lunes, marzo 16, 2026

NOTICIA 2444ª DESDE EL BAR: EL MUNDO OPOSICIÓN

Realizado el pasado sábado el sexto o séptimo examen de oposición en mi vida, no puedo menos que valorar el excesivo número de gente que se presentó esta vez, la gran mayoría gente joven que parecía recién terminadas sus carreras universitarias, casi todas, mujeres. Uno no termina de entender porqué ante estas cosas la administración no se plantea usar dos edificios o hacernos entrar en diferentes horarios. Avanzar por uno de los pasillos por donde me tocó ir era poco menos que una odisea que parecía una falta de respeto total de los organizadores a los que se presentan.

Por otra parte, este gobierno o el que venga debería pensar algún  día algo que yo ya planteé hace tiempo por esta bitácora. Un país entero que considera que lo mejor que puede hacer laboralmente es opositar para ser funcionario es síntoma de que tiene graves problemas en su mundo laboral, y en consecuencia: los trabajos que se crean en España provocan en sus condiciones vidas con problemas económicos y de estabilidad que provocan a la vez problemas de planes de vida y de vida misma. Algún día se debería afrontar, y es cierto que Yolanda Díaz, Ministra de Trabajo es la que más lo ha afrontado de entre nuestros gobiernos habidos, pero, y esto también lo he deslizado en esta bitácora alguna vez, si la clase empresarial no cambia de hábitos, por muchas leyes que se hagan, todo seguirá mal. Ellos se encargarán a través de las condiciones laborales que creen y que mantengan en los contratos de trabajo que oferten, y en ellos, por supuesto, se incluye los sueldos.

Creo que esta vez las preguntas eran bastante más asequibles. Lo más complejo eran algunas preguntas de detallitos que en la vida real ni sirven ni van a ningún lugar. Llevo trabajando de archivero con una empresa para diferentes instituciones del Estado, y alguna vez algún  archivo privado, desde 2009. Conozco el oficio muy bien. En anteriores oposiciones he pasado los exámenes teóricos, dándose el caso de que en el práctico he realizado las mismas cosas que cuando trabajo y he recibido las felicitaciones de personas funcionarias que, alguna vez, eran a la vez también jueces de los tribunales de oposición que, haciendo lo mismo por lo que me felicitaron trabajando, me suspendieron en examen. Y ahí múltiples problemas. Quizá la necesidad de que nuestras oposiciones dejen de ser algo decimonónico, la necesidad también de que sean exámenes totalmente ciegos donde los examinadores jamás tengan  ninguna forma de saber a quién examinan, quizá controlar lo que la ley ya dice que no se puede: que los funcionarios que se presenten a estos tribunales no participen de ningún modo de cursos de formación para opositar, y, esto ya como una opinión más personal atada a cosas que te comentan a veces tras mucho tiempo coincidiendo en archivos con algunos con los que haces amistad, impedir que los que examinan o los que plantean las preguntas transformen el proceso en un juego para su propio ego en demostración de lo mucho que ellos saben y los que se presentan no.

Lo cierto es que me preguntaron entre otras cosas quién escribió Diablo mundo. Me equivoqué, pensaba que era Zorrilla, pero era Espronceda. Lo cierto es que no he visto jamás en ningún temario ni libro de archivos algo que tenga que ver con Literatura. Podría tener sentido en Bibliotecas, pero no en archivos, incluso si trabajaras con fondos archivísticos que tengan que ver con la Literatura, te pones al día según el proyecto con el que trabajes. Yo por ejemplo catalogué en su día el archivo personal de Jesús López Pacheco, al cual no conocía hasta ese momento, simplemente investigué sobre él y su obra, me leí algo de él, y solucionado. Sería tan absurdo que te pregunten sobre esto como que tengas que hacer la carrera militar sólo para trabajar en un archivo general militar, y sí, también he trabajado en uno. Una pregunta así sólo tiene sentido para saber si como funcionario puedes tener buenas conversaciones de cultura general durante la hora (literal pero no oficial) del café. Hubiera dado igual que me hubieran preguntado quién rodó la película Tiburón, en los temarios de archivos hay tantos temas dedicados a la filmografía del siglo XX como a la Literatura del XIX, ninguno.

