martes, junio 27, 2017

NOTICIA 1717ª DESDE EL BAR: DEPURACIÓN DE MAESTROS EN ALCALÁ DE HENARES 1939-1941 (1 de 3)

Siguiendo con la publicación por entregas de las aportaciones que di en noviembre pasado en el XV encuentro de historiadores del Valle del Henares, ampliando junto al resto de colegas el conocimiento de la Historia de Alcalá de Henares, comienzo a publicar hoy la tercera y última investigación que publicité en ese encuentro, que se puede encontrar en papel en su libro de actas. Se trata del asunto de la depuración de los maestros de Alcalá de Henares por parte de la dictadura del general Franco. Depuración que en esta ciudad se dio en los primeros años de dicha dictadura entre 1939 y 1941, aunque algunos casos apelaron y prorrogaron su examen hasta 1945-1947 y un poco más allá.

Esta investigación la comencé por cuenta propia en 2006-2007 en el Archivo General de la Administración (AGA) como investigador, mientras a la par investigaba un encargo que me hizo Julián Vadillo sobre Mauro Bajatierra y el asesinato de Eduardo Dato, y más tarde sobre el polvorín de Alcalá de Henares y su explosión de 1947. Pudiera ser en realidad 2005, pero estaría por decir que lo de Dato lo estuve investigando en 2006 (puedo equivocarme en un año), fue así como en los tiempos muertos empecé a investigar sobre la depuración de maestros alcalaínos por mí mismo. Yo seguí con mis trabajos, de diversa índole, con mi desempleo, con mis investigaciones ayudando a amigos, con mis escritos... luego a profesionalizarme como archivero... y en fin, el asunto de los maestros lo seguí desarrollando entre tanto. En 2006-2007 estaba menos tratado archivísticamente que ahora, que está perfectamente bien tratado para tenerlo de inmediato en la mesa de investigación. El AGA ha dejado muy bien dispuestos los expedientes de depuración y de censura que conserva del franquismo. Por entonces comenzaban a consultarse con abundancia, pero el tema era muy desconocido para los españoles en general, aunque nos toca de cerca en nuestra Historia. Cuando yo empecé con este tema el AGA no tenía aún su reforma arquitectónica y la sala de investigadores era una pequeña sala en el piso superior, mal iluminada y algo mal pensada, nada que ver con la gran sala llena de luz y de ventajas de la actualidad. Avancé tanto y reflexioné tanto sobre este asunto que terminé creando un libro de cerca de doscientas páginas en DIN-A4, por lo que en edición de libro podrían ser fácilmente cuatrocientas, ya que ni siquiera estaba a doble espacio, sino a espacio simple. La primera redacción tenía mucho de divulgación y falta de neutralidad, a drede. Aún así lo ofrecí a una editorial local que, interesándole y recomendándome "lijar", el texto estaba interesada en publicarlo. Sin embargo, el libro quedó estancado dos años. No había decisión firme ni dinero suficiente para realizar el proyecto. Yo, eso sí, "lijé" el texto, lo volví más profesional, más neutral, sin abandonar el compromiso del historiador, que es reunir todos los datos posibles, crear su tesis, sus antítesis y su síntesis teórica y dar a conocer las conclusiones que cree el historiador más acertadas de lo sucedido, sin falsear ni ocultar ninguno de los datos obtenidos, simplemente dándoles su relación y su reflexión.

El libro estaba sin editor. Yo volví a trabajarlo un poco más, ya que algunos colegas historiadores, en especial Urbano Brihuega y Julián Vadillo, realizaron investigaciones con nuevas aportaciones sobre la Historia alcalaína que afectaban a mi propia investigación sobre lo ocurrido con los maestros. Revaloré los sucesos, los datos, sumé, cambié perspectivas... en fin, seguí mejorando la investigación para aproximarla más a las posibles razones de lo acaecido. Volví a ofrecerlo a otra editorial interesada en la Historia del eje Alcalá de Henares-Guadalajara, pero jamás obtuve respuesta positiva o negativa, aunque dijeron que me contestarían. La espera paralizó un año más el texto. Desesperado porque mientras tanto veía que otros colegas lograban obtener atención sobre otros asuntos cercanos y porque cada vez más aparecían investigaciones, documentales, textos periodísticos y hasta películas sobre la depuración de maestros de la República, veía que la suerte de los maestros de Alcalá de Henares no interesaba para ser difundida. Ni siquiera a la prensa local del momento. Desmantelé el libro.

