viernes, abril 17, 2020

NOTICIA 1958ª DESDE EL BAR: MI CINE DURANTE EL CONFINAMIENTO (1)

En todo lo que va desde el inicio del confinamiento por el estado de alarma activado en la noche del 14 de marzo por la crisis sanitaria provocada por la pandemia de la Covid-19, todo el mundo ha recurrido a la lectura, el cine, las series de ficción, la música y la televisión. Lo cierto es que en la Comunidad de Madrid y en Galicia el confinamiento ya era obligado desde la primera hora de aquel sábado 14, mientras que a nivel estatal el confinamiento se activó con la aprobación y publicación de su orden en el Boletín Oficial del Estado del estado de alarma, en la noche de aquel sábado, por lo que mientras en la Comunidad de Madrid llevamos con hoy treinta y cinco días de confinamiento, en toda España son treinta y cuatro, aunque misteriosamente en algunas comparecencias del gobierno y en varios medios de comunicación se habla de treinta y tres, cifra que, sinceramente, no sé de dónde sale contando a partir de qué.

Como sea, personalmente no he visto tantas películas como pudieron haber sido, ni tantas como mucha gente habrá visto. Me he dedicado sobre todo a la lectura, la escritura y la música, no he visto series de ficción, aunque algún capítulo suelto de alguna serie antigua de televisión habré visto (todo sea que estrenen la nueva temporada del Ministerio del Tiempo), he visto documentales, telediarios, muchos, muchísimos, dibujos animados (me encantan), y algún programa temático, por ejemplo de cocina. Me gusta mucho el cine, pero he de reconocer que creo que he visto cine estos días en abundancia pero sin empacho. Sí que es cierto que me gustaría ir a una sala de cine, aunque he visto que el único gran estreno anunciado es una nueva entrega de 007, que, después de la última y excesivamente larga, aunque mejor planteada que la anterior, no sé si deseo pagar por verla en pantalla grande.

Estos días, desde que comenzó el confinamiento, he leído a mucha gente endiosar todo tipo de libros y películas que mínimamente tratan o rozan el tema de una sociedad atrapada en un espacio. Algunos títulos de libros son acertados, como La peste, de Camus, otros parecen apropiados pero en realidad no hablan de lo mismo de lo que se está viviendo estos días, como por ejemplo Ensayo sobre la ceguera y Ensayo sobre la lucidez, de Saramago. Así ocurre con otros títulos, pero de modo repetido ocurre con películas. A nivel mundial se ha hecho popular El hoyo (2019, Galder Gaztelu-Urrutia), una película española de origen vasco que yo vi unas semanas antes en la pantalla grande del Cineclub Nebrija que se celebra en el Teatro Salón Cervantes. Suele ser denominada distopía, aunque en realidad, bien analizada y pese a ser aceptado hasta por sus autores que ese es su género, siendo estrictos tengo serias dudas y reservas de que sea una distopía, por muy agobiante que sea el argumento. Por otro lado, lo narrado en esa película no es nuestra situación. Quizá pueda mover a empatía con este éxito tardío, pues en un principio la película recaudó lo justito en espectadores para no perder dinero, pero tampoco para sacar unos beneficios destacables y apenas había recibido eco. Movería a empatía porque la película habla de la necesidad de unidad y de comprender que todos juntos podemos acabar con la peor y más negra de las situaciones, superando el individualismo de corte egoísta. O tal vez porque los poderosos se muestran aquí capaces de manipular a las clases inferiores, siendo estas dependientes de los otros y a la vez, aunque les odien, les acatan y respetan dentro de lo que sería un ambiente de violencia entre los estratos sociales. La idea de la revolución del pueblo ronda todo el metraje, pero además es una idea que alimenta la idea de que el pueblo necesita de un guía y que ese guía, que no ha de ser religioso por ser la religión algo inútil (esto se refleja en el metraje), ha de ser un guía con método nacido a partir del raciocinio y del ensayo-error, o sea: con método científico. En realidad la película es una reproducción en ficción de las ideas del marxismo reflejadas en El capital y otras obras de Karl Marx y Engels, incluida la idea de la superestructura, que es todo aquel entorno cultural, económico y demás que nos es dado desde que nacemos sin que nosotros tengamos control sobre ello. Está en clave de ciencia ficción con algún destello distópico, pero sin que realmente sea distopía, aunque hay gente que considera que sí lo es. Mientras que la idea de que la revolución necesita un líder que la guíe rozaría ya interpretaciones del marxismo que nacen a partir de la experiencia fallida de la Primera Internacional en la década de 1870 y sobre todo a partir del inicio del siglo XX. Bueno, es una película atípica en el cine español, pero que sigue la estela de algunas de las producciones de los últimos años que apuntan a un cine que está pidiendo paso en España y que los grandes productores y distribuidores españoles no terminan de dejar pasar. Aún con todo, algunas interpretaciones caen en amaneramiento teatral, cosa que, por otra parte, nos recuerda que algunos actores tienen la mayor parte de su trayectoria precisamente en el teatro, no en el cine.

La cosa es que de cine yo he hablado mucho en esta bitácora desde su inicio, se puede rastrear en la sección cine en mi vida, o bien recordad cuando colaboraba más abundante en El Tornillo de Klaus, pero quiero remitirme a aquella entrada que os escribí el 23 de septiembre de 2019 (Noticia 1904ª) sobre las películas que vi aquel verano. Os comentaba de manera breve y por encima mis impresiones sobre las mismas. Quisiera ahora hacer lo mismo con las películas que he visto en este confinamiento. Os comparto hoy la primera parte, ya os pondré la segunda parte y, según avance esta restricción de la libertad de movimiento y se acabe el confinamiento, probablemente habrá una tercera parte... no sé si dará incluso para una cuarta parte, eso ya se verá. Comencemos, aunque ya hemos hablado de una película que vi antes del confinamiento, la de El hoyo.

Mi gran noche (2015, Álex de la Iglesia): Televisión Española (TVE) dejó abierta la iniciativa de ver cine gratuitamente a través de su página de Internet. Eran una serie de títulos de películas españolas, imagino que sus autores y responsables habían dado la autorización. Yo ya había visto varias, otras no me llamaban la atención, pero la primera película que vi en el confinamiento fue por esta vía, se trató de este largometraje de Álex de la Iglesia. He visto casi toda la filmografía de este director, con resultados altamente variables. Experto de lo mejor y de lo peor, aunque se disfrutan muchos de sus títulos y se intuye en cada uno siempre un mensaje alegórico de la actualidad española, con alto humor negro, siempre me queda la sensación de que uno de los problemas de este director es que no termina de saber rematar correctamente las películas, o al menos no sabe hacer finales atractivos. Hay que reconocer que él fue uno de los principales nombres que  demostró que otro cine era posible en España a partir de los años 1990. Ayudó a su renovación de criterios y argumentos. En este caso esta película yo no la incluiría entre sus mejores películas, por mucho renombre y publicidad de las que gozó en su trayectoria por las salas de cine. Y como toda ocasión es buena para pintarla calva, en este caso el argumento giraba en torno a la grabación de un programa de Año Nuevo que se vuelve interminable por la presencia de una gafe que atrae todo tipo de calamidades, esto provoca que todos se queden encerrados sin poder salir del estudio de grabación, mientras los técnicos tratan de darles órdenes y hacerles creer y fingir que están bien y que colaborando se acabará todo. Fuera del estudio una turba quiere lincharles. En el comienzo del confinamiento, la película parecía especialmente seleccionada. Una de sus principales bazas de su promoción fue la presencia del cantante Raphael como actor. Ciertamente actúa, si bien parece que se comporta tal como él mismo es sobre el escenario, aunque no sea el personaje maquiavélico y ególatra que aquí aparece. El metraje parece ideado en general para que salgan todo tipo de celebridades y famosos amigos de Álex de la Iglesia, chistes previsibles y argumentales incluidos. Puede hacerte pasar la tarde, pero lo dicho: no es la película más memorable del autor.

Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013, David Trueba): Usando de nuevo de la iniciativa de TVE, escogí esta película, a pesar de que David Trueba en general me parezca un director muy alejado de la calidad cinematográfica de su padre, muy alejado también de la realidad social de su tiempo fuera de la que se da en unos círculos sociales económica y formativamente altos en los que probablemente se mueve desde que nació, y me parece también ñoño hasta la fecha en todas y cada una de sus obras. La película se ambienta en la España de 1967, durante la dictadura de Franco. Un profesor de inglés usa las letras de las canciones de The Beatles para enseñar el idioma a sus alumnos, aunque lo cierto es que en aquellos años en España el segundo idioma a enseñar en las escuelas era mayoritariamente el francés, pero eso David Trueba lo pasa por alto o por ignorado para poder narrar lo que desea narrar con un gancho atractivo para el espectador: John Lennon. El cantante se encuentra en España rodando la película Cómo gané la guerra (1967, Richard Lester), justo antes de que comenzase la grabación del álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Él, que es un seguidor incondicional, inicia un viaje en coche para presentarle una idea que ha tenido para facilitar el aprendizaje del inglés. Por el camino se encontrará con un chico huido de casa por el autoritarismo de su padre, policía nacional, y una chica embarazada huida de un centro en el que la metió su madre por ser madre soltera. Así comienza una road movie que recorre España desde las capitales de provincia al mundo rural más atrasado en todos los aspectos. Una comedia amable que apenas te hace sonreír en algún momento, poco más, con carga romántica a veces ambigua, que trata de mostrar de manera alegre un trasfondo de violencia social que había en la brutalidad más iletrada de una España latentemente viviendo una dictadura de vencedores y vencidos. Sin entrar realmente en política o en la realidad histórica, David Trueba hace una especie de retrato falseado de una sociedad española víctima de sí misma y a la vez víctima de una represión que habrían interiorizado cada uno a su modo. Amable y correcto, el director nos da esta historia que, bueno, no está mal pero tampoco termina de ser la película que pueda marcar a alguien, peca en exceso de buenismo. No se moja en lo que se supone quiere mojarse y eso hace que todo se quede a medias. La película la salva el actor Javier Cámara y lo hace por los pelos.

