jueves, febrero 07, 2008

NOTICIA 401ª DESDE EL BAR: LOS '30 DE VAHO

15 de Mayo de 1979

Querida Quiros:

Te escribo desde el impacto que me ha producido ir al cine hoy. Me llamaba la atención la película de esa joven Pilar Miró, “El crimen de Cuenca”. Me ha parecido muy valiente por parte de esta cineasta socialista mostrar las atroces torturas de la dictadura de Primo de Rivera a casi apenas tres años y medio de la muerte de Franco. Creo que nuestro cine tiene un gran futuro con gente como ella, al margen de todas esas películas que, si bien nos hacen reír de forma paleta, no paran de mostrar desnudos y folleteo en un país que tanto se le ha ocultado el sexo. Confieso que me ha parecido que ha magnificado mucho aquellos sucesos de Cuenca, aunque creo que no anda muy lejana de las maneras y formas de aquellos años veinte. En cierto modo fueron la antesala de lo que vendría una década después con la dictadura de Franco. No hay que olvidar que Miguel Primo de Rivera era el padre de José Antonio, cuyo partido, Falange, fue base ideológica del franquismo. Tal vez lo que quería mostrar Miró iba más allá de los años veinte.

Ya que tengo la mente aún dándole vueltas a nuestro cine y nuestra Historia, ¿qué mejor día que hoy para hablarte de Hollywood? Yo estuve allí en la Navidad de 1934. La Ciudad de las Estrellas y el Cine apenas contaba con alrededor de veinticinco años, aunque el cine sea más viejo. Se había creado a partir de la asociación de varias personas que hicieron dinero con las primeras películas, Griffith, Chaplin… principalmente productores judíos de Connecticut. El cine sonoro era algo muy novedoso cuando yo estuve en Estados Unidos, aunque por entonces ya casi nadie pagábamos por ver cine mudo. No podía volver a España y debía escribir artículos para “El Amanecer”, pero tenía una semana de vacaciones a disfrutar en Navidades. Por eso me trasladé de Chicago a Los Ángeles. Quería unas vacaciones locas en California. Me propuse emborracharme y tentar la suerte a ver si conocía a James Cagney, Errol Flyn o Mary Pickford. A fin de cuentas yo era un marxista, era admirador de los Hermanos Marx, eso sí que eran películas de humor.

Había llegado en avión, y una vez en la ciudad alquilé un enorme coche blanco descapotable. Me gustaba la idea de moverme por allí de esa forma. Pasé el día de antes de Noche Buena en un bar de copas que celebraba una pequeña gala con gente imitando a Buster Keaton y algún otro. Había una big band, nada que ver con el jazz de trío o cuarteto que había estado oyendo en los bares de Chicago rodeado de la mafia. Todo era espectacular. La cubertería era interminable, las copas parecían no perder nunca su vino, el techo inalcanzable y la gente dispuesta a divertirse.

Era ya la media noche cuando actuó una imitadora de Marlene Dietrich. Una voz dura, pero bonita. La chica era una joven preciosa, no se parecía a la Dietrich, pero era preciosa. Cuando acabó su actuación, querida Quiros, fui a buscarla. Se dejó invitar a una copa, creo que en un primer momento pensó que yo era algún director de cine. Se desengañó sobre la quinta copa. Nunca supe muy bien mantener un alter ego. Para entonces nos habíamos caído muy bien y nos marchamos juntos en busca de un motel en las afueras. Estábamos los dos realmente bebidos.

Nada más entrar por la puerta de la habitación que logramos encontrar libre ella se bajó de mis brazos para confesarme que no se llamaba Thea Von Loritz, como se anunciaba en el espectáculo en letra pequeña bajo el nombre de Marlene Dietrich. Bromeé con ella diciendo que ya sabía que se llamaba Vaho, que era el nombre que me dijo tener en otro espectáculo propio en un hotel cercano al lugar donde nos conocimos. Se sentó en la cama mientras me aceptaba otra copa que saqué de un mueble bar de aquel dormitorio. Fue entonces cuando me confesó que su nombre real era Ruth Coen, pero que sí era totalmente alemana. Era judía, aunque no practicante, y había trabajado en un cabaret de Berlín durante un tiempo hasta que emigró a Estados Unidos hacía más de medio año. Yo bajaba las luces de las lámparas mientras ella continuaba hablándome de su vida, querida Quiros, ya te dije que mi idea de esas Navidades era tener unas vacaciones locas en California. Ella tenía la esperanza de ser una gran estrella del cine, una nueva Marlene Dietrich, tener a los galanes de Hollywood a sus pies y las grandes interpretaciones en sus contratos. Pero sólo había logrado aún algunos trabajos menores como actriz en algunos salones y hoteles, donde el trabajo como “Vaho” había sido su mayor logro.

No pasé la noche como yo imaginaba, aunque no me disgusta. Ella comenzó a entristecerse cuando me contó que había dejado a su familia en Alemania y hacía tiempo que no sabía nada de ellos. Su padre estaba intentando ahorrar dinero para llevar a su esposa y resto de hijos a Palestina. Desde el ascenso del partido NAZI al gobierno alemán en Enero de 1933 habían sufrido la quema de sus libros, la prohibición de ejercer determinados trabajos, sobre todo los liberales y los del mundo del arte, la discriminación social, los insultos y la violencia. Se echó a llorar de un modo que rompía el corazón a cualquiera que la hubiera oído. Era totalmente impotente e indefensa para saber nada de su familia, tan lejos de aquella habitación en penumbra a la que había llegado con el cliente del bar donde había estado imitando a la Dietrich.

La quité la copa y la consolé hablándole en exceso positivamente del futuro, pese a que ni yo mismo creía ni la mitad de las cosas que dije esa noche. Poco a poco nos llenamos los dos de cierta sensación de necesitar escapar de todo. Quizá era el alcohol. Salimos de la habitación y montamos en el descapotable blanco con la total convicción de querer empezar una vida nueva en México. El viaje duró unos días, con paradas incluidas, pero no recuerdo un solo momento de sobriedad en el tiempo que duró. Realmente pasé unas Navidades como nunca antes ni después viví. Cuando llegamos a la frontera con México ella me hizo parar antes de salir de los Estados Unidos para comprar cervezas. Cuando regresó al coche no las tenía. Me dijo, muy solemnemente, que había sido un encanto y muy bueno con ella, pero que ella debía perseguir su sueño. Había comprado un billete de regreso a Los Ángeles, y poniéndome su dedo índice sobre mis labios se alejó con el traje de la noche que nos conocimos puesto. Se subió a su autobús y se acabó. Yo aún tenía algunos días libres, pocos, y estando justo en la frontera decidí pasar la barrera y entrar en México. Pensaba estar unos días, quizá escribir algo del lugar y mandarlo a Madrid.

No la volví a ver querida Quiros, no sé qué fue de su familia. No sé si lograron salir de Alemania, o si murieron en los campos de concentración NAZIS. O mejor dicho a ella sí la vi, pero no en persona. Fue en los años cincuenta, en una película del Oeste, con John Wayne, ella era una actriz secundaria, pero me alegró verla. No la vi jamás en ninguna otra película. Claro que en esto te estoy mintiendo en parte… Durante tres años la estuve viendo en los años cuarenta, me gustaba como salía en aquel mes de Diciembre de 1944. Su foto de calendario semidesnuda me acompañó como forro interior de una de mis maletas.

Me despido ya por hoy, querida Quiros, te mando un cariñoso abrazo.

DLP

[Lo histórico: Hollywood se creó en 1908 a consecuencia de lo caro que se había vuelto rodar películas en Connecticut, ya que se disparó la especulación en torno a ellas. Varios artistas consagrados decidieron poner dinero y crear productoras en otros lugares de Estados Unidos cuyos precios no fueran exhaustivos. Entre los productores predispuestos a iniciar esta nueva etapa había numerosos judíos. El lugar elegido fue California. Todos se agruparon en torno a Los Ángeles, colocando allí sus estudios, productoras, terrenos, oficinas… Así es como nació una ciudad paralela para el mundo del cine: Hollywood (la Sagrada Madera). Desde entonces el cine tuvo un lugar emblemático apodado la Meca del Cine, ya que casi todos los cineastas que han existido desde entonces han soñado con pisarlo alguna vez. Los Ángeles se transformó en un lugar de atracción a todos los que querían una oportunidad en el séptimo arte. El sonoro comenzó en 1928 con “El Cantor de Jazz”, protagonizado por un blanco pintado de negro (Al Johnson) que actuaba como si fuera un cantante negro de jazz. Aunque es de mencionar que esta época fue la llamada edad de oro del cine, no sólo por la gran calidad de las producciones norteamericanas, si no también por las europeas, las cuales estaban imbuidas en la experimentación de las vanguardias. No obstante, una de las grandes competidoras de Hollywood en los años treinta en Europa eran las producciones alemanas. Durante los años 1930’ y 1940’ Hollywood se enriqueció culturalmente aún más en sus obras, ya que muchos alemanes del mundo del espectáculo huyeron del régimen NAZI a Estados Unidos, entre ellos el director Fritz Lang.
Para los judíos el ascenso NAZI al poder supuso un gran éxodo y un gran holocausto. Estaban en el punto de mira de las iras de esta ideología. Pese que los primeros recluidos en campos de concentración no fue esta comunidad, fueron los Testigos de Jehová, desde el principio (Hitler subió al poder en enero de 1933) fueron discriminados social y legalmente, llegando a quemarse sus libros de forma pública. En 1938 se produjo el asesinato de un miembro de la embajada alemana en París a manos de un joven judío, lo que provocó la Noche de los Cristales Rotos. Se destruyó comercios judíos y se asesinaron y apalearon a numerosos judíos. A partir de esa fecha comenzaron a ser desplazados de sus lugares de vivienda hasta ser recluidos en campos de concentración. Durante la Segunda Guerra Mundial se asesinaron en estos campos varios millones de judíos. Muchos de los supervivientes se fueron a Palestina, donde tras atentar contra los británicos y saltarse algunas resoluciones de la ONU fundaron Israel al margen del pueblo palestino. Esto ha provocado diversas guerras hasta el día de hoy.
Pilar Miró llegó a dirigir Televisión Española durante un tiempo bajo el gobierno del PSOE con Felipe González (1982 – 1996). El Crimen de Cuenca sucedió al comienzo de los años 1910', durante la monarquía parlamentaria de Alfonso XIII, y no durante los años veinte con Primo de Rivera. No obstante DLP debe confundirse en la carta pese a venir del cine cuando la escribió, quizá a sabiendas en su recuerdo de que Alfonso XIII apoyó la dictadura de Miguel Primo de Rivera. La desaparición de un hombre de Osa de la Vega en 1910 produjo una investigación judicial sobreseída que fue reabierta en 1913 por un juez. La guardia civil usó de la tortura más brutal para hacer confesar el asesinato a dos vecinos del mismo pueblo. Los hombres acabaron confesándolo tras un largo tiempo negando todo. En 1918 se les condena a 18 años de cárcel y pena de muerte. Sin embargo se beneficiaron de dos indultos materializados para ellos en 1925. En 1926 el hombre desaparecido dio señales de vida, el párroco de Trejuncos necesitaba su partida de nacimiento para casarle. Los dos hombres eran inocentes, mientras que el desaparecido tan sólo había abandonado a su familia. No fueron indemnizados. La dictadura de Miguel Primo de Rivera comenzó en 1923. Por otra parte, aunque la guardia civil fue tristemente famosa por su gran apoyo a la dictadura de Franco (1936-1975, si se cuenta el periodo del territorio que controló durante la guerra civil, 1939-1975 si se cuenta sin la guerra), lo cierto es que durante la guerra civil buena parte de ellos eran partidarios de la República, y muchos reconvertidos en guardias de asalto.
Sobre el cabaret aquí. Sobre la Historia del cine alemán aquí. Sobre la Historia de Hollywood y el cine en general aquí. Sobre la trayectoria de Hitler con Alemania aquí. Sobre el Crimen de Cuenca aquí.
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miércoles, febrero 06, 2008

NOTICIA 400ª DESDE EL BAR: LOS '30 DE HOICHI Y SARAY

10 de Mayo de 1979

Querida Quiros.

He estado buscándote la dirección de Frank Mayall para dártela como te dije en la anterior carta. La encontré dentro de una carpeta que guardo con viejas postales. Si te digo la verdad me vino muy bien encontrarla, porque me animó a buscar su número de teléfono y le llamé. Tan sólo hace cuatro años que no nos vemos y parece que no lo hiciésemos desde la crisis de los misiles de Cuba. La desgana es una mala consejera en la amistad. A él también le ha gustado la idea de colaborar contigo para que escribas ese libro de historias de los años treinta a través de las vivencias de los reporteros que por entonces los vivimos y cubrimos con nuestras informaciones. Te adjunto una tarjeta con sus referencias. Lástima que ya no vivan gente como Robert Capa o Hemingway, yo no les conocí, pero tal vez te hubieran concedido una entrevista. Mayall, a juzgar por su voz, sigue aparentando no haber envejecido. Es como si fuera un Dorian Grey. De hecho cuando le conocí no sabía si tratarle de igual a igual como periodista o limpiarle los mocos. Aunque también tuve otra sensación al conocerle, era un chico gris. Aún me dura esa sensación. Hay algo oscuro en él, aunque sea de confianza. Debe ser su pasado.

Cuando yo le conocí, él aún no era reportero internacional. Era un periodista de un periódico de Chicago, logró ser reportero internacional cuando vino a combatir en España al estallar la guerra civil en 1936 y empezó a mandar crónicas a su periódico de forma inesperada para su editor. Pero como te cuento, querida Quiros, yo le conocí antes. Mi diario, “El Amanecer”, decidió mandarme fuera de Madrid y de España entre mediados de Octubre de 1934 y Abril de 1935. Me enviaron de corresponsal a Estados Unidos de América. Fue en ese periodo que conocí a Mayall en Chicago. Él no era de Chicago, era de New York, pero su familia se arruinó con el Crac de Wall Street en 1929. Su padre, inversor, se suicidó desde un rascacielos. Mayall se trasladó a Chicago al acabar su carrera universitaria en 1933. Era jovencísimo, pero un editor de periódicos antiguo amigo de su padre le dio trabajo por respeto a su difunto amigo. De ese modo le conocí cuando yo llegué a Chicago en Noviembre de 1934 para escribir sobre historias de gángsteres que pudieran interesar en España. Por supuesto él no se encargaba de esos temas. Mi diario colaboraba con el suyo en asuntos de prensa internacional, le conocí en los pasillos de la redacción. El “niño” no paraba de rondar a todas las secretarias de la oficina, la verdad es que era muy apuesto, pero era un crío. Con todo alguna chica se dejaba caer con él, lo sé porque de noche salimos juntos más de una vez por locales prohibidos con música jazz, alcohol, mujeres y la cercanía de algún mafioso. A eso el diario lo llamaba “periodismo de investigación”, aunque yo a menudo lo llamaba “mis juergas con Frank”. Fue en uno de los bares a los que me llevó Mayall que conocí a Hoichi.

