Hay que reconocer que el gobierno presidido por Pedro Sánchez con el PSOE, primero con un apoyo de Podemos en 2018 que pasó a ser una coalición con Unidos Podemos (posterior Unidas Podemos) tras las elecciones de 2020 y en coalición con Sumar tras las elecciones de 2023, ha atravesado todo tipo de duras pruebas internacionales que no es habitual que pase un gobierno. La epidemia de Covid-19 en 2020, el estallido del volcán de La Palma y la Gran Nevada de 2021, la Guerra de Ucrania y su efecto económico en 2022, el bloqueo del Mar Rojo y sus nuevos efectos económicos devastadores en 2023, las duras y fatídicas inundaciones por un temporal en Valencia en 2024 y ese mismo año el comienzo de la invasión de Gaza y su violencia contra los palestinos, el Gran Apagón de 2025 y ahora en 2026 la Guerra de Irán y todo lo que, una vez más, económicamente agita a malas. No han sido unos años fáciles. Cualquier otro gobierno hubiera zozobrado y caído, como así ha ocurrido en Francia o en Reino Unido, por poner dos ejemplos europeos de varios que se podrían poner. Curiosamente este gobierno de coalición ha tenido la flexibilidad y a la vez la rectitud suficiente como para adaptarse y capear cada situación. Incluso algunas medidas económicas exitosas terminaron siendo copiadas durante la Covid-19, la Guerra de Ucrania y, ahora, en cuanto a política internacional, respecto a la Guerra de Irán.
Cuando estalló la Gran Recesión en el final del verano de 2008 gobernaba en España Zapatero (PSOE). Por entonces se negó la mayor durante meses sobre que hubiera una crisis económica, aún cuando la Gran Recesión había tenido un primer aviso de estallar en 2007. Aún así, lanzó el llamado Plan E, una serie de medidas económicas destinadas a ayuntamientos para paliar los efectos de la posible recesión, entre otras cosas se fomentaron numerosa ayudas y proyectos de obras públicas. El gobierno de entonces siguió negando la mayor en 2009, a pesar de que era evidente que la crisis existía y era internacional. A la vez, trataba de poner más medidas y apostar todo al Plan E, porque era evidente la crisis económica. Aún así, se decía que había "brotes verdes". Los efectos más devastadores de la Gran Recesión tomaron cuerpo en la Unión Europea en 2010, año en el que Alemania decidió ponerse al mando y empezar a mandar diversas misiones diplomáticas de parte de la Unión Europea con la finalidad de evaluar a los países mayoritariamente del Sur de Europa y forzarles a realizar recortes económicos en sus sistemas de servicios públicos, recortes de funcionarios y programas, realizar reformas laborales muy lesivas a la clase trabajadora y contener los salarios. Por ese camino Zapatero realizó una reforma laboral ese 2010 que fue contestada con una huelga general, a la vez que ya no negaba la existencia de una crisis. Zapatero se resistía a hacer los recortes pedidos por la Unión Europea, pero los problemas económicos hicieron que en 2011 se produjera el 15M y una oleada de protestas ciudadanas por Europa contra las medidas tomadas por la crisis, contrarias a la gente trabajadora.
El gobierno anticipó elecciones y para diciembre de 2011 ganó el Partido Popular (PP) con Rajoy al frente. Cometió un récord de recortes sociales, contención salarial en el sueldo mínimo, congelaciones de convocatoria de oposiciones, minimizó la administración y creó una reforma laboral en 2012 que llevó a dos huelgas generales. Fue a partir de 2012 que se realizaron los grandes rescates de bancos con dinero público, aunque el primer rescate se hizo en realidad en 2009. De 2012 a 2015 se conformó lo peor de la crisis en España a costa de un empobrecimiento económico y de derechos laborales y sociales en la población. De 2015 a 2018 comenzaba a aparentar una posible recuperación, pero el desempleo y la precariedad laboral eran tan elevados que esa recuperación sólo se notaba en las clases más pudientes y las clases medias altas. A esto se sumó el colapso de la sociedad por la corrupción política y empresarial, que acabó con una moción de censura que colocó en el gobierno a Pedro Sánchez en 2018.
Las primeras medidas de Pedro Sánchez en 2018-2020 fueron dirigidas a amortiguar los efectos del gobierno Rajoy, pero apenas se logró poca cosa. El PSOE gobernaba en solitario y de manera muy débil, dependiendo de los votos de Podemos, aunque el PSOE, no lo olvidemos, tonteaba con Ciudadanos (partido más cercano a la derecha que al centro) y seguía defendiendo tanto la reforma laboral de 2010 de Zapatero, como todas las medidas de Zapatero como las medidas a seguir con la crisis, cuando esa reforma fue antesala de la de 2012 y sus medidas no lograron más que poner tiritas a una hemorragia grave. Sánchez se vio forzado a anticipar elecciones en 2019 y casi todo ese año fue un año electoral al completo, sobre todo porque Sánchez estaba más dispuesto a escuchar a Ciudadanos que a Podemos en cuanto a las medidas económicas y sociales a tomar, y Ciudadanos era más tendente a seguir una línea similar a la del PP. Cuando definitivamente las urnas dieron amplitud de escaños a Unidas Podemos y se formó gobierno de coalición entre el final de 2019 y el comienzo de 2020 empezaron las dificultades con la pandemia de Covid-19, que era algo ajeno al gobierno, pero que le dio de lleno.
