martes, agosto 14, 2018

NOTICIA 1809ª DESDE EL BAR: YōKAI. ICONOGRAFÍA DE LO FANTÁSTICO

En el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la calle Alcalá de Madrid, casi en la Plaza del Sol, se está celebrando los ciento cincuenta años de relaciones diplomáticas entre España y Japón. La Fundación Japón, con los comisarios Koichi Yumoto y Daniel Sastre de la Vega (este de la Universidad Autónoma de Madrid) han organizado una exposición temporal que nos muestra una gran galería de los monstruos y diablos de la mitología fundacional de Japón, algunos incluso anteriores a la llegada completa del budismo a aquellas tierras. Estos monstruos son llamados por una palabra compuesta de dos palabras y Kai, los yōkai, por lo que la exposición se llama: Yōkai. Iconografía de lo fantástico. El término no tiene traducción exacta en español, por eso se encontrará traducido como "diablos", "monstruos", "espíritus", "algo sobrenatural" o "algo extraño", dependiendo del traductor. 

España fue el primer Estado europeo que realizó contactos diplomáticos con Japón, fue en el siglo XVI, como ya conté al hablaros de las conferencias que se dieron en el Ateneo de Madrid en febrero de 2011 (Noticia 900ª) o cuando hablé de un combate entre piratas japoneses y tropas españolas en Filipinas al descubrir estas un nido de piratas por casualidad, lo que fue llevado a cómic en 2016 (Noticia 1597ª). Tal como conté en esos mismos lugares, en las primeras décadas del siglo XVII Japón decidió aislarse del resto de países, especialmente de los occidentales, para preservar su cultura, sus creencias y su autonomía, por ello esta relación España-Japón se cortó e incluso empeoró cuando varios misioneros se infiltraron en secreto en tierras japonesas, fueron ejecutados o presos y obligados a renunciar a su fe cristiana. Japón mantuvo unas relaciones comerciales mínimas una vez al año, especialmente con los holandeses, y persiguieron al cristianismo, el cual estaba corrompiendo las creencias que sustentaban el mundo japonés, y por tanto los cimientos de aquel Estado. En el siglo XIX los estadounidenses decidieron obligar a los japoneses a abrir todos sus puertos al comercio occidental, especialmente con ellos mismos, por lo que tras encontrar un "casus belli" bombardearon uno de aquellos puertos para imponer esa condición de paz. El emperador de Japón se dio cuenta que su sociedad vivía aún con tecnologías, organización y conocimientos medievales. La llegada masiva de europeos, especialmente de empresarios y comerciantes, podría hacer que Japón siguiera los pasos de China, o de otros países de Asia, y terminar siendo un protectorado colonial y un lugar de disputas bélicas de las potencias europeas, mientras a la vez la esencia del ser japonés entraría en decadencia y aculturación. Por ello inició una revolución cultural, la revolución Meiji. Se trataba de modernizar Japón por sí mismos. Mediante la concienciación y políticas culturales y educativas logró poner a Japón al mismo nivel que las grandes potencias europeas. En los primeros años del siglo XX Japón ya podía hablar de tú a tú con cualquier país occidental. Por supuesto eso llevó a una serie de ideas que desembocarían en la Segunda Guerra Mundial, pero esa es otra parte de esta historia. La cuestión es que el año clave de la revolución Meiji es 1868, año en el que Japón abrió relaciones diplomáticas con la gran mayoría del resto de países del mundo, entre ellos España, de ahí que este 2018 se cumpla ese ciento cincuenta aniversario.

Los yōkai nacen de las creencias populares japonesas más humildes en su relación con la Naturaleza. Son hechos inexplicables y seres sobrenaturales, sucesos paranormales.  No se sabe muy bien cuándo comienzan las historias de estos seres oralmente, pero hay constancia ya del uso del término yōkai para referirse a ellos desde el siglo VIII, a través de las Crónicas de antiguos hechos de Japón (Kojiki). Cobra especial relevancia la historia conocida como "Desfile nocturno de los cien demonios" o "Desfile nocturno de los cien monstruos", que da la génesis fundacional de estos seres y del propio Japón y que con el pintor Totsa Mitsunobu, desde un templo de Kioto entre los siglos XV y XVI, se mezcló esta mitología con el budismo. Los yōkai volvieron a tener una fuerte relevancia cuando en el siglo XVIII Toriyama Sekien realizó diversas enciclopedias y narró por escrito muchas de las historias y de las criaturas de estas creencias populares, y fue más allá, se inventó treinta criaturas nuevas. La verdad es que no hay un número fijo de estas criaturas, ni siquiera el desfile nocturno cuenta con un número exacto de seres participantes aunque se diga que son cien, y en sus diversas narraciones y representaciones tampoco son siempre ni las mismas criaturas ni las misma disposición de orden al desfilar. 

