miércoles, abril 26, 2017

NOTICIA 1699ª DESDE EL BAR: LITERARIO EL CERTAMEN

De todos los actos posibles de este mes de abril dedicado a las Letras uno se decantó el pasado día 19 por ser espectador del encuentro poético del Corral de Comedias que organizaba el poeta Martínez Morán con las poesías y presencia de la joven Ángela Álvarez Sáez y del veterano Javier Lostalé, acompañados muy acertadamente por la violinista Sandra Sardi (con quien yo mismo años atrás hice algo de literatura recitada junto a El Artista del Hambre en Guadalajara) y Marco Antonio Moreno con la flauta y con instrumentos más exóticos. También había una actriz, Marta Gutiérrez-Abad, que interpretó corporalmente muy bien y recitó... bueno, como casi todos los metidos a actuar interpretan los poemas, cosa de la que ya hablé en el pasado, el año pasado, precisamente, y a ello remito. El día 20 me decidí por ser espectador, y al final me animé a recitar al final de acto en el encuentro de poetas que organia Cristina Penalva todos los días 20 a las 20:00 h. en el bar La Oveja Negra. Un pequeño acto íntimo, por el número de asistentes, y anónimo en lo que mi participación respecta a voluntad propia, en un día que rebosaba de actos literarios por toda Alcalá de Henares, algunos de mucho postín. Los que estuvimos lo disfrutamos. Todo sea que posteriormente invité a unas amistades editoras a tomar algo con aquello de estar a horas de mi cumpleaños. Como sea, no es que no me hubiera interesado asistir a ningún otro acto, aunque algunos me parecían impostados. Seguí, como cada año, la entrega del Premio Cervantes por la televisión, este año a Eduardo Mendoza, y hubiera sigo interesante escucharle en otros ámbitos lo que tuviera que decir. 

Pero de todo este mes quizá mi participación sí planeada en uno de estos actos no era en Alcalá de Henares. Cada cierto tiempo me da por participar de concursos literarios. A pesar de tener un gran éxito de lectores y de gustar bastante mis libros o mis recitales y otras cuestiones de mi literatura, hasta el momento en ascenso constante, no gano premios literarios desde mis años universitarios. En algún caso he conocido con posterioridad a alguno de los que fueron jueces en alguno de los concursos, y algunos casos me supe a las puertas y me supe rechazado porque a veces hay quien ha de ser honesto consigo mismo a la hora de juzgar y no seguidista de lo que creen que se quiere que se juzgue. Allá cada cual. Cuando he perdido siendo los jueces sinceros con ellos mismos me ha parecido justo. Y cuando no... sólo comentar aquel premio donde el que ganó, ganó por cuestiones más políticas que literarias. Y no menciono mucho más. 

Mi mayor premio es compartir mis escritos y ver que estos son aceptados y gustan. Es hacer disfrutar o sentir al lector. Lector que vuelve, lector que me premia. Y escribo no por ser premiado, pero es hipócrita quien diga, presentándose a concursos, que no le gusta ser premiado. Una cosa es que te guste, otra escribir para ser premiado, pues sí, hay quien escribe como "profesional de los concursos", hay quien trata de "vivir" de ello de concurso en concurso. Escribo, yo, para crear historias y para expresarme conmigo mismo, a la par que deseo compartirlo. Es bello compartir emociones, reflexiones o aventuras imaginadas, hacer viajar por los mundos imaginarios al otro, aquellos mundos que tú has creado porque deseaban viajar por ellos. Hubo unos años no muy lejanos que no escribía ya para concursos, pero el año pasado lo volví a intentar, básicamente porque necesitaba dinero y no había manera de conseguir un trabajo. No gané. Este año, por la misma causa y por el afán de ver si algún jurado me reconocía el mérito que ya me reconoce quien a mí se cerca a leerme, me decidí a participar en dos concursos de municipios de la Comunidad de Madrid que no eran Alcalá de Henares, ciudad mía donde las instituciones tienen la bendita costumbre de no reconocerme, no contar conmigo, no anunciarme cuando alguna vez me presenté voluntario a ellos. Amo una ciudad que me ama-desama, según de qué ciudad de Alcalá de Henares hablemos. Ya sé que estoy escribiendo un poco como Max Aub (bendito recordado del Instituto Cervantes antes los desagravios de Madrid ciudad con él en estos días). También para Alcalá mandé a concurso un poema, se resolverá eso en mayo, pero cometí el error de no mirar las nuevas trifas postales y no sé si por unos céntimos el servicio de Correos se apiadó de mí y entregó mi obra. Váyase a saber si estoy o no participando. Cuando pase Mayo se sabrá, para bien o para mal, pues incluso no ganando ya daría igual si les llegó o no llegó. 

En general de los concursos literarios, de los grandes concursos literarios, habló mucho la revista Babelia, en el reportaje ¿A quién sirven los premios literarios?,  buscando allí el lado oscuro de ellos. Hace ya muchos años que se habla de premios dados de antemanos a determinados autores y de editoriales que presionan para que ganen autores que al publicarlos les garanticen ventas, o sea: que sean famosos, independientemente de la calidad de su nueva obra. Yo cuando trabajé de archivero con los fondos de la agencia Carmen Balcells en el Archivo General de la Administración, leí unas cuantas cartas y documentos respecto a todo esto, porque mi profesión me obligaba a leer todo aquello para poder archivarlo correctamente, y puedo decir mucho y muy determinante, pero me voy a abstener por esta vía, aunque estando en un archivo son documentos que van a hacerse públicos en cuanto ya estén perfectamente catalogados. No van desacertadas algunas de las opiniones de los autores que hablaban en el reportaje de Babelia, mientras otras de ese mismo reportaje juegan a parecer acertadas o mejor dicho, ciertas. No deja de tener significancia lo que Aparicio Maydeu dijo en aquel reportaje del sábado 11 de febrero de este año, que aquellos que persisten en participar en concursos literarios sin ganar y más bien soliendo perder dinero en impresiones y envíos, tal vez viajes, con el panorama actual de los grandes concursos literarios lo hacen por un 20% de ingenuidad y un 80% de ego. Como sea, los autores que allí participan dicen que el Premio Anagrama es el más fiable. Bueno, ellos sabrán.

Los pequeños concursos literarios, los modestos, aparentemente son también otra cosa. Aunque es cierto que incluso en estos, si hay alguna escuela literaria en el municipio, o barriada, o si los partícipes se repiten cada año y ya se conocen sus propios estilos, o si alguien no ha sido "elegante" a la hora de guardar el secreto del nombre del autor en sobre cerrado, también se pueden trucar. Al margen de trucos o no trucos, una de las cosas legítimas que hacen muchos concursos literarios es entregar las obras candidatas a unos lectores que previamente hacen una selección según sus gustos y luego entregan esta selección a los que realmente serán el jurado del certamen, dando por caso que los jurados en realidad no leen todas las obras. No lo hacen todos los concursos literarios, pero no es una práctica inexistente ni poco común, sobre todo si el número de obras es elevado. No se tiene porqué especificar en las bases, ni siquiera si el jurado decide hacer una primeraa criba leyendo sólo los primeros párrafos.

No me gusta tampoco cuando en los concursos pesan razones políticas o editoriales, y no literarias. O cuando se valora por cuantía económica más a la prosa y menos a la poesía, como si hacer poesía fuera algo fácil y menor, o como si la poesía no se merecíera una atención en importancia como la prosa. Aún menos me gusta cuando el concurso lo crea una editorial para publicar un libro donde todos son publicados, con la idea de que que todos compren el libro, y estos concursos también existen. Es un engaño, aunque no hacen nada ilegal.

Vengo hoy de la entrega de premios del XXXIII Certamen Literario Manuel Vázquez Montalbán, que celebra cada año la cercana población de San Fernando de Henares. Como se ve estos daban tres premios a prosa (dos a relato corto y uno a literatura express) y uno único a poesía. La cuantía del premio no era mucha, pero el certamen me parecía interesante, sobre todo teniendo tantas ediciones a cuestas. No gané, yo sólo participé en poesía, eso de entrada. Ganó en express un hombre que estuvo varios años en un taller de escritura, en finalista de relato un chico que escribe guiones publicitarios y suele presentarse y ganar concursos literarios, el premio ganador de relato un profesor de instituto joven que no suele escribir, según él, y en poesía una chica que suele presentarse y ganar todo lo que puede de certámenes literarios. Lo cierto es que de la chica sólo lo sabemos porque lo dijo el finalista de relato. Dió tantos detalles de ella que casi parecía que fuera en realidad él, pero no podía acumular premios, según las bases del certamen. No sería raro que algo así ocurra. Yo nunca lo he hecho, ni deseo, pero sí he conocido a lo largo de mi vida gente que se ha presentado en concursos en los que no se puede presentar varias obras por estar así establecido en las normas como si fuera otra persona y apañarlo con un amigo o amiga si gana. Bueno, puede que el chico nos estuviera diciendo la verdad, que se conozcan y que ella no pudo venir porque tal vez no recibió el correo donde le dijeron que era ganadora. Lo cierto es que si lo hubiera recibido y aún así no hubiera querido ir, es un poco fastidioso para el resto de participantes, aunque sea algo, el premio, que probablemente sea merecido y sin tacha. Al no ir, pierde el premio, pero este no pasa a nadie, queda desierto. Bueno, una lástima que esta chica no pudiera ir. Me hubiera gustado escuchar el poema, ya que yo participé con poesía esta vez. Yo sabía que no gané, porque no me avisaron de ello, pero fui a la entrega de premios precisamente para escuchar a los ganadores, especialmente el poema ganador. No por otra cosa que porque me gusta conocer otras voces. Por eso mismo suelo ir a recitales que no son míos. Tengo mis inquietudes y curiosidades.

En este certamen, cuyo acto se celebró en la biblioteca municipal, única que tienen, no había periodistas locales, ni las políticas vestían de gala, ni usaron discursos de autopromoción. Eso me gustó mucho. La sinceridad y la cercanía. Habló un bibliotecario (que fue secretario del jurado), Catalina Rodríguez (alcaldesa por San Fernando de Henares Sí Puede, donde está Podemos, creo que fue jurado del concurso, pero no estoy seguro) y Donata Galán (concejala de Cultura, del mismo partido que la alcaldesa y jurado en este concurso). Estaban también los otros miembros del jurado del concurso, que eran el director de la biblioteca municipal, llamada Rafael Alberti, el ganador de relato del año anterior y un profesor de instituto de secundaria del municipio. Me gustó la franqueza de la alcaldesa al reconocerse lectora, pero al declararse no entendida en el Arte, no creadora de Arte, por lo que admiradora de quienes creábamos Arte, como es la Literatura. Sabía, eso sí, lo que le gustaba y lo que no. Esa franqueza no la suelo yo escuchar en Alcalá de Henares y otros municipios. Y es algo de agradecer que se sea sincero. No pasa nada, sobre todo porque la gran mayoría somos así con unas y otras cosas. Además eran muy cercanas a la gente y les preocupaba más compartir y conocer lo que los presentes podíamos decir, que crear un discurso pomposo. Eso es hacer ciudadanía, y eso lo echo en falta en Alcalá de Henares, en sus actos oficiales, como lo era este mismo.

De los ganadores sólo diré que la obra del relato express a mí no me pareció un relato, me pareció una reflexión emocional, aunque el jurado dijo que ganó por unanimidad. Habría que ver cómo era el resto, pero en principio a mí aquello me pareció un conjunto de aforismos, de reflexiones construidas a partir de un patrón muy propio de lo que él mismo declaró: un taller de escritura. Bueno, mejor para él si tanto ha logrado transmitir a tanta gente. Del finalista del relato diré que los primeros párrafos que nos leyó (no más) me parecía mucha acción muy bien ligada entre sí, excesivamente puesta en escena tan pronto, pero sin mostrar en principio cualidades técnicas literarias como para ser finalista. Es cierto que habría que leer el relato entero. En principio a mí me parece que es una historia bien construida en cuanto a hilvanar bien la acción, pero falta de recursos. Atrae, lo que es propio de un guión, y no hay que olvidar que él mismo es guionista. Del ganador del relato pues hay que reconocer que tenía un manejo del idioma, del léxico, de las sintaxis, muy rico, erudito y a la vez claro. Tenía un sentido novelesco. Al menos en los primeros párrafos este autor merecía la pena, pero hay un "pero". Su relato era de ficción histórica, ambientada en la América española colonial, con los monjes que defendieron a los indios. Como historiador diré que estaba llena de tópicos, lugares comunes, imágenes un tanto infantiles pero con palabras adultas, por lo que daban el pego, y que para un lector no muy conocedor de la Historia pero que le convezca lo verosimil, le podría valer. Técnicamente es muy bueno, pero en el contenido tal vez está muy imbuido de ideas poco profundizadas en la Historia, a pesar de ser, o quizá por ser, profesor. Y en cuanto a la poesía no puedo decir nada. No vino la ganadora. Como sea, felicito a los ganadores y que sigan por estos caminos. A ver si nos seguimos viendo y algún día podemos participar de algún proyecto común, porque las ganas de escribir y de compartir es lo que más cuenta en todo esto.

Participaron ciento seis personas, u obras, y un asistente preguntó si podían hablar de alguna de las obras no ganadoras del premio. Ninguna de las personas del jurado pudo decir nada. Decían no acordarse. Ahí sí noté algo extraño, porque pareciera que no hubieran leído todas, si no una selección. Si yo leo textos en treinta días, por muchos que sean, recuerdo aquellos que se han significado más en mi mente porque me hayan gustado o disgustado o me hayan hecho reflexionar sobre algo. Me resulta increíble que de ciento seis obras ninguno de los cinco miembros del jurado (o seis si la alcaldesa también lo fue) recuerde ninguna ni pueda hablar de ninguna otra que no sea alguna de las cuatro ganadoras. Eso sí me pareció muy raro y hasta cierto punto increíble, aunque no imposible. Además, las personas que más leen, son las personas que más recuerdos retienen, eso es un hecho psicológico comprobado desde hace más de un siglo. Pudiera ser que se hayan juntado cinco amnésicos, o que tal vez se las leyeron demasiado rápido o demasiado sin la atención debida. Eso podría explicar algo este suceso. No sé. Siendo buenos habrá que creer en principio que se leyeron todo, como ellos afirmaron al responder, y que no se acuerdan de nada.

Y supongo que esto es todo lo que tengo que decir por hoy. Me imbuyo en estudiar la oposición a archivero, aunque en mi casa el ambiente no suele ser propicio para estudiar al tener que atender yo las tareas personales de mi madre, las de mi tío y las mías propias prácticamente todos los días. A veces empear a estudiar y que te pidan tal o cual asunto evita que te puedas volver a centrar. Pero también es cierto que pienso que hace unos años estaba con la teoría más fresca en la cabeza, aunque actualmente en la práctica, por haber ejercido, me siento mucho más que fuerte. Tal vez esto esté abocado a otra puerta cerrada. ya se verá. Necesito fortalecer la teoría y se hace difícil. Por otra parte, pienso que sería interesante, después de tanto tiempo, montar alguna iniciativa literaria nueva que poder compartiros, pero esto, si se produce, ya se verá. Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, abril 23, 2017

NOTICIA 1698ª DESDE EL BAR: LA GUARDIA



Tras mi 38º cumpleaños el pasado día 21, a petición de algunos de los lectores a través de una red social, os escribo un relato:

LA GUARDIA

La vía estaba llena de cruces donde colgaban los cuerpos a esas horas ya exhaustos. Estaban clavados y atados de pies y manos. Les habían colocado a la vista de los viandantes, lejos de la sombra de los árboles. Llevaban horas expuestos a la insolación con sus heridas abiertas atravesadas de clavos. Los guardias habían recibido la orden de permitir que les acercaran un solo cazo para beber, antes del mediodía, pero el sol ya estaba bajando en la tarde. Aquel cazo llevaba vinagre. No habían comido nada desde el día anterior al cumplimiento de la condena. Sólo uno de ellos tuvo suerte de morir horas antes. El verdugo que le clavó equivocó el lugar del golpe entre los huesos de su muñeca y le había seccionado la arteria. Se desangró rápido, a pesar de que duró unas horas, al menos la pérdida de sangre permitió que entrara en un sueño que le hizo olvidar el dolor. Se podía tardar varios días en morir, expuestos además al dolor de huesos astillados y hemorragias internas, pues para evitar que pudieran ser desclavados por amigos o familiares les habían roto a mazazos a unos las rodillas y a otros los tobillos. Hubieran necesitado llevarles a cuestas, les hubiera dificultado tanto tal intento de liberación que los guardias lo hubieran tenido fácil para matarles a espadazos. Uno de ellos era un violador. Dos habían participado de un asesinato. Otros dos de un robo. Cinco habían asaltado a una patrulla romana sin gran éxito. El cuarto contando por la izquierda había ayudado al esclavo de un hombre influyente para que buscase su libertad, de la que ahora estaría gozando rumbo a algún puerto o playa del sur del mar. Uno de ellos había recibido pedradas mientras portaba su cruz a aquel lugar donde se les colgó a ojos de los viandantes. También había sido escupido. Seis tenían preparada una sepultura que sufragarían sus familiares o amigos si aquello fuera posible. Cinco contaban en su condena con la quema de sus cuerpos y el aireamiento de sus cenizas. Pero para eso, habían de esperar la muerte. El que murió, que había sido el apedreado, que había sido el violador, podría haber sido ya descolgado, pero el gobernador deseaba que ese cuerpo en concreto se amoratase y pudriera antes allí arriba, aunque no tanto que infectara el aire trayendo alguna plaga. Por la noche, sin que se percataran los guardias, un zorro sería lo suficientemente atrevido como para encontrar algo de carne mordiendo sus pies.

La noche era fresca y apenas les quedaba ganas ya para gemir. Los guardias se habían alejado un poco para calentarse en una pequeña fogata y la ayuda de unos mantos. A lo lejos se veía encendida la luz de alguna de las casas de la ciudad. Era una noche rutinaria de guardia. Nadie iba a venir a por aquellos infelices a los que sólo la muerte les reclamaba ya. Tampoco era momento ya para que alguien continuara su camino por aquella vía si es que alguien estaba de camino por esa vía. Por eso fue extraño cuando Cayo creyó oír la voz de alguien llamándole al otro lado de la hilera de pinos bajo cuya sombra habían comido al mediodía. Su compañero dijo no haber escuchado nada. La voz estaba allí junto a un extraño sonido musical cuyo instrumento no reconocía. Cayo se levantó sin que le siguiera su compañero. Bajó el pequeño desnivel de tierra que llevaba a los pinos. Allí no se veía a nadie, y sin embargo volvió a escuchar la voz. La había oído ya tres veces. El romano dio un par de pasos cautamente tratando de agudizar su visión a través de la noche.

