sábado, noviembre 14, 2020

NOTICIA 2003ª DESDE EL BAR: PALMARÉS ALCINE 50º Y LO QUE FUE PANTALLA ABIERTA

Alcine 50 llega a su final y este año no he podido escribiros en la mitad de su desarrollo, aunque sí en su comienzo. La cuestión es que por las mañanas he estado trabajando y por las tardes atendiendo a la asistencia al Corral de Comedias y al Teatro Salón Cervantes para ver los cortometrajes y largometrajes que como jurado del público debía juzgar. Fiel a mi compromiso voluntario desde 2000 esto hacía que al llega a casa por la noche ya no hubiera más tiempo material mas que para cenar algo ligero e irse a la cama a dormir, pues a las 5:45 a.m. había que levantarse para ir al trabajo. Sin embargo, hoy es sábado y os puedo comentar desde el cierre del festival. Como ya sabéis los premios de los cortometrajes y largometrajes a concurso fueron dados ayer, del mismo modo que ayer fue la gala de clausura, y ya hoy sábado y mañana domingo lo que queda es la proyección de los ganadores, más el concierto de clausura dedicado siempre a bandas sonoras de parte de la Orquesta Ciudad de Alcalá, y su dirección sinfónica por Vicente Ariño. Un año más me haré presente en tal concierto, que me encanta, y ya tengo mis entradas desde hace diez días atrás. Este año lo van a dedicar a Mozart y todas aquellas películas donde aparece su música y figura. El programa del concierto de mañana: por aquí, donde se nos recuerda que fue en 1908 cuando el compositor Saint-Säens introdujo la música clásica en el cine, en la película El asesinato del duque de Guisa (L’Assassinat du Duc de Guise), de André Calmettes. Dicho esto, procedamos a hablar de la valoración de esta edición que hacía cumplir el medio siglo al festival.

Si en la anterior entrada os comentaba que el festival comenzaba de una forma excepcional por la Covid-19 y que traería innovaciones para poder superarla con las medidas más adecuadas, pese a que en realidad hubo cuestiones no muy afortunadas (Noticia 2002ª), el desarrollo posterior tengo la impresión que fue mejorando a base de ensayo-error, o bien: observación-correcciones, más que de previsión reflexionada ante la realidad práctica más que la teórica. Si el tema de la distribución de los asientos parecían "penalizar" al solitario o al soltero en el Corral de Comedias, en el Teatro Salón Cervantes parecía que esto se arreglaba haciendo que simplemente en la platea se ocupara un asiento sí y otro no, igualando a todas las personas, pero dejando en una extraña paradoja a la gente que siendo pareja hacen toda su vida juntos y al llegar a Alcine debían sentarse con un asiento de por medio por salud a pesar de que antes y después de estar en la sala podían juntarse y abrazarse todo lo que quisiera por ser, precisamente, pareja conviviente. Entiendo que el asunto en esta ocasión fue para ser justos, solo que las parejas que se empeñaban en no usar este sistema tenían el recurso a tener asientos juntos, pero en los palcos laterales, lo que hacía parecer que los "penalizados" ahora eran las parejas. Reconozco que esta cuestión era difícil de resolver, quizá lo mejor hubiera sido o todos igual o ninguno mandado a los laterales por ser solitario o por ser pareja. De todos modos en el Teatro Salón Cervantes la organización funcionó muy bien, pero falló la empatía del público. Aunque en general todo el mundo se comportó correctamente, mientras que en el Corral de Comedias el personal organizaba a la gente para abandonar la sala, en el Teatro Salón Cervantes no se daba este caso. La gente se quedaba sentada en las filas a oscuras a final de película, impidiendo la salida de aquellas personas que estaban en los asientos interiores. Muchos no se iban porque quisieran leer los créditos, si no porque las luces estaban apagadas, esto se solucionó a media semana, encendiendo a media luz la sala al acabar la película, lo que hizo que efectivamente mucha gente se levantara y solo se quedaran quienes querían leer todos los créditos. El problema, no era tanto esto, sino que mucha gente optaba por salir de la sala al recibir del teatro y quedarse allí parados, ganando tiempo con los geles hidroalcohólicos de desinfección, dando pasitos cortos o esperando a alguien, peor cuando se paraban en mitad de las puertas de salida como esperando a alguien que simplemente no estaba allí. Impedían la correcta salida y favorecían los atascos de gente y aglomeración. Lo que es algo común en otros años, debía haber sido impedido a toda costa por el personal en este año excepcional de la pandemia. Eso sí, se puso un cartel donde se indicaba que por favor no se hiciera tal cosa, que salieran a la calle directamente.   

El sistema de votaciones por Internet ya lo comenté en la entrada anterior. A mí no me convence, prefiero el ritual de la papeleta. Reconozco que tiene algunas ventajas, pero también inconvenientes. Uno de ellos es solucionable: la mayoría del jurado del público no sabía si había votado o cómo se votaba. Debería ser un sistema que dé garantías y seguridad de cómo se usa. Pero aparte, lo habitual es que muchos cineastas vengan a la ciudad, no así este año que muchos se quedaron en sus ciudades y pueblos por la pandemia, tanto en Europa como en España, la cosa es que el sistema te permitía este año cambiar el voto, y si bien esto es una ventaja al ver todo en bloque y poder hacer una valoración de conjunto, en lugar del sistema de votar en el acto tras ver un metraje, lo cierto es que en otras circunstancias muchos de los jurados terminamos juntándonos y conociendo a muchos cineastas en los bares de la ciudad, un sistema de cambio de voto así en unas circunstancias como estas puede provocar, muy evidentemente, votos no muy sinceros con la realidad de la valoración. Todo sea que este año esto ha sido más complejo de que ocurriera porque la gran mayoría no ha venido a la ciudad por fuerza mayor.

En cuanto a la innovación de poder ver los metrajes a través de Filmin, la verdad es que no estaba bien pensado ni dispuesto. Como jurado del público me planteé juzgar los cortometrajes del domingo del certamen europeo desde casa. Los jurados del público no pagamos entrada de cine, ya que juzgamos, me encontré que si deseaba cumplir ver los cortometrajes en Filmin para luego juzgarlos, debía pagar por ellos, o abrir cuenta en Filmin, lo que implicaba también el pago de un abono mensual. Cada cortometraje costaba 0'90 céntimos, había dos bloques con un total de nueve cortometrajes, lo que hubiera supuesto 8'10 euros, más caro que si hubiera ido a taquilla física a sacar las entradas en papel y verlos en la sala. Supongo que los largometrajes estarían más caros en Filmin. Evidentemente esto estaba mal organizado, por muy buena idea que fuera en este año Covid. Pero el problema no es, como dije, culpa de la pandemia. Las restricciones por el Covid-19 están en España desde el 14 de marzo, y estamos en noviembre, ha habido mucho tiempo para pensar plantearse todos los detalles del festival, tanto desde su teoría como desde su práctica.

Eso sí, hay que reconocer que la puntualidad la han tratado de respetar al máximo, lo que es de agradecer justo este mes que en el nuevo estado de alarma existe toque de queda, bajo amenaza de sanciones por parte de la policía si se incumpliera, y no todos vivimos en el centro ciudad para salir de las salas y estar en casa, necesitamos nuestros tiempos para llegar y para cenar aquellos que debemos madrugar.

Os comparto el palmarés abajo de esta entrada, después de reseñaros, como siempre, lo que me pareció personalmente cada largometraje de la Pantalla Abierta a los Nuevos Realizadores, solo anotaros que en líneas generales me ha llamado la atención que este año 2020, tan significativo y que nos marca a todo el planeta por la pandemia, solo haya habido, de lo que yo he visto, un metraje que hiciera mención a la Covid-19, y no la hace siquiera de manera directa, sino a través de una broma de enero de este año, pues el cortometraje trataba en realidad del Brexit, en una visión rural que en cierto modo nos muestra una realidad británica a la vez que la mira con cierto sarcasmo sutil, fue en Leavers (Kezia Zurbrügg, 2020). Por otro lado, los cortometrajes europeos mejoraron con mucho a partir de su segundo bloque, incluido. Se hicieron ágiles e interesantes. Por ello mismo no puedo aplaudir en absoluto, sino más bien lamentar a la vez que respetar, la decisión de haber dado hasta dos premios al cortometraje Bubota (Carlota Bujosa, 2019), un cortometraje con una estética feísta, donde se mezclan texturas de video deterioradas o deficientes, tanto de cinta magnética como digital con poca resolución, haciendo una retrospectiva autobiográfica de las memorias de una chica sobre su pasado familiar y su identidad respecto a sus progenitores, haciendo que las deficiencias de imagen y sonido recaigan allá donde su memoria no está muy clara. La idea es simplona y ramplona, mil veces vista y mil veces expuesta, no le encuentro al cortometraje nada que le haga destacar por sí mismo, nada que me haga pensar que esta idea aquí está tratada de manera especial, solo me dejó una sensación de cortometraje insufrible, pero está claro que hubo personas que supieron ver en este corto algo que yo no. Creo que ha sido sobrevalorado y que sus altas pretensiones han sido sobredimensionadas, pero mi opinión puede no ser justa y quizá deba revisarlo ya fuera de concurso. En principio, a fecha de hoy, no estoy de acuerdo en que haya sido premiado y nada menos que con dos galardones y uno de ellos es el tercer premio Alcine. Sí estoy totalmente de acuerdo con que el primer premio Alcine haya sido dado a Girl meets boy (Ferdinand Arthuber, 2020). En este cas no es un cortometraje experimental, como el anterior mencionado, es una historia bien narrada, bien producida y que hace que nos haga estar atentos e interesados por una historia que, hasta cierto punto, nos da un punto de esperanza y de mensaje positivo que le da vueltas a la antigua idea de que se debe aprovechar el momento. Este cortometraje también recibió dos premios, pues fue el ganador también del jurado del público, con lo cual coincidí con el resto de personas que en eso eran colegas del hecho de ser jurado. Es cierto que era una historia narrada más convencionalmente, pero estaba muy bien planteada y hecha y quizá esa seguridad era un poco lo que pedía los cuerpos este año.

