martes, abril 21, 2026

NOTICIA 2452ª DESDE EL BAR: Y SON SUMA DE CUARENTA Y SIETE

Hoy me levanto habiendo depositado en el mueble de mi salón una chapa diseñada por Zia Mei que le compré el pasado domingo en el festival Krunch!, aún en su pequeño sobrecito con un mapa que le sirve de envoltorio. Luego, como es muy de madrugada, me voy a trabajar. La tarde la tendré ocupada en asuntos que nada tendrán que ver con ese sobrecito. 

Y la cosa es que ese sobrecito con esa chapa es mi regalo de cumpleaños para mí mismo. Cumplo 47 años. Y los cumplo en medio de recuerdos de infancia con mis padres. Sobrecito que coloqué junto a regalos para una amiga que cumple años el mismo día que yo y tenemos la costumbre de regalarnos mutuamente. Costumbre, la del regalo en el mueble del salón por la mañana, que cogí de niño, por mis padres, y que nunca he podido transmitir ni hacer a nadie que no sea yo. No ha existido oportunidad. 

Hay soledad y creo que un año más estaré por casa con el televisor, haré la comida del día siguiente en el trabajo, y poco más, porque hay que madrugar mucho. Aunque este año, este año, puede que la tarde sea muy diferente por motivos que nada tienen que ver con mi cumpleaños ni con celebraciones, pero me lleven a no estar en casa. 

Voy sumando años y dada la media de edad española puede que ya he pasado la mitad de mi vida, es, como bromeé con una camarera amiga, más años por detrás que por delante, al menos en principio teórico y estadístico, aunque pudiera no ser así.

Lo que yo quisiera hacer en mi cumpleaños no se hará, nunca se hace. Nunca ocurre. Y uno piensa simplemente en el pasado y en el presente, se hace uno preguntas, pues ese presente no es el presente que uno pensó de niño, ni de joven, y por tanto el futuro parece ya comprometido en su venir. 

Me llevo bien con los animales y con los niños. Tengo un gran número de conocidos y de amistades, un buen núcleo de amigos antiguos que cada vez parece que es más complicado que quieran quedar para vernos simplemente por vernos, no por ningún motivo extra que lo haga posible. Aunque observo a los grupos de amigos de vecinos amigos, más mayores que yo, y veo que ellos no tienen ningún problema para verse por verse. 

Sólo me adelanto en el camino, es lo que ha tenido esta soledad sobrevenida por un lado, tal vez ganada inconscientemente por las cosas de mi vida. 

Me ofrecen ayudar el próximo fin de semana a un amigo en su negocio, como cada año, y como cada año le digo que si lo necesita llame y voy, aunque en realidad es el primer fin de semana de cada cambio de mi edad y, como todo el mundo, al menos me gustaría darme un pequeño homenaje, aunque sea sencillo, y si hay suerte compartirlo con alguien, o hacer un recital, como hace años, pero en lugar de eso sumo al trabajo diario más trabajo. No hay descanso, ni especial nada.

Hubo un tiempo que en mi cumpleaños dejó de haber la típica comida que era de las que más te gustaban. Para mañana apenas me he preparado sobras... del domingo, las última que quedan de ese día. No va a ser el 21 de abril más glorioso así tal como viene anunciando que se presenta.

Así que pienso y pienso, en mis padres, la infancia, los amigos antiguos y cuando nos veíamos más frecuentemente, los errores y fracasos en mi vida, a quien haya podido fallar, en la soledad... la soledad. Lo que imaginé que sería  mi vida de mayor y lo que es.

Y en fin, son 47 años. 

Saludos, cibernautas. Tened buen día.

viernes, abril 17, 2026

NOTICIA 2451ª DESDE EL BAR: AGÜITA

Pues sí, hubo una avería en la red de suministro de agua que atañe a Alcalá de Henares. Porque Alcalá de Henares no depende del Canal de Isabel II, la principal red de agua de la Comunidad de Madrid, sino que (parece raro que no lo sepa alguien en el Valle del Henares, pero siempre hay alguien) Alcalá de Henares depende de una red de agua que atañe a Guadalajara. La Mancomunidad de Aguas del Sorbe, que por cierto preside la actual alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet (alcaldesa por el PP con coalición con Vox). En realidad se vieron afectados unos cuarenta y cuatro municipios del Valle del Henares y colindantes, entre ellos la propia Guadalajara. Pero aunque Guadalajara es capital del provincia, es Alcalá de Henares el municipio más poblado, motor económico de esta comarca y de cierto peso sociocultural y político. Más o menos censados hay unos doscientos mil habitantes, y sin censar llegaremos a unos doscientos cinco mil o doscientos diez mil, no meto la mano en el fuego por esto. 