Hoichi era norteamericano, pero sus raíces eran japonesas. Era un buen tipo, lástima que durante la Segunda Guerra Mundial fuera confinado por un tiempo en un campo de fútbol, como tantos otros americanos de su mismo origen étnico. Era una especie de mecenas artístico, aunque él también pintaba algún cuadro. Por entonces estaba algo obsesionado con el “regionalismo”, del que su artista más admirado era Grant Wood. Era una persona muy culta, aunque bebiese gran cantidad de whisky “Johnie Walker”. Un día fui con él al Instituto de Arte de Chicago. Quería enseñarme el que él consideraba el mejor cuadro de Wood, “Gótico americano”. Era el retrato de una pareja de granjeros americanos. El hombre era mayor, mientras la mujer era joven. No sé si Wood pintó a un padre y su hija, o a un hombre y su esposa. La verdad es que conocí en América a algunas personas con costumbres religiosas tan cerradas que no me hubiera extrañado que Wood hubiera retratado el incesto y no a unos granjeros. Aunque Wood era uno de los grandes defensores del “regionalismo” y tal vez sólo quería homenajear a la clase agraria norteamericana tan malparada por la crisis económica. Tienes que saber, querida Quiros, que prácticamente todo el campo americano se arruinó y montones de granjeros tuvieron que abandonar su hogar para marcharse a las ciudades en busca de trabajo. Lo único que encontró la mayoría fue el desempleo y largas colas esperando comida de la beneficencia. Montones de mendigos andaban por las calles. Era natural que la violencia o la simpatía de algunos estratos sociales por los mafiosos se dieran en aquella sociedad enferma. Probablemente eran los jefes mafiosos los que más actos populistas hacían para ganarse el respeto de los más desfavorecidos. Te mando una postal con el dibujo del cuadro.

Hoichi estaba emparejado con una española. Me alegró gratamente encontrar alguien de mi país tan lejos. Lo supe cuando me invitó a comer en su apartamento, ella era la que cocinaba. La verdad es que era el prototipo de mujer que estaba despertando en España, pero no el prototipo de mujer española que aún perduraba y que Franco se encargó que permaneciera. Se llamaba Saray. Era catalana, de Mataró, tendría unos 23 años. Su familia se trasladó a Barcelona en 1930, el final de la dictadura de Primo de Rivera les había afectado. Su padre, un arquitecto modernista venido a menos, quería casarla con el propietario de una tienda de confecciones, pero ella se negaba a casarse con nadie, menos aún fuera de su voluntad. Por eso se fugó de la casa paterna el 14 de Abril de 1931, el día del advenimiento de la República. Nunca la oí decir una palabra de cómo se ganó la vida durante el tiempo que tuvo que empezar desde la nada en Barcelona, aunque tengo una triste duda. Sí que hablaba mucho de sus amistades a partir de 1932 con mujeres de asociaciones que posteriormente crearían el Grupo Cultural Femenino, que después sería la asociación “Mujeres Libres”. Vivió con ellas y adquirió gran cantidad de ideas de libertad e igualdad. Ellas se encargaron de darla instrucción más allá de la que recibió en el colegio, limitada a enseñarla a leer y a escribir para centrarse en la enseñanza de la costura o la cocina. La República, querida Quiros, fue la revolución de la educación. A todos les extendieron la cultura, y luego Franco extendió las pistolas sobre los cultos. Sea como sea, querida Quiros, ella había interiorizado las ideas de Mujeres Libres de tal modo que, si hubiera sido su decisión, hubiera podido ser fácilmente una jovencísima política o sindicalista. Lo primero que me preguntó fue acerca de qué había ocurrido con Clara Campoamor y con Federica Montseny tras lo de Octubre. Estuvimos hablando sobre ellas largo rato, dejando a Hoichi que pintara a gusto un lienzo que tenía a medias de un campo agostado.

Cierro ya esta carta, querida Quiros, creo que hoy te he contado muchas cosas. Te mando un abrazo y, ¿por qué no? Un beso.

DLP



[Personajes históricos: Grant Wood fue un pintor norteamericano representante de la corriente pictórica propia de USA llamada “regionalismo”. Su cuadro más importante fue “Gótico Americano”, pintado en 1930 y expuesto en el Instituto de Artes de Chicago. Durante la Gran Depresión quiso ayudar a otros artistas fundando una ciudad para ellos cerca de su ciudad natal, la Colonia del Arte Ciudad de la Piedra, en Iowa. Murió siendo profesor universitario de arte con 51 años en 1942.
La Gran Depresión fue provocada por el Crac de la Bolsa de New York en 1929, afectó a todo el planeta y provocó dictaduras y la Segunda Guerra Mundial. Muy básicamente el origen se produjo cuando una empresa grande era propietaria de otra mediana que era propietaria de otra pequeña. La pequeña empresa se arruinó al desacelerarse la economía por una tremenda crisis agraria que arruinó a los consumidores del campo. De ese modo la pequeña empresa no pagó a la mediana y esta no pago a la grande, que eran en realidad propiedad todas ellas de las mismas corporaciones empresariales. Hubo otros factores, pero esos son los básicos. El paro y el hambre aumentó sobre manera y con ellos la vagancia, la mendicidad, la delincuencia y la mafia (esta última había vivido una edad de oro en Chicago en los años 1920’ con la prohibición de la venta y consumo de alcohol). Por otro lado, numerosos empresarios e inversores optaron por el suicidio. Roosevelt, presidente demócrata, logró el gobierno en 1932 e inició un plan económico ambiciosos que logró acabar con la crisis a lo largo de los años treinta, pero de modo total cuando alcanzó literalmente el pleno empleo a partir de 1941 a causa de la Segunda Guerra Mundial (los japoneses invadieron Pearl Harbor aquel año).
A comienzos de Octubre de 1934 se produjo una huelga revolucionaria en España que fue sofocada tras varios días por medio de ejército. El gobierno, presidido por Alejandro Lerroux, bajo la presidencia de la República de Alcalá-Zamora, era de talante conservador y decidió crear una desproporcionada represión. Mientras Alcalá-Zamora condecoraba a un general que optó por la negociación con los huelguistas, Lerroux, con Gil Robles, aplaudía el uso de los cañones de Franco para el mismo fin en Asturias. Montones de personas de izquierdas fueron encarceladas, algunas ejecutadas, incluidos algunos líderes políticos que nada habían tenido que ver de modo directo ni indirecto. Un gobierno apoyado casi prácticamente en la libertad de los partidos conservadores y la persecución o demonización de los líderes de izquierda se tambaleaba, por ello Alcalá-Zamora insistió en dar una amnistía general. Lerroux aceptó el 30 de Marzo de 1935, con vistas a las elecciones legislativas de Febrero de 1936 y a disgusto de la CEDA, sus aliados en el gobierno.
La asociación Mujeres Libres era una asociación anarquista compuesta por mujeres que creían en la igualdad de sexos sin que un sexo estuviera por encima del otro. Fue fundada durante la guerra en 1937, con antecedentes en el Grupo Cultural Femenino en 1934. Reclamaban los mismos tratos y consideraciones que un hombre en la sociedad, sin negar a la vez su femineidad ni sus aptitudes propias de mujer. Tuvieron cierta participación sindical y política, dentro del anarquismo, y diversas publicaciones. Ayudaron en la renovación cultural del país, imbuido en Misiones Pedagógicas, experiencias en el Instituto Libre de Enseñanza, revalorización de las escuelas y de la pedagogía, nuevas leyes educativas, la compañía La Barraca, etcétera. El propio doctor Gregorio Marañón dio un gran apoyo al feminismo español al escribir un libro sobre la igualdad de hombres y mujeres desde lo moral y lo médico, estando las diferencias sólo en aspectos físicos. Algunas mujeres se destacaron en la vida pública española como Nelken, política del socialdemócrata PSOE, Federica Montseny, militante anarquista de CNT que llegó a ser la primera ministra española durante la guerra civil, o Clara Campoamor, que fue la primera diputada de España, militante del PSOE. Campoamor defendió al proclamarse la República en 1931 el voto universal no censitario e igual para hombre y mujer (a diferencia décadas atrás de la escritora Pardo Bazán, que sólo defendía el voto para hombre y mujer con carácter censitario, esto es: para las clases más adineradas). España se transformó en el segundo país de Europa donde la mujer tenía derecho a voto.
Amelia Earhart voló por primera vez de Hawaii a California en Enero de 1935.