Era un examen esta vez para auxiliar de archivo, que es una categoría inferior a la que me correspondería, pero decidí presentarme. Aún así vi que hicieron numerosas preguntas cuyas respuestas (que sabía por experiencia laboral y por el estudio de anteriores oposiciones) eran respuestas referentes a labores de dirección de determinados departamentos del archivo, pero para nada para un auxiliar. Y es un poco injusto esto. Si te presentas a un puesto de chico de la limpieza en un gran almacén, ¿por que en una entrevista de trabajo te tendrían que preguntar sobre cómo funciona el reparto de acciones en la directiva ejecutiva y en qué modo pueden mejorar los beneficios en bolsa o cómo se ha de evitar una OPA hostil? 

Luego llegamos a esa parte práctica que realizaron... con preguntas tipo test... Poco práctico. La verdad es que hicieron preguntas de casos prácticos que yo contesté a sabiendas de lo que creo por experiencias pasadas y el conocimiento teórico que quieren que contestes siguiendo las normativas de algunos archivos (especialmente del AGA, y subrayo esto, pues no todos los archivos siguen las mismas normas, cada uno las adapta a sí mismo, lo correcto en uno es incorrecto en otro, aunque la teoría general diga GA GA y GU GU). La verdad es que en la práctica no ocurre en líneas generales lo que la teoría dice, no a rajatabla. Y siempre hay que adaptarse. Incluso una de las preguntas sé que implica que en realidad te leas las bases de una supuesta convocatoria de un caso X para saber si tal cosa adjunta se debe o no eliminar, pero sé que la teoría dice que lo elimines... Pero es que la práctica demuestra la necesidad de conservar al menos un algo, sobre todo si puede caber la posibilidad de problemas jurídicos para las partes afectadas de tal expediente. La realidad de los archivos es diferente a las teorías, la teoría sólo es una base. Pero contesté lo que creo que querían leer. Otra caso así, en la parte teórica preguntaron sobre qué hacer con dispositivos electrónicos y contesté lo que la ley teórica marca, pero que en la realidad no ocurre... Y no ocurre porque ni hay espacio físico, ni hay medios materiales, ni hay personal, ni hay dinero, para hacer lo que se dice que se debe, y porque no hay archivo que por otra parte quiera hacer una serie de cosas que pudieran perturbar a la integridad del expediente respectivo al dispositivo electrónico. A ver, que no es lo mismo el Archivo General de la Administración que el Archivo Municipal de Alpedrete (poniendo un ejemplo aleatorio).

Como sea, me ha servido para ver que sigo ágil no sólo en mi práctica laboral, sino también en lo teórico y me da pistas sobre en qué estás haciendo hincapié ahora de cara a próximas convocatorias. No obstante hoy vi que Alcalá de Henares convoca otra oposición para su archivo, que caduca el poder inscribirte el miércoles. Como trabajo por las mañanas y no puedo hacer el papeleo por las mañanas en persona, intenté inscribirme por Internet... No he visto laberinto, ni administración electrónica más caótica para hacer estos trámites. Parece pensada para ser una traba en sí misma. Ni pude encontrar un medio de pagar las tasas, porque me pedía unos números clave que a la vez tenía imposibilidad de obtener, ni pude rellenar el formulario on line porque me remetía a la copia en pdf para rellenar en papel... y cuando encontré la pestaña digital me pide una firma electrónica que, por otra parte, no tengo registrada... En esto las páginas de inscripción del Estado central y de la Comunidad de Madrid, dan más facilidades y son más claras, especialmente las del Estado. Deberían tomar nota. Fue un guirigay tal que claudiqué inscribirme... de hecho no sé si mientras trataba de entender algo para pagar las tasas no me habrán cobrado lo que no deben. El ayuntamiento debería hacérselo mirar.

Pero así, va en cierto modo el mundo oposición. Un mundo que en archivos para el Estado, sigue sin contar con la experiencia, ni mide la vocación, ni la trayectoria y que sigue ninguneando a los que llevamos años trabajando para ellos, pero desde empresas privadas... y nuestra experiencia les debería ser útil cuando trabajamos (como así les es y nos la piden) como cuando nos examinan (que siempre la dejan fuera en todas las convocatorias).

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