viernes, septiembre 21, 2018

NOTICIA 1816ª DESDE EL BAR: DVORÁK Y ZÁKOVÁ

Cuando comienza el otoño se da el fenómeno en Alcalá de que se llena la ciudad de varios conciertos de música clásica en diferentes escenarios, el auditorio Paco de Lucía, el Teatro Salón Cervantes, el Museo Arqueológico Regional, algunas iglesias de barrio, la Iglesia Catedral-Magistral de los Santos Niños... Precisamente el pasado domingo 16 de septiembre hubo uno de esos conciertos en la Iglesia Magistral. Fue al atardecer, se salió de allí ya con el cielo oscuro. Comenzó a las 20:30 y acabó una hora o una hora y cuarto más tarde. Fue gratuito y era el final de las celebraciones de las fiestas de la Virgen del Val, que afectan principalmente al distrito V, aunque sean fiestas patronales que están en la génesis fundacional de la Alcalá de Henares actual, por ello el colofón era en la Iglesia Catedral-Magistral.

Se trataba de un concierto gratuito del que me enteré a través del semanario Puerta de Madrid, ya que de otro modo no encontré ninguna referencia a él, aunque no me cabe duda de que en algún sitio debía existir esa referencia. Falla, como de costumbre en esta ciudad, la difusión de aquellos eventos que no van de la mano del ayuntamiento. La cuestión es que me llamó mucho la atención, pues el concierto gratuito no era de otro autor mas que de Antonín Dvořák (1841-1904). No es normal encontrar programado en Alcalá a Dvořák. Suele ser más habitual ver en estas fechas a Vivaldi (siempre en el comienzo de otoño), Bach, Brahms, Handel, Strauss o el más habitual Mozart (Noticia 1066ª). Más raro son casos como los del año pasado donde se oyó una obra de Paul McCartney (Noticia 1710ª) e incluso el octubre pasado la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas se atrevió con muchos autores nada obvios con temas dedicados al Quijote (Noticia 1742ª). Por cierto que esta orquesta tiene programado para mañana, 22 de septiembre, un concierto benéfico (6€ la entrada) en el Teatro Salón Cervantes, fomentado por la Fundación nº 1, para ayudar a las personas con diversidad funcional para un empleo digno, tocarán obras de Warlock, Offenbach, Borodin, Handel, Schubert, Boccherini, Piazzola y otros. Mientras que la Filarmónica de Cámara de Colonia trae ese concierto de cada comienzo de otoño en el auditorio Paco de Lucia donde siempre se toca a Vivaldi, esta vez acompañado de temas de Mozart y Paganini, pero eso será el 5 de octubre, la semana que viene, las entradas de este están en la tienda de instrumentos musicales El Gran Musical, en la calle Infancia.

La cosa es que Dvořák es uno de los autores de sinfonías que me gustan. Tengo en disco en mi casa su Sinfonía del nuevo mundo, su obra más famosa. Música que por otra parte se usó para el booktrailer promocional de mi novela Balada triste de una dama. Dvořák era hijo de la hija de un alguacil de palacio y del dueño de un hotel que también había trabajado de músico y de carnicero, así de peculiar, las necesidades de tener sueldo. Tuvo catorce hermanos y hermanas, pero su padre, muy católico por otra parte, se fijó en él para que aprendiera a tocar instrumentos musicales, por lo que se empeñó en que aprendiera con todos los mejores músicos que él podía conocer y pagar. Dvořák tenía actitudes, por lo que aprendió rápido y, en fin, sin adentrarnos en su biografía mucho más, se transformó en uno de los mejores músicos de la segunda mitad del siglo XIX en el Imperio Austrohúngaro. Él era de nacionalidad checa, por lo que su música contiene fuertes dosis de romanticismo y de nacionalismo.

Pues bien, yo no sabia, ignoraba, que Dvořák había compuesto música para los oficios de misa. El obispado de Alcalá trajo al proyecto y coro musical Cantata Mundi, que esta vez invitó a Miguel A. García Cañamero para estar bajo su dirección musical, ya que ellos actúan con directores invitados. Iban a interpretar la obra Misa en Re Mayor, opus 86, de Dvořák, pero no como acompañamiento de la misa que esa tarde cerraba el domingo y las fiestas de la Virgen del Val, sino como concierto a continuación de esa misa. Además, quien quisiera podía dar un donativo a final de acto para obras de caridad.