Podría citar personalmente La mariée de Pantin (Aliza Muresan, 2020), que alude igual que los otros dos cortos mencionados a una carencia emocional basada en afectos ausentes, que en este caso se suplen con la provocación al otro y el sexo; Shakira (Noémie Merlant, 2020), que fue otra de las ganadoras y nos retrotrae a una historia ficticia ambientada en un problema real que hubo en París hace muy pocos años, que fue la ocupación de un antiguo viaducto por gitanos y emigrantes que eran un foco de mendicidad, insalubridad y delincuencia que acabó con la desocupación por la fuerza, en esta historia una chica trata de ayudar económicamente a su familia uniéndose a un grupo de ladrones, pero que mediante una ficción atractiva y con gancho nos presenta algo de nuestra actualidad; I am afraid to forget your face (Samee Alaa, 2020), otra historia de perdida de alguien, pero esta vez introduciéndonos en la realidad más íntima del islamismo más estricto en Oriente Próximo, una ficción también rodada con gran acierto de mantener la expectación del espectador atenta, y donde ha habido un notable trabajo para dirigir a una masa de figurantes, lo que no es fácil; Precieux (Paul Mas, 2020), una animación stop-motion que nos muestra otra vez una carencia emocional a través de dos niños con disfunción que de repente nos ubican en ese egoísmo de toda persona por buscarse las menos complicaciones sociales posibles con tal de salir indemne uno mismo; o bien algunos otros cortometrajes destacables, que este año han sido bastante buenos por bien planteados, insisto, salvo los del primer bloque de europeos, pero voy a citar como cortometraje documental a ver How to disappear (Robin Klengel, Leonhard Müllner y Michael Stumpf, 2020), un cortometraje documental de animación por ordenador que toma imágenes de un conocido videojuego de guerra, nos desgrana la realidad de la guerra en cuanto a la existencia de las personas que son mandados a la guerra sin que quieran combatir y, a través de eso, desmenuza y analiza el videojuego y todo lo que hay detrás de él o de otros juegos bélicos para convertir a la guerra en algo lúdico y deseable, moldeando de paso las mentes de los más jóvenes en potenciales individuos dispuestos a ir a una guerra real creyendo que todo será como en el videojuego, es incluso más complejo que eso y acepta muchas más lecturas, invito realmente a verlo, aunque los más forofos de estos videojuegos probablemente no tendrán buena opinión del metraje, ya que les apela directamente a ellos al analizar los comportamientos humanos más mezquinos pasados de una guerra real a una guerra ficticios y donde los protagonistas de esos comportamientos son los propios jugadores y quienes idean y ponen a disposición el videojuego

Sin más por esta parte, paso a comentaros cómo vi los largometrajes de los nuevos realizadores. Ha sido, un año más, un certamen totalmente centrado en el cine femenino. Había tramas que se puede entender que va más allá de lo femenino, que van a lo simplemente humano, pero si lo ponemos en el contexto de los certámenes más recientes de Alcine queda claro que quienes seleccionan últimamente tienen especial interés en aupar sobre todo voces femeninas. Coincide este año que leo Vindicación de los derechos de la mujer, escrito en 1792 por Mary Wollstonecraft, que también escribió previamente la Vindicación de los derechos del hombre. Al margen de ser una figura relevante en el pensamiento ilustrado, en la Revolución Francesa, en el comienzo de los ideales democráticos, es, evidentemente, la primera feminista militante tal como entendemos este concepto hoy día. A través de mi reflexión de este libro me pregunto si Wollstonecraft estaría de acuerdo con el hecho de esta manera de seleccionar metrajes en Alcine en los últimos años, ya que ella misma afirma que desde el mismo momento donde se da preferencia a uno de los dos sexos por su condición sexual misma, sea por buenas o por malas intenciones, y destaca lo de las buenas intenciones pues es una parte del libro en la que escribe sobre la condición otorgada a las mujeres como virtuosas y depositarias solo de todo lo bueno del ser, es sin duda una contribución a la perpetuación de la discriminación sexual, pues esa preferencia se basa en algo que no es cierto, sino que es una valoración sexual con juicios previos, o sea, con prejuicios. Wollstonecraft se decanta por un trato a mujeres y hombres como personas que en lo ético y lo moral parten desde la misma base, a pesar de que la educación es machista y es contra la educación afectada precisamente de lo mencionado, de prejuicios, contra lo que se debe ir. Como sea, mis valoraciones:

Las niñas (Pilar Palomero, 2020): Quizá era la película más esperada del festival en cuanto a largometrajes a concurso. La prensa la ha dado alas y muy buena publicidad, acompañada de innumerables entrevistas y de un halo de feminismo militante acorde con las épocas actuales. Dicho esto, la sala estaba totalmente llena el lunes 9. Personalmente no creo que realmente sea una película feminista, aunque muy evidentemente hay temas que caen dentro de las reivindicaciones feministas, pero esto es necesario, pues toda la historia es una trama sumergida en un mundo netamente femenino, por fuerza cae en la necesidad de tocar asuntos claramente de subyugación mental de la mujer, especialmente si atendemos al argumento. En todo el metraje, por otro lado, no saldrán más de tres o cuatro varones y no más de cinco minutos o menos, queda claro que se quería hacer una película femenina, aunque su historia trascienda a lo humano en general. Se trata de la historia de un grupo de amigas compañeras de clase en el colegio, en concreto de un colegio católico regentado por monjas, por lo que entendemos también que es un colegio privado. Muchos de los personajes que salen además entendemos por ambientación que son personas de clase media acomodada, pero cuidado, porque la madre de la niña protagonista es madre viuda, o aparentemente viuda, podría ser soltera, lo que hace que su vida sea menos acomodada económicamente porque, además, la ubicación temporal de la historia implica una mentalidad social y un estado social de algunos casos sociales que en 2020 son muy diferentes y eso que no estamos lejos de la fecha que voy a citar: 1992. Este grupo de chicas están en el momento de sus vidas que pasan de niñas a mujer, siendo que sus mentalidades y apetencias están en pleno cambio, mezclando el mundo infantil con actitudes adultas, mientras que sus cuerpos siguen siendo de niñas. En medio de este ambiente preadolescente ocurren cuestiones mentales no solo sexuales, sino también de cuestionamiento de la verdad religiosa, la autoridad jerárquica emanada de las monjas o la familia, así como ocurre el planteamiento de la realidad de su origen mismo, y por tanto de la verdad que conoce, por parte de la niña protagonista hacia su madre y su orfandad. La justificación del año 1992 solo se debe a que algunos de estos planteamientos no se podrían dar del mismo modo en 2020, ya que algunos ya no se dan, por el conocimiento a través de las nuevas tecnologías, tampoco existen algunas relaciones sociales dentro de la familia del modo como se ven en  la película, o no hay algunas líneas rojas sociales que en 1992 aún eran dolientes de airear en público. Personalmente también fui adolescente en los años 1990, pero ni estudié en un colegio religioso, ni soy mujer, ni tengo el planteamiento familiar que aquí hay. Podría haberme atraído la película si el director o el guión hubiera recurrido a una construcción de la narración que realmente me hiciera preguntarme y solidarizarme con la niña protagonista, pero como ni sus inquietudes hormonales, ni las religiosas, ni las familiares terminan de ahondar y todo queda a medias, sinceramente, llegó un momento que la narración me dio soberanamente igual. No me interesaba y se me hizo larga la película por aburrimiento. Reconozco eso sí una muy buena dirección, una buena ambientación artística (probablemente es la película que mejor ha retratado una parte de los años 1990 tal como los recuerdo -sí, tenía amistades en los salesianos y no soy desconocedor total de esa realidad, ni mucho menos de la realidad de la música del momento-), y desde luego cuenta con una excelente interpretación novel por parte de sus actrices. En parte la película invita más bien a  recrearte en los detalles de lo que ocurre para ir desde la primera secuencia atravesando un camino para llegar a la última secuencia, donde se cierra un círculo metafórico sobre la realidad y las imposturas y la necesidad de superar fases que a la vez se asentarán las fases nuevas de la vida por venir.   

