jueves, octubre 04, 2012

NOTICIA 1139ª DESDE EL BAR: HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL SIGLO XX (3 de 6)



HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL COMIENZO DEL SIGLO XX (por Daniel L.-Serrano) (3 de 6)

 
            Hugo Pratt comenzó a dibujar historias de cómic creando una revista con unos amigos en 1945. Eran él, Mario Faustinelli y Alberto Ongaro. Los tres eran inexpertos, pero los tres cambiarían en parte el rumbo del cómic primero sudamericano y después el europeo. La revista se llamaba As de Picas (Asso di Picche). La idea había nacido a lápiz durante unos días en una celda de Santa María Maggiore, en Venecia, en los días de la Resistencia italiana al NAZISMO[1]. Aunque Pratt ya admiraba por entonces a dibujantes de cómic como los anglosajones Lyman y Caniff, o los italianos como Terzi, Tozano o Albertarelli, un año antes, en 1944, se había quedado impresionado con los dibujos acerca de la tropas coloniales de Eritrea (de las que él venía), publicados en la revista Scala d’Oro de la UTET y en la Enciclopedia de los Niños, siendo su autor Paolo Caccia Dominici da Sillavegno. El cual le inspiró en su futuro[2].

El formato de As de Picas era apaisado, de hojas grandes, y siguiendo las líneas clásicas del cómic-book norteamericano. Hasta las historietas que empiezan a producir, bélicas algunas de la II Guerra Mundial y pro aliadas, seguían la temática americana. As de Picas en concreto era un periodista norteamericano que por la noche se ponía una capa con un as de picas para impartir justicia en la ciudad californiana de San Francisco, seguían pues la línea de la Detective Cómic, la cual había inventado al superhéroe en 1938 con Superman, de Jerry Siegel y Joe Shuster, y en 1939 lo habían perpetuado con Batman, de Bob Kane y Bill Finger. Por entonces no parecía que innovaran nada, pero con el tiempo se llegó a idolatrar aquellas publicaciones como el inicio o el preludio de la clásica revista europea de cómic, donde se reunían historias de diferentes personajes unidos por una temática, en este caso bélica, en otros erótica, de terror, ciencia ficción, Oeste Americano o de humor.

            Publicaron más revistas en los años sucesivos (Ray e Roy, 1946, Slogan e i piani scomparsi, 1946, Silver-Pan, 1946, Indian River, 1946, Un allegro Natale, 1946, Indian Lore, 1947, Allan delle stelle, 1949, etc.), hasta que cayeron en manos de la editora Matilde Finzi, que trabajaba para la Editorial Abril, de Buenos Aires (Argentina). Fue a partir de entonces que comenzaron una gran cantidad de encargos para este país hasta el punto de que en 1950 se les pidió que se trasladaran a vivir allí.  El mayor éxito de Pratt era Hombres de la Jungla (Junglemen, 1949-1952), que a menudo se mal atribuyó a Dino Battaglia, con el que Hugo trabajaba a veces dentro de aquella editorial. Era un cómic de aventuras africanas. El periodo africano de Hugo Pratt hacía tiempo que comenzaba a salir en su obra, quizá evocación de mejores momentos. Hubo otras historias de jungla en sus títulos.

Pero fue en el año en que dejó de crear ese título, 1952, que comenzó un personaje que llegó a tener revista propia, Sargento Kirk, aunque no en esta época ni con esta editorial. Pero centrándonos aún en 1952, Hugo Pratt había cambiado de editorial por final de contrato. Su nuevo editor de entonces, Cesare Civita (ahora estaba en Editorial Frontera), le sugirió comenzar un personaje nuevo y diferente, un pistolero del Oeste Norteamericano excombatiente de la Guerra de Secesión Norteamericana (1861-1865). Comenzó a aparecer en la revista Misterix, el éxito fue rápido y llegó a tener ventas en el resto de países Hispanoamericanos. No obstante su guionista fue otro histórico del cómic argentino, Héctor Oesterheld,  con quien aún estaba por venir su lanzamiento ya no Hispanoamericano, sino mundial. Aquella editorial había reunido a los mejores autores que estaban innovando perspectivas, guiones, el uso de sombras y luces… Era gente como ellos dos, Vogt, Pavone y otros.

Pratt y Oesterheld volvieron a crear otros hitos en poco tiempo, Ticonderoga (1957-1958) y Ernie Pike (1957-1959). Fue precisamente Ernie Pike la obra que en su día se consideró superior a Sargento Kirk. Se trataba de un regreso al cómic de la II Guerra Mundial, pero esta vez no eran hazañas bélicas de militares, sino la visión de un reportero de guerra. Comenzaba a nacer así un nuevo tratamiento al cómic bélico, con crítica, a la par que hazañas. Fue ese cómic el que le abrió la puerta a otros trabajos en Brasil y Reino Unido. Hasta que llegó el año 1959 y surgió el preludio de un punto de inflexión que, ahora sí, iba a lanzarle de ser un creador erudito y concienzudo conocido, gran técnico de las sombras y algo barroco y preciosista, a un autor de mismas características (en progresivo aumento) pero famoso y transformándose en un hito del Noveno Arte.

