viernes, julio 21, 2017

NOTICIA 1724ª DESDE EL BAR: COSAS DE POETAS COMPLUTENSES

La semana pasada, el 15 de julio, supimos de manera generalizada que murió recientemente un poeta muy activo que se había afincado en Alcalá de Henares los últmos ocho o nueve años, Fernando Sabido. Era algo más que un escritor, pues completaba su actividad con otras inquietudes artísticas fuera de la Literatura. Era autor de varios libros de poesía, aparecía en varias recopilaciones y antologías hispanoamericanas y también era promotor de otros poetas de habla española. Ha sido traducido a diez idiomas. Yo llegué a verle en persona y a estar en actos con él, pero no puedo decir que le conocí, pues nunca surgió nada que nos llevara a conocernos. No se me verá a mí en su muy completa y admirable compilación de autores que fue aumentando en una de sus cinco bitácoras personales a modo de enciclopedia de poetas hispanohablantes, Poetas del siglo XXI, antología mundial, más de 20.000. Lo más cerca que estuvieron rozándose su poesía y la mía fue en un recital de Madrid capital donde a los autores nos cobraron la cerveza a seis euros, a pesar de que les rellenamos y ofrecimos el espectáculo de su local. 

La poetisa Cristina Penalva, que desde la segunda mitad del año pasado organiza interesantes encuentros de poetas en el bar La Oveja Negra todos los días 20 de mes a las 20:00 horas, organizó y condujó un homenaje que se le ofreció en la sala de actos de la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica. Eso fue el 17 de julio y la sala estaba repleta, por lo que se puede leer en Alcalá Hoy. Conocía e hizo bien a mucha gente, miles de personas poetas están recogidas en esa especie de enciclopedia citada. Así pues si en dos días, con el velatorio y entierro de por medio, se logró organizar y llenar una sala en homenaje, imaginemos cuánta gente hubiera acudido de organizarse con más tiempo. Una crónica de los poetas participantes se puede leer en la bitácora de la pareja conformada por el poeta Lolo Rovira y la poetisa Susi Corrales, Suko, por aquí. Lo cierto es que leyéndolo me faltan nombres comunes de la poesía más activa de Alcalá de Henares, tanto en recitales como en creaciones, gente que sé que además tuvo relación con este hombre, como Rosario Delgado, Enrique Sabaté, Sofia Winter y alguna que otra persona más, pero ciertamente son muchas las personas creadoras que hicieron acto de presencia. 

Yo no pude ir, tampoco es que tuviera gran relación con este hombre, sabía de su existencia y de su labor, poco más, pero le reconozco el mérito que no es poco y que poca gente se entrega tanto tan altruístamente. Pocos días después, esta semana, hemos sabido que la Asociación de Vecinos El Val ha logrado que triunfara su propuesta al ayuntamiento para que cambien el nombre de la biblioteca pública Eulalio Ferrer por la de otro poeta que sin ser natural de Alcalá vino a vivir aquí muchos años en las décadas mediadas del siglo XX, José Chacón. Lo supimos primero por las redes sociales y después por la prensa local, tanto digital como en papel, como por ejemplo hoy en el nuevo número de Puerta de Madrid. Me parece acertada la elección de José Chacón, padre del artista Carlos Chacón, mencionado en la Noticia 1688ª con motivo de una exposición que le hicieron este año. Sin embargo, teniendo en cuenta que José Chacón cuenta con un premio literario y con una calle encuadrada entre la avenida Lope de Figueroa, la calle Fernando de Flandes, la calle Luis de Madrona y la calle Braulio Vivas ("El Lali", abuelo de un amigo mío y último alfarero artesanal de la ciudad), aunque insistiendo en que me parece acertado ponerle su nombre a una biblioteca, creo igualmente que de tanto recordar a unos mismos nombres de escritores en esta ciudad, se dejará caer en el olvido otros, como el de Fernando Sabido. Hubiera sido un bonito homenaje, más dada la coincidencia, ponerle su nombre a esa biblioteca. También es cierto que poner un nombre a un sitio público es un tema delicado y necesita de un estudio y un consenso, o debiera. Así por ejemplo, Eulalio Ferrer, empresario publicista, fue un republicano exiliado en México que tenía una empresa de publicidad y era catedrático de la lengua española, el cual hizo una labor importante sobre textos de El Quijote, pero se le quita el nombre a la biblioteca porque en su labor empresarial respecto a Alcalá de Henares realizó una serie de actos que son considerados corrupción. El tema de los nombres de lugares públicos es para comentarlos más detenidamente en otra ocasión, pues si nos ponemos a repasar nombres hay en el callejero toda una serie de personas con pasados poco o nada homenajeables, incluidos actos de violencia extrema, ahora bien, son parte de nuestra Historia. No quiero entrar en este debate, pues realmente contiene en sí muchos puntos de vista, muchas puntualizaciones, muchas excepcionalidades y no, y muchos asuntos como para que sean debates interminables y posiblemente de difícil o imposible consenso si no es con altruismo o con comprensión o con dejar hacer con ánimo de convivencia pacífica y tranquila, no sé, depende de cada caso.

Por otro lado, todos los lunes de julio desde el año pasado la Librería Domiduca, en la Plaza de San Felipe Neri celebra a sus puertas encuentros de poetas que deseen recitar, conducidos por Enrique Sabaté hacia las 20:00 horas, pasadas un poco. Marcos y Asela, responsables de la librería, reiteran así su compromiso con la Literatura y con la cultura de esta ciudad. El año pasado estuve de público en dos de los lunes, no leí. Este año no he podido asistir a ningún lunes, ni de público ni de no público. Sin embargo, este próximo último lunes de julio viene a visitarme una poetisa de Guadalajara que hace unos años que vive en Hendaya, Mamen Solanas (en Proyecto Genóma Poético se puede leer una entrevista experimental que le hicieron), es autora de un libro editado de poesía y de otras tantas cosas aún sin editar, antigua compañera de mis días en Radio Arrebato. Por cuestiones personales viene estos días al centro penínsular y me llamó para pasar brevemente por Alcalá y así vernos. Le comenté lo de estos encuentros y hemos quedado en acudir a la cita poética con Domiduca y leer algunas cosas de cada uno. Espero que todo vaya bien y pueda ser, que nada lo malogre, pues ya he rechazado muchos recitales y ya he faltado mucho con Domiduca por motivos personales, tengo ganas más de ir, en este encuentro en concreto más para oír que para leer, pero si hay que leer, se lee, de lo nuevo, y ya que viene Mamen Solanas, tengo ganas de verla y ver cuáles son sus nuevos poemas, no obstante, no todos los días se ve a alguien, a una amistad, que vive cientos de kilómetros más allá. 

Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, julio 17, 2017

NOTICIA 1723ª DESDE EL BAR: 47'5º

Pues esta semana pasada parece ser que en Montoro, pueblo de Córdoba, se registró la temperatura de calor más alta de la Historia de España desde que esta se mide con métodos fiables, desde algún momento del siglo XIX. Fueron 47'5º. La segunda quincena de julio, en la cual estamos, y la primera mitad de agosto es el periodo anual más caluroso sobre la península Ibérica, se debe a la posición del planeta Tierra respecto a Sol en su ciclo rotatorio. La luz de nuestra estrella nos da más directamente, de ahí que lo normal sea que sean esos treinta días los más cálidos para españoles y portugueses. Hay muchos más factores, por supuesto, tanto de índole natural como de índole no tan natural, por culpa del cambio climático, contra el que hay que combatir y del que conté unos cuantos datos y unas cuantas cosas el pasado 14 de junio en la Noticia 1711ª. Los efectos de la acción humana para obtener energía, y en concreto la española, estaban relatados en ese lugar. 

Llevamos varios años seguidos donde hemos pasado el máximo tope nunca antes habido de calor. Así que durante varios años hemos oído la misma noticia varias veces: la máxim temperatura nunca antes vivida en España, la máxima sequía, etcétera. Una noticia también de la semana pasada hablaba de un pueblo sobre el que no ha llovido desde abril de 2016, y a continuación se dieron noticias de embalses y pantanos bajo mínimos en sus reservas de agua, niños andaluces a los que les da extraños infartos por calor, la muerte de un trabajador asfaltando una carretera, por la elevada temperatura y la presunta imprudencia de su empresa en hacerle trabajar a horas indebidas para esa tarea, etcétera. Un par de grupos ecologistas han advertido que esto continuará si no reaccionamos, tal como dije en aquella Noticia 1711ª, es tarea de todos, no sólo de los gobiernos y los empresarios, aunque estos tengan mucha responsabilidad en su mano. Dicen estos grupos que de diez a quince años puede ser normal veranos españoles con 54º. 