La avería se produjo por la rotura de una pieza de las canalizaciones a la altura de Yunquera de Henares el lunes 13 de abril. Pero nadie dijo nada públicamente. Parecería lógico pensar que como mínimo lo supiera la persona que preside la mancomunidad, Judith Piquet, pero no se dijo nada. Sería una avería más, normal y corriente, que se soluciona sobre la marcha. Algo común. Sólo que esta vez no fue común, durante la reparación parece ser que salió excesiva agua al retirar la pieza rota e impidió los trabajos tanto para la retirada como para poner la nueva pieza. Se perdió una gran cantidad de agua y duró horas, pero aunque se logró reparar, la gran pérdida de agua y los trabajos complicados provocaron problemas graves. Nadie dijo nada de manera pública, ni la mancomunidad, ni los políticos, ni los periodistas.

En la mañana del martes 14 conocimos un comunicado de parte del ayuntamiento de Alcalá de Henares diciendo que hubo una avería y estaba arreglada, pero habría cortes de agua puntuales en la tarde. Lo cierto es que a la vez se estaba repartiendo botellas de agua en los barrios de la ciudad y se mandaban camiones cisterna para repartir agua a los vecinos. Quizá no caímos porque a muchos nos pilló trabajando, como para pararse a pensar en un problema que se nos decía que sería de unas horas.

Solo que el problema no era de unas horas, venía del lunes, cuando se callaron y no dijeron nada. Se habían agotado las reservas de los depósitos de agua de la ciudad, y quizá nos debió dar una pista que repartieran botellas de agua y dieran camiones cisterna a los barrios. Si el problema era puntual y era por unas horas, ¿por qué el ayuntamiento iba a actuar así? Más aún, con la alcaldesa y alguna concejala saliendo a la ciudad para mostrarse ante los periodistas dando agua o al menos en los lugares donde se daba, dando las explicaciones de que sería algo puntual. Una concejala llegó a decir a los vecinos del distrito II, pero sin periodistas delante, que el agua volvería a las 22:00 horas. "Debería ser más prudente en sus comentarios", le comenté en privado a unos amigos, pensando en lo que estaba ocurriendo, porque si el agua iba a volver ya, ¿por qué dar agua? Era evidente, para quien quisiera pensarlo, que algo pasaba.

Al final el agua volvió por partes y paulatinamente a partir de media mañana del miércoles 15. Primero a las zonas más bajas de la ciudad, y dentro de esto, a las partes más bajas de los edificios. El problema es que el vaciado de los depósitos, no sólo de Alcalá, sino de una red kilométrica, necesitaba llenar de nuevo sus tuberías, luego sus depósitos, y después los edificios. Un proceso lento y gradual, pues hacerlo a máxima potencia hubiera provocado posibles roturas en la red que hubieran dado mayores problemas. Era una cuestión técnica. Y dentro de esto, el agua debía recuperar su potencia, es por ello que algunas zonas que recuperaron el agua al principio sólo tenían un leve chorro, y de la misma manera hubo torres de edificios que las plantas bajas tenían agua, pero los pisos altos, no. De hecho, en la mañana del jueves 16 aún había algunos vecinos del Ensanche y de Espartales que aseguraban no tener apenas agua. Para mediodía de ese agua ya la tendrían a buena presión. El proceso duró del martes al jueves, por una avería habida el lunes.

