Mostrando entradas con la etiqueta biografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biografía. Mostrar todas las entradas

lunes, junio 22, 2026

NOTICIA 2466ª DESDE EL BAR: SOY ASURBANIPAL, REY DEL MUNDO, REY DE ASIRIA

 

Asurbanipal sabía leer y escribir. No era normal. Lo habitual es que los reyes de Asiria fueran educados para la guerra y el gobierno, pero no para leer y escribir. No estaba destinado a gobernar. Era el hijo menor de Asarhaddón, que había educado para ser rey a su otro hijo, que era el mayor, pero por causas no muy claras el hijo mayor cayó en desgracia ante su padre y le desheredó como sucesor en el trono. Así pues Asubanipal pasó a ser el heredero del trono y pasó de su formación en la escritura y la lectura a una formación militar y de gobierno. Asurbanipal como rey tratará de llevarse bien como hermano y le dará el gobierno de una de las regiones de Asiria, que terminará rebelándose y provocando una terrible guerra civil que agitará todo Oriente Medio en la época y provocará lo que ya entonces se consideró un genocidio ante la represión que hizo con los vencidos en Elam. Una guerra y unos nombres conocidos en el mundo judeocristiano, pues saldrá mencionado en el Antiguo Testamento, y por ello, evidentemente, en el Pentateuco. Los griegos le conocerán como Sardanápalo, y dado que parte de sus conflictos más graves vendrán de esa zona del mundo unos siglos después, equipararán a ese mundo asirio con un mundo de reyes afeminados y violentos, autócratas y déspotas. Sin embargo, todo aquel mundo descendía de culturas que habían formado las primeras civilizaciones de la Historia, entendiendo la Historia como el comienzo de la escritura en las sociedades organizadas. La ciudad de Ur era parte de Asiria, aunque en los tiempos de Asurbanipal había pasado ya muchos siglos desde que aquella ciudad fue el foco del inicio de las civilizaciones. Fue allí donde apareció el primer texto escrito literario y religioso, El Poema de Gilgamesh, escrito en algún momento de los siglos XXVI y XXI antes de Cristo, entre el año 2500 y 2000 antes de Cristo. Asurbanipal gobernó en el siglo VII antes de Cristo, y fue rey de Asiria y, tras el enfrentamiento con su hermano, de Babilonia.

Que Asurbanipal fuera un rey culto fue una ventaja, con él se vivió uno de los momentos de máximo esplendor cultural en Asiria-Babilonia. Antes de que ocurriera el proyecto de la gran biblioteca de Alejandría en Egipto para reunir todos los libros y conocimientos del mundo, él ya lo pensó y lo intentó en su capital, Nínive. La arqueología nos ha rescatado desde el siglo XIX a la actualidad numerosas tablillas escritas con todo tipo de temas, científicos, religiosos, literarios, funerarios, de la vida común, de costumbres sociales, cosmología... Sus relieves son de una calidad apreciable que nada tienen que envidiar a Egipto, Grecia o Roma. Más aún, no sólo afectó a todos los reinos vecinos y al mundo hebreo, no sólo confrontó con los egipcios, influyó a través del comercio a las culturas del Oriente Próximo hasta el punto que parte de sus formas de representar en escultura, incluso de su tradición religiosa, se pasó a Chipre y de ahí al mundo grecorromano... Pero hasta en el Antiguo Testamento se puede rastrear historias sagradas que si se hurga en ellas nos llevan a viejas historias del mundo de Ur, del que derivó todos aquellos reinos que vinieron a dar Asiria. Gilgamesh era un relato que tenían como parte de sus creencias aún habiendo pasado un milenio o más desde que se creó.

Lamentablemente, una parte de esa cultura arqueológica se ha perdido entre bombardeos y saqueos en la Crisis del Golfo Pérsico, o Primera Guerra de Irak (1990-1991) y sus secuelas en años posteriores, la Segunda Guerra de Irak (2003-2011) y la Guerra contra el Estado Islámico (2014-2017), donde el ISIS llegó a destruir algunas de las obras artísticas que hacían referencia a viejos dioses asirios y babilonios.

CaixaForum expone temporalmente en Madrid hasta el 2 de octubre de este año 2026 una exposición que reúne numerosas piezas explicativas de aquel reinado y cultura. La gran mayoría nunca antes habían sido exhibidas en España. Una buena parte han sido cedidas por el Museo Británico. Supongo que yo ya había visto alguna cuando visité Londres en 2002, pero según las cartelas varias eran rescatadas de las anteriores guerras mencionadas, con lo cual mucho no lo había visto. Es indiferente, todo lo recibí como algo nuevo cuando fui a ver la exposición no hace mucho. Merece la pena verla, tanto si te gusta la Historia, como el Arte, como si tienes curiosidad por esos textos, ya que aparecen sus traducciones. 

Increíble labor la del personal que montó los efectos de luces proyectadas sobre los relieves milenarios para recrearnos en color su representación. Muy pedagógico.

Me resultó sorprendente la increíblemente pequeña letra cuneiforme de las tablillas, tal vez objeto de crear presbicias aceleradas en aquellos años entre sus lectores. Pero esos relieves de triadas de dioses y sus mitologías primeras de la Humanidad, el león cazado que al morir parece hacer una reverencia al rey cazador, las guerras cruelmente representadas como si fueran una fotografía de la época y que te hacen pensar que representan los mismos pasajes de los que hablarán diversos libros antiguos, como la propia Biblia, los sellos cilíndricos casi sin desgaste del tiempo, la cabeza felina que recuerda algo a las mayas, aunque es algo imposible, los restos metálicos de mesas y tronos... todo un mundo antiguo digno de ver que nos resulta algo exótico en esta parte del mundo, acostumbrados a exposiciones de piezas romanas, griegas e íberas, a lo más egipcias y algunas americanas precolombinas.

Hay cierta poética hoy día en imágenes que en aquella época tenían un mensaje político, como Asurbanipal cargando sobre su cabeza una espuerta de barro para cocer los primeros ladrillos de un nuevo templo, o los dioses protectores siempre en grupos de tres, a veces portando dagas y martillos. En la cabeza tallada de un hombre poderoso de la época descubrimos que el término magnate viene de estos hombres con gran poder económico en aquel reino, del mismo modo que en otra gran cabeza tallada vemos rasgos más afables y amables que pueden llegar a recordarnos a culturas más al oeste, hacia India.

La exposición se llama Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria, en referencia a un texto de la época.

Alguna idea me ha dado para alguna parte de un texto que quiero retomar y que escribí hace años. Id a verla, es una buena oportunidad. Además, si no conocéis el edificio de CaixaForum es una arquitectura actual sumamente interesante... y que por lo menos este banco nos devuelve  en forma de Cultura algo de las comisiones que pagamos. 

Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, abril 27, 2026

NOTICIA 2453ª DESDE EL BAR: 150 ROSTROS COMPLUTENSES DE LOS SIGLOS XX Y XXI, de MON

Mon ha publicado este mes de abril de 2026 un nuevo libro de ilustraciones de caricatura 150 Rostros complutenses de los siglos XX y XXI. Recoge  numerosos alcalaínos vivos del siglo XX y este XXI que han aportado y aportan a Alcalá de Henares, ya sea desde la Literatura, el Arte, el deporte, la música, la economía, la educación, la religión o la vida social en general. Ha tenido a bien volver a incluirme, estoy incluso en la portada, y me siento muy agradecido y muy honrado. Mon, con estas obras, está sentando las bases de enseñar a la gente de nuestra actualidad que, en el futuro, podrían marcar un rumbo a seguir si alguien desea conocer la vida e Historia social y cultural de la ciudad. Pero sobre todo es un retrato que se fija en el alma de los retratados, especialmente si nos fijamos en determinados detalles, como las miradas. La primera caricatura que me hizo para sus exposiciones de 2024 y 2025 me parecieron una genialidad. Ahora, con la nueva para este libro creo que capta de mí otra parte de mi ser. Genial. Ha sabido desdoblarme tal cual es la realidad. Muchas gracias.

El libro se ha transformado en uno de los libros de cómic e ilustración más vendidos de Amazon este mes de abril, superando incluso a alguno de los grandes autores a niveles nacionales. Sin duda Mon debería estar entre sus propios retratados de gente que aporta a la ciudad.

Saludos y que loa cerveza os acompañe.

sábado, febrero 07, 2026

NOTICIA 2438ª DESDE EL BAR: MANUEL AZAÑA Y LOS ÁRBOLES

Hay  una carta de 1919 escrita por Manuel Azaña desde Francia a un amigo suyo apellidado Vicario donde se indigna grandemente al enterarse que en Alcalá de Henares, su ciudad natal, iban a talar los árboles de una glorieta llamada Bernarda. Escribió: "seria ya demasiada barbaridad y habría que impedirlo a toda costa, con escándalo". La indignación de Azaña, por entonces más literato y periodista que político, se extenderá contra la tala de árboles en el barrio de El Chorrillo. Ya en otros escritos personales, tanto cartas, como diarios y alguna novela, le dolía las numerosas ruinas abandonadas en la ciudad, pero quiero detenerme y poner la atención en este asunto de su indignación por la tala de árboles en los barrios. Una indignación tal que incluso dice que habría que detenerlo a toda costa, con escándalo, lo que se podría entender con manifestaciones o con denuncias públicas en prensa local. Más o menos unos cien años después hubo un movimiento vecinal en defensa de los árboles de la ciudad, talados de manera continua sin reposición desde los tiempos de la alcaldía de Bartolomé González en el comienzo del siglo XXI, y actividad no detenida fuese la tendencia política la que fuera de las que han gobernado desde entonces a la actualidad.

En el actual gobierno municipal pareciera más bien que hay una dejadez en el correcto mantenimiento del arbolado urbano; dejadez, por otra parte, continuadora del anterior consistorio. Apenas hay podas, las ramas se caen a veces, a veces si se cae la rama se tala el árbol, y a veces directamente se cae el árbol, tal como pasó a montones de ellos durante el temporal de nieve de La Filomena en 2021 y tal como ha pasado hace un par de días con las fuertes rachas de viento que han habido con las lluvias.

Supongo que Azaña se indignaría también ya no sólo con la tala de árboles, sino también con la falta de mantenimiento y cuidado. 

No es que Azaña fuera un ecologista, que ya en aquellas épocas existían (y por cierto, en España muchos de ellos lo eran a través de algunas corrientes del anarquismo, igual que naturalistas -nudistas-, vegetarianos y feministas). Aún pudiendo ser que pudiera tener una mentalidad ambiental o de la importancia de la naturaleza, puede que la indignación de Azaña pudiera tener que ver con una concepción de la urbe como algo más amable, con espacios verdes y arbolado, que invitase a la ciudadanía a lugares que no sólo fuesen asfixiantes. Puede quizá que esos lugares tuvieran que ver con algún recuerdo personal, o con una visión de su Alcalá ideal en la que se incluyera el arbolado urbano. 

Sea como sea, sí que es cierto que entre finales del siglo XIX y comienzos del XX el arbolado urbano y los espacios verdes eran algo puesto en valor para crear ciudades amables y lejanas de aquellas que hasta esas fechas hubo donde el humo de las fábricas ennegrecían y deterioraban los barrios más humildes, especialmente. Y las vidas de las personas. Arturo Soria es ejemplo de esa ciudad ideal, por ejemplo en Madrid con el barrio de la  Ciudad Lineal, donde a la vegetación se le sumaba avenidas y calles amplias que, bien orientadas, permitieran airear todo ese humo que también venían de los automóviles. 