Sobre Grant Wood aquí. Sobre "American Gothic" aquí. Sobre las vanguardias artísticas del siglo XX aquí. Sobre la Gran Depresión de los años treinta aquí. Sobre el feminismo aquí. Sobre el feminismo en España aquí. Sobre Clara Campoamor aquí.Sobre Federica Montseny aquí. Sobre Mujeres Libres aquí. Sobre la Revolución de Octubre de 1934 aquí.]

martes, febrero 05, 2008

NOTICIA 399ª DESDE EL BAR: LOS '30 DE FLE

28 de Abril de 1979

Querida Quiros:

No he querido dejarte mucho tiempo sin las contestaciones que me pedías y por eso te mando tan pronto esta segunda carta. He estado pensando sobre la hipotética historia que te conté la última vez sobre aquella Aloia que los japoneses quisieron hacer pasar por Amelia Earhart y mi mente ha estado ocupada pensando en la Segunda Guerra Mundial, más que en mi trayectoria en los años treinta sobre los que estabas interesada para ese libro. Por cierto que no te agradecí que te hayas interesado en mi historia periodística para escribir ese libro de relatos de corresponsales en los años oscuros del periodo de entreguerras. Me siento muy halagado, y no sé si es que cuando vivimos juntos en México te engatusaron mis historias o te engatusó nuestro pasado trato. Con todo, creo que aún podrías contactar con otros periodistas de entonces que podrían contarte bastantes cosas más interesantes, como Frank Mayall, creo que aún tengo su dirección, ya te la enviaré.

Aunque sé que ahora vives con Eric, del que esperas un hijo, permíteme decirte que espero que no saques tus uñas de gata si, como el viejo gallo que estoy hecho, te digo que recordando historias de la Segunda Guerra Mundial me vino al recuerdo una extraña mujer que conocí a finales de 1939 llamada Fle. Pero fuera de bromas ligeras, quizá te interese saber sobre las circunstancias en las que me la encontré.

Yo había logrado salir de Argelès-Sur-Mer gracias a que pude demostrar que era un reportero del diario “El Amanecer”, no por mis acreditaciones, que no pude llevar conmigo en mi paso por los níveos Pirineos meses antes, sino por tener la suerte de ser reconocido por algunas autoridades francesas locales. Creo que sin la ayuda de esos funcionarios hubiera acabado entregado a los NAZIS y llevado a Mauthausen, si es que antes los franceses no hubieran decidido que me muriera de frío o construyendo trincheras y búnkeres en primera línea de fuego en la línea Maginot. Salí de allí en Agosto de 1939, un mes antes del comienzo oficial del conflicto mundial, cuando los alemanes invadieron Polonia. Me dirigí a Toulouse y de allí a París. En París pude lograr un pasaje para un avión que iba a Inglaterra por medio de algunos exiliados del Partido Obrero de Unificación Marxista que se vieron forzados a abandonar España a finales de 1938. Fue justamente en el tren que iba a la estación Victoria de Londres cuando conocí a Fle.

Fle tenía el pelo corto y negro, casi como un chico. Vestía como las mujeres vanguardistas francesas, no como una joven británica. Llevaba un jersey de lana negra, una boina, unos pantalones caquis… Ahora no llamaría la atención, pero por entonces eso desvelaba de ella toda una personalidad. Tenía un acento puramente británico, aunque algo extraño, exótico quizá. La encontré leyendo un libro de matemáticas en el compartimento del coche del tren donde yo iba a viajar. El tren estaba repleto de gente pero había logrado apañármelas para viajar con un poco de desahogo de espacio. Me apetecía descansar algo, sólo hacía entre quince y veinte días que había salido de aquel lugar de hacinamiento donde nos metieron los franceses.

Al principio nos saludamos fríamente, pero tras tener que dejar mi maleta por encima de su cabeza en un estante, ella me sonrió y me preguntó mirándome a los ojos, con cierto brillo, he de reconocer que lo recuerdo por lo mucho que me agradó, si me gustaban las matemáticas. Le contesté que no eran mi fuerte, aunque podíamos hablar de economía. Ella volvió a sonreír y se interesó por mi acento español. Creo que estuvimos hablando bastante tiempo de la guerra de España, de Azaña y de Franco. Poco a poco se fue creando un cierto clima de confianza que dio pie a que me hablara con rienda suelta sobre las matemáticas. Era su pasión indudable. Yo la dejaba hablar porque, aunque no entendía mucho lo que me decía, era agradable. Tenía una extraña teoría sobre que la mente era parte de la materia y por tanto se podía traducir y leer en términos matemáticos. Creo que estaba investigando un modo por el cual cualquier pensamiento, cualquier frase, pudiese ser escrita con términos numéricos. A mí me recordaba a un H.G. Wells o un Julio Verne, pero la dejaba hablar. Era francamente agradable, aunque no llegaba a comprender cómo la conversación sobre la perdida guerra en España había acabado en aquella conversación matemática entre metafísica y de ciencia ficción.

Al llegar a la estación Victoria ella me invitó a viajar con ella a una mansión campestre puramente británica, Wrestlee Park. Querida Quiros, hay confianza suficiente entre nosotros, y ya tengo una edad como para no sonrojarme, como para decirte que llevaba tanto tiempo sin compañía femenina que no me lo pensé mucho para aceptar la invitación. En Wrestlee Park había lo que ella llamó una reunión de matemáticos y ajedrecistas muy conocidos. Era sin duda un lugar encantador, con su enorme jardín y su estanque, para realizar conferencias.

Sin embargo perdí de vista a Fle casi inmediatamente al llegar. La perdí. Me alojaron en una habitación por unos días y me presentaron a varias personas. Entre ellas un hombre de pelo cano al que recordaba de la estación Victoria, ya que tropecé con él y casi le hago caer su maleta de madera con un escudo militar francés, tal vez estuviese retirado del servicio. No era el único militar, también encontré allí al coronel Alistair Denniston, con el que hacía años tuve un encuentro. La verdad es que conocí a tanta gente que sólo recuerdo los que más me impactaron. Sé que tenía la sensación de faltar allí Einstein entre tanto matemático y ajedrecista. No sé dónde o cuando realizarían sus conferencias, aunque estaba claro que no llegué en las fechas justas, puesto que cuando abandoné la casa tras una semana aún no había podido asistir a ninguna. Tampoco encontré a Fle, aunque me sorprendió enormemente el parecido físico de un joven de 27 años llamado Alan Turing. Le recuerdo por aquel parecido. De hecho se lo comenté en persona una noche y se rió un tanto para confesarme que Fle era su prima y que por la espalda les habían confundido varias veces. El lugar estaba saturado de toda la flema inglesa posible, aunque me dio el reposo que necesitaba antes de intentar volver a contactar con alguien de “El Amanecer”, el diario había desaparecido a bombazos en Madrid. Regresé a Londres, la guerra había comenzado en Europa y quería ver que podía hacer yo. Abandoné “el barracón X, el de los matemáticos”, como llamaban humorísticamente aquella gente a aquella mansión para sus conferencias.

Yo no lo sabía por entonces, pero hace cuatro años que se han desvelado algunos secretos de la guerra mundial, aquella mansión resultó ser el epicentro del servicio de espionaje británico. Turing había sido pieza clave en desvelar los códigos secretos de la máquina de escribir E. Yo conocí todo aquello en fase embrionaria, pero según avanzó la guerra fue allí donde se instaló uno de los primeros ordenadores computadoras de la Historia. Ocupaba toda una habitación y requería numerosas personas y archivos a su servicio. La máquina podía desvelar la información de Enigma (la máquina de escribir E) en muchas menos horas que el descifrado personal que hasta entonces hacían hasta los propios alemanes. Tal vez le hubiera salido mejor a Göering telefonear a Wrestlee Park para saber las últimas órdenes de Hitler antes de que le pasaran el descifrado sus propios operadores.

No sé si te servirá de algo esta historia, querida Quiros, espero que sí. Por hoy ya te he escrito mucho, así que te dejo pendiente de mi próxima carta. Te mando un cariñoso abrazo.

DLP


[Personajes históricos: Alan Mathison Turing era un inglés matemático muy joven cuando estalló la guerra mundial. Sin embargo, con preocupaciones excéntricas y casi metafísicas sobre la mente humana y su posible traducción matemática, así como su planteamiento en abstracto de todos los planteamientos de lógica, llegó a participar de la invención de las primeras máquinas calculadoras tal como las conocemos hoy día. Eso ocurría a mediados de los años treinta. Por ello fue reclutado por el coronel Denniston, del servicio secreto británico, para participar de las operaciones del Barracón X, que era la mansión de Wrestlee Park. Los alemanes habían estado adaptando en su ejército una máquina de cifrado secreto de uso comercial (inventada en los años 1920’) para lanzar sus mensajes secretos, era la máquina de escribir E, hoy llamada: Enigma. El código Enigma fue guardado como alto secreto por los NAZIS ya que habían hecho los cambios necesarios para ser indescifrable. Muchos oficiales alemanes murieron sólo para que tal máquina no cayera en manos enemigas intacta. Sin embargo, los polacos sospechaban de las intenciones de Hitler desde su ascenso al poder en 1933, por lo que emplearon a todos sus espías para lograr saber qué haría Alemania a cada momento. De este modo en 1934 conocían de la existencia de Enigma y supieron, mediante matemáticos y un delator alemán, de la orden de Hitler para eliminar a las SA por medio de las SS. Según avanzaron los años treinta la inteligencia polaca se puso en contacto con la francesa y colaboraron en intentar descifrar los cada vez más complejos mensajes de Enigma. Cuando los alemanes invadieron los Sudetes en 1938 sólo cometieron el peor error para su derrota a largo plazo, un oficial olvidó destruir del todo una máquina Enigma estropeada en combate. Fue recogida por espías polacos en Checoslovaquia y llevada en secreto a Francia. Esa maquina fue llevada en Agosto de 1939 por un oficial inglés y otro francés a Londres, en el tren del relato. En la estación fue entregada a un alto mando inglés de edad avanzada, pero en activo, que se vistió de civil. Enigma iba dentro de una maleta de madera con un escudo militar francés. El coronel Denniston montó todo el sistema de espionaje en Wrestlee Park para descifrar el código Enigma y a la vez evitar que lo supieran los alemanes. Reclutó a numerosos matemáticos y ajedrecistas famosos, así como a múltiples mujeres archiveras. Hubo mucha gente brillante en todo ello, y murieron varias personas en el secreto. Fue Turing quien logró con sus extrañas ideas resolver lo que decía Enigma, sobre todo tras capturar en secreto una máquina intacta de un submarino alemán atrapado que acabó hundiéndose. Aunque los ingleses lograron leer los mensajes como si leyeran un periódico, la operación tardaba bastante tiempo. Cuando en 1941 se aliaron a USA compartieron el secreto y ambos equipos lograron ingeniar un sistema por el cual leerlos a gran velocidad, el ordenador computador. La URSS fue informada sólo indirectamente de la información, pero no de cómo se obtenía, daba igual, Stalin tenía un espía infiltrado en Wrestlee Park. No se supo toda esta historia de Enigma públicamente hasta 1975.
Los logros de Turing, aparte de ser una eminencia matemática del siglo XX, fueron decisivos. Los alemanes nunca supieron que sus códigos ya no eran secretos. Por otra parte, acabada la guerra Turing recibió un mal pago por sus servicios, en 1952 se descubrió que era homosexual en secreto. Fue juzgado por tener relaciones sexuales con Arnold Murria. Los ámbitos científicos le cerraron las puertas. El juez decidió no encarcelarle, pero le condenó a tratarse con estrógenos. El 8 de Junio de 1954 se suicidó mordiendo una manzana con cianuro.
Sobre Alan Turing aquí. Sobre cómo era Enigma aquí. Sobre Turing en referencia a Enigma aquí. Sobre el campo de refugiados (campo de concentración) para españoles Argelès-Sur-Mer aquí.
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domingo, febrero 03, 2008

NOTICIA 398ª DESDE EL BAR: LOS '30 DE ALOIA

Madrid, 21 de Abril de 1979

Querida Quiros:

Voy a cumplir una cantidad suficiente de años como para llamarme a mí mismo mayor, cuando la gente hace tiempo que me trata como a un anciano. Me preguntas en tu última carta muchas cosas sobre mi trabajo periodístico en los años treinta. No puedo negarme a contestarte cada vez que recuerdo como nos conocimos, cuando tú aún eras estudiante de periodismo en aquella Europa que apenas diez años atrás se había inmolado por la barbarie de las ideologías al margen de lo humano. Las fotos que me mandas me hacen ver que sigues siendo tan joven y bella como entonces. Permíteme, eso sí, la licencia de contestarte en varias cartas, pues es mucha la información que me pides y yo sigo tan enamorado de la vida como para no salir a la calle a seguir aprendiendo de ella. Aunque en realidad esto es una débil excusa para mantener esta correspondencia que, de otro modo, sé que no se interrumpirá, pero que me hace imaginarte como sigues atenta a mis historias, como en aquella época, cuando te las contaba en persona mientras tú insistías en mostrarme en tus discos aquella nueva música estadounidense en mi exilio mexicano. ¿Quién iba a decir que el rock iba a ser tan apasionante como las historias que me pides? Ahora me sonrío de mí mismo.

Creo que lo primero que voy a contestarte es acerca de Amelia Earhart y Fred Noonan. Yo no llegué a conocerles en persona, aunque llegué a escribir sobre ella cuando fue la primera persona en volar entre Hawaii y California en 1935, ¿quién diría que décadas después esa hazaña de la aviación serviría para tantos vuelos llenos de turistas que acabarían con parte del encanto de Honolulu?

