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sábado, agosto 01, 2026

NOTICIA 2475ª DESDE EL BAR: CONCIERTOS DE VERANO

 

El verano ha llegado a la mitad de la canícula y por ello, al comienzo de agosto, el mes que más gente coge las vacaciones. Y comienza justo en sábado este año. Un sábado muy caluroso, heredero directo de los fuegos que han habido, y aún rescoldan, alrededor de la Comunidad de Madrid. A algunas personas conocidas, que no tanto amigas, por aquello de hablar por hablar, les comencé la conversación diciéndoles que ya había llegado la mitad de la canícula. Me sorprendió tener que explicar en tres ocasiones qué era la canícula. Me sorprendió más tener que explicar y remarcar que no era cambio climático, sino la rotación normal de La Tierra que la pone en posición frente al Sol produciendo el momento de más calor sobre la península Ibérica entre el 15 de julio y el 15 de agosto, más o menos. Me sorprendió todavía más tener que defender que no estaba hablando de política. Que no tenía que ver con la política. Surrealista, pero cierto.

Los que no tenemos las vacaciones a la vista, yo al menos no las tengo y no sé cuándo podrán ser porque las mías dependen de un acuerdo que llegué con mi empresa sobre el final de un proyecto, dependen de ese final, volvemos un año más a pasar el verano entre el trabajo y lo poco que nos ofrezcan en unos tiempos en los que cualquier propuesta a las personas amigas hace tiempo que fueron rechazadas y uno ya no ofrece, aunque las puertas estén siempre abiertas. 

En junio y julio el ayuntamiento de Alcalá de Henares nos ofreció una cierta oferta de actividades para los que nos quedamos por aquí. Como el clásico cine de verano al que los trabajadores no podemos ir porque acaba muy tarde y hay que madrugar para coger unos autobuses en servicios reducidos de verano que a veces no tienen sitio para que montes, máxime cuando la ciudad y mi barrio en concreto han aumentado mucho en población, pero estos servicios hacen como si fuese hace veinte o treinta años atrás. Pero también una serie de conciertos gratuitos que han querido poner en valor la Quinta de Cervantes, un rincón alcalaíno sorprendentemente desconocido para más gente de la imaginable. 

Yo fui a varios de esos conciertos, a los de Monotong, Fervera y el de Tamara y Willy. Me gustó muchísimo que en uno de aquellos ofrecimientos que hice en dos ocasiones vino una de mis amigas más antiguas con su familia desde Torrejón de Ardoz. Fue estupendo vernos en esas circunstancias. Hacia años que no compartíamos conciertos, si bien las circunstancias eran muy diferentes, pero el espíritu el mismo. Allí había bastantes músicos locales incluso entre el público. Y eso es de agradecer en un ambiente fresco por el jardín y la fuente. En otros años anteriores el ayuntamiento programó más o menos estos conciertos en las terrazas de bares adscritos en el centro de la ciudad, ahora es un ambiente diferente, incluso familiar. Aunque quizá haya que poner pantallas para proteger un poco del sonido a las casas de vecinos que enmarcan el espacio. 

Una semana después de que acabara aquello, el Pub O'Malley's celebró un concierto de Javier Macarro muy especial que se llenó hasta los topes, pues se reunió con algunos de los músicos con los que tocaba en los años 2000, así como su hermano Manuel le hizo de telonero. Tremendo fue que cantáramos todos a coro una de sus canciones más alegres al final. Allí había también muchas caras conocidas entre el público. Quizá uno de los momentos culturales más memorables de este verano.

Ahora en esta segunda mitad del verano llega el momento en el que mucha gente se irá de vacaciones, habrá algún reencuentro con aquellos que se fueron a vivir fuera y regresan para ver a la familia y a algunos amigos. Es el momento en el que se inician las fiestas patronales, y debiera ser en el que al menos en las noches, hacia el final de esta segunda mitad de la canícula, debería empezar a refrescar, cosa que en los últimos años no siempre ha ocurrido, y eso sí es cambio climático.

Cuando uno está solo y nadie responde a propuestas que empiezan a ser como tirar mensajes dentro de botellas al mar, cuando debes trabajar en verano y sucumbir al calor, vivir cada día laboral los problemas del transporte, y conversar en cafeterías con desconocidos que parecen no sólo desinformados de cosas básicas, sino además crispados, viene bien hacer cosas, no caer del todo. Y si no hay tampoco mucho dinero, bienvenidos sean los momentos que se nos ofrecen como frutos servidos en grandes hojas de palmera.

miércoles, junio 10, 2026

NOTICIA 2463ª DESDE EL BAR: HATHOR

Una mujer con cuernos de vaca y el disco solar sobre su cabeza, a veces en lugar de cuernos, orejas de vaca, era llamada Hathor hace miles de años en una de las primeras civilizaciones de la Humanidad. Era la diosa egipcia de la alegría, la música, la danza, el amor, la fertilidad y la maternidad, así, de todo ello como si se tratara de una narración experimental sobre todo el proceso de la juventud, el cortejo, el sexo y la familia; lo que viene siendo una evolución de la vida personal. 

Y es Hathor quien bajo su nombre cobija a un nuevo grupo musical en Alcalá de Henares que el sábado dio su segundo concierto. Del primero desconozco el dónde y el cuándo. Pero Hathor sin duda debió darles toda su protección y ventura, pues el concierto, que fue el domingo 7 de junio por la tarde en la taberna La Dulce Harleey, vivió lo que parece un nuevo reino en el heavy metal. ¿Y quienes eran sus protegidos? Apenas jóvenes menores de edad aún, con unas ganas y una rabia que hacía años que no veía en un grupo nuevo. Jóvenes que movieron a numerosos otros jóvenes, chicos y chicas (bastantes del Louissiana), en un pogo de heavy como hacía tiempo que no se veía en los jóvenes de su edad y que invitó a nosotros a la vieja guardia, a juntarnos. Porque sí, allí, con un bar repleto hasta los topes todas las edades, y reafirmo: todas las edades, del rock estuvimos alucinando con lo que allí se vivió. Creo que fue un día para recordar: yo estuve en este concierto.

Me fue inesperado. Fui con un viejo amigo a verlo porque el baterista es el hijo de otro viejo amigo y le hemos visto crecer. Veníamos, por otra parte de un encuentro en el Backstage con muchos otros viejos amigos del rock por la muerte del padre de uno de ellos. Así que el concierto también se alimentó, carambola del destino, de ello.

El bajista es tremendamente excepcional. Pocas veces he visto a alguien tocar en directo el bajo tal como lo hizo, con una potencia y calidad que incluso a algunos de los veteranos les falta en mucho. El batería, hijo de nuestro amigo, fue otra sorpresa, pues todo lo tranquilo que es en persona, allí era una explosión de nervio y tensión como si estuviera poseído. Un cantante con una voz capaz de llegar a las voces de algunos de los cantantes de heavy y de hard rock más complejos de los años 1990-2000. Y un guitarrista, que para tener la edad que tenía parecía haber tocado veinte años seguidos en grandes conciertos. Algo literalmente tan insólito como apasionante.

Ni un fallo en la ejecución de los temas, una buena parte de ellos temas salidos del grunge de la decada de 1990 y algo del nu metal de los 2000, pero tocados aun estilo acelerado de heavy metal, de hard rock... Y por supuesto grupos clásicos del heavy. Intuyo que han tenido buenos guías en sus padres y madres, también de este mundillo del rock, algunos nos conocemos.

Su próximo concierto será en la Sala Ego en agosto... ¡En la Sala Ego y son menores de edad aún! Hathor les protege y les guía, no hay duda. Está agradecida por haberse acordado de ella.

Y mientras tanto, la gente con su reggaetón o con bachatas, bachatas-flamenco, trap y demás... pero aquí se demuestra que sigue habiendo todo un mundo rock y todo un mundo de jóvenes que siguen teniendo ese mundo como referente. 

Deberíais ir a la Ego.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

Yo quedé impresionado. Un día para decir: Yo estuve allí... y estuve en el pogo.

sábado, mayo 09, 2026

NOTICIA 2456ª DESDE EL BAR: MONOTONG

David Rodrigues, aparte de amigo personal desde hace años, dio nombre a uno de los personajes de mi novela Balada triste de una dama (2017), en concreto al pirata malo, si es que en una novela entre piratería pueda diferenciarse entre piratas buenos y malos. Hace años es parte de un proyecto musical como guitarrista en el que tocan sobre todo para ellos mismos y que si acaso subían algún video a redes sociales, Monotong. Se trata de un grupo de rock mezclado con electro pop y con unos tonos psicodélicos a la vieja usanza, todo bañado de Rhythm & Blues (R&B). Una extraña aleación muy delicada que se ha estado fraguando en la intimidad de ellos, sin entrometimientos comerciales, ni intentar dar gusto al público. La música por la música y la experimentación por la experimentación. 

El resultado es un grupo con un sonido a caballo entre el rock psicodélico de finales de los años 1960 y el rock británico de los 1990, pero no es algo tan sencillo, porque entre medias se ven destellos de algunos sonidos de grupos del grunge, todo, repito, bañado y embriagado de R&B y puesto al día de la década de 2020. Suena rara la explicación, lo sé, pero no se me ocurre otra forma de hablar de su sonido. Eso es lo más asemejado que podría decir. Podría haber dicho britpop más adusto por el R&B y más imaginativo sonoramente por la psicodelía, pero es que no es britpop, porque se hace evidente que los toques electrónicos y de un rock venido del grunge también están ahí metidos. Sería el toque revolucionario que en los 1960 le daría The Yardbirds al panorama rock en la década de 1960. Esa experimentación de sonidos y mezcla de estilos donde el R&B era el que daba el pie a la mezcla.

Como sea, esta noche de sábado 9 de mayo, después de varios años tocando para ellos mismos y perfeccionándose por amor a la música y nada más, han decidido dar su primer concierto público en la Sala Ego de Alcalá de Henares, a las 21:00 horas, con precio de entrada incluido, porque ese es el negocio de esa sala, claro está. Y además no sólo hacen eso, por todo lo alto lo hacen además presentando su primer disco. Menudo debut público.