El arte de volver (Pedro Collantes, 2020): La película del martes 10 se me apareció de una manera más ilusionante que Las niñas. No podríamos decir que es una historia fresca y nueva. Sería mentir. Es una historia mil veces repetida en el cine de todos los países a lo largo del tiempo. Una chica que se ha ido a vivir fuera de su país dejando todo a medias, regresa a su ciudad de origen por causas mayores y en ese regreso se reencuentra con familiares y amigos encontrando que la realidad que ella dejó no es la realidad que ella reencuentra, así como que el tiempo pasa y no espera por ti. El director explicó que la había rodado en solo once días con un presupuesto muy bajo, sin embargo, viendo la producción nadie diría que tenía pocos medios y solo once días de rodaje. Así pues, es una buena dirección. Acierta muy bien en la luz natural para la fotografía. La actriz y el resto de intérpretes están acertados. Y el guión, dentro de ser una historia mil veces revisada, sabe volvernos a hablar de este asunto metiendo elementos que nos hacen estar atentos, ahora bien, algunas escenas tenían un final previsible. El problema de este metraje es que si el director lo hubiera cerrado antes, hubiera hecho una película acabada por todo lo alto, pero justo donde creemos que va a acabar no acaba, deja un metraje bien hecho justo en el siguiente momento donde creemos que va a acabar, pero tampoco acaba ahí y prolonga la historia un poco más dejándola en un punto en el que la película se ha hecho larga innecesariamente. Es como un tobogán de montaña rusa, tiene buenos momentos álgidos que de repente quedan aligerados por otros momentos que quizá se han prolongado mucho, por no hablar de una escena que parecía darle sentido a la historia y termina siendo en un elemento por el cual preguntarse por cual es su sentido de que haya sido montado en el resultado final. Aún con todo, es una película que yo recomendaría para ver, aunque no vaya a ser la película de tu vida. Está bien. En cierto modo trata de esas personas con miedo al compromiso, con las carencias afectivas y emocionales, y con lo real y lo impostado. Con aquello de quienes creemos ser y quienes somos en los ojos del otro.

El inconveniente (Bernabé Rico, 2020): La primera película del miércoles 11 fue la ganadora del premio del jurado del público de este año, se veía venir, porque fue la única película que recibió un aplauso. Además, los comentarios de otros espectadores iban por la tónica de que en un año de restricciones, tragedias, dramas y seriedades, ya estaba bien que alguien nos trajera algo para hacernos reír un poco. Así pues, imagino que de cara a un premio del público este año la mejor idea no era presentar dramones, pues la gente estaba cansada en general de sus dramas particulares y los de las personas cercanas de cada cual en la vida real. Personalmente yo no la voté ganadora aunque nada más escuchar la reacción del resto de la gente supe al levantarme del asiento que esa era la que iba a ganar... es lo que tiene tanto tiempo de jurado. La película, eso sí, me gustó bastante. Me hizo reír, y una comedia que te hace reír cumple su función de comedia y eso, siempre, son puntos a favor, pues no todas las comedias hacen reír. Muy partidario de ver esta película y de recomendarla, pero no la di ni la daría por ganadora, de hecho es un poco decepcionante que haya sido la ganadora, aunque lo comprendo. Hay actores que están muy bien en su papel, como Carlos Areces, que siempre es un actor cómico muy recomendable y que en este metraje nos sorprende con una gran sensibilidad cantando, o como Daniel Grao, con un papel muy breve pero perfectamente realizado. Luego hay actrices y actores que tienen papeles donde a veces están perfectamente creíbles y otras partes donde parecen impostados, como actores de teatro no muy afinados, es el caso de las dos protagonistas, Juana Acosta y Kiti Mánver, y, lamentablemente, uno de los actores que creo que han ido ganando con los años, José Sacristán. ¿Cómo pueden hacer estos tres intérpretes, que nos tienen acostumbrados a lo mejor, caer en ese fallo? Solo me lo explico por una dirección equivocada, mal realizada. El guión está bien hecho, es una comedia y hace reír. La recreación de la casa se ajusta a lo que pide la historia. El problema viene de la dirección y en consecuencia de las interpretaciones. Básicamente, una mujer mayor decide vender su casa con la cláusula de ser ella la usufructuaria de la vivienda, siendo que la nueva propietaria recibirá la casa cuando ella fallezca. Por una serie de circunstancias estas dos personas, de personalidades muy fuertes cada una y muy diferentes, terminarán conociéndose a fondo a fuerza de tener algo en común: la soledad. Protagonizan una revisión de lo que podría ser La extraña pareja (Gane Saks, 1968) bajo un punto de vista intergeneracional de dos mujeres en diferentes estadíos de la vida, una anciana y otra joven. No cuento nada más, por no romper los posibles chistes del guión, emplazo al lector a ver la película, no es una película rechazable en absoluto. Una frase de la película, del marido de la chica joven a esta cuando sabe que ha comprado una casa que solo puede usar cuando muera la anciana que la habita, a pesar de que ella le dice que es un favor mutuo entre ellas: "desearlo no está bien".

La innocència (Lucía Alemany Compte, 2019): Para mí la ganadora indiscutible fue esta película, que fue la segunda de aquel miércoles 11, pero claro, ese día el resto del público ya tenía el muy buen sabor de boca de haber pasado un  muy buen rato con la comedia anterior. Esta no es una comedia, es una ficción dramática rodada en catalán, valenciano o mallorquín, no lo tengo claro y no quiero herir sensibilidades lingüísticas, quede esta mención para hacernos a la idea de su lengua. Su dirección es impecable, la interpretación de las jóvenes actrices también lo es. Ambientación rural perfecta. Captación del ambiente y de la sociedad que retrata innegablemente verosímil y cercana a la realidad. Argumento: atractivo. Será la gran competidora de Las niñas en los Goya a  celebrar el año que viene, no me cabe duda. Se trata de un grupo de amigas de un pueblo del interior de Cataluña, Valencia o Baleares, no me quedó claro, aunque lo mencionan, pero se me olvidó. Un par de ellas viven en el pueblo, y las otras vienen con sus familias a pasar el verano. Durante las fiestas del pueblo la protagonista se echa por novio a un chico del pueblo de al lado de no muy buena fama, que la deja embarazada. La historia narra todo ese verano donde la chica tendrá que contarle a sus padres su embarazo, dentro de una mentalidad rural de pueblo pequeño donde se tiene miedo al que dirán los vecinos y donde, aunque viven en su tiempo (el actual), no comprenden o no comparten algunos aspectos de la vida moderna, como por ejemplo los remedios naturales. Esta historia, sin ser yo de mundo rural, ni ser chica embarazada, a diferencia de Las niñas, sí me captó totalmente y me supo mantener empático y a la expectativa de lo que le pasaba a esas amigas. Es lo que tiene cuando el director sabe hacer su trabajo atento a todos los detalles posibles de los hipotéticos espectadores. Así por ejemplo, la noche, siendo noche rural, tenía perfecta concordancia con la noche vivida y que conozco en el mundo urbano. Hay puentes comunes, del mismo modo que los problemas de una joven embarazada no son muy distantes con otros problemas de juventud siendo mujer u hombre, por muchas distancias que se puedan marcar. Todas las claves de la película hacen que sea accesible a todas las formas de percibirla. Su ritmo es el adecuado y todo suma. Es un acierto de largometraje. Explora otra vez las carencias afectivas y los miedos ante los cambios vitales.

La vida era eso (David Martín de los Santos, 2020): El jueves 12 cerró esta sección competitiva esta película que también estaba muy bien dirigida. Es probable que la dirección novel de los Goya 2021 va a estar muy reñida, así como las actrices revelación y otros detalles. La interpreta Petra Martínez, la veterana actriz que hace de anciana con muy mal humor en la serie televisiva La que se avecina.  Hasta cierto punto su personaje en esta película parece una extensión de ese, cuando se queda aturullado, no cuando está enfadada, pero no. El director vive en Madrid y vino en persona. Explicó haber participado con cortometrajes otros años en Alcine, lo que le ha hecho ganar diez premios aquí, y por ello le hacía ilusión estrenar con nosotros su primer largometraje. Las dos actrices protagonistas hablaron por video. Petra contó que era su primer largometraje, ya que pese a sus años nunca había hecho uno, así que es otra posible actriz revelación, aunque suene paradójico. Se trata de la historia de una señora mayor española que vive en Bélgica y sufre un ataque al corazón. Es llevada al hospital donde compartirá habitación con una chica joven también española. Son muy diferentes pero ambas comparten algo: una carencia afectiva severa, aunque por motivos muy diferentes entre sí. Y sí, parece que las películas de este año hubieran sido seleccionadas con el mismo corte todas en principio. Por circunstancias que no voy a desvelar para no romper la trama a quien no la haya visto, la señora mayor emprende un viaje físico e interior que le hace descubrir en sus últimos años de vida una vida diferente que le hace volver a sentir con impulso todo tipo emociones. El director ha sabido captar muy bien la psicología y la forma social de un matrimonio anciano español, de clase media, más o menos con sus costumbres y creencias comunes en lo general de buena parte de los viejos matrimonios españoles, y a la vez ha sabido captar las inquietudes y las nuevas formas sociales de una juventud española ya no tan joven. No comprendo la necesidad de ambientar la película en el periodo de los sucesos del 15 de marzo de 2011, pues no tiene relevancia ni aporta gran cosa, ni aún buscando en la metáfora, al menos yo soy incapaz de sacarlo, pero salvo eso, es una película muy correcta de renacer y de reencuentro personal. Típica película construida para que la sostenga y la mantenga el personaje principal, por lo que la principal responsabilidad de que salga bien cae en la capacidad interpretativa de Petra y en la dirección. La película no está mal, me parece muy bien narrada, muy bien construida, me da respuesta a cómo iba a ser una primera película que mire al 15M de manera seria, aunque no le encuentre el sentido a esa ubicación temporal para esta historia, salvo quizá una referencia metafórica al cambio y al encuentro intergeneracional. Aún con todo, me falta algo. No sé exactamente qué me falta de este metraje, pero, aunque me gustó, me deja en el gusto que le falta un ingrediente, no sabría decir cual.