Esta Misa en Re Mayor, op. 86, se puede encontrar en discos y conciertos hoy día, por lo que he podido rastrear, interpretada por orquestas filarmónicas. Sin embargo, Dvořák la compuso en 1877 sólo para coro y órgano de iglesia. Fue así, tal como la compuso originalmente su autor, como Cantata Mundi y Cañamero la trasladaron al público presente. Eso hizo que trajeran a otra invitada, una organista checa llamada Lucie Žáková. Muy conocida y, por otra parte, muy activa en la Comunidad de Madrid. Imagino que para ella fue particularmente emocionante poder dar un concierto público de una obra de su compatriota Dvořák con la peculiaridad de darlo fuera de la República Checa y con un público que esperaba oírla.

Cuando yo llegué a la iglesia magistral aún quedaba unos veinte minutos de misa. Me coloqué en el lateral izquierdo con respeto al acto, que iba por la parte de presentar la ostia y el vino a los presentes para dar la comunión a los que estuvieran en disposición y quisieran, formándose una gran cola, he de reconocer. Lo peculiar es que esa misa se estaba dando acompañada de un concierto de órgano que tocaba otra mujer. Así pues me pude hacer una idea de cómo se usaban y funcionaban aquellas composiciones que se hacían para las misas. Le dotaba junto a la casulla del sacerdote, el olor a incienso, la presentación manos en alto de los objetos sagrados o la teatralidad de sentarse en un trono frente a los fieles y levantarse y moverse a voluntad, los cánticos de sacerdote y feligreses incluidos, de un ambiente ciertamente digno de ver. La música creaba un ambiente de transiciones que parecían guiar a un estado de espiritualidad. Podía recordar algunas escenas de películas poco o nada piadosas, pero lo cierto es que aquello que se desarrollaba ante mí era como originalmente debía ser aquellas composiciones para misa como la de Dvořák. No había visto una misa así antes, aunque sí alguna donde la misa se interrumpía para fragmentos de órgano y luego este se ponía en silencio para el oficio del sacerdote. Pero en este caso, música y oficio estaban compenetrados, hasta el punto como he dicho en el que algunas partes de la misa adquirían un tono musical, algo de letanía, muy particulares. Era una obra en sí misma, con toda su parafernalia de atrezo complementario incluido.

Terminó la misa y el sacerdote presentó el concierto. Entró el coro, primero las mujeres, dos enormes filas, y luego los hombres, una fila. Entró el director. Se presentaron, presentaron la obra y luego presentaron a Lucie Žáková, quien en su vestido blanco contrastaba con los vestidos negros de todos ellos. Žáková subió al órgano, donde la esperaba la organista que tocó en la misa supongo que para asistirla, ya que me da la sensación de que en alguna parte pudo haber sonado el órgano a cuatro manos, pero no lo puedo afirmar, quizá era para asistirla en otros asuntos. Varias personas se habían ido tras la misa, pocas, pero bastantes. Sin embargo, sus sitios fueron rápidamente ocupados por personas nuevas que venían al concierto. Yo pude sentarme en una de las bancadas. La iglesia se llenó, aunque no tanto como en otros conciertos en los que estuve en este lugar, quizá por no haber tenido la difusión suficiente. Pero es cierto que la iglesia estaba llena.

Fue un concierto espectacular. Me encantó. Era una música muy obviamente del siglo XIX, llena de detalles romanticistas y de lineas de órgano diferentes tocadas a la vez. Se dejaba distinguir a un Dvořák dado a las sinfonías que trataba de crear en una misa una historia narrada por un órgano. Contenía las partes típicas, sin añadir mucho más, el Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei, si bien entre Credo y Sanctus el coro no cantó porque se desarrolló un pequeño concierto de sólo de órgano precedido por un pequeño fragmento de voz cantado por la propia Žáková que abandonó el teclado para ello. Su voz fuerte y prácticamente de ópera se apropió desde lo alto de la columna donde se haya el órgano, como si fuera un púlpito o un estrado de teatro de todos los presentes, muy por debajo de ella. Su contraste en traje blanco la destacaba más de lo que por sí sola se destacó con sonidos extraños de los tubos del órgano y aquella voz femenina y potente. Sin duda, para aquellas personas que desean hacer ver a la mujer para alcanzar una mayor igualdad de género, debería haber tomado nota de aquello. Una organista que además cantaba con total propiedad en aquel concierto de misa en una catedral. Si son meritorias todas y cada una de sus capacidades musicales, no poco lo son precisamente esta presencia suya que impuso un tono personal y claramente femenino en la obra de su compatriota.