En 1959 pintó las aventuras de Ana de la Jungla (Ann y Dan, o Anna nella Giungla). Su mayor éxito hasta la fecha. Sus cómic eran requeridos por un gran número de revistas de todo el mundo occidental. Basándose otra vez en sus recuerdos, dibujos y notas de su juventud africana, creó una historia donde ya aparecía un personaje, Tipperary O’Hara, que tenía todos los rasgos básicos psicológicos y físicos que compondrían más tarde al personaje Corto Maltés. Pero Corriere die Piccoli, una revista italiana, al editarlo transformó en su traducción a Tipperary en Luca Zane. En esos años no había vuelta atrás y se popularizó con ese nombre, aunque actualmente la editorial Norma, que edita la obra de Pratt en España, mantiene el equívoco de nombrarle como Tipperary O’Hara en su edición de Ana de la Jungla, y como Luca Zane cuando le nombran en Corto Maltés, Las Etiópicas, donde aparecen ya en persona o ya mencionados los personajes principales de Ana de la Jungla[3].

Es en Ana de la Jungla, ambientada en los momentos previos a la I Guerra Mundial y en su primer año, 1914,  donde aparecen los recuerdos de juventud de las luchas tribales de los guerreros de diversas tribus africanas, los conflictos coloniales europeos en la zona, los aventureros en busca de fortuna como Luca Zane, y, sobre todo, un marcado estilo por lo preciosista y lo barroco de los claroscuros. Más aún, la propia Anna tendrá la cara de Anne Frognier, una vecina de Hugo Pratt que tenía 15 años cuando pintó la obra en 1959, pero con la que se casaría en 1964[4]. No es un dato tampoco sin importancia, si tenemos en cuenta que la cara de Corto Maltés se parecía a la de Pratt de joven, y que Luca Zane ya tenía los rasgos de Corto Maltés, con la diferencia de ser rubio y no moreno. No es algo casual, en la primera aventura de Corto Maltés, Balada del Mar Salado, que pintaría en 1967, la joven a la que Corto ayuda a secuestrar y que posteriormente rescata, de la cual se enamora sufriendo un desengaño tan profundo que marcará un tono de melancolía el resto de la saga, y con la cual se va a vivir cuando es anciano como si fuera para ella su tío, Pandora Groovesnore, también tenía la cara de otro de los amores del propio autor, Gisela Dexter, quién probablemente fuera el auténtico gran amor de su vida[5].

Parece cada vez más claro que como subrayan muchas de las personas que le conocieron, es como si Hugo Pratt hubiera puesto en Corto Maltés su otro yo.

Aunque de 1959 a 1967 llegó a crear hasta veinticinco personajes diferentes más, Ana de la Jungla había sido su gran éxito aparentemente inigualable. Pero en ese 1967 Fiorenzo Ivaldi, promotor inmobiliario, admiraba tanto su obra que le ofreció tener una revista propia de la mayor calidad de la época. Pratt aceptó y llamaron a la revista, donde aparecían varios personajes, Sargento Kirk, reeditando las aventuras de este. La idea en realidad era reeditar toda la obra argentina de Pratt en Europa por primera vez. Pero Pratt incluyó un personaje nuevo llamado Corto Maltés, que ahora sí de verdad, fue la transformación total del cómic europeo de aventuras. La revista sólo duró hasta 1969 por problemas entre los editores, pero Balada del Mar Salado pudo ser editada entera con un gran éxito internacional incluso en el mundo norteamericano, donde se estaba creando la gran innovación del mundo de los superhéroes de mano de Stan Lee en la editorial Marvel. No deja de ser significativo este hecho, pues Corto Maltés es un personaje plenamente humano, sin superpoder alguno como por ejemplo Spiderman, de Marvel Cómics (1962, por Stan Lee y Steve Ditko, en la revista Amazing Fantasy), Corto es un antihéroe romántico que no se basa siquiera en sorprendentes artilugios como Iron Man, también de ese Universo Marvel (1963, por Stan Lee, Larry Lieber, Don Heck y Jack Kirby, en la revista Tales of Suspense). El único atractivo de Corto es su personalidad que aún cree en los valores humanos como para defenderlos sin comprometerse con ninguna idea más que con la idea de vivir y dejar vivir, del respeto a quien respeta, del amor a la vida y lo que el personaje considera justo. A lo largo de la saga, no obstante, hay numerosas referencias explícitas o implícitas de la mentalidad anarquista del personaje. Muchos de los personajes famosos, y algunos ficticios, que frecuenta oscilan entre el anarquismo y el comunismo puro que aún no cree en la dictadura del proletariado (el escritor Jack London sale en La Juventud, en Tango se menciona que frecuentaba a anarquistas españoles aparte de que uno de sus amigos allí es el bandido y posterior ganadero Butch Cassidy, el cual contaba con ideas socialistas, en sus aventuras brasileñas simpatiza con Tiro-Fijo, un cangaçeiro, en En Siberia se le perfila claramente sus ideas así como cuando visita a Herman Hesse en Las Helvéticas, entre otras muchas referencias directas e indirectas que impregnan toda la saga, especialmente en Balada del Mar Salado). Posiblemente el propio Pratt sentía simpatías por el anarquismo, que no es lo mismo que decir que era anarquista, en tanto en cuanto esa tendencia se aproxima a sus ideales de libertad, ciudadanía del mundo, justicia social y respeto por todas las culturas, razas y demás. Es de notar que en la biografía de Saint-Exupéry Pratt llegó a retratar al anarcosindicalista español Buenaventura Durruti[6] y a varios anarcosindicalistas más, y que se intuye que en la novela gráfica que nunca dibujó de Corto Maltés en la Guerra Civil Española, por referencias en algunos textos, es posible que planease que apareciera el otro anarcosindicalista de la Confederación Nacional del Trabajo García Oliver.