PALMARÉS ALCINE 50, edición limitada.

CERTAMEN NACIONAL 

 

PRIMER PREMIO “CIUDAD DE ALCALÁ”

Yo”, de Begoña Arostegui. 

 

SEGUNDO PREMIO “CIUDAD DE ALCALÁ” 

Lonely Rivers, de Mauro Herce.

 

TERCER PREMIO “CIUDAD DE ALCALÁ”

Correspondencia de Carla Simón y Dominga Sotomayor.

 

PREMIO “COMUNIDAD DE MADRID”

Bubotade Carlota Bujosa

 

PREMIO “ESCUELA SUPERIOR DE IMAGEN Y SONIDO (CES)” AL MEJOR SONIDO

Sergio López Eraña por “Déjame hablar”.

 

PREMIO DAMA AL MEJOR GUION

Carlota Pereda por “There Will Be Monsters”.

 

PREMIO WELAB A LA MEJOR FOTOGRAFÍA

Marina Palacio por “Ya no duermo”. 

 

TROFEO ALCINE A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA

Raquel Ferri por “Ni oblit ni perdó”.

 

TROFEO ALCINE A LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA

Miguel Burgueño y Jesús Palacio por “Ya no duermo”.

 

TROFEO ALCINE AL MEJOR MONTAJE

Juliana Montañes y Ariadna Riba por “L’estrany

 

TROFEO ALCINE A LA MEJOR MÚSICA ORIGINAL

Alfonso Camarero Albandoz por “Selected Milk (Added from Reconstituted Milk Powder Whole Pasteurized Homogenized”.

 

TROFEO ALCINE A LA MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA

Laura Garví por “Pies y corazones”. 

 

TROFEO ALCINE A LOS MEJORES EFECTOS ESPECIALES

desierto. 

 

PREMIO MOVISTAR +

Ferrotipos, de Nüll García

 

PREMIO AMA

Mad in Xpain, de Coke Riobóo

 

PREMIO DEL PÚBLICO CONCEJALÍA DE JUVENTUD

Ferrotipos, de Nüll García




CERTAMEN EUROPEO

 

PRIMER PREMIO “ALCINE” 

Girl Meets Boy”, de Ferdinand Arthuber.

 

SEGUNDO PREMIO “ALCINE” 

Shakira”, de Noémie Merlant.

 

TERCER PREMIO “ALCINE”

Bubota”, de Carlota Bujosa.

 

MENCIÓN ESPECIAL

Family², de Yifan Sun.

 

PREMIO DEL PÚBLICO

Girl Meets Boy”, de Ferdinand Arthuber.



PANTALLA ABIERTA A LOS NUEVOS REALIZADORES

PREMIO DEL PÚBLICO


El inconveniente
, de Bernabé Rico.



PANTALLA CERO

PREMIO DEL PÚBLICO


Dear Werner
, de Pablo Maqueda



PREMIO EUROPEO DEL PÚBLICO


Mind my mind
, Floor Adams

sábado, noviembre 07, 2020

NOTICIA 2002ª DESDE EL BAR: ALCINE 50º

Medio siglo ha pasado desde que comenzara a andar el festival de cine de Alcalá de Henares, desde hace ya bastantes años conocido como Alcine. Así que estamos en la edición de Alcine 50º, que este año la han subtitulado: "edición limitada". ¿La razón? La misma que la de todo este Año de la Pandemia: las medidas políticas, sociales y sanitarias tomadas por el gobierno central y por el de la Comunidad de Madrid para combatir la enfermedad por medio de intentar forzar unas actitudes sociales que, seamos serios, no se logran forzar y que además, más valdría que fueran medidas acompañadas de contratación de más personal sanitario, de aumentos de camas en las Unidades de Cuidados Intensivos y de todo aquello que los profesionales de la salud reclaman y no parece que eso vaya con los políticos a la hora de tomar medidas, parece más rentable confinar, o hacer toques de queda o depositar toda la culpa en ciudadanos y en hostelería, aún incluso cuando todos los indicadores siguen diciendo que son las reuniones familiares las principales causas de contagio. En fin, a lo nuestro.

El festival Alcine cumple 50 años y de esos cincuenta años yo llevo veinte años ejerciendo de jurado del público siendo fiel a la cita, desde el 2000, solo falté en 2003, aunque llegué a ver alguna sección, porque en ese año mi padre moría, y aunque murió en diciembre, parecía en noviembre que aquel iba a ser el momento. Todo sea, que antes de comenzar a ser jurado del público yo ya había ido a algunas proyecciones del festival en varias de las convocatorias anteriores, especialmente de los años 1990. Estoy ampliamente ligado a la evolución del festival, aunque mi nombre no figure en ningún sitio oficial del mismo, pero como dijo el director del festival ayer en la primera proyección de los competidores por el premio del público en cortometrajes europeos, sin público y sin jurado el festival no tendría sentido de existir, por lo que nos daba las gracias y nos pedía votar. 

Lo cierto es que el cincuenta aniversario, que estaba llamado a un mayor bombo y a un más sonado platillo, ubicado con rapidez tras la celebración anómala y no celebrante/sí celebrante, entre lo oficial y lo oficioso, de Todos los Santos el 1 de noviembre y Halloween, o bien de la semana conmemorativa de Azaña, en su ochenta aniversario de muerte el 3 de noviembre, empezó el jueves 5 de noviembre con un encuentro virtual y se inauguró ayer viernes 6 con varios bloques a concurso y de exhibición entre el Teatro Salón Cervantes y el Corral de Comedias. Con novedades forzosas por la Covid, pero intuyo que alguna de esas novedades tal vez probaron ser realidades en años anteriores y solo han logrado serlo por la fuerza violenta de los hechos de este año. Así por ejemplo se recomendaba sacar las entradas con anticipación, y así lo he hecho yo, he sacado de una sola vez todas las entradas de cortometrajes europeos y de Pantalla Abierta a Nuevos Realizadores que voy a juzgar. Puedes sacarlas en taquilla, como yo, que me gusta lo protocolario y tradicional para estas cosas (y lo humano, sobre todo), o por Internet. De hecho, este año también se puede ver excepcionalmente (o eso dicen, espero que sí, que sea excepcional) varios de los metrajes que se presentan. vía Filmin, pues, el aforo está limitado al cincuenta por ciento, a la mitad. Esto es una incomodidad, y sinceramente, no tiene sentido un festival de cine de toda la vida como este si al final te invitan a ver las películas en tu casa con tu ordenador. Pierde todo el sentido social que tiene un festival. Pierde toda su lógica, por mucho que la tecnología te deje meter las películas en tu casa.

Con este afán de la organización por evitar los acumulamientos de personas, las largas colas y el contacto con el papel (aunque queda ya más que claro que el papel, una superficie material, no es el trasmisor de Covid-19), las votaciones este año se producen vía Internet, eliminando el tradicional voto en urna con papeletas. Esto provoca o que tengas la obligación de tener un teléfono móvil con determinadas características tecnológicas y que te descargues una aplicación que lea códigos QR, o bien que te metas vía Internet en la web de Alcine y votes dentro de un enlace que la organización mandó personalizado a los jurados del público. Me parece fatal. No me gusta, no me convence y no me agrada. Tiene una implicación alta de tener que tener un nível de vida y de acomodamiento a las nuevas tecnologías que en principio no tendría porque tener nadie por obligación. Si no estás en ese mundo, estás excluido del mundo, parece que ese es el mensaje... y que viva la confusión entre personas que siendo trabajadoras deben acostumbrarse a formas cuyos costes no tienen porqué estar acorde con sus posibilidades más favorables, o a la mierda todos aquellos que no entiendan o no deseen tener esas nuevas teconologías. Al margen de que, esto es una opción personal, prefiero el voto en urna como parte del ritual de todo festival de este tipo. Parte de su atractivo, de su gracia. Ahora bien, mucho se han preocupado de eliminar el papel, de hecho si quieres saber la programación debes mirarla en Interner. ¿Que no tienes Internet? Mala suerte. ¿Que no entiendes Internet o sus aparatos? Mala suerte, no cuentan contigo, pero eso sí, la entrada, si quieres entrar, parece ser que sí debe ser en papel... La contradicción más brutal: ¡BOOM, EN TU CARA! 
 
