sábado, enero 04, 2014

NOTICIA 1288ª DESDE EL BAR: A PROPÓSITO DE LLEWYN DAVIS (Hermanos Coen, 2013)

"Columbia era una de las primeras y más importantes discográficas del país, y el mero hecho de poner el pie en el umbral ya era algo serio. De entrada la música folk se consideraba un estilo menor, de segunda categoría, digna solamente de sellos pequeños. (...) Las cosas estaban bastante adormecidas en la escena musical americana de finales de los cincuenta y principios de los sesenta. La radio se hallaba en una especie de punto muerto, estancada en una programación insulsa y vacua. Pasarían años antes de que los Beatles, los Who o los Rollings Stones infundieran nueva vida y emoción al panorama. Lo que yo tocaba por entonces eran ásperas canciones folk servidas con fuego y azufre, y no hacían falta encuestas para saber que no encajaban en absoluto con lo que emitía la radio ni tenían gancho comercial. (...)

LLegué en lo más crudo del invierno. (...) El Café Wha? era un club de la calle MacDougal, en el corazón de Greenwich Village, un antro subterráneo de techo bajo donde no se servían bebidas alcohólicas, de aspecto semejante al de un amplio salón de banquetes con mesas y sillas. Abría a mediodía y cerraba a las cuatro de la mañana. (...) Encontré el sitio y me informaron de que Freddy estaba en el sótano, donde se encontraba la guardarropía, y fue allí donde le conocí. (...) Fred tocaba durante unos veinte minutos y luego presentaba al resto de los artistas; después volvía a tocar cuando le apetecía, en general cuando el garito estaba atestado. Las actuaciones, algo extravagantes, se sucedían de forma inconexa y parecían salidas del Amateur Hour de Ted Mack, un programa popular de la televisión. El público se componía básicamente de universitarios, gente de los barrios residenciales de las afueras, secretarias que hacían una pausa para comer, marineros y turistas. Todos los números duraban entre diez y quince minutos. Fred, en cambio, actuaba durante el tiempo que le venía en gana, mientras la inspiración le durara. Dotado de una gran desenvoltura, vestía al estilo clásico, tenía un aire hosco y meditabundo, una mirada enigmática, la tez color melocotón, el cabello salpicado de rizos y una voz airada y potente de barítono que entonaba notas tristes y las propulsaba con o sin micro hasta las vigas del techo. Era el emperador del lugar; contaba incluso con su propio harén, su círculo de devotos. Era intocable. Todo giraba alrededor de él. (...)

En la sesión diurna del Café Wha?, un conjunto de actuaciones de lo más abigarrado, podía figurar cualquiera o cualquier cosa (...) Nada que pudiera cambiar tu visión de la vida. Yo no habría querido el trabajo de Fred por nada del mundo. (...) Hacia las ocho, aquella corte de los milagros cedía el paso a los profesionales. (...) A Fred constantemente le importunaban y acosaban gorrones que insistían en tocar o representar una cosa u otra. (...) Fred siempre trataba de encontrar un hueco para todos y era extremadamente diplomático. A veces la sala estaba inexplicablemente vacía, otras medio vacía y, de pronto, sin razón aparente, empezaba a afluir gente y se formaban colas a la entrada. Fred era la estrella allí, la atracción principal anunciada en la marquesina, de modo que muchas de esas personas quizá venían por él. No lo sé. Tocaba una gran guitarra Dreadnought, atacando las cuerdas de forma muy percusiva y con un ritmo energético y desgarrador; todo un hombre orquesta con una voz que era un patadón. Interpretaba versiones abrasivas de canciones carcelarias híbridas que entusiasmaban a la audiencia. Había oído rumores sobre él: que era un marinero errante con un esquife amarrado en Florida, un secreta, que tenía amigas putas y un pasado oscuro. (...) Sea lo que fuere, no era nada espectacular. No parecía tener aspiraciones. (...) En ciertos aspectos era como yo (...).

(Bob Dylan, Crónicas, volumen 1, ed. Global Rhythm Press, Barcelona, 2004, su autobiografía).

