Uno vuelve a Madrid a trabajar y se encuentra con una línea de Metro interrumpida por unas obras en la estación Santiago Bernabeu que durarán hasta el año que viene. He oído mayoría de comentarios en contra de la conveniencia de estas obras, pero supongo que también las habrá a favor. Personalmente no tengo ni idea de si las obras eran o no eran necesarias, ni si su porqué se corresponde o no con lo que he oído. Lo que sí sé es que interrumpe justo una de las líneas de Metro que más se saturan en hora punta entre trabajadores y estudiantes universitarios.
Hacía tiempo que trabajaba en Alcalá de Henares, pero justo cuando empecé a hacerlo hace un año y medio, o algo más, los problemas de los trenes de cercanías de Madrid ya tenían un excesivo número de problemas y retrasos. Eso era algo que llevaba siendo así, aunque los telediarios no hablaban de ello y como mucho ponían su vista en los problemas de los cercanías de Cataluña, muchas más veces expuestos en los debates parlamentarios por los representantes de los partidos políticos catalanes. También hubo un momento en el que los políticos de la llamada España vaciada y los partidos tipo Podemos dejaron expuestos los problemas de los trenes en Murcia y en Extremadura, así como en los lugres rurales de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón. En Madrid parecía que todo era perfecto, y no era así, sólo que no se habló de ello hasta que los problemas se han multiplicado y agravado de manera tan elevada en los últimos años que ya era imposible no hablar de ello por parte de políticos y periodistas.
La cosa es que yo dejé de necesitar el uso diario del tren justo en ese momento en el que lo problemas eran ya tan llamativos que era rara la semana que no apareciera alguna noticia sobre ello en los periódicos. Ahora cuando vuelvo a Madrid me encontré en Metro de Madrid este problema que comento y empecé a mirar cuál era la mejor alternativa para llegar a mi lugar de trabajo en los próximos cuatro meses, pues era evidente que no iba a ser de forma directa. Por la radio escuché que el servicio de autobuses puesto por Metro de Madrid para cubrir el tramo cortado dejaba quejas en los usuarios de hora punta, por ir abarrotados y a veces tener que dejar irse a alguno por no poder entrar. Lo cierto es que esto me hizo descartar esta opción, pero en esta semana que empecé he visto en la calle del metro Cuzco alguno de estos autobuses y no parecen abarrotados, la verdad. He visto casos peores, como cierta línea en hora punta en Vallecas.
La primera opción que exploré fue ir en tren hasta Chamartín, para luego coger el Metro hasta Cuzco. Cierto que podría bajar en Nuevos Ministerios e ir andando a Cuzco. Como sea, esta opción me hizo tardar una hora y media de viaje. ¿Por qué? Porque el tren tenía un retraso de media hora el primer día que regresé a Madrid, y el viernes me dijeron que a la hora del regreso había otro retraso aún mayor. Así que mi segunda opción en mi segundo día fue combinar el autobús a Madrid, aún yendo la carretera con mucho tráfico y alguna retención, y coger en Avenida de América la línea 9 de Metro que aunque da un poco de vuelta, llega directa a Cuzco. Tardé una hora y diez minutos. Cuando conté esto a algún vecino, e incluso a mi jefa, le costó creer que se tardara menos en la opción de carretera que en la de tren. Pero es lo que ocurrió.
Voy en autobús, aún habiendo algo de atasco de hora punta tardo menos, y no es que el autobús sea más veloz que el tren, es que el tren sigue teniendo problemas graves en la Comunidad de Madrid. El servicio, aún siendo un muy buen servicio público y es una buena red, se ha deteriorado en los últimos años a costa de averías y problemas varios que son los que causan los retrasos. Incluimos aquí el tren que descarriló en el túnel de entrada a Atocha hace ya un tiempo, en 2023, o el que descarriló hace menos en Torrejón de Ardoz, en 2024, o menos tiempo aún, en San Fernando de Henares, en 2025, donde hubo seis heridos.
Y esto es en general lo que creo que más directamente afecta a la gente común, en lugar de todas esas peleas políticas que a menudo observamos acerca de temas que tienen pinta de importarles más a ellos, los políticos, en una especie de juego de poderes que de otra cosa. Pero también es verdad que en esas preocupaciones diarias de cómo llegar al trabajo hay otra añadida y soterrada: el deseo de tener calidad de vida, y esto no es sólo el tiempo que tardas en llegar a tu puesto de trabajo y en qué modo, pensemos que ese tiempo de tardanza comienza a contar desde que sales de tu casa. Esa calidad de vida también está en que puedas trabajar dentro de tu propio municipio, lo que ahorra ese tiempo de ida y vuelta, así como ayuda al medio ambiente, y también a no tener agobios y ansiedades causados por los atascos o los incidentes en los trenes, o las acumulaciones de multitudes o el tener que viajar de pie de una ciudad a otra por falta de sitios para sentarse.
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