Estoy buscando algo, me dije en medio del estado de duermevela. Hay alguien fuera.
Fuera éstaba el televisor proyectandome su luz en medio de la penumbra del salón en el atardecer, proyectándome sus imagenes directas hacia mi refugio entre las mantas del sofá.
Creo que hay alguien fuera, me dije, pero, no sé.
El televisor mostraba una película de una politoxicómana que estaba ingresada en una clínica de desintoxicación. El televisor me miraba desde fuera.
Sí, hay alguien fuera, me dije, oigo gritos.
Abrí los ojos justo cuando el televisor me enseñaba la escena de la toxicómana gritando desesperada en su habitación porque su compañera de cuarto había tenido un bajón y se había inyectado una sobredosis de algo. Murió.
Se me escapó una lágrima, luego otra... y me levanté para ir a la cocina a cocinarme unas croquetas para la cena. Por el pasillo acaricié a mi gata, luego paré en mi habitación y me puse un disco, Pearl Jam, "vitalogy". El televisor apagó sus ojos y dejó de observarme y proyectarme aquella película.
Me había despertado.
Ahora voy a penetrar en la noche, una noche más. La gata recogió la lágrima por aquella imagen en mi despertar, me maulló y me miró a los ojos. "Está bien, gata, vamos a hacer esas croquetas", le dije. Y se complació con Pearl Jam.
Fuera éstaba el televisor proyectandome su luz en medio de la penumbra del salón en el atardecer, proyectándome sus imagenes directas hacia mi refugio entre las mantas del sofá.
Creo que hay alguien fuera, me dije, pero, no sé.
El televisor mostraba una película de una politoxicómana que estaba ingresada en una clínica de desintoxicación. El televisor me miraba desde fuera.
Sí, hay alguien fuera, me dije, oigo gritos.
Abrí los ojos justo cuando el televisor me enseñaba la escena de la toxicómana gritando desesperada en su habitación porque su compañera de cuarto había tenido un bajón y se había inyectado una sobredosis de algo. Murió.
Se me escapó una lágrima, luego otra... y me levanté para ir a la cocina a cocinarme unas croquetas para la cena. Por el pasillo acaricié a mi gata, luego paré en mi habitación y me puse un disco, Pearl Jam, "vitalogy". El televisor apagó sus ojos y dejó de observarme y proyectarme aquella película.
Me había despertado.
Ahora voy a penetrar en la noche, una noche más. La gata recogió la lágrima por aquella imagen en mi despertar, me maulló y me miró a los ojos. "Está bien, gata, vamos a hacer esas croquetas", le dije. Y se complació con Pearl Jam.

