auténtico y fiel a sí mismo, cosa que algunos de los reconocidos ya no podrían afirmar aunque vivan en la más lujosa de las casas. Además, leer a Chechu hace que también te des cuenta que le estás leyendo a un modo de ser, de entender la vida y el cómic, tiene una idea, una visión establecida. No copia, no imita, es él. Eso le hace grande.

Miguel de Cerbantes, natural de Alcalá de Henares (Vicente Sánchez Moltó, 2016): Era un librito pequeño que financió el ayuntamiento de Alcalá de Henares para regalarlo si comprabas un libro creo que en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de octubre, que hacen coincidir con el Mercado Cervantino. Yo le compré algo a Domiduca y me lo dieron. Conozco al cronista oficial, Sánchez Moltó, el autor, así que lo leí por ver qué se contaba y actualizarme un poco en la biografía de Cervantes. Era una biografía muy básica, quizá para darle a conocer a estudiantes y turistas. Había alguna cosa no actualizada en su conocimiento, alguna otra discutible, pero en general, como biografía básica, aceptable y útil si partes de cero sobre la vida de Cervantes. Además, un libro tan breve y fácilmente transportable fue algo que me vino bien en mis continuos ires y venires, estares y no estares, en ambulatorios médicos, urgencias, unidades de cuidados intensivos y habitaciones de hospital con mi madre o con mi tío. Como el día que le operaron de la próstata a él, en el que estuve con él literalmente todo el día y toda la noche y aún toda la semana siguiente. Los libros breves, o de relatos o de poemas, venían bien, porque atendiendo ya a ella o a él en los hospitales, especialmente en las unidades de cuidados intensivos, debías estar atento a sus necesidades, a médicos y enfermeras y también darles algo de conversación y atención más allá de la física, porque somos personas y porque lo necesitaban. Así que estos libritos eran muy oportunos, porque la atención que te requerían era más instantánea que largos libros de novela o Historia o Filosofía o lo que fuera, como ocurrió durante la convalecencia de mi padre en 2003, cuando a la vez debía sacar adelante la carrera universitaria. 

martes, enero 16, 2024

NOTICIA 2287ª DESDE EL BAR: LOS LIBROS, COMENTADOS, QUE LEÍ EN 2015-2019 (adulto, segunda mitad de treintañero, 1 de 5)

Hace unos años empecé un serial comentando todos los libros que he leído a lo largo de mi vida, cosa que he logrado gracias a escribir un diario personal desde 1989, con diez años de edad, y años después por el empeño de listarlos en esos diarios, y gracias a que cuando comencé a leer siendo más niño estaban todos mis libritos, cómics y cuentos en casa, más algunos recuerdos de infancia. La última vez que seguí esa lista en esta bitácora fue en febrero de 2022, cuando traté sobre la etapa de mi primera mitad como treintañero, entre 2010 y 2014, siendo que el primer año de treintañero, 2009, mis 30 años justos, había sido contado en soledad en enero de ese mismo 2022. Había dejado escapar 2023 sin continuar el serial, toda suerte también de algo de dejadez vital en mí en parte. Como sea, creo que va siendo hora de continuar, tocando esta vez esa segunda mitad de mis años de treintañero. Hoy, cuando tuve 36 años.

2015: 36 años.

Leí 38 libros, de los cuáles dos eran novelas gráficas. De ellos, uno estaba en dos volúmenes, seis estaban en un volumen sólo y tres más estaban en otro volumen único también. Tan sólo uno no estaba en papel, sino en formato digital.

Las dificultades con la búsqueda de empleo continuaban. Había algún trabajo breve de archivo, pero también mucho desempleo, la venta de zapatos femeninos casi sin usar que me iba pasando una amiga, alguna cosa de camarero, reparto de prensa... Seguía haciendo radio en Radio Arrebato y escribiendo. La Vaca Flaca cerraba, pero abría El Laboratorio, un bar de vida fugaz pero intensa donde hicimos una gran cantidad de recitales, conciertos, cuentacuentos y otros eventos donde nos conocimos las diferentes generaciones de creadores en Alcalá de Henares, y que se continuó en otros lugares, como el Deltoya, donde hablé por primera vez de censura en el cómic. Así que hice muchos recitales y la contracultura siguió en su fiesta. En mi vida más privada había cambios que afectaban emocionalmente, pero serían base futura de muy buenas relaciones. En un año de zozobra y de fiesta creativa, todo el proceso abierto en 2010 con las reivindicaciones diversas, las tres huelgas generales, el 15M, las marchas por la Sanidad, por la Educación, por la democracia, etcétera, en 2015 ocurría que todo aquello fue absorbido por la creación de Podemos, luego Unidos Podemos, luego Unidas Podemos. Habían surgido en 2014, como ya dije en la anterior entrega, y mucha gente canalizó su reivindicación activa a la mera emisión de un voto en la jornada electoral de las Europeas. En 2015 Podemos se presentó a las municipales y autonómicas y en Alcalá se logró que PSOE gobernara a medias con Somos Alcalá, a pesar de que en las generales ganara el PP de Rajoy. Había por una parte algo de esperanza, pero algunos como yo vimos algo de desilusión porque supimos ver que la oportunidad de un cambio real se había cerrado. Hubo algunas cosas aplaudibles, pero muchas otras que fue acabar con el auténtico impulso de unas reivindicaciones que empezaban a diluirse de lo laboral a otras cosas, algunas... Bueno sería para hablar de todo esto más analíticamente en otra ocasión.

