Una mujer con cuernos de vaca y el disco solar sobre su cabeza, a veces en lugar de cuernos, orejas de vaca, era llamada Hathor hace miles de años en una de las primeras civilizaciones de la Humanidad. Era la diosa egipcia de la alegría, la música, la danza, el amor, la fertilidad y la maternidad, así, de todo ello como si se tratara de una narración experimental sobre todo el proceso de la juventud, el cortejo, el sexo y la familia; lo que viene siendo una evolución de la vida personal.
Y es Hathor quien bajo su nombre cobija a un nuevo grupo musical en Alcalá de Henares que el sábado dio su segundo concierto. Del primero desconozco el dónde y el cuándo. Pero Hathor sin duda debió darles toda su protección y ventura, pues el concierto, que fue el domingo 7 de junio por la tarde en la taberna La Dulce Harleey, vivió lo que parece un nuevo reino en el heavy metal. ¿Y quienes eran sus protegidos? Apenas jóvenes menores de edad aún, con unas ganas y una rabia que hacía años que no veía en un grupo nuevo. Jóvenes que movieron a numerosos otros jóvenes, chicos y chicas (bastantes del Louissiana), en un pogo de heavy como hacía tiempo que no se veía en los jóvenes de su edad y que invitó a nosotros a la vieja guardia, a juntarnos. Porque sí, allí, con un bar repleto hasta los topes todas las edades, y reafirmo: todas las edades, del rock estuvimos alucinando con lo que allí se vivió. Creo que fue un día para recordar: yo estuve en este concierto.
Me fue inesperado. Fui con un viejo amigo a verlo porque el baterista es el hijo de otro viejo amigo y le hemos visto crecer. Veníamos, por otra parte de un encuentro en el Backstage con muchos otros viejos amigos del rock por la muerte del padre de uno de ellos. Así que el concierto también se alimentó, carambola del destino, de ello.
El bajista es tremendamente excepcional. Pocas veces he visto a alguien tocar en directo el bajo tal como lo hizo, con una potencia y calidad que incluso a algunos de los veteranos les falta en mucho. El batería, hijo de nuestro amigo, fue otra sorpresa, pues todo lo tranquilo que es en persona, allí era una explosión de nervio y tensión como si estuviera poseído. Un cantante con una voz capaz de llegar a las voces de algunos de los cantantes de heavy y de hard rock más complejos de los años 1990-2000. Y un guitarrista, que para tener la edad que tenía parecía haber tocado veinte años seguidos en grandes conciertos. Algo literalmente tan insólito como apasionante.
Ni un fallo en la ejecución de los temas, una buena parte de ellos temas salidos del grunge de la decada de 1990 y algo del nu metal de los 2000, pero tocados aun estilo acelerado de heavy metal, de hard rock... Y por supuesto grupos clásicos del heavy. Intuyo que han tenido buenos guías en sus padres y madres, también de este mundillo del rock, algunos nos conocemos.
Su próximo concierto será en la Sala Ego en agosto... ¡En la Sala Ego y son menores de edad aún! Hathor les protege y les guía, no hay duda. Está agradecida por haberse acordado de ella.
Y mientras tanto, la gente con su reggaetón o con bachatas, bachatas-flamenco, trap y demás... pero aquí se demuestra que sigue habiendo todo un mundo rock y todo un mundo de jóvenes que siguen teniendo ese mundo como referente.
Deberíais ir a la Ego.
Saludos y que la cerveza os acompañe.
Yo quedé impresionado. Un día para decir: Yo estuve allí... y estuve en el pogo.
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