Earhart fue la segunda persona en sobrevolar el Atlántico Norte sin escalas, y desde luego la primera mujer que lo hizo. Lindberg fue el primero. Ramón Franco sería el primero que volaría sobre el Atlántico Sur. Pero no son los hitos de la aviación los que te interesan. Siempre atraída por los misterios, supongo que en estas épocas llenas de espías de uno y otro bloque lo que deseas recopilar para tu libro, querida Quiros, es sobre el asunto de su desaparición en Junio de 1937.

Como sabrás ocurrió cuando ella se planteó hacer su última proeza antes de retirarse. Quiso ser la primera mujer en sobrevolar todo el planeta, saliendo de Florida para llegar a California con dirección Este. Nunca completó la travesía, pese a que en el intento llegó a lograr ser la primera persona, junto a Noonan, en volar del Mar Rojo a la India. El 29 de Junio, pilotando el Electra, mandó una serie de emisiones de radio al buque norteamericano Itasca hasta que se dejaron de recibir cuando ella sobrevolaba Nukumanu, se cree que en dirección a las islas Howland. El tiempo era malo e interfería la radio, ellos estaban cansados, el combustible les escaseaba… personalmente creo que se hundieron en el mar. Aquellos cuatro millones de dólares que se gastó el presidente Roosevelt en barcos y aeronaves para buscarles no valían de nada, a mi juicio, aunque por entonces pudo haber alguna esperanza.

Claro está que en Junio de 1937 yo estaba ocupado en otras cosas, en Barcelona durante la guerra civil de mi país. Fue en 1948 cuando supe algo de este asunto a través de un marinero australiano que conocí. En contra de mi particular opinión sobre todo esto, él sostenía que Earhart murió, pero no en el mar, sino fusilada por los japoneses tras ser recogida en la isla Gardner. Decía que él mismo lo vio y que incluso llegó a recoger algunos apuntes de ella para George, entre ellos su conmovedora despedida: "Querido George. Te escribo a pocas horas de sobrevolar Nukumanu. El tiempo pasa rápido y la noche lenta, es curioso. Tengo miedo. Pocas sales me quedan ya para mantenerme despierta (...)". Aún tengo el papel donde él dijo escribirme de memoria ese fragmento que tanto le conmovió como para aprendérselo. Al fin y al cabo la había enterrado él.

Earhart y Noonan aterrizaron de emergencia en aquel atolón. Intentaron buscar soluciones sin arriesgarse a perder el tiempo volando en las condiciones que lo hacían. Sin embargo una fragata japonesa les había visto y se dirigieron a ellos. Este marinero, David Smithers, viajaba con ellos. Me temo, por otros detalles de su vida, que debía tratarse de una especie de mercenario o contrabandista del Pacífico. Los japoneses estaban interesados en Earhart, creían de ella que era una espía norteamericana. Al llegar a la isla ellos se creían salvados cuando fueron en realidad apresados, interrogados, desnudados… Smithers dijo que ambos iban a ser subidos a bordo de la fragata cuando Noonan logró escaparse y montar en el Electra. Despegó pero fue derribado por los disparos de los cañones japoneses. Noonan llegó a planear con serios desperfectos en el avión, pero debió hundirse en el mar. La fragata japonesa fue en su busca, pero igualmente nunca le encontraron.

A bordo del barco viajaba otra chica, de nombre Aloia. Ella era semejante a Earhart físicamente. Los servicios de inteligencia japoneses estaban convencidos de las tareas de espionaje americanas y habían planeado capturar a Amelia e introducir a esta doble como agente suyo para usarla en su favor contra China. Amelia Earhart fue fusilada sobre la cubierta y Smithers fue quien procedió a enterrarla al estilo de la marina, arrojando su cuerpo al mar. Sin embargo la desaparición del Electra fue un gran inconveniente a los planes japoneses. Sin él no podían introducir a su particular espía. Aloia les era inservible. Smithers afirmaba que él mismo fue desembarcado en Manchuria con ella y que le perdió la pista cuando la tuvo que llevar personalmente a la presencia de un alto oficial japonés. Este hombre juraba que la mismísima Rosa de Tokio era aquella Aloia, a juzgar por su voz.

Puede que todo eso no fuera más que cuentos de marinero, o historias para hacerse el interesante aquel individuo. Nunca pude confirmar nada. Sigo creyendo que Earhart y Noonan se hundieron con el Electra en el Pacífico. Espero haberte sido útil, o al menos haberte entretenido, querida Quiros. Ya te mandaré otra carta con el resto de historias que te interesan. Cuídate. Te mando un afectivo abrazo de mi parte.

DLP


[Personajes históricos: Earhart fue efectivamente una piloto pionera de la aviación que desapareció en el Pacífico junto a Noonan en 1937. A pesar de que su carrera abrió nuevas posibilidades en la Historia de la aviación, y por tanto de la Humanidad, actualmente es recordada por aquel misterio final de su vida que movilizó a todo el planeta y especialmente a USA (el presidente Roosevelt tuvo gran interés en su rescate). Se han abierto muchas teorías alternativas a su presunta muerte en el mar. La arqueología actual ha descubierto que el Electra llegó a aterrizar en el atolón de Nikamaroro (antigua isla Gardner), lo que ha abierto más vías hipotéticas de su presunta no muerte por accidente aéreo, entre ellas las de ser espía norteamericana en medio de la guerra chino-japonesa (Japón invadió Manchuria y otros lugares de China antes de la fecha oficial del inicio de la guerra mundial), o la de acabar siendo espía japonesa, incluido el ser ella la histórica Rosa de Tokio que retransmitía como occidental favorable a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
Sobre Earhart aquí. Sobre el final de Earhart aquí. Sobre la guerra Chino-japonesa o Sino-Japonesa aquí.]

NOTICIA 397ª DESDE EL BAR: ESTA TARDE EMPIEZA LOS TREINTA

El agente secreto para el espionaje de bares Canichu le informa al Alto Mando que ya he recopilado las cartas acerca de aquellas personas que en los años treinta fueron conocidos en algunos ámbitos con los mismos nombres de algunos de los creadores de los blogs cercanos a este blog, más algún amigo personal. Estos han sido nueve nombres, pendientes para esta tarde de un décimo. Son los siguientes: Chico Gris, Mauricio, Vaho también conocida con el bello nombre de El Beso de los Ausentes, Aloia, Saray, Anna, Hoichi, Juan Cosaco y Fle. Muchos vienen de Diversidad Diacrítica. Queda pendiente de confirmar el nombre de Txingurri.

La idea original trataba de juntarlos a todos en un informe para mostrar los años treinta a través de los personajes que cada una de estas personas fue. Sin embargo, creo que le será más apetecible al Alto Mando del Servicio de Espionaje de Bares que le entregue por partes las cartas que hallé respecto a estas personas. Se tratan de las cartas que escribió un periodista español ya algo viejo en 1979. Entregaré la primera carta esta tarde.

Informo también de mi discrepancia con el agente Un Cuchillo en Tu Espalda acerca de la realidad de esas personas en los años 1930'. Yo no creo que todos hubieran sido campesinos. Los años treinta fueron años de crisis, pero también años de grandes oportunidades y ascensos, sobre todo en España, que se truncaron, de un modo u otro, con diversas guerras de las que la Segunda Guerra Mundial fue el colofón. Pero incluso fuera de España, después de esa enorme guerra, las oportunidades se acrecentaron en las sociedades, sobre todo a partir de los 1950'.