En el siglo XX y lo que va del XXI la cultura popular volvió a relanzar a estos seres a través de los productos de masas como son los dibujos animados, las películas, las series de televisión, los cómic... Los Estudios Ghibli, y en particular Hayao Miyazaki, son dos de los motores más importantes de su promoción e incorporación a historias y cuentos actuales que más o menos conocemos todos, como La princesa Mononoke, La batalla de los mapaches del Valle Pompoko, El viaje de Chihiro, El castillo ambulante, etcétera. Pero también otras producciones de otros autores como puedan ser las diversas producciones de Godzila, Power Rangers, la pelicula de terror Ringu (de Hideo Nakata en 1998, pero popularizada en Occidente por la versión estadounidense The Ring, de Gore Verbinski en 2002), la serie de dibujos animados Pòkemon, Bola de Dragón, o la serie propia y literalmente llamada Los yōkai.

La exposición que se puede ver en Madrid contiene rollos de papel ilustrados, libros, kimonos, colgantes de cerámica, empuñaduras de sables samuráis, dagas, cartas y otros objetos donde aparecen muchos de estos seres o se narran algunas de sus historias. Se exponen en dos tandas, del 17 de julio al 20 o 21 de agosto hay una determinada serie de estos objetos, mientras que el 21 o el 22 de agosto y hasta el final en 23 de septiembre se expondrán otros objetos, por motivos de conservación ante la exposición a la luz. Aunque ya he dicho que los yōkai aparecen así llamados por primera vez en el siglo VIII, pese a ser más antiguos oralmente, esta exposición cuenta como piezas más antiguas libritos y dibujos del siglo XVIII, centrándose más bien en la abundancia de lo producido en el siglo XIX y primeras décadas del XX, especialmente desde 1868, la fecha clave que sirve de excusa para mostrarnos esta riqueza visual.

Algunos de los dibujos del siglo XIX se asemejan sorprendentemente al cómic actual y a los coloridos del Arte Pop de los años 1960, no siendo algo que pertenezca a esas corrientes. Es bonito también ver las combinaciones artísticas entre las grafías de la escritura japonesa combinada con los dibujos de los libros, donde a veces cobran parte de la historia al transformarse los iconos japoneses en algo semejante a lluvia, por ejemplo. Samurais y monstruos van desfilando, como en el dibujo donde unos samurais combaten con una araña gigante. 

Por intuición, a fuerza de verlos repetidos en diferentes obras de cine o televisión, yo pensaba que varios de los seres que aparecían tenían algo que ver con la mitología japonesa, sin saber exactamente nada sobre ello. Las tres cabezas que caminan y hablan, el gato que agita su pata, la mujer que estira su cuello, las niñas fantasmales de pelo negro largo y caído, los seres como piedras que dan vida y magia a los bosques, los espíritus del bosque, los mapaches mágicos que estiran su escroto, el zorro blanco de las siete o nueve colas, el ser negro que devora otros seres y come pelo, el sapo gigante, los dragones, el esqueleto gigante que sobrevuela los cielos, el fuego con vida que alimenta la magia de una casa, etcétera. Esta exposición hace para mí una serie de descubrimientos que asientan algo que a veces sólo intuía. Enriquece mi mundo y me hace pensar además en lo mucho que Miyazaki habrá buceado en sus mitologías tradicionales más remotas para crear todos esos cuentos modernos que hoy nos hacen disfrutar. 

Intuyo también, tras ver bastantes de estas producciones, que el sentido de monstruo en Japón no tiene exactamente las mismas connotaciones que en Occidente, aunque hay zonas comunes. Así por ejemplo, cuando veo a estos seres en sus obras japonesas, o incluso cuando veo alguna película de zombies hecha en Corea del Sur (Tren a Busan, de Sang-ho Yeon en 2016) o en el cine de China y otros países del Extremo Oriente, intuyo que incluso el personaje que ejerce de malo no es malo en sí mismo. Es una persona o un ser que obra mal por alguna razón que encierra o un sufrimiento interior por motivos concretos, o por miedo, o bien por una maldición o por cuestiones de honor familiares. Pensemos que hasta las brujas de los cuentos de Miyazaki, por muy malas que sean, tienen un fondo de buena persona. O tomemos en otras de las películas de Miyazaki el ejemplo del yōkai negro y sin rostro que no hablaba y devoraba a otros yōkais en la Casa de los Baños tras explorar en la codicia de ellos para comprar lo que a él le faltaba, el afecto o el amor, en El Viaje de Chihiro (2001). Tal vez es cosa de una perspectiva diferente entre su cultura de transfondo budista y la nuestra de transfondo judeocristiano. Los conceptos del bien y del mal, lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, el Cielo y el Infierno, y demás, puede que difieran en algunas de sus partes más sustanciales.