También es de comentar que cuando pasé por taquillas el miércoles 4 de noviembre (dos días antes de empezar las proyecciones), la taquillera me dijo no conocer la programación, no conocer el procedimiento de los votos, no conocer cómo se organizaría absolutamente nada. Esas respuestas solo las tuve el mismo día 6. No nos engañemos, esto no es por la Covid. No se puede decir que a la organización le haya pillado desprevenidos. La taquillera dijo que es que les gustaba el secretismo... Pues mal hecho, porque en un año como este lo menos deseable y recomedable es ahondar en la incertidumbre y el secreto. La Covid-19 no es que estuviera llamando a las puertas desde marzo, es que estaba sentada en el salón  de casa desde entonces, y estamos en noviembre. Se podía haber pensado las cosas mucho mejor para su realización.

Tampoco me resultó agradable que en ese cincuenta por ciento de aforo se haya reservado asientos de una y de dos personas en los asientos corridos del Corral del Comedias, siendo que los asientos de dos personas quedan en las zonas centrales y las de una persona en los laterales. Viendo la sala ayer me pareció discriminador a más no poder. Si eres soltero, o si simplemente quieres ir solo, que te jodan. Los mmejores sitios para los que van en pareja. Pero es que al cine a veces se van pequeños grupo... ¡ah, amigo! aquí en grupo nada, a pesar de que se puede ir hasta seis personas juntas según normas. Pero vale, compro lo de máximo dos personas juntas... pero, ¿a qué viene que los sitios centrales solo para las parejas? Viendo los puestos numerados que me han dado para el resto de sesiones que asistiré estos días veo que el panorama empeora, porque incluso me han dado fila dos, vaticino la rotura de mi cuello y mis ojos como ajos frotados. En serio, ¿los solteros o las personas solitarias han de ser castigadas por algo? En todos los ámbitos siempre nos cae una ostia, por lo que sea.

Luego tenemos el aspecto de la mascarilla en la sala, a alguien se le ocurrió subir la temperatura, por lo del frío en la calle... pero con la mascarilla la sensación de calor aumenta... Era horrible la primera sesión de ayer. Y hoy sábado hay tres bloques seguidos a juzgar... que siendo este año como es, ya podrían haberlos distribuido de una forma más sensata a tenor de las innumerables incomodidades que hay en sala con esta pandemia.

Del primer bloque de cortometrajes europeos solo diré que este año no ha sido la mejor de las elecciones para empezar un festival... y teniendo en cuenta las características de este año, pues se lo podrían haber pensado mejor. Entre iluminaciones horribles, granulados desquiciantes y estéticas molestas, argumentos de complejos personales y ausencias familiares que crean traumas como para deprimirte mil veces un millón. Salvo solo a La mariée de patin, de Eriza Muresan, y si estuviera en otro bloque probablemente también siuspendería, la verdad, y condeno totalmente a Bubota, de Carlota Bujosa. Sea como sea, a la hora de votar al final opté por usar mi teléfono móvil con unos datos y un Internet muy deficitarios. Tras mucho tiempo tratando que me funcionara, al final al marcar mis votos no encontré ninguna tecla de confirmación, por lo que no sé si he votado o no he votado, y, peor aún, veo que se puede cambiar el voto, lo que jamás se podía hacer antes... Me parece un caos y un desbarajuste totales.

Al menos veo que la Pantalla Abierta ha sido programada con acierto para evitar que su término entre semana pueda incurrir en que los espectadores salgamos justo cuando empieza el toque de queda. Menos mal que eso lo han previsto bien. 

Como sea, el plato fuerte de ayer era la proyección fuera de concurso del primer cortometraje de Pedro Almodóvar en muchos años, La voz humana

Bueno, en todo caso, Alcine está aquí, los que vamos este año es pura devoción y lealtad, probablemente no reconocida ni apreciada por los organizadores ni por los cineastas ni por nadie, y este año aún es un ejercicio de devoción incondicional total, teniendo en cuenta que gracias al toque de queda y el estado de alarma ir a las sesiones impide que al salir podamos usar nuestro tiempo libre en absolutamente nada más. Algunas sesiones son dura, demoledoras espiritual y moralmente, por lo que pasar la semana laboral trabajando para entregarte a este panorama debería ser más que agradecido a los que siempre estamos ahí para que, como dijo el director de Alcine, este festival siga siendo posible. Pero tengo la impresión que en este cincuenta aniversario nadie se acordará de nosotros con sinceridad y que probablemente se pondrán medallas de haber sacado el festival en su medio siglo con toda la pandemia en marcha... y sin hacer autocríticas.

Por lo demás, ayer al salir la Calle Mayor estaba hasta las topes de gente, y hoy, en la comida, antes de ir a mis sesiones de hoy he visto el bar de debajo de mi casa lleno como si fuera una estación de tren en hora punta... y la media de edad de gente sin mascarilla, codo con codo, era entre cincuenta y sesenta años, predominando los de los sesenta... no eran jóvenes, el blanco fácil de todos los periodistas y políticos que siguen sin denunciar que faltan UCI en los hospitales. 

Con esta primera crónica del festival de este año, a pesar de que me ha producido una valoración negativa, a diferencia de otros años, os dejo con la esperanza de que esto mejore. Ya os escribiré como siempre del  resto del festival.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, octubre 31, 2020

NOTICIA 2001ª DESDE EL BAR: EL HOMBRE DE ARENA, DE E.T.A. HOFFMAN

 

Llegamos al sexto capítulo de mi serial anual para contaros un relato clásico de terror en la Noche de Todos los Santos (o Halloween). En esta serie de un sólo capítulo al año, este año: El hombre de arena, del alemán E. T. A. Hoffman en 1817. Alemán en su tiempo, pues era prusiano y hoy día estaría por decir que hubiera nacido en lo que es Polonia, pero en todo caso Hoffman es parte de la cultura y la Literatura alemanas del romanticismo, aunque también fue pintor, compositor, músico, jurista, caricaturista... En un año de pandema como este, este es el relato de este año. Que la cerveza os acompañe y que disfrutéis el camino.
 
Capítulos anteriores del serial de la Noche de Todos los Santos (o Halloween): 

2014: Noche de espanto, de Anton Chejov en 1884.
2016: El Horla, de Guy de Maupassant en 1888.
2017: La verdad sobre el caso del señor Valdemar, de Edgar Allan Poe en 1845. 
2018: El gnomo, de Gustavo Adolfo Bécquer en 1863.
2019: La última risa, de D. H. Lawrence en 1924.

domingo, octubre 25, 2020

NOTICIA 2000ª DESDE EL BAR: 2.000 NOTICIAS DESDE EL BAR

Noticias de un espía en el bar alcanza hoy las dos mil entradas. He tardado más de lo normal en escribirla porque quería hacer algo especial. Hice una consulta por Facebook a los posibles lectores de esta bitácora que entran desde allí y contestaron muy poquitos, de entre esos poquitos eligieron que lo celebrara como se celebró en 2014 cuando alcancé las mil entradas, que fue que los lectores de entonces eligieron que yo escribiese el comienzo de un relato mio sin acabar y ellos, quien quisiera, me mandaba su continuación y final para publicarlo a partir de la 1004ª, así nació las diferentes formas de "El bote metálico", incluida mi versión íntegra publicada en mi libro El frío que nos acoge mientras los robots caminan entre los humanos y otros relatos (por aquí se leen los relatos de aquella ocasión: Noticia 1004ª, Noticia 1005ª, Noticia 1006ª, Noticia 1007ª y Noticia 1008ª). Así pues, escribí en facebook el siguiente pie para los lectores interesados en participar y di por límite de entrega ayer sábado, que luego amplié a hoy domingo:

"Subieron las escaleras sin precipitación pero dieron una fuerte patada a la puerta. Al abrir de golpe dispararon sus pistolas a todo ángulo posible. Nunca imaginaron que los muertos llevaban caretas con las caras de ellos mismos, policías elegidos al azar por el Gran Elegidor."

Hubo un par de lectores interesados en entregarme algo, pero hoy me han dicho que no ha podido ser, por tanto dejo constancia de que se quiso celebrar como se celebró las mil entradas en 2014, pero no ha podido ser. No desarrollaré yo tampoco ese pie, no crearé un relato. Quede como testimonio. En sí mismo, pese a inacabado, tiene de por sí algo de relato. 

Sea como sea, no muchos blogs llegan a las dos mil entradas. La constancia de quien escribe debe estar ahí, pero también lo lectores. A veces escribes sin saber si hay alguien a quien le llegue lo escrito, pero sin duda, de todas formas, he aquí las dos mil entradas. Y esguiré, espero que más fluidamente, porque últimamente, por motivos personales, se ha ralentizdo un poco el ritmo de publicaciones, pero eso va por épocas, ya sabéis. Un saludo a todos y que la cerveza os acompañe. Gracias por leer.

sábado, octubre 17, 2020

NOTICIA 1999ª DESDE EL BAR: DE PANDEMIAS Y PANDEMONIUMS

Esta semana las noticias han estado a tope con lo de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia contra el Partido Popular, pero a mí, de todo lo que se ha dicho, lo que me sorprende es que tras once años de investigaciones todavía no se sepa quién es "M. Rajoy", ya que la sentencia, por lo que informaron, no dice haber desvelado este asunto. Yo creo que debe tratarse o de alguien que se oculta muy bien o de alguien amigo de los jueces, quizá de alguien que baila salsa en locales con Covid. ¿Y si "M. Rajoy" era Quino, el autor de Mafalda recientemente fallecido? O peor aún, Van Halen, el guitarrista también fallecido estos días. Es todo tan misterioso.