Sin más, un saludo antes de la presentación de la primera carta esta tarde. Que la cerveza acompañe al Alto Mando.

miércoles, enero 30, 2008

NOTICIA 396ª DESDE EL BAR: DE NACARINO, BRIHUEGA, LÓPEZ GARRIDO Y ALGÚN OTRO

Ayer estuve en el salón de actos de la Universidad de Alcalá de Henares, exactamente el del colegio de San Ildefonso ("la Cisneriana"). Acudí con el historiador Julián Vadillo a una conferencia que daba otro historiador, Urbano Brihuega (este de carácter local en Alcalá de Henares, actual profesor y antiguo concejal del partido socialdemócrata PSOE en los 1980'), junto con el Foro de Historiadores del Valle del Henares. Presentaba un libro sobre un personaje histórico local víctima de la represión franquista, Fernando Nacarino. Junto a Brihuega hablaron en la tribuna un miembro del foro de historiadores (creo), el alcalde Bartolomé González (Partido Popular -PP-) y Diego López Garrido (diputado del PSOE muy activo dentro de su partido y que muchos lectores conocerán por los telediarios y discursos suyos, sobre a todo a comienzo de legislatura en 2004).

Nacarino era uno de los miembros del Partido Comunista de España (PCE) que tras la explosión del polvorín de Alcalá en 1947 fue usado como cabeza de turco por la dictadura de Franco (fueron fusiladas 8 personas inocentes y encarceladas, si no recuerdo mal, 80 más). Nacarino vivía hasta el año pasado, yo intenté conocerlo a través de Vadillo en sus dos o tres últimas semanas de vida, aunque no sabíamos que se estaba muriendo. No pudo ser. el libro de Brihuega, me dicen, es en realidad una recopilación de textos que escribió Nacarino y de transcripciones escritas de conversaciones grabadas. El libro, que regalaban en este acto, se podría completar con las memorias del afamado poeta comunista Marcos Ana y, sin duda, con un libro que se publicará el mes que viene (si no falla nada) de Julián Vadillo y Alejandro Remeseiro sobre la explosión del polvorín de Alcalá de Henares en 1947, del que, aunque reconozco que no soy autor (no he hecho tal tarea) me siento un poco parte de él, por cuanto entre finales de 2006 y principios de 2007 estuve recopilando la información en archivos sobre lo que la prensa exiliada y la clandestina dijeron al respecto de esos hechos. Me lo pidió el propio Vadillo como amigo y como favor. Yo estuve encantado e ilusionado de darle esa ayuda, como dije en su día en este blog. Y aunque no sea autor, sí que es cierto que me siento un poquito parte de él.

Sea como sea, y como Mauricio supongo que hablará en su blog de este acto de ayer, me gustaría decir un par de cosas sobre algo que vivencié ayer. Exactamente de lo que dijo López Garrido. Este es un político que ha hecho un gran servicio ideológico al PSOE, tras su abandono de Izquierda Unida. Normalmente me gusta como habla y y suelo estar bastante de acuerdo con lo que dice, no siempre del todo, pero sí muy de acuerdo. Ayer le conocí en persona cuando tras el acto fui a que Brihuega me firmara el libro, al estar al lado él, pues también se lo di a firmar e incluso estuvimos hablando, bajo la mirada de sus guardaespaldas, unos minutos. Hubo un par de cosas que no me terminaron de convencer ayer de su intervención. Así por ejemplo no se comprende porqué fue invitado cuando ni siquiera conocía el capítulo de Historia local del que fue protagonista Nacarino. Pero supongo que estamos en épocas electorales y copar la agenda de actos públicos es lo que manda.

De mi conversación privada con él me la reservo, aunque supongo que muy diplomáticamente me llamó calvo al inicio de la conversación, ya que dijo que me había estado observando porque le llamó la atención mi atención y juventud en estos actos, y aunque Vadillo, Mauricio, Alejandro Remeseiro y otras personas presentes son de mi edad, añadió que a mí me vio particularmente porque soy fácil de distinguir, mirando hacia mi cabeza... Pelo largo y entradas en la frente... Creo que me llamó o calvo o greñudo. Pero bueno, no se lo tomo a mal. Así conocí hace años a un buen amigo personal por la calle, Luís Martín, eso es otra historia. La dedicatoria suya en el libro me pareció bienintencionada, pero no muy sincera, ya que sin conocerme me llamaba "gran historiador", bueno, estoy licenciado en Historia, y he ayudado a algún amigo en alguna investigación, me gusta hablar de Historia y difundirla... pero historiador, historiador... tengo mis dudas. Gran historiador es Vadillo, u otro amigo, Pepper... yo soy otra cosa, me temo.

A lo que vamos. López Garrido hizo un discurso que demostraba haber preparado el tema a la vez que dejaba ver claramente que no conocía de antes el mismo, llegó a confesarlo de entrada. Incluso creía que Nacarino estaba vivo. tuvo un buen discurso, pero hubo al menos dos puntos que no me convencieron esta vez, por mucho que sus discursos me parecen de los mejores en la política española actual, le admiro en cierto modo en ese sentido. Por una parte habló del obligado 2 de Mayo de 1808 (se cumplen 200 años) haciendo una comparación con el comienzo de la guerra civil en 1936. Hay que salvar las distancias, pero en general discrepo en que aquel 2 de Mayo no fue el inicio de una guerra de independencia de todos los españoles unidos contra el invasor francés, como dijo y como se ve en las campañas publicitarias de televisión este año. Fue el inicio de una guerra así, a la par que el inicio de una guerra civil entre españoles que apoyaron la monarquía absoluta de Fernando VII y una monarquía constitucional de José I Bonaparte, aparte de aquella facción que defendió a Fernando VII pero con una constitución hecha en Cádiz en 1812, sin citar también el inicio de guerras en los territorios españoles en América por su propia independecia (todo empezó en esas fechas en Venezuela, con Miranda). Y si no ¿de qué iban a existir tras 1814 los españoles exiliados, los fusilados, los encarcelados y las guerras en América? Pero, por otra parte, también habló de las amnistías en la Transición (de fondo se sobreentendía que podría estar hablando de un futuro proceso de paz con ETA), citando que sólo la dictadura torturaba a los presos... cuando hay casos durante la actual Monarquía Parlamentaria que no quedan claros acerca de si hubo torturas en las comisarias de policía (hay casos denunciados por inmigrantes y por miembros de ETA, o bien el caso que ERC airea estos días sobre un joven de Terra Lliure muerto por una paliza policial en los finales 1970'). Del mismo modo, le era inevitable vender en clave electoral las excelencias de la Ley de Memoria Histórica, y la vendió como si ella fuese la que hizo posible el libro de Brihuega sobre Nacarino, cuando este hubiera salido con o sin esa ley. Dudo mucho que el gobierno haya dado dinero alguno para llevar a cabo tal recuperación... porque desde mi propia experiencia sé que no se da y que no hay más trabajo para los historiadores, sino menos o igual que antes... y al mismo precio: sin sueldo y sin contrato, todo por altruísmo y afán historiador y pedagógico.