Hace un par de días paseando por las calles cercanas a mi casa encontré un árbol que conozco y veo desde que nací caído por el temporal de lluvia y viento fuerte. No había sido podado en mucho tiempo y supongo que el ramaje hizo de vela. Habría que ver el estado de las raíces, pero quizá, con una poda adecuada hubiera podido resistir. Anoche leyendo un artículo sobre Azaña me encontré el fragmento de aquella carta y estuve pensando sobre todo esto. Unas horas antes, cuando aún era de día, en la radio local escuché de unos árboles en un colegio público de Álcalá que se habían caído por el mismo temporal y una persona con algún cargo se quejaba de la falta de mantenimiento por parte del municipio.

miércoles, junio 04, 2025

NOTICA 2391ª DESDE EL BAR: DE CUERPOS Y ALMAS

Estaba leyendo a Epicuro estos días en los que la guerra bulle en un sitio o en otro del mundo. Entre el siglo IV y el III antes de Cristo reflexionó sobre el carácter de la justicia. Lo hacía desde su teoría de la existencia de una partícula invisible al ojo llamada átomo. Él no fue el primer atomista de la Historia, otros pensadores griegos ya habían pensado que debía existir una materia invisible a nuestra vista que, sin embargo permitía la existencia de las cosas materiales, porque nada podía no existir y por tanto incluso lo aparentemente nada era algo. Lo que sí hizo Epicuro acerca del átomo fue perfeccionar la teoría de cual debía ser la función del átomo. Esto sin ser físico, simplemente filósofo, si bien buena parte de su teoría, evidentemente no toda, fue la base para que siglos más tarde realmente se desarrollase la física en torno a los átomos. 

Epicuro reflexionó sobre los movimientos de los átomos, en perpetuo movimiento, decía, pero que eso sólo sería posible si el átomo a la vez tenía otras materias más pequeñas que lo compusieran. No me adentraré más en sus reflexiones sobre los átomos y el atomismo, pues lo que realmente le diferenció más de los anteriores atomistas fue establecer un vínculo entre la existencia de lo material por composición de los átomos y el alma humana, entendiendo por alma humana no sólo lo que animaría y daría sensibilidad a los cuerpos vivos, sino que además le daría pensamientos y emociones que le llevarían a la ética y a la moral. 

Para Epicuro el alma, por fuerza, debía estar compuesta también por átomos aún más finos y ligeros que los átomos de las cosas y cuerpos materiales que podemos ver. Las almas debían poder combinarse de algún modo con los cuerpos vivos, de ahí la necesidad de que unos y otros átomos pudieran encajar y no entrechocar, y si entrechocaban sería para formar una unidad: una vida. La disolución  o separación del alma de los cuerpos significaría el paso a cuerpo inerme de aquel que estaba vivo, pero, a la vez, pensaba él, el alma dejaría de sentir, pues necesitaría un cuerpo para poder sentir, de ahí la necesidad de la materia alma de estar en sintonía con la materia corpórea.

Sin profundizar más en estas reflexiones que tuvo Epicuro, aún más complejas, establece cómo el alma dota a unos u otros cuerpos de unas funciones y formas de ser según las necesidades de cada uno de esos cuerpos. En el caso de los humanos se establecería una inteligencia desarrollada por la especial sensibilidad y emocionalidad que logra alcanzar en estos cuerpos. Aquí diserta sobre los dioses, e incluso sobre si estos influyen en todo esto o no, o si existen o es el orden del Universo. Afirma que, hayan sido los dioses quienes organizan esto o no, toda materia parte de un mismo origen en el Universo, por lo que almas y cuerpos, vivos o inertes, vienen todos de una misma materia.

Pero yo he empezado este artículo sobre el carácter de la justicia según Epicuro. Reflexiona él que en sus épocas se piensa de manera generalizada entre los griegos con conocimientos (no tanto aquellos temerosos de los dioses) que la justicia se produce por miedo de la disolución corpórea, por tanto por la disociación de los átomos de cuerpos y almas, o sea: la muerte, o bien el dolor que sufre el cuerpo si este no muere pero se le somete a mutilaciones y penalidades varias. Así mismo, el que tiende al mal se frena con frecuencia bien por este miedo o bien porque sin llegar a ser un criminal sabe que todo mal que haga él puede hacer considerar a los otros que se le puede devolver y ser tratado igual. Por tanto, la justicia desde un punto de vista atomista en aquellas épocas, sería una maldad, pues se llega a ella bajo la amenaza y el miedo al castigo y al sufrimiento. Sin embargo, aún reconociendo que en bastantes casos las relaciones humanas de justicia o buen trato se daban en parte por esto, él propone otra vía para llegar a la justicia que, aunque parte del atomismo, se distancia de la teoría anteriormente dicha.

Puesto que el alma compuesta por átomos necesita del cuerpo material compuesto por átomos, pues el uno sin el otro no pueden adquirir sensibilidad y sensaciones, la vía de la práctica de la felicidad y la amistad es la más apropiada para lograr esto. Por ello quien práctica sinceramente la amistad y la expande en sus relaciones con los demás, no puede hacer otra cosa que no provocar males y ser justos, o lo más justos posible. Su vía atomista de la justicia no reclama el miedo al castigo o la sanción, si no el goce de la felicidad mediante el ejercicio de la amistad de los unos con los otros.

Sin embargo, a pesar de que Epicuro gozó de muchos seguidores de sus ideas incluso entre las clases populares, en sus épocas los socráticos y platónicos eran mayoría, con sus ideas acerca de vivir en un mundo de ilusiones. Epicuro respondía a esto que, aún si existiera un mundo más real de ideas, nosotros vivimos en un mundo material concreto, por lo que debíamos centrarnos en el mundo concreto para poder alcanzar esa justicia, esa felicidad y la parcela de verdad que nos concierne. Aún así, dice, el no ver o no poder comprobar la existencia de algo, no lo hace inexistente, pues en el mundo material conocido lo que existe lo es por dos razones: porque existe y porque lo que no existe permite que exista, por lo que lo que no existe, por fuerza también existe y es lo que existe que se comporta y es de un modo y no de otro lo que explica el comportamiento y el modo cómo es aquello que para nuestras sensaciones en principio no existe. O en otras palabras, en el caso del átomo, imposible de ver ni de comprobar en el siglo IV-III antes de Cristo, aunque no era algo material tangible, por tanto sería algo inexistente, era algo existente, porque el comportamiento de las cosas que sí son tangibles se explican a partir tanto de lo que se ve en ellas, como de lo que no se ve, pero impide que pueda ser de otro modo. De un olmo nace un olmo, de una persona, otra, de un pez, otro pez, y eso, reflexiona, debe deberse a algo material que lo organiza en el Universo, y ese algo, reflexiona, deben ser los átomos y alguna clase de comportamiento que no puede llegar a entender en todo sus posibilidades, pero que debe existir, que deben tener.

Los tiempos de Epicuro eran cambiantes. Las épocas de mayor poder de los griegos habían pasado. Alejandro Magno y Aristóteles habían creado una nueva forma de entender el mundo desde la política y el pensamiento. Las formas democráticas habían cedido paso a gobiernos autocráticos en forma de los reinos sucesores del Imperio de Alejandrro Magno, y con ellos guerras, tiranías y un alejamiento de los ciudadanos griegos de los centros de poder mediante sus democracias. Un mundo que poco a poco cedía paso a otro nuevo mundo que les iba conquistando, la República Romana. Será entre los romanos del Alto Imperio Romano, unos pocos siglos después, que los epicúreos tendrán un cierto auge y resurgir.

En medio de aquellos tiempos convulsos, de guerras y el auge de gobernantes que deseaban el poder  absoluto a título de rey, que ambicionaban los territorios de los otros, donde más de una persona del común se entregaba a las ideas autocráticas o de nación, Epicuro habló de la felicidad y la amistad de los unos a los otros para alcanzar la justicia.

Las teorías de los átomos no cobraron cuerpo de fuerza en nuestro propio mundo tangible y material hasta que algo más de dos mil años después los científicos descubrieron que los átomos existían y responden a pesos, velocidades, formas y comportamientos. 

Nada sabemos aún sobre las almas en relación a los cuerpos.

jueves, marzo 20, 2025

NOTICIA 2380ª DESDE EL BAR: UN COMPLETO DESCONOCIDO

Estas semanas atrás fui al cine a ver A complete unknown (James Mangold, 2024) el segundo día de su estreno. Iba a ir el mismo viernes del estreno, pero me retuvo una amiga que también quería verla, pero no podía ir el viernes. Quien me conoce sabe que desde adolescente soy seguidor de Bob Dylan. Tengo veintiséis de sus discos y aún me quedan muchos por conseguir. Tengo varios libros, dos de ellos de letras bilingües. He escrito sobre él, incluso en esta bitácora varias veces, pero también en otros lugares, revistas. Fui en dos ocasiones a conciertos suyos, uno en Madrid, en el Palacio de los Deportes en 1999, cuando aún tocaba la guitarra eléctrica y tenía por telonero a Andrés Calamaro; el otro en Alcalá de Henares, en el Palacio Arzobispal en 2004, cuando ya sólo tocaba el piano y dejaba todo el protagonismo escénico a su grupo, escondiéndose él en una esquina del escenario y teniendo por teleneros a Amaral. He recitado algunos de sus poemas y algún poema mío tiene algo de dylaniano. He visto algunas películas donde aparece él y otras inspiradas en él. Siempre es interesante verle de pistolero y poniendo banda sonora en Pat Garrett y Billy the Kid (Sam Peckinpah, 1973). Alguna vi en el Cineclub Nebrija hace años, en el Teatro Salón Cervantes, algo en cierto modo experimental, con varios actores y una actriz haciendo de él.

De las películas que se basan en él o que van sobre él destacaría justo las que no dicen que es él ni se publicitaron así, pero que para cualquier seguidor de Dylan resulta muy evidente que el personaje principal es en esencia una parte de él o de su biografía. Una de ellas la vi muy joven, Cruce de caminos (Walter Hill, 1986); la otra la vi en el cine con varios de mis amigos que me pagaron la entrada y que yo no esperaba que fuera sobre él, pero el que conoce su biografía sabe que, sin ser él el protagonista, en esencia es él y sigue su inicio antes de la fama con algunos paralelismos, A propósito de Llewyn Davis (Joel y Ethan Coen, 2013). Es curiosa y poética esa película, donde aparece Dylan tocando en un bar del Soho neoyorkino que también aparece en A complete unknown, pero que en el fondo es un desdoblamiento, porque Llewyn Davis tiene esa esencia y esos paralelismos en su vida antes de la fama, es, además, un típico personaje de una canción de Dylan. Si uno lee el primer y único tomo de su autobiografía (iba a ser una trilogía), yo lo hice, sabe que los Coen prácticamente sacaron su guion de ahí. Para mí, hasta la fecha, esas dos películas en torno a Dylan, pero sin Dylan, son las mejores películas sobre Dylan. Hay que verlas como hay que acercarse a la obra de Dylan, con la mente abierta a la libre interpretación de que no todo es justo lo que se ve o se oye  y a lo poético.

