sábado, noviembre 09, 2024

NOTICIA 2355ª DESDE EL BAR: ALCINE 53

Un año más ya está aquí el festival de cine de Alcalá de Henares, Alcine, en su edición 53, con permiso de aquella que sí realizaron pero que la organización decidió que aunque se realizó se comían la numeración, la del año de la Covid, 2020, que sí, que esta sería la 54ª edición, pero en fin, que eso, que la llaman 53. Y ahí estoy yo un año más de jurado de público desde el año 2000, porque aunque durante mucho tiempo se me quedó en la cabeza que en el año 2003 por la fase terminal de mi padre tuve acreditación pero que no había ejercido, lo cierto es que releyendo mis diarios personales estos días me redescubro, y sí llegué a ejercer en algún momento de aquel año, así que desde 2000 a 2024 ininterrumpida y fielmente me presento y ejerzo como jurado del público y asisto a todas las proyecciones de la sección que elijo, para ser justo, salvo alguna excepción de algún año por causas. Pero también voy como público normal y corriente y eso se remonta ya a la década de 1990, y luego los recuerdos de niño en los 1980 con mi padre en algún momento hablándonos algún comentario puntual del festival por algún cartel en la calle. La cosa es que el festival de este 2024 ha empezado con un concierto y una proyección de cortos educativos para jóvenes el jueves 7 de noviembre, pero la cruda realidad, pese a estos alardes impresos en los programas, es que su inauguración e inicio fuerte de verdad fue ayer viernes 8.

La cosa es que aunque este año, a diferencia del anterior, la organización ha mejorado muy notablemente en su relación con el jurado del público en el tema acreditaciones e información, así como también en que se han dado cuenta que tienen un problema en los votos desde que en 2020 se cambiaron a las nuevas tecnologías (era mejor en papel y urna presente), cosa que llevo señalando e indicando donde encuentro los problemas cada edición desde entonces (este año los doy por comentados en anteriores ediciones, porque no cambia mucho), algo ha ocurrido de nuevo. Desde 2020 no sé qué les pasa que esto parece un festival por ensayo y error, en lugar de algo que lleva cincuenta y cuatro años haciéndose. 

Para empezar, como loa y cerrando lo que comentaba antes, diré que se han dado cuenta de que tienen un problema con los votos primero porque ya el año pasado sabían que mucha gente que cogió la acreditación para ser jurado del público no había votado por la única vía que podían, Internet, cosa que no pasaba en esa enorme medida cuando había urnas en papel y al salir de las salas. 

Segundo porque este año en sus normas para inscribirse ya te piden que tengas el detalle de votar el día de la proyección después de la proyección, o sea: habiendo visto la película. Evidentemente si estas en sala ves el metraje y luego votas en urna, si tu voto es por Internet votas cuando quieres (porque no lo tienen controlado, aunque esto se podría controlar, aunque eso es lo menos grave, el cuando), y votas desde donde quieres, puedes haber estado en sala o estar en tu cuarto de baño defecando, lo que implica que a lo mejor ni has visto los metrajes que votas o que ni has ido a la proyección. 

Tercero tenemos el asunto de que la aplicación te permite cambiar tu voto, y eso ya es un coladero de todas las casuísticas posibles ante esta opción de cambio de voto, de todas, no se puede pasar por alto ninguna, desde una bienintencionada de que lo has pensado mejor en comparación a otros metrajes, como a otras malintencionadas donde alguien saque réditos de algún tipo. 

Cuarto, y esto al menos la organización sí desea controlarlo, si eres jurado del público que sea porque vas si no a todo lo que proyectan (cosa imposible), o no a todo lo de las secciones que eliges (cosa que es posible, yo lo hago), al menos vayas a más de una o dos proyecciones, por lo que te piden este año que vayas y votes al menos a cuatro proyecciones, pues de no ser así el año que viene se reservan el derecho de volver a darte la acreditación de jurado de público. Esto último creo que está bien. Si te comprometes te comprometes. Por supuesto siempre hay maneras de hacer trampas al solitario, ¿o es que nadie conoce a nadie que haya dejado su bonubús, abono transporte o bonometro a otra persona a pesar de ser intransferibles? Pero bueno, si creemos en la honradez de la gente dejando la sospecha en porcentajes mínimos, porque lo impoluto puro no existe. Eso sí, la única lucecita roja de advertencia que se me enciende con esto es que en ese caso tu voto no es tan secreto, porque si pueden saber quien ha votado y cuantas veces ya están sabiendo un dato personal mío, y, en vista de cómo es la aplicación, ¿cómo sabemos si no saben también qué he votado? En todo caso, sabiendo si he votado y cuantas veces, por tanto imagino que en qué secciones, sepan o no qué he votado, saben mis datos personales sobre el ejercicio de mi calidad de jurado de público. Me da qué pensar. Bueno, son debates al aire, no sólo por Alcine, sino en general sobre las derivas de la sociedad en el siglo XXI.

Por otro lado, salvo un despiste y algo de falta de agilidad a la  hora de imprimir entradas en la taquilla del Teatro Salón Cervantes, aunque la taquillera de allí este año no era la de siempre, sí lo era en el Corral de Comedias, las cosas se han mejorado en esto también respecto a 2023, aunque, otra vez un aunque, con un "pero". Pero se ha vuelto a repetir que al menos la taquillera del Teatro Salón Cervantes se encontraba como desinformada de la propia programación de las entradas que le pedían. Dándose el caso que te pedía que no le dijeras secciones ni proyecciones, sino días, porque así anotaba no sé qué en qué lista y lo encontraba todo mejor. Por otro lado, faltó información a los que deseaban ir al acto de inauguración, pues mucha gente en la cola de espera de la taquilla estaba allí creyendo que debían comprar entrada, cuando aquello era gratis hasta completar aforo. Esto provocó una aglomeración y atasco indeseado que alimentó también personas que en ese primer día y justo antes de unas proyecciones decidieron la brillante idea de ir a sacar todas las entradas de todos los días no sólo de Alcine 53, sino también de otros espectáculos de noviembre y hasta de diciembre... No digo que no lo hagan, pero sí que tengan un poco más de cabeza y civismo, que lo hagan en un momento menos delicado que el de justo una proyección en la que habrá mucha gente que sólo quiere sacar su entrada para esa proyección que está a punto de empezar. Claro que esto es algo que la propia organización podría atajar, lo de poner orden, en vista de cómo actúa la gente. 

Claro que se proyectaba en la inauguración un homenaje a Carlos Saura, Deprisa, deprisa (1981), y sospecho que la gran mayoría no quería ir a ver la gala, sino esta película gratis si veías la gala. El caramelito para que no se  quede la sala vacía de cariño al festival. Pero es que hay galas que... y un no saber, claro... entre unas cosas y otras, de cine o de literatura, alguna gala he ido yo... y si digo la verdad, hace tiempo que me escabullo para no ir si me dicen algo, no es que ya no vaya a ir a ninguna, pero prefiero ver si el plano del autobús me va bien. Lo de cara y cruz  se debería quedar para los juegos de barrio. Aunque hubiera estado bien ver la película restaurada en pantalla grande, lo cierto es que yo la tengo en mi videoteca en DVD, por una parte; por otra parte, la vi hace relativamente poco; por otra parte más, coincidía con bloques de la sección de cortometrajes europeos, que es una de las secciones a las que voy fijo de jurado, la otra es Pantalla Abierta, luego ya lo que caiga; y por otra parte última, es un ambiente el de la película muy de barrio y últimamente, aunque le tengo cariño al barrio, me apetece ver en pantalla algo más de lo que ya veo en mi calle y, si me apuras, en mi casa. Eso sí, siempre merece la pena, el barrio y la película y sus gentes. Sin embargo, si el debate con el que se encontró Saura en 1981 se diera en 2024, creo que, con mi experiencia persona en mi vida y lo que le veo en su película, podría participar y no sé si dar más vertientes a años vistos de aquel 1981 y sus polémicas.