No hubo prácticamente parones de silencio entre las partes, mas que unos breves para diferenciarlas. El juego de voces iba alternando varias lineas por turnos que luego se iban sumando entre sí y a menudo terminaban cruzándose y alguna vez aunándose. Mientras el órgano usaba sonidos delicados y extraños, producto del protagonismo de los tubos más agudos, que creaban un extraño sonido como pompas perdidas en las galaxias que nos presentaban en los dibujos animados de los años 1970. Los tubos más graves estaban presentes en un plano secundario, comprendiendo que el vuelo del alma estaba en los mundos ingrávidos de aquellos otros sonidos como pompas de jabón, como sonidos electrónicos, sin serlo, del pop más de los años 1980. Un concierto delicado y extraño compuesto en 1877, pero tan novedoso en sí mismo que cualquiera podría firmar que fácilmente hubiera sido la música de una de las canciones de las mejores épocas de Deep Purple o de Led Zeppelin, o quizá, más ajustadamente, de aquel rock sinfónico que se hacía de manos de gente como Yes. Pero no era rock. No lo olvidemos. Era música de misa y trataba de narrar una historia que claramente es la ascensión del alma hacia Dios mediante la comunión, apoteósis de la misa. Obviamente comunión es conjunción, unificarse, en este caso con Dios.

Sus partes más lentas eran todo un ejercicio de viaje que de no ser por ser decimonónico, se diría psicodélico. Este efecto no lo he encontrado en las grabaciones sinfónicas de esta misa que he podido rastrear estos días posteriores. Ignoro si otros director y otra organista lo hubieran planeado de otro modo, pero tal como sonó en la Iglesia Magistral yo avalaría que así se tocase. También es cierto que el espacio ayudaba con su acústica a alcanzar un estado de transporte personal. Fue un concierto memorable.

jueves, septiembre 13, 2018

NOTICIA 1815ª DESDE EL BAR: FRANCO SALDRÁ DE LA TUMBA


Hace una o dos semanas, en un bar de mi barrio, escuché la frase más lúcida entre dos personas de derechas discutiendo de verdad sobre lo que en este presente era inmediato que ocurriera sobre el pasado que está tan presente aún: "¿Tú qué quieres estar, cara a Dios o cara al sol?". Ahí está un debate que realmente debe plantearse, visto lo visto este verano, una parte de la derecha española.

Hace unas horas el Congreso de los Diputados ha votado sobre la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco para que sea enterrado en otro lugar que no sea un mausoleo público que le ensalce. 172 síes, 2 noes y 164 abstenciones, lo que nos pone en que han estado presentes 338 diputados de los 350 que componen esta cámara. Han faltado a su escaño 12 diputados, entre ellos ha faltado el mismísimo presidente del gobierno, Pedro Sánchez, que es quien principalmente había trabajado para lograr esta votación. De los que votaron sí están PSOE, Unidos Podemos,
Compromís, PNV, EH-Bildu, ERC, PDeCAT, Coalición Canaria y Nueva Canarias. Las abstenciones han venido de PP y Ciudadanos. Mientras que los dos "No" a la exhumación y salida de los cuerpos de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera del Valle de los Caídos han sido por parte de los diputados del PP Jesús Posada y José Ignacio Llorens, a posteriori han dicho haberse equivocado, aunque en realidad no tenían que elegir entre un botón u otro con el que equivocarse, simplemente entre pulsar y no pulsar, su partido había sido claro: abstención (no pulsar botón alguno). 