Sigo oyendo la radio mientras trabajo por las mañanas, ahora SER Henares, y ya les he oído comentar varias veces que el nuevo biopic sobre Bob Dylan viene a rastras de un montón de biopics de músicos de rock y de pop que se han estrenado últimamente a raíz del que le hicieron a Freddy Mercury, que no tanto a Queen, Bohemian Rhapsody (Brian Singer, 2018). Aunque es cierto que el género se ha reavivado mucho con esa película, no es cierto que, como se ha dicho o insinuado, el género comience ahí a ser fuerte. En 1993 fue un éxito total Tina (Brian Gibson), sobre Tina Turner. Al año siguiente, 1994, se estrenó Backbeat (Iain Softley), y arrasó en su momento e incluso impulsó junto a los Anthology la venta de discos de los Beatles. Se hicieron bastantes más películas sobre músicos, de las que quizá las más destacables sean Ray (Taylor Hackford, 2004), que yo vi en cine y era sobre Ray Charles, y En la cuerda floja (de James Mangold, 2005), que también vi en el cine, sobre Johnny Cash y que el director es el mismo que el que ha hecho la de Dylan. Es cierto que cuando hicieron la película sobre Queen el género flojeaba, pero no era algo inexistente. A partir de ahí hemos visto películas sobre Elton John, Elvis Presley, Amy Winehouse, ABBA, Led Zeppelin o Édith Piaf, pero antes de la película de Queen en 2018, se había estrenado en 2015 otra película que es de culto, aunque no fue taquillera, llamada Miles Ahead (Don Cheadle), sobre Miles Davis en una de sus etapas más oscuras pero a punto de volver a revolucionar el jazz. Muy buena película.

Sobre A complete Unknown se han vertido muchas esperanzas, pero me temo que en parte es la publicidad y meter dinero en medios de comunicación, y en otra parte la apuesta por Timothée Chamalet, un actor joven que ahora mismo está en pleno apogeo entre las generaciones jóvenes. De hecho cuando yo fui al cine había varios grupos de adolescentes muy jóvenes que dudo mucho que conocieran a Dylan o que hubieran escuchado algún disco completo de Dylan. Creo, sinceramente, que estaban allí por el actor principalmente. Lo que no deja de ser un fenómeno más de la época de nuestros padres o nuestros abuelos, lo de ir al cine por el actor o por la actriz, era algo muy de los años 1970, incluso de los 1980, hacia atrás, aunque nunca se dejó de hacer, porque eso es así. A Chamalet hay que reconocerle una muy buena interpretación, que ha sido muy bien caracterizado y que (oh, sorpresa) canta él y logra imitar la voz y la forma de cantar de Dylan tan bien que, según he leído, cuando a Dylan le enseñaron el resultado dijo que parecía él de joven. En eso Chamalet es impecable.

Sin embargo, a la película le falta algo. Lo siento por todos aquellos que la ponen por las nubes, estoy más cerca de aquellos otros más realistas que, reconociendo el buen papel y lo bien que imita Chamelet a Dylan, notan que la película tiene algo más de cartón que de peso. Prácticamente coleccionan una serie de momentos para poner la excusa de mostrarnos una gran cantidad de canciones, todas dirigidas  a narrar ese momento crucial del rock en el que Dylan se pasó a la guitarra eléctrica y montó un escándalo en el mayor festival de música folk de Estados Unidos... que si uno ve fotos de la época reunía masas de gente, pero que en la película pareciera que son apenas una cincuentena de personas sentadas en sillas, eso, sinceramente, es penoso.

No está bien tampoco que infravaloren a Joan Baez, cuando ella está a la misma altura que Dylan como cantautora en aquella época; o que hagan aparecer a Pete Seeger, que es uno de los míticos del folk, como si fuera poco menos que un panoli sin importancia; o que el organista Al Kooper, otro de los míticos, aquí salga como un flipado atontado. Si en la película de Queen parecía que Mercury tenía la culpa de todo, y el resto de la banda eran santos (fueron los que pusieron el dinero), aquí parece que sólo Dylan es el único genio (que lo es, porque innovó y revolucionó) y que el resto son don nadies. Al que sí respetan es a Woody Guthrie.

Tampoco queda bien que por esa obsesión por mostrarnos un montón de canciones no se explica que Dylan fue el primero que dijo que sí se podía hacer un single de rock que durara más de tres minutos, de hecho el primero que hizo era de más de cinco minutos, o que él es el origen del sonido psicodélico con aquella turuta que aparece en la película, pero no explican su importancia... ni lo que influyó en los Beatles cuando se conocieron... Claro que aunque uno intuye que está fumado de marihuana, en la película ni se nombra, ni aparece, como mucho hay una escena en la que se ríen mucho los músicos y, quien sabe los efectos de la marihuana y conoce la vida de Dylan, pues ya sabe lo que hay... Pero en principio, según la película sólo fuma tabaco. Quizá el mayor esfuerzo en esto lo hace el actor de doblaje de voz al español, que pone voz de fumeta... pero, gravísimo error, Dylan tiene voz nasal profunda y arrastra el acento de New York de manera que a veces es difícil entenderle, y aquí el doblador al español tiene una voz grave de hombretón que, en fin... ¿para qué contar? El tono de voz de Dylan es precisamente una de las claves del mundo Dylan. No se entiende (en realidad sí desde lo comercial del cine) la elección de un tono opuesto para doblarle.

Es desde luego todo un detalle entre simpático e interesante que James Mangold vuelva a retomar al personaje de Johnny Cash en esta película y le haga aparecer en su etapa más etílica como un personaje clave para el Dylan joven en pleno cambio. Pensemos que ambos en la vida real llegaron a hacer uno de los discos de Dylan juntos, en 1969.

Por lo demás, no es mala película, pero no es el peliculón del que nos hablan y escriben en medios de comunicación. Merece la pena ver el retrato que hacen, aunque habría que tratarlo más y mejor, la ambientación, algunas estéticas y desde luego ese actor que parece Dylan de joven de verdad y canta como él. La película tiene algo, y tiene guiños sobre el futuro de Dylan que entenderán los dylanianos. Es por ejemplo reconfortante ver a la novia de Dylan de antes de ser famoso. Uno se identifica en algunas cosas de esos inicios y esa vida.

Me compré uno de los discos que me faltan a raíz de la película. Una delicadeza de 1970 entre ese Dylan que se va de los años 1960 y el que va empezando de los 1970.

¿Pero sabéis qué es lo mejor del cine? Compartirlo. Yo lamento mucho que desde la pandemia de 2020 mucha gente me dijo que no iban a tal o cual película que les proponía y casi todos aludían a que tenían plataformas de cine en casa y grandes pantallas de televisión, lo que les salía mejor a ellos. Ir al cine es algo más que eso. Id al cine.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, marzo 13, 2025

NOTICIA 2378ª DESDE EL BAR: FAKE NEWS EN LA LOTERÍA NACIONAL

La importancia de los historiadores, los archiveros y los documentalistas no es pequeña, lo que es, es ignorada. Hoy escribo sobre esto a raíz de algo anecdótico de mi día a día. Hace bastante que me he acostumbrado a jugar a la Lotería Nacional de los jueves. En febrero iniciaron una serie dedicada a mujeres que inspiran, posiblemente para lograr alcanzar con ella el 8 de marzo, Día de la Mujer, matización amplia de los organismos internacionales que en realidad oculta el origen de reivindicación laboral original, el Día de la Mujer Trabajadora. Diluye el pensamiento. Pero no es de esto, ya de por sí altamente importante, de lo que iba a tratar. Trabajo yo con la documentación del proyecto de archivo actual en el que estoy contratado, con datos históricos, leyes, incoaciones, declaraciones, dejados sin efecto, y otras cuestiones de un determinado tema que está tratando el Ministerio de Cultura, cuando en estas semanas me encontré el 20 de febrero con un décimo que muy evidentemente lanzaba a sus receptores (que no son pocos) un dato erróneo, falso o que faltaba a la verdad. Me llamó poderosamente la atención, al resto de gente supongo que les dio igual. La gran mayoría ni se fijaría o, de fijarse, lo daría por bueno, cierto y verdadero.

Dedicaban el décimo a Elena Maseras (1853-1905), de la que destacaban que fue la primera universitaria en España y la primera médica de este nuestro país. Mentira. 

Como alcalaíno, ya no sólo como historiador y archivero, me es muy conocido que Isidra de Guzmán, que vivió entre 1767 y 1803, fue la primera doctorada de España por la Universidad de Alcalá de Henares, por entonces Universidad Complutense. No fue la primera universitaria, pero sí hay constancia documental guardada en los archivos del Estado sobre que fue la primera doctorada universitaria en 1785, con 18 años de edad. Lo hizo en los estudios que hoy día llamaríamos de Filología, en la Facultad de Artes y Letras gracias a un permiso especial de Floridablanca. Antes que ella se sabe que hubo otras universitarias, aunque muy pocas y anécdoticas. Una de ellas, de hecho, se sabe que pasó por las aulas tanto como alumna no matriculada, como dando clases no oficiales sustituyendo a su padre en el siglo XVI, Francisca de Nebrija, hija de Antonio de Nebrija. 

Así que Elena Maseras no fue la primera universitaria de España. 

Maseras realizó estudios de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona entre 1872 y 1879. Entre Isidra de Guzmán y ella cada vez habían ido ingresando en carreras universitarias más mujeres, si bien siempre en un número muy reducido, e igualmente con carreras universitarias que les eran restringidas. 

Si uno se fija en la fecha en la que Maseras inició su carrera universitaria, 1872, verá que es durante el Sexenio Revolucionario, con un rey constitucional y liberal como fue Amadeo de Saboya. Comprenderá que los continuó con la Primera República y la posterior dictadura liberal de Serrano (1873-1874) y que la acabó en 1879 con la Restauración que trajo una Monarquía Constitucional en 1875 en la figura de Alfonso XII. 

Maseras lo que sí es cómo símbolo en la lucha por la igualdad de derechos y como mujer que inspire, es la primera mujer que pudo acudir a estudiar a las aulas universitarias, la primera en estudiar la carrera de Medicina, que lo pudo hacer vestida de mujer si así lo deseaba y que además pudo realizar su examen del mismo modo. Anteriormente a ella, las mujeres no podían ni acceder a todas las carreras universitarias, entre ellas Medicina (aunque sí se les reservaba los estudios de partera), no podían estar en las aulas, y cuando debían acudir a la Universidad por algún asunto, debían ir vestidas como los hombres. Así que en todo esto sí es la pionera, no es la primera universitaria, pero sí es la primera que como universitaria logra una serie de derechos para igualar a mujeres y hombres. Por cierto, todos esos derechos se los otorgó Amadeo I mediante una Real Orden que no fue revocada.

Tampoco es que la persona que realice los trabajos de documentación para Lotería Nacional tuviera que haberse esforzado mucho en encontrar estos datos, le hubiera valido simplemente con mirar Wikipedia si no quería trabajar demasiado. Pero uno que es archivero y trabaja mediante empresas con la administración cuando es contratado, desde 2009 a la actualidad, sabe que normalmente no hay una sola persona al cargo de estas cosas, que hay varias. Que las decisiones no son exclusiva de uno. Que son razonadas, que se suelen avalar con bibliografía, documentos oficiales y toda aquella fuente que se considere oficial y fiable. Así pues, el texto del 20 de febrero en el décimo de lotería me produce muy serias dudas sobre si fue un error, una exageración u otra cosa. Subrayo, tengo serias dudas sobre si pudo ser otra cosa.