Embarazados (2016, Juana Macías): En mi tercer acercamiento a la iniciativa de TVE ya estaba convencido de que en realidad le estaba dando una tercera oportunidad a la iniciativa misma. Para empezar, las películas que me llamaban la atención, de las que me quedaban en su oferta, ya las había visto, el resto no me apetecían, por ser dramas lacrimógenos en potencia. Dentro de ello, esta comedia romántica era lo único que me pareció viable. Es una comedia romántica totalmente predecible desde el primer minuto en su argumento, desarrollo, diálogos y chistes. Ni Paco León, ni Alexandra Jiménez, ni Ernesto Sevilla, ni nadie la salvan. Es una película mil veces repetida en todo el cine occidental, que en este caso el aliciente es un embarazo, en otros es una librería, en otros un email llegado del futuro, en otros un señor que lee la mente de las mujeres, etcétera. El problema no es que pertenezca a este género de comedia romántica facilona, es que está fatalmente guionizada, fatalmente dirigida y la interpretación parece para salir del paso. Una película que sabes absolutamente todo lo que va a pasar desde el principio no se puede considerar una buena película. Ni siquiera funciona el más bruto de sus chistes, aunque sus chistes en general son normalitos, suaves y sin demasiada chispa. Puede que para alguna sobremesa de después del telediario pueda valer, poco más. Es amable, y sirve para eso, para verla sin necesidad de demasiada atención.

Ex(posados) (2010, Andy Tennant): Esta la pusieron una noche en la televisión, en Antena 3, el 29 de marzo. Misma idea de comedia romántica que la anterior, pero con una notable y sobresaliente diferencia: es una buna película. Hace gracia, aunque el argumento responde al esquema habitual de este género, no es tan predecible en todas sus partes, el guión es más fresco, los chistes hacen gracia, no es que te hagan reír, pero sí sonreír y sentirte bien, las interpretaciones son buenas... y creíbles. Gerard Butler y Jennifer  Aniston hacen buen trabajo. Además, el motor de la comedia romántica es tontamente con sentido del espectáculo, lo que es de agradecer dentro de que el resto ya sabemos cómo será entre chico-chica/conflicto: amor/desamor/amor. Un expolicía adicto al juego se ha convertido en un patético cazarrecompensas necesitado de dinero, por deudas con una mafia local de poca monta. En este contexto su proveedor de casos tiene en sus manos la orden de busca y captura de su ex-esposa, por no presentarse al juicio por agredir a un agente de policía en un accidente de tráfico. Ella es periodista y está ante un gran caso de corrupción policial. Esto es lo que va a hacer complicarse todo, pues aunque el trabajo parece fácil, todo se complica, mezclando una comedia romántica que les obliga a estar juntos, aunque se odien, lo que forzará a que se redescubran, con una película de acción de parejas imposibles de detectives, tipo Arma Letal (1987, Richard Donner). Esta mezcla de géneros romántico/acción/comedia es lo que hace de este metraje algo muy digno, unido a los dos actores ya citados. Jennifer Aniston además estaba en esta película en una de sus mejores épocas posterior a la serie Friends.

Las aventuras de Jeremiah Johnson (1972, Sidney Pollack): Una cosa que agradecí desde los primeros días de la primera semana del estado de alarma y que publiqué con cierto toque de humor, pero con sinceridad, es que Telemadrid mantuviera sin tocar su programación de películas del Oeste en las sesiones de tarde de lunes a viernes. Aparte de que me gusta el género, y a pesar de que Telemadrid ha sobrevivido a numerosos ataques, con y sin broma, sobre su reiteración en ese espacio fijo en su parrilla de programación, se agradece mil millones de veces que tomaran la decisión de mantenerse firmes en sus costumbres. Ha sido y es insoportable y nauseabundo la sobresaturación informativa del resto de canales televisivos, los cuales optaron en su mayoría por cancelar su programación habitual o bien adaptarla por la pandemia de la Covid-19, resultando una excesiva monotematización informativa que no aportaba ni aporta nada, reiterativa, alarmista, haciendo espectáculo del drama pero llamándolo informativo, sensacionalista y por todo ello: generadora de ansiedades, miedos y mentes más manipulables, sin citar todos y cada uno de los bulos que han podido nacer de opiniones de contertulios que más de un televidente haya dado por hecho consumado en lugar de por opinión. La primera película a la que retorné a este Telemadrid de las tardes fue esta película de Pollack de 1972, que ya he visto varias veces, pero que siempre me parece muy moderna para su año de rodaje y muy próxima al actual cine del Oeste. Es una película que perfectamente podría haber cuadrado con las vías argumentales del género a partir de los años 1990, pero que por ser de 1972 la hacían ultramoderna, avanzada y de culto. No fue una película del Oeste al uso en su momento. Nada de pistoleros, de duelos, ni vaqueros, ni siquiera la Guerra de Secesión. Probablemente era una película destinada al público joven de aquel 1972, que en su mayoría anglosajona comenzaba a abandonar el género, demasiado lleno de viejas glorias del cine y de tipos duros no muy bien asumidos por una mayoría que se decantaba por la cultura hippie y multicultural, a pesar de que otra buena parte de la juventud, más del mundo obrero y menos del mundo universitario, seguían viendo sus héroes en películas del Oeste, bélicas y para ese año policiales y de mafia. En una de las mejores interpretaciones de Robert Redford, un veterano de la Guerra Mexicano-Norteamericana, la de Texas y California, decide retirarse de la civilización, por sus atrocidades, y probar suerte en un mundo libre al norte, en los territorios incógnitos en los límites de Estados Unidos y el territorio indio. Se hace trampero. Desde ese punto de partida, la película mostrará un mundo en retroceso por el avance y acoso del Estado y de la civilización occidental norteamericana, acabando con todo sesgo de cultura diferente a su propuesta jerarquizada y normalizada. La aparición de otro trampero anciano sirve de recordatorio de un mundo que agonizaba. Hay algún guiño a ideas de Thoreau, y la interacción entre los indios y el trampero ya muestra un mundo intercultural donde el indio comienza a ser visto por el cine como sujeto víctima, no tanto verdugo. Se muestran sus códigos y su justicia. Muy buena película que más allá del Oeste puede hacer reflexionar sobre lo que en anglosajón se diferencia entre liberty y freedom, la libertad sujeta a la codificación de normas de derechos y deberes, y la libertad netamente individual y de asociación; así como hoy día puede recibir una relectura sobre lo pernicioso del avance de la civilización y material pasando por encima de lo natural y de otras creencias.

Los Cowboys (1972, Mark Rydell): En Telemadrid. La han repetido muchas veces ya en la televisión, pero entretiene. Es una de las últimas películas de John Wayne que se retiraría del cine en 1977, tras serle detectado un cáncer que le llevaría a la tumba en 1979. Este metraje, del mismo año de producción que el anterior, es el contrapunto precisamente a lo explicado. Si el anterior citado probablemente buscaba reconciliar al público joven con el género del Oeste, en este caso se buscaba atraer a las taquillas de cine a los espectadores mayores que toda su vida habían visto películas de John Wayne. El actor ya estaba entrado en años, pero además su secundario, Roscoe Lee Browne también era ya un actor con una edad alta. Wayne tenía 67 años, Roscoe Lee cumplía 50. El argumento está montado al estilo de los Western de las décadas de 1950 y 1960, pero sin duda toca de fondo el conflicto generacional y la necesidad de pasar el testigo de conocimientos de una generación a otra. El mundo de los vaqueros se agota en esta historia, en  parte por el ferrocarril, en parte por la fiebre del oro. No quedan vaqueros profesionales a los que recurrir para hacer un último gran trabajo de trashumancia. Los únicos que se le presentan son expresidiarios que comienzan con mal pie al mentir al vaquero. Wayne los descarta en un breve comentario donde se da por reconocido que no había escrúpulos para contar con todo tipo de gente para labores de ganadería, pero en este caso lo que no se admite es la mentira. Por ello se ve forzado a contratar a niños y adolescentes para hacer un trabajo de adultos. A esto, el cocinero que se les suma es un hombre negro, cuya primera aparición se realiza manteniendo un diálogo con Wayne que nos hace pensar que realmente se produce un choque de mundos y una adaptación continua a los nuevos tiempos, todo muy sutilmente sugerido a través de las interpretaciones. Inician su viaje, donde siempre hay un eterno aprendizaje, un eterno traspaso de conocimientos, y unos eternos guiños hacia un mundo que se ve arrinconado por los nuevos tiempos cambiantes en sus usos y costumbres, como en la escena en que un carromato de prostitutas es encontrado por uno de los niños. Sin embargo, son perseguidos por los cuatreros, que son los hombres rechazados por Wayne, lo que les llevará a la prueba final que llevará a esos niños a los modos del antiguo Western. Lo más llamativo del metraje es el golpe de efecto de la muerte del protagonista. La película se transformó en uno de los mayores éxitos de taquilla de su año, aunque en la actualidad no es de las películas del Oeste más épicas, ni más memorables, pero tampoco es mala película, ni mediocre. Es una película más de transición del género. Curiosidad: su banda sonora es de John Williams.

