martes, octubre 09, 2012

NOTICIA 1142ª DESDE EL BAR: HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL SIGLO XX (6 de 6)


 (Estatua de Corto Maltés en bronce que se puede ver en Angulema -Poitiers, Francia-, creada en 2008 por el artista Livio Benedetti, quien conoció a Hugo Pratt en persona en 1981. La fotografía la hizo y pertenece a Ignacio Izquierdo, autor de Crónicas de una Cámara.)









 Corto Maltés nos adentra en las ensoñaciones de su propio autor a los lectores. Si bien Corto Maltés parece el otro yo de Hugo Pratt, ¿quién no querría haber vivido las aventuras de este marino? Y entre ensoñación y ensoñación se ve en las tres etapas estilísticas del autor ya citadas cómo el personaje es cada vez más dado a lo surrealista y lo mágico. Si la primera etapa un tanto barroca y llena de claros oscuros Pratt era dado a unos argumentos realistas y verosímiles, donde hay cierta incredulidad irónica en el protagonista, en la segunda etapa, de líneas más claras y definidas, empiezan a ocurrirle a Corto una serie de sucesos que le llevarán en ocasiones al delirio o a estar al borde de la muerte, que van creando en él una transformación progresiva en su forma de ser; va transformándose en alguien dado a creer en lo mistérico y lo mágico, siempre sin abandonar su postura de cierta incredulidad. Es bastante relevante aquí cuando en Las Etiópicas Corto se encuentra con un hechicero africano con el nombre de uno de los diablos judíos que le enseñó a Hugo Pratt su abuela veneciana en su niñez. Tal nombre, lo repetimos, era Shamael. Este hechicero aparecerá en otros episodios de la saga, igual que Boca Dorada, la revolucionaria brasileña que lee el futuro y se comunica con los muertos gracias al vudú. Pero será en la tercera etapa de Pratt, la esquemática, cuando a través de guiños inconfundibles a las drogas (muy propias de la experimentación que con ellas hacían muchos artistas en la década de mil novecientos setenta), Corto Maltés incluso se enfrentará en un sueño extraño a los personajes literarios de la obra de Hermann Hesse en Las Helvéticas, o, en un presumible delirio por una setas venenosas, se enfrente nada menos que a unas mujeres guerreras que custodian los restos de La Atlántida en la isla de . Así pues, partiendo del realismo absoluto Pratt fue introduciendo, a través de recursos plausibles como delirios, drogas, sueños, quiromantes, etcétera, un camino que desembocaría en un surrealismo creíble que se movía dentro del mundo real verosimil. Eso le ayudaba a poder representar su obra mejor en esta nueva etapa suya esquemática, que fue la final para él.


No sólo era una cuestión estética y artística. Pratt siempre cuidó los detalles al máximo, y cuidó al extremo la documentación de sus historias y personajes. El esquematismo final estaba al servicio de los detalles también, sólo que en esa etapa eran detalles de argumentos. El escritor Umberto Eco dijo de la obra de Pratt que eran novelas que él se empeñaba en escribir en cómic. Los argumentos siempre tuvieron en Pratt un peso muy importante, a pesar de que en Balada del Mar Salado hay algunas cuestiones incongruentes en cuanto al espacio-tiempo, posibles errores por lapsus del autor dado que fue una historia que se fue publicando por partes entre 1967 y 1969. O quizá no es tanto así, ya que su preocupación por lo exacto, para prueba su biblioteca enorme, le llevaba a cuidar tanto los detalles que sólo los lectores más informados de todo tipo de pormenores son capaces de enterarse de detalles que parecen sin importancia. Como por ejemplo que si bien Corto comienza siendo un aventurero revolucionario cuya primera aparición para el lector es en forma de pirata al comienzo de la I Guerra Mundial, en determinado momento de esta, hacia sus últimas épocas, uno de los oficiales de Ana de la Jungla que aparece con Corto en Las Etiópicas se refiere a Corto como comandante del ejército británico. Está claro que no sabemos qué ha pasado exactamente para que lo sea, pero se intuye que Pratt nos invita a jugar dentro de esta historia, a indagar para que hagamos nuestras hipótesis a través de detalles encubiertos, a ser nosotros también otro personaje más de sus historias, a ser los investigadores biógrafos de Corto Maltés.