Pues volviendo, ahora sí, al tema de que algo ha vuelto a ocurrir, me refiero a cuestiones del programa. Tenemos por un lado algo básico, sin gran importancia, como es que los cortometrajes de algunas secciones aparecen desordenados en los programas de Internet respecto a algunos impresos en papel y respecto al orden real como se han proyectado en sala. Están en su sección concreta, pero no en el orden anunciado. No importa, es algo menor, porque si vas al bloque tal de la sección tal, ese bloque va a ser proyectado como te han dicho, sólo que a lo mejor sus cortos no están en el orden que viste. Pasó por ejemplo en el primer bloque de los cortometrajes europeos.

Por otro lado la organización le ha dado este año por hacer alteraciones a la programación respecto a como se viene dando con cambios menores en otros años... pero es que desde 2020 todo viene siendo así en Alcine, pase y juegue, a ver qué le toca, ¡tómbola, tómbola!, gira la ruleta.

Una novedad en esa programación que pilla un poco a la sorpresa es que el día de la inauguración no se limitaron a proyectar un par de bloques en inglés para los escolares, como había ocurrido por las mañanas de otros años, y luego un bloque de competición y una película de exhibición de manera simultánea o tras la gala inaugural. Este año, conciertos y demás eventos relacionados aparte, les dio por proyectar durante toda la tarde y noche los tres primeros bloques de competición de cortometrajes europeos. Algo inédito y a más de uno le pillaría de sorpresa, al menos el primer bloque. Ahí, tiro a bocajarro. Para tu cara. Todo para que al día siguiente, hoy sábado, sólo proyecten un bloque de esa sección... y luego el domingo los otros dos últimos, siendo que es más fácil que una persona tenga que madrugar para trabajar el lunes que el domingo; por lo que, una vez que se ha metido tres bloques en viernes (raro, pero es lo que ha ocurrido), pon dos en sábado y uno temprano en domingo... O bien pon dos, dos y dos cada día... como otras veces. Claro que peor lo llevan los que opten por los nacionales, tres bloques en sábado y tres en domingo, maratón.

Claro que en la sección europea también habría que señalar un presentador de los dos primeros bloques que no termina de hablar nunca, prolongando aquello mucho y dejando luego sin espacio de descanso entre bloques luego a los espectadores, aunque es peor que además prácticamente te contaba el argumento y te dejaba intuir hasta los finales de cada cortometrajes, a pesar de que su intención era querer guiarnos en el sentido del porqué de los bloques. Y señalar también a una presentadora del tercer bloque que, por juventud pero también por desinformación, porque si trabajas con lo audiovisual deberías saberlo, reconoció ella misma su total desconocimiento de lo que era una televisión de tubo, a pesar de que presentaba todo un bloque enfocado a eso mismo. Pero lo malo no fue eso, que lo dijo a modo de humorista, lo que le quita hierro, parecía más un monólogo de humor que una presentadora del bloque de cortos. Lo peor para mí fue que, aún con sentido del humor que hizo reír a más de una persona, pretendía orientarte tu predisposición hacia los cortometrajes como lo mejor de lo mejor y te los explicaba antes de verlos como si tú no tuvieras conocimientos ni criterios ningunos... En fin, que también se prolongó y se fue porque le dieron las luces, poco menos. Pero de los cortometrajes europeos ya hablaré, como otros años, cuando los haya visto todos. 

Me sorprende, eso sí, y no de manera agradable, que la organización se haya volcado en poner las proyecciones de secciones pensadas para niños en el último fin de semana y en el Teatro Salón Cervantes, quizá como contestación a una queja del año pasado de una espectadora que escribió en prensa local porque se hacían en Gilitos. Ahora en Gilitos este año van los largometrajes de sesión continua, que es lo que estaba en el teatro, y en el teatro va lo de los niños. Pero esto es un festival de cine, no es un festival de guardería. A ver, que está fenomenal que haya proyecciones para niños, porque es parte de este festival, pero es que parece que en Alcalá, sea el acto cultural que sea, siempre hay madres y padres que escriben en prensa para quejar en un tópico "los niños, ay, los niños, no pensáis en los niños", y de inmediato se les hace caso y de repente al año siguiente los niños al centro y los adultos como si se meten debajo de una escalera. A ver, hay que encontrar un equilibrio. Y hay que recordar una cosa, debe haber espacios dedicados a niños y espacios de adultos, y Alcine es un espacio de cine que está orientado a adultos, que lleva cincuenta y cuatro años orientado a cine adulto, que en los últimos años ha querido hacer un hueco para que los niños también estén ahí. No hagamos aquello de "de fuera vendrán que de tu casa te echarán" (por cierto que pienso en esto últimamente con relativa frecuencia). Defiendo que haya proyecciones para niños, pero quizá las fechas y horarios en los que se han programado no son los indicados. No digo que no los pongan en el Teatro Salón Cervantes, digo esto otro, que quizá las fechas no eran las que debían. Del mismo modo que hay otra cosa clara: le toque al que le toque en Alcine ir a Gilitos, no gusta. Quizá Gilitos, en Alcine, no debería estar, porque está alejado del resto del festival o por la razón que sea, quizá Alcine debe replantearse sus escenarios. Y eso que la sección de niños tiene cosas en Gilitos este año hoy sábado. Quizá Gilitos no debería ser lugar de proyección, pero pueda colaborar con Alcine en otros aspectos, como lugar de talleres, conferencias o exposiciones que ya se hacen, tal vez conciertos de algún tipo.

Otra cosa que me choca en la programación es encontrar que el concierto de clausura de la Orquesta Ciudad Alcalá, sinfónica, no aparece en el domingo 17 por la mañana del Teatro Salón Cervantes. En su lugar aparece un concierto para niños (los niños, los niños, ay los niños, no pensáis en los niños) que pudiera ser interesante también para adultos, aunque intuyo que el ambiente va a ser interactivo para niños. Una banda interpretará en directo música de cortometrajes de humor mudos de comienzos del siglo XX de Charles Bowers, que además tiene una exposición gratuita de sus carteles en la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica. 

Lo cierto es que, después de muchos años con ese concierto sinfónico de clausura, algo ya tradicional y costumbre, no viene anunciado en ningún día ni horario del programa oficial de Alcine. Sin embargo, si uno coge la programación cultural del ayuntamiento Alcalá de Henares de noviembre, fuera de las actividades de Alcine, sí viene anunciado el concierto, pero no en el Teatro Salón Cervantes, ni tampoco en la fecha de clausura. Viene para mañana domingo 10 en el Auditorio Paco de Lucía. Interpretarán temas de John Williams y otros. En fin, carambola, ¡tómbola, tómbola! Hagan juego. Tal vez el programa les sonría o tal vez no. Eso no lo sabrán si no vienen a jugar. ¡Gira la ruleta! ¡Tómbola, tómbola!

Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, noviembre 04, 2024

NOTICIA 2354ª DESDE EL BAR: LLUVIA FUERTE

El pasado 23 de octubre el periódico La Vanguardia publicaba un reportaje sobre un estudio sociológico que supuestamente rompe la idea de dos trincheras antagónicas irreconciliables respecto a la crisis climática, en opinión de Antonio Cerrillo, el periodista que lo escribió e interpretó los datos para escribir la noticia. Se llamaba "La percepción de la crisis climática identifica ocho grupos sociales en España". Realizaba el estudio un centro llamado Legados. Según sus conclusiones, los más concienciados con el cambio climático serían los que llamaban "progresistas críticos", a los que reconocía como personas de una izquierda crítica que no se adscribe exactamente a un partido y que se muestra solidaria, partiendo de la idea de no ser fatalistas y sí partidarios de que quedan cosas por hacer. Los siguientes más concienciados serian los "tradicionales implicados", cuya preocupación por el cambio climático sería por sus efectos en la economía, la salud y las generaciones futuras. Les seguirían los "progresistas acomodados", que confían toda solución a que actúen las instituciones, como si por ellas solas y sus decisiones cayera la única responsabilidad. Les seguiría la "izquierda desencantada", dispuestos a cambiar sus propios hábitos y a adquirir actitudes propias para alcanzar soluciones. Luego irían los "moderados optimistas", que sólo contemplan las medidas contra el cambio climático si se apoya a los agricultores y ganaderos e sentido económico. Luego el estudio habla de los "libertarios descontentos", posiblemente confundiendo el término libertario con justamente todo lo contrario a lo que este término representa, pero que, según el estudio, dice que anteponen a las acciones contra el cambio climático todas las que estén destinadas a la economía, la sociedad y la política. Aparecen ahora los "apolíticos desconectados", que según este estudio, creerían que el cambio climático no les afectará en exceso ni a ellos ni a sus hijos. Y por último, con un muy notable desapego a los problemas ambientales estarían los "patriotas rebeldes", que priorizan sólo los problemas políticos y económicos, y en todo caso en cuanto a ecología sólo les preocupa si el asunto a tratar se refiere a proteger el patrimonio natural de España y los intereses de España. Tengo la ligera impresión que este estudio y sus peculiares denominadores de los grupos sociales políticos de España posiblemente recibiría notables y abundantes críticas y "peros" si se confrontara con las percepciones de sociólogos, politólogos e historiadores que, de entrada, les choque las definiciones de los grupos tal como se presentan al menos en el artículo periodístico.

Tras el fortísimo temporal del pasado 29 de octubre que ha inundado y arrasado un amplio territorio de la Comunidad Autónoma de Valencia, que se cobrado de momento 217 muertos reconocidos oficialmente (a fecha de 4 de noviembre), más de un millar de desaparecidos, municipios destruidos, puentes derribados, carreteras inutilizadas, negocios y viviendas destrozados, etcétera, los medios de comunicación han puesto el acento fuerte en algo que lleva años diciéndose, todo esto es efecto del cambio climático, cuyos efectos en el Mediterráneo, y en nuestro caso en la Península Ibérica, se irán haciendo cada vez más virulentos. No parece que la gran nevada del centro peninsular, especialmente en la Comunidad de Madrid, de 2021, hubiera ayudado a levantar ya todas las alarmas de su significado, ni tampoco las siete olas de calor seguidas con temperaturas extremas en el verano de 2023. Pero ha sido vivirse la tragedia de una manera tan cruda, casi de película de desastres de Hollywood, y ahora numerosa gente habla ya de construcciones de barrios y urbanización salvaje en lugares que no se debían haber urbanizado, o bien de ese cambo climático mismo y lo que se puede hacer por él y no se hace. Claro que, con una visión menos a nuestro ombligo y más abierta al mundo (al cual pertenecemos), todo esto ya lo hubiera visto mucha gente a través de los incendios de Grecia, Portugal, California, Australia o Canadá, los huracanes salvajes y fuera de temporada del Caribe o aquellos que llegaron a New York, la espectacular sequía que vivió La India, y otros fenómenos extremos de los últimos años, incluido el imparable deshielo de los casquetes polares, que en buena parte originan estos fenómenos.

Los fenómenos ambientales extremos parece que es lo que se va a ir potenciando si no logramos frenar el cambio climático, es algo que ya está aquí, aunque también es cierto que las medidas humanas para tener recursos con los cuales enfrentarlos también son importantes. Pensemos por ejemplo que tanto El Salto como El Diario informaron que uno de los factores de los problemas en la gestión de las inundaciones del temporal valenciano estuvo en que una exconsejera de Vox, nombrada por el presidente Mazón, del Partido Popular, había desmantelado en su día la Unidad Valenciana de Emergencias (UVE). La movilización de la población civil desde el primer momento y su posterior coordinación y organización ha sido vital para, dentro de lo malo, intentar poner soluciones o empezar a hacer algo. Esta organización social no es contraria ni está reñida con los medios que el Estado pueda aportar. Son perfectamente complementarios, en muchos casos y lugares posiblemente hasta de necesaria convivencia. La polémica que han generado algunos periodistas y políticos en torno a este asunto ha calado en una parte de la sociedad en el sentido de generar más antagonismo en dos formas de ver España, y no necesariamente alineada a uno u otro lado político, es algo más permeable entre ambos lados. Es una polémica alimentada e inventada. Me recuerda a la que yo mismo viví en carne propia cuando en 2002 fui a limpiar chapapote en Galicia. También entonces se nos acusó de cosas que ni por asomo eran reales, y se dijeron muchas falsedades, incluido en el Parlamento, que, esto también lo viví, en las Navidades de aquel año hicieron que algunas personas nos acusaran de esas cosas sin atender a razones de que les dijeras que eso no era real. Posible razón de esto: si no controlas la realidad y no la conoces, inventa el sentido de esta hasta que convenzas a la mayoría de que tu realidad ofrecida es la única posible. Una fatalidad, pero no es un invento precisamente nuevo. 

Sea como sea, las casas construidas y los barrios construidos en lugares que no se deben implican planes urbanísticos aprobados por políticos electos por los ciudadanos y constructoras dispuestas. Pero en el cambio climático también están todas esas personas que, advertidas de que hay que disminuir las emisiones contaminantes y el gasto eléctrico también las genera, siguen apostando por innumerables aires acondicionados, por poner un ejemplo, porque optan por comprar casas construidas de tal modo que el constructor ya sabe que la casa necesitará de aires acondicionados, del mismo modo que un país del que se dice que cada vez tendrá más sequías, permite que cada vez se construyan más urbanizaciones y casas con piscinas propias. Hay otras personas más apropiadas e indicadas que yo para hablar más y mejor y más informadamente de todas estas cosas. Sirva estos apuntes sólo para que quien lea se interese por informarse por las mejores vías que estime o al menos para que con espíritu crítico comience a informarse de qué cosas hacer para contribuir a mejorar la lucha contra el cambio climático, y se puede hacer bastante más allá de un reciclaje correcto de las basuras que generamos.

Las acciones a realizar a veces son tan insospechadas como aparentemente pequeñas. Desde 2023 se han sucedido a veces noticias sobre estudios que determinan que el envío de correos electrónicos contamina, generando emisiones de CO2 a la atmósfera. Se debe a la necesidad de centros de datos y almacenamiento de los mismos para su emisión, así como la necesidad evidente de computadoras, teléfonos móviles u otros dispositivos que necesitan de consumo eléctrico aunque sea para recargar baterías. En ese sentido hemos de pensar que cualquier archivo que tengamos subido en Internet, no sólo correos electrónicos, también estados, fotografías, vídeos o audios en redes sociales y otros lugares cibernéticos deben estar contaminando igualmente por las mismas razones. Aparte de que los centros de datos necesitan también de grandes cantidades de agua para evitar un sobrecalentamiento peligroso. Son cosas sobre las que reflexionar y que tal vez según avance el siglo XXI termine siendo un debate más recurrente, dado también lo oportuno o inoportuno de la conservación a largo plazo de muchos de los datos almacenados en redes sociales (fotos, vídeos, textos, MeMes...) en vista de su potencialidad para contaminar. Claro que esto requiere de un debate largo y extenso, tanto por la libertad de expresión, los derechos de autoría, los de intimidad, o que ellos mismos en sí son un testimonio para seguir la pista a la sociología o los acontecimientos actuales y análisis de la Historia actual. El tema es complejo, pero la reflexión se ha de hacer, pues el componente contaminante también existe. Ya en 2019 National Geographic publicó un reportaje sobre cuánto contaminaba Internet.