Una exposición gratuita muy recomendable e instructiva. Sugerente.

martes, agosto 07, 2018

ENTRADA 1808ª DESDE EL BAR: EN ESOS PEQUEÑOS TRABAJOS OCASIONALES

Entramos en agosto y sigo con lo de echar una mano en las suplencias veraniegas de la librería Domiduca, entretanto hoy me pidió ayuda una amistad para hacer algo a lo que estoy acostumbrado: investigar en un archivo para una investigación de Historia. La cosa es que el año era muy reciente y no era un archivo, sino una hemeroteca. Buscaba sobre los atentados de ETA del 6 y el 19 de febrero de 1992, y todo lo relacionado con la banda terrorista publicado en prensa ese mes, cuando me topé con algo muy especial para mí que no tenía que ver con ETA. Se trataba de las jornadas del 23, 24 y 25 de febrero en las que las noticias informaban de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia sobre el caso de la estafa del aceite de colza, que fue el mayor atentado contra la salud pública vivido en este país en la Historia actual. En esas informaciones se encontraban hasta algunas editoriales y noticias aledañas sobre las concentraciones de los afectados por el síndrome tóxico de la colza y sus reclamaciones de justicia, ya que consideraron las sentencias dadas injustas por mínimas. Los colzeros fueron condenados de manera tan irrisoria que no sólo las indemnizaciones las pagó el Estado de manera subsidiaria tras tantos años de juicios, sino que además ellos apenas recibieron condenas y las que recibieron les fue fácilmente superadas ya que se redujeron en extremo a la hora de cumplirlas. 

La cosa es que estas noticias tenían algo muy especial para mí porque me encontré con la cara de mi madre en fotografía. Fue en la edición de El País del 24 de febrero, o quizá era en el del 25. Ella estaba con otras compañeras, todas sentadas dentro de la sala del tribunal mirando de medio perfil de frente al objetivo, imagino que el periodista les pidió mirar al objetivo, o quizá lo captó cuando miraban otra cosa. Al llegar a casa esta tarde he intentado reencontrar la foto en el archivo cibernético de El País, pero este periódico, a diferencia del ABC o de La Vanguardia, gestiona su archivo público mal, esto es: eliminando información documental, la gráfica. Puedes encontrar los textos de todo lo que publicaron esos días, pero no hay fotos, diagramas, mapas o cualquier cosa que no sea un texto formato html. Voy a centrarme en lo que me interesa compartiros hoy, al margen de los muchos comentarios archivísticos que me sugiere esto y que se podrían resumir en que aunque El País hace bien en poner a disposición pública su hemeroteca, lamentablemente lo hacen mal al eliminar información y alterar el documento original, pues al quitarle información gráfica es eso lo que se hace. ABC y La Vanguardia (otros periódicos, no todos, también) siguen siendo los mejores en este sentido democratizador de su información de archivo de hemeroteca, aparte de que fueron los pioneros en España. Supongo que El País ha optado por economizar datos y por tanto espacio de memoria en su servidor de Internet, lo que da algunas ventajas técnicas, pero también económicas, al mismo tiempo que se perjudica al ciudadano interesado en investigar y su derecho al acceso a la información, base de las democracias actuales.

Y lo que a mí me interesa compartiros hoy es esa emoción de encontrar a mi madre entre la prensa estatal de veintiséis años atrás, un año y tres meses después de su fallecimiento. La prensa en 1992 aún publicaba mayoritariamente sus fotografías en blanco y negro, el color o no estaba, por costoso, o era usado de manera minoritaria en algunas portadas. Lo normal es que no hubiera fotos en color en los periódicos. Pero allí estaba mi madre con sus compañeras. Recuerdo aquellos días en los que mi madre participaba de aquellos procesos, reclamaciones y protestas. Encontrarla en foto ha sido una grata sorpresa para mí. Me devuelve algo de aquel tiempo, algo más allá de la foto. Es un legado familiar, algo que no se puede eliminar ni destruir. Ni siquiera aunque haya sido eliminada de la hemeroteca digital del periódico que publicó aquello.

miércoles, agosto 01, 2018

NOTICIA 1807ª DESDE EL BAR: EL LARGO EN EL JARDÍN PROHIBIDO

Venía yo de una entrevista de trabajo en Madrid de resultado aún incierto, cuando, siendo ya la hora de comer y yendo a mi casa, decidí entrar a tomar algo fresquito a la altura de la calle Cardenal Cisneros de mi ciudad, Alcalá de Henares. Allí hay desde hace un par de meses un bar nuevo con patio interior en el que se está tranquilo y a gusto, aunque yo prefiero el interior al patio. Los dueños y camareros son gente sociable y eso siempre se agradece. Además, son gente que algunos son caras conocidas de otros bares que hubo en la ciudad, como La Chata. No hace mucho hablé de este bar porque participaban del encuentro de cantautores que hubo en Alcalá el pasado mes de junio, pero por entonces confundí su nombre con el de El Jardín Secreto (Noticia 1799ª). Su nombre real es El Jardín Prohibido, nombre con reminiscencias bíblicas, pues el Jardín Prohibido es aquel que estando al este de Edén era el Paraíso terrenal de donde fueron expulsados Adán y Eva por comer una manzana del Árbol de la Ciencia. No obstante el logo del bar es una manzana mordida, por lo que nos indica el estado de tentación existente a disfrutar de lo terrenal en un lugar donde uno se siente cómodo y bien.

Descubrí que se habían animado a hacer un segundo evento cultural tras aquel recital de cantautores. Llevan como una semana exponiendo su primera exposición de cuadros. Son de un artista local, Ricardo Zarza "El Largo", de quien ya hablé y mostré una parte de su obra de la exposición que hizo en 2014 en el bar La Chata (Noticia 1417ª). En aquella ocasión eran cuadros dentro de las corrientes del cinetismo y el conceptismo espacial. En esta ocasión sus cuadros no están dentro de esas corrientes. Son cuadros figurativos que caen dentro de una especie de surrealismo y conceptualismo usando caras y figuras femeninas que en ocasiones parecen pasadas a formas geometrizadas, o bien inertes, que forman la figura o la cara dentro de unos colores que crean sectores en los rasgos, reafirmando así un concepto de lo que al personaje pudiera estar ocurriéndole, si bien por lo general se tiende a las imágenes estáticas y meditantes.

