En los recién terminados días festivos de Semana Santa apenas salí de casa. No es que no saliera, pero estuve más tiempo en casa leyendo, o salí a pasear de manera larga. Como mucho fui a comer con una amiga, ver Complutum una vez más, detrás de mi casa, ver a otra amiga que va a publicar un poemario, y lo que es salir, pues apenas lo hice una sola noche y muy poco tiempo, suficiente para ver a otra amiga, dueña de bar. Lo cierto es que hay cierto cansancio acumulado de todas las veces que he ofrecido ir a tal o cual sitio, hacer tal o cual, invitar a comer en mi casa, y que se contesten silencios o noes, o que mis planes se rechacen pero uno tenga que aceptar siempre los ajenos. A veces está bien decir "sí". Como sea, esta Semana Santa he estado bastante recogido, también pensando en que este miércoles pisaré un archivo en el que aún no había trabajado, uno de un Ministerio, porque mi empresa me necesita allí cuatro meses, luego me devuelven a mi proyecto habitual de archivo del último año y medio.
Así que pensé en escribir una de esas entradas en las que a veces os comento mis películas vistas en un periodo vacacional. Intenté ver una en el cine, pero me dijeron "no", así que las vi en televisión. Y la cosa es que... apenas he visto cine esta vez. No tenía ganas ni de esto, aunque es raro, porque en el fondo sí quería ver algo... sólo que echaba de menos la compañía... La soledad... me adelanto en el camino a muchas amistades, pero aún no lo saben de sus propias vidas.
Como sea, de las muy extremadamente pocas películas que vi, pero muy extrañamente pocas películas en mí, una de ellas ya la había visto por primera vez durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19 en 2020, Los Croods, una aventura prehistórica (2013, Kirk De Micco y Chris Sanders), ya la comenté en la Noticia 1977ª, la revisión simplemente me hizo pasar un rato tranquilo, con alguna sonrisa, aunque creo que Disney tiene películas más divertidas en estos últimos años, aún siendo esta una de las que no están mal. Como sea, pasemos a comentar las... dos únicas películas en toda una Semana Santa con momentos nostálgicos de pasados de mi vida.
10 vidas (Mark Koetsier y Christopher Jetkins, 2024): Lo cierto es que estaba tumbado en el sofá cuando comenzó el pasado viernes en Be Mad, después de Los Croods. No sabía ni que esta película existía. Me apetecía algo ligero, nada más, y los dibujos animados me gustan. Me pareció curioso ver una película británica y más o menos reciente. Básicamente un gato agota todas sus vidas justo cuando al fin ha encontrado a alguien que le quiere. Por ello en el Cielo de los animales deciden darle otras nueve vidas para demostrar que se merece ir al Cielo de los animales, ya que perdió sus vidas de maneras muy desafortunadas y haciendo trastadas. La condición es que no puede volver como gato, sino que gastará sus nuevas nueve vidas como otros animales. A través de todos trata de estar con su dueña. La película le suma un humor británico con mensaje ecologista sobre las abejas y advertencia contra las grandes multinacionales tecnológicas y la manipulación que pueden hacer de la realidad. No es una gran película, pero no es una mala película. Lo suficiente para pasar un rato como pretendía, tranquilo, amable. Supongo que este guion en manos de Hollywood hubiera sido exprimido de una manera más espectacular, pero no le sienta mal el ritmo que le han dado y los sutiles toques dirigidos a los niños para que respeten y le encuentren el gusto a la vida natural. Un punto inesperado: se manera indirecta se nombra sin nombrarle a Carlos III de Inglaterra, rey ecologista.
Malnazidos (Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro, 2020): También la pusieron en Be Mad, pero el sábado. Después de comer la dejé puesta. Antes de que rodaran esta película y de que supiese nada de ella, yo había escrito un relato de humor en la guerra civil con zombis. Lo publiqué por aquí. Así que cuando estrenaron la película quise verla, sólo que fue el año de la pandemia, por un lado, y no terminaba de confiar en que fuese un acierto ir al cine a verla, por otro lado. No fui y la dejé pasar. En estos años llegué a ver su comienzo una vez, pero la quité. Ahora la vi entera. Los nazis experimentan un gas que crea zombis y el experimento se les va de las manos en la guerra civil española, en un área de montaña que han cercado y en el cual un grupo de franquistas se ven obligados a combatir junto a los republicanos contra los zombis y los nazis. Las dos Españas, sólo una y los tópicos del cine de zombis, pero a la española. El problema de este metraje es que uno no sabe si se quiso hacer una comedia o cine de acción. Desde luego, teniendo elementos del cine de terror, el ritmo que se le dio no es en absoluto de terror, así que si se pretendió crear terror, en eso se fracasó... y quizá se agradece, porque cuadra más como acción y porque el metraje no tiene los medios económicos para los efectos especiales más crudos (nunca mejor dicho con humor negro) de la casquería de los zombis. Se hacen chistes, sí, que no se saben si son propios de una aventura de acción aligerada, o porque se quiso hacer comedia. La indecisión o la falta de claridad a la hora de producirla están ahí. Pero como a uno no le gusta pasarlo mal con el cine de terror, y como hay lugares comunes y tópicos de la guerra civil y del cine de acción, pues me hizo pasar un rato y eso es suficiente. Me entretuvo. En su día se dijo que si se buscó hacer una segunda parte, pero fue un fracaso en taquilla y eso quedó descartado, al menos hasta la fecha. No es una gran película, pero sí es algo novedoso y anómalo entre el tipo de cine que se hace en España. Y en eses sentido ya han habido otros ejemplos en otros géneros. Me entretuvo un rato sin hacerme pensar demasiado, y eso es lo que me pedía mi ser esta pasada Semana Santa.
Saludos y que la cerveza os acompañe.
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