–Romano –oyó–, soy tu escritor.

El soldado no entendió qué quería decir aquello, como tampoco vio a quien lo pronunció. Estaba tan confuso como intrigado. Seguía andando con sigilo, en una calma tensa que le llevaba a poner su mano sobre la empuñadura de su espada. Sin embargo, debía estar aburriéndose en aquella guardia de custodia de los condenados. Hubiera sido totalmente tedioso volver a decir quien era quien le hablaba. Directamente, mientras escuchaba un disco de música, sacó del escenario al romano y le sentó en las butacas de un cine. Hubiera sido extraño sentarle con sus ropas militares del siglo I antes de Cristo. Aunque la película estaba empezada, hubiera causado gran impacto entre los otros espectadores, tan del siglo XX, verle allí con aquellos atuendos. Le puso una camisa con estampados mientras le ponía a ver en las imágenes de la pantalla a sus propios custodiados crucificados. Su compañero seguía calentándose en la fogata dentro de aquella película. Pudiera ser divertido devolverle, como espectador, otra vez sus ropas de soldado romano. Por un minuto le dejó así en la butaca haciendo que el resto de espectadores lo tomaran por algo normal y corriente, tanto que no les llamara su atención. El romano no comprendía muy bien que eran todos aquellos hechos fantásticos. Paralizado trataba de encauzar mentalmente todos los sucesos. ¿Qué era aquel lugar y por que estaban atrapadas las personas con las que acababa de estar dentro de aquel extraño mural dotado de movimiento? ¿Cuál de los dioses y por qué decidió aquello?

–Cayo –volvió a oír–, ¿quieres verte en la pantalla?

Cayó volvió su cabeza rápidamente a sus lados para descubrir quien de aquellas personas había dicho aquello. Una hilera de butacas vacía le distanciaba de una pareja que observaban el mural como él y por detrás, pequeños grupos de personas haciendo lo mismo como si a nadie le importara los hechos maravillosos que allí estaban pasando. Por un instante vio su propia cara enorme y gigante mirándole de frente desde la pantalla, como un espejo, pero sin ser un reflejo, si no más bien haces de luz que no paraban de moverse al mismo ritmo y precisión que sus propios parpadeos humanos. Tal vez hubiera estado bien darle otro salto sin más. Hacerle aparecer sin más en la sala de partos donde un médico, tras lograr hacer nacer a un niño, sacase una pistola de su bolsillo y le disparase al niño en la cabeza. Él, un romano con sentido del deber, saltaría como un resorte sobre el depravado ser que hizo aquello para matarle con sus propias manos. Sin embargo, no se haría tal salto, aunque la idea de esos sucesos saltarían a la vez en la cabeza de Cayo mientras aún trataba de comprender porqué veía su cara en aquel muro. Sobresaltado al entender que alguien o algo pudiera mandarle a contemplar tal atrocidad contra un recién nacido, se levantó de súbito de su asiento y antes de que pudiera gritarle a aquel ser que trastocaba su espacio y tiempo apareció en mitad de un bosque con una trampa para osos atrapándole el pie por el tobillo. El dolor era insoportable. El hierro le había atravesado la carne y rozaba con el hueso. El soldado cayó a tierra gritando, pero de dolor. Sin entender porqué padecía aquello. Como era injusto, desapareció de allí, y se transformó en el simple recuerdo de alguien.

Desposeído de cuerpo y hasta de alma, habitaba como recuerdo en la mente de su madre. En sus últimos días ella perdía poco a poco estos recuerdos, aunque él siempre habitaba en ellos como un eterno niño al que se le negaba la existencia como soldado y se le borraba todo atisbo de haber existido alguna vez su propia realidad amando a su esposa o custodiando a los crucificados de la vía el día que oyó una voz entre los pinos que le dijo “romano, soy tu escritor”. Nada habría ocurrido en su vida, salvo lo que hubiera ocurrido de niño junto a su madre. Ni siquiera existía ya lo que él pensó o sintió, si no tan sólo lo que su madre anciana le otorgó pensar y sentir en su imaginación. El tiempo inexorable fue borrando incluso estos recuerdos, hasta que un día la inexistencia de la madre le borró de toda existencia posible. Sin noción de nada, siendo la misma nada, Cayó tuvo la extraña sensación de fortuna de interiorizar la nada absoluta que por unos segundo llegó a ser al volver a la vida de golpe con su cuerpo y alma, y sus propios recuerdos y los recuerdos de su madre, totalmente sano, aunque absorbido por una extraña luz que le levantó del suelo para ascenderle al interior de un extraño aparato volador donde unos seres que en nada se asemejaban a los dioses le observaron por unos momentos antes de que se desplazaran por el cielo y le dejaran frente a otros tres crucificados sobre un monte. Allí apareció entre el resto de soldados romanos. El condenado crucificado en el centro se encontraba muy magullado, lleno de azotes, con un lanzazo en el costado y una corona de espinas. Cruzaron sus miradas ambos antes de que Cayo volviera a desaparecer de aquel lugar para aparecer sentado en un diván mientras el bebé recién nacido de la anterior visión, perfectamente vivo, le preguntaba:

–¿Qué es la vida?

Cayó volvió a estar en la vía donde montaba guardia, aunque apareció en lo alto de una de las cruces. Veía desde allí a su compañero calentándose con la fogata. Le costaba respirar de puro cansancio. No podía mover apenas los dedos de su mano. Le subía un dolor profundo de sus rodillas rotas, aunque sentía haberlo padecido ya tantas horas seguidas que no tenía más ánimo de entregarse a él. Simplemente lo dejaba estar. Dejaba al dolor. Le hubiera gustado gritar a su compañero preguntándole qué hacía él allí colgado, buscando alguna ayuda. La extenuación no sólo no le dejó, si no que creyó que le hizo verse a sí mismo regresando de los pinos a la fogata. No era una visión como la de aquel lugar de las luces en la pared con su forma. Era él, o mejor dicho, no era él. No era él porque él estaba allí colgado en una cruz, con las piernas rotas y sus recuerdos, con sus vivencias y el aroma de su amante aún en su recuerdo. Era el otro quien se había quedado con su cuerpo, que era el que mantenía el aroma físico de su amante, aunque el recuerdo lo tuviera él y no el otro. Él era él, pero su cuerpo también fue él, aunque ahora no lo fuera, o ¿y si lo era?

De pronto, Cayo volvió a su cuerpo, junto a la fogata. No dijo nada a su compañero. La noche era fresca y tranquila y no parecía haber ocurrido nada. Los crucificados estaban allí colgados. Los miró de una manera que parecía serena y no lo era. Brevemente ascendió a él el aroma de su amante. Deseó estar con ella. Por un momento olvidó todo lo que acababa de ocurrir y recordó el amanecer a su lado, abrazados desnudos sobre un catre. Había olor a jazmines que entraba por la ventana de la casa. Respiraban ambos la paz del amor. En aquellos momentos sólo eso había importado. Hubieran podido vivir en aquel lugar de aquella manera eternamente, pero las personas necesitan para vivir cuestiones más prosaicas, como lo son beber, comer, cagar o mear. Necesitaban sus empleos y necesitaban cubrir otras muchísimas necesidades materiales o anímicas. Ella, que en esos momentos vivía en su recuerdo y percepción, vivía a la vez en una casa no muy grande a las afueras de la ciudad, con una pequeña entrada donde había plantado flores. Esperaba poder verle cuando fuera de día y él hubiera acabado su guardia.

Poco a poco el aroma se apoderó de todo su pensamiento. Todo quedó velado, como un sueño del que apenas se tiene un ligero recuerdo de haber vivido algo fantástico propio sólo de las fantasías de los sueños. Toda realidad vivida pasaba a otro plano diferente de realidad. El aroma era ahora la realidad, el aroma y la construcción de la realidad pasada y ya inexistente salvo en un recuerdo que lo trastocaba. La realidad era ahora el deseo del regreso de una sensación agradable. Deseo en busca de la construcción de la realidad.

Hay muertes que pueden ocupar el espacio de una vida entera. El romano prosiguió su guardia de manera rutinaria. No volvió a escuchar ninguna voz de entre los pinos, y sin embargo, algo existió.

Por Daniel L.-Serrano “Canichu”

23 de abril de 2017.


