lunes, julio 25, 2016

NOTICIA 1627ª DESDE EL BAR: DE MERCADILLO

Paseando por la calle Victoria de Alcalá de Henares ayer me di cuenta de que el bar Don Pablo cerró hace uno o dos meses y no escribí nada sobre ello. Era un lugar de tapas y de tertulia. Hacían exposiciones temporales de cuadros de artistas locales. Su salón interior, con el fresco en su techo y la cristalera al patio interior, era muy agradable. Alguna vez fui en soledad allí a escribir. Su cerveza no era muy buena, y las tapas tampoco es que fueran excepcionales, pero cumplían su función. En los últimos meses que estuvieron abiertos subieron los precios, no sé si eso alejó a la clientela. El bar llevaba muchos años funcionando y a mí me resultaba tranquilo. Parece que este verano toque hablar casi monotemáticamente de cierre de bares y de bares en general, cuando este blog en realidad abarca muchos temas y no pretende en realidad hablar de bares ni centrarse en ellos. Sin embargo hay que reconocer que 2015-2016, en concreto mucho 2016, está siendo nefasto para la hostelería más arraigada de la ciudad. Al menos este próximo fin de semana volverá La Panadería de sus vacaciones. 

Los días de calor van pasando a través del tedio de la búsqueda infructuosa de buscar trabajo y otras cuestiones personales. Uno anhela un poco este año aquella capacidad de poder viajar a algún lugar, desaparecida económicamente hace unos años.

Pensaba yo en el mercadillo callejero de mi barrio, el que se pone los miércoles, cuando descubrí en la radio que existe una asociación de vendedores callejeros de mercadillos de España. Su presidente fue entrevistado a costa de un interés informátivo de la emisora de cubrir su horario informativo con un análisis sobre la salud de los mercadillos a la vista de que en las zonas costeras suelen tener mucho éxito entre los turistas. Los mercadillos se hacen todo el año. En Alcalá de Henares tenemos tres, me parece, el de los lunes, el de los miércoles y el de los jueves o viernes. Fundamentalmente, como dijo el presidente de esa asociación, la mayor parte de los mercaderes de este tipo de mercados callejeros son de raza gitana. Es una forma de vida en sí misma que además se pasa de generación en generación. Decía él que la salud de los mercadillos de España se estaba resintiendo. La cuestión es que la crisis económica ha generado la creación de negocios de precios muy bajos, "low cost", de parte de las grandes superficies comerciales. En ese sentido la gente recurre a ellos, sobre todo los jóvenes, impulsados por un tópico social que denosta muy negativamente la compra en mercadillo, cuando sus productos, como él decía, no eran muy diferentes en calidad y precio a los de estos establecimientos. Es una cuestión de percepción social. El comercio barato en bazares chinos, decía, ya les había afectado, pero llevan más años ejerciendo que esos negocios "low cost" de las grandes cadenas comerciales, tipo Primark o Tiger, por lo que habían logrado un cierto equilibrio entre sus clientelas. Los jóvenes, dice, tenían muy asumida una especie de sensación de desprestigio social si van a mercadillos, y eso les aleja. Además, añadía, esos comercios nuevos tienen aspectos muy modernos, muy inmediatos y muy despersonalizados en sentido supermercado, y eso ayuda a que esas nuevas generaciones las vean más cercanas a sus intereses. La despersonalización impulsada por los tiempos modernos también alcanza a este sector. Supongo.

Yo mis últimos calcetines los he comprado en Los Miércoles. No me salió mal, por tres euros conseguí seis pares. Alguna vez he comprado aceitunas allí. Me acuerdo de niño cuando vendían pájaros, hace muchos años que se prohibió vender animales en las calles, pero aún hay quien vende las jaulas y comidas para animales. El grito rimado, a veces descarado, los puestos con frutas al lado del siempre inevitable puesto de bragas y sostenes. El ir y venir de las personas, principalmente amas de casa, las camisetas, los gorros, el todo revuelto. La actividad comercial ininterrumpida una mañana entera. Eso era otro de los problemas que indicaba esa asociación, lo restrictivo de las normativas sobre mercadillos, que les limitan a la mañana del día que les toca, cuando mucha gente  a esas horas trabaja y al salir del trabajo saben que tienen aquellos "low cost" y bazares chinos abiertos hasta la noche, o a través de Internet todas las horas el día. Bueno, en estos días de calor, con alguna brisa, a veces está bien pasear por estos mercadillos, aunque no se compre, pese a que los comerciantes necesitan vender.

Hoy lunes es el último lunes de julio que la librería Domiduca, con la colaboración de Enrique Sabaté, celebra su micrófono abierto de poesía, a partir de las 20:00. No sé si podré ir. Tengo en casa tareas pendientes y familiares. En todo caso, anotároslo. Puede ser una forma de pasar un lunes de julio, festividad del apóstol Santiago, una fiesta tan itinerante cada año, del ahora sí ahora no, que cuando toca, toca.

Verano, los días pasan como la búsqueda de empleo que no se da. Saludos y que la cerveza os acompañe.

miércoles, julio 20, 2016

NOTICIA 1626ª DESDE EL BAR: DEL FUTURO VERTEDERO DE LA MANCOMUNIDAD DEL ESTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

La Organización No Gubernamental ecologista Ecologistas en Acción-Alcalá de Henares me hizo llegar a finales de la semana pasada un comunicado donde ellos exponen su visión contraria a instalar un nuevo vertedero de basura para la Mancomunidad del Este de la Comunidad de Madrid en la localidad de Loeches. Hasta la fecha, desde los años 1980, a esta región territorial le ha estado sirviendo el vertedero de Alcalá de Henares, incluso ampliado en determinado momento, e incluso sobre el que se planeó no hace muchos años una nueva teconología de eliminación de residuos mediante plasma que también recibió la desconfianza y la negativa del activismo ecologista. El vertedero de Alcalá de Henares lleva años dando la voz de alerta de que está a punto del colapso, por lo que la Comunidad de Madrid comenzó a buscar un lugar donde abrir un nuevo vertedero. El municipio de Loeches acogió el proyecto de instalarlo en su territorio. El cambio de gobierno municipal en 2011 no afectó a la decisión. Tanto el gobierno municipal de PP y el de PSOE tenían aquello como algo consensuado. Es tras las elecciones municipales de 2015 que la ciudadanía de Loeches se hizo notar muy activimente contrarios a que ese vertedero se instale en su municipio, sin quitar que años antes tuvieran movilizaciones con menos resultado mediático. La Comunidad de Madrid intervino en dilucidar sobre el asunto, jueces mediante, sabiéndose hace una semana y media o dos semanas, que los acuerdos alcanzados en años pasados son acuerdos perfectamente legales y estables, por lo que el proyecto del vertedero de Loeches sigue adelante. Entre tanto aún se está usando el vertedero de Alcalá de Henares, al cual, según los técnicos, le quedan dos años de vida útil antes de alcanzar su tope. Ecologistas en Acción critican todas estas actuaciones defendiendo que se puede gestionar la basura de un modo más ecológico, usando las técnicas de compostaje para agricultura con los restos orgánicos y, he de creer, que el reciclaje y la reutilización de otro tipo de restos. Así mismo, aunque en su comunicado no se menciona, en años anteriores se les puso por reparo la alimentación de cigüeñas, gaviotas y otras aves en el vertedero, a lo que ellos alegan, no sin razón, la creación de comederos y la habituación de estos animales a sus modos de alimentación instintiva natural en el río y otros lugares. 

Aparte del comunicado han creado una cuenta en Facebook, a la que piden pulsar "Me gusta" para poder difundirla, y otra en Twitter, a la que piden seguir para informarte y difundirla igualmente, sobre su proyecto de Residuos 0. También han creado un blog.



 
El asunto es tan grave como interesante. Os dejo con el comunicado de ellos.

Posición de Ecologístas en Acción-Alcalá sobre la decisión de la Mancomunidad del Este para la construcción de un macrovertedero


No al vertedero, sí Residuo Cero
Ecologistas en Acción de Alcalá de Henares se opone a la decisión tomada por la Mancomunidad del Este de llevar a cabo la construcción de un nuevo macrovertedero en el municipio de Loeches

El pasado lunes, 11 de julio, la Mancomunidad del Este tomó la decisión de seguir hipotecando nuestro futuro, aprobando en sesión extraordinaria la construcción de un nuevo macrovertedero en el municipio de Loeches. Esta construcción pone una vez más de manifiesto la incapacidad de las autoridades de hacer frente a un problema medioambiental que lleva castigándonos demasiados años.

