viernes, agosto 09, 2013

NOTICIA 1232ª DESDE EL BAR: LA GATERA, 30 AÑOS ENTRE GATOS


Este sábado 10 de agosto en Alcalá de Henares todo rockero de corazón tiene una cita inexcusable con el bar La Gatera (calle del Empecinado, nº 18), o al menos eso es lo que le diría yo a todos ellos. La Gatera es un local emblemático en la ciudad en cuanto a su cultura musical y la prueba es que cumple 30 años de existencia. Con ese mismo carácter de bar de rock veterano este año sólo ha sobrevivido junto a él La Panadería (Calle Mayor), que hace relativamente poco cumplió 25 años. Los otros veteranos del rock de la ciudad que siguen abiertos (La Ruina, La Vaca Flaca, el Tic-Tac o el Flamingo) son bastante más jóvenes, aunque tengan ya acumulados bastantes años de vida. De hecho, hasta hace unos años, a La Gatera y La Panadería les acompañaba El Rincón, en la calle Tercía, que era un bar situado en un local que lleva quinientos años sirviendo bebidas y con mucha historia acumulada en sus paredes, hoy tristemente transformadas en un local llamado Pepe Pasión que no le hace justicia a su largo pasado, pese a que continúe su Historia como establecimiento donde se sirvan bebidas. Afortunadamente los gerentes de El Rincón de los años 1970 y 1980 regentan hoy día El Perro Verde en la calle San Felipe Neri. pero centrémonos, La Gatera cumple 30 años al cargo de ese motero por todos conocido llamado Rubén. Su moto es marca característica de él y del bar, todo el mundo la ha visto y admirado. Ella en sí misma es la metáfora perfecta de la descripción de libertad rockera del bar.

La primera vez que yo mencioné La Gatera en esta bitácora fue en 2006, en la Noticia 149ª, aunque no para hablar exactamente de ella, sino de unas circunstancias que me ocurrieron en ella. Yo comencé a salir de bares de rock el año que se murió Kurt Cobain, en 1994. En los bares supimos de su muerte, y más tarde también supimos en los mismos sitios de las muertes de otros músicos, como Michael Jackson o Amy Winehouse. En aquellos años 1990 la barriada donde se encuentra La Gatera estaba llena de bares de todo tipo de músicas, se había ganado por ello el nombre de La Zona y multitud de jóvenes iban y venían por ella dándole otro aspecto cultural alternativo a la cultura oficial centrada en Miguel de Cervantes. Es verdad que La Zona ya estaba de hecho muy activa desde los años 1980, no obstante La Gatera había abierto sus puertas en 1983. Yo ya había pisado el bar desde esos años 1990, aunque, bien es cierto, las mentalidades han cambiado mucho estos años, ya que, aunque parezca mentira, el desconocimiento de muchos vecinos y los tópicos del cine hacían desconfiar del lugar a muchos vecinos, que le daban una fama inmerecida de bar peligroso. Nada más falso. Es de los pocos bares que conozco de todos los bares de Alcalá de Henares donde jamás he visto, al menos yo, ni una pelea ni un conflicto. Y de estos se cuentan con los dedos de una mano. He ido a La Gatera desde aquel 1994, aunque no de modo muy regular, unas épocas más, otras menos... A mí siempre me gustó su ambiente, y si no he hablado casi de ella en esta bitácora es por el mero hecho de que allí me siento tan a gusto que me lo reservaba en secreto para poder perderme, para ir sabiendo que allí nadie iría a buscarme porque no solía mencionarla. Esa falta de mención es por ello. Pero hoy es de justicia saltarme esa norma personal, desvelar este rincón recurrido por mí de vez en cuando y hablar de un mérito poco usual: un bar de rock con treinta años de existencia.


La Gatera fue una antigua casa normal y corriente de algún vecino de Alcalá de Henares que podría datar fácilmente su construcción de comienzos del siglo XX o del siglo XIX. Su ubicación se encuentra frente al parque del Huerto de los Leones, siempre se llamará así popularmente puesto que siempre se llamó así hasta que el actual alcalde decidió este año llamarle el absurdo nombre, y falto de historia, arraigo y tradición, Jardín de las Palabras. El parque, horriblemente reconstruido con adoquines por la misma arquitecta que hace pocos años lo había hecho una primera vez más familiar, se llamaba de Los Leones por dos leones de piedra en su puerta, perdidos hoy día. Era el huerto de la catedral y allí, en el siglo XVI, celebró su banquete de bodas la Princesa de Éboli. Las calles de La Gatera ya he dicho que estaban llenos de bares, cosa muy propia de la ciudad, pues tabernas, bares, restaurantes, mesones y demás eran uno de los principales negocios de la ciudad, y lo siguen siendo. Es rastreable tanto en las matrículas industriales conservadas en el Archivo General de la Administración, como en expedientes notariales y jurídicos del corregimiento de Alcalá de Henares (a mí me consta visualmente uno muy concreto del siglo XVIII que yo mismo archivé y describí en el pasado). Cuando La Gatera llegó en 1983 el ambiente alternativo, rockero y en un primer momento previo a La Movida y luego sumergido en la misma estaba ambientado por el citado y desaparecido El Rincón desde los años 1970 (duraría hasta la primera mitad de los años 2000 como tal). Pero La Gatera ofrecía algo más que el ambiente bohemio de El Rincón, La Gatera ofrecía un ambiente netamente de rock, de rock del duro, del que se hacía por entonces. Incluso algún concierto se llegó a celebrar, por ejemplo creo recordar que hace mucho se hizo uno de los WidowMakers. Había (hay) rock de unos Leño, Asfalto, Deep Purple, The Rolling Stones, Wolfmother, Santana, y demás. No recuerdo yo en los años 1990 que se desviasen con el grunge de Pearl Jam o Nirvana, eso quedaba más para El Minipimer, posterior La Luna, hoy desaparecidos y sus locales cerrados perpetuamente, esos grupos sonaron en La Gatera, que yo recuerde, insisto, posteriormente a su momento de esplendor. La cuestión es que esta anécdota os la hago ver para que, teniendo en cuenta que los rockeros puros discrepaban del grunge en ese momento de la mitad de los años 1990, es un bar fiel a sus principios, y a la vez ha sabido reconocer el rock duro cuando lo ha habido y no lo ha rechazado, por ello que posteriormente sí se ha puesto esa música. Hoy día allí se puede escuchar música rock, sí, pero también soul y blues, siempre fieles a lo puro, a las raíces, incluso cuando eligen temas nuevos. La Gatera, cuyos hermanos de viaje en cuanto a estilo de bar pueden ser el desaparecido Blues Bar y el actual La Chata, siempre es un espacio donde al ir tienes ese ambiente único que se respira entre dardos, revistas satíricas, la moto sempiterna, el rock-blues-soul que no perdió su Norte y la cerveza. No puedo concebir La Gatera sin cerveza y, por mucho tiempo, con ese ambiente de tabaco tan retratado en numerosas películas en estos garitos y que era existente de verdad, hasta que llegó la ley antitabaco.

30 años dando a la ciudad y a nosotros su aportación rockera a la cultura de la ciudad no es cualquier cosa. Todo rockero le debemos este sábado una visita, aunque ellos haciendo uso de su derecho de admisión han puesto un "pero" y un "no" en su cartel de anuncio del evento: "prohibida la entrada a personas aburridas, políticos corruptos y arzobispos de la zona". Gatos de la noche, a gatear. Saludos y que la cerveza os acompañe... y a ver si La gatera dura tanto como el Panacea, que esta semana cumplió 46 años.

miércoles, agosto 07, 2013

NOTICIA 1231ª DESDE EL BAR: UNA PIEDRA MENOS EN EL CASTILLO

Inscripción informativa de 1984 en la muralla de las ruinas del castillo musulmán de Alcalá de Henares. Fotografía que tomé en el verano de 2012. Se lee: "Obra en 1984 de Bellas Artes"
 
Mismo lugar en la muralla de las ruinas del castillo musulmán de Alcalá de Henares. Fotografía que tomé en este verano de 2013.