(Este relato tiene registro de autor bajo licencia creative commons, al igual que el resto del blog según se lee en la columna de links de la derecha de la página. De este relato no está permitido su reproducción total o parcial sin citar el nombre del autor, y aún así no estará bajo ningún concepto ni forma permitida la reproducción si es con ánimo de lucro).


domingo, abril 16, 2017

NOTICIA 1697ª DESDE EL BAR: MANÁ EN LOS ARCHIVOS

Al fin se ofertaron las plazas de empleo público para cubrir la muy elevada necesidad de archiveros que se había acumulado desde el estallido de la crisis económica de 2008. Volveré a comentar que de todos los sectores públicos altamente afectados por los recortes presupuestarios fue el cuerpo de archiveros y bibliotecarios el primero cronológicamente en sufrirlo y que además lo ha hecho de una manera virulenta. Es cierto que no nos hemos caracterizado por ir a la huelga sectorial o a la manifestación, que además, a pesar de nuestra importancia para que las instituciones y el sistema funcione, para la vida diaria de los ciudadanos y de la administración, los focos y la solidaridad mayoritaria se la han llevado maestros y médicos fundamentalmente en todos estos años. Su trabajo es más vistoso y la gente nota sus efectos de una manera mucho más directa e inmediata. Es normal. Ya a finales de 2015 salió una primera oferta de empleo público en archivos, pero era insuficiente, que se materializó a comienzos de 2016. La oferta actual es mucho más grande, aunque igualmente insuficiente. De momento han salido treinta plazas para el cuerpo de facultativos de archiveros, bibliotecarios y arqueólogos. Queda pendiente que se ofrezcan otras tantas para los auxiliares. Supongo que estas otras saldrán en breve, terminada ya mañana las vacaciones de Semana Santa. Y es que ese es otro de los escollos, la publicación del Boletín Oficial del Estado (BOE) con las plazas para facultativo se ha producido el día 12 de abril, esto es el miércoles pasado, por la mañana, en Internet se dejó ver hacia media mañana. ¿Qué supone esto? Que una vez más el Estado ha hecho una oferta de empleo público justo al límite de las puertas de unos días de vacaciones. Esto provoca que mucha gente se despiste, porque usa esos días para su descanso, sus viajes, su familia o lo que sea, y que acabadas las vacaciones aún siga habiendo gente un tanto despistada, y entre tanto corran los veinte días de plazo desde la publicación del BOE para poder inscribirse. Ha ocurrido tantas veces esto en las convocatorias de oposición que no se puede decir que sea una casualidad. La resolución se produjo el 31 de marzo, pero la publicación  fue, como he dicho, el 12 de abril. Como sea, ahí están (por aquí la convocatoria en el BOE) y ahora hay que estar atentos a la convocatoria de auxiliares.

Las plazas que se ofertan son pocas para mi punto de vista, treinta, supongo que muchas desde otro punto de vista. De esas treinta, veinte son para archiveros, diez para bibliotecarios. O sea que en cuanto a archivos son aún menos de la cifra total de lo ofertado. En estos años los archivos han visto jubilaciones y prejubilaciones a ritmos agigantados sin que las plazas que quedaban libres fuesen cubiertas. Las oposiciones a archivero estaban congeladas sin día para su convocatoria. Por poner un ejemplo, si en el Archivo General de la Administración (AGA) trabajaron en su día unas ciento treinta personas (la cifra no es exacta), con el tiempo la plantilla se ha reducido a unas sesenta o setenta. De ahí que un archivo que sirve documentos no sólo a los ciudadanos si no también al Tribunal Supremo, por ejemplo, presente un trabajo más ralentizado. Es lo que tiene tener menos trabajadores. Por poner un ejemplo, digo, pues esto ha ocurrido en todos los archivos, tanto públicos como privados. Montones de asuntos paralizados por el retraso en los archivos, retrasos dados por la falta de personal. Pensemos además, por seguir con el ejemplo del AGA, que hay secciones que no tienen personal especializado con plaza propia como la de conservadores. En un sentido idéntico, el archivo de la Filmoteca Española salía en prensa hace uno o dos meses. Las advertencias de los archiveros ha sido constante, pero han caído en saco roto. El sistema está al borde del colapso, estas plazas que se sacan ahora tratan de evitar ese colapso. Pero son insuficientes, pues sigue habiendo gran necesidad de cubrir puestos que seguirán sin cubrirse. Me llama la atención que la mayor parte de las plazas se van a otorgar al Ministerio de Defensa, siendo el de Educación, Cultura y Deporte el que tiene casi todos los archivos a su cargo. 

Como publicaba El País el pasado 9 de abril, el sistema actual de examen de oposición para cubrir los trabajos de funcionario público siguen un sistema propio del siglo XIX y está algo obsoleto, a pesar de que en España nos sigamos aferrando a ello, sin probar otros métodos que midan, por ejemplo, la vocación, la valía o la experiencia en el caso de haber trabajado ya para la administración o bien dentro del campo del puesto que se quiere cubrir. En ese sentido, en España eso sólo se mide con aquellos que quieren ser médicos, por medio de las pruebas del MIR. Francia tiene un modelo de mantenimiento del sector público tanto con la capacidad de las administraciones para contratar directamente, con garantías de no cometer corruptelas, como capacidad de crear pruebas de acceso. En España ese sistema también existe, pero las contrataciones directas son casi mínimas, y cuando las hay tienden a la temporalidad, no a crear puestos fijos. Yo mismo he trabajado por contratación directa en un par de ocasiones, y garantizo que no conocía a nadie, ni yo era conocido y que todas las pruebas que tuve que pasar para ser contratado fueron exahustivas y muy al detalle. Como sea, estos años se trató de paliar el problema de la falta de personal con ejércitos de becarios, prácticas universitarias y talleres de formación para desempleados. Si bien la teoría decía que no se les podía exigir productividad y que estaban aprendiendo, lo cierto es que en la práctica su trabajo cubría las necesidades de un puesto de trabajo. Yo mismo, una vez más, también he sido becario y también he estado en un taller en su día. Eso por no hablar, y también he estado ahí, de las subcontratas a empresas privadas que han logrado sus contratos con el Estado gracias a abaratar su precio de determinados proyectos temporales (de pocos meses), abaratamiento a menudo a costa de rebajar sueldos de los trabajadores que contrataban. Si analizáramos el sueldo de un archivero en 2007 y el de uno en 2017, su cuantía ha bajado sustancialmente. Por otra parte, parece que se hace norma habitual que los archivos saquen sus proyectos en los muy últimos meses de cada año con el dinero excedente del presupuesto anual que se les ha asignado y siempre en atención a cuánto les haya quedado del resto de ese presupuesto que han ido usando para su funcionamiento institucional normal. El trabajo que se oferta a la empresa privada en archivos pasa a ser de tres o un mes. La inestabilidad laboral es total, aparte de que los archivos, de esa manera, quedan desprovistos de una continuidad en las labores pendientes de ir cerrando.

En todo caso, la inmediatez de la Semana Santa ha cobrado una mala pasada a quien anunció la convocatoria, pues al hacerlo a media mañana del miércoles previo a Jueves Santo, me temo que alguien ha cometido el error de olvidarse de dejar disponible en la página del gobierno dedicada a INSCRIPCIÓN EN LAS PRUEBAS SELECTIVAS el formulario para poder inscribirse. Desde ese día miércoles 12 a este domingo 16 no aparece aunque se busque con precisión. Se trata de un error, sin duda, pero los veinte días para inscribirte desde la publicación corren. Supongo que a primera hora de mañana, lunes 18, alguien subsanará semejante problema. Si alguien pincha mañana en el enlace seguro que ya estará disponible. Veo igualmente que a diferencia de la convocatoria de 2016 que ahora para poderte inscribir por ordenador necesitas el documento nacional de identidad con certificado electrónico, lo que complica un poquito más la cosa, aunque el correo postal común es totalmente válido y seguro. Sin embargo, hay que leer bien las leyes a las que te remite el BOE, pues este dice que la persona que lleve más de un mes en el desempleo antes de la publicación de esa publicación no tendrán que pagar la cuota de la tasa de examen, aportando determinados documentos acordes a una ley que se cita. He buscado esa ley y la he leído, según ella hay una excepción importante, aquellos que llevan más de un mes desempleados pero hayan rechazado participar de algún curso de formación quedan descartados de la gratuidad. Deberán pagar la cuota. Me parece un medio un tanto rechazable por punitivo. Los cursos de formación para desempleados suelen formar más bien poco, y no son útiles para incorporarte a un trabajo o encontrar uno, y sé bien de lo que hablo, he recibido varios en el pasado y hace tiempo que por estas razones me niego a recibirlos al menos que sean muy estrictamente relacionados con mis intereses. En estos cursos no se recibe dinero, necesitándolo uno, y temporalmente no figuras como desempleado, por lo que ayudan al gobierno a maquillar la cifra real de parados. Además, si recibes estos cursos te roban tiempo para buscar trabajo, estudiar oposiciones o dedicarte a otras cuestiones de orden útil para uno mismo. Por no hablar de que muchas veces pareciera que estos cursos ayudan a realizar de forma barata tareas que podrían desempeñar trabajadores con contrato, como por ejemplo cuando los ayuntamientos ofertan cursos de jardinería a desempleados justo en las épocas en las que más tareas de jardinería se necesita en los municipios. Los cursos para desempleados están llenos de "trampas" y suelen ser bastante decepcionantes. Veo ahora que rechazarlos sirve también para la penalización de cara al opositor parado, que deberá pagar la cuota como si no hubiera buscado trabajo, cuando eso no tiene porqué ser así. Se puede haber estado buscando trabajo muy activamente y haber rechazado cursos de formación. 

Sea como sea, ya están aquí las oposiciones a archivero, ahora me toca apretar un poco más en los estudios que ya inicié hace tiempo. Los temas a veces no tienen nada que ver con la práctica laboral, y sé bien de lo que hablo también en esto, tras varios años de experiencia laboral como archivero. Me parece absurdo por ejemplo que haya un bloque de temas dedicados únicamente a aprenderse bibliografía, y más aún en pleno siglo XXI y sus recursos. Encuentro además un poco exagerado exigir que se sepa dos idiomas aparte del materno, primero porque en los archivos lo normal es que con el castellano te baste y te sobre, aunque sea deseable que se sepa, depende del archivo, latín, griego clásico, francés, inglés, catalán, gallego, vasco... Pero como el archivero no es un investigador, sino un archivero, con conocer algún idioma lo suficiente para saber más o menos de lo que es el documento, pero no como para hacer una tesis doctoral del documento, a menudo se puede solucionar conociendo un idioma aparte del tuyo y el resto recurriendo a herramientas cibernéticas que te ayudan a tener una idea de lo que dice el documento, y con esa idea se puede desarrollar el trabajo, por ejemplo si, como  me ocurrió una vez, encuentras cartas en alemán. Como sea, cuánto afán en pedir idiomas al funcionario y ninguno al gobernante. Pero está bien, tampoco es malo. Yo, aparte del castellano, probablemente solicite inglés y portugués, ya veré. De momento, sigo con mis temarios de archivero... que estoy leyendo esta vez integramente en ordenador, aunque pronto volveré a coger los libros de mi estantería que ya leí hace años... cuando tenían que haber salido y no salieron estos puestos de trabajo. Saludos y que la cerveza os acompañe.

miércoles, abril 12, 2017

NOTICIA 1696ª DESDE EL BAR: EL ADVENIMIENTO DE LA REPÚBLICA, 86º aniversario

El 12 de abril de 1931 se produjeron las elecciones municipales convocadas por el capitán general de la Armada Juan Bautista Aznar, en esos momentos presidente de gobierno desde febrero, elegido y nombrado por el rey Alfonso XIII, tras la negativa de hacerlo del anterior presidente, el general Berenguer, y ante la negativa de diversos políticos monárquicos de aceptar el cargo de presidente de mano directa del rey tras haber apoyado este a la dictadura de Miguel Primo de Rivera entre 1923 y 1930.  Por la tarde de aquel día 12, antes del recuento definitivo de votos, los monárquicos de España, muy divididos entre sí ante todo lo sucedido en los últimos años de la monarquía, ya intuían y se preparaban para una victoria de los partidos republicanos en las urnas. Así ocurrió. Mientras principalmente en el mundo urbano ganaba mayoritariamente las opciones republicanas, en el mundo rural se seguía siendo mayoritariamente monárquicos. El panorama político era más complejo que eso, no era una mera cuestión de monárquicos y republicanos, si no de diferentes clases y tendencias de monárquicos y de republicanos, a los que se sumaban también diversas percepciones del socialismo y la socialdemocracia, del comunismo, del fascismo, del nacionalismo, etcétera, y no sólo había percepciones de partido político, si no que también tenían gran influencia las percepciones diferentes de los sindicatos, por entonces con gran potencial ideológico en los trabajadores. Sindicatos que podían ser anarquistas, socialdemócratas, católicos y fascistas. 

Lo cierto es que a lo largo del 13 de abril de 1931 el panorama político y social español era una telaraña compleja y no respondía en algunos casos a lo que hubiera sido obvio pensar. Los anarcosindicalistas por ejemplo otorgaron una libertad total a sus seguidores al no promocionar la abstención en esta ocasión, ya que consideraban positiva el final de la monarquía para sus intereses de clase obrera, mientras que por ejemplo los comunistas del Partido Comunista de España (PCE) hicieron propaganda en contra de la República porque consideraban que esta sólo sería un nueva forma política a favor de los burgueses, pero no para los trabajadores, pronto asumirían el cambio y cambiarían de opinión, después de que proclamada la República la propia Unión Soviética (URSS) llamara la atención al PCE por su equivocada postura inicial, de todos modos el PCE no cobraría fuerza en España hasta después de la huelga revolucionaria de octubre de 1934, y más definitivamente hasta la ayuda de la URSS a la II República al estallar la guerra civil en 1936. Los anarquistas también recularían, pues al no ver cumplidos sus objetivos revolucionarios chocarían pronto con la República, a pesar de que no dudaron en socorrerla al estallar la guerra en aquel 1936, a socorrerla además sumando en simpatías y seguidores a más trabajadores de los que ya tenían por entonces (la Confederación Nacional del Trabajo, CNT, era el sindicato mayoritario en aquella época, a pesar de que en las dos Castillas la Unión General de Trabajadores, UGT, tuviera cierta fuerza).

El 13 de abril de 1931 se tenía bien claro el triunfo republicano en las principales capitales y centros económicos del país. El propio Aznar no se sentía apoyado con esos resultados para poder seguir gobernando ni para poder convocar las elecciones generales. Así se inició una crisis de gobierno donde Alfonso XIII buscó entre sus antiguos Ministros de anteriores gobiernos para que ocuparan la presidencia. No encontró a alguien decidido a aceptar el sillón. Había demasiado miedo personal y grandes autocríticas a los muchos errores de Alfonso XIII que les habían llevado a aquella situación. Entre los monárquicos comenzó a repiquetear en sus discusiones el aireamiento de las culpas y no culpas de los Borbón en todo lo ocurrido, o de la rama de Alfonso XIII, o de la idoneidad de ese rey. Alfonso XIII pasó un día entero donde vio como se le abandonaba por unas u otras razones y actitudes. Sus más fieles defensores del pasado ahora mismo titubeaban en su defensa. Mientras las horas pasaban los republicanos se iban haciendo más fuertes con las simpatías de la gente, que comenzaban a salir a la calle para manifestarse en favor de la proclamación de la República, que paradójicamente se daba tras unas elecciones municipales y no tras unas elecciones generales. Nada estaba descartado. Alguno de los políticos monárquicos sugirió a los republicanos no eludir el debate sobre monarquía o República, si bien pedía dejar pasar algunos meses para que el ambiente no estuviera tan caliente para un debate tan trascendente. El ambiente de Madrid descrito por el escritor Josep Pla evidencia que la capital, sus gentes, ya no estaban dispuestas a seguir cargando con el monarca ni con su Palacio Real. 

En secreto, en las últimas horas del día 13 y las primeras del 14 de abril, la familia Real abandonaba España casi en soledad. Se autoexiliaban yendo primero a Marsella en escala para alojarse definitivamente en Italia, donde fueron recibidos y acogidos por el gobierno del Partido Fascista, liderado por Benito Mussolini. La elección del destino de su autoexilio fue del propio Alfonso XIII. El rey había mostrado su simpatía por los gobiernos personalistas de corte militar en diversas ocasiones, especialmente por el iniciado por el fascismo italiano desde 1922, de ahí el lugar y de ahí su apoyo a Miguel Primo de Rivera en 1923. No obstante, en 1934 solicitó a Mussolini ayuda militar para dar un golpe de Estado que restaurara su monarquía, no la obtuvo. Como sea, años más tarde acudiría allí también Fal Conde, valedor de la defensa de los candidatos de la rama monárquica carlista, cuando durante la guerra civil chocara con el general Franco, que no estaba dispuesto a ceder su gobierno en principio provisional a ningún monarca ni político. Hay que recordar que España dejó de ser una monarquía en 1931, pero no volvió a serlo hasta 1947, a pesar de que Franco ganó la guerra en 1939 y que ya gobernaba en media España desde 1936, con la guerra. Volvió a ser una monarquía sin rey en 1947, pues no se trató de una restauración política, si no de una elección del dictador militar acerca de la forma de constituirse España cuando acabara su propio gobierno personal obtenido mediante el golpe de Estado y la guerra civil. En ese sentido, Alfonso XIII, que murió en 1941, no volvió a gobernar jamás en España tras 1931, ni tampoco en 1947 su hijo Juan de Borbón era el elegido como rey sucesor, pues Franco no entendió la designación monárquica de España por él como una restauración, sino como una elección política para el futuro constitucional de la política y la sociedad española. En 1947 se inició una nueva fase de la etapa de dictadura militar surgida de 1939; una fase donde España se definiría como monarquía, pero no tenía rey, pues esta forma de gobierno comenzaría tras el gobierno de Franco. Entre las diversas familias franquistas existían diversas discrepancias sobre las culpas de Alfonso XIII en el advenimiento de la II República, y estas se extendían a su heredero directo, Juan de Borbón, que ya había hablado con los socialdemócratas del PSOE en el exilio. Existían candidatos diversos, no sólo este o los diversos carlistas. Hubo pues una carrera competitiva y diplomática para agradar a Franco en cuanto quién podía sostener mejor el legado que este pretendíaa conservar de la esencia de su dictadura. Al final la designación de rey recayó en uno de los hijos de Juan de Borbón, Juan Carlos, esto ocurrió bastantes años más tarde de aquel 1947, ocurrió en el verano de 1969. Fue rey como Juan Carlos I tras la muerte de Franco a finales de noviembre de 1975. Era rey legítimo pues Franco le había designado para ejercer de jefe del Estado a título de rey en 1969, como se ha dicho, pero aún así este quiso legitimarse como lógico heredero de la Corona como si aquello hubiera sido lo que no era: una restauración de la monarquía interrumpida en abril de 1931. El problema para obtener esa legitimación estaba en que su padre, Juan de Borbón, no había renunciado a sus derechos a la Corona adquiridos un mes antes de la muerte de su padre Alfonso XIII en el exilio, en enero de 1941, pues hasta ese momento Alfonso XIII no había abdicado de manera formal a pesar de que había renunciado al gobierno al irse de España en abril de 1931. Juan de Borbón se mantuvo firme en su derecho dinástico hasta mayo de 1977, en el que al final abdicó en su hijo Juan Carlos I, quien ya gobernaba en la práctica y en la teoría desde noviembre de 1975. Era un formulismo legal legitimador para Juan Carlos I, que quería alejar de la cabeza de los españoles que su monarquía no fuera otra cosa que una restauración monárquica, y no una designación del general Franco desde 1947, y en su persona como valedor desde 1969. En compensación Juan Carlos I mantuvo a su padre como Conde de Barcelona y le permitió pasar a la Historia como Don Juan, a pesar de que jamás gobernó España.

La mañana del 14 de abril de 1931 España despertaba sin gobierno. No había nadie al frente. Quienes tanto decían hacer las cosas por España habían dejado un vacío en plena crisis. Rápidamente los partidarios de la República se dirigieron a los edificios de gobierno para ocupar los cargos vacíos y reconducir la situación proclamando la Segunda República Española, nacida del voto en las urnas, las manifestaciones en las calles y la huida en desbandada de los políticos y cargos monárquicos que habían preferido desentenderse de Alfonso XIII. Alfonso XIII, entre tanto, cruzaba las fronteras de España para afuera. Este primer gobierno republicano establecido el 14 de abril de 1931 fue de carácter provisional. Se nombró presidente de gobierno, que todavía no de la República, porque para eso había que crearla a pesar de haber sido proclamada, a Niceto Alcalá Zamora, un católico republicano que era líder del Partido Republicano Conservador (PRC). Hubo once ministros: uno de Acción Catalana (AC), tres del Partido Socialisa Obrero Español (PSOE), dos del Partido Radical-Socialista (PRS), uno del PRC, dos del Partido Republicano Radical (PRR), uno de Acción Republicana (AR, que era Manuel Azaña) y uno de la Federación Republicana Gallega (FRG). En aquel gobierno provisional se iniciaron todas las acciones políticas y legales pertinentes para, una vez proclamada la República el 14 de abril, constituirla. Se convocaron elecciones generales a Cortes en junio de ese mismo 1931. Una vez creada la Constitución republicana de la política y la sociedad de España, esta provocó dimisiones y cambios ministeriales importantes en octubre, pero en diciembre al fin se constituyó el primer gobierno constitucional. Ahora sí, Niceto Alcalá Zamora fue elegido como Presidente de la República, siendo él aún presidente del PRC y habiendo sido uno de los que dimitieron en octubre a causa de la proclamación de la laicidad del Estado (artículo 20 de la Constitución de 1931). Como Presidente de Gobierno se eligió a Manuel Azaña (AR, todavía no era de Izqueirda Republicana, IR), que además era Ministro de la Guerra. Otro miembro de AR ocuparía otro de los ministerios. Los Ministerios, por otra parte, se habían reducido a diez. Aparte de los dos dichos ocupados por miembros de AR, estaban tres ministros del PSOE, dos del PRS, uno del FRG, uno de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y un independiente. Así pues, se puede ver que el gobierno de España era altamente plural, acorde a los resultados nacidos de los votos en las urnas. Algo que no sería ya tanto así en los posteriores gobiernos republicanos, a partir de las elecciones de 1933, donde ganaron los partidos conservadores.

 En las elecciones del 12 de abril de 1931 habían votado a favor de la monarquía doce provincias: Álava, Navarra, León, Palencia, Burgos, Valladolid, Segovia, Ávila, Girona, Baleares, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y el Rif Español (el norte de Marruecos, por entonces territorio de España), a lo que hay sumar otras regiones de ultramar. El resto votó a favor de los republicanos en su mayoría. Sin embargo, tras proclamarse la Segunda República el 14 de abril y ejercer el gobierno provisional, en las elecciones a Cortes constituyentes que se celebraron en junio, en las que hubo once partidos políticos con gran número de diputados, veinte de los diputados restantes era independientes y hasta otros catorce diiputados eran de partidos diferentes a los anteriores pero no sumaban grandes cifras de escaños, sólo siete provincias votaron a favor de los partidos políticos de derechas (siendo estos de diferente índole), el resto votó a favor de partidos republicanos y partidos socialistas, de ahí que para establecer el gobierno Azaña recurriera a una alianza entre republicanos y socialistas. Las provincias que habían permanecido de derechas fueron: Segovia, Palencia, Burgos y Navarra. El resto de las provincias que en abril votaron a monárquicos se pasaron a partidos de izquierdas, ya republicanos o ya socialistas, siendo las otras tres provincias que votaron a las derechas junto a estas cuatro: Vizcaya, Guipuzcoa y Salamanca. Con esto se puede ver como el efecto de los primeros meses de la proclamación de la República sumó a más personas a favor de esta forma de gobierno que en contra, dado que las derechas políticas de esos primeros meses de abril a junio de 1931 eran abiertamente contrarias a la República. Obviamente no parece que sus propuestas atrajeran seguidores en esas fechas dado el retroceso electoral que obtienen en los resultados. Hablamos de 1931, otra historia diferente son las elecciones de 1933, donde republicanos y socialistas se dividen e interrumpen su alianza, y los anarquistas han sufrido una represión por parte de las autoridades republicanas que hace que estos se decanten por fomentar la abstención electoral, aparte de otros muchos otros factores acumulados de las experiencias ocurridas entre 1931 y 1933, de la unión de diversos partidos conservadores en la CEDA, sin un proyecto político común, y otras cuestiones. Pero en principio, en 1931, la evolución electoral española fue esta en aquellos meses decisivos entre abril y diciembre, evolución electoral que deja al margen de su lectura las opciones anarcosindicalistas de una gran multitud de españoles, unas opciones que no contaban, obviamente, con una representación parlamentaria ni electoral. Hay que seguir este otro aspecto desde otra clase de datos.

Hoy, 12 de abril de 2017, comienza el aniversario del advenimiento de la República ocurrido entre el 12 y el 14 de abril de 1931 en su aspecto electoral y de proclamación, pues como se ve, en su aspecto constitucional aún habría que estirarlo hasta la formación del primer gobierno constitucional en diciembre. Este año he querido contribuir al recordatorio de la efemérides, la 86ª, presentando todo este análisis de los sucesos de aquellos tres días de abril, sin incurrir una vez más en las declaraciones de la época, la postura de la prensa, la de los intelectuales, los acontecimientos en las calles u otros lugares ya comunes. A pesar de que el 14 de abril es el día por excelencia de la proclamación republicana, ese día fue la consecuencia desencadenada a partir de los echos que comenzaron a darse a partir del acto de ir a votar el día 12 de abril un alto porcentaje de españoles de los que, por entonces, eran algo más de veinticuatro millones de personas. Me parece, además, que es interesante el análisis de la evolución electoral de la España de ese momento y su gran pluralidad, por cuanto en este 2017 vivimos unas épocas también con un Parlamento altamente plural, aunque no tanto como el de 1931, y con unos datos de evolución del voto que cada poco tiempo cambian de partido en partido.

sábado, abril 08, 2017

NOTICIA 1695ª DESDE EL BAR: EL ABRAZO DE DIOS


Comienza la Semana Santa, ayer fue Viernes de Dolores y mañana será Domingo de Ramos. Al igual que ya había hecho alguna que otra vez me apetecía aprovechar la ocasión para acercaros algo de Arte, dado que numerosos artistas han creado montones de obras con referencias sacras, fuese su obra o no de intención religiosa. Al igual que esas otras ocasiones lo que me apetecía era acercaros a alguna obra no muy obvia y que además fuera novedosa para lo que comúnmente se conoce. Y tan novedosa que la he buscado esta vez. Llevaba años sabiendo de la existencia de un pintor de origen ruso llamado Sergei Chepik, que nació en 1953 y murió prematura e inesperadamente en 2011, truncándose con él una trayectoria artística muy personal y muy vitalista del Arte actual que enlazaba el siglo XX con el siglo XXI. En concreto os presento uno de los cuadros que pintó para la catedral de Saint Paul, en Londres (aunque anglicanos, son cristianos). Se trató de un conjunto de obras que fueron dadas por terminadas e inauguradas en enero de 2005. Una lástima para mí, pues yo visité Londres en la primavera de 2002, estos cuadros por entonces no estaban y no los pude ver, pero intuyo que me hubieran apasionado. En general, la obra de Chepik que he conocido gracias a revistas, prensa e Internet no me deja indiferente. Me parece muy exultante. Podéis consultar su obra buscando por Google, o mejor aún, y de paso encontráis abundante información de él, en su página oficial.

Sergei Chepik tiene una vida ciertamente interesante. Se le consideraba ruso en la época en la que se hizo famoso, pues nació en la Unión Soviética de 1953, aunque en realidad nació en Kiev, que hoy día es la capital de Ucrania. En todo caso este hombre se formó y vivió en la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo, ciudad que en esos momentos se llamaba Leningrado. Esto hace que se le considerase más ruso que ucraniano. Su padre también era pintor y su madre era escultora. Sus primeras obras se dan siendo muy niño, pero empezó a ser conocido a partir de los años finales de la década de 1970. No le gustaban los dogmas ni atarse a un sólo estilo ni tema, esto hizo que difiriera con las líneas oficiales de lo que debía ser, cómo debía ser y para qué debía ser el Arte que dictaba el gobierno soviético. Estas discrepancias le dan ciertos problemas como para que decidiera autoexiliarse en 1988. Se va a Francia. Tendrá allí un matrimonio y dos hijos. Acabó por nacionalizarse como francés en 1993, perdiendo la nacionalidad tanto ucraniana (tras 1991 Ucrania se independizó), como rusa, a pesar de que nunca rompió del todo lazos con Rusia y sus orígenes, llegó a dedicar varias series de cuadros a ese origen, precisamente. Expuso en grandes y reconocidos salones de Arte a la vez que le pidieron encargos para la catedral católica de Notre Dame, en París, la citada catedral de Saint Paul, en Londres y otros lugares muy significativos, llegando a ser invitado incluso por grandes personalidades para que les hiciera retratos, por ejemplo la primera ministro británica Margareth Thatcher. Aunque tiene cuadros impresionantes como el considerado obra maestra, "La Casa de la Muerte", la dedicación a crear series de cuadros sobre determinadas temáticas, siempre muy diferentes y distantes entre sí, muy diversas, hacen que los cuadros dedicados a Saint Paul y a Notre Dame sean muy especiales y de los más admirados. Fue otra serie temática también de asunto religioso pero para una iglesia cristiana ortodoxa en Rusia que quiso perfeccionar tanto a la vez que llevó un ritmo de viajes bastante alto como si casi quisiera estar al mismo tiempo trabajando en Rusia y viviendo en Francia que, justo al acabar aquella obra, que por cierto tiene aspectos muy fantasmagóricos, murió de un infarto al corazón inesperado en noviembre de 2011, con 58 años de edad. Fue enterrado en el famoso cementerio de Montmartré, en un lugar cercano a la calle donde estaba su casa desde 1991.

El cuadro en concreto es "La Natividad", pintado a lo largo del periodo 2002-2004. Pertenece, como he dicho a su serie de cuadros creados para la catedral de Saint Paul, en Londres. Unos cuadros por otra parte muy interesantes, con pasajes nada obvios en pintura y no muy recurridos en ella. Sus personajes aparecen estilizados, blancuzcos, casi como fantasmas. En uno de ellos Cristo es reclamado por las masas de personas que le piden alzando las manos hacia él, dando una idea casi de ánimas pidiendo ayuda al Salvador en un mundo más ultraterrenal que terrenal. La Pasión que pinta tiene una perspectiva y un punto de vista no captado en las innumerables crucifixiones que durante siglos se han representado anteriormente. Como sea, os vuelvo a animar a conocer esa obra, entre la mucha obra que nos ha dejado este pintor de corta pero intensa y activa vida que nos ha dejado la incógnita de hasta dónde pudiera haber llegado de haber podido vivir más. Pero me centraré en "La Natividad", ya que es el que os he elegido para esta Semana Santa. 

Como se puede ver aparecen los elementos ya citados de figuras estilizadas y piel blancuzca, casi como si fueran apariciones fantasmagóricas. Lo interesante de esta Natividad es que no se trata de un típico nacimiento en el portal de Belén con todos sus elementos iconográficos propios y clásicos. El niño Jesús se nos aparece como un niño de unos ocho o diez años, con el pelo rapado e intuitivamente rubio, que nos rocardaría un aspecto físico cercano al eslavo, raza propiamente rusa. Nos mira directa y fijamente a nosotros, observadores del cuadro, protegido por su madre, la Virgen María, que también nos mira fijamente menos confiados que los de su hijo, más bien desorbitados, como asombrados. Ella está cubierta por su túnica de tela aparentemente pesada y que además se ajusta bastante a su cuerpo, en contraposición a todas aquellas otras vírgenes de ropas vaporosas y flotantes. Ambos presentan una acusada delgadez, como de hambre, aunque no de desnutrición. Quizá símbolo de padecimiento terrenal, padecimiento pasional que se refuerza en la idea de que el niño nos saluda con los brazos abiertos, como queriendo recibirnos y abrazarnos, aunque a nadie se le escapa que esa postura y la desnudez del personaje si bien nos lo presenta como franqueza y sinceridad, nos recuerdan la postura de la cruz, donde padecerá y morirá terrenalmente a los 33 años de edad para redimir a la Humanidad y darle paso al Reino de los Cielos en lo que es el nuevo pacto iniciado con el Nuevo Testamento cristiano. En ese sentido, los tonos fríos azulados no dejan de tener un punto de acierto en su combinación con los tonos cálidos y térreos del bronce de las campanas que por la derecha enmarcan a estas dos figuras al ser tocadas por un ángel que las hace sonar tirando de las cuerdas desde la izquierda de ese marco que crean a la Virgen y al Niño Jesús. Campanas que por otro lado llevan el crismón Papal propio del mundo católico, dato curioso para ser un cuadro para una catedral anglicana. El foco de luz que ilumina a las dos figuras centrales viene directamente del Cielo, y no del propio niño Dios, como habitualmente se había representado. A los pies aparecen ramos tirados por el suelo, referencia a los ramos que se usaron para darle la bienvenida en Jerusalén cuando entró en la ciudad justo al comienzo de la Semana Santa, que es la semana de su pasión, o sea: de diversos capítulos relevantes del final de su vida terrenal, incluída la conspiración, la traición, los juicios, la tortura, la crucifixión, la redención y la resurrección. No parece que la escena realmente responda a un lugar concreto, si no más bien a una idea concreta, aunque, dada la edad del niño, pudiéramos ubicarlo tal vez al capítulo en el que se perdió en el templo y sermoneó a los sacerdotes, revelándose así ya como el Mesías, sería así su "nacimiento" al mundo como niño-Dios años después de eso mismo en la misma fecha de su nacimiento terrenal. Eso daría un sentido muy concreto al título del cuadro, "La Natividad", aunque a mí se me antoja que el título y la composición del cuadro deja la puerta abierta no a una sola interpretación única, sino a múltiples interpretaciones que nos estimula y hace meditar la contemplación de la escena.

La imagen transmite tensión, neogoticismo y un algo inquietante y oscuro que es su principal atractivo. La cara de la Virgen María recoge en tensión humana toda esa misma tensión que transmiten las cuerdas de un también inquietante ángel de alas en la oscuridad tensas por el esfuerzo de anunciar la venida de Dios, un Dios que nos abraza en la salvación y la luz. Sólo Jesús, también en una postura algo tensada, parece querernos transmitir alguna confianza recibiéndonos con un abrazo, pero el secreto que encierra esa postura es lo que hace de este cuadro que contenga una cierta oscuridad. Se nos anuncia la vida y la salvación, pero el precio es alto e inquietante. No se nos dice cuál será el precio. Los caminos son inescrutables mientras que el niño, con una mirada penetrante, pretende ofrecernos un abrazo al que debemos ir, pues él no avanza los pies para ir a darlo, simplemente lo ofrece. O quizá, como si se tratara de un espectáculo de circo o del Moulin Rouge, escenas que también pintó en otra serie Chepik, todo se trata de una puesta en escena para transmitirnos confianza mientras la terrible verdad de la muerte en la cruz está oculta, salvo para la Virgen, cuya cara parece transmitir que sabe más que aquel que va a recibir el abrazo.

Sergei Chepik merece la pena. Bucead en él, no os defraudará. Deteneos a buscar sus detalles, sus posibles mensajes. Era un hombre que tendía a la perfección. Nada hay dejado al azar.  Muy interesante. Saludos y que la cerveza os acompañe.