Vivimos unos tiempos de las manipulaciones, de las otras realidades, las realidades alternativas que dijo Donald Trump en su primer mandato de 2017-2021. 

Puede que todo sea simplemente un exceso de magnificación de quien redactó el texto del décimo, es cierto. Puede. O puede que sea una interpretación de quien decidió destacarla así y que puede chocar con interpretaciones de historiadores. Por poder pueden ser muchas cosas.

La cuestión es que es de esas cosas que a mí me hacen pensar. Que pueden ser cosas nimias, sin importancia, anecdóticas, pero que por acumulación por diversos medios y formas, me hacen pensar.

Y todo sea dicho de paso: la serie es muy loable. Hay que avanzar para lograr la no discriminación sexual. Hay que poner en valor las biografías y las historias de las mujeres que, haciendo algo importante, hay que destacar su importancia. Hacer que sus nombres también sean conocidos. Y que inspiren y hagan ver a otras mujeres que hay derechos de igualdad.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, febrero 10, 2025

NOTICIA 2373ª DESDE EL BAR: LOS LIBROS, COMENTADOS, QUE LEÍ EN 2020-2024 (adulto, primera mitad de cuarentena, 1 de 5)

Quien lee esta bitácora sabe que hace unos años empecé un serial comentando todos los libros que he leído a lo largo de mi vida gracias a que los tengo controlados y anotados en diarios personales, y los de la infancia los tenía todos en mi casa. En enero de 2024 avanzamos hasta el final de mi treintena de años. Por entonces mi año 39 caía en 2019, siendo que una parte de ese año era además parte de mis 40 años. Así que ahora vamos a cubrir mi primera mitad de cuarentena de años y cuando acabe este serial, ya a finales de año, cuando escriba los libros que destaco de cada año ya lo haré sumándole la lista entera, más los que destaco. Sea como sea, para consultar el inicio de mis 40 años de edad en 2019 quepa consultar ahora mismo la Noticia 2291ª, y retomemos aquí desde 2020, año que en mi vida está a caballo entre mis 40 y mis 41 años de edad.

2020: 41 años.
Leí 48 libros, de los cuales 22 eran novelas gráficas y 1 era una revista recopilatoria de artículos y ensayos de George Orwell (algunos de estos libros se encontraban juntos en un mismo volumen o tomo).

Las cosas que habían empezado a ir mal un par de años antes seguían yendo mal en todos los aspectos de mi vida. Lo que me dio varios motivos de ansiedad alta y depresión. Entre 2018 y 2021 , como dije en el listado de 2019, fue mi gran pérdida de pelo, yo tenía entradas desde adolescente, pero este fue el momento clave, así como calvas de ansiedad en la barba que se solucionaron hacia 2022, y otros síntomas. El trabajo de archivo de unos veinte meses que logré en 2019 acabaría pasada la mitad de este 2020, aunque he de reconocer que el organismo del Estado que encargo este proyecto decidió mantenernos el trabajo sin hacer ninguna suspensión temporal durante la pandemia ni ningún proceso de regulación  de empleo, así que mantuve el sueldo durante los meses del confinamiento, aunque regresé a mi puesto un poco antes que otros trabajos, aún siendo archivero en esos momentos con documentación histórica. La gente de mis expedientes de ese momento llevaba muerta de ciento veinte a ciento cincuenta años atrás. Personalmente la pandemia no afectó en mi vida tanto como a otras persona. A lo largo de mi vida he tenido muchos periodos de paro sin ahorros varias veces, por lo que estar "confinado" en casa no me pillaba de nuevas. Cuando se pudo salir, salí. La profundización en un estado de depresión estaba ahí, aunque no lo pareciera. La verdad es que fui de los pocos que pueden decir que no me infecté de Covid-19, y me hice diversas pruebas, pero tuve suerte, aunque murieron  tres familiares. Uno directamente por la enfermedad, otro indirectamente por la enfermedad.

Cuantitativamente leí menos libros que el año anterior de 2019, además me recreé mucho con los cómic, ni más ni menos que 22, por lo que son 26 libros que no son novelas gráficas, y de esos uno era una revista especial llena de artículos, reportajes y ensayos escritos por George Orwell. Alguien dirá que cómo es esto posible en el año de la pandemia, pero todo tiene su explicación y es que lo cuantitativo no lo es todo. Varios de esos libros son cualitativamente voluminosos o de reflexión tal que necesitaban lecturas sosegadas y pausadas. Por otro lado, en los meses del confinamiento entre marzo y mayo, aunque leí libros, dediqué una temporada a escribir una nueva novela que no acabaría hasta 2024, pero que avancé mucho en esos meses de confinamiento. A finales de año recibí colecciones que me ayudaron para otro libro de investigación histórica que llevaba realizando desde 2014 sobre censura en el cómic, Superman, Batman y Franco, y me dediqué dos o tres semanas a volver a revisarlo y aceptar o repensar sugerencias de la correctora, Asela Moreno, de Domiduca. Sumemos luego asuntos personales que no podían más que acaparar mi tiempo. En fin, buena parte de los cómic leídos han sido, aparte de por gusto, leídos por motivos relacionados por algunas de las cosas que acabo de decir.

Tiempo de silencio (Luis Martín-Santos, 1962): Fue uno de los dos libros que destaqué en la Noticia 2016ª de entre los libros que leí en 2020. Era la primera vez que lo leía íntegro del tirón. Me encantó. Creo que es con creces la mejor novela española escrita en la segunda mitad del siglo XX, y en concreto de los tiempos de la dictadura, a pesar de los Camilo José Cela, los Delibes, los Sánchez Ferlosio y demás. He leído varios libros de esa época, pero este libro es el mejor. Compré un ejemplar de la primera edición sin censurar en España, sacada en los años 1970, en Domiduca, de segunda mano. Lo avanzado, lo atrevido y lo experimental para su época es excepcional. No me extraña los problemas del autor con la dictadura, de hecho es sorprendente que se atreviera a presentar un libro como este a las autoridades para su publicación. Es de lo mejor que he leído en varios años. El argumento básico se centra en los años 1950 o quizá principios de los 1960, en Madrid, donde un médico investigador consigue animales tipo alimaña que le suministra una familia chabolista que consigue así algo de lo que comer. La actividad no es muy lícita, pero se complica cuando le piden el favor de practicar un aborto. Hasta aquí cuento del argumento, que como se ve ya es altamente peligroso de narrar en el franquismo. La familia chabolista, e incluso el médico, son evidentes republicanos perdedores de la guerra, y hay rasgos de esto en varios fragmentos, pero lo realmente atrevido aquí es como se desarrolla una narración de una forma lineal pero sin recurrir al espacio tiempo lineal habitual. Todos los recursos de Martín-Santos usados hoy día no tendrían cabida para un editor actual, por lo arriesgados que eran, pero en mi mente han sido como una explosión de psicodelia... solo que en literatura. Muy recomendable, pero hay que leerlo con plena atención. La cosa es que esta novela la conocía, aparte de por los conocimientos de literatura que se dan desde el bachillerato, porque al terminar la universidad ayudé a diversos amigos en investigaciones cuando no podían ir ellos a investigar en persona a los archivos. Uno de esos amigos, Andrea Bresadola, que lo conocí como estudiante italiano becado en España, vivía ya en Italia y trabajaba haciendo ediciones críticas de novelas españolas de la segunda mitad del siglo XX para el mercado italiano, traducidos. Para él investigué varios expedientes de censura de diversos autores en el Archivo General de la Administración. Uno de esos expedientes (gigantesco) es el referido a Martín-Santos, y el libro que más molestaba a los censores era este, por lo que yo conocía lo que los censores dijeron de este libro antes de leerme el libro. He de reconocer que quizá le deba dar las gracias a Andrea Bresadola por haberme hecho este encargo años antes de que yo mismo tuviera el libro en mi propia biblioteca. Altamente recomendable, de verdad. Lo disfruté al máximo, aunque evidentemente no es como las novelas que se escriben ahora... para mí es mejor que muchas de ellas.
 
Mr. Witt en el cantón (Ramón J. Sénder, 1936): El otro libro que destaqué de mis lecturas de ese año en la Noticia 2016ª fue este. El autor, Ramón J. Sénder, periodista republicano exiliado, es uno de los grandes de nuestra literatura, pero no es tan leído por las nuevas generaciones y merecería la pena que le conocieran más allá de Réquiem por un campesino español (1953), novela que suelen recomendar leer en algunos institutos. La culpa está en el ostracismo que le provocó ser exiliado y prohibido durante la dictadura de Franco. La cosa es que Mr. Witt en el cantón lo estaba leyendo justo cuando se declaró el confinamiento del 14 de marzo por la Covid-19, por lo que acabé de leerlo en mi casa. En cierto modo no pude evitar enlazar en mi mente algunas de las cuestiones de este libro con el momento que se vivía, por ejemplo en cuanto a medidas excepcionales y gente encerrada en sus casas. La novela se desarrolla durante el periodo del Sexenio Revolucionario justo cuando se proclama la Primera República Española en 1873 y abarca todos aquellos meses hasta su caída en 1874. El cantón al que se refiere es el Cantón de Cartagena, el cual se declaró independiente de España en esos momentos, pero proclive a un gobierno federal-cantonal español, o más bien íbero, bajo unos principios socialistas (entendido el socialismo desde sus términos puros, pensemos que aún no se había ideado la socialdemocracia en aquel año). Esto abocó a una guerra entre el gobierno central y el cantón, pero también entre los conservadores y los republicanos, y entre estos entre los aburguesados y los socialistas. En este caos se desarrolla esta novela de ficción saliendo a relucir personajes y hechos históricos. El protagonista es un inglés apellidado Witt, el cual es médico y cuyas simpatías son conservadoras, aunque está casado con una española que es cantonalista. El matrimonio Witt se compone de edades diferentes. Él comienza a tener cierta edad y ella aún es relativamente joven, así que todos estos elementos se suman a una crisis existencial, emocional y de edad. Novela inteligentemente narrada, donde no hay nada al azar. Combina muy sabiamente el mundo interno de los protagonistas con los sucesos materiales de diversos problemas y violencias que atraviesa el cantón y de la lucha entre unos y otros, recogiendo una serie de rencores que, no hay que olvidarlo, empalman perfectamente con los habidos en la guerra civil de 1936-1939, el libro, no obstante, se acabó de escribir en 1936. Esta lectura me absorbió y me dio alguna guía de lo que yo mismo quería escribir en mi propia novela de ese confinamiento. Había comprado el libro de segunda mano en Domiduca un tiempo atrás.