Y con los calores llega la temporada de incendios. Según los datos de España en llamas el 84% de los incendios en España son intencionados. Sobre la península este verano se han producido dos de los mayores y más dañinos incendios en los últimos tiempos, uno de ellos en Portugal, donde intervinieron unidades de bomberos y ayudas de otros países europeos, el otro fue en la propia España, en la reserva natural del Parque de Doñana, donde ahora pesa la posibilidad de que una compañía energética use el suelo quemado para sus intereses, haciendo uso de las reformas políticas que el Partido Popular hizo al respecto en 2012. Un grave error legislativo, el de la posibilidad de usar suelo natural quemado por parte de una empresa si el Estado lo declara de interés social.

José Antonio Escudero nos dice que en el pasado los visigodos penaban con la muerte a los pirómanos [1]. Lo confirma el estudio de María Encarnación Gómez en 2011 [2]. La pena de muerte por incendiario venía de lejos. Varias de las primeras civilizaciones ya habían legislado en torno a esa custión, lo que nos da una idea de la importancia que cobraba en las primeras civilizaciones los recursos naturales. Avanzando siglos y milenios, la República Romana y posteriormente el Imperio Romano desarrollaron las leyes más completas y avanzadas contra los pirómanos. Diferenciaron los diferentes tipos de casos de incendios que se pueden dar y los diferentes casos de causantes y sus motivaciones, de haberlas. Ellos ponían especial enfásis en castigar a aquellos incendiarios que obraban con intención y en concreto contra aquellos cuya acción incendiaria destruyera vidas, casas, bienes o producciones agrarias. La destrucción de una urbe como consecuencia de un incendio tenía pena de muerte segura. Otras condenas podían pasar de la tortura a la indemnización, según los casos. 

En el caso de los visigodos, ya en los albores remotos de una idea imprecisa de España, pero que rellenará todos los mitos e idearios de la creación de España, estos traían consigo las costumbres y leyes consuetudinarias godas, por tanto germanas, apegadas al bosque y a la vida natural como lugares de sus dioses. Es cierto que los visigodos se pasaron al cristianismo en buena parte, unos arrianos, otros católicos, y al final todos católicos, pero parte de su arraigo cultural permaneció. Usaron el Fuero Juzgo como libro de leyes, donde se recogía el Liber Iudiciorum, cuyas leyes de origen goda afectaba tanto a godos como a hispanorromanos. En ese código de leyes se recogen no una ni dos leyes contra los pirómanos, sino muchas leyes contra los incendiarios de toda clase. Eran conscientes no sólo de un cierto respeto a la Naturaleza, especialmente a los bosques, que presentaban en su pasado cultural un sesgo religioso y un modo de vida, si no que su sociedad y su economía giraban en torno a los medios naturales. Pensaron tanto en los pirómanos accidentales, como aquellos que haciendo una fogata para protegerse del frío estando de viaje provocaban sin querer un incendio, como en todos aquellos que provocaban incendios para hacer mal a alguien, o por el mero hecho de incendiar, o con alguna otra intención no accidental. Contaban con una doble forma de condena, una para las capas sociales más humildes, que implicaba la pena de muerte mediante la hoguera, previa tortura y condena a indemnizar, si podían indemnizar, y otra para las capas sociales más pudientes, que recibían de diez a cien o más latigazos, se les condenaba a pagar la reposición de lo dañado, más indemnizaciones si había afectados por las llamas, y en algunos casos: cárcel. Aún había otro grupo: los siervos que cumplían órdenes de un Señor, o bien que quemaban para hacer mal a su Señor o por ayudar a su Señor sin contar con su orden. Estos eran entregados a su Señor para su castigo, el cual podía liberarlos para que otro les aplicara el castigo, o bien podía aplicarle el castigo, que podía ser indemnización (bajo riesgo de ser insolvente, lo que empeoraba el caso), tortura, cárcel, tal vez muerte. Más avanzados en los siglos, los reinos medievales también legislaron duramente contra los pirómanos. Las Partidas de Alfonso X "el Sabio", rey de Castilla y León en el siglo XIII, llegaban incluso a penar a los que estorbasen las tareas de apagado del incendio. Había diversos grados de penas según las intenciones o ausencia de ellas en el pirómano, pero es destacable la generalizada de incautarle todos sus bienes y desterrarle a una isla.

Soy contrario a la pena de muerte y a la tortura. A lo que vengo con estos casos históricos es que durante milenios el delito de incendiario era un delito criminal considerado tan extremadamente grave como para que te pudieran condenar a muerte o a cien latigazos, lo que en muchos casos puede equivaler a una condena a muerte, pese a que la sentencia no mencione la pena capital. Justo, injusto, extralimitado o no para las leyes del momento, los siglos han ido pasando y los códigos penales se han ido perfeccionando y humanizando, especialmente desde el siglo XVIII, pero quedémonos con ese dato de varios milenios considerando el delito pirómano como delito criminal con las más graves consecuencias contra el pirómano. Además, si lo que se quemaba era bosque, los visigodos contemplaban repoblarlo. Ahora, con un 84% de los incendios de España con origen provocado, tenemos unas leyes que, sin dejar impune al pirómano, casi pareciera fomentar el incendio al salir rentable de cara a cualquier empresa que quiera usar el suelo quemado para sus intereses, incluídos los urbanísticos si logran probar los beneficios sociales que puede tener urbanizar el lugar.  El actual código penal español se creó en 1995, con el PSOE de Felipe González, y su reforma más reciente ha sido en abril de 2015, con el PP de Mariano Rajoy. Aparte de lo citado en cuanto al espacio natural quemado, mantiene una pena básica ya existente anteriormente que consiste en la posibilidad de uno a cinco años de cárcel y de doce a dieciocho meses de multa. Añadía un agravamiento nuevo que implicaba de tres a seis años de cárcel en caso de que el incendio afectara a la integridad y vida de personas o se produjera cerca o en el entorno de zonas urbanizadas. Los procesos, otra novedad, no pueden ser juzgados con tribunales populares, si no con jueces profesionales. Teniendo en cuenta que la pena máxima actual en España, acorde a esa reforma de 2015, son treinta años de cárcel revisable de prórroga, si la comparamos con esa otra de uno a seis años de cárcel para un pirómano, y pensando que en otras épocas la pena máxima era la de muerte, podríamos pensar que la consideración que un incendio pueda tener en el legislador actual es la de que este delito no es especialmente grave, tal como en otros siglos se pensó, y eso que en aquellas épocas no existía, ni se sospechaba lo que era, el cambio climático provocado por las fuentes de energía y los excesos de consumo de las sociedades humanas. Hoy día no sólo lo sabemos, si no que lo padecemos. De los muchos datos y posibilidades que implica, recordemos el dato de la  Noticia 1711ª dado por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias de España: entre 1995 y 2015 se produjeron mil doscientas quince muertes reconocidas como directamente relacionadas por el cambio climático. Al margen de las ocurridas en 2016 y lo que va de 2017, quiero sumarle yo como mínimo la de ese trabajador que murió asfaltando una carretera en la semana con los valores de calor más extremos vividos en España.

Es verano, es 17 de julio, hace calor en la península Ibérica, es una verdad de Perogrullo, donde una mano cerrada, es un puño. No debiera ser noticia, no más allá de la mera ausencia de noticias que cada verano hace que los informativos rellenen espacio hablando del calor, de la playa, de las piscinas y de cómo se hacen los helados, pero es noticia, por supuesto que es noticia, e importante, porque la noticia no es sólo que haga calor en julio, si no que hace calor un año más por encima de la temperatura máxima vivida anteriormente en España. Esa es la noticia. Año tras año hace un exceso de calor que va aumentando valores de temperatura, si se pone en contexto y no se limita sólo a España, si nos lo explicaran en el contexto mundial en el que se produce y en el que lo vivimos, podría concienciarnos más del cambio climático y de la necesidad de combatirlo por todos los medios, incluídas las leyes penales. La destrucción de arbolado mediante las llamas de los incendios, siendo los incendios mayoritariamente de origen provocado en este país, está relacionada con la disminución de precipitaciones. Es un hecho científicamente probado y observado desde el siglo XV que allá donde hay abundancia de árboles hay mayor número de lluvias y temperaturas más suaves. 