Con la parte más explicativa de legislación franquista, educación y contexto político de la represión franquista hice un especial en varias partes de la Historia reciente de España a ese respecto para esta misma bitácora, "Noticias de un espía en el bar", que no recibió especial atención en los lectores hasta varios años después de publicado. El resto de la investigación, que era el grueso de la depuración de los maestros de Alcalá, que no había salido en la parte publicada, quedó en mis propios archivos personales y en la impresión en papel para mi sólo uso y para regalo a Julián Vadillo. Así de triste, así de real cuando nadie te da medios y tú no los tienes. En esta ciudad, por otra parte, para que alguien se interese por estos temas hay que tratarlos creando circo y espectáculo, muy triste leer en redes sociales y escuchar en emisoras locales las alabanzas para "aprender Historia" leyendo cómics o viendo películas y hablando de ellas como grandes difusoras de la Historia "que no cuentan los historiadores". Los historiadores sí las contamos, me temo que son los lectores los que no leen... salvo si les dan pan y circo. Me pongo un tanto Larra en este punto, pero es que desde las primeras décadas del siglo XIX no parece que España haya cambiado en algunos aspectos. No hace falta que usted escriba sobre el asunto de interés, decía Larra en "La polémica literaria", basta con que hable de si el autor es un tal o cual o de si lo que se escribe más que informar da pie a los lectores para cuchichear. Haga reir o disfrutar al lector y habrá ganado toda la razón y será tenido por erudito en el tema, independientemente de sus conocimientos sobre el asunto, decía Larra.

En todo caso, haciendo numerosos cortes, simplificaciones, eliminaciones, etcétera, pudiendo reducir el texto a treinta páginas, lo pude exponer y publicar en el libro de actas de unas jornadas que celebró la Diputación de Guadalajara, no Alcalá de Henares, que nunca quiso el texto, acerca de la educación en la Historia de España. Eso fue en 2014, pero el libro de actas no se editó en papel, sólo en cibernético... y en 2015, a pesar de que anunciaron en principio que se publicaría en papel, cosa que animaba a pagar la tasa. En este país los investigadores de Historia y otros temas humanísticos pagan por dar a conocer lo que han investigado. Larra tendría mucho material para reírse y criticar en pleno siglo XXI. Bastante desesperante el panorama por cuanto yo ya sentía casi como un deber moral su publicación en papel para ayuda y conservación de la memoria histórica de la ciudad y el respeto debido a estas personas, especialmente los represaliados. Aunque se fundó una asociación de memoria histórica en Alcalá de Henares, tampoco tuve contacto con ellos en este sentido. Eso a pesar de que en 2014 hice referencia a esa investigación en esta bitácora y hablé de ese encuentro haciendo un resumen de las conferencias a las que asistí en un especial de varias entregas que enfoqué sobre la mujer, la educación y la Historia en España; así como en 2015 hice la pertinente referencia en esta bitácora a la publicación cibernética del libro de actas. En algún momento llegué a comentar a uno de sus miembros la posibilidad de darles una separata para su bilbioteca de memoria histórica, cosa que comenté a nivel personal, no formal, pero me dijo que no tenían tal biblioteca... así que no doné nada, no había lugar al que donar. 