Es injusto aquellas afirmaciones de algunos lectores que dicen que Hugo Pratt usó "un negro" (un autor secreto que trabajase para él, poniendo Pratt su firma y no la suya) para pintar los aviones, trenes y coches de la saga, como los que se ven en La Casa Dorada de Samarkanda o en Tango, y todo a media luz... Él nunca ocultó que esos vehículos los creó un arquitecto italiano amigo suyo, Guido Fuga, el cual cierta vez le sugirió mejorar los detalles de sus historietas pintando estos como si estuviera diseñándolos para un fabricante de coches. Pratt, que no tenía tanto tiempo para ello y que consideraba que su amigo los pintaba mucho mejor que él, le ofreció ser quien oficialmente pintara esas máquinas para que fueran lo más fidedignas posibles. No era un secreto, por lo que no era "un negro". Ni tampoco resta valor a la obra revolucionaria de Hugo Pratt. En su afán preciosista no sólo llegó a ceder esa parcela de sus viñetas a su amigo arquitecto, a otros amigos les pedía favores como la toma de fotografías de determinados lugares del mundo para poder pintarlos con exactitud y no con imaginación. Este fue el caso del fotógrafo argentino Carlos Saldi para la creación de Corto Maltés en Siberia. A pesar de ello y buscando información visual y sociológica de primera mano, quizá también buscando aventuras propias, Pratt viajó incansablemente por todo el mundo varias veces. Estas acusaciones con más mala intención que buen criterio informado ya lo sufrieron y sufren otros autores, como el español Francisco Ibáñez, autor humorístico de los agentes secretos  Mortadelo y Filemón (creados desde 1958). Su editorial más emblemática, Bruguera, tuvo unos problemas económicos tan fuertes en 1986 que hubo de deshacerse de la mayor parte de sus autores más famosos sin pagarles sus sueldos y beneficios y quedándose con los derechos de autor de sus personajes. Ibáñez, como otros históricos del cómic español que trabajaban para Bruguera, se vieron impedidos de poder continuar creando sus propios personajes de la noche a la mañana. Se unieron en otras editoriales y crearon otros personajes mientras los tribunales y los jueces aclaraban el caso y les devolvían sus derechos de autor en 1990. En el periodo de cinco años de juicios la editorial Bruguera utilizó los derechos de autor que se quedó para seguir creando historietas de los personajes que más vendían, como Mortadelo y Filemón, por lo que se elaboraron cómics de estos por personas a las que la editorial no accedió a poner su firma, sino la firma de que el creador (o sea el que los inventó) era Francisco Ibáñez, lo que llevaba a la confusión de creer que era él quien estaba detrás de aquello.


Las aventuras de Corto Maltés comenzaron en blanco y negro. Así se mantuvieron durante muchos años. Sólo sus últimas aventuras fueron creadas expresamente para ser editadas en color. Pratt dio permiso en vida para colorear y reeditar su obra anterior a ese momento en color, lo que hace que actualmente se pueda acceder a ella en las dos versiones. Fue el propio autor quien se encargó de otorgar y revisar esa coloración de sus innumerables personajes, aunque bastantes de ellos, los menos famosos, se han quedado únicamente en blanco y negro. Parte de la importancia de Pratt en el Noveno Arte no es sólo por su técnica para crear guiones a modo de novelas, sino bastante fundamentalmente también en su técnica del uso del blanco y el negro que fue perfeccionando y mejorando hasta el punto de que con las sombras, sin grises casi, daba a una viñeta más lecturas sugeridas que lo que meramente contaba el hilo argumental. Esa idea de querer transmitir con la estética y no sólo con el guión fue la que le guió al dar color en las reediciones citadas. Hay en su obra no sólo esas referencias literarias claras, sino, como ya se ha dicho, numerosas referencias visuales al cine, sobre todo al clásico en blanco y negro, y usa muchos de sus encuadres y enfoques. Pero Pratt también hacía bocetos a lapicero y en acuarela que hoy día nos han llegado publicados en introducciones a sus novelas gráficas, o bien en libros que analizan sus obras. En uno de ellos encontramos unos cuantos dibujos a acuarela de Corto Maltés paseando por Córdoba con unas notas del autor. Nos hace pensar en un Corto Maltés nuevo, más familiar, ya que la madre del personaje era una gitana andaluza, y parte de los antepasados de Pratt, ya lo dije, eran judíos sefarditas de Toledo. Esas acuarelas, y otras, son hoy todo un regalo para la vista, se nos descubre a un Hugo Pratt altamente interesado en la cuestión artística, pero también en darle a Corto Maltés un pasado de existencia real y próximo a la vida de los propios lectores. Las acuarelas y lapiceros de al introducción de Las Helvéticas nos enseñan un hipotético cuaderno de viaje de Corto Maltés practicando turismo por Suiza en 1924.

Las impresiones en offset (inyectado de tinta en el papel a través de círculos de colores) podían ser mejores o peores, dependiendo de la calidad de las ediciones de las revistas por las que fue pasando Pratt desde 1945 a 1995. Desde aquellos blancos y negros altamente contrastados que no dejaban ver esas entintanciones, a las numerosas impresiones en color que dependiendo del país podían tener colosales puntos de colores de un offset mal aplicado, a otros puntos de colores imperceptibles al ojo sin el uso de potentes lupas o cuenta hilos. Las coloraciones y entintaciones actuales tienen técnicas digitales y maquinarias láser que perfeccionan la plasmación de los colores en la obra, haciéndolas actualmente visualmente más atractivas, y que probablemente son más ajustadas a la realidad creativa de Pratt al colorear. Pero nunca hay que olvidar ese inicial blanco y negro al observar los cómic de Pratt, ya que hay que entender cómo visualizaba las imágenes a veces a modo de negativo de fotografía. 