Si nada lo impide, yo estaré allí. Saludos y que la cerveza os acompañe.

miércoles, enero 07, 2026

NOTICIA 2434ª DESDE EL BAR: ¿POR QUÉ LOS BEATLES? (anexo 6)

Aunque parezca mentira, los Beatles sacaron nuevo disco hacia finales de 2025, sobre un mes antes de Navidad, más o menos. Siendo beatlemaniaco, he de confesar que no me enteré por prensa española, y no leo poca prensa. Casi no ha sido publicitado en España. Hay bastante gente que se ha enterado del asunto cuando al ir a comprar regalos de Navidad se encontraron con una gran y muy costosa caja recopilatoria de los tres álbumes doble Antohology, que se publicaron entre 1995 y 1996. Se trataba de una edición especial en caja, todos juntos, con motivo de los treinta años desde que salieron. O al menos esa era la excusa. El caso es que dentro de la caja había un álbum nuevo, otro álbum doble, el Anthology 4. Yo me enteré de casualidad leyendo la prensa británica, en The Guardian. Sólo que allí pude leer algunos detalles de los porqué más profundos de todo esto, porque al final el álbum Anthology 4 se vendió también por separado, no sólo en la caja, y no se debió precisamente a una decisión espontánea de la familia Beatle que sobrevive. Por primera vez los seguidores más incondicionales del grupo que forman parte de su club de fans más antiguo y mayoritario en Reino Unido se plantaron, explicaba aquella prensa. Una ola de quejas por diversos medios ponían en entredicho la decisión principalmente de Paul McCartney de que si querías el nuevo álbum tuvieras que comprar una caja con sus tres antecesores, teniendo que comprar una y otra vez lo mismo. No es la primera vez que para tener el  nuevo material han recurrido a ponerlo como extras de reediciones de los discos, por lo que sí, si los quieres te obligan a gastar más de lo necesario al tener que comprar una y otra vez los mismos discos para acceder al disco extra. Y es que especialmente desde que se han ido cumpliendo los cincuenta años de sus discos entre las décadas de 2010 y principios de 2020 han estado reeditándolos con nuevas limpiezas y discos con extras nuevos y hasta con  conciertos inéditos, como se ha explicado en esta misma serie. El hartazgo de esta táctica por su club de fans británico fue un plante en toda regla que hizo recular a los Beatles que quedan y permitir que el Anthology 4 se venda también por separado.

Y la cosa es que en los tres primeros Antohology de 1995-1996 sacaron dos canciones compuestas nuevas, Free as a bird y Real Love. Recuperaron en 2023 la tercera nueva, Now and then, que se excluyó de la tercera entrega en 1996, sin embargo por entonces, en 2023, la sacaron sólo en single y la cobraron como si fuera un álbum. Ahora, en el nuevo álbum de 2025, recuperan las tres y por primera vez aparecen en un álbum todas juntas, como testimonio del sonido de los Beatles en el siglo XXI. Pero, viene el pero, las canciones también excluidas en los tres primeros álbumes, Grow old with me, ni All for love, han sido recuperadas, aún cuando la tecnología actual podría haber hecho algo importante por dejar el sonido de las viejas partes grabadas aptas para combinarlas con las nuevas partes que las completaran. ¿Se están reservando esta baza para el futuro? No se sabe, pero hubiera sido interesante que las hubieran completado y así el Anthology 4 se hubiera podido presentar como un álbum con hasta cinco canciones con sonido del siglo XXI de los Beatles.

La intención de Paul McCartney no era esta, en todo caso, según la prensa británica. Su intención principal para el Anthology 4 era publicar el tema Carnival of light. Recordemos, esta era una composición experimental propia de la psicodelia de la década de 1960 cuando se mezclaba con las vanguardias artísticas, como el conceptualismo de Yoko Ono. Se trata de "cuadros sonoros", por así decirlo, para sugestionar las mentes. Los Beatles llegaron a publicar uno en 1968, en el Álbum Blanco, el tema Revolution 9, que era un tema conceptual ideado por John Lennon y Yoko Ono. Carnival of light sin embargo fue grabado en 1967 por Paul McCartney, en parte por un encargo que le hicieron de crear algo electrónico y en parte porque él era el que realmente se interesaba por el conceptualismo y el surrealismo antes de que lo hiciera Lennon, quien se acercó a ello cuando conoció a Ono (por cierto que ella primero intentó acercarse McCartney en esas fechas de 1966 y 1967). Sólo se interpretó una vez, probablemente por un promedio de treinta minutos, de ahí que para el disco de 2025 se hable de una versión de media hora, o al menos eso se comentaba en The Guardian. Se trata de una grabación de diversas personas haciendo todo tipo de ruidos aleatorios y gritando palabras (entre ellas: "Barcelona") o conversando. Ante esta idea, que ya intentó meter en las tres primeras entregas de 1995-1996, Olivia Harrison contestó que no daba su permiso respetando la voluntad de su marido difunto, George Harrison, que dijo en su día que no. Ringo Starr también se negó aludiendo a que aquello no era el sonido de los Beatles. Y Yoko Ono, una de las mentes que crearon Revolution 9, le preguntó a McCartney por qué quería recuperarla. Según la prensa británica McCartney contestó que todo el mundo cree que Lennon era el experimental y surreal, pero que él estaba en ello antes que Lennon y quería mostrar que los Beatles ya habían llegado a ese sonido un año antes por una composición suya. Con semejante contestación, Ono dijo no. No hay mal rollo entre ellos, se ha respetado todas las voluntades. En todo caso, McCartney dice que lo volverá a intentar, porque cree que es sonido Beatle, aunque el resto lo niegue... en el fondo quiere un reconocimiento que, a estas alturas, no necesita, porque ya lo tiene. Y por otra parte, crear un disco de treinta minutos con cacofonías en plena época de músicas bailables, de Rosalía y demás, es cuando menos... en fin, para pensarlo.

El Anthology 4 parece un repaso a todos los Anthology. Con George Martin muerto el ingeniero pasa a ser su hijo Giles, que ya se hizo cargo de obras anteriores de recuperación. Le ayudan Joe Wyatt y Greg McAllister. Remasteriza Alex Wharton y añaden producciones Kevin Howlett y Mike Heatley. Las notas de prensa vuelven a ser del veterano Derek Tylor. 

El diseño de la cubierta es la unión de todas las portadas de las tres entregas anteriores, obra de Klaus Voorman, que está en el origen de los Beatles antes de su fama. Le ayudó a pintarlo Alfons Kiefer. La carpeta pasa a ser de cartón desplegable, aunque su diseño hace que los discos quepan excesivamente ajustados y es difícil sacarlos, hay que hacer fuerza. El diseño de esta carpeta fue de Richard Ward y The Team, que ya trabajaron con ellos. Y las notas de las canciones incluidas son de Kevin Howlett.

Hay numerosas fotografías de todas sus épocas y de sus momentos más emblemáticos, una vez más: inéditas. Su fondo de archivo parece inagotable y te hace pensar en unos Beatles permanentemente grabados y fotografiados a cada instante de su época de fama. Y uno se hace preguntas sobre cómo fue su vida más íntima, más personal.

Incluyen canciones desde el inicio de su carrera ya famosos hasta la actualidad de su Now and then de 2023. Las canciones elegidas suenan a menudo sin arreglos, más secas, más como si estuvieran tocando en tu casa, sin demasiados efectos, aunque también aparecen algunas curiosidades de arranques de rock que tuvieron desde 1968 en el estudio, que me parecen más interesantes. Predominan las demos para mostrar al resto o a los ingenieros cual era la línea general de la canción que tocarían, aún sin poner todos los sonidos que las harían célebre. Tiene así a veces un aire entre acústico y melancólico. Estropea algunas veces que algunas partes se interrumpan porque comenten entre ellos, pero en general, dentro del aire comentado, es un disco con un sonido muy bonito, aunque es un sonido que te invita a estar entre ellos, en tu casa, como si tocaran en tu salón mostrándote lo que van a componer, lo que aún tienen a medias... canciones muy conocidas que nos han llegado algunas con otro sonido. 

Pero también hay un buen número de las canciones conocidas donde se dedican a tocar sólo los instrumentos principales, faltando las voces y otros instrumentos, e incluso las orquestaciones ensayando o grabando para cuando tocaran con la banda, temas completos.

No sé si se necesitaba un Anthology 4, puede que sí en cuanto a aportar lo más nuevo al fin junto, y en ese sentido lo ya comentado de completarlo con más material de ese tipo. O tal vez esa es la baza que están guardando para el día que se apague el último Beatle. Sea como sea, McCartney es el principal impulsor de esta entrega y me da la impresión que, escuchado el disco, quiere demostrar lo que ellos valían, y eso es algo que hoy por hoy no necesitan, ya se sabe lo que ellos valían, lo que ellos hicieron. En este disco, en todo caso, cobran importancia las voces y los instrumentos a secas. Y quizá es eso lo que él quería mostrar en un mundo donde los artistas actuales usan numerosos aparatos eléctricos para alterar su voz con la finalidad de aparentar que cantan como no cantan. McCartney parece querer decir: si sabes hacerlo, no necesitas aparatos, aunque nosotros los tuviéramos en nuestros discos más surrealistas.  

Todo el resto del serial ¿Por qué los Beatles?: Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7, Parte 8, Parte 9, Parte 10, Parte 11Parte 12, Parte 13, Parte 14, Parte 15, Parte 16, Parte 17 (apéndice), Parte 18 (anexo), Parte 19 (anexo 2), Parte 20 (anexo 3), Parte 21 (anexo 4) y Parte 22 (anexo 5).

miércoles, diciembre 10, 2025

NOTICIA 2429ª DESDE EL BAR: QUE LE ENTIERREN CON LA PICHA POR FUERA

Ayer se anunciaba la muerte de uno de los grandes del rock español reciente, Jorge Martínez, cantante de Los Ilegales. No era mi grupo de cabecera de entre los grupos del rock español, un rock urbano que tonteaba con el punk y con el garage en ocasiones, pero sí era un grupo que escuchaba desde joven, del que tenía alguna canción grabada y al que vi con un amigo en Madrid, hace años, aunque no precisamente en un concierto propio, sino como cantante invitado en un concierto del Doctor Deseo, si no recuerdo mal. No mal lamentábamos los rockeros esa pérdida cuando esta mañana encendía la radio a las 8:00 a.m. para comenzar a trabajar y se anunciaba que había muerto Robe Iniesta, cantante de Extremoduro.

Ostia, han muerto casi juntos. Que la tierra les sea leve a ambos. Y la cosa es que Robe Iniesta me ha dado muchos momentos de mi vida, sobre todo en juventud, pero en realidad a lo largo de mi vida. Soy de los pocos que pueden decir que tuve en casete grabado la primera maqueta junto al primer álbum antes de que fueran famosos a los niveles que Extremoduro lo es. Y si, era un crío entonces. La casete no era en realidad mía, pero era de la familia. De todos nosotros era yo el que más la escuchaba, tengo la impresión. Aún siendo un niño. Pensemos que Extremoduro empezó en 1987 y que aquella cinta grabada quizá llegó a mi casa vía compañeros escolares no míos hacia el final de la década probablmente, sobre 1988 ó 1989 (las grabaciones en casete eran muy comunes y regalarse o pasarse grabaciones de casetes originales eran la orden del día en esos días). A más tardar quizá en los muy primeros años de la década de 1990, pero creo que debió ser en 1989, porque la canción JesuCristo García era de 1989 y aquella cinta la contenía en su álbum completo, Rock transgresivo, y ellos aún no habían dado la explosión de fama, lo dieron con ese álbum precisamente, y posiblemente gracias a que montones de jóvenes se pasaban cintas grabadas en los barrios obreros y marginales. Así que en el final de mi infancia yo ya oía algunas canciones de una maqueta y el álbum Rock transgresivo.