Federico García Lorca. Obras completas (Federico García Lorca, 1957): Este año acabé la lectura de este libro de obras completas que pude cotejar con algunas de sus obras publicadas después de Franco, se evidenciaba mucho los efectos de la censura en este ejemplar que me regaló un amigo mío de entre las cosas de su familia. En concreto en este año lo acabé de leer con Yerma (1934), Doña Rosita la soltera o el Lenguaje de las flores (1935), La casa de Bernalda Alba (1936), Otras páginas: Impresiones y paisajes (1918), Varia: Impresiones, Narraciones, Conferencias, Artículos, Cartas de Federico García Lorca, Entrevistas (a lo largo de su vida)Poesías (varias fuera de libros, a lo largo de su vida), Epílogo de Vicente Aleixandre (del libro de 1957), Dibujos (a lo largo de su vida), Música (a lo largo de su vida) y Cronología (del libro de 1957). De entre todos ellos, La casa de Bernarda Alba es una de las obras que más he leído de Lorca y me parece de lo más perfecto que escribió, aunque he de reconocer que a mí me cogió como total novedad Yerma, a pesar de su muchas décadas y su popularidad. Creo que esta obra me pareció de una pasión dramática muy potente. Pero toda aquella trayectoria que inició Lorca con el teatro, ya no tanto la poesía que producía menos en esos años, quedó truncada con su asesinato. Nos quedará la duda de hasta donde hubiera podido llevar esta fuerza y si algún día hubiera saltado al cine por sí mismo. Como sea, en esos momentos para algunas de mis amistades fui referencia de Lorca, tanto es así que unos años después me invitaron a su homenaje en Alcalá de Henares, creo que sobre 2020, o tal vez era 2019.

Rosa enferma (Leopoldo María Panero, 2014): Fue uno de los dos libros que destaqué de mis lecturas de 2015, en la Noticia 1552ª. Fue un regalo de cumpleaños que me hizo María Gómez. Se trata de uno de los dos libros póstumos que escribió Leopoldo María Panero. Yo ya conté que cuando hace años quise conocer su poesía me equivoqué de Leopoldo y compré un libro de su padre, también poeta, por lo que mis amigos me compraron en otro cumpleaños su obra completa hasta el año 2000, que seguía vivo. Cuando Leopoldo María Panero murió en 2014 editaron un segundo volumen con sus obras completas desde 2000 a 2014, pero en el comienzo de este año 2015 nos sorprendieron con dos libros póstumos que había dejado escritos sin editar. Actualmente van ya siete libros póstumos publicados entre 2014 y 2020. A este ritmo les dará para un tercer volumen de obras completas. Uno de los libros póstumos de 2014 es este Rosa enferma. Para mí los primeros libros de Panero son los más impactantes, o lo eran hasta este libro, del cual llegué a recitar en público uno de sus poemas en uno de mis recitales del 2015. Sus primeros libros son muy buenos porque contienen la frescura, la rabia y la experimentación de la juventud que comienza a escribir, contestando a todo lo que no se podía contestar en los tiempos de la dictadura de Franco, con la que colaboró su padre; en este libro póstumo su tiempo es diferente y le acompaña toda la experiencia de la vida acumulada, ya sin posibilidad de acumular más. Leopoldo María se sabe enfermo y se sabe terminal. Repasa en sus poemas con cierta amargura lo que quedará de él tras la muerte. Sabe que ya no queda nada y que es probable que tras la muerte habrá la nada, ninguna vida más, ninguna más allá de las palabras que deje escrita en poemas. El Leopoldo María Panero final es un Leopoldo María Panero muy maduro y realmente regresando de todo y regresando a todo. Está muy acertado en sus metáforas, los encabalgamientos están mejor pensados que nunca, la amargura es total. Son bellísimos poemas de alguien que sabe que se muere, que ya no queda tiempo y que poco o nada le puede llenar a él el saber que le recordarán si no podrá saber después de morir. Un libro excepcionalmente emotivo y que remueve a emoción. Muy recomendable. Fue un gran acierto regalármelo y leerlo. Me parece uno de los poemarios más emotivos que he leído.

Rebelión en la granja (George Orwell, 1945): Este es el otro libro que destaqué de mis lecturas de 2015, en la Noticia 1552ª. Lo leí en mis viajes en tren para el breve trabajo de verano que tuve en una empresa de archivos en San Sebastián de los Reyes, la cual años después se ha transformado en la empresa que más trabajos de archivo me ha dado. Lo compré no recuerdo bien si en Librería Diógenes de Alcalá de Henares o en La Casa del Libro de Madrid. Se lee rápido, fácil, bien y con pasión. Es un libro que permanece actual, como mucho de lo que escribió este autor, que no siempre fue acertado en sus opiniones, véase cuando escribía en sus diarios de guerra que él sospechaba que Gandhi estaba en alianza con Hitler, algo imposible, pero que él anotaba creyéndolo cierto. La sospecha hasta la paranoia es algo recurrente en su obra desde que leyó Nosotros de Zamiatin y escribió 1984 siguiendo los pasos de la obra de Zamiatin, pero más fundamentalmente desde que vino a España para combatir con el POUM (un partido leninista-trotskista con algún elemento anarcosindicalista) contra Franco. El POUM fue purgado y combatido por los comunistas en mayo de 1937, ocasionando una guerra civil dentro de la guerra civil, en el bando republicano. Las órdenes de hacer lo posible por eliminar al POUM venían de la Unión Soviética, de Stalin. Orwell vivió aquellos episodios en Barcelona, herido de guerra en el frente de Aragón. Participó de la defensa del POUM en lo que pudo. Lo cuenta en Homenaje a Cataluña. Rebelión en la granja nace precisamente de estas dos experiencias, más lo que él va percibiendo desde Londres de lo que va ocurriendo en Europa en la Segunda Guerra Mundial, siempre muy militante desde los partidos obreros; él recela de la dictadura soviética de Stalin, como algo totalmente contrario a la libertad y a los obreros. En poco tiempo será acusado y perseguido por cercano al comunismo en cuanto empiece la Guerra Fría, eso aumenta su rechazo a todo tipo de autoritarismo, se disfrace este de lo que sea. El libro que destaco es una fábula donde los animales de una granja se rebelan contra el granjero humano y se hacen con la autogestión del lugar. Sigue un poco la estela de las fábulas medievales con animales para explicar asuntos humanos, especialmente los políticos, intentando sortear así algunos posibles problemas para el autor. A nadie se le escapa las metáforas y paralelismos hacia Stalin y hacia la Unión Soviética. Es un libro que es una novela, pero una novela que es pura poesía y pura crítica social y política contra los engaños políticos a la clase trabajadora, confundiendo los intereses de la élite con los intereses del común de la gente. Sea como sea, en pleno 2023 se puede leer este libro también como crítica a todo aquel que explota políticamente a sus semejantes en su propio beneficio. Quizá es uno de los libros que mejor explican determinados procesos de cómo crear una falsa creencia en un progreso más deseado que real. Y probablemente un libro que en el mundo actual donde avanzan ideas totalitarias dentro de las democracias, disfrazándose de ideales demócratas,  es de una lectura muy a destacar para la reflexión. Además, es divertido, tiene un fino humor entre la ironía y el sarcasmo. No deja nada en pie, incluso los arquetipos sociales de los trabajadores medios. Muy recomendable. Tiene que ver con el mundo del hoy más que el de 1984.