La pequeña rebelión (1939, William A. Seiter): Otra película del Oeste, esta es la primera vez que la he visto en mi vida, que yo recuerde. Todo un descubrimiento. Sólo que esta vez fue casual. Después de ver los servicios informativos de TVE de la mañana, busqué en la televisión algo que me sirviera de ruido de fondo mientras hacía otras cosas. Descubrí que La 2 comenzaba a emitir esta película, me quedé viendo con total atención el comienzo y tanto me atrajo que la terminé viendo completa con toda la atención debida. En blanco y negro, notablemente restaurada por su limpieza y brillo en la fotografía, y por el sonido de las voces de doblaje al castellano, estaba protagonizada por un muy sorprendentemente joven John Wayne, aunque el metraje es del mismo año de la película que le encumbró, La diligencia (1939, John Ford). Wayne estaba de buen año aquel 1939. Todo sea que yo acababa de leer todos los volúmenes de la novela gráfica Fort Wheeling, de Hugo Pratt, que se ambientaba en la misma época, y estaba en la primera semana de confinamiento cautivado por todas esas imágenes, épocas y posibilidades narrativas. La historia se ambienta después de la Guerra de los Siete Años (1756-1763), la cual enfrentó en América a los británicos con los franceses, época en la que se ambienta El último mohicano, de Fenimore Cooper. En este caso, al ser después de aquella guerra, se ubica también antes de la Guerra de Independencia Norteamericana (1775-1783). Así pues estamos en un momento intermedio en el que los colonos británicos nacidos naturalmente en los Estados americanos están impregnados de algunas ideas de la Ilustración francesa sobre libertad, derechos y democracia, pero no han entrado aún en franco conflicto con el ejército británico y con otra población de las colonias proclives al gobierno inglés. Hay, eso sí, roces. A todo esto está la población india, que a consecuencia de la Guerra de los Siete Años se han visto en medio de estas peleas entre europeos y han terminado no sólo usados, si no también perjudicados, por lo que algunas tribus entran en pequeñas guerras, creyendo llegado el momento de reivindicar su tierra y sus derechos, igual que hicieron los anglosajones frente a los franceses. Ubicado ya el contexto, y teniendo en cuenta que la película se rodó el mismo año que terminó la Guerra Civil Española y comenzó la Segunda Guerra Mundial, con el avance del fascismo contra las democracias, la historia narra el desagravio que siente recibir un pueblo de americanos cuando un empresario británico nacido en América, con ayuda del ejército británico que no había abandonado las colonias, vende armas de fuego a los indios. Los colonos creen que los indios los usan contra ellos, por lo que protestan formalmente, pero se les contesta que todo cumple con la ley. Deciden disfrazarse de indios y asaltar una caravana con esos cargamentos. Ahí comienza una pequeña guerra local entre americanos colonos, de uno y otro lado ideológico, y ejército británico. De fondo la película plantea la lucha entre el uso y el derecho, la costumbre y la ley, lo práctico y lo teórico, y lo traslada al plano de la lucha  y el debate de la justicia y lo justo, los intereses de los representados y los de los representantes, etcétera. Es, dentro de una dinámica puramente de historia del Oeste, un planteamiento de las libertades y los atropellos de los poderes absolutos, cosa que estaba pasando en esos momentos en el mundo, pero que a la vez ensalza los valores de revolución y pueblo en armas por la libertad de los estadounidenses. Sin embargo, el metraje tiene diálogos y escenas muy atrevidos y sorprendentes para aquel 1939, quizá producto de que la Caza de Brujas vendría después de 1945, no en este 1939. Alguna parte podría caer dentro de los ideales de revolución casi socialista, disfrazada de revolución norteamericana, pero también tiene serias críticas a la legitimidad de las pretensiones de los que se alzan en armas por sus derechos sin respetar a la vez otros derechos y deberes. En una parte del metraje se llega a afirmar que por defender una ley no se han defendido las demás, y por tanto se ha pasado por encima de todas las leyes, sólo por una sola ley de ellas. Tales osadías en el guión tampoco se amedrentaron ante la posible censura cuando al comienzo de la película Wayne regresa a su pueblo y se encuentra con una joven que, antes de ir a la Guerra de los Siete Años, era una niña. Ella quiere ser su pareja, él al llegar advierte que ya es todo una mujer(cita), aunque la esquiva, ella le contesta al decirle él que ya ha crecido que "mejor para los dos", lo que tiene una fuerte carga sexual que, en imágenes no se traduce, pero le da potencia, y hasta un toque de cómico el resto del metraje a modo de tensión sexual no resuelta a pesar de que pareciera que cuando eran más jóvenes algo hubo en lo carnal. Un metraje interesante.

Roma, ciudad abierta (1945, Roberto Rossellini): La tengo comprada en DVD, asique me la puse una noche. Está considerada una de las obras clásicas más destacables del cine. Es una de las primeras películas neorrealistas italianas. Hay que recordar que por experiencias laborales pasadas y también por curiosidad y por gusto yo vi la filmografía entera de Buñuel, y Buñuel tenía siempre cierta admiración por los neorrealistas, razón por la cual había rodado Los olvidados (1950). Esta película de Rossellini, por otra parte, yo la había visto y analizado durante la carrera de Historia, en un par de asignaturas dedicadas al cine y a la cultura popular. Hacía muchos años que no la veía y la tenía prácticamente olvidada en muchos de sus detalles y... en su final. Fue como verla de nuevo por primera vez, una gozada. Hasta cierto punto algunas partes me recordaban a El ladrón de bicicletas (1948, Vittorio De Sica), pero esto es muy relativo y más cuestión de evocaciones que a mí me sugestionó y de comparativas con la postguerra italiana y española. Roma, ciudad abierta fue rodada a partir de enero de 1945, con la Segunda Guerra Mundial aún en marcha, aunque el guión comenzó a escribirse en agosto de 1944, cuando Roma había sido liberada en junio. Así pues en el largometraje se puede ver tanto la Roma tal cual quedó después de sus combates, como a numerosas personas comunes que fueron personas reales que habían vivido la Segunda Guerra Mundial que dejaban atrás apenas unos meses antes. Más aún, Rossellini tardó en escribir el guión completo porque cada día salía a la calle buscando historias comunes que habían estado ocurriendo en la ciudad entre la ocupación nazi en 1943 y la liberación en junio de 1944. Recordemos que la Italia fascista de Mussolini cayó ante un pueblo revuelto contra sus políticos, estando en ascenso el Partido Comunista Italiano, y con las tropas aliadas desembarcadas en Sicilia y Nápoles con ayuda de la mafia. En ese contexto Adolf Hitler mandó a sus tropas, liberaron a Mussolini, repusieron su gobierno, pero fueron ellos los que de hecho, a partir de ese momento, imponían las leyes y el orden, ocupando Italia. El avance aliado fue lento, la resistencia nazi-fascista fue mucha, había guerrillas principalmente comunistas aliadas de los aliados y había una especie de resistencia creciente, armada o no, en la sociedad italiana contra los nazis, que, por otra parte, comenzaron a purgar y exterminar oponentes y judíos italianos que hubieran podido quedar inmunes en años anteriores. La historia ficticia que narra la película, compuesta por múltiples historias reales que le contaron sus propios protagonistas anónimos, se encuentra en los últimos meses de la ocupación alemana en la ciudad de Roma. Los toques de queda, el racionamiento, el no poder salir de sus casas si no era con pases, el autoritarismo, las normas y leyes impuestas, las pequeñas resistencias, el bajo clero ayudando a los comunistas guerrilleros, todo ello enmarcado en casas en ruinas, pintadas en los muros a favor de la URSS, todo en un blanco y negro con una luz natural a veces resentida y mal conservada, el audio tampoco queda ya muy bien, al menos en la copia que yo tengo, puede que hayan limpiado y remasterizado el metraje para ediciones especiales. El argumento, que incluye una trama de intriga de chivatos, espionaje y torturas ocultos tras una vida diaria de necesidades en donde el pueblo italiano se ubica justo en el lugar de víctima en el que ellos ubicaron con el fascismo a otras naciones, es impecable. El final es un final que no podía ser de ningún otro modo. Puede que, para los gustos actuales, mucha gente joven, o de mi edad, no lo acepten o no les guste, pero bien entendida la película no puede ser otro. Entra dentro del drama y de la épica, de la tragedia y de la realidad. El mundo estaba tan falto de esperanza como lleno de la misma cuando en enero de 1945 empezaron a rodar, precisamente tenía ambas cosas por la misma razón: la guerra y su transcurso. Podríamos pensar que Roma es una ciudad abierta por ser una ciudad liberada, y en el fondo así es, pero no se trata de una ciudad liberada por los aliados lo que aquí vemos, está liberada porque sus habitantes se han liberado de toda simpatía al fascismo, que queda bien retratado en el metraje.

Lucky (2017, John Carroll Lynch): La plataforma donde la vi fue uno de los mayores descubrimientos personales que he hecho para mi ocio estos días. Fue en la segunda semana del confinamiento. Una amiga bibliotecaria se encuentra trabajando desde casa y, picado en mi curiosidad, le pregunté a qué se dedica una bibliotecaria en su trabajo desde casa. En ese momento me habló del procesamiento de datos de los usuarios de las bibliotecas públicas, muy similar a lo que hacemos en archivos, y me habló de películas del cineclub que no habíamos visto estos días, ya que hemos coincidido en ese ciclo estos primeros meses de 2020 antes del confinamiento. En eso estábamos cuando me dijo que ella había visto varias de las programadas que no se proyectaron a través de la red pública de bibliotecas de la Comunidad de Madrid. Efectivamente, si tienes carnet de biblioteca actualizado y además has dado de alta tus datos en la página de la Comunidad, tienes acceso no sólo a las consultas desde casa, que puedes hacerlas sin ese alta, sino a reservar libros, a leer sus versiones digitales disponibles y... de igual modo, a ver las películas que están disponibles en las bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid. Así que, para poder comentar una de esas películas, me puse a ver esta película. Se trata de una película muy visual, muy alegórica y muy metafórica. El guión dialogado tiene un peso fuerte, pero queda totalmente reforzado por todas y cada una de las imágenes y secuencias que le acompañan. Un hombre muy mayor, vaquero, vive solo en las afueras de un pueblo del mundo rural más profundo de Estados Unidos. Todos los días realiza las mismas tareas personales, yoga, riego de sus cactus, desayuno y pasatiempos en una cafetería del pueblo, compra de tabaco en una tienda y paso del tiempo en un bar donde sus amigos son los clientes habituales y los dueños y camarero, así llega la noche y se va a su casa. Una mañana sufre un mareo importante y va al médico. El médico le revisa y no le encuentra nada, su diagnóstico: su avanzada edad comienza a hacerle flaquear sus fuerzas. A partir de ahí este hombre se niega violentamente a aceptar su realidad. En el pueblo todos se conocen y pronto se conoce la situación de este hombre. En un forcejeo entre la realidad y lo que él desea que no cambie, transcurre una serie de encontronazos con amistades y conocidos, así como una serie de empatías. El hombre comienza a cambiar sus puntos de vista y a valorar cuestiones de la vida tan pequeñas que antes no valoraba y ahora las considera las grandes cosas de la vida. En el fondo tiene miedo, le confiesa a una camarera tras confesar también que antes era homófobo. El monólogo final transforma todo esto en un canto no sólo de la aceptación de la realidad de la fragilidad de la vida y la única certeza de la inexistencia posterior, sino también en el derecho a la libertad individual para hacer con la propia vida lo que uno desee frente a las normas restrictivas de las autoridades sobre qué debes hacer con tu vida por cuidar tu salud. 