El año pasado subí a las ruinas de la torre y castillo musulmán que dan nombre a nuestra ciudad (Al-Qalat en-Nahar: Alcalá de Henares: El Castillo Sobre el Río de las Piedras). Los detalles históricos sobre el lugar los escribí en varios sitios de esta bitácora, pero sobre aquella visita de 2012 hablé y puse un vídeo en la Noticia 1099ª. Allí, como en los últimos 28 años, había en su muro una piedra triangular que recordaba su restauración por Bellas Artes en 1984, a instancias de la alcaldía de ese año, por entonces mayoritariamente del PSOE. Tampoco es un secreto que este tipo de carteles e inscripciones están por toda la geografía española allá donde exista un monumento importante restaurado. Mi sorpresa este año 2013 es haber ido y encontrar que la piedra ha sido arrancada e incluso lijada, no habiendo ahora mismo constancia ninguna de ese hecho histórico de la ciudad restaurando los restos de su pasado por amor al mismo. En la piedra, como podéis ver en las fotos ni siquiera había mención política alguna, salvo si alguien conoce la fecha de 1984 y quién ejercía de alcalde en esa fecha, por lo que no puedo comprender el origen de tal atrocidad, sobre todo teniendo en cuenta que todo monumento restaurado debe tener algo que indique que lo está. Al menos que se quiera falsear el presente y el pasado acerca de la conservación de nuestro patrimonio. Cosa llamativa en estos días que el alcalde ha aireado por los medios locales que quiere recuperar el río Henares (Diario de Alcalá), cosa a la que yo le veo muchas objecciones (Noticia 1230ª) por motivos ecológicos,  y también su interés especial precisamente por los restos musulmanes del castillo del Parque de los Cerros, los cuáles visitó Bello con  gente de Patrimonio Histórico (lo publicó en un reportaje extenso el semanario Puerta de Madrid, que no cuenta con edición electrónica para mostrároslo). A mí me resulta llamativo, no sé si añadir también sospechosa la falta de esa referencia de restauración en 1984. No sé si Patrimonio decidió quitar esa piedra que indicaba la restauración, pero es un total desacierto si así fue, a juicio propio.
  
También me acerqué al río para comer un bocadillo en la orilla del Parque de los Cerros por la zona de la presa, y no sólo es que parecía un vertedero puro y duro de los que allí van a pescar y bañarse, actividades en las que no me meto, sino que además entre la basura había botellas de cristal y plástico, así como latas, que un mal día nos pueden dar un disgusto en forma de incendio que arrase nuestro particular parque conocido popularmente como parque natural.



Yo pido encarecidamente y con total amor a mi ciudad y su Historia, tanto antigua como reciente, que se reponga. Así mismo, comparando las ruinas entre el año pasado y este me consta visualmente que ha sufrido vandalismo y hay piedras claramente arrancadas esparcidas por el suelo. Nuestra Historia se merece otro trato. 


Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, agosto 05, 2013

NOTICIA 1230ª DESDE EL BAR: EL POSIBLE PELIGRO SOBRE EL HENARES (lo que el 2 de agosto ocultó)


Los últimos días de Julio de este año 2013 han venido tan cargados de un par de noticias de las que crean tan gran cantidad de ruido mediático que apenas se ha informado debidamente sobre noticias cuyo contenido es una carga de profundidad. El terrible y dramático accidente ferroviario en Galicia ha ocupado portadas y varias hojas completas durante casi una semana completa, sin que ninguno de los medios de comunicación más generalistas y populares estatales hayan querido entrar en profundidad en cuestiones como la posible responsabilidad del Ministerio de Fomento, que no del conductor, en cuanto a los recortes y el mantenimiento óptimo de los recursos tanto materiales como humanos de nuesto sistema ferroviario. Como The Washington Post llegó a escribir el mismo día del accidente: España podría estar gastando mucho dinero en líneas de tren de alta velocidad pero no invirtiendo proporcionalmente en medios de seguridad en general. Son cosas que, sean verdad o no, es necesario que se investiguen y que los periódicos, como cuarto poder que es el periodismo, inste a formular preguntas y a informar desde todos los puntos de vista posibles. La otra gran noticia ha sido por supuesto la comparecencia del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Parlamento para hablar, tras muchas peticiones y presiones, sobre los casos de corrupción graves que de parte de su extesorero Luis Bárcenas apuntan a su partido político (Partido Popular), a los miembros de su gobierno y de otros gobiernos anteriores de su partido, y a él mismo, siempre sin olvidar que el caso Bárcenas es un caso anexo pero apartado a otro caso de corrupción grave y de mayores dimensiones que también apuntaba a los ámbitos del Partido Popular, el caso Gurtel, cosa que los periódicos parecen obviar y no querer recordárselo a sus lectores.

Con esas dos noticias los periódicos parece que iban servidos y que la gente no se molestaría demasiado en preguntarse por qué el Rey de España, Juan Carlos I, se fue de visita a Marruecos para ver a su Rey, Mohamed VI, acompañado de todos los Ministros de Asuntos Exteriores que ha tenido España desde que Juan Carlos I nos reina. Al principio parecía una mera anécdota donde el Rey cumple una rutina diplomática, aunque que vayan todos esos ministros con él era algo totalmente anómalo, era la primera vez que ocurría. Hace unos días supimos que Mohamed VI ha decidido liberar por amnistía a decenas de presos españoles de cárceles marroquíes, que eran nombres por los que supuestamente Juan Carlos I se interesó en su entrevista con él. Resulta que uno de esos presos es un espía español del CNI que estaba preso por delitos de pederastia, y las noticias han explotado ese hecho y el de que hoy excepcionalmente Mohamed VI ha revocado su amnistía para él por las protestas que ha producido entre sus súbditos. Pero una vez más sigue la desinformación y el despiste en la prensa española. De todo este caso lo llamativo, pese al enfoque general de los medios periodísticos más consultados en España, no es ni esas amnistías ni el caso condenable de pederastia, sino que nos hemos enterado que uno de los liberados era un espía español en Marruecos, cosa que no hubiéramos sabido si no hubiera sido porque era un criminal sexual. Y sabemos que el Rey de España fue a visitar al de Marruecos acompañado de todos los Ministros de Asuntos Exteriores vivos hoy día que ha tenido España. Y uno, obviamente, no puede evitar pensar que el ruido del periodismo español para que nos fijemos en los árboles del bosque nos esté evitando ver el bosque. Obviamente de toda estas informaciones a mí lo que me interesa saber es la relación que tienen todos estos datos, los porqués de la visita y todo lo relacionado con ella y qué estamos haciendo en Marruecos con espías.

Pero siguiendo con el ruido de todas estas informaciones, llamo la atención a que volvamos a los revisteros de nuestras casas y volvamos a coger la prensa que se editó entre los días viernes 2 de agosto y sábado 3 de agosto. Rajoy compareció el día 1 de agosto, jueves. Al día siguiente el Parlamento cerraba el curso político de 2012-2013 y se iba en su mayoría de vacaciones. Como de vacaciones se iba una gran mayoría de españoles, que para ese día 2 de agosto, viernes, tenían la prensa y los telediarios saturada de Rajoy y del ferrocarril gallego, y que en buena parte lo que sólo querían era descansar para conducir por la noche hacia un destino turístico merecido, echarse una siesta veraniega por aquello del fin de semana o/y del comienzo de sus vacaciones (con o sin viaje turístico), y, en fin, desentenderse de toda aquella cuestión cotidiana, con la mente más metida en su descanso de agosto que en otra cuestión. Pero resulta que fue precisamente ese día 2 de agosto que nuestros Ministros decidieron meter una serie de medidas que pocos se habrán fijado en ellas. Ya la semana anterior, con todo el alboroto del accidente de tren, se nos dijo con breves notas que el Estado da por perdidas las ayudas a la Banca española. Pero claro, el ruido mediático hizo un trabajo muy efectivo para que casi nadie se enterara. Pues os invito a coger la prensa atrasada de los días 2 y 3 de agosto, y veréis lo activos que estuvieron los Ministros justo, casualidad de casualidades, el primer día de las vacaciones de agosto de casi toda España. Así por ejemplo, con la boca pequeña y la puerta de atrás el gobierno reconoció que sus recortes en las investigaciones del CSIC más que solucionar algo empeoraban todo, y lo hizo adelantando pagos al propio CSIC. Fátima Báñez, la Ministra de Trabajo, enmendaba la reforma laboral de 2012 para poner trabas a las demandas individuales de los trabajadores afectados por Expedientes de Regulación de Empleo, lo que deja más indefensos aún a los que realmente sostienen España laboralmente. Hoy la Ministra sigue redundando en ello. Las reformas educativas en cuanto al sistema de becas se iba completando amenazando a peligrar la continuidad de los estudios de miles de universitarios. Invito realmente a coger la prensa de esos dos días de agosto, el lector encontrará también la venta de Indra por Bankia, reformas en los colegios profesionales, destituciones y nombramientos en Madrid Comunidad... Nunca trabajaron tanto todos los Ministerios a la vez en dos mañanas seguidas. Todo muy oportuno. En septiembre los ciudadanos (en general) se lo tropezarán ya todo hecho y atado.