Corto Maltés siempre es un buen comienzo para adentrarse en el cómic aquellas personas que apenas han ojeado el Noveno Arte. Pero también es un buen principio para enseñar Historia guiados por un profesor adecuado, del mismo modo que Asterix ha sido una buena excusa para enseñar latín en boca de innumerables profesores de esta lengua. Pero además Corto Maltés es una saga de novelas apasionantes que logra gustar de modo apasionado por igual a hombres que a mujeres. El romanticismo vital en la forma de ser de Corto Maltés, y el sadismo contrastado de su amigo Rasputín, nos van animando a leer más y más de sus historias. Desde esa Manchuria invadida por rusos y japoneses de 1905 donde el escritor Jack London les presenta entre ellos, a esa isla de Mü presidida por las esculturas moáis en 1925, las historias de Corto Maltés nos muestran el complejo mundo del inicio del siglo XX. El siglo XIX moría en el nacimiento del XX, y en medio estaba Corto Maltés, porque en medio del siglo XX estaba Hugo Pratt. Y Pratt un día desapareció en medio del mar antes de que empezara otro siglo más.





BIBLIOGRAFÍA:


·    González Casanova, Pablo (coordinador), Historia Política de los campesinos latinoamericanos 4: Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, ed. Siglo XXI (Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM), Madrid, 1985 [Capítulo de Brasil escrito por José de Souza-Martins y capítulo de Argentina.]
·        Hugo Pratt, Ana de la Jungla, ed. Norma, Barcelona, 2000.
·        Hugo Pratt, Corto Maltés en Siberia, ed. Norma, Barcelona, 2007.
·        Pratt, Hugo, Corto Maltés, la juventud, ed. Norma, Barcelona, 1996.
·        Hugo Pratt, El Mar de Oro, ed. Norma, Barcelona, 2004.
·        Hugo Pratt, Fábula de Venecia, ed. Norma, Barcelona, ed. 2010.
·        Hugo Pratt, Fábula de Venecia, ed. Tótem, Humanes (Madrid), 1983.
·        Hugo Pratt, La Balada del Mar Salado, ed. Norma, Barcelona, 2006.
·        Hugo Pratt, La Casa Dorada de Samarcanda, ed. Norma, Barcelona, 2006.
·        Hugo Pratt, La Laguna de los Misterios, ed. Norma, Barcelona, 2010.
·        Hugo Pratt, Las Célticas, ed. Norma, Barcelona, 2003.
·        Hugo Pratt, Las Helvéticas, ed. Norma, Barcelona, 2007.
·        Hugo Pratt, Las Etiópicas, ed. Norma, Barcelona, 2006.
·        Hugo Pratt, Las Lejanas Islas del Viento, ed. Norma, Barcelona, 2011.
·        Hugo Pratt, Los Escorpiones del Desierto, tomo I, ed. Norma, Barcelona, 2004.
·        Hugo Pratt, Los Escorpiones del Desierto, tomo II, ed. Norma, Barcelona, 2005.
·        Hugo Pratt, , ed. Norma, Barcelona, 2007.
·        Hugo Pratt, Saint-Exupéry, el último vuelo, ed. Norma, Barcelona, 1994-2004
·        Hugo Pratt, Suite Caribeña, ed. Norma, Barcelona, 2006.
·        Hugo Pratt, Tango, ed. Norma, Barcelona, 2006.
·        Kane, Bob, Clásicos del Cómic, Batman, ed. DC Cómic / Panini, Barcelona, 2004
·        Morrow Jr., John H., La Gran Guerra, ed. Edhasa, Barcelona, 2008.
·        Paredes, Javier (coordinador), Historia Universal Contemporánea. II: De la Primera Guerra Mundial a nuestros días, ed. Ariel, Barcelona, 1999.
·        Thomas, Hugh, Historia de la Guerra Civil Española, vols. I y II, ed. Círculo de Lectores - Ruedo Ibérico, Barcelona - París, 1976.
·        Von Vereiter, Karl, Historia de la II Guerra Mundial, vols. I y II, ed. Petronio, Valencia-Barcelona, 1973.
·        VV.AA., Historia Universal Salvat, América latina. Génesis y consecuencias de la Gran Guerra, vol. XVI, ed. Salvat, Barcelona, 1999.
·        VV.AA., Historia Universal Salvat, Horrores y prodigios del siglo XX, vol. XVII, ed. Salvat, Barcelona, 1999.
·        VV.AA., Los mil protagonistas del siglo XX, ed. El País, Madrid, 1992.
·        VV.AA., Los Oscar, [1927 a 2000], vols. I a XI, ed. ABC, Madrid, 2001.
·        VV.AA., Salvat Alfa, diccionario enciclopédico, ed. Salvat, Barcelona, 1986.
·        VV.AA., Siglo XX, los grandes hechos. La II Guerra Mundial, I, ed. Orbis, Barcelona, 1988.