Así pues, parece que el nuevo bar no sólo aspira a dar bebidas y comida de tapas (como las que siempre se hacían en Alcalá antes del estallido de la promoción turística en distrito centro), sino que aspira a recoger el guante cultural con modestia y sin bombo que muchos bares han ofrecido a esta ciudad fuera de los circuitos turísticos y oficiales y de los que los años 2016-2017 fueron una siega haciendo desaparecer a casi todos, y salvándose excesivamente pocos, estaría por decir que dos o tres de los que no eran los más obvios en el momento de los desaparecidos. Bienvenido sea El Jardín Prohibido y que el futuro le depare futuro, aunque para eso, ya lo sabemos todos, hay que ir a disfrutarlo y a consumir, puesto que un bar es un bar y también necesita comer. Hay que morder de su manzana.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, julio 22, 2018

NOTICIA 1806ª DESDE EL BAR: MAC, EL CONOCIDO DESCONOCIDO

Me entero por la prensa digital de hoy, en El País, que ha muerto Mac. Probablemente escribir esto le sea indiferente a una inmensa gran mayoría de personas. Y sin embargo, de algún modo todos debemos algo de nuestra cultura popular y nuestra formación transversal como personas a Mac. Todos conocemos algo de la obra de Mac, aunque la gran mayoría lo ignore. Mi conexión con Mac, por otro lado, fue trabajar con su obra gráfica para ponerla correctamente descrita, conservada y a disposición de los ciudadanos en los archivos. Yo ya había hablado de Mac en esta bitácora en 2012, con motivo, por ejemplo de la película Skyfall, de 007. 

Mac es el nombre artístico con el que firmaba Macario Gómez, un pintor que se dedicó a crear carteles de cine. El cartelismo es una de las artes pictóricas que ha sido más infravalorada a lo largo del tiempo, aunque normalmente recogen una serie de elementos propios de sus épocas artísticas y mezclados con una intuición de lo popular que ayude a lanzar el mensaje, ya sea este cultural, políticos, artísticos, religioso, etcétera. Sólo hacia el último cuarto del siglo XX el mundo del arte se dio cuenta que esta modalidad a caballo entre la pintura, la fotografía, el montaje, la infografía y lo popular era algo digno de valorar y con unas dotes estéticas y de mensaje altamente valorables, sobre todo por su influjo en la sociedad y su capacidad para permanecer en la cultura de las sociedades. El problema era que al igual que otros artes que han sido valorados hace relativamente poco, como el cómic, estas artes eran infravaloradas en sus épocas y sus artistas no eran reconocidos más allá que como trabajadores de una industria de la promoción, mal pagados. Sin embargo, a pesar de que en principio esto era así, muchos de estos autores firmaban sus obras, gente como Mac, Jano y otros. Esto ocurría en todo el mundo occidental, no era exclusivo de España. Es paradójico, ya que actualmente los diseñadores que crean los mejores carteles tienen cierto prestigio y son requeridos al más alto nivel, sin embargo ellos no suelen firmar sus obras. El mundo al revés.

Mac estaba especializado en carteles de cine y programas de mano. Ideaba y pintaba toda aquella cartelería que luego se podía ver en las grandes falladas de la Gran Vía de Madrid, en Barcelona y en otros lugares, incluido New York. No es una exageración. Macario Gómez tuvo sus mejores momentos entre los años 1950 y 1960, la década de 1970 todavía vio algunas de sus grandes obras, pero ya hacia los 1980, aunque seguía trabajando, había cambiado tanto el negocio que sus obras son algo menores, jugando ya con la fotografía. En aquellas décadas, sobre todo en la de 1960, se prodigaron por España los cineastas norteamericanos rodando sus producciones, eso les puso en contacto con varias personas del mundo del cine español. De este modo conocieron los grandes carteles de Mac en Madrid y fue el cartelista que trascendió fronteras. Suyos son los carteles y portadas que se eligieron desde Hollywood para sus promociones mundiales, como La muerte tenía un precio, alguna de 007, La pantera rosa, El Cid, La millonaria, Los siete magníficos, Los diez mandamientos... etcétera. En España abunda en otras tantas, quizá la más conocida aquella donde proyecta el nombre de El verdugo, sobre su sombra.