En 2016 volví a retomar el texto para menguarlo más todavía, en veinte páginas, y a doble espacio. El texto resultante respecto al original es exiguo y con una redacción horrible e insufrible, mutilada y deforme, ferozmente aburrida. ¿Por qué lo hice? Porque al celebrarse el XV encuentro de historiadores del Valle del Henares quise presentarlo para que se pudiera publicar en papel en su libro de actas y así conservar la memoria y ampliar el conocimiento de este aspecto de la Historia alcalaína. Las normas de presentación de investigaciones de estos encuentros piden que sean de un máximo de veinte páginas a doble espacio. O sea, presenté un texto que si no estuviera a doble espacio ocuparía en DIN-A4 quince páginas (las veinte páginas a doble espacio son en formato libre en torno a treinta o cuarenta páginas). Quince páginas de las doscientas que fueron en origen. Como uno podrá comprender la investigación inicial, a la que tanto esfuerzo dediqué, era casi una sombra meningítica; aunque no tan meningítica, su redacción ha quedado en algo horrible, pero logré mantener en ella, al menos, los datos fundamentales y novedosos de las personas afectadas y suerte que tuvieron estas personas. Pese a las mutilaciones, al menos logré esto. Presenté el tema en un comunicado en el encuentro que se celebró en Guadalajara, y no en Alcalá de Henares, eso fue coincidencia, y se publicó en papel en el libro de actas en noviembre de 2016. Doné un ejemplar al Archivo Obrero y las separatas al Archivo Municipal, que cuenta con su propio ejemplar del libro de actas, creo; si aún no lo tiene, lo tendrá. Puesto que los dos libros de actas donde se encuentran tienen ISBN, también se guardará copia en la Biblioteca Nacional y en la Biblioteca Joaquín Leguina. 

Por otro lado, aunque he tenido una gran preocupación y dedicación a que esta memoria de estas personas no se perdiera, y cuando lo titulé "maestros" me refería al genérico "hombres y mujeres", Pilar Lledó, presidenta del Instituto de Estudios Complutenses, decidió contar con las gemelas Lara esta primavera para que dieran una conferencia sobre la depuración de las maestras de Alcalá de Henares, con motivo de crear una serie de conferencias en torno a la mujer en la Historia en Alcalá de Henares, en las fechas que arropan semanas por delante y por detrás al Día de la Mujer. Según Pilar Lledó, se lo sugirió un colega historiador de la institución. Es curioso, porque llama poderosamente mi atención que una de las hermanas eligiera el tema de la depuración de maestras, cuando nadie se había interesado en esta ciudad por el tema de la depuración de la enseñanza (ni yo a ella le conocía interés por este tema en su trayectoria profesional), y la otra hermana Lara eligió el tema de la persecución de brujas en Alcalá por la Inquisición, tema no investigado con seriedad antes de que otro colega que también participó del XV encuentro de historiadores en 2016 lo hiciera y lo publicara en el mismo libro de actas. Es cuando menos llamativo y curiosa la coincidencia sorprendente y portentosa. Igualmente me parece llamativo que tras tanto esfuerzo y trabajo, y habiendo pagado dinero el año pasado para esa publicación y su comunicado, no se contase con nosotros o no se nos dijera al menos para asistir de público en cuanto a este asunto de las maestras y otros. Me enteré por la prensa local en el mes de marzo, en el Puerta de Madrid. Como sea, las coincidencias, coincidencias son, ¿no? Yo no tengo la última palabra de nada, eso es algo que siempre he dicho y lo mantengo, porque es así, y menos en Historia. Bien está que cada uno haga sus progresos y aportaciones. No sé qué progreso se logró en unos cuatro meses algo que me costó diez años, ni cómo algo que no logró la atención en diez años ha logrado tenerla hasta de la prensa local y de la radio local en unos pocos meses. Dieron las conferencias en junio. Por los asuntos de la muerte de mi madre y los de mi casa, no pude asistir, aunque quería asistir, las televisivas hermanas Lara fueron compañeras de carrera y de grupo/aula cuando cursamos la licenciatura entre 1999 y 2004. Personalmente creo que en el asunto depurativo alcalaíno el enfoque sexual no es el más fidedigno a los hechos ocurridos, pero es desde luego un enfoque más. 