Luego tenemos el asunto de una asociación de vecinos que difundió un comunicado sobre que no era recomendable beber agua tras la reposición del servicio hasta que no pasasen setenta y dos horas. Una cadena de televisión pasó a difundir que eso era un bulo, y el propio ayuntamiento, o al menos algunos concejales, defendieron en las redes sociales que eso era un bulo y mala intención política. Todo porque PSOE había pasado al ataque sobre la mala información de todo el asunto que había hecho Judith Piquet, quien, recordaban, pidió en 2025 la dimisión del presidente de gobierno por las once horas sin electricidad (el Gran Apagón) por el accidente eléctrico de ese año, mientras que ella, como alcaldesa y como presidenta de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, mantuvo un problema también accidental de lunes a jueves de una semana y no aplicaba para sí lo que pedía para el presidente, la dimisión. Además, Más Madrid también recalcaba que hubo una mala gestión de la información y comunicación del problema, pues si este empezó en lunes y llegó a agotar las reservas de agua, la actuación del martes saliendo a la calle a repartir agua con los medios de comunicación delante consideran que es algo propagandístico y cosmético, pues las medidas informativas deberían haber sido otras muy diferentes desde el primer momento. 

Sea como sea, uno, que conoce mucha gente y muy variada, le preguntó a un amigo que trabaja precisamente de depuración de aguas y mantenimiento de redes de agua y, en privado entre nosotros, me dijo que sí, que era recomendable no beber en 72 horas, porque al haberse vaciado al completo, al meter de nuevo agua, ese nuevo agua tiene capacidad de quitar los microrresiduos sólidos que se van acumulando con los años y que, con agua fluyendo, se estancan, pero que con este cambio pueden arrancarse por la presión de agua nueva tras estar sin agua un tiempo. Por esa razón, me dijo, probablemente se están haciendo pruebas de presión de agua en las canalizaciones. Pero sí, decía, haya o no haya anuncio oficial, se debería esperar 72 horas para beber ese agua, pero se puede usar para otras cosas. Así que el tema a mí me parece serio, pero lo han metido en un tema político donde lo que importa no parece que sea la salubridad pública, sino ver quien gana el relato. Y la cosa es que esos micro residuos sólidos no te van a dar una diarrea, ni te va a matar ya, como decía él, sino que esto es como todo, tú puedes respirar polvo puro y no te va a pasar nada a corto ni a medio plazo, pero todo se acumula, y, en fin, como el colesterol en vena, todo se acumula, y... Pero esta fue una conversación privada que tuve con una persona que trabaja de lo que trabaja.

Cierto es, sin embargo, que, ya se pongan como se pongan sobre el sí o el no de lo anterior, lo innegable es que el agua salía claramente turbia en las primeras horas. Y hubiera sido como para hacer lo mismo que en ese capítulo de los dibujos animados de Los Simpsons, cuando le dan de comer un pez de tres ojos al señor Burns cuando negaba que los residuos nucleares afectaran al río.

El problema del agua ha sido grave, muy grave. Accidental, sí, pero grave. Igual que cuando el apagón eléctrico, que duró mucho menos tiempo, aunque once horas eléctricas son muchas, en este caso hablamos de martes a jueves para algunos barrios, de martes a miércoles para toda la ciudad. Sin embargo es verdad que lo que llama más la atención ahora mismo, pasado todo, es el uso privativo que se ha hecho de la información y quepa preguntarse si con intención e interés personal o partidista, o ambas. El buen gobierno a veces implica mojarse (nunca mejor dicho) en cuestiones que te pueden tocar de lleno, y sinceramente, si desde el lunes se hubiera dicho (no olvidemos que se llegó a hacer fotos en eventos, pero nada de todo esto en la palestra), probablemente incluso le hubiera favorecido en la opinión pública. Ahora, sabiendo que se esperó al vaciado de los depósitos de la ciudad, o sea, al estallido evidente del problema en la opinión pública, nos encontramos ante una sociedad dividida y, una vez más, como si se tratara de animar a un equipo de fútbol, sin reflexionar lo que la pérdida de agua supone, o incluso lo que supone en la salud a largo plazo la claridad y la seriedad con datos científicamente sostenibles, no de rumores (ni siquiera de mi conversación privada entre amigos) sobre si se recomienda o no beber en las primeras setenta y dos horas de repuesto el servicio.

Así nos va cundiendo, reflejo de España. Una España que, además, los periodistas quisieron que se enterara el miércoles por la tarde y en un programa de debates, ni siquiera en telediario. Si hubiera ocurrido en Madrid, Barcelona o Valencia, esto no hubiera sido así. Sí que es cierto que los periodistas locales se hicieron eco el martes por la mañana, aunque más como agentes anunciadores de la noticia que el propio ayuntamiento propagaba y no tanto como informadores de la noticia que ellos mismos debían indagar. Hay diversos y diferenciados aspectos de reflexión local para lo ocurrido estos días.

domingo, abril 12, 2026

NOTICIA 2450ª DESDE EL BAR: VIAJE COTIDIANO

Uno vuelve a Madrid a trabajar y se encuentra con una línea de Metro interrumpida por unas obras en la estación Santiago Bernabeu que durarán hasta el año que viene. He oído mayoría de comentarios en contra de la conveniencia de estas obras, pero supongo que también las habrá a favor. Personalmente no tengo ni idea de si las obras eran o no eran necesarias, ni si su porqué se corresponde o no con lo que he oído. Lo que sí sé es que interrumpe justo una de las líneas de Metro que más se saturan en hora punta entre trabajadores y estudiantes universitarios. 

Hacía tiempo que trabajaba en Alcalá de Henares, pero justo cuando empecé a hacerlo hace un año y medio, o algo más, los problemas de los trenes de cercanías de Madrid ya tenían un excesivo número de problemas y retrasos. Eso era algo que llevaba siendo así, aunque los telediarios no hablaban de ello y como mucho ponían su vista en los problemas de los cercanías de Cataluña, muchas más veces expuestos en los debates parlamentarios por los representantes de los partidos políticos catalanes. También hubo un momento en el que los políticos de la llamada España vaciada y los partidos tipo Podemos dejaron expuestos los problemas de los trenes en Murcia y en Extremadura, así como en los lugres rurales de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón. En Madrid parecía que todo era perfecto, y no era así, sólo que no se habló de ello hasta que los problemas se han  multiplicado y agravado de manera tan elevada en los últimos años que ya era imposible no hablar de ello por parte de políticos y periodistas.

La cosa es que yo dejé de necesitar el uso diario del tren justo en ese momento en el que lo problemas eran ya tan llamativos que era rara la semana que no apareciera alguna noticia sobre ello en los periódicos. Ahora cuando vuelvo a Madrid me encontré en Metro de Madrid este problema que comento y empecé a mirar cuál era la mejor alternativa para llegar a mi lugar de trabajo en los próximos cuatro meses, pues era evidente que no iba a ser de forma directa. Por la radio escuché que el servicio de autobuses puesto por Metro de Madrid para cubrir el tramo cortado dejaba quejas en los usuarios de hora punta, por ir abarrotados y a veces tener que dejar irse a alguno por no poder entrar. Lo cierto es que esto me hizo descartar esta opción, pero en esta semana que empecé he visto en la calle del metro Cuzco alguno de estos autobuses y no parecen abarrotados, la verdad. He visto casos peores, como cierta línea en hora punta en Vallecas.  

La primera opción que exploré fue ir en tren hasta Chamartín, para luego coger el Metro hasta Cuzco. Cierto que podría bajar en Nuevos Ministerios e ir andando a Cuzco. Como sea, esta opción me hizo tardar una hora y media de viaje. ¿Por qué? Porque el tren tenía un retraso de media hora el primer día que regresé a Madrid, y el viernes me dijeron que a la hora del regreso había otro retraso aún mayor. Así que mi segunda opción en mi segundo día fue combinar el autobús a Madrid, aún yendo la carretera con mucho tráfico y alguna retención, y coger en Avenida de América la línea 9 de Metro que aunque da un poco de vuelta, llega directa a Cuzco. Tardé una hora y diez minutos. Cuando conté esto a algún vecino, e incluso a mi jefa, le costó creer que se tardara menos en la opción de carretera que en la de tren. Pero es lo que ocurrió.