El Garage Hermético (Moebius, 1976-1979): Fue la novela gráfica que destaqué de mis lecturas de 2015, en Noticia 1552ª. Me lo regaló en dos volúmenes mi viejo amigo el Chico Gris, poque ya lo tenía en una edición mejor. Su lectura al comienzo puede ser algo caótica, pero todo cobra sentido según se avanzan páginas. La experimentación irreverente y contracultural de los años 1970 está más que presente en los trazos finos y claros de Moebius (Jean Giraud), que decora las viñetas entre el futurismo y el barroco. Se ríe del género de las aventuras de ciencia ficción, pero también de algunos de los géneros que él mismo ha dibujado con su nombre original, como pueda ser el género del Oeste. Es una de las historias más inteligentes que he leído en cómic. Las imágenes están perfectamente complementando los textos, aportando información visual y metafórica, pero también riéndose de todo. Moebius estaba aquí pleno en su imaginación y su creatividad. Se rompe todo esquema y todo formalismo. Me gustó mucho. Yo conocía a través del cine y de alguna ilustración la obra de Moebius, pero no le había leído. Así que fue un regalazo y todo un descubrimiento de sugerencias imaginativas.

Tú, antología poética 2 (varios autores, 2015): Isabel Gómez Gamboa reseñó este libro para Las notas de los cíclopes libreros porque uno de los poetas antologados soy yo mismo. Antologaron poetas de habla española tanto de la propia España como de lugares de Iberoamérica, África y Filipinas, aunque lo cierto es que prácticamente estábamos españoles e hispanoamericanos. A mí me publicaron unos cuatro o cinco poemitas, porque era una antología de poemas breves. Hay una gran cantidad de autores, con lo que hace sospechar cómo se hizo la antología, en todo caso, fue el primer libro de poesía donde aparece poesía mía. No hay muchos ejemplares disponibles, de hecho está descatalogado. Una auténtica rareza. Yo participé de un concurso de la editorial y terminé en esta antología. Compré dos ejemplares. Uno para mí y otro para una amiga. Tiene tal cantidad de poemas que es muy variable. Depende del autor para hablar de una manera o de otra de la obra. Lo leí entero e incluso le escribí algo que no tenía: un índice. Me costó un tiempo, eran muchos autores.

Senderos de gloria (Humphrey Cobb, 1935): Yo seguía con la serie de lecturas de novelas que escribieron gente que estuvo en la Primera Guerra Mundial. Algo que inicié en 2014, con los cien años del comienzo de aquella contienda, con motivo de escribir un reportaje sobre ello para el periódico Diagonal, que publicaron en el verano de 2014 a doble página. Precisamente este libro lo vendía reeditado y rebajado este periódico con ese motivo, a mí me lo regaló Julián Vadillo. No obstante, yo seguía escribiendo relatos de ficción para Noticias de un espía en el bar ambientados en estos sucesos bélicos. En breve iban a ser mi primer libro publicado, pero aún no. Ya había visto desde muy chaval la película de Kubrik de 1957. Mi padre hablaba muy bien de ese largometraje, con razón. Era toda una referencia cuyo gusto por ella era compartida con mi grupo de amigos más antiguos. Conocer el libro y lo que había detrás, una historia real sacada de las notas de prensa que se publicaron después sobre juicios sumarísimos habidos en Francia, fue impactante. Es una de las lecturas obligadas que recomendaría y, si yo fuera profesor de Historia, se la haría leer a mis alumnos, aunque como escritor, también. Engancha. Inicié el libro a mediados de diciembre de 2014, pero tuve que estancarlo porque me surgió la cuestión de terminar unos escritos míos, lo retomé hacia comienzos de 2015. Fue escrito en 1935, aunque no tuvo éxito de ventas inmediato. Lo llevaron al teatro, también no muy afortunadamente, y definitivamente Stanley Kubrik y Kirk Douglas la llevaron al cine en 1957. En Francia no se pudo proyectar la película hasta los años 1970 y en España hasta los años 1980. Pero de esto también escribí en la Noticia 1373ª, el día que las balas fusilaron a las palabras, el artículo para Diagonal.

Cuentos al canto del gallo (Consuelo Giménez y Zia Mei, 2014): Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Zia Mei y Julián eran quienes habían abierto El Laboratorio del que hablé antes. Zia Mei, como ilustradora, sacó este libro junto a Consuelo Giménez, con quien trabajé en el Archivo OBrero, este libro de cuentos en el otoño de 2014. Yo lo leí al inicio de 2015, aunque lo compré en Librería Diógenes justo cuando lo presentaron, en los primeros días de Alcine. Es un libro de cuentos que yo recomendaría. Domina bien el realto breve desde una visión actual y moderna. Tiene mucho gusto. Es una lectura agradable y apta para todos. Se nota en él el buen haber de la realización de cuenta cuentos de sus autoras en bibliotecas y bares. Por otro lado, este fue uno de los hitos del inicio de mi amistad con Zia Mei incluso un poco antes del comienzo de El Laboratorio.

Goya, Caprichos, Desastres, Tauromaquia, Disparates, Reproducción completa de las cuatro series (Goya, Introducción de Sigrun Paas-Zeidler, 1980): Lo había comprado en la tienda del Museo del Prado hacía unos años, en 2005, durante los cursos presenciales del tercer ciclo de Historia, para investigar sobre Goya respecto a las clases trabajadoras. Estaban todos los grabados, aunque algunos están reproducidos muy pequeños, porque es un libro de bolsillo. Lo usé en su día por ser un libro principalmente visual, y aunque alguna parte de su texto también fue consultado entonces, lo leí ahora. En 1980 este libro era innovador en cuanto a que reunió toda esta obra, pero ahora mismo, aún siendo una referencia y un libro importante en mi biblioteca, necesita de una reedición en un formato mayor. A mí madre le gustó, y cierta amiga personal lo solía ojera cada vez que venía a mi casa, le encanta Goya. El pintor y yo al final estamos íntimamente ligados de algún modo. Tuve que ir tanto al Prado que es el museo que más conozco, con permiso del arqueológico regional de Madrid. Los cuadros de Goya son como si fueran parte de la casa de alguien conocido para mí. Conozco bien su obra.

Casto Ortega, un fotógrafo alcalaíno del siglo XX (varios autores, 2014): Se trata del catálogo gratuito que editó la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica de Alcalá de Henares con motivo de la exposición de 2014. Casto Ortega fue un retratista asentado en Alcalá desde 1867 y que vivió hasta 1917. Tuvo una pequeña participación en política. Estaba expuesto dentro de las colecciones fotográficas alcalaínas de 1867 a 1977. Documento interesante.

1000 Days that shook the world. The Psychodelic Beatles -April 1, 1965 to December 26, 1967 (varios autores, 2002): Se trata de una revista a modo de monográfico que funciona como librito. Pertenecía a un serial sobre los Beatles que publicó la revista Mojo en Londres. Precisamente yo la compré en Londres a comienzos de 2002, cuando viajé con amistades universitarias y de mi grupo más antiguo, justo el año que comenzó el euro... y que más maniáticos estaban los responsables de los aeropuertos por los pasados atentados del 11 de septiembre de 2001. Ahora sé que este ejemplar es objeto de colección y vale mucho más dinero que por el que le compré. Yo lo conservo casi como nuevo. Había leído fragmentos y reportajes, pero no fue hasta este 2015 que lo leí entero tanto por mi beatlemanía como por mejorar mi inglés. Contiene muchas fotografías e informaciones que eran inéditas y con un gran valor documental y para conocer a fondo y con propiedad la vida y obra de los Beatles. Me ayudó a profundizar más en su etapa psicodélica.

12 platos de carne (varios autores, 2015): Es el catálogo de otra exposición, en la Casa de la Entrevista. Esta vez de cuadros de artistas alcalaínos jóvenes y muy relevantes, como Zaida Escobar, José Chacón, Alba Escabias, Gonzalo Lechón, Raúl Armenteros y otros. Hablé de la exposición en la Noticia 1465ª. Mostraban fotos de sus obras y a la vez explicaciones. Muchos de ellos marcarían parte de la vida cultural alternativa de la ciudad con el nuevo gobierno de PSOE-Somos Alcalá, al entender la Cultura también de un modo más abierto y experimental, menos agarrado a lo tradicional. un soplo de aire fresco y actualidad. 

La palabra en juego. Poemario (Enrique Sabaté, 2014): La cosa es que algo se estaba moviendo culturalmente en Alcalá. No sólo por la ya comentado. En 2014 la librería Domiduca recomenzó su aventura como editorial con este poemario de un poeta alcalaíno que en el pasado fue casco azul en Kosovo y universitario en Historia, Enrique Sabaté, que con cierta mordacidad sabe perfectamente adoptar las formas poéticas del romancero castellano y de los siglos XVI y XVII para hablar de lo humano hoy día en el siglo XXI. Estaba muy activo en El Laboratorio y en varios actos alcalaínos, desde sus sonetos, fue de él que partió la idea de los poetas zombies en Halloween. Es un experto en el manejo y creación de sonetos. Además tiene algo de cantante tipo Labordeta. Hablé del libro en Las notas de los cíclopes libreros. Abunda un gran número de poemas. Hay que leerlo sosegadamente, ahora bien, nunca termina de llegar su segunda parte prometida, por lo que hoy por hoy es el único poemario disponible de este poeta vivo cuyo uno de sus poemas nos da la bienvenida a la entrada del Parque O'Donnell. Fue compañero mío de carrera y es amigo personal. Le leí con mucho gusto.