La prensa de Alcalá de Henares (Madrid), en concreto el Diario de Alcalá, lleva semanas informando en pequeñas notas sobre el interés del actual alcalde (Javier Bello, Partido Popular) sobre iniciar una hipotética recuperación de la ribera del río Henares a su paso por la ciudad. El ya mencionado 2 de agosto de 2013, donde parece ser que todo se hizo a la vez en los Ministerios, el Diario de Alcalá en su edición digital publicó una noticia donde se decía que el alcalde se reunió con el Ministro de Medio Ambiente, Arias Cañete, para crear en el río Henares una zona de desarrollo económico. Tal zona, junto a buena parte de la finca pública El Encín desaparecida por la construcción de un campo de golf de una empresa privada, condenado actualmente por el Tribunal Superior de Justicia, pues tal zona del río es una de las zonas verdes de la comunidad de Madrid más ricas en flora y fauna fuera de la Sierra de Madrid. Su importancia ecológica está incluso reconocida por la Unión Europea, que la declaró zona de protección y que condenó la atrocidad de construir, en ese paso del río por la ciudad, el nuevo recinto ferial en la Isla del Colegio. Las cuestiones ecológicas en Alcalá han sufrido mucho con el gobierno del Partido Popular, y más de una vez se ha comentado, sobre todo cuando hasta los tribunales de justicia dan la razón a la defensa ecológica. Incluso las emblemáticas cigüeñas de la ciudad sufrieron los desmanes municipales en su día. Por todo ello, y por amor a la ecología, a las especies vegetales y animales en peligro y amenaza de peligro de extinción, y coincidiendo también con aquella frase de Thoreau qué decía que a un hombre le puede interesar el bosque simplemente por ser bosque y no por tener que iniciar negocios en él, hay que remarcar mucho esta noticia. Como se ve, el Partido Popular alcalaíno no se ha caracterizado en su trayectoria de gobierno por su ecologismo, y Arias Cañete es ese Ministro de Medio Ambiente que ha permitido, como la mayor de sus barrabasadas y despropósitos, que se construya de nuevo en la línea de costa en defensa de un modelo de turismo... Cosa curiosa, cuando él lo que debería defender es el Medio Ambiente. Ya se ha visto lo que pasó en El Encín y en la Isla del Colegio, no me da la sensación que vaya a ocurrir algo diferente en la ribera del río. Menos cuando las palabras que más se repiten en la noticia son aquellas que hablan de desarrollo económico. El bosque de ribera que quieren recuperar ya existe, en todo caso lo que hay que hacer es mantenerlo en buen estado. La intención de construir un embarcadero y merenderos y otras cuestiones implicará necesariamente meter cemento y talar árboles, alterar la vida natural del lugar, una vida natural que hay que recordar que está protegida por la Unión Europea precisamente porque se la reconoce excepcional en el centro de la península Ibérica. Está bien limpiar el río, pero las barcas implicarán un uso de ellas que alteraran la vida de cigüeñas (que siguen usando el río), aves rapaces como el cernícalo primilla, el ratonero o el búho, zorros, corzos y jabalíes (que los tenemos), conejos, patos, fochas de río, gateadores, topos, y un largo etcétera no sólo animal, pues en lo vegetal podemos mencionar tarays, un aliso, eneas, carrizos y juncos (que son muy propias del Henares y que ya han sufrido algo por parte de algunas obras en el paseo del río del Barrio Venecia), chopos, álamos, olmos, ailantos, acacias, espantalobos, etcétera. Si se quiere usar el río como espacio para crear empleo, que sea este un empleo ecologista para su mantenimiento, que igualmente daría trabajo como mínimo como para mantenerlo limpio y sano, incluso creando un servicio de comedero para cigüeñas y rapaces. Otro tipo de trabajo mucho me temo que no mira al río con un pensamiento de la necesidad de mantener nuestros espacios verdes, si no con los ojos del dinero propio de un empresario que piensa que tiene mucho que ganar en beneficio propio por encima de lo mucho que tengan que perder el resto de la sociedad. Es necesario el trabajo en Alcalá de Henares, y mucho, pero también el mantener nuestros espacios verdes. Somos una ciudad que todos los años somos la más perjudicada por el efecto invernadero de la Comunidad de Madrid, proporcionalmente, y somos una de las más contaminadas de la Unión Europea, proporcionalmente. Los rayos ultravioleta en verano hacen estragos según las mediciones que se tienen. No es plan, ya también por vía sanitaria, deshacerse del verde por crear negocios. El trabajo de Alcalá ha de venir de otro modo, por ejemplo dejando de recalificar terrenos industriales para crear vivienda de semilujo a la que potencialmente acceden hipotéticos votantes conservadores. O por ejemplo bajando el precio del suelo industrial alcalaíno, uno de los más caros, sino el más caro, de la Comunidad de Madrid. Afirmar que tenemos que hacer del Henares lo mismo que Madrid del Manzanares o cualquier otra gran ciudad con río de su río es una barbaridad tremenda. Alcalá de Henares tiene la enorme suerte de tener un espacio natural como del que goza hoy día, hay que mantenerlo sano, no que alterarlo con cemento y negocios que probablemente mataran aquello de lo que hoy nos sentimos contentos de tener.

Corremos el riesgo de un nuevo desastre ecológico en Alcalá de Henares, Bello se ha reunido con el ministro para hablar del río Henares. Hay que moverse desde ya mismo sin interrupción y constantemente. Hay que prevenir, y si algo se ha de hacer que no sea para mal. La misma reunión de alcalde y ministro el 2 de agosto, sabiendo lo significativo de esa fecha para que casi nadie se entere del hecho hasta que no sea tarde, es algo que nos debe poner altamente en alerta. Nadie actúa de esa manera si sus propósitos son realmente un acto impecable del que hablar.

Yo les pido encarecidamente a las organizaciones ecologistas, asociaciones de vecinos, asociaciones en general, partidos políticos, sindicatos y ciudadanos interesados, por el amor a su espíritu de ayudar a la ciudadanía con el que un día decidieron reunirse y organizarse en sus respectivos grupos ecologistas, políticos y sindicales, o por amor a Alcalá de Henares o a la Naturaleza, que por favor reaccionen desde ya y hagan todo lo posible antes de que se mutile de nuevo un espacio verde en Alcalá de Henares sin solución posible pese a recibir a posteriori, previsiblemente, condenas del Tribunal Superior de Justicia o de la Unión Europea.

 Sin más, me despido cordialmente, con la esperanza de que se haga algo, y mucho, por evitar un nuevo desastre ecológico por culpa del espíritu empresarial desaforado.

viernes, agosto 02, 2013

NOTICIA 1229ª DESDE EL BAR: UN BLUESMAN LLAMADO BORJA MONTERO ("el mejor del mundo entero")

Entre la gente interesante que me apetece entrevistar para vosotros está Borja Montero, un conocido bluesman y rockero de Alcalá de Henares, residente en los Santos de la Humosa. Ha sido también periodista en el diario Día, en su edición de Guadalajara, hoy desaparecida por los recortes económicos de la empresa. Lleva muchos años dándonos su música desde diferentes formaciones, estilos y sesiones improvisadas con otros músicos (jam sessions). Su estilo bebe directamente de las fuentes del blues, el soul y el rock inicial del mundo anglosajón. Bullen vida cada una de sus notas, tocadas con gran pasión y sentimiento. Muchos de sus temas nos hacen bailar por sí solos, llevándonos a las décadas doradas de los años 1960 y 1970 renovadas en nuestros años. Es casi imposible haber asistido a conciertos en el Corredor del Henares sin haberle escuchado a él. Pertenece a esa clase de músicos incombustibles que han dado las década de 1990 a Alcalá de Henares cuyo espíritu musical abierto a todo nos ha dejado nombres como los de El Flecha, Celina Yebra o el del propio Borja Montero. Es un hombre entrañable y sencillo con un gran sentido del humor y una dotada inteligencia que, a la vez, es amigo de sus amigos, y altamente paciente a costa de ser altamente sociable y conocer una gran cantidad de carácteres de personas diferentes. Con él llegué a recitar poemas en dos ocasiones en actos de homenaje a víctimas ejecutadas por la dictadura franquista, invitados por el Foro por la Memoria Histórica. Nuestra amistad cuenta ya con varios años. Os dejo con él, y os invito a ir a alguno de sus conciertos si os gusta el buen blues-rock.