La quimera del oro (1925, Charles Chaplin): Volví a recurrir a la plataforma de la red de bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid. La película original era muda, de 1925, pero Chaplin volvió a trabajar sobre ella en 1942 y la reestrenó añadiéndole sonido, razón por la cual recibió en aquel 1942 una nominación al Oscar por el mejor sonido. La copia que aquí se servía era la versión sonora de 1942. En resumen se trata de la inclusión de una banda sonora musical, de algunos efectos sonoros y de una única voz, la de Chaplin como narrador. No hay diálogos sonoros. La versión disponible es una versión en su idioma original subtitulado al español. Teniendo en cuenta que para ese año 1942 el sonoro ya llevaba muchos años (desde 1927), y estaba muy perfeccionado y asumido en la narrativa audiovisual, se podría entender que el incluir solo la voz de narrador es algo casi experimental, pero en realidad es recuperar la figura del narrador de las salas de cine mudo, sólo que en este caso Chaplin se aseguró de dejar fijada una sola historia con una sola voz, la suya. De este modo, por otra parte, volvió a poner en valor el metraje y a actualizarlo. Le salió bien, la película volvió a ser un éxito de taquilla y de crítica, a pesar de que para 1942 el humor que él hacía estaba muy superado por ejemplo por los hermanos Marx. Yo había visto grandes trozos de esta película a lo largo de mi vida, pero esta fue la primera vez que la vi completa tal cual se produjo. La película se alimenta mucho de los relatos de acción de los buscadores de oro que escribió Jack London, cuyas historias y novelas estaban en sus mejores momentos de éxito y popularidad cuando Chaplin rodó esta comedia en 1925. No es casual que el contexto sea en Alaska a comienzos del siglo XX, en sus propias épocas, es todo muy del mundo London. Con esta película me reí. Sí, me reí. No sólo sonreí, me reí. Su humor amable sigue funcionando. El personaje de mendigo y de buscavidas romántico de Chaplin sigue funcionando. Además, este metraje tiene una parte de mensaje de la necesidad de justicia social, mensaje que también está en las historias de London, el cual era comunista. Es un perdedor que, perdiendo, gana. Su inocencia y su ser entre tramposo y buena gente, nos simpatiza. Nunca victimiza al débil, siempre hace víctima al poderoso y al presuntuoso, pero sobre todo a la mala persona. Los efectos especiales de este largometraje son sencillos, pero son efectivos todavía. Nos da una idea de que aún se pueden hacer grandes historias sin necesidad de grandes presupuestos, aunque en la época probablemente este largometraje sería caro. Indispensable de Chaplin. En comparación con otros largometrajes que sí he visto de él, como Tiempos modernos (1936) o El gran dictador (1940), para mi gusto probablemente es la mejor de sus películas. En esta película, quien más, quien menos, se reconoce en su personaje en alguno de sus aspectos. Destaco por otra parte la inigualable labor interpretativa de Georgia Hale, entre ella y él recogen con cada uno de sus gestos todos los gestos del amor y el desamor que todos hemos tenido en nuestros propios sentimientos alguna vez. 

La conquista de Albania (1983, Alfonso Ungría): La pusieron en el ciclo de cine español que emite La 2 por las noches una vez a la semana. Fue el viernes de la segunda semana, o el jueves. Se trata de una coproducción hispano-albanesa, aunque predomina en su producción los españoles. En concreto la realizaron navarros, y fue Navarra quien puso parte del dinero de una de las primeras subvenciones, imagino, que podía dar una Comunidad Autónoma, en este caso, foral. La primera autonomía se le había dado al País Vasco en 1979, Cataluña también en 1979, Galicia en 1981 y Navarra llegaba a la autonomía en 1982. La película, rodada en 1983, goza en ese sentido de una idea de revisión de la Historia de España como algo irreal dentro de aquello de Historia de unidad de destino, Historia imperial, Historia de nación única, que se había dado a lo largo de la dictadura de Franco. En esos años se subvencionó por toda España todo tipo de creaciones artísticas y estudios que recuperan una Historia más ajustada a la realidad de los hechos y más justa, a la vez que engordaran el sentimiento de pertenecer a esa nueva España de las autonomías que comenzaba con la Constitución de 1978. Sin embargo, Navarra tenía y tiene un cierto forcejeo con el País Vasco por mantenerse al margen de la unión entre ambos territorios. Navarra siempre ha defendido su carácter de territorio que previamente a pertenecer a España era por sí mismo uno de los reinos nacidos en la Edad Media y que fue el último a incorporarse al Reino Hispánico, cosa que no hizo hasta la invasión y derechos dinásticos de Fernando "el Católico", en los comienzos del siglo XVI. Por todo ello, esta película histórica nos ubica en el Reino de Navarra del siglo XIV, cuando el hermano del rey Carlos II de Navarra regresa de su derrota ante los franceses en la Guerra de los Cien Años, en la cual tomaron partido por Inglaterra en ese momento concreto, la cosa variaría según el año. Los franceses ofrecen una paz a cambio del casamiento de este hombre con una de las nobles francesas, y les dan como dote el derecho de gobierno sobre Albania una vez que la reconquisten de los musulmanes, que se la habían arrebatado al Imperio Bizantino. Esta historia es real. La expedición partió a participar de esa cruzada que, desde el principio hasta el final, será una desorganización, nido de traiciones y un fracaso rotundo al chocar ante un pueblo albano, no musulmanes, aparentemente menos sofisticado y rudimentario, que defendieron ante todo su sentimiento de no querer ser conquistados. Pensemos que cuando se rodó este largometraje el asunto nacionalista e independentista estaba en pleno apogeo en España, y más entre País Vasco y Navarra, por ser los años más duros del terrorismo de ETA, asunto que tal vez ayudó a no gozar de gran éxito entre el público. La película se esfuerza por asemejarse al cine de época épico del cine anglosajón, sobre todo a Excalibur (1981, John Boorman), pero no logra esa épica. En todo caso el metraje tiene una fuerte carga de crítica antibelicista. Hay un esfuerzo por parte del director artístico por lograr todo detalle del vestuario y armas del siglo XIV, así como de localizaciones, a pesar de que algunos paisajes de Albania puedan resultar dudosos desde este lado opuesto de Europa. Cuenta con Alfredo Mayo en la fotografía, acostumbrado al cine de época durante las décadas anteriores, y cuenta con algún actor conocido ya entrado en años, pero algo en todo su conjunto no cuaja. Ni los personajes nos resultan atractivos, ni la historia nos motiva. Nos da igual lo que les pase. Te deja indiferente. La vi con total curiosidad por esta película, que por otra parte parece anecdótica en los años 1980 de nuestro cine, pero la terminé de ver por ver si había algo que cambiara el rumbo y, definitivamente, por acabarla tras haber pasado más de tres cuartas partes de visionado. Me dejó indiferente, decepcionado, sólo le valoro su ambientación. Se quedó escasa de medios, por otra parte, y eso también se nota. Hacer cine épico sin medios económicos suficientes tiene sus riesgos, y en este caso los resultados se hacen evidentes.

martes, abril 14, 2020

NOTICIA 1957ª DESDE EL BAR: 89º ANIVERSARIO DE LA SEGUNDA REPÚBLICA

Se cumple hoy ochenta y nueve años de la proclamación de la Segunda República. Tenemos actualmente un gobierno de coalición en la actual monarquía parlamentaria, una fórmula de gobierno que no se daba en España precisamene desde los tiempos de la República. Fórmula de gobierno que no solo practicó la izquierda en las elecciones de 1931, sino también la derecha en las elecciones de 1933 y que alcanzó su summum con el Frente Popular de las elecciones de febrero de 1936. Por cierto que la derecha nunca digerió bien una coalición de partidos como fue el Frente Popular, creada incluso para hacer campaña electoral, campaña que logró ganar las elecciones, aunque esa misma derecha no parece recordar que la opción mayoritaria con la que ellos contaban democráticamente (de los militares golpistas no hablamos) era precisamente una coalición: la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA); aunque poco importa, pues incluso en nuestros días se olvidan que la derecha más votada es precisamente una coalición de partidos. Efectivamente, el Partido Popular (PP) es el resultado de la coalición nacida en 1989 de Alianza Popular con el Partido Liberal y el Partido de la Democracia Cristiana, a los que en 2005 se les unió Centro Democrático Social, aunque a la vez Alianza Popular era de por sí una coalición formada en 1976 por Reforma Democrática, Unión del Pueblo Español, Acción Democrática Española, Acción Regional, Unión Nacional Española, Democracía Social y Asociación Nacional Para el Estudio de los Problemas Actuales (ANEPA). Con lo cual, su escándalo y su ataque permanente a la coalición de gobierno actual, en perfecta sintonía con las argumentaciones de la extrema derecha de Vox, en plena crisis sanitaria por la Covid-19 y el estado de alarma activado, es cuando menos algo que cae en el arribismo y en lo falsario.

Tenemos hoy, en el 89º aniversario de la Segunda República un artículo del doctor en Historia Julián Vadillo publicado en el periódico digital El Obrero, titulado "La CNT ante la proclamación de la Segunda República". Como sobre este tema ya hemos hablado en otros aniversarios, dejo la referencia a ese articulo para el interesado este año, pues además Vadillo es una voz especializada y sumamente autorizada. De cara a quien esté intersado más bien en una lectura sobre un aspecto literario, le dejo el enlace a Las notas de los cíclopes libreros, que este año lo dediqué por tercera vez a uno de los libros de Manuel Azaña, este año: El problema español, que escribió en 1911 precisamente como discurso a dar en Alcalá de Henares.