A finales de agosto unos periodistas de la televisión rumana paseaban por el centro de la ciudad buscando a alguien que quisiera responder a un par de preguntas sobre esto. Yo estaba cerrando unas cuestiones con la Librería Domiduca cuando me peguntaron si quería atenderles. Tras una breve charla entre nosotros, al final accedí. Asíque en algún momento de este verano salí en la televisión rumana hablando sobre este asunto. Lo cierto es que la exhumación de los restos de Franco y de Primo de Rivera ha levantado tantas ampollas que lo único que se ha comprobado es que las heridas no están cerradas, ni la guerra civil es algo superado. Si fuera algo ya superado no se hubieran montado los debates y las tensiones que siguen ocurriendo. Una prueba de ello son las mismísimas abstenciones del PP y Ciudadanos. Ellos, que se autodefinen demócratas, son incapaces de votar a favor del final de un mausoleo a un dictador que se construyó además con un gran número de presos políticos, y en cuya construcción murió mucha gente. No han dicho que no se haga, lo que puede usarse como argumento para decir que no apoyan la dictadura, pero al no haber dicho que sí se haga tampoco se puede decir que no la apoyen. La abstención es un limbo para no retratarse claramente defendiendo la dictadura, pero también para retratarse claramente como quienes no dicen que la dictadura fuera mala. ¿Y por qué esa indifinición? Quizá porque algunos miembros del PP en el fondo sí crean en las bondades de la dictadura, pero sepan que eso empañaría su imagen, pero más probablemente porque saben que tienen una base social de simpatizantes que aún hoy zanjan conversaciones en sus casas y bares con un: "¡esto con Franco no pasaba!", o con un: "si levantara la cabeza...". Flaco favor le hacen a los auténticos valores democráticos al no definirse claramente en contra de los argumentarios y simbolos de una dictadura, en este caso la franquista. 

La derecha española tiene un debate pendiente consigo misma. Y la izquierda española debe pensar que exhumar al dictador y al ideólogo falangista no basta para reparar heridas, pues aún quedan muchos españoles enterrados y perdidos anónimamente en gran cantidad de cunetas y cementerios por ser contrarios a Franco. ¿No se merecen ellos ser sacados, identificados y tener un entierro digno? También por decreto se podría hacer, como se ha hecho con Franco.

Pero quizá el mayor deber que tiene pendiente este país para poder cerrar lo que todavía levanta ampollas es lograr que las generaciones de españoles comprendan y asuman lo que es en realidad la democracia, y aprendan y asuman igualmente que no se puede medir a los participantes de aquella guerra por el mismo rasero. No se trata de revancha, ni de venganza, ni de nada de lo que se ha dicho de ese talante, si no de comprender que la Historia del siglo XX en España tuvo una anomalía de la que ha nacido una sociedad actual que no termina de aceptar el "mea culpa", no por castigo, sino por superación.

En otros términos podemos remitirnos a los de expiación y redención. Juntos son términos religiosos, aunque redención realmente refiere a manumisión, que en origen no es religioso sino referente a la esclavitud, en concreto a la liberación del esclavo. Sin sentimientos de arrepentimiento y de reparación de los males ocasionados para alcanzar el perdón no se puede dar ninguno de los dos. En otras palabras, sin espíritu de enmienda no hay expiación ni redención. Y ese perdón no puede venir de uno mismo, no puede ser autoconcedido.

Ahora bien: redención se refiere a liberación, a finalización de algo que oprime o ata. JesuCristo se dejó crucificar para redimir a la Humanidad del pecado universal (la expulsión del Paraíso por desobedecer a Dios, o sea por ir contra el Padre). Pero JesuCristo como hijo de Dios y como Dios uno y trino a la vez no tenía pecado original, por lo que él redimió a la humanidad con su sacrificio. Puedes por tanto redimir una situación sin que tú seas culpable de ella, sacrificándote por ella, pero sin ser su culpable. Hay sacrificio para salvar a los demás. De ahí que el Nuevo Testamento sustituya al Antiguo. Pero los humanos no son Dios. En términos de comportamiento social, puedes ser alguien que necesite redimirse y eso se entiende en sentido de liberarte de algo que te oprime. Algo te oprime el corazón o el espíritu y necesitas redimirte, liberarte, por lo que haces algo que crees que compensará aquello que te oprime porque te sientas culpable, O sea: espíritu de enmienda y necesidad de compensar a aquellos a los que has hecho mal haciéndoles un bien.

Expiación sin embargo es recibir un sacrificio o un castigo por tus propios pecados, por tus propias culpas. JesuCristo redimió a la humanidad, pero no expió sus propios pecados, porque Jesucristo no tenía pecados, sin embargo San Pedro y el resto de apóstoles expiaron sus culpas, como por ejemplo negarle, cuando fueron ejecutados por los romanos. Alguien que se confiesa arrepentido de sus pecados y recibe el perdón, este sólo llega sólo tras recibir y cumplir con una penitencia, pero la penitencia por sí sola no vale, tiene que haber espíritu de enmienda, arrepentimiento y deseo de no volver a incurrir en el motivo de culpa. Se expía los pecados (las culpas) así.

Redención nunca puede ser contraria a la expiación, porque no son contrarios, sino complementarios. La cosa es que debe haber reconocimiento de la propia culpa, espíritu de enmienda y reparación de los daños ocasionados mediante la obra. Por otro lado, también tendríamos que tú mismo puedes expiar y redimir tus culpas, sin embargo, mientras puedes tratar de redimir las culpas de otro (perdón o reparación del mal creado por el otro) nunca podrías expiarlas por él, ya que expiar necesita de un sentimiento íntimo y personal del culpable y de sus actos para reparar y enmendar la culpa propia.

Enfoquemos todo esto de otro modo más. Hace unas tres semanas supimos que se quiere reformar la Ley de Memoria Histórica para acoger la propuesta de los partidos catalanes de la anulación de los juicios franquistas por responsabilidades políticas.

1.- Pongamos por caso el de un sindicalista que sufrió arresto domiciliario tras la guerra y el de un soldado republicano que pasó por un campo de concentración en Aranda de Duero, que luego pasó un juicio sumarísimo aplicado en bloque a un grupo de soldados que combatieron y que recibió alguna sanción por pertenecer a alguno de los partidos políticos del Frente Popular. Tengamos estos dos ejemplos para tomarlos de un modo nuevo respecto a los casos que normalmente se exponen de fusilados y exiliados. Igualmente podríamos hablar de los que perdieron propiedades familiares por defender la República, o el empleo, o fueron trasterrados. Baste con los ejemplos posibles dados.

2.- La Ley de Responsabilidades Políticas creada por la dictadura en 1939 les juzgó culpables de la guerra civil, a pesar de que los golpistas y alzados eran los que crearon aquella ley. Se sentenció culpables a los que se habían ubicado en la defensa de la legalidad vigente y el gobierno elegido en las urnas.

3.- El
arresto domicialiario, y por otro lado el paso por el campo de concentración y la posterior sanción, daba por saldado el pago por esa "responsabilidad política", si bien se les había juzgado culpables.

4.- En 1977 la Transición creó la Ley de Amnistía Política, que anulaba la Ley de Responsabilidades Políticas en cuanto que nadie que quedase por juzgar podía ser ya juzgado por lo que hizo. No se consideraba que fueran inocentes, sólo que ya no se les juzgaría.

5.- La Ley de Memoria Histórica de 2007 declaró ilegítimas las sentencias dadas por la Ley de Responsabilidades Políticas, pero no anulaba las sentencias. Por lo que técnicamente se consideraba que los juicios eran injustos pero que eran válidos, por lo que los juzgados culpables seguían siendo culpables aunque lo fueran de manera injusta.

6.- La nueva reforma que se planea ahora, anular los juicios franquistas por la Ley de Responsabilidades Políticas, si bien es difícil de aplicar porque podría implicar indemnizaciones del Estado a fusilados, encarcelados, torturados, exiliados, desposeídos de sus bienes y puestos de trabajo, etcétera, es éticamente necesaria. Y aunque se escribiera esa ley sólo con carácter moral y no materialmente reparador, que probablemente es lo que es más fácil que ocurra, pondría las cosas en su sitio: los condenados por la Ley de Responsabilidades Políticas eran todos inocentes por ser la ley que se aplicó, una ley ilegitima por ser creada por aquellos que sí eran culpables de rebelión, insurreción y golpe de Estado.