PÁGINAS DE REFERENCIA EN INTERNET (consultadas en año 2011 para elaborar esta conferencia):

Página oficial de Corto Maltés:

http://dreamers.com/corto/articulos.html

Wikipedia:

http://en.wikipedia.org/wiki/Numa_Sadoul

Bitácoras (blogs):

La Maga:

Noticias de un Espía en el Bar:
http://espiadelbar.blogspot.com/2010/11/noticia-857-desde-el-bar-no-hay-zombis.html
http://espiadelbar.blogspot.com/2011/02/noticia-902-desde-el-bar-la-patagonia.html

Trazos en el Blog:

Una Casa Debajo de la Almohada:


Ministerio de Cultura de España, PARES:



Museo del Dibujo y la Ilustración:



lunes, octubre 08, 2012

NOTICIA 1141ª DESDE EL BAR: HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL SIGLO XX (5 de 6)



HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL COMIENZO DEL SIGLO XX (por Daniel L.-Serrano) (5 de 6)

 
La obra literaria que inspiraba a Pratt inicialmente deambula entre la novela de aventuras de Emilio Salgari o Fenimore Cooper, pero también la de Jorge Luis Borges, Herman Melville, Joseph Conrad o un Jack London. Mientras que Milton Caniff era su historietista favorito en sus inicios. Curiosamente todos estos autores y otros eran los mismos que leía Corto Maltés según se va leyendo en las citas que a veces recuerda o pronuncia a lo largo de la saga[1]. La biblioteca que dejó Hugo Pratt al morir en Grandvaux o en Pully, según la biografía, en todo caso en Suiza, contaba con 35.000 volúmenes en Lausana[2]. Se había ido formando a lo largo de toda su vida con múltiples lecturas. También legó un gran número de discografía, sobre todo de jazz, y un innumerable reguero de recuerdos de conversaciones con innumerables escritores de literatura y creadores de cómic de todo lo largo del siglo XX. Por ello sus obras se asemejan a menudo a las novelas en sí más que a la novela gráfica. Quizá por ello su obra roza la perfección de guión. Intentar seguir todas las referencias directas o encubiertas a obras literarias, mitologías, leyendas, vidas de personas reales, hechos históricos, incluso comprobar la perfección de detalle de trajes, emblemas, vehículos (de los cuales algunos los dejó al cargo de un amigo suyo arquitecto) y demás, puede ser una tarea enciclopédica, y en su lectura: apasionante.

Sus dibujos sufrieron tres etapas, una primera un tanto recargada, buscando un manejo de la sombra y la luz que no se ha llegado a igualar. Una etapa posterior que eliminaba a la vista los detalles menos importantes para centrarla en lo que la imagen quería narrar, pues Hugo narraba con palabras una cosa y con la imagen mostraba otra, como en el caso de algunos asesinatos de Rasputín, donde con palabras llega a decir “se lo merecía”, y en su rostro se ve la cara de arrepentimiento inmediato por un asesinato pasional[3]. Y una última etapa donde era consciente que sus cómic en blanco y negro se estaban coloreando y pintaba de modo claro y esquemático dejando lugar para el color, pero también a la simpleza para dar más espacio aún  a la historia narrada en diálogos.

Pero también tiene otras referencias visuales y narrativas evidentes. Si bien se ha citado que seguía la máxima del director de cine John Ford para darle importancia a los personajes secundarios como soportes de la historia a narrar, no se nos ha de olvidar algunos guiños a la cinematografía, como el del nombre de la citada Shangai Lil[4], sacado del personaje interpretado por Marlene Dietrich, Shangai Lily, en la película de cine negro El Expreso de Shangai (Shangai Express), de Josef von Sternberg en 1932 (que el nombre de este personaje coincida con el de una obra cuyo director tiene un apellido que es el mismo que el de uno de los personajes reales que hacen de malos en esta historia de Pratt, no deja de ser uno de los típicos guiños y bromas del autor en busca de mezclar realidad y ficción). Pero también resulta que aparece el King Kong[5], de la película homónima de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en 1933, en las alucinaciones que sufre Corto Maltés al visitar la casa del escritor Herman Hesse. O la copia total de un fotograma de la película brasileña “Deus e o diabo na terra do sol"[6], de Glauber Rocha en 1964, para presentar al personaje cangaçeiro Tiro Fijo[7], un tipo revolucionario con ideas entre místicas y anarquistas que se dio en el Brasil del comienzo del siglo XX. También  existen referencias visuales al metraje de Lawrence de Arabia, de Robert Bolt y Michael Wilson en 1962, en el primer capítulo de Las Etiópicas[8], personaje real de la I Guerra Mundial al que también mencionan a lo largo de este libro. E incluso referencias al cine de género negro clásico de Hollywood (sobre mafiosos) de los años 1930’, y a Dos Hombres y un Destino, de George Roy Hill en 1969, en Tango[9].