Nos va en ello. Saludos y que la cerveza os acompañe.

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NOTAS.

[1] José Antonio Escudero, Curso de Historia del Derecho. Fuentes e instituciones político-administrativas, editado por el autor, Madrid, 2003.
[2] María Encarnación Gómez Rojo, "Historia jurídica del incendio en la Edad Antigua y en el ordenamiento medieval castellano: implicaciones urbanísticas y medioambientales", en Scielo, revista de estudios histórico-jurídicos, nº 33, ed. Scielo Analytics, Valparaíso (Chile), 2011. Consultable en http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-54552011000100009.

viernes, julio 14, 2017

NOTICIA 1722ª DESDE EL BAR: INFORMÁTICA ÁUREA

No es que me haya ido de vacaciones, me haya quedado sin nada que contar o se me hayan secado las palabras. Esta semana hubo un parón forzoso en esta bitácora por causas mayores. Mi ordenador personal (portátil), primero y único que he comprado en mi vida, ha tenido que pasar por el taller varias veces. Antes usaba uno familiar que compró mi padre en 1985, luego el ordenador de la sala de redacción de El Recreo, en el instituto de bachillerato en los años 1990, y los de la redacción de Claxón en los primeros 2000. Luego ordenadores de bares cibernéticos, luego ciberlocutorios y  los de la Universidad, y el ordenador que se compró mi hermano, que me lo dejaba. No menciono los que he manejado en trabajos. La cosa es que este me lo compré con mi sueldo de limpiar un gimnasio, los servicios, los retretes, las duchas, las máquinas, espejos, suelos, ventanas, papeleras, puertas... todo. Trabajo que conservo en mi memoria con cierto agrado, pues tenía un gran valor humano entre mis compañeros. Me duró aquello del verano de 2004 a comienzos de 2005. También compré un reproductor de DVD para mi hermano, que sólo tenía uno de videos VHS. Ambos aparatos que compré funcionan aún ininterrumpidamente y con mucho uso, mucho "trote" cada uno. Y no lo hacen mal. Mi ordenador sólo tuvo que ser formateado una sola vez, quizá hacia el 2010, años más hacia abajo que hacia arriba. Son máquinas que han salido buenas, las compré en MediaMarkt y lo cierto es que no me han defraudado. Tampoco lo hace un televisor y un DVD que compré varios años después con otro trabajo, pero en otro sitio. A lo que voy, este ordenador se ha saturado esta semana.

Llevaba varios meses dando algunos pequeños problemas y le costaba gestionar bien las órdenes. Se apagaba, se detenía... se calentaba. Hacia los últimos meses del año pasado ya expliqué que su pantalla se fundió y la cambié en un informático de mi barriada, en la calle Santa Teresa de Alcalá de Henares, donde el mercado, en su exterior, Informática Áurea. Ya dije por entonces que estaba muy contento con el resultado. El pasado lunes 10 el ordenador dijo que hasta aquí habíamos llegado, que dar un paso le resultaba como correr una maratón sin haber comido. Lo llevé allí, que me parece un buen lugar, buen trato, pedagógico, comprensible, barato, eficiente y buena gente. Durante los últimos cuatro días ha tenido que intervenirle varias veces. Al final un formateo del ordenador, un cambio de sistema de Windows Vista a Windows 7, un aumento de la memoria RAM, un limpiado físico de su interior, una actualización de diversos programas y un probar el funcionamiento con y sin batería de cara a un dosificador que estaba suelto y un ventilador interno propio que, una vez examinado, pareciendo que ya estaba viejecito, estaba en realidad en mucha mejor condición que algunos de los que tenía en la tienda para repuesto. 

Bueno pues os escribo tras probar largamente otra vez el resultado final, y está en plena forma más ágil que nunca. Me recuerda a cuando lo compré en 2004. Han pasado trece años, pero este chavalote sigue en plena forma. Hemos escrito juntos muchas, muchas cosas. Somos un equipo de trabajo donde, además, gracias a María Gómez, se indica claramente en mi teclado con una señal de alarma (cerebro en un triángulo amarillo): "¡peligro! cerebro en uso". Y que sea por muchos años más. Le tengo cariño a este equipo, un HP del que el técnico me dijo que habían salido muy buenos en su día, en concreto el modelo que yo tenía, al cual la batería se la gasté yo por error de uso, pero que sigue bien en activo y tiene otra que le conseguí junto a un cable que mordió jugando mi gata Reina. ¡Qué bote que dió cuando era aún casi cachorra! No volvió a morderlo. Aunque quizá para rematar la reparación actual haya que renovar el teclado, y no tanto porque algunos caracteres hayan perdido su pintura y quien no sepa su orden al escribir no sepa encontrar determinadas letras o signos, sino porque el tiempo pasa también para él y a veces determinadas teclas fallan porque se han vuelto algo duras para aceptar su tecleado.... ¡Ay de los tiempos en los que escribía con mi vieja máquina de escribir Olympia Traveller Deluxe! Y aún la tengo, hace poco vi por Internet que unas empresas chinas siguen fabricando y vendiendo cinta de tinta para ella. Otra con sus batallas, que son las mías, a cuestas. Su tinta y sus anhilinas. Aquello sí que eran teclas duras.

¿Y entre tanto, qué? Pues estudiando la oposición con libros que tengo por casa, el examen de facultativo de archivo tendrá su primer encuentro el 9 de septiembre, y escribiendo una obra de teatro ya entregada, un artículo de Historia ya entregado, preparando con una nueva editorial la edición de mi segunda publicación, una novela que ellos querían publicar, apoyando a Samuel Santos en lo económico y en lo introductorio la publicación de su primer libro de poesía, hablando con Julián Vadillo sobre su revisión del libro sobre la explosión del polvorín en 1947, hablando con El Tornillo de Klaus sobre unos documentales y un nuevo artículo de cine... Otoño puede ser raro en mi vida; este otoño, el del 2017, por muchas razones de toda índole, pero desde luego no se puede decir que desde junio-julio no vaya prometiendo este otoño traer cuando menos noticias. Mientras, adoro el frescor primaveral de la semana pasada y me agobia el calor desértico de esta semana. En una de las esperas del taller de informática descubrí un bar regentado por una croata que durante la guerra de la antigua Yugoslavia, en la primera mitad de los años 1990, debía ser una veinteañera. Yo seguía, pese a mi juventud, esa guerra, y la seguí años después, e incluso ahora. Fue una de las razones, entre otras con peso, de que fuera historiador y seguidor de la política, especialmente de la internacional. Tuve ganas de preguntarle muchas cosas, pero me abstuve... nunca se sabe.

Buenos, el ordenador parece estar funcionando estupendamente. Asíque, querido Alto Mando del Servicio de Espionaje, este espía, en su bar, les saluda con un buenas noches y que la cerveza os acompañe. Estoy muy agradecido a Informática Áurea se han ganado un cliente.

jueves, julio 06, 2017

NOTICIA 1721ª DESDE EL BAR: LAS PLACAS A LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE ALCALÁ

Leía yo la semana pasada en el semanario Puerta de Madrid que el ayuntamiento de Alcalá de Henares va a colocar hasta dieciséis placas para recordar nombres de mujeres que han hecho Historia en esta ciudad, a propuesta del Consejo Municipal de la Mujer y dictaminar la Comisión de Derechos Sociales y Servicios Públicos. Nada dice la noticia de los historiadores que hayan avalado o a los que hayan consultado. Alguno habrá, supongo, o alguno debiera haber. Quien dice historiador incluye también historiadora, que no hay mejor entendedor que quien quiere entender, ni hay peor embarullador que quien quiere embarullar. De todos modos, se intuyen los nombres de los historiadores que con su esfuerzo y trabajo han dado lugar al nombre de algunas de esas placas, aunque no se les haya citado. Baste con pasarse por las bibliotecas y librerías de Alcalá para encontrar libros donde aparecen por primera vez en la Historia de Alcalá de Henares algunos de los nombres elegidos, historiadores que las han descubierto como Ignacio Ruiz para Francisca de Pedraza, o como Julián Vadillo para mujeres del movimiento obrero y socialista del siglo XIX y el XX. Por supuesto hay otros historiadores, pero cito a estos dos por ser breve. Sin embargo, a lo que me refiero, es que la noticia no cita qué historiadores han avalado o han sido consultados para asesorar los nombres de las placas y sus porqués, y si alguno ha sido consultado, o alguna asociación de historiadores, cosa que no consta que haya ocurrido, pues no se menciona aunque haya ocurrido, debiera citarse y a la vez estos debieran citar de dónde y de quién han sacado sus conclusiones históricas, pues como historiador, archivero e investigador, son muchos años de esfuerzo no pagado que bien merece el reconocimiento de la contribución lograda con el propio tiempo de uno en su vida. Las cosas no salen de la nada, y menos sin esfuerzo, merece su reconocimiento, no la apropiación de sus logros sin más.