CANICHU: ¿Desde cuando te acercaste a la música y por qué?

BORJA MONTERO: Siempre he tenido una cierta preocupación por la música. Desde los viajes en coche cuando era pequeño, con canciones de Sabina, Serrat o Víctor Manuel en los viejos cassetes que mi madre ponía en el coche o los discos que escuchaba mi hermana en casa. No había ninguna preferencia de estilo; simplemente escuchaba y me quedaba con las melodías e, incluso, algunas letras. Poco a poco, ya acercándome a la adolescencia, fui descubriendo mi propia música, primero con el rap y luego, poco tiempo después con el rock, primero con grupos estatales como Platero y Tú, Mamá Ladilla o Extremoduro y luego con los grandes clásicos del rock’n roll. Era una dieta musical bastante amplia e, incluso, anárquica la que llevábamos mi primo, Sergio Montero, también guitarrista, y yo. Con él descubrí gran cantidad de grupos y empecé a dar mis primeros acordes.


CANICHU: ¿Y de modo público?

BORJA MONTERO: El salto al ‘estrellato’ (risas) fue un tiempo después. A los 14 años me compré mi primera guitarra acústica y, dos años después la eléctrica. Así, la educación musical como aficionado se fue complementando con clases de guitarra y algo de teoría musical, lo que me permitió ir haciendo mis pinitos en alguna jam session con amigos en torno a los 17 ó 18 años. Mi primera actuación completa, con grupo y repertorio propios, sería a los 20 ó 21 años, en un bar alcalaíno de corta vida aunque emplazamiento perenne en La Zona.

CANICHU: ¿Cómo lo vive tu familia?


BORJA MONTERO: La verdad es que nunca me han puesto problemas sino, más bien al contrario, han apoyado aquellas cosas que veían que me hacían ilusión, como viajes, compra de equipo de todo tipo, apretada agenda de ensayos… Supongo que toda madre sueña con un hijo con una exitosa carrera en alguna profesión reconocida. La mía tiene un periodista en paro y músico con más ilusión que talento (risas).

CANICHU: ¿En cuántos y cuáles grupos de música estás?

BORJA MONTERO: Es complicado cuantificar la cantidad de grupos o la intensidad con la que estoy trabajando en cada uno de ellos. La música está viva, y las bandas también. Dependen de las personas, de sus contextos personales, laborales y demás. Se puede decir que tengo cinco proyectos más o menos estables. El más constante en el tiempo y en la forma de trabajar es Nocaut, una banda de rock con influencias country y folk, lo que se conoce como “americana” en algunos círculos. Otras dos bandas con temas propios son Three Monkey Heads, un trío de blues-rock muy cercano al ambiente de la psicodelia de los 60’s, y El Artista del Hambre, un proyecto más tranquilo, un quinto de sonoridad folk-rock con letras profundas y evocadoras a cargo de Willy (del que ya has hablado en esta bitácora en sus diferentes facetas). La gestión de estos dos grupos es algo más complicada porque repetimos la mayoría de los miembros, por lo que depende de la programación de los conciertos y de la agenda personal y laboral de cada uno el priorizar los ensayos de uno de ellos sobre el otro. Además, dos bandas de versiones, Ramblin’ Men y Band2, en ambos casos dúos acústicos con un repertorio de blues y rock clásico, aunque el último ha devenido recientemente en The Zoo Keepers, con un cancionero parecido en el estilo, pero en formato de cuarteto, ya con bajo y batería. Además, me gusta ‘codearme’ con músicos de todos los estilos y, si surge un proyecto o una colaboración, casi siempre me animo a llevarla a cabo.


CANICHU: ¿Y cuántos has dejado atrás?

BORJA MONTERO: La verdad es que en el pasado he sido más comedido o fiel a la hora de unirme a grupos. Aparte de algunas cosas que no han terminado de ver la luz, unas más avanzadas y otras más iniciáticas, unas con nombres rimbombantes y otras sin llegar a ser bautizadas, mi currículum anterior, hasta hace cuatro años o así, se reducía a dos grupos: Boogie Man & Lamestones, un cuarteto de blues clásico con el que estuvimos 3 ó 4 años recorriendo el circuito alcalaíno y algunas salas del Corredor del Henares, y Sueños Locos, un proyecto acústico de versiones de pop-rock en español que, finalmente, se convirtió en el germen de Ramblin’ Men.


CANICHU: ¿Con qué grupo que has estado, o sigues estando, llevas más tiempo?

BORJA MONTERO: Más que grupo con una denominación fija, personas. Vicente Cuartero ha tocado la batería conmigo toda la vida, desde que el empezó a aporrear los tambores y yo las cuerdas de la guitarra, hace 11 ó 12 años. Igualmente José Parra, que ha tocado el bajo con nosotros desde hace casi 10 años. Ellos eran la base rítmica de Lamestones, la piedra angular para la formación de Three Monkey Heads, los que me abrieron la puerta de El Artista del Hambre y, por supuesto, mi primera apuesta cuando se habló de transformar Band2 en The Zoo Keepers.

CANICHU: ¿Hay alguno que te haya gustado o te guste especialmente? Con permiso de que no se dé nadie por ofendido si no le nombras


BORJA MONTERO: Primero hay que decir que yo estoy donde quiero estar y que, en ningún caso, estoy en ninguna de estas bandas por compromiso o como mercenario musical (ojalá saliera algunas de esas, que hay que pagar cuerdas, púas, reparaciones y demás gastos). En todas ha habido buenos momentos, y malos, anécdotas de todo tipo. Por una cuestión de implicación personal, Three Monkey Heads (y en su momento Lamestones) sería mi favorita, ya que es un proyecto más personal, tanto en influencias como en composición, en el que los tres somos igualmente responsables de las canciones, que nacen de la inspiración común, y las letras suelen ser completamente mías.

CANICHU: Se te nota muy cómodo en el blues acelerado que se da la mano con el rock, especialmente el que tiene que ver con los años 1970 de las bandas norteamericanas del tipo Credence Clearwater Revival, The Band y similares. Hace unos años se publicó un libro sobre bandas de rock en Alcalá de Henares entre los años 1960 y 1970. Fue una sorpresa descubrir esas tendencias entre los jóvenes alcalaínos de ese momento por esos grupos. ¿Qué es lo que atrae de ellos? Si quieres mencionar algún grupo concreto, adelante.

BORJA MONTERO: Cuando empecé a escuchar música, sobre todo rock, empecé a preguntarme de dónde venían esos sonidos. De este modo, las canciones de Platero me llevaron a The Rolling Stones, las de Aerosmith a Led Zeppelin y así, con un montón de grupos, al blues, el country, el folk y los estilos primigenios. De este modo, descubrí una generación de músicos impresionante, tanto por su calidad técnica como por la emoción y la ilusión que ponían a su música. El periodo entre 1965 y 1973, aproximadamente, es uno de los más intensos y variados en lo que a la renovación de la música se refiere, con la vuelta a los estilos clásicos aunque con nuevas temáticas, la reformulación de algunos elementos característicos de ciertos géneros, la experimentación instrumental… Al final, encuentras prácticamente una década en la que no hay un disco igual que otro y en la que cada banda tiene sus propias peculiaridades y su propia personalidad, algo muy lejano a lo que ocurre ahora, cuando los grupos de un determinado género tienden a sonar, ya sea por falta de inspiración o por cuestiones comerciales, como el resto de propuestas afines. Esa variedad, tanto estilística como, sobre todo, de personalidad, es lo que más me gusta, al margen de que también tenga mis grupos y músicos preferidos dentro de cada estilo.

CANICHU: Tu aportación musical al panorama cultural en el Corredor del Henares es altamente activo, comparable a la frenética actividad colaboradora de otros blueseros y rockeros locales como El Flecha o Celina. Hay otros grupos emblemáticos, como Los Personajes o Los Widowmakers o Los Vagos Permanentes o Café Negro, pero, siendo todos muy sociables entre vosotros mismos, ¿crees que si hicíéramos una clasificación ficticia del panorama musical alcalaíno se podría considerar que hay lo que se llamaba en los años 1960 “familias”, esto es posibles agrupaciones fáciles de asociar por tendencias y maneras de hacer la música que, además, en lo personal, se vean cercanos entre sí en su música?

BORJA MONTERO: Evidentemente, como en cualquier ámbito de la vida, es mucho más fácil conectar con alguien cuando hay ciertos intereses comunes. Prácticamente todos los músicos de Alcalá tenemos buena relación y disfrutamos hablando de los diferentes proyectos de uno, de instrumentos o de conciertos vistos. Y, dentro de ellos, por aquello de tener más influencias y temas de conversación en común, además de la facilidad para ‘tramar’ colaboraciones, siempre te juntas más con aquellos más afines a ti en lo estilístico. En un ambiente mucho más pequeño que el San Francisco de la generación hippie, también tenemos nuestras propias familias, aunque sus límites, como también supongo que aquellos, no son muy cerrados.

CANICHU: Yo la primera vez que te vi fue hace unos años, momento desde el cual nació una amistad que tomó forma al coincidir en algunos lugares comunes de nuestros gustos y amigos. Fue en un concierto de las fiestas patronales del distrito uno de Alcalá de Henares, las de los Santos Niños. Tocabas con Three Monkey Head. Ahora van a comenzar esas fiestas de este año. ¿Crees que el panorama complutense de entonces en unas fiestas como esas, que son preludio de las fiestas grandes de San Bartolomé, ha cambiado en público y oportunidades para tocar?


BORJA MONTERO: Las fiestas de Santos Niños nunca han sido muy rockeras. Siempre han tenido un carácter más tradicional, con mercado callejero, atracciones infantiles, actuaciones de calle… Lo raro es que, al margen de algún grupo folklórico o una orquesta para la verbena del sábado por la noche, haya programación musical. Puede que el quid de la cuestión para conseguir que estas fiestas no terminen muriendo en cuestión de años sería actualizarlas y buscar programación también para la juventud, entendida en un sentido amplio.

CANICHU: Has tocado en Guadalajara y Alcalá de Henares, ¿en algún lugar más? ¿En bares, festivales, certámenes…?

BORJA MONTERO: Mi área de actuación es, sobre todo, el Corredor del Henares y la ciudad de Madrid. La lista de ‘garitos’ visitados con las diferentes bandas en los últimos años ha aumentado bastante. Lo más habitual son conciertos en bares y salas de conciertos, aunque también he hecho inauguraciones de exposiciones, actuaciones al aire libre, festivales con otros grupos, concursos…

CANICHU: ¿El público manda o demanda? 

BORJA MONTERO: El problema de la música actual es que, según me temo, ni manda ni demanda. A nivel de negocio musical, son las empresas las que deciden qué es lo que se escucha, cuáles son las fórmulas a explotar y, salvo circuitos más reducidos o expediciones personales en busca de algo nuevo, el público tiene que conformarse con lo que hay. En un nivel intermedio, de circuitos locales, sí que hay un mayor peso de la gente. Al margen de los amigos que uno pueda movilizar, el boca a boca funciona muy bien para dar a conocer a diferentes bandas y es el público el que decide si gustan o no gustan y, por tanto, influyen en las contrataciones para conciertos de las mismas. En mi opinión, el público debería demandar, dejar clara cuál es su opinión acerca de un grupo, si gusta o no de un cierto estilo; y con el análisis de esta información, en muchas ocasiones gestos tales como ir llenando todos los conciertos o todo lo contrario, el músico es el que debe mandar sobre su obra, y decidir si hace caso a estas advertencias y decide seguir en ese camino o cambiar algo. En cualquier caso, hay un público para cada canción, ya sea más mayoritario o menos, y en ocasiones es más culpa del músico, que no sabe elegir bien dónde ofrecer sus canciones, que del público.

CANICHU: También te gusta experimentar. Se te ha visto tocando toda clase de instrumentos, toda clase de complementos para tocar, e incluso, conmigo y El Artista del Hambre en el Festival del Maratón de Cuentacuentos de Guadalajara del año pasado, llegaste a participar de un concierto a lo Allan Parson donde en lugar de poner música a Edgar Allan Poe pusistéis música a Kafka, puesto en voz por mí. ¿Qué encuentras en la experimentación? 


BORJA MONTERO: Me gusta la música en todos sus formatos, tanto como obra en sí como formando parte de otro producto creativo o artístico más amplio. Y cada uso que se da a la música tiene una forma de tocar. No es lo mismo un concierto de rock para un público guitarrero que una banda sonora para una obra de teatro o el acompañamiento musical de una lectura de poemas. Creo que la música, más allá de estilos y formatos, tiene una enorme capacidad expresiva y de emocionar, por lo que puede ser muy útil más allá de las canciones al uso, sino como ‘banda sonora’ de todo tipo de expresiones artísticas y creativas. A nivel técnico, el no encasillarse en un determinado estilo o formato de interpretación hace que descubras nuevas formas de tocar, tanto en cuestión de escalas, armonías y acordes como de efectos, volúmenes y tratamiento del sonido.


CANICHU: En los años 1950 y 1960 el Papado consideraba el rock como un instrumento del Diablo por el cual se perdían  y condenaban los jóvenes. Tras el Concilio Vaticano II y unos poquitos años después, Pablo VI dijo que “Jesucristo SuperStar" (no sé si te interesan las óperas rock) era la mejor forma de llevar el Evangelio a los jóvenes, eso fue en 1973. Juan Pablo II, aconsejado por el futuro Benedicto XVI volvió a marcar distancias con el rock, hasta que en 1997 dijo que había rock bendecido por Dios y rock diabólico. Bob Dylan tocó para él y B. B. King le regaló su guitarra. Benedicto XVI lo condenó, y Francisco I no se ha postulado. Pero inventores del rock como Little Richard se hicieron sacerdotes, y gente como U2 o The Byrds usan versículos de la Biblia. Ray Charles, sin embargo, dio una vuelta de tuerca a la música espiritual de las iglesias cristianas negras y las dotó de un doble sentido sexual que también estaba en Chuck Berry. ¿Qué opinas de este matrimonio y divorcio?


BORJA MONTERO: No creo que la música sea divina o diabólica en sí, ni el rock’n roll ni las piezas clásicas que, en muchos casos, están inspiradas en pasajes de La Biblia o en las imágenes de los santos. Evidentemente, la Iglesia en su día vio mal el rock’n roll porque suponía una forma de rebelión de los jóvenes y, por aquellas letras excitantes y los bailes, podía incitar al sexo (aunque, si me lo permites, no creo que influyera demasiado la aparición del rock’n roll en su práctica). Lo que puede ser más afín o lejano a los intereses de la Iglesia, como también podría serlos a los de un partido político o una asociación cualquiera, son los mensajes que se mandan a través de las canciones. Hay grupos que hablan del Diablo o de Dios de una forma directa, y temas que incitan a llevar a cabo determinadas conductas que pueden ser más o menos censurables, pero eso no tiene nada que ver con los estilos, sino con el mensaje que se quiera transmitir con las canciones, ya sea a través de la música o de la letra.

CANICHU: Tu guitarra favorita es…

BORJA MONTERO: La verdad es que no tengo una favorita, sino que cada una de mis guitarras tiene sus características que la hacen, en cierto modo, especial. Tengo especial cariño a mi primera guitarra eléctrica, una Epiphone Les Paul que lleva ya 14 años conmigo, y también una vieja Squier Telecaster que me compré muy barata para ir a clase y que, tras un par de ajustes en el luthier, se ha convertido en una de mis principales espadas. Una de las que más utilizo es una Epiphone 335 Dot, comprada muy barata y por casualidad en Madrid y que se ha convertido en fija en los conciertos de Nocaut y, antes que ellos, de Three Monkey Heads. El mayor capricho que me he dado es una Gibson Firebird, la joya de la corona por ahora, aunque principalmente la uso con Three Monkey Heads, así que no sale mucho. Y mis guitarras acústicas también me gustan mucho, una Art&Lutherie de 6 cuerdas y una Norman de 12, casi hermanas, con su madera de cedro canadiense y un sonido muy bonito, sobre todo para un precio relativamente asequible.

CANICHU: ¿Tienen nombre?

BORJA MONTERO: La verdad es que, en la adolescencia, si pensé en bautizar a las guitarras, como intentando que fueran una especie de repaso de mi biografía. Nombres de chicas, de ciudades, de grupos... Sin embargo, me di cuenta de que, bien al contrario, las guitarras tienen su vida propia, su personalidad, por lo que, de ponerlas nombre, cosa que no he hecho, no deberían estar asociado a mi vida sino a cómo me tratan, cómo me hacen sentir.

CANICHU: ¿Quién es tu mayor influencia?

BORJA MONTERO: En el nivel técnico, es complicado decirlo. Supongo que Eric Clapton y The Rolling Stones son los dos artistas que más tiempo han estado presentes en mi vida, así como Creedence Clearwater Revival, cuyo riff de “Green River” me animó a empezar a tocar. A pesar de ello, y de mi gusto extremo por grupos como The Band o Pink Floyd, creo que mi forma de tocar no se debe únicamente a un músico, sino que procede de una amalgama de trucos y recursos escuchados en innumerables discos de blues, rock y country. A nivel personal, todos los músicos con los que he tocado han dejado su poso y, sobre todo aquellos con los que he atravesado años de ensayos, anécdotas, penurias y alegrías. Y mi primo Sergio, que es el que por primera vez puso una guitarra en mis manos y el que, inconscientemente, va marcando el camino de muchos de los músicos que le rodean.

CANICHU: ¿Técnicamente cuál es tu preferencia, el barroquismo, la claridad, lo experimental, lo tecnificado…? ¿Por qué?

BORJA MONTERO: Personalmente, prefiero que lo que toco en la guitarra comunique de alguna, ya sea para emocionar al público o simplemente para acompañar el mensaje de la letra o la estética de la canción. Y espero conseguirlo alguna vez. De entre los términos que has elegido en la pregunta, la claridad y la armonía los que más se ajustan a mi concepción. No soy muy amigo de los virtuosismos que no tienen nada detrás, sino simplemente una muestra de la técnica individual del músico en cuestión. Prefiero amoldarme a lo que está sonando, aunque, como todos los guitarristas, seguramente tenga momentos en los que me ponga pesado y me suba el volumen más de la cuenta.

CANICHU: ¿Grandes eventos o pequeños conciertos?

BORJA MONTERO: Como músico, la verdad es que no he disfrutado de grandes conciertos, salvo alguna actuación al aire libre que, más por casualidad que por atracción del público, han contado con varios cientos de personas, no grandes multitudes. Aparte de eso, también como espectador, prefiero conciertos más bien pequeños. Entiendo que no todos los artistas, sobre todo internacionales, pueden permitirse, por agenda y caché, tocar en salas de varios cientos de personas o recintos de pocos miles, pero creo que la cercanía con el público, la intimidad, la conexión, que se consiguen en un recinto en el que todo el mundo puede verte la cara (y casi viceversa) no se logran en grandes estadios. Prefiero ver los gestos en directo que estar dos horas mirando a una pantalla.

CANICHU: ¿Existe un número ideal de público?


BORJA MONTERO: Más que un número ideal, creo que hay una actitud ideal. Un concierto puede ser igual de bueno para un músico con 10 personas que con 100, siempre que éstas estén dispuestas a escuchar y muestren cierta respuesta a las canciones. Una sala completamente repleta en la que la gente no hace más que hablar o ni siquiera mira al escenario (me ha pasado), es un éxito de público o de ventas para el bar, pero no para la banda.

CANICHU: Chopin era un niño prodigio que cuando se fue haciendo adulto se cansó de tocar obligadamente por donativos, por lo que fijó su precio y se negó a tocar si no le pagaban con ese contrato del precio. Inició así la concienciación del músico como trabajador desde el siglo XIX. Siendo conscientes de las necesidades económica de los músicos, ¿crees que el panorama actual nacido de la crisis de 2008, y con tantos bares cerrando o con problemas económicos ellos mismos, los músicos, sin dejar de reivindicarse, tienen alguna forma de lograr sus ingresos? ¿O bien que hay otras vías intermedias? 

BORJA MONTERO: Hay varios factores a tener en cuenta en este sentido. Para empezar, España es un país muy poco acostumbrado a pagar. En otros países, lo más normal es que cualquier concierto tenga una entrada o que los músicos tengan un jarro para propinas junto al escenario, mientras que aquí, el pago de una entrada, aunque sea asociada a una consumición, es uno de los motivos que echan atrás al espectador. Este hecho hace que, para el bar que contrata, sea mucho más difícil poder cerrar las cuentas después de la actuación, si es que ha pagado el caché de los músicos. Por otro lado, hay una gran tradición en los negocios hosteleros de organizar conciertos única y exclusivamente para sacar dinero, sin una preocupación real de situarse como sala de calidad en el panorama. De esta forma, al no tener una dirección concreta o unos mínimos de calidad exigidos a los grupos, el público fluctúa, porque nunca sabe lo que se va a encontrar, mientras que si se respetara una agenda estable, con un nivel de calidad más o menos adecuado a las características de la sala y una cierta concentración estilística, el público interesado acudiría, porque sería un local de referencia. Un ejemplo de este tipo de gestión es Tic-Tac, que siempre programa conciertos de un nivel aceptable y dentro del estilo rock, aunque con un abanico amplio, y tiene una base de gente que, si bien no acude a todos y cada uno de los conciertos, sí acude de forma habitual a los mismos.
 

CANICHU: Amy Jo Doherty, hermana de Pete Doherty, dio un concierto este año en el Flamingo Rock Bar al que acudió muy poca gente, aunque otro concierto también en Alcalá de Henares, en el Temple Bar, dado por Tamara Rojas, estaba saturado de público el mismo día, hora y ciudad. El 14 de julio de este año Amy Jo Doherty declaró en ABC: “la cultura de la música en vivo está en peligro en Madrid”. Tú que llevas muchos años tocando por la comunidad de Madrid y conoces bien su público y su evolución, ¿qué opinas sobre esto?


BORJA MONTERO: Como en la pregunta anterior, tanto la gestión que se hace de determinadas salas como la predisposición del público a no pagar no hacen nada fácil que se pueda llegar a un equilibrio en el que los esfuerzos de las tres partes interesadas (músicos, promotores y público) se vean recompensados. La música en vivo nunca morirá porque se trata de un oficio altamente vocacional, de modo que los músicos seguirán tocando, ya sea en la calle, en bares o en cualquier tipo de escenario.


CANICHU: Haces muchas versiones, pero tienes algunas canciones compuestas. ¿Alguna canción tuya de la que te sientas orgulloso o muy ligado?


BORJA MONTERO: Actualmente, tengo muchas canciones sin terminar, que no sé si cuadrarán bien en alguno de los grupos ya iniciados o tendré que dejarlas para algún proyecto paralelo. Hay un canción de la que tengo muy buenos recuerdos, “Mogambo”, ya que fue la primera composición que hicimos en Boogie Man & Lamestones, y fue una obra de los cuatro músicos. De esa época, también recuerdo con cariño “My baby just cares for me”, que fue mi primera canción en serio, “Órdago a chica”, mi primer blues descarnado, o “Boogie man”, una de nuestras canciones más representativas, además de “Todos mis caminos llevan hacia ti”, que creo que no llegó siquiera a estrenarse. Más recientemente, hay un puñado de canciones de Three Monkey Heads que se escribieron, no tanto la música como las letras, a lo largo de un periodo muy concreto y que creo que tienen un punto especial de emotividad e inspiración. Algunas de ellas son “Bad luck baby”, “I don´t feel like dancing” y “Alone together”.


CANICHU: ¿Prefieres la jam session o el concierto definido?


BORJA MONTERO: Cada cosa tiene una utilidad. Si tú quieres enseñar tus temas propios o incluso una colección de versiones que has preparado con cariño, lo haces en un concierto definido, con el fin de que cada uno de los temas tenga el tratamiento justo de lo que se quiere expresar, midiendo los tiempos, las intensidades, los finales… A pesar de ello, en los conciertos con la mayoría de mis grupos, y aunque haya unas ciertas reglas para cada canción, siempre suele haber momentos para la improvisación, sobre todo en mis tiempos con Lamestones y ahora con Three Monkey Heads. Una jam session sirve para divertirse y conocer nuevos músicos y nuevas formas de tocar. A veces se dan momentos gloriosos en este tipo de asociaciones espontáneas de músicos, logrando una conexión de gran calidad e, incluso, con más frescura que una banda establecida, pero no es fácil llevar a cabo una composición determinada o dotar a una canción del tono que se pretende, ya que depende del libre albedrío de cada uno de los músicos implicados en el momento.

CANICHU: ¿Intimismo o mundo salvaje?

BORJA MONTERO: Supongo que hay un momento para cada cosa. Ni en casa me pongo a todo volumen el “Born to be wild” ni en un bar pido que pinchen una balada lastimera de Tom Waits. El músico, como persona que es, es muy dado a los cambios de humor.

CANICHU: Aparte de tus conciertos con tus grupos, ahora tienes un proyecto con la Sala EGO, explícanoslo, por favor.

BORJA MONTERO: Actualmente estamos preparando una banda para que cualquiera pueda sentirse una estrella del rock’n roll. La idea es hacer una especie de karaoke pero, en lugar de esas bases midi horribles y esos playbacks desacompasados, el que quiera cantar una determinada canción va a tener detrás de él a una banda de 4 ó 5 músicos para interpretarla con él y, como es una actuación en directo, podrá pedir más intensidad a la banda o alargar un estribillo si la gente se anima, cosa que el karaoke convencional no permite. En el repertorio, habrá canciones de todo tipo, primando el rock, aunque en sus diferentes variantes a lo largo de la historia, tanto en español como en inglés.

CANICHU: Dile algo a tu público para despedirte.

BORJA MONTERO: Simplemente recomendar que escuchen toda la música que puedan que, como pasa con los libros o con el cine, nunca está de más. No hay música buena o mala, sino que te guste o te ayude para algo en la vida. Si no has encontrado tu canción, sigue buscando. 

CANICHU: Muchas gracias y que la cerveza te acompañe.

BORJA MONTERO:


Otras entrevistas a gente interesante en esta bitácora: Relacionada con el mundo del cómic y el Primer Congreso Internacional de Conferencias sobre Novelas Gráficas y Cómic, la que le hice a Esther Claudio en Noticia 1010ª; sobre el mundo editorial y la literatura, la que le hice a Carmen Herrera en Noticia 1052ª; sobre la pintura amateur, la que le hice a María Gómez en Noticia 1172ª.

P.D.: Todas las imágenes, como siempre, son ampliables al pulsar sobre ellas. Son cortesía de Borja Montero, al que le fueron donadas por sus autores vía red social.

domingo, julio 28, 2013

NOTICIA 1228ª DESDE EL BAR: CALIGRAMA DE LA IMAGEN


Detrás de la iglesia de San Francisco de Asís, de la avenida de Reyes Católicos de Alcalá de Henares, aparece este curioso símbolo de "prohibido personas". He de suponer que se refiere a que está prohibido que las personas se suban al edificio por las rejas de la vidriera. El símbolo en sí mismo no dice eso, sólo nos indica que están prohibidas las personas. Es su cercanía a la vidriera la que nos hace pensar que quiere decir lo que he dicho. La presencia de esta señal en las paredes de una iglesia parece dejárnoslo fácil para la broma. 


En una calle de Madrid capital una tienda de disfraces nos muestra a la ratita presumida del cuento infantil en el cuerpo de una muy sensual y sexual chica con uniforme de servicio doméstico de limpieza. Aquí la persona no está prohibida, está mercantilizada, transformada en objeto de venta. La verdad es que la gravedad o la inocuidad de la venta de una idea sexual de una servidora del hogar depende de quien la valore, pues pudiera tratarse desde un abuso sexual a un juego de pareja aceptado por ambos. La mercantilización de la idea dependerá de quien la reciba. Aquí la vidriera de la iglesia no aparece para darnos más datos sobre aquel cartel de "prohibido personas", pero la vidriera del escaparate sí nos indica que más que un disfraz se nos está vendiendo el juego sexual posible con él, o bien una idea sexual. El escaparate comercial hace de la idea una mercancia. 

 La importancia del lenguaje visual está en que nos aporta una serie de datos que el lenguaje oral y el escrito no termina de darnos, los completa. Y lo hace de tal modo que nos lanza ideas complementarias o posibles. Jugando con esa idea algunos poetas del siglo XX iniciaron un estilo por el cual los versos son removidos y alterados, colocando las palabras que las componen de modo distanciado y sin necesidad de formar líneas, con ellas crean en su conjunto dibujo, como por ejemplo palomas. Es lo que se llama un caligrama. Como los que hace Sol Silvestre. Las ideas adicionales de la imagen refuerzan las ideas de las palabras. Una imagen dice más que mil palabras, al menos eso dice el viejo dicho castellano. Pero palabras e imágenes se necesita, necesariamente. El ser humano piensa porque abstrae las imágenes en palabras, gracias a eso logra crear reflexiones y enlaces causales. Crea ideas de procedimientos y las asocia mediante ellos. Podrá decirse que un ciego nunca ha visto una imagen y sin embargo también piensa. Efectivamente así es, un ciego de nacimiento nunca ha visto una imagen, no con sus ojos, pero tiene capacidad de imaginar, y en ese proceso se crean imágenes. Imágenes que ha visto con el tacto, con los olores, o con otros sentidos sensitivos.


La abstracción de la palabra en la imagen y la de la imagen en la palabra, la complimentariedad de ambas, las informaciones dependientes que se hacen dependientes. He ahí todo lo bello de la palabra y de la imagen. Llegados a la persona nos invitan a la abstracción inevitable e incontrolable. Se hacen parte de nuestro mundo interior y se mezclan con nuestras experiencias. Es ahí donde la imagen y la palabra se relativizan y lo que para unos es la lógica "prohibido subir a la reja de la vidriera", para otros es la surrealista y cómica idea de "prohibidas las personas en la iglesia". 

La imagen y la palabra llevan a la abstracción del pensamiento para relacionarlas, que es lo que nos hace seres conscientes de ser. Los animales y otros seres son conscientes de su existencia, pero hay quien duda que sean conscientes de su ser. Independientemente que lo sean, y sin duda algunos animales parecen conscientes de su existencia y de su ser a la vez, la consciencia del ser en los humanos gracias a la palabra es la que crea nuestra mente. Nos habla el otro y lo otro, y el animal y la máquina, digan o no palabras, y todo ello hace como si de caligramas fuéramos hechos. He ahí la poesía de la vida, que sólo ahi que leerla.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

martes, julio 23, 2013

NOTICIA 1227ª DESDE EL BAR: LA GENERACIÓN DE LOS AMIGOS QUE SE VAN












 El mes de julio trajo algunos cambios. No sólo de desempleo, pero en parte tienen que ver con el empleo. No el mío, sino el de los amigos más antiguos. Dos de ellos han cambiado de ciudad. Uno en busca de empleo en otra ciudad, otro para poder trabajar y tener tiempo en su vida privada. Otros amigos ya se habían ido antes a Irlanda, Francia, Estados Unidos de América, Argentina, Suiza, Reino Unido, Italia, País Vasco, Cataluña, Extremadura, Cantabria, otras localidades de la Comunidad de Madrid... Los actuales, uno se ha ido a Andalucia y el otro a Madrid capital. Uno volverá en un mes, pero tal vez vuelva a irse, si ha tenido suerte, en septiembre. Mantengo el contacto con todos, de un modo u otro, dependiendo de los casos elijo un medio. Estos dos que ahora se han ido son de mi grupo de amigos más antiguo, de lo que uno bautizó hace muchos años "la familia". En el último año, quizá por sus vidas sentimentales actuales, se habían espaciado en exceso nuestros encuentros, e incluso había inexistencia de llamadas si yo no llamaba, pero se les echará de menos. De hecho, se les echa de menos ya al menos en aquello de decir: "salgo a dar una vuelta y si me paro en X sitio les llamo a ver si vienen", o "a ver si les encuentro por tal sitio", o "voy a ver si les propongo que organice tal o cual evento y a ver si se apuntan"

El sino de los tiempos es este distanciarse. No es algo que no haya ocurrido antes en otras generaciones que nos precedieron, pero sí es algo que parecía ya superado. Digo que parecía superado el que ya nadie se trasladaría de ciudad, en general, si no era por su gusto y voluntad, no por obligación económica. Nuestros padres creyeron que su generación, que en muchos casos trabajó desde niños menores de diez años, habían logrado una sociedad donde sus hijos vivirían mejor que ellos. Sus logros mediante el esfuerzo se había labrado con el esfuerzo aún mayor de la generación de sus propios padres, que sufrieron una guerra e innumerables penurias políticas, sociales, laborales y económicas. Ahora sabemos que aparentemente nuestros padres posiblemente son los que realmente fueron los beneficiarios de los logros políticos, sociales y sindicales que sus propios padres y ellos lograron con su esfuerzo, lucha y sacrificio. Nosotros, que debíamos ser la generación que cimentase y recibiese esa sociedad ya formada, nos encontramos con su desmoronamiento, recibiendo incluso leyes y normativas que nos retrotraen a muchas décadas atrás en la Historia social, laboral y económica de España. Las circunstancias nos recuerdan que si olvidas el esfuerzo y el sacrificio de la lucha, lo pierdes todo. O mejor dicho, se lo recuerdan a todos aquellos, la gran mayoría, que creyeron que todo lo que les había sido dado les había sido dado generosamente desde la nada. Que se encontraron con unas formas sociales constituidas como por arte de magia que no hacía falta contribuir para mantenerlas. Pero se equivocaban. Y no nos escucharon a los que les dijimos, desde el historicismo, la economía o desde donde fuese, que eso no era así. Y lo peor es que siendo trabajadores, con más o menos bienes materiales, pero trabajadores, se creyeron la mentira de que son clase media. Y les horrorizaba oir que no era así, con razonamientos. Razonaban que los tiempos han cambiado simplemente porque la foto de 2008 no es la foto de 1920, por ejemplo, pero se equivocaban, lo que había cambiado era los parámetros, pero no los valores. Los valores se habían maquillado maquiavélicamente por aquellos que ahora disponen de sus vidas al margen de ellos mismos.

