jueves, febrero 05, 2015

NOTICIA 1442ª DESDE EL BAR: ¿POR QUÉ LOS BEATLES? (parte 3)

 THE BEATLES INVADEN AMÉRICA

En la anterior entrega habíamos avanzado hasta octubre de 1963. The Beatles se habían hecho famosos después de aceptar las condiciones de su manager Brian Epstein para adoptar un aspecto físico que recordara menos a un rockero (asociado mentalmente a delincuente juvenil en la época), cambiaran a Pete Best por Ringo Starr y grabaran un primer álbum en enero, el Please please me, que incluía muchas baladas para hacerlo aceptable a la mayoría de gente que escuchaba la BBC. Tal disco chocó con los gustos norteamericanos, por lo que sólo les hizo muy conocidos por Reino Unido, acompañado de una gira exhaustiva por todo el territorio y por unas tácticas agresivas y algo tramposas de promoción de sus primeros singles. Así que toca hablar de su segundo disco. Como dije, ellos firmaron un contrato con EMI para sacar dos discos al año. Su segundo disco se sacó el 22 de noviembre de 1963, se llamó With the Beatles (Con los Beatles). Este iba a ser un álbum mucho más ambicioso y trabajado.

Entre tanto tengamos en cuenta que mientras John Lennon se había casado con Cynthia, su novia de siempre, cosa que se había ocultado a los seguidores, el cantante ganó algo de peso por su vida familiar, a pesar de que no paraba de moverse por todo el país dando conciertos. Se traumatizó con el nombre que algunos le pusieron de "el Beatle gordito", cosa que duró hasta 1965-1966, más o menos. Esto se va hacer muy evidente en la portada de este segundo disco, del que hablaremos ahora. Paul McCartney tuvo una novia llamada Jane Asher y Ringo Starr, hombre de mentalidad proletaria y sencilla, campechano, se enamoró de la hija de un camarero ocasional de The Cavern, Maureen, que solía ir al bar a escucharles ensayar. En ese 1963 incluso tuvieron unas vacaciones juntos en Grecia (con la pareja McCartney) sin permiso de los padres de Maureen. Todas estas relaciones fueron secretas, y no impidió por otro lado escarceos amorosos con seguidoras del grupo (fans).

Se editaron singles y EP's que no estaban en los álbumes, por lo que The Beatles rompieron en parte con usarlos como promoción del álbum para hacerlos en sí mismos un disco independiente. Se pueden encontrar en el ya mencionado The Beatles, Past Masters. Volume One. Ahora mismo el que nos interesa es el single "She loves you / I'll get you" (Ella te ama / Te obtendré). Ahí aparecía ya un primer guiño propio al mercado norteamericano que, sin esperarlo, cambiaria la historia de los acompañamientos vocales de las canciones hasta nuestras fechas. Podríamos decir que es una tontería, pero en su día cubrió páginas enteras de discusión en la prensa musical. Se habían sustituidos los coros por un grito que decía "Yeah!". Lo importante aquí es tanto el grito "yeah" como que un coro podía ser sustituído por gritos. Algunos consideraron que sólo era un grito, otros consideraron que era una forma barriobajera de decir "yes" (sí), otros decían que no era barriobajera, sino un modo popular estadounidense de decir "sí", sobre todo en los barrios de raza negra. Y ciertamente en ese momento los Beatles se veían atraídos por la música de la Motown y la Stax. La escuchaban y algunas de las canciones que compusieron intentaban acercarse a sus formas compositivas. El "yeah!" de los Beatles comenzó a ser imitado por todos, y no faltaron incluso músicos y gente que no tocaba música apareciendo por lo medios asegurando que ese grito era suyo y que debían pagarles los derechos. 

Brian Epstein les consiguió una gira inesperada antes de estrenar el nuevo disco. A pesar de que él se había centrado en Reino Unido y había dejado a las oficinas de EMI la promoción habitual en el resto de Europa, resultó que en Suecia habían arrasado en ventas. Suecia no era un país especialmente dado a la música popular, pero Epstein encontró allí la oportunidad de tener un éxito internacional que le sirviera de carta de presentación para Estados Unidos de América (USA). En octubre se fueron a hacer una gira por Suecia. Quizá el éxito se debía a que la base lingüística del inglés era el anglo, que coincidía en una lengua paneuropea de los países del Norte de Europa, con pasados comunes de pueblos eslavos. Igual pasaba en esas épocas en España con las canciones cantadas en italiano. El idioma tenía una base en exceso parecido, por lo que era fácil entenderse y hablar los dos idiomas. En Suecia se encontraron con un montón de mujeres jóvenes esperándoles y gritándoles en el aeropuerto. Nunca lo habían visto. Era algo que en televisión sólo se había visto con Elvis Presley en los años 1950. Comprendieron que estaban haciendo algo muy grande. Regresaron a Reino Unido a terminar otra serie de conciertos y a sacar el segundo álbum.

La portada de With the Beatles es una de las más importantes de su carrera. A diferencia de la anterior, estaba totalmente estudiada. Ningún detalle estaba al azar. La hizo el fotógrafo profesional Robert Freeman. Era una portada anómala en Europa. No era una fotografía convencional para promocionar un disco. Era artística y no una mera excusa para mostrar las caras de los músicos. Era una portada muy al gusto de algunas de las que se estaban haciendo en USA. Una imagen fotográfica en blanco y negro, en lugar del color que solía ser del gusto de los diseñadores gráficos de carátulas de discos, con una fuerte exposición de luz que venía por un lateral y no de frente, o sea, que dejaba media cara de cada uno en sombra. En lugar de aparecer con traje y corbata, muy del estilo inglés, aparecían informales con jerseys negros de cuello alto, muy propio del movimiento nihilista y pop del beatnik, que ellos habían conocido en Alemania con Klaus Voorman en los tiempos de Hamburgo, y que en esos momentos era, tanto el beatnik como el pop, el movimiento por excelencia de los intelectuales y de los contraculturales de USA. Muchos artistas plásticos, como Andy Warhol, comenzaban a fijarse en las estrellas del rock para extender sus ideas creativas, el pintor citado competía con Bob Dylan, por ejemplo. No era un terreno desconocido para los Beatles, ellos mismos habían contado con un pintor en su origen, Stu Sutcliffe. Aparte, el color negro disimulaba un poco los kilos de mas de Lennon. La portada fue objeto de todo tipo de productos promocionales en USA. La imagen de los Beatles llegaba antes que su música suscitando innumerables necesidades de conocerles. Músicos de rock con aspecto de intelectuales beatniks, era el mismo efecto que el traje y corbata para Reino Unido: músicos de rock con aspecto de joven no presunto delincuente, de joven normal. Brian Epstein sabía muy bien jugar sus cartas y estaba reinventando las normas promocionales y provocativas de la música. El rictus melancólico y serio de ellos en la foto, era otro aliciente de la puesta en escena.

Si en el primer álbum Brian Epstein les dijo que procuraran incluir un buen número de baladas, ahora les dijo que procuraran incluir un buen número de canciones rápidas y agresivas, pues el rock and roll que se llevaba en USA era el bailable de manera rápida y suelta. Se volvieron a editar catorce canciones. El técnico de sonido volvió a ser George Martin. Siete canciones eran de McCartney/Lennon, por primera vez en un álbum hubo una canción compuesta por George Harrison, "Don't bother me" (No me molestes) y, al igual que en el otro disco, le dejaron cantar alguna canción a Ringo Starr, en los Beatles todos eran importantes, aunque las estrellas fueran Lennon y McCartney. En las versones predominaron canciones que habían cantado Chuck Berry, "Smockey" Robinson y gente de la Motown. Se incluía también el single que le compusieron a unos desconocidos Rolling Stones, "I wanna be your man" (Quiero ser tu hombre) pero cantado ahora por ellos. Precisamente las canciones más destacadas eran sus versiones de "Roll over Beethoven" (Apártate Beethoven o Córrete de sitio Beethoven, por cierto que a los Beatles se les había comparado con Bach), "Money" (Dinero), "You really got a hold on me" (Me tienes pillado) o "Please, mister postman" (Por favor, señor cartero). Quizá la canción más destacada de los propios Beatles en esta ocasión fue "All my loving" (Todo mi amor). Como se puede comprender la apuesta alta era por el rock netamente norteamericano. Los músicos negros de USA se fascinaron, porque muchos no imaginaban que alguien en Europa les escuchara y apreciara, y mucho menos que fueran unos adolescentes blancos quienes regresaran al origen del rock que ellos habían inventado, pues en su país los jóvenes blancos iban por derroteros más ñoños y edulcorados. 

Las temáticas seguían siendo las típicas de radiofórmula con historias de amor y desamor, pero en esta ocasión era algo más duro y más adulto, con alusiones sexuales más o menos metafóricas, más o menos explícitas. La forma de componer en los dos primeros álbumes se había basado en crear canciones que en general seguían el esquema de las canciones de vodevil que se cantaban desde el siglo XIX en los teatros populares del mundo anglosajón, sólo que los Beatles adaptaron los ritmos a los modos del rock and roll norteamericano. La estructura era A-A-B-A. Aunque en algunos casos se combinaban versos cantados en estrofas con estribillos con coros. Quizá las innovaciones venían de la mano de singles posteriores al álbum con canciones que no estaban en el álbum, como "I want to hold your hand / This boy" (Quiero coger tu mano / Este chico), que se estrenó en diciembre en USA cambiando la balada "This boy" de la cara B por la más rápida y anterior "I saw her standing there", ya mencionada en la anterior entrega. Y es que había que preparar el mercado norteamericano. Efectivamente, tal como se había montado With the Beatles, tampoco era aceptado por Capitol Records, pues veía mucho riesgo en que no se pudiera vender bien. Querían menos baladas y más rock and roll rápido. 

Sólo en USA estrenaron una versión especial de With The Beatles que se llamó Meet the Beatles (Conoce a los Beatles), que fue su primer álbum allí, salido a venta el 20 de enero de 1964. Cambiaban varias baladas por canciones antiguas del anterior álbum o de los singles que sonaran más rápido. El disco se agotó en ventas de manera rapidísima, mientras los Beatles estaban de gira por Francia tocando varios días seguidos en el exclusivo y prestigioso Teatro Olimpya de París. Así que el 27 de enero de ese mismo año Capitol Records editó un segundo disco para el mercado de USA, Introducing the Beatles (Presentando a los Beatles), donde se mezclaban todavía más canciones de ellos de todo lo que habían hecho hasta la fecha con ritmo rápido. Entre el 11 de febrero y el 31 de mayo The Beatles llegaron al fin a Estados Unidos. Todo el país estaba esperándoles con ansia. Se habían creado unas espectativas enormes que ni siquiera ellos esperaban. Masas en extasis de chicas y chicos esperándoles y siguiéndoles por todos los sitios, gritando y haciendo todo tipo de locuras por estar cerca de ellos. Nunca se había visto un fenómeno fan tan exagerado y tan inexplicable. The Beatles comenzaron en ese momento unos hábitos que Paul McCartney resumió en una entrevista en los años 1990 cuando le preguntaron por la castidad de los Beatles: "claro que hubo orgias, hubo orgias en todas las ciudades".

La crisis de los misiles de Cuba se había producido en 1961, el año del Muro de Berlín, cuando ellos estaban en Hamburgo, y en 22 de noviembre de 1963 se había asesinado al presidente John F. Kennedy en Texas. Estados Unidos vivía en un estado de psicosis general alerta ante una posible guerra nuclear, mientras cada vez más se metían en la guerra de Vietnam y los negros reclamaban sus derechos civiles, lo que a ojos de algunos ultraconservadores eran infiltraciones comunistas. Hay quien explica el fenómeno fan de los Beatles en USA, que se extendió al resto del mundo en los mismos términos, quizá como un fenómeno psicológico de masas donde se liberó en la juventud su necesidad de vivir el momento ante la fragilidad de la vida y sus posibilidades de desaparecer mañana. 

Fueron presentados en el programa de televisión más popular de USA, que era el Ed Sullivan Show. Se trataba de un talk show de late night, o sea: de un programa de televisión nocturno de entrevistas y espectáculos, que se transmitía los fines de semana. Los Beatles fueron altamente ingeniosos y terminaron de cautivar a los norteamericanos que aún no habían cautivado: los adultos. Se vendieron discos, carteras escolares, muñecos, pelucas... y todo tipo de productos comerciales. Brian Epstein, que se había dado cuenta de su error a la hora de firmar los contratos, se entrevistó en secreto con NEMS, que eran las oficinas por las que EMI mantenía relaciones con Capitol Records para los asuntos económicos de los Beatles en América. Intentó renegociar los porcentajes de beneficios, no lo logró en cuanto a los discos, pero sí en cuanto a todos los productos adicionales comercializados a través de Seltaeb (Beatles al revés, que era la marca de sus productos promocionales), a partir de ese momento ellos se llevarían el 45% de las ganancias de esos productos, seguía siendo menos de la mitad. Los Beatles no sabían nada de esto, aunque notaron un aumento de sus ingresos no en cuanto a cifras, sino en cuanto a que se podían permitir caprichos cada vez más caros sin que nadie les hablara de dinero. 

Los Beatles conocieron en ese viaje al boxeador Cassius Clay (luego Mohamed Ali), y a lo largo de otros viajes también a Elvis Presley y a Bob Dylan, pero esto lo vamos a dejar para el siguiente capítulo. De momento hay que tener en cuenta que ellos llenaban teatros, cines, auditorios y salas de espectáculos, que era donde hasta ese momento se hacían los conciertos. Eran lugares más o menos limitados de aforo, como mucho acogerían a unos cuantos cientos de espectadores, mientras fuera había miles de seguidores, a veces con problemas con la policía que no podía controlar que no cortaran las calles. Eso lo iban a cambiar ellos, pero no lo harían hasta 1965, de momento ese era el panorama de conciertos.

Tras la gira por USA hicieron otra sin descanso por Dinamarca, Holanda, Hong Kong, Australia, Nueva Zelanda, luego volvieron a Reino Unido, regresaron a USA, giraron por Canadá y terminaron el año con otra gira por Reino Unido. Entre medias rodaron una película en Hollywood, de producción británica, con su respectivo álbum de música nuevo, del que ya hablaremos. Capitol Récords, al margen de ese nuevo disco, editaron en 1964 otros discos más asociados al With the Beatles, al Please please me y al EP que se editó especialmente para los americanos, hablamos del The Beatles Second Album (El segundo álbum de los Beatles) y Something New (Algo Nuevo). Eran auténticos monstruos de Frankenstein compuestos por canciones que no tenían mucho que ver entre sí cuando se compusieron. El mercado norteamericano se saturó con otros muchos discos recopilatorios (por si fuera poco), y nunca nos olvidemos del recién nombrado EP de rock and roll acelerado estilo años 1950 compuesto por los propios Beatles con "Matchbox" (Caja de Cerillas) o "She's a woman" (Ella es una mujer) entre otras canciones. De no tener nada de ellos en 1963, USA de repente tenía una gran cantidad de discos reelaborados a su  gusto en 1964, más que el propio Reino Unido. Rizando el rizo, los norteamericanos los editaron tanto en sonido mono como en sonido estéreo.

Los equipos de música de una casa normalmente tenían un sólo altavoz, los más modernos tenían dos. De ahí que se grabara la música para un sólo altavoz, sonido mono. Pero el invento del sonido estéreo permitía que el sonido se distribuyera por varios altavoces, haciendo que un altavoz reprodujera la guitarra y otro la batería, por ejemplo, lo que provocaba un ambiente como si estuvieras en la sala de concierto dentro de tu casa. A la mayor parte de los músicos esto les horrorizaba. Preferían el sonido mono, que consideraban más limpio y entendible, ya que el estéreo a menudo lo que hacía era silenciar instrumentos a los que ellos daban gran importancia, o dar más volumen a partes que ellos no le hubieran dado importancia. Grababan en mono, cuando los Beatles dieron su permiso para editar discos en estéreo, los escucharon y tampoco les gustó. Ellos habían grabado en mono y la adaptación técnica a su sonido estéreo la veían deficitaria, aunque hoy día nos suene bien. Ellos se harían partidarios del estéreo más adelante de manera innovadora, pero eso ya lo veremos. 

Habría que decir, cerrando este capítulo de la invasión de los Beatles a Norteamérica, que a partir de aquí nacieron numerosos grupos nuevos considerados la segunda oleada del rock, o invasión británica. De 1964 son gente como The Rolling Stones, The Who, The Kinks, o incluso los norteamericanos The Beach Boys y The Monkeys. Pero de 1964 hablaremos en el siguiente capítulo. Le hemos tocado en este tercer capítulo porque el disco que les sirvió de asalto se compuso en noviembre de 1963, aunque ya hemos visto que su repercusión en USA fue a lo largo de 1964 a través de discos adaptados por la discográfica, que no por los Beatles. 

Para completar el panorama de aquella invasión de los Beatles a América hay que comprender que USA es prácticamente medio continente americano. La mayor parte de las ventas de música o de cine se producen en ese país. Ser los primeros en ventas allí suponía que dentro del mundo que consume productos de ocio más de la mitad de la población del planeta te seguía. El gran éxito en USA contagió el gusto por los Beatles en el resto del mundo Occidental, e incluso en los países No Alineados y en la clandestinidad del bloque oriental. Los Beatles no pararon de tener éxitos número uno (los más vendidos) a nivel planetario después de su primera visita a USA. Y para completar más todo esto, hay que entender que ellos eran personajes de éxito, pero a la vez cada vez más eran prisioneros de su propio éxito. John Lennon, con múltiples escarceos sexuales por todo el mundo, dejó embarazada a su esposa, que tuvo a su primer hijo en abril de 1964, era Julian. También él fue ocultado al resto del mundo y, lo que era peor, su padre apenas le conocía porque apenas le veía. No parecía preocuparle, también esto fue un trauma psicológico durante muchas décadas, en este caso para Julian Lennon.

Y antes de abandonar 1963 para poder hablar en la próxima entrega de los dos discos de 1964 y de la película que hicieron ese año, tenemos que mencionar otro disco que no editaron ellos pero es interesante hablar de él ahora. Se trata de un álbum recopilatorio que se editó en diciembre de 1970, cuando ellos ya no estaban juntos. Se llama The Beatles' Christmas Album (El álbum de Navidad de los Beatles). Brian Epstein siempre consideró que se debía cuidar al club oficial de fans. Por ello les hacía contestar todas las cartas que les mandaban, cosa que ellos evitaban a toda costa. En Navidades les hacía grabar un disco de 45 r.p.m. para enviárselo de regalo a todos los miembros del club de fans oficial. Esta costumbre la mantuvieron desde las Navidades de 1963 hasta las de 1969. Como se separararon oficialmente en 1970, la discográfica les envió a los fans un álbum en las Navidades de ese año recopilando todas las grabaciones de felicitación navideña de 1963 a 1969. Se trata de grabaciones de comentarios de ellos, bromas, villancicos, estrofas de canciones, a partir de 1967 también se trata de cacofonías y experimentos sonoros un tanto pesados de oír, etcétera.  Sirve como testimonio de cómo llegaron a cuidar sus relaciones personales con sus seguidores antes incluso que con sus empresarios. Este disco, raro en sí mismo, al igual que cada una de aquellas felicitaciones por separado cada año, se puede sumar a otros discos que se editaron en esos años recopilando... entrevistas en la radio. Productos sólo aptos para historiadores, musicólogos y, para los que iban destinados: fans beatlemaniacos.

Como recomendación cinéfila para una película que pueda representar bien esta época y entenderla de manera amena, mencionaré Qué noche la de aquel día, rodada en 1964 por Richard Lester, de la que hablaremos la próxima entrega. Se entiende bien el fenómeno fan desatado en Estados Unidos, aunque en este caso la historia se desarrolla en Londres, y es que el fenómeno fan, que en el caso de los Beatles se llamó beatlemanía como fenómeno psicológico propio a tratar, fue extendido a todo el planeta en unos mismos términos de crisis nerviosas con su sola presencia. Se ve bien una serie de cuestiones de las que ya hablaremos. Tan sólo mencionar aquí algo que se gestó entre 1962 y 1963 y que les acompañó el resto de su carrera. Los Beatles se acompañaron siempre de unas mismas personas para sus asuntos. Era lo que se llamó la Familia Beatle o el Reino Beatle. Muy pocos eran los que estaban en ese círculo. Todos los músicos ingleses tenían su "reino de acólitos", sin excepción, los Rolling, los Who, los Animals, Jimi Hendrix... todos. Los primeros en hacerse con un núcleo duro son The Beatles. Básicamente son los músicos, sus parejas o familia, el manager (Brian Epstein), el técnico de sonido (George Martin), otros técnicos de sonido (como Geoff Emerick), los road manager (Mal Evans y Peter Brown), el director de cine Richard Lester y amigos íntimos personales (como Eric Clapton, Ravi Shankar, Alex "el Mágico", Klaus Voorman o Astrid Kircheer entre otros), ocasionalmente dejaron estar con ellos a ese nivel a gente como el actor Peter Sellers o el músico Billy Preston. En la película se ve de manera apta para todos los públicos parte de la vida de esa "familia", así por ejemplo es destacable el papel del road manager Mal Evans.

miércoles, febrero 04, 2015

NOTICIA 1441ª DESDE EL BAR: ¿POR QUÉ LOS BEATLES? (parte 2)

THE BEATLES, ESTRELLAS DEL ROCK

Como habíamos visto en la primera parte, The Beatles aún no eran famosos al comenzar 1962, pero habían realizado diversas formaciones desde 1957 y se habían ido profesionalizando dando conciertos entre Hamburgo, Escocia y Liverpool, sobre todo a partir de 1960. Aunque eran adolescentes veinteañeros fueron adquiriendo un público cada vez mayor. Tony Sheridan les dejó ser sus músicos de estudio en varios de sus singles. Murió Stu Sutcliffe y ellos mismos habían sido expulsados de Alemania dada la minoría de edad de George Harrison, que por cierto pasó por la cárcel por ese hecho. El ambiente en Liverpool era cada vez más musical. El beat, evolución del rock and roll, se había hecho fuerte allí. Muchas discográficas buscaban en esa ciudad a nuevos artistas, pero la banda con más posibilidades no eran ellos, si no Gerry and the Peacemakers. Aquí habíamos dejado el capítulo anterior, y es aquí donde cronológicamente el disco que nos interesa comentar ahora mismo es The Beatles, Past Masters. Volume One (The Beatles, Señores del Pasado. Volumen Uno, aunque también puede ser un juego de palabras: The Beatles, Originales del Pasado. Volumen Uno). Este es un álbum recopilatorio de 1988, pero es un recopilatorio muy especial. En realidad se publicaron dos volúmenes ese año, con notas de Mark Lewishon. Si querías el contenido de ambos debías comprarlos por separado, pero desde 2013 he visto que también los comercializan como un único álbum doble, lo que es mejor para el coleccionista, la verdad. Pero como yo los tengo en su original disposición por separado, comenzaremos por ubicar esta primera parte aquí. 

Estos recopilatorios en realidad se venden desde 1988 como parte de la discografía oficial, o sea, como álbumes. Fueron un acuerdo entre McCartney, Yoko Ono, George Harrison y Ringo Starr para ordenar su música. Fue algo bastante innovador, porque McCartney y Ono tienen el honor de ser de los primeros músicos preocupados por ordenar su legado musical para que su disponibilidad sea fácil y cómoda, cosa que no todos los grupos han hecho y algunos lo han hecho de manera muy tardía. Se trata de una reordenación de todas las canciones que no están dentro de los álbumes, o sea, se trata de recopilar las canciones que se grabaron y se comercializaron sólo en singles, EP's y álbumes benéficos. Y aquí es pertinente explicar términos antes de seguir con la Historia de los Beatles y explicar porqué colocamos este disco aquí y no hacia el final del serial. 

Lo que llamamos disco es el objeto físico donde está la grabación musical, independientemente de su tamaño y cantidad de canciones. Por extensión le llamamos disco también al concepto entero, o sea, al soporte, al sonido que contenga (no siempre es música) y a la carpeta que lo contenga (de cartón, papel o plástico), y actualmente extendemos la palabra disco a lo que realmente es un álbum. Así que la palabra disco es un término general, nosotros lo vamos a usar en cuanto al soporte físico, incluída su carpeta. Los discos son un invento del siglo XIX. El soporte para grabar sonido no siempre era un disco, existían por ejemplo los rodillos de metal. Los primeros discos sólo tenían sonido por una cara. Los discos que contenían sonido por las dos caras fueron un invento muy innovador, ya que los discos eran fáciles de deteriorar si la zona grabada sufría roces. Los discos de dos caras grabadas se inventaron en 1907. Al principio los discos era de otros materiales diferentes al vinilo, que es una clase de plástico. Lo eran de pizarra (un mineral), lo que les hacía especialmente delicados y frágiles. Aunque a comienzos del siglo XX se conocían las gomas, como el caucho, los plásticos eran desconocidos. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) la industria del plástico comenzó a florecer, pero era un secreto de Estado, por sus posibles usos militares en la contienda. Con la llegada de los años 1950 comenzaron a comercializarse productos de plástico, entre ellos los discos de vinilo. Pero sin duda es a partir de los años 1960 la "era dorada" del plástico. Los discos de vinilo eran mucho más fáciles y mucho más baratos de producir que los de pizarra. No había que extraer la piedra de la cantera, por ejemplo, ni se corrían riesgos de fracturas en los microsurcos del sonido, pues se hacían con moldes. Aunque, eso sí, también eran fáciles de rayar. Unas operarias al final de la cadena de producción estaban obligadas a probarlos uno por uno, o sea: a escuchar uno por uno todos los discos antes de empaquetarlos y ponerlos a la venta. Existían cuatro modalidades de discos. Discos muy pequeños de una sola canción, que debían ser girados a una velocidad rápida de 78 revoluciones por minuto (78 r.p.m.); discos algo mayores, pero pequeños, de dos a cuatro canciones que debían ser girados a 45 r.p.m.; discos mayores que debían ser girados más lentamente a 33 r.p.m.; y discos enormes que solían ser los de pizarra y que debían ser girados con mucho cuidado a 16 r.p.m.. Los más populares fueron los discos de 45 r.p.m. y los de 33 r.p.m.. Los discos de 78 r.p.m. apenas tuvieron tiempo de existencia, casi relegada a discos que se grababan en centros comerciales por si deseabas hacerle un regalo especial a tu madre o a tu novia o a tu padre, mientras que los discos de 16 r.p.m. se resistieron algo más en el tiempo, pues este era el formato que había existido desde el comienzo del siglo XX, los más sibaritas del sonido decían que este era el mejor de los sonidos, por lo que se solía asociar a discos de música clásica.

A todo esto hay que mencionar que las máquinas tocadiscos eran grandes muebles en los salones de las casas, o bien equípos viejos de gramófonos. En la década de 1950 se inventaron tocadiscos un poco más manejables y en los años 1960 incluso se inventaron maletines de mano que en realidad eran tocadiscos portátiles para que escucharas discos donde quisieras, siempre que tuvieras corriente eléctrica para alimentar a la máquina, se llamaban en inglés: pick-ups, porque era una aguja la que se "pinchaba" (en realidad se depositaba) y deslizaba por el disco dando vueltas para que unos cables eléctricos llevasen el sonido a un amplificador liberándolo a un volumen que podías modular con una ruleta o palanca.  Las cintas magnéticas, o cassettes, existían, pero no en los formatos pequeños que cabían en un bolsillo que actualmente tenemos en mente, si no que eran grandes bovinas que requerían aparatos que podían ocupar a veces paredes enteras para su instalación. Los técnicos de sonido usaban las cintas magnéticas porque daban ventajas para producir grabaciones de pruebas e ideas, pero su sonido era de inferior calidad que los discos. Sin embargo, con la crisis del petróleo de 1973 la industria discográfica tuvo serias pérdidas económicas entre otras cosas por la producción de plástico del vinilo, por ello empezaron a fabricar más cassettes que vinilos. Eran más baratos de producir.

Queda por explicar algo que ya expliqué en esta bitácora hace tiempo. Muy brevemente, para entendernos, los singles eran los discos de una o dos canciones como máximo, solían ser de 45 r.p.m., también llamados sencillos. Los EP son los "Extended Play", que en español sería los sencillos extendidos o también llamados maxisingles. Tienen de tres canciones a un máximo de cinco y solían ser también de 45 r.p.m.. Mientras que los álbumes eran los discos grandes de 33 r.p.m. que solían tener más de seis canciones, lo normal es que tuvieran unas diez a doce canciones, quizá catorce. El álbum doble era el que la carpeta contenía dos discos. El primero en hacer un álbum doble fue Bob Dylan con su álbum Blonde on blonde (1966), el segundo fue Jimi Hendrix con Electric Ladyland (1968) y los terceros fueron los Beatles con su álbum homónimo de 1968. Queda por explicar el tema de las canciones que estaban en la cara A del disco o en la cara B. En realidad era una tontería. Ambas caras eran igualmente accesibles de poner en un tocadiscos, pero al nombrarlas A o B, o sea, en el frontal o en el reverso, lo que se indicaba era la importancia que le habían dado los músicos y sus productores a cada canción. Psicológicamente la cara A funcionaba como algo mejor que la cara B, a pesar de que a veces las caras B eran mucho más potentes que las caras A, que eran las que normalmente elegían los locutores de radio para poner en sus programas.

Hay que ponerse en situación de que los discos más vendidos a lo largo de los años 1950 y 1960 eran los singles y los EP porque eran más baratos. Los álbumes era meras compilaciones de singles. Así había sido durante la época dorada del nacimiento del rock and roll. Actualmente volvemos a las épocas del single, pero es por cuestiones tecnológicas de Internet, es otra historia. En aquella época se debía a las escaseces económicas, pero también a una manera de entender el tiempo libre que luego comentaré con el primer álbum de The Beatles. Muchos grupos lanzaban los singles y nada más. Otros tantos lanzaban singles y EP para ir probando los gustos de sus seguidores. Y los que a mediados de los años 1960 empezaron a pensar en los álbumes como medios artísticos y no comerciales individualmene, lanzaban los singles como anticipos de su nueva obra. No adelantaré acontecimientos. En 1962 los singles seguían siendo el principal producto comercial de una banda que quería vender discos o que sus canciones sonaran en la radio. La cual estaba teniendo vital importancia con canales piratas y con la frecuencia de emisión modulada. 

En 1962 The Beatles tocaban casi todos las noches en varios locales de Liverpool, el principal era The Cavern. Mientras esto ocurría entró en la tienda de muebles de los Epstein un joven buscando un single de The Beetles. El single no estaba. Aquella tienda era un negocio familiar cuyo padre de familia quería que lo heredara y lo continuara su hijo, Brian. A Brian Epstein no le gustaba vender muebles. Era un chico algo mayor que los Beatles, pero no mucho más, sofísticado y educado con unos gustos muy especiales por la moda. Como le gustaba el mundo del espectáculo su padre le permitió tener un pequeño punto de venta de discos en la tienda si eso le animaba a interesarse por el comercio y continuar con la venta de muebles. Brian Epstein se obsesionó con la imposibilidad de conseguir el single de The Beetles, pues ese single no era otro que el que se había publicado en 1961 en Alemania. Allí había llegado al número 27 de la lista alemana de ventas de música. ¿Cómo conocía aquel chico el disco? Quizá lo supo por haber estado en Hamburgo, pero su búsqueda fue lo que inquietó al joven vendedor Brian Epstein para que se enterara de que The Beatles eran un grupo que precisamente eran de su misma ciudad, Liverpool, y que cada noche tocaban en los bares con gran éxito de público. Fue de incógnito a uno de aquellos conciertos, aunque la verdad es que vestía con traje y corbata y no con ropas de rockero. Lo que vio le gustó mucho, la puesta en escena, el rock and roll, el público entregado bailando y sobre todo un John Lennon del que se dice pudo que se enamorara, pues Brian Epstein, aunque lo ocultaba en esas fechas, era homosexual. Tras el concierto se ofreció a John Lennon como representante (manager). The Beatles ya habían tenido algunas experiencias fallidas con otras personas, pero Brian Epstein tenía algo que no tenía el resto: una edad similar y una labia impecable. Había heredado todo un carácter comercial de su familia.

Lo primero que Epstein les dijo que hicieran era quitarse las ropas de cuero y el tupé, pues en general las películas y las noticias daban a los rockeros una fama de delincuentes juveniles. Si iban a asociarse él quería llegar a todos los públicos, para eso necesitaba que tuvieran un aspecto respetable, aunque cantaran las mismas cosas que cantaban hasta entonces. Les puso traje y corbata, y en cuanto al pelo, ya dijimos en la anterior entrega quien lo hizo y de dónde viene, Astrid Kircherr y del beatnik alemán, que era nihilista. Les logró una sesión con la discográfica Decca. Grabaron doce canciones, que se editaron en los años 1990, pero que en aquellas épocas sólo sirvieron para que les dijeran que no les querían. Entre esas canciones estaba "Love me do" (Ámame). Brian comenzó a pensar qué había fallado mientras intentaba que fueran apareciendo en radios. George Harrison era el mejor musicalmente. Era un guitarrista capaz de reproducir cualquier música al instante. Paul McCartney era impecable con el bajo. Los que fallaban eran Lennon y Pete Best. Pero Lennon era una personalidad arrolladora en el escenario. Pete Best, sin embargo, creía Epstein que sólo aportaba al grupo su economía familiar, pues como baterista era muy técnico, muy pendiente de tocar lo exacto en el momento exacto como si se tratara de una máquina. Brian Epstein les dijo que debían echarlo. Los Beatles se negaron, pero, tras mucho pensarlo, decidieron echarle. Probaron a varios baterías más hasta que por casualidad en buena parte, lo intentaron con el baterista de Gerry and the Peacemakers, Richard Starkey, que artísticamente se hacía llamar Ringo Starr (un juego de palabras con la palabra ring, anillo, y star, estrella). Una de las primeras contribuciones de Ringo Starr fue precisamente sus juegos de palabras y sus confusiones gramaticales, pues no era un chico de demasiada cultura y sí un chico clásicamente de familia obrera. En lugar de pronunciar la palabra "Beetle" (Escarabajo) pronunció un galimatías que hacía gracia: "Beatles", que era mitad la palabra "beat" (ritmo) y la palabra "less" (sin o menos). A todos los Beatles les hizo gracia y cambiaron su nombre a The Beatles (por pronunciación en argot sería Los Escarabajos, pero por juego de palabras en argot sería Los Arrítmicos o Los Sin Ritmo). También es verdad que pudiera ser una broma entre ellos, al ser de bandas diferentes de Liverpool. Brian Epstein lograba con este fichaje desarmar a su principal competidor, Gerry and the Peacemakers, de uno de sus componentes vitales, pues Ringo, aunque muy básico, tocaba por instinto y con fuerza, lo que en directo daba unos resultados pasionales muy potentes. 

Epstein había convencido al resto de los Beatles para deshacerse de Pete Best prometiéndoles lograr otra audición para otra compañía discográfica. La audición y nueva grabación se produjo en verano. Fue para un sello pequeño de discos dedicado en realidad a la música clásica, Parlophone. Su técnico de sonido, George Martin, tenía su propia orquesta. Parlophone pertenecía a la gran EMI. Grabaron "Love me do", con Ringo Starr, pero dos días después George Martin no se veía convencido y la volvió a grabar con un músico de estudio, Andy White, colocando a Starr en la pandereta. 

Entre tanto, en los conciertos, todos los seguidores de los Beatles estaban muy enfadados. Buena parte de ellos eran amistades de Pete Best. Sentían que se les estaba subiendo el ego a la cabeza y habían cometido una traición imperdonable. Los conciertos en The Cavern se llenaba de gente que iba a abuchearles reclamando a Best. Brian Epstein usó un truco, él mismo repartía invitaciones y traía a multitud de personas jóvenes que no conocían previamente los conciertos de los Beatles. Se las apañaba para colocarles en las zonas principales de la sala, con lo que los seguidores de siempre o no cabían o no estaban bien situados para continuar o dejar oir sus quejas. 

Al final se editó el single de The Beatles "Love me do / P.S. I love you" (Ámame / P.D. Yo te amo) el 5 de octubre de 1962. Una vez más Brian Epstein demostró sus aptitudes comerciales. En esta ocasión él sabía que partía de un gran desconocimiento de sus músicos en el resto de Inglaterra. Mandó anuncios a todos los medios que pudo e hizo que sus familiares encargaran discos a diferentes tiendas importantes, sobre todo de Londres. Sin embargo, toda la primera edición del disco la había comprado él y la tenía expuesta en la tienda de sus padres. Cuando la gente se interesaba por ellos, les decía que estaba agotado y esperaba recibir más, casi nadie conocía por entonces su labor como representante. Todo eso lo único que hizo fue producir expectación y, aún mejor, multiplicó la cantidad de reservas de venta de futuros ejemplares del disco. Las radios comenzaron a llamarles y la prensa empezó a hablar de ellos. La BBC les entrevistó en varias ocasiones. El single fue un éxito de ventas en las Navidades británicas de 1962. Eran el grupo de moda. EMI, a través de Parlophone, firmó con ellos un contrato de exclusividad por el que debían componer dos álbumes al año hasta 1975. Brian les dio a firmar el contrato de manera inmediata, y todos muy contentos firmaron. Pero si Brian Epstein era un genio de la promoción, era un fracaso como comerciante, no le dio importancia a la letra pequeña y los artistas recibían entre un 10% y un 20% de todo lo que en realidad generaban económicamente, así por ejemplo todos los beneficios de productos comerciales que no fuesen discos se iban para la discográfica, pero no a los bolsillos de los músicos. Además, EMI les daba los beneficios en Europa, pero en América estos se canalizaban a través de Capitol Récords. Como ganaron grandes cantidades de dinero esto nunca les interesó como para ocuparse de ello, creyeron ganar lo que era justo hasta el año 1967, en el que se enteraron del estado de cuentas. Tampoco voy a adelantar acontecimientos. El error económico se produjo en este momento de la mano de Brian Epstein, al que nunca cuestionaron y al que tenían como a un "padre y un amigo". 

The Beatles se compraron casas propias y coches. John Lennon incluso se casó con su novia de toda la vida, Cynthia. Esto disgustó mucho a Brian Epstein que al final accedió a la boda siempre que fuera en secreto y el matrimonio no fuera algo público, ya que parte de su estrategia (o quizá de su amor secreto) se basaba en que Lennon, como el resto, fuera un símbolo sensual y sexual alcanzable en la imaginación de sus seguidoras femeninas. Cynthia vivió muchos años traumatizada por esta ocultación incluso después del asesinato del cantante en 1980.

El segundo single que estrenaron fue el 11 de enero de 1963, "Please please me / Ask me why" (Por favor, compláceme / Pregúntame por qué). Estaba bastante más elaborado que el anterior y fue un éxito arrollador de ventas. Centrémonos en el porqué he colocado en este lugar al álbum The Beatles, Past Masters. Volume One. Todos los primeros singles y EP, sean cara A o cara B, que no se publicaron en álbums están recogidos en este volumen de 1962 a 1965. El "Love me do" que aparece aquí es el de aquel primer single, que fue la grabación con Ringo Starr en la batería. Aparecen también los singles que grabaron en alemán en 1964 como guiño a su pasado en Hamburgo, y aparecen las canciones de rock and roll acelerado y de los años 1950 que grabaron para un EP de cara al mercado estadounidense, y es que resulta que ese era un mercado por conquistar. Pero de eso hablaremos ahora. De momento, lo dicho, aquí se recogen los primeros singles, que fueron vitales para el ascenso de su fama en las radios, junto a reediciones para el mercado anglosajón de los singles y el EP grabado con Tony Sheridan en Alemania. Se les creaba con todos ellos una identidad de rockeros sofísticados, o sea de rockeros agresivos como los americanos, pero amables como un europeo.

Con el éxito de los dos primeros singles de The Beatles en las Navidades de 1962 y el Año Nuevo de 1963, EMI quiso rentabilizar al máximo a sus nuevos artistas, pues creía que iban a ser una moda pasajera como lo habían sido montones de artistas, como Billy Fury u otros. Les produjo innumerables combinaciones de canciones en single y en EP, pero sobre todo se dio prisa en editarles un álbum que se comercializó a partir del 22 de marzo de 1963. En principio era un álbum homónimo, cosa que remarcaron en la carpeta colocando en letras muy grandes y amarillas el nombre del grupo, pero la gente comenzó a llamarlo por el nombre destacado en la portada de la canción Please please me, que en realidad era un anuncio publicitario de que la contenía, ya que era un éxito de ventas como single. Así que el primer álbum de The Beatles es conocido como Please please me, lo que sexualmente es muy provocador si atendemos a la traducción que os he escrito antes. La fotografía de la portada la realizó Angus McBean. Es el interior de las oficinas de EMI. The Beatles no habían pensado en ninguna portada concreta y tenían acordada una sesión de fotografías con este fotógrafo que trabajaba para la discográfica. Subían las escaleras cuando a McBean se le ocurrió llamarles desde el piso de abajo y fotografiarles desde la barandilla. Hubo varias fotos. Es de destacar varias cosas, por un lado el corte de pelo a tazón de Paul, George y John, pero Ringo aparece aún con el tupé rockero. Todos están bastante contentos ese día. El degradado de luz en el revelado de la fotografía hace el resto. En la contraportada figuraba el articulo de prensa de Tony Barrow, al que Brian Epstein confió la tarea de presentar a The Beatles y hablar de su música a aquella persona que tuviera la carpeta en sus manos. Era una práctica corriente en esos años. La aparición de los músicos en la portada, el anuncio de las canciones del disco, la nota de prensa... todo era parte de lo habitual en el negocio hasta la fecha. Si acaso lo único innovador era la perspectiva de la fotografía y que se tratara de un grupo destacado en la imagen, y no sólo el intento de destacar al cantante. 

El disco dura unos treinta minutos. No más. Era parte de la mentalidad empresarial de la época considerar que nadie tendría interés en quedarse escuchando un disco más de treinta minutos. El promedio de tiempo de cada canción era unos tres minutos, que era lo que se consideraba ideal para poner en una radio (la radiofórmula). Fue Bob Dylan en 1965 el que compuso una canción de cinco minutos, "Like a rolling stone", demostrando que era discutible lo que un empresario creía saber de la música y lo que realmente la gente disfrutaba oyendo música. 

El disco se tuvo que grabar en un sólo día. Brian Epstein no había logrado conseguir más tiempo, pues el estudio se alquilaba por horas. El técnico de sonido fue George Martin de nuevo, quien para el álbum usó la grabación de "Love me do" donde la batería la tocó Andy White y no Ringo. Se grabó todas las canciones sin necesidad de repetirlas. Prácticamente los Beatles grabaron como si fuera un concierto privado. La escasez de pistas de grabación de la época y de micrófonos hizo que la grabación no fuera de otra manera. El mayor problema era el sonido de la batería en el estudio, se intentó amortiguar con biombos a modo de pantallas y mantas. Los micrófonos fueron colocados de manera inteligente y estratégica captando todo sonido posible. George Martin llevaba muchos años siendo técnico. Escuchado con atención y auriculares se oyen hasta los detalles más mínimos de roces o respiraciones. Apenas hubo ningún fallo en las canciones. Este álbum es lo más cercano a un concierto de 1962. 

El repertorio es otra cosa. De catorce canciones ocho eran compuestas por Lennon y McCartney, o quizá hay que decir mejor por Lennon o por McCartney, pues por una cuestión promocional firmaban por contrato todas sus canciones como McCartney/Lennon, aunque las intervenciones en las composiciones del otro fueran mínimas o aunque la canción fuera exclusiva de uno de los dos. Pocas veces compusieron casi a partes iguales una canción, otra cosa es la composición de discos enteros. Las seis versiones del álbum corresponden a canciones de Buddy Holly and the Crickets, de Little Richards, de Chuck Berry, de Jerry Lee Lewis y algunos otros. No estaba nada mal, pues muchos primeros discos, por ejemplo el primero de The Rolling Stones en 1964, no contenían apenas canciones propias de sus artistas. The Beatles habían ido acumulando mucho material propio, sobre todo desde el año 1960, por ejemplo "Love me do" había sido compuesta en 1958. Aparte de los singles mencionados, dos de las canciones destacadas eran "I saw her standing there" (La vi estando ahí), que abría el disco en la cara A, y "Twist and Shout" (Gira y grita), que cerraba la cara B. El twist estaba de moda justo en los primeros años 1960, esa canción fue uno de sus más rotundos éxitos y una de las más pedidas en radios y conciertos, que, por cierto, también duraban treinta minutos.

La selección de las canciones fue suya, de entre su repertorio de sus conciertos, pero a la vez lo fue de Brian Epstein, que en su interés por hacerles parecer aceptables por toda la sociedad les pidió que si bien podían elegir algunas canciones agitadas, intentaran incluir un gran número de baladas, pues en la emisora de radio más escuchada de Reino Unido en ese momento lo que solían pedir los radiooyentes eran baladas. Brian Epstein desconfiaba de que el público general de Inglaterra, que no el juvenil, aceptara a los Beatles. Los conciertos eran rock and roll puro y duro, pero el disco era un rock and roll más suave. De ahí que actualmente haya quien les llame estrellas del pop (música popular) y no estrellas del rock, lo que es muy injusto, pues, aparte de lo mencionado, también aquello era rock, lo que no se puede pretender es que los ritmos de 1963 sean los mismos que en 2015, las mentalidades de cada época son diferentes. Sea como sea, fue un disco tan suave que funcionó muy bien en Inglaterra, incluso en el resto de Europa, cosa que no se esperaban, pero en Estados Unidos no les atrajo nada. El mercado norteamericano se les cerraba con este álbum.

Brian Epstein les lanzó a la carretera para hacer una innumerable cantidad de conciertos por todo Reino Unido hasta octubre de 1963, sin apenas días de descanso. Además les llevó a la BBC en Londres otro tanto de innumerables veces. Se editaron singles y EP's en combinaciones múltiples y se reedito el material antiguo de Alemania. Pero lo más interesante es que se editó varios EP estrictamente de rock and roll acelerado pensando en el mercado norteamericano. Y hasta aquí vamos a dejar de momento el proceso creador de The Beatles, que habían pasado de ser un grupo conocido localmente en Liverpool y Hamburgo que versionaba a grupos de rock norteamericano de los años 1950, a ser un grupo conocido en todo Reino Unido en 1963. Eran estrellas del rock.

Y como estrellas del rock que eran, como EMI quería explotarles económicamente todo lo que pudiera antes de que se pasara la atracción por ellos, les puso a trabajar tal como se estilaba en esos momentos en las discográficas de Estados Unidos de América. Aquí es obligatorio hablar del disco The Beatles Connection (La conexión Beatles), editado en 2004 por Music Brokers, el cual pasó muy desapercibido por el mercado en general. Ya expliqué en el capítulo anterior que los grandes músicos pioneros del rock and roll en Norteamérica habían o bien muerto o casi (Carl Perkins, Buddy Holly o Richie Valens), o bien tenían problemas con la justicia (Jerry Lee Lewis, Chuck Berry o Little Richards), o bien tenían una crisis personal (Johnny Cash o Ray Charles), o bien fueron apartados de sus actividades por el ejército (Elvis Presley), y que esto ocurrió a prácticamente todos. Los nombres más destacados de la música norteamericana en el comienzo de la década de 1960 eran o bien personas al margen de la gran industria musical, como los que hacían soul y rock para las discográficas Stax, Motown y Atlantic (The Ronettes, Ben E. King, Ike and Tina, o el niño prodigio Stevie Wonder), o bien eran personas que hacían canción protesta desde el folk, como Bob Dylan y Joan Baez. Una de las promesas del rock al estilo Beatles estaban aún formándose en California, eran los Beach Boys. Los grandes empresarios, como los de Capitol o Sun Records, se habían hecho con el negocio y trataban a la mayor parte de sus músicos como si fueran trabajadores de una fábrica. Elegían a un arquetipo predeterminado de belleza masculina y femenina, los vestían de una determinada manera, les decían cómo sonreir y cómo hablar, controlaban sus apariciones públicas e incluso se dio el caso de que una de estas discográficas les hacía vivir a todos sus músicos en un mismo edificio controlándoles las horas de trabajo. Si no estaban dando conciertos o grabando canciones, de tal hora a tal hora los tenían sentados componiendo canciones. Salieron muchas canciones, la gran mayoría de calidad discutible, pero otras realmente pegadizas y buenas. Sin embargo el panorama era muy anodino. Para mantener el ritmo de producción la radiofórmula no sólo incluyó su límite de tiempo por canción, sino que se basó en un esquema prefabricado con estrofa, estribillo, estrofa, estribillo. Una rima fácil, unos versos cortos, una frase repetida hasta la saciedad, y una temática común de chico conoce chica, o al revés, y donde hay o bien una decepción o un  nuevo amor. Realmente ante esto merecía la pena el soul del momento y la canción protesta. Un Otis Redding, un James Brown, nombres que nos resultan muy interesantes ahora mismo. 

Este modelo de producción de comienzos de los años 1960 lo intentó llevar EMI a Reino Unido y para ello usó a The Beatles en 1963, entre otros. Cantantes y grupos que han versionado a The Beatles hay muchos, y álbumes de versiones de homenajes a The Beatles, también. Este disco recoge algunas de esas versiones, las más interesantes son las que son las primeras versiones que se hicieron de ellos, pero lo más interesante es que recoge algo ya no tan común, que son las canciones que no son versiones, sino las canciones que les hicieron componer a Lennon y a McCartney para otros grupos de EMI. A McCartney y a Lennon les pagaban un extra por cada una de esas canciones, aunque no les gustaba demasiado la idea de trabajar para otros canciones que hacían ellos. Solían desprenderse de aquellas que creían de menor calidad, pero que podían aupar carreras de otros músicos incipientes. Una de esas canciones de 1963 compuesta para otro grupo naciente fue "I wanna be your man" (Quiero ser tu hombre) que fue compuesta especialmente para The Rolling Stones, que la incluyeron en un single de aquel año y en otro más que se comercializó en Estados Unidos en 1964. Esa canción queda más salvaje en los Rolling Stones que en boca de los Beatles, pero los de Liverpool no se quisieron deshacer de ella del todo y aparece en su segundo álbum, del que ya hablaremos en la próxima entrega. 

En este  The Beatles Connection podemos encontrar parte de ese trabajo, como he dicho, ahí están las canciones "World without love" (Mundo sin amor), compuesta para Gerry and the Peacemakers, quizá por compensación por llevarse a Ringo, "Bad to me" (Malo para mí), compuesta para Billy J. Kramer, que tuvo importancia en esos primeros años 1960, pero no llegó más allá, "I'm in love" (Estoy enamorado), cantada por los Fourmost, etcétera.

Eran trabajos que no agradaban a los Beatles por cuanto les hacía sentirse como trabajadores fabriles y no como músicos. 

En esta ocasión, como recomendación cinéfila para comprender con una película cómo se construían las grandes estrellas del rock en los primeros años 1960, podríamos citar The Wonders, dirigida por Tom Hanks en 1996.

martes, febrero 03, 2015

NOTICIA 1440ª DESDE EL BAR: ¿POR QUÉ LOS BEATLES? (parte 1)

Yo soy un seguidor incondicional de The Beatles. Eso ha quedado reflejado en innumerables ocasiones en esta bitácora. Por citar alguna de las entradas antiguas de las muchas que les he dedicado, citaré como ejemplo la Noticia 52ª, donde hablé de que eran mucho más oscuros de lo que la gente en España cree, la Noticia 1022ª, dedicada a los diez años desde la muerte de George Harrison, o la Noticia 870ª donde reproduje un viejo artículo que escribí en los años 1990 en la revista El Recreo, sobre la hipotética muerte de Paul McCartney (aquella leyenda), que incluía un dibujo mío donde yo aparecía con ellos. Ahora me dispongo a escribiros de nuevo sobre ellos, esta vez en una serie de varias entregas seguidas. A finales del año pasado la editora y amiga Carmen Herrera me indicó que la Universidad de Rochester estaba dando cursos gratuitos de diferentes materías a través de la plataforma Coursera. Uno de esos cursos trataba precisamente de The Beatles a través de su música. Lo dio el musicólogo y catedrático John Covach, que también es músico, aparte de un excelente profesor. Lo cierto es que prácticamente nada de lo que se impartió era desconocido para mí, pero obviamente la idea con la que me lo dijo Carmen era para que perfeccionara mi inglés oído, pues, por si acaso alguien no lo sabe aún, soy autodidacta con ese idioma (yo solito he alcanzado como nota más alta hasta la fecha un B+1, y planeo presentarse a examen para obtener título cuando estabilice notas altas como esta en examen). La elección de un curso sobre The Beatles fue un acierto, primero porque se descubren nuevos puntos de vista y algunas cosas musicológicas que sí eran nuevas para mí (pocas), y luego porque así la palabra que se me escapara la podía entender por contexto, la idea, insisto era adaptar mi oído a escuchar inglés. Mi nota final, que está en mi certificado recién adquirido, ha sido un 98% (el examen final se puntuaba sobre 100), por lo que he obtenido un certificado de aprobado con distinción. Ahora estoy con el mismo profesor en la misma plataforma haciendo un curso sobre The Rolling Stones. 

Me he planteado acercar la música de The Beatles a través de sus discos a los lectores de esta bitácora que estén interesados. The Beatles cambiaron el rumbo de la música popular y pretendo intentar explicar el porque, quizá para que se pueda apreciar un poco mejor, ya que sobre todo la gente más joven, incluso de mi edad, desconoce el porqué, y se basan para juzgarles sólo en si les gusta o no su música o en si les gusta su estilo o en si les resulta vieja o actual. El desconocimiento de muchos detalles fuerzan en muchas cuestiones de la vida a no apreciar. Los porqués siempre son importantes. 

Para poder hacer ese serial no me voy a ceñir a la discografía sobre ellos en orden cronológico tal como los fueron editando, sino que lo haré en torno a la cronología de su grabación, pues quizá es más pedagógico para entender su importancia, su ascenso y sus influencias en el resto de la música. 

Empezamos entonces con dos discos que no son discos que se editaron por ellos en su momento. Son dos recopilarios muy interesantes de escuchar. Vamos a hablar del comienzo de The Beatles cuando no eran famosos y estaban  yendo a serlo.

LOS BEATLES NACEN IMITANDO EL ROCK AND ROLL


El disco de The Beatles que personalmente creo que debe ser el primero que hay que escuchar para entenderles y ponerles en contexto es The Early Tapes of The Beatles, The Beatles with Tony Sheridan, Tony Sheridan and the Beat Brothers (Las primeras grabaciones de The Beatles). Se trata de un recopilatorio que se editó en enero de 1985, con una nota historiográfica escrita por Bill Harry. Recopila las grabaciones comercializadas en su época donde intervinieron The Beatles entre 1960 y 1961, cuando no eran famosos. Se trata de una colección de catorce canciones que se han reeditado en este y en otros recopilatorios similares en una gran cantidad de ocasiones. En este caso el recopilatorio la hizo la discográfica Spectrum Music, aunque como digo podéis encontrar colecciones iguales o similares en otras discográficas. Aclaremos el porqué de la existencia de este disco de los días en los que no eran famosos. 

Lo primero que hay que entender es el panorama musical y social del momento donde surge. La Segunda Guerra Mundial había terminado en el verano de 1945. Los cuatro Beatles más conocidos (digo los más conocidos porque en este disco ya veremos que hubo otros) habían nacido durante la guerra en Inglaterra, ellos eran de Liverpool, una ciudad portuaria e industrial bastante fea y contaminada en esas fechas. Era uno de los objetivos bélicos de Alemania, aunque excasamente llegaban a bombardearla, no así a Londres. Ringo Starr nació en julio de 1940, es el más viejo, John Lennon nació en octubre de ese mismo año, Paul McCartney nació en junio de 1942, y George Harrison lo hizo en febrero de 1943. Son hijos de la guerra mundial, quizá la historia más dramática la vivió Lennon, cuyo padre, marino, les abandonó a él y a su madre. Su madre se deprimió, era casi suicida, y sin dinero no pudo criarle, por lo que Lennon se crió con su tía materna, Mimi, a la que por muchos años creyó su madre. Esto traumatizaría su vida. Aunque dentro de los Beatles Lennon le dedicó la canción "Julia" en 1968 a su madre, que se llamaba así, su canción en solitario "Mother", de 1970, sería muy desgarradoramente clara en su estribillo: "madre, tú pudiste tenerme a mí, pero yo nunca te tuve a ti". Julia Lennon murió en 1958.

La Europa posterior al final de la Segunda Guerra Mundial era una Europa arrasada materialmente, arruinada económicamente y con la mayor parte de su población muerta o mutilada, especialmente la masculina. Además era una Europa que a pesar de vivir eufórica por la victoria sobre el fascismo y el haber logrado sobrevivir, era una Europa psicológicamente traumatizada por todos los horrores vividos no ya sólo en esa gran guerra, si no por los horrores de dos guerras mundiales casi seguidas. No olvidemos que muchos veteranos de la Primera Guerra Mundial tenían en esos momentos como mínimo la cuarentena de años, o sea, que eran relativamente jóvenes. Además, el final de la guerra mundial en 1945 había dividio Europa en dos nuevos bloques políticos enfrentados (para esto, para quienes más les interese, les recomiendo el serial que escribí sobre la Guerra Fría, que empieza en la Noticia 601ª). La supremacia política europea ya había quedado en entredicho en 1918, pero Reino Unido y Alemania aún habían logrado mantener algo de ella. Tras 1945 ningún país de Europa estaba en disposición de ser potencia mundial, salvo uno, Rusia, por entonces: Unión Soviética (URSS). El mundo se dividió en tres bloques: los partidarios de las democracias basadas en el sistema capitalista, encabezados por Estados Unidos de América (bloque occidental o Primer Mundo), los partidarios de un sistema económico socialista de modelo soviético, principalmente dictaduras comunistas encabrezadas por la Unión Soviética (bloque oriental o Segundo Mundo), y los partidarios de ser neutrales, aquí las principales voces de estos países serían India y Pakistan (los No Alineados, que solían corresponder con el Tercer Mundo). La Segunda Guerra Mundial terminó aquel verano de 1945 con las dos bombas nucleares que Estados Unidos soltó sobre Japón. Hasta ese momento sólo ellos tenían esa potencia destructora, pero la Unión Soviética se hizo con la fórmula de la bomba en 1950. Entre 1945 y 1950 Europa quedó dividida en dos bloques férreos uno occidental y otro oriental, cuya linea divisoria estaría entre Finlandia (No Alineada), Alemania Oriental (República Democrática Alemana, prosoviética), Checoslovaquía (prosoviética) y Yugoslavia (que era No Alineada). Diferentes capítulos de amagos bélicos en los que no vamos a entrar hicieron vivir a la Europa de los años 1950 en un miedo continuo a que estallara una Tercera Guerra Mundial de consecuencias catastróficas por las bombas nucleares. En 1956 Polonia y Hungria intentaron levantamientos pidiendo democracia a la URSS, pero no lo lograron. En mitad de todo este panorama tenemos una Francia que perdía por medio de guerras sus colonias en Indochina (origen de la Guerra de Vietnam de los años 1960) y en Argelia, entre otras. Reino Unido, el país de The Beatles, perdía sus colonias por medio de pactos políticos que seguían atándolas mediante preferencias económicas (la Commonwealth), un intento de no desangrarse del todo. Estados Unidos imponía su presencia estratégica interviniendo en la guerra civil de Grecia, en Turquía y en Berlín occidental. 

Conocido el mundo en el que crecen The Beatles cuando eran niños y adolescentes, pongamos en contexto cultural todo esto. Una de las estrategias de Estados Unidos (USA) para evitar el avance de los comunistas en Europa, pues casi logran afianzar su gobierno también en Italia y en Francia, fue fomentar el Estado del Bienestar, o sea: dar dinero a Occidente para que se recuperaran rápidamente en lo económico y para que fomentaran políticas sociales que dieran por contentos a los trabajadores y les alejara de las opciones cercanas al comunismo. Estamos hablando del Plan Marshall. Ese Estado del Bienestar ya se había ido desarrollando desde los años 1930, sólo que en Europa lo había interrumpido la guerra. En Estados Unidos se vivirá un desarrollo más grande de él en los años 1950, pero ya se conocía como parte del lote de soluciones al Crac Bursátil de 1929. Se trataba de trasladarlo a Europa. Eso conlleva una aculturación de la sociedad al estilo de vida americano. Tampoco es raro, pues los norteamericanos dejaron un despliegue militar en Europa Occidental muy grande. Esas personas, militares y civiles americanos, continuaban con sus costumbres. Los europeos los veían como salvadores y como salvaguardas de la paz. Copiaban su estilo de vida, cada vez más, sobre todo atraídos por una riqueza que ellos en ese momento no poseían. Además, la falta de varones europeos atraía a muchas jóvenes a emparejarse con americanos. Hay una mezcla cultural en todos los sentidos. El Estado del Bienestar implicaba también una cultura del ocio nunca antes vivida en Europa de un modo tan desarrollado como lo van a traer los norteamericanos en torno al cine, a la música, a la diversión del ya y ahora, a la admiración por aquel que triunfa haciendo lo que quiere (persiguiendo un sueño), etcétera.

Musicalmente el panorama europeo era más aburrido que el americano para muchos jóvenes de la época, entre ellos para nuestros protagonistas de este serial. Buena parte de los músicos jóvenes europeos habían muerto o se habían ido a USA. La cantante popular de más éxito era la francesa Edith Piaf, que era una canción ligera ya anticuada, pues ella ya era una señora mayor, aunque seguía funcionando. Los franceses de hecho lograron que la chanson tuviera algo de popularidad, igual que los italianos hacían lo propio con sus canciones melódicas de amor. Lo más agitado de bailar era el jazz. En marzo de 1917 se había publicado el primer disco de jazz, de la Original Dixieland Jazz Band de Nueva Orleans, y desde ese momento no había parado de editarse este estilo en Europa, máxime cuando numerosos músicos norteamericanos habían ido incluso al territorio en guerra en los años 1940 para animar a las tropas y siguieron haciéndolo sobre todo en Inglatera y en la República Federal Alemana (occidental) a lo largo de los años siguientes, cosa de la que se beneficiaron los civiles. Nombres como Cole Porter y otros clásicos eran gente muy conocida musicalmente. Pero para los jóvenes de finales de la segunda mitad de los años 1950 esto se les quedaba corto, les resultaba propio para sus padres, pero no para ellos. Los propios Beatles estaban en esa franja de edad, que sería en esos momentos la de gente veinteañera o a punto de serlo. Eran personas que habían nacido en la guerra, pero no la habían vivido con mente adulta, algunos ni la recordaban por razones obvias. Ellos vivían la escasez, la pérdida de poder político y económico, y lo atractivo de todo lo que traía la cultura norteamericana porque los norteamericanos que ellos conocían parecían más ociosos y afortunados que ellos.

Los jóvenes admiraban la música popular norteamericana, pero la que se estaba haciendo en ese momento, no la que se hizo décadas atrás. Decir que admiraban el blues y el rythm and blues (R&B) es decir demasiado. Había gente que lo hacía en Inglaterra, como Alexis Korner, que se transformaría en todo un hito de la música blues europea, como los Yardbirds, que todavía no existían, o como The Rolling Stones, que serán un poquito, pero poquito, posteriores a The Beatles, sin embargo, cuando The Beatles se estaban formando esta no era la tendencia musical más admirada por los jóvenes europeos, lo era el rock and roll (R&R), aunque también habían llegado ritmos como el Twist y algo se conservaba del gusto por el Swing, sobre todo porque había sido una música prohibida con los Nazis, había un renacimiento breve del Swing. El rock and roll había nacido propiamente dicho sobre 1956 en USA de la mano de Chubby Checker, aunque todos los músicos negros de la época, sus inventores, decían y dicen aún que no existe el R&R, si no sólo el R&B acelerado. R&R es un término para ellos aceptado pero que consideran parte del robo de su música a manos de músicos blancos. Es más, en aquellos días de 1950 y 1960 el término R&B (que es blues acelerado) sólo lo usaban ellos, pues se comercializaba como Música Racial. Su mezcla con el soul, el folk y el country americano darían en buena parte el R&R, pero sobre todo esto ya hablé en la Noticia 469ª.  Como sea, músicos como Chuck Berry, Little Richards, Salomon Burke, Carl Perkins, Buddy Holly, Roy Orbison, Richie Valens, Ray Charles, "Smockey" Robinson y otros muchos popularizaron el R&R y comenzaron a cosechar los primeros fenómenos de seguidores enloquecidos. Pero sin duda el que logró dar el paso definitivo a la aceptación por la mayor parte de la gente de raza blanca norteamericana a partir de 1958 fue Elvis Presley, cuyo baile del movimiento de caderas lo copió de las bailarinas de strip-tease de los prostíbulos de su juventud, hecho casi siempre escamoteado al arte de la danza femenina en las biografías musicales.

Como sea, Estados Unidos en aquellos años 1950 vivía una caza política de todo lo que oliera a comunismo y revolución (la Caza de Brujas), además aún tenía una serie de Estados con políticas altamente racistas contra negros e hispanos. Los jóvenes se estaban revelando contra la forma de hacer las cosas de sus mayores y cuestionaban muchas de las convenciones sociales, así como las políticas militaristas y anticomunistas. Por ello, sin entrar en detalles de este interesante momento, las autoridades se las apañaron para eliminar a muchos de los ídolos del rock de la época a partir de 1959. Little Richards, acusado de escándalos sexuales, acabó siendo predicador, Chuck Berry fue encarcelado por estar casado con una menor de edad, lo que se llamó violación, Buddy Holly y Richie Valens se mataron en un accidente de avión, y así podríamos seguir mientras las estrellas de la música eran cada vez más controladas por sus discográficas y les ponían a producir canciones como si fuera aquello una fábrica. Al más popular de todos, Elvis Presley, lo mandaron a hacer el servicio militar, por entonces obligatorio en USA, a Alemania, estuvo en Berlín y dio conciertos para sus compañeros soldado. Este dato es de gran valor.

Elvis Presley desató la fiebre por el R&R en Alemania occidental. Llegaba años tarde a Europa, pero llegaba. Era 1960. Las bases militares norteamericanas en suelo europeo se llenaron en seguida de militares admiradores del R&R gracias a ver a Elvis como uno de ellos, y no como un contrario al ejército. Traían consigo guitarras y discos, reclamaban para su ocio locales con esta música y consumían gran cantidad de alcohol durante sus permisos. Quizá muchos de los primeros ídolos perdieron la admiración de una parte de la juventud por hacerse militar Elvis, pero ganaban la admiración de otra parte de la juventud. También en España sucedió esto en la base aérea de Torrejón de Ardoz. Allá por donde había soldados americanos y personal civil asociado viviendo con ellos, se expandía el rock and roll. 

Los instrumentos musicales eran muy caros en Europa, por culpa de la guerra pasada, que había agotado materiales que se iban a la producción de otros objetos más importantes para la vida diaria y también había eliminado a muchos de los que eran capaces de fabricarlos. En Inglaterra muchos jóvenes lo suplieron fabricando sus instrumentos musicales con objetos cotidianos como botellas, cajas, cuerdas normales, botes, etcétera. Hoy día, 2015, está de moda hacer música con instrumentos fabricados con objetos reciclados, pero eso ya se hacía en Reino Unido entre finales de 1950 y principios de 1960. Su música se llamaba Skiffle, y cuenta hasta con discos grabados, aunque no de muy buena calidad sonora. Los primeros Beatles, Paul McCartney y John Lennon, empezaron dentro del Skiffle. No hay grabación de esto. Ellos eran adolescentes. Pero, al igual que otros jóvenes, empezaron a intentar hacer rock and roll con estos instrumentos. En seguida sus familiares directos, viendo que se interesaban por la música, ahorraron para comprarles guitarras. Fue un acto de amor enorme por parte de unas personas que no tenían nada económicamente. El único Beatle cuyos padres nunca habían perdido el empleo, pero cuya sueldo era el humilde de un trabajador de fábrica, era Ringo Starr, pero él aún no estaba en los Beatles.

Tanto Paul como John hicieron sus propias formaciones musicales hasta que se conocieron en el instituto y se asociaron. Juntos hicieron varios grupos con diferentes personas. John Lennon presentó un amigo suyo, que en realidad quería ser pintor, a Paul McCartney.  Era Stuart Sutcliffe (Stu Sutcliffe) al que le divertía la idea de tener un grupo de música con su amigo John. Tocaría el bajo y la guitarra. Paul aceptó a regañadientes, pues no le gustaba como tocaba, pero él mismo introdujo en la banda a un chico muy joven llamado George Harrison, al que había oído tocar la guitarra en el colegio y le había sorprendido. Casi parecía la aceptación de uno por otro. Faltaba un baterista, y no fueron pocos los primeros que tuvieron el privilegio de estar con ellos. El elegido de quedarse de manera estable fue un amigo común de Paul y John, Pete Best, cuyo padre era más adinerado que el resto de familias de los componentes. Tanto que Pete tenía su propia batería, pero sobre todo tenía también tres cosas fundamentales en aquellos días en los que no eran famosos y eran muy jóvenes: tenía un garage donde su familia les dejaba ensayar, su padre tenía una furgoneta de reparto que él mismo conducía para llevarles los instrumentos a los lugares de concierto, y Best tenía una personalidad arrolladora y simpática que, mal que le duela a Paul McCartney, era la que atraía a una gran cantidad de amistades personales a cada una de sus actuaciones. De aquella época data la famosa foto en que los Beatles tocan cerrando un bar donde bailan un agarrado sólo unas diez personas en la pista de baile.

Tenemos que los Beatles, aún sin ese nombre, eran Paul McCartney, John Lennon, George Harrison, Stu Sutcliffe y Pete Best. Tuvieron nombres como los Moondogs (Perros Lunares), sugerencia de McCartney, o Silver Beetles (Escarabajos Plateados), que es un nombre que sugirió Sutcliffe, entre otros nombres. Incluso tocaron individualmente o en conjunto dentro o con otros grupos aún no famosos de Liverpool, pero que pronto lo serían y formarían la tendencia beat del R&R; grupos como Derry and the Seniors, Cass and the Cassanovas o Gerry and the Peacemakers, a este último no hay que perderle de vista pues era aquí donde tocaba Ringo Starr.

En 1957 tuvieron nueve conciertos. El primero de todos fue el 9 de junio en el Teatro Empire de Liverpool. En 1958 dieron cinco conciertos. Eran conciertos en colegios, iglesias, actos en teatros, clubs... Pero en 1959 dan el salto a intentar vivir de la música, comienzan a predominar los conciertos en bares y salas de conciertos típicos de Liverpool. Dieron ese año catorce conciertos. En todos estos años ya habían pisado más de una vez los lugares más populares de la música de Liverpool, el Cavern y el Casbah, y precisamente en 1959 estos lugares decidieron contratarles para que repitieran concierto dentro de ese mismo año. Hasta aquí todo lo visto nos puede recordar el panorama musical de una ciudad como Alcalá de Henares en la actualidad. Grupos locales que hacen rock y suelen hacer varios conciertos en unos mismos locales, con un público que suele ser el mismo y suele ser amigo, y con muchas relaciones personales y musicales de los músicos de unos y otros grupos entre sí. Todo esto se les quedó pequeño a los Beatles en 1960 cuando Elvis Presley se hizo soldado en Berlín y estalló la fiebre por el rock en Alemania entre la juventud, de la mano de los soldados americanos y ante el escándalo de los que sí habían hecho la guerra unos quince años atrás.

Entre abril y  mayo de 1960 deciden salir de Liverpool por primera vez y se van en un primer momento a hacer una gira por Escocia. Los lugares para tocar los conseguía el propio padre de Pete Best, que era quien conducía, así que en cierto modo hacía de manager. La gira duró hasta el verano con un gran número de conciertos por todo tipo de locales. La experiencia les debió gustar, pues ampliaron sus miras. Dio la coincidencia de que un empresario alemán había viajado expresamente a Inglaterra en busca de músicos de rock and roll para animar sus locales de copas y que entraran más clientes norteamericanos, pues eran los soldados los que más dinero gastaban por las noches. No era un gran empresario, pero tenía ya varios locales. En realidad era un hombre de moralidad que podríamos poner a debate. Buscó jóvenes desconocidos a los que poder llevar a Alemania con un contrato donde por muy poco dinero pudieran dar un gran número de conciertos. Su acento inglés mejoraría su clientela, pensaba, pues los norteamericanos aborrecían el acento alemán en las canciones rock and roll, ya que la gran mayoría de los músicos lo que hacían eran versiones de las canciones ya famosas de rockeros estadounidenses. Puesto el anzuelo, los Beatles picaron. En agosto se fueron a Hamburgo y tocaron en el Indra por primera vez el día 17. También tocaron en otros lugares de este empresario y afines. Tocaron todas las noches varios conciertos seguidos. El ritmo de trabajo era sin duda explotador, casi sin descanso a lo largo de la noche. Se combinaban con otros grupos pero eran los favoritos de los americanos. Además, muchos de aquellos lugares eran tugurios que siendo clubs la gran mayoría eran en realidad prostíbulos donde corría el sexo, el alcohol y las drogas. De hecho, aunque en un primer momento lo tomaban como revitalizantes, todas aquellas sesiones las aguantaban tomando pastillas que les aceleraba y energizaba. Fue su primer contacto con las drogas. Su vivienda solía estar en una habitación sobre la sala de actuaciones a la que entraba luz de luminosos, era ruidosa, sucia, llena de insectos y donde a menudo solían subir algunas de las chicas que trabajaban allí, prostitutas, para estar con ellos, sexualmente hablando.

Aunque regresaron a Liverpool, donde dieron algunos conciertos más, en 1961 regresaron a Hamburgo. Tenían un contrato que cumplir y, además, la libertad que habían conocido de vivir al margen de sus familias era ya algo irrenunciable. En estas épocas se encontraron con un grupo de rock español en sus mismas circunstancias que tampoco era famoso todavía, pero lo sería, Los Salvajes. Aquel no era un año cualquiera, pues los soviéticos construyeron en Berlín un muro para separar su zona de control de la de los occidentales. Había ambiente bélico en Alemania. Estuvieron en esta segunda ocasión hasta julio de 1961, tocando en el Top Ten Club. Conocieron a un músico inglés mayor que ellos, pero también joven, llamado Tony Sheridan. Este era el más popular de todos los músicos ingleses que tocaban en locales alemanes. Era admirado y reconocido incluso entre el resto de los músicos de los circuitos de Hamburgo. Sheridan quiso grabar varios discos sencillos (dos canciones) y uno extendido (de tres a cuatro canciones), pero tenía un problema, no tenía banda, normalmente tocaba con músicos contratados. A él le gustaba el trabajo que hacían The Beatles sobre el escenario, con los que había coincidido varias veces, y les ofreció ser sus músicos de estudio en sus singles. De esta manera grabaron como Tony Sheridan and the Beat Brothers (Tony Sheridan y los Hermanos del Ritmo) en un primer momento, lo que era muy provocador porque los Hermanos del Ritmo era el nombre popular como se llamó en el pasado a los que bailaban swing, prohibido en la anterior Alemania de Hitler, como se ha dicho.  Fueron seis las canciones que grabaron así, o sea, tres discos sencillos que se publicaron en la República Federal Alemana. 

La experiencia debió gustarles porque ellos mismos se animaron a sacar un disco sencillo el 2 de julio de 1961 que sólo se editó en Hamburgo, contenía las canciones "My Bonnie" y "When the saints going marching in" ("Mi Bonnie" y "Cuando los santos se marchan"), arregladas por Tony Sheridan, pues eran versiones. Años más tarde los norteamericanos los reeditaron en USA, en 1964. El disco lo sacaron como The Beetles (Los Escarabajos). Además, en uno de los discos de Sheridan, este músico les dejó colocar una canción en la Cara B que estaba compuesta sólo por ellos. Era un instrumental llamado "Cry for a shadow" ("Llora por una sombra"), fundamentalmente de George Harrison.  

The Beatles regresaron a Liverpool. Los dueños de locales como The Cavern o The Casbah se dieron cuenta que habían mejorado mucho. Realmente el ritmo de actuaciones en Hamburgo y el ambiente donde se produjeron, no hizo otra cosa más que mejorarles por práctica tanto en lo musical como en lo artístico. Además Lennon se había vuelto un provocador nato. En alguna ocasión sufrieron peleas con los soldados americanos. En una de ellas los golpes sufridos por Stu Sutcliffe en la cabeza iba a dejar una primera tragedia en el grupo antes de ser famoso. Como sea, a lo largo de 1962 viajarían en tres ocasiones más a Hamburgo y tocarían en otro club llamado Star Club, de iguales características y con un empresario más abusador aún. Estos viajes se combinaban con largas estancias en Liverpool tocando con una frecuencia casi diaria en los locales más conocidos de su ciudad, especialmente el Cavern (La Caverna, porque la sala era un sótano de techo como arco de medio punto de ladrillo, estilo bodega). Tony Sheridan se vio muy satisfecho con el resultado de los tres singles que grabó con ellos y grabó otros tres singles más, o sea, seis canciones más. Esta vez se llamaron The Beetles with Tony Sheridan (Los Escarabajos con Tony Sheridan). Por un lado recordaba al grupo Bill Halley and his Comets ( Bill Halley y sus Cometas) o el de Buddy Holly and the Crickets (Buddy Holly y los Grillos), pero por otro lado denotaba que la banda acompañante estaba siendo igual de reclamada en Hamburgo que el cantante Tony Sheridan, que empezaba a ser tenido en cuenta por los propios norteamericanos de manera seria.  

¿Por qué se cambiaron el nombre a Beetles (Escarabajos)? Fue un homenaje a Stu Sutcliffe, que abandonó el grupo. Él había propuesto en el pasado el nombre de The Silver Beetles, ya mencionado. La cuestión es que Paul y Stu terminaron no llevándose muy bien, aunque no tan mal como se muestra en determinada película que luego recomendaré. Paul consideraba que él tocaba mejor la guitarra bajista, y era cierto, su habilidad para mover los dedos sin parecerlo es digna de estudio para todos los músicos que opten por tocar el bajo incluso aún hoy, guste o no sus composiciones. Stu siempre se tomó el grupo como algo para divertirse, nunca profesionalmente, como su amigo John sí se lo había tomado, asíque también se distanció de él cuando Stu arruinó varias giras importantes que les habían ofrecido por Inglaterra. Hay que sumarle dos amigos alemanes de esta época en la que, hay que insistir, no eran famosos. Se trata de un muy joven pintor Klaus Voorman, que les introdujo dentro del abstracto, del conceptualismo y del beatnik, y de Astrid Kirchherr, una fotógrafa de sexualidad ambigua que tonteó con Voorman, Lennon y Sutcliffe. Al final ella se decantó por Sutcliffe y el mejor posicionado, Lennon, cedió ante la felicidad de su amigo, aunque su amistad no volvió a ser lo mismo, perdieron algo de contacto. Sutcliffe se quedó a vivir con ella en Alemania y vivió pintando en los círculos de Voorman, mientras ella les fotografiaba. La pelea mencionada anteriormente había dejado secuelas en Sutcliffe, como dije. Los golpes recibidos le habían provocado un tumor cerebral que creció hasta matarle en 1962 justo cuando los Beatles empezaban a ser conocidos, que no famosos. De toda esta historia, el homenaje del nombre The Beetles with Tony Sheridan.

Una de las fotografías de Astrid es la portada del disco que he colocado en esta primera entrega. Es muy curiosa. Son los Beatles en su etapa de Hamburgo. Se puede ver a Pete Best como baterista (casi borrado de la imagen) y, si se pulsa sobre la imagen para ampliarla, se ve como en 1985 Spectrum Music retocó la imagen para transformar a Stu Sutcliffe en una sombra, una especie de fantasma sentado a la derecha de McCartney. Están los cinco Beatles originales. Además se puede ver sus ropas de cuero y sus peinados con tupé imitando el de Little Richard y el de Chuck Berry. Era el aspecto típico del rockero duro de carácter que, además, parecía un camorrista nato. En estos momentos de su carrera ellos principalmente se han dedicado a tocar pasional pero profesionalmente todas las noches versionando a los rockeros de los años 1950 norteamericanos. A diferencia de esto, The Rolling Stones comenzarían un año después haciendo lo mismo pero imitando a gente del blues y del R&B, como Muddy Waters. Si los norteamericanos comenzaron a fijarse en ellos en Hamburgo, y los locales de Liverpool se llenaban cada vez más de gente que no sólo era amiga de Pete Best, es porque la diferencia que ellos marcaron como rockeros de raza blanca tocando rock and roll de músicos negros estriba en que ellos no edulcoraron las letras para hacerlas suaves y digeribles a la moral de la sociedad dominante de raza blanca cristiana. No se ahorraron alusiones sexuales explícitas ni ritmos acelerados, especialmente en los conciertos, cosa que Elvis sí había hecho, a pesar de su baile. Los blancos estaban descubriendo con The Beatles un rock and roll salvaje al nivel de los músicos negros. Además, los músicos blancos norteamericanos habían sido "domados" por la industria, que los hacía trabajar en un esquema repetido de componer letras y músicas. Los pocos que se escapaban en USA de ese sopor (aunque pegadizo estilo), eran aquellos que estaban al margen de la gran industria musical, o sea: los músicos de soul de las discográficas Stax y de la Motown, y la incipiente canción protesta de Bob Dylan y Joan Baez, que era acústica todavía. The Beatles y otros músicos de Liverpool y Londres estaban yendo y reviviendo el origen negro musical del Rock and Roll sin edulcorarlo para blancos, o sea: sin censurarlo para blancos. Un auténtico escándalo para los mayores, pero una gozada para los jóvenes.

Muchas de las canciones que suenan en esos singles son las canciones que sabemos estaban en sus repertorios de los conciertos de Hamburgo y de Liverpool en esta etapa sin fama. Algunas perduraron en los repertorios siendo famosos, y todavía algunas de ellas incluso figuraron dentro de sus discos famosos, ya tocadas como The Beatles tal como les conocemos. Conocer este disco recopilatorio y sus similares era la única manera que existía hasta los años 1990 para hacerse una idea de cómo eran para provocar todo lo que provocaron. Aunque Pete Best no es un gran baterista, ni Sutcliffe un gran bajista (algunas grabaciones ni las hizo él), en conjunto se les nota una vitalidad y unas ganas de violentar en un baile salvaje a todo el mundo. Claro que todo puesto en su contexto cultural de la época y lo que hasta entonces había musicalmente hablando. Al ser sus primeras grabaciones con carácter comercial se les nota también esa fuerza juvenil donde se te ofrece una oportunidad de cumplir tu sueño que quizá nunca más se te va a volver a ofrecer. También se transmite en el sonido las muchas ganas que tenían de comerse el mundo. Y si bien el técnico de sonido le dio importancia a Tony Sheridan cantando, por ser sus discos y no de ellos, que eran meros acompañantes, es destacable cada detalle que se oye.

En 1962 se veían tan fuertes y aceptados que hicieron una prueba musical para la discográfica Decca, que los desestimó. Todos los grupos locales de Liverpool estaban empezando a hacerse muy populares en Reino Unido. Liverpool comenzaba a ser el epicentro musical de la música beat, la evolución del rock and roll en Europa, pero los que más prometían para los empresarios no eran ellos, eran Gerry and the Peacemakers (Gerry y los Pacificadores), donde tocaba Ringo Starr. Sin embargo, ellos llenaban los clubes donde tocaban todas las noches, y desde luego en aquella época se tocaba prácticamente todos los días de la semana siendo el fin de semana los mejores días para tocar. Aquí entra en juego alguien muy particular que va a sacudir toda la industria musical teniendo como única experiencia laboral previa la de vender muebles en la tienda de su padre, Brian Epstein, pero esto mejor lo dejamos para la siguiente entrega. De momento diremos que Brian Epstein les conoció, les quitó los trajes de cuero que les daba aspecto de macarras, les puso traje y corbata y les dijo que se quitaran el tupé del pelo. Lo hicieron, pero lo hicieron en Alemania, donde Astrid Kirchherr les informó de la muerte de Stuart Suttcliffe. Fue ella quien les cortó el tupé y les peinó estilo tazón, lo que en realidad era la moda entre los beatniks de los círculos artísticos conceptuales en los que se movía Klaus Voorman, con quien vivía ahora Kirchherr.

La etapa alemana de The Beatles no sólo terminaría de esta manera, a las puertas de la fama. Los Beatles habían sido expulsados de la República Federal Alemana en uno de sus últimos viajes, en el cuarto (fueron cinco veces). Se les expulsó denunciados por alguien que no se sabe quién fue. La denuncia fue a causa de que estaban trabajando como músicos siendo George Harrison menor de edad para la legalidad alemana. Posiblemente la denuncia fuera de algún empresario alemán. Como sea la marcha fue estrepitosa, pues, no está claro si por accidente o por otra causa, hubo un incendio en el local donde ellos habían trabajado. Como sea, la expulsión hizo que se centraran en sus conciertos en Liverpool, lo que en breve les iba a hacer chocar de bruces con Brian Epstein. 

Para conocer toda esta época de una manera entretenida, aunque teniendo que comprender que se cometen licencias de guión para mantener una trama determinada, es recomendable la película Backbeat, dirigida por Iain Softley en 1994.

domingo, febrero 01, 2015

NOTICIA 1439ª DESDE EL BAR: REFLEXIONES QUE EN PRINCIPIO NO IBA A ESCRIBIR


Mi calendario comienza el mes de febrero con una frase de Samuel Beckett que dice: "Da igual, prueba otra vez, fracasa mejor".

La manifestación de ayer en Madrid capital ha sido multitudinaria. Es innegable que el objetivo primordial de Podemos ha sido cumplido. Pablo Iglesias y otros de los nombres más sonados de Podemos dijeron que convocarían esta marcha (no la han llamado manifestación y han preferido este otro término) para demostrar la fuerza de Podemos, la fuerza del cambio. Por esa mera razón yo no he apoyado ni participado de la marcha. Si hubiera sido por reivindicación social, o contra alguna ley injusta, o pidiendo alguna ley justa, o como parte de una huelga justa, o por alguna causa que uno la vea necesitada de manifestarse, hubiera ido. El mero hecho de convocarse por demostrar la fuerza de Podemos, luego matizado como la fuerza del cambio, no me parece una causa loable. Mal que les haya pesado a muchos la comparación es forzosa, una marcha sobre una capital para demostrar la fuerza de una tendencia o una formación política ya se hizo hace muchas décadas, fue parte del ascenso del partido fascista italiano en los años 1920. No digo en absoluto que Podemos sea fascismo, están en las antípodas, al menos aparentemente, yo lo afirmaría, están en las antípodas, pero sí digo que la intencionalidad de demostrar la fuerza de apoyos en la calle de su opción política con una marcha sobre una capital, eso ya está inventado. Realmente, ¿qué aporta? No reivindica nada concreto aunque los que participen digan que lo reivindica todo a la vez, y ambas cosas llevan razón, no reivindica nada y lo reivindica todo. Demasiado ambiguo. Una demostración de fuerza política sirve en política, se use el método que se use para hacerla, para ejercer presión al contrario político. No, gracias, no me apetecía participar de eso, menos cuando sin programa, al menos declarado, y con las afirmaciones realizadas varias veces estas semanas de que no pueden prometer nada y no van a prometer, no sabría exactamente a qué estaría apoyando, a qué proyecto político concreto. No gracias, no me apetece dar cartas en blanco, a pesar de que posiblemente Podemos sea la opción política más apetecible de votar ahora mismo en una urna para muchos y para mí mismo, sinceramente, también lo pienso; al menos es como para tenerla en cuenta como la aparentemente mejor opción.

Sin embargo, no creo que deba ser como mejor opción por, como dicen la gran mayoría de las personas con las que hablo últimamente, porque crean que es necesario un cambio de opción política. Yo les pregunto, ¿un cambio a qué? Por lo general la respuesta que he recibido son posturas a la defensiva en unas ocasiones o bien se sienten atacados y te atacan como si fueras un adversario. No, uno no pregunta ni hace de abogado del diablo a veces por ser adversario, sino porque, igual que no era lo mismo el mensaje de Izquierda Unida en 1985 de "OTAN no" que el del PSOE de "OTAN de entrada no", viene bien reflexionar y saber porqués. Viene bien un cambio, bien, de acuerdo, ¿a qué? ¿Cómo? ¿Lo será? Y para poder despejar incógnitas convendría comenzar a tener algunas respuestas. Espero que no se las estén reservado para el momento final, para colocarlas al lado de la campaña electoral en mayo, cosa que en su día le criticaron al Partido Popular en las elecciones europeas de 2014. Si era malo entonces cuando lo hicieron ellos, no debiéramos darlo por bueno si lo hiciera cualquier otro. Porque, por ejemplo, uno ha visto como en las elecciones municipales y autonómicas de 2011 salieron elegidos presidentes de comunidad y alcaldes, véase por ejemplo los de Madrid y el de Alcalá de Henares, que poco después  dimitieron y cedieron su cargo al segundo de a bordo de su partido, o sea, al segundo de la lista electoral, que es cerrada. Mucha gente se quejó y dijo que nadie les había elegido, por lo que no deberían ejercer. Es falso, claro que les han elegido, porque en España no se vota candidatos, sino listas de políticos organizadas en partidos, votas proyectos políticos, no personas, quien ejerza de presidente o de alcalde se elige por delegación de los ciudadanos en los candidatos elegidos en esas listas, o sea, que lo elige el voto de todos esos candidatos votados. No hay una elección por voto directo del ciudadano al candidato para ser presidente o alcalde, a pesar de que las campañas electorales están montadas en España de tal manera que pareciera que es así, este es un aspecto de la política española que juega  a la confusión de manera interesada y evidente. Como sea, cuando dimitieron y se eligió a los segundos de la lista, claro que habían sido elegidos por las urnas de los ciudadanos, pero mucha gente defendió y defiende que no les han elegido. Estaban equivocados, obviamente. Muchas de esas personas han optado hoy día por Podemos, cuando esas críticas comenzaron Podemos nunca dijo que esas personas no hayan sido elegidas por las urnas, no han cuestionado su legitimidad de gobierno, pero sí han dejado que la gente que les es simpatizante incurran una y otra vez en esas críticas. El repaso a hemeroteca es muy útil. Nadie de lo que podríamos llamar coloquialmente la cúpula de Podemos ha dicho jamás que esta forma de llegar a un gobierno no sea legítima ni ha criticado que no pueda ser así. ¿Por qué digo esto? Porque sabemos que al menos tres de los cinco eurodiputados de Podemos podrían abandonar sus cargos y dejárselos a los segundos de sus listas para poder presentarse y ejercer uno en Aragón, otra en Andalucia y otro directamente apunta a la presidencia de gobierno en noviembre. Si los ciudadanos vimos mal estas actuaciones en otras formaciones políticas, ¿por qué dejarlas pasar a las que nos caen simpáticas? Lo que está mal en unos, estará mal en todos. No soy yo uno de los que critican esta práctica, todo sea dicho de paso, pero sí soy de hacerme preguntas. ¿Cómo es posible que lo que no se tolera en unos, muchos ciudadanos estén dispuestos a tolerarlo en otros por el mero hecho de "ser caras nuevas"? Este ejemplo es una nimiedad, una tontería, o quizá no tanto, pero son todos esos pequeños detalles del ahora sí y ahora no que a mí me suscitan sobre todo preguntar, preguntar para saber, preguntar para confiar plenamente. No ofende quien pregunta.

Por supuesto Podemos ahora mismo vuelve al discurso de no somos de izquierda ni de derecha, "aquí viene gente que votaron a unos y a otros partidos". Bueno, eso no es ni bueno ni malo, pero no es cierto que no sean de nada, no es cierto que sean de centro. Sin tener programa oficial, la verdad es que muchas de las cosas que van dejando caer los círculos en sus propuestas de lo que ellos desearían lograr o consensuar para un programa son más de izquierda que de otra cosa. Claro que del inicial "no pagamos la deuda", al actual "renegociaremos la deuda", hay un trecho muy grande y que quizá pudiera defraudar a más de un trabajador, del mismo modo que el baile de la edad de jubilación en sus propuestas puede ser muy significativo. No les pido que se definan ya, aunque sería deseable, pero sí les pido que cada vez que dicen unas u otras afirmaciones, si pudieran, las desarrollaran más allá de cuentos de gatos, ratones y relojes que hacen tic-tac contando el tiempo que le queda al gobierno actual. Que un día me dicen X, de acuerdo, explícame un poco ese X, desarróllamelo, déjame valorarlo. Si dentro de una semana cambias de opinión y me dices Y, de acuerdo, pudieras tener razón en cambiar de opinión... pero desarróllamelo, no sea que mañana nos encontremos con otra reforma laboral, o educativa o de lo que sea, que no me convenza nada. A mí personalmente me falta escuchar más argumentos políticos para hacerme más opinión, más allá de las parábolas y los símiles. Más opinión para votar. Ojo, no es cualquier cosa, votar para elegir a quien me gobierne y cómo me gobierne, o sea, votar para que legisle sobre mi vida y mi vida se desarrolle gracias y acorde a sus leyes. No hay mayor robo en la vida que el robo de tiempo, y el tiempo de gobierno es tiempo de vida de los ciudadanos. No es pedir mucho conocer algo de lo que cree o piensa a aquel que aspira a gobernar sobre mi vida. Porque no nos engañemos, la política de parlamentos y ayuntamientos al final quien dictamina es quien se sienta en los escaños y butacas. Claro que, como ha dicho Pablo Iglesias, él no promete porque no le gustan los políticos que prometen. Entiendo, en principio parece razonable que diga esto basado en que si luego no puede cumplir su promesa no quiere que alguien se sienta defraudado, pero, si no se compromete a prometer nada, luego cómo podemos confiar en lo que diga. Eso es algo bastante básico. Si no se me puede prometer nada, cómo puedo creer que vas a hacer X o que se va a intentar. ¿Puede existir pacto entre ciudadano y político mediante el voto o las asambleas si el político no va a prometer nada al ciudadano? ¿Estamos ante un "OTAN no" o ante un "OTAN de entrada no"? Da la sensación que lo que se pide es fe, más que confianza.

Pienso en estos momentos en el actual gobierno de Syriza en Grecia. El partido de izquierdas griego se da la mano tanto con Izquierda Unida como con Podemos, aunque se ha evidenciado mucho sus muchas coincidencias con Podemos. Es importante tener respuestas a determinadas cuestiones, porque si hubiera un caso análogo, a mí no me gustaría que como socio de gobierno Podemos eligiera en España, como Syriza ha hecho en Grecia, a un grupo político tan en las antípodas ideológicas que es incluso xenófobo. Este es un caso real en Grecia. No sé qué opinaran muchos de los votantes de Syriza ahora mismo de ese hecho, pero sí sé qué me parecería a mí. Es importante preguntar y ser respondido por quienes aspiran a gobernarte.

Un argumento que he escuchado varias veces en mi barrio, un barrio obrero, es que tienen carreras universitarias. Pero, ¿es que no la tienen Rajoy o Pedro Sánchez, por ejemplo? Sí la tienen. Ese argumento no me es muy válido. El argumento que más oigo es el citado de que hay que cambiar a  algo nuevo. ¿Y qué es ese algo nuevo? A la gran mayoría con los que hablo, a excepción de los que son miembros activos de los círculos, les da igual, y te lo dicen sin más. No les importa. Sólo quieren caras nuevas y un partido nuevo en el gobierno. Y sin embargo, entonces, si simplemente quieren algo nuevo, ¿por qué Podemos y no cualquier otro de los nuevos partidos políticos? Ah, amigos, porque aunque insisten en que no hay izquierda ni derecha, mucho me parece que ellos saben bien que sí la hay, pero no quieren mencionarlo. 

Conocer los procesos del pasado, la Historia y la Historia del pensamiento, es bueno. Ayuda a no recaer en errores. No es malo preguntar. Probablemente muchos tienen una idea de lo que quieren, de lo que realmente quieren, pero antes prefieren entregarse a un líder sin llamarle líder (pareciera que Podemos sólo sea posible con Iglesias, cuando realmente, en teoría, Podemos lo formarían todos los ciudadanos organizados en círculos). 

Y ahí tenemos mi broma de la viñeta que os he dibujado, que podéis ampliar como siempre pulsando sobre ella, ya no tanto tampoco referente a Podemos, que no lo es, sino referente a todos aquellos que se han acercado a la política desde hace poco y todo lo miden desde su uso de Internet, olvidando a menudo que hay más vida y más puntos de vista y modos de hacer fuera de las redes informáticas. Ese es otro asunto a tratar también entre las nuevas posturas sociales ante un cambio de gobierno. Insisto, en este caso no es algo exclusivo de los simpatizantes de Podemos, sino una nueva actitud social. Se transforma Internet como algo válido para todo, a veces incluso pasando por encima de otras experiencias. Hay quien pareciera que quisiera construir un nuevo mundo sin contar con el mundo ya existente. Algo digno de análisis.

Insisto, Podemos me resulta una formación interesante, y quizá una buena opción, pero hay que intentar conocer un poco más. No debiéramos conformarnos sólo con cambiar caras, no se trata de dar cartas en blanco, confianza ciega, fe en el mantra del cambio por el cambio. Hay que intentar saber qué se quiere, qué hacemos para lograrlo y hacia dónde se cambia, no sólo hay que querer cambiar por cambiar. Cambiar por cambiar se quiso en 2011, cuando el PSOE hartó a tanta gente que muchos votaron en masa al PP no porque les convenciera, sino porque querían cambiar al PSOE del gobierno. Estamos ante un caso parecido. Ahora no se quiere al PP o al PSOE en el gobierno, se opta por Podemos porque es un cambio, de acuerdo, ¿pero en qué consiste el cambio que se quiere? La pregunta es importante, porque es la pregunta que les faltó a muchos a la hora de votar en 2011. Votar a Podemos es una opción más, ni buena ni mala, ni mejor ni peor. No soy contrario a Podemos, insisto, si no a la ciudadanía que ejerza el voto con irresponsabilidad. ¿Se quiere un cambio? Empecemos por uno mismo, interesémonos en obtener respuestas para poder formar opinión y elegir de una manera más responsable y más ajustada a lo que realmente queramos enfocar nuestra contribución al cambio.

No soy enemigo político de nadie, ni mucho menos de Podemos. No es mucho pedir saber para opinar. Cuidado, saber para opinar, que no es lo mismo que preguntar y que te contesten que participes de los círculos, respuesta que suelo escuchar con frecuencia y que me hace pensar en una vieja canción de Siniestro Total que decía con humor para reírse del extremismo islámico del ayatolá Jomeini: "sólo vine a comprar pan y me enseñásteis el Corán". 

Saludos y que la cerveza os acompañe.