Poemas y antipoemas (Nicanor Parra, 1954): Hacía tiempo que echaba en falta algo que me resultara fresco en la poesías contracultural. Leía otro tipo de poesía. A Nicanor Parra le dieron el Premio Cervantes 2011. Por entonces hicieron una exposición en el Instituto Cervantes en Alcalá de Henares a la que fui con María Gómez. Cogimos gratis unas postales con poemas visuales de Parra. era divertido. Un poco más tarde me compré dos libros suyos en Librería Diógenes pero, por lo que sea, fui retrasando su lectura. Por lo que sea, quizá ahora inmersos en este año de El Laboratorio, me dio por leerlos. Primero leí este, que es un clásico de la obra de Parra, su mejor libro, o eso consideran. Le encontré el gusto. Era una contracultura como yo conocía, pero mezclada con algo muy de la literatura en español. Una mezcla más o menos a medio camino de las dos cosas. Ahora bien, los poemas que se metían de lleno en la contracultura lo hacen muy bien... sólo que también hay algo de conceptual. 

Semblanzas, Nicanor Parra (Nicanor Parra comentado por Niall Binns, 2000): Este es el otro libro que compré de Parra. en realidad era una selección de Niall Binns, así que algunos poemas ya los había leído en Poemas y antipoemas. Aquí se veía claramente que Parra era más que contracultura. Pisó otros estilos y se recreó en esos poemas con combinaciones gráficas que tonteaban con el sentido del humor que hubiera cuadrado en ediciones de periódicos. Así que Parra no era exactamente lo que buscaba, pero sí es alguien muy atrevido, y lo que hace dentro de lo contracultural lo hace muy ben. 
 
Libro de buen amor (Juan Ruiz, arcipreste de Hita, 1330): ¿Quién no ha leído aunque sea una parte de este libro? En el colegio, en el instituto, en la Universidad... incluso cuentos adaptados para niños... y más si eres de Alcalá de Henares, de donde era el arcipreste, pese a que Cervantes le suele ocultar. El mal llamado Mercado Medieval de Alcalá, que sería en realidad Cervantino, podría ser medieval si le prestaran más atención al arcipreste. La cosa es que al completo yo no lo había leído. Yo andaba escuchando a Sabaté cantando romance castellano en El Laboratorio y un día todo se conjugó y me dio por querer leer al completo este libro. Fui a Domiduca y conseguí un libro de segunda mano que, además, era una conocida edición de mi juventud. Me hizo ilusión esa edición. Lo leí y comprendí su sentido del humor medieval a la vez que su mensaje entre religioso y pagano, erotismo incluido. Tengo el libro al lado de los de Cervantes. Creo que soy de los pocos alcalaínos que puedo decir que los he leído al completo a los dos. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros.

Alcalá de Henares, siglos de Historia (Miguel Gómez Andrea y Eduardo de la Torre, 2003): Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Era un cómic más o menos sencillo que publicó el PSOE en coalición con Izquierda Unida en sus últimos meses de gobierno en 2003. Me lo dejó María Gómez. Lo llamativo de este cómic es que tenía algo muy novedoso: incluía algo que no incluían los libros de Historia, la parte correspondiente a la guerra civil española. Era fugaz, pero lo aproximaba por primera vez y lo hacía a los jóvenes, que eran los destinatarios hipotéticos. Ahora es fácil subirse al carro una vez que unos cuantos abrimos camino, pero la realidad es que no fue fácil poner a andar el carro. Por lo demás no es que sea una panacea de cómic, pero destacaría sólo por eso y por la visión del ayuntamiento que supo ver que el cómic tenía la llave para aproximar a la gente a temas muy serios. Así ha sido, junto al cine, todo lo que va de siglo XXI. A la gente le cuesta en exceso leer libros.

La guerra de España con los Estados Unidos y otras historias (Nilo María Fabra, 2010): Este libro me ha fascinado. Supe de la existencia de Nilo María Fabra por un artículo de la revista Babelia del diario El País. Compré el libro en aquel 2010, lo busqué adrede, creo que al final o lo encontré o lo encargué en Librería Diógenes. Estaba inmerso en una distopía que yo mismo estaba escribiendo. De hecho este libro me haría seguir el esquema de mi tercer libro publicado cuando organicé los relatos de mi libro El frio que nos acoge mientras los robots caminan entre los humanos y otros relatos. En realidad esta recuperación de la memoria de Nilo María Fabra fue todo un acierto de la editorial en 2010, pues él nunca los compiló el libro. Eran relatos de ciencia ficción que fue publicando entre 1885 y 1897 en prensa. Ya hablé del libro en Noticias de un espía en el bar. El autor se había adelantado en algunas cosas a relatos muy conocidos de Julio Verne y de H.G. Wells. También era corresponsal periodístico e incluso introdujo en España innovaciones como las señales luminosas para la marina militar. Hasta cierto punto la gente lo conoció mucho más a través de algunos capítulos de la serie de televisión El Ministerio del Tiempo (2015-2020). Tenía cierto punto conservador, eso es algo innegable, de hecho atacaba las posturas socialistas, pero es uno de los autores de ciencia ficción más relevantes de España, un género aquí normalmente infravalorado en literatura... aunque tienes grandes cantidades de seguidores. Me gustó mucho. A lo largo del tiempo, lo sorprendente, es que en estos últimos años se pueden establecer algunos paralelismo entre lo ficticio que plantea él y la realidad. Fue él quien en pleno siglo XIX ya imaginó en el futuro trenes de alta velocidad o periódicos que se leen en pantallas y cuyas noticias cambian según llegan noticias nuevas. Más aún, llegó a imaginar la posibilidad de un desastre ecológico por el calentamiento de las aguas del Mediterráneo que provoque una gran ola que afecte a la ciudad de Barcelona. Fascinante.

La Comuna de París (Louise Michel, 1898, edición española 2014): Me siento honrado de poder decir que yo hice algo para hacer Historia con este libro. Louise Michel es una de las mujeres relevantes de la Historia de Francia y de lo Universal por ser una de las revolucionarias más activas de 1871 que protagonizaron la Comuna de París. Intentaron una revolución social y socialista con París sitiada por las tropas de alemanas por un lado y de la República de Francia por otro. Ella además es una de las figuras del feminismo más relevantes y significativas desde la lucha de los derechos de los trabajadores a la par, de la igualdad sexual y social, igualdad para el trabajo, para ejercer cargos, para luchar, para el amor libre. De todos es sabido el fracaso de la Comuna por el sitio al que se veía sometida la ciudad y los bombardeos de las tropas contrarias. Tras una ardua resistencia y haber hecho posible un nuevo Estado al margen de las clases privilegiadas y sin convencionalismos sociales de corte religioso, sexual o burgués, la Comuna cayó y la entrada de las tropas republicanas ocasionaron una dura y cruenta represión con dejar hacer por parte de los alemanes. La Comuna fue la primera vez que las clases populares demostraron que no sólo querían, sino que podían  cambiar el orden social y político para dejar de ser desfavorecidos y explotados. Ejecuciones, presos y exiliados, Louise Michel, que no corrió mejor suerte, pudo publicar sus memorias muchos años más tarde, 1898. Una visión de ella como comunera, como una de las protagonistas y como feminista que había logrado alcanzar cambios importantes en aquellos días que, por contra, aunque la Tercera República Francesa lo permitía ahora, estuvo censurada en muchos lugares de Europa por mucho tiempo. En España no se publicó, gran parte del socialismo, tanto anarquista como socialdemócrata, había llegado a través de exiliados de la Comuna, pero también muchos republicanos, especialmente los cantonales y federales, venían de esas experiencias. Con Miguel Primo de Rivera (1923-1930), por razones obvias, tampoco se publicó. Durante la Segunda República no interesó a ningún editor traducirlo al español, aunque hubo quien acercó los textos en francés. Con la guerra civil y la dictadura de Franco no se pudo publicar. En la Transición y años posteriores estaba caído en el olvido en España, donde nunca se había publicado. Así que en 2014 la editorial La Malatesta tuvo la iniciativa del micromecenazgo para pagar un traductor y la primera edición en español y en España. Buena parte de anarquistas se pusieron a dar dinero. Julián Vadillo me pasó la información del micromecenazgo. Di dinero y me mandaron la primera edición española ese 2014. Lo leí en este 2015. Un libro duro, con una prosa de memorias muy propio del siglo XIX, pero todo un documento y todo un pensamiento y unas experiencias vitales. Necesario es conocer.

Un extraño para mí mismo. Diarios de un soldado alemán, 1941-1944, Rusia (Willy Peter Reese, Stefan Schmitz, 2005): Me lo regaló por iniciativa propia Rubén Muñoz en una visita a España, pues vive en Francia. Lo había comprado, leído y me lo regaló a sabiendas de los muchos libros que había leído de gente que combatió en la Primera Guerra Mundial. Este en realidad eran las memorias de un soldado raso de la Segunda Guerra Mundial, Willy Peter Reese, que murió durante la contienda en 1944. En 2005 recuperó su diario personal y, con permisos familiares, lo editó Stefan Schmitz. Narra en primera persona las vivencias como soldado raso en el ejército alemán invadiendo la Unión Soviética y viviendo los peores momentos para los alemanes durante la guerra. En todos los sentidos. Si bien en principio parece que esta persona no era del partido nazi, tampoco parece tomar postura en contra. Participa de la guerra como un deber de defender Alemania, aunque en realidad ellos eran agresores y estaban invadiendo la URSS, entre otros países. Llega a mencionar quienes eran los auténticos nazis y los actos que vio o que oyó hacer, pero lo cierto es que según avanza la campaña rusa y se estanca él mismo narrará capítulos espeluznantes de los que participa unas veces pasivamente y otras activamente en medio de una locura de guerra donde, además, ellos, se creían superiores. Quizá sea la mayor de las claves de estas memorias, su capacidad de reconocer las atrocidades cometidas por los otros, pero no las que iba cometiendo él y sus compañeros. El libro es mucho más complejo, y puede hacernos pensar sobre cómo la guerra moldea a la persona quizá por lo miedos generados o por la capacidad de morir en menos de un minuto en cualquier momento. La imagen del pie cortado para ver si le sacan una bota que usar es muy gráfica. Un libro impactante. Buen libro. Buena lectura, pero antes de acercarse a ella hay que tener dos cosas: herramientas de conocimiento y buen estómago. 