Estos guiños, literarios, de su vida personal o cinematográficos, no eran exclusivos de Corto Maltés, aunque sea donde más abunden. También están en otras de sus obras consagradas, como las citadas Ana de la Jungla y Escorpiones del Desierto, que tanto se entrecruzan y tienen que ver con Corto Maltés cuando pasó por África… el mismo lugar donde estuvo Hugo Pratt. Así por ejemplo,  en la biografía que dibujó de Saint-Exupéry, aparece la imagen insinuada de un cartel propagandístico de la Guerra Civil Española insinuando que el fascismo es la Muerte en sí misma[10], aunque Pratt le da un giro en el dibujo mostrando lo sutil de lo fantasmagórico de un Saint-Exupéry que alucina mientras muere y la guerra como fenómeno de muerte gratuita[11]. Pero es que además ese cómic era otro guiño, otra mezcla de la realidad y la ficción en su vida. Había usado esta vez a Saint-Exupéry en lugar de a Corto Maltés o cualquier otro de sus personajes ficticios, para contar lo que a él mismo le estaba pasando. Es curioso que un personaje real, transformado en ficción por él, era ahora el que iba a narrar a sus lectores lo que estaba ocurriendo, a pesar de ser un cómic creado en el 50º aniversario de la muerte de aquel escritor. En 1978 había declarado a Numa Sadoul:

“NUMA SADOUL: A propósito: ¿qué piensas de la muerte?
HUGO PRATT: Para mí la manera más interesante es terminar con romanticismo, como un aventurero. ¡Morir cardíaco, gotoso o diabético me parece un asco!
NUMA SADOUL: Ya te he dicho que tienes algo de Orson Welles, ¿encuentras interesante desaparecer como él, a bordo de un avión…?
HUGO PRATT: ¡Pero Orson Welles no ha muerto!
NUMA SADOUL: Déjame acabar. Desaparecer como Welles en ‘M. Arkadin’: el personaje desaparece, solo, en su avión, yendo sobre el mar, sin que se llegue a saber si cayó o no. Bonito, ¿verdad?
HUGO PRATT: Tiene su encanto. Creo que también Saint-Exupéry desapareció así. Pero, aunque ese es un final hermoso, para mi caso personal sería adecuado morir de la última flecha del último guerrero dhankali, por ejemplo.”[12]

            Así que la muerte de morir simplemente desapareciendo en un avión que va a la deriva hacia el mar, como Saint-Exupéry, como apuntó Pratt, ya había sido sugerida por Numa Sadoul en 1978. Pratt, en 1994, sólo había retomado esta idea de su amigo Sadoul para no decir que él también se estaba muriendo de un cáncer de intestino, cosa que ocurrió definitivamente en 1995. Dejaba dos obras póstumas, Morgan (publicada en ese 1995 y reeditada en 1999/2000) y Uomini a sei zampe, esta inconclusa aunque apareció en 1996, más las intenciones de crear otra historia de Corto Maltés. Una vez más había mezclado realidad y ficción incluso en su última hora, esta vez rizando el rizo al mezclar más realidad y más ficción de la vida de otro autor.

            Hugo Pratt había dicho que hubiera preferido morir de la última flecha del último guerrero dhankali, aquellos guerreros africanos que tan bien conoció en África y que con tanto empatizó, a pesar de que durante su etapa de policía colonial de 1941 a 1942 ellos mismos querían matarle por considerarle un enemigo. Pratt, siempre condescendiente y comprensivo, comprendía la lógica de toda aquella guerra y nunca eliminó su admiración por ellos. De hecho ya hemos mencionado la aparición del personaje Cush como nexo de unión entre Corto Maltés y Los Escorpiones del Desierto. Las historietas que de niño admiraba de Caniff, le leía incluso antes de ir a África, según Pratt ya en 1935 con ocho años de edad, eran precisamente aventuras africanas, al igual que las de otro de sus admirados autores, Lyman. Es de considerar entonces el impacto que le produjo el continente cuando fue a él en 1937. Precisamente su primer éxito fueron aventuras africanas, con Hombres de la Jungla, y el siguiente éxito otro, Ana de la Jungla, con sus recuerdos infantiles y adolescentes. A Corto Maltés, con quien comparte tantas similitudes como hemos visto, le hizo pasar por allí y coincidir con aquellos personajes de esas historias. Y a Los Escorpiones del Desierto les dotó de sus recuerdos bélicos. Pero aún tuvo otro éxito de aventuras africanas, como era Cato Zulú (1984-1988) ambientado en las guerras zulúes y las guerras boers del siglo XIX, en el cual cobraban protagonismo importante precisamente los africanos.