Hugo Pratt, tras la desaparición de su revista, no tenía problema ninguno. Comenzó a pintar Los Escorpiones del Desierto (1969-1992), unas aventuras africanas donde volvían a reaparecer como personajes invitados algunos de los personajes de Ana de la Jungla y hasta alguno de Corto Maltés. Fue allí donde precisamente un guerrero dhankali (o danakali) llamado Cush, que ya aparecía en Corto Maltés, Las Etiópicas, menciona que lo último que sabía de Corto Maltés era que había estado en la Guerra Civil Española (1936-1939)[7]. También en la introducción de La Juventud se menciona el hecho[8]. Hugo Pratt había declarado su intención de crear una aventura de Corto Maltés en dicha guerra, llegó a pintar algún boceto. Pero la muerte le sorprendió en Suiza en 1995 antes de llegar a hacerlo.
 
Sin embargo, Corto Maltés fue su personaje más mimado. Gracias a la revista francesa Pif había logrado perpetuarle desde 1970 a 1975. Después, al ser reconocido una inminencia del cómic, jamás tuvo problemas para crear álbumes integrales y reediciones con diversas editoriales. Llegó a colaborar con grandes escritores y otros grandes creadores de cómic, como Milo Manara. Pero si nos hemos de centrar en Corto Maltés en torno a su persona, de ese personaje el propio Hugo dijo:

“Es mágico cuando estoy solo con él, cuando comienzo a dibujarle y a verle aparecer. Comienzo casi siempre por los ojos porque son el centro de la cabeza. Comienzo por los ojos que me dan la dimensión del resto y, además, sus ojos empiezan a mirarme; nace, aparece y me dice: ‘míranos otra vez juntos una vez más, ¿qué hacemos ahora?’ El juego entre nosotros dos comienza entonces. Diría que es un juego entre amigos, como una partida de póquer, no sabe qué preparo y no sabe las cartas que tengo en la mano. En general es siempre él quien gana la partida; es un jugador profesional y juega bien; es un buen amigo y no quiero hacerle jugar una mala partida”[9].

            Parece evidente que Hugo Pratt no sólo tenía al personaje como parte de una dualidad de su propia vida llevada a aventuras que nunca había vivido, sino que también le tenía un cariño especial de entre todos sus personajes. Tanto es así que incluso en el penúltimo año de su vida, 1994, cuando dibujaba una biografía de homenaje al aviador y escritor Saint-Exupéry, le incluyó de fondo bailando un tango en Argentina extrayendo su pose y momento de baile de una de las viñetas del álbum de Corto Maltés Tango, y todo a media luz…, ambientada en 1923. [10]




[1] Franco Fossati, “Hugo Pratt, un autor de hoy”, en Bang, nº 9, 1973.
[2] Hugo Pratt, Los Escorpiones del Desierto, tomo II, ed. Norma, Barcelona, 2005, Pág.: 16.
[3] Ver Hugo Pratt, Ana de la Jungla, ed. Norma, Barcelona, 2000, y Hugo Pratt, Corto Maltés, Las Etiópicas, ed. Norma, Barcelona, 2006, Pág.: 90.
[4] Otra versión en su bitácora oficial española indica que se casaron en realidad en 1957 en México, y que el matrimonio duró hasta los 1970’, era su segunda esposa. http://www.dreamers.com/corto/biopratt.html
[5] Ídem Nota 2.
[6] Hugo Pratt, Saint-Exupéry, el último vuelo, ed. Norma, Barcelona, 1994-2004, Págs.: 68-73 
[7] Hugo Pratt, Los Escorpiones del Desierto, tomo I, ed. Norma, Barcelona, 2004, Pág. 113.
[8] Ídem nota 2.
[9] Hugo Pratt, “Hugo Pratt habla de Corto”, traducido por Carlos González, en http://dreamers.com/corto/
[10] Ídem Nota 22, Pág.: 33.

martes, octubre 02, 2012

NOTICIA 1138ª DESDE EL BAR: HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL SIGLO XX (2 de 6)



HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL COMIENZO DEL SIGLO XX (por Daniel L.-Serrano) (2 de 6)

(Fotomontaje sacado de Paco Martino, el freelance errante, cuyo artículo sobre Hugo Pratt es sumamente interesante.)


            La Historia real del comienzo del siglo XX (de 1913 a 1925, o si se prefiere por referencias dentro de los cómic de 1900 a algún año anterior a 1965), así como las historias reales de esa Historia, se entremezclan con la historia ficticia de Corto Maltés. Aún más, el propio Hugo Pratt jugó en sus artículos y algunas entrevistas a hablar de Corto y otros personajes como si realmente existieran al mismo nivel que los múltiples personajes históricos que desfilan por sus páginas. Más allá, sus lectores y seguidores, incluso sus editores, han jugado a la confusión añadiendo notas, cartas y referencias falseadas intencionadamente para avalar esa existencia auténtica de Corto Maltés, biografiado supuestamente por Hugo Pratt[1]. Quizá sea este uno de los encantos de esta serie, la complicidad que logró transmitir y pervivir tras su muerte el autor sobre su obra. Corto Maltés de ese modo comparte con su creador, Hugo Pratt, una historia propia que confunde la ficción con la realidad. Sólo que uno era real y el otro era ficción, sin embargo, en esa dualidad, lo cierto es que en Corto Maltés había mucho de Hugo Pratt. Incluso la cara, como dijo la hija pequeña del escritor Umberto Eco en una terraza de Milán, y como el propio escritor, tras escrutarle, corroboró[2]. Más aún, el personaje y el autor comparten también signo zodiacal, Géminis, y tampoco de Corto Maltés ha habido manera de fechar de manera rotunda su nacimiento, aunque sí el lugar[3].