El siglo XX sigue siendo un gran desconocido en general en el conjunto del conocimiento de los españoles. Las generaciones más mayores no pasaron por el colegio más que lo mínimo, otra parte de las generaciones más mayores fueron educadas con los programas educativos de las primeras décadas de la dictadura, ensalzando los valores propios del nacionalcatolicismo, y los que se educasen en los años 1940, del fascismo. Se ocultaban pasajes, se citaban medias verdades, se interpretaba todo desde un valor religioso y político extremista, se mentía sobre la realidad de los sucesos y sobre todo se hacía hincapié en un hipotético pasado imperial y glorioso al que España siempre estaba llamado a repetir en una ilusoria unidad de destino. La Guerra de Independencia de 1808-1814 era el tope de las glorias nacionales, ir más allá como mucho era simplificar el complejo reinado de Isabel II, sin tocar demasiado lo controvertido de las Guerras Carlistas, pues los carlistas eran sustentadores de Franco. La Revolución Gloriosa de 1868 era explicada de puntillas, se vendía a Amadeo I de Saboya como un rey no querido, no español, la I República de 1873 como caos, el ascenso del socialismo y del anarquismo era ocultado, la Restauración de la monarquía era idealizada románticamente en la figura de Alfonso XII y sus amores, de la Guerra de Independencia de Cuba de 1895-1898 no se hablaba, menos de la de Filipinas, pero sí se mencionaba la Guerra Hispano-Norteamericana de 1898 para ensalzar lo español, denunciar lo anglosajón y encumbrar el episodio de "los últimos de Filipinas". Llegados al siglo XX, todo lo ocurrido durante Alfonso XIII no se mencionaba, si acaso a Miguel Primo de Rivera y ni siquiera por su labor más allá de la autoridad y la unidad, sino como padre que educó a José Antonio Primo de Rivera, la Segunda República no aparecía más que llegados a la secundaria, y aún así se enseñaba como un periodo de caos y todo tipo de crímenes, por lo que se enseñaba brevemente cómo Franco salvó a España con la guerra civil y su gobierno, del que se eludía llamarle dictadura, y por supuesto no se citaba que Franco fue de los últimos en sumarse a un golpe de Estado perpetrado en origen por el general Mola, no se citaba la ayuda nazi ni la fascista italiana. A todos los que se educaron con estas ideas le siguieron aquellos de mi generación a los que educaron de modo que llegados al reinado de Alfonso XII se acababa la Historia de España, si tenías suerte (aunque yo tuve un profesor que llegó hasta 1991, época actual en mi enseñanza general básica), muchos llegados a Isabel II se paraban. Y después de estos llegamos a las generaciones más recientes que en sus estudios llegan a pisar la guerra civil, pero no terminan de entrar en la dictadura, o la explican sin detallar demasiado, para dar inmediatamente un salto a la Transición. Igualmente estos no dan detalles de la República y para nada se enredan en los complejos episodios políticos y sociales de los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII, ya de por sí el convulso reinado de Isabel II les es un laberinto. Muchos profesores siguen prefiriendo, como décadas atrás, llegar a la Guerra de Independencia y dar un salto de gigante, dando si acaso datos por encima, hasta la Transición. En conclusión, la Historia Contemporánea y Actual en España está horriblemente mal conocida en la gran mayoría de todas las generaciones que conviven en nuestro país.

Lo peor es que cuando las nuevas generaciones de historiadores y profesores quieren hacer lo que es parte de su dedicación, la enseñanza formal e informal de la Historia, ya en clases magistrales, ya en libros, conferencias, actos, redes sociales, etcétera, son bloqueados y a menudo ninguneados o insultados. El politiqueo se mezcla en las mentes de muchos españoles en el sentido de que confunden hablar de Historia con tomar postura política y además de forma soliviantada, afrentada. Los políticos actuales contribuyen a ello y los hay que incluso recurren a la historiografía franquista que afirma que el golpe de Estado no lo dio el fascismo sino el Frente Popular o que la guerra civil no empezó en 1936 con aquel golpe de Estado fallido, sino en la huelga de octubre de 1934, duramente reprimida por el gobierno del Partido Radical en coalición con la CEDA. Por otra parte cineastas, escritores de novelas y dibujantes de cómic se autoproclaman como los mejores historiadores, no siendo lo que presentan realmente Historia, aunque muestren una interpretación de la Historia desde argumentos de relatos ficticios o adaptados de la realidad. Mucha gente joven y adulta dan total veracidad a estas voces y una vez más proceden a atacar a los historiadores profesionales. Luego tenemos a aquellos que dicen estar hartos de la guerra civil, cayendo en el despropósito de resumir la Historia del siglo XX a simplemente la guerra civil, una guerra que por otra parte demuestran habitualmente desconocer al referenciar de ella tan solo... películas de cine, series de televisión, cómic y debates estériles y manipulados de políticos y algunas asociaciones ultrapolitizadas de uno y otro lado. Es más, para estos últimos no sólo el siglo XX sería la guerra civil, sería también la Segunda República únicamente la guerra. Si a estos les preguntas sobre temas de la República como los jurados mixtos, el alcance del reparto agrario, o en que consistió el enfrentamiento parlamentario entre Manuel Azaña y Ortega y Gasset por el asunto catalán, poco o nada te contestarán, y si además esta gente es mínimamente conservadora, ya no digo de extrema derecha, sino mínimamente conservadora, puede que se enfaden y comiencen a pasar al ataque mencionando la quema de iglesias de 1931, sin que nunca sean capacen de explicar el contexto en la que estas se produjeron.

Pero fuera ya de la República, en los tiempos previos, menos son aún los que podrían explicar lo que fue la dictadura de Miguel Primo de Rivera y cómo se desarrolló, o que la UGT colaboró con la misma. Pocos sabrían definir en que se diferencian las dos etapas de esa dictadura, del mismo modo que poco sabrían explicar la dictadura de Franco, sus diferentes etapas, sus episodios históricos, sus instituciones, su economía, su sociología, su política internacional, etcétera. Pero más allá, menos aún sabrían explicar la monarquía parlamentaria de Alfonso XIII, qué fue la Huelga Revolucionaria de 1917 en España (¡que no en Rusia!), quiénes fueron Sánchez Guerra o García Prieto, o al menos en qué consistió los principales hitos de los más conocidos Antonio Maura, Romanones, Canalejas o Eduardo Dato, qué pasó en la revista Cu-Cut!, cómo fue la economía española entre 1885 y 1930, por qué el anarcosindicalismo fue en auge en España por delante de la socialdemocracia de PSOE y UGT, aunque ante esto último la televisión ya se ha encargado de repetir el argumentario de la educación franquista acerca de la equiparación de anarquismo con terrorismo, sin analizar que la gran mayoría de los trabajadores españoles eran o se sentían próximos a la CNT, razón por la cual una de sus huelgas generales logró las ocho horas legales máximas de trabajo, y en fin, si entráramos en Alfonso XII, en la Primera República o nos vamos a Isabel II, nos encontraremos que una gran mayoría sigue en las mismas oscuridades que décadas atrás, y para muchos la Historia, en sus detalles, se acaba con la "gloria" de la Guerra de Independencia en 1808-1814. Por supuestísimo, el siglo XVIII no existe, y del siglo XVII sólo diremos de Carlos II que nació con taras genéticas.

Queda en España mucho por hacer. En el 89º aniversario de la Segunda República sería un tanto extraño afirmar que la Segunda República es poco conocida en sus detalles en general, y menos la dictadura posterior o los detalles de la guerra civil fuera del partidismo y de la búsqueda de pelea y enfrentamiento. Sería extraño porque aún siendo verdad, es más o tan verdad también que en realidad todo aquello que desagrada al ego español y que además se acerque a lo actual, es rechazado, y si además requiere de una complejidad como ocurre a partir del reinado de Isabel II, se huye y se simplifica, se crean tópicos y todo se resume en ellos, en buena parte desacertados o ya superados. Los españoles en general, hoy por hoy no quieren que les expliquen la Historia, hay quienes quieren oir lo que más les agrada, otros lo que les entretiene, otros sólo quieren lo más simple y banal. Y así, en el 89º aniversario de la segunda República quizá lo que hay que reivindicar es, como mínimo, un conocimiento mínimo del siglo XX.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, abril 11, 2020

NOTICIA 1956ª DESDE EL BAR: SEÑOR MINISTRO ACULTURAL

He estado mirando estos días de qué iba la huelga de Cultura de ayer y hoy, que al final se desconvocó. La mayoría ya lo sabréis bien y mejor. Básicamente el Ministro de Cultura hizo unas declaraciones donde vino a decir que no iba a ayudar a la Cultura en este estado de alarma porque no era tiempo de Cultura sino de acabar con el Covid-19. Enseguida un montón de artistas famosos protestaron. No me parece mal, la gran mayoría de ellos no tendrán problemas económicos, pero saben bien que sus voces suenan más y son más importantes para ser atendidas, ayudando así a todos aquellos creadores que no son famosos y que viven al día o que no viven de lo que crean, pero lo que crean les ayuda de algún modo. Cuando empezó la crisis de la Gran Recesión de 2008 también fue Cultura la primera que se recortó con esos mismos argumentos. Son argumentos populistas y tópicos efectivos y efectistas de cara a la población. Hay mucha persona que si le dicen "Cultura" aún piensan en "los de la ceja", en alusión a los actores y cantantes que apoyaron la campaña electoral de Zapatero para su segunda legislatura. Pero el problema no viene de los tiempos de Zapatero, viene de lejos. No obstante entre la Ley de Responsabilidades Políticas, la Ley de Depuración de la Enseñanza, las respectivas a censura en cine, teatro, literatura, cómic, etcétera, se señaló con el dedo a todas aquellas personas que se dedicaban a la Cultura como culpables de todos los males que asolaron España y principalmente de la guerra civil, excusando así la dictadura que esta había estallado por el golpe de Estado fallido que dieron los propios militares, Iglesia y sectores civiles que en esos momentos eran ellos mismos y gobernaban y administraban. Pero el problema viene también de más lejos, pues más atrás de la guerra civil, incluso antes de la Segunda República, metiéndonos en el siglo XIX, aún si nos retrotraemos al siglo XVI, tenemos en España una serie de testimonios donde se ha querido asociar y hay quien ha terminado relacionando a Cultura poco menos que con vagos y maleantes, gente que se aprovecha de los demás para vivir del cuento, como quien dice. No nos engañemos, en el siglo XVI España apoyó y apostó por ayudar a desarrollar todo el ideario del Concilio de Trento y en el Concilio de Trento todo lo que no fuera religión o de carácter religioso era pernicioso. No obstante, si nos vamos a nuestros días, entre los sectores críticos con la Cultura, ponedles una procesión de Semana Santa, una película religiosa, una obra literaria costumbrista y conservadora, una telenovela respetuosa con sus valores, una canción que hable de España... o una cabalgata de Reyes Magos ("¡Esto no te lo perdonaré nunca, Carmena!", que clamaba una política del PP a la alcaldesa de Madrid cuando se puso en escena un vestuario no clásico a los Reyes Magos), entonces no son tan críticos con la Cultura. ¿En tal caso de qué estamos hablando?

José Manuel Rodríguez Uribes, el Ministro de Cultura, es del PSOE. No podríamos decir que su intención sea la de la ideología más ultraconservadora, no obstante se han suspendido las procesiones de Semana Santa... aunque si hacemos memoria, en un primer momento no se suspendieron los oficios religiosos de ninguna clase y sólo se recomendó no procesionar, fue la Iglesia la que pidió no procesionar, dejarlo para septiembre, sólo entonces en el siguiente decreto del gobierno se prohibió las celebraciones de Semana Santa, asunto que parecía en un primer momento más en manos de las cofradías y de la Iglesia que del propio gobierno. Pero volvamos, en principio el Ministro no hizo sus declaraciones contra "los de la ceja", que serían sus supuestos partidarios mismos, pero sin duda probablemente sus palabras hayan sido bien acogidas por los sectores más conservadores que ven en pintores, cantantes, escritores, cineastas y otros un enemigo hipócrita al que toda ocasión es buena para abatir. Estos mismos días muchos ciudadanos anónimos no se han cansado de reenviar contenidos en las redes sociales denunciando a aquellas personas famosas de la Cultura que, según ellos, no habían donado dinero para combatir a la Covid-19, la realidad es que buena parte de esas personas sí habían donado dinero. Pero ellos los ponían en evidencia a la vez que les acusaban de ser soliviantadores, demagogos, falsos y vividores del cuento, a la vez aplaudían o hasta celebraban el cumpleaños del gran empresario Amancio Ortega y le defendían, sin querer entrar en lo que fiscalmente realmente hace o en las condiciones laborales de sus trabajadores en todo el planeta o en que buena parte de sus factorías están fuera de España precisamente para beneficiarse de políticas laborales inexistentes o totalmente laxas.

Los ataques recurrentes a la Cultura vienen desde todos los lados políticos, esa es la verdad, desde la izquierda y desde la derecha. No desde todas las personas o sectores de ambos lados, también es verdad, pero dentro de la población y dentro de algunos líderes, esto es así. De hecho a algunos líderes a veces parece que valoraran que les compensa periódicamente de algún modo mantener un desconocimiento sobre qué es y a cuántos implica la Cultura y sus políticas y economía. Es popular, es populista. "En estos tiempos, menos fiesta", que se podría resumir, como si todos aquellos que se dedican a la Cultura estuvieran en una fiesta continua y sus trabajos y obras no fueran trabajos, esfuerzos y años.

La cosa es que de la Cultura no sólo viven los artistas (en cualquiera de las ramas creativas tipo actores, cantantes, escritores, bailarinas, directores y demás), viven también los profesores, los ujieres, los bibliotecarios, los archiveros, los editores, los impresores, los libreros, los fabricantes de papel y tintas, los revisores, los transportistas, los diseñadores, los transportistas de obras de arte, los montadores de exposiciones, los transportistas de escenarios, los montadores de escenarios, los transportistas en general, los almacenistas, los restauradores de Arte y antigüedades, los museístas, los tramoyistas, los técnicos de luz, los técnicos de sonido, los técnicos de cámara, los electricistas, peluqueros, maquilladoras, sastres, los que trabajan en servicios de cocina y de bar en eventos, el personal de seguridad, los equipos legales, los gestores, los publicistas, los taquilleros, los servicios de limpieza, los acomodadores, los proyeccionistas, los fisioterapeutas al servicio de artes escénicas tales como la danza, los que trabajan en fábricas de CD, de DVD, o en fábricas de productos de pintura, equipos tecnológicos y otros etcétera de material que se necesite en un arte, los carpinteros de las artes escénicas, los gruistas, empresas de autobuses y de camiones, los vendedores de todo tipo que se dediquen a vender productos artísticos, incluso los jugueteros, los promotores, todos y cada uno de los puestos de trabajo que necesita el funcionamiento de Internet o de la televisión o de la radio, etcétera.

Y todo eso sin contar que sin cine, música, cómic, libros, televisión, danza o pintura, hace semanas que al gobierno se lo hubieran comido con patatas una sociedad encerrada un mes. No olvidemos que hasta el presidente de gobierno, en la comparecencia para anunciar las medidas especiales para regular los ERTE nada más tras tener activado el estado de alarma uno o dos días antes, dio las gracias precisamente a todas las personas creativas, y quien no quiera creerlo, que recurra a hemeroteca, videos o documentos del gobierno en su web, todos ellos servicios a los que podrán recurrir y disponer gracias a trabajadores del sector de la Cultura. 

En la Cultura siempre se piensa en las voces más destacadas, porque son las más visibles y porque son una diana fácil para bien y para mal, aunque también porque en realidad en Cultura hay mucha gente anónima, una gran cantidad de gente anónima, tanto trabajadores por cuenta ajena como empresarios, no sólo creadores artísticos y culturales, que si fueran atacados en bloque podrían perfectamente enfadarse en bloque y declarar una auténtica huelga general que, si es seguida mayoritariamente, dejaría en evidencia a cualquier gobierno... y en estos momentos, como en otros, en graves problemas. ¿O es que alguien concibe su aislamiento o su vida común sin música, sin cine, sin series de televisión, sin libros, sin cómic, sin prensa, sin radio, sin museos, sin lugares turísticos que visitar, sin productos para entretener o educar a sus hijos, sin servicios de archivos que ayuden a la administración o al conocimiento, sin profesores, sin bibliotecas a las que recurrir cuando las librerías también cierren, etcétera? Se ha fomentado desde los tiempos de José María Aznar, desde 1996, unas políticas centradas en las Ciencias exactas como las materias que realmente podrían hacer avanzar a la sociedad. Cada vez se fue relegando y anulando más asignaturas como el latín, la filosofía, la Lengua, la Literatura, el Arte y demás. No es que el gobierno Zapatero, el de Rajoy o lo que va de Sánchez haya mejorado este asunto y eso ha reverberado en una sociedad que en su mayoría no ha pasado de los estudios generales cada vez más polarizada en el progreso que supone los conocimientos técnicos o las Ciencias exactas, tecnológicas y médicas, y minusvalorando las Ciencias Humanas y Artísticas como si fueran objeto de entretenimiento y curiosidad, pero no de ayuda y progreso de la sociedad misma. En este sentido, por ejemplo, pareciera que ahora todo el mundo es historiador, todo el mundo es filósofo, todo el mundo es poeta, todo el mundo es todo, no sólo todo el mundo es ahora experto en solucionar epidemias y crisis económicas, aunque antes fueran todos seleccionadores futbolísticos y entrenadores de las más selectas barras de cerveza con jamón o aceitunas, depende del equipo. 

Todo el mundo es guionista y escritor y hasta productor de cine. Todo el mundo es creador de efectos especiales y todo el mundo es todo. Pero si tan fácil es... cuando haya un concierto, ve tú y toca la guitarra, deja al músico en paz. 

Está claro que hay una degradación del valor que se pone sobre los creadores y un desconocimiento de lo que implica y mueve la Cultura. A la vez hay un ansia viva por consumir todo tipo de productos culturales, especialmente gratis. Ahora mismo está en auge las series de televisión por Internet o los conciertos, pero ocurre con todo en todo momento. "Quiero mi serie y quiero sostener que no es tiempo de Cultura"... ¡Pues deja de ver tu serie favorita!

Dejemos los productos culturales, ya que el Ministro dice que no es el momento, y centrémonos todos en este encierro en lo que está ocurriendo con la política o de puertas para adentro con nuestra familia o en nuestra soledad... vaticino que el gobierno en pleno iba a mandar lo más cerca a Sidney al señor Ministro de Cultura, maniatado y con cinta aislante en la boca, y eso si no le cortasen la lengua. 

La gran mayoría de los creadores, centrémonos ahora en ellos, son desconocidos. Algunos como mucho son populares en sus municipios y si acaso en alguno más cercano al mismo, o bien son relativamente conocidos en los escenarios de España, pero lo justo para hacer algún bolo o alguna exposición o alguna presentación de libro o alguna proyección de cine que les permita simplemente vivir al día o sacar un extra de dinero, nada más. Lo cierto es que una gran mayoría suele perder dinero, aparte de su tiempo, nunca su ilusión y su visión de la vida. Los hay que combinan su actividad con otros trabajos que les permitan vivir, y los hay que pasan serios apuros, siempre con la espada de Damócles pendiente. Estos día la gran mayoría de estos se han dedicado o bien a vender en común pinturas y dibujos para recaudar dinero para material sanitario para los hospitales (como está pasando en Alcalá de Henares), o bien dan conciertos a través de las redes sociales o en los balcones de sus casas, quienes producen cortometrajes gratuitos rodados o grabados en sus casas, los que escriben poemas y relatos y los comparten sin cobrar un céntimo, los que han producido discos y los han dejado gratis en la red, a pesar de que eso hace que pierdan una gran cantidad de dinero, etcétera. Y luego están los museos que han abierto exposiciones cibernéticas, los cantantes famosos con iniciativas parecidas a las anteriores y demás. Pero son los anónimos los que mayoritariamente se están volcando en solidarizarse y regalar sus obras y creaciones para mantener los ánimos, gente que en su gran mayoría, repito, no logran vivir de su obra. A todos estos es a los que ha abofeteado el señor Ministro de Cultura.

Y por supuesto tenemos a los empresarios que difícilmente podrán sobrevivir en su mayoría, libreros, editores, dueños de cines, dueños de teatros, compañías de teatro, promotores de conciertos, bares, pequeñas salas de exposiciones, pequeños productores y distribuidores de cine, etcétera, hablamos de los pequeños y medianos autónomos, ni que decir tiene que con lo prolongado de este confinamiento lo único que se fomenta, si no se toman otras medidas, es que terminen sobreviviendo aquellos que al empezar tenían un gran volumen de dinero, las grandes empresas y los medianos empresarios más cerca de ser gran empresa que pequeña. Y todos ellos que pierdan, como empresarios, a la vez llevaran al despido de sus trabajadores, a la no renovación de sus artistas o del pago a los productos artísticos a los que recurran, y por ende arrastraran a todos aquellos otros negocios y oficios asociados a su actividad, pues sin actividad nuclear no hay actividades aledañas. Sin raíz no hay tronco, sin tronco no hay ramas, sin ramas, no hay hojas.