Voy en autobús, aún habiendo algo de atasco de hora punta tardo menos, y no es que el autobús sea más veloz que el tren, es que el tren sigue teniendo problemas graves en la Comunidad de Madrid. El servicio, aún siendo un muy buen servicio público y es una buena red, se ha deteriorado en los últimos años a costa de averías y problemas varios que son los que causan los retrasos. Incluimos aquí el tren que descarriló en el túnel de entrada a Atocha hace ya un tiempo, en 2023, o el que descarriló hace menos en Torrejón  de Ardoz, en 2024, o menos tiempo aún, en San Fernando de Henares, en 2025, donde hubo seis heridos. 

Y esto es en general lo que creo que más directamente afecta a la gente común, en lugar de todas esas peleas políticas que a menudo observamos acerca de temas que tienen pinta de importarles más a ellos, los políticos, en una especie de juego de poderes que de otra cosa. Pero también es verdad que en esas preocupaciones diarias de cómo llegar al trabajo hay otra añadida y soterrada: el deseo de tener calidad de vida, y esto no es sólo el tiempo que tardas en llegar a tu puesto de trabajo y en qué modo, pensemos que ese tiempo de tardanza comienza a contar desde que sales de tu casa. Esa calidad de vida también está en que puedas trabajar dentro de tu propio municipio, lo que ahorra ese tiempo de ida y vuelta, así como ayuda al medio ambiente, y también a no tener agobios y ansiedades causados por los atascos o los incidentes en los trenes, o las acumulaciones de multitudes o el tener que viajar de pie de una ciudad a otra por falta de sitios para sentarse. 

lunes, abril 06, 2026

NOTICIA 2449ª DESDE EL BAR: UNA DE CINE EN MI VIDA

En los recién terminados días festivos de Semana Santa apenas salí de casa. No es que no saliera, pero estuve más tiempo en casa leyendo, o salí a pasear de manera larga. Como mucho fui a comer con una amiga, ver Complutum una vez más, detrás de mi casa, ver a otra amiga que va a publicar un poemario, y lo que es salir, pues apenas lo hice una sola noche y muy poco tiempo, suficiente para ver a otra amiga, dueña de bar. Lo cierto es que hay cierto cansancio acumulado de todas las veces que he ofrecido ir a tal o cual sitio, hacer tal o cual, invitar a comer en mi casa, y que se contesten silencios o noes, o que mis planes se rechacen pero uno tenga que aceptar siempre los ajenos. A veces está bien decir "sí". Como sea, esta Semana Santa he estado bastante recogido, también pensando en que este miércoles pisaré un archivo en el que aún no había trabajado, uno de un Ministerio, porque mi empresa me necesita allí cuatro meses, luego me devuelven a mi proyecto habitual de archivo del último año y medio.

Así que pensé en escribir una de esas entradas en las que a veces os comento mis películas vistas en un periodo vacacional. Intenté ver una en el cine, pero me dijeron "no", así que las vi en televisión. Y la cosa es que... apenas he visto cine esta vez. No tenía ganas ni de esto, aunque es raro, porque en el fondo sí quería ver algo... sólo que echaba de menos la compañía... La soledad... me adelanto en el camino a muchas amistades, pero aún no lo saben de sus propias vidas.

Como sea, de las muy extremadamente pocas películas que vi, pero muy extrañamente pocas películas en mí, una de ellas ya la había visto por primera vez durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19 en 2020, Los Croods, una aventura prehistórica (2013, Kirk De Micco y Chris Sanders), ya la comenté en la Noticia 1977ª, la revisión simplemente me hizo pasar un rato tranquilo, con alguna sonrisa, aunque creo que Disney tiene películas más divertidas en estos últimos años, aún siendo esta una de las que no están mal. Como sea, pasemos a comentar las... dos únicas películas en toda una Semana Santa con momentos nostálgicos de pasados de mi vida.