            Lo cierto es que el misterio que quiso darle a su vida comienza con el propio nacimiento del autor. Aunque él se consideró veneciano, pese a comportarse como un ciudadano del mundo al que ninguna frontera le es grata, su nacimiento ha podido datarse el 15 de junio de 1927, pero no se ha podido establecer el lugar. Se sabe que fue cerca de Rimini, probablemente en Playa de Lido, entre Rávena y Rimini. A pesar de ello, otros autores dicen que pudo nacer en 1929[4]. A lo largo de su vida, y pese a su amor hacia Venecia, vivió por muy diferentes lugares del mundo desde la propia Italia a la Etiopía italiana de los años 1930’ (Abisinia), a Argentina donde se hará un nombre de conocido dibujante de historietas y dónde alcanzaría la fama, a México dónde se casó con Anne Frognier, a Reino Unido, a Brasil, a Francia o a Suiza, donde murió. Una vida tan viajada desde muy joven (fue a Abisinia en 1937, con 10 años de edad) le hizo conocer múltiples culturas y muy diferentes formas de pensar, así como toda clase de razas. Eso le fraguó una mentalidad muy abierta a conocer a los otros, a las personas de otras culturas, sobre todo atraído por sus leyendas, lo que le abriría todas las perspectivas para su obra de cómic adulto.

“En seis años, Hugo Pratt conocerá gentes de todos los sitios y de todas las razas. Referirá con pasión sus recuerdos y reflexiones a Dominique Petitfaux, en ‘De l’autré côte de Corto’ (Casterman, 1990) y en ‘Le désir d’être inutile’ (Robert Laffont, 1991). Mariam, la joven etiope, su primer amor adolescente, sus amigos amaras, Brahane, joven abisinio, Amed Beni Qadimah, el espía árabe del legendario coronel inglés Ordo Wingate que el joven Hugo tuvo ocasión de conocer, e incluso guerreros shiftas, jefes de tribu, guerreros danakiles, nómadas, aventureros militares ingleses, sudafricanos y soldados en post de fortuna. ‘No sabía yo en aquel entonces –contaba trece años- que el espectáculo del mundo constituiría para mí un vivero del que sacaría material para alimentar mis historias de dibujante’.[5]

            Este hecho es aún de mayor consideración si se tiene en cuenta que su abuelo era uno de los fundadores del partido fascista italiano y que su padre era un militar y constructor de carreteras italiano en la Italia fascista de Benito Mussolini, quien gobernó de 1922 a 1943 y de ese 1943 a 1945 bajo los designios de la Alemania NAZI de Adolf Hitler. De hecho su padre había sido destinado en 1937 a la Abisinia conquistada por los Italianos, razón por la cual se trasladó allí toda la familia. Aunque no llegó a conocer del todo a su padre, ya que murió joven de un cáncer de hígado. El amigo de Hugo citado en el anterior texto, Brahane, era un criado abisinio de ellos que durante la II Guerra Mundial (1939-1945) fue un guerrillero independentista contra los propios italianos. A pesar de ello, su amistad sirvió para que Hugo aprendiera swahili y descubriera en esta persona muchos de los rasgos de tolerancia hacia otras razas que le acompañarían toda su vida y que saldrían retratados en muchos de sus personajes. Todo esto se entremezcla en las ideas de Pratt, que por entonces ya llenaba sus libretas con dibujos y notas de todo lo que veía en aquella África de infancia y juventud.

Aunque su propio padre le alistó en la policía colonial italiana para la represión de los guerrilleros en 1941, exactamente en el Batallón Autónomo de la Policía del África Italiana (PAI), la entrada de las tropas del emperador Hailé Sélassié en  Addis-Abeba, con ayuda de las tropas aliadas, le hizo conocer en persona al general inglés Ordo Wingate. Todo a pesar de que su batallón fue el último en rendirse ante la entrada de Hailé Sélassie y los aliados en la capital. Todo esto le debió impactar bastante, pues años más tarde, todos ellos, más el ambiente vivido, sería retratado por él en la saga dedicada a la II Guerra Mundial con gran crítica a ella y las ideologías de la guerra, Los Escorpiones del Desierto (Gli Scorpioni del Deserto, 1969-1992), por otra parte con gran lujo de detalle y documentación. Probablemente usó varios de los dibujos de sus libretas de juventud para sus primeros bocetos. Es más llamativo que el ritmo narrativo de esa obra lo lleve una voz de narrador que son las notas de un diario, tal como sus propios recuerdos se habían perpetuado, en un diario. Sea como sea fue hecho prisionero, llevado a un campo de concentración, trasladado a Dancabia y a Ogadén en 1942, y regresado a Italia en un buque de la Cruz Roja Internacional en 1943.

Un año después, en 1944 con 17 años de edad, ocurre otro hecho trascendental que se va a reflejar en su obra. El gobierno intolerante del fascismo italiano de Benito Mussolini, por entonces en un teórico Reino de Italia, había caído por la invasión aliada en 1943. Ese mismo año sus aliados, la Alemania NAZI de Adolf Hitler, tomó el control militar de las operaciones en Italia. Aunque entregaron a Mussolini el gobierno de una República Social Italiana (en realidad fascista), eran los propios alemanes quienes controlaban la situación. Por ello, estando el joven Pratt en Venecia fue arrestado por las SS alemanas  al confundirle con un espía sudafricano. Le ofrecieron enrolarse en la policía marítima del III Imperio Alemán (III Reich), pero no sólo se negó sino que desertó para unirse con los aliados como intérprete y organizador de espectáculos para los soldados. Los alemanes que conoció eran la representación más dura y pura de la intolerancia cultural, racial, religiosa, ideológica y democrática. Por ello se podría hablar de un cambio de bando si se considera sus inicios dentro de la policía italiana en Abisinia en el comienzo de la guerra, y el trabajo para los aliados en el final de la misma, pero no se podría hablar realmente de un cambio de ideología, ya que Pratt, en el fondo, había criado un amor y respeto por lo intercultural, y por el resto de personas en sus creencias en general, desde su crianza en África. Es por ello que sus primeros cómic y buena parte de los posteriores serán cómic bélicos donde los héroes eran los aliados, inspirados en los cómic estadounidenses del mismo género. Pero, más significativo es que Corto Maltés comenzara su primera aventura llegada al público, Balada del Mar Salado (Una Ballata del Mare Salato, 1967-1969, ambientada entre 1913 y 1915) siendo aliado de los colaboracionistas con el II Imperio Alemán de la I Guerra Mundial (1914-1918), y acabando dicha guerra actuando a favor de los aliados, si bien la persona y las decisiones y actos individuales de estas, independientemente de su filiación y nacimiento, es lo que al antihéroe Corto Maltés le importa más. Esto es evidente sobre todo en Las Célticas (1971-1972, ambientada entre 1917 y 1918)[6]; donde por otra parte aparece en el capítulo En el Tínglado de la Antigua Farsa un argumento en torno a una compañía de entretenimiento a las tropas aliadas y espías. Las similitudes con lo vivido y formas de ser entre personaje y autor quedan más que patentes. Comienzo en un bando, finalización por simpatía con otro, en realidad vitalmente guiados más por la valoración de las personas en sí más que de sus gobiernos o ideologías.

Esta etapa donde descubría el respeto hacia los demás fue aún más profunda. También en Corto Maltés son más que evidentes los lazos que el marino tiene con Venecia, al igual que Pratt. Corto Maltés regresa a la ciudad de los canales en 1917, en El Ángel de la Ventana de Oriente[7], ya que en La Casa Dorada de Samarcanda en una conversación telefónica de Corto Maltés con el propio Stalin, comisario del pueblo para las nacionalidades y presidente dictatorial de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, cita que había estado en Venecia previamente en 1907[8]. Pero también regresa a ella después de la I Guerra Mundial, en 1921[9]. Tanto es así que se llegó incluso a escribir y dibujar una guía turística de Venecia, de mano de los recorridos de Corto Maltés por ella[10]. Igualmente fue en esta ciudad donde en febrero de este año 2011 se abrió un museo dedicado a Pratt, y especialmente a Corto y el cómic[11].

No son datos porque sí estos datos venecianos. Hugo Pratt se sentía muy arraigado a esta ciudad por cuestiones muy precisas. El autor era un maniaco de la documentación exhaustiva, hasta el punto que a la hora de su muerte contaba con una biblioteca de miles de libros. La erudición literaria, histórica y visual es altamente patente en toda su obra. Esto hace que los dibujos de su ciudad predilecta sean especialmente cuidados y delicados en cada detalle arquitectónico, dotándoles hasta de cierta poesía en sus luces, sombras y enfoques. Regresaba a ella con frecuencia no sólo físicamente en su vida real, sino también en la vida ficticia de su otro yo, Corto.




En su erudición buscó también sus orígenes. Descubrió que sus antepasados más remotos eran de la Normandía que conquistó Inglaterra en siglos medievales. Si bien esto pudiera ser parte de la leyenda de la que quiso dotarse, si que es cierto que sus antepasados paternos más remotos estuvieron viviendo en las Islas Británicas hasta el siglo XVIII, y que se exiliaron a Francia por jacobinos. Supo que estos habían regresado a Inglaterra y vuelto a Francia, para acabar en Italia. De este modo su abuelo había nacido hijo de un inglés en la ciudad francesa de Lyon, aunque había vivido en Italia. Cosa que le fascinaba. De esta línea familiar contaba como familia indirecta con el actor Boris Karloff (William Henry Pratt)[12].

Pero cobra más importancia su familia materna. No obstante, ante el trabajo y la prematura muerte de su padre, Hugo Pratt se crió más tiempo con su madre. El propio Pratt recordaba en el artículo llamado “Una abuela veneciana” su relación con su abuela materna en la propia Venecia de su más profunda infancia, anterior a su ida a Abisina en 1937[13]. De ella supo que en realidad su familia tenía un origen judío sefardí remoto. De hecho le llevaba con cuatro años a visitar a sus amigas judías, entre ellas Bora Levi. Los Pratt por línea materna estaban emparentados con una familia importante de rabinos instalados en el Toledo español cuando fueron expulsados por los Reyes Católicos en 1492. Su rama familiar cambió su apellido a Toledano, con la idea de recordar siempre el lugar al que regresar, y se instalaron en Venecia. En algún momento por diversas causas y muy concretamente por el ascenso del fascismo en los años 1920’ italianos, la rama de la que él descendería abandonaría el judaísmo, aunque su abuela se veía atraída a la conservación de muchos de sus misterios, sobre todo los menos religiosos y sí los más alquímicos y mágicos[14]. Fue a través de ella que encontró los rincones más secretos de Italia, y diversos diablos mágicos y rituales que luego saldrían reflejados no sólo en Fábula de Venecia, sino también en Las Etiópicas[15].

Es de hacer constar que otro de los personajes que figuran en la saga del marino es precisamente un rabino llamado Ezra Toledano, quien le educara de niño, y otro más es el filántropo y aficionado a temas de ocultismo y mitos Levi Columbia, que le proporcionará medios para viajar a los lugares más fantásticos, como la isla de Mü, donde supuestamente se encontraba una civilización descendiente de la desaparecida Atlántida de los mitos griegos[16]. Es evidente que Pratt daba en su obra múltiples puertas abiertas a su propia vida, ya fuese por medio de acercar nombres cercanos a él mismo hacia Corto Maltés. Su abuela, en todo caso, mezclaba la cábala, la simbología y la tradición, en su intento de enseñárselo[17].

Corto Maltés recorre precisamente esos patios y siente igualmente un cierto rechazo hacia los camisas negras de la Italia prefascista del año 1921 del desarrollo de su aventura veneciana, los cuáles le persiguen para matarle. Hay que tener en cuenta que Mussolini se haría con el poder en 1922. La Venecia de Corto aún tiene, tanto durante la I Guerra Mundial como en la aventura de 1921, patios secretos, hermandades mistéricas, hermandades masonas, confluencia de diversas religiones… Todo aquello que cuando regresó en 1943 echó en falta el autor, junto a muchos vecinos que jamás reencontró y que jamás volvió a ver por ser de origen judío ante las atrocidades de la II Guerra Mundial.

“Cuando regresé a Italia, aún no había terminado la guerra: las casas del guetto de Venecia estaban cerradas, y los judíos que habían huido de ellas se escondían en casas de venecianos. (…) Acabó la guerra. Desde entonces voy y vengo por el mundo, casi sin rumbo. Pero casi siempre acabo en Venecia. (…) Busco los lugares que conocí de niño, pero muchas veces no los reconozco. Ya no existe la ‘escalera loca’, ni tampoco está la señora Bora Levi. Las ventanas de su casa aparecen tapiadas: es otro sitio. Mis preguntas quedan sin respuesta, bien porque los jóvenes no saben, bien porque los viejos no se quieren acordar.”[18]

            Corto Maltés comparte mucho más de todo esto con Hugo Pratt. Él es hijo de un militar inglés de Cornualles que vive destinado en La Valetta (Malta) cuando Corto nació. Este padre ficticio también murió joven al igual que el del propio Hugo. La madre del marino es una gitana de Sevilla (España), apodada “la Niña de Gibraltar”, y que se lo lleva a vivir con ella a Andalucia, entre Sevilla y Córdoba, donde es educado por el rabino Ezra Toledano, y por ella misma y sus amigas, que practicaban la quiromancia. La anécdota más común del personaje es que con una navaja se trazó su propia línea del destino, curiosa metáfora para un autor, Hugo Pratt, que quería mezclar leyenda y realidad en el propio recuerdo de su vida. No quedan aquí las similitudes de ambas juventudes, pues si damos crédito a que Corto Maltés pudiera haber nacido en 1887, lo cierto es que en la introducción de La Juventud, entre otros sitios, se menciona que en 1900 estaba en Pekín (actual Beijing, capital de China) tomando parte activa de la Revuelta de los Bóxer siendo muy joven[19]. Así pues, ambos, personaje y autor, comparten un origen familiar similar, una educación similar y un pasado juvenil viajero y bélico similar (ambos se ven envueltos en una guerra tomando parte entre los 13 y los 14 años).



[1] Véase por ejemplo Juan Antonio de Blas, “Retrato del Marino Adolescente”, en Corto Maltés, la juventud, ed. Norma, Barcelona, 1996, Págs.: 15-19. O del mismo autor, “documentos referentes a Corto Maltés”, en el blog oficial Corto Maltés, http://www.dreamers.com/corto/biopratt.html.
[2] Umberto Eco, “Hugo Pratt ha fallecido pero nos queda Corto. El homenaje de Umberto Eco”, en l’Expresso, 4 de septiembre de 1995, y en A Suivre, número especial de septiembre de 1995.
[3] Su página oficial dice que nació en La Valetta (Malta), y se atreve a datar el 10 de julio de 1887 como fecha de la onomástica, a pesar de que algunos estudiosos de la obra lo ponen en duda, http://www.dreamers.com/corto/cortovid.htm
[4] Michel Pierre, “Hugo Pratt… o las trampas de la biografía”, en Tótem, nº 24, s.f.
[5] Renato Gaita, “El África de Hugo Pratt”, en Ana de la Jungla, ed. Norma, Barcelona, 2000. Pág.: 4.
[6] Véase especialmente en el título citado (Hugo Pratt, Las Célticas, ed. Norma, Barcelona, 2003) el capítulo Vinos de Borgoña y rosas de Picardía (Págs.: 59-80), donde Pratt narra desde la ficción de Corto Maltés la historia real de la muerte del Barón Rojo, entre la aventura, la ironía y la crítica al fenómeno de la  guerra.
[7] Originalmente editado por Tótem dentro de Las Célticas, posteriormente editado como capítulo suelto por Norma Editorial, y actualmente en Hugo Pratt, La Laguna de los Misterios, ed. Norma, Barcelona, 2010, Págs.: 67-88.
[8] Hugo Pratt, La Casa Dorada de Samarcanda, ed. Norma, Barcelona, 2006, Pág.: 152.
[9] Hugo Pratt, Fábula de Venecia, ed. Tótem, Humanes (Madrid), 1983, y también en ed. Norma, Barcelona, ed. 2010.
[10] Guido Fuga y Lele Vianello, La Venecia secreta de Corto Maltés: itinerarios fantásticos y ocultos de Corto Maltés en Venecia, ed. Norma, Barcelona, 2006.
[11] Milena Fernández, “Reportaje: Corto Maltés abre casa en Venecia”, en EL PAÍS, 21 de febrero de 2011.
[12] Ídem nota 1.
[13] Hugo Pratt, “Una abuela veneciana”, en Fábula de Venecia, ed. Tótem, Humanes (Madrid), 1983, Págs.: 10-16.
[14] Antonio Guiral, “En la Argentina fui actor de fotonovelas”, entrevista a Hugo Pratt publicada en http://www.lamaga.com.ar/www/area2/default.asp
[15] En el capítulo de “Otros Romeos y otras Julietas”, aparece un personaje histérico llamado Shamaël, el cual era uno de los diablos mistéricos que vio y le enseñó su abuela de niño. Hugo Pratt, Las Etiópicas, ed. Norma, Barcelona, 2006, Págs.: 61-82. Volverá a reaparecer en La Casa Dorada de Samarcanda y En Siberia como alucinación.
[16] Ver Hugo Pratt, Bajo el Signo de Capricornio, ed. Tótem, Humanes (Madrid), s.f. (hoy día partido entre Hugo Pratt, Suite Caribeña, ed. Norma, Barcelona, 2006, y Hugo Pratt, El Mar de Oro, ed. Norma, Barcelona, 2004), y Hugo Pratt, , ed. Norma, Barcelona, 2007.
[17] Ídem Nota 16.
[18] Ver nota 14, Pág.: 15
[19] Ídem nota 2.

lunes, octubre 01, 2012

NOTICIA 1137ª DESDE EL BAR: HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL SIGLO XX (1 de 6)



En noviembre de 2011 ocurrió el Primer Congreso Internacional de Conferencias sobre Novela Gráfica y Cómic, ideado, organizado y dirigido por Esther Claudio, con el Instituto Benjamin Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH). Yo di una ponencia sobre Hugo Pratt y Corto Maltés. Tengo mi conferencia sin publicar en ningún sitio y me parece un poco desperdicio que no le pueda ser útil a nadie. El Instituto Benjamin Franklin de la UAH no cumplió su palabra inicial de publicar todas las conferencias y ponencias presentadas, a pesar de que los ponentes pagamos económicamene el dinero que se nos pidió por participar. Era un derecho que se reservaban, el de: "donde dije 'digo', digo 'Diego'", así que fue algo legítimo para ellos. Creo que publicaron una selección en papel de los conferenciantes más famosos. El director del instituto, señor Gurpegui, se negó a publicar todo aunque fuese en revista digital, como hacen otras universidades, supongo que lo consideraba un desprestigio usar ese formato. Sea como sea el problema no tuvo su origen en Esther Claudio, que intentó con creces que se cumpliera la primera palabra de la institución organizadora, sino de las decisiones de la dirección de la misma. Me planteé publicarlo en la revista digital Tebeosfera, especializada en cómics y que aspira a crear un archivo de los mismos. Algún consejo les di en su día al respecto en cuanto a  normas archivísticas, aunque no las hayan terminado de aplicar del todo (algún uso sí han hecho de ellas).


Recibida su contestación, leí en tonos muy amistosos y queriendo ser cordiales, en su principio y final de carta, que el texto era errático; pero vistas sus correcciones, éstas son correcciones principalmente de estilo y ortotipográficas, pero no de datos. Eso no es ser un texto errático, sino disparidad de opiniones de presentación del texto. También decían que tenía una estructura gramatical confusa, depende del lector. De hecho cuento con varios premios literarios, más diez libros de poesía, dos novelas, uno de Historia (se escribe con mayúscula cuando se habla de la ciencia de ella misma) uno de relatos  y en proyecto otro, aparte de que he colaborado con innumerables libros de Historia, y que me dedico a los archivos, por lo que aquello de escribir me es diario (y varias horas al día). Puede que mi estilo no les haya gustado porque no vaya con Tebeosfera, pero desde luego no es confuso. Por supuesto no me ha molestado para nada que lo descarten (entraba en lo previsible), simplemente es que me parece que esos dos adjetivos no son los mejores para definir el texto, es una cuestión de formas.  Sea como sea, y contestados por mí con esto mismo más alguna cosa más, siempre desde la cordialidad y el buen hacer de apasionados por la Cultura (con mayúscula también, que no hay mejor entendedor que el que quiere entender bien), y siempre desde lo amistoso, mi intención es dar a conocer el texto a quien esté interesado.