En esta bitácora he hablado muchas veces del cambio climático. La tragedia actual, está ligada a él. La tragedia ocurrida es innegable. Quepa ahora la solidaridad en la solución, pero también, ojalá, una mayor concienciación y acción individual de todos nosotros en los temas de la lucha contra el cambio climático. Tras el aluvión de ayuda de todo género a los lugares y personas afectadas, ahora toca el momento también de la ayuda económica ante la ruina de municipios y personas. Personalmente ya he recibido un ofrecimiento para que participe como poeta de un acto solidario en un bar de Alcalá de Henares con finalidad de recaudar dinero o ayuda varia para las víctimas. He dicho que sí, pero entre que se organiza y se asienta el cartel de quienes participen, sólo lo dejo dicho por aquí como aquello que ahora se va a necesitar. Los que han muerto, o los que han sido víctimas físicas no letales, o psicológicas, se llevan lo peor, pero también se llevan lo peor los que han perdido sus casas con todas sus pertenencias, vehículos de los que dependan para trabajar y trabajos. Van a necesitar ayuda económica o lo que esta les pueda proporcionar. Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, octubre 31, 2024

NOTICIA 2353ª DESDE EL BAR: EL ALQUILER FANTASMA, de HENRY JAMES

El décimo capítulo de mi serial anual de un relato clásico de terror en la Noche de Todos los Santos (o Halloween). Esta vez un autor anglosajón que lo reclaman como propio a ambos lados del océano Atlántico. Henry James (1843-1916) fue un escritor de Estados Unidos cuya vida transcurrió mayoritariamente en el Londres de Reino Unido. Fue uno de los escritores clave de la lengua inglesa especialmente del último cuarto del siglo XIX y la primera década y media del siglo XX, por ello vivió la transición del terror clásico romántico propio de Europa, especialmente de las historias de fantasmas inglesas, a aquel otro terror más complejo que iniciaban otros autores y que no tenían que ver exactamente ni con lo romántico ni con fantasmas, como puedan ser las obras de Lovecraft o las novelas de crímenes en clave de terror. Hoy día varias de sus novelas se encuentran narradas en cine, siendo que abarcó muchos más géneros que el terror. Pero destacó también por sus cuentos de terror, evidentemente, donde sus fantasmas ayudaron a romper la tradición inglesa, dando lugar a la confusión entre sucesos que venían del más allá, o bien si esos mismos sucesos eran cosa de trastornados mentales , habiendo sólo un más acá. "El alquiler fantasma" es un relato breve del género de terror que escribió en 1876. Con motivo del Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre de 2024, Canichu, poeta y escritor de novelas y relatos, autor también de la bitácora Noticias de un Espía en el Bar, os lo narra adaptado como obsequio a sus amigos y a sus lectores.

 Capítulos anteriores del serial de la Noche de Todos los Santos (o Halloween):

2014: Noche de espanto, de Anton Chejov en 1884.
2016: El Horla, de Guy de Maupassant en 1888.
2017: La verdad sobre el caso del señor Valdemar, de Edgar Allan Poe en 1845.
2018: El gnomo, de Gustavo Adolfo Bécquer en 1863.
2019: La última risa, de D. H. Lawrence en 1924.
2020: El hombre de arena, de E.T.A. Hoffman en 1817.
2021: La familia Vurdalak, de Aleksèi Konstantinovich Tolstói en 1863.
2022, La orquidea indecisa, de Arthur C. Clarke, 1956.
2023, Todos los mares llenos de ostras, de Avram Davidson en 1958.

sábado, octubre 26, 2024

NOTICIA 2352ª DESDE EL BAR: LA INFILTRADA

Haciendo de tripas corazón y del bolsillo una sangría indebida, he vuelto a ir al cine aún cuando lo que debo es no gastar dinero. Fui a ver la película con la que me quedé las ganas la otra vez, La infiltrada (Arantxa Echeverría, 2024). Desde luego sube el listón dejado extremadamente bajo por Joker: Folie à Deux y Bitelchús, Bitelchús (Noticia 2351ª). Descubrí de paso algo que yo no sabía, que los martes hacen en los cines Quadernillos una oferta especial de entradas a 2 euros para la gente de la tercera edad. La sala estaba llena de gente mayor, y luego yo, recién llegado del trabajo. Es una oferta que mucha gente alabará, aunque lo cierto es que es para pensarla, pues hay realmente mucha gente mayor, ya de por sí con ahorros, cuyas pensiones les permiten ingresos estables y fijos mucho mayores que mucha gente de menor edad, como por ejemplo yo. Tengo la impresión que la gente de tercera edad que acude a las salas de cine a 2 euros no son precisamente las personas de la tercera edad que deberían poder disfrutar de esa ventaja, cuyas pensiones sí que deben estar igual o peor que los trabajadores peor pagados. En fin, en otras cuestiones, desde las ayudas iniciadas en 2018, este tema ya se ha tocado alguna vez, el tema de: cuidado, que medir a la gente sólo por la edad a la hora de dar ayudas, quizá no sea la mejor de las ideas para fomentar igualdad de oportunidades o mejores repartos de bienestar. Pero este no es el tema del que voy a hablar hoy. Hoy voy a hablar de la película que he visto.

A ver, parece inevitable en todos los sitios y conversaciones que si vamos a hablar de La infiltrada hay que citar El Lobo (Miguel Courtois, 2004), la cual la vi también en cine con una amiga en Madrid en su día. La temática tiene el mismo origen, pero son diferentes historias. Ambas son historias reales biográficas (biopic) de la Historia reciente de España. En el caso de El Lobo se trata de la historia de Mikel Lejarza, un hombre común que con motivo del asesinato de Carrero Blanco en 1973 por parte de ETA es reclutado por los servicios secretos del franquismo, el SECED, cuya evolución democrática es el actual CNI. Lejarza fue apodado en clave "Lobo", y su operación era la "Operación Lobo", en referencia a que se había infiltrado a un lobo en el rebaño de ETA, que viene del dicho "un lobo disfrazado de cordero". Lejarza estuvo en esos años haciéndose pasar por un miembro más de ETA justo en el momento en la que esta organización afianzaba ya su transformación plena en banda terrorista y sus atentados aumentaban. La actuación de Lejarza permitió la detención de más de ciento cincuenta personas, la desactivación de planes, la identificación de líderes y otras cuestiones vitales, en un momento en el que se estaba produciendo el tardofranquismo, una vuelta a acciones represivas desde el Estado e incluso la guerra sucia de Estado. En otras palabras, las normas del juego en esos momentos seguían tanto las vías legales de la dictadura, como la alegales e ilegales internacionalmente, sin embargo, de cara a la no previsible Transición política tan cercana en el tiempo, prestó un gran favor y un papel importante, aún cuando ETA se reforzó en la segunda mitad de la década de 1970 y multiplicó sus atentados en los años de acero de los años de 1980. Lejarza fue descubierto por ETA, que puso precio a su cabeza en 1975. Tuvo que ser retirado. Presumiblemente hubo de cambiar de identidad y aspecto físico y desaparecer para seguir su vida. Fue una película rodada a ritmo de película de acción e incluso apuntó, hacia el final la posibilidad de oscuros mecanismos del Estado respecto a ETA. Sea como sea, es una película recomendable. La protagonizó Eduardo Noriega.

Recordado esto, La infiltrada es también un biopic, como se ha dicho, rodada sobre la Historia reciente a ritmo de película de acción. Contiene además un tema transversal, la igualdad de género y la desigualdad machista que se daba en España en la década de 1990. Más aún, hay quien en la radio ha hablado de esta película como si en 2004 se hubiera ejercido el machismo por rodar la historia de El Lobo y no haber contado la historia de la mujer de este otro largometraje, cuando en realidad en 2004 de esa agente de policía la sociedad española no sabíamos nada, ni su existencia, por motivos de su seguridad social. Ambas películas son importantes y ejercen su labor de difusión de la Historia reciente, querer confrontarlas por temas de género es hacerles menosprecio. Claro que me he reído para mi interior cuando algunas de estas personas que buscan remarcar esa presunta denuncia de género citan la película de La infiltrada como una película de Luis Tosar, cuando este actor ejerce aquí de secundario, la protagonista total es Carolina Yuste, y la película, de ser de alguien, sería de su directora, Arantxa Echeverría. No, la película de es de Luis Tosar, tiene a Luis Tosar, pero no podemos decir que sea su película, claro que esto sólo lo remarco como mensaje a enviar a aquellos que quieren hacer trinchera de hasta el último detalle, pero luego no se dan cuenta de con qué munición disparan.Y siguiendo con este tema, un pequeño detalle insignificante, que se puede tomar como licencia de la directora par ese tema transversal, algo perdonable desde la Historia, algunas de las frases, actitudes o peinados que tratan de abordar la parte machista de la sociedad de 1990 es más propio de la década actual de 2020, que algo de los años 1990. No es que no se dieran, sólo que si esos pequeños detalles ocupan todos los momentos de las vidas de los personajes, entonces ya no es algo que pudiera ocurrir en los 1990, sino que dices que esa actitud de denuncia social de género era lo que ocurría, y eso no es así, ocurre en los 2020, pero en términos generales, no en los 1990, aún dándose sectores sociales que sí lo ejercieran.

En el caso de La infiltrada se cuenta la historia de Aranzazu Berradre Marín, pseudónimo que usó la policía nacional en la década de 1990 para infiltrarla en ETA comenzando desde las juventudes de la Kale Borroka y el entorno abertzale de las organizaciones políticas nacionalistas vascas y las tabernas que frecuentaban. Aunque en la película se la hace llamar Arantxa. El nombre real de esta persona no se conoce hoy día, pues sigue en activo pero protegida. Recién salida de la academia de la policía con unos 20 años o pocos más fue reclutada para la misión. Estuvo en ello durante ocho años, renunciando a todo contacto con su familia y comportándose como una simpatizante de ETA más. Conoció a diversos terroristas muy activos. Sirvió de enlace con la cúpula en Francia y terminó alojando en su casa a uno de los terroristas, con quien convivió mucho tiempo. Durante la llamada tregua falsa de 1999 fue parte de una reactivación secreta de ETA, fue ella la que informó de la falsedad de la tregua. Formó parte de la reconstitución del Comando Donosti, al que ayudó a desmantelar. Justo en ese momento fue retirada del servicio como infiltrada, pues no se quería correr el riesgo de que ETA se hubiera dado cuenta de que sólo ella era la clave para el número de detenciones y desarticulaciones originadas.

La película funciona muy bien. Tiene un guion muy bien equilibrado entre la Historia reciente y la película de acción policiaca, incluso propia para Estados Unidos. La dirección artística ha ambientado muy bien los escenarios y ropas de la década de 1990, si bien insisto en que algunos peinados de la Kale Borroka que aparecen son peinados de personas más propios de la década de 2020 que de 1990. Quizá se exagera en los términos de que los malos son muy malos, muy malos, en cada detalle de su vida, y los buenos, son muy buenos, muy buenos y muy éticos y muy decentes, aunque sea gente dura. No hay escala de grises. Puede que eso funciona bien en lenguaje cinematográfico como película de acción con lecciones bien aprendidas de Hollywood, y hay que entender la película así, pues en términos de historiador, incluso sociológicos y psicológicos, podríamos decir que sí, que la película es buena, pero que "hay matices que...". Me gusta, por otra parte, que deje caer, aunque nunca lo profundiza, algo que más tarde se analizará en los periódicos de la vida real a lo largo de algunos atentados de la década de 2000, especialmente tras los atentados de 2004 en los trenes de cercanías de Madrid por parte de al-Qaeda, una presunta desconfianza y falta de cruce de información entre diferentes cuerpos de seguridad del Estado, en este caso lo materializan entre guardia civil y policía nacional. Claro que también menciona, pero no entra al trapo, la desviación de fondos reservados en una trama de corrupción de los servicios secretos españoles, protagonizada por Roldán, que se destapó en 1993 y cuya investigación y proceso se prolongó casi toda la década de 1990.

La actriz Carolina Yuste hace una interpretación totalmente imbuida en el papel, es sin lugar a duda la que mantiene al espectador más expectante, si bien cuando se interrelaciona con Luis Tosar la pantalla se carga de una cierta tensión que a lo largo del largometraje evolucionará de una cierta sumisión de ella a él, a otra donde él se ve arrastrado por ella. En cierto modo, esa tensión entre los dos personajes es una subtrama que acompaña a la trama central. 

Evidentemente lo reciente de esta historia y que la propia policía de la vida real mantiene en secreto quién es hace que esta película se haya alimentado de tomarse licencias narrativas o de rellenar aquellos huecos que, por fuerza, no se conocen. No podemos ver la película pensando que todo lo que se cuenta de la vida de esta persona es exactamente lo que pasó en su vida, por mucho que se muestre lo que en líneas generales pasó y cómo funcionaba la lucha antiterrorista en ese momento. Más aún, insistiendo en que es muy buena película tanto como Historia, como por cine de acción, como por los detalles técnicos de cómo está hecha, invito al espectador a verla también con pensamiento crítico, pues por mucho que el personaje se restriegue el cuello tras recibir un beso, hay que pensar que si te pasas ocho años desde las juventudes abertzales hasta llegar a ser correo de ETA, luego una persona que aloja a un etarra y después estás en el Comando Donosti, que era un comando dispuesto a cometer atentados de sangre, tú no has ascendido por comportarte como un angelito. Pero lo que en la vida real haya podido o no hacer esta policía para, como infiltrada, llegar a ser parte de un comando de ETA, no se nos cuenta, sólo se nos cuenta lo más aséptico, pega unos carteles, acude a una manifestación y de repente le dan a alojar a un etarra... eso no funciona exactamente así, falta información quizá no tan presentable, pero que debió ocurrir como para que luego además se le haga  llevar un par de notas a Francia y, pum, algo más pasaría para que estés metida en un comando.

La cosa es que llevamos un par de décadas, quizá un poco más, en las que la sociedad se está educando en Historia a través de productos cinematográficas y televisivos, así como de cómic. Se ha llegado al punto que incluso televisiones, periódicos y radios entrevistan a directores, actores, actrices y creadores de cómic como si estos fueran expertos historiadores y estos entran al trapo y se prestan al juego. Demuestran a menudo carencias de conocimientos o visiones sesgadas, si eres más fino como espectador te das cuenta que en realidad están diciendo lo que les toca: lo que venda su producto, dándoles igual si lo que dicen se ajusta o no a la realidad histórica o al debate que hay abierto. Hay incluso quienes afirman que tal o cual tema o personaje es desconocido y nunca se ha hablado de él o de ello, siendo esto totalmente falso, pero que a mucha gente le cuadra, porque la triste realidad es que al conocimiento de la Historia la gente en general sólo se acerca para que le cuenten, pues eso: una película. 

Estas películas, o cómic, o series, o novelas, lo que toque son importantes por muy diversos motivos, pero dentro de este que menciono, el de educar a la gente Historia, empieza a ser muy relevante, y quizá por ello los historiadores debemos estar atentos y hablar de estos productos, del mismo modo que los actores les da por hablar como si fueran historiadores. Puesto que ahora son productos "pedagógicos", sobre todo porque mucha gente no sabe distinguir entre lo que se hace como producto para la ficción y producto para lo documental, hay que atender bien lo que se cuenta, no para alterar la creatividad de los que crean estupendas historias como esta que hoy tocamos, que es una perfecta película de acción policial aún siendo un biopic, sino para que a quien realmente le interese poder completarle o en su caso corregirle alguna visión o conocimento, como pasó por ejemplo muy notable y polémicamente con Napoleón, de Ridley Scott, el año pasado, 2023.

sábado, octubre 19, 2024

NOTICIA 2351ª DESDE EL BAR: FOLIE À DEUX

Ya me he apuntado hace una semana y algo como jurado del público de Alcine de este año 2024, espero que este año, a diferencia del anterior, no tenga que protestar para reinvindicar mi acreditación, cosa que se me dio gracias a que saben que ininterrumpidamente lo he sido desde 2000. La cosa es que este año está siendo muy perro en lo económico para mí y me río de indignación pura cuando hoy leo el principal titular de El Diario diciendo en resumen que a los que tenemos trabajos temporales y salarios bajos ahora mismo nos va de maravilla gracias a las bondades de las reformas del actual Ministerio de Trabajo. Lástima que se me borrara el texto que escribí sobre esto, porque no es oro todo lo que aparenta relucir. Y alguna cosa dejé deslizar la anterior vez que escribí sobre por donde pasa mi supervivencia económica a estas alturas del año y de mi vida, literalmente. Sigo siendo desde hace años uno de esos trabajadores que aún trabajando vivo por debajo del umbral de la pobreza fijado en España, claro que entro y salgo del desempleo y cuando trabajo son contratos muy cortos y mal pagados y mal valorados en relación a todo lo que se nos pide para contratarnos pero que luego no se refleja ni en el sueldo ni en las bases de cotización. Pero, ¿quién  controla esto? ¿Dónde está Carracuca? Al gobierno le importa bien nada dónde está Carracuca a la hora de controlar estas cosas. Vivo de suerte. Más bien, supervivo, a veces mal vivo.

La cosa es que este año me he podido dar muy pocos momentos para mí, es el año de los desastres económicos tras desastres económicos, lo que sumado a lo que ya había es el gran caos, el gran caer. La gran caída y sigue sin freno, aún habiendo intentado poner un freno extremo en mi propia casa desde hace más de mes y medio. No hay freno. el único freno posible debería venir de la decencia y la responsabilidad de quienes hacen contratos laborales a la hora de valorar la vida de sus trabajadores y tenerlo en cuenta en sus sueldos. Pero me descentro de lo que quería hablar hoy. Yo quería ir al cine comercial antes de ir como jurado del público a Alcine. Hoy por ejemplo hubiera preferido ir a ver La infiltrada (Arantxa Etxeberria, 2024), un biopic de una policía nacional española que fue infiltrada en ETA con la veintena de años, pero tras mirar mi último estado de cuentas bancarias creo que sólo puedo estar en casa de aquí hasta el próximo ingreso de dinero, y eso trabajando mi jornada laboral y poniendo medios en casa. Ni aún así. Excesivos tiempos de desempleo, trabajos mal pagados y breves y este año afrontando la enfermedad y muerte de mi gata y varias reparaciones graves en casa, mientras una penosa legislación sobre las prestaciones contributivas me impedían cobrar en este verano lo que de por sí tengo cotizado y que necesitaba en ese momento, no el día de cuando al gobierno le venga en gana. Claro, que tampoco me han informado de por cuánta cantidad de tiempo va un teórico segundo periodo de cotización que tengo pendiente de cobrar tras agotar un primer periodo. No hay acceso a esa información... que es información sobre mis propias cotizaciones. Que sí, que habrá quien me ha visto salir este año por algún bar de rock, y han sido veces muy sonadas, por lo que sé que hay quien cree que estoy todo el día de juerga, pero la realidad es que este año, como ocurrió en otros por otros temas, prácticamente no he podido moverme de mi casa y de mi calle, de mi barrio. 

Volvemos a centrarnos. Antes de repasar mis cuentas en la vez más reciente, sí que me animé tras muchos meses a ir la semana pasada dos días seguidos al cine comercial. Había varias películas llamadas "de blockbuster" (lo que en España se llamaría: taquilleras comercialmente) que me interesaban, pero me decidí por las dos más recientes. Se trataba de dos segundas partes, Joker: Folie à Deux (Todd Phillips, 2024) y Bitelchús, Bitelchús (Tim Burton, 2024), ambas corresponderían a la traducción de esa frase en francés de la segunda parte del Joker: locura de dos. No puedo decir menos que coincido con muchos críticos que se han visto desilusionados con estos largometrajes, si bien fue que en la primera tuve el lujo de verla totalmente solo en la sala, y la otra casi, pues aparte de mí sólo hubo un padre con su hija.

Joker: Folie à Deux no es mala película, pero quizá Phillips debió dejarlo únicamente en la primera parte, Jocker (2019). Ya por entonces él mismo había declarado que era una película unitaria, que no pensaba darle secuelas. Primero porque la concibió como obra artística de introspección en la creación de un psicópata y las enfermedades de la sociedad actual a la hora de conformarse respecto al diferente, pero también porque el rodaje y convivencia con Joaquin Phoenix fue una tortura insoportable y desagradable para él y para todo el equipo, tanto por sus extravagancias como por aquello de que acostumbra a meterse en su personaje en todo momento de su vida para poderlo desarrollar bien en escena, por lo que, al interpretar a un perturbado, fue especialmente desagradable... llegando incluso a rumorearse que acosó, o pareció acosar, a la actriz que el personaje hacía eso mismo en el guion. La primera película es una gran historia y una nueva visión sobre este villano y la enfermedad de Gotham City, en parte: un análisis de los Estados Unidos más violentos de hoy día. Tenía a la vez su belleza. Yo la vi, también por circunstancias, bastante más tarde, en 2020, que seguía en pantalla. Generó mucho dinero y mucho culto y quizá eso es lo que hizo que Phillips hiciera de tripas corazón y volviera a llamar a Phoenix, y este rodaje no ha sido menos conflictivo personalmente que el anterior, pero Phillips sabe que, pese a todo, el actor merece la pena. No habría otro como él para el personaje. Le acompaña ahora Lady Gaga, que en esta película me recuerda en todo momento a una amiga mía desde hace mucho tiempo, lo que me resultó particularmente un aliciente casi de humor negro personal. Ella hace de Harley Quinn, la universitaria de psicología, niña de papá, que tiene la cabeza con una psicopatía que la obsesiona con Jócker, lo que confunde con amor. Ella como Arlequín y él como Jócker fueron pareja en cómic durante mucho tiempo, y eso ha sido llevado al cine varias veces, esta es una de esas veces. Así que la película es cierto que viene de la anterior, de hecho, su propuesta parte precisamente de los acontecimientos de esa primera parte e incluso se bromea en guiño al espectador sobre que "se hizo una película". 

Lo cierto es que se trata de una historia nueva independiente de la anterior. Se sigue explorando la enfermedad de una sociedad que admira a los psicópatas y a la vez se ahonda en cómo van surgiendo tanto los secuaces de Jócker como otros villanos de Batman, no se me escapa que cabe la posibilidad de que en los primeros momentos del metraje se ve en los pasillos de la galería de celdas de Arkham a un personaje que físicamente corresponde con El Ventrílocuo, así como en la sala del juzgado aparece el futuro Dos Caras. Está rodada a ritmo de película de proceso judicial, que es un género que apasiona a los estadounidenses prácticamente desde el inicio del cine comenzado el siglo XX. Eso ya despista a un espectador que si va a ver una película del Jócker no espera ver una película de juicios y tribunales, pero es lo que es. Eso sí, filmado a ritmo de musical que no llega a ser musical, porque la cabeza de Harley está francamente mal, y funciona como si la vida fuera un espectáculo de música, cosa que contagia a Jócker. En eso se basa su amor, en un contagio malsano donde el Jócker vuelve a ser mostrado como víctima de alguien que es utilizado siempre por las necesidades del otro, en este caso, las necesidades psicopáticas de ella. La película no está mal, pero su ritmo y su forma de narrar no tiene que ver con su antecesora, lo rompe totalmente y eso coge por sorpresa a un espectador que esperaba ver más de lo que ya había visto antes, y no es eso lo que recibe. Se puede hacer algo lenta, en una espera de que llegue algo que nunca llega, aunque se den píldoras de cosas parecidas en la imaginación de un Jócker perturbadísimo por el amor y porque deja de tomar sus medicamentos. Lo cierto es que aunque el largometraje funciona por sí sólo, al depender de la primera entrega, hace que el espectador se canse y la descarte. Decían en The Guardian esta semana que si su coste había sido de unos doscientos millones de dólares, en la plataforma de Netflix apenas han recuperado unos noventa millones. El batacazo es grande. ¿Cómo espectador? Como espectador, yo por lo menos, el error está en haber querido continuar algo sin continuarlo. Era una apuesta arriesgada. No es mala película, y tiene su lógica. La fotografía es bonita, la banda sonora está bien, sigue siendo una buena interpretación, el guion sigue planteando los problemas de la sociedad más enferma de Estados Unido, pero... pero no es la primera, la primera parte ya está hecha. Es un musical muy oscuro, eso sí, y con humor negro. Y quizá el espectador tampoco se esperaba ver cantar al Jócker... aunque en los cómic lo hace con frecuencia, por lo menos los de una de las etapas más largas de Batman. Hasta en la versión del superhéroe de 1989 rodada por Tim Burton Jócker baila y canta en un museo que vandaliza.

Y por cierto, aunque el final parece cerrado, yo creo que eso no es tanto así. Si cierra será porque sea un auténtico descalabro descomunal en lo económico, pero la historia, aunque parece cerrar no creo que cierre, sobre todo, también, porque la historia contaba el comienzo de Jóker, que a fin de cuentas es el antagonista más peligroso de Batman y Batman, en estas películas, ni siquiera ha aparecido ni se le ha insinuado.

Pero ya que he mencionado a Burton, ahora toca hablar de Bitelchús, Bitelchús, que realmente sería Beetlejuice, Beetlejuice, pero que en España se ha castellanizado siguiendo unas recomendaciones de algunos filólogos que consideran que las fonaciones de palabras extranjeras como algo propio, cuando tiene arraigo cultural muy asentado, son legítimas. Para mí fue un fiasco. En realidad, si me paro a pensar, de todas las películas que he visto de Burton, puede que sea la peor película del director. No debió hacerla. Pero está hecha. Podría considerarse casi otro musical oscuro. La cosa es que buena parte de sus chistes y planteamientos, incluso personajes, ya estaban hechos en Bitelchús (1988). Es volver a ver lo mismo, pero menos fresco y como si te explicasen un chiste que ya ha sido contado. Una vez que el matrimonio difunto fue devuelto a donde debían estar, han pasado los años y el matrimonio que compró la casa ya no vive en esta, pero la mantiene. El hombre ha muerto devorado por un tiburón y eso hace que su hija vaya con su madrastra, que sigue viviendo del arte, y con su hija a celebrar el funeral en esa casa. Allí sigue estando la puerta abierta al otro mundo que lleva directamente al despacho de Bitelchús, que ahora es una oficina con empleados. Él sigue pendiente de casarse con la hijastra, con la que había firmado un pacto en la primera parte, así que desea aprovechar el regreso para cobrar la deuda. Entretanto, la esposa difunta de Bitelchús, un alma condenada capaz de matar a los muertos, escapa de su "presidio" en busca de venganza hacia su marido, para restablecer su propio matrimonio. A todo esto, la hija de la hijastra no cree que su madre vea fantasmas, hasta que ella misma ve fantasmas. A lo largo de todo esto veremos a un Bitelchús que ni es el malo y sinvergüenza de la otra vez, ni tampoco es lo contrario. Nos deja en una tierra de nadie con sabor a poco de todo, a nada. Se realizan números musicales o galerías de muertos que son absolutamente paralelos a cosas vistas en 1988, sólo que por entonces crearon un impacto de humor negro, y aquí ya te lo sabes. Hay además un chiste interno de Estados Unidos que es un guiño a un célebre programa de televisión de la década de 1970 donde la gente, mayoritariamente de color, bailaban música disco, el Soul Train. Puede que allí funcione como chiste viejo, porque lo hemos visto innumerables veces en otras comedias de tele y de cine, pero aquí sólo funciona como una extravagancia del inframundo. Tiene algún momento, algún punto, pero quizá Burton debió darle más vueltas.

Así que me quedo con que el lujo estuvo en verlas en pantalla grande en soledad. Claro que esto en parte es consecuencia de los resabios de la pandemia de 2020. Mucha gente descubrió las plataformas de cine en televisión en sus casas y lo combinó con comprar grandes pantallas de televisión, casi como cines en el hogar, y ahora, tras fomentarse el distanciamiento social en esas fechas, se ha quedado en buena parte. 

Saludos y que la cerveza os acompañe.

martes, octubre 15, 2024

NOTICIA 2350ª DESDE EL BAR: DESDE LA BASE

 En el actual trabajo de archivo que tengo hasta mediado noviembre estoy tratando una serie documental que aún no se puede considerar histórica, pero que en pocas décadas acabará siéndolo. Hoy por hoy hay que considerarla documentación administrativa, pero en tránsito en ese camino intermedio de un archivo general, que es donde se supone que van los documentos en ese estado en que conservando parte de su vida activa de uso, ésta ya no es tanta, pero no es tan escasa que se pueda considerar ya documentación histórica, aunque tengan un valor histórico. Hablando en claro, muchas de las personas afectadas pueden estar perfectamente vivas, quizá ya algo mayores o relativamente mayores, pero vivas. Otras habrán muerto, y, sin duda, algunas de las personas que se mencionan en cada expediente personal en torno al ciudadano afectado habrán muerto ya, aunque sea por ley de vida, longevidad.

Es una documentación que me parece interesante porque creo que cuando pase a ser histórica y sea perfectamente consultable por todo el mundo con un afán investigador podrá darnos respuestas, pistas y claves de una determinada situación o capa social entre los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia, con todos los cambios que eso supone tanto en política como en cambio social, económicos y culturales. Son casos comunes de circunstancias determinadas de personas. Son esos expedientes que en algún momento de nuestra vida quien más quien menos ha ido formando a fuerza de rellenar documentación para la administración cuando se dirigen a esta para la necesidad que tengan, que en este caso no puedo nombrar, aunque podría nombrar cualquiera que pueda servir de ejemplo de a lo que me refiero, así pues, a modo de ejemplo, quien más quien menos ha rellenado solicitudes para entrar en colegios, entregado o vivido informes médicos, recibido visitas de asistentes sociales en casos de necesidad, por ejemplo pidiendo ayudas de tal o cual, o bien ha recibido nóminas y otros documentos laborales, o ha rellenado hojas de censo, o ingresado en hospitales, lo que sea. Todo eso, dependiendo de para qué te dirigiste en solicitud de qué a la administración se ha ido acumulando en uno o varios expedientes. Incluyamos aquí todos y cuantos papeles notariales o de juzgados hayan pasado por nuestras vidas y a veces terminan en forma de copia en otros expedientes, sean compra o venta de casas u otros bienes, alquileres, bodas, nacimientos, divorcios, defunciones, herencias, juicios penales o de faltas, procesos contencioso-administrativos, etcétera. Todo eso en conjunto es lo que nos da, pasado el tiempo, las pistas a los historiadores para entender e interpretar la Historia desde lo que es cómo transcurrió en términos más allá de los grandes acontecimientos señalados en el calendario.  
Pues bien, en el actual proyecto de archivo en el que trabajo estoy en disposición de tener todo un conjunto muy nutrido de una determinada capa social o estado social en su evolución dicha ya entre los últimos tiempos del franquismo y los primeros de la democracia. Desde otro tipo de archivos y documentos ya traté este mismo periodo. Cada vez tengo una visión mayor de lo que en el común social ocurrió en aquella época (en la que yo mismo nací en 1979) y pienso que dentro de unas décadas, cuando todo esto esté disponible, se podrá hablar más y mejor históricamente de tránsito político y social que hubo en el último tercio de siglo XX español. Todo quepa que cuando todo esto esté disponible en su totalidad puede que yo ya sea anciano, lo que no obsta para que ahora, desde hace años, con mi mero trabajo de archivero, tengo el privilegio de estar recibiendo esa información, aunque con el objetivo de su archivado correcto para sus afectados, cuando me toca esta documentación, otras veces trabajo con documentación ya directamente histórica, alguna de los grandes nombres y también de muy conocidas organizaciones o directamente gubernamental (ese ya sí público hoy día, aún siendo yo quien haya procedido a su descripción archivística para su consulta). Así pues, con todas las reservas que hay que tener en público y en privado, yo ese conocimiento directo lo voy teniendo ahora.
Yo, esos elementos para tener unos datos que vayan formando una visión de conjunto más documentada (nunca mejor dicho), ya los voy teniendo desde hace años. Dentro de eso, la documentación que trato actualmente me parece sumamente interesante para hablar con propiedad de una determinada población con unas circunstancias muy determinadas y económicamente duras, pero también muy generalizadas entonces y hoy.
De entre todas las documentaciones tratadas me llama la atención cómo cosas que en la década de 1970 se consideraba que eran parte de una problemática social a solucionar, en plena década de 2020 esas cosas no se han solucionado, pero se han normalizado llamándolo con nombres muy amables y aceptables socialmente. Están asumidos dentro de la normalidad de la vida actual, pero que en su conjunto te das cuenta que a lo largo de las décadas de 1970 y 1980 eran cuestiones consideradas problemas en las vidas propias que, por otra parte, también lo eran así consideradas en la década de 1930. Entre medias, aún siendo problemas, en general de muchas de estas cosas se podía dejar constancia administrativa interna para las diferentes entidades del gobierno, pero no se hacía público el alcance total y real, aún cuando desde la década de 1960 se pudiera mencionar algún caso. Llama la atención que si entre las décadas de 2010 y lo que va de 2020 algunas de estas cosas se ha querido dar como algo normal, es precisamente en la manifestación por la vivienda y alquileres justos ocurrida el pasado fin de semana, por poner un ejemplo reciente, donde en una de esas nuevas primeras veces ya hay voces que han dicho: oye, mira, por muy bien rollistas que queramos ser, esto que queremos hacer pasar por normal no es normal, es un problema que nos impide construir nuestras vidas personales tal como queremos.
Un periódico, a raíz de esa manifestación, escribió ayer un hipotético temor del gobierno (según el periodista) de que se repitiera un ambiente de protesta social como el abierto en el 15M de 2011. Tal vez no estemos ante ese momento, sobre todo porque está muy reciente y en activo los derivados políticos de parte del 15M, que no del 15M en toda la complejidad social e individual que fue. Pero tal vez sí estamos ante una generación de jóvenes que por entonces eran bebés, la mayoría eran en realidad niños ya con unos años, que están sirviendo de despertador al verbalizar algo que, incluso por aquello de lo políticamente correcto, no se quería verbalizar: oye no, esto no es una nueva normalidad, esto es un grillete para mi vida, al margen de cómo me quiera establecer yo respecto a mis relaciones sentimentales o sociales.
La convivencia por causa mayor de personas en un mismo piso, principalmente porque no se pueden permitir una independencia económica para alquilar, ya no digamos comprar, una vivienda propia, que es el caso de la manifestación mencionada, pero también aquellos que teniendo vivienda no se pueden permitir una vida más allá de la mera supervivencia económica, es una de esas cuestiones que se han querido normalizar con buenismo diciendo que son “los nuevos modelos de familia”, siendo el nexo de unión entre las personas en ese mismo techo el de amistad, vecindad, familiaridad o simplemente, necesidad. Se pueden llevar bien o mal, cosa que puede variar con el paso del tiempo, pero desde luego impide la realización de planes de vida más allá de esa convivencia por imposibilidad de disponer plenamente al completo de las decisiones sobre lo que tú quieres en lo más inmediato de tu vida.
Claro que en estas también hay un azote de realidad incluso a los que informan. Una periodista de radio de una emisora de Madrid capital quiso afrontar el tema enfocando el problema de vivienda como un problema de los jóvenes, a lo que invitó a dos jóvenes que no tardaron demasiado, apenas unas pocas preguntas donde calaron el enfoque, para contestar que el problema de vivienda era un problema de aquellos que no tenían vivienda o que su alquiler no les daba para vivir, siendo esta situación en la edad que sea. La periodista no tardó mucho en despachar a estos jóvenes que rompían en parte el enfoque con el que probablemente había pasado la mañana preparándolo con su equipo. Y ahí está el asunto, en los enfoques, en la construcción del relato. Es un problema cuando se quiere que una tesis esté a toda costa como una posibilidad de realidad, sin atender a todo lo que realmente ocurre. Y todo lo que ocurre no es simplemente aquello que es evidente a la vista.

miércoles, octubre 09, 2024

NOTICIA 2349ª DESDE EL BAR: ¡CÁSPITA, CORCHÓPOLIS!

 ¡Ay, carancho, que guajo! Todo mal. La cosa es que estuve escribiendo durante unas dos horas seguidas sobre la situación actual de la política laboral en torno a la promesa de la reducción de la jornada de cuarenta horas semanales a treinta y cinco, poniéndolo en relación a su impacto en patronal y sindicatos, pero también desde mi reflexión personal desde mi sector de archivos, donde la reforma laboral de 2022 es como si no hubiera existido, por lo que apoyar esa nueva reforma sin haber arreglado primero los asuntos de los que nos quedamos fuera de los beneficios de la anterior puede ser contraproducente, porque se puede pasar de contratos parciales de siete horas a seis horas. Bueno, ya sé que no le veis relación, pero es que el razonamiento y la exposición de motivos estaban desarrollados largo y tendido. También hablaba de esa intención de hacer trabajar a los que están en algunas bajas médicas y lo contraproducente en cuanto a que va en contra de derechos adquiridos como de posibles cotizaciones, exponiendo otra vez mi caso particular, que será el de otros tantos, donde este año me he quedado sin cobrar un duro en uno de mis periodos de paro, a pesar de que tenía cotizado parte de un segundo periodo de cotizaciones tras agotar un primero. En fin, que todo era largo y meditado, pero las diabluras de la informática, un fallo en la memoria del ordenador donde lo hice provocó la pérdida total de todo el escrito, de unas cuatro o cinco páginas. ¡Cáspita, corchópolis! ¡Jopelata!

Vamos, que no me voy a poner a escribir de ello de nuevo. No al menos hoy, y sé que no me saldrá igual, porque también daba un varapalo a aquello de las horas extraordinarias sin pagar en este país a la vez que el PP pide que algunos sectores tengan jornadas de diez horas, como los camareros y cocineros, lo que sería normalizar unas horas que hoy por hoy se dan extras, pero no se pagan, vamos que quieren que las trabajen igualmente, pero a precio de ordinarias... aún no se les ha oído pedir que los empresarios paguen las horas extraordinarias como se debe.

En fin, gachupín, que en lugar de eso me conformaré con decir una obviedad para todo alcalaíno. hoy es nuestro particular "San Cervantes", por haber sido bautizado Miguel de Cervantes en tal fecha como esta pero de 1547. Así que se han montado como cada año desde hace unos cuantos años un monstruo mercado de Cervantes que ni comerciantes ni ayuntamiento se toman en serio y lo tratan como si fuera medieval, o vikingo, o de Juego de Tronos, lo que les venga bien cada año, con tal de que vengan turistas como si fuera el parque de atracciones, porque lo importante en "San Cervantes" es que en Alcalá se coma morcilla, y ya está, eso es todo lo que hay que saber como honrados cervantistas. 

Yo hoy vine del Archivo Regional de Madrid, de un trabajo breve como breve es siempre, yo lo llamo temporal, la legalidad actual lo llama "de duración determinada", y vine a una librería de acá de mi/nuestra Alcalá a ayudar a un amigo que está liado en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, y acá ando en una librería en la que nadie entra, rodeado (bajo la llovizna) de puestos que están asando carnes varias y a donde la gente se acerca gustosa. Acá ando, donde lo más llamativo que ha ocurrido es que un turista del mercado me ha preguntado que este sitio qué es, "una librería", dije. "Sí, pero que ¿qué vende?". "Libros". Anécdota totalmente real que me acaba de ocurrir. Y en estas estamos celebrando a Cervantes de este modo mientras en Cadena SER esta mañana el promotor de toda esta feria decía que aspiraba a que este mercado no sea sólo de interés turístico nacional sino que se eleve a interés turístico internacional. Y digo yo, si eso ocurriera debería redoblar él o el ayuntamiento el asunto y para eso se necesita más casetas con chorizos y quesos y pancetas y salchichas de las gordas, podríamos usar la acera libre de la Calle Mayor para crear una tercera hilera de casetas. Total, que no pasa nada porque por un día la gente no vea, no sepa y no se haga la foto con la casa natal de Cervantes de fondo, ¿no?, que no hay que jorobar el jolgorio, concho. 

Saludos y que la cerveza os acompañe.