Sánchez, si nos centramos en la parte económica, giró sus puntos de vista para adaptarlos a los postulados de Unidas Podemos y posteriormente a Sumar. Las rebajas del IVA para que los ciudadanos no se vean todo lo perjudicados que podrían serlo con la Guerra de Ucrania o ahora mismo con la de Irán, las ayudas fiscales a los empresarios en cada una de las crisis, especialmente en la del Covid-19, la reforma laboral de 2022 ahora sí tendente a la clase trabajadora, las continuas subidas del sueldo mínimo, la convocatoria masiva de oposiciones para crear funcionarios (algo que empezó Rajoy justo muy al final de su gobierno cuando vio que se le escapaba), los diversos planos y programas de ayudas sociales en diversos ámbitos de necesidad, estancar los precios de los alquileres o intervenir el precio de algunos alimentos son medidas totalmente opuestas a las que tomó el gobierno de Rajoy durante la Gran Recesión. Son dos modos diferentes de entender cómo superar una crisis: beneficiar a los grandes empresarios y bancos bajo el presupuesto que su mejora tarde temprano llegará a los trabajadores (aunque ya se vio que los trabajadores se vieron perjudicados por los recortes de derechos laborales y en salarios y por el recorte en servicios públicos) o bien beneficiar a la clase trabajadora con la idea de que estos comenzarán a consumir más por lo que beneficiará a todo tipo de empresarios y con ello a la banca.
No lo olvidemos, buena parte de las medidas más económicas y sociales tendentes a las clases trabajadores han sido tomadas por iniciativa y presión de Unidas Podemos, primero, de Sumar, después. En un origen no estaban en las intenciones iniciales de Pedro Sánchez antes de 2018 ni a lo largo de 2019. Repasad hemeroteca. Sus intenciones iniciales parecían más predispuestas a Ciudadanos, o sea a unas medidas conservadoras que no fueran tan conservadoras como PP, pero tampoco es que Ciudadanos fuera algo ni ligeramente por casualidad cerca de la izquierda.
Ahora, con la Guerra de Irán, se planeaba un paquete social que en un inicio fue rechazado por PP-Vox, los cuales pedían rebajas en el IVA o quitar el IVA directamente (aunque es un impuesto de la Unión Europea), lo que es una reivindicación de la patronal muy antigua. PSOE ofrece en lugar de eso hacer rebajas en el IRPF de los trabajadores, cosa que el PP-Vox no parecen querer apoyar. Hoy hablan entre ellos y PP dice que el PSOE le copia sus medidas económicas para paliar la Guerra de Irán, pero a la vez presenta enmiendas para cambiarlas, lo que parece contradictorio y más aún cuando se debate el propio PP si votar mañana en contra o abstenerse. Feijoo, líder del PP, ha llegado a resumir su posición en estar contra la guerra (aunque cuando empezó, él la apoyó o al menos nos hizo pensar eso con sus declaraciones y con las del resto de PP) y estar también contra Sánchez, como si estar contra Sánchez fuera una solución mágica. Personificar todo contra Sánchez es todo lo que ha hecho Feijoo en estos años, sin aportar absolutamente nada. Sólo sabe decir no a Sánchez. Nada más. Ni siquiera ha explicado hoy cómo es posible que si dice que las medidas de Sánchez son las del PP, las quiere enmendar y se plantea o votar en contra o abstenerse. Feijoo en sí mismo es un galimatías bastante claro: sólo aparenta tener un eslogan y una meta, nada de ideas.
Sea como sea hay una cosa evidente, la forma económica y social de combatir las diversas crisis habidas desde 2020 ha sido más provechosa para las clases trabajadoras que las medidas del gobierno Rajoy en la Gran Recesión de 2008. Cierto es que el periodo Rajoy habrá que analizarlo más adelante con más detenimiento, atendiendo a contexto de presión internacional y las alternativas posibles en la época... que las hubo, como demostraron Islandia y Portugal. Pero para ser algo más justos con él, habrá que hacer ese análisis en su día.
Muchos españoles quizá no se dan cuenta a estas alturas de lo mucho que podríamos haber perdido con las diversas crisis desde 2020 si las medidas hubieran sido recortes en lugar de ayudas y beneficios laborales y rebajas del IVA.
En tiempos de crisis personal un anuncio de no hace muchos años lo exponía claro: cualquier acontecimiento de la vida puede ponerte en el abismo. Decía aquel anuncio la muerte de un familiar que te llevara a la pérdida del trabajo, porque sí, porque le has tenido que ayudar y cuidar, o por depresión u otra causas, y de repente la pérdida de trabajo te lleve a tu divorcio, porque la pobreza hace más desuniones que uniones, y que sólo y sin trabajo pierdas el control ya en vicios, ya en ira, ya en depresión profunda, y eso al final te haga perder la casa por deudas. Es un ejemplo publicitario, pero la cadena es real y puede iniciarse por cualquier otro motivo o en cualquier otro eslabón de los aquí ubicados. El Estado te puede ayudar a tener una economía personal algo mejor, o poder acceder mejor a los bienes, te puede ayudar también con ayudas sociales, y todo se ha hecho y se trata de hacer ahora, lo contrario es el camino que se tomó en la Gran Recesión.

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