Custer (Trillo, guionista y Bernet, dibujos, 1985): Esta fue la novela gráfica que destaqué en la Noticia 2016ª. Hacia finales de año encontré dos pequeñas novelas gráficas salidas de la colaboración de Trillo con Bernet en los años 1980 y las compré en Domiduca de segunda mano.  Custer como historia neo-punk, ciber-punk e incluso algo distópica dentro de la ciencia ficción. La historia se publicó por entregas en 1985 en una conocida revista de cómic de ciencia ficción y erótico, así que de todo eso tiene esta historia. La protagonista vive una vida que recuerda en buena parte a la película El show de Truman (Peter Weir, 1998),  que a la vez viene de un relato de los años 1960 ó 1970 de Yasutka Tsutsui que en España se editó por primera vez en 2010 en el recopilatorio Los hombres salmonela en el planeta Porno. El personaje de Custer y su mundo es mucho más crudo y violento. Me fascina de esta historia el ritmo que le imprimieron guionista e ilustrador, permitiéndose mentirse y desmentirse mutuamente el uno al otro en la narración, dando al lector una visión sobre el papel manipulador de los medios de comunicación y el poder en los tiempos actuales mediante los montajes en los medios audiovisuales. Una narración divertida, por otro lado, muy bien ilustrada, aunque el guion, a veces, por necesidad de su medio original, tire de sexo que podría ser considerado gratuito, aunque entre bien como un guante a una mano respecto al ambiente decadente de aquel futuro que se nos narra. Irreverencia total en la violencia y escenas que hoy día difícilmente tolerarían los editores por miedo a la crítica de lectores y lectoras en las redes sociales de hoy día. Me parece un cómic con gran libertad, aunque evidentemente no se tenga porqué estar de acuerdo con lo que se narra, del mismo modo que al ver una película de un psicópata no estás de acuerdo con el psicópata. No es fácil de encontrar, quería destacar estos autores que han trabajado tanto en España y cuyas historias secundarias respecto a la obra que les hizo famosos queda relegada y olvidada, como es el caso de este cómic. Invito a su redescubrimiento.
 
El maestro de esgrima (Arturo Pérez-Reverte, 1992). Esta pudo ser una de las dos novelas que hubiera podido destacar, pero la dejé ahí. Lo leí a comienzos del año, antes del confinamiento. Recuerdo su lectura en autobús y suburbano hacia el Archivo General Militar de Madrid. Tengo el libro comprado de tiempo atrás de segunda mano en Domiduca, de una edición de una colección de libros publicada por el diario El Mundo, seleccionada como una de las mejores novelas del siglo XX en habla castellana. No es el primer libro que leo de Pérez-Reverte, al margen delo que pueda suscitar a cada uno el autor y su forma de ser. Conocía la existencia de una película, que tampoco había visto, salvo un par de escenas sueltas. De hecho, la casualidad quiso que viera la película meses después de leer el libro. De esas coincidencias de la vida, la puso la televisión. Me parece una novela entre la aventura y el misterio escrita dentro de las formas clásicas del género y está llena de dinamismo. Impecable. Tenía algo de Ramón J. Sender, quizá esa aparición de aventura y acontecimiento histórico cargado de política del Sexenio Revolucionario. Supongo que en parte estaba eligiendo estos libros tanto por mi trabajo de archivo de ese momento, como por la posibilidad de iniciar relatos de ficción ambientados en esa época, de los que escribí alguno, pero no los suficientes aún para pasarlos a libro. La historia narra la relación entre un maestro de esgrima entrado en años, pero no viejo, y una alumna joven, mientras a la vez los acontecimientos revolucionarios de la época les implican en los sucesos de un asesinato que lleva a la intriga, pero también a una oscura relación de deseo amoroso.
 
Vampir (Joann Sfar, 2007): Esta novela gráfica tuvo todas las posibilidades de haber sido destacada en mis lecturas de cómic en 2020, porque es un libro que sabe ser irreverente y combinar ilustraciones y guion de manera ejemplar a la hora de presentarnos sus hechos, pero lo había mencionado en los que leía a caballo ente 2019 y 2020, y eso hizo que destacara Custer en 2020, porque este ya había sido mencionado en enero de 2019. Se trata del primer volumen de este personaje. Lo compré en el bar y librería El Laboratorio en 2015 ó 2016. Se trata de una novela gráfica entrañable sobre un vampiro muy delicado con gusto por lo clásico y la Literatura y el cual convive con un gato en su castillo. Él tiene una novia con la que mantiene una crisis, porque ella estuvo con otro. En ese momento aparece otra vampiro que se interesa por él. Es un libro que rompe tópicos con un sentido del humor sutil y a la vez con un toque romántico que no es empalagoso. Le tenía muchas ganas a este libro y me parece muy buen libro. Aparte, personalmente me dio algunos momentos personales afectivos interesantes a comienzos de aquel año 2020. Fue muy bonito compartirlo.
 
Vampir, L'Amour (el amor sin amor) (Joann Sfar, 2014): El segundo tomo me lo regaló Zia Mei, una de las personas que llevaban adelante El Laboratorio. Me lo regaló al cerrar el local en 2016. Igual que el anterior, que empecé a leerlo en 2019, lo leía ahora, detrás de ese, en 2020. Lo cierto es que los monstruos clásicos se suceden en estas historias entre la poética de imágenes y textos y una delicadeza francesa muy divertida. A la vez denuncia algunas cuestiones como los prejuicios sociales. Al igual que el otro libro me permitió un momento personal muy bueno. Recuerdo su lectura en la cama. Y eso le da un valor afectivo propio, pero como libro en sí es un cómic muy recomendable incluso, o quizá por ello, para las personas que le gustan la buena literatura y el buen mundo de la ilustración y lo plástico, pero dicen no leer muchos cómic. En realidad ambos libros compilan historias largas que se publicaron por partes originalmente, pero son en sí cada uno una historia completa.
 
Socialismo en el siglo XIX (Julian Vadillo, 2017): De mi buen amigo y doctor en Historia especializado en Historia del Movimiento Obrero ya he leído varios libros. Este lo compré en la librería Diógenes, pero lo tenía pendiente de lectura y lo leí ahora, quizá llevado también por el influjo de mi trabajo de archivo de esos meses, tan metido en la segunda mitad del siglo XIX, especialmente en el último cuarto. Es un ensayo no muy extenso, pero sí muy abundante, que repasa las principales corrientes y personalidades del socialismo en su surgimiento del siglo XIX, aunque se recrea en las corrientes anarquistas. Toca las otras, pero se recrea en aquellas. Fácil lectura y ayuda a entender el porqué de las diferencias del socialismo, entendido este en sentido amplio para ir a lo concreto de cada una de sus esquinas. Hablé de él en Las notas de los cíclopes liberos.
 
Kilwa, historia y aventuras en el África olvidada (José Carlos Peña, 2019): Lo compré en la desaparecida librería Notting Hill, de Alcalá de Henares, hoy asociación cultural. Conozco al autor y tenía ganas de leerme esta novela suya. Actualmente quiero comprar otra de sus novelas, pero supongo que hay que esperar a la Feria del Libro. Este libro lo leí en los primeros meses del año y lo acabé antes del confinamiento. Es una novela extensa muy documentada. Se ambienta en el África del siglo XVI aún por descubrir, cuando apenas se conocían sus costas y las rutas hacia Oriente. Es una novela de ambientación histórica. Kilwa fue un reino que existió de verdad y el cual fue comercialmente muy próspero hasta que acabó con él un gran imperio del África profunda del que hoy día no sabemos todos sus detalles, pero es bien conocido, y que en su día destacó porque sus guerreros practicaban el canibalismo, lo que horrorizaba tanto a europeos como a musulmanes que se topaban con ellos. Precisamente unos navegantes portugueses terminan embarcados en una aventura comercial que les deja atrapados en Kilwa justo en el preciso momento en que es asediada y destruida. Las escenas de barbarie de la guerra son descritas con precisión. Es una novela de aventuras que ayuda a conocer con detalles este capítulo de la Historia de la Humanidad. La Historia de África negra previa a la expansión colonial europea queda muy bien ambientada y recogida. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros.
 
Fort Wheeling (Hugo Pratt, 1962): Podría haber destacado a Pratt entre los cómic leídos en 2020. Compré entre 2019 y 2020 algunas historias que llevaban décadas sin editarse en España, pero a este autor le he destacado muchas veces anteriormente, y otros autores como que leí en ese 2020 Manara, Vázquez, Jon y demás tampoco terminaron de llenarme del todo aunque me gustaron bastante. La cosa es que se estaba editando una colección con todo lo de Pratt en España y me compré varias historias que me interesaban, no todas, por falta de dinero y de espacio. A pesar de ello, tengo muchas obras de Pratt. Lo compraba habitualmente en una papelería de la estación de Metro Moncloa, en Madrid. Aunque alguno lo compré en la papelería de El Corte inglés de Alcalá de Henares. Esta historia se repartía en cuatro volúmenes. Se trata de una historia entre un joven colono que se cruza con jóvenes milicianos de un Estados Unidos que se encuentra en pleno nacimiento, y el cual se cruza a la vez con indios de frontera. Una historia cruda sin sentimentalismos que está dotaba de enormes poetizaciones visuales de los acontecimientos y los paisajes, así como de un mundo pasado que está dando a nacer un mundo no exento de violencias que ya va anunciando los intereses contrapuestos de unos y otros en una época a caballo entre el final de la Guerra de los Siete Años en esa parte del mundo y la Revolución Norteamericana que da comienzo a Estados Unidos. Tiene diversos trazos de tinta preciosistas. Junto al citado libro de Ramón J. Sender, que lo acabé de leer al comienzo del confinamiento, estos cómics fueron de lo primero que leí confinado. Había tiempo para recrearse en textos e imágenes.

Tintín en el país de los Soviets (Hergé. 1929-1930): Leído también durante el confinamiento. Lo compré no me acuerdo bien si en Notting Hill o en Diógenes, yo creo que en Notting Hill. La obra fue la primera historia que pintó Hergé del personaje de Tintín, publicada por entregas en 1923-1930, pero se negó a su publicación en álbum hasta 1973, y creo que a España llegó más tardíamente. Este fue mi primer cómic de Tintín. De niño y joven eran cómics muy caros y mis padres no podían comprarlos. Leí algo a través de entregas semanales que se publicaban en un suplemento infantil del periódico El País, que se llamaba Mi Pequeño País. Pero nunca llegabas a leerlo entero. Se publicaba una hoja por semana y, aunque mis padres compraban siempre el periódico, perdías el hilo de lo extenso que se hacía. Así que prácticamente era la primera vez que tenía propia una historia completa de Tintín... ¡con 40 años! La primera historia completa que leí de él ya la comenté hace años en otra entrega, cuando trabajaba en el bar La Vaca Flaca, donde se guardaba un ejemplar de Tintín en el Congo. Este en el que Tintín se encontraba en la Unión Soviética tenía numerosos acontecimientos de carácter algo reaccionario, no obstante Hergé previo a la Segunda Guerra Mundial tenía su punto conservador. Sin embargo, las líneas claras y el surrealismo estaban ahí. Me planteé comprar otros cómic de Tintín, pero es algo que abandoné como idea, por un tiempo.

Para y sueña (Mariana Romero-Nieva, 2015): Lo había comprado hacía poco en Domiduca de primera mano, pero lo leí durante el confinamiento. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Conozco a la autora, con la que he coincidido en recitales en 2015. Tiene ya una edad avanzada. Me parece una gran poeta. En redes sociales pensé si no se sentiría más sola con el confinamiento y creí que por un lado era hora de leer este poemario y por otro escribirle una reseña que quizá le haría sentir que seguía estando ahí. Es un poemario siempre profundo y emocional, con un buen positivismo, aún pareciendo melancólico. La autora se ha ido transformando en una poeta reconocida.