martes, abril 04, 2017

NOTICIA 1694ª DESDE EL BAR: POR EL PAN, LA TIERRA Y LA LIBERTAD. EL ANARQUISMO EN LA REVOLUCIÓN RUSA

La Editorial Volapük edita y publica un nuevo libro de Historia investigada y escrita por el doctor en Historia Julián Vadillo. Se llama Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución Rusa. Va a ser presentado este jueves 6 de abril, a las 19:00 h., en la Librería Diógenes de Alcalá de Henares (Calle Ramón y Cajal, nº 1). El autor, amigo mío de los antiguos y viejo conocido ya de esta bitácora, está especializado en Historia contemporánea y actual, en concreto en el movimiento obrero y muy especialmente en el movimiento socialista, en sus diversas ramas, con especial ahínco en el movimiento anarquista. Es gran conocedor de la Revolución Rusa. Todo ello se ha combinado en este nuevo estudio que realiza para poder hablarnos de un tema que, a pesar de haber pasado cien años, pues este año es el aniversario de la Revolución Rusa, es un tema bastante desconocido. Es desconocido en España, es desconocido en gran parte de Europa y en América y es desconocido, aunque parezca increíble, en la Federación Rusa en pleno 2017. Después del triunfo de la revolución en 1917, pero sobre todo después del triunfo de la guerra civil que la sucedió entre zaristas blancos y bolcheviques rojos, tras los muy primeros años de 1920, se hizo una reescritura de las afinidaes revolucionarias de los grupos participantes y una reescritura de la Historia gracias a instrumentos como la censura, la tergiversación y la propaganda por la cual se borraron las intervenciones de ideas diferentes a las comunistas bolcheviques en todo el proceso. Si bien esto comienza con el gobierno de Lenin, auxiliado por Trotski, fue Stalin quien lo llevó a su máxima expresión. La represión y la purga contra aquella izquierda que no coincidía con las líneas establecidas por el Partido Comunista de Rusia fue algo que existió. Desde 1917 a 1991, años de la existencia de la Unión Soviética, no se podía hablar de este pasado en los Estados que conformaban el Pacto de Varsovia. Si bien en el bloque Occidental de la Guerra Fría se llegó a tratar acerca de la represión y el silencio que cayó sobre los nacionalistas en la revolución, tampoco el mundo capitalista democrático o dictatorial, depende del país, habló de los anarquistas. Algo hablaron de los mencheviques, socialdemócratas, aunque poco. No es raro, durante la guerra civil sobrevenida en Rusia tras 1917 intervinieron diversas naciones que combatieron en la Primera Guerra Mundial. Ellas no estaban interesadas en el triunfo de la revolución bolchevique, pero a la vez coincidían con los bolcheviques en no estar interesados en el triunfo de ideas que sobrepasaban el mantenimiento de los Estados y sus mecanismos, como las ideas del anarquismo. Después de 1991 se llegó a hablar de ese silenciamiento de los nacionalistas, de los mencheviques, de los trotskistas y de los miembros del partido comunista que difirieron sobre todo con Stalin, pero nada se habló de los anarquistas rusos. Son los historiadores más interesados en la Historia obrera y los movimientos anarcosindicalistas quienes se interesaron más en mantener esa memoria con escasos medios. Ahora Julián Vadillo contribuye intentando no sólo mantenerlo, sino difundiendo esa parte de la Historia tratando de reunirla en un libro de fácil lectura si se tiene un conocimiento básico de lo que fue la sucesión de acontecimientos en la Revolución Rusa desde 1905 hasta los años 1920. 

El anarquismo existía en Rusia desde sus inicios en el siglo XIX. No obstante Bakunin o Kropotkin, entre otros, eran de origen ruso. Aún más, el escritor Tolstoi, sin ser exactamente un anarquista, era reconocido como uno al tener muchas coincidencias con estos, él tenía numerosos seguidores en su manera de entender cómo debía ser la sociedad. Las vertientes pacifista y violenta del anarquismo chocaron entre sí a finales del siglo XIX y a comienzos del XX, dándose cuenta en la Revolución de 1905 que no sólo no estaban organizados de manera suficiente ni eficiente para lograr el cambio social, sino que además la violencia era contraproducente para sus propios intereses. Hubo pequeños grupos que siguieron optando por esa vía, siendo condenados por la vía pacifista, que optó por buscar sus mejores resultados en el sindicalismo y en los grupos dedicados a los problemas obreros y a la prensa que educara y fuera correa de transmisión. La represión zarista contra ellos hizo que varios tuvieran que exiliarse, como por ejemplo Emma Goldman, expandiendo así sus ideas por el resto del mundo, por ejemplo Estados Unidos de América. Ante el estallido de la Primera Guerra Mundial los anarquistas rusos tuvieron una idéntica división a la de otros movimientos socialistas en el mundo en ese momento, los que apoyaban intervenir en la guera y los que preferían seguir manteniendo una vía pacifista, sobre todo por ser aquella una guerra en contra de los intereses de los trabajadores. De este modo llegan a la fecha de 1917, clave en la Revolución Rusa. Los hechos de la revuelta de los marinos del Kronstadt o la vía revolucionaria alternativa al bolchevismo del anarquista Néstor Majnó van a provocar una represión, un silenciamiento y una deriva hacia la dictadura bolchevique más que evidente y decisiva. Todos esos hechos, más bien silenciados en estos últimos cien años, vuelven a ser tratados en su conjunto por Vadillo.

No deja de ser curioso, aunque no raro, que en la actual Federación Rusa tampoco las escuelas traten de estos temas, según me contaba una amiga de origen ruso. Un silenciamiento en libros de Historia, monumentos, programas educativos, documentales, que, al igual que en España ocurre con otros capítulos de la Historia del siglo XX, debe ir remitiendo en honor a los hechos históricos para la comprensión de la Historia, de la evolución histórica y de la realidad política y social actuales.

Esta es la información que aporta la nota de prensa que manda la editorial:

POR EL PAN, LA TIERRA Y LA LIBERTAD
El anarquismo en la Revolución rusa
Julián Vadillo Muñoz

Volapük Ediciones - Guadalajara, febrero 2017
332 páginas, 13x20 cms, Rústica con solapas
978-84-940852-8-4
14 euros



Por el pan, la tierra y la libertad es un detenido estudio sobre el protagonismo que tuvo el anarquismo en "el acontecimiento que cambió el mundo": la Revolución rusa. El libro repasa los antecedentes del movimiento revolucionario y anarquista, a través de sus grandes figuras como Bakunin o Kropotkin, o de procesos precursores casi inéditos como los que se desarrollaron en Bialystok y Krinki que trascienden la propia Revolución de 1905.
 Se analizan las enconadas posturas del anarquismo ruso e internacional ante la Primera Guerra Mundial, la que nos pone en relación con los estallidos revolucionarios de febrero y octubre de 1917, en los que el anarquismo va a tener especial relevancia, lo que se fraguó en las décadas previas. Una vez que los bolcheviques toman el poder en octubre de 1917, el anarquismo se convertirá en la fuerza alternativa. Posteriormente, inmersos en el contexto de guerra civil se produce en Ucrania la experiencia comunista libertaria majnovista y, por otro lado, la insurrección de Kronstadt que mostraban el desencanto de buena parte de las fuerzas revolucionarias con el nuevo dominio imperante que no dudó en aplicar una feroz represión contra aquellos que habían estado a su lado liquidando el régimen zarista.

 Casi a modo de epílogo el libro expone las actividades y discusiones que perduran en el movimiento anarquista ruso del interior y el exilio al que se verían abocados muchos de ellos.
 El historiador Julián Vadillo Muñoz logra analizar el anarquismo ruso en su justa medida, ya que como movimiento derrotado en este proceso ha tenido siempre una atención tergiversada de su historia cuando no condenada al olvido. Con una firme pretensión divulgativa, acercando estos hechos a todo tipo de público y sin perder rigor por ello, con una clara contextualización histórica, nos presenta en el estudio a los personajes, organizaciones y grupos, prensa, las dificultades, los debates y posiciones, las realizaciones revolucionarias... que alcanzó el anarquismo ruso en este periodo.


JULIÁN VADILLO MUÑOZ (Madrid, 1981), doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Especializado en historia del movimiento obrero, es autor de numerosas obras sobre el tema como Aproximació a Mujeres Libres; La explosión del polvorín en Alcalá de Henares(1947);  Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción;  El hilo rojinegro de la prensa confederal. Ochenta aniversario del periódico CNT; Abriendo brecha. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo (editado también por Volapük) e Historia del movimiento obrero en Alcalá de Henares (1868-1939). Autor de numerosos artículos en revistas especializadas españolas y francesas, ha participado en diversos congresos nacionales e internacionales. Ha realizado conferencias   sobre la historia del anarquismo y del movimiento obrero en Londres (invitado por Paul Preston en London School of Economics), Francia y España. Su campo de estudio también se sitúa en la recuperación de la memoria histórica colaborando con movimientos memorialistas. Su interés sobre la historia de Rusia y su movimiento obrero le ha llevado a recopilar durante años una importante cantidad de documentos y libros que ha dado lugar a este estudio.


Presentaciones del libro

VIERNES 10 DE MARZO. 19:30. LIBRERÍA LAMALATESTA (Calle Jesús y María, 24. Metro: Tirso de Molina o Lavapiés)
Intervienen: Sergio Higuera (editor), Chris Ealham (Historiador y profesor), Julián Vadillo (Autor del libro)

MARTES 21 DE MARZO. 13:00. FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA (UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID)
Intervienen: José María Faraldo (Historiador. Profesor de la UCM), Julián Vadillo (Autor del libro)

JUEVES 30 DE MARZO. 19:00. LIBRERÍA TRAFICANTES DE SUEÑOS (Calle Duque de Alba, 13. Metro: Tirso de Molina o La Latina)
Intervienen: Sergio Higuera (editor), Fernando Hernández Sánchez (Historiador y profesor de la UAM), Julián Vadillo (Autor del libro)

JUEVES 6 DE ABRIL. 19:00. LIBRERÍA DIÓGENES. ALCALÁ DE HENARES (Calle Ramón y Cajal, 1)
Intervienen: Sergio Higuera (editor), Alfredo González y Julián Vadillo (Autor del libro)

VIERNES 21 DE ABRIL. 18:00. LIBRERÍA SIN TARIMA. Con motivo del día del libro
Intervienen: Representante de la librería y Julián Vadillo (Autor del libro)

MARTES 25 o JUEVES 27 DE ABRIL. 18:00. FERIA DEL LIBRO DE VALENCIA. Mesa por confirmar.

JUEVES 11 DE MAYO. 19:00. FERIA DEL LIBRO DE GUADALAJARA
Intervienen: Sergio Higuera (editor) y Julián Vadillo (Autor del libro)