            La obra de Pratt está plagada de él mismo. Y Corto Maltés es su otro yo innegable, al que dotó de montones de referencias a su propio pasado familiar, su propia vida y vivencias, y montones de personajes con nombres o actitudes que habían existido en la vida real en torno a él. Los rasgos del personaje y los de él mismo coincidían, y los de su amor malogrado, Pandora Groovesnore, eran los de su amor más profundo, Gisela Dexter, del mismo modo que Anne Frognier, su esposa, había dado rostro a Ana de la Jungla años antes. Pratt siempre negó que Corto Maltés fuera él, fuera su otro yo. Toda su vida estuvo haciéndolo. Sólo llegó a reconocer que sus experiencias, encuentros, viajes y demás eran la mezcla que había creado al personaje. Estaba con ello confirmando lo que de modo directo negaba. Los desmentidos, como escribiría Carlos S. Olmo Bau, eran de poca utilidad. Cuando murió en 1995 su amigo Umberto Eco escribió en un artículo necrológico: “se ha contado a sí mismo, para toda la vida, cómo le hubiera gustado ser”.[13]


            En torno a África, tanto en los cómic de su infancia, como en su paso por ella y sus dibujos de lo que veía, se forjó aquello que iba a forjar su obra. Su criado Brahane tenía el talante de tolerancia y comprensión que sería parte de Corto Maltés y que le educó a él mismo. Las vivencias entre culturas y que su primer amor de juventud fuera etíope lo adquirió allí. También allí saboreó el sin sentido de la guerra. Después vendrían múltiples viajes por todo el mundo, teniendo por referencia Venecia, pero sin terminar de vivir en ningún lugar concreto. Conociendo a múltiples personas y adquiriendo cada vez más y más gusto por aprender y leer. Era sin duda él Corto Maltés. Todo él estaba en Corto Maltés. Y África. No es casualidad que los personajes de sus cómic más importantes, salvo Sargento Kirk y Ernie Pike, confluyeran en África y todos se cruzaran en persona o en referencia en aquellos lugares.

            Hugo Pratt había logrado contar su vida mezclándola con ficción.




[1] Alberto Ongaro, “Cómo nació Corto Maltés”, en Tótem, s.f.
[2] Iván Pintor, “La balada de Corto Maltés”, en http://www.dreamers.com/corto/
[3] Antonio Sagarra, “Introducción a una obra maestra: La Ballata del Mare Salato”, en Bang, nº 9, 1973.
[4] Hugo Pratt, Corto Maltés en Siberia, ed. Norma, Barcelona, 2007.
[5] Hugo Pratt, Las Helvéticas, ed. Norma, Barcelona, 2007, Págs.: 59-63.
[6] Daniel López-Serrano Páez, Noticias de un Espía en el Bar: Noticia 855ª desde el bar: Cangaçeiro o jagunço, la revolución de los muertos vivientes (1), Noticia 856ª desde el bar: Muertos vivientes del Brasil, levantáos contra el opresor (2), y en Noticia 857ª desde el bar: Ya no quedan zombis vudús guerrilleros (y 3), http://www.espiadelbar.blogspot.com, [16 al 18 de noviembre de 2010].
[7] Hugo Pratt, Suite Caribeña, ed. Norma, Barcelona, 2006, Pág. 74.
[8] Hugo Pratt, Las Etiópicas, ed. Norma, Barcelona, 2006, Págs. 15 a 34.
[9] Hugo Pratt, Tango, ed. Norma, Barcelona, 2006. Ver también Daniel López-Serrano Páez, Noticias de un Espía en el Bar: Noticia 901ª desde el bar:  La Patagonia Rebelde (1), Noticia 902ª desde el bar:  La Patagonia Rebelde (2), y Noticia 903ª desde el bar:  La Patagonia Rebelde (y 3)http://www.espiadelbar.blogspot.com, [22 al 24 de febrero de 2011].
[10] Cartel de Pedrero / Unión General de Trabajadores. Sindicato de Profesionales de las Bellas Artes, [Madrid]: Junta Delegada de Defensa de Madrid, Delegación de Propaganda y Prensa, [entre 1936 y 1939] (Madrid : Rivadeneyra, U.G.T.)1 lám. (cartel): il. col. ; 99,5 x 70 cm, Se puede consultar en: http://pares.mcu.es/cartelesGC/servlets/visorServlet?cartel=110&page=3&from=catalogo
[11] Ídem Nota 24, Pág.: 69. Y también Daniel López-Serrano Páez, Noticias de un Espía en el Bar: Noticia 967ª desde el bar: Saint-Exupéry Está Sin Morir, http://www.espiadelbar.blogspot.com, [05-agosto-2011].
[12] Ídem Nota 1.
[13] Carlos S. Olmo Bau, “Adiós a Hugo Pratt”, en Thader, nº 3, 1995.
***El retrato en cómic de Hugo Pratt que os muestro en esta entrada lo realizó su amigo, y en cierto modo discípulo, Milo Manara.

