lunes, enero 25, 2021

NOTICIA 2022ª DESDE EL BAR: CALENDARIOS PASADOS, CALENDARIOS PRESENTES

Tenía pendiente echar a reciclar los calendarios de pared que usé en 2019 y en 2020. Hoy me he puesto a ello. Es cuando menos un contraste a reflexionar a tiempo pasado, en este enero de 2021, cuando en estos calendarios se puede leer cómo anoté la manifestación por la salud pública en los centros de salud de mi barrio el 28 de enero de 2019, del que participé. En febrero de ese año volví a participar de esas mismas manifestaciones el 4 de febrero y después los días 9, 16 y 23 de febrero. La del 23 de febrero fue una marcha desde el centro de salud que me corresponde, en la avenida del Ejército, al centro de la ciudad, frente al ayuntamiento en Plaza de Cervantes, Alcalá de Henares. Fue una de las manifestaciones más concurridas de los últimos años en la ciudad. Un día antes, el 22, yo mismo la anuncié y promocioné en esta bitácora (Noticia 1855ª), hablando de lo que ocurría, poniendo el cartel de la convocatoria y el manifiesto elaborado por los sanitarios. En aquellos momentos el gobierno de la Comunidad de Madrid, en manos del PP y Ciudadanos, querían reducir horas y cerrar centros de sanidad pública en una especie de experimento que en realidad favorecía a la sanidad privada y desfavorecía a la pública, empeorando esa salud pública, sobre todo porque se aplicaba a centros de barrios humildes, y en el caso de mi centro de salud, con un gran número de personas con enfermedades crónicas que tendrían serios problemas médicos con esas reducciones de horarios. 

No fue la primera vez que me había manifestado por la salud pública. Lo he venido haciendo a lo largo de toda mi vida en diversas ocasiones, literalmente. 

Sin embargo, en el calendario de 2020 lo que destaca es que un poco más de un año después aparecen anotados los días de marzo en lo que se preludiaba el confinamiento por la Covid-19 y el mismo día 14 de marzo en el que comenzó. 

Lo malo de las manifestaciones de enero y febrero de 2019, a nivel de política local, fue que quedó manifiesta una división entre PSOE y Somos Alcalá frente a IU en la búsqueda y lucha de un mismo fin. A la vez Ciudadanos reculó ante el éxito de asistencia de personas en la manifestación del 23 de febrero, mientras este partido votaba junto al PP por la reducción de horarios, de jornadas, ampliación  y partición de otras jornadas, cierres de centros, etcétera, en Alcalá anunciaba estar con los ciudadanos y hacer todo lo contrario. La hemeroteca es consultable en esto, también los votos que hubo en la Asamblea de Madrid. 

Después de todo lo ocurrido en 2020 y lo que va de 2021, donde por razones de la pandemia la salud pública se ha revalorizado pero sigue con problemas arrastrados desde los recortes económicos del gobierno del PP con Rajoy en 2012, podemos ver en el panorama político un sí, pero no, pero no, pero sí, similar al de 2019 en Alcalá en todas las decisiones y no decisiones que se van tomando.  

De todos modos, lo mejor que se puede sacar de todo esto, dentro de lo malo, es que creo que a fecha de hoy si se repitiera una manifestación como la del 23 de febrero tendría una mayor participación y apoyo al que ya por entonces tuvo. La gente se ha dado cuenta de lo que significa las políticas públicas y la necesidad de defenderlas. O eso quiero creer, como quiero creer que en pleno enero de 2021 ningún político de ningún partido diría tan alegremente como en 2019 declaraciones poco o nada favorables a la salud pública, máxime cuando por ejemplo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Ayuso, del PP, no para ahora de echarse flores en cuanto a sus hospitales públicos, especialmente el nuevo creado para pandemias, el Zendal, a pesar de que vino de ella el cierre de centros de atención primaria algo antes del confinamiento del 14 de marzo de 2020, con la idea de desviar efectivos sanitarios a los hospitales y, si uno lo piensa en relación a lo del 2019, podríamos pensar que como jugada maestra para ir completando lo que entonces se planteaba, o eso pareciera. Pero esto ya son temas más complejos, pues los hospitales necesitaban personal, pero los barrios también. Hay dentro del mundo de la sanidad quien apunta a que la salud pública también se ha deteriorado no solo por la Covid-19, sino también por no poder atender en los barrios a otras dolencias en los centros de atención primaria. 