Lejos de intentar abordar el problema de los residuos de una forma sostenible, la Mancomunidad , con el alcalde de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez Palacios, al frente, ha decidido seguir apostando por un modelo de gestión que atenta directamente contra el medioambiente y la salud pública por igual. El proyecto, que previamente había sido rechazado hasta en dos ocasiones, cuenta con el alcalde de Alcalá como principal promotor. Esta circunstancia no deja de ser irónica, ya que hace solo unos años era el propio Rodríguez Palacios uno de sus principales detractores.

Durante los últimos meses, Ecologistas en Acción con el apoyo de municipios como San Fernando, Loeches o Velilla, entre otros,  ha presentado una alternativa viable, sostenible y desde luego mucho más razonable para hacer frente al problema de basuras que tanto nos atañe a todos. Esta alternativa que contempla, entre otras medidas, el compostaje de la materia orgánica por municipios y un sistema de retorno de envases que es usado en varios países de Europa, ha sido completamente silenciada. En su lugar se construirá un macrovertedero gestionado por grandes empresas cuyo principal objetivo será la obtención del mayor beneficio posible a costa de poner en riesgo la salud de cientos de miles de personas.

Ecologistas en Acción de Alcalá de Henares lamenta profundamente que una vez más las autoridades no tengan en cuenta todos estos hechos y se dediquen a llevar a cabo decisiones que comprometen nuestro futuro. No obstante la primera piedra no ha sido colocada, de modo que instamos a los ayuntamientos del cambio que cambien de posición y empiecen a defender aquellos valores que decían representar. Ecologistas en Acción de Alcalá


Ecologistas en Acción - Alcalá de Henares
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domingo, julio 17, 2016

NOTICIA 1625ª DESDE EL BAR: DEL 17 DE JULIO AL 18 DE JULIO, GOLPE DE ESTADO

En la Comisión de Límites ubicada en la alcazaba de Melilla el 17 de julio de 1936 se presentaron varios guardias de seguridad, policías de la guardia de asalto, un teniente y un delegado del gobierno con la intención de realizar un registro. Un infiltrado gubernamental entre los sospechosos de un posible golpe de Estado contra el gobierno de la Segunda República presidido por Manuel Azaña había filtrado la información de que allí se estaba produciendo los preparativos para una conjura inmediata. En ese despacho se guardaban de hecho unos documentos sobre el golpe de Estado que preparaba Mola, Goded y otros oficiales del ejército, junto a varias pistolas. Todo hubiera quedado ahí mediante el arresto del oficial que guardaba aquello, pero los acontecimientos tomaron un giro inesperado cuando irrumpieron un grupo de legionarios que rodearon a la comitiva. El teniente se les unió. A partir de ahí comenzó una serie de actos violentos que se dispersaron por toda la ciudad. Hubo varios muertos, entre ellos el que se considera por parte de varios historiadores el primer muerto de la guerra, un soldado natural de Alcalá de Henares. Los sucesos del día y la noche del 17 al 18 de julio, y parte de aquel día 18, fueron muy confusos, incluyendo aquella previsión equivocada de Manuel Azaña sobre que todo se controlaría en unas horas. España se iría dividiendo entre partidarios del gobierno legítimo y partidarios de los golpistas. El pueblo saldría a la calle en defensa de la República haciendo fracasar la intentona golpista militar. Como escribió el historiador Javier Tusell en 1996, en "¿Cómo derivó un golpe militar en una guerra?" (El País, 14 de julio de 1996), el golpe fracasó porque se produjo un enfrentamiento armado que terminó resultando bastante equilibrado en fuerzas y apoyos como para que derivara en un conflicto bélico de tres años. Estamos, por tanto, en el 80º aniversario del comienzo de la Guerra Civil Española. La fecha del 18 de julio es recordada por la mayoría de los españoles como la fecha de tal aniversario, pero como escribió en los años 1970 el historiadore Hugh Thomas en su obra dedicada a este conflicto, en realidad el 18 de julio era una fecha que promocionó la dictadura del general Franco para ensalzar su figura incontestable. El levantamiento ya se había producido en Melilla el día 17 y eso provocó que Mola tuviera que adelantar la fecha prevista del levantamiento armado. El general Franco no se decidió a participar de manera activa hasta el día 18, en el que un avión pilotado por un inglés, el Dragon Rapide, le trasladó al Marruecos español, el Rif. Luego el ejérctio alemán bajo las órdenes del gobierno nazi de Hitler aportó los aviones para trasladar las tropas golpistas a la península Ibérica. Si Franco esperó al 18 de julio probablemente fue a la espera de ver si el golpe tenía probabilidades de triunfar o por el contrario acabaría mal como el del intento del general Sanjurjo en 1932. Como sea, a pesar de que el 18 de julio se unió Franco sin titubeos ya, fue el 17 de julio cuando todo comenzó en su etapa bélica. La guerra comenzó un 17 de julio de 1936, aunque fuese el día 18 de julio cuando la violencia se extendió por toda la península Ibérica.

Como escribía hace pocos días el historiador Julián Vadillo, el 13 de julio de 1936 un grupo de policías habían arrestado en su casa y asesinado en un coche policial al diputado José Calvo Sotelo, padre del más tarde presidente de gobierno Leopoldo Calvo Sotelo (1981-1982). Calvo Sotelo no era el líder de los partidos de la oposición al gobierno del Frente Popular, como Vadillo apuntaba, ni su asesinato fue la chispa definitiva para decidirse a dar un golpe de Estado por parte de los generales, ya que los planes ya estaban urdidos desde hacía tiempo y hasta el general republicano Miaja había oído de ellos. Lo único que hizo tal asesinato fue precipitar las tensiones y los acontecimientos por parte de numerosas personas de extrema derecha. Lo que menos se menciona y menos recuerda mucha gente, recordaba Vadillo, es que ese asesinato fue posterior al asesinato del teniente de la guardia de asalto (equivalente de la policía nacional actual) José del Castillo, asesinado a tiros cerca de la puerta de su casa el 12 de julio, un día antes. Los guardias de asalto que asesinaron a Calvo Sotelo eran compañeros de Castillo. Aquel día Calvo Sotelo, líder de Renovación Española, había dado un discurso muy duro en el Parlamento en el que apuntaba en términos amenazadores hacia la izquierda política, conocedor y admirador de los métodos propagandísticos y discursos del partido nazi alemán, del cual vio su ascenso en primera persona al encontrarse en Alemania de viaje en 1933. Sin embargo, menos gente recuerda aún, le señalaba yo a Vadillo en mi también condición de historiador, que el teniente Castillo estaba señalado y amenazado por la extrema derecha de Falange y de los carlistas por la muerte del estudiante Andrés Sáenz de Heredia, primo de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange, el partido que se inspiraba en el Partido Fascista italiano. En las celebraciones del Día de la República, el 14 de abril de 1936, una manifestación de estudiantes universitarios de Falange y carlistas entraron en altercados entre sí y contra los republicanos y partidarios de la izquierda en general. La policía tuvo que intervenir, siendo por entonces que no se usaban pelotas de goma sino balas reales, ni siquiera de fogueo. La idea era disparar al aire siempre para dispersar y siempre cuando no tuvieran que intervenir en una violencia realmente peligrosa, para lo cual si podían disparar contra agresores peligrosos. Sin embargo, varios guardias de asalto dispararon al suelo, con lo que algunas balas rebotadas alcanzaban a los manifestantes de la extrema derecha. Castillo, que además de guardia de asalto tenía una sólida y reconocida militancia socialista, fue acusado de ser el responsable de la muerte de Andrés Sáenz de Heredia. Se dijo de él que había sido quien lo había matado. A partir de entonces sufrió diversos atentados fallidos contra su vida hasta su asesinato el 12 de julio. Como sea que ocurriera, estos tres asesinatos están íntimamente ligados entre sí y en el imaginario de la época tuvieron una clara influencia en el posicionamiento de unos y otros cuando ocurrieron los hechos del día 17 y del día 18. No obstante, algunos otros historiadores dicen que se podría considerar que el encontronazo violento de los entierros a la vez de Castillo y de Calvo Sotelo en el cementerio de la Almudena se podría considerar una primera batalla de la guerra, a su manera.