10 vidas (Mark Koetsier y Christopher Jetkins, 2024): Lo cierto es que estaba tumbado en el sofá cuando comenzó el pasado viernes en Be Mad, después de Los Croods. No sabía ni que esta película existía. Me apetecía algo ligero, nada más, y los dibujos animados me gustan. Me pareció curioso ver una película británica y más o menos reciente. Básicamente un gato agota todas sus vidas justo cuando al fin ha encontrado a alguien que le quiere. Por ello en el Cielo de los animales deciden darle otras nueve vidas para demostrar que se merece ir al Cielo de los animales, ya que perdió sus vidas de maneras muy desafortunadas y haciendo trastadas. La condición es que no puede volver como gato, sino que gastará sus nuevas nueve vidas como otros animales. A través de todos trata de estar con su dueña. La película le suma un  humor británico con mensaje ecologista sobre las abejas y advertencia contra las grandes multinacionales tecnológicas y la manipulación que pueden hacer de la realidad. No es una gran película, pero no es una mala película. Lo suficiente para pasar un rato como pretendía, tranquilo, amable. Supongo que este guion en manos de Hollywood hubiera sido exprimido de una manera más espectacular, pero no le sienta mal el ritmo que le han dado y los sutiles toques dirigidos a los niños para que respeten y le encuentren el gusto a la vida natural. Un punto inesperado: se manera indirecta se nombra sin nombrarle a Carlos III de Inglaterra, rey ecologista.

Malnazidos (Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro, 2020): También la pusieron en Be Mad, pero el sábado. Después de comer la dejé puesta. Antes de que rodaran esta película y de que supiese nada de ella, yo había escrito un relato de humor en la guerra civil con zombis. Lo publiqué por aquí. Así que cuando estrenaron la película quise verla, sólo que fue el año de la pandemia, por un lado, y no terminaba de confiar en que fuese un acierto ir al cine a verla, por otro lado. No fui y la dejé pasar. En estos años llegué a ver su comienzo una vez, pero la quité. Ahora la vi entera. Los nazis experimentan un gas que crea zombis y el experimento se les va de las manos en la guerra civil española, en un área de montaña que han cercado y en el cual un grupo de franquistas se ven obligados a combatir junto a los republicanos contra los zombis y los nazis. Las dos Españas, sólo una y los tópicos del cine de zombis, pero a la española. El problema de este metraje es que uno no sabe si se quiso hacer una comedia o cine de acción. Desde luego, teniendo elementos del cine de terror, el ritmo que se le dio no es en absoluto de terror, así que si se pretendió crear terror, en eso se fracasó... y quizá se agradece, porque cuadra más como acción y porque el metraje no tiene los medios económicos para los efectos especiales más crudos (nunca mejor dicho con humor negro) de la casquería de los zombis. Se hacen chistes, sí, que no se saben si son propios de una aventura de acción aligerada, o porque se quiso hacer comedia. La indecisión o la falta de claridad a la hora de producirla están ahí. Pero como a uno no le gusta pasarlo mal con el cine de terror, y como hay lugares comunes y tópicos de la guerra civil y del cine de acción, pues me hizo pasar un rato y eso es suficiente. Me entretuvo. En su día se dijo que si se buscó hacer una segunda parte, pero fue un fracaso en taquilla y eso quedó descartado, al menos hasta la fecha. No es una gran película, pero sí es algo novedoso y anómalo entre el tipo de cine que se hace en España. Y en eses sentido ya han habido otros ejemplos en otros géneros. Me entretuvo un rato sin hacerme pensar demasiado, y eso es lo que me pedía mi ser esta pasada Semana Santa.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, abril 02, 2026

