lunes, octubre 23, 2017

NOTICIA 1746ª DESDE EL BAR: A CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA


La librería Diógenes de Alcalá de Henares tiene dedicado esta semana uno de sus escaparates de la calle Ramón y Cajal a la Revolución Rusa de 1917. No es una extraña alusión a la situación política española actual, que está totalmente alejada de esos hechos ahora mismo, de los que hoy apenas me cabe por comentar lo que Juan Cassou escribió en octubre de 1926 en el número 40 de la Revista de Occidente, dirigida por Ortega y Gasset: "(...) El tiempo y la historia no han carcomido nada; han girado en el vacío. (...) España es estática. (...) Y por miedo de caer en no se sabe qué agorafobia, se ata al tiempo donde ha tenido la suerte o la desgracia de nacer, se sostiene en él y marca en él su puesto". El escaparate de Diógenes con con unos trece libros dedicados a la Revolución Rusa de 1917 se debe a que estamos en las semanas del primer centenario de la Revolución Bolchevique de 1917. La llamada revolución del Octubre Rojo. En realidad era el mes de octubre en el calendario juliano por el que se regía Rusia, los acontecimientos se precipitaron el 25 de octubre de ese calendario juliano. En buena parte del resto de Europa, sobre todo en la Europa occidental, el calendario vigente era y es el calendario gregoriano.  Lo que era el 25 de octubre en el juliano, en estos otros lugares con el gregoriano, incluida España, era el 7 de noviembre de 1917.

La revolución de rusa de 1917 había tenido preludios con descontentos y un panorama político y social agitado desde finales del siglo XIX y que en 1905 ya había tenido una revolución fracasada agitada por el descontento de la derrota militar rusa frente a Japón. En 1917 el sistema monárquico imperial del zarismo había caído con la revolución de febrero, la cual dio el salto del Imperio de súbditos a la República federal y democrática de ciudadanos. Tal República, liderada por Kerenski, tenía un carácter burgués y democratizador al estilo de las democracias de la Europa Occidental. Su problema era que ni la Rusia zarista había abandonado su idea de Rusia como Estado unido a los valores estáticos de la nobleza y la religión, ni la Rusia obrera y campesina aspiraban a una República burguesa, sino a una socialista con una idea de justicia social diferente a la de los partidos que sustentaban el sistema de Kerenski. Existían además ideales nacionalistas y diferencias profundas entre las diferentes corrientes del socialismo que existían en Rusia. Poco más o menos, a rasgos generales, sirva de introducción a esos problemas los libros La venganza de los siervos, Rusia 1917, de Julián Casanova, Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la revolución rusa, por Julián Vadillo, o también Anarquismo y Revolución Rusa, 1917-1921, por Carlos Taibo, todos ellos reseñados por Mauricio Basterra en Fraternidad Universal. Pero, como se puede ver en el escaparate de la librería Diógenes, este año 2017 se han publicado numerosos libros sobre el asunto histórico. Podría llamar la atención la gran cantidad de historiadores españoles lanzados a analizar este importante capítulo de la Historia Contemporánea, pero lo cierto es que el fenómeno es mundial. Hay numerosos libros nuevos y estudios nuevos, algunos con aportaciones muy frescas y a tener en cuenta por su novedad, en todos los países, especialmente los occidentales.

La Primera Guerra Mundial seguía en marcha y los propios rusos revolucionarios terminarían exigiendo el final de la participación rusa, como así ocurrió. Los conflictos internos de Rusia vieron incluso un intento de golpe de Estado intentando la involución, el regreso al zarismo, mediante la intentona militar de Kornilov. El conflictivo periodo de primavera y verano ruso de 1917 llevó a aquel otoño donde definitivamente la revolución de los soviets, ahora con una dirección mayoritariamente bolchevique, llevó al triunfo de la revolución soviética en octubre juliano y al inicio de la Guerra Civil Rusa que se prolongó hasta 1923 y que contó incluso con participación extranjera. En ese periodo se asentó la represión de los socialistas soviéticos no sólo contra conservadores, nacionalistas y zaristas, sino también contra el resto de corrientes de izquierdas que no coincidían con sus ideas y objetivos. Lenin moriría en 1924 y el conflicto abierto entre Trotski y Stalin se resolvió a favor de Stalin, pero la base dictatorial del sistema, que se autodefinía democracia socialista, estaba asentada desde el momento de su gestación en la guerra civil cuando ya era evidente que los restos de los zaristas y conservadores estaban ya condenados a la derrota tarde o temprano, fue en ese momento que comenzó también la represión contra los grupos de izquierdas y socialistas diferentes a las lineas oficiales del gobierno y del partido en el gobierno. 

Ha pasado un siglo de aquellos acontecimientos. Su revisión, recuerdo, análisis, conmemoración o como se quiera afrontar es algo mucho más que justificado. En estos últimos cien años, el triunfo de la revolución rusa significó un cambio radical del mundo en política, en economía y en sociedad, incluso en la religión y sus seguidores. Nada quedó sin mutar. El siglo XX no se entiende sin las guerras mundiales y sin la Revolución Rusa, mucho menos sin la Guerra Fría nacida en 1947 (fecha convencional) por el choque entre el Primer Mundo liderado por Estados Unidos de América y el Segundo Mundo liderado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Guste o no guste lo que significó aquello, el mundo actual es hijo de ello mismo. 

En 1989 las políticas de Gorbachov para modernizar la URSS y democratizarla relativamente con la Perestroika y la Glasnost llevó a una interpretación de las nuevas leyes por parte de los países miembros del Pacto de Varsovia al margen de la interpretación única desde Moscú existente hasta entonces. La República Democrática Alemana pensó que era confuso si podían o no dirigir su política respecto a la República Federal Alemana de manera propia o dirigida desde Rusia. Un discurso ambiguo de su jefe de Estado hizo que los guardias del Muro de Berlín abrieran las puertas del muro por error, pero una vez abiertas el trasvase y el entusiasmo de los ciudadanos de un lado a otro, sobre todo de oriente a occidente, llevó a la caída y derrumbe del muro y del régimen comunista en esa media Alemania. Luego, en 1990, las dos alemanias se reunificarían y se independizarían unilateralmente de la URSS Estonia, Letonia y Lituania. El resto de países del Pacto de Varsovia haría lo mismo que Alemania, se desvincularían de la URSS, pero el ejemplo de Estonia, Letonia y Lituania era diferente, pues ellos eran Estados federados de Rusia desde tiempo de los zares. Su independencia unilateral, no exenta de recurso al ejército, sirvió de ejemplo a otros Estados federados de la URSS y así nacieron las independencias de lugares Ucrania, Georgia, Bielorrusia, por citar tres de los muchos que lo hicieron, ante la mirada del resto del mundo que no hizo nada, y ante un golpe de Estado en Rusia que llevó al final de la URSS en 1991 y el nacimiento de la Federación Rusa actual, que mantiene federados algunos Estados y trata de influir en aquellos que un día fueron federados desde el siglo XVIII y el siglo XIX. No obstante, hasta Putin, presidente de Rusia, ha recordado estos hechos al ser preguntado ante su postura sobre Cataluña y España esta semana pasada. 

El asunto de la revolución rusa es muy complejo y contiene en sí muchos aspectos históricos y actuales que analizar. Sirva esta entrada sólo de recordatorio como evento histórico trascendental y como invitación a leer Historia para comprendernos como mundo actual. Saludos y que la cerveza os acompañe.

martes, octubre 17, 2017

NOTICIA 1745ª DESDE EL BAR: LA EQUIDISTANCIA COMO MANIPULACIÓN E INFANTILISMO INFORMATIVO

El periodista Pascual Serrano publicó en el diario Público el pasado 12 de octubre una necesaria reflexión sobre la equidistancia en el periodismo que vivimos actualmente, se llamaba "Sobre equidistancia y periodismo". El tema de la equidistancia suele ser tratado muy a fondo en las carreras universitarias de Periodismo, Filosofía, Historia, Humanidades y cualquiera de los estudios relacionados con la comunicación en cualquiera de sus formas, incluidas las artísticas. 

Con el asunto del proceso de independencia de Cataluña llevamos muchas semanas con todo tipo de noticias y debates donde más de una vez se ha colado el término y el asunto de la equidistancia no como forma de ética informativa o postura moral de los ciudadanos, si no como arma arrojadiza estúpidamente usada a conveniencia de aquel que quiere imponerse, que no argumentar, sobre quien no piensa como él o que haciéndolo no lo hace en todo. El mismo 12 de octubre, el mismo diario de carácter estatal Público, así como otros (principalmente catalanes), se hicieron eco de la noticia del despido del periodista británico John Carlin, colaborador de El País, por discrepar de la línea oficial de ese diario respecto a los sucesos de Cataluña y la forma de enfrentarse a ellos el gobierno central español, se puede leer aquí. La mal llamada equidistancia de estos días donde todos son equiparados por igual y donde no procede hacer análisis críticos se ha instalado entre nosotros, y se abrió paso sucintamente en innumerables debates televisivos en La Sexta, TVE 1, Canal 24 h., Cuatro, TV3 y Antena 3, y en cadenas de radio como COPE. Hacer un análisis donde además no se coincida con el parecer mayoritario de la zona que te toque ante el asunto es síntoma de que se tomen a quien hace la reflexión como un extremista injusto, sin atender en absolutamente nada a lo que dice. Se trata de imponer un punto de vista, sin siquiera escuchar y pensar tras escuchar al otro. Un punto de vista más de porqué España se radicaliza. 

Es interesante y necesario para quien le interese este tema leer la reflexión de Pascual Serrano para hacerse eco de su toque de atención con toda razón.

Hace poco, desayunando en un bar "de viejos", un bar de barrio, uno de ellos se enciscó con Cataluña a toda voz manteniéndonos a todos los presentes callados. Decía a toda voz barbaridades violentas contra los catalanes sin decir ni un sólo argumento político, ni demostrar que conoce realmente lo que ocurre mas allá de un "buenos y malos", "nosotros, ellos", y remató gritando en sentencia suplicatoria que les apliquen el 45. Y este es el nivel de estupidez. El articulo 45 no venía mal, pues era el día que comenzaron hasta cerca de doscientos incendios entre Portugal, Galicia y Asturias, por ello no venía mal para esos lugares. El artículo 45 de la Constitución habla de la conservación del medio ambiente. Hay mucho gañán gritando que lleva razón, lo malo es que confundir el 45 con el 155 tras no haber dado ni un sólo atisbo de conocimiento ni razonamiento de lo que ocurre, sus mecanismos y demás, es que delata que realmente ese hombre está tan saturado de una mal entendida "equidistancia" que en realidad no es nada "equidistante" y sí muy "manipulante". La saturación de unas mismas noticias, sin además análisis, crea cotorras y loros, lo malo es que también existe lo que se llama "el teléfono escacharrado", donde si el primero dijo "azul", al final la transmisión de unos a otros hará que alguno jure y perjure que se dijo "blanquinegro".

Decía en la entrada anterior que faltaban discursos políticos y que se estaba abusando de usar las masas como argumento válido (Noticia 1744ª). Su exacerbo lleva a cosas como esta, pues la equidistancia mal entendida puede llegar a crear pusilánimes que dejan hablar a quienes bajo el nombre de la equidistancia son en realidad medios de comunicación altamente interesados en hacer prevalecer unas posturas y unas visiones. Es el peligro del que nos dio buena cuenta mucha gente antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando veían avanzar las ideas del nazismo sin que los ciudadanos más demócratas se atrevieran a contradecirlo. Es interesante conocer el pensamiento de Adorno, que ya nos avisó de los peligros de la equidistancia al dejarnos ausentes de un "algo" racional que nos sirve para saber qué sí y qué no. También en cierto modo nos previno Bertolt Brecht en su obra teatral, y tantos otros. La propia Historia nos colocó al Primer Ministro británico Chamberlain como el equidistante fatídico que por no llamar las cosas por su nombre y no tomar postura hizo un pacto con Hitler para evitar la guerra que era evidentemente inevitable, lo que llevó a unos desastres brutales. No podemos condenar a Chamberlain, jugó sus cartas creyendo en ellas, su único error es haber tenido un sentimiento de mal entendida equidistancia.