Escribía el historiador Santos Juliá en el 60º aniversario de 1996, en "Saturados de memoria" (El País, 14 de julio de 1996), una defensa de lo ocurrido en España durante el 50º aniversario de 1986. ¿Qué ocurrió entonces, en 1986? Ocurrió que con un gobierno del PSOE presidido por Felipe González el Estado no realizó ningún tipo de conmemoración al hecho. En 1996 Santos Juliá escribió que acababa de participar en un encuentro de historiadores por el 60º aniversario tras el cual un historiador colega se había quejado de que en 1996 como en 1986 no se había hecho nada institucional, tal como hacen en el resto de Europa por los sucesos de la Segunda Guerra Mundial y en defensa de la democracia y de la memoria histórica. Santos Juliá, historiador siempre dispuesto a observar la Historia con cierta complacencia hacia el PSOE, entró al trapo en la defensa de que el gobierno no hubiera hecho nada, en aquel 1996 en manos aún de un PSOE de Felipe González, en esos momentos a punto de perder las elecciones frente al PP de José María Aznar, y envuelto en numerosos casos de corrupción, incluída la acusación a parte de miembros del PSOE de estar implicados con el grupo terrorista GAL. Decía Santos Juliá que se había escrito ya mucho sobre la guerra civil y que políticamente también se había hablado ya mucho, si bien él hacía referencia a todos los debates políticos habidos desde 1939 en el exilio y la clandestinidad. Él defendía que no se podía dar un debate político de la guerra civil mientras no se cerrase el debate historiográfico, donde entre la población había tabúes y cierto cansancio sobre el tema, dado también la enorme producción de películas sobre la guerra que se producian. Todos tenían muertos en la guerra y muchos no querían hablar. La guerra no era celebrable, decía Santos Juliá, y que estábamos hartos de memoria, pero nos faltaba recuerdo. Para Santos Juliá el problema no era lo historiográfico o lo político, sino que la gente no quería recordar en aquel 1996. Otro historiador, Paul Preston, contestaba en aquel 1996 que los españoles teníamos un "pacto del olvido" desde la Transición política de 1975-1981 y que ese pacto hacía que tuviéramos una "señalada repugnancia" a los libros que se editaban en España, por lo que, como escribía la revista The Times en esas fechas, con una falta de educación política e histórica y con falta de amor propio, recurríamos a los historiadores extranjeros, especialmente anglosajones, para obtener las respuestas que no obteníamos de los españoles.

Ocurrió que en 1996 ganó las elecciones el PP de José María Aznar, como he dicho, y ya no se fue del gobierno hasta 2004. En ese momento los conservadores, ya fuera desde el gobierno, ya desde fundaciones, desde medios de comunicación o empresas, fomentaron una revisión de la historia reciente de España y avalaron y costearon estudios y publicaciones en los que la causa de los golpistas era vista de una manera benévola y, en algunos libros, hasta se criminalizó al gobierno legítimo de la República mientras se alababa a la dictadura de Franco. Historiadores y pseudohistoriadores publicaron numerosos textos sesgados, faltos de información o manipulando datos. César Vidal y Pío Moa están dentro de esta corriente que cuajó en un número importante de personas de la ciudadanía. Cuando el PSOE retomó el poder con José Luis Rodríguez Zapatero de presidente esto dio un vuelco al fomentarse una insuficiente Ley de Memoria Histórica, llena de lagunas y conflictiva para algunos conservadores. En este momento, entre 2004 y 2011, ocurría además que los viejos historiadores, algunos de la Transición, ya fuese por deceso o por vejez, comenzaban a dejar oír a nuevas voces de historiadores más jóvenes y capaces de contemplar el asunto sin haber estado implicados emocionalmente por haber vivido la dictadura de Franco, aunque alguno pudiera estarlo por su pasado familiar. Zapatero abrió los archivos a todos los ciudadanos, ya no hacía falta tener carnet de investigador para consultar documentos, bastaba con el documento nacional de identidad. La historiografía en pleno 70º aniversario de 2006 caía así en nuevas interpretaciones que trataban de comprender la contienda más allá de las batallas, los movimientos políticos, los casos judiciales, etcétera. Ahora nuevos estudios apuntaban a comprender la Historia social que hizo que unos y otros se decantasen por un bando u otro, o que explicase la evolución de los acontecimientos en diferentes momentos. En este sentido se mueve el joven doctor en Historia Julián Vadillo, pero parte de todas estas inquietudes vienen de la mano de viejos profesores como Feliciano Montero, preocupado por el movimiento obrero desde un punto de vista socialista y católico, pero sin renunciar a estudiar a otros puntos de vista, el historiador y sacerdote Hilari Raguer, republicano, o el catedrático Julio Aróstegui que ya en 1996 había publicado en El País en este sentido, en "¿Por qué se desató tanta violencia en los primeros meses?". Los historiadores clásicos como Elorza, Ángel Viñas o Moradiellos entre otros, unidos a los clásicos extranjeros como Pierre Vilar, Gabriel Jackson, John Elliot y demás, se unían a animar los estudios en este sentido, contestando así de este modo a aquel periodo revisionista de la etapa Aznar cuyas tesis explicativas de la guerra reproducían en términos actuales las explicaciones de la dictadura de Franco sobre lo justificado de la guerra. Santos Juliá, a pesar de que decía en 1996 que ya estaba todo saturado de información, no se resistió tampoco a continuar ahondando en sus estudios, pues, muy obviamente, no sólo no estaba todo dicho, sino que un gran número de españoles no sabían qué había ocurrido y querían saber, quejándose de que las clases de Historia en el colegio suelen acabar justo cuando va a comenzar el turno de explicar el siglo XX.

Estamos en 2016, el 80º aniversario. Varios historiadores actuales han publicado ya un primer conjunto de nuevos ensayos a través de la revista Nuestra Historia, de la Fundación de Investigaciones Marxistas. Pero también el diario Público lleva toda la semana publicando pequeños ensayos de historiadores actuales como el citado Vadillo con "¿Héroe o mito? Un anarquista llamado Durruti", o como "El mito del 'peligro comunista' en España en julio de 1936", de Fernando Hernández Sánchez. Mañana, día 18 de julio, con total seguridad toda la prensa del país le dedicará artículos, reflexiones y reportajes, sí, también con seguridad de Santos Juliá, a pesar de que en 1996 diera el tema zanjado por saturación. Ahora mismo la historiografía se debate en tres vertientes. Por un lado tenemos los intentos explicativos desde lo ideológico de los protagonistas de la Historia, en general, no sólo los conocidos, sino también los conjuntos anónimos y los particulares anónimos, también desde lo que realmente apoyaron las organizaciones de unos y otros en sus acuerdos y en sus actos, más allá de los tópicos y las opiniones. En este caso caben tanto explicaciones de izquierdas como de derechas. La apertura de archivos ayudan mucho. Por un segundo lado y gracias a la Ley de la Memoria Histórica, hay una corriente que trata de poner en valor y en alza los valores del gobierno legítimo y las injusticias cometidas contra ellos y contra quienes lo defendieron. Y por un tercer lado, como indicaba esta mañana una emisora de radio, se investiga intentando recuperar las historias particulares de aquellos que participaron de la guerra o fueron víctimas de su represión, incluso dentro de la etapa de la dictadura. Estos hacen especial hincapie en recabar todos los testimonios orales que puedan de los aún vivos, aunque no renuncian a recopilar biografías de los ya muertos, fotografías, películas, reeditan libros de la época o del exilio, especialmente memorias y biografías, etcétera.

Actualmente, en este 80º aniversario hemos asistido tristemente a que el PP de la Comunidad de Madrid, liderado por la presidenta Cifuentes, se ha negado a condenar el golpe de Estado militar del 18 de julio. Según el diario Público, los partidos Podemos y PSOE propusieron el pasado día 14 de julio la condena en la Asamblea de Madrid, mientras Ciudadanos simplemente ni lo debatió porque el PP simplemente rechazó la petición institucional. En otros países de Europa esto sería impensable que hubiera ocurrido, ni siquiera un partido democristiano, sea el de Merkel en Alemania u otro, hubiera rechazado condenar el golpe de Estado que derivó en guerra y en una dictadura nacional católica de inspiración y orientación fascista.

Coincidencias de la Historia, el pasado viernes 15 de julio de 2016 se produjo en la República de Turquía un intento de golpe de Estado militar contra el gobierno del presidente Erdogan, líder de un partido islámico. Erdogan lleva años intentando volver el gobierno de la República Turca en un gobierno más presidencialista, más personalista, menos dependiente de las instituciones democráticas. Además, su perfil conservador religioso hace que muchas leyes que ha elaborado sean altamente indeseables por parte de los turcos que siendo de izquierdas desean una separación entre el Estado y la religión. En principio sabemos que los militares que participaron del intento de golpe de Estado trataron de restaurar el orden constitucional y democrático, alejando a Erdogan del gobierno. Erdogan, por su parte, culpa del intento fallido del golpe a un antiguo aliado religioso suyo, Gülen, exiliado en Estados Unidos. Gülen dice que él no tiene nada que ver y ha condenado la intentona golpista, Estados Unidos, de hecho, le pide a Turquía que presente pruebas en firme de su complicidad para extraditarlo, y si no, no lo extradita. Un golpe de Estado es algo denunciable, yo lo denuncio y condeno, las vías pacíficas debieran ser las victoriosas, pero el gobierno de Erdogan tampoco se ha caracterizado por acciones muy democráticas pese a ser elegido democráticamente. Censura en los medios de comunicación, denuncias de atacar los derechos humanos, persecución de sus oponentes políticos... Dos días después de los sucesos del viernes, han sido detenidos 2.800 militares y hasta 2.700 jueces, estos últimos en menos de veinticuatro horas. Todo apunta a que Erdogan aprovechará estos sucesos para completar algo que ya había comenzado a hacer hace tiempo, la limpieza de todo oponente político en las instituciones para imponer a sus seguidores. En este sentido el diario ABC habla claramente de purgas y del peligro de que estas actitudes deriven en un gobierno autoritario de Erdogan. Algunos turcos ya han expresado por las redes sociales que el auténtico golpe de Estado comienza ahora. Este domingo ya se cuentan más de 6.000 detenciones, ¿cómo puede ser que en las primeras veinticuatro horas ya supiera el nombre de cerca de 4.700 golpistas (ni más ni menos), siendo más de la mitad jueces, y que en las primeras cuarenta y ocho horas ya sepa el nombre de 6.000? Hay dudas razonables sobre la deriva del gobierno de Erdogan. Como sea, también en Turquía el ejército ha sido parado principalmente por el pueblo. Los sucesos del viernes 15 de julio, tiroteos y bombardeos incluidos con sus muertos, me recordaron la fecha del 17 y el 18 de julio. Si no ha derivado en una guerra civil sea quizá porque en este caso ha ocurrido lo contrario que dijo Tusell sobre 1936, no hubo equilibrio entre las fuerzas. Los militares tenían tanques, aviones y helicópteros y eso les hubiera valido para controlar quizá Ankara y Estambul, las dos principales ciudades del país, y quizá controlando esos lugares hubiera comenzado una división en Turquía entre partidarios de unos y de otros, pero está claro que la resistencia del pueblo con la policía, como en la Barcelona de julio de 1936, evitó el triunfo militar. Quizá hay que unirle que a fecha de hoy aún no sabemos quién estaba al frente de la conspiración, nadie salió a dar la cara como líder, y eso, probablemente, fue decisivo para las dudas y rendiciones de los soldados rasos y los bajos oficiales de los golpistas, muchos de ellos, como se lee hoy, de apenas 20 años de edad. Incluso la oposición a Erdogan condenó esa noche el golpe. La radio en 1936 fue fundamental para los comunicados de Mola, de Franco o de Queipo de Llano en los primeros días del conflicto en julio, eran voces que se proclamaban como autoridades, eso no se dio en Turquía. Conocer la Historia ayuda a comprender los mecanismos del presente. El desequilibrio de fuerzas en Turquía se ha debido a factores quizá de confusión sobre quién hacia qué y porqué, pero también a que faltos de dirección clara los propios soldados rasos no querían enfrentarse a un pueblo al que decían querer representar. Tenemos así por caso aquellos soldados de Navarra que se alzaron en 1936 junto a Mola porque este usó la bandera republicana, no sabían que estaban atentando contra la República, no defendiéndola, lo que valió alguna que otra deserción y ejecuciones posteriores, como lo ocurrido en el llamado popularmente Pueblo de las Viudas, Sartaguda. Recordemos también la fecha de 1991, el presidente de la Unión Soviética, Gorbachov, se encontraba de vacaciones en Crimea, igual que Erdogan estaba de vacaciones, cuando unos militares asaltaron con tanques Moscú para tomar el Parlamento, con la idea de restaurar los valores puros de la Unión Soviética. Por unos días Gorbachov desapareció. Fue rescatado por Boris Yeltsin. Conflicto bélico pasado e intento de golpe de Estado fracasado, Gorbachov dimitió ya que perdió la confianza del gobierno tras haberse vivido aquello. Hoy por hoy Erdogan, sorprendido por un golpe de Estado fallido como el que dio fin a la Unión Soviética en 1991, no ha dimitido, sino que refuerza su poder con purgas más cercanas a un estilo dictatorial que democrático.

Los paralelismos de la Historia nunca son exactos ni idénticos, aunque parezcan similares. En el 80º aniversario de la guerra civil española cabe reflexionar para aprender de ella, del mismo modo que cabe aún, entre los españoles, un ejercicio de superación  entre bandos enfrentados para poder afrontarla para comprenderla y para reforzar los ideales de democracia, nunca para reforzar los ideales dictatoriales ni aquellos que consideran que una España sea superior a otra moralmente, o que crean que España es más suya que de quienes no piensen como ellos.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, julio 16, 2016

NOTICIA 1624ª DESDE EL BAR: UNA NUEVA MUERTE EN LOS BARES DE ALCALÁ

Mientras el mundo se debate con una matanza en Niza y con un intento de golpe de Estado en Turquía, noticias ambas que me pillaron a las mismas horas de la noche dentro del bar El Reloj, de Alcalá de Henares, me toca escribir, una vez más este año, de un nuevo cierre de bar dedicado a cierta actividad que animaba las noches complutenses. Ya he escrito más de lo habitual de estos temas. Más de lo que me gustaría, ya que en esta bitácora se hablan de muchas cosas, y los bares no son las centrales ni las fundamentales, ni la temática realmente.

Comenzaré comentando la multa que recibió un nuevo bar recién abierto en La Garena, que es a la vez restaurante, el Quinto Jazz, dedicado a la música jazz. Fueron a celebrar un concierto de jazz para darse a conocer y recibieron automáticamente la visita policial y la multa. Sigue así el entorpecimiento cultural desde su promoción en bares en esta ciudad. En este caso no hay casas de vivienda de vecinos en ese lugar, una torre llena de empresas, por lo que ese vecino de oídos finos que siempre sale en los partes policiales como "queja de un vecino" es imposible que haya ocurrido. ¿El dueño de otro bar? Se oyen en voz baja últimamente diversas teorías de dónde viene todo este asunto. Pero como decían en el concurso televisivo "Un, dos, tres" ante los misterios donde el interlocutor debía buscar su propia respuesta: "hasta aquí puedo leer", o mejor dicho, hoy por hoy, hasta aquí escribo. A fin de cuentas son rumores, independientemente de si son o no son acertados.

Como sea, nos ha dejado sin hacer mucho ruido, en silencio, el Black and Clover, conocido anteriormente como el Mazo's, de los mismos dueños, que estaba al lado de La Vaca Flaca y luego del Shooter. La familia que lo llevaba es una familia de larga tradición hostelera en esta ciudad. El local era especialmente atractivo para ver partidos de fútbol, por sus muchos televisores y grandes. Pero otros locales que han apostado por esa oferta con pantallas aún más gigantes y el perder varios bares con los que compartía clientela por allí cerca, hizo que poco a poco no tuvieran clientela suficiente para mantenerse en pie, aunque resistieron mucho tiempo en horas bajas. Su oferta de comida con la bebida estaba bien elaborada y presentada, pero en una calle tan desplazada (aunque en realidad cerca) del eje Plaza de Cervantes con Plaza de los Santos Niños, hizo que tampoco pudieran defenderse con esto. Hubo un tiempo que la celebración de conciertos y teatros en la Plaza de la Victoria atraía a mucha gente a esa zona y alimentaba el apetito por poner terrazas de verano y entrar en los bares del lugar. La queja de un sólo vecino hace años bastó para que el ayuntamiento primara el interés particular de una sola persona sobre el valor social y cultural y el interés general de aquella zona. Las terrazas persistieron con varios bares, pero ahora mismo sólo un bar o dos las mantiene, creo que sólo uno. También el Black and Clover decidió no poner terraza, simplemente porque el distrito centro es altamente caro para poner terrazas, sin atender a la razón de que no es lo mismo tener la terraza en la Calle Mayor que en la Plaza de la Victoria. No sé si el ayuntamiento querrá reflexionar sobre esto algún día y poner las tasas por zonas y afluencias más que por el método actual donde equiparan Plaza de Cervantes con calle Postigo, ya que hablamos de este bar. Las pérdidas económicas eran un hecho en esas terrazas de Plaza de la Victoria, la gente que se sentaba allí no era suficiente para cubrir el pago de la tasa, ya no hablamos de tener beneficios. Pero eso, que sigue ocurriendo, ya no ocurría siquiera para el Black and Clover, porque hace tiempo que dejaron de tener terraza de verano por estas razones. Razones que además obligaban al empresario, cualquiera, a poner la consumición en terraza ligeramente cara, no por lucro, sino por poder pagar la tasa municipal. 