La ley, si se reforma, traerá polémica. Seguro. Pero, en mi opinión, que en 2018 al fin se pueda considerar legalmente inocentes de la acusación de crear una guerra a aquellos que simplemente defendieron el gobierno salido de las urnas es algo necesario. Para mí lo polémico es que se quiera seguir considerando culpables a los que lo único que hicieron fue defender la forma de gobierno elegida en las urnas y el gobierno salido de las mismas. Mientras haya quien no entienda esto, todo paso simbólico que se dé, sólo queda en eso: en simbolismo. La reconciliación real vendrá cuando las heridas queden cerradas, y eso sólo se podrá medir cuando al tocarse un tema de la República, la guerra o la dictadura no salten numerosas personas defendiendo la dictadura y atacando a los que defendieron la democracia. O mejor dicho: sólo se podrá medir cuando estos temas no sigan provocando enfados, discusiones, puntos de vista irreconciliables, malestar... y se reconozcan las propias culpas, olvidando de una vez la óptica de vencedores y vencidos, la razón y la sinrazón, el "porque tú..., porque yo...". Cuando realmente pueda haber diálogo sin ira. Diálogo no quiere decir necesariamente un único punto de vista aceptada por las partes, ni que estén de acuerdo las partes, sino la capacidad de hablar. De vivir y de dejar vivir. De diálogo sin ira.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, septiembre 10, 2018

NOTICIA 1814ª DESDE EL BAR: MUSEO DE LA IGLESIA CATEDRAL-MAGISTRAL DE ALCALÁ DE HENARES

De los museos de Alcalá de Henares siempre había dejado postergado en su visita el Museo de la Iglesia Magistral-Catedral de los Santos Niños Justo y Pastor. Y tanto que lo postergué, el museo fue inaugurado en diciembre de 1997, han pasado ni más ni menos que veintiún años. Hay algún que otro museo religioso en la ciudad que también tengo postergado y que algún día visitaré, o esa es mi intención, como por ejemplo el Museo del Convento de San Juan de la Penitencia, vulgo de "Las Juanas", donde se guarda el báculo del cardenal Cisneros, hecho con el que fue bastón de mando de Boabdil, último rey de Granada. El interior de la torre y la propia catedral en sí, sí los he visitado. En concreto la catedral en sí ha sido frecuentada por mí abundantemente, ya sea por visita o por actos que se celebraban allí. La cripta del siglo XVI siempre ha sido un sitio que me ha llamado la atención. Como sea, el museo se me resistía. Le puse remedio hace poco. Pude ver que allí quizá la pieza más importante es lo que queda del sepulcro del cardenal Carrillo, un hombre aficionado a la nigromancia, que pese a ser cardenal ni le hizo asco a la vida beligerante, que casó a los Reyes Católicos, que se posicionó a favor de Juana "la Beltraneja" en la guerra civil castellana y que manejó la política de su época de manera que fue uno de los artífices de la unidad de los reinos hispanos, dando por resultado el Reino Hispánico, conocido como España en siglos posteriores. Este hombre vivió gran parte de su vida en Alcalá, en el Palacio Arzobispal, restauró los estudios generales a la ciudad, prosiguió las obras de mejora de la iglesia hoy magistral, a la que logró que fuera nombrada colegiata, y aquí murió en 1482. Fue enterrado en la iglesia medieval de San Francisco, que fue derribada en el siglo XIX para construir los cuarteles militares de la Plaza de San Diego, hoy Museo de Arte Iberoamericano y Biblioteca de la Universidad de Alcalá. Su sepulcro renacentista fue trasladado entonces a la Iglesia Magistral, donde fue colocado a la entrada, a los pies de un trascoro, hoy desaparecido. Al otro lado, a los pies del altar y coro, estaba el sepulcro del cardenal Cisneros. Con la guerra civil, en los primeros días, varios golpistas se encerraron en la iglesia y colocaron ametralladoras en la torre, dando lugar así a que la iglesia fue centro de combates iniciales. Por ello mismo la iglesia sufrió como sufrió cualquier lugar de combate. Un incendio la arrasó en buena parte. Se perdieron diversas obras de arte y documentos. Las esculturas del sepulcro del cardenal Cisneros fue muy deteriorado, pero la peor parte se la llevó el sepulcro del cardenal Carrillo. Tras la guerra civil no se inició la restauración de la iglesia hasta la década de 1940, hacia 1941. El sepulcro de Cisneros se restauró y fue trasladado a la capilla de San Ildefonso, de la Universidad de Alcalá de Henares, aunque sus restos mortales siguen enterrados en la catedral, en la zona donde estuvo su sepulcro. El sepulcro de Carrillo estuvo totalmente destrozado. Los restos de Carrillo se dejaron donde estaban, al igual que a Cisneros, simplemente se le puso una lápida sencilla y actual. Su sepulcro fue restaurado, lo que se pudo, en los años 1970. No se podía ver hasta que en 1997 se abrió este museo. Aunque su restauración responde correctamente a las normas actuales que diferencian lo antiguo de lo actual, y aún deja apreciar preciosas estatuas y relieves renacentistas, contiene en sí ladrillos y cemento que no apreciamos. Algo que era necesario. Tal como quedó, no estaría mal haberlo repuesto en su lugar, a pesar de haberse perdido el trascoro barroco, que se puede ver en foto antigua dentro del museo. En todo caso, parte de las vallas del sepulcro de Cisneros y de otras piezas se pueden ver hoy en otros lugares, por ejemplo en el Museo Arqueológico Nacional. No obstante, buena parte de sus obras de arte se salvaron posteriormente al incendio de 1936 por la iniciativa de la Segunda República de poner a salvo el patrimonio cultural y artístico de España. El mismo plan que salvó los cuadros del Museo del Prado permitió el traslado y salvaguarda de las obras de esta iglesia.