Cerca de mi calle existe una calle llamada Martín de Irala, uno de los exploradores, conquistadores y colonizadores de la zona del Río de la Plata hacia tierra adentro, remontando el río allá en una concatenación de personas con la misma misión entre el final del siglo XVI y el comienzo del XVII. Hace ya unos años, unos diez, o tal vez quince, que a la calle Martín de Irala le cambiaron la placa por otra donde se lee "calle de Martín de Iraola". El personaje es el mismo, un hombre que vio claro que su supervivencia pasaba por casar y emparejar sexualmente a sus españoles al cargo con las indias, por aquello de crear parentescos que, según las costumbres indias, creaban auténticos clanes de aliados militares, claro que te llevabas así también a sus clanes enemigos en contra suya. Tanto ocurrió así que se dieron diversos casos de poligamia que dieron pie a diversos conflictos legales y amenazas de denuncias por parte de rivales españoles que querían contarlo al gobierno español, al Rey y a la Inquisición. No voy ahora a decir cómo acabó aquella aventura, ni los pros y los contras que tuvo, esas son otras historias. La cuestión es que a Martín de Irala, que durante siglos así se le ha conocido y que en vida de él, por lo que vemos en textos y en documentos, así se le llamó, le cambiaron el nombre del castellanizado Irala al vascuence Iraola, por ser él de pertenencia vasca. Respondía eso a una ley que instaba a poner los nombres que pertenecieran a territorios de España con lengua propia en esa lengua propia. Fue la época, un poco posterior en el caso de los nombres de personas, en la que La Coruña fue pasando a ser A Coruña en las carreteras de España, Gerona fue pasando a Girona, País Vasco a Euskadi o Valencia a País Valenciá. Curiosamente Reino Unido nunca pasó a ser United Kingdom, aunque New York comenzó a volverse a nombrar Nueva York en los mapas españoles. Irala, que llevaba muerto varios siglos, pasó a ser Iraola en respeto a su origen vasco, por ley, aunque él en vida jamás se llamó a sí mismo Iraola, sino Irala. Era de unas épocas en la que los vascos se consideraban a sí mismos los españoles más puros de sangre, los más nobles y origen de los castellanos. Sin entrar en la Historia de las mentalidades y de los nacionalismos en España, Irala entraba en el final del siglo XX vasquizando por ley su nombre a Iraola. ¿Qué hubiera pensado él? Ni lo podremos saber, ni es realmente algo que venga al caso, aunque siendo noble y queriendo ser alguien, según su biografía, bien podemos pensar que si hubiera visto que le hubiera servido para medrar ante la Corte lo hubiera aceptado. Pero no sabemos nada, simplemente se hizo el cambio desde un punto de vista políticamente correcto de final del siglo XX, sin atender a que el personaje nació en el siglo XVI, con otras mentalidades.

No es algo que no venga ocurriendo en los ámbitos de las personas vivas hoy día. Se pone preferencia a la forma de nombre de la lengua del lugar donde nació. Hemos encontrado casos curiosos de nacionalistas españoles históricos, algunos casi fascistas, del siglo XX que han encontrado su apellido catalanizado y al revés. En el comienzo del siglo XXI yo mismo en archivos he podido ver y he tenido que aplicar estas normas, desatendiendo razones históricas y atendiendo razones de no herir sentimientos de alguien que nació en el mismo lugar que el otro alguien afectado. Nombres de personas, de lugares o de instituciones, dando igual que en un documento aparezca mencionada una iglesia o un pueblo al modo castellano, si hay que ponerlo a la lengua que sea, se pone, aunque eso sea un falseamiento en parte de la realidad histórica y una dificultad en la búsqueda para el historiador, sobre todo para el que no conoce lenguas de España. La decisión más salomónica y práctica que yo he trabajado fue con una contrata en el Archivo Histórico Nacional, haciendo un trabajo para el Archivo Histórico de Simancas sobre normalización de puntos de acceso al documento, si encontrábamos un nombre de pueblo, ciudad, región, río, montaña, persona, etcétera, susceptible de tener un nombre más aparte del castellano, se anotan los dos para que el investigador lo pueda encontrar teniendo la referencia que tenga. El problema es que el castellano cambia con el tiempo... y las lenguas regionales también, y a veces cambia el patronímico y las formas de escribirlo. Como resultado hay lugares que les puedes encontrar por cuatro, cinco o seis nombres diferentes, viniendo todos a ser lo mismo. No exagero. La decisión no es mala, porque ciertamente estas cosas ocurren y uno no sabe quién va a buscar qué y cómo.. Se intenta no perder la información y que esta siempre pueda ser accesible. Lamentablemente esto no son matemáticas, y no es todo tan fácil. Siempre ocurre algo que la decisión a tomar como punto de acceso puede ser excluyente de otro modo, sin que ese otro modo pueda tener cabida. No se hace a mala fé, es que hay casos complejos. Así por ejemplo, yo que tengo nombre compuesto, hay numerosos archivos y documentos que no aceptan el guión que compone la unión de dos apellidos para formar uno sólo. El problema no es de los archiveros, es de los informáticos que se niegan y dan sus razones, vagas y sin razón archivística alguna, para que no exista el guión en los nombres compuestos. Así ocurre, que a menudo hay funcionarios que al verlos sin guión ponen medio apellido en lugar del apellido completo, te transforman en otra persona o te preguntan por qué tienes tres apellidos, cuando en realidad tienes dos apellidos. Lo malo es que esto queda falseado para la administracion y para la Historia y a la vez hace perder información y tradición cultural en nuestros nombres. 

Como sea, en ese trabajo que citaba estaba yo tratando documentos del siglo XVI sobre asuntos a caballo entre la península y América, en una serie dedicada a la Cancillería del Sello. Se nos indicó que debíamos incluír los nombres de todas las personas implicadas en esos documentos, gentes anónimas la mayoría, pero algunos conocidos de la Historia. Por ello, el equipo donde yo estaba decidimos incluir el nombre de todas las mujeres que aparecieran, y no como esposa de tal o cual, aunque esto se indicaba en otro apartado para que no se perdiese la información de cara a un investigador, en los de ellos también poníamos en ese apartado ser esposos de tal o cual. Así sus documentos y sus historias quedaban ligados en el archivo para su consulta posible, igual que en la vida de esas personas, cuando estaban vivas e hicieron esos documentos. Las compañeras eligieron poner los nombres de las mujeres más destacadas en cada documento cuando las principales afectadas eran muchas, yo optaba por incluir todos los nombres de esas principales afectadas por el tema del documento, fueran muchas o pocas.

La cosa es que si me he entretenido en contar estas cosas es por el cómo se explica la propuesta de las dieciséis nuevas placas dedicadas a mujeres en la Historia de Alcalá. Ciertamente la noticia explica que se quiere visibilizar a la mujer en la Historia de Alcalá de Henares, lo que no implica que la mujer visibilizada sea alguien que hiciera algo bueno o malo, simplemente sería alguien que hizo algo en la Historia y que es mujer. Sin embargo, luego se dice que las placas llevarán un color morado para crear una ruta. El morado es el color elegido por el feminismo entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, en principio del feminismo comprometido con ideas de clase obrera, pero feminismo. Así pues hemos de pensar que es un reconocimiento a la mujer en la Historia de Alcalá y a la vez una llamada a lograr la igualdad de género desde todos los ámbitos. Ahí es donde me recuerda lejanamente al caso de un Irala pasado a llamarle Iraola, pues el nombre de algunas de las mujeres incluídas no dan la sensación de haber compartido las ideas que pudieran sostentar el color morado del feminismo actual. ¿Es lícito incluirlas siendo así? Es lícito si sólo se trata de visibilizar a la mujer en su papel en la Historia de esta ciudad, o al menos a determinadas mujeres con nombre y apellidos, porque la historia de las gentes de esta ciudad es otra sin tanto nombre y apellido anotado, pero tengo mis dudas de que sea lícito visibilizarlas bajo un color del feminismo que, en la vida real, quizá hubieran rechazado por no comprender algunas de ellas algunas de las ideas del feminismo actual y del orden social actual. Por ejemplo, ¿la beata sor María de Jesús Yepes, fundadora del Convento de las Carmelitas Descalzas en 1562, estaría de acuerdo de ser recordada con ese color que también implica que una mujer pueda estar liberada sexualmente o que, como recordará otra placa, se pueda casar por lo civil, o que tenga derecho al aborto, o al divorcio, o que etcétera, etcétera? La misma pregunta para Luisa de Cervantes, hermana del escritor Miguel de Cervantes, que fue abadesa del convento citado, o para Santa Teresa de Jesús, que estuvo en sus últimos meses de vida viviendo en el mismo convento (murió en otro lugar, algunos historiadores forenses sospechan que por una gripe mal curada contraída en Alcalá de Henares), o María Orozco, una mistica del siglo XVII. 

La inclusión del color morado, segun se anota en la noticia, persigue la finalidad doble de crear una ruta turística, y es aquí donde surge otra de mis dudas. Entonces, ¿quiere esto decir que el objetivo de recordar la Historia de Alcalá o de mostrarla, de remarcar nuestra cultura social, de reivindicar a la mujer en la Historia y de fomentar la igualdad social de género que desea alcanzar el feminismo, queda reflejado en aquellos textos donde se declaran las intenciones, pero en la práctica sólo es una excusa más al servicio del interés económico del turismo y no del cultural y formativo de la persona con la Historia? Una ruta que una vez más desde la estación de tren nos llevará de la mano hasta determinadas calles del centro de la ciudad lo más cerca posible de los mismos bares de comida y bebida que se lo llevan crudo a cada remesa de turistas que llegan. No obstante, en una placa colectiva que se quiere colocar leemos que Petronila de Lucena, afectada por un proceso de la Inquisición, tenía con su familia una finca en La Garena. Compartirá placa con unas poetisas del siglo XVI que fueron de aquí, pero que no se sabe dónde hubo algún capítulo importante de sus vidas o su residencia. Tal placa no se colocará en La Garena, ya que de al menos una de ellas, Petronila, sabemos que su familia tenía esa finca allí, sino que se colocará al lado de la puerta de la Oficina Municipal de Turismo, en la Plaza de Cervantes. Da qué pensar sobre la finalidad práctica del proyecto. 

El nombre de las poetisas sería Isabel de la Vega, Catalina de la Paz e Isabel de Vergara, esta sería experta en lenguas y erasmista, todas del siglo XVI. Habrá otra placa, esta ya propia, no en esta colectiva, dedicada a Franscisca de Nebrija, hija del filólogo Antonio de Nebrija, que fue catedrático en la Universidad de Alcalá y uno de los que participaron en la Biblia Políglota. No tendrá placa por ser "hija de", sino por la leyenda que dice que llegó a dar clases universitarias cuando su padre no podía o no acudía a darlas. ¿Es real la leyenda? Quien ha querido incluir su nombre sostiene que probablemente sí, pero evidencias exactas en la Historia no hay. No se le niega sus conocimientos, su intelectualidad, sus aportaciones, y tal vez dio las clases dichas, pero no hay ninguna certeza de que eso ocurriera, y hay argumentos que lo cuestionan de manera sólida, como por ejemplo el propio funcionamiento varonil de la Universidad en el comienzo del siglo XVI, por mucho que fuera una España gobernada por una reina. La que sí tendrá una placa sin que su historia se base en una leyenda será Isidra de Guzmán, primera doctora universitaria de España, la cual se doctoró en la Universidad de Alcalá en el siglo XVIII. Pudiera ser un reflejo lejano de una Universidad de Alcalá más avanzada de lo que siempre se ha dicho. Pensemos que esta universidad tuvo un fuerte protagonismo en el movimiento comunero, que fue de las primeras en crear becas para estudiantes pobres y que estaba creando esa biblia en plan polígrota con ideas erasmistas. Era avanzada, puede cuadrar la leyenda de la hija de Nebrija, del mismo modo que es real que aquí se doctoró por primera vez una mujer.  Décadas después sería la Universidad de Alcalá la que aportaría a un rector para apoyar y aportar a la Carta de Bayona de José I Bonaparte, y la primera que en 1820 imprimiría y trataría de explicar la Constitución de 1812. Hay que revisar la historia de la Universidad, pues parece mucho más avanzada en ideas de lo que los tópicos han querido dar a conocer.

Por otra parte, la citada Petronila era una alumbrada que sufrió proceso de Inquisición, pero en Alcalá de Henares fueron varias mujeres y varios hombres los que sufrieron procesos inquisitoriales (la Inquisición duró de 1480 a 1823 en activo, y en 1833 anulada del todo). Ninguna placa recuerda a ninguna persona, mujer u hombre, como personas que pasaron por esos procesos. Tampoco se recuerda en placa a la Plaza de la Cruz Verde como lugar donde se hacían cumplir sentencias inquisitoriales, ni hay nada que hable sobre ello en el Museo Arqueológico Regional, donde se hacían juicios. Se conocen varios nombres de personas de Alcalá de Henares que pasaron esos procesos, no se conocen todos los nombres, se destruyeron documentos en 1808-1814 y otras etapas de la Historia, y hay otros documentos que aún están por consultarse en la historiografía actual, pero se conocen nombres, como los celebrados contra las brujas de Alcalá, y entre ellas un brujo, en los siglos XVII a XIX. ¿Son esas personas, hombres y mujeres, menos personas para recordar sus padecimientos? ¿No se debiera recordar lo que significó para la sociedad las barbaridades de la Inquisición? Y si lo que se quiere es poner un nombre destacado, ¿por qué sólo recordar el de una mujer y no también el de algún hombre? Y si lo que se quiere es elegir a una mujer como representante de todo ello, ¿por qué Petronila en concreto y no ninguna otra? ¿Es su padecimiento más padecimiento o más concreto que otros padecimientos?

Reflexión similar me hace venir a la cabeza Francisca de Pedraza, primera mujer en lograr un divorcio y orden de alejamiento a su marido en el siglo XVI. Eso afirmó Ignacio Ruiz. En Historia, como en Prehistoria, cuando encuentras la evidencia más antigua de algo y, tras mucho contrastar, no encuentras nada más antiguo, eso más antiguo pasa a ser lo que marca el primer hito de ese hecho, pero el primer hito no quiere decir que sea la primera vez. Dados los expurgos de los archivos a lo largo de la Historia y los diferentes criterios habidos, afirmar con firmeza ante algo que no tiene un reconocimiento más que sonado en la época que se hizo que es la primera "vez que", es algo atrevido. Puede ser así, puede ser la primera vez, o puede no serlo. En principio sabemos que es la vez más antigua que conservamos, o mejor dicho, la vez más antigua que se ha encontrado hasta el momento. En otro de mis trabajos, con los papeles del corregimiento de Alcalá de Henares, en el Archivo General de la Administración, pude ver varios casos de mujeres que logran separaciones matrimoniales con las legislaciones de la Edad Moderna. Los casos que yo vi y archivé son de los siglos XVII y XVIII, y pidiendo permiso al Rey tras exponerle al Papa el caso y dando este su "sí", si es que lo daba, que no solía darlo. La mujer estaba demasiado supeditada al hombre, pero no era imposible esa separación. La legislación que se usaba era legislación derivada desde el siglo XVI. No hay que olvidar por ejemplo que, como se conserva en el Archivo de Indias, se prohibía a los hombres casados o comprometidos marchar a América sin permiso de sus mujeres. Otra cosa es lo que hicieran en la práctica saltándose la ley. Existen en ese sentido demandas de mujeres contra sus maridos por haberse ido a Indias, pero una vez en Indias... Esta era demasiado grandes. Los casos humanos que puedan encerrar cada expediente son interesantes, y se adivinan en ellas y en ellos unos deseos de nuevas vidas que hubieran sido posibles si el divorcio hubiera sido más accesible a todas las clases sociales, o si las costumbres sociales y las conveniencias matrimoniales no hubieran sido como fueron. También hubo mujeres que, huyendo de sus maridos, se embarcaban a América cambiando su nombre y asegurando ser solteras. En todo caso, me parece totalmente acertada la placa de Francisca de Pedraza, aunque me haga reflexionar de la seguridad de la afirmación que se hace sobre ser la primera divorciada. Todo sea que indagando más en algún archivo con documentación histórica nos salga algo más antiguo, incluso dentro de los fondos de donde salió este personaje de la Historia. 