Sea como sea, coincidencia de coincidencias, para más coincidencia, en diciembre del año pasado el primer editor al que le presenté el libro por primera vez hace años, se acordó del mismmo y ahora, que sí tiene capacidad de publicar, me preguntó por el mismo para publicarlo. Caminos graciosos los de la vida. Le dije que ya publiqué su grueso en artículos de Historia en encuentros de historiadores, pero aún así sigue interesado en publicarlo y me volvió a lanzar la oferta tras saber él mismo lo de las hermanas Lara esta primavera. Sabiendo él que yo lo había estudiado antes hace años, me ha hablado varias veces animándome a reescribirlo. Se lo comenté a Julián Vadillo para hacer algo conjunto, pero mi amigo y colega me anima a que lo vuelva a rehacer y lo publique este 2017, aunque ahora se me dice que en realidad la fecha sería en 2018. Probablemente revise el escrito, le incluya las últimas novedades al respecto, lo amplíe, lo corrija, y, tal vez, es probable, lo entregue de nuevo a ese editor. Pero ahora mismo, cumpliendo fielmente con esta bitácora y sus lectores, quiero mantener la fidelidad con publicar aquel comunicado del 2016 aquí, en tres partes, hoy el primero. Aquí, con total seguridad, tendrá al menos mi atención y mi difusión.

DEPURACIÓN DE MAESTROS EN ALCALÁ DE HENARES 1939-1941 (parte 1 de 3)
Daniel López-Serrano Páez
Licenciado en Historia


Resumen: Las depuraciones de funcionarios, entre ellos los maestros, se realizaron amparándose en una extensa red de leyes que el bando del general Franco elaboró desde el comienzo de la guerra civil en 1936. Alcalá de Henares, con una población elevada, tuvo una pertenencia, lucha y resistencia republicana en la guerra civil. La entrada de tropas franquistas en la ciudad al final de la guerra en 1939 conlleva un peculiar caso de depuración de maestros públicos, al abundar escuelas y maestros, donde tenemos un abanico representativo de casos dados en todo el panorama social.
Palabras clave: Dictadura, depuración, Franco, maestros, enseñanza, siglo XX, España, Alcalá de Henares, fascismo, socialismo

Abstract: Purges of officials, including teachers, were conducted under cover of an extensive network of laws that the side of General Franco develop from the beginning of the civil war in 1936. Alcalá de Henares, with a large population, has a membership, republican struggle and resistance in the civil war. The entry of the Franco's troops in the city at the end of the war in 1939 carries a peculiar case of cleansing public teachers, schools and teachers abound, where we have a representative in all cases given the state panorama range.
Key words: Dictatorship, purge, Franco, teachers, teaching, twentieth century, Spain, Alcalá de Henares, fascism, socialism

Depuración de maestros en Alcalá de Henares (1939-1941)


La dictadura de Franco depuró a los maestros elaborando un desarrollo legal partiendo de Los veintisiete puntos programáticos de Falange (octubre de 1934), sobre su idea de cómo organizar la nueva España [1]. Con ese espíritu se redacta la Ley de Depuración de la Enseñanza [2] (7 de diciembre de 1936). Su preámbulo tenía un carácter punitivo y preventivo a la vez. Consideraba a maestros y catedráticos sostenedores y propagadores de las ideas del Frente Popular. Dice de los maestros que son: “envenenadores del alma popular primeros y mayores responsables de todos los crímenes y destrucciones que sobrecogen al mundo y han sembrado el duelo en la mayoría de los hogares honrados de España”. Les considera “inductores”, como tales desde 1939 debían ser juzgados por los tribunales constituidos por la Ley de Responsabilidades Políticas, ya que estos podían incluso aplicarles la pena de muerte, de cárcel, de multa, destierro, etcétera. Antes de 1939 directamente los juzgaba unos tribunales ni aclarados ni estipulados, es de creer que eran los militares quienes decidían los casos. Antes debían ser depurados como maestros según esta otra ley para conocer su grado de culpabilidad o inocencia para poder apartarles de sus puestos de maestros o confirmarlos. De acuerdo a una orden del 10 de Noviembre, los maestros podían ser absueltos por no haber intervenido en ninguno de los cargos posibles (había que demostrar la inocencia y no la culpabilidad), o bien se podía ser trasladado si se era profesor simpatizante de nacionalismos regionales pero no intervino a favor de ellos, o separado definitivamente de sus cargos de enseñanza si se participó de las ideas contrarias al Movimiento. También debían ser perseguidos aquellos que sin haber tomado parte de la contienda no colaborasen con la persecución de los que se considerasen culpables. La acción y toma de partido contra al Movimiento, como la omisión de acción o adhesión a favor del mismo eran castigados. La norma se creó según el preámbulo en honor “al heroísmo de nuestros oficiales, soldados y voluntarios que en las líneas de fuego desafían a la muerte soñando con una España mejor”. La depuración del profesorado para conservar sólo a maestros proclives a Franco era “para la gloria de la Cristiandad, de la civilización y de España.” Como dato curioso a la hora de legislar, quien firmaba el documento era el Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza, el poeta José María Pemán, un intelectual.