Viaje del Parnaso (Miguel de Cervantes, 1614): Lo leí en una edición digital durante el confinamiento. Y lo leí para hablar de él en Las notas de los ciclopes libreros. La última obra de Cervantes era un extenso poema donde hacía un repaso a todos los escritores destacados de España y parte de Italia, ya fuese para bien o para mal, pues los buenos literatos se enfrentan en batalla a los malos literatos. Le valió más de una enemistad. Un libro lleno de fantasía y algo de humor que nos acerca tanto a todo un catálogo de escritores de su época, como a un Cervantes crítico y tal vez algún apunte encubierto sobre su vida personal. No es una obra de fácil lectura. Necesita de notas críticas aclaratorias.

Doña Perfecta (Benito Pérez Galdós, 1876): Me habían regalado este libro hace años y lo tenía en una estantería que reorganicé durante la pandemia. De hecho lo leí durante ella, recuerdo su lectura sentado en el suelo de mi terrazo acompañado de mi gata Reina. Si no recuerdo mal me lo regalaron o bien de una papelería del barrio que ya no lo vendía o quizá fue una amiga ya fallecida, de entre los libros que ya no quería tener por casa. En un pueblo de la España profunda se produce un fuerte enfrentamiento personal entre personas de diferentes generaciones e ideas sociales, políticas y religiosas, siendo el personaje más conservador y castrante de la sociedad una mujer llamada Perfecta. Galdós siempre me ha parecido un autor que sabe crear novelas muy perfectas en su construcción. Mide ritmos, construye personajes, hace que las historias se mezclen con la Historia y se adapte al servicio de los relatos personales... Quizá no sea el tipo de novela que ahora mismo atraen a la lectura a la primera, pero una vez que empiezas a leer sabes que es un acierto.

Astérix. La hija de Vercingétorix (Jean-Yves Ferri y Didier Conrad, 2019): Este cómic fue una alegría leerlo. Recibirlo me gustó mucho, aunque el día que lo trajeron a casa hubo un percance. Fue el día de mi cumpleaños durante el confinamiento. Cumplo años el mismo día que una muy querida amiga mía y desde hace muchos años nos regalamos mutuamente. Este año se me ocurrió sorprenderla mandándole a su casa una compra de un elemento de cocina que me había dicho que necesitaba y que con el confinamiento no tenía, pero a ella se le había ocurrido lo mismo sólo que con un regalo más por ocio, que ese este cómic, que me envió a través de librería Diógenes, que repartieron libros a domicilio a partir de un determinado momento posible del confinamiento. Era la primera vez que leía a Astérix adaptado por los nuevos autores. Estéticamente lo hacen igual. Los guiones están a la altura, aunque quizá un poco más adaptados a edades jóvenes, mientras que los antiguos eran más para toda edad. Supongo que en parte es por la historia donde una protagonista es una niña. Como sea, fue un regalo que me hizo sentir muy bien.
 
Astérix y Obélix: La hoz de oro (1960-1961), Y los godos (1962-1963), El galo (1960), La residencia de los dioses (1971) (Uderzo y Goscinny): La lectura del anterior y la muerte de Uderzo me hizo leer estos otros álbumes que había ido comprando de segunda mano en Domiduca y alguno de primera mano en Diógenes, salvo el de El galo, que lo compré en una librería de Madrid del barrio de Moncloa. Todos ellos leídos en el confinamiento. Estos cómic también eran caros en mi juventud y le pasaba lo que ha Tintín, pero de estos sí era más fácil ver las películas de dibujos animados en los días de Reyes. Pero ya dije en otras entregas que de mayor me dio por localizarlos y comprarlos de segunda mano y ahora tengo muchos. Me hago la colección poco a poco, sin prisa. Son divertidos y me devuelven algo de infancia. Pero también tienen algo de adultos si se saben leer con atención. Además, en Bachillerato nos los hacían leer en latín y todo ello es algo entrañable en mis recuerdos personales. Estas lecturas ligeras, por otra parte, permitían que mi cabeza se ocupara más de mi propia novela que estaba escribiendo, sin que le pesara historias de otras novelas y autores.

El Jarama (Rafael Sánchez Ferlosio, 1955): Julián Vadillo me había regalado este libro de una feria del libro antiguo de Alcalá de Henares, puede que de la de 2019. Lo leí ahora. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Aprovechando la recolocación de libros en una de mis estanterías en el confinamiento y el buen sabor de boca que me dejó el de Tiempo de silencio, comencé a leerle. Me sorprendió descubrir el protagonismo de Alcalá de Henares en esta novela. lo leí entre la terraza y mi salón, con y sin gata. Creo que fue el primero en el que ya podía desplazarme para ir a trabajar, pero no para mucho más. Así que recuerdo pensar en el libro cuando el autobús pasaba a la altura de San Fernando de Henares y de Coslada. El autor era un autor del que nos hablaba mucho de él un viejo profesor común en Bachillerato. Supongo que lo aprecié tardíamente más ahora, aunque más por la recomendación de mi amigo Julián que por aquel profesor, aunque le profesor siempre estuvo ahí, y sus lecciones bien aprendidas. La historia de un grupo de jóvenes que van a pasar un día en el río en lo que fue escenario de una batalla de la guerra civil, pero esto se intuye más que se dice. El drama llegará.

El efecto Tyndall (Javier Rodríguez Álvarez, 2020): El librero alcalaíno ya retirado Javier Rodríguez publicó este libro aquel 2020 y fue el primero que fui a comprar precisamente a su Librería de Javier o Librería Cervantes, nada más poder ya dar paseos largos todos tras la parte más dura del confinamiento. o leí y hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Le pedí que me lo firmara, pero se negó con la excusa de que lo haría cuando lo leyera. La cosa es que no lo hizo y repitió jugada cuando le compré la segunda parte. En fin. La novela tuvo muchos compradores y bastantes críticas en medios. Él mismo hablaba de ella en un espacio de radio que tenía en SER Henares. Una historia de una mujer de ciudad que se va a vivir a un pueblo de la sierra madrileña, donde funda una librería y revoluciona a las mujeres de allí. En medio de ello hay una historia de amor encubierta y la España de Franco, que va languideciendo para dar paso a la Transición. Se narra lo que eso supone para las mujeres y para el mundo homosexual, pero también aparecen algunas imágenes de Alcalá de Henares en aquellas épocas.

Las puertas de la percepción (1954); Cielo e Infierno (1956) (Aldous Huxley): Son dos libros, sólo que yo los compré juntos en un sólo volumen. Quería leer el primer libro desde adolescente, cuando supe de su existencia no tanto por Un mundo feliz, sino por el grupo musical The Doors. Lo compré de primera mano en una librería de Moncloa. Son dos ensayos. En el primero Huxley experimentó con las alucinaciones alterando su percepción consumiendo LSD. En el segundo reflexiona sobre la estética y lo moral. El primero, por otra parte, hace consideraciones sobre el Arte y cómo percibirlo que me hizo pensar mucho sobre la relatividad de cómo vemos las cosas y las infinitas posibilidades de coloes y formas dependiendo quién y cómo mire. No es mera estética, sino también todo el mundo interior y vivencias de la personas del que mira lo que hace que la mirada sea diferente siempre, siendo imposible un sentido único y estable. Lo que sintió Van Gogh pintando su cuarto es imposible de saberlo por muchas aproximaciones que se traten de establecer, pero igualmente para mi propia percepción. Luego Huxley hablaba de liberadores y otras dimensiones, pero eso está ya más unido a la experiencia lisérgica. En esto como en todo hay que saber lo aprovechable para cada uno.

El cuento de la isla desconocida (José Saramago, 1997): Es un pequeño librito que recoge un cuento breve que es una rareza que escribió el autor con fines solidarios. Lo conseguí de segunda mano en Domiduca. Cuento con moraleja metafórica. No sé si lo compré más por Saramago o por coleccionismo. Supongo que en el futuro se revalorizará como objeto.

Sin grises (David Escarpa, 2020): Un amigo mío desde hace muchos años. Buen músico y buen autor de cómic. Precisamente sacó este librito de cómic en junio y fui a comprarlo en su presentación. Es un recopilatorio de varias de sus ilustraciones de humor. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Muy sugerente. Lo promocioné por mis redes, aún había algo de confinamiento.

El perfume del invisible (Milo Manara, 1985): Lo leí, creo recordar, por primera vez en digital, pero con el tiempo lo compré en papel en segunda mano. En esta ocasión creo que fue la digital, si me equivocara, el ejemplar de papel lo tengo de segunda mano de Domiduca. Sinceramente, admiro a Manara, es algo más que un autor de cómic erótico, aunque esta obra en concreto es muy evidentemente erótica. Él sabe hacer guiones con más sustancia que el mero sexo, aunque en este caso primer lo erótico, aunque también el humor. También es uno de los grandes autores del cuerpo y de los paisajes y recreaciones, y cuando quiere sabe darle literatura. En este caso es un cómic muy de la década de 1980 más erótica, por lo que es más un "juguete" para las fantasías, pero es uno de sus clásicos. Inspirado, claro está, en el hombre invisible.

Industrias y andanzas de Alfanhuí (Rafael Sánchez Ferlosio, 1951): Como sabía que en este libro también aparecía el Henares a su paso por Alcalá de Henares, de forma breve, lo compré en Domiduca de segunda mano en la misma colección de el diaro El Mundo ya mencionada con Martín-Santos. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Esta es una de sus novelas más conocidas, aunque él habló de ella rebajándola bastante según fue ganando años y más profesión literaria. Sin embargo es una novela bastante instructiva y con un punto de fantasía en medio del realismo. Hay que saber verla. Funciona como una novela de viaje tanto físico como interior. Habla en buena parte del desarraigo y cómo afecta eso a la persona. La falta de sentirse propio de un sitio. El embrutecimiento y el intentar hacerse uno mismo.

Anacleto, agente secreto (Vázquez, 2020?): Se trata de un tomo recopilatorio de historietas publicadas en la década de 1970 por Bruguera. Está dentro de una colección de cómics de humor de Bruguera. Lo compré en la Papelería Ana de Alcalá de Henares. Este personaje es uno de los que más me hacían reír de niño, y por eso lo compré y por admiración a Vázquez. Puro surrealismo inteligente, no es mero humor de mamporrazo, esto es algo más. Una maravilla.

Super López, la Casa Amarilla (Jan, 2006): Otro personaje de Bruguera que me hacía reír bastante de niño y cuya película también me ha hecho reir. No pude tener ninguno de los cómic que tuve de niño y me encontré este cómic en Papelería Reyes Católicos. Compré uno para mí y otro para la amiga que me envió el cómic de Astérix, porque sale un pintor que le gusta bastante, Van Gogh. No es el humor de Jan en los 1980, este cómic es de 2006 y es otra cosa, pero es el personaje. No está mal, pero tiene otra mirada más de adulto, incluso por el propio autor. 