sábado, octubre 06, 2012

NOTICIA 1140ª DESDE EL BAR: HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL SIGLO XX (4 de 6)



HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL COMIENZO DEL SIGLO XX (por Daniel L.-Serrano) (4 de 6)

Las aventuras de Corto habían podido ser creadas desde 1967 a 1988, a pesar de las referencias más duraderas en el tiempo en Los Escorpiones del Desierto (1969-1992), una novela, sus intenciones declaradas de continuarlo o la referencia citada en 1994 en la biografía en cómic de Saint-Exupéry. Hugo Pratt no quería deshacerse del personaje, probablemente lo sentía como algo propio. Pero a la vez, no quería adentrarle en épocas donde todo se volviera más tecnificado, posteriores a la II Guerra Mundial.  “En un mundo donde todo es electrónico, donde todo se encuentra calculado e industrializado, no hay lugar para un tipo como Corto Maltés”.[1]


 




Corto Maltés son las aventuras de un marino lanzado a la piratería corsaria primero, y a la aventura después, que repasa el comienzo del siglo XX en sus tres primeras décadas desde una perspectiva de antihéroe romántico y anarquista que, no lo puede evitar, prefiere la justicia moral y social al lucro personal con el que aparentemente comienzan todas sus aventuras. La gran diferencia con Luca Zane de Corto Maltés es el no apego a ningún negocio estable, como lo es el de transportista de mercancías por río de Luca. Y la gran diferencia con Koinsky, el polaco protagonista de Los Escorpiones del Desierto, es la veneración de Corto por la vida, a pesar de que también mate cuando le es inevitable en sus aventuras, y por el respeto a unas normas de cortesía, mientras Koinsky no tiene ni lo uno ni lo otro para lograr sus objetivos. Corto cree en las personas, incluso en sus enemigos, cree en que todo el mundo se merece una oportunidad. Koinsky no cree en ello, y por ello no da oportunidades. Es un descreído a costa de un afán de venganza por la muerte de su familia en la ocupación alemana de Varsovia, pese a que de vez en cuando  Koinsky muestra rabia ante una muerte injusta y una misma sed de venganza  por tales sucesos. Son como dos Némesis. Quizá Hugo Pratt quiso distanciar la personalidad de ambos personajes, y sin embargo tienen puntos en común, los de la intuición de querer alcanzar una justicia para las personas que encuentran desfavorecidas ante alguien que les oprime. Posiblemente ambos sean proyecciones del propio Hugo Pratt. Una cosa sí que es evidente en ambas historias. Las historias de Corto Maltés se desarrollan en un mundo que un niño y un adolescente Hugo Pratt conoció entre Italia y África, que sin duda completó con numerosas lecturas e investigaciones personales, y las de Los Escorpiones del Desierto es el mundo de la II Guerra Mundial que el autor conoció en África. Quizá no sea tan raro que de sus cinco personajes más populares, tres de ellos confluyan en África, y que precisamente sus personajes se entrecrucen por sus páginas, hablamos de Anna de la Jungla, Corto Maltés (en una de sus novelas gráficas) y Los Escorpiones del Desierto. En el primero estaría el África que el autor más recordaría de su infancia. No obstante los protagonistas no dejan de ser jóvenes como él lo era. Allí están representados todos los conflictos coloniales y tribales que él pudiera conocer, pese a que los situara entre 25 y 30 años antes de su propia experiencia. Aparte de todo el África con culturas aún no occidentalizadas al completo que también conoció. Pero, cuidado, también contiene Ana de la Jungla el África tribal una plena concienciación política que aspira a su independencia, como se puede ver en Las Etiópicas de Corto Maltés, y en Los Escorpiones del Desierto. Hay que recordar que precisamente la I Guerra Mundial iniciada justo cuando se inician las aventuras del primer título, transformó el panafricanismo preocupado por acabar con las desigualdades raciales y mejorar las condiciones de vida de las personas de raza negra, en otro tipo de aspiraciones. La I Guerra Mundial supuso para el panafricanismo un giro hacia dos posturas. Por un lado la concienciación de que como pueblo pueden disponer de ellos mismos y aspiran a su autonomía e independencia. Por otro lado, el desembarco de ideas socialistas a través de sus puertos, atractivas a los panafricanistas por cuanto suponía de igualdad de razas y clases. Ya en Las Etiópicas, a través del personaje dhankali Cush se ve incluso otro componente más que llevaría a los movimientos independentistas de después de 1945, pero que eran evidentes en la I Guerra Mundial, un sentimiento independentista marcado también por el sentimiento de pertenencia a la religión  islámica y el arraigo a sus territorios africanos. Un sentimiento que, como comunidad religiosa, les inspiraba la necesidad de no ser gobernados ya no sólo por europeos, sino tampoco por gentes de otra religión. Hay, sin duda, un arraigo a África en todas estas gentes, y un componente socialista muy básico mezclado con la religión, un sentimiento de raza, ya negra, ya árabe, que incluso reniega del islamismo de los turcos que luchan en la zona. Algo que el propio Lawrence de Arabia supo utilizar en aquellas fechas no tan lejano de esas tierras africanas.