La Ley de Responsabilidades Políticas [3] (9 de febrero de 1939) reforzaba la anterior ley, si bien no sólo  culpabilizaba a maestros, profesores y catedráticos [4]. Esta Ley consideraba el comienzo de la guerra y exigió responsabilidades políticas desde los sucesos de octubre de 1934. Se consideró que la deslealtad al gobierno y a España fue precisamente del propio gobierno en 1936, contrario a las ideas de los alzados en lo que se llamó el Movimiento. Se aplicarían sanciones en todo tipo de grados, desde lo económico a la ejecución, según los casos. Las responsabilidades políticas serían juzgadas según un arbitrio judicial no bien definido en sus límites, ya que este sería "tan grande como lo exige la complejidad de los actos y omisiones que han de juzgarse" [5].

Tras estas leyes las autoridades franquistas se veían en la necesidad de ir cubriendo una gran cantidad de puestos vacantes y con mayor celeridad. Nuevas leyes del 8 y del 10 de febrero de ese 1939 [6] decían cosas tales como: “Es deseo del Gobierno llevar a cabo esta depuración con la máxima rapidez y dentro de normas flexibles que permiten reintegrarse rápidamente a sus puestos a aquellos funcionarios que lo merecen por sus antecedentes y conducta, y, al mismo tiempo, imponer sanciones adecuadas, según los casos, a los que incumpliendo sus deberes contribuyeran a la subversión y prestaciones asistencia no excusable a quienes por la violencia se apoderaron, fuera de toda norma legal, de los puestos de mando de la Administración”. Cada expediente reunía una gran cantidad de documentación a completar, interrogatorios y testimonios a veces complicados de conseguir al momento o en poco tiempo. Se dedicó un gran esfuerzo y personal para lograr las depuraciones de forma exhaustiva, pese a todo. Y ya que la educación privada, que era mayoritariamente religiosa, no estaba sujeta a la depuración, se pasó desde entonces a depurar también a este profesorado, por temor a que maestros de la enseñanza pública se hubiesen pasado a esta educación para evadirse de su proceso depurador. Como novedad, las personas depuradas podían presentar en ocho días diversas propuestas que verificasen su buen comportamiento hacia el Movimiento, por lo que el Tribunal, tras examinarlas, podía optar por: “a) Admisión sin imposición de sanción. b) Incoación de expediente para imponer la sanción que proceda.” Las sanciones podían derivar en: “Traslado forzoso, con prohibición de solicitar cargos  vacantes durante un periodo de uno a cinco años. Postergación, desde uno a cinco años. Inhabilitación para el desempeño de puesto de mando o de confianza, y Separación definitiva del servicio. Las tres primeras sanciones podrán imponerse aislada o conjuntamente según las circunstancias de cada caso”. En caso de que las acusaciones fueran muy graves, como haber sido miembro activo del Frente Popular, de la milicia, de una prisión política extrajudicial (cheka), haber delatado a gente del Movimiento, etcétera, el caso pasaba posteriormente a otros tribunales, los de responsabilidades políticas, que podían hacerle pasar torturas, penas largas de cárcel, o incluso la condena a muerte. Se podía incurrir en las sanciones depuradoras por las siguientes causas: “Con carácter enunciativo y no limitativo, podrán considerarse como causas suficientes para la imposición de sanciones, las siguientes: a) Todos los hechos que hubieren dado lugar a la imposición de penas por los Tribunales Militares o a la exigencia de responsabilidades políticas, con arreglo a la Ley de este nombre. b) La aceptación de ascensos que no fueran consecuencia del movimiento natural de las escalas y al desempeño de cargos y prestación de servicios ajenas a la categoría y funciones propias del Cuerpo a que se perteneciera. c) La pasividad evidente de quienes pudiendo haber cooperado al triunfo del Movimiento Nacional no lo hubieran hecho, y d) Las acciones u omisiones, que sin estar comprendidas expresamente en los apartados anteriores, implicaran una significación antipatriótica y contraria al Movimiento Nacional.” Estas leyes se completaron el 10 de Marzo con una ratificación legislativa más donde se insistía en la necesidad de que todo cargo público lo ejercieran personas con una moral netamente propia del Movimiento, asentada en Dios, patria y Franco, luego cada familia añadiría sus asertos ideológicos particulares, carlistas, alfonsinos proclives a don Juan de Borbón, falangistas, ultracatólicos, etcétera [7].