Para que nadie se llame a engaño, hay centros que reabrieron, aunque fuese de manera más limitada, a partir del verano de 2020. Lo que yo escribo ahora mismo es una reflexión personal como quien piensa en voz alta. Para todo lo demás están los periódicos. Pensemos además que cómo se veían las cosas en febrero de 2019 no es lo mismo a cómo se veían en marzo de 2020, que a la vez no es lo mismo a cómo se veían en mayo de 2020, o en septiembre de 2020, o en diciembre de 2020 o en este enero de 2021, en el que la segunda ola de Covid-19 está a punto de solaparse con la tercera y es más virulenta que la primera, mientras se vaticina que a partir de febrero-marzo de este 2021 la llegada de cepas británicas, brasileñas y sudafricanas aumente los contagios más rápidamente y puede que las muertes en un 30%. Entre tanto las vacunaciones avanzan lento pero sin pausa, aunque no exentas de problemas de todo tipo, sí: también políticos en un país especializado en poner palos en las ruedas de una bicicleta donde montamos todos.

Con la saturación de noticias acumulada a estas horas, resumamos: 

.-Los casos rastreados dicen que solo el 3'5% de los contagios de covid vienen de la hostelería (dato dado por el gobierno en octubre de 2020, según El Independiente). Pero la hostelería deberá cerrar a las 21:00 h., en algunos lugares de España plantean las 20:00. El mayor número de contagios se producen, guste o no guste reconocerlo, en los domicilios, y no por fiestas de jóvenes, sino por las familias y sus reuniones y visitas.
.-El toque de queda en gran parte de España será a las 22:00
.-Se pide que aunque los toques de queda sean a las 22:00 tú no salgas desde las 20:00 y en general que no salgas en todo el día si no es necesario.
.-Los grupos quedan reducidos a 4 personas y se prohíben las reuniones de personas en domicilios si no son convivientes. Aunque las personas que viven solas pueden ir a la casa de un único núcleo conviviente que le elija como única persona que vive sola que puede visitarles.
.-Hay comunidades que solo dejan abrir a los comercios esenciales.
.-Se pide a las personas de 60 años para arriba que no salgan de casa.

Llegados a este punto, ¿no sería más lógico decretar el confinamiento total como en marzo pasado, quizá con alguna licencia mínima para ir a trabajar o poco más? Porque tengo la sensación que se pide a la población que hagamos ese confinamiento estricto pero a la vez no se quiere legislar creándolo, lo que en caso de empeorar la culpa sería del ciudadano, una vez más, a la hora de señalar con el dedo en las entrevistas y comparecencias. Ni que decir tiene que de este modo se ahorran las ayudas a los empresarios y trabajadores, mientras los empresarios se verían obligados a seguir pagando por estar abiertos sin que nada se lo impida... salvo la hipocresía y el cinismo de las medidas, pues si nadie saliera, nadie podría hacer uso de sus empresas, menos aún de todos aquellos que no puedan servir servicios por Internet. También es cierto que un cierre total sería totalmente lesivo sobre lo ya dañado, pero en el fondo lo que se pide de manera voluntaria a los ciudadanos es que se comporten como si se hubiera legislado en torno a un confinamiento total. El tema es, como siempre, delicado, difícil, complejo... y no  solo tiene una vertiente sanitaria, la tiene económica, podemos afirmar que también social y también política. Negar lo económico es negar lo evidente (y economía también es el dinero de familias y personas para seguir viviendo); negar lo social es negar lo evidente en cuanto a deterioros mentales y emocionales que repercuten en los comportamientos y en una sociedad cada vez más enfrentada entre sí y con sus políticos; y negar lo político es negar lo evidente ya no solo por lo que se ve entre políticos en instituciones y medios de comunicación, sino también en las calles, no son cosas irreales los disturbios que se han visto en algunas ocasiones, no solo en España. La situación, repito, es compleja y no es fácil tomar decisiones el que deba tomar decisiones, que en menor o mayor medida y con menor o mayor repercusión sobre nosotros y sobre los demás, me temo, somos todos.

Sirva de metáfora una de las lecciones de los problemas del siglo XIX de la que tomó nota el siglo XX y que parece que el siglo XXI quiere hacer oídos sordos, es que negar lo evidente por enquistarte en tu único punto de vista no evitará que sigan ocurriendo las cosas que de manera evidente ocurren y eso lleve a un empeoramiento de la situación, cada vez más. No obstante, los problemas del siglo XIX llevaron a su estallido total en la segunda década del siglo XX. Pensemos, por ejemplo, que a los problemas sanitarios de 2012 se le fueron sumando factores hasta la situación de la Comunidad de Madrid en 2019 y a estos problemas se le han sumado los problemas de 2020 y de 2021.

En todo caso, algunas de las razones que dan los sanitarios públicos de sus problemas me resultan iguales y/o similares a los que se han vivido en otros sectores públicos menos vistosos, como por ejemplo los archivos, desde hace muchos más años y para los que siempre se dijo: "no es el momento".

 En fin, hablar por hablar.

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