El Ministro reculó, al menos en cuanto a excusarse en sus declaraciones ("Parece que no me he explicado bien", dijo al recular cuando vio que iban a vivir una huelga cultural de dos días, había que apagar el incendio). Lo cierto es que ningún artista había declarado abiertamente y en alta voz reclamación alguna, aunque los empresarios del sector sí lo hicieron porque la soga ya estaba en el cuello, por lo que la protesta generalizada viene más bien, o eso parece, por la indignación de las palabras de un Ministro de Cultura que no parece dispuesto a defender la Cultura, como muy indignadamente vino a decir el actor Juan Echanove. La gran mayoría de los artistas, especialmente los anónimos, aguantaban el chaparrón sin reclamar nada. Fue hablar el ministro e indignarse por las redes sociales una buena parte de ellos, si bien no todos se hicieron eco, o al menos no públicamente. El recular del Ministro puede apaciguar las aguas, de hecho los famosos retiraron la convocatoria de huelga de la Cultura, que sería inédita en España, no sé si en el mundo, pero lo que piense el Ministro y el gobierno es en fondo lo que se hará, lo declaren o no lo declaren. El problema está en que se sigue desconociendo, se sigue despreciando y se sigue minusvalorando a los creadores y a los sectores que tienen  que ver con la Cultura, incluido algo tan poco vistoso como el pensamiento, avalado por la educación, la filosofía, la lectura...

Saludos y que la cerveza os acompañe.

martes, abril 07, 2020

NOTICIA 1955ª DESDE EL BAR: AUTE SUENA EN MI ANTIGUA EMISORA DE RADIO DURANTE EL CONFINAMIENTO



Aute suena en Radio Arrebato
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Aute suena en Radio Arrebato desde ayer domingo 5 de abril. Luis Eduardo Aute, nacido en Manila  un 13 de septiembre de 1943 y muerto este sábado 4 de abril mientras estábamos todos en casa, es uno de los cantautores más importantes de nuestra cultura nacional e internacional.
Amigo de Silvio Rodríguez, de Joaquín Sabina y de tantos otros grandes de una canción en la que la palabra cuenta tanto como la música. Escultor, pintor, cineasta y poeta, todos lo recuerdan como un artista total al que le gustaba mucho hacer cosas con amigos. Un hombre que entre todos los verbos destaca el verbo amar, entre todas las palabras la imaginación y la belleza y entre todos los momentos… Al alba.
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Te invitamos a escucharlo y a compartirlo en los balcones desde nuestras ondas.
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GRACIAS AUTE.

[Texto de Mamen Solanas para la emisión especial en diferido de Radio Arrebato en el confinamiento del estado de alarma por Covid-19]

Entrada original en Radio Arrebato: Aute suena en Radio Arrebato.  
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Ay, dolor de alma, que la tierra te sea leve, Aute. Muchas gracias por tu música/poesía y el alma reivindicativa. Pero sobre todo, gracias por esta canción "Al alba", que aunque tiene un trasfondo histórico claro, para mí cobra un significado especial al ser junto a la más famosa de Otis Redding una canción muy ligada a un momento muy íntimo e intenso de dolor en unas horas también de madrugada de un noviembre de 2003... y que aún, muy a menudo me hace resentirme, ambas dos canciones... saltándome la intimidad pura y dura con la que esta canción que nos diste suena cuando quiero que suene, te la doy a ti, gracias por la liberación, que la tierra, repito, te sea leve. 

Luis Eduardo Aute: "Al alba".

[Texto de Canichu en Facebook durante el confinamiento del estado de alarma por Covid-19, el día del fallecimiento de Aute el 4 de abril de 2020.]

 
Muchas gracias. Este autor tiene un gran valor sentimental para mí.

domingo, abril 05, 2020

NOTICIA 1954ª DESDE EL BAR: SEMANA SANTA DE CONFINAMIENTO EN TIEMPOS DE COVID-19

Una Semana Santa más dedico este espacio para aprovechar y comentar algo de Arte, en este caso, como cada Semana Santa sacro. Lo cierto es que la Semana Santa de este año, que empezó el pasado viernes 3 de abril, siendo Viernes de Dolores, se presenta este Domingo de Ramos sin procesiones y en más de una casa sin la cocina típica de las fechas. No obstante, incluso Telemadrid ya emitió la típica película de Ben-Hur (William Wyler, 1959) el pasado sábado y creo que fue La 2 quien unos días después emitió La vida de Brian (Terry Jones, 1979), adelantándose, quizá por la extraña impaciencia que da a veces el tedio. Sea como sea tenemos nuestra particular "novela" televisiva, con miembros del gobierno saliendo cada día a dar un nuevo episodio, en el de ayer ya nos anunciaron que el estado de alarma y el confinamiento se alargará al 26 de abril como mínimo. 

Como cada año, trato de acercaros el Arte sacro desde autores u obras más novedosas o menos obvias. En este caso os acerco, otra vez, a un pintor contemporáneo, actual; pero esta vez vivo y no solo vivo, sino de un año más que yo, es joven, tiene o cumplirá este año 42 años. Se trata de Roberto Ferri (1978, Taranto, Italia). Acordaos que en 2017 ya os hablé de otro actual, sólo que murió joven, Sergei Chepik, Noticia 1695ª. Del que os hablaré este año, Ferri, muchos lo conocen ya porque se ha hecho internacionalmente famoso a través de las redes sociales que él mismo usa mucho para enseñar cómo va el proceso de nuevas obras o incluso para compartir sus nuevos cuadros terminados, cosa que no podríamos ver de otro modo ya que muchas acaban en colecciones privadas o en museos e instituciones a los que difícilmente podríamos acceder. Gracias a eso, demostrando ser también un pintor muy de su época, del siglo XXI, gracias a hacerse tan mediático en las redes sociales, se hizo muy mediático en los medios e comunicación, fue rápidamente reconocido por las altas elites y por los grandes entendidos de Arte y ha expuesto ya en varios de los más prestigiosos lugares del mundo. Pero es que además, su estilo aúna tanto a amantes del Arte tal cual, como a amantes de la ilustración, del cómic, del tatuaje, de la música dura, de lo erótico, de lo pornográfico, de lo religioso, de lo oscuro, de lo mitológico, de lo clásico, de lo moderno, de lo romántico, de lo poético, de lo crudo, de multitud de vertientes de muy diferentes generaciones, gustos y creencias. Así de extraño, pero así de real.

Roberto Ferri comenzó como autodidacta en la pintura a comienzos de los años 1990, hasta que se graduó en la escuela de pintura de su localidad natal de Taranto, en la cual se graduó en 1996. Cada vez indagó más en la pintura y eso le permitió mudarse a Roma en 1999 para aumentar a un alto nivel sus estudios de pintura. Es en esta etapa en la que empieza a desgranar y conocer al milímetro la pintura desde el Renacimiento al Romanticismo, o sea de los siglos XV al XIX rodeado de todo tipo de cuadros y museos disponible en esta capital. Le atrajo especialmente el Barroco, y en concreto Caravaggio, con quien suele ser comparado habitualmente por entendidos y por legos. pero también los pintores románticos del XIX como David, Ingres y otros. El Barroco y el Romanticismo tienen algunos nexos en común, como el gusto por lo pasional, los claroscuros, lo gótico, lo sobrenatural, los escorzos, lo retorcido, la línea no clara, etcétera. No es de extrañar que Ferri no optara por ir por el camino de las experimentaciones del Arte moderno como el cinetismo o el abstracto o el Arte conceptual o cualquiera de las tendencias, por ejemplo. Sin embrago sí toma elementos del surrealismo que mezcla con la mitología grecorromana y con lo más fantástico de la religión cristiana, algunos salidos de la imaginería de la Edad Media. Mezcla el mundo fantástico con el hiperrealismo, otra de las corrientes actuales, y más allá, me atrevería a decir que osa meter en todo este mundillo tan de corrientes formales de la pintura a corrientes del tatuaje y las portadas de discos de rock duro y heavy metal, la ilustración y el cómic e incluso del movimiento y la escenografía propias del cine. Eso hace que su obra sea muy actual, muy moderna y que llegue y guste a una inmensa mayoría, por usar referencias visuales que todos pueden comprender, asumir y que guarda cierta relación con las referencias que quien más o quien menos tiene como eje para comprender o para gustarle una imagen. 

En 2006 logró licenciarse con honores en la Academia de Roma y a partir de ahí comienza para él un a serie de exposiciones que le hicieron ganar más y más fama. Llegó a estudiar tres años más con Castelli y con Zitto. Comenzó a aparecer libros sobre su obra o bien quedó recogido en catálogos internacionales. Hasta la fecha ha sido reclamado incluso para la realización de obras para exposiciones de gran calado o conjuntos de cuadros para catedrales e iglesias de varias partes del mundo, así como para palacios y colecciones particulares de multimillonarios. Él lo hace, pero siempre fiel de compartir todo aquello que puede compartir con todo el mundo de cualquier clase social a través de las redes sociales.

En 2002 fue su primera exposición colectiva, hubo otras muchas y otras exclusivas de él, sobre todo a partir de aquel 2006. Ganó diversos premios, realizó series temáticas de cuadros para determinadas exposiciones, fue exhibido en Milán, Roma, Venecia, Madrid, Barcelona, Boston, Dublín, San Antonio (Texas), New York, Londres, París, Malta, Estambul... alguna obra se fue para Qatar... En 2010 el propio Vaticano le comenzó a encargar cuadros para algunas catedrales y para uso propio. En 2015 llegó a pintar un retrato del Papa Francisco I, el cual le tiene por uno de sus autores favoritos actuales. Y desde 2018 ó 2019, es uno de los pintores oficiales del Vaticano, lo que no quita para que a la vez pueda seguir haciendo otro tipo de obras no religiosas.

Para conocer más de él, pero sobre todo ver parte de sus obras, no hay más que seguirle por su página de Facebook, o de Twitter, o teclear en Google las innumerables páginas y periódicos que hablan de él o que muestran sus cuadros. Aunque él mismo tiene una página oficial con unas pocas obras y otros recursos: Roberto Ferri, italian painter.