Quizá algunas de sus ideas nos resulten hoy cosas normales, pero en sus épocas era un innovador que rompía todos los moldes. Combinaba una idea artística y estética con lo que sería la promoción de la película, con lo que enriquecía el producto en su promoción. Puede que la portada de La muerte tenía un precio nos resulte hoy una portada sencilla, pero lo cierto es que en aquel cartel puso de protagonista al malo de la película, no mostraba su cara y para remate le hacía recoger el revólver del suelo de un hombre muerto, nada que ver con el resto de carteles del Oeste que se hacían en ese momento. Nada glorioso para un héroe. Rompía todo un lenguaje comunicativo con el futuro espectador, pero a la vez llenaba a la escena de una épica bajo colores que mostraban calor como para mostrar un momento tenso que invitaba a querer ver aquello, fuera lo que fuera. Mi primer contacto con este cartel lo tuve a través de un cassette con la música de varias películas del Oeste, era de mi padre. Pero cuando trabajé durante un año en el archivo gráfico de la Filmoteca Española no sólo trabajé el archivo personal de Luis Buñuel, durante un tiempo me pusieron a archivar programas de mano originales de diversos autores, y algún cartel, y allí estaba esta imagen y otras muy famosas. Y allí estaba Mac. Mi jefa me regaló un libro que la propia Filmoteca había editado con un catálogo de la obra de Mac con motivo de una exposición temporal que se hizo unos años atrás.

En cierto modo he participado de la obra de Mac durante su vida trabajando su obra gráfica para conservarla para la posteridad. Y por ello, al saber su muerte hoy, no puedo menos que dedicarle estas lineas y desearle que la tierra le sea leve.

sábado, julio 14, 2018

NOTICIA 1805ª DESDE EL BAR: RENUEVO CON ATLANTIS PARA "RELATOS DE LA GRAN GUERRA"

Para mí es un gustazo saber que la editorial Atlantis ha querido renovar mi contrato de publicación de Relatos de la Gran Guerra, que publicara con ellos por primera vez en 2016. Ahora nuestro contrato es de tiempo indefinido para garantizar la permanencia del libro en cualquier librería, ya sea física o de Internet, en la que se pida, ya que siguen habiendo lectores interesados. 

Con motivo de esta renovación, María Gómez ha escrito una nueva reseña para Las notas de los cíclopes libreros, que podéis leer


Esta renovación coincide este 2018 con el primer centenario del final de aquella Primera Guerra Mundial, el cual fue de manera oficial el 11 de noviembrer de 1918. Yo comencé a escribir estos relatos en 2014, con motivo del centenario del comienzo, y la casualidad quiso que se publicaran en libro en 2016, cuando se iba cumpliendo el centenario de las grandes batallas de aquella contienda, Verdún y El Somme. La renovación para su edición permanente viene con este otro centenario del final, con lo que el libro ha quedado más que nunca dentro de las fechas de ese centenario de la Gran Guerra que cambió el rumbo de la Historia de la Humanidad. 


Os dejo con la reseña. QUe la cerveza os acompañe.

lunes, julio 09, 2018

NOTICIA 1804ª DESDE EL BAR: CHECOSLOVAQUIA (1968-1991). DESDE LA PRIMAVERA DE PRAGA A LA SALIDA DE LAS TROPAS SOVIÉTICAS

Fotografía realizada por Vladimír Lammer durante la Primavera de Praga de 1968. Entrada de las tropas soviéticas en Praga, Plaza Wenceslas, 21 de agosto.

El pasado 13 de junio se inauguró una nueva exposición en la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital Santa María la Rica de Alcalá de Henares. La exposición, de la mano de Photo España, el Centro Checo de Madrid y el ayuntamiento de Alcalá de Henares, y con  Dana Kindrová de comisaria, está dedicada a Checoslovaquia (1968-1991) Desde la Primavera de Praga a la salida de las tropas Soviéticas, siendo así un acto en el cincuenta aniversario de este importante episodio del siglo XX y de la Guerra Fría. La exposición es gratuita y durará hasta el 2 de septiembre. Antes de ponerme a hacer las suplencias y vender libros en Domiduca fui a hacer algunas cosas que tenía pendientes y, sobrándome tiempo, decidí pasar a verla. Hacía mucho que no podía ir a este tipo de cosas. Vi que también hay una exposición dedicada al escritor y filósofo José Luis Sampedro, en torno a su forma de producción a la hora de escribir. No visité esa otra exposición, aunque puede ser curiosa.

La exposición la compone una gran cantidad de fotografías de varios fotógrafos, principalmente checos y eslovacos. Llama la atención la mayoritaria ausencia de las fotografías más famosas y repetidas en los libros de Historia, donde la población civil checoslovaca se subía a los tanques soviéticos, se ponían frente a ellos o repartían flores o hablaban con los soldados, en un acto de rebelión pacífica donde no faltaron conatos de violencia. Aunque hay alguna fotografía de ciudadanos hablando con soldados soviéticos, priman las fotografías que nos muestran el ambiente de violencia. Aunque la Primavera de Praga fue fundamentalmente de carácter pacífico, en términos generales, hubo muertos y momentos de tensión y disturbio, son esas imágenes las que centran el interés de la comisaria a la hora de mostrarnos este episodio histórico. Descubrimos así un carácter de la Primavera de Praga que si bien no estaba oculto, no es el más mostrado, y cambia el discurso de ocupados y ocupantes desde una perspectiva de connivencia como para permitir que se suban a los tanques, a otra perspectiva de amenaza y violencia. No es reinventar la Historia, pero sí es mostrar el lado que menos se nos había mostrado en las últimas décadas, a costa de escaquearnos el otro aspecto más pacífico. Para los que conocemos el asunto nos completa la visión, para los jóvenes que no conozcan bien el asunto o directamente no lo conozcan, se pierde parte de la información visual de lo sucedido. En los tiempos actuales donde las protestas pacíficas se pueden revestir fraudulentamente con facilidad en los medios de comunicación como actos de violencia, no sé muy bien qué pensar de esta selección, aunque en general creo que quien seleccionó las fotos quiso mostrar este aspecto casi olvidado en Europa Occidental. No sé si había de fondo otro tipo de mensaje más político, menos histórico o documental.