Me gustan los hermanos Coen y me gusta Bob Dylan, ¿cómo no me iba a gustar la nueva película de los Coen con este panorama? A propósito de Llewyn Davis incluso cuenta con un cartel diseñado imitando una de las primeras portadas de Bob Dylan en el comienzo de la década de los años 1960. Para quien no conozca la vida de Bob Dylan, da igual, y para quien la conozca, mejor, es una buena película de todos modos. Sólo que no es una biografía de Bob Dylan. Se nota que los hermanos Coen han leído la autobiografía del cantautor, y que han debido hablar (y mucho) con él y con gente cercana a él en sus inicios allá entre 1960 y 1961. Más bien parece una biografía indirecta de Bob Dylan a través de un personaje ficticio basado en un personaje real que conoció Bob Dylan, un rudo y misterioso cantautor que era maestro de ceremonias en el local de conciertos y otros espectáculos donde Bob Dylan se hizo famoso en New York, un tal Fred del que se rumoreaba que era marinero. Es más, este Fred era el compositor original de uno de los primeros éxitos de Dylan, como el propio Dylan dijo en los créditos de su álbum primerizo de 1961 y como dice en el primer volumen de su autobiografía.

Los hermanos Coen querían hacer una revisión de La Odisea de Homero otra vez. Ya lo habían hecho con O Brother! en el 2000 con mucho éxito. En aquella ocasión usaron el humor para ubicar la historia en los años de la Gran Depresión posterior a la crisis bursátil de 1929. Ahora vuelven para demostrar que una gran Historia imperecedera durante milenios puede ser vista con diferentes visiones incluso por unos mismos creadores a lo largo de su vida. La década de 1930 ya no les valía, según dijeron en una entrevista hace un mes. Necesitaban algo más cercano a nuestros tiempos, necesitaban la década de 1960, pero no la década 1960, según sus propias palabras. Por eso eligieron 1961. 

Quizá para muchos lectores les sea un revuelto actualmente todo lo que en aquella década ocurrió y cómo ocurrió, e incluso alguno habrá que creerá que todo ocurrió a la vez. Pero no es así. En Estados Unidos de América, por no adentrarnos del caso europeo, que merece un análisis aparte en lo musical y lo social, había vivido la revolución musical del rock and roll desde 1957, más o menos, pero este estilo no llegaba a todos los sectores sociales, ni era bien visto por todo el mundo. Muchas cadenas de radio lo vetaban y se oía en círculos de radios piratas, o bien lo acogieron elites intelectuales que terminaron haciendo de ello un producto subcultural muy... oficialmente cultural. En la serie documental La Historia del Rock 'n' Roll (Bud Friedgen, 1995), por citar una fuente sin necesidad de otras muchas, podemos ver como a la altura de 1959, pero sobre todo en 1960, no sólo los intelectuales habían pervertido en buena medida el espíritu inicial del rock and roll, sino que también la persecución y represión de las autoridades a estos nuevos creadores, y la intromisión de los hombres de negocios en el espectáculo y la discografía queriendo controlarlo todo para hacerse con todo el dinero posible que generara, hicieron que el rock and roll se adormeciera, sin dejar de producir éxitos. La música soul, la blues y otras, era considerada música negra, vendida en pocos sitios y normalmente con las cubiertas tapadas en bolsas de papel. La televisión explotaba la música y a los músicos, los transformaba en productos comerciales. Se controlaba hasta los bailes para vender productos e incluso se llegó a crear una discográfica que albergó a todos sus letristas en un sólo edificio con horarios laborales. En 1960 hubo nuevos ritmos como el twist o los grupos corales, que tuvieron éxito, pero, como decía Dylan en su autobiografía, hasta la llegada de los Beatles a Norteamérica en 1964 y la de los Rolling Stones en 1965-1966, el panorama musical norteamericano ya no daba para más, eran los europeos quienes eran pujantes desde 1963, pero los americanos no lo supieron hasta las fechas citadas. Así que la música transgresora del comienzo de la década de 1960 en Norteamerica pasó a ser un estilo tradicional y minoritario, en general considerados por la gente del momento géneros de la raza blanca (en todos los sentidos positivos y negativos), el folk y el country. En Macroconciertos, un libro de Javier Escudero editado en 1995, descubrimos como en Estados Unidos desde el final de los años 1950 hasta 1963 el festival de música que atraía masas espectaculares de gente era precisamente el Festival de Música Folk de Newport, donde por cierto Dylan hizo Historia tanto como cantautor acústico, como cantautor folk que se pasó a la música electrificada.

Así estaban las cosas, mientras que un barrio de New York, el Greenwich Village, estaba atrayendo a todo tipo de bohemios, trotamundos y creadores. Por entonces no era el lugar privilegiado que es hoy. En 1960 era un barrio de edificios con pisos residenciales pequeños y con bastantes deficiencias para vivir, pero baratos, por lo tanto atractivos para obreros y para jóvenes sin dinero. En ese barrio se creó una subcultura, una cultura no oficial de la ciudad, donde empresarios pequeños y artistas sin dinero y sin fama crearon circuitos donde se podían escuchar conciertos de gente local, ver exposiciones de Arte de gente local, ver teatro aficionado de gente local, etcétera. Y resultó que eso atrajo como modo de diversión y como fenómeno que consideraban revolucionario a numerosos catedráticos de universidades, beatnicks, periodistas, críticos, cazatalentos... Hasta el punto que como el propio Dylan, entre otros muchos, recuerdan, resultó que se movían por los mismos bares gente que no era famosa haciendo cosas variopintas y muy diferentes pero que, en breve, iban a ser todos famosos mundialmente, incluso iban a cambiar los conceptos artísticos del mundo hasta esa fecha. Uno de ellos fue el propio Dylan, que tocando en esos locales logró tanta fama que en 1961 ya editó su primer álbum de larga duración. En ese disco, también es cierto, el cantautor incluyó una canción llamada Talkin' New York, donde describe el panorama general y sus propios inicios. Pero, además, ocurría que en ese ambiente, por contacto, se estaban ensayando ya muchas fórmulas musicales y no musicales que aún no habían terminado de estallar pero que estallarían hacia mediados de la década, como se puede ver en la propia película que nos presentan los hermanos Coen en estas fechas.

La nueva visión de La Odisea de los Coen es más oscura que la primera que hicieron, pero tiene una fotografía y una iluminación preciosa, y no muy usual en ellos. Aunque esta vez quizá haya algo mezclado con La Eneida, de Ovidio. El comienzo, donde el padre de Ulises se le aparece a Ulises de entre los muertos, o donde el padre muerto de Eneas se le aparece a Eneas, se refleja esta vez en una escena preciosa de luz claroscura que podremos ver por dos veces en el metraje, y que el propio Llewyn Davis no podrá olvidar, pero que, además, será clave para el espectador que conozca el origen de Bob Dylan y clave para quien, sin conocerlo, sepa comprender la película. Negro y blanco, oscuridad o claridad, es lo que predomina de manera limpia. Los tiempos que refleja son tiempos duros. 1961 aparentemente era una época de bienestar en América. Era el apogeo económico de la sociedad, pero sólo de la sociedad de clase media. Las clases trabajadoras y muchos jóvenes no tenían demasiado dinero, y muchos encontraron salida en un ejército que en breve entraría en guerra en Vietnam. Muchos otros se refugiaron en la vida bohemia, o en la vida de vivir el momento aprovechando las ocasiones donde se les ofrecía una cama, una comida o un rato que reir o beber. No tenía más. En cierto modo creo que los Coen, de manera indirecta una vez más, han retratado desde el pasado la actualidad, en este caso de la crisis económica. Ya lo hicieron con Valor de Ley en 2010 sobre las ansias de venganza por el atentado de 2001, o con No es país para viejos en 2007 sobre la crisis de valores actual en Estados Unidos. En A propósito de Llewyn Davis se nos habla de la crisis económica dentro de la crisis personal, a todos los niveles, de un personaje que, no lo dudemos, no es un héroe ni quiere serlo, como se ve en una muy determinada escena de carretera con niebla, como a las puertas del Hades. Pero además, dentro de la tristeza y un ambiente derrotista, dejan abierta una puerta al futuro, a la esperanza. Los Coen no querían revisar La Odisea de nuevo desde el humor, sino desde la oscuridad.

El personaje de Llewyn Davis es muy rico en todo tipo de introspecciones personales, pero Jane, la chica que lo odia y ama a la vez, que es muy lineal, lo es también, lo es a través de una sóla casi sonrisa y de una tal vez conversación. Hay que leer entre las lineas de las imágenes en la película, no hay que quedarse sólo con los diálogos y las canciones. Esto es a lo que nos invitan esta vez los Coen. Incluso el vestuario está cuidadosamente escogido en todos los actores que salen para que sepamos quien es quien en esta historia del siglo XX. Con sólo mirar como va vestida la mujer de un catedrático de Arte Precolombino, cómo viste el dueño de un bar de música, cómo es el despacho del representante de Llewyn, como viste el síndico de marinos, etcétera, sabemos quien es, cómo es, esa persona. Y en algunos casos nos preguntamos, ¿qué hace en la vida de Llewyn? Y cuando Llewyn recurre a esa persona, comprendemos los porqués de Llewyn.

El barquero ciego, el Caronte que nos muestra un viejo actor John Goodman, necesita que le paguen el viaje en su barca, y su barca está conducida por una especie de Jack Kerouac en el camino a Chicago. Recitan poemas contraculturales e incluso el conductor de la barca nombra a un presunto amante de Kerouac, pero Kerouac no es nombrado. En esta película hay que estar atentos. Se disfrutrará igualmente, pero las metáforas de los Coen elevan el disfrute de la misma. Defraudará a quién espere una película de acción tipo Coen, a los que quieran un humor negro o sarcástico tipo Coen, a los que quieran guiones llenos de giros tipo Coen, en esta ocasión toca ver a los Coen más intelectuales, a los más reflexivos, a los más metafóricos, y a los más oscuros. Nuestro "Kerouac" de la película se cae del barco a las puertas del Hades, atrapado por el monstruo que vigila la entrada.

Oscuros como en su primer metraje Sangre fácil, pero sin llegar a ese nivel. Han vuelto al rodaje de un viaje físico e interior. Y lo acompañan de música popular americana llena de poesía. A quien le guste la poesía actual quedará encantado con las letras de las canciones. Pero en esas letras se esconde un algo mesiánico. Ya apareció en Valor de Ley, y lo confirmaron ellos mismos en un documental sobre aquel rodaje. Hay valores religiosos protestantes que ellos quieren marcar como origen de la forma de ser de su sociedad, pero no para avalarlos o promocionarlos, sino como constatación de un hecho. En O Brother!, por otro lado, ya rindieron un sentido homenaje a los estilos musicales más propios de Estados Unidos. En cierto modo ellos ya declararon que consideran que esas letras y esos ritmos son lo más parecido a una tradición popular de cuentos que puede aportar su país, y lo quieren explotar y reinterpretar. Lo usan de manera amable y lo comparten. 

Bob Dylan, que visitó a un ya viejo y gastado cantautor Woody Guthrie en su residencia u hospital antes de hacerse famoso él mismo y de morirse el otro, del mismo modo que Llewyn Davis visita a su padre en la residencia de ancianos, el cual también fue una leyenda entre los marinos como Guthrie entre los músicos, ya había sido retratado de manera indirecta en otros metrajes, por ejemplo en Cruce de caminos (Walter Hill, 1986). 

Pude ir a la película gracias a Javier Palou, un viejo amigo. Económicamente no hubiera podido por mí mismo. Fue todo un regalo y, además, con una gran parte de mis amigos más antiguos. Lo cierto es que a través de mis recitales de poesía por algunos bares he entendido muy bien a algunos de los personajes, sobre todo a  Llewyn Davis, en algunas de las situaciones. No obstante, ¿acaso en esta misma ciudad no se suele primar a los músicos por delante de quien hace otro tipo de actuaciones, no suelen decirle los dueños de bar a los poetas que no tengan actitudes ni interpreten de modo triste, no se suele faltar el respeto por parte del público que no le gusta el espectáculo, no suelen haber dueños de bar que se creen con autoridad para decirte qué debes y qué no debes leer, no suelen estos mismos programarte en los peores días y horarios, no suelen estos mismos dueños de bar decidir que pagan a músicos pero que no es necesario pagar a poetas, y cuando se paga a un  poeta, aunque yo hasta la fecha he rehusado cobrar, no suelen algunos dueños decidir que por ser poeta y no músico se te paga en bebida en su bar? Pues todo esto y algo más también en 1961 en el Greenwich Village. 

Saludos y que la cerveza os acompañe

miércoles, enero 01, 2014

NOTICIA 1287ª DESDE EL BAR: LOS LIBROS DEL 2013

Como cada año, toca hacer recuento de los libros que leí en el año que acabó y, de entre ellos, destacar dos más una novela gráfica.

2013: 34 años.
Leí 30 libros, de los cuales 9 eran novelas gráficas o revistas especializadas en cómic, de las novelas gráficas una de ellas estaba en 5 cinco tomos.

Uno de esos libros además fue el comienzo de las obras completas de Federico García Lorca editado en 1957 en Madrid, una edición histórica que me regaló mi amigo Lluis Coll. Pero es que además, este año de total caída económica personal, muchas amistades me han regalado libros, no sólo Lluis Coll, por ejemplo Isabel Vique me ha regalado Ireland, a History, de Robert Kee, Andrea Bresadola me regaló Q, de Luther Blissett, Julián Vadillo me regaló 80º aniversario del periódico CNT; el hilo rojinegro de la prensa confederal (1932-2012), de Losada, Sanz, Calero y Vadillo, y Abriendo brecha, los inicios de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo, del propio Julián Vadillo, Francisco Huerta y Javier Barrios me regalaron el primer tomo de los cómic de Conan Rey, de Thomas, Buscema, Chan y Bulanadi, mis últimos jefes laborales en la Filmoteca Española me regalaron innumerables libros sobre cine, Carlos Álvarez, compañero del club de fans de Corto Maltés, me regaló hasta tres libros de Chomsky, María Gómez me regaló Arte español e hispanoamericano, de Lourdes Cirlot, y en fin, si me dejo a alguien que me disculpe, pero que sepa que a todos os estoy muy altamente agradecido. Gracias. Este año han predominado en mis lecturas muchos libros de Historia y de reflexiones. Como sea estos son los dos que destaco de esas lecturas:

Frankenstein, de Mary Shelley. Lo compré en inglés en una feria del libro que hubo en la Plaza de Cervantes. Desde 2012 me propuse mejorar de manera autodidacta mi inglés, raquíticamente adquirido en el colegio, el bachillerato y la Universidad. Ya había leído varios libros cortos en inglés en ese 2012, pero en este 2013 me propuse leer una novela extensa. No sólo adquirí vocabulario, sino que además debí quedarme subconscientemente con el modo como se construyen las frases, pues mi nivel de inglés aumentó. Una prueba gratuita en primavera y otra en otoño me lo confirmaron en mi evaluación. Para asegurarme realicé un segundo test, y efectivamente había mejorado mi nivel de inglés. La novela me pareció muy sugerente en innumerables puertas abiertas que deja la autora para que el lector se autosugestione poéticamente e incluso filosóficamente. Descubrí que el Monstruo de Frankenstein, era quizá el más humanamente inocente personaje de la novela, aunque se transforme en un ser vengativo. Muy recomendable redescubrir esta historia en su novela, pues te abre los ojos a matices y reflexiones poéticas que hasta el clásico de cine no pudo lograr transmitir. Fue un acierto leerlo.

En un vasto dominio, de Vicente Aleixandre. Es verdad que la abundancia de poemas en este libro hace que el mismo se haga un poco pesado al pasar su mitad. Más aún cuando los más complejos de entender están precisamente ahí. Ahora bien, los poemas de su comienzo son tan perfectos que uno no pudo parar de releerlos. Se nota además un Aleixandre ya muy mayor y perfecto conocedor de todo recoveco de la poesía. Quizá por eso, como les pasa a muchos poetas, sus versos son extensamente largos, aunque donde son cortos, son extraordinariamente inteligentes. Muy recomendable el poema dedicado al brazo. 

Novela Gráfica que destacaría: Tal vez soñar, de Milo Manara. El ya viejo autor clásico de cómics eróticos es también un perfecto conocedor de la poesía visual. En este cómic los ritmos combinan hasta tres historias a la vez, y la más poética de ellas está cargada de viñetas con una potencia visual preciosa. Contar algo de él sería estropearlo al lector futuro, que debiera encontrarse esta historia limpia, sin conocimiento previo. Es la segunda parte de una trilogía de un personaje llamado Giuseppe Bergman, un periodista, aunque está claro que la protagonista principal es en realidad una mujer que trabaja para una productora cinematográfica. Es un libro en blanco y negro que yo leí en apaisado. Manara, que suele hacer mucho uso de la claridad blanca tiene aquí un buen dominio de la sombra, tanto que en ciertas partes la poesía visual no sólo es arte, sino también es como si fuera un  extraño cine. No es tanto el guión del cómic, sino lo que las imágenes nos sugieren. 


2014: 34 años camino de los 35: estoy leyendo 1 libro.

De los delitos y las penas, de Cesare B. Beccaria. Fue escrito en 1764, pero dados los acontecimientos que afectaron a España en 2013 en cuanto a los presos que mandó liberar el Tribunal de los Derechos Humanos de la Unión Europea, está claro que mucha gente no conoce su contenido. Beccaria, abogado italiano, habló contra la pena de muerte, contra la tortura, contra lo aleatorio de la justicia, contra las condenas injustas, contra las condenas excesivas, contra las condenas por un mismo crimen, contra las pasiones a la hora de sentenciar o de hacer cumplir su condena un reo, sobre el carácter reintegrador de la justicia y no sobre el carácter punitivo, sobre el imperio de la ley natural basada en provecho para la sociedad y no en criterios religiosos o políticos, en resumen, habló de la necesidad no sólo de reformar la ley sino de reformar su concepción y de hacerla comprender a los ciudadanos en su funcionamiento. Habló de humanizar la justicia en la búsqueda de que toda persona llegue a convivir en sociedad y con la intención de, a la vez, disminuir los crímenes. Pero hizo además unas duras críticas al sistema de justicia en todos sus niveles y protagonistas, como uno de los problemas que no evitan los crímenes sino que los retroalimentan con sus actos y decisiones. En breve, en España estalló el motín de Esquilache en 1767, y después la Revolución Americana, la Francesa y la Haitiana. El mundo comprendió sus ideas y las intentó aplicar, aunque con tiras y aflojas entre izquierda y derecha política. En España el libro fue censurado o publicado con "peros" hasta bien entrado el siglo XIX. En el siglo XX el partido fascista italiano manipuló el texto para justificar la pena de muerte, todo lo contrario de lo que defendió en su día Beccaria. Hoy día es un libro muy recomendable para comprender porqué la justicia ha de ser como es, guste o no guste a determinadas partes de la sociedad, sean estas mayoritarias o minoritarias.

Entradas sobre los libros que leí a lo largo de mi vida en  Noticia 204ª, Noticia 387ª, Noticia 569ª, Noticia 721ª, Noticia 874ª, Noticia 1034ª y Noticia 1176ª.

martes, diciembre 31, 2013

NOTICIA 1286ª DESDE EL BAR: LA FOTO DEL 2013

Sergey Ponomarev, "Church hp slide", The New York Times; Filipinas tras el huracán de noviembre de 2013

Esta es la fotografía que destaco de este año 2013. Unos niños refugiados al amparo de una vidriera religiosa ante una catástrofe que les sobrevino sin haber tenido ellos nada que ver para que les ocurriera. Aunque la frase puede ser tomada también con sentido metafórico, lo cierto es que la grandeza de la Naturaleza es impredecible y nos recuerda que sólo somos mortales.

Feliz año 2014 a todo el mundo.

viernes, diciembre 27, 2013

NOTICIA 1284ª DESDE EL BAR: POLÍTICA Y BARES, UN CLÁSICO

 La recaudación de la Lotería de Navidad de este año es menor que otros años, con diferencia. El gasto medio de las familias en alimentos navideños y juguetes ha bajado. El consumo eléctrico ha disminuido. Por primera vez en veinticinco años a treinta años, según la prensa económica, las familias españolas gastan más en facturas comunes que en ocio, pero según  todo el periodismo que se siente cercano al conservadurismo del Partido Popular todo va estupendamente bien en lo económico. Tan sólo el Rey Juan Carlos I en su discurso de Navidad, que también ha sufrido un bajón en su audiencia, ha puesto las cartas sobre la mesa, y no las de un farol, sino las de la realidad: la crisis acabará cuando la gente sin trabajo vuelva a tener trabajo. Ese es el único indicador válido. La casa Borbón viene de una tradición conservadora diferente a la del Partido Popular, los Borbón vienen de un evidente arraigo a los viejos ideales de las monarquías. En ese espacio del conservadurismo monárquico se entiende que el ciudadano está sujeto al Estado, y que el Rey, ya sea soberano por la Gracia de Dios o por la Gracia soberana del pueblo y las leyes tradicionales, debe ser garante del bienestar de todos sus súbditos, pues para ello ha sido elegido (por quien sea). Sin embargo, los informativos conservadores se han empeñado en destacar sólo aquellos párrafos de su discurso dedicados a la unidad de España, como si a los españoles en su totalidad lo que más nos preocupara ahora es el estado de nuestras fronteras como asunto primordial y urgente por encima de cualquiera de nuestras necesidades. O en otras palabras: como si sólo nos importara el bienestar del Estado y no nuestra subsistencia. El gobierno de Mariano Rajoy ha hecho ya demasiadas leyes que nos retrotraen al pasado, y más que pueden venir, a juzgar por las cosas que decía en sus discursos de 2010, cuando aún era oposición y no jefe de gobierno, por ejemplo aquellas que cuando se organizó la huelga general contra la reforma laboral del Partido Socialista Obrero Español dijo acerca de que para él los acuerdos laborales debían organizarse de un modo que nos recordaba a todos el corporativismo de la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Reforma laboral de 2010, por otra parte, que fue comienzo de un proyecto reformista de la Unión Europea dañino y deleznable a mi entender para todo trabajador. No hay nadie en España, ni siquiera en la mayoría de votantes del Partido Popular, que no haya dicho o pensado ya que con este gobierno o hemos retrocedido veinte años, o hemos retrocedido a la Transición, o hemos retrocedido a la dictadura de Franco, o hemos retrocedido a comienzos del siglo XX, o hemos retrocedido a finales del siglo XIX en leyes y derechos. Hasta los países de la Unión Europea, a costa de la nueva ley del aborto, ya hablan sin tapujos del lastre que es nuestro presidente para el progreso y hablan también de que ha hecho retroceder a España en muchos años. Enhorabuena: la marca España, España es diferente.Y en estas ocurren desmanes como la de las grandes compañías eléctricas, que, al haberse dado tanto la razón a los empresarios, creyeron que todo el campo es orégano y pretendieron subir la factura de la luz a precios imposibles. Es lo que hay, cuando se da tanto cuartel y no se escucha a la mayoría de los ciudadanos (la clase trabajadora) para gobernar.

Cuando un barco o un globo no avanzan en su función, lo que se lo impide se llama lastre. 

La realidad es que mi intención de hoy era hablar de bares de barrio. En fechas de Navidad tengo la tradición desde 1996 de ir con mis amigos más antiguos de tapeo navideño. Este año, con un sobreesfuerzo económico tremendo (que aunque es ruina económica es bienestar humano), también lo he hecho. Por eso mismo, por si alguien quisiera hacer algo igual o similar para Año Nuevo, mi recomendación es ambientar los bares de barrio. Este año 2013 se han comportado muy bien en precios bajos y con tapas caseras hechas por los propios dueños, que suelen ser familiares. No están saturados, y mucho menos de turistas más curiosamente irrespetuosos con las costumbres de los de toda la vida de aquí, que respetuosos. En merecido reconocimiento a ellos, aquí recomiendo unos pocos de mi barriada en Alcalá de Henares. Muy a tener en cuenta todos, aunque, como todo bar de barrio, advertencia: ninguno es apto para aquella persona que busque en el bar ambientes refinados y tranquilos.

 El Casimiro es un clásico de la calle Núñez de Guzmán. Actualmente está regentado por una rumana muy simpática, aunque presupongo que el dueño debe ser un español, el que lo abrió en su día. Está tan íntimamente unido al llamado "Lianchi" que mucha de su clientela es (somos) de allí. Es un lugar amplio con salida tanto a la calle citada como a la Plaza de San Francisco de Asís. La verdad es que el bar está pensado por un lado para los amantes del fútbol que no televisan en las cadenas que no son de pago, ya que tiene varias pantallas de televisión estratégicamente ubicadas, pero también para las familias y vecinos, ya que mantiene una terraza y una serie de mesas muy dispuestas para un uso común. Es barato y las tapas, suelen ser alitas de pollo fritas, mejillones tigre, pequeñas hamburguesas, patatas con diferentes salsas, y otras por el estilo. Son más o menos grandes. No es tanto la calidad como el ambiente, o, a mejor decir, quizá lo agradable que te hace pasar el rato allí la dueña, que es realmente atenta. 


 En la Avenida Reyes Católicos hay muchos bares interesantes, pero de momento me voy a reservar unos cuantos de los que más me gustan, y os voy a hablar sólo de dos, aunque, eso sí, a los amantes de churros y porras, les recomiendo una churrería que hay en el parque entre esta avenida y la calle Era Honda. Os aseguro que no os dejará nada insatisfechos. No he comido churros y porras mejores y más grandes que en ese sitio, creo que se llama Mocca, que es de un grupo de gente joven que tienen una cafetería en el otro lado del parque. La cosa es que estos proveen de churros y porras a un bar cafetería que es otro clásico de la barriada, el Extremadura. El bar contiene servilletas que dicen que el negocio empezó en los años 1960, en 1965, pero el barrio se construyó entre 1970 y 1976, por lo que se tuvieron que trasladar a este lugar. Yo lo recuerdo desde que tengo memoria. Es fácil, tienen en su fachada una muy reconocible cerveza gigante. El interior sí es muy agradable, y quizá este sea el más tranquilo de los bares de este lugar. Además su decoración es acogedora, como familiar. Te sientes a gusto aunque no hayas ido nunca por allí. Las tapas son algo más cuidadas que en otros lugares, y el tamaño está en una proporción  mediana tirando a grande. Una de las cosas que más me gustan es que al ser parte del barrio desde el comienzo, es parte de la personalidad propia de este lugar de trabajadores que somos en la ciudad.