Entré en la preadolescencia y en la adolescencia con este álbum y otros, aparte de Beatles, Brincos, Who, Jimi Hendrix, Rolling Stones, Iron Maiden, Metallica, Guns ´n´ Roses... entre el rock español del momento yo me desarrollé (con permiso de Duncan Dhu y Héroes del Silencio, que también) con estos y con Astumpeta, Barricada, Siniestro Total, Reincidentes, SA, Skape o Los Suaves. Extremoduro les llegó a algunas de mis amistades más antiguas a través de mí, que les grabé esta misma casete ya de por sí grabada, deteriorando cada vez más su sonido, como buen rock transgresivo que era en sí. Una forma de vida y una falta de dinero. En el instituto, durante el bachillerato alguien se grabó unos discos de ellos que ya tenían unos pocos años, Somos unos animales (1991), Deltoya (1992) y ¿Dónde están mis amigos? (1993). Era precisamente en 1993 que yo empezaba el bachillerato. Y aquellos fueron parte de la banda sonora de aquella adolescencia, especialmente cuando se terminó de formar mi grupo de amigos más antiguos y a dos de las chicas les gustaba el Deltoya, mientras a la vez nos dejábamos arrastrar por Nirvana y Pearl Jam, y algún otro nos metía a todos en Blind Guardian y en Megadeath y Sepultura. Y así, cuando llegamos a ser los jóvenes del botellón y del Boisán llegó Pedrá (1995) y Agila (1996), y aunque yo estaba más metido en otros grupos en ese momento, nunca dejé de bailarles, de cantarles y de escucharles en los buenos y malos momentos del Boisán. 
 
Muchas de sus canciones tienen la rebeldía y el grito de protesta generacional de aquella generación de jóvenes que fuimos entre los 1990 y el comienzo del 2000. Luego, sin perder la rebeldía, se transformó un poco más en algo más refinado, cercano a cantautor, de ahí que le recuerden como poeta algunos, un poeta que cuando ese tipo de poesía la hace un poeta de verdad, no un cantante de rock, en España le rechazan. Pero vamos al meollo, sus canciones probablemente eran gritos generacionales y por ello mucha gente de mi generación y cercanas hoy unánimemente le reivindicamos por todos los medios.

He de reconocer que nunca llegué a comprarme un álbum de Extremoduro, aunque nunca me dejé de plantear querer comprarme uno, quizá uno de aquella juventud, porque escucharles, siempre se les ha escuchado hasta la fecha de hoy en 2025. 

Creo que fue este mismo año, a comienzos de este 2025, que en la casa de mi amigo el cantautor Juan Izardui escuché en vinilo el que fue el último álbum en solitario de Robe Iniesta, pero no fue ahí la última vez que le escuché antes de que muriera. Fue la semana pasada, en un bar llamado Los Amigos, donde me pidieron que les buscara y pusiera la canción que cantó junto a Leiva, otro de los importantes en mi vida. La canción era "Caída libre".

Hay una muerte en el rock, cantaron Los Suaves, hoy hay dos y la España rockera está de luto. Jorge Martínez y Robe Iniesta parecen haber quedado para morir juntos. El primero cantaba aquello de que vivir es ir hacia la muerte como si se fuera a la muerte de otro. Robe Iniesta cantó que cuando le entierren, le entierren con la picha por fuera. Gracias por el rock. Larga vida al rock. Que la cerveza os acompañe.

jueves, marzo 20, 2025

NOTICIA 2380ª DESDE EL BAR: UN COMPLETO DESCONOCIDO

Estas semanas atrás fui al cine a ver A complete unknown (James Mangold, 2024) el segundo día de su estreno. Iba a ir el mismo viernes del estreno, pero me retuvo una amiga que también quería verla, pero no podía ir el viernes. Quien me conoce sabe que desde adolescente soy seguidor de Bob Dylan. Tengo veintiséis de sus discos y aún me quedan muchos por conseguir. Tengo varios libros, dos de ellos de letras bilingües. He escrito sobre él, incluso en esta bitácora varias veces, pero también en otros lugares, revistas. Fui en dos ocasiones a conciertos suyos, uno en Madrid, en el Palacio de los Deportes en 1999, cuando aún tocaba la guitarra eléctrica y tenía por telonero a Andrés Calamaro; el otro en Alcalá de Henares, en el Palacio Arzobispal en 2004, cuando ya sólo tocaba el piano y dejaba todo el protagonismo escénico a su grupo, escondiéndose él en una esquina del escenario y teniendo por teleneros a Amaral. He recitado algunos de sus poemas y algún poema mío tiene algo de dylaniano. He visto algunas películas donde aparece él y otras inspiradas en él. Siempre es interesante verle de pistolero y poniendo banda sonora en Pat Garrett y Billy the Kid (Sam Peckinpah, 1973). Alguna vi en el Cineclub Nebrija hace años, en el Teatro Salón Cervantes, algo en cierto modo experimental, con varios actores y una actriz haciendo de él.

De las películas que se basan en él o que van sobre él destacaría justo las que no dicen que es él ni se publicitaron así, pero que para cualquier seguidor de Dylan resulta muy evidente que el personaje principal es en esencia una parte de él o de su biografía. Una de ellas la vi muy joven, Cruce de caminos (Walter Hill, 1986); la otra la vi en el cine con varios de mis amigos que me pagaron la entrada y que yo no esperaba que fuera sobre él, pero el que conoce su biografía sabe que, sin ser él el protagonista, en esencia es él y sigue su inicio antes de la fama con algunos paralelismos, A propósito de Llewyn Davis (Joel y Ethan Coen, 2013). Es curiosa y poética esa película, donde aparece Dylan tocando en un bar del Soho neoyorkino que también aparece en A complete unknown, pero que en el fondo es un desdoblamiento, porque Llewyn Davis tiene esa esencia y esos paralelismos en su vida antes de la fama, es, además, un típico personaje de una canción de Dylan. Si uno lee el primer y único tomo de su autobiografía (iba a ser una trilogía), yo lo hice, sabe que los Coen prácticamente sacaron su guion de ahí. Para mí, hasta la fecha, esas dos películas en torno a Dylan, pero sin Dylan, son las mejores películas sobre Dylan. Hay que verlas como hay que acercarse a la obra de Dylan, con la mente abierta a la libre interpretación de que no todo es justo lo que se ve o se oye  y a lo poético.

Sigo oyendo la radio mientras trabajo por las mañanas, ahora SER Henares, y ya les he oído comentar varias veces que el nuevo biopic sobre Bob Dylan viene a rastras de un montón de biopics de músicos de rock y de pop que se han estrenado últimamente a raíz del que le hicieron a Freddy Mercury, que no tanto a Queen, Bohemian Rhapsody (Brian Singer, 2018). Aunque es cierto que el género se ha reavivado mucho con esa película, no es cierto que, como se ha dicho o insinuado, el género comience ahí a ser fuerte. En 1993 fue un éxito total Tina (Brian Gibson), sobre Tina Turner. Al año siguiente, 1994, se estrenó Backbeat (Iain Softley), y arrasó en su momento e incluso impulsó junto a los Anthology la venta de discos de los Beatles. Se hicieron bastantes más películas sobre músicos, de las que quizá las más destacables sean Ray (Taylor Hackford, 2004), que yo vi en cine y era sobre Ray Charles, y En la cuerda floja (de James Mangold, 2005), que también vi en el cine, sobre Johnny Cash y que el director es el mismo que el que ha hecho la de Dylan. Es cierto que cuando hicieron la película sobre Queen el género flojeaba, pero no era algo inexistente. A partir de ahí hemos visto películas sobre Elton John, Elvis Presley, Amy Winehouse, ABBA, Led Zeppelin o Édith Piaf, pero antes de la película de Queen en 2018, se había estrenado en 2015 otra película que es de culto, aunque no fue taquillera, llamada Miles Ahead (Don Cheadle), sobre Miles Davis en una de sus etapas más oscuras pero a punto de volver a revolucionar el jazz. Muy buena película.

Sobre A complete Unknown se han vertido muchas esperanzas, pero me temo que en parte es la publicidad y meter dinero en medios de comunicación, y en otra parte la apuesta por Timothée Chamalet, un actor joven que ahora mismo está en pleno apogeo entre las generaciones jóvenes. De hecho cuando yo fui al cine había varios grupos de adolescentes muy jóvenes que dudo mucho que conocieran a Dylan o que hubieran escuchado algún disco completo de Dylan. Creo, sinceramente, que estaban allí por el actor principalmente. Lo que no deja de ser un fenómeno más de la época de nuestros padres o nuestros abuelos, lo de ir al cine por el actor o por la actriz, era algo muy de los años 1970, incluso de los 1980, hacia atrás, aunque nunca se dejó de hacer, porque eso es así. A Chamalet hay que reconocerle una muy buena interpretación, que ha sido muy bien caracterizado y que (oh, sorpresa) canta él y logra imitar la voz y la forma de cantar de Dylan tan bien que, según he leído, cuando a Dylan le enseñaron el resultado dijo que parecía él de joven. En eso Chamalet es impecable.

Sin embargo, a la película le falta algo. Lo siento por todos aquellos que la ponen por las nubes, estoy más cerca de aquellos otros más realistas que, reconociendo el buen papel y lo bien que imita Chamelet a Dylan, notan que la película tiene algo más de cartón que de peso. Prácticamente coleccionan una serie de momentos para poner la excusa de mostrarnos una gran cantidad de canciones, todas dirigidas  a narrar ese momento crucial del rock en el que Dylan se pasó a la guitarra eléctrica y montó un escándalo en el mayor festival de música folk de Estados Unidos... que si uno ve fotos de la época reunía masas de gente, pero que en la película pareciera que son apenas una cincuentena de personas sentadas en sillas, eso, sinceramente, es penoso.

No está bien tampoco que infravaloren a Joan Baez, cuando ella está a la misma altura que Dylan como cantautora en aquella época; o que hagan aparecer a Pete Seeger, que es uno de los míticos del folk, como si fuera poco menos que un panoli sin importancia; o que el organista Al Kooper, otro de los míticos, aquí salga como un flipado atontado. Si en la película de Queen parecía que Mercury tenía la culpa de todo, y el resto de la banda eran santos (fueron los que pusieron el dinero), aquí parece que sólo Dylan es el único genio (que lo es, porque innovó y revolucionó) y que el resto son don nadies. Al que sí respetan es a Woody Guthrie.