Las fotografías se centran en los sucesos de 1968 a 1970, dando un salto enorme hasta el periodo 1989 a 1991, por lo que se echa de menos el periodo intermedio.

Cuando el Imperio Austrohúngaro fue derrotado en la Primera Guerra Mundial, este fue dividido con la creación de diversos Estados que presuntamente respondía a las reivindicaciones de diversas nacionalidades fuertes que lo habían compuesto. En 1918 se creó Checoslovaquia, la cual tenía en sí dos nacionalidades y dos regiones claramente fuertes y diferenciados. Parecía claro que en principio esta era una creación artificial que no respondía exactamente a un Estado-nación. La unión de checos y eslovacos más o menos funcionó hasta que los checos facilitaron y apoyaron en su mayoría un partido político ultraconservador y católico que prohibió al partido comunista, persiguió a otros grupos de izquierdas y terminó dando entrada a la Alemania nazi para que invadieran los Sudetes e hiciera de Chequia un protectorado alemán en 1938. Con la Segunda Guerra Mundial la República de Eslovaquia fue anexionada a Alemania. Aunque hubo resistentes y exiliados que combatieron al nazismo, no fueron liberados del todo hasta que en mayo de 1945 las tropas de la Unión Soviética entraron en Praga. Los rusos restituyeron la República de Checoslovaquia, a excepción de la región de Rutenia, que fue cedida a Ucrania, por entonces de la URSS. Numerosos alemanes y húngaros fueron expulsados del país, por colaboracionistas con los alemanes, y en 1946 se restituyó el Partido Comunista de Checoslovaquia para celebrar elecciones. Los Pactos de Munich, celebrado por los aliados, habían acordado que los Sudetes permanecieran en Alemania, sin contar con la opinión de los checoslovacos, lo que hizo que se sumara a la percepción de libertadores que tenían hacia los soviéticos, así como a que la mayor parte de la población veía con buenos ojos la expulsión y persecución que se hizo contra los colaboracionistas, por ello las elecciones fueron ganadas por los comunistas de manera absoluta de manera muy evidente. A pesar de que en 1946 este era el panorama exacerbado de la sociedad checosolovaca, la Guerra Fría iba tomando posiciones cada vez más en Europa, por ello este estado de percepción amistosa hacia los rusos cambió cuando en 1948 los partidos políticos eslovacos conspiraron para que los soviéticos se hicieran con el gobierno y lo entregaran de manera permanente a los comunistas.

Stalin estaba en plena fiebre paranoica donde veía enemigos por todas partes, por lo que realizaba crueles y sanguinolentas purgas que también afectaron a Checoslovaquia. Checoslovaquia era uno de los países del Pacto de Varsovia que contenía en su esencia social unos valores y una concienciación democrática muy destacada en la Europa Oriental. Por ello ya en 1956 intentaron un proceso de intento de reformas políticas. Este proceso estaba muy avanzado cuando en 1968 ocurrió el mayo francés, que traía una oleada de ideas democratizadoras que en Europa Oriental tuvo su principal voz en la Primavera de Praga. Los checoslovacos iban más allá en sus reformas tratando de introducir una mayor calidad democrática. La URSS, inmersa en la Guerra Fría, lo vio como una amenaza y haciendo uso de los acuerdos del Pacto de Varsovia, el equivalente comunista al pacto de la OTAN en Occidente, a petición de diversos partidos políticos checoslovacos mandó tanques a Praga con un ejército de ocupación que garantizara el gobierno comunista en Checoslovaquia. El ambiente intelectual quebrado de los checoslovacos queda bien reflejado en la novela La insoportable levedad del ser (1984), de Milan Kundera.