Pero como siempre, ha sido la pandemia de la Covid la que más ha movilizado los noticiarios, incluso asumiendo que en todo esto lo que hay es una batalla política gigante.

En el tema Covid-19 en España las comunidades autónomas que más rastreadores tienen e España de la expansión de la enfermedad son claras en sus conclusiones: los mayores focos de contagio son familia, hostelería y gimnasios (teniendo en cuenta que la gente conteste la verdad sobre donde llevan mal o se quitan la mascarilla o no se omitan respuestas tipo transporte o trabajos), sin embargo, los presidentes autonómicos de esas comunidades solo están dispuestos a cerrar al completo hostelería. Si obviamos que según esa lógica habría que cerrar también los gimnasios, quizá debemos empezar a concienciarnos de que, con esa lógica, deba haber estado de alarma estilo marzo-abril en diciembre-enero, con las navidades, puesto que las familias son el principal, destaco: PRINCIPAL, foco de infección, pero, ¿qué político y autoridad médica está dispuesto a asumir el coste político, social y personal que le pueda suponer dejar de eludir una de las raíces del problema y tomar el papel del Grinch en 2020? Pero, más allá, ahora mismo, en octubre, ¿cuántas de las personas dispuestas a que cierren la hostelería está dispuesta a que, sin que lo hagan por ley, dejar de ver a cualquier familiar todos los meses que hagan falta “hasta que haya vacuna”?

En este sentido me declaro totalmente de acuerdo con Valeriano Orobón cuando en respuesta a la reflexión anterior en Facebook me contestó, desarrollando y completando el diálogo abierto (cito literalmente):  

"Bueno. Una vez más olvidamos que la salud es un concepto holístico que va más allá de la ausencia de enfermedad y que incluye el bienestar no solo físico sino mental. Con otras palabras pero OMS dixit. La pregunta sería más compleja. ¿Qué sociedad puede quedar y sobrevivir imponiendo por ley o por coacción moral el aislamiento?
En un segundo plano, me pregunto ¿Es comparable el tipo de contagio que se produce en una comunidad autónoma sin casi densidad de población y sin transportes públicos a otra superpoblada donde cada día se desplazan hacinadas centenares de miles de almas? ¿Qué condiciones habitacionales tienen quienes se contagian? ¿Y económicas?
Por último. ¿Son fiables los criterios de análisis, y por tanto sus conclusiones, de empresas controladas por partidos directamente responsables de la gestión de los servicios publicos privatizados en los últimos veinte años? ¿No resulta misterioso acaso, como ayer lo de 'M. Rajoy', que en una sociedad donde el dinero con mayúsculas importa más que las personas e impera un zafio dogma liberal se ponga el acento en los individuos y no en las instituciones poderosas, a la hora de descargar las facturas del problema, una vez más? Por ir complejizando reflexiones."

Hay una cosa de fondo también cierta que poco se ha hablado de ella, porque es una realidad incómoda. Los políticos, los periodistas y los sanitarios se han metido dentro de la espiral y la alienación de su propio discurso desde marzo, y desde que están de batalla ideológica y del poder, están aún más metidos. Muchos de sus argumentos han contradicho otros anteriores y ahora pasan a reforzar cualquier cosa que digan y a enredarlo con temas como la monarquía, el pasado republicano, si existe o no una dictadura en España y otros temas, una buena parte de ellos absurdos, como el que acabo de citar, y otros más graves, como la renovación del poder judicial paralizada por el PP y ahora apuntada con el dedo de una reforma de dudosas garantías de las reglas del juego, según algunos jueces, por parte del PSOE-Unidas Podemos, o bien la más que reconocida culpa de corrupción en gente que fue o es del PP y por ende, a título lucrativo, del PP mientras gobernó y antes. Pero, ¿qué es esa cosa de fondo que poco se ha hablado de ella y que chocará tarde o temprano con la espiral de los discursos donde se ha metido cada cual? El mero hecho de la posibilidad ya no solo de que no haya vacuna o que no haya vacuna o tratamiento totalmente efectivo, sino de que eso implique la imposibilidad de que existan cero muertos de Covid-19. Esto quiere decir, que el control y la estabilidad de la enfermedad pase, como pasa con otras enfermedades, por asumir que la existencia de la misma cuesta un número determinado de muertes al año. Esto no quiere decir que se deje de investigar para su solución, pero sí que eso implicaría que hay que rebajar esos argumentos y empezar a pensar en la posibilidad de rebajar restricciones en el sentido de que tal vez llegue un día que hay que asumir que existirá un mínimo de muertos Covid y por ello mismo no se puede parar todo. ¿Es una barbaridad? No. Es una posibilidad, simplemente. ¿O acaso no hemos asumido que hay un mínimo de muertos al año de SIDA (VIH), de cáncer, de leucemia, de gripe, de bronquitis, de disentería, de meningitis, de tuberculosis, de corea de Huntington, de Parkinson, de ébola, de lepra, de hepatitis, de cólera, de hipertensión, de esclerosis, de arteriosclerosis, de diabetes, de obesidad, de tabaquismo, de alcoholismo, de desnutrición, de depresión (por suicidio), etcétera? Lo que hay que averiguar es si realmente estamos dentro de la posibilidad de erradicar la Covid-19, o de hacerla inofensiva en su letalidad, o de si, aceptando que la enfermedad puede tener efectos letales y produce un número de muertos al año, logramos hacerla lo menos letal posible y estabilizamos lo que se pueda su expansión en el mínimo posible, tal como ocurre con otras enfermedades mientras se investiga sus curas y tratamientos. 

El problema es que hay un enroque ahora mismo en creer que la solución a la Covid-19 será total, y se lanza esa idea a las sociedades sobre todo desde la política más que desde la ciencia. Eso podría ser un problema a la hora de enfrentarse a la realidad futura o de una gran hipocresía si algún día toca decir la realidad posible que hemos citado, la de que la Covid-19 producirá al año un promedio de contagios y un promedio de muertos que se consideren mínimos aceptables para seguir funcionando las sociedades con normalidad.

Todo se diga: si ahora mismo las autoridades sanitarias creen que estamos a tiempo de ciertas medidas para frenar la pandemia y quitar a la enfermedad del carácter pandémico para reducirla a enfermedad solo, yo lo apoyo, pero mi apoyo no quita ni impide que crea que la otra reflexión comentada se deba dar. Creo que es hasta recomendable, dado que algunos argumentos se están enquistando tanto que crean verdades absolutas que se están mezclando con identificaciones políticas el sostener X o sostener Y. Pongamos por caso un hecho real anecdótico en mi vida la semana pasada. En el trabajo, el viernes 9 de octubre, delante de mí, pero yo callado mientras trabajaba, había tres funcionarios muy del PP que acababan de escuchar (una de ellos) por radio la comparecencia del responsable del PP de Madrid anunciando las medidas que ellos habían acordado, creyeron que era la comparecencia del gobierno central (PSOE-Unidas Podemos), la cual aún no había sido porque el consejo de ministros seguía reunido en ese momento, y estuvieron los tres despotricando contra las medida que habría tomado PSOE-Unidas Podemos (en realidad el PP de Madrid pero no se habían dado cuenta) y de verdad que era para reirse... Estos son los que yo llamo los forofos de la política que son como seguidores de fútbol. Ni puta idea de política, pero tienen que opinar e imponer su voz. De verdad que es para grabar situaciones como esta y reírse... Me pregunté a mí mismo que pasaría cuando se dieran cuenta que el gobierno aún no había hablado y que contra lo que despotricaban eran las medidas de los que consideraban los suyos, del PP. La respuesta vino a última hora del trabajo, en lugar de ser coherentes y aplicar todo lo que dijeron al PP, o bien de enmendar el error, escabulleron el bulto inculpando de la pandemia en Madrid a los colombianos y al aeropuerto de Barajas, y de los problemas políticos inculpando a la izquierda que está más a la izquierda que el PSOE y a  (y esto fue tal cual) a los jóvenes, a los profesores y a las Universidades y sus enseñanzas, argumentos estos últimos que recuerdan a los que se dieron en 1936 y en 1939 para elaborar la Ley de Responsabilidades Políticas y las diversas leyes de depuración que se sucedieron en todos los ámbitos laborales públicos, después extendidos a los privados. Peligroso. Más cuando la semana que viene Vox culminará su escalada ultraderechista con una moción de censura al gobierno que les servirá de altavoz televisivo, periodístico y mundial de sus ideas y acusaciones falsas. Pero más peligroso es que el PP no sepan ver venir los peligros que contra ellos también hay desde la ultraderecha y que, además, una parte de ese PP esté cómoda con que esa ultraderecha venga, les alcance y pareciera que incluso se sumaran.