Tampoco queda bien que por esa obsesión por mostrarnos un montón de canciones no se explica que Dylan fue el primero que dijo que sí se podía hacer un single de rock que durara más de tres minutos, de hecho el primero que hizo era de más de cinco minutos, o que él es el origen del sonido psicodélico con aquella turuta que aparece en la película, pero no explican su importancia... ni lo que influyó en los Beatles cuando se conocieron... Claro que aunque uno intuye que está fumado de marihuana, en la película ni se nombra, ni aparece, como mucho hay una escena en la que se ríen mucho los músicos y, quien sabe los efectos de la marihuana y conoce la vida de Dylan, pues ya sabe lo que hay... Pero en principio, según la película sólo fuma tabaco. Quizá el mayor esfuerzo en esto lo hace el actor de doblaje de voz al español, que pone voz de fumeta... pero, gravísimo error, Dylan tiene voz nasal profunda y arrastra el acento de New York de manera que a veces es difícil entenderle, y aquí el doblador al español tiene una voz grave de hombretón que, en fin... ¿para qué contar? El tono de voz de Dylan es precisamente una de las claves del mundo Dylan. No se entiende (en realidad sí desde lo comercial del cine) la elección de un tono opuesto para doblarle.

Es desde luego todo un detalle entre simpático e interesante que James Mangold vuelva a retomar al personaje de Johnny Cash en esta película y le haga aparecer en su etapa más etílica como un personaje clave para el Dylan joven en pleno cambio. Pensemos que ambos en la vida real llegaron a hacer uno de los discos de Dylan juntos, en 1969.

Por lo demás, no es mala película, pero no es el peliculón del que nos hablan y escriben en medios de comunicación. Merece la pena ver el retrato que hacen, aunque habría que tratarlo más y mejor, la ambientación, algunas estéticas y desde luego ese actor que parece Dylan de joven de verdad y canta como él. La película tiene algo, y tiene guiños sobre el futuro de Dylan que entenderán los dylanianos. Es por ejemplo reconfortante ver a la novia de Dylan de antes de ser famoso. Uno se identifica en algunas cosas de esos inicios y esa vida.

Me compré uno de los discos que me faltan a raíz de la película. Una delicadeza de 1970 entre ese Dylan que se va de los años 1960 y el que va empezando de los 1970.

¿Pero sabéis qué es lo mejor del cine? Compartirlo. Yo lamento mucho que desde la pandemia de 2020 mucha gente me dijo que no iban a tal o cual película que les proponía y casi todos aludían a que tenían plataformas de cine en casa y grandes pantallas de televisión, lo que les salía mejor a ellos. Ir al cine es algo más que eso. Id al cine.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, noviembre 14, 2024

NOTICIA 2356ª DESDE EL BAR: ALCINE 53: CORTOS EUROPEOS Y CONCIERTO EXILIADO

Vamos allá con los cortos europeos que vi y juzgué, con algo de retraso, porque no me da el tiempo este año entre unas cosas y otras. Es un año de gran calidad en esta sección o al menos ha sido especialmente atractivo y dinámico. Aunque hubo, una vez más, una abusiva presencia de cortos franceses, pero tendrá que ser así, supongo. Por algo será. Recuerdo, de hace ya bastantes años dentro de estos veinticinco años ininterrumpidos que llevo de jurado del público, cuando unas amigas Erasmus que estaban entre las seleccionadoras me comentaban en nuestros fines de semana en bares que tendían a favorecer a los de su país para que compitieran, que era Francia. Bueno, puede ser sólo una anécdota personal de aquel momento. Como sea, ha sido buen año de cortos europeos. 

Hacia el final de entrada comentaré el concierto de la Orquesta Ciudad de Alcalá.

EUROPEOS I: AVISTAMIENTO

Y feliz año nuevo (Sebastian Mulder, 2023, Países Bajos): No se me hizo largo, pero sí creo que tiene tiempo de metraje de más, le sobran minutos para lo que quería expresar y cómo, y eso que el relato se narra a través del transcurso del tiempo en un reloj. Se muestra a modo de falso documental y a través de la mirada de perros domésticos las ansiedades y miedos de estos mismos ante el ruido de cohetes, petardos, fuegos artificiales y músicas altas en las fiestas de Año Nuevo. Las cámaras muestran su punto de vista ya que las llevan colgadas al cuello, como se ve al final de la película, cuando de repente la cámara pasa a manos humanas y nos muestras a los protagonistas, a la vez cámaras de rodaje, en sus momentos de máximo miedo, en algún caso con ataques de epilepsia. No se puede decir aquello de que en esta película ningún animal haya sufrido. Es un falso documental de denuncia de esta forma de realizar festejos, en el sentido de una sensibilidad de protección al animal de compañía, familia al fin y al cabo. Sin embargo, no todos los perros y animales tienen estas reacciones, aunque haya bastantes o muchos que sí. El cortometraje mostrará también animales de granja, animales salvajes y hasta caballos. Tiene, también es verdad, un truco para motivar más al espectador ante la causa que denuncia, elevar el sonido del relato cuando estallan los fuegos artificiales y bajarlo de manera suave cuando una mujer está con su perro en su casa sin tantas explosiones. Quizá como relato de cine es un recurso legítimo, pero si se pretende hacer documental es un recurso tramposo, pues falsea el dato obtenido del que luego se puedan sacar conclusiones.

La espera (Volker Shlecht, 2023, Alemania): Es un breve cortometraje de animación a modo de documental donde una voz de mujer nos cuenta que estuvo investigando sobre las enfermedades de las ranas para su tesis doctoral. Desde hace unos diez años se viene detectando un hongo de origen desconocido que afecta a la piel de las ranas de tal manera que, como dependen mucho de ella los anfibios, terminan matándolos. Varias especies se han extinguido ya y un porcentaje muy elevado de las mismas están  en peligro y en amenaza de peligro de extinción. Se ha descubierto en los últimos años que el hongo puede ser eliminado siempre y cuando las ranas afectadas estén tratadas con un fungicida en centros especializados para el trato de animales salvajes, sin embargo, en libertad, que es como deben estar es algo incontrolable y los contagios se expanden rápido, no pudiendo hacerse nada hoy por hoy. Se buscan soluciones, pero a fecha actual no se tiene la respuesta de qué hacer ya que el problema es que los anfibios viven en la Naturaleza y no pueden estar metidos en centros. Nos indica que parte del problema es que ese hongo estaba muy localizado en un lugar de Asia, pero que evidentemente alguna acción humana hizo que alguna o algunas ranas infectadas salieran de esa zona y llevaran esta pandemia anfibia a otros lugares del planeta. En cierto modo, nos recuerda a la pandemia de la Covid-19 que se inició a finales de 2019 y que se expandió por el mundo entre los humanos en 2020. El cortometraje tiene activismo ecologista, pero a la vez es un aviso de los problemas del siglo XXI si no empezamos a ser más éticos y más conscientes y cuidadosos. La técnica de la animación la hemos visto en otras numerosas ocasiones. Llama la atención la metáfora que usa de jugadores de sumo, pero lo importante es el mensaje, tanto el explícito como el implícito. Pensemos que el título miso no es "Las ranas" o "La enfermedad de los anfibios", ni nada de esto, si no un bastante claro: "La espera". Todo un aviso a navegantes para anfibios... y para humanos. Algo (bueno) hay que hacer.

Las misteriosas aventuras de Claude Conseil (Paul Jousselin y Catherine Saviante, 2023, Francia): Una pareja mayor aparentemente jubilada de ornitólogos que vive en el bosque realiza una tarea diaria de escucha y grabación de sonidos y cantos de pájaros y aves para después ponerlos en un canal propio de videos en Internet, suponemos que en YouTube, con finalidad pedagógica, pero en el fondo por una necesidad de contactar con otra gente, de recibir atención, de necesidad social humana. Están ensimismados en sus estudios y desconectados del mundo más acelerado de la juventud en Internet y en la vida actual. Claude, la mujer, comienza a recibir innumerables llamadas y mensajes a su teléfono móvil, creyendo que se trata de admiradores, aunque en realidad la confunden, pues se trata de innumerables palabras que no conoce e innumerables despropósito y obscenidades. Guarda el secreto a su pareja, mientras descubre que todo tiene que ver con el videoclip musical de una cantante de moda muy agresiva en su forma de ser que usa de estribillo un número de teléfono inventado que en realidad, coincide con el suyo. Por ello recibe llamadas y mensajes de admiradores detractores y gente con intenciones sexuales. Ella, creyendo en la bondad del mundo, escribe en un foro el error de que su número no es el de la cantante y pide que no la llamen. Evidentemente la gran mayoría no lee el mensaje y otra parte lo lee y la admiran a ella como parte anecdótica de su admirada cantante, asique también la llaman a ella y suben las visitas a su canal de ornitología. Ella está en cierta manera agradecida tanto por la acogida de la gente como por el estímulo que le supone en secreto prolongar su estudio ornitológico con una comparativa comportamental entre los sonidos animales para comunicarse y los vocabularios y maneras de expresarse de los jóvenes y de la cantante misma, con quien contacta. Finalmente es su sencillez la que cautiva a todo ese mundillo, que termina adoptando sonidos de pájaros como parte de su comunicación. Una sutil apreciación de su dirección sobre la sociedad actual y hacia donde se dirigen sus capacidades dentro de una sociedad de consumo que tiende a la imitación sin reflexión como moda que te hace aceptable, siendo en realidad que quien ejerce originalidad y reflexión es quien marca el ritmo. Idea interesante lanzada de manera implícita, no explícita, lo que hace que sea un corto aparentemente amable donde la producción de sonido es vital. 

Una especie de testamento (Stephen Vuillemin, 2023, Francia): Un breve cortometraje de animación entre el Arte Pop y el Surrealismo. Una chica joven se debe enfrentar a la decisión de sacrificar o no a su perro cuando a este le detectan una enfermedad degenerativa terminal. Ante el amor que le tiene no puede decidirse y trata de esquivar algo que evidentemente es una decisión difícil y trascendental porque afecta a la vida del ser querido y a uno mismo. Por ello trata de evadirse yendo de compras, algo que parece vano y fútil, aunque realmente es un mecanismo de evasión que actúa de placebo momentáneo en la sociedad occidental actual. La cosa es que esto es presentado con un gancho argumental que no es trascendente, aunque el guion pretende que lo sea, la falsa propuesta argumental de que es una chica que trasteando por Internet descubre que alguien ha tomado fotos suyas de sus redes sociales y ha creado dibujos animados entre lo surreal y lo macabro. En el robo de identidad por culpa de las nuevas tecnologías pretende moverse, en eso está cuando descubre que la autora del robo es una señora mayor con su mismo nombre y que morirá de cáncer una semana después de conocerla. Bueno, el planteamiento del robo de datos y la suplantación identitaria no es lo vital, pues la propuesta real es que en su indecisión que a la vez es evasión la mujer mayor crece en la parte de atrás en su cabeza, allá por donde debe estar el cerebelo, ese motor que nos hace pensantes, y viene del futuro y la ultratumba para instarla a que tome buenas decisiones. Se refiere a cosas que parecen intrascendente, aunque en realidad no lo son. La incomprensión es alta, aunque al final del corto, sin contar yo el final, se resume en un dicho anglosajón y creo que francés que te invita a ponerte en las botas del otro cuando se quiere decir que debes tratar de entender a las otras personas. Tú eres un extraño para ti mismo y debes entenderte, debes madurar y afrontar las decisiones que tomas. Un corto inteligente, extraño, eso sí, pero es el surrealismo, amigo.