Black and Clover tenía además buena música. En sus buenos tiempos mucha gente lo tenía como referencia nocturna, no sólo como referencia de bar de día donde comer. En los últimos años acogió en un par de ocasiones un par de espectáculos de humor, con la cuestión de nuevo de que la policía apareció para multarles. También aquello lo tuvieron que suspender. Curiosamente el bar no armaba escándalos con estos espectáculos ni provocaba ruidos ni molestias, ni los humoristas montaban alteraciones vecinales, al hacer su oficio de manera quieta en una banqueta o de pie, pero hablando, normales. Algo ocurre en Alcalá, no me cabe duda. Hay una ceguera con determinadas cuestiones. Hace poco un cantaor de flamenco alcalaíno que ha viajado este año por el mundo cantando flamenco, El Carbonilla, escribía en su muro de red social que lo que ocurre en España con esto no lo ha visto en la gran mayoría de los países del planeta. 

Como sea, a mí el lugar me resultaba familiar. Conozco a la familia que lo gestionaba. Lo conocí hace bastantes años a través de La Vaca Flaca y mi relación con ese lugar. Fui al Black and Clover de vez en cuando, aunque últimamente iba de tarde en tarde. Se han ido en silencio, metáfora en la vida real del silencio con el que poco a poco se fue apagando en los últimos tiempos. 

Ahora bien, me dicen que dos de las personas que llevaban y trabajaban el bar quieren abrir un nuevo local en lo que fue en el pasado el Näif, al lado de lo que fue el Deltoya, en calle Santa María la Rica. Quizá para septiembre. Espero y deseo que les vaya muy bien en ese nuevo negocio y espero y deseo que todos los podamos disfrutar, sin problemas. 

Y esto es todo por hoy, bueno, esto y comentaros también que los lunes la librería Domiduca, en la Plaza de Palacio con Plaza del Padre Lecanda y calle San Felipe Neri, organiza con Enrique Sabaté recitales de poesía con micrófono abierto a toda aquella persona que quiera leer poesía. Suele ser sobre las 20:00 horas.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, julio 14, 2016

NOTICIA 1623ª DESDE EL BAR: TRABAJAR EN TIEMPO DE MÁQUINAS

Londres conserva sus autobuses de dos pisos y sus taxis con formas que recuerdan los años 1940, del mismo modo que algunos de sus pueblos ingleses hacen permanecer las barcas con barqueros de remos que pasan a las personas de un lado a otro. En Estados Unidos pasa algo similar con viejos oficios que permanecen y tecnologías más propias de los años 1950 o 1920, depende de qué hablemos, puestas al día. En Lisboa los tranvías son un medio de comunicación normal y corriente (salvo cuando es temporada alta de turistas, que están invadidos por oleadas de turistas), y hablamos de tranvias que igualmente tienen sus formas y mecanismos más relacionados con los años 1960 o anteriores que propios del siglo XXI. En Milán sus tranvías están conservados al estilo de los años 1950. Y así podríamos seguir en relación a numerosos países occidentales. No sólo con materiales, también con oficios. ¿No tienen dinero para poner máquinas modernas e informatizadas al modo siglo XXI, las cuales acaben con oficios y trabajos para "abaratar" costos y "facilitar" vidas? No, no es eso. Tienen más dinero y capacidades que España. Lo que ocurre es que en todos esos lugares hay otra mentalidad: el progreso en combinación a sus costumbres y a la vida de sus ciudadanos. No porque algo se pueda hacer, pongamos por caso llenar de cajeros automáticos una sucursal bancaria completa, es lo mejor. Entre el encanto, la esencia personal del lugar, la Historia y la necesidad de mantener algunos puestos de trabajo, se mueven ellos.

En un documental y después en artículos de periódico he leído que entre Japón y Estados Unidos se está investigando y fabricando ahora mismo nuevas tecnologías robóticas que entre 2020 y 2030 podrán hacer prácticamente todo el trabajo repetitivo de las industrias y la agricultura, e incluso del sector servicio en torno a la hostelería. Deben probarlos antes y ambos tienen por plan probarlos en España, por ser un país más susceptible de maquinizarlo e informatizarlo todo para que los empresarios abaraten costes (a costa de destruir empleo humano). Si eso se cumpliera en breve veremos mayores tasas de desempleo con el matiz de que habrá miles de personas sin poder reubicarse laboralmente, no porque no tengan capacidad de reciclarse, sino porque no existirán puestos de trabajo, ya que estos los ocuparían robots. Siempre se dice aquello de que simplemente la gente se reeducaría, pero eso no es real. Desde que la maquinización del trabajo se multiplicó en el siglo XIX la evolución histórica sólo nos ha demostrado que la reubicación laboral sólo se da a unos pocos, que son los que se pueden permitir aprender sin tener grandes problemas con aquello de conseguirse algo con lo que comer. La maquinización elimina puestos de trabajo irrecuperables. Ejemplo básico: si en el antiguo Oeste Norteamericano se necesitaban cuadrillas de diez o veinte o treinta hombres para trasladar de pastos a las grandes  manadas de vacuno, con la llegada del ferrocarril y la perfección de la red ferroviaria estos ganados sólo necesitaban de unas cuatro o cinco personas que ayudaran a meter las vacas en los vagones y sacarlas luego para llevarlas al matadero o al prado correspondiente, al lado de las estaciones de tren. Si las cuadrillas de vaqueros del Oeste y Medio Oeste Norteamericano empleaba a miles de vaqueros, el ferrocarril supuso el desempleo de miles de esos miles de vaqueros, y el ferrocarril, que según los que hablan de reubicación laboral sería su salida, no necesitaba a tantos miles de empleados. Una locomotora necesitaba de una persona para conducirla, a lo sumo dos, y las calderas de carbón lo mismo. El servicio del tren podríamos ponerlo también en una decena de personas. 

Como expliqué en 2008, en "Crisis económicas en la Historia" (Noticia 538ª), el capitalismo actual ha sufrido varias crisis de consecuencias brutales, la de 1873 tuvo como marco el cambio del patrón plata por el patrón oro, pero en el fondo de ese cambio y de esa crisis estaba precisamente la destrucción masiva de empleo que hubo a causa de todo tipo de maquinaria nueva en el mundo, como el ferrocarril, las máquinas de vapor para tejer o para realizar diversas tareas fabriles, las máquinas cosechadoras, etcétera. Pensemos en el ejemplo anteriormente dado. El empleo que generaba el transporte de ganado de manera tradicional no sólo implicaba empleo a grandes cuadrillas de vaqueros, implicaba también empleo en el sector hostelero que albergaba a esos vaqueros cuando llegaban a poblaciones, implicaba empleo de herradores para sus caballos, empleo de servicio de postas, empleo en caballerizas, empleo incluso de servicios de seguridad, empleo en vestimenta de trabajo ganadero, etcétera. La desaparición de esa forma de vida provocó la aparición de otra, la de la rapidez tecnológica del ferrocarril, necesitada de menos trabajadores. Tenía sus ventajas, no lo voy a negar, contrajo mejoras alimentarias para muchas zonas, sólo que la lógica con la que se realizó fue la de enriquecer a los grandes ganaderos. Efectivamente, el transporte en tren de ganado era algo que se podían permitir los grandes ganaderos, por lo que se hicieron con todos los buenos negocios relacionados con ganado, mientras que los pequeños y medianos ganaderos se arruinaron o tuvieron que cambiar el ganado por cualquier otra cosa que les diera para vivir. Se acababa así unas formas de vida y una serie de trabajos y empleos a favor de otras. El paro, el desempleo, aumentó en todo occidente. Tenemos ahí una serie de problemas obreros en el último cuarto del siglo XIX derivados de la crisis de 1873 que no van a parar hasta la Primera Guerra Mundial, estallada en 1914. Segadas por vía de la guerra millones de vidas la recuperación fue posible en los años 1920 hasta la gran crisis de 1929, que sólo volvió a recuperar empleos tras la otra gran matanza de la Segunda Guerra Mundial de los años 1940. La siguiente crisis grande fue la del petróleo en 1973, que tuvo numerosas secuelas en crisis menores pero devastadoras en los años 1980 hasta la desaparición de la Unión Soviética en 1991. Después: la más grande de todas ellas, la de 2008, dentro de la cual aún vivimos, donde ha ocurrido la crisis económica de la salida de Reino Unido de la Unión Europea en este 2016, cuyas pérdidas económicas en la Bolsa han sido mayores que en 1929 y en 2008. Lo de 2016 está tan reciente, fue el mes pasado, que las consecuencias aún están por ver cuáles serán y si la Unión Europea puede amortiguarlas haciendo de ese acontecimiento una parte de la crisis de 2008 o por contra no puede amortiguarlo y 2016 será una crisis más allá de 2008.

Pero me desvío de mis pensamientos iniciales, porque realmente yo no soy economista. No negaré las ventajas del mundo moderno gracias a las nuevas tecnologías y a los nuevos descubrimientos. De todo esto, por otra parte, ya hablé una vez más en 2008, a través del análisis de la obra de Pierre George, "Sociedades en mutación", de 1981 (Noticia 499ª, Noticia 500ª y Noticia 501ª). Allí se leían cosas como esta: "(...) los trabajadores sólo tienen por opción reeducarse en las nuevas tecnologías para continuar en el mercado de trabajo, ya que las tecnologías sustituyen al propio trabajador y no necesitan de él. Los trabajos que quedan son los peor remunerados por la imposibilidad de usar máquinas en ellos y haber abundante mano de obra (albañilería, recogida de fruta, etc.), trabajar en el sector del turismo, o bien actuar de comerciante o recurrir al autoempleo, recurso este muy utilizado por los jóvenes, quienes junto a las mujeres y a los mayores de 40 años, son los mayores afectados por el paro. Todo esto no puede menos que beneficiar a los grandes empresarios, quienes, desde el final de la guerra fría, se han lanzado a un capitalismo salvaje donde todo es objeto de globalización económica en su propio beneficio, aunque con mensajes a la sociedad acerca de las posibles ventajas para todos". Y esto de lo que hablaba Pierre George, aunque tan de 2016, lo había analizado él en 1981, fecha de una década en la que la informatización y la primera robótica ya empezaba a ocupar los puestos de trabajo que antes desempeñaban personas humanas. La tecnología más avanzada avanza y nos hace avanzar al mismo tiempo que, era lo que Pierre George trataba de alertar, se hacía desaforadamente sin dar respuestas a una gran cantidad de personas que se quedaban y se quedan, a la fuerza, fuera del sistema y del mundo laboral, por tanto: fuera del control de sus propias vidas.

Nos llega ahora la noticia de aquellos robots que quieren aplicar a trabajos repetitivos sean de fábrica, de agricultura o de construcción, o incluso como camareros y asistentes de habitaciones y limpieza. Si se llega a ese punto, ni siquiera ese nicho, que era el que decía Pierre George que le quedaba a los trabajadores, quedaría intacto y en pie como vía de escape para el trabajador. Trabajar en tiempo de máquinas es complejo si cada vez hay menos nicho de empleo para el humano y vía abierta al uso de lo automatizado.

¿Hablo en contra de la robótica? No, no es estrictamente así. Ya desde finales del siglo XVIII existió en movimiento ludista, un grupo de personas que se extendieron desde Reino Unido a otros lugares de Europa y que se dedicaban a sabotear las máquinas (en ese momento telares mecánicos de vapor y máquinas cosechadoras) porque a causa de ellas muchas familias perdían sus empleos y se expandían grandes hambrunas entre la población trabajadora que dependía de esos oficios. No hablo de un regreso al movimiento ludista, ni hablo de frenar avances, pero sí llamo a la reflexión, al menos a la mía propia, sobre la necesidad de humanizar cada avance tecnológico y no olvidar nunca que el sistema social se basa en la convivencia y bienestar de todos, o eso debiera, y no sólo en la prosperidad de unos pocos empresarios, políticos y banqueros.

En Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España y otros países se ha detectado en los últimos años de tan profunda crisis económica y social el aumento de la riqueza, pero a la vez el aumento de la desigualdad social. En otras palabras: los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres, desapareciendo la clase media y desapareciendo lazos de solidaridad social. Eso ha tenido en cada país unas repercusiones y las sigue teniendo. No sabemos donde desembocarán, pero nunca ha sido bueno ahondar en la desigualdad social y en la acumulación de la riqueza por parte de unos pocos, sin redistribución, sin solidaridad social. En cualquier cuerpo donde sólo una parte crece eso se considera o puede derivar en una atrofia, y una atrofia no es algo muy sano ni lleva a buen puerto al cuerpo.

Recuerdos... tengo recuerdos que no tienen mucho que ver como argumento con lo que estaba diciendo. Recuerdo cuando en los años 1980 y hasta mediados de los 1990 aún se pagaban los sueldos en muchas empresas de manera semanal, no se hacía mediante ingresos bancarios, sino que se pagaban en sobres. Todo debidamente computado en nómina, pero se daban en mano. Tampoco hacía falta acreditar estudios, cursos, o experiencia laboral para entrar a trabajar en numerosos oficios. Existían contratos de aprendiz donde el trabajador era contratado y la propia empresa le enseñaba el oficio mediante la formación trabajando. Rara era la empresa que después de mantener a un trabajador trabajando sin saber nada, formándole de manera práctica durante años, se deshacia de ese trabajador, porque había sido una inversión y porque esa persona al formarse con ellos no sólo conocía su oficio, sino que además conocía cómo funcionaba y se hacía ese trabajo precisamente en ese lugar y no en otra empresa. Lo más probable es que las cosas que acabo de recordar no sean prácticas en pleno 2016. Y sin embargo, durante muchas décadas, aquello funcionó así. Pero los tiempos han cambiado. A una empresa actual parece interesarle más la movilidad continua del trabajador, o en otras palabras: no mantener a lo largo del tiempo a un trabajador, sino poder mandarle al paro y contratarle de nuevo a él o a otro según sus temporadas altas y bajas de volumen de trabajo. Cosa que viene bien al empresario, pero viene mal a la vida del trabajador, a la economía del Estado y al conjunto de la sociedad. Se beneficia el empresario, pero no le encuentro beneficios para nadie más. Se han hecho demasiadas leyes que favorecen en este sentido desde 2010. No digo que se vuelva al modelo de los años 1980, pero desde luego el modelo de 2010, reforzado en 2012, no es el ideal.

Inglaterra conservando puestos de trabajo en oficios clásicos como el de barquero, los tranvías antiguos de Lisboa y de Milán. ¿Realmente pasaría algo malo si no ponemos un trabajador y cuatro cajeros automáticos en un banco? ¿Pasaría algo fatal si le decimos a Japón que no queremos taxistas robot, que nos gusta tener un taxista humano como Londres en sus coches imitando formas de los años 1940? ¿Hay algún problema en que el albañil sea una persona? ¿Podemos seguir siendo personas los que limpiemos los servicios de un gimnasio o de un bar o de donde sea? Si la idea de los grandes empresarios de tecnología es que cualquier trabajo pueda ser realizado por una máquina, nos queda hacerles pensar, o pensar nosotros mismos, sobre qué ocurrirá cuando más de la mitad de la población no tenga puesto de trabajo al que ir. 

Por supuesto se puede hablar también de las implicaciones que tiene la relación humano con humano y el sentimiento que tiene incorporado interactuar con personas o el mantener un modo de hacer, el sentir, igualmente, que se cuidan los unos a los otros. Errores, no errores, ventajas, desventajas... No soy tan simple como para no pensar en todas y cada una de las cosas a favor y en contra de lo que es la tecnología nueva y la no tecnología nueva. Reino Unido es uno de los Estados más avanzados del mundo, por poner un ejemplo, y parece que ellos han encontrado un cierto equilibrio hasta la fecha, y no hablo de la realidad de los últimos años, si no a lo largo de la Edad Contemporánea. Un equilibrio no exento de desigualdades y de luchas, eso es cierto, pero parece como si ellos, u otras naciones, han sabido avanzar a la vez que mantener una determinadas esencias de para qué sirve el trabajo. Quizá queda encontrar un equilibrio, pero este debe ser reflexionado sobre todo por aquellos que invierten su dinero para crear empresa, pues a fin de cuentas son ellos los que hacen y deshacen  en estas cuestiones, más o menos ayudados por las leyes de los Estados.

Hay una gran cadena de reparto de mercancias que venden por Internet que se ahorraron el costo de crear grandes almacenes y mantener un personal que venda, reponga, mantenga las instalaciones, etcétera. Instalaron una red de vendedores por ordenador, menos costosa que vender de manera tradicional en comercio, y una serie de almacenes donde contratan personal de almacén para empaquetar los pedidos. Esa misma empresa está pensando ahora mismo en sustituir progresivamente los mozos de almacén por robots, y a los repartidores, aún a más largo plazo, cambiarlos por robot voladores, drones. Esto mismo lo piensa una gran cadena de cocinado y reparto de pizzas a domicilio, ahorrándose así el sueldo y el mantenimiento de repartidores humanos que vayan en moto. 