Me recuerda en cierto modo esa guía turística que se hace al Convento de las Bernardas en la que se asegura que una de sus abadesas, una de las mujeres de la familia Briones, había sido dueña de su propio negocio de imprenta. Los Briones fue una familia de impresores de Alcalá de Henares que vivían en la Calle Mayor, más o menos enfrente de la llamada Casa Natal de Cervantes, que fueron unos de los primeros impresores del Quijote en el siglo XVII. Hicieron dinero, pues fue una familia burguesa con muchas propiedades en el siglo XVIII, lo sé porque yo mismo descubrí como archivero, describí y archivé el testamento gigante de uno de ellos, muerto, si no recuerdo mal, sin descendientes directos, no me acuerdo si abintestato. La cuestión es que una de las Briones, que acabó de abadesa en las Bernardas, hubiera llegado a ser dueña del negocio familiar no se puede "vender" así como hito feminista de ella y su actitud, es cosa de la época, en esos mismos fondos documentales encontré numerosas veces mujeres que eran dueñas de sus propios negocios. La mujer podía ser empresaria, siempre que no estuviera casada o que no viviese con su padre. Muchas mujeres viudas heredaban los negocios de sus maridos, y muchas mujeres solteras heredaban el negocio de su padre si no tenían hermanos. Lo único que debían hacer era permanecer sin matrimonio. Esto nos abre un amplio abanico de posibilidades y de historias individuales, a cada cual más de atender. Sin duda. A lo que voy es que la Historia debe ser correctamente explicada, no explicada de modo que se crean protagonistas concretos como si sus actitudes fueran exclusivas, negando así un contexto y una realidad de su momento, o sea, no se puede negar la Historia para poder comprenderla mejor a ella y a nosotros como sus herederos.  

Y ya que he mencionado a Cervantes, bien me parece la que se le dedicará a sus familiares femeninos, aunque su familiar más conocido hasta hace unos pocos años, el padre, por cirujano, no tiene placa alguna en ningún lugar, su recuerdo es más oral que escrito en las últimas épocas. La labor de ellas fue fundamental para la liberación de su cautiverio en Argel, y ya que los Trinitarios tienen ya esa inscripción, no está nada mal recordar que fue su familia, y en concreto las mujeres, quienes hicieron los trámites y reunieron parte del dinero para rescatar a Cervantes.

Más conflictivo me parece la inclusión de la Príncesa de Éboli, Isabel I, Catalina de Aragón y Juana I. Me resulta cómico que a Isabel I se la quiera mencionar por su sobrenombre que destaca un reconocimiento religioso: Isabel la Católica, pero que sin embargo a Juana I no se la llame Juana la Loca, si no Juana de Castilla. Extrañamente se elimina el sobrenombre de una, probablemente para que no se confunda con una posible injusticia machista, la Loca, aunque es evidente que así se la conoció incluso en vida dados sus desórdenes mentales, y se mantenga otro sobrenombre, la Católica, creyendo que eso no ofende a nadie, aunque es evidente que así se la conoció en vida. La inclusión de estos nombres responden a la lógica durante siglos de encumbrar con placas, calles, plazas, estatuas, instituciones, etcétera, el nombre de las personas poderosas. No es diferente a placas dedicadas a Cánovas del Castillo, Alfonso XII u otro. Isabel I puede generar polémica o no, recordemos que su estatua en la ciudad aparecía llena de pintura más de una vez y se terminó cambiando su ubicación, pero es indudable que tuvo bastante relación con esta ciudad en la época en la que esta comenzó su apogeo. Isabel I tiene varios hitos históricos en Alcalá, y quizá no estaría mal recuperar el jardín del que disfrutaba en el Palacio Arzobispal, ubicado en el aparcamiento que hay actualmente en las murallas, y del cual se conserva sus planos y sus especies vegetales en el Archivo Histórico Nacional y creo que en el archivo de la Fundación Lázaro Galdiano, que conserva grabados del siglo XIX del mismo. Juana I tiene por mérito haber dado a luz al emperador de Austria-Hungría, Fernando, hermano de Carlos I de España. No más. Catalina de Aragón nació aquí, y aunque no tiene tampoco mucha más relación, al menos esta estuvo interesada en reivindicar su derecho por ser una mujer culta con decisiones propias, aunque pasase a la Historia por ser la esposa de Enrique VIII de Inglaterra por cuyo divorcio (otro divorcio del XVI, pero en Inglaterra y anterior al de Pedraza) comenzó la Iglesia Anglicana. En cuanto a la Príncesa de Éboli, como miembro de la familia Mendoza, es cierto que tuvieron diversas propiedades en la ciudad, la principal era una casa en cuya puerta ponía "Aquí vive un rico-home", razón por la cual hay una calle Rico-Home, y la puerta daría donde hoy hay una panadería. La casa se destruyó en la guerra civil, Tenía un jardín cuya puerta era custodiada por dos leones de piedra, tal jardín, con el paso de los siglos, fue donado a la iglesia de los Santos Niños, y pasó a ser huerto. Es el huerto de los Leones, luego propiedad municipal como parque, el Parque del Huerto de los Leones. Los leones desaparecieron en la guerra... y a comienzos del siglo XXI un ayuntamiento del PP tuvo la desafortunada idea de borrar la Historia de la ciudad renombrando el parque como Jardín de las Palabras, y haciendo de él más piedra que parque con vegetación. Un horror. Según Esteban Azaña ahí fue la boda de la princesa de Éboli, aunque historiadores modernos tienen dudas con otras propiedades en la ciudad, y ubican la boda en la Plaza del Mercado. Sea como sea, tiene lógica este personaje y su placa, dado su poder en España, en el Imperio y en la ciudad, sin embargo, y a pesar de la imagen romántica, sufrida y teñida de ideas del siglo XXI del feminismo y no de las ideas de las lógicas del poder del XVI, la princesa de Éboli es un personaje un tanto oscuro y conspirativo no exento de alguna que otra muerte alrededor de su vida por causas no naturales. ¿Merece una placa? Tiene quien la admira y quien no, quien la defiende y quien no, es, cuando menos, una mujer de la Historia de esta ciudad, aparte de la del Imperio.

Placas colectivas como la del motín de las mujeres por el precio del pan en 1898 son necesarias. Fue en el contexto de las reivindicaciones obreras de la época. Se declaró el estado de guerra en la ciudad para darle fin, pero por entonces lo que se barajaba era un descontento por hambre y una conciencia de pertenencia obrera. Es obvio y evidente que fueron las mujeres las que se amotinaron, pero su motín está imbuido en ese contexto de organizaciones y protestas obreras en la ciudad iniciado desde la Revolución Gloriosa de 1868.  