EUROPEOS II: ELEGIR UNA FAMILIA

Abortos Getty (Franzis Kabisch, 2023, Alemania): Parece que a los que seleccionaron los cortometrajes este año les dio especialmente por el tema de las falsas realidades en Internet. Este es el ejemplo más claro del festival. Es un montaje de una serie de páginas e informaciones con fotografías encontradas por una mujer cuando esta se queda embarazada y decide abortar, quedando en cierto modo estigmatizada socialmente. Al tratar de informarse del aborto y los efectos psicológicos y físico en la madre encuentra que la gran mayoría de la información, si no toda, es en torno a secuelas negativas. Poco a poco descubre que en las innumerables páginas que consulta siempre hay unos mismos nexos argumentales y unos mismos nexos fotográficos a la hora de mostrar a madres que se arrepintieron tras abortar. Indagando más descubrirá que las fotografiadas son modelos que no muestran la cara, en algunas páginas lo dicen en letra pequeña y que incluso están sacadas de una galería de imágenes gratuitas que se pueden usar a cambio de cita del autor. Mirando la página del fotógrafo ve que esas modelos se muestran en diferentes fondos, por lo que aquellos que tomaron las imágenes que quisieron las alteraron a la hora de escribir el contexto, así parecen personas traumadas por el aborto, pero igualmente pueden ser personas relajadas en su casa, enamoradas en el campo, haciendo yoga o lo que se tercie. Lo que ha primado es la invención de un relato falso que se ha colado como relato verdadero, ya que la mayoría de las personas, o las personas interesadas, no llegan a estos niveles de contraste de la veracidad de los artículos que lee, artículos que suelen coincidir en sus estructuras y en sus razones, expuestos de diferente forma, pero coincidentes, porque los autores, que puede ser diferentes personas, suelen responder a los intereses  de un o unos mismos movimientos, creencias e incluso partidos políticos. Hacia el final del corto, todo es englobado en al cultura machista, aunque en realidad, aunque en este caso va de eso, el tema va del aborto como podría haber tomado cualquier otra cuestión, pues el tema real es la construcción del relato, la verdad inventada, la manipulación. Por lo demás, la idea de montaje y la propuesta de cómo estructurar el corto está ya mucho más que vista en cortos, y también en Alcine, pero si destaca es por la temática y porque hoy día parece que hay que educar a la gente en que sea más crítica, lo que es importante.

Corteza (Jens Kevin Georg, 2023, Alemania): Interesante y morbosa, también gamberra, propuesta de una familia de feriantes de la Alemania profunda que presentan una colección de cicatrices y deformidades por las mismas que es como para preguntarse en qué batalla combatieron. No lo hicieron. Más bien se autoinfringen accidentes severos en una montaña rusa para tener contusiones, roturas de huesos, dislocaciones y toda suerte de catástrofes para poder lucir una deformación que les marque. Muy bien no les ha debido quedar la cabeza a abuelo, hijo, nieta y nieto, pues además tienen un cobertizo donde han pintado una especie de árbol genealógico desde la Edad Media, nada menos que desde los tiempos de Otón, del que se creen descendientes, donde lo que destacan como signo identitario son todas aquellas cosas que les han mutilado, desgarrado o trasformado en contrahechos. Lo tienen a gala e incluso se cosen entre sí en una especie de ritual que creen místico y desde fuera parece propio de tarados, algo de eso debe haber. Menos mal que el nieto, un chaval, no tanto la nieta, una chavala, tiene más prudencia gracias a su miedo o a los golpes o a quedar marcado y mal acontecido. Esto provoca un rechazo familiar, un repudio, que le está creando la peor de las marcas: la del trauma psicológico por el rechazo del grupo social al que perteneces porque naciste en él y te ha criado, tu familia. Te plantea la familia, el grupo social, como algo más allá de lo que se puede entender externamente, invita a valorar el interior, pero también a ser individuo y no sólo persona gregaria aún incluso perteneciendo a un grupo al que, además, quieres y deseas pertenecer y que te reconozcan. Por cierto, en este corto se repite otra vez algo ya comentado en otros cortos, la invención del relato, la invención de lo que es la realidad, cosa que aquí no sólo se hace con el asunto del descuajaringue personal por encima de valores más humanos, sino también cuando la familia prefiere inventar y creer una realidad diferente a la real cuando el crio presente una brecha.

Mi nombre es Edgar y tengo una vaca (Filip Diviak, 2023, Eslovaquia): Es quizá el más emotivo y bonito de los cortometrajes proyectados. Una producción breve de dibujos animados entrañables de un señor que vive solo, aunque tiene vínculos afectivos muy potentes con su madre y su abuela. Su vida son lazos materiales con objetos que le ata emocionalmente a ellas, y un tarro con dinero donde deposita un sueño de un futuro diferente. Por entretenerse y socializar se apunta a excursiones por su entorno. Una de ellas le lleva a la granja de un matadero, donde asiste al parto de una ternera. El hecho de ver una vida nueva le llena de ilusión, que al momento queda espantada ante el dato del guía sobre que esa ternera no llegará a vaca, pues será pasada al matadero para tener productos cárnicos para comer. Horrorizado hace un acto de bondad y humanidad, posiblemente por su problema de soledad y falta de afecto, que habrá actuado en él como acto de empatía refleja con la ternera. Efectivamente, la compra con lo que tiene y se la lleva a vivir a su casa. Allí crece como un animal de compañía, sólo que no tiene el tamaño ni el hambre que un perro o un gato. A pesar de las numerosas inconveniencias, tienen una relación de amor entre ellos. Metafóricamente, cada vez que la vaca rompe alguno de los objetos materiales atados a la emocionalidad de él, él queda un poco más liberado al perdonárselo todo en un acto de amor que en realidad le está rompiendo sus propios muros. Hasta que rompe el tarro donde guarda sus sueños de futuro y ahí… ahí hay que ver el corto para ver cómo afecta a su psique. Una historia bonita de trazos claros. Para mí, una ganadora. A veces lo sencillo es complicadamente maravilloso. Por cierto, me recordó a mi gata, muerta este año.

No puedes conseguir lo que quieres pero puedes conseguirme a mí (Samira Elagoz y Z Walsh, 2024, Finlandia): Es el mismo planteamiento de montaje ya comentado anteriormente en otro corto y además mil veces visto y repetido en este festival en años anteriores. No aporta nada en ese sentido de montaje, aunque lo presentaron como algo llamativo. Lo único llamativo es si se tratara de un documental que hubieran tardado años en hacerlo, pero en principio el espectador no tiene ni porqué saber si eso es así o es una ficción. Y aunque fuera así… es que no aporta mucho en ese sentido. Se trata de una selección de fotos y textos de redes sociales y telecomunicaciones para narrar una historia. En este caso es una especie de documental, no sé si falso o real, no hay porqué saberlo, no sé si alguien lo sabrá o no dentro de setenta años si ve el metraje. En principio aparenta ser real. Dos chicas nórdicas se conocen, se enamoran, su amor se basa prácticamente en dos cosas: una desbordada obsesión por lo corporal y el sexo, y el interés común en hormonarse y operarse para convertirse en hombres. Se emparejas, conocen a sus familias, y nos muestran todo el proceso de sus intervenciones médicas a la vez que nos decoran todo con, lo dicho, una identificación de amor y acto sexual en lo que parece una sola cosa en sí. Personalmente creo que tiene un valor activista por los derechos de los transexuales, pero cinematográficamente es una propuesta que al margen de la temática ya hemos visto en estas pantallas muchas veces. Cinematográficamente el argumento, por otro lado, pues tampoco es que me ocasione gancho, su guion está supeditado al impacto de la imagen y eso pues le resta algo en este caso, porque las imágenes en este caso dan hasta donde dan. Como activismo, correcto, tal vez transgresor en algunos países, en España creo que eso sólo en algunos sectores de la sociedad, quizá por ello sea necesario.


EUROPEOS III: TELE DE TUBO

Pasear para maravillarse (Nina  Gantz, 2023, Países Bajos): Es un cortometraje de stop motion que narra la historia de un hombre que mantenía un programa televisivo infantil que grababa en su propia casa. Lo hacía supuestamente con una especie de muñecos, sin embargo su secreto es que en realidad eran seres diminutos que se disfrazaban de seres peludos. Pasados los años el hombre ha envejecido y muerto de súbito solo en su casa. Ellos se han quedado desamparados. Nadie sabe de su existencia y se encuentran encerrados con el cadáver, los escenarios y montones de cintas grabadas y recuerdos. Viven entre la melancolía del recuerdo y una supervivencia muy mermada a costa de que se les acaban los alimentos que quedaban en la casa. La soledad y las situaciones de drama y abandono que sobrevienen ante sucesos trágicos en la familia es el tema central. También el asunto de emprender un nuevo comienzo, sin renunciar al propio pasado, pero necesariamente comenzando algo nuevo cortando lazos con toda una forma de vivir que ya no es posible. En cierto modo también se habla de lo aparente y lo real, pero es una historia de superación del duelo y de supervivencia. Buen cortometraje. Entre el drama y el humor, con su pequeña épica y su trasfondo psicológico.