Lo importante aquí es que la gente pueda beneficiarse de los conocimientos que uno va adquiriendo. Si no, ¿para qué estamos en esto? Mi exposición en su día pudo ser divertida, o como dijo uno que preguntó en aquella conferencia: "el del fan de Maltés"... comentado esto con Esther Claudio nos hizo mucha gracia a los dos, ya que no se trataba de algo de un simple fan, sino de un trabajo serio y profesional sobre Historia y cómic, por ese orden, ya que la conferencia era interdisciplinar, lo cual era la idea original. Yo soy principalmente historiador, no tanto estudioso de los pormenores del cómic, y a eso me dedico, a historiar y a intentar difundir conocimientos para que cada uno haga su opinión. 

De aquellas conferencias hice resúmenes a tiempo real desde la Noticia 1110ª a la 1117ª, aunque hay otras bitácoras que recogieron más conferencias en informaciones de las mismas y de los temas de las mismas en aquel noviembre de 2011, por ejemplo en la citada Tebeosfera. Yo aquí ahora pretendo publicar por partes mi conferencia sobre Hugo Pratt a través de Corto Maltés y el siglo XX. 

Hugo Pratt es el creador de cómic más documentado visual, literaria e históricamente, aparte de uno de los dibujantes más destacados de la segunda mitad del siglo XX. Su personaje más famoso, Corto Maltés, comparte muchos símiles con su propia vida. A través de las catorce novelas gráficas de este personaje, y las cinco de personajes cruzados con series propias, nos analiza bajo su visión el comienzo del siglo XX y nos lo explica mientras se desarrollan las aventuras de Corto con múltiples guiños y similitudes a su propia vida.

HUGO PRATT A TRAVÉS DE CORTO MALTÉS Y EL COMIENZO DEL SIGLO XX (por Daniel L.-Serrano) (1 de 6)



 (Hugo Pratt en Argentina en 1950, fotografía sacada de Diario de una pintamonas, cuyo pie de foto es: "hay personas que te ayudan en la vida. Me han dado una mano amiga, y por eso siento que es mi deber ayudar a los artistas más jóvenes", frase de Hugo Pratt)













La vida de Hugo Pratt parece puro invento. Él mismo lo decía. Llenó su vida de leyenda, entremedias contó alguna verdad. Así lo declaró en una entrevista al escritor, actor y director francés Numa Sadoul, quien ya había entrevistado a otros grandes autores del cómic del siglo XX tales como Hergé (autor de Tintín), Uderzo (autor de Astérix y Obélix), Tardi (autor del cómic sobre la Comuna de París: El Grito del PuebloLe cri du people-) o Moebius (autor del pistolero apátrida Blueberry).

“NUMA SADOUL:  (…) Puedes seguir hablándome de tu vida.
HUGO PRATT: ¡Mi vida!...
NUMA SADOUL:  Sí, pero evitando por hoy hablar de historietas, ¿te parece?
HUGO PRATT: ¡Bien, estupendo!
NUMA SADOUL: Habíamos quedado en la llegada de tu abuelo a Venecia…
HUGO PRATT: Mi vida… Contarla así no es justo. Quisiera decir muchas cosas, hablar de grandes amores, de sentimientos hondos, de mujeres, pero para ello debería haber a mi lado alguien que pudiera rectificar mis palabras. (…) Ya sabes que en cierta ocasión escribí una especie de autobiografía. En ella hablaba de mí a través de diversas personas. Todo el mundo dijo que era estupenda y divertida, cuando yo creía haber escrito un libro triste. (…)
NUMA SADOUL: Creían que, una vez más, habías inventado, que te divertías a su costa. Después de todo tú tienes la culpa: cuando necesitas decir la verdad nadie te toma en serio. Es la fábula del zagal que gritaba: ‘¡qué viene el lobo!’ y que me contaron de pequeño.
HUGO PRATT: De acuerdo, pero yo creo interesante contar las cosas verdaderas como si fueran leyenda, y a la inversa. A menudo he dicho verdades de tal forma que han pasado inadvertidas. Borges ha escrito bastante en ese estilo (…).”[1]

            Lo cierto es que esta característica de Hugo Pratt, uno de los creadores de cómic más importantes y relevantes del Noveno Arte en el siglo XX, hizo de esta percepción filosófica de cómo se ha de narrar la vida todo un epicentro para entender su obra de mayor renombre. No obstante, el personaje y su saga correspondiente, por el cual se le reconoce en una asociación de ideas rápida, Corto Maltés, es precisamente un resumen en novela gráfica de estas pocas líneas de la entrevista con Sadoul.

            Lo malo de esta concepción de la vida de Hugo Pratt es que su refugio constante en lo ficticio, su entremezclar realidad y ficción para sentirse más cómodo en sus vivencias más mundanas, hacía que en ocasiones no atendiera la frontera de ambas, sus responsabilidades reales. Su hija Silvina llegó a escribir un libro sobre su padre donde llega a decir que ella se quedó embarazada con 14 años de edad. Decidió abortar con permiso y apoyo de su madre, Anne Frognier, a condición de la petición de que nunca se lo contara a su padre. Años más tarde, en una pelea con su padre, Silvina le gritó a este: “¿dónde estabas mientras yo abortaba a los 14 años?”.[2]


[1] Numa Sadoul, “Una entrevista con Hugo Pratt”, Tótem, nº 6, enero de 1978.
[2] Corto Cortés Smith, Una casa debajo de la almohada: http://lacomunidad.elpais.com/libros-azules/2009/1/18/ana-la-jungla-hugo-pratt- [18-Enero-2009]