Pues sí, hubo una avería en la red de suministro de agua que atañe a Alcalá de Henares. Porque Alcalá de Henares no depende del Canal de Isabel II, la principal red de agua de la Comunidad de Madrid, sino que (parece raro que no lo sepa alguien en el Valle del Henares, pero siempre hay alguien) Alcalá de Henares depende de una red de agua que atañe a Guadalajara. La Mancomunidad de Aguas del Sorbe, que por cierto preside la actual alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet (alcaldesa por el PP con coalición con Vox). En realidad se vieron afectados unos cuarenta y cuatro municipios del Valle del Henares y colindantes, entre ellos la propia Guadalajara. Pero aunque Guadalajara es capital del provincia, es Alcalá de Henares el municipio más poblado, motor económico de esta comarca y de cierto peso sociocultural y político. Más o menos censados hay unos doscientos mil habitantes, y sin censar llegaremos a unos doscientos cinco mil o doscientos diez mil, no meto la mano en el fuego por esto.
La avería se produjo por la rotura de una pieza de las canalizaciones a la altura de Yunquera de Henares el lunes 13 de abril. Pero nadie dijo nada públicamente. Parecería lógico pensar que como mínimo lo supiera la persona que preside la mancomunidad, Judith Piquet, pero no se dijo nada. Sería una avería más, normal y corriente, que se soluciona sobre la marcha. Algo común. Sólo que esta vez no fue común, durante la reparación parece ser que salió excesiva agua al retirar la pieza rota e impidió los trabajos tanto para la retirada como para poner la nueva pieza. Se perdió una gran cantidad de agua y duró horas, pero aunque se logró reparar, la gran pérdida de agua y los trabajos complicados provocaron problemas graves. Nadie dijo nada de manera pública, ni la mancomunidad, ni los políticos, ni los periodistas.
En la mañana del martes 14 conocimos un comunicado de parte del ayuntamiento de Alcalá de Henares diciendo que hubo una avería y estaba arreglada, pero habría cortes de agua puntuales en la tarde. Lo cierto es que a la vez se estaba repartiendo botellas de agua en los barrios de la ciudad y se mandaban camiones cisterna para repartir agua a los vecinos. Quizá no caímos porque a muchos nos pilló trabajando, como para pararse a pensar en un problema que se nos decía que sería de unas horas.
Solo que el problema no era de unas horas, venía del lunes, cuando se callaron y no dijeron nada. Se habían agotado las reservas de los depósitos de agua de la ciudad, y quizá nos debió dar una pista que repartieran botellas de agua y dieran camiones cisterna a los barrios. Si el problema era puntual y era por unas horas, ¿por qué el ayuntamiento iba a actuar así? Más aún, con la alcaldesa y alguna concejala saliendo a la ciudad para mostrarse ante los periodistas dando agua o al menos en los lugares donde se daba, dando las explicaciones de que sería algo puntual. Una concejala llegó a decir a los vecinos del distrito II, pero sin periodistas delante, que el agua volvería a las 22:00 horas. "Debería ser más prudente en sus comentarios", le comenté en privado a unos amigos, pensando en lo que estaba ocurriendo, porque si el agua iba a volver ya, ¿por qué dar agua? Era evidente, para quien quisiera pensarlo, que algo pasaba.
Al final el agua volvió por partes y paulatinamente a partir de media mañana del miércoles 15. Primero a las zonas más bajas de la ciudad, y dentro de esto, a las partes más bajas de los edificios. El problema es que el vaciado de los depósitos, no sólo de Alcalá, sino de una red kilométrica, necesitaba llenar de nuevo sus tuberías, luego sus depósitos, y después los edificios. Un proceso lento y gradual, pues hacerlo a máxima potencia hubiera provocado posibles roturas en la red que hubieran dado mayores problemas. Era una cuestión técnica. Y dentro de esto, el agua debía recuperar su potencia, es por ello que algunas zonas que recuperaron el agua al principio sólo tenían un leve chorro, y de la misma manera hubo torres de edificios que las plantas bajas tenían agua, pero los pisos altos, no. De hecho, en la mañana del jueves 16 aún había algunos vecinos del Ensanche y de Espartales que aseguraban no tener apenas agua. Para mediodía de ese agua ya la tendrían a buena presión. El proceso duró del martes al jueves, por una avería habida el lunes.
Luego tenemos el asunto de una asociación de vecinos que difundió un comunicado sobre que no era recomendable beber agua tras la reposición del servicio hasta que no pasasen setenta y dos horas. Una cadena de televisión pasó a difundir que eso era un bulo, y el propio ayuntamiento, o al menos algunos concejales, defendieron en las redes sociales que eso era un bulo y mala intención política. Todo porque PSOE había pasado al ataque sobre la mala información de todo el asunto que había hecho Judith Piquet, quien, recordaban, pidió en 2025 la dimisión del presidente de gobierno por las once horas sin electricidad (el Gran Apagón) por el accidente eléctrico de ese año, mientras que ella, como alcaldesa y como presidenta de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, mantuvo un problema también accidental de lunes a jueves de una semana y no aplicaba para sí lo que pedía para el presidente, la dimisión. Además, Más Madrid también recalcaba que hubo una mala gestión de la información y comunicación del problema, pues si este empezó en lunes y llegó a agotar las reservas de agua, la actuación del martes saliendo a la calle a repartir agua con los medios de comunicación delante consideran que es algo propagandístico y cosmético, pues las medidas informativas deberían haber sido otras muy diferentes desde el primer momento.
Sea como sea, uno, que conoce mucha gente y muy variada, le preguntó a un amigo que trabaja precisamente de depuración de aguas y mantenimiento de redes de agua y, en privado entre nosotros, me dijo que sí, que era recomendable no beber en 72 horas, porque al haberse vaciado al completo, al meter de nuevo agua, ese nuevo agua tiene capacidad de quitar los microrresiduos sólidos que se van acumulando con los años y que, con agua fluyendo, se estancan, pero que con este cambio pueden arrancarse por la presión de agua nueva tras estar sin agua un tiempo. Por esa razón, me dijo, probablemente se están haciendo pruebas de presión de agua en las canalizaciones. Pero sí, decía, haya o no haya anuncio oficial, se debería esperar 72 horas para beber ese agua, pero se puede usar para otras cosas. Así que el tema a mí me parece serio, pero lo han metido en un tema político donde lo que importa no parece que sea la salubridad pública, sino ver quien gana el relato. Y la cosa es que esos micro residuos sólidos no te van a dar una diarrea, ni te va a matar ya, como decía él, sino que esto es como todo, tú puedes respirar polvo puro y no te va a pasar nada a corto ni a medio plazo, pero todo se acumula, y, en fin, como el colesterol en vena, todo se acumula, y... Pero esta fue una conversación privada que tuve con una persona que trabaja de lo que trabaja.
Cierto es, sin embargo, que, ya se pongan como se pongan sobre el sí o el no de lo anterior, lo innegable es que el agua salía claramente turbia en las primeras horas. Y hubiera sido como para hacer lo mismo que en ese capítulo de los dibujos animados de Los Simpsons, cuando le dan de comer un pez de tres ojos al señor Burns cuando negaba que los residuos nucleares afectaran al río.
El problema del agua ha sido grave, muy grave. Accidental, sí, pero grave. Igual que cuando el apagón eléctrico, que duró mucho menos tiempo, aunque once horas eléctricas son muchas, en este caso hablamos de martes a jueves para algunos barrios, de martes a miércoles para toda la ciudad. Sin embargo es verdad que lo que llama más la atención ahora mismo, pasado todo, es el uso privativo que se ha hecho de la información y quepa preguntarse si con intención e interés personal o partidista, o ambas. El buen gobierno a veces implica mojarse (nunca mejor dicho) en cuestiones que te pueden tocar de lleno, y sinceramente, si desde el lunes se hubiera dicho (no olvidemos que se llegó a hacer fotos en eventos, pero nada de todo esto en la palestra), probablemente incluso le hubiera favorecido en la opinión pública. Ahora, sabiendo que se esperó al vaciado de los depósitos de la ciudad, o sea, al estallido evidente del problema en la opinión pública, nos encontramos ante una sociedad dividida y, una vez más, como si se tratara de animar a un equipo de fútbol, sin reflexionar lo que la pérdida de agua supone, o incluso lo que supone en la salud a largo plazo la claridad y la seriedad con datos científicamente sostenibles, no de rumores (ni siquiera de mi conversación privada entre amigos) sobre si se recomienda o no beber en las primeras setenta y dos horas de repuesto el servicio.
Así nos va cundiendo, reflejo de España. Una España que, además, los periodistas quisieron que se enterara el miércoles por la tarde y en un programa de debates, ni siquiera en telediario. Si hubiera ocurrido en Madrid, Barcelona o Valencia, esto no hubiera sido así. Sí que es cierto que los periodistas locales se hicieron eco el martes por la mañana, aunque más como agentes anunciadores de la noticia que el propio ayuntamiento propagaba y no tanto como informadores de la noticia que ellos mismos debían indagar. Hay diversos y diferenciados aspectos de reflexión local para lo ocurrido estos días.
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