Pocos pueden ver (Frank Sweeney, 2024, Irlanda): Para mí es el ganador. Para mí al menos. Se trata de otra muestra de manipulación y censura de la realidad. A modo de documental nos muestra el momento de la Historia reciente cuando legalmente comenzaron a concederse por parte de Reino Unido licencias de telecomunicación propias a su territorio de Irlanda del Norte. El lugar vivió un fuerte conflicto nacionalista todo el siglo XX en torno a los deseos de independencia y unión con el resto de Irlanda y a la vez un conflicto religioso entre cristianos católicos y cristianos protestantes que se mezclaba también con cuestiones de origen (ingleses e irlandeses) y temas de tendencia política (monárquicos-republicanos, socialistas-conservadores, izquierda-derecha) y económicos. En la década de 1970 el resurgimiento con fuerza de los episodios más conflictivos del nacionalismo irlandés, acompañados de episodios de resurgimiento terrorista del IRA, había provocado la militarización de las calles y numerosas restricciones. La apertura informativa de los 1980  coincidió con un gobierno ultraconservador en Reino Unido, el cual receló de los canales de radio y televisión de aquella Irlanda del Norte. Consideraron que en concreto un canal de televisión determinado era en realidad un instrumento propagandístico del Sinn Fein, el partido político independentista norirlandés que, a la vez, se le consideraba brazo político del IRA, aunque esto era y no era así a la vez, paradójicamente. Por eso motivo se censuraron informaciones y se ordenó el veto de programas, personas y temas a la hora de hablarlo en sus informativos o emitirlo en sus programas en general. Por ello, se inició una huelga salvaje en la televisión norirlandesa que implicó despidos y conflictos directos con la policía. En medio de ello, con servicios mínimos, se transmitieron noticiarios explicando su postura e independencia informativa, intentando dar voz a aquellos colectivos y personas vetados bajo acusación de estar manipulados o en consonancia con el Sinn Fein, lo estuvieran o no o se hubieran acercado de manera personal y puntual en algún momento de su vida alguno de sus miembros, por ejemplo en las huelgas del hambre de la década de 1970. Un programa nocturno del estilo Informe Semanal en España, pero con la experimentación propia de la televisión de la década de 1980, decide grabar entrevistas y reportajes de esos colectivos, correspondientes al movimiento homosexual, sindicatos con problemas sectoriales, familias de drogodependientes, músicos punk próximos al anarquismo o al socialismo y otros. Todos ellos bajo sospecha de acusación de estar con el Sinn Fein, pero en realidad probablemente como estrategia de los conservadores de aprovechar la ocasión para eliminar a aquella parte de la sociedad que no coinciden con sus ideas e intereses. Ayuda a comprender el conflicto en la década de 1980 y nos lo muestra con toda su complejidad, más allá de ser un mero conflicto entre nacionalista y unionistas, siendo utilizados otros colectivos que nada tenían que ver para estar en el punto de mira de ser eliminados tratando de desprestigiar su auténtico ser social. Llama la atención el ingenio de llevar aquellos informativos a la sociedad a través de cintas de video en pubs nocturnos afines. Sea como sea, Es todo redondo y una maravilla, pues si se nos muestra cómo se pervirtió la realidad mediante la manipulación y la censura en televisión, hacia final de corto se nos da un giro de tuerca y se nos muestra cómo se construye una realidad cuando una de las personas del informativo abre una puerta y la calle muestra gente normal y corriente de nuestra actualidad de la década de 2020. Ahora bien, si uno lee los créditos del final del metraje, ve que realmente se ha usado parte del archivo audiovisual de los años 1980 tanto del Sinn Fein como de informativos norirlandeses, por lo que aunque el documental es un falso documental, a la vez es un documental sobre hechos reales, que no es tan falso lo que se cuenta. Lo que se cuenta, fue, pero que se ha construido, se ha relatado. La dirección es perfecta, la dirección artística impecable, el vestuario, los peinados, el guion, el montaje, la documentación, las texturas, la fotografía… es perfecto en sí mismo. Como historiador y como amante del cine y de los documentales, para mí es el ganador y es una de esas grabaciones que uno querría tener en su videoteca personal.  Pensemos también que la cinta nos avisa, una vez más en este festival, de nuestra actualidad: cuidado con todo lo que te están enseñando como realidad y que aceptas sólo porque lo ves.

Titánic, versión adecuada para familias iraníes (Farnoosh Samadi, 2023, Francia): El tema de la censura y la consecuente manipulación de la realidad que esta conlleva no es algo que me es ajeno. o obstante tengo un libro de toda una investigación sobre ello. Así que este corto no me es lejano. Cuenta la historia de un equipo de la parrilla televisiva de Irán el día que el gobierno decide levantar la prohibición sobre la película Titanic, ya que mucha gente estaba dejando de ver televisión pública a favor de televisiones de plataformas. Las características teológicas del régimen iraní implican la supresión de escenas y el cambio de diálogos, cambiando en el doblaje lo que realmente dicen a veces los personajes por aquello acorde a los ideales que el régimen desea trasmitir a la gente. La gente del equipo repasan las dificultades de lo que se les ha encargado y critican a puerta cerrada sus objeciones a eliminar y cambiar escenas, pero se ven obligados a hacerlo. Especialmente en torno a la mujer y la sexualidad. En medio de esto, surge una  revuelta en la calle que, una de las mujeres, aprovecha para fumar a solas y verla desde la ventana. Es un corto en plano fijo de la que entran y salen personajes como en una obra de teatro. A mí personalmente no me resulta lejano nada de todo esto, pero entiendo que el corto hace su acto pedagógico a la sociedad, vuelve a ser activista de la concienciación y no se me escapa que el asunto de los derechos de la mujer pueden haber tenido su peso, si bien estas formas de censura y manipulación se dan con muchos más motivos. Pero en Irán todo lo ocurrido con la mujer es especialmente delicado y llamativo. Nos cabe pensar si su selección es por motivos cinematográficos o activistas, igual que comentaba en un corto previo. Y una vez más es la construcción de un relato para ponerlo como realidad sustituyendo a la realidad. El corto tiene un buen guion expositivo, pero el resultado es bastante teatralizado. Tiene su cosa como corto, aún con todo, eso sí.

EUROPEOS IV: TESOROS

Dildotectónica (Tomás Paula Marques, 2023, Portugal): Podría recordarnos un argumento propio de Luis Buñuel, la verdad. La temática es muy suya. Está narrado con voz en off por una mujer de nuestras épocas que busca y hace un estudio de consoladores sexuales para mujeres que no tengan forma de pene. En esas está cuando encuentra algunos de estos juguetes sexuales escondidos en un convento de monjas del siglo XVI. Ahí entra la historia de una monja de aquella época que, bajo la amenaza de la Inquisición que vigila, mantiene una relación sexual con otra monja del convento, de ahí que fabriquen sus consoladores sexuales. Las historias de todas estas mujeres quedan conectadas como si el tiempo no tuviera barreras. Formula preguntas sobre la libertad más individual y la intromisión en ella de terceras partes. 

Me gustaría enfadarme (Chloé Galibert-Laîne, 2023, Francia): Una persona que trata de desencadernar su rabia investiga sobre la rabia y la furia misma en Internet. Allí encuentra respuestas variables. Volvemos de nuevo a construcciones de cortometrajes en voces que narran experiencias en Internet. Pareciera que el jurado que seleccionó los cortometrajes tuvieran una especial obsesión con este tema este año. No sé si es motivo de enfado.

¡Mi propio futbolista! (Cheyenne Canaud-Wallays, 2024, Francia): Un cortometraje de dibujos animados donde los protagonistas buscan ganar dinero suficiente para contratar a un futbolista profesional de su localidad. Ilusiones infantiles de sueños de tesoros del siglo XXI: querer a ser alguien o lograr algo que en realidad va más allá de lo que su propia realidad puede dar.

Oyu (Atsushi Hirai, 2023, Francia): Un hombre de negocios japonés olvida un objeto en un baño público que necesita recuperar. Al acudir al baño no puede dejar de darse el placer de darse otro baño... y  no puede dejar de hacerlo. Allí mantiene unas relaciones sociales donde todo el mundo, sea cual sea su condición, se muestra desnudo. Está expuesto a los demás. El tiempo, la calidad del mismo, es el influjo, y una reflexión sobre los tiempos modernos y la necesidad de bajar los ritmos.

Hora infeliz (Ted Fendt, 2023, Alemania): Entre la comedia y la tragedia cotidianas, una mujer sale del bloque de apartamentos donde tiene su piso. Sin embargo, una vez fuera se da cuenta que ha olvidado su mochila, en la que tenía las llaves de la casa, así que se encuentra atrapada sin poder regresar. Quien tiene unas llaves de repuesto es su ex-pareja. Se ve obligada a cagar por viejos sitios conocidos para ella y antiguas amistades. Como alma errabunda por el Hades, estos reencuentros van dibujando pequeños dramas del día a día y lo mucho que dependemos de las pequeñas cosas a las que no atendemos. El corto se recrea en la belleza estética y fotográfica, pero nos viene a indicar en las necesidades humanas que tenemos más allá de las materiales. Lo humano, la vida, es el mayor tesoro. En cierto modo, en este bloque, todos sus cortos hablan de eso mismo desde diferentes puntos de vista.

EUROPEOS V: ZONAS DE INTERÉS

El jardín ambulante (Inês Lima, 2024, Portugal): Este cortometraje portugués bebe del surrealismo, de nuevo Buñuel estaría contento. Comente el exceso de muchos cortometrajistas y directores noveles de crear silencios prolongados excesivos y miradas perdidas como si por si solos explicaran todas las cosas. Una guía en un parque natural explica las maravillas de las flores, y en concreto de una flor maravillosa que altera la conciencia y el ser de las personas. Les lleva a un limbo de placer, pero también de abandono de uno mismo. Todo esto se ve amenazado por la acción del ser humano, por lo que la flor intenta cautivar a los humanos para hacerles saber de su problema. Tiene una intención ecologista, podríamos pensar, pero en el fondo se trata de una metáfora de las relaciones humanas que se tropiezan con las indecisiones y la timidez, haciendo que bellas flores puedan no nacer.

Mariposa (Florence Miailhe, 2024, Francia):  Una animación metafórica de un atleta ya mayor que recuerda su vida a través de sus proezas nadando desde las Olimpiadas de Berlín de 1936 hasta sus últimos años, repasando su vida y su cautiverio por los campos de concentración, pero también tras ellos, nadando en piscinas, ríos, mares… La vida son los ríos que van a dar a la mar, dijo Jorge Manrique en la Edad Media, y eso es lo que viene a expresar esta animación. Recaba en la isla de Reunión, una isla francesa que sirve de base a una conocida novela francesa llamada Papillon, mariposa, donde un preso no puede salir de una isla prisión, y es que este atleta nada con estilo mariposa. Todo hilado, pero no me termina de apasionar. Le falta algo, pero tiene sin duda el clásico sentido poética de las producciones cinematográficas de Francia..

POV.Memoria (Igor Smola, 2023, Azerbaiyán): Un soldado en un conflicto bélico es grabado cometiendo un crimen de lesa humanidad contra un preso de guerra. El hecho es observado por sus compañeros, que se convierten en cómplices, pero también por una cámara de seguridad que guarda todo en su memoria. Aunque ellos traten de ocultar y borrar los sucesos, no saben que todo queda grabado. Alegoría a que por mucho que se trate de olvidar los crímenes, estos siempre estarán ahí latentes en el recuerdo, en la memoria. En cierto modo nos vuelve a hablar de Internet y de las construcciones ficticias de la realidad como realidad sustituta de la real. También contiene algo de activismo en estos años de conflictos bélicos tan en auge. La idea es sencilla y no tiene mucho más que estirar, pues tampoco se recurre a cuestiones técnicas del metraje ni a ramificaciones del guion. Sirve para dar un mensaje.