NOTICIA 2448ª DESDE EL BAR: ARTEMIS II, UN NUEVO RUMBO

"Hace una preciosa Luna llena y vamos hacia ella", dijo anoche el comandante de la Artemis II en el despegue desde La Tierra. "La Artemis II ha despegado, comienza un nuevo rumbo de la Humanidad", se oyó decir desde la torre de control en La Tierra (traducción libre propia del inglés que se escuchó por televisión). En España sólo retransmitió el hecho en directo Televisión Española, más o menos sobre las 00:30 horas, aunque se pudo ver a través de Internet por canales como el de la propia NASA. La misión llegará a la órbita lunar en tres días y desde ese momento tomará datos y hará experimentos muy novedosos para ver la viabilidad y preparar un alunizaje que pose los pies de un humano de nuevo en 2028, después de cincuenta y nueve años, si todo va según lo previsto. No será una vez más, una de aquellas épicas misiones pasadas, donde se recogían muestras de rocas y se traían a La Tierra, o donde un astronauta se permitió jugar al golf allí, o un Neil Amstrong pisando por primera vez y poniendo la bandera estadounidense y la frase aquella de "es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la Humanidad". La idea es poder establecer una base, en principio de carácter científico, pero que se pueda entender como la primera colonia humana fuera de La Tierra. Ver el lanzamiento de la misión Artemis II es como ver a las carabelas de Cristóbal Colón partir del puerto de Palos de la Frontera en 1492, con una diferencia, por entonces, quien los viera en el puerto podían pensar que iban en busca de un nuevo rumbo a Las Indias demostrando la redondez del planeta, pero no sospechaban el descubrimiento de América. Ambos hechos, la redondez de La Tierra o el descubrimiento de América, eran de por sí un portento de la Humanidad. En el caso actual tenemos claro que el objetivo es iniciar la colonización espacial que tantas hemos leído en la ciencia ficción. "Vamos a lanzar a la Humanidad a un nuevo mundo y ya no habrá una vuelta atrás", dijo grandilocuentemente alguien de la NASA días antes.

Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen son los astronautas de la NASA que van en la nave Orión, que es su nombre, pues Artemis II es el nombre de la misión. Como se puede ver, viaja en ella la primera mujer en misión hacia La Luna, Christina Koch. También está el primer canadiense, y de una manera novedosa buena parte de la tecnología utilizada es de la Unión Europea, hay hasta un aparato creado íntegramente por España. No es en absoluto la primera vez que colabora la NASA estadounidense con la ESA europea, pero sí parece ser que es la vez que más interacción y unión de fuerzas han hecho, aún a pesar, o quizá por ello, de que el presidente de Estados Unidos actual, Donald Trump, ha hablado más de una vez en contra de la NASA y a favor de su desmantelamiento o dejarla en mínimos. De hecho, más o menos a la misma hora del lanzamiento él decidió hacer una aparición pública en televisión para hablar de la Guerra de Irán, contraprogramando el lanzamiento, pero hizo una referencia aludiendo a que Estados Unidos gana en La Tierra, gana en La Luna y gana en el espacio entre medias. Al margen de este rocambolesco comentario, la misión Artemis II nos involucra a toda la Humanidad, aún cuando es patente la carrera espacial competitiva entre Estados Unidos y China, como en la segunda mitad del siglo XX lo fue entre Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS), hoy Federación Rusa.

La Luna ha sido pisada por estadounidenses desde a 1969 a diciembre de 1972. La última llegada al satélite despertó entre los televidentes americanos menos interés que una competición deportiva que ocurría a la misma hora. Con la Crisis del Petróleo de 1973, la derrota bélica en Vietnam, el escándalo y final abrupto de la corruptela de Richard Nixon y el comienzo de la etapa de distensión política entre Estados Unidos y la URSS, no volvió a haber interés en estar allí. Por los altos costes económicos, el escaso interés político que comenzó, y por avances científicos que a los políticos no les interesaban tanto. Interesó un acercamiento, un hipotético establecimiento en 1983 con el programa de Ronald Reagan Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI), popularmente apodado como Star Wars, como la película. Era un programa que desarrollaba la idea de crear satélites con capacidad militar para atacar al bloque soviético si era necesario, y dentro de ese programa no se descartaba instalaciones en La Luna con ese carácter. En parte la URSS se vio obligada a reforzar su inversión militar, lo que ayudó económicamente a hundirla, se vio necesitada de cambios políticos a partir de 1985 que terminaron por colapsar el sistema soviético en 1989 y su definitivo final en 1991. El programa SDI jamás se llevó a cabo, porque también era excesivamente caro para Estados Unidos, aunque sí existen satélites espías y, se rumorea, posibles guías de misiles. Diversas conferencias internacionales acordaron que La Luna era de toda la Humanidad, por lo que nadie podía tomar ventaja particular sobre ella. Es la base de la colaboración NASA-ESA.