No es el caso de mis amigos, por otra parte. Nuestra generación, por otra parte también, es la generación del Baby Boom de los años 1970 y muy primeros años de 1980. El desarrollo económico de los años 1960 y unas aparentes mejores perspectivas de futuro para las familias trabajadoras provocaron que durante esos años naciéramos una gran cantidad de niños y niñas amparados por nuestras familias, que de haber contribuido con su trabajo infantil a sus propias familias o de haberse trasladado del campo a las ciudades, veían como sus hermanos menores podían acceder, en algunos casos, a la universidad y como ellos en persona estaban evolucionando a unos trabajos estables con sueldos que les permitía tener bienes que antes eran impensables de tener en las familias humildes, como casa propia, televisores, automóviles aunque fuesen de segunda mano, tocadiscos, teléfonos, hornos eléctricos, viajes vacacionales más allá del propio pueblo o ingresos para permitirse gastarlo en ocio, pasado un poco más el tiempo también tendrían ordenadores personales, contestadores automáticos, casas con ascensor, una segunda vivienda en algunas familias y un etcétera de todas esas cosas que ahora parecen tan comunes de tener. Cambiaban los parámetros, pero no los valores, cuando un gran empresario tenía un automóvil pasaba a tener en este mismo avanzar del tiempo dos o tres más de los considerados de lujo, por ejemplo. 

Los Baby Boom, hijos de todo esto, crecimos y colapsamos las guarderías, luego los colegios, luego las universidades... Los problemas de superpoblación en las aulas y su posterior despoblación han evolucionado según nuestro ritmo vita, es fácil de rastrear en hemeroteca e índices y pirámides poblacionales. Ahora colapsamos el mercado de trabajo y en el futuro colapsaremos hospitales, residencias de ancianos y cementerios. Nos pusieron diferentes nombres según íbamos creciendo, Generación X fue uno de los términos más aceptados en la década de 1990, cuando éramos adolescentes y teníamos una falta de identidad que íbamos cambiando por una identidad propia que poco a poco construíamos a consta de los problemas típicos y tópicos de la adolescencia. Así hemos alcanzado ser, por otras muchas circunstancias, la generación más preparada de la Historia de España, como se ha dicho en numerosas ocasiones. Alguien apuntó que con un ligero problema: se nos educó en general en la técnica sobre lo que ya se nos había dado, pero no en la iniciativa para innovar sobre lo que ya se nos había dado. Cosa que quizá se ha traducido en nuestra psicología a la hora de responder ante determinadas cuestiones. Pero también es cierto que ese apunte fue negado y contestado. Ahora somos la generación perdida del siglo XXI en España. El popularmente llamado exilio económico es uno de sus fenómenos más llamativos en todo el mundo. En parte el problema está en que somos una generación con muchas respuestas y con capacidad de reacción, que no es agena a su sociedad, como se empeña en decir la cultura oficial. Lo demostramos solidariamente ante desastres ecológicos como el del petrolero Prestige, o ante numerosas reivindicaciones sociales en los 1990 y en los 2000-2010 de las que hemos sido protagonistas, o ante las numerosas iniciativas sociales, organizativas y económicas que ahora mismo parten de la base y cambian conciencias de base, que es lo que va a sobrevivir de todos estos años de crisis. La protesta sin ideas de base detrás puede prosperar o no de manera momentánea, pero se desmoronan sus logros, los cambios sociales perduran cuando las mentes cambian culturalmente de base sus actitudes y visiones, su idearse a sí mismas como parte de la sociedad y qué clase de sociedad es a la que desean contribuir con su existencia. 

En parte el problema está en esto, como decía, en que somos una generación muy numerosa con muchas respuestas y capacidad de reacción, pero tropezamos con la generación anterior de nuestros padres. Ellos son herederos de los padecimientos y luchas de sus propios padres. Construyeron un mundo que es el actual, al cual consideran el mejor de los mundos porque no es el mundo heredado de una guerra por sus propios padres. Han logrado acabar con una dictadura sin guerra, han construido una monarquía parlamentaria basada en una alta participación democrática, y llegaron a construir una infraestructura económica donde parecía que todo podía ser para acabar la conflictividad y alcanzar un camino en general generoso con todos. Pero en su construcción hubo muchos agujeros mal resueltos porque ellos mismos tuvieron miedo a negarle a los opresores de sus padres su trozo del mundo llamado España, a decirles: hagamos una sociedad con justicia de verdad, o intentémoslo. El mundo que construyeron funcionó muy bien, pero se aferraron tanto a él que cuando llegó el momento alimentaron su vicio de base y no su virtud de base. Ahora se les desmoronó con la crisis económica y ellos se sienten tan protagonistas que se creen dueños únicos, olvidan que en esta España sus hijos ya son adultos y tenemos el derecho de intentarlo de otro modo. Pero los caminos están cortados. Ni las manifestaciones más numerosas han sido oídas, ni se ha oído a los tribunales que hablan de corrupciones económicas, morales y éticas. Vivimos una crisis, pero también un choque de dos generaciones con grandes propósitos. Una que mantiene lo hecho sin autocrítica, otra que siente que hay que hacer más, incluyendo la autocrítica.

Pero estoy reflexionando de cosas diferentes a las que comencé a reflexionar en el comienzo de esta entrada. Me quedo en Alcalá de Henares mientras se van yendo mis amigos más antiguos. Quizá algún día vuelvan, pero de momento se van yendo. Tengo muchos amigos y conocidos, pero bien se sabe el valor de los amigos más antiguos, de aquellos con los que has compartido gran cantidad de experiencias vitales importantes en el transcurrir de nuestras existencias. En cierto modo, con una relativa sensación de soledad sin haber soledad realmente, siento como si se estuvieran repitiendo esas historias de los años 1950 y 1960, cuando esa generación anterior, la de nuestros padres, vieron también una gran crisis económica que les forzó a emigrar de campos a ciudades y de España a otros países, como Alemania o Francia. Los que se quedaban y no partían sentían entonces algo similar, que no igual, como la generación de sus propios padres, cuando por cuestiones de la guerra y la dictadura vieron como otros partían y otros se quedaban. Pasaba el tiempo y muchos regresaron. En el caso de nuestros abuelos lo vieron a lo largo de los años 1960 y 1970, sobre todo pasada la dictadura. En el caso de nuestros padres lo vieron tras la crisis del petróleo de 1973, y sobre todo tras 1975. Los que se quedaron en los pueblos miraron como iguales pero diferentes a los suyos que volvían de tarde en tarde desde las ciudades a verles. Los que se quedaron en España miraban como iguales pero diferentes a los suyos que volvian para quedarse tras haber pasado los peores momentos de sus respectivas crisis. Los que regresaban querían hacer ver que todo les había ido bien, les hubiera o no ido bien. Los que se quedaron querían mostrar que todo les iba bien, les fuese o no bien. Y todo era, en realidad, relativo. Lo que ocurría es que en las generaciones se iban formando generaciones. Las vivencias comunes de una generación identificaba a las personas entre sí como parte de algo, pero a la vez otras vivencias dentro de esas generaciones unía a unos en un sentir frente a otros en otro sentir. Ninguna respuesta era mala o equivocada, sólo era la vivencia de cada uno.

El terruño, en un sentido más allá de un lugar, en un sentido más generacional de sentimiento y lazos afectivos con las personas comunes en nuestras vidas, nos une.

La vida, que se desarrolla.

Aún hemos de compartir muchas hogazas de pan juntos, y una gran cantidad de decisiones y caminos por tomar, pero ya hay una sensación latente de echar de menos.

Un saludo y que la cerveza os acompañe.