Dos guerras (Jan Ijäs, 2024, Finlandia): cómo el director de cine John Houston fue enviado para rodar una película de propaganda bélica con el fin de recaudar fondos y se encontró que la guerra real no era nada fotogénica ni tampoco contenía tramas apasionantes como sus películas. Así pues, decidió inventarse la guerra. Rodarla como si estuviera en la primera línea de combate, aunque no lo estaba. Innovó el cine documental y los reportajes de guerra engañando a todo el mundo al fingir algo que no hizo. Para empezar, por primera vez parecía que un cámara de cine corría en pleno combate rodando lo que ocurría en la vida real, sólo que para dar verosimilitud en lugar de mostrar combates y soldados moviéndose, hizo que el cámara corriera por un bosque con árboles sin hojas, a los que les creó una niebla artificial a modo de humo de explosiones y con el enfoque hacia el cielo abierto, como si el cámara corriera y hasta abandonara la cámara olvidando que estaba grabando. Añadió sonido de disparos y explosiones y todo tipo de voces oportunas.  El metraje fue impactante y le valió muchos elogios. Numerosos periodistas cambiaron su forma de trabajar tras aquello. Sin embargo, todo era mentira, cosa que se supo décadas más tarde. Era un montaje de cine más, sólo que en suelo de una Italia que todavía libraba batallas… alejadas de Houston. Al igual que en casos de otros cortos anteriores esta cinta es una buena explicación de cómo se hace cine, de cómo se manipula y de cómo se construyen realidades. Definitivamente, este año a la organización parece preocuparle mucho este tema. Este documental merece la pena e incluso podría ser material didáctico en muchas áreas de conocimiento relacionado… y para abrir mentes a que sean mentes críticas. Que hay que formarse y pensar, no sólo recibir datos sacados váyase a saber cómo y con qué intención. Y sí, por fuerza, se impone el blanco y negro en imágenes bastas. Se hace referencia a la guerra física real y a la guerra propagandística que acompaña a la otra. Aún hoy en 2024 mucha gente cree que aquellas escenas eran reales.

EUROPEOS VI: LA FUGA

Berthe está muerta, pero está bien (Sacha Trilles, 2024, Francia): No sé si es un falso documental o uno real. En principio me parece real. El nieto de la protagonista es el director. La protagonista, Berthe, es una anciana que ha tenido una vida plena y feliz, pero ya tiene una enfermedad terminal y ha decidido solicitar la eutanasia antes de degenerar del todo de manera drástica. Su nieto la ama y no desea su muerte, pero desea respetar su deseo. Le rueda este documental para mostrar su historia, sus porqués y para rodar diferentes y teatrales formas de morir a modo de sentido del humor macabro que ayude a quitar seriedad al asunto y a la vez a suavizar el drama familiar. No se oculta que el nieto a veces la tienta a no morir, pero eso no es posible, pues con eutanasia o sin ella, Berthe morirá en poco tiempo y el asunto no es si morir o no morir, si no el modo. Una película muy simpática y tierna que en lugar de trasmitirnos tristeza y drama, nos da, aunque parezca raro, un increíble optimismo y buen humor, un cierto bienestar ante cómo despedirnos, a la vez que aprendemos a aceptar que Berthe muere y tiene derecho a hacerlo sin sufrir. La fotografía en pleno y rabioso color rojo y las escenificaciones que nos repasan toda una cultura pop casi del grupo Queen, dan un ambiente de vitalidad muy potente. Igualmente la naturalidad de los personajes otorgan a esta historia de un algo. Es una posible cinta ganadora, sin duda, gane o no gane. Puede ser útil, además, para la gente que se dedica a la psicología en estos temas para prevenirlos, no tanto para enseñarlo a alguien que esté justo en ese momento y con un fuerte trauma por ello. Por otro lado, hay numerosas referencias estéticas de la cultura popular del siglo XX, pero como recurso explicativo, no como abuso. Eso está bien logrado y la historia lo agradece..

Como una nube (Christine Grulois, 2023, Bélgica): Cuenta la historia de una madre relativamente joven que es profesora de las clases infantiles de un colegio. Tiene buen hacer con los niños, interactúa perfectamente con ellos. Por es una madre le pide que sea la voz de un personaje de dibujos animados de una producción que está realizando. Ella tiene reticencias, pero accede, animada por sus hijos adolescentes. Allí tendrá una historia de amor con el técnico de sonido, pero este ha de irse con su nueva pareja a Estados Unidos y es ahí, en una muy sutil frase de la hija, que sabremos que aquel hombre fue su marido y padre de sus hijos. Así que, ya se ve, otro cortometraje que nos habrá de lo aparente y de la falsa real ante las percepciones, pero también de las segundas oportunidades y de una bonita y alegre historia de amor en una edad que si no es joven tampoco es vieja... en la que probablemente yo estoy, lo estoy. Y ver la alegría de esa mujer me anima  a querer conocer algo así. Así que, aunque es un cortometraje muy descafeinado y casi prescindible, tiene su función exacta de historia romántica con un toque divertido, sin llegar a ser humor, y eso hace que cumpla su misión. Buen sonido, buena composición, guion correcto. Me hace querer encontrar a alguien así, o algo más. Bien. La vida como juventud y siempre como nueva oportunidad. Por cierto, esta no es francesa... pero también estaba en francés (sonrisa).

Cruz cruzada (Tomâs Rybár y Nina Rybárová, 2023, Eslovaquia): Posiblemente la traducción está mal realizada, horriblemente fatalmente realizada. No es una cruz cruzada, es un punto de cruz, un estilo de tejer. ¿Por qué? Pues porque es una animación stop motion realizada en punto de cruz. La de tiempo tejiendo y destejiendo que han tenido que hacer ha debido ser brutal. Los movimientos son perfectos. Como sea, un cervatillo corre alegre cual videojuego de los años ochenta cuando se hecha de amigo a un pájaro que le abandona después de que el ciervo le haga un gran favor. El ciervo entiende el mal del mundo y se hecha al mal camino de no cuidarse a sí mismo, hasta que se encuentra ante la gran caída y, para recuperación de su ser y su alma, su amigo pájaro les rescata y le salva, volviendo a la felicidad recuperada y al bien vivir. Una estupenda animación nada fácil de realizar por el hecho de todo lo que se ha tejido y la rapidez de los movimientos. entrañable. Ganador entre las animaciones, diría yo.

Y toca el momento de hablar del concierto de la Orquesta Ciudad de Alcalá, que como dije en la anterior entrada esta vez no hace la clausura el domingo 17, tampoco inaugura, lo pusieron en domingo 10 en el Auditorio Paco de Lucía, no en el habitual Teatro Salón Cervantes, y Alcine ni siquiera lo anunció en su programación, lo dejó fuera de programa, lo anunció con mucho retraso la programación cultural mensual del ayuntamiento de Alcalá de Henares. Vicente Ariño, el directo de orquesta, llegó a aludir a este hecho pidiendo disculpas por la falta de información, aunque se le veía pletórico porque, aún con todo, el auditorio estaba plenamente lleno y hasta con María Aranguren, antigua concejala de Cultura por el PSOE. Por otro lado, allí estuve yo también con la amiga sempiterna con la que suelo acudir. Y la cosa es que fue uno de los mejores conciertos realizados en muchísimo tiempo y se le notaba la satisfacción a Ariño y a la orquesta. Llegaron a hacer una propina y hasta un bis. Estaba dedicado a John Williams y sonaron varios temas centrales de Star Wars, pero también de E.T., Tiburón o Harry Potter. Además Ariño hizo algo que hacía cuando empezó con todo esto hace años: una labor pedagógico explicando una parte de cómo se componen bandas sonoras. Así pudimos descubrir y comparar Tchakovski es la base para las guerras galácticas, o que Dvorak nos lleva a los mundos mágicos del colegio para magos, o que las macha nupcial clásica de Mendelson está de parte del Imperio contra Luke Skywalker. De fondo, las imágenes de las películas. Una gozada. La gente aplaudió interminablemente en una sala donde también abundaron niños. Lástima que la organización de Alcine no hablara de este gran evento que les acompaña siempre. Enhorabuena a Ariño. Uno de sus conciertos de Alcine memorables.

viernes, abril 05, 2024

NOTICIA 2307ª DESDE EL BAR: 30 AÑOS SIN KURT COBAIN. POLLY WANTS A CRACKER

Ven como eres. Viólame. Huele a espíritu adolescente. Litio. Quédate lejos. Polly. Jesús no me quiere por un rayo de sol. Mudo. Sirve a los sirvientes. Fluencia negativa. Sobre una chica. Aneurisma. Todas las disculpas. Acto de salón. Muy simio. En flor. Frances "la agricultora" tendrá su venganza. Criar. Léchalo. Meadas territoriales. Lago de fuego. ¿Dónde dormiste la noche pasada? 

Hoy es 5 de abril de 2024, lo que hace que hoy se cumplan treinta años desde que Kurt Cobain se mató con un disparo en la cabeza. Eso hace que haga también treinta años del comienzo de toda una revolución cultural en la juventud occidental de la década de 1990 que, en un sentido diferente, muy diferente, sólo se ha comparada con la revolución cultural que tuvo la juventud atada a la música rock en las décadas de 1950 y 1960 y que se prolongó buena parte de la de 1970. Yo pertenecí a esta parte de la juventud, si bien es cierto que no todo todo el mundo lo vivió igual, ni en la misma intensidad, ni con las mismas entregas. De hecho, en todo este mundo del grunge, evolución en buena parte de la música punk en su vertiente norteamericana, justo en el momento en que encontraron cierto equilibrio de rebelión total y fusión con el rock de garage y, algunos grupos de grunge harían incursiones en otros estilos hasta el punto que hay quien los confundió con el hard rock, yo me ubiqué un poco más cerca de Pearl Jam que de Nirvana, aunque me compré en la época dos de sus álbumes, con el tiempo vino un tercero, y tenía el resto grabados en cassette, como casi toda la chavalada de la época por falta de dinero y por una forma de vida respecto al consumo que el propio grunge fomentaba. Pero bailé y canté a Nirvana, que siempre fue el que lo lideró todo. Mientras yo tenía el "Nevermind", siempre había alguien que te discutía el disco para elevar a "In utero", y a esos les enmendaban otros para decirles que el bueno era "Bleach" y también "Incesticide"... y ya está, salvo el par de póstumos inmediatos que sacaron, esa era toda la discografía, a la que sumar innumerables conciertos pirateados, especialmente de su gira europea. Yo había comenzado a salir con Nirvana sonando y con la muerte de Cobain. 