Entre tanto el Fondo Mundial Internacional (que solo falla por dar pronósticos de crisis más optimistas de los que al final resultan) dice esta vez que España no recuperará empleo hasta 2026. Aún estamos los que estábamos en afectados siendo veinteañeros de la crisis de 2008, que éramos los mismos que veníamos de alcanzar la mayoría de edad legal tras las crisis por las corrupciones de los 1990 y el abuso de los trabajos basura por parte de empresarios y administración. Con la de la Covid somos cuarentones, ya sea por treinta y muchos, cuarentón y cuarenta y pocos, y nos dicen (otra vez) “vuelva usted mañana”, y ahora dicen que ese mañana: en 2026 (vamos, que será en 2030). Los jóvenes perdidos, esa generación perdida, no son los jóvenes de hoy (2020), somos los que ahora somos cuarentones. Creo que de todas las etiquetas que nos han puesto, generación perdida es la más correcta. Pero como por red social me dijo otro amigo, Luis Abad, quizá más bien lo más correcto es llamarnos "generación perdedora". 

Saludos y que la cerveza os acompañe. 

domingo, octubre 11, 2020

NOTICIA 1998ª DESDE EL BAR: HAY QUE SEGUIR HACIENDO

Hay que reconocer que este año 2020 quien más quien menos ha conocido de la muerte de alguien cercano de manera directa o indirecta, aparte de la gran cantidad de personas famosas o conocidas. No es que otros años no muriera gente, nada más lejos e irreal. Pero con la pandemia de la Covid-19, ya sea por ella misma o porque afectó al tratamiento de otras enfermedades y dolencias o porque afectó a un debido cuidado y atención personales, han muerto bastantes más personas de las que habitualmente mueren. Al menos en España me da la sensación de la frase que afirmaba antes, quien más y quien menos a estas alturas de 2020, mediado octubre, ha sabido o padecido de la muerte de alguien cercano. Yo mismo he vivido este año la muerte de dos tíos carnales. Uno era paterno, el otro era materno. Al margen, también he sabido de la muerte de varias de mis amistades directas, y de familiares de otras amistades directas. 

Quepa decir que en Alcalá de Henares quizá deberíamos empezar a mirar este año como un año donde desaparecieron una gran cantidad de personas conocidas. No solo han muerto una cantidad de personas más o menos comunes, sino también un número superior al de otros años en los que han muerto nombres relevantes de la actividad de la ciudad, y el año aún no ha terminado.

Podríamos hablar de dos activistas que hicieron mucho por los derechos sociales o por la ecología, como Juan Guerra, muerto a comienzos de pandemia, o como Raúl González el pasado mes de agosto. También nos dejó Luis de Blas, un veterano poeta que además escribía de manera habitual en la prensa local. El pintor Miguel Ángel Bernal Ballesteros, maestro en la Mutual Complutense, también nos dejó. Otro fue el sacerdote Palero, ligado a la calle Libreros y activo dentro de las actividades católicas de la ciudad, el cual también pintaba. Y hubo también la muerte de un escultor cuyo nombre no recuerdo ahora, pero cuyas esculturas adornan algunos lugares de la ciudad. Murió el entrañable Paul, dueño de uno de los bares de rock más veteranos de la ciudad, La Panadería, y dentro del mundo bares murió también Víctor, camarero de uno de las vinotecas más conocidas de la ciudad, El Tempranillo, de donde murió casi el mismo día otro Víctor, uno de sus clientes habituales ampliamente conocido por quienes salimos por el centro de la ciudad. 

El año aún no ha terminado y aunque la pandemia de la Covid-19 la va sorteando bien la ciudad, el Hospital Príncipe de Asturias, como cualquier otro hospital de Madrid en estos momentos, o de España, corre el riesgo de colapsarse en sus urgencias y en las camas de cuidados intensivos al más mínimo brote un poco más intenso de Covid-19 mezclado con otro brote, por ejemplo, de gripe común, o baste con que haya un accidente grave o cualquier otra circunstancia. Cierto es que entre los citados algunos tuvieron muertes fortuitas e inesperadas por todas las circunstancias que las envolvieron, como las de Raúl o el camarero Víctor, pero todo cuenta, y todo está ahí.

Está claro que toda muerte es importante. Si destaco estas es por su relevancia en el tejido social alcalaíno, en la vida complutense, dado que eran personas cuya actividad ha movido y motivado parte de la actividad alcalaína. Que sean o no sean relevados depende de la actividad de las personas que quedamos, pero también de que todas aquellas instituciones, organismos, personas particulares o dueños de negocios nos dejen tener hueco y nos pongan los altavoces que, si bien algunas de estas personas citadas lograron hacer el suyo propio, una vez hecho siempre les pusieron más precisamente porque se consideró importante lo que hacían. Hay que potenciarse, pero hay también que potenciar. Por mucho que uno intente potenciarse y contribuir, si no hay eco, si no hay cuerda vocal, no hay voz y no hay mensaje ni contribución. Si no hay medios, no hay medio.

2020 va ser un año donde prácticamente van a haber muchas cuentas cerradas, pero también debería ser uno en el que para poder seguir adelante debe haber muchas cuentas nuevas abiertas. En este espacio de barrido que hace la vida, que lo hace además cada cierto tiempo si uno se fija en algunos otros tiempos históricos pasados, como por ejemplo lo que supuso 1970 para una gran cantidad de músicos rock, 1936-1945 para una gran parte de la intelectualidad mundial y de gente común también, o el comienzo del siglo XVII, por poner otro ejemplo, para los escritores españoles, en esta especie de barrido que cada cierto tiempo hace el mundo, sigue dando paso a establecer un siglo XXI y para eso, sin borrar las voces idas, han de escucharse las voces que quedan y las que vendrán. 

Voces destacadas en un municipio suelen ser contadas. Cuando el municipio es grande, como Alcalá de Henares, hay más que en otros, y cuando la ciudad tiene tanta vida cultural y social, como Alcalá, hay aún más, pero aún con todo, respecto al total de la población del municipio, son pocas, por lo que la desaparición de esas voces crea una desaparición de una parte importante del motor. Creo que en Alcalá tenemos mucha gente capaz de hacer que el motor no pare, que podamos seguir una vida enriquecida de todo lo que una sociedad necesita más allá de lo material. Es innegable que 2020 será un año a recordar en Alcalá de Henares donde se podría señalar un relativo y forzado relevo de voces en el comienzo del siglo XXI. La cuestión es que, sin olvidarles, hay que seguir haciendo.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, octubre 03, 2020

NOTICIA 1997ª DESDE EL BAR: RECONCENTRADOS

Algunos lo dijimos desde el principio y nos acusaron de matar a Manolete, aunque la Covid-19 es una pandemia sanitaria implica también otras cuestiones altamente importantes, de orden económico, social y político, a estas alturas, dado lo prolongado del asunto probablemente también psicológicas, estamos marcando a nuestras generaciones, pero con total seguridad estamos formando a los niños más niños en una mentalidad del miedo y del individualismo o la fobia a lo grupal. A fecha de hoy, 3 de octubre de 2020, se hace muy evidente que no estábamos equivocados y que los paranoicos de las conspiraciones no eran lo mismo ni las mismas personas que los que tratábamos todo esto con reflexiones y análisis más allá de los que en los primeros meses parecía que solo eran los aceptados y los aceptables. Si bien en estos meses muchas de las implicaciones de batalla política de los diferentes discursos los fuimos captando entre líneas y en análisis a veces complejos los más acostumbrados a estas cosas, por la razón que sea, en las últimas semanas solo con lo que ha pasado con la pandemia entre el gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid y el gobierno central, se hace evidente que ya ni disimulan que aquí la sanidad está ahí, pero que el campo de guerra que más les está moviendo a muchos políticos y administradores es precisamente el de la política y el del poder para llevar a cabo tus pretensiones.  

Hoy hay (redondeando) cuatro millones ochocientas mil personas en la Comunidad de Madrid que estamos en el primer día de unos hipotéticos quince siguientes en los que varios municipios estamos confinados. Los ciudadanos que estamos en esos municipios no podemos entrar ni salir de ellos, pero sí movernos por dentro, con una serie de restricciones, tales como el recorte de horarios comerciales y de bares y restaurantes, recorte del aforo permitido en estos mismos lugares y en otros lugares públicos y abiertos al público, reuniones sociales restringidas a un máximo de seis personas y otras medidas. No es mi intención repetir aquí todo lo que sí y todo lo que no, ni siquiera es mi intención desgranar qué y cómo hemos llegado a este punto tras una batalla política entre una Comunidad de Madrid de la que ha hecho bandera el Partido Popular y un gobierno central del que ha hecho bandera el PSOE y Unidas Podemos. Yo creo que son cuestiones que están muy expuestas y aireadas por muchos medios a estas horas y quien no se ha querido informar correctamente es porque no ha querido hacerlo o porque le basta simplemente la opinión, el tópico, lo difuso o el cálido arropo de leer o escuchar titulares y dejarse llevar por tertulianos mediáticos cuyo principal cometido es disfrazar la viabilidad comercial de sus informativos como si fueran auténticos espacios informativos.