La equidistancia no es mala. No lo es para muchas cosas. Ayuda a comprender, a reflexionar, a entender, a solucionar. Lo malo es que la equidistancia te prive de tu propio sentido común y termines siendo un pelele que repite los argumentos de los demás, los tópicos o que incluso las más flagrantes mentiras las transforme en realidad bajo argumentos como los típicos de la guerra civil española, por ejemplo, donde según muchos fatalmente informados "los dos bandos ejecutaron personas". Esa verdad en esa frase simplona es cierta, y en un desarrollo de argumentos simplones también es cierta. Si se consulta a los historiadores, a los archivos, a los estudios serios y profundos, uno se dará cuenta de que ese argumento está infantilizado, para descargar unos sentimientos que hubieran sido conflictivos en los años de la Transición. Hoy día sabemos que a pesar de las lógicas propias de las guerras en lo cualitativo y en lo cuantitativo las ejecuciones de uno y otro bando no fueron iguales, del mismo modo que unos no hubieran empezado sin haber empezado antes los otros. Las víctimas y los verdugos no se pueden equiparar. No hay equidistancia ninguna entre la democracia y la dictadura. No hay equidistancia alguna cuando a finales de 1936 la República comenzó a legislar y actuar contra las ejecuciones extrajudiciales, que cuando en las mismas fechas la zona alzada legislaba para amparar a aquellos que hicieran esas ejecuciones extrajudiciales contra todos los sospechosos. No es lo mismo una República tratando de respetar los procesos militares y protegiendo presos en cárceles ante varias matanzas de primeras horas de la guerra, que varios generales alzados que dejaron registrado por varios medios sus órdenes no sólo de no hacer prisioneros en varios municipios y regiones, si no de matar a todos los que se puede y a ser posible sembrar el terror todo lo posible para desmoralizar al contrario.

No nos engañemos, en periodismo y en Historia quien te diga que hay que ser equidistante, neutral, te miente para utilizarte o hace fatalmente su trabajo. 

No se trata de tergiversar los acontecimientos ocultando datos, o investigando sólo sobre una parte. Tal como apunta Pascual Serrano en su artículo de opinión, tal como nos enseñaron todos los profesores de nuestras respectivas carreras universitarias, hay que llegar a la verdad y hay que tratar de decir la verdad. Para eso hay que recopilar todo tipo de datos posibles. La magnitud de los hechos que ocurren en el mundo nos hace no tener vida suficiente para recopilar todos los datos posibles, pero sí para acumular grandes cantidades. Los profesionales de la información y los de la Historia tienen más claves que una persona común (entendida esta como alguien que no se dedica profesionalmente a estas cuestiones) para poder conocer, entender e interpretar los hechos sobre los que trata. No hay que ocultar nada. Se ha de elaborar una tesis, confrontarla a la antítesis de los datos que se van adquiriendo e ir elaborando la síntesis, lo que viene siendo el método científico aplicado a las ciencias humanas, que por ser inexactas y no ciencias puras, que son exactas, siempre están en constante revisión y perfeccionamiento, por tanto: sujetas a cambio. Los profesionales del periodismo y de la Historia estamos llamados a hablar con honestidad incluso si nuestra tesis o nuestras simpatías quedan derrumbadas ante la evidencia de lo recopilado. Pero lo que nos es imperdonable es ser equidistantes. Porque la equidistancia que se reclama en estos últimas semanas no es equidistancia, es tergiversación.

Todo el mundo, absolutamente todas las personas, tienen posturas ante el mundo y la vida, tienen su visión y sus conceptos a raíz de sus experiencias y conocimientos. No existe absolutamente nadie que sea neutral de modo pleno. No hay nadie equidistante. Se puede uno aproximar, pero no serlo. Si le dices a alguien que eres neutral, equidistante, le estás mintiendo. Yo jamás lo he dicho. No comparto esa idea. Tiendo a conocer todos los datos. Tiendo a analizarlos, y les doy el análisis que creo correcto como todo el mundo hace. Periodistas e historiadores no estamos exentos de esto. Nuestra gran cantidad de datos nos ubica en una posición más cercana a lo que pudiera ser más ajustado a las realidades diversas que se viven o que se vivieron. Podemos explicar y comprender la postura de un francés demócrata judío de la Segunda Guerra Mundial, y a la vez hacer lo mismo con un alemán nazi, como decía Pascual Serrano, pero eso no es ser equidistante, es ser profesional. Es la obligación de conocer y dar a conocer todas las posturas y visiones, pero no se puede ser equidistante y equiparar ambos bandos. La equidistancia se debe limitar a tratar de comprender, por ejemplo, la mentalidad de los nazis para hacer lo que hicieron, comprender para explicar y analizar, no porque se comparta, te puede repugnar totalmente, una cosa no quita la otra. Lo que no se puede decir es que franceses y alemanes mataron igualmente y que da lo mismo un muerto de uno y de otro bando, porque todos mataban por igual, como se dice con la guerra civil española. No. Hay innumerables variables y razones que hace que no sean equiparables, y que no debamos ser equidistantes. Que un judío mate a cuchillazos a un nazi en el guetto de Varsovia no salva de la maldad a los nazis que mataban a miles en las cámaras de gas, ni hace igual de responsable al judío que a los guardias de los campos de exterminio. Las agresiones y los agredidos, las formas, los sucesos, las ideas, las palabras, los actos, lo material, lo etcétera, lo innumerable que valorar, hasta los detalles personales de los actores que intervienen tanto en acto, como en decisiones tomadas a miles de kilómetros. No, el periodismo y la Historia no pueden ser equidistantes del modo tan irresponsable como se intenta forzar a que seamos los ciudadanos y algunos periodistas aún responsables y profesionales ante los hechos de la actualidad del mundo. No es equiparable por ejemplo la situación del referéndum kurdo con la del catalán. Quienes hicieron aquellas comparativas desde el ABC y El País, demostraron una gran falta de profesionalidad para poder lograr sus objetivos ideales para España. Faltaron a su compromiso serio de informar correctamente a sus lectores, pero también a su deber constitucional de informar a los españoles.

En las Ciencias Humanas nuestro material de trabajo nos obliga al análisis y la interpretación constante de los hechos, a la reflexión y el contraste. Se tienen que reunir todos los datos posibles, de cualquier índole, directos e indirectos. Y cuando tenemos algo que presentar porque estamos convencidos de que eso es lo más próximo a la realidad, incluso si se tiene un compromiso personal, ético y moral, político en su término griego antiguo, no nos queda otra que presentarlo mediante la construcción de un texto o de un discurso. Debemos, pues, construir un relato. Ese relato se verá afectado por nuestra concepción del mundo, es inevitable. Lo honesto no es decir que eres equidistante, ni neutral. Lo honesto es que se sepa cuál es tu visión del mundo, y lo honesto es que quien te escuche o lea sepa que él también lo hará desde su visión del mundo. Entendernos es comprendernos. Así empieza el diálogo y así empieza el entendimiento en sí. 

Se tiene que saber cuál es tu visión del mundo, como lo concibes, para que quien reciba tus datos como periodista o como historiador sobre los hechos a tratar, sepa que esa interpretación no es mentira ni es tergiversar, es simplemente que tras muchos datos, sin anular ni ocultar ninguno, absolutamente ninguno, incluso si estos juegan en contra de las ideas de uno mismo, tú has llegado a ese análisis, a esas conclusiones. La Historia cambia porque aparecen nuevos datos, pero también nuevos análisis y nuevas concepciones. Por eso no está mal conocer también la historiografía de un asunto si alguien está muy interesado en ese asunto, porque a través de ella tendrá aún más visiones que nos ayuden a construir nuestras propias conclusiones y razonamientos. 

No se trata desde las propias ideas de hacer partidismo, nada más lejos. No es eso. No se debe trabajar con partidismo, pero sí debes ser honesto contigo y con los demás. Las líneas son difíciles, lo sé, pero esa es la realidad. Lo honesto es que si mi visión del mundo me dice a mí mismo que lo que realmente explica las cosas es la visión X, mi interpretación siga a esa visión, pues la considero la correcta. Pero no seguirla por partidismo, pues eso sería engañar y defraudar, sino con honestidad, sin ocultar ni tergiversar, siguiendo la interpretación, reconociendo lo propio y lo ajeno sin equidistancia, con análisis, con interpretación, con reflexión, con construcción del discurso, no como suma de acontecimientos como en un dietario. Lo deshonesto es querer hacer creer a alguien que le cuentas algo desde lo neutral y lo equidistante, es deshonesto, pero también un infantilismo y una estupidez. Ya somos adultos para colocar a las hadas en cada uno de sus cuentos.

Huyo de los Ferreras y los Herrera que lideran debates políticos totalmente adulterados, machacantes y manipuladores para crear estados de opinión  basados en la pasión y no en la reflexión, pero les escucho para conocer también esas visiones. Me disgusta el Antena 3 que sólo da la versión cercana al PP, y el TVE que dice lo que diga el gobierno, les escucho por conocer sus visiones, enriquecer la mía. Si Antena 3 dijera a las claras su línea editorial, que a nadie le resulta desconocida ya desde hace años, no me importaría nada que la siguieran practicando, porque ya sabemos que esa es su visión del mundo como corporación, pero entra el problema de que la visión de la corporación no tiene que ver con la profesionalidad del periodista, de ahí lo grave del despido de John Carlin en El País. Tal vez, si en los medios de comunicación mayoritarios hubieran dado cabida auténtica a la pluralidad, no a la falsa equidistancia, sino al compromiso informativo real, habría ahora en la sociedad española una riqueza mayor en sus conocimientos y en sus opiniones, y eso podría ayudar al auténtico diálogo que empieza a necesitar este país: el de sus ciudadanos entre sí. Lamentable era el anciano que el otro día gritaba que les apliquen el 45, demostrando que ni conoce la Constitución ni sabe muy bien de qué va la cosa. Lo que se necesita, como dije el otro día, es más discurso político. Más pan y menos circo.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

martes, octubre 10, 2017

NOTICIA 1744ª DESDE EL BAR: UNA HORA Y MEDIA ANTES DE LA HORA PUIGDEMONT

¿Alguien se ha parado a pensar que en España se está tratando una gran crisis política sin desarrollar un discurso político, sino con recurso a la movilización de masas y a la acción y reacción de los cuerpos de seguridad del Estado y manifestantes, ya sea de modo violento o de modo vítores? ¿Alguien se ha parado a pensar que esto es lo que normalmente ocurre en países sin costumbre parlamentaria? ¿Nadie ha pensado en lo anómalo y peligroso de todo esto?

Ni los políticos, ni el periodismo español en general, ni otros sectores importantes como generadores de opinión y sentimientos han realizado, ni realizan, una reflexión profunda ni explicaciones tampoco. En todo caso, ahondan en el sensacionalismo de repetir durante todas las horas del día en los medios de comunicación las frases y los actos más incendiarios. Así ocurre que hay sectores de gente que se están polarizando tanto que adoptan posturas de extrema derecha y de extremo nacionalismo, en algunos casos de modo consciente y en una gran mayoría de casos teniendo todos los síntomas pero sin ser conscientes muchas personas de estar pensando y comportándose en esos términos. Si que es cierto que cabe la esperanza de que la lentitud de todos los hechos desde el pasado 1 de octubre puede estar amortiguando algo que de haber sido inmediato hubiera sido más virulento, en cierto modo los historiadores estamos de acuerdo del efecto amortiguador cuando se deja pasar el tiempo en lugar de actuar de inmediato en múltiples casos históricos, el más famoso en la Historia reciente el de la muerte de Franco y las reformas políticas habidas después, que se prolongaron (entre achaques de salud graves y la proclamación de la Constitución) de 1973 a 1978. Y no olvidemos que el proceso independentista catalán más activo y decidido en su objetivo se hace ver de manera muy clara desde el periodo 2012-2014, si bien como dije en la  Noticia 1741ª ya estaba en marcha de antes, y eso sumado a que no se haya declarado la independencia el 2 de octubre ayuda a amortiguar, aunque se hayan encendido los ánimos en algunos conjuntos sociales y existan peleas en familias y amigos y existan eliminaciones de redes sociales entre personas que no toleran o ideas, o insultos, o violencias verbales en sus contactos, como hoy recoge con gran retraso algunos periódicos. Y es que es hoy cuando esta tarde puede haber un comunicado de independencia en Cataluña, o de apertura de proceso constituyente catalán. El segundo caso, que proclame un proceso constituyente catalán, es más ambiguo y daría más tiempo y aire a todos los actores implicados, y más capacidad de amortiguar las peores reacciones de la sociedad española, ya que esa segunda opción puede retrasar esta agonía y circo unos seis o doce meses más. 