El hombre del Caribe (1976), El hombre de Somalia (1979), El hombre del sertón (1987) y El hombre del Gran Norte (1980-1981) (Hugo Pratt): Posiblemente haya cometido fallos en las dataciones. Se trata de historias de cómic que publicaba Hugo Pratt entre la década de 1970 y la de 1980 en revistas dentro de la colección "Un hombre una historia". Actualmente se publican como álbumes independientes con otros nombres y eso hace difícil localizarlas con su nombre original. Las reeditaron dentro de la colección sacada en 2019-2020 que yo compraba en la papelería del Metro de Moncloa. Historias de aventuras más  menos de grandes gestas humanas de determinados personajes ficticios, al margen de valoraciones éticas o morales, pues una de estas historias en realidad narra la historia de una persona que pierde la razón de manera criminal. Quería completar Pratt con estas historias, porque de algunas había leído algunos detalles de la evolución creativa del autor y quería leerlas.

El testimonio de Yarfoz (Rafael Sánchez Ferlosio, 1986): Supe que en este libro de "épica" Sánchez Ferlosio se había inventado toda la historia de un reino con un heredero destronado y amenazado tras un golpe de Estado y un conflicto bélico en una época prehistórica, pero en un territorio que, según los analistas, se trata ni más ni menos que hasta cierto punto la antigua Carpetania, donde se encuentra también Alcalá de Henares. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Así que me lo compré en Librería Diógenes y me lo leí con atención. Fue aquí donde descubrí en el autor una increíble labor de construcción de un mundo, un lenguaje y una mitología previamente inexistente tremendo. Debió costarle varios años de creación y estudio para que todo cuadrara. Lo sorprendente de todo es que hacia el final del libro termina hilvanando todo de tal manera que deja justificado el periodo de la Transición española en una especie de alegoria. Es por tanto también una reflexión política y filosófica. No es un libro de lectura rápida. Requiere de mucha reflexión. Pero es un libro maestralmente escrito y pensado. No es fácil de leer ni lo que uno espera de la épica, pero es un libro que demuestra unas dotes creativas y de pensamiento del autor más allá de sus libros más conocidos. Lo leí con mucha atención.

Sin noticias de Gurb (Eduardo Mendoza, 1990): No lo leí cuando se supone que hay que leerlo, en la juventud. Lo compré para regalarlo durante el 15M de 2011 a una compañera que cumplió años durante el campamento, pero yo lo compré ahora de segunda mano en Domiduca. Cierto es que es una comedia que tiene sus puntos, pero la verdad es que creo que tiene muchos chistes construidos a través de cosas de la cultura popular del final de la década de 1980 y principios de 1990 en España. Yo viví esa época y los entendí, algunos chistes han envejecido mejor que otros. Creo que en el futuro, si no ya, necesitará de ediciones críticas para explicar algunos de esos chistes a generaciones futuras. En todo caso, en líneas generales es un libro que se entiende y manda un mensaje inteligente sobre la sociedad consumista actual a través de un extraterrestre. Para mí tiene el "pero" citado, aunque se le reconoce su gran éxito y sus muchos seguidores.

El asombroso viaje de Pomponio Flato (Eduardo Mendoza, 2008): Lo compré junto al otro en Domiduca y lo leí seguido. Se entiende mejor, ya que su historia tiene referentes más universales, menos concretos. Un crimen en Jerusalén en los tiempos que Cristo predica y va a ser crucificado. Un romano lo investigará como si fuera una novela clásicas de detectives. Y ahí saltan diversas escenas de humor que cuestionan diversas cosas sociales y del relato religioso. No es que esto sea algo totalmente inédito, pero la historia es divertida y funciona. A fin de cuentas, Mendoza es un Premio Cervantes.

El rey Mono (Milo Manara y Silverio Pisu, 1976): Lo encargué y compré en Librería Diógenes. Hacía mucho que quería leerlo y tenerlo. Es la cuarta obra de Manara, aunque es coautor. Es una obra que le consagró. Recoge una vieja leyenda japonesa que ellos revisitan y ponen en términos eróticos, aunque en realidad tiene más de relato japonés de mito de dioses, que de erotismo. Tiene mucha experimentación y algo de barroquismo. No es lo más usual de ver ahora en Manara, pero fue una obra iniciática que es una referencia en él. Pintada en blanco y negro. Estéticamente bella y un trozo de la mitología oriental.

Letras Libres, especial George Orwell (varios autores, 2020): Lo compré en un quiosco de prensa de Moncloa. Lo leí entero por interés y para el tema de la censura de mi libro Superman, Batman y Franco. Contiene ensayos sobre Orwell pero también muchos artículos que escribió él sobre censura, mentiras en prensa y manipulación en la Europa de Hitler y Stalin.

Una vasta elegía (Salustiano Masó, 1976): Localicé el libro por Iberlibro en una librería de viejo de Cantabria o Asturias. Lo pedí y hubo problemas en Correos con temas de restricciones por la pandemia, pero lo conseguí. Masó es un poeta de Alcalá que también fue traductor con premios de diversas clases. Escribí de él varias veces porque es de los grandes poetas que ha dado Alcalá en el siglo XX, aunque muchos alcalaínos no le conozcan. La revista Vasos Comunicantes me pidió escribir de él para ellos, y de ahí la compra y lectura de este poemario. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. Para mí este es uno de sus mejores poemarios. 

Canto para la muerte (Salustiano Masó, 1968): También busqué en Iberlibro este otro, lo compré y lo leí con ocasión de lo ya contado. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros. En este poemario es algo experimental y se atreve a deslizar, como buenamente puede, alguna crítica política social a la dictadura, pero es discreto, porque la época era la que es. Sorprendentemente se atreve a presentarse como agnóstico. Un poemario para leer también dispuesto a pensar verso a verso. 

La sombra del cóndor (Gerardo Balsa, 2019): Es un cómic que me regaló tardíamente por mi cumpleaños un amigo gran aficionado a los aviones de guerra. Se trata de un relato sobre un aviador en la guerra civil española. Su punto fuerte es la gran precisión de dibujo de los aviones y sus combates. Líneas muy claras y muy técnico. El resto de guion es menos complejo.

Las ratas (Miguel Delibes, 1962): Lo compré de segunda mano en Domiduca. Narra la historia de un pueblo muy atrasado de la posguerra, donde hay mucho analfabetismo, hambre y miseria. La caza de ratas para comer es algo que está en el aire en medio de rencores de pueblo. Este es otro de esos autores que leerlo siempre acierta. Estaba en este año leyendo mucho realismo social, como se ha podido ver, por lo que este iba completando esas apetencias.

Los atentados contra Franco (Eliseo Bayo, 1976): Es uno de esos libros que a los meses de morir Franco se publicaron en España, aún sin haber cambiado del todo el régimen. El autor es anarquista y habla de los atentados anarquistas contra Franco con el conocimiento posible que él tiene con documentos anarquistas desde la guerra civil en adelante y hasta donde él puede llegar en 1976. Fue en su día de lo más avanzado que se pudo leer en España sobre esto. Es un libro de referencia histórica, aunque ahora mismo esta temática está más profundizada y avanzada. Lo compré de segunda mano en Domiduca, en su primera edición original.

No temer a los fantasmas -relatos- (varios autores, 1979): Lo compré de segunda mano en Domiduca. Lo leí en busca de un relato que contar en Halloween, pero luego leí de otro libro. Son relatos clásicos de la antigua China. Curiosamente el libro está publicado en español por la propia China y la orientación de estos cuentos de fantasmas no se narran con intención de terror, sino que contienen explicaciones adoctrinadoras desde el comunismo chino que usan estos relatos para explicarlos desde los miedos sociales por los cuales sea bueno entenderlos como herramientas de control y explotación social con el uso del miedo. El punto de vista es curioso, pero no dejan de ser historias antiguas de fantasmas chinos y nos aproximan a esa cultura también. Algunas cosas difieran culturalmente de nosotros.

Retrato del artista cachorro (Dylan Thomas, 1940): Lo compré de segunda mano en Domiduca. Siempre quise leerle desde que supe de su influencia en Bob Dylan. Había leído poemas, pero no la novela. Inspiró a numerosos beatniks posteriores y a parte de la generación perdida. Tiene algunas cuestiones autobiográficas y reivindicaciones obreras. Quizá no lo leí en el momento más idóneo, pero me interesó igualmente.

Light and Bolt (Trillo y Bernet, 1990): Comprado este cómic de segunda mano junto al citado de Custer. Historia de personajes duros aparentemente incompatibles entre sí, pero totalmente dependientes el uno del otro. Como la bella y la bestia, pero con violencia.

Vindicación de los derechos de la mujer (Mary Wollstonecraft, 1792): Hablé de él en esta misma bitácora, Noticias de un espía en el bar. Lo encontré de casualidad en la Papelería de Reyes Católicos y lo compré. Ella es una de las primeras feministas de la Historia tal como la entendemos hoy día con militancia y con un cuerpo de ideas desarrolladas y conscientes sobre los derechos de la mujer. Fue la madre de Mary Shelley. Es una de las voces de la Ilustración a la que se le está prestando más atención ahora, aunque, a pesar de que era anglosajona, su voz fue escuchada entre las mujeres de la revolución francesa. Frente a los derechos del hombre ella proclamó los derechos de la mujer, aunque ciertamente tiene un punto de vista clasista y tal como habla de los derechos de la mujer, da preferencia a la mujer burguesa, como si la clase otorgara unos derechos pero no otros. Sea como sea, estamos en los inicios de los postulados, igual que en otras cuestiones de hombres y mujeres en esos años, por lo que ya su postulado era un gran avance. Lo compré y lo leí, porque lo conocía, pero no lo había leído, y completé algo más mi biblioteca de filosofía. Sin embargo no hay que olvidar que el feminismo en España no entra tanto del lado de las mujeres burguesas, sino de las ideas anarquistas en el siglo XIX.

SuperMortadelo, nº 93 (Francisco Ibáñez, 1972): Comprado de segunda mano en Domiduca. Siempre se me quedó morriña de los cómic que tuve de niño. Este no lo tuve, pero me aproximaba. Además, los Mortadelos antiguos siguen teniendo su punto de gracia.

Poemas para llevar en el bolso (Antonio eMe/María S, 2016): Comprado de primera mano en Domiduca. Un breve poemario, casi epistolario, en el tono romántico de Antonio eMe. Quería completar su bibliografía en mi casa. Hablé de él en Las notas de los cíclopes libreros.

sábado, octubre 26, 2024

NOTICIA 2352ª DESDE EL BAR: LA INFILTRADA

Haciendo de tripas corazón y del bolsillo una sangría indebida, he vuelto a ir al cine aún cuando lo que debo es no gastar dinero. Fui a ver la película con la que me quedé las ganas la otra vez, La infiltrada (Arantxa Echeverría, 2024). Desde luego sube el listón dejado extremadamente bajo por Joker: Folie à Deux y Bitelchús, Bitelchús (Noticia 2351ª). Descubrí de paso algo que yo no sabía, que los martes hacen en los cines Quadernillos una oferta especial de entradas a 2 euros para la gente de la tercera edad. La sala estaba llena de gente mayor, y luego yo, recién llegado del trabajo. Es una oferta que mucha gente alabará, aunque lo cierto es que es para pensarla, pues hay realmente mucha gente mayor, ya de por sí con ahorros, cuyas pensiones les permiten ingresos estables y fijos mucho mayores que mucha gente de menor edad, como por ejemplo yo. Tengo la impresión que la gente de tercera edad que acude a las salas de cine a 2 euros no son precisamente las personas de la tercera edad que deberían poder disfrutar de esa ventaja, cuyas pensiones sí que deben estar igual o peor que los trabajadores peor pagados. En fin, en otras cuestiones, desde las ayudas iniciadas en 2018, este tema ya se ha tocado alguna vez, el tema de: cuidado, que medir a la gente sólo por la edad a la hora de dar ayudas, quizá no sea la mejor de las ideas para fomentar igualdad de oportunidades o mejores repartos de bienestar. Pero este no es el tema del que voy a hablar hoy. Hoy voy a hablar de la película que he visto.