La Iglesia Magistral no estuvo a punto para recuperar el culto hasta el periodo 1963-1973, que se reabrió y así sigue hasta la fecha, aunque tuvo una nueva restauración y reforma a finales de los años 1990, con motivo del nombramiento de Patrimonio de la Humanidad a Alcalá de Henares. Pero el destrozo de 1936 no fue el único periodo que la iglesia estuvo cerrada por necesidad de restauración. La inicial parroquia que fue se levantó a partir de unas edificaciones de los siglos finales del Imperio Romano donde posiblemente se produjeron los casos de martirio (tortura) de los condenados, y por tanto de los Santos Niños Justo y Pastor. Allí había restos posteriores de un cementerio cristiano, cerca de otro de carácter visigodo. Los restos de aquellos muros sirvieron para las construcciones de ampliación y edificación que llevaron a este lugar a ser iglesia. En principio dieron entrada a una cripta abovedada. Los tres últimos arzobispos de Toledo del siglo XV comenzaron la construcción de los que sería la iglesia magistral que hoy más o menos es la que conocemos. En concreto Cisneros, que fue el que le logró el título de magistral, fue el que más empeño hizo siguiendo las obras de mejora de Carrillo y Mendoza. Elevó en suelo entre un metro y medio y cinco. Creó la cripta actual del siglo XVI, y una serie de cuestiones arquitectónicas y artísticas. Ahí tenemos el patio del claustro, inconfundiblemente renacentista, en torno al cual se monta el museo actual. Sin embargo, a partir del siglo XVIII se inició un declive de mantenimiento, y con la desamortización del siglo XIX y las nuevas tendencias urbanísticas, desaparecieron varias capillas, fenómeno prolongado hasta los primeros años del siglo XX. En 1904 se consideró que la iglesia estaba ruinosa, pero que pertenecía a un conjunto monumental que había que conservar como parte del patrimonio artístico español. El arquitecto al cargo eliminó a lo largo de las décadas siguientes muchas de las aportaciones estéticas del cardenal Cisneros, hasta que en 1931 pudo volver a abrirse al culto. Los destrozos de 1936, la reforma de 1941 y la de finales de los años 1990, hacen que la Iglesia magistral-catedral no sea estéticamente como la del siglo XVI, aunque en lo básico lo sea.