 Ya he dicho que de Avenida de Reyes Católicos hay varios que me gustan pero que en esta ocasión sólo os hablaré de dos. El segundo es este: Donde Diego. Está justo en esa avenida donde desemboca o se junta la calle Era Honda. Es un bar pequeño que se amplía por sí sólo por tener una pequeña barra en su ventana a modo de extraña terraza. Sus dueños son lo mejor del bar. Son gente con humor y don de gentes que tienen ya una clientela fija justamente ganada. Además tienen otro don: saben cocinar perfectamente. Se podrían ganar la vida en un pequeño restaurante. Eso sí, cocinan cosas tradicionales, que son las que te ponen te tapa, ensaladillas rusas con un toque de la casa, salchichas al vino, higaditos revueltos, carne estofada, conejo, o lo que toque. Tienen bastante variedad para elegir, dentro de lo que cabe en su barra, nunca mejor dicho. Pero desde luego lo mejor que tienen son ellos mismos. Aquí te sientes plenamente del barrio. Gente, en general, trabajadora y sana en su ser.


Este no es de mi barriada, está más lejos, cerca de la estación de autobuses central, exactamente en la calle Atienza. Es la Taberna don Rosendo.  La decoración trata de ser moderna, aunque me resulta un tanto artificial por sacada de algún centro de muebles fabricados para la decoración en serie, pero lo compensa su amplitud, su techo alto y su luminosidad. Puedes elegir chopitos, calamares, patatas con varias salsas, tempura, quesos, patés, montados, pinchos morunos... Se trata de un sitio donde llevar a los amigos que tengan más reparos a ir a un bar de barrio, a la vez que sus precios te permitan no asfixiarte. Es realmente muy recomendable. Además, si vuestra amistad o familiar viene a Alcalá para ir de tapeo, supongo que agradeceréis que este esté más o menos en el centro de la ciudad, pues en seguida podréis acercaros con facilidad a los bares de tapas más turísticos. 

Pues eso es todo. Saludos y que la cerveza os acompañe.

miércoles, diciembre 25, 2013

NOTICIA 1283ª DESDE EL BAR: LOS JAMONES QUE CRECÍAN EN LAS MACETAS

No suele ser normal que crezcan jamones en macetas. Aunque en el mercado municipal de la avenida Juan de Austria se pueda ver. Estamos de nuevo en las fiestas de las grandes comilonas, aunque sinceramente yo, personalmente, hace unos pocos años que no hago de estas fiestas grandes comilonas. Opto por cosas sencillas y habituales. 

Esta mañana al levantarme sólo se podía comprar pan en mi barrio en una única tienda regentada por alguien que probablemente sea budista o confucionista, un chino. Cosa curiosa, porque la otra tienda está regentada por una mahometana, creo, ella sí ha cerrado. Resulta que el chino que me ha vendido el pan es mi vecino, literalmente. Su puerta está enfrente de la mía. Así que me ha sorprendido con un regalo de Navidad, me ha dado una botella de vino tinto Ribera del Duero. Me he despertado temprano. Se ha encargado de ello mi gata. La mañana tenía un húmedo silencio, con cielo blanco, de tonalidades grises. Sobre la encimera de la cocina nos habíamos olvidado un queso cortado en un plato. La gata bebía algo de agua directamente del grifo. A un sonido muy bajito, para no despertar a la familia, el informativo televisivo me hacía saber que un fallo hepático acabó ayer con la vida del músico Germán Coppini. Después el Rey, en una repetición de su discurso de Noche Buena. En otra cadena, una película con Napoleón Bonaparte exiliado en Santa Elena. Es probable que por debajo de mí el hijo y la hija de mi vecino de abajo estén descubriendo con ilusión sus regalos navideños, y que por encima mía una niña de menos de un año tenga los suyos por primera vez sin ser consciente de ello. En mi casa hay silencio roto con el sonido leve del televisor y algún coche pasando de vez en cuando por el asfalto mojado por la lluvia. Dentro de poco, una paella y la familia, bendita tregua de Navidad.

domingo, diciembre 22, 2013

NOTICIA 1282ª DESDE EL BAR: FELIZ NAVIDAD 2013

Ahora mismo se está celebrando la Lotería de Navidad de este año. Con ese evento anual se suele entender en España que comienzan las fiestas de Navidad.






Canichu os desea

FELIZ NAVIDAD 2013












Yo he decidido poner este año un portal de Belén, pero barato, que el desempleo, la subida de precios e impuestos y los recortes económicos en el sector público no me dan para más Coca-Colas.