A ver, parece inevitable en todos los sitios y conversaciones que si vamos a hablar de La infiltrada hay que citar El Lobo (Miguel Courtois, 2004), la cual la vi también en cine con una amiga en Madrid en su día. La temática tiene el mismo origen, pero son diferentes historias. Ambas son historias reales biográficas (biopic) de la Historia reciente de España. En el caso de El Lobo se trata de la historia de Mikel Lejarza, un hombre común que con motivo del asesinato de Carrero Blanco en 1973 por parte de ETA es reclutado por los servicios secretos del franquismo, el SECED, cuya evolución democrática es el actual CNI. Lejarza fue apodado en clave "Lobo", y su operación era la "Operación Lobo", en referencia a que se había infiltrado a un lobo en el rebaño de ETA, que viene del dicho "un lobo disfrazado de cordero". Lejarza estuvo en esos años haciéndose pasar por un miembro más de ETA justo en el momento en la que esta organización afianzaba ya su transformación plena en banda terrorista y sus atentados aumentaban. La actuación de Lejarza permitió la detención de más de ciento cincuenta personas, la desactivación de planes, la identificación de líderes y otras cuestiones vitales, en un momento en el que se estaba produciendo el tardofranquismo, una vuelta a acciones represivas desde el Estado e incluso la guerra sucia de Estado. En otras palabras, las normas del juego en esos momentos seguían tanto las vías legales de la dictadura, como la alegales e ilegales internacionalmente, sin embargo, de cara a la no previsible Transición política tan cercana en el tiempo, prestó un gran favor y un papel importante, aún cuando ETA se reforzó en la segunda mitad de la década de 1970 y multiplicó sus atentados en los años de acero de los años de 1980. Lejarza fue descubierto por ETA, que puso precio a su cabeza en 1975. Tuvo que ser retirado. Presumiblemente hubo de cambiar de identidad y aspecto físico y desaparecer para seguir su vida. Fue una película rodada a ritmo de película de acción e incluso apuntó, hacia el final la posibilidad de oscuros mecanismos del Estado respecto a ETA. Sea como sea, es una película recomendable. La protagonizó Eduardo Noriega.

Recordado esto, La infiltrada es también un biopic, como se ha dicho, rodada sobre la Historia reciente a ritmo de película de acción. Contiene además un tema transversal, la igualdad de género y la desigualdad machista que se daba en España en la década de 1990. Más aún, hay quien en la radio ha hablado de esta película como si en 2004 se hubiera ejercido el machismo por rodar la historia de El Lobo y no haber contado la historia de la mujer de este otro largometraje, cuando en realidad en 2004 de esa agente de policía la sociedad española no sabíamos nada, ni su existencia, por motivos de su seguridad social. Ambas películas son importantes y ejercen su labor de difusión de la Historia reciente, querer confrontarlas por temas de género es hacerles menosprecio. Claro que me he reído para mi interior cuando algunas de estas personas que buscan remarcar esa presunta denuncia de género citan la película de La infiltrada como una película de Luis Tosar, cuando este actor ejerce aquí de secundario, la protagonista total es Carolina Yuste, y la película, de ser de alguien, sería de su directora, Arantxa Echeverría. No, la película de es de Luis Tosar, tiene a Luis Tosar, pero no podemos decir que sea su película, claro que esto sólo lo remarco como mensaje a enviar a aquellos que quieren hacer trinchera de hasta el último detalle, pero luego no se dan cuenta de con qué munición disparan.Y siguiendo con este tema, un pequeño detalle insignificante, que se puede tomar como licencia de la directora par ese tema transversal, algo perdonable desde la Historia, algunas de las frases, actitudes o peinados que tratan de abordar la parte machista de la sociedad de 1990 es más propio de la década actual de 2020, que algo de los años 1990. No es que no se dieran, sólo que si esos pequeños detalles ocupan todos los momentos de las vidas de los personajes, entonces ya no es algo que pudiera ocurrir en los 1990, sino que dices que esa actitud de denuncia social de género era lo que ocurría, y eso no es así, ocurre en los 2020, pero en términos generales, no en los 1990, aún dándose sectores sociales que sí lo ejercieran.

En el caso de La infiltrada se cuenta la historia de Aranzazu Berradre Marín, pseudónimo que usó la policía nacional en la década de 1990 para infiltrarla en ETA comenzando desde las juventudes de la Kale Borroka y el entorno abertzale de las organizaciones políticas nacionalistas vascas y las tabernas que frecuentaban. Aunque en la película se la hace llamar Arantxa. El nombre real de esta persona no se conoce hoy día, pues sigue en activo pero protegida. Recién salida de la academia de la policía con unos 20 años o pocos más fue reclutada para la misión. Estuvo en ello durante ocho años, renunciando a todo contacto con su familia y comportándose como una simpatizante de ETA más. Conoció a diversos terroristas muy activos. Sirvió de enlace con la cúpula en Francia y terminó alojando en su casa a uno de los terroristas, con quien convivió mucho tiempo. Durante la llamada tregua falsa de 1999 fue parte de una reactivación secreta de ETA, fue ella la que informó de la falsedad de la tregua. Formó parte de la reconstitución del Comando Donosti, al que ayudó a desmantelar. Justo en ese momento fue retirada del servicio como infiltrada, pues no se quería correr el riesgo de que ETA se hubiera dado cuenta de que sólo ella era la clave para el número de detenciones y desarticulaciones originadas.

La película funciona muy bien. Tiene un guion muy bien equilibrado entre la Historia reciente y la película de acción policiaca, incluso propia para Estados Unidos. La dirección artística ha ambientado muy bien los escenarios y ropas de la década de 1990, si bien insisto en que algunos peinados de la Kale Borroka que aparecen son peinados de personas más propios de la década de 2020 que de 1990. Quizá se exagera en los términos de que los malos son muy malos, muy malos, en cada detalle de su vida, y los buenos, son muy buenos, muy buenos y muy éticos y muy decentes, aunque sea gente dura. No hay escala de grises. Puede que eso funciona bien en lenguaje cinematográfico como película de acción con lecciones bien aprendidas de Hollywood, y hay que entender la película así, pues en términos de historiador, incluso sociológicos y psicológicos, podríamos decir que sí, que la película es buena, pero que "hay matices que...". Me gusta, por otra parte, que deje caer, aunque nunca lo profundiza, algo que más tarde se analizará en los periódicos de la vida real a lo largo de algunos atentados de la década de 2000, especialmente tras los atentados de 2004 en los trenes de cercanías de Madrid por parte de al-Qaeda, una presunta desconfianza y falta de cruce de información entre diferentes cuerpos de seguridad del Estado, en este caso lo materializan entre guardia civil y policía nacional. Claro que también menciona, pero no entra al trapo, la desviación de fondos reservados en una trama de corrupción de los servicios secretos españoles, protagonizada por Roldán, que se destapó en 1993 y cuya investigación y proceso se prolongó casi toda la década de 1990.

La actriz Carolina Yuste hace una interpretación totalmente imbuida en el papel, es sin lugar a duda la que mantiene al espectador más expectante, si bien cuando se interrelaciona con Luis Tosar la pantalla se carga de una cierta tensión que a lo largo del largometraje evolucionará de una cierta sumisión de ella a él, a otra donde él se ve arrastrado por ella. En cierto modo, esa tensión entre los dos personajes es una subtrama que acompaña a la trama central. 

Evidentemente lo reciente de esta historia y que la propia policía de la vida real mantiene en secreto quién es hace que esta película se haya alimentado de tomarse licencias narrativas o de rellenar aquellos huecos que, por fuerza, no se conocen. No podemos ver la película pensando que todo lo que se cuenta de la vida de esta persona es exactamente lo que pasó en su vida, por mucho que se muestre lo que en líneas generales pasó y cómo funcionaba la lucha antiterrorista en ese momento. Más aún, insistiendo en que es muy buena película tanto como Historia, como por cine de acción, como por los detalles técnicos de cómo está hecha, invito al espectador a verla también con pensamiento crítico, pues por mucho que el personaje se restriegue el cuello tras recibir un beso, hay que pensar que si te pasas ocho años desde las juventudes abertzales hasta llegar a ser correo de ETA, luego una persona que aloja a un etarra y después estás en el Comando Donosti, que era un comando dispuesto a cometer atentados de sangre, tú no has ascendido por comportarte como un angelito. Pero lo que en la vida real haya podido o no hacer esta policía para, como infiltrada, llegar a ser parte de un comando de ETA, no se nos cuenta, sólo se nos cuenta lo más aséptico, pega unos carteles, acude a una manifestación y de repente le dan a alojar a un etarra... eso no funciona exactamente así, falta información quizá no tan presentable, pero que debió ocurrir como para que luego además se le haga  llevar un par de notas a Francia y, pum, algo más pasaría para que estés metida en un comando.

La cosa es que llevamos un par de décadas, quizá un poco más, en las que la sociedad se está educando en Historia a través de productos cinematográficas y televisivos, así como de cómic. Se ha llegado al punto que incluso televisiones, periódicos y radios entrevistan a directores, actores, actrices y creadores de cómic como si estos fueran expertos historiadores y estos entran al trapo y se prestan al juego. Demuestran a menudo carencias de conocimientos o visiones sesgadas, si eres más fino como espectador te das cuenta que en realidad están diciendo lo que les toca: lo que venda su producto, dándoles igual si lo que dicen se ajusta o no a la realidad histórica o al debate que hay abierto. Hay incluso quienes afirman que tal o cual tema o personaje es desconocido y nunca se ha hablado de él o de ello, siendo esto totalmente falso, pero que a mucha gente le cuadra, porque la triste realidad es que al conocimiento de la Historia la gente en general sólo se acerca para que le cuenten, pues eso: una película. 

Estas películas, o cómic, o series, o novelas, lo que toque son importantes por muy diversos motivos, pero dentro de este que menciono, el de educar a la gente Historia, empieza a ser muy relevante, y quizá por ello los historiadores debemos estar atentos y hablar de estos productos, del mismo modo que los actores les da por hablar como si fueran historiadores. Puesto que ahora son productos "pedagógicos", sobre todo porque mucha gente no sabe distinguir entre lo que se hace como producto para la ficción y producto para lo documental, hay que atender bien lo que se cuenta, no para alterar la creatividad de los que crean estupendas historias como esta que hoy tocamos, que es una perfecta película de acción policial aún siendo un biopic, sino para que a quien realmente le interese poder completarle o en su caso corregirle alguna visión o conocimento, como pasó por ejemplo muy notable y polémicamente con Napoleón, de Ridley Scott, el año pasado, 2023.