No tengo respuestas ni señalo respuestas. No argumento en contra de los avances tecnológicos, pero sí creo necesario reflexionarlo en el contexto que se dan: que es las sociedades y el cómo hacen evolucionar a las mismas. Todo está intercomunicado. Nada ocurre sin que algo reaccione en torno a ese suceso. Todo se concatena. Del mismo modo que a finales del siglo XIX y principios del XX existían investigadores que decían: "se puede hacer, pero ¿es útil a la sociedad hacerlo?", esa pregunta debiera estar siempre vigente. Ni el ferrocarril ni los cajeros automáticos son malos, ni siquiera los robots que trabajan ensamblando piezas de un coche en una fábrica de montaje. La cuestión es el uso, las repercusiones. Se puede aplicar para mejorar determinadas cuestiones, pero ¿qué ocurre cuando la única lógica es el lucro absoluto aún pasando por encima de las sociedades? El desempleo acumulado de la década de 1860 desembocó en la crisis de 1873, entretanto se había creado la Primera Internacional y numerosas protestas obreras. La organización obrera contra un sistema exclusivo del capitalismo es una consecuencia lógica ante el malestar y el malvivir de miles, millones, de personas, en pro de unos pocos. 

Ahora bien, ante aquella pregunta de investigadores de finales del siglo XIX y principios del XX habría que recordar que cuando se descubrió la electricidad de una manera moderna en el siglo XVIII esta sólo era un mero atractivo de juegos de salón de la alta burguesía y la alta nobleza. No se le encontraba mayor utilidad que jugueterar con ella haciendo alzarse los pelos o haciendo que un globo se pegue a uno mismo por efecto de la electricidad estática. Y sin embargo en pleno siglo XXI la electricidad nos permite ver por la noche o en cuartos oscuros de una manera mejor que con velas y sin riesgo de incendios, nos permite cocinar, telecomunicarnos a grandes distancias, que se muevan muchos de los trenes existentes hoy día, mover las máquinas de las fábricas mediante las cuales tenemos una gran cantidad de bienes de consumo y alimentos, muchos de ellos, bienes y alimentos, de primera necesidad, es fundamental en mucha de la tecnología médica, es ayuda en algunos aparatos de higiene, es posiblemente una alternativa viable en la conservación del medio ambiente para sustituir los vehículos de hidrocarburos, etcétera. En el siglo XVIII toda la tecnología que hace eso posible aún no había sido inventada, por lo que la electricidad no era algo relevante, y durante buena parte del siglo XIX eso siguió siendo así. Cada cosa tiene su tiempo. Pero independientemente del tiempo de cada cosa y de sus posibles usos por venir, la cuestión no es tanto para qué usarlo sino cómo usarlo. Fue en el siglo XIX, en pleno auge de la mentalidad y la filosofía del positivismo, que se consideraba que el humanismo y sus valores no podían ser ajenos a los avances científicos. Todo científico que se preciara, siguiendo las ideas del positivismo, sólo haría bien si ligaba sus investigaciones a valores humanísticos. El ya citado: "se puede hacer, pero, ¿es útil a la sociedad hacerlo?". Volvemos en redondo al ejemplo del uso de la electricidad en el siglo XVIII y en el XXI, y vuelvo sobre la base de plantearse no tanto el cómo hacerlo, si no el cómo, para qué, por qué y qué hará hacerlo. 

Yo no tengo respuestas ni las aporto. A fin de cuentas todo esto va más a allá de la tecnología. ¿Mantener un tranvía al estilo 1950 de un sólo vagón y con un conductor y un revisor, estilo Lisboa, forzando así que haya varios coches de tranvía circulando, o  montar un tranvía del siglo XXI con varios vagones, ahorrándose vehículos en circulación como tranvía, un sólo conductor y ningún revisor porque esa tarea la hace una máquina por la cual el viajero meta un billete magnético de viaje, estilo Madrid?  ¿Montar un baño público con un guarda contratado, o montar una cabina de baño público unipersonal y al cual se accede introduciendo una moneda? ¿Que te traiga la pizza una persona que probablemente cobrará muy poco sueldo pero de otro modo no tendría empleo, o dar el visto bueno a que un robot volador, un drone, te lo acerque a tu ventana? El tema va más allá de innovar tecnológicamente o no, hay puestos de trabajo que desaparecen sin necesidad de recurrir a nuevas tecnologías. Los cajeros automáticos quizá eran una nueva tecnología en los años 1980, cuando se popularizaron en España, pero son invento de 1967, llevan en la cultura occidental cuarenta y nueve años funcionando. Fue fundamentalmente con la crisis de 2008 que los bancos españoles comenzaron los despidos masivos de empleados en sus sucursales y la sustitución por estas máquinas. Buena parte del saneamiento de sus cuentas, al margen de rescates recibidos por parte del Estado y de la Unión Europea, fue mediante el cierre de sucursales y el despido de trabajadores. Usaron una teconología antigua, la de los cajeros automáticos, perfeccionada, pero inserta en la cultura occidental desde 1967, y en España desde finales de los 1970, principios de los 1980. Ahí no fue una cuestión de avances tecnológicos, aunque no quepa duda de que un cajero automático lo es, relativamente reciente, pese al tiempo que lleva entre nosotros, fue una cuestión de cómo y para qué usar la tecnología, que en este caso se resolvió para ahorrar dinero a los bancos comportándose como empresas, sin pararse en considerar en cuestiones humanas y sociales como son el mantener puestos de trabajo. No han sido los bancos los grandes perdedores de la crisis. Es más, los bancos españoles tuvieron beneficios varios de los años de la crisis, sólo que no eran tan altos como los que tenían antes de la crisis de 2008. Es en todas estas cosas donde cabe la reflexión, el debate, el saber a dónde queremos ir. Y es aún más complejo todo, pues podríamos poner el caso de los periódicos desapareciendo en favor de una prensa electrónica en el mejor de los casos y de redes sociales en otros casos, eliminando por el camino no sólo puestos de trabajo periodísticos, sino también de vendedores, repartidores, operarios de rotativas de imprenta, papeleras y demás. Y ahí hay elementos más complejos que la tecnología, como pueda ser también el abaratamiento de cara al consumidor y su economía personal o las ideas ecologistas, acertadas o no, sobre el asunto, o la desconfianza en la prensa moderna.

Y en eso reflexionaba hoy. Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, julio 10, 2016

NOTICIA 1622ª DESDE EL BAR: LA GENERACIÓN PERDIDA ESPAÑOLA

Va a ser un verano muy sin música rock en Alcalá de Henares. Ayer se despidió La Panadería, que han decidido cerrar todo el mes de julio para tomarse unas vacaciones antes de regresar en agosto. Eso nos reduce el panorama a muy pocos bares de rock en la ciudad. La verdad es que el verano de 2016 nos está siendo muy de faltar espacios de música. Como sea, antes de ayer los Boo Boo Weavils tocaron en concierto en el Migas, y ayer La Dulce Harley acogió un festival que organizó la organización no gubernamental Policias Sin Fronteras. Hubo un recital de poesía a primeras horas de la tarde de Chus López y Mario Misas, por la tarde una obra de teatro de los hermanos Álvaro Quintero adaptada a un bar de motos, hacia el atardecer un espectáculo de danza, y después un par de conciertos. Recaudaban dinero para dárselo a ayuda a mujeres que sufren violencia de género.

Estos días no tenía mucho que contaros, la verdad. Busco trabajo, mando montones de curriculums cada día. Pienso que la generación de treintañeros actuales era la generación mejor preparada hasta su fecha, ahora vienen otros por detrás a los que les enseñan inglés e informática desde muy niños, tras ellos ya no seremos los mejor preparados. La generación de treintañeros ha visto etiqueta tras etiqueta: los JASP, la generación X, la generación bla bla bla… Creo que la mejor etiqueta la oí a partir de 2010 a consecuencia de la crisis de 2008, que aún sigue: la generación perdida española. Nada tuvimos, nada tenemos, nada tendremos. En 2008 yo tenía 29 años, en el preludio de crisis de 2007 tenía 28 años. Sigo viviendo de milagro gracias a mi madre y el poder vivir con ella… con la economía peor que la de un preadolescente, pero eso sí: muy preparado, con alguna experiencia laboral breve y pasada interesante, un libro publicado, lo que se quiera, pero muerto de hambre y sin vivir en un puente gracias a que mi madre vive. ¡Y en 2016 tengo 37 años! Suponiendo que esta legislatura dure hasta 2020, y es probable que no lo haga a las primeras de cambio en los presupuestos del Estado de 2017, tendré 41 años. Si no logré nada de trabajo estable y digno por la crisis cuando era joven con edad como para iniciar mi propia vida independiente, con 41 años, suponiendo que para el 2020 se hubiera resuelto la crisis (cosa más que dudable) no me darán trabajo por edad, de hecho con 37 años ya no me dan oportunidades… porque se ofertan becas o trabajos para discapacitados preferentemente. Somos, para mí, la generación perdida de España. Y supongo que eso es todo lo que quería compartir hoy. Saludos y que la cerveza os acompañe.