La mano del muerto. El ocaso del salvaje Oeste según Pat Garrett, Calamity Jane y Deadwood Dick (Pat Garrett, Calamity Jane, Deadwood Dick, compilados por Javier Lucini, 2012): Cualquiera que me conozca sabe que las historias del Oeste me gustan mucho. Así que cuando leí en Babelia que habían sacado en un volumen dirigido por Javier Lucini las memorias traducidas de Pat Garrett, Calamity Jane y Deadwood Dick, no pude menos que comprarlo en Librería Diógenes. Sin embargo, una vez más, se retrasó su lectura hasta este 2015. Estos tres clásicos pistoleros reales, en los límites entre forajidos y gente que se reinsertó de aquella manera, sacaron sus memorias para ganar algo de dinero cuando ya tenían una vida avanzada y la fortuna no les sonrió tanto. En el caso de Calamity Jane, que había llegado a ejercer incluso la prostitución, sus días finales llegaron en 1907, muy lejos de sus mejores momentos como mujer pistolera y exploradora en la década de 1870 y luego con Bufalo Bill en la de 1880 y 1890. Su historia es bastante épica, culminando en la persecución que hizo del asesino de su esposo. Sus memorias eran un pequeño folleto, tal vez encargadas a otra persona pero firmadas por ella, usadas para hablar de sus mejores momentos, cuando era admirada en el espectáculo de su esposo, hablando de indios como Toro Sentado y demás. Deadwood Dick, Nat Love, un célebre pistolero de raza negra, también osciló entre el crimen y el orden. Él moriría en 1921, pero sacó su libro el año de la muerte de Calamity Jane, en 1907. Dijo haberla conocido, como así era, y a Bufalo Bill y a los hermanos James, Billy el Niño y otros. Persiguió a diversas bandas criminales, principalmente de cuatreros, viviendo y sobreviviendo muchos tiroteos, pero también hay puntos oscuros en algunos lugares de su biografía. Se hizo muy célebre. Cuando se asentó trabajó para las líneas de tren transoceánicas y explicó en su libro como aquello acabó con la vida del Oeste. Pero las memorias más elaboradas, que funcionan como una novela, y que fueron llevadas al cine incluso aún hoy y hasta durante los últimos años de su vida, son las de Pat Garret. Garrett murió asesinado en 1908 mientras arreglaba una cerca de su granja, no se sabe aún quien lo mató ni el porqué, hay teorías desde disputa de tierras a alguien que vengó a Billy el Niño o alguien que quería hacerse famoso. Pat Garrett trabajaba en la misma cuadrilla que Billy el Niño cuando estalló la guerra del Condado de Lincoln. Como se sabe el grupo pasó a actividades criminales en su venganza. Garrett rompió con el Billy y fue nombrado comisario para arrestar a Billy y su grupo. Todo lo demás es muy conocido en películas, canciones, cómics, dibujos, libros... Garrett era muy conocido tras que matara a Billy por toda la épica humana de su historia de amistad. Sus memorias respondían a limpiar su nombre, ya que él también fue cuatrero para unos, o traidor de los amigos para otros. De fondo está la percepción diferente de lo que es justicia en unos grupos sociales y en otros. El libro es un libro que me apasionó y me ayudó a conocer mejor también algunas cuestiones de los pistoleros. Son memorias, pero funcionan como novelas.  

La indomable (Federica Montseny, 1928): Compré el libro con el diario Público hace años. El original lo había publicado por entregas una jovencísima Federica Montseny con La Revista Blanca, de su madre, también anarquista. La histórica líder anarcosindicalista de la CNT hacía sus pinitos literarios a la vez que lanzaba con una aparente historia inocua de amor de una joven todo el comienzo del ideal de igualdad de género y amor libre que estaba inserto en el anarquismo. Hay que entender el amor libre como la libertad de la mujer para establecer las relaciones amorosas que desee. No es la mejor de las novelas, pero es todo un testimonio de cómo la literatura también estaba en la difusión de ideas.
 
Mauro Bajatierra, anarquista y periodista de acción (Julián Vadillo, 2011): El libro fue reeditado y ampliado en 2021. Me compré las primera edición en La Malatesta y la segunda edición en Librería Diógenes. Hablé de este libro en Las notas de los cíclopes libreros. Años atrás yo mismo había investigado un par de datos sobre Bajatierra para Vadillo, en torno al proceso del asesinato de Eduardo Dato, del que era inocente. Bajatierra era un militante anarcosindicalista que ejerció el periodismo, siendo sus crónicas de la guerra civil tan ajustadas a al realidad que incluso eran usadas por los alzados si se hacían con alguna de sus publicaciones. También estuvo en el origen de varios núcleos sindicales. Vadillo estuvo muchos años investigando y dedicándose a Bajotierra. Es una de sus obras más trabajadas. Una biografía muy atractiva y muy esclarecedora de una forma de ser de los anarquistas más sinceros de la primera mitad del siglo XX. Aunque también es una vida con cierto punto de aventura. Estaba yo en estos momentos muy interesando en memorias y biografías.

Recuerdos de un viejo militante (José Negré, 1936): Lo compré en La Malatesta de Madrid cuando fui a la presentación del libro de Vadillo sobre Mauro Bajatierra. Es un libro de memorias que se editó el año del comienzo de la guerra civil. Negré moriría en el campo de concentración de Argeles-sur-Mere en 1939. Había sido secretario general de la CNT en la década de 1910. Lideró la etapa en la que se logró mediante una gran huelga y represión policial la jornada laboral de ocho horas, junto a Salvador Seguí. Un librito pequeño pero aportador.  

La revolución española, 1930-1939, selección de escritos (León Trotski, 2011): Era una compilación y selección de textos de León Trotski que escribió sobre la revolución en España entre 1930 y 1939, aunque en realidad seguía los textos que compiló otro libro sobre lo mismo pero llegando al año 1940 que se editó en 1977. Lo compré del periódico Público. Me acuerdo que algunos compañeros del 15M en 2011 hicieron referencia a este libro. Por razones de mi formación y dedicación conocía bien el trotskismo y muchos de los textos de Trotski. En cierto modo tenía su lógica la lectura de este libro tanto por mi interés en esos momentos por las memorias, como por el análisis que podía hacer Trotski y otros en pleno momento donde todo lo del 15M parecía girar hacia un lugar que en principio no era el inicial, u partido político, cosa que yo no era partidario. Siempre opté más por la vía sindical, anarcosindical, pero claro que participé y participo de las elecciones, como herramienta. En pleno 2024 la reflexión está más abierta que nunca, ahora quizá como análisis histórico de lo vivido... como memoria a reflexionar. En cierto modo mis lecturas iban en torno a esto. Yo creía e la fuerza de la huelga general, vía que habían abandonado tras la segunda de 2012. Yo seguía manifestándome por la Sanidad y otras causas, aún con todo... y el 1º de mayo.

La revolución española, 1930-1937 (Andreu Nin, 2008): Compré la edición de Público. Andreu Nin, líder del POUM, oscilaba entre el trotskismo y el anarquismo, sin llegar a ser ninguna de las dos cosas al completo. Siempre se le ha relacionado a Trotski, pero llegó a discrepar fuertemente con él en los últimos años. Leyendo los dos libros seguidos, se nota. Es una compilación de textos, evidentemente Nin debió ser asesinado en 1937. Servían estos análisis para comprender mejor la guerra civil española... y las divisiones de la izquierda.

El color púrpura (Alice Walker, 1982): Yo había visto la película de niño con mis padres, y luego más adelante. Compré el libro de segunda mano en Domiduca, aunque había un ejemplar de mi padre en casa. Este era mi ejemplar. Es una novela sobre la vida de una familia de esclavos negros en Estados Unidos que tras ser abolida la esclavitud con el final de la Guerra de Secesión en 1865 no mejoran su vida al haber una gran cantidad de normas y formas sociales racistas en el Sur de Estados Unidos. Así se meten en el comienzo del siglo XX viviendo aún esta discriminación. La protagonista además sufre también violencia de género de parte de su pareja y machismo, así como discriminación por ser pobres. Es una historia de denuncia de la desigualdad muy dura y fuerte. Una historia muy humana e instructiva. Habla de la dignidad, el derecho a ella y el deber de luchar por ella contra toda corriente adversa.

Constitución Española (varios autores, 1978): Una vez más, volví a leerla al completo. Para tenerla bien fresca y para volver a preparar unas oposiciones a archivo. Además el tema de los derechos estaba candente, y me servía para hablar con más propiedad... aunque eran ya muchas las veces que la leí desde años antes. Mi ejemplar es de un regalo de periódico en uno de sus aniversarios.

El Café del Loco (Antonio eMe, 2013): Hablé de este libro en Las notas de los cíclopes libreros. Nos conocimos a través de los recitales en El Laboratorio y en los del Día de la Poesía en Santa María la Rica, por Sabaté y Sofia Winter. En otoño dio un recital en La Oveja Negra con este libro y le compré un ejemplar a través de Maria Gómez, porque yo no pude asistir, aunque sí asistí al siguiente con ella más adelante. Yo ya conocía varios poemas de este libro. Me pareció de lo mejor que había leído en tiempo. Una inteligencia sutil y sí, contracultura que se mezclaba con un romanticismo que no caía en lo dulzón.

Campo de sangre (Max Aub, 1945): Hacia tiempo que quería leer a este autor, muy importante en la lengua española, pero muy ignorado quizá por haber sido exiliado. Tengo el libro en dos volúmenes que sacó el diario Público. Se trata del libro de memorias que trata una parte de la guerra civil, pero también su paso por un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Su lenguaje era cortante y directo, muy rotundo y usado de una manera audaz y escueta, sin decoraciones, a veces sin nexos, que lanzaba todo un corolario de ideas. Me ha influido en la escritura de varios poemas y varios textos en prosa. Un libro no muy fácil de leer, quizá más apto para gente habituada a la lectura y a captar ideas complejas de manera rápida. Un libro muy interesante tanto en lo que dice, como en el fondo, como en la temática, como en las formas en cómo se expresa. Me gustó mucho y lo leí rápido, aunque en principio no parezca que invite a ello.

Mi lucha (Adolf Hitler, 1925): Había leído este libro fragmentariamente y también al completo, pero no por orden, como ya dije en años anteriores, sobre todo por razones de mi formación de Historiador y como formado en filosofía y en ideas políticas, así como en Historia actual. Ahora lo leía al completo y por orden. Siempre me he negado a pagar por este libro para que mi no corra la posibilidad de que acabe el beneficio en alguna entidad de extrema derecha o bien, como se dice, en alguna entidad sionista que controla la publicación, o eso se rumorea. Lo tengo en edición digital gratuita. Su análisis de la sociedad y los problemas económicos y de otra índole son necesarios de conocer para conocer la época, analizar los razonamientos y los porqués de miles, millones de personas. Hay que tener herramientas de conocimiento para leerlo, porque es engañoso, manipulador, usa medias verdades y las partes mejor construidas tienen fuertes cargas de prejuicios antisemitas, racistas y nacionalistas. Además hay que tener las cosas claras de en qué consisten las diferentes ideas políticas de izquierdas y de derechas para no caer en las trampas de Hitler usando el socialismo en una unión imposible con el ultranacionalismo. Sólo con el conocimiento y las ideas claras podremos hablar con claridad de unas cosas y otras. Algunas partes del libro me resultan altamente enojosas, pero hay que leer y conocer. Hay que aprender a hacer lecturas críticas. Pensar. También es cierto que aquí salen a la luz los análisis de Hitler que hicieron otros muchos al leerle de porqué desde la derrota en 1918 el pueblo alemán se siente amenazado y debe responder. Si se quieren soluciones hoy para cosas similares, hay que aprender a escuchar incluso lo que nos disguste, porque si sólo vas con tu verdad, el choque contra la pared es ineludible. No quiere decir que compartas el discurso, sino que entiendas lo que se dice y los porqués para poder explicarlo y para poder confrontarlo.
 
La breve historia que nadie honra (Carmen Nieto, 2015): El mejor libro de poesía que leí este año y en tiempo, el mejor que se publicó en 2015 para mi gusto. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. A Carmen Nieto la conocí años atrás cuando dirigía y presentaba el concurso de preguntas de trivial en el Wheelan's Irish Pub del Corral de la Sinagoga. La descubrí como poeta este año con este libro que compré en Diógenes, creo recordar. Fue toda una revolución para mí en pleno año tan revolucionado de poesía con El Laboratorio. Era pura poesía desde el punto de vista femenino sin dulcificaciones, sin idealizaciones, con contracultura, con realidad, con poesía de la vida misma. Me encantó. Es una pena que no sea tan conocido como debería. Este poemario debería estar entre los grandes poemarios, aún cuando ella haya escrito uno. Otros autores hubo que sólo escribieron también un sólo libro. De lo mejor.