En otra placa colectiva se recordará a las mujeres que fueron presas políticas en la cárcel Galera. Aquella fue una prisión política para mujeres durante la dictadura de Franco, pero resulta que fue una prisión femenina desde el siglo XIX (la cual llegó a sufrir un incendio con las presas dentro), y antes, desde el siglo XVI, había sido un colegio universitario donde dio clases fray Luis de León, el poeta. No hay ni una sola placa que recuerde todo esto en el lugar.  Junto a esa placa se pondrá otra a Victoria Kent diputada socialista durante la Segunda República y Directora General de Prisiones, luego del Cuerpo Femenino de Prisiones. Introdujo mejoras penitenciarias. Parémonos primero a remarcar lo ya dicho sobre la falta de otras placas informativas en el edificio de La Galera, pero ahora sumemos el esperpento humorístico que resulta colocar estas placas conmemorativas en un edificio que antes que placas lo que necesita es la extremaunción. El edificio se haya muchas décadas abandonado, desde los años 1970. Su techo se ha derrumbado en buena parte, sus vigas de madera están podridas, o en ello, se caerán un buen día. Su entrada son manojos de rastrojos. Sus ventanas rotas y desvencijadas. Sus muros probablemente estén ya tan atacados por la climatología que estén a punto de ceder. A pesar de que es un edificio protegido por el Patrimonio de la Humanidad y que el gobierno del PSOE de Zapatero dictaminó a finales de 2011 que ese edificio debía recuperarse para ubicar el Archivo de Autores de España, sigue abandonado y un buen día se desplomará sin más, siendo un escándalo para quien se quiera escandalizar tras el desastre. A mí lo que me escandaliza es la condena a muerte que le supone la indiferencia mientras le quieren ubicar placas conmemorativas encima. La pared más sana que tiene es la que se renovó para crear un teatro universitario que no se usa por los problemas estructurales del resto del edificio, que si cae puede tirar consigo ese teatro, que era la capilla de la cárcel. Es como ponerle medallas a un enfermo en coma cuyas constantes vitales apuntan a una muerte segura. No dudo de los méritos de esas medallas, a pesar de que el edificio necesita también de otras placas que informen lo que fue, pero me parece una broma de mal gusto colocárselas cuando el edificio está amenazando desplome.

Por otro lado, la cárcel política masculina del franquismo en Alcalá, hoy Parador Nacional y en el siglo XVII parte de los edificios de la Universidad (y cárcel común desde el siglo XIX), no contiene ninguna placa que recuerde a los presos políticos de allí dentro como la que quiere recordar a las mujeres presas políticas. Por esa cárcel política pasaron numerosas personas conocidas de la Historia del siglo XX, de los sindicatos y partidos, de los periódicos, de la Cultura... Se crearía una descompensación un tanto injusta si se reconoce a las mujeres presas políticas, pero no se hace nada por recordar a los presos varones políticos. En cuestiones de recuperación de memoria histórica hay que hacer un esfuerzo común, por encima del esfuerzo de los reconocimientos de género, pero sin olvidar ese reconocimiento de género. A fin de cuentas, todos los contrarios a Franco siguen en su mayoría sumidos en un silencio profundo. Hay, eso sí, una placa colocada este año dedicada a la acción de Melchor Rodríguez, el anarquista encargado de prisiones en Madrid, por cuando en la guerra civil paró a una muchedumbre que deseaba crear una matanza de presos de derechas a costa de un bombardeo franquista sobre la ciudad. Aunque en la cárcel de mujeres se quiere colocar la placa a Victoria Kent, nadie ha hablado de colocar una placa a García Oliver, Ministro de Justicia anarquista que trató de parar con leyes y normas las sacas y los procesos y ejecuciones extrajudiciales, razón por la cual actuó Melchor Rodríguez. Digo con esto que en estas cuestiones hay cuestiones que trascienden los asuntos de género, aunque los asuntos de género estén. Cuando alguien era condenado a muerte por sus ideas, iba a su fusilamiento por sus ideas.

En este apartado de la Historia bien están las placas dedicadas a Victoria Aparicio, primera concejala en Alcalá, en 1939, del gobierno republicano, y a Clara Campoamor, que fue diputada republicana y defendió el derecho al voto femenino, pero que previamente fue colegiada como abogada por el Colegio de Abogados de esta ciudad. 

De todas las placas me reservé comentar para la última la que me resulta totalmente extraña, la dedicada a Constancia de la Mora. Se colocará en el Museo Arqueológico Regional, ya que este fue en los siglos XIX a XX juzgado de instrucción, al ser Alcalá cabeza de partido judicial. Como tal juzgado se dirigió allí Constancia de la Mora para casarse por lo civil en 1932. Fue así la primera mujer casada por lo civil en esta ciudad, y ese sí en un hecho totalmente indudable de ser la primera vez. Ocurrió con la Segunda República una vez que legalizaron el divorcio y se legalizó ese matrimonio civil. Ahora bien, me resulta extraño por varias razones esta placa. Primero porque para casarse se necesita la decisión de dos personas, no sólo de una. Al menos en épocas contemporáneas y actuales. En una boda no va sólo una persona y la otra, en este caso el novio, es un invitado o un elemento secundario. La decisión es mutua, es común, es de dos. Reconocer a Constancia de la Mora por ser la primera mujer casada por lo civil en la ciudad, como personaje principal de la placa y no al mismo nivel que su pareja, resulta cuando menos extraño. Por otro lado me resulta extraño porque se destaca el hecho del matrimonio civil como parte de un logro de la Historia de la Mujer o de la mujer en la Historia. No entiendo muy bien porque el matrimonio civil se ha de recordar como logro exclusivo de ese aspecto de la Historia. El matrimonio civil puede ser analizado como parte de una Historia con puntos de vista separación Iglesia-Estado, un punto de vista religioso, uno laico, uno feminista, claro que sí, uno de lucha obrera y socialista, y en fin, muy diversos puntos de vista. Enfocarlo como logro de una sola visión explicativa de la Historia puede distorsionar la comprensión de la Historia. Por otro lado, no entiendo porqué destacar con una placa que sea un hito la primera mujer que se casa por lo civil (siendo ese hito propio de mujeres y hombres a la vez). ¿Es menos mujer comprometida con sus derechos o la defensa de sus decisiones como mujer aquella que se casa religiosamente? ¿Es menos mujer también la que decide no casarse? ¿Por qué no poner una placa a todas las mujeres que decidieron casarse por la Iglesia? ¿O por qué no poner una placa a la primera mujer que optó por la fórmula legal de pareja de hecho, que es algo más liberador incluso que casarse, sea como sea que se case alguien? ¿Por qué no poner una placa a todas las que optaron por no casarse y por no usar fórmulas legales o simplemente que decidieron no tomar pareja estable? ¿Por qué no poner una placa al primer matrimonio homosexual en la ciudad? Y siguiendo lo de antes, ¿a todos aquellos que decidieron simplemente no casarse? En serio, ¿casarse por lo civil es el hito? Lo es desde varios puntos de vista cruzados, pero si se quiere destacar el protagonismo de la mujer en la Historia, igual me da la que decide casarse por lo civil que la que lo hace por la Iglesia. No se entiende (lo digo retóricamente) que se destaque lo civil de su matrimonio, lo que implicitamente descarta como mujer con decisiones propias las que se casan por la Iglesia. Sinceramente, si es por libertad, que busquen a la primera mujer que decidió ser pareja de hecho. Estará viva, esa ley no es tan antigua, es otro hito de la Historia y mucho más revolucionario que el matrimonio civil. ¿O es que no se trata de libertades si no de otra cosa? Por otro lado, la pareja de Constancia de la Mora fue Ignacio Hidalgo de Cisneros. Quizá ese nombre sea para muchos un desconocido hoy día, pero se trata de una persona importante de la Historia de España en el siglo XX. Fue la máxima autoridad militar de la aviación española de la Segunda República. Por ello, durante la guerra civil, tuvo un papel muy destacado en la defensa de Madrid y en la defensa aérea de la República desde el aeródromo de Alcalá, hoy campus universitario de Ciencias. Es una persona que ha hecho correr ríos de tinta y todo tipo de especulaciones. Fue miembro del Partido Comunista y hay quien ha sugerido su implicación y la de su casa en la desaparición de Andreu Nin en 1937. Su casa hoy día es una tienda de ropa propiedad de unos ciudadanos de origen chino. Hablé de ello y mostré la casa en la Noticia 1350ª.  Hidalgo de Cisneros no tiene ninguna placa que le recuerde en la ciudad, ni tampoco el edificio que fue su casa, la misma que compartió con Constancia de la Mora, su esposa. Y esto es lo que más gracia me hace, porque Hidalgo de Cisneros, que para quien conozca la Historia reciente de España sabe bien quién fue, pues aparece en todos los libros de Historia actual, no tiene recordatorio en la ciudad como defensor de la República, pero su esposa tendrá una placa por casarse con él por lo civil, lo que me hace gracia porque, a pesar de la auténtica intención de estas placas, que me parece necesaria, con esta placa se viene poco menos a decir que Constancia de la Mora era "esposa de", pero oye, por lo civil, no se vaya usted a pensar que...

lunes, julio 03, 2017

NOTICIA 1720ª DESDE EL BAR: LAS MISIONES PEDAGÓGICAS, 1931-1936

La Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, en Alcalá de Henares, expone estos días de manera gratuita, y hasta el 8 de agosto, una muestra con fotografías, carteles explicativos, un documental, publicaciones y objetos que se usaron en España para realizar las misiones pedagógicas que debían llevar la cultura a los pueblos de España durante los años de la Segunda República, entre 1931 y 1936, aunque tuvieron una continuidad en algunos pueblos de Hispanoamérica de manos de algunos exiliados españoles en los años 1940.