Aunque no pisamos el satélites desde el final de 1972, los rusos habían sido los primeros en posar una sonda allí en 1959, la Luna 2, y lo hicieron varias veces hasta 1966, pero nunca mandó a un humano allí. En 2023 La India posó por primera vez una sonda en el polo sur, la Chandrayaan 3, y China posó la suya por primera vez en la cara oculta del satélite en 2024, la Chang'e 6. Con ello quedó abierta una nueva carrera espacial competitiva, en lugar del rumbo colaborativo iniciado entre estadounidenses y europeos desde la década de 1970, a la que se sumaron los rusos desde la década de 1990, actualmente interrumpida esa colaboración rusa por la Guerra de Ucrania iniciada en 2022. China quiere mandar a su primera persona e incluso crear una base humana allí en principio para 2030, pero ahora hablan de 2027. La cuestión es que los chinos no colaboran con el resto de países y mantienen en secreto sus proyectos espaciales, siendo además que su agencia es principalmente militar, en lugar de ser principalmente científica como en el caso estadounidense y europeo. Eso crea recelos amplios y lleva una ambición geoestratégica a La Luna, o sea: selenoestratégica.

No sólo hay un recelo de un posible uso militar del suelo lunar, el principal recelo está en que se quieran apropiar de espacios y terrenos de La Luna, iniciando una competición colonial en el satélite a la que, se teme, se puedan unir de manera expansiva los Estados Unidos, al margen de los acuerdos sobre que La Luna es de toda la Humanidad. En el fondo, más allá de posibilidades militares, se encuentran intereses económicos de uso de recursos minerales, de agua en La Luna e incluso de materias que casi no se encuentran en La Tierra pero son abundantes en La Luna y sirven para crear supercombustibles. Por otro lado, La Luna puede ser una lanzadera de avanzadilla a otros destinos, como Marte, o un observatorio del Universo que nos dé más datos de todo él, o nos ayude a calcular rumbos de asteroides y meteoritos.

Los humanos que allí se establezcan terminarán notando cambios adaptativos de sus cuerpos y organismos a las condiciones de la gravedad en La Luna, las condiciones de su luminosidad, su inevitable cambio de la concepción y percepción de lo que divide y son el día y la noche, deberán acostumbrarse a defenderse de las radiaciones solares sin la atmósfera terrestre, a fabricar o proveerse de oxígeno, obtener alimentos en una nueva forma a cómo sabíamos, y muchas más posibilidades. Sin embargo, se dice, si todo esto se lleva a cabo, todas estas personas se verán en la necesidad de ser alternadas por otras al menos durante años, tal vez décadas, hasta que se resuelvan asuntos tan básicos como el del oxígeno y el agua, por ejemplo. Y en ese sentido, yo me pregunto, ¿no podríamos considerar entonces que la primera colonia espacial ya lleva mucho tiempo funcionando y es la Estación Espacial Internacional, en órbita alrededor de La Tierra desde 1998? El concepto es similar, la diferencia es que es una especie de nave flotante, y no una estructura asentada sobre un suelo. Quizá, si mi pregunta fuera acertada, podríamos decir que la nueva misión busca crear la primera colonia asentada en un suelo no terráqueo.

Pero todo puede pasar. Recordemos la Edad Antigua, con colonias fenicias, griegas o romanas, fracasadas por diversos motivos a los pocos años de su fundación, aún cuando todos tengamos en la memoria las que perduraron. Recordemos primeros intentos de establecimiento en América por parte de ingleses y franceses (entre otros) en el siglo XVII, o incluso entre los españoles en el final del siglo XV y a lo largo del XVI. No todas lograron perdurar. El caso más notable fueron las numerosas ocasiones que se intentó establecerse en la entrada del Río de la Plata y que se tardó casi un siglo en lograrse de una manera indudablemente estable. 

Sea cómo sea la deriva de la nueva misión espacial, y todo puede ocurrir en un mundo que entra de lleno en una nueva crisis del petróleo y un presidente de nuevo desapasionado de la NASA, aunque no en sus posibilidades geoestratégicas, lo cierto es que sí podríamos afirmar algo de momento desde nuestra perspectiva de 2026, los líderes más poderosos y parte de los científicos de la Humanidad han apuntado al siglo XXI para iniciar el primer paso en el que alguien pueda llegar a decir: "vivo en La Luna" y no sea una metáfora.