No es bueno ni saludable que gente como Rafael Hernando, portavoz del Partido Popular (PP), ayer recordara a los que se fusiló en 1936 y tras 1939, o que Pablo Casado, también del PP, recuerde a los políticos encarcelados de la Generalitat de 1934, recuerdo que hizo previamente Albert Rivera, líder de Ciudadanos, ambos tergiversando y ocultando la realidad de la huelga revolucionaria de octubre de 1934, con mucho peso en Asturias, y centrándola de manera anacrónica y errónea a una realidad española de 2017. Además se mencionó el final de Companys de manera ambigua, creándose una confusión de si se referían a su cárcel en 1934 o a su fusilamiento en 1940. Estos tres políticos lo que han hecho con esto no es lanzar un discurso político ni un recuerdo político, si no que se asemeja a una amenaza política, y así difícilmente se puede llegar a una solución dialogada con sosiego. No son los mejores interlocutores, pero partimos de la base de la postura encastillada del gobierno y políticos catalanes y de que el gobierno central... ¡no ha dicho ni hecho nada concreto!... todas las acciones han partido del poder judicial, pero no del poder ejecutivo. La táctica de gobierno de Mariano Rajoy de: ante todo inmovilismo, que ya se moverán por sí solas las cosas, también se está aplicando estos días  en un momento donde esta es la postura más extraña de todas las que se podían aplicar. Dicen que se habla ahora mismo bajo secreto con los sectores moderados del independentismo, pero si eso es real, nada se informa. 

La intervención televisiva del rey Felipe VI el día 3 de octubre ha sido otro ejemplo de intervención no muy afortunada. Hubo mucha gente que la aplaudió y otra tanta mucha gente que opina que lo único que hizo fue alimentar el alejamiento de una solución dialogada, dejando abierta la puerta de su visto bueno a usar todo tipo de medios de los que dispone el Estado si se declara la independencia de Cataluña, incluido el uso del ejército si se aplica el artículo 155 de la Constitución que permite intervenir el gobierno de una autonomía o región si esta se declara en rebelión o sedición. Lo que nos puede llevar a un descalabro de males mayores, no exento del peligro de la guerra civil, tan comentada en bromas y en conversaciones serias desde que todo comenzó a cobrar la seriedad que ha cobrado. Ante esta división de percepción ante las palabras del rey, que se puede rastrear por todo internet, prensa y conversaciones comunes, es evidente que su discurso no provocó un sentiemiento de unidad ni un mínimo tranquilizador para todos. Me remito de nuevo a la Noticia 1741ª para indicar mi razonamiento de porqué creo que el referéndum no era legítimo, primero por su falta de garantías jurídicas, lo que es una falta de democracia, y segundo por su afán nacionalista, creyendo yo más firmemente en una lucha por los derechos laborales y sociales desde la izquierda, como por ejemplo la manifestación de 40.000 personas en Linares (pueblo de Jaén con 60.000 habitantes) pidiendo trabajo (ver Huffington Post) o las 50.000 personas que se manifestaron en Murcia en contra de la construcción del tren AVE dividiendo la ciudad, que por cierto, también fue reprimida con violencia policial (ver La Verdad). Pero a la vez es evidente que hay millones de catalanes que creen que la independencia es su mejor camino para solucionar sus problemas sociales, económicos y políticos, como dije en esa misma entrada citada, aunque creo que se equivocan, y dije porqué lo creo, decía entonces que no se les puede ni ignorar ni imponer un "sí", ni imponer un "no". El problema viene de varios años atrás, como expliqué, y su nacimiento parte de las reticencias de los gobiernos conservadores a las políticas educativas catalanas del comienzo de la década de 2000 y del frenazo que logró hacer efectivo en 2010 el PP en la oposición a través de un tribunal de justicia de la aplicación de autonomía que el gobierno del PSOE negoció con Cataluña en 2006 como solución para frenar el nacionalismo independentistas que las decisiones del anterior gobierno Aznar habían provocado en Cataluña desde 2002-2003. En aquella autonomía ampliada no había ideas independentistas, pero su frenazo en 2010 provocó mucho malestar. La desatención del PSOE y del PP de las reclamaciones del Movimiento 15M, que en Cataluña recibía el apoyo de la CUP, aunque la CUP no era el 15M, y la represión y negación a todo durante la mayoría absoluta del PP de Rajoy entre 2011 y 2015, crean en Cataluña que ante la falta de soluciones a sus reivindicaciones sociales y económicas (que también existían en el resto de España, de esto se olvidan algunos sectores nacionalistas) hubo una parte de la sociedad catalana que cada vez vio más claro el camino de la independencia, que no veían mal tampoco algunos políticos catalanes, ya sea por oportunismo para presionar al gobierno central (y se les fue de las manos) o por evitar problemas legales a costa de la corrupción. El recorte de las políticas sociales en toda España, que en Cataluña se manifestaba en este sentido político, tienen buena culpa en lo mucho robado por los corruptos de España. Son ellos principales culpables de toda esta situación, pues si no hubieran provocado un malestar social al faltar dinero para las políticas públicas, no hubiera habido tanta gente ubicada ahora donde se ubica. Por supuesto todo se ha complicado y vuelto más complejo y multicausal para poder ser explicado. La cosa es que fue Rajoy el que estuvo al frente de la ofensiva en los tribunales contra la autonomía ampliada de 2006, y es quien aplicó su cese desde 2011. Si el gobierno catalán se ha vuelto en un mal interlocutor, pues no avanza más que en una dirección, el gobierno central tiene un mal interlocutor: un presidente y unos ministros que son "no a todo" desde 2006. No se puede negociar nada, ni dialogar nada porque las dos partes han decidido desde años atrás que no hay nada que hablar más que se les dé la razón a ciegas. Por ello el discurso del Rey no fue un buen discurso, no fue un discurso de unidad. Cargó las culpas en exclusiva en los políticos independentistas, y, aunque tienen buena parte de culpas, no son menos las del gobierno central. La falta de autocrítica impidió que el Rey tampoco criticara o censurara lo que la ONU ya había dicho horas antes que sospechaba, el posible incumplimiento de derechos humanos el día 1 de octubre en España. Hizo un discurso de "ganaremos y seréis vencidos" con todos los medios del Estado, que no es lo más recomendable para iniciar un diálogo que nos lleve a una solución sobre todo pacífica. No fue un discurso tranquilizador, y no ha ayudado a ello los medios de comunicación que en días posteriores alimentan unos argumentos y lenguaje que dividen a la sociedad más que tiende lazos. Mientras sacan historias imparablemente de supuestas víctimas del nacionalismo, muchas de familias de policías, no sacan ni una sola historia de supuestas víctimas de los hechos del 1 de octubre. Y sin embargo en redes sociales por verse se ha visto hasta una agresión violenta de un grupo de ultraderecha a unas personas que ayer, 9 de octubre, se manifestaban en Valencia en su día festivo reivindicando el lenguaje valenciano (que para mí es derivado del catalán, pero que ellos defienden como lenguaje aparte, debate de filólogos, tal como lo veo, no asunto para dar de patadas a alguien en la cabeza).

Ahí hay otro problema, Si uno se fija en los medios de comunicación, los periodistas de las cadenas más dóciles a los partidos políticos parecen no haberse dado cuenta de haber caído en algo que antes negaban: cuando han dicho la postura de la izquierda ante el asunto, diciendo la palabra "izquierda", siempre se referían a Unidos Podemos, mientras que al PSOE, que tanto habían cuidado en los noticiarios que se les llamara izquierda, sólo les llamaban PSOE, como si no fuera izquierda. Esto nos da un problema más o menos serio. Por un lado tenemos al PP en el gobierno queriendo un pacto de Estado o una colaboración en sus medidas respecto a Cataluña de mano del PSOE y de Ciudadanos, pero no llaman ni invitan a ello a Unidos Podemos. Y Unidos Podemos en consecuencia no cuenta con el PP en sus comunicados, pero sí cuenta con él, como gobierno, para buscar un intermediario internacional o no que ayude a solucionar todo esto de modo dialogado. Unidos Podemos por tanto no se excluye a sí en la búsqueda de soluciones, pero el PP pareciera que le excluye de hacer bloque en las soluciones. Los telediarios y prensa se suman y siguen llamando constitucionalistas a PSOE, Ciudadanos y PP, pero no a Unidos Podemos. ¿Por qué? Porque Unidos Podemos quiere una reforma de la Constitución donde se reconozcan las nacionalidades de España y se abra a una República federal. Unidos Podemos defiende la unidad de España con una constitución reformada y sin rey. ¿Quiere esto decir que el resto de partidos no quieren esto? No. El PSOE ya ha dicho muchas veces que ellos también quieren que España sea una federación, y dudan si republicana o monárquica, pero la misma unidad federal de España que quiere Unidos Podemos la quiere PSOE, difieren en sus posturas políticas sociales y económicas. Además, Ciudadanos es la cuarta fuerza política de España, es Unidos Podemos la tercera fuerza política. Aunque PP y Unidos Podemos tengan ideas diferentes de cómo constituir España, coinciden en algo básico en esta crisis: quieren la unidad de España. Excluirlos y hacer ver que son excluidos ayuda a crear una imagen de esa izquierda como algo antiespañol, cuando es irreal que lo sean. El PP además no quiere realizar un referéndum en Cataluña, Unidos Podemos defiende que visto lo visto es inevitable realizar y facilitar un referéndum. Mi postura ante esto también la dije en la Noticia 1741ª. Llegados al punto que estamos, si de siete millones de habitantes de Cataluña hay tres o cuatro millones que han ido a votar en el referéndum ilegal del 1 de octubre, tras todo lo ocurrido, violencia incluida, es imposible imaginar que podamos avanzar juntos de nuevo si no se reconoce el derecho a votar en ese referéndum y participar fomentando las dos posturas y explicándolas, y garantizando que todo tenga garantías democráticas. Si es aterrador las imágenes represivas por querer votar, es más aterrador aún la gran cantidad de catalanes que a sabiendas de la falta de seguridades democráticas defienden un proceso realizado sin una sola garantía ni forma democrática, peor ver que además quieren imponer un resultado que tiene todos los visos de estar dado incluso antes de ser votado. Como sea, todo esto lo que ha provocado es que por el camino haya una extrema derecha, una derecha y una parte de la sociedad más allá de estas denominaciones que culpabilizan a la izquierda como antiespañola, siendo por contra que Unidos Podemos es uno de los partidos que precisamente defienden la unidad de España. Se reproducen así falsos argumentos propios de 1936, peligrosos. Tenemos como ejemplo la agresión con una botella a una de los miembros del gobierno de Aragón, la cual era de Unidos Podemos, los insultos a Pablo Iglesias en un aeropuerto catalán, los actos de violencia a ciudadanos que querían manifestarse pidiendo diálogo, los insultos a la alcaldesa barcelonesa Ada Colau en Zaragoza, insultos a Carmena, alcaldesa de Madrid, o incluso insultos a Josep Borrell, histórico del PSOE, por hablar en catalán a pesar de que su discurso era todo lo contrario al independentismo en un acto junto al ultraderechista partido Vox y junto al PP, y otros actos que se pueden completar con personas paseando con banderas franquistas, cánticos fascistas y brazos saludando al estilo fascista en la Plaza del Sol de Madrid y otros lugares, y otros hechos que escandalizan a la prensa internacional porque no reciben de parte del gobierno central una reprobación ni un alejamiento, habiéndose visto incluso entre esta gente a una antigua ministra del PP. No quiere decir que todos los que se han manifestado por la unidad de España tengan esta tendencia, en absoluto, creo que eso lo he dejado claro implícitamente varias veces en este texto, pero sí que ha aumentado en ciertos grupos y personas un sentimiento nacionalista de España muy próximo a una ultraderecha donde si no se concibe España como ellos la conciben, entonces eres antiespañol o bien estas contra ellos, diferenciando en sus argumentos un "nosotros" y un "ellos". Algunas personas reproducen argumentos y actos clásicos de la ultraderecha española sin ser conscientes de hacerlo. Si estallara un conflicto armado serio respecto a Cataluña, parece claro que el conflicto se generalizaría a toda España, porque los más exaltados del bando españolista culpan también a la izquierda del problema, y el gobierno no ha hecho nada por atajar esa visión y neutralizarla, dejarla en nada o en mínimos, por pasividad la ha alimentado.

No se puede solucionar con la repetición de elecciones generales y autonómicas. Probablemente no participarían varios millones de catalanes independentistas. Si lo que se quiere es la unidad, hay que lograr que se sientan en libertad y confianza de poder votar sus opciones políticas. Tal como escribía Ortega y Gasset en La rebelión de las masas, un Estado duradero no se forma ni mantiene mediante la imposición de leyes y normas, sólo se logra y perdura mediante un sentimiento de unidad cultural. Es un camino más largo y arduo, y teniendo varias nacionalidades por medio es más complejo, pero no es imposible. Es la mano abierta y no la cerrada, los puentes, la comprensión, el diálogo, el asumir la diferencia y lo enriquecedor de lo mismo. El cantante Albert Plá se declaraba en una carta abierta partidario de sentirse ciudadano del mundo, pero como el mundo tiene fronteras se siente catalán y español y desea que España siga hermanada, pero se decía a sí mismo con cierto humor que era más fácil ver a un catalán yendo a una fiesta típicamente catalana y a continuación a otra con mucho carácter español, pero que le resulta más difícil encontrar a un español no catalán ir a una fiesta muy española y después disfrutar, por ejemplo, de una obra de teatro en catalán o de una fiesta muy catalana. Seamos sinceros, algo de verdad hay en esa afirmación. Y es en el reconocimiento de lo propio y de lo ajeno donde pudiera haber un comienzo de diálogo con afán de solución.  

Afortunadamente me da mucha esperanza la gente y las iniciativas como las del sábado 7, cuando la gente salió a las plazas de las ciudades con banderas blancas pidiendo diálogo. Fue la iniciativa particular de dos amigos de Facebook, pero los periodistas más sibilinos han querido desinformar y decir que era una iniciativa de Podemos dándole unos matices conspiratorios propios de la mente más paranoica vista y por ver, siendo totalmente falso que Podemos estuviera detrás de aquella convocatoria que, por otra parte, pedía una solución dialogada entre las partes, sin violencia. En general se pedía eso y en concreto mucha gente que ha dejado su punto de vista en la convocatoria declara no ser contraria a que la solución pase por la celebración de un referéndum con garantías jurídicas como único medio para poder volver a comenzar todos juntos de nuevo sin rencillas ni resquemores futuros que no se sabe dónde podrían llevarnos.

Está claro, no obstante, que el gobierno de uno y otro lugar (central y catalán) han jugado a forzar las cosas para el 1 de octubre vía cuerpos de seguridad del Estado. No es casualidad, como escribía un amigo comisario de policía nacional que tengo en mis contactos de red social, que el 1 de octubre unos aparecieran equipados de un modo y otros de otro, lo que se buscaba que ocurriera era lo que se vio, y se vio. Esas son decisiones políticas y querer lavarse las manos después es muy tramposo, pero efectivo en los informativos que más quieren calentar las cabezas. Es cierto que si se hubiera optado por una vía netamente violenta, han ocurrido tantas cosas que todas nuestras calles estarían ya más que bañadas en sangre, todo se hubiera ido de las manos hace once, doce o quince días... y sólo han pasado diez desde el referéndum del día 1 de octubre. Pero es totalmente cierto que han ocurrido actos de violencia desproporcionada y medidas como la intervención de correos, imprentas y arrestos políticos que pudieran haber caído en cuestiones anticonstitucionales o incluso contrarias a los derechos humanos. La propia Organización de Naciones Unidas y la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Europea ya han expresado sus dudas sobre el respeto a los mismos estos días, y han declarado que lo van a investigar. ¿Qué ocurrirá si la comunidad internacional termina concluyendo que las autoridades españolas se saltaron los derechos humanos estos días, en concreto el 1 de octubre? Pensemos que los derechos humanos tienen un carácter jurídico y de ley por encima de las leyes de los Estados y de sus constituciones, de ahí que los delitos contra ellos se pueden investigar y perseguir de forma internacional. Si hubiera quien lo haya hecho el 1 de octubre, habría cometido un crimen contra la humanidad. Por lo que es un delincuente, un criminal. Es cierto que el código penal español es muy claro contra los delitos de sedición y rebelión, pero también es muy claro contra los que cometen abusos de autoridad y contra todo funcionario público, especialmente fuerzas del orden, que siendo testigos de un crimen no hacen nada por impedirlo. No culpabilizo a la policía ni a la guardia civil en términos totales como cuerpos, pero sí creo que hay sospecha en los actos de algunos agentes a los que se les ha visto por ejemplo dando patadas voladoras, tirando del pelo y apaleando a ancianas, arrojando gente escaleras abajo, y otras cuestiones, mientras sus compañeros, obligados por las leyes españolas y las internacionales a que no se cometa tampoco ese tipo de crimen, no hicieron nada por impedirlo. No generalizo estos actos a los cuerpos, pero sí concretizo que habría motivos de sospecha sobre determinados individuos del cuerpo. Sería interesante leer a Beccaria estos días, explicarle, un ilustrado del siglo XVIII que escribió De los delitos y las penas, uno de los libros de filosofía y leyes que asientan las reglas democráticas al establecer que la autoridad también está sujeta a leyes y que los culpables de delitos o sospechosos, tienen algunos derechos que garantizan precisamente el imperio de la ley y el orden de manera democrática y más fiable de no cometer abusos y equivocaciones. No es de cajón que una carta pública de un policía nacional que se hizo viral en las redes sociales defendiera que estaban recibiendo mucha "violencia verbal" y como consecuencia, de lo que se entiende son insultos y gritos, se actúe con la "proporcionalidad" de golpear con pelotas de goma y porras incluso a ancianas septuagenarias. Eso teniendo en cuenta además que el uso de pelotas de goma por parte de los antidisturbios está prohibido en Cataluña. No es proporcional que a lo verbal se le responda con lo físico. Si hasta la ONU y la UE tienen dudas y desean investigar los hechos como delitos contra los derechos humanos, es de cajón que el propio gobierno hubiera cuestionado esos hechos puntuales, que no la acción propia del cumplimiento de las leyes y sentencias judiciales de esos días en torno al proceso independentista. A fin de cuentas de estos días ha sido la sentencia del Tribunal de Estrasburgo para los Derechos Humanos contra la actuación de España por las devoluciones en caliente de inmigrantes en Ceuta y Melilla, son ilegales y van contra los derechos humanos (se puede leer por ejemplo en El Diario), así que ya se ve, no es tan imposible que un tribunal internacional dictamine que España estos días ha atentado contra los derechos humanos.

Los actos en los que una violencia independentista fue respondida proporcionalmente con violencia de los cuerpos de seguridad del Estado son caso aparte sin sospecha sobre sí, aunque quepa investigar en qué circunstancias se produjeron todos los hechos. No cabe tampoco cuestionar la presencia de ancianos en las manifestaciones, la Constitución otorga y garantiza el derecho a manifestarse, sin diferenciar en edades de quién puede, todos podemos, todos tenemos derecho. Y entender esto también es entender la democracia.

Requiere reflexión el presunto "delito de odio" contra la policía y la guardia civil. Hay que comprender el contexto de los hechos del día 2 de octubre, tras las violencias del 1 de octubre, la ley estricta no es la más efectiva para el orden social, hay que saber aplicarla mediante interpretación de los hechos. En todo caso, si existiera tal delito me pregunto porqué no se aplica la misma acusación a lo que sufrieron los mossos de esquadra en los días sucesivos de parte de la sociedad no independentista, tras su inmovilismo el día 1 de octubre. Las acusaciones de sedición al jefe de los mossos es otro tema a reflexionar. Es fácil acusar, pero es difícil demostrar. Los mossos salieron ese día a los colegios y cumplieron órdenes de manera tan estricta que se podría considerar una huelga a la japonesa: o sea, sujeta a la norma literalmente. Y esa norma impide actuar a cualquier agente si la situación puede degenerar a costa de su actuación de manera incontrolable, y eso con cualquier cuestión social que surja en cualquier lugar de España. Así que es un objeto también de reflexión. ¿Que es tramposo? Sí, pero no menos tramposo que las posturas de todos los políticos y actores principales de los sucesos de estos días. Tal vez la acusación más firme contra él pudiera ser la de negligencia en el correcto cumplimiento de su cargo. Pero no entro en ello, los tribunales deberán hablar.

Hay alguna amistad conocedora de las leyes por trabajar con ellas que expresaba su extrañeza acerca de que el gobierno no haya aplicado el artículo 10 de la Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de partidos políticos, acerca de la disolución o suspensión judicial de un partido. Yo creo que lo que prima es la razón de Estado, que hace en esto que el gobierno Rajoy esté siendo muy prudente y dejando toda iniciativa a los jueces, tratando de no ser el ejecutivo el que se manche las manos, con la idea de no dar argumentos de sometimiento a los políticos catalanes. No se quiere mártires, pero parece que vamos en línea recta a que tarde o temprano los haya. 

Mientras, las grandes empresas multinacionales de origen catalán están optando por llevarse sus sedes sociales de Cataluña, en concreto de Barcelona. Lo triste es que el gobierno se apresurara a crear medios para facilitar estas huidas. Los medios de comunicación ya se encargan de anunciar todas estas noticias como noticias, pero en realidad como avisos a navegantes, o sea: amenazas del caos, del "nosotros o el caos". Que el gobierno central ayude a que se vayan las empresas de un lugar de su propio territorio es ya sospechoso de que el gobierno no está siendo leal a todos sus ciudadanos, de los que, por otra parte y según la Constitución, emana la soberanía mediante la cual todas las instituciones tienen poderes para gobernar. Si momentáneamente se van estas empresas a otros lugares, como Baleares o Madrid, es francamente ilusorio creer que una de las regiones más prósperas de Europa con uno de los puertos comerciales más activos del Mediterráneo Occidental se va a quedar sin empresarios, si estos se van no pasará mucho tiempo (si no vuelven pronto) para que su puesto y sus negocios sean ocupados por empresas extranjeras por ejemplo chinas, rusas, norteamericanas o incluso británicas. ¿Es muy de defender España como jefe de gobierno que esto ocurra facilitando que estas empresas se vayan? Si estas empresas se quieren ir, no se les puede impedir legalmente hoy por hoy, salvo si atentan gravemente contra los intereses generales (esto también lo recoge la Constitución), pero no se les debe facilitar nada, deben hacerlo acorde a las normas que hay en toda España para hacerlo. Por otro lado, sólo se van las sedes sociales, o sea: permanecen fábricas, tiendas, centros logísticos y demás que puedan tener, eso hace que no afecte de momento a los trabajadores del lugar de forma directa, pero la tributación de los impuestos no irán a Cataluña, sino donde se asienten. O sea, Cataluña perderá dinero recaudado para sus políticas públicas, lo que agravará aún más el problema que inició todo esto: la falta de recursos para afrontar determinadas cuestiones como las educativas, las sanitarias, las pensiones, las ayudas, las culturales, las inversiones en obras públicas, etcétera. ¿Se perjudica al gobierno catalán? No, se perjudica a los catalanes y a Cataluña. La amenaza de que también terminen llevándose todos sus centros de trabajo o muchos de ellos estaría siempre amenazante. Si como trabajador soy contrario a la deslocalización empresarial, ¿cómo apoyar esta por cuestiones de políticas nacionales? No la apoyo. Lo valiente es quedarse allí y argumentar y hacer todo lo posible por tender puentes. 

Estamos a una hora y media de la posible declaración de independencia de Puigdemont. Una declaración que quizá se diluya para ganar tiempo en un intento de proclamar un proceso constituyente o cualquier otra fórmula que le permita tener ese tiempo para lograr quizá mediadores internacionales. El actual PDCat es consciente que este viaje lo comenzó como CiU, y que CiU se rompió precisamente por insistir en la vía independentista a toda costa. es consciente que sus votantes tradicionales son democristianos burgueses y que es la burguesía más pudiente de Cataluña la que está sacando sus sedes sociales de Cataluña. Pierde votantes y posiblemente ingresos. Puede que del PDCat no quede nada en un próximo encuentro electoral. Puede que lo rentabilice ERC o tal vez la CUP, pero puede que estos también estén muy tocados por el nivel de confrontación entre ciudadanos que se ha alcanzado en las calles catalanas. Puigdemont sabe, como sus socios, a pesar de que la CUP no quiera darse por aludida, que los resultados del referéndum del 1 de octubre son fraudulentos y antidemocráticos, que hubo una gran cantidad de irregularidades. El mero hecho de que hubieran acudido a las urnas millones de personas era la única carta a favor que tenía el gobierno catalán para tratar de negociar con el gobierno central un referéndum pactado y con garantías, ya que no se puede excluir a millones de personas de su opción política, y podía haberse basado en que Tarradellas y la Generalitat fueron reconocidos por Adolfo Suárez en 1977, un año antes de la existencia de la Constitución de 1978, lo que les une a la legalidad de la Segunda República cronológicamente antes que a la de 1978. Hubiera tenido, en otras palabras, algunos argumentos, si bien uno de ellos, los millones que fueron a votar, fue el recurso a la masa y no a la razón dialogada. Pero los actos de violencia del día 1 y posteriores, ya sea por parte de fuerzas de seguridad o de independentistas, hicieron imposible que jugara esa carta. Puigdemont se haya dentro de la jaula que él construyó creyendo que la puerta nunca se colocaría en su lugar y ahora se ve en la tesitura de que el aire que provoquen los movimientos rápidos haga que se cierre esa puerta. Por ello, sólo le queda ganar tiempo para lograr un mediador internacional que trate lograr que no se hunda todo el barco. Tal vez ERC se ve en una posición similar. La CUP parece ser el único grupo político consciente y consecuente de todos los pasos, graves, que se dan y se han de dar en sus propósitos. Todo ello, por supuesto, con las posibles respuestas que las leyes dan al gobierno central para reaccionar y actuar. Lo malo de todo esto es que no hay argumentos, hay acciones, y las acciones mueven pasiones, actos sin reflexión, y de ahí, nada se sabe qué ocurrirá. Tengo la impresión de que esto va a llevar a una gran cantidad de detenciones y para 2018 una necesaria amnistía, como la de 1935, si se quiere garantizar que la democracia tenga forma de ser tal y no una farsa bien empapelada en palabras. El problema de 1935, tras la huelga revolucionaria y la represión de octubre de 1934, es que Lerroux, jefe de gobierno por el Partido Radical, comprendió demasiado tarde que las recomendaciones de aplicación de la autoridad sin concesiones que le pedía Gil Robles,  líder de la CEDA, su socio de gobierno, eran una trampa mortal para la democracia. Cuando aplicó la amnistía para alivio del jefe de Estado, Alcalá-Zamora, el ambiente estaba tan enrarecido que era tarde. Los derechistas que habían apoyado los encarcelamientos masivos de la gente de izquierdas y de los nacionalistas en toda España no comprendieron ni aceptaron la amnistía que creó su socio, mucho menos una coalición política de izquierdas que ganaría en las elecciones de febrero de 1936. Tengamos cuidado con nuestros caminos. Nuestros aliados hoy, pueden ser realmente nuestros verdugos. Por ello es necesario más argumentos y reflexiones que incitación a las masas y las banderas en estos asuntos nacionalistas. ¿Alguien tiene realmente la respuesta correcta de qué es ser español, o catalán o cualquier otra cosa? ¿Es tu argumento más apto que otro? Pero sobre todo, ¿soluciona tu argumento nacional tus problemas personales  y los del resto de la gente de la sociedad o sólo ayuda a gobernantes, banqueros y empresarios a mantener sus posiciones desde las que deciden cuestiones que marcan tus condiciones de vida?

No hay argumentaciones políticas, no hay reflexiones. Hay titulares periodísticos y relatos sensacionalistas que ayudan únicamente a soliviantar a la sociedad. Hay banderas ondeadas por unos y otros como si ellas solas dijeran todo, cuando en realidad sólo dejan abiertas muchas preguntas sobre qué quieren decir. No es lo mismo una bandera en manos de tal que en manos de cual, aunque sea el mismo diseño de bandera. Vuelvo a la reflexión inicial, ¿alguien se ha parado a pensar que en España se está tratando una gran crisis política sin desarrollar un discurso político, sino con recurso a la movilización de masas y a la acción y reacción de los cuerpos de seguridad del Estado y manifestantes, ya sea de modo violento o de modo vítores? ¿Alguien se ha parado a pensar que esto es lo que normalmente ocurre en países sin costumbre parlamentaria? ¿Nadie ha pensado en lo anómalo y peligroso de todo esto?

LÍQUIDO

Si hay que morir, se muere,
porque, al fin y al cabo, ¿qué es la vida
si no un sin vivir, un frenesí,
un río que va a dar a la mar,
un quítate de ahí,
un ir de aquí para allá?
Y a esta nariz
a la que mi corazón se haya pegado,
¿qué más le da
que el verde que se quiere verde
sea un ángel fieramente humano
si al final una mitad le ha de helar?
Tan alta gloria espero
en la botella de cerveza
que es mi tintero,
que a cada golondrina que anida
en cien nidos por banda, aquí en mi pecho
todos desiertos,
a cada una les doy,
como decíamos ayer,
un aquí estoy,
mañana está por ver,
un adiós pazos, adiós montes,
y un, ¿qué más da
ser o no ser,
si la vida es sueño,
y matando todos al corregidor,
no hay quien se acuerde de este lugar de La Mancha,
seas tú o este sea yo?

 

(Por Canichu, 6 octubre 2017)

martes, octubre 03, 2017

NOTICIA 1743ª DESDE EL BAR: XV CERTAMEN DE PINTURA RÁPIDA AL AIRE LIBRE, ORGANIZADO POR CCOO DE ALCALÁ DE HENARES

 
Un 1 de octubre más el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) en Alcalá de Henares ha celebrado su certamen de pintura rápida al aire libre, que este año era la edición XV.  Una vez más en un conjunto de calles y plazas del centro histórico. Yo este año no pude ir, porque el día anterior, sábado, tuve dos compromisos a los que sí pude ir, de los cuáles uno era el concierto de la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas del que os hablé la entrada anterior. Eso hizo que el domingo faltara a esta cita a la que voy todos los años como espectador, como se puede seguir en esta misma bitácora. Falté una vez más por tener que quedarme en casa realizando cuidados familiares, era justo que el domingo diera el relevo en estos cuidados. Lo cierto es que salgo apenas nada y he perdido mucha vida social que tenía, así como otras cosas, pero cuando salgo se nota más. Tengo pocas ocasiones para hacerlo (ahí hay numerosas amistades para atestiguar la cantidad de citas y eventos comunes suspendidos por mi parte desde mayo), lo que ocurre es que cuando he salido ha coincidido con algunos de los días en los que sale mucha gente conocida y pareciera que mi actividad es la normal, no siéndolo. No siéndolo incluso para poder realizar mis propios eventos o para búsquedas adecuadas de trabajo, pero una vez más diré que sé que estas circunstancias son transitorias, aunque la próxima semana se cumplirán cinco meses de ellas. Es algo circunstancial, valga la redundancia, transitorio. La cuestión es que fue a la muestra de cuadros participantes la señorita María Gómez, pintora también, aunque este año no participó ella, y realizó innumerables fotos de varios de los cuadros que me pasó por si quería hablar del certamen por este espacio aunque este año yo no hubiera ido. Correspondo escribiendo sobre ese certamen, al que este año sólo he visto por fotos, ya que tomar y mandarme las fotos es todo un trabajo, tiempo y un detalle. No es normal que hable de eventos a los que no acudo en persona, porque no puedo hablar con propiedad de ellos, no puedo hacer, como lo llama mi amigo y periodista Borja Montero, crónica cultural. Este año hago esa excepción. De todos modos, este sábado tengo el primer examen de la oposición de ayudante de archivo (la anterior vez era de facultativo y estoy esperando aún los resultados de ese primer ejercicio por saber si sigo o no en el proceso), así pues, el material para renovar esta bitácora esta semana será algo más limitado... y de momento no me apetece hablar de lo de Cataluña, aunque haya dicho por red social impresiones (que no reflexiones) y que sobre el tema ya escribí mi postura el pasado 26 de septiembre, en la Noticia 1741ª.
Por lo que veo en fotografías tengo la impresión de que este año ha habido un gran número de obras más bien formales, tendentes al paisajismo urbano propio de las postales turísticas, pues no me atrevo a decir que sean imágenes de un nuevo romanticismo o que transmitan algún tipo de mensaje especial. Es difícil en un trabajo de pintrua rápida formar todo el conjunto de ideas y sensaciones a transmitir con la obra a pintar, cosa que a veces lo logran algunos de los participantes que llevan la obra muy pensada, estudiada y motivada de varios días o semanas antes de la fecha de la cita. Pongo por caso para explicar mejor esta idea que no es lo mismo observar un barranco inglés de un paisajista que hoy día se gane la vida realizando tales obras para que su perfección y realismo logre la compra por un turista, que un barranco inglés pintado por Turner en el siglo XIX lleno de pasión, rabia y tempestades que se adentran en el alma, más allá del barranco en sí. Pues poco más o menos que si yo fuera jurado, y no me refiero a jurado del público, esa sería una de las cuestiones que pondría en valor, no sólo técnicas o estéticas. Pero pintar un cuadro siempre es complejo y en un ejercicio de pintura rápida lo es más, porque se le marca al artista un plazo de tiempo de horas y un lugar reducido, sin que pueda adentrarse en sus propias luces o sombras internas, ni pueda vivir entre medias de las obras todas aquellas cosas que podrían enriquecer, o no, su obra en el lienzo. Hay quien lo logra, pero lo que suele ocurrir es que bajo la presión de unas normas de concurso se tienda a otro tipo de cuestiones. No es algo desdeñable, cada uno tiene sus criterios, pero yo buscaría en unos criterios más allá de lo formal. Debe alcanzar mi alma con un punzón o con un beso, pero no dejarla indeferente. Eso, en todo caso, es mi criterio de juicio, que suele ser frecuente, pero que, como todo en la vida, puede tener matices o ser cambiante más o menos hacia uno de los lados. Y pensará el lector o lectora que acabo de decir algo ambiguo, pero lo cierto es que no lo es tanto, de los recovecos del ser humano que me guiarían quiero que sean también esos cuadros. En todo caso, se intuye en algunas temáticas aparentemente simples un mundo interno más complejo de lo aparente. La puerta solitaria con el número 0 y su enrejado típico del mundo judío medieval, actualizado en la rejería del siglo XIX, denota un tipo de soledad pero también de sugerencia a los lugares que pueden dar acceso a rincones desconocidos. Conocemos la puerta en nuestros paseos, pero ¿qué hay del interior de esa puerta? Conocemos la ciudad, ¿qué hay de su alma? Y en el alma de la ciudad está la gente que habitan esas puertas. Por supuesto la puerta puede sugerir más cosas. Solemos proyectar mundos interiores sobre las cosas y las personas, la contemplación de un cuadro no está excluída de esto. De ahí que a cada uno le sugiera una cosa. Cuando vi este cuadro me recordó, aunque no tenga nada que ver en absoluto, dos cosas: por un lado las puertas secretas de las cábalas judías, que llevan a lugares ocultos, aunque las puertas no se ocultan en apariencia, por otro lado, con ese sol desolador sobre ella, que oculta una sombra oscura según se ve en su enrejado, me hace pensar en esa Alcalá de Henares abandonada de sí y ensoñando viejas glorias que describió Manuel Azaña en su novela El jardín de los frailes a comienzos del siglo XX. Por supuesto, el artista creador no habrá pensado en estas cosas cuando la pintó. A veces me gustaría poder escribir percepciones compartidas entre los autores de estos certámenes cruzadas con las mías. Pero no soy periodista contratado... a pesar de que durante algunos años, este incluído, he mandado curriculum a todos los medios de comunicación de esta ciudad, sin que nadie conteste ni un acuse de recibo. No descarto algún día hacer ese cruce de impresiones de todos modos, pero es una tarea más larga, más ardua, y este año imposible por incomparecencia mía. El tiempo y su uso para lograr ingresos y para hacer las cosas que a uno le gustan, ese es el asunto, sería ideal que ambas cosas pudieran ser la misma. Y a mí me gusta escribir y compartir. 

 Había cosas interesantes que incluían en sí unos puntos de vista con algunos matices quizá, como no adentrarse en la perfección del cuadro o con aguadas muy bien dominadas. Unos con unas técnicas más perfectas, otros aún por desarrollar lo mejor de su obra, pero en definitiva todos los participantes dando de sí lo mejor que han sabido hacerlo en este certamen. Eso es ilusionante, y eso es siempre un estímulo por parte del sindicato CCOO que da esta oportunidad de mostrar su arte a muchas personas, principiantes o no, que de otro modo no tendrían ese marco impagable de exhibirse tal como es el centro de una Ciudad Patrimonio de la Humanidad, con gran cantidad de personas en sus calles, y esa exposición común en la Plaza de los Irlandeses. El cuadro que recibió el primer premio me dicen que fue el de la calle Bedel, que da acceso a la Plaza de San Diego, con la Universidad Cisneriana de fondo. Recoge en sí las mesas de bar que se han hecho habituales desde hace años en la ciudad, como economía turística. A mí el cuadro, sinceramente, no me dice absolutamente nada. En ninguna dirección. Pero hay que reconocer que como obra, al retratar un hecho costumbrista del turismo alcalaíno del siglo XXI, recoge la realidad de su época. Y eso en el mismo día que se votaba en Cataluña y había una actuación contundente y violenta en calles y colegios. Ese cuadro, quieras o no, es una fotografía de la Alcalá de comienzos del siglo XXI, aunque ese bar normalmente está abarrotado de gente y en este cuadro sólo hay tres personas (lo que le hace más costumbrista que testimonio de su época), e igualmente es una fotografía de cómo se vivía en esa calle tal día tan importante en la Historia de España. No es normal el vacío de la calle Bedel, pero la sombra sobre la fachada universitaria me hace pensar que esa ausencia de gente se debe a que el boceto inicial se tomó en las primeras horas de la mañana y se desarrolló a lo largo de la mañana y primeras de la tarde, asíque puede ser engañoso ese vacío, pues sería en realidad: lleno, tres personas se encuentran ya desde primeras horas desayunando en la terraza del bar, en tal día como aquel, es como si no pasara nada. Sin embargo, esta última reflexión sólo es accesible al espectador si conoce la fecha en que se pintó el cuadro, la obra no indica nada de todo lo dicho, por lo que la primera reflexión, la del costumbrismo, me parece más cercana a su interpretación más correcta. Como sea, es un reflejo de esa Alcalá.

Como cada año, siempre hay pintores más conocidos en las exposiciones de la ciudad en el resto del año, e incluso reconocidos y premiados a varios niveles dentro y fuera de Alcalá. Este año, como mínimo estuvieron presentes las obras de Alberto Cerezo, Santi Álvarez-Dardet y Gonzalo Lechón. No ganaron premio, pero sus obras se atreven a dar esa visión de la ciudad que ahonda en mostrar algo más que una postal. Otros autores también lo intentaron e hicieron, como se puede ver en algunas de las fotos que os expongo. El cuadro de Santi me resulta especialmente inquietante y hasta cierto punto me recuerda algo a la visión que Van Gogh realizaba sobre innumerables paisajes urbanos y no urbanos. Una visión un tanto perturbadora de la calle Libreros, colorista, revuelta. Una visión que distorsiona la realidad para devolverla con una mirada a la que el ojo no accede en sus meras funciones de captar imágenes. Va más allá, transciende la imagen común para darnos algo más. Estos tres artistas mencionados tienen interiorizadas sus propias etapas creativas, y quizá estas obras, pese a estar realizadas expresamente para el concurso, deben entenderse dentro del conjunto de su periodo creativo de ese momento. Algunas de sus otras obras de estas épocas que yo haya podido ver me cuadran como algo que se podría relacionar. Por supuesto los cuadros realizados libremente, sin concursos, van más allá, son más osados, son más íntimos y conectan mejor con lo que está pasando por su ser, pero estos cuadros que han realizado tienen algo de ese momento creativo en el que viven actualmente.
Un buen ejemplo de cuadro cuyo autor ha querido ir más allá de lo que se ve con lo meros ojos es esa especie de desbarajuste en caos de todas las principales visiones de edificaciones históricas del centro de la ciudad. Sin orden ni concierto en una especie de nebulosa extraña que parece haberlos reunido para luego devolverlos como en una agitación que los hubiera descolocado, como un seísmo mental y metafísico, una aguada que desagüa la realidad. Cuadro tremendo y expresivo para mi gusto. Una visión muy personal de Alcalá de Henares que desmitifica los mitos de la patria chica, que pone a cada cosa en su lugar simplemente descolocándolas y agitándolas. Una agitación poderosa capaz de crear el desbarajuste que nos ha de ajustar. Que nos ha de recordar nuestra realidad. Quizá, en cierto modo, tal como yo lo veo, está en la cuerda del límite entre ese ensalzamiento del centro histórico que parece buscar las bases del certamen al elegir ese espacio, centro turístico que pierde su esencia para sus ciudadanos, y esa furia que se ríe con sarcasmo de lo frágil que es ese orgullo de glorias pasadas, de las que hablaba Azaña, cuando en la actualidad no nos damos cuenta de lo frágiles que son las rentas del pasado ante la fuerza del actual, de esa inestabilidad que es el presente al tener que enfrentarse siempre al futuro, problema que el pasado tiene minimizado, aunque no inexistente. Hay más Alcalá que el siglo XVI, me decía una pintora el día anterior al certamen, y ciertamente, así es. Quizá por ello también me llama la atención una idea ya un tanto usada, incluso por la serie de dibujos animados de los Simpsons, pero también por otros autores de cuadros, de hacer de una calle un río navegable. En este caso la Calle Mayor. Pese a lo usado de la idea me gusta el cuadro bastante, independientemente de su ejecución, que no me parece mala. Para mí refleja un sueño y una metáfora, en cierto modo una expresión de la realidad crítica con esta ciudad justo en su calle más transitada. La barca y los ríos han sido objeto de metáfora continua en la Literatura y el Cine, en los cuadros también. Puede tener innumerables interpretaciones, pero estas hay que ajustarlas en este caso a esa Alcalá de Henares de la que pedía hablar el certamen. De repente un cuadro típico de costas como las asturianas o las vascas de comienzos del siglo XX se nos cuela en esta Alcalá de meseta. Me dice muchas cosas este cuadro, pero dejo a reflexión propia de cada espectador lo que le diga a cada uno.

Hubo una vez más concurso de pinturas infantiles. Se anima así a los más jóvenes en sus capacidades creativas. Es una más de las formas para incentivar este tipo de actividades culturales que, ¿por qué no decirlo?, enriquecen nuestro ser ciudadano. No hace falta ser un gran artista, se sea de la edad que se sea, para poder compartir con los demás lo que te estimula, incluso siendo dentro de una temática fijada. Pensemos además que los dos cuadros más famosos de Goya sobre la Guerra de la Independencia, El 2 de mayo de 1808 en Madrid y El 3 de mayo en Madrid, son producto de un concurso de pintura que convocó Fernando VII entre pintores reconocidos para tener una obra pictórica que ensalzara la defensa y triunfos de los españoles frente a los franceses. Los cuadros no ganaron, de hecho fueron un tanto escandalosos porque en ellos no se reflejan gloria ni romanticismo heróico, sino actos y expresiones de barbarie desatada. De hecho los cuadros no vieron la luz hasta varios años más tarde de ser presentados a concurso. Goya los pintó para ver si conseguía dinero, pero también para amortiguar en su persona la represión de Fernando VII contra los afrancesados como él, que por otra parte era cuestionado por la Inquisición por La maja desnuda. Es obvio que Goya no pudo resistirse a dar un bofetón al pintar los cuadros como los pintó, pero lo que vengo a decir con esta anécdota es que, sin necesidad de ser o no ser autor conocido o profesional, de un concurso pueden salir obras dignas de ser compartidas y exhibidas, y es un placer que haya autores que se presten a compartir su arte en estos espacios abiertos y comunes de la ciudad. Todos aprendemos de todos en cierto modo. Nos retroalimentamos los unos de los otros.
En fin, como siempre en esta bitácora, las imágenes aumentan en el ordenador si se pulsa sobre ellas. Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, octubre 01, 2017

NOTICIA 1742ª DESDE EL BAR: QUIJOTECES SINFÓNICAS

Ayer, 30 de septiembre, hubo en Alcalá de Henares el sorprendente suceso de dos conciertos de música clásica a la vez. Uno de ellos fue en el Auditorio Municipal Paco de Lucía, con obras de Vivaldi, Bach y otros autores, que empieza a ser una cita clásica en el comienzo del otoño complutense desde hace unos pocos años. El otro concierto fue una total novedad, lo ofrecía la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas. Se trataba del segundo de una serie de conciertos reunidos bajo el nombre de gira y la temática de Rincones para el Arte: Quijoteces sinfónicas. El primero había sido un día antes, el viernes 29, en el Teatro Palenqué de Talavera de la Reina. En Alcalá de Henares eligieron como lugar emblemático el patio, antiguo claustro, del Museo Arqueológico Regional de Madrid, que en otros siglos fue convento dominico y también juzgado de primera instrucción. Serán treinta y seis conciertos en lugares emblemáticos de diferentes municipios todos a una distancia promediada de treinta minutos de Alcalá de Henares. Así pues, se trata de un ciclo musical sinfónico con temática cervantina, centrada en Don Quijote, y que aporta dar una vida cultural y uso cívico a diversos lugares emblemáticos de la comarca del Henares. La Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas, muy bien liderada por Fernando de la Casa, que por otra parte fue quien me invitó al evento, tiene en su espíritu estar al servicio de la comunidad de personas que forman la ciudadanía. Con ese afán de servicio y con total amor a la música montaron este ciclo de conciertos, cuya próxima parada será el 7 de septiembre en Velilla de San Antonio, gracias a la colaboración  de los ayuntamientos de Camarma de Esteruelas, Torres de la Alameda y la propia Velilla de San Antonio, más el Museo Arqueológico Regional, el grupo catalogado como Ciudades Cervantinas y los grandes almacenes comerciales El Corte Inglés de Alcalá de Henares.

Tal como explicaban ellos mismos en el programa, la novela de El Quijote no sólo innovó a nivel literario, es una de las primeras obras artísticas metaliterarias, metaculturales. Esto es: que transciende varios planos más allá de lo literario, incluso introduciendo al autor en la obra, y salta a lo largo del tiempo a otras artes como puedan ser cuadros, fotografías, teatro, cine, danza, esculturas y, desde muy temprano, la música. El universo del Quijote queda así inserto en una revolución cultural que hoy día nos es muy común, pero que para entonces era algo rompedor. Indudablemente un mundo tan enriquecido más allá del libro hace que nos llegue la obra de muy diferentes formas, percepciones, sensaciones, interpretaciones, narraciones... La Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas eligió un repertorio de ocho autores, en realidad de nueve. Telemann (Burlesque de Don Quixote, 1761), Boismortier (Don Quichotte chez la Duchesse, 1743), Purcell (King Arthur, 1691), Chapí (La venta de Don Quijote, 1902), Rubinstein (Humoresque de Don Quixotte, 1870), Massenet (Don Quijote, 1910), Minkus (Don Quixote, 1869), Antón García Abril (Canciones y danzas para Dulcinea, 1985) y Vangelis (La conquista del Paraíso, 1992). El último autor no estaba dentro del programa, del mismo modo que la obra no tiene que ver directamente con Don Quijote. Se trataba de una sorpresa para presentar y hacer tocar a la sección infantil de la orquesta, que tocaron como auténticos adultos experimentados. Hizo especial sensación un niño de muy corta edad tocando el triángulo. Esos dos últimos temas, además, aproximaban al Quijote no sólo a la música, si no también al cine. Justo el final te transportaba en un largo viaje con un crecimiento final que te hacía la sensación de haber avistado una tierra maravillosa tras muchos esfuerzos.

No era un repertorio obvio ni tampoco es fácil escuchar esta selección en concierto. Predominaba en la selección las oberturas, preludios e introducciones, aunque los dos interludios de la obra de Massenet me llamó la atención y me sumergió en ello. Las dos últimas interpretaciones fueron las más aplaudidas. En la colección de canciones y danzas de García Abril daba además cierto buen humor ver como uno de los violinistas afrontados al director de la orquesta disfrutaba con lo que tocaba al menear a ritmo la cabeza como en una especie de baile personal. Su buen humor se transmitía junto con su música.

La orquesta, dirigida por Radu Georghe Stan, está compuesta por cuarenta músicos, de los que veinticinco son la sección de cuerda. Precisamente una extensa primera parte de un poco más de treinta minutos (el concierto duró cerca de una hora y cuarto o poco más) fue fundamentalmente música de cuerda con unos muy pocos apoyos de viento. Fueron en general partes breves. Toda la instrumentación al completo sonó  a partir de la mitad de la velada, ahí si hubo mayor duración de las piezas. Dos secciones de violín con trece violinistas entre las dos, una sección de viola con cinco violas, una sección de cinco violoncelos, dos contrabajos, dos flautas, dos oboes, un clarinete, un fagot, dos trompetas, dos trompas, tres trombones y dos percusionistas.

El concierto mereció mucho la pena. Varios de los músicos eran estudiantes de conservatorio aún, otros, por lo que me contó alguna persona del público, no habían pisado el conservatorio, habían aprendido por otros medios, pero tocaron todos muy profesionalmente. Se les notaba el entusiasmo. Lo cierto es que traté de compartir la suerte de poder haber asistido con alguien, hasta cinco intentos de encontrar a alguien interesado para acompañarme, pero todas las personas contactadas tenían compromisos, la que aceptó se quedó dormida por lo que llegué a la puerta del Museo sin acompañante. Pero como todo ocurre por algo, coincidí en la cola de espera de entrada con una mujer a la que la chica que daba el acceso no la encontraba en la lista de invitados. Era la madre de una de las violinistas, creo que de Paula Alba, que habría olvidado dar su nombre para la lista, por lo que no tenía reserva. Como quiera que yo estaba detrás de ella viendo esta escena y viendo que la madre se desesperaba y entristecía por partes iguales, le dije a la chica que ella era mi acompañante. Así que vimos el concierto juntos en este extraño encuentro. Fue una compañía muy agradable y además se notaba satisfecha de poder ver a su hija tocando ante tanta gente. "Yo no sé de música", me dijo ella, "sólo le tiene que gustar", le dije yo. Y en definitiva creo que ahí está el espíritu de esta orquesta y de estos conciertos: compartir y disfrutar juntos. 

Yo lo disfruté mucho, excelente concierto. Novedoso y nada obvio. Con vigor y con delicadeza, el baile de la cabeza del violinista, yo creo que Daniel Verduras, era expresión del alma de todos los allí oyentes.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

martes, septiembre 26, 2017

NOTICIA 1741ª DESDE EL BAR: NUESTRAS COSAS COMUNES

George Bartoli, fotografía publicada en Le Monde, 21 septiembre 2017, mosso de escuadra frente a policía nacional.

El problema de Cataluña no es diferente del problema de Madrid, es el capitalismo. La reflexión exacta de Salvador Seguí, "el noi del sucre", secretario anarcosindicalista de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) a finales de los años 1910 y principios de los años 1920, era esa, aunque cuando hablé en la Noticia 1738ª de una Transición diferente documentada por Joaquim Jordà, con la que rocé el tema catalán, pero no entré de fondo aunque si de base, por duda en el recuerdo cambié una parte fundamental de su reflexión.

Pienso que si la gente se hubiera echado a las calles contra las reformas laborales de 2010 y 2012, y hubiera participado todo el mundo con el mismo tesón del 15M de 2011, del mismo modo como lo que estamos viendo ahora mismo en 2017 con gente muy entregada y activa para pedir el poder votar en un referéndum que aspira a crear un Estado-nación, quizá no estaríamos ahora mismo en la situación social degenerada en absolutamente todos los aspectos de esta España que se vienen viendo desde la crisis de 2008. A principios de este mes de septiembre se cumplieron diez años del aviso de crisis económica mundial, que se mitigó hacia finales de 2007 para reventar de verdad en septiembre de 2008 en lo que algunos historiadores quieren llamar ya la Gran Recesión. Tal como está planteado el actual asunto del referéndum por la independencia de Cataluña del 1 de octubre, ilegal para el Estado español y legal para las autoridades catalanas, gane el "sí" o gane el "no", gana el mismo sistema económico y social que no crea avances para las condiciones económicas, sociales y de vida de los trabajadores. La lucha obrera no se encuentra en la lucha nacionalista. Si partimos de la idea de la fraternidad universal propia de la izquierda y de la lucha de los trabajadores, esta se entorpece creando nuevas fronteras que ponen trabas a unos trabajadores hermanos por el mero hecho de serlo. El nacionalismo se fija en los derechos del nacido en un lugar o del arraigado en ese lugar un par de generaciones, y de los que no, no, sólo porque no han nacido en el trozo de tierra donde alguien crea que por nacer ahí se tiene más derecho en esa tierra. 

No se puede ignorar al millón de personas, según el diario británico The Guardian, que marcharon por las calles de Barcelona el pasado día 11 de septiembre, con motivo de la Diada, reclamando una independencia respecto a España. No se puede imponer ni un "sí" ni un "no", y quizá lo más inteligente hubiera sido dejar votar a las dos opciones y que cada parte potencie su opción con todos los medios de los que sea capaz de movilizar, una de las dos partes quedaría sin argumentos y se zanjaría la cuestión. Pero desde el mundo obrero lo que hay que dejar claro es algo de lo que no se ha hablado estos años: el problema social en Cataluña parte de un problema en el mundo del trabajo, en el mundo de la justicia social, en el mundo de los derechos ciudadanos, en el mundo de los servicios públicos, en el mundo donde se sienta una auténtica libertad. Uno de los grandes errores del gobierno popular de Rajoy desde diciembre de 2011 es haber creído que la mayoría absoluta que le duró de 2011 a 2015 le daba derecho a hacer cualquier cosa y después creer que tras 2015 la sigue teniendo aunque su gobierno actual sea en precario y con apoyos parlamentarios que podrían caerse con un soplido en el lugar adecuado. La táctica del PSOE de Zapatero contra el 15M en 2011, seguida y potenciada por el PP de Rajoy en años posteriores, esa táctica de ignorar a la calle, hacer las cosas porque sí, por el bien del pueblo pero sin el pueblo, como la reforma del artículo constitucional 135, o la innumerable tanda de recortes y reformas contrarias a lo que la calle decía, las familias decían, los profesionales decían, los trabajadores no profesionales decían, los estudiantes decían, etcétera, no dejaba más recorrido que el recorrido que vemos ahora. Cuando hay grupos sociales, entidades sociales, regiones enteras, que se sienten excluidos del sistema porque sus reivindicaciones no son atendidas (y recordemos que el PP ganó las elecciones de 2011 realizando innumerables promesas que después jamás cumplió e incluso hizo lo contrario, lo que le daba poder legal por ganar las elecciones, pero ilegítimo por no cumplir lo que prometió para ganar), cuando ocurre esa sensación de no tener rutas para obtener soluciones y mejoras en las propias vidas, la Historia está llena de que entonces se arrincona a los individuos, a las masas, hacia el camino de obtener esas mejoras por aquellos lugares que no se hubiera querido ir. Las represiones contra las manifestaciones y huelgas habidas entre 2011 y 2013 y la criminalización que hizo el gobierno de los que estuvimos ahí, fue brutal, hubo quien creyó que el surgimiento de Podemos en 2014 era la respuesta de esa búsqueda de otros caminos, los institucionales, ante las puertas cerradas, pero no, aquí vemos como una parte de España, Cataluña, encuentra esa ruta por la vía de la independencia se use o no las vías institucionales. 

Si se hace memoria, buena memoria, y se recurre a libros de Historia y a hemeroteca, lo más actual del independentismo catalán surge cuando el gobierno popular de Aznar manipuló con su control todos los medios de comunicación que pudo y forzó una campaña para apoyar que en las escuelas catalanas se arrinconara el aprendizaje del catalán. Si vamos a los resultados de las elecciones municipales de 2003 encontraremos que fue entonces cuando ascendió de manera espectacular el número de gobiernos en manos de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), y no con Zapatero como han querido desvirtuar políticos, periodistas y algún mal historiador. Fue el momento en que casi toda Girona tenía municipios gobernados por ERC por primera vez y cuando en diciembre se formó el gobierno tripartito entre Partido Socialista de Cataluña (PSC), Ciutadans pel Canvi y ERC, y que duraría hasta 2006, y que se renovó sólo con PSC y ERC hasta 2010 como Gobierno del Entendimiento. Tenemos ahí que ese gobierno con socialdemócratas y republicanos nacionalistas coincidió con el gobierno central del PSOE en España, y que en esa época se inició un proyecto de aumentar la autonomía de Cataluña con la idea de una mayor colaboración económica de los catalanes para sostener solidariamente a las regiones más pobres de España, tal como marcan las leyes, las regiones más ricas aportan más para ayudar solidariamente a las más pobres para que todos disfrutemos de servicios sociales públicos. Viene de ahí que una parte de España desmemoriada achaque el origen de un nacionalismo catalán muy activo y despierto hoy día en el PSOE de Zapatero, olvidando que el foco estaba en las políticas poco favorables a los intereses educativos catalanes del último gobierno Aznar, pues fue con él con quien ascendió el nacionalismo y no con Zapatero. Zapatero heredó ese ascenso y lo tuvo que gestionar ofreciendo más autonomía. La crisis económica de 2008 y la decisión de un tribunal superior ante la denuncia del PP de esa autonomía nueva frenaron ese proyecto político que buscaba reequilibrarlo todo. Al subir al poder el PP de nuevo, ahora con Rajoy, a finales de 2011, ese proyecto de más autonomía quedó suspendido del todo y luego, al gestionar la crisis económica, se reunió a las comunidades autónomas para pedir a Madrid y a Cataluña más dinero para poder ayudar a autonomías muy empobrecidas, como Extremadura o Andalucía. Fue ahí cuando Cataluña pidió más transferencias de impuestos a Cataluña para poder hacer frente a su propia sociedad y necesidades, pues también tenían problemas con sus sistemas públicos. La negación del gobierno comenzó la campaña que se basó en "España nos roba" y de ahí a nuevas elecciones y nuevos resultados donde ahora el nacionalismo clásico de CiU se rompió y surgió este gobierno muy nacionalista de Junts pel Sí (antigua Convergencia reconvertida sin Unió), ERC y la Candidatura d'Unitat Popular (CUP). La negación permanente de cuestiones económicas y su gestión se unieron así a un sentimiento nacionalista que desde 2014 se ha ido renovando cada vez con más fuerza hasta este punto actual en el que el gobierno catalán pretende celebrar un referéndum para la independencia unilateral el 1 de octubre, sin permiso del gobierno de España ni sus tribunales. Y de fondo: los innumerables casos de corrupción de unos y otros políticos, partidos y empresarios, bancos incluidos, de uno y otro bando: nacionalista catalán y españolista. Una corrupción que se ha llevado tantos millones de euros que, si no hubieran sido robados ni malversados, hubieran podido cubrir buena parte de esas políticas sociales y sectores públicos como para que no existiera un malestar general en Cataluña tan amplio, ni en el resto de España tampoco. Se debiera clamar en las calles, sí, contra todos los ladrones, que han robado a la sociedad entera y han puesto en peligro a todos en estas horas donde nadie sabe exactamente qué ocurrirá el 1 de octubre, pues no hay nada descartado. Son ellos, los corruptos, los ladrones que robaron al pueblo, son ellos los sediciosos, los alborotadores, los que han atentado contra España, y es contra ellos contra los que se deberían dirigir todas las unidades policiales del orden que ahora mismo se dirigen contra Cataluña, y digo "contra", pues vistas algunas imágenes uno querría decir "a", pero sólo le sale decir "contra", pues eso aparenta según lo que se ve por ahí. Y así poca hermandad hay. No se hacen hermanos obligando a ser hermanos.

Sé que muchos independentistas creen que la independencia es un modo más de combatir las políticas realizadas como las reformas laborales y los recortes de derechos, como la ley mordaza, y los recortes en los servicios públicos, pero creo que se equivocan. PDCat (actual antigua Convergencia) y ERC son partidos burgueses, uno democristiano y otro de izquierda, pero no socialdemócrata. Y lo que han dejado caer, de lo poco que han dejado caer, en sus intenciones de nuevo Estado es querer mantenerse en la Unión Europea (UE), mantener sus empresas, políticas económicas, etcétera.... Las políticas sociales sólo las lleva la CUP íntegras y estos no son mayoría. Me temo que aunque muchos entienden la independencia como herramienta de lucha por la justicia social, creo que no han analizado que el nuevo Estado en todo caso se construiría sobre las mismas bases económicas que ya tienen. El sólo hecho de querer estar en la UE les obligaría de hecho a mantener políticas muy restrictivas con lo social. 

Es un debate constructivo el que deseo proponer, nunca lo contrario. Personalmente creo que el gobierno central está haciendo pasos muy propios de una dictadura, como por ejemplo que la policía quisiera registrar la sede de la CUP sin orden judicial, por lo que tardaron seis horas en entrar, que se intervenga la correspondencia privada, que se entre en imprentas existiendo la libertad de imprenta por Constitución, que se haga por hechos consumados un estado de excepción que no se declara como tal por las vías legales en Cataluña interviniendo su economía, deteniendo cargos políticos e introduciendo una sobredimensionada cantidad de policías y guardias civiles que dejan al resto de España desatendida debidamente para que actúen a modo parecido a lo que haría el ejército en un estado de excepción legalmente declarado. Creo desde el principio que se debería haber permitido el referéndum y que los que sean partidarios del "No" que hubieran hecho campaña como los que lo hacen por el "Sí". Ahora mismo, tal como están las cosas, siguiendo ejemplos de la Historia, España ya está sentenciada a vivir unos años de resquemores y enrarecimientos que tarde o temprano desembocarán en algún enfrentamiento muy serio. De todos modos, creo que ahora mismo lo que habrá en breve serán muchas detenciones y una posible amnistía en 2018, si bien esto no fuese a otra cosa peor el 1 de octubre. Los hechos de la noche donde la gente tomó las ciudades y rodearon cuarteles y sedes de gobierno impidiendo que salieran los guardias civiles son importantes, y creo que significativos, la gente ya ha perdido el respeto a la autoridad, como por ejemplo rompiendo sus coches y robando sus armas de dentro. La guardia civil ha dilapidado la imagen de servicio al ciudadano apolítico que les costó años volver a ganar, sobre todo desde 23F de 1981, la han dilapidado esta semana volviéndose a meter en asuntos políticos por orden del gobierno, pero también es cierto que hubieran podido entrar o salir de cualquier sitio cuando hubieran querido si hubieran aplicado la fuerza, y la tienen más que suficiente, tienen armas, si no lo han hecho es porque el gobierno central no quiere mártires que levanten a toda Cataluña y parte del resto de España. Un asunto delicado de aquí al 1 de octubre y al 2 de octubre.

En todo caso de lo que yo hablaba es de que hubiera preferido un levantamiento igual de fuerte reivindicando derechos laborales y sociales en toda España antes que asistir a lo de crear o no un Estado-nación, pero esto como todo es parte de lo que cada uno siente y opina. Yo me siento más cerca de una lucha obrera... pero hasta el comunicado al respecto del sindicato anarcosindicalista CNT dice que su postura ahora es defender el referéndum no por construir un Estado sino porque sienten que hay que defender un derecho y unas libertades de decidir que se han pisoteado. Y lo cierto es que tras las detenciones de cargos políticos catalanes la semana anterior han aumentado las personas que desean participar de un referéndum. Para decir "Sí" o "No" es otra cosa, pero ahora se trata ya de un derecho a decidir. Se ha pasado a lo visceral de un sentimiento, que el gobierno de España haya dejado que eso ocurriera nos hace ver lo corto de miras que ha sido el gobierno del PP en todo este proceso y que sigue siéndolo. El recurso a la fuerza y la prohibición ha sido un error gravísimo. Ya no se puede volver atrás, pero aún se podría tratar de hablar, de dialogar y de pactar un referéndum con garantías jurídicas en una fecha donde eso sea realmente posible, hoy por hoy no lo es. En ese sentido estoy totalmente de acuerdo con, y recomiendo leer a, Mauricio Basterra en su artículo "Y lo triste es que es histórico", publicado por el periódico mensual El Salto. Lo malo es que estamos a cinco días del 1 de octubre y todo diálogo de última hora se dibuja imposible por el mero hecho de que el gobierno de España se ha enclaustrado en un "No a todo", que hizo famoso la URSS cuando no quería aceptar ni un sólo punto de diálogo con sus oponentes, mientras la otra parte, el gobierno de Cataluña, parece decir que su referéndum es democrático y aceptarán el resultado, mientras a la vez tienen infinidad de frases y gestos que nos hacen pensar que el resultado independentista ya está decidido, y digo "decidido" y no "votado".

 No se puede hacer una política donde se pretende encarcelar a novecientos alcaldes y todos aquellos políticos y funcionarios que tengan algo que ver, por lejano que sea, con este referéndum, no se puede encarcelar a todos los que lo apoyen desde Internet o desde la prensa, no se puede encarcelar a todos los directores de centros escolares que se vean en la tesitura de entregar o no sus llaves, a los mossos de escuadra que duden en sus órdenes, a los ciudadanos que se acerquen a votar (que serán millones), a todos los estudiantes universitarios que se declaran en huelga y se sientan en sus rectorados, a los carteros, a los mensajeros, a los empresarios por los que pase por sus manos papeletas, urnas, carteles o lo que sea, más en el caso de los empresarios donde su negocio es el hacer dinero con su empresa y no Cataluña con su empresa, ¿o es que no amparaba Rajoy el libre mercado y el dejar hacer hasta hace media hora? Y no, con esto último no avalo las tesis del capitalismo, lo que indico es una contradicción de un sistema que sólo parece que se basa en los intereses de unos más que en las leyes de todos. En definitiva, no se puede meter en la cárcel a millones de personas, ni es recomendable formar novecientas intervenciones municipales a modo de gestoras para su gobierno mientras sus ediles estén en la cárcel. No se puede decir que no haya antecedentes, lo hubo, tras la represión del gobierno republicano de derechas contra los huelguistas de octubre de 1934. Intervinieron ayuntamientos, sindicatos, partidos de izquierdas, ateneos... todos a la cárcel. Media España en la cárcel. Las consecuencias antidemocráticas de eso a lo largo de 1935 es lo que llevó a España a lo que ya conocemos desde 1936. También acumular fuerzas del orden público en los puertos de Barcelona tiene antecedentes, los tuvo en mayo de 1937, también en otros momentos, y sus consecuencias represoras dieron por fruto el fracaso de la sociedad y su derrumbamientos a corto y medio plazo. Más le vale al gobierno ser dialogante, tener mano abierta, comprender lo desatado en Cataluña, permitir un referéndum con garantías, sea cual sea la postura de cada cual en esto... yo ya digo que preferiría hablar de derechos laborales y sociales más que nacionales, pero es cierto que aquí se han dado una serie de factores que nos llevan al engañoso punto donde hay que defender el referéndum como defensa de la libertad democrática, pese a que de fondo esto lleva a una nueva nación que nada tiene que ver con la libertad, pues esta empieza porque los trabajadores no dependan de la amenaza económica de empresarios, bancos y políticos. Y esa se da en España y en Cataluña. En España y en Madrid. En España y en Murcia. En España y donde se quiera decir.

Queda también reflexionar sobre un 2 de octubre en una hipotética independencia, más o menos dolorosa, con o sin capítulos conflictivos. Si pensamos un poco en los mapas presentados por los independentistas en sus carteles del Proceso, la Cataluña que piensan independiente incluye territores de Aragón limítrofes con Cataluña, los territorios completos de la Comunidad Autónoma de Valencia, las islas Baleares y los territorios franceses de Rosellón y Cerdeña que si bien estos territorios franceses durante una parte de la Edad Media y de la Edad Moderna fueron parte de Cataluña, hace siglos que no lo son. El resto fueron parte del Reino de Aragón, aunque faltaría la inclusión completa de Aragón. En realidad lo que reclaman son los territorios que ellos consideran de herencia catalana y que lucharon por una causa común a favor del candidato Austria por la corona española en detrimento del candidato Borbón, que ganó esa corona, en la Guerra de Sucesión de 1700-1715, que por otra parte es uno de los mitos fundacionales para el nacionalismo catalán, que celebran merced a ello la Diada cada 11 de septiembre. Por cierto que ese 11 de septiembre más la festividad de La Merced el 24 de septiembre son fiestas catalanas que han ayudado a mostrar concentraciones de gente que le ha venido bien a la causa nacionalista. Como sea, la inclusión de todos esos territorios como parte de una Cataluña independiente nos hace pensar que de lograrse esa independencia tendríamos un problema siempre pendiente con Cataluña a costa de un interés expansionista por territorios que considera suyos en España y Francia, sin interesarle mucho, parece ser, lo que la gente de estos lugares tengan qué decir al respecto, como ocurre con el Valle de Arán, que desde hace muchas décadas quieren ser un territorio considerado al margen de Cataluña y no lo logran.

No es alagüeño tampoco que personas de apariencia de ultraderecha, aunque parece ser que según la prensa al menos una era del PP, se reunan ante las puertas de un encuentro de Unidos Podemos en Zaragoza para cercarles y parece que para lincharles, pues al menos a una de las miembros del gobierno de Aragón la agredieron con una botella en la cabeza. Más vergonzoso es que la prensa como El País diga que estas personas eran personas que ondeaban banderas de España, pasando por alto que era más que eso. Los agresores ondeaban una ideología muy clara de España donde todos los que no piensan como ellos, en este caso esta parte de la izquierda, no son españoles, pues no los respetan. Recordemos que en 1936 hubo españoles de bandera ondeada que serían capaces de pegarle un tiro en la cabeza a su oponente ideológico y dirían que "es que no era español". Hay que reconocer una realidad, no sólo la guardia civil ha dilapidado su imagen democrática de servicio público al margen de la política al obedecer al gobierno interviniendo en Cataluña de una forma bastante política, la bandera de España, tan unida en muchas mentes a una determinada ideología, unos porque así la veneran y otros por cuarenta años de dictadura de Franco, también ha dilapidado parte de su paulatina aceptación más o menos por todos sobre todo gracias al deporte como algo que unía en ella. Este grupo agresor contra la izquierda que defiende un referéndum con garantías y a la vez defiende que Cataluña se quede en España, con más autonomía, con federalismo o con confederación, con la fórmula mejor para todos, pues esos agresores contra estos usaron la bandera y cánticos con ritmo de grada de fútbol proclamando su españolidad. Lanzaron una botella, y golpearon con ella, a un miembro del gobierno de España en Aragón, de Unidos Podemos, pero miembro del gobierno. La pasividad del gobierno central ante este hecho, gobierno en manos de los conservadores del PP, hace sospechar lo peor. Hoy partieron nuevos efectivos de policías y guardias civiles a Cataluña, a Barcelona. Salieron de toda España. En Córdoba esta policía recibió una arenga y una despedida con más banderas de España que podrían hacer sospechar que van contra Cataluña y contra la izquierda, no para mantener la paz y el orden si hubiera disturbios, y en otros puntos han ocurrido hechos similares. Hay guardias civiles que han partido rodeados de banderas de España, y ellos mismos las llevaban a la vista en sus coches en los parabrisas, mientras la gente gritaba: "a por ellos". No es de extrañar que el Ministerio del Interior se haya querido desligar  de esto y pida que se evite, pero esa respuesta es tan tibia que hace pensar en pasividad y en que no existe garantías de seguridad ni para catalanes ni para los que somos de izquierdas. Se puede leer, por ejemplo en El Diario. Ahora bien, corear "soy español" y "a por ellos", animar con ello a policía y guardia civil y a la vez atacar a partidos de izquierdas (y yo que me he manifestado bastantes veces y sé que la policía, sean dos o sean diez, podría haber reaccionado antes de que se lanzara esa botella si hubieran querido y no lo hicieron, lo que vuelve a hacer parecer que hay pasividad), pues decía que corear esas consignas y a la vez en esos contextos, sólo hace pensar que hay una parte de la sociedad que con este asunto catalán piensa que existe un "nosotros" y un "ellos", y que "nosotros" debemos atacar a los "ellos", lo que en definitiva da la razón a los postulados independentistas de sometimiento y de fascismo rancio que huele a naftalina, mano en alto al estilo disimulado del siglo XXI.

El referéndum del 1 de octubre no tiene garantías jurídicas, y ya no porque lo permita o no lo permita el gobierno central o por lo que diga o no tal tribunal. Como decía algún abogado catalán, la legitimidad la da el pueblo, y la legitimidad internacional comenzará cuando haya países que lo reconozcan, y siempre hay novios y novias, véase por ejemplo el hipotético caso de Rusia. Geopolítica contra la UE, que se llama. Actos ilegales fueron por ejemplo las manifestaciones de Comisiones Obreras durante el franquismo, y nadie diría hoy día que no fueran justas sus reivindicaciones. La ley no tiene porqué ser justa ni acorde con el poder de la soberanía popular, reconocida en tantas constituciones del mundo. El referéndum no tiene garantías jurídicas ya no tampoco por no saberse nada de las urnas o de las papeletas aún. No las tiene porque no hay censo, y sin censo no se puede saber cuántos votantes hay, quienes pueden votar, dónde pueden votar, no se sabe si alguien vota o no vota, y si vota: cuántas veces vota, si votan los muertos o si votan personas inexistentes, o si votan quienes no vivan en Cataluña, o si votan personas sin uso de razón por enfermedad, accidente o edad, o si alguien vota en varios colegios o en varios municipios. Sin censo no hay garantías democráticas, también en las dictaduras se vota, votar no garantiza la democracia. La democracia se construye con el voto, pero el voto no es algo que se pueda hacer sin garantías, y esto en cualquier sistema que se vote democráticamente, sea parlamentario, asambleario o lo que sea. Tampoco tiene garantías jurídicas porque los designados para formar la Junta Electoral no admitieron el cargo, así que no hay Junta Electoral, y sin esta no se puede garantizar ni la fiabilidad de un censo, que ya hemos dicho que no existe, ni su uso, aunque no existe, ni que los resultados que se comuniquen desde los colegios electorales sean los reales y verdaderos, ni que controle que no haya pucherazos o irregularidades, etcétera. Sin Junta Electoral tampoco hay garantías democráticas del resultado. Tampoco parece democrático que se afirme que aunque voten dos personas en toda Cataluña, si estos votan "Sí", se procede a la independencia de esa toda Cataluña compuesta por millones de personas. No existe pues un concepto de mínimos proporcionales de participación exigibles.  

Pero es cierto que los actos del gobierno central han transformado todo el asunto en una defensa de votar en el referéndum como defensa de las libertades sociales en Cataluña, y no tanto en la defensa del nacionalismo para crear un Estado-nación. Insisto, se debiera permitir el referéndum, pero uno nuevo, acordado, pactado, con garantías jurídicas y dejando la puerta abierta a uniones federales o confederales si ganara el "sí", o incluso de más autonomía si ganara el "no". Un referéndum donde ambas partes hagan campaña. Pero claro, la propia Constitución española contiene el artículo que habla de la indivisibilidad del Estado, por lo que todo es más complejo de lo que se piensa en lo jurídico. En los acontecimientos sociales y políticos es otra cosa. Siguiendo el camino que seguimos me hace pensar que vamos a la confrontación enquistada que ya estallará a corto o a medio plazo, y lo peor es que viendo determinadas actitudes de una parte de la sociedad, puede que de rebote hay quienes diciendo "España", estén diciendo en realidad: "España de derechas, nosotros, y antiespañoles todos los demás, los de izquierdas y los nacionalistas, ellos". Y me temo que en esa "España"  no sé si quedarán cunetas libres del pasado para caber todos los "ellos" a mirar pasar el paso de aquellos.

Bueno, de todos modos, compañeros, lo nuestro (lo vuestro y lo mío) sabéis que es una historia de amor con cerveza y libertad de decirnos nuestras opiniones con franqueza a sabiendas de que no hay conflicto entre nos.

A mí lo que me preocupa más ahora mismo no es este asunto, aunque este asunto sea importante. En mi día a día existe el desempleo sin ingresos.