La exposición fotográfica comienza justo en esa ocupación de 1968 y nos muestra a la población que yendo a trabajar en un día normal, se agolpa en sus plazas y calles perplejos al ver su ciudad tomada por los soldados rusos. Algunos se atrevieron a compararles públicamente con la ocupación alemana de la guerra mundial. Aunque varios ciudadanos trataron de hablar y razonar con los soldados, tratando de hacerles ver que no había ninguna contrarrevolución en marcha, y algunos se atrevieron a ponerse delante de los tanques, subirse a ellos o a entregar flores, ante la pasividad o la connivencia con las tropas rusas, se produjeron momentos violentos y tensos que fueron los más sonados en esas fechas, tales como un tanque que se estrelló contra los soportales de un edificio antiguo, o el incendio y destrucción de varios vehículos, lo que llevó a un enfrentamiento con muertos. Se ve aquí fotografías como las de la bandera checoslovaca con un charco de sangre, honrada por varios ciudadanos. Es de destacar la mucha presencia de mujeres y de gente de todas las edades. En 1969 hubo otro acto de resistencia al inmolarse un estudiante universitario, creyendo que con su muerte se iniciaría un gran movimiento contrario a los soviéticos en las calles. Los checoslovacos se movilizaron masivamente para su entierro, pero la URSS había aprendido en 1968 de las lecciones de la repercusión internacional de responder con una reacción y les dejó hacer. Uno de los últimos actos de protesta se producirá en torno a 1970, cuando una competición deportiva dejó una final a disputar entre soviéticos y checoslovacos, la victoria deportiva de los checoslovacos logró una gran cantidad de actos de alegría y conmemoración que no ocultaba sus tintes disimulados de revancha política que, siendo sinceros, sólo animaba a los checoslovacos de manera espiritual, pero no tenía efectos prácticos en cuanto a la deriva de sus libertades negadas. Hay que pensar que cuando los Beach Boys fueron a dar un concierto a Checoslovaquia por primera vez, en los años 1980, les sorprendió que la canción más coreada y famosa allí era una cara B con temática de amor y letra tontorrona, su estribillo, eso no lo sabían los Beach Boys, coincidía fonéticamente en checoslovaco con algunos de los lemas tarareados en las revueltas contra los soviéticos. Eran pequeños espacios de libertad de una reivindicación de una realidad imposible de alcanzar en esas fechas. Un modo de rebeldía dentro de la conformidad.

Los acontecimientos europeos siguieron adelante cuando en 1989 cayó el muro de Berlín y eso provocó una reacción en todo el bloque del Pacto de Varsovia, también en Checoslovaquia. Se recoge en fotografías también las numerosas manifestaciones de la época pidiendo libertad y democracia reales. Y así continuó el panorama hasta la caída definitiva de la URSS en 1991, momento en el que las tropas soviéticas salieron en dirección a la URSS, donde se enfrentarían a sus propios problemas internos que darían por resultado el fin de la URSS y de la Guerra Fría y el nacimiento de la Federación Rusa actual y de las múltiples repúblicas surgidas de la disolución de la URSS. Llama la atención de este periodo las fotografías en color que muestran a los soldados en imágenes casi cotidianas, para nada reverenciales, mostrándoles como soldados que eran jóvenes como cualquier otro, con sus carencias materiales en el ejército y sus caras de preocupación. Se ve igualmente el abandono irreverente de los símbolos soviéticos en Praga en 1992. Un final de exposición muy digno, que nos indica un camino de paz y de comprensión hacia las personas que les había tocado forzosamente ocuparles. Una visión de libertad y orgullo de los checoslovacos a la vez que de comprensión hacia los soldados rasos ocupantes y la caída de un a URSS que si bien un día les liberó, al siguiente les sometió.

Checoslovaquia dejaría de existir en 1992. Sus líderes políticos acordaron un referéndum pacífico donde la gente votó la disolución del Estado. Se formó entonces la República de Chequia y la República de Eslovaquia. Fue un proceso ejemplar y admirado, por cuanto desde el final de la URSS otro Estado en disolución, Yugoslavia, había conllevado su proceso en una serie de cruentas guerras. Ambas repúblicas nacidas de la antigua Checoslovaquia se integraron en la Unión Europea en 2004.

La exposición es una buena exposición de fotografía de reportaje. Se descubren detalles de la época y ambientes muy interesantes y caídos en el olvido, como por ejemplo se puede intuir en la forma de vestir de las mujeres o en las actitudes gestuales de los hombres. No dejan de ser los años 1960, y es una buena ventana a la Europa del Este, donde no se vivían las mismas cosas que en Occidente, pero que en aquel 1968 se asentó uno de los hitos que revolucionarían y cambiarían la sociedad y la conciencia que esta adquiere de sí frente al Estado. El individuo como protagonista social de sus destinos, y de eso hay una gran cantidad de imágenes en esta exposición.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, julio 05, 2018

NOTICIA 1803ª DESDE EL BAR: DE UN ARCHIVO A UNA LIBRERÍA ESTE VERANETE

Ya hace diez días que terminó mi contrato para trabajar en el archivo de la Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid. He estado manejando documentación del Consorcio de Población Marginada que existió de 1986 hasta casi finales de 1998 y pasó a ser el Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS), que duró hasta 2015, y del Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA), que se creó en 1984 e integró en sí las funciones del IRIS en 2015 cambiando su nombre al citado Organismo Autónomo Agencia Social de la Vivienda de Madrid, que es como continúa su actividad a día de hoy. 