Y sé que me prolongo mucho en este post, pero me parecía interesante comentarlo, tras haber comentado en otras ocasiones (no siempre) otros encuentros míos con personas muy reconocidas socialmente (como Rigoberta Menchú, por ejemplo). Al acabar el acto fui a tomar algo y acabé por la noche en La Vaca Flaca, no para trabajar, sino para beber. Allí había un tirador de arco y la productora de televisión. Hablábamos sobre López Garrido cuando se enzarzaron entre ellos en una discusión acerca de cual era la afinidad política del otro... cuando en realidad, creyéndose contrarios al discrepar entre ellos en algunas cosas, descubrieron que eran de un mismo partido de izquierdas. A lo que el chico apostilló para dar un poco de humor a tan cortante final de discusión que él, eso sí, no había comido conejo en Navidad aunque lo dijese el Ministro Solbes. Me pareció de una idioted total, porque sin ser yo del PSOE (ya he dicho de mi afinidad y simpatía por el anarquismo entendido al estilo del POUM o de García Oliver en los 1930', o sea con partido obrero participando desde dentro del sistema para cambiar el sistema) comprendía que Solbes (aunque creo que no fue exactamente él quien lo dijo) dijo una recomendación general por el costo de la vida en Navidad, y no una directiva de partido a obedecer como si esto fuera la Unión Soviética. Que ambos lo entendieran así al expresar que se habían negado a comer conejo en Navidad, me pareció que entendían muy mal a un partido al que decían sentirse afines. Aunque ambos no eran exactamente del PSOE. Sí que es cierto que el acusarse el uno al otro de contrario político hasta descubrir que eran del mismo partido no me invitó a nada más que a beber mi cerveza y hablar con el Vaquero y con Adrián (un rumano padre de familia de unos 40 años) sobre lo que Pink Floyd significaba de esperanza para los europeos del Este como himno no oficial de la caída del muro de Berlín en 1989.

En fin, que estamos casi a un mes de las elecciones... que la cerveza os acompañe.

lunes, enero 28, 2008

NOTICIA 395ª DESDE EL BAR: JOHNSON, CRAVAN Y YO

Jack Johnson fue alguien muy importante hace exactamente 100 años, bueno, en Agosto hará 100 años. Era un boxeador norteamericano de raza negra entre finales del siglo XIX y principios XX. La verdad es que recurrió a un deporte por el que muchos blancos pagaban y que a muchos negros les recordaba a la humillación de los tiempos de la esclavitud, pero al cual recurrían porque les daba prestigio social y dinero. No todos los negros lo veían así, hubo quien realmente era boxeador por algo más que las necesidades económicas o sociales. Johnson necesitaba dinero.
Empezó con peleas ilegales (había leyes antiboxeo en Estados Unidos de América (USA) a comienzos del siglo XX), con peleas en ambientes de hampa (tipo la película "Gangs of New York", de Scorsese) y peleas de barrio que más o menos entraban en los circuítos de competición. En los primeros años del siglo XX logró ser campeón mundial del boxeo de la raza negra (existía segregación, sobre todo en USA). Pero en un determinado momento de su carrera pudo competir contra gente de raza blanca. De tal manera que logró derrotar a algunos campeones blancos importantes, lo que le permitió combatir por el título mundial de los pesos pesados de boxeo. En Agosto de 1908, en Australia, ganó el combate que le transformó en el primer negro campeón mundial de boxeo en una competición sin segregación racial. Y logró otro hito, mantuvo el título imbatido hasta 1915, forzando a crear la expresión: "la gran esperanza blanca", que era la esperanza de que apareciera un blanco capaz de devolver el título a alguien de esta raza. En torno a Johnson se crearon múltiples leyendas, canciones (a favor y en contra), poemas... Hasta el escritor comunista Jack London animó a un boxeador blanco a arrebatarle el título a Johnson.

Este gran boxeador de todas las épocas, eclipsado hoy día su nombre por los de Mohamed Alí, Joe Louis y otros, llegó a combatir en España en 1916. El combate fue en Barcelona contra Arthur Cravan. Cravan era un curioso boxeador, ya que también era poeta dadaísta de la Europa del modernismo más bohemio. Cravan desapareció tiempo después en el Golfo de México rumbo a Argentina, en 1918. Nadie sabe muy bien cómo fue el resto de su vida fuera de esa bohemia dadá y del boxeo. No se sabe si murió o si desapareció voluntariamente para evitar un matrimonio dentro de una vida que había empezado a ser convencional, o si bien se suicidó.

Un cliente habitual de La Vaca Flaca me diagnosticó cuál sería mi trabajo ideal, y os aseguro que no acertaríais cuál dijo. Pero supongo que lo dijo dado que mi vida es un eterno combate entre el boxeador y el poeta. Un Johnson versus Cravan. O quizá un Cravan versus Cravan, como el título de uno de las obras sobre la vida de Cravan.

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¡Hie!

¿Qué alma disputará mi cuerpo?

Oigo la música:

¿Me arrastrará?

Me gusta tanto el baile

Y las locuras físicas

Que siento con evidencia

Que, de haber sido jovencita,

Habría acabado mal.

Pero desde que estoy sumergido

En la lectura de esta revista ilustrada

Juraría no haber visto en mi vida

Fotografías tan maravillosas:

El océano perezoso meneando las chimeneas,

Veo en el puerto, sobre el puente de los vapores,

Entre mercancías imprecisas,

Mezclarse los chóferes con los marineros;

Cuerpos lisos como máquinas,

Mil objetos de la China,

Las modas y los inventos;

Luego, dispuestos a atravesar la ciudad,

En la suavidad de los automóviles,

Los poetas y los boxeadores.

¿Cuál es esta noche mi error?

¿Qué entre tanta tristeza

Todo me parece bello?

El dinero que es real,

La paz, las vastas empresas,

Los autobuses y las tumbas;

Los campos, el deporte, las queridas,

Hasta la vida inimitable de los hoteles.

Quisiera estar en Viena y en Calcuta.

Tomar todos los trenes y todos lo navíos,

Fornicar con todas las mujeres y engullir todos los platos.

Mundano, químico, puta, borracho, músico, obrero, pintor, acróbata, actor;

Viejo, niño, estafador, granuja, ángel y juerguista; millonario, burgués, cactus, jirafa o cuervo;

Cobarde, héroe, negro, mono, Don Juan, rufián, lord, campesino, cazador, industrial,

Fauna y flora:

¡Soy todas las cosas, todos lo hombres y todos los animales!

¿Qué hacer?

Probaré con el aire libre,

¡Quizás ahí podría prescindir

De mi funesta pluralidad!

Y mientras la luna

Más allá de los castaños,

Unce sus lebreles,

E, igual que un caleidoscopio

Mis abstracciones

Elaboran las variaciones

De los acordes

De mi cuerpo,

Que mis dedos pegados

A la delicia de mis llaves

Absorben frescos síncopes,

Bajo mociones inmortales

Mis tirantes vibran;

Y, peatón ideal

Del Palacio Real,

Me embriago de candor

Incluso con los malos olores.

Repleto de una mezcla De elefante y de ángel,

Lector mío, paseo bajo la luna

Tu futura no fortuna, Armada con tanta álgebra

Que, sin deseos sensuales,

Entreveo, fumadero del beso,

Coño, mamada, agua, África y descanso fúnebre,

Detrás de los estores ya tranquilos,

La calma de los burdeles.

Bálsamo, ¡oh mi razón!

Todo París es atroz y yo odio mi casa.

Los cafés ya están oscuros.

Sólo queda, ¡oh mis histerias!

Los claros establos

De los urinarios.

Ya no puedo seguir quedándome fuera.

Esta es tu cama; sé tonto y duerme.

Pero, último inquilino

Que se rasca tristemente los pies,

Y, aunque cayendo a medias,

Si yo oyese sobre la tierra

Retumbar las locomotoras,

¡Cuán atentas podrían volverse mis almas!

Arthur Cravan