miércoles, julio 06, 2016

NOTICIA 1621ª DESDE EL BAR: A LA LIBERTAD POR LA LECTURA

A pesar de que de lo que va de este año las ventas de libros en papel han aumentado (se vendió un 9% más en la Feria del Libro de Madrid), hoy nos hemos enterados que las últimas encuentas sobre la población española han detectado que un 68'9% de españoles no han ido a un museo, ni les interesa, y en torno al 70'1% tampoco han ido a una biblioteca. O sea: siete de cada diez españoles ni van a museos ni van a bibliotecas. Y de los que han ido, un 12'9% lo han hecho sólo una vez a lo largo de todo el 2015. La cosa sigue, porque un 50%, la mitad de los españoles mayores de edad, no han ido a una sala de cine, del teatro ya ni hablamos. Y un 40%, el año pasado fue detectado un 35%, un 40%, digo, ha declarado que no han leído ningún tipo de libro en ningún tipo de formato. Sumémosle aquello que en enero hablábamos sobre los muy mínimos lectores de El Quijote que se vio que tenía entre sus compatriotas (Noticia 1555ª).

Las cifras son alarmantes. Puede que más de uno se lo tome como algo anecdótico, pero en realidad son alarmantes. Vale que hoy día hay medios cibernéticos que pueden suplir el ir a una biblioteca o a un cine o, más doliente, a un museo o un archivo o el teatro, pero a nadie se le escapa ni el acto social y cultural que supone compartir estos actos, siempre enriquecedor, ni el significado personal que tiene ir en persona a estos encuentros con la Cultura de manera física ambos: persona y objeto o hecho de cultura. No quiero enredarme diseccionando lo que acabo de escribir. Podría, pero no quiero enredar al lector y despistarle. Una escultura o una pintura nunca será comprendida del todo si sólo se la oberva a través de una pantalla de un teléfono. No nos producirá esa serie de inquietudes que nos suscita cuando estamos ante la piedra labrada como si fuera un ser vivo. No, no me voy a meter en este laberinto, por otro lado interesante de reflexionar por parte de quien lea esto y de cualquiera, porque el hecho grave está en que hay personas que ni van, ni les interesa lo que un museo pueda aportarles como crecimiento personal, ni lo que una biblioteca pueda ofrecerles, ni lo que una sala de cine puede emocionarle, ni, peor aún, lo que un libro pueda abrirle y hacerle más comprensivo y empático con el mundo. No les interesa ni la reflexión  ni la vida interior. Es cada vez más la consumación de una sociedad española que desde hace muchas décadas se ha preocupado en potenciar sólo aquello que consideraron "práctico", esto es: aquello que diera ganancias materiales directas y rápidas o satisfaciera una necesidad de entretenimiento sin reflexión ni valores profundos.

De entre todas las cifras dadas tan dañinas para los espíritus del ser, la que personalmente me parece más dañina es ese 40% de personas que no leen ningún libro. Los libros, sean técnicos o de ficciones y poesía, nos ayudan a abrirnos al mundo, a entenderlo, y al pronunciar con la lectura sus palabras en nuestro interior, nos lanzan una serie de ideas que nos terminan estimulando la imaginación y la reflexión que a veces chocan con nuestras propias ideas o nos las amplían, llevándonos a un diálogo interior que nos reafirman o nos derrumban, pero siempre nos enriquecen, en nuestras percepciones ante el mundo y ante el otro. Y esto lo hacen los buenos y los malos libros. 

Desde la comprensión psicológica del otro sexo contrario al nuestro a las experiencias vitales de cada edad, de comprender lo que es sufrir una pasión o una injusticia a conocer lo sucedido o lo posible por suceder. Nos ayudan a identificar ideas y a pensar. Nos ayudan a que no nos creamos todo de buenas a primeras. Nos hacen seres críticos, pero críticos con conocimiento, no como todos esos seres críticos que hoy por hoy en las redes sociales son expertos de todo tipo de asuntos y cuando aparece alguien con conocimiento de verdad sobre lo que se habla lo ningunean o lo tratan como si fuera un prepotente con su opinión, cuando su opinión no es opinión, sino conocimientos.

Una sociedad culta tiene más posibilidades de no ser arrastrada o absorbida por otras sociedades, más en esta Europa en la que Centroeuropa y Norteeuropa quieren hacer del Sur un lugar de servicios al turista. Una sociedad culta tiene más posibilidades de progreso y de contribución a la sociedad. Tiene más posibilidades, no quiere decir realidades, pero sí más posibilidades. Cuanto más culta ha sido una sociedad en su época, la Historia nos ha mostrado que eso les hacía fuertes y sanos como sociedad ante el resto de sociedades que las circundaban. 

Una sociedad que no lee es una sociedad fácil de arrastrar por la opinión de mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, aquello de "yo te robo, pero cuidado, ¿qué te hará este?", por aquello de: "todos roban, tienes que elegir y a mí ya me conoces". Una sociedad que lee hubiera detectado las mil incongruencias que algunos partidos políticos han dicho en campaña y siguen defendiendo, hubiera sido más capaz de detectar las trampas diálecticas en orden y desorden con los actos que cometen, hubieran detectado lo que era dialéctica de lo que eran hechos. 

¿Nos extraña la España que tenemos? En 2015 se detectó que en 2014 un 35% declaraba que no leía libros, en 2016 se ha detectado que en 2015 los españoles han aumentado a un 40% que declara no leer libros. En otras palabras: en un año un 5% más de españoles declara no estar interesados en leer. ¿Nos extraña la España que tenemos? Toda opción de ocio no me resulta desdeñable, siempre defendí que cada uno use su tiempo libre de manera libre, pero a la vez que en esa libertad se debiera dedicar tiempo a la reflexión de las cosas, al derrumbamiento de tópicos, pues sin ser libres mentalmente, no somos libres de nada. A ser libres no nos enseña las leyes. Las leyes por sí solas no nos hacen libres. Se pueden hacer leyes altamente injustas y de manera injustificada y nos pueden hacer creer de su necesidad y justicia, sin tenerlas. La libertad viene de uno mismo, y esa libertad viene de ser libre pensante, y pensar no lo hacemos solos. Nadie piensa solo. Pensamos gracias a las herramientas que hemos heredado y nos han dado la familia, los amigos, los compañeros de estudios o de trabajo o de ambos, los medios de comunicación, los ocios y las desgracias, la pareja y sus propias experiencias combinadas con las nuestras, pero seamos serios: todo eso es un cúmulo de conocimientos que se han sumado a lo largo de los tiempos y a los que nosotros aportamos. El que sepa conducir un coche, el que vea el televisior, el que escriba o el que lea la prensa deportiva, el que opine de política, el que lo haga de cine, el que hace trajes o el que trabaja de albañil, todo, absolutamente todo, es la suma del conocimiento, y ese conocimiento se ha heredado de generaciones y generaciones de pensantes y estudiantes, incluso nosotros sabemos leer porque aprendimos a leer sobre algo que escribió alguien. Cuanto más leamos más aprendemos. Sumamos. Nos abrimos y nos hace libres pensantes. Nos hace reflexivos. No es lo mismo el que sólo lee libros religiosos que el que lee libros religiosos y a la vez libros que los discuten o que simplemente hablan de vidas que no se sujetan a las normas de la religión. 

Decía Remarque, el escritor alemán, que cuando combatió en la Primera Guerra Mundial era un crío al que apenas le habían enseñado en la escuela a leer y escribir, matemáticas básicas y una gran cantidad de ideas sobre la patria, sin reflexionar ni decirles nada sobre el mundo, privándoles de múltiples lecturas antes de meterles en un ejército al que iban convencidos antes de la gran matanza que les despertó de un guantazo. Quien no lee, no abre la mente, es susceptible de participar convencidamente de los intereses de aquellos que de ti sólo quieren que actúes como su herramienta para mantener su riqueza y su posición social pasando por encima tuya. Eres más títere que persona, aunque seas un títere que no sepa que lo es y todo lo haga convencidamente y muy activamente. 

¿Nos extraña la España que tenemos?

Leer, leer, leer... leer como supervivencia... Leer, como lo que más necesita España en estos tiempos tan, por lo visto, sin lecturas. Tan, parece ser, esquina geográfica de quien nos quiera poner en su geografía tan de ellos y tan nada de nosotros.

Saludos y que la cerveza os acompañe.