En Europa, especialmente en España, no es que no se conociera el grunge. El mundo más alternativo del punk lo conocía, es más, dentro de ese mundo, los más veteranos, aún recuerdan que realmente el espíritu más grunge no era Nirvana, si no otros grupos de Seattle. Lo que ocurría es que fue el suicidio de Kurt Cobain y toda esa potencia que tenían, pese al sonido sucio y mal trabajado pero con mucha pasión, o quizá por ello, que de repente el grunge tuvo un mártir con el que nos identificamos gran parte de la juventud, también porque hablaba del fracaso y del no futuro en pleno momento de las oportunidades que nosotros veíamos que estaba ahí, que estaba aunque no se quisiera ver, más que nada porque algo nos estaba tocando y lo intuíamos pese a la juventud... lo viviríamos plenamente bastante después, con la crisis de 2008... pero es que en la primera mitad de la década de 1990 España ya tenía su gran crisis económica que cortaba el paso a los jóvenes, alimentada por los cierres impuestos por ajustes económicos de la Unión Europea y por los casos de corrupción de la época. Luego en 1996 llegó Aznar y recuperó la economía pero a costa de potenciar trabajos precarios para la juventud e inflar una fantasía inmobiliaria que sería la que reventó en 2008, ya con Zapatero y una crisis mundial. El grunge tuvo su apogeo en España precisamente tras la muerte de Cobain por lo que nos identificaba la vida y la muerte y las cosas que este había ido diciendo criticando las injusticias sociales, pero sin tratar de ser tampoco alguien que pretendiera dar un mensaje de revolución y cambio. En absoluto. El mensaje de revolución y cambio estaba, pero no venía especialmente del grunge, aunque acabó alimentándolo.

El grunge estaba más que en alto en Estados Unidos, especialmente en los Estados del sur, desde la segunda mitad de la década de 1980. Incluso REM en un primer momento era consderado grunge. Además sobre 1988, más o menos cuando Nirvana empezaba a sonar en una serie de locales, comenzaron a aparecer grupos de grunge con mujeres que cantaban puro rock o punk o como lo queráis llamar tan libremente que no necesitaba para nada seguir mandatos de moda para vestirse como pedían las discográficas. No necesitaban cantar canciones de amor ni ponerse las bragas por encima de la ropa, como Madonna. Eso atrajo a muchas chicas al grunge. No era algo sólo para chicos. Era algo que nos unía sin diferenciar mucho yo soy hombre, tú eres mujer. Había otra cosa, y esa otra cosa puso nerviosos a muchos pensamientos conservadores, porque ese algo no era ya ni sexual, y podía traspasar fácilmente los modos de vida, el cambio social y por tanto influir en un mundo que estaba acabando la Guerra Fría. Pensemos que con el final de la URSS en 1991, año de máximo apogeo de Nirvana y Pearl Jam y otros, comienza una etapa ultracapitalista, o neoliberal, como se prefiera, donde hubo varias cumbres económicas que fueron respondidas por movimientos antiglobalización y el ascenso de nuevas ideas anarcosindicalistas y anarquistas unidas al ecologismo. 

En medio de todo esto resurgió el renacimiento del rock y el hard rock de los 1960 y 1970 y con el regreso de nuevas grabaciones de The Beatles resurgió el brit-pop con un pique entre Oasis y Blur, adornado de numerosos nuevos grupos británicos. No sólo eso, el heavy metal tenía una nueva fuerza, con  un Metallica y un Blind Guardia imbatibles, y de  repente, toda la música rock más o menos comercial o bastante pacificada durante la década de 1980, parecía desaparecer de un plumazo, sobre todo cuando desde el otro lado del panorama musical fueron surgiendo los de la música electrónica del "bakalao" ("enemigos" de grunges, brit-pops y heavies) y la evolución lógica del rap, los del hip-hop, que de repente tuvieron su peculiar unión a una evolución última del grunge en la segunda mitad de los 1990 mediante Cypress Hill y Körn, entre otros y, más allá, incluso con e brit-pop, primero transformando Blur y luego cuando vimos aparecer a Gorillaz.

Había ocurrido que el modo de contar los más vendidos en Estados Unidos había cambiado hacia la segunda mitad de la década de 1980. Estados Unidos ocupa casi medio continente y produce la mayoría de los productos culturales de  Occidente. Su lista de éxitos, la billboard, no sólo marca los éxitos musicales estadounidenses, sino que al abarcar casi medio continente, marca los éxitos y tendencias mundiales, y no suele fallar. Entre esta billboard y las listas de éxito de Reino Unido se puede saber qué será un éxito mundial o puede tener todas las papeletas de serlo, si bien a veces han existido sorpresas inesperadas. De ahí que actualmente el éxito de Taylor Swift tenga pendientes a todo el mundo, por mucho que en España no cuaje todo lo que cuaja en otros lugares. Swift ha colapsado varias veces la billboard. 

La forma de contabilizar los éxitos musicales en Estados Unidos desde la década de 1950, quizá algo antes, se basaba en el número de radiodifusiones de una canción en determinadas emisoras de éxito, incluidas las piratas. Muchas veces estas venían junto a las peticiones de los oyentes. Sin embargo, a finales de la década de 1950 se detectó una estafa por la cual los pincha discos estaban cobrando dinero por parte de los productores musicales para colocar sus canciones en antena a todas horas, lo que potenciaba sus ventas. El escándalo buscaba socavar el mundo del rock and roll, cosa que no se logró, pero el modo de medición se empezó a combinar entonces con el número de ventas de los discos actuales de cada artista. Ahora bien, en aquella época, ya la década de 1960, no se medían las ventas reales, sino que se cogía un muestreo amplio por una serie de acuerdos con grandes superficies comerciales y según vendían ellos, se tenía una idea aproximada junto a las radio emisiones y, ahora también, las peticiones de aparición de artistas en televisión. Pronto se les uniría como pista los reventones de taquilla en los conciertos, pero para medir el éxito en billboard se acogían sobre todo a esa venta de discos. 

Con la llegada del punk y del rock garage de la década de 1970 muchos grupos de éxito no eran controlados por billboard, simplemente porque o bien no tenían álbumes, o bien hacían sus propias grabaciones caseras, o bien hacían contratos con pequeñas compañías que no estaban presentes en las grandes cadenas comerciales. La realidad se fue disociando de las estadísticas, pero los profesionales de la industria de la música no se dieron por aludidos. En la década de 1980 la aparición de un canal de televisión sólo para música, la MTV, domesticó a varios grupos, buscaba comercializar familiarmente todo el rock, aparentando rebeldía. De repente hubo grandes éxitos de gente muy provocadora, como Madonna y lo sexual, Michael Jackson siendo el primer hombre de raza negra cantando en MTV, y otros. No negaremos que tuvieron grandes masas y siguen teniéndolas, también U2, Bruce Springteen, Queen y otros, pero hacia el final de la década de 1980 hubo un cambio tecnológico en las cajas de los establecimientos comerciales que llevó a billboard a cambiar su método de contabilizar ventas. Se llevaron la gran sorpresa. 

Ahora se podía contar con los datos exactos de ventas, o al menos los más exactos, al poder contar con los códigos de barras lo que se vendía en todos los sitios que vendían. Grandes y pequeños. Resultó que los álbumes más vendidos no eran de Madonna, no de eran de Michael Jackson, no eran del mundo MTV, eran del heavy metal, como Guns ´n´ Roses, Iron Maiden, Metallica, Motorhëad, Aerosmith, AC/DC y otros y eran del grunge, un invitado inesperado, Nirvana, fundamentalmente, muy seguido de Pearl Jam, pero también Terrorvision, Offspring, No Doubt, Radiohead y otros. Así pues, a comienzos de la década de 1990 la industria se quiso reajustar y atraer a estos grupos a sus propios circuitos y formas. No deja de ser paradójico que Cobain criticara todo ese mundo prefabricado del rock MTV, pero a la vez hiciera giras europeas y... un concierto acústico para MTV en 1994 que terminó siendo su primer disco póstumo, y uno de los más vendidos de su carrera. Yo lo tengo de la época. Concierto grabado además a muy pocos días del suicidio de Cobain. Es todo un testimonio.

Todo más o menos se fue juntando. También es cierto que el grunge era más libre que todo el rock que ya pasaba por los grandes estudios y los grandes canales. Los músicos de grunge tenían algo de camaradería parecida a la de los músicos de los 1960 y 1970. No es raro que mientras había un renacimiento de aquellas músicas y el brit-pop lo relanzaba, el grunge no sólo lo respetó, si no que lo reinterpretó. Pearl Jam hizo varias versiones de The Who, pero hay que recordar que uno de los temas más conocidos de Nirvana, "The man who sold the world", no era de ellos, era una versión que hicieron del original de David Bowie. O bien recordemos que uno de los músicos más veces mencionado como influencia directa y con el que llegaron a tocar varios de los músicos grunges es Neil Young, un veterano del rock desde la década de 1960. 

Ahora mismo vivimos desde hace mucho tiempo una etapa de grupos musicales y solistas muy encorsetados en ideas preconcebidas de productores musicales de cómo debe ser la música y su vestuario y su comportamiento y su forma de moverse o de bailar que nos recuerda a aquella década de 1980. Hay demasiada fábrica. También ocurrió a finales de 1950 cuando se quiso encorsetar a los nuevos músicos del rock and roll, cosa que rompieron tanto los rockeros británicos como los que mezclaron el rock con el soul, la gente de la Motown, Stax y otros sellos fundamentalmente de raza negra. Cuando todo el tirón de la renovación de rock se fue agotando hacia la mitad de la década de 1970, la industria volvió a intentar ser ella la que marcara el paso con la música disco, los sonidos que eran "marca" de algún lugar, como el sonido Filadelfia, y otros intentos, los cuales rompieron el punk, que entró en forcejeo con una renovación del heavy metal en el final de la década de 1970. La década de 1980 no es que fuera mala década musical, pero sí fue una década muy domesticada a la que se le permitía algún escándalo puntual y que conviviera con una música contracultural que ellos creían que era el pasado, cuando era el futuro. La década de 1990 es toda una renovación impactante también en lo social, como lo ocurrido en la de 1960, pero la década de 2000 lo fue adormeciendo y la de 2010 y esta de 2020 es la pura domesticación con escándalos controlados, como en los 1980.

Bien es cierto que en el siglo XXI volvió a cambiar la forma de contabilizar los éxitos y en estos 2020 vemos como están en auge ritmos como el reggaeton o las fusiones de flamenco con trap (una evolución más del rap), con electrónica y otros ritmos. Es la década de la música de baile altamente sexualizado, que dice no sexualizar y sin embargo todo en ese mundo es sexo. Que dice ser original y rebelde y rompedor con las normas anteriores, y sin embargo comportarse con todas las normas anteriores del nuevo millonario que no rompe con nada, no vaya a ser que se le rompa el chiringuito, pero eso sí: hay que aparentar rebeldía y rotura de moldes... es su molde.

Pero tarde o temprano alguien romperá con este panorama y volverá a traer aire fresco realmente genuino. Es más, llevo años observando y disfrutando que, sea el género que sea, los pequeños conciertos de grupo conocidos en su localidad, o desconocidos, no necesariamente con discos, y si hay música grabada con una muy corta difusión, son los que más  están moviendo a la gente que viene del mundo del rock. Un circuito que no puede controlar las grandes cadenas en un afán de sacarle todo el dinero imponiendo sus normas. Y repito: de cualquier género musical.

 Saludos y que la cerveza os acompañe.