El Archivo General de la Administración (AGA) conserva diecinueve expedientes de depuración de profesores alcalaínos depurados entre 1939 y 1941. De los cuales siete son hombres y doce son mujeres. Cabe citar la ausencia del expediente del maestro Pedro Martínez Magro como maestro en Alcalá de Henares.  Había sido condenado al ostracismo en su depuración como maestro de Guadalajara [8] y posteriormente encausado en el proceso abierto en 1947 contra los presuntos autores de la explosión del polvorín militar de Alcalá de Henares en Septiembre de ese año. En 1948 fue fusilado junto a otras siete personas inocentes, mientras unos ochenta encausados más eran encarcelados [9]. Otro caso particular es el del maestro y propietario de un pequeño colegio privado llamado “El Porvenir de la Infancia”, Francisco Pardina. No fue depurado ya que al entrar las tropas franquistas en la ciudad, al ser el suyo un colegio privado aún no se había creado la reforma legal ya citada por la cual los maestros de la educación privada también se debían depurar [10]. Otro caso es el de José García Gómez, del cual por dos veces en 1940 se pidió su expediente por parte de la Comisión Depuradora del Magisterio de Madrid al párroco de Alcalá de Henares, al Juez Militar y a otras instituciones de la ciudad, sin que fuera entregado [11]. Otras destituciones que no cuentan con los expedientes en el AGA como expedientes de depuración de maestros con plaza en Alcalá de Henares, aunque fueron maestros de la ciudad, son los casos de Fidela Ruíz Martínez, destituida en octubre de 1940, el de Ángela González Fernández, destituida en enero de 1941, o el de Félix Herrero, también destituido en enero de 1941. Tampoco aparece el expediente de Juana Sánchez García,  maestra que sí figura entre los seis nombres de los maestros que se encontraban en Alcalá de Henares antes de 1936 según el escrito presentado por el alcalde de Alcalá de Henares ante la petición de la Inspección de Primera Enseñanza [12].

Los diecinueve maestros depurados en Alcalá de Henares son: Ángel García Gómez (del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, y de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza [13], FETE), Moisés Calabuig Nieto (se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo, CNT, y tras 1939 a Falange Española Tradicionalista y de las JONS, FET y de las JONS), Mariana Pelegrina Restroy (se afilió a CNT, tras 1939 fue de FET y de las JONS), Flora Olmo García (sin filiación política o sindical conocida), Griselda Velarde Hidalgo (sin filiación política o sindical conocida), Julio López Carreño (FETE), Tomás Fernández Bayona (FETE), Enriqueta de la Hoz Rojas (FETE, PSOE y Grupo Antifascista de Trabajadores de la Enseñanza, GATE), Rafael Martín Merino (FETE), Beatriz Aquileta Pérez (sin filiación política o sindical conocida), Anunciación Ruíz Guilarte (sin filiación política o sindical conocida), Eugenio  Alonso Leonor (CNT, según el informe, y a la par del batallón de milicianos de la FETE), Jesús González Martínez (adherido a la causa franquista), Concepción Alonso Caballero (del Sindicato Único de Enseñanza, adherido a CNT), Teresa Carmen Sánchez García (FETE), Enriqueta Bonet Muñoz (perteneció a la Federación Universitaria Escolar, FUE), Ramona Gómez Reino (no se la interroga, la avala La Falange), Antonia Natividad Altares Urquizo (FETE) y María del Perpetuo Socorro Ruíz (sin filiación política ni sindical se declara adicta al Movimiento Nacional de Franco, avalada por el comandante de artillería Gómez Lucía, entre otros) [14].

Los expedientes de depuración básicamente informