domingo, abril 16, 2017

NOTICIA 1697ª DESDE EL BAR: MANÁ EN LOS ARCHIVOS

Al fin se ofertaron las plazas de empleo público para cubrir la muy elevada necesidad de archiveros que se había acumulado desde el estallido de la crisis económica de 2008. Volveré a comentar que de todos los sectores públicos altamente afectados por los recortes presupuestarios fue el cuerpo de archiveros y bibliotecarios el primero cronológicamente en sufrirlo y que además lo ha hecho de una manera virulenta. Es cierto que no nos hemos caracterizado por ir a la huelga sectorial o a la manifestación, que además, a pesar de nuestra importancia para que las instituciones y el sistema funcione, para la vida diaria de los ciudadanos y de la administración, los focos y la solidaridad mayoritaria se la han llevado maestros y médicos fundamentalmente en todos estos años. Su trabajo es más vistoso y la gente nota sus efectos de una manera mucho más directa e inmediata. Es normal. Ya a finales de 2015 salió una primera oferta de empleo público en archivos, pero era insuficiente, que se materializó a comienzos de 2016. La oferta actual es mucho más grande, aunque igualmente insuficiente. De momento han salido treinta plazas para el cuerpo de facultativos de archiveros, bibliotecarios y arqueólogos. Queda pendiente que se ofrezcan otras tantas para los auxiliares. Supongo que estas otras saldrán en breve, terminada ya mañana las vacaciones de Semana Santa. Y es que ese es otro de los escollos, la publicación del Boletín Oficial del Estado (BOE) con las plazas para facultativo se ha producido el día 12 de abril, esto es el miércoles pasado, por la mañana, en Internet se dejó ver hacia media mañana. ¿Qué supone esto? Que una vez más el Estado ha hecho una oferta de empleo público justo al límite de las puertas de unos días de vacaciones. Esto provoca que mucha gente se despiste, porque usa esos días para su descanso, sus viajes, su familia o lo que sea, y que acabadas las vacaciones aún siga habiendo gente un tanto despistada, y entre tanto corran los veinte días de plazo desde la publicación del BOE para poder inscribirse. Ha ocurrido tantas veces esto en las convocatorias de oposición que no se puede decir que sea una casualidad. La resolución se produjo el 31 de marzo, pero la publicación  fue, como he dicho, el 12 de abril. Como sea, ahí están (por aquí la convocatoria en el BOE) y ahora hay que estar atentos a la convocatoria de auxiliares.

Las plazas que se ofertan son pocas para mi punto de vista, treinta, supongo que muchas desde otro punto de vista. De esas treinta, veinte son para archiveros, diez para bibliotecarios. O sea que en cuanto a archivos son aún menos de la cifra total de lo ofertado. En estos años los archivos han visto jubilaciones y prejubilaciones a ritmos agigantados sin que las plazas que quedaban libres fuesen cubiertas. Las oposiciones a archivero estaban congeladas sin día para su convocatoria. Por poner un ejemplo, si en el Archivo General de la Administración (AGA) trabajaron en su día unas ciento treinta personas (la cifra no es exacta), con el tiempo la plantilla se ha reducido a unas sesenta o setenta. De ahí que un archivo que sirve documentos no sólo a los ciudadanos si no también al Tribunal Supremo, por ejemplo, presente un trabajo más ralentizado. Es lo que tiene tener menos trabajadores. Por poner un ejemplo, digo, pues esto ha ocurrido en todos los archivos, tanto públicos como privados. Montones de asuntos paralizados por el retraso en los archivos, retrasos dados por la falta de personal. Pensemos además, por seguir con el ejemplo del AGA, que hay secciones que no tienen personal especializado con plaza propia como la de conservadores. En un sentido idéntico, el archivo de la Filmoteca Española salía en prensa hace uno o dos meses. Las advertencias de los archiveros ha sido constante, pero han caído en saco roto. El sistema está al borde del colapso, estas plazas que se sacan ahora tratan de evitar ese colapso. Pero son insuficientes, pues sigue habiendo gran necesidad de cubrir puestos que seguirán sin cubrirse. Me llama la atención que la mayor parte de las plazas se van a otorgar al Ministerio de Defensa, siendo el de Educación, Cultura y Deporte el que tiene casi todos los archivos a su cargo. 

Como publicaba El País el pasado 9 de abril, el sistema actual de examen de oposición para cubrir los trabajos de funcionario público siguen un sistema propio del siglo XIX y está algo obsoleto, a pesar de que en España nos sigamos aferrando a ello, sin probar otros métodos que midan, por ejemplo, la vocación, la valía o la experiencia en el caso de haber trabajado ya para la administración o bien dentro del campo del puesto que se quiere cubrir. En ese sentido, en España eso sólo se mide con aquellos que quieren ser médicos, por medio de las pruebas del MIR. Francia tiene un modelo de mantenimiento del sector público tanto con la capacidad de las administraciones para contratar directamente, con garantías de no cometer corruptelas, como capacidad de crear pruebas de acceso. En España ese sistema también existe, pero las contrataciones directas son casi mínimas, y cuando las hay tienden a la temporalidad, no a crear puestos fijos. Yo mismo he trabajado por contratación directa en un par de ocasiones, y garantizo que no conocía a nadie, ni yo era conocido y que todas las pruebas que tuve que pasar para ser contratado fueron exahustivas y muy al detalle. Como sea, estos años se trató de paliar el problema de la falta de personal con ejércitos de becarios, prácticas universitarias y talleres de formación para desempleados. Si bien la teoría decía que no se les podía exigir productividad y que estaban aprendiendo, lo cierto es que en la práctica su trabajo cubría las necesidades de un puesto de trabajo. Yo mismo, una vez más, también he sido becario y también he estado en un taller en su día. Eso por no hablar, y también he estado ahí, de las subcontratas a empresas privadas que han logrado sus contratos con el Estado gracias a abaratar su precio de determinados proyectos temporales (de pocos meses), abaratamiento a menudo a costa de rebajar sueldos de los trabajadores que contrataban. Si analizáramos el sueldo de un archivero en 2007 y el de uno en 2017, su cuantía ha bajado sustancialmente. Por otra parte, parece que se hace norma habitual que los archivos saquen sus proyectos en los muy últimos meses de cada año con el dinero excedente del presupuesto anual que se les ha asignado y siempre en atención a cuánto les haya quedado del resto de ese presupuesto que han ido usando para su funcionamiento institucional normal. El trabajo que se oferta a la empresa privada en archivos pasa a ser de tres o un mes. La inestabilidad laboral es total, aparte de que los archivos, de esa manera, quedan desprovistos de una continuidad en las labores pendientes de ir cerrando.

En todo caso, la inmediatez de la Semana Santa ha cobrado una mala pasada a quien anunció la convocatoria, pues al hacerlo a media mañana del miércoles previo a Jueves Santo, me temo que alguien ha cometido el error de olvidarse de dejar disponible en la página del gobierno dedicada a INSCRIPCIÓN EN LAS PRUEBAS SELECTIVAS el formulario para poder inscribirse. Desde ese día miércoles 12 a este domingo 16 no aparece aunque se busque con precisión. Se trata de un error, sin duda, pero los veinte días para inscribirte desde la publicación corren. Supongo que a primera hora de mañana, lunes 18, alguien subsanará semejante problema. Si alguien pincha mañana en el enlace seguro que ya estará disponible. Veo igualmente que a diferencia de la convocatoria de 2016 que ahora para poderte inscribir por ordenador necesitas el documento nacional de identidad con certificado electrónico, lo que complica un poquito más la cosa, aunque el correo postal común es totalmente válido y seguro. Sin embargo, hay que leer bien las leyes a las que te remite el BOE, pues este dice que la persona que lleve más de un mes en el desempleo antes de la publicación de esa publicación no tendrán que pagar la cuota de la tasa de examen, aportando determinados documentos acordes a una ley que se cita. He buscado esa ley y la he leído, según ella hay una excepción importante, aquellos que llevan más de un mes desempleados pero hayan rechazado participar de algún curso de formación quedan descartados de la gratuidad. Deberán pagar la cuota. Me parece un medio un tanto rechazable por punitivo. Los cursos de formación para desempleados suelen formar más bien poco, y no son útiles para incorporarte a un trabajo o encontrar uno, y sé bien de lo que hablo, he recibido varios en el pasado y hace tiempo que por estas razones me niego a recibirlos al menos que sean muy estrictamente relacionados con mis intereses. En estos cursos no se recibe dinero, necesitándolo uno, y temporalmente no figuras como desempleado, por lo que ayudan al gobierno a maquillar la cifra real de parados. Además, si recibes estos cursos te roban tiempo para buscar trabajo, estudiar oposiciones o dedicarte a otras cuestiones de orden útil para uno mismo. Por no hablar de que muchas veces pareciera que estos cursos ayudan a realizar de forma barata tareas que podrían desempeñar trabajadores con contrato, como por ejemplo cuando los ayuntamientos ofertan cursos de jardinería a desempleados justo en las épocas en las que más tareas de jardinería se necesita en los municipios. Los cursos para desempleados están llenos de "trampas" y suelen ser bastante decepcionantes. Veo ahora que rechazarlos sirve también para la penalización de cara al opositor parado, que deberá pagar la cuota como si no hubiera buscado trabajo, cuando eso no tiene porqué ser así. Se puede haber estado buscando trabajo muy activamente y haber rechazado cursos de formación. 

Sea como sea, ya están aquí las oposiciones a archivero, ahora me toca apretar un poco más en los estudios que ya inicié hace tiempo. Los temas a veces no tienen nada que ver con la práctica laboral, y sé bien de lo que hablo también en esto, tras varios años de experiencia laboral como archivero. Me parece absurdo por ejemplo que haya un bloque de temas dedicados únicamente a aprenderse bibliografía, y más aún en pleno siglo XXI y sus recursos. Encuentro además un poco exagerado exigir que se sepa dos idiomas aparte del materno, primero porque en los archivos lo normal es que con el castellano te baste y te sobre, aunque sea deseable que se sepa, depende del archivo, latín, griego clásico, francés, inglés, catalán, gallego, vasco... Pero como el archivero no es un investigador, sino un archivero, con conocer algún idioma lo suficiente para saber más o menos de lo que es el documento, pero no como para hacer una tesis doctoral del documento, a menudo se puede solucionar conociendo un idioma aparte del tuyo y el resto recurriendo a herramientas cibernéticas que te ayudan a tener una idea de lo que dice el documento, y con esa idea se puede desarrollar el trabajo, por ejemplo si, como  me ocurrió una vez, encuentras cartas en alemán. Como sea, cuánto afán en pedir idiomas al funcionario y ninguno al gobernante. Pero está bien, tampoco es malo. Yo, aparte del castellano, probablemente solicite inglés y portugués, ya veré. De momento, sigo con mis temarios de archivero... que estoy leyendo esta vez integramente en ordenador, aunque pronto volveré a coger los libros de mi estantería que ya leí hace años... cuando tenían que haber salido y no salieron estos puestos de trabajo. Saludos y que la cerveza os acompañe.

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