Evidentemente Alcalá de Henares está entre los municipios elegidos para estar atrapado en sí mismo, aunque podemos desplazarnos para ir a Madrid capital, por ejemplo, a trabajar. No deja de ser una broma de humor negro que en una localidad donde los contagios los tenemos controlados, aunque es verdad que teníamos una incidencia acumulada por encima de los quinientos por cada cien mil habitantes y que nuestro hospital amenaza colapso en sus UCI si algo empeorara, pues digo que no deja de ser una broma que en una ciudad donde hasta ahora tenemos controlados esos contagios se nos reconcentre en nosotros mismos pero a la vez se nos deje viajar libremente a Madrid, la ciudad donde la pandemia está totalmente descontrolada y que, para ir a nuestros trabajos, podamos tomar dos, tres, cuatro, transportes públicos abarrotados de personas, sin garantías de distancia mínima interpersonal recomendada y que, para rizar el rizo, nada garantice que tras trabajar, y ya que estoy en Madrid, me dé una vueltecita de tiendas, por ejemplo. 

Ayer viernes, aún sin entrar en vigor estas medidas, fui a visitar a tres amistades dueñas de bar para preguntarles por cómo lo iban a afrontar y cómo lo llevaban. En uno de los bares éramos tres personas, en otro se llegaba a nueve, en el tercero éramos cinco, solo en el autobús que me llevó de mi casa a la estación de tren por la mañana para ir a trabajar (también conté a posta la gente con idea de escribir esta entrada fuera cual fuera el resultado aún desconocido de mi visita a los bares por la tarde) éramos veinticinco con un espacio inferior al de esos bares y todos muy, muy juntitos. Del tren ni hablamos a partir de determinada parada entre Alcalá y Madrid. 

Pero es que además, en el tema bares hay otra cosa más ayer, como escribió algún amigo en red social y a lo que yo me sumé en mandar un mensaje análogo: más o menos desde las 18:00 horas o las 19:00 horas había gente bebiendo o ya borracha en Madrid Comunidad. Sumemos que, uno que es carne de bar, era la primera vez desde hace mucho tiempo, años, que veía bares específicamente de copas a las 19:00 con gente dentro. ¿Qué se creía quien diseño el plan? Esto es lo que es. Mas hubiera valido reforzar el transporte público y aumentar los medios médicos y el personal de sanidad... como todos los del sector sanitario piden. No es que hubiera ido más gente por la tarde a los bares, no exactamente. Lo de ir y que mucha gente que sale en viernes va a copas no es por la Covid... ¿O es que había Covid en 1995, 1996, 1997, 1998, 1999, 2000 o cualquier otra secuencia de años? Yo no creo que haya sido que la gente saliera como si no hubiera mañana, solo que han trasladado sus horas de salida a horas diurnas que están más a la vista, pues antes era menos visto por el resto de la sociedad pues se producía con nocturnidad. También es verdad que los que queremos que nuestros amigos dueños y dueñas de bar y nuestros amigos y amigas camareros sigan teniendo ingresos y que sus locales, cuando se acabe todo esto, también sigan existiendo cuando tú quieras volver a ellos. Yo no cuestionaría las razones de absolutamente nadie de porqué elige X y no Y en este caso.

Esta semana entrevistaron en la radio a un médico que fue claro cuando le preguntaron si se quejaría porque los políticos no tomaban las decisiones que ellos decían que debían tomar. Dijo explícitamente, y lleva razón, que ellos son médicos y no es su labor decirle al diputado lo que debe hacer, su labor en todo caso es informarle de todo lo que debe para que el diputado tenga todos los datos que de ellos dependen y los una a otros datos que no son médicos y decida lo que crea que es más acertado hacer sopesando todo lo que sabe que ocurre y que podría ocurrir. Pues eso mismo para el sentido común de todos. Porque el sentido común no es unidireccional, como se ha querido hacer creer en falso y como muchos empiezan a creer equivocadamente. El sentido común de cada uno depende de muchos factores, algunos de índole íntima y personal. Así pues, si lo que queremos son criterios comunes lo mejor pasa por la información más clara y limpia posible, y más completa, tanto en lo macro como en lo micro que nos afecte.

Lo malo de todo esto, por otra parte es que en medio de una crisis política y social que viene arrastrando España desde hace unos años en la cual la derecha cuestiona la legitimidad de la izquierda y que incluso se ha atrevido a lanzar la acusación de dictadura y de golpe de Estado encubierto, a la vez que bloquean herramientas y procesos democráticos como el poder judicial o los presupuestos del Estado, entre otros, pues en medio de todo eso, en la batalla Covid de Madrid lo que hemos visto, lo que estamos viendo, es que por parte de ambas partes, se está intentando construir relatos que justifican las ideas y decisiones de unos y otros, que son ideas y decisiones de corte político, y a la vez deslegitiman lo democrático del otro. En otras palabras: nos estamos volviendo no ya en una sociedad predispuesta al enfrentamiento, sino que tenemos unos políticos dispuestos a arrastrarnos al pensamiento único que implica que todo lo que no sea pensar como tú piensas es ser enemigo o falso o peligroso. 

Es evidente que en Madrid comunidad no hay un buen gobierno. Los centros de atención primaria de salud en Alcalá de Henares fueron recortados y disminuidos por ese mismo gobierno desde el año pasado 2019, y yo mismo apoyé las protestas contra aquello y participé de ello. Cuando comenzó la pandemia este marzo de 2020, el mismo gobierno del PP con Ciudadanos en Madrid decidió cerrar esos centros para desviar su personal a otros centros sanitarios, cosa que ha sido considerado un error por todos los expertos. Pero más allá, cuando se han reabierto lo han hecho con medios y personal insuficiente. Más allá, desde los recortes del gobierno central del PP en 2012 el Hospital Príncipe de Asturias cerró una de sus plantas médicas y eso ha seguido así. Y lo que cuento en Alcalá de Henares ha ocurrido en toda la Comunidad de Madrid. Del mismo modo que con la pandemia fue el gobierno de Madrid el que decidió recortar servicios de transporte público. Con la pelea y los ahora sí y ahora no mutuo del gobierno madrileño y el central de las dos últimas semanas la situación es rocambolesca y evidentemente de carácter político, no tanto sanitario, aunque el campo de batalla sea el nombre de la defensa de la salud pública. Pero es que de fondo están los presupuestos generales del Estado que aún no se han presentado ni debatido y que siguen siendo los de Rajoy, y que sin los cuales la Unión Europea no suelta el dinero prometido en enero de 2021, dinero necesario para hacer frente a las ayudas sociales por la crisis económica que ha provocado la Covid-19. De fondo está también un líder del PP a nivel nacional, Casado, interesado en desviar la atención del presunto grado gravísimo de la corrupción en su partido y también en salir de todo esto de la Covid con una imagen más allá de la de la ineptitud  de toda su contribución estéril desde marzo y la cual la apostó todo al Madrid de Ayuso. Está, evidentemente, que PP, Ciudadanos y Vox no han aceptado que en España pueda gobernar una coalición de izquierdas, y mucho menos si está Unidas Podemos, por lo que su máximo interés es intentar crear una sensación de caos y desgobierno, así como de malestar entre los socios de gobierno, para ver si se rompe el gobierno e ir a unas elecciones que ellos creen (y pienso que lo creen con error) les llevaría al poder. En medio de todo esto y a través de todo esto, están todo tipo de jugadas para bloquear y torpedear y entorpecer todas y cada una de las instituciones que puedan, todo debate, toda propuesta y, visto lo de Madrid, todo acuerdo mínimo. Minan las mentalidades con falsas acusaciones de dictadura o de golpe de Estado, meten al Rey en medio y de paso se marcan un par de patadas contra el pasado histórico de España que no es de su cuerda. Y los partidos de izquierda o los nacionalistas reacción ante la agresión. En la última sesión de control del gobierno solo el PNV fue capaz de hacer una pregunta al gobierno que tenía que ver con el control al gobierno, todos los demás hicieron acusaciones, insultos y mítines.

 Y no, no es cierto que votáramos al Rey hace seis años, como dijo el PP. Pero ahí está, ellos lo soltaron en boca de Casado y ya alguien repetirá tu argumento en un bar aunque sea una imbecilidad como un castillo, aunque sea por el mero hecho de lo básico de conocer como funciona un sistema monárquico hereditario. Pero ahí te entretienen y te distraen.

En fin, es sábado, estamos metidos en nuestras ciudades al viejo estilo gueto, aunque salvando mucho las distancias, pues tenemos más libertades que eso. Lo cierto es que cuando lo hacían por distritos sanitarios aquello era otro dislate, ya no tanto porque evidentemente crucificaron a los barrios obreros de Madrid capital, sino poque la gente entiende de barrios de toda la vida y de distritos, y los barrios sanitarios los manejarán los administradores de la sanidad, pero no la ciudadanía, y eso es parte del problema, querer creer que la sociedad que se mueve en un parámetro va a aceptar de la noche a la mañana otro parámetro que, moviéndose en él también, lo desconocen y lo dan por algo artificial e impuesto. Hay que ser pragmáticos y hay que saber cómo funcionan las sociedades y la psicología de masas. España no es un hospital. No se la puede gestionar como si todos fuéramos enfermeros y nuestras calles fueran las salas de un centro de salud. Hay que ser pragmáticos con la realidad que se tiene en las manos, no con la que desearías o la que crees que hay.

Disfrutemos de este sábado otoñal de frío. Al menos hay buena tarde par nuestros gatos. Saludos y que la cerveza os acompañe.