La iglesia magistral fue nombrada catedral por Juan Pablo II cuando en 1991 restauró el obispado de Alcalá de Henares, el cual existió del siglo V a 1099, ya que posteriormente fue parte del arzobispado de Toledo y después del obispado Madrid-Alcalá. La bula papal donde se lee esta restauración se exhibe en el museo, en una antesala previa donde se podrán ver cosas como por ejemplo el arca del siglo XVI donde se conservaron los restos de los Santos Niños durante varios siglos, hasta que fue sustituida por otra arca, creo que en el siglo XX.

Pero en este museo también se conservan restos de otros lugares de la Iglesia en Alcalá, como por ejemplo una Virgen que estuvo en la citada desaparecida iglesia de San Francisco, que se ubicó en una iglesia de Santa María en la Plaza de San Diego, desaparecida, como he dicho, en el siglo XIX para construir los cuarteles militares que hoy son parte de la Universidad de Alcalá. Quizá esta Virgen María nos parece muy nueva, pero la cuestión es que lo parece porque fue restaurada, pintada siguiendo un modelo por ordenador de cómo pudieron ser sus colores. Personalmente me parece un tanto desacertado, pero al menos no desentona tanto como algunas atrocidades de restauración que se han visto en noticiarios en los últimos tiempos. Lo que me pregunto es qué tipo de controles siguen los restauradores, si los siguen, cómo se logran los vistos buenos del control de su calidad.

Pienso en los restos que se exponen también en el Antiquarium del Palacio Arzobispal, auno en mi mente las diversas exposiciones de Arte Sacro, o que tiene que ver con la Iglesia, en esta ciudad, y me pregunto también cómo no se le ha ocurrido a nadir unir todas estas piezas en un único y mayor museo de arte religioso en Alcalá. Sé que además deben haber muchas piezas y cuadros que hoy por hoy no se exhiben, ya sea dentro de los cuartos del Palacio Arzobispal o en otros lugares. Claro que tener diversas exposiciones puede permitir la obtención de algunos fondos mínimos para mantener cada uno de sus edificios. No lo sé muy bien, pero sí creo que sería interesante un museo de este tipo, o un museo de la ciudad, incluso.

Quizá uno de los inconvenientes del museo es que el respetuoso silencio, o el hablar bajo, que la gente tiene en la zona de la iglesia, al entrar en el claustro, que es la zona museizada, no tienen reparo en hablar alto, muy alto. Aunque en un primer momento gocé de cierto silencio viendo las lápidas que se quitaron y no se repusieron en su sitio en la iglesia, del siglo XV al XVIII, una de ellas de un músico del XVIII, en seguida entraron grupos de personas a cada cual más vociferante, el primero de ellos en alemán, el resto en español puro y duro. Aunque en otros museos se habla y se oye un rumor perpetuo, en este lugar era harto desagradable, no se entiende bien porqué elevaban tanto la voz.

Algunas de las fotografías antiguas me hicieron pensar que no sería desagradable recuperar algunas de las propuestas con las que contaba la iglesia antes de 1936, pero supongo que algunas no fueron recuperadas por ser barrocas y pensarse que se prefería recuperar un aspecto más gótico-isabelino (que es su estilo original) y más renacentista. Además, a mí me da la sensación que lo diáfano del espacio hoy día y la sencillez de las lápidas de Carrillo y de Cisneros, así como de algunas ornamentaciones, puede que vayan en consonancia con un gusto por lo minimalista y la sencillez propias de la década de 1970 y del momento de la restauración de los años 1990. Aparte, un techado de madera en la puerta lateral le daba un cierto toque curioso a esa entrada. Ese techado se quitó, como se quitaron varias casas, para poder crear la actual Plaza de los Santos Niños, sin embargo, ese techado, aunque fuese del siglo XIX, tenía un cierto toque romántico. De acuerdo que en origen no estaría, pero en origen esta iglesia tampoco era como es. Depende de a qué fecha nos dirijamos para verla de un modo o de otro. Si nos quedáramos con la reforma que le hizo el cardenal Cisneros habría que recordar que en las primeras décadas del siglo XX se quitaron muchas de sus decoraciones. Quizá el aspecto actual es el aspecto acorde al siglo XXI, eso no lo niego, pero siempre resulta interesante ver cómo fue y cómo es.

Saludos y que la cerveza os acompañe.