Sería tentador poner aquí muchos de sus cuadros dedicados a la mitología o que mezcla mitología clásica, o bien varios de sus estudios de cuerpos humanos. Suele primar en él los desnudos, algunos muy realistas. Y he aquí un problema para esta bitácora. La gran mayoría de su obra son desnudos explícitos muy detallados, por lo que a pesar de ser Arte, dadas las políticas de Blogger, se correría el riesgo de que por censura en esas políticas venidas desde Estados Unidos, se cerrara la página. Por lo que lamentablemente hay que aplicar la autocensura y no arriesgarse. Bien es cierto que Blogger habla de hacer excepciones en casos de ser Arte, pero la subjetividad sobre qué sí y qué no se puede mostrar es tan alta, que es un problema. Así pues... la lamentable autocensura que obliga adoptar la censura como si ella no hubiera roto un plato, cosa de lo que os hablé en la Noticia 1948ª. Por otro lado, hoy es una entrada de comienzo de Semana Santa, por lo que la elección, pese a ser tentadora de toda su obra, se limitaría a los cuadros de índole religiosa, que por otro lado no son pocos aunque en ellos se metan referencias legas, mitológicas de nuevo, en algún caso casi oscuras. No olvidemos que la cultura popular de Ferri es muy rica, y además es muy rica desde el punto de vista de aquellos que fuimos niños en los años 1980 y adolescentes en los 1990. Por poner un ejemplo, al personaje mitológico griego de Cloris, diosa de los  jardines secuestrada por Céfiro, dios del viento, la pintó ni más ni menos con la cara y el cuerpo desnudo de Giuditta Sin, una conocida actriz, bailarina y modelo italiana del erotismo y el burlesque... y quién la reconociera por gustarle el género, ahí lo llevaba, tiene Ferri en ese sentido algo de Arte Pop (o sea: arte popular) también en las venas de su obra.

Pensé que el cuadro religioso que más me apetecía compartiros era "El juicio Universal", un cuadro con JesuCristo en el centro rodeado de una serie de personajes femeninos y masculinos desnudos y en actitudes claramente sexuales pero a la vez representando varios pecados mortales, con la serpiente tentadora por todas partes, casi a modo de las tentaciones de Cristo (cosa que podría rozar la blasfemia), en un estilo barroco donde Cristo da luz a todo esto que cae en la sombra según se aleja de él. Es un claro contraste fuerte en contraposición al Juicio Final renacentista de Miguel Ángel, o de otros autores de la Edad Moderna, y desde luego recoge mucho de la imaginería compositiva de El Bosco. 

Otro cuadro posible era el del flagelo de Cristo, perteneciente a una serie llamada "Estaciones", por enseñaros una imagen moderna de este cuadro tan representado en el Barroco. En este caso tenía unas posturas que podrían caer en una clara composición homoerótica, igual que le pasa a otro cuadro dedicado a San Juan Bautista. Claro está, por otro lado, que la voluptuosidad y un cierto erotismo aparece en esta pintura religiosa, como en otras de otras temáticas, pensemos por ejemplo en su retrato de "El sueño de Santa Eulalia", o una de la imágenes que le dedicó a la serie "Gomorra", aunque quizá en este sentido uno de los mejores sea el retrato del final del baile de Salomé, con la cabeza cortada de San Juan Bautista sujeta sobre su propia cabeza, cuando ella aún está bailando con el cuerpo casi desnudo del todo. Pero para más remate de lo erótico y lo macabro, quizá rozando la imaginería de las más puras y duras ilustraciones de hard rock, otra de sus cumbres sería su "Pasión". Podría pasar por un cuadro no religioso, de hecho hay quien lo ha llamado "Cadáver", pero la cosa es que está dentro de los cuadros de la pasión. Una mujer joven y esbelta totalmente desnuda pero con la cabeza togada, que podría ser la Virgen o al menos una asimilación profana a ella, está tumbada y reclinada sobre medio esqueleto humano al que recoge y mira a la calavera, dándose así una típica escena de pasión de Cristo múltiples veces representada desde que Miguel Ángel recreó a la Virgen con su hijo JesuCristo muerto entre sus brazos. En este caso, en el de Ferri, ella es capaz de meter una de sus manos dentro de la caja torácica vacía del esqueleto, que por otra parte está falto de las piernas a partir del medio fémur, pues desde ahí son como raíces de una planta, clara alegoría y metáfora.

La pintura de Ferri está llena de alegorías y de metáforas, de zonas un tanto oscuras y misteriosas, quizá tonteando con lo gnóstico. Es un pintor reconocido por la Iglesia Católica y otras Iglesias cristianas, pero está claro que en otras épocas, o quizá con otro Papa, el autor sería considerado sacrílego, blasfemo, satánico quizá, pagano... y tendría serios problemas. 

He de recordar que el autor es algo más que un autor de cuadros religiosos y que su obra abarca mucho más allá, incluso dentro de los de propia temática religiosa. Pero como esta es la entrada de Semana Santa 2020, al final me decidió por poner uno de los cuadros de la serie Staziones (Estaciones). La cosa es que la obra de Roberto Ferri es muy admirada, pero una gran cantidad de admiradores sólo se fijan en la imágenes y desprecian sus nombres, dedicaciones reales y referencias, empobreciéndolos y quitándoles parte de lo que su autor dotó para ellos. Así pues tenemos una gran cantidad de imágenes de cuadros suyos por Internet en las cuales se ha eliminado su nombre, su temática o bien les han inventado un nombre. Así por ejemplo, la serie de las Estaciones la podéis encontrar, por ejemplo, como Vía Crucis y como Pasión, sin llamarse realmente así, cosa idéntica pasa con otras obras. Sin embargo, se pueden encontrar los nombres originales y otros datos en las redes sociales y la página del autor, en páginas de museos y en páginas especializadas en Arte o de amantes del Arte. La serie de las Estaciones, se compuso de catroce cuadros del pasaje bíblico del vía crucis, fueron compuestos por encargo para la catedral de Noto, en Sicilia, una catedral que tenía un fallo arquitectónico agravado por el terremoto de 1990 y la cual se cayó.

Yo he elegido la XI Stazione, (XI Estación). Se trata de un cuadro sobre el martirio de JesuCristo justo en el momento en el que es clavado a la cruz. Se muestra en escorzo y en un plano superior al estilo del cine. Esta imagen no ha sido muy representada en cuadros, aunque alguno existe en el Barroco. Es una imagen inusual en la representación de Cristo. Su perspectiva es novedosa, pero ni imagen ni perspectiva son inusuales en el cine. Bebe una vez más de la cultura audiovisual y popular con el que muchos de los qeu vean el cuadro están familiarizados. Cristo aparece tumbado en el suelo con los signos de su tortura previa y casi clavado a la cruz, entre el desfallecimiento y el retorcimiento de dolor humano que siente. Es foco de luz, como en el Barroco, y todo lo demás cae en sombra. Tiene algo de la pintura romántica o incluso de aquel Cristo de Sorolla ya en el siglo XX, que comenté en 2015, en la Noticia 1466ª.

Dicho todo esto e invitados a conocer la obra de Ferri, saludos y que el confinamiento sea leve. Roberto Ferri, el Arte más salvaje del siglo XXI.

jueves, abril 02, 2020

NOTICIA 1953ª DESDE EL BAR: CONFINAMIENTO Y ESTADO DE ALARMA A TRAVÉS DE UN NIÑO


Tengo varias amistades con hijas e hijos pequeños en sus casas. Unos lo llevan mejor que otros, pero ellos, los más pequeños, llevan teóricamente una semana más que el resto, y el resto llevamos desde el 15 de marzo en todo el Estado y, los que somos de la Comunidad de Madrid, desde el 14 de marzo. O en otras palabras, mientras en Madrid llevamos veinte días de confinamiento, teóricamente los niños llevarían de veinticinco a veintisiete días. En la primera semana de confinamiento por estado de alarma, hacia el final de semana, un par de amistades comenzaban a publicar lo costoso que era a veces encontrar algo para los más pequeños. Si todo va bien, acorde con lo que hoy ha dicho el gobierno, habiendo alcanzado esta semana una contención de la Covid-19, puede que para la semana que viene se pueda aflojar un poco las medidas adoptadas, pudiendo sacar a pasear a los niños y poder hacerse deporte. Sea como sea, hoy por hoy seguimos en estado de alarma con grandes medidas de restricción y los niños llevan mucho en sus casas. En aquel final de primera semana, cuando algunas amistades expresaron por las redes que sus hijos e hijas se cansaban ya de estar en casa, les ofrecí esta bitácora para publicar sus dibujos y/o cuentos mientras dura el confinamiento como un modo más de distracción y para que vean que las cosas pueden tener su recompensa. Todos estos días no han necesitado de ello, o bien sus hijos e hijas lo percibieron como deberes escolares, pero tal como les dije a sus padres, no era cosa de forzarles, ni de pedírselo, ni de decir que lo hagan sin más, sino de comentarles que pueden hacerlo y si quieren hacerlo me lo podían pasar. Hoy una de las criaturas de una de esas amistades, el hijo, me ha pintado algo para Noticias de un espía en el bar. Se lo ha dado a su madre, la poeta y fotógrafa Sofia Winter, para que me lo dé. Y aquí está. No obstante sus padres han hecho públicos varias cosas muy divertidas que han hecho juntos, como canciones y músicas que están bastante bien imaginativa y coordinadamente. Además parece que se divirtieron haciéndolo, porque no podían evitar las risas.

Este dibujo lo ha hecho Alex, para mí siempre Sasha, que más que niño es ya un jovenzuelo casi a punto de entrar en la preadolescencia, con unos 12 años de edad, quizá para 13, si no recuerdo mal. Pues aquí está su obra. Esta es su ilustración sobre estos días de confinamiento, estado de alarma y Covid-19, aunque en realidad la temática era libre, así que bien puede tener otro trasfondo. Aunque a juzgar por el viento, la nieve y demás de estos días, estaría por decir que no voy descaminado, aunque pudiera estarlo. Más allá arriba donde viven. Precioso cielo de pájaros en bandada y curioso paraguas en el árbol de lo que me parece un cementerio, aunque puede ser un relámpago. 

Como sea. Muchas gracias, Sasha. a ver si nos vemos en breve, buen hombre y me lo comentas en sus detalles. Un saludo y ánimo con ello, que con suerte la semana que viene lo mismo puedes ir como mínimo a pasear, que ya será algo más de lo que yo tenga autorizado... pero chico, aunque sea un paseo... ¡será la calle!

P.D.: Me comunica Sasha a través de las nuevas tecnologías y de su madre, que no es un paraguas, que es un buitre. Pido disculpas por mi error y gracias por el dato, porque ahora lo podré valorar más cerca de lo que has pintado.