Hemos dejado lista una gran cantidad de documentación para entrar en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, un archivo central previo a la fase de que los documentos más relevantes pasen a un archivo histórico. Alguna documentación minoritaria y anecdótica era de los años 1970, un volumen algo más a tener en cuenta, pero en porcentaje menor era de los años 1980, era todavía más abundante lo referente a los años 1990, pero el mayor volumen de documentación manejada pertenecía a los años 2000, y vuelta al descenso porcentual con los referentes a la década de 2010. Había tanto expedientes como documentación simple, material fotográfico, material audiovisual, material sonoro y algunos materiales especiales (objetos). Mucho de ese material sigue teniendo información útil administrativamente. Las personas y familias afectadas siguen vivas, así por ejemplo en los expedientes referentes a las reparaciones en las casas de las personas rehabilitadas en vivienda social pública; para hacerse una idea, algunas de las reparaciones eran de 2015, con lo que muchas de estas personas siguen viviendo en esos lugares y sus expedientes están vigentes. Otra buena parte de la documentación tratada es claramente una documentación ya obsoleta administrativamente, pero que con el paso del tiempo gana un gran valor informativo a nivel histórico, este sería el caso por ejemplo de las fotografías sobre poblados chabolistas, sus desalojos, o los expedientes de programas sociales para la integración de las personas y familias en clara desventaja social. Quizá aquí será interesante para el historiador futuro, cuando estén disponibles, todos los avances en el crecimiento de Madrid a comienzos del siglo XXI, acordes a los planes de modernización de la ciudad de cara a las reformas de la época con la mirada en el proyecto olímpico. Muchos poblados chabolistas y las vidas de las personas que allí vivían quedan reflejados en su desaparición, su realojo y sus programas de integración, todo debidamente documentado y registrado por escrito y en imágenes. Será desde luego para el futuro algo apasionante poder estudiar esos documentos si pasan a la fase de documentos históricos, pues ayudará a comprender el paso de la capital del siglo XX al XXI, y a la vez la transformación de todos los municipios importantes, y algunos pequeños, en torno a Madrid capital, como receptores de población marginada o como poblaciones que también tenían población marginada, ya en chabolas o en barriadas obreras, las cuáles recibieron atención.

Documentos de Madrid, de Alcalá de Henares, de Coslada, de San Fernando de Henares, de Torrejón de Ardoz, de Aranjuez, de Arganda del Rey, de Móstoles, de Alcobendas, de Humanes de Madrid, de San Sebastián de los Reyes, de Getafe, de Meco, de Pozuelo de Alarcón, de Rivas-Vaciamadrid, de Los Santos de la Humosa, de Paracuellos del Jarama, de Fuenlabrada, de Pinto, de Valdemoro, de Alcorcón, de Colmenar Viejo, de Colmenar de Oreja, de Parla, de Navalcarnero y un largo etcétera de municipios, caso curioso el de los pequeños pueblos de la sierra de Madrid que para sorpresa anecdóticamente algún caso tuvieron. Hay aquí una gran cantidad de historias acumuladas, llamativas las de las comunidades de vecinos y los barrios de las ciudades. Expedientes también de los Centros de Promoción Comunitaria o de los programas de campamentos de verano o de igualdad de género o la racial.

Por otro lado he aprendido mucho sobre vivienda y leyes y normas. No obstante la agencia no es sólo el archivo, sino que es también una oficina de atención y es también un centro donde se hayan muchos de los trabajadores sociales acostumbrados a la integración y a las leyes sobre esta y sobre vivienda. Hemos conocido a muy buena gente, buenos profesionales, allí, que nos han hablado de todo tipo de cuestiones sin problema para este trabajo. 

De rebote he aprendido algo sobre la Historia más actual de Alcalá de Henares, ya que muchas de sus cajas de expedientes cayeron en mis manos para su tratamiento. Y he sabido mucho de los barrios de Alcalá, sobe todo de mi propia barriada, mi calle incluida. 

Terminó el trabajo y nos estuvieron despidiendo varios días seguidos, de lo bien que nos habíamos caído los unos a los otros. Y al acabar, el mismo día, como me dejaron salir unas horas antes, me fui a buscar un local donde tuvieran bocadillos de pastrami en Madrid, ya que había leído un reportaje sobre escritores de la generación maldita que los tomaron en New York entre 1940 y 1950 antes de ser famosos y aquello les hizo cruzarse y unirse, conocerse. Un día después me cortaba el pelo en Alcalá en una peluquería de mi barrio que parecía salida del mismo New York y, aunque eran colombianos, los peluqueros se me asemejaban puertorriqueños. Como sea, en estos diez días no he parado de inscribirme en el paro de nuevo y enviar currículos y solicitudes de trabajo cada día, ya por Internet, ya yendo en persona por la mañana o por la tarde a donde se pudiera. Me da la sensación que con el comienzo del verano se va a parar la cosa, lo que no será bueno, pero una cosa es verdad: he logrado un trabajo de verano para suplir a los libreros de Domiduca este mes de julio y el de agosto durante varias semanas, teniendo en cuenta que algunas estarán separadas entre sí pero con días sueltos a modo de islas en las que ir. Así que habrá días sueltos y semanas completas que estaré vendiendo libros de segunda mano en la Plaza del Padre Lecanda, o De Palacio, según se mire, a tiempo más que completo, con sus horas extra, desde el comienzo de la mañana hasta el atardecer-anochecer. Algún día tal vez sin cierre a mediodía, como es sábados y domingos, pero ese "sin cierre" ya se verá. Así que busco trabajo de nuevo, me siento satisfecho de la labor de servicio en el archivo y me encamino al verano, al menos, con un "trabajete" de suplencias vendiendo libros que comenzará en breve, lo que no está mal.

Saludos y que la cerveza os acompañe.