En Los Escorpiones del Desierto sería el final prematuro de la adolescencia de Pratt, apenas bien vivida, a causa de la guerra, la pérdida de la inocencia, quizá por ello Koinsky es un personaje tan brutal, es otro héroe antihéroe como Corto Maltés… pero menos simpático, descarnado. En ese mismo título se ve bien algo que conocería bien el autor, el movimiento de tropas y el juego político que suponía para unos y otros los avances de la guerra, las rencillas personales pagadas con sangre aprovechando esa misma violencia institucionalizada, y el ir y venir de oportunistas en un frente que no estaba tan definido como el europeo o el asiático a costa del uso de guerrillas y espías.


No hay que despistar tampoco nunca a los personajes secundarios. Pratt ponía gran énfasis en ellos, sin llegar jamás a perfilar su historia del todo, igual que la de sus protagonistas. Siempre dejaba un espacio para el misterio, la especulación y la sugerencia, que hacen al lector pensar en las posibles relaciones e historias sin contar, y a la par contadas en cierto modo. Seguía la máxima del director de cine John Ford por la cual los personajes secundarios a menudo podían ser tan atractivos que podían soportar buena parte de la historia que se narraba. Así pues salen personajes históricos en Corto Maltés (en otros cómic suyos también) bien conocidos junto a otros no tan obvios, tales como los ya citados a lo largo de este ensayo más otros como el escritor Ernest Hemingway, el zarista iluminado Ungern-Sternberg, los mafiosos polacos instalados en Argentina creando una red de prostitución llamada “La Varsoviana”, el multimillonario Aristóteles Onassis, muy diversos tipos de revolucionarios auténticos y anónimos de todo el planeta, ya sean brasileños, chinos, africanos, irlándeses, rusos, etcétera, junto a muy diversos tipos de imperialistas con códigos morales muy concretos tales como japoneses, ingleses, alemanes, o norteamericanos, junto también a toda una gama de gobernantes de Repúblicas Bananeras en las Antillas y coroneles del Brasil. Pero también aparecen atractivos secundarios del mundo ficticio que, en nuestras mentes, han formado nuestra civilización. Son personajes que aparecen en obras de teatro dibujadas, sueños o estados de alucinación en los peores trances de los personajes. Hablamos de gentes como el mago Merlín, el Rey Arturo, Samael, diversos dioses mayas, Percival, y otros. A veces salen mencionados, como la aviadora Amelia Earthart.

Pero Pratt no sólo repasa en sus secundarios a innumerables personas reales y ficciones del mundo real fuera de ese cómic de su invención, sino que inventa secundarios que son ejemplo de ese mundo del comienzo del siglo XX y que acompañan a Corto por gran parte de sus aventuras. Desde Rasputin, el nihilista y asesino ruso, de idéntico nombre al malogrado asesor del zar, que deserta de las tropas zaristas en plena guerra con Japón en 1905, quien será el mejor amigo de Corto pese a existir entre ellos una relación de amor y de odio, a otros tan sugerentes como la pitonisa y revolucionaria Boca Dorada, la también revolucionaria, pero agente doble, Shangai Lil, con quien se insinúa que existió una relación de amor entre ella y Corto, la prostituta Esmeralda, que también se insinúa un antiguo amor de Corto, la antagonista Veneciana Stevenson, que finaliza sus aventuras embarazada sin mencionarse el nombre de quién pese a que sólo Corto estaba con ella, Banshee, la irlandesa del ejército revolucionario IRA que tiene nombre de diosa que atrae la muerte, o el Monje, que siendo un personaje real en realidad es la encarnación de una leyenda española auténtica popular en el siglo XVI por la cual se decía que un monje se adentró en el océano y fundó una civilización cristiana donde sus ciudades eran de oro. 




[1] V. Mollica y M. Pagnelle, Pratt, 1980, en http://www.dreamer.com/corto/cortovid.htm
***Los tres retratos centrales son, por este orden: Luca Zane (de "Ana de la Jungla"), Corto Maltés (de "Corto Maltés") y Koinski (de "Los Escorpiones del Desierto").