La misión pedagógica más conocida fue la de la compañía teatral La Barraca, que dirigía Federico García Lorca, y de la que ya hubo una exposición en Alcalá en el año 2012, y sobre la cual hablé en la Noticia 1097ª, incluyendo un comentario sobre su réplica surgida durante la guerra civil de manos de la Falange. La cuestión es que las misiones pedagógicas tenían sus antecedentes en la España de la Restauración borbónica con Alfonso XII en 1881, pero no partió precisamente la iniciativa de la monarquía, si no de la Institución Libre de Enseñanza, dirigida por Franciso Giner de los Ríos. Esta institución educativa había surgido en Madrid de la mano de varios catedráticos universitarios e intelectuales a causa de que la Restauración ideada por Cánovas del Castillo implicaba que los catedráticos, rectores y decanos de las universidades jurasen una serie de lealtades educativas por las cuales la libertad de cátedra quedaba en cierto modo comprometida en favor de educar en ideas monárquicas y acordes a la religión. Estos catedráticos se negaron a tal firma, por lo que se unieron para dar lugar a la Institución Libre de Enseñanza. Sus diversos objetivos pasaban todos por modernizar España desde el conocimiento, abrazando las teorías, experiencias y pedagogías de Europa, sin más sujección que al método científico y al espíritu crítico y creativo. Sin embargo, no se fijaron sólo en un carácter universitario, si no más allá, se fijaron en la pobreza cultural e intelectual de la España rural, por ello idearon estas misiones pedagógicas para acercar los conocimientos y adelantos culturales que con facilidad llegaban a las ciudades. Mediante una sociedad con más conocimientos se podría mejorar España y el bienestar de todos los españoles. Esa era la idea. Por ello, grupos escolares de universitarios o de intelectuales se organizaron para recorrer pueblos y aldeas de no fácil acceso muy a menudo.

Las misiones pedagógicas tuvieron su principal actividad con la Segunda República en la década de 1930. Los gobernantes e intelectuales republicanos llegaron a las mismas conclusiones de la necesidad de llevar el conocimiento a las gentes de la España más profunda. Tal como muestra el director de cine Luis Buñuel en su documental Las Hurdes, tierra sin pan (1932), existían en España muchos pueblos que vivían aún de manera atávica con unas formas sociales y tecnológicas aún casi de la Edad Media o de las épocas del siglo XVI. Lugares donde no sólo no se sabía leer o escribir, sino donde a menudo aparecían evidentes signos de taras por endogamia, no se conocía la electricidad, tampoco llegaba la medicina moderna, ni el agua estaba disponible por tuberías, las casas eran más bien chozas construidas de manera deficiente, se tenían ideas casi medievales sobre el concepto del mundo y de la vida, etcétera. En ese mismo documental se ve y se da fe de la muerte de un niño en la calle por hambre. Una calle que es más bien un reguero de barro que al llover es un pequeño torrente. Si bien Las Hurdes y pueblos y aldeas parecidos están en el extremo de lo atrasado para la época, muchos pueblos algo más mayores y más relacionados con el mundo de las ciudades no tenían problemas mucho más diferentes, el analfabetismo o la falta de electricidad, por ejemplo, era algo común. Tal como se puede leer en uno de los textos de la época expuesto en la exposición, en muchos pueblos no conocían la música y se sorprendían al oírla. Habían aún más pueblos donde la vida era un valle de légrimas, como dice el Antiguo Testamento sobre el mundo, y en sus tradicciones no cabían ni conocían actos celebrados para el disfrute o la fiesta. Jamás habían conocido el teatro, y todo texto que conocían era el que el cura les leía en misa. No había más mundo posible.

La Segunda República, proclamada en abril de 1931, aprobó en mayo de ese año un decreto por el cual organizar y potenciar las misiones pedagógicas. Giner de los Ríos encargó a Manuel B. Cossio que las pusiera en marcha. Así, estas misiones ofrecieron Servicio de Bibliotecas, Museo del Pueblo, Cine, Coro y Teatro del Pueblo y una sección de Música y Retablo de Fantoches (guiñoles). En estas misiones no sólo se embarcó la Institución Libre de Enseñanza, como hemos visto hubo iniciativas particulares también, como las de Federico García Lorca, e incluso organizadas por los estudiantes universitarios a través de la FUE, por ejemplo.

En los informes de la época de algunos de los misioneros expuestos en la exposición se puede leer también como se valora que las gentes de los pueblos se asombran mucho de las cosas que traen. Algunos no han visto nunca automóviles, otros jamás han conocido antes la electricidad y se sorprenden de esta. Otros nunca han visto un gramófono ni sabían que se pudieran grabar voces. Todos se sorprenden del cine y es lo que más piden, aunque las películas que más les gustan es las de dibujos animados y las atienden, dicen los informes, igual que atienden en misa, pidiendo incluso el mismo respeto que piden cuando habla un cura. hay pueblos que nunca han escuchado música, y en algunos lugares han encontrado gente que se sorprende o alarma por el sonido de la risa, que no conocen. Allá donde hay quien sabe leer un poco o donde han atendido a lecturas realizadas por el cura, dicen que, sin excepción, todos querían libros de la biblioteca ambulante, pues es la primera vez en su vida que ven textos que pueden escoger ellos libremente y que tratan temas que no son sagrados, algunos de los cuáles conectan con ellos o se sienten afectados directamente por ellos. El teatro es una de las actividades que más les atrae, también. Es mediante los textos y el teatro donde de manera indirecta pueden hacer mayores avances culturales entre ellos, ya que pueden tocar temas cercanos a la vida en los pueblos, pues estos temas son los que más público atraían, ya que el resto los veían poco útiles. Así por ejemplo, en un informe se pide documentales sobre pesca con técnicas modernas y que se instruya a los universitarios participantes de las misiones en temas de pesca y agricultura para poder usar el material de enseñanza de leer o de escribir mediante estos temas como elemento de mayor atracción.

Es llamativo también el Museo ambulante que llevaban. Tenían copias de cuadros del Museo del Prado. La mayor parte de las gentes de los pueblos no habían visto ni conocido cuadros o temáticas de cuadros que no fueran necesariamente Cristo. Parece ser que el Museo ambulante era una de las actividades que terminaba moviliando a todos los habitantes de todos los pueblos por los que pasaron. Sin llegar a comprender del todo los significados de lo pintado, comprendían los cuadros desde sus propios valores, y esto era importante. Tenían mucha aceptación los cuadros con temas rurales como los pintados por Velázquez o Zurbarán en algunas ocasiones.

La exposición es una oportunidad para conocer mejor en qué consistieron estas misiones pedagógicas en una España falta de cultura y de modernidad en el siglo XX. La experiencia se vio cortada con la guerra civil española en 1936, aunque algunos grupos siguieron su actividad en ambas zonas, de manera dificultosa. Tras la guerra civil, Falange llegó a realizar algunas de estas misiones por corto tiempo y con valores totalmente imbuídos de ideas fascistas que llevar a esos pueblos. En el exilio algunos republicanos siguieron estas misiones en pueblos de Hispanoamérica. En las leyes de depuración de la enseñanza (elaboradas desde 1939) y la Ley de responsabilidades políticas (1939), la España de Franco indicó que los intelectuales, los maestros y en especial la Institución Libre de Enseñanza eran responsables de la guerra por inculcar ideas perniciosas. Por ello fueron perseguidas y represaliadas todas aquellas personas que participaron activamente de estas experiencias. Aquellas ideas perniciosas eran llevar la educación, el alfabetismo, la cultura y los avances modernos a todos los españoles posibles.

En la Transición iuna serie de estudiantes universitarios y profesores se unieron para realiar una idea similar inculcando valores de democracia y de las nuevas ciencias y artes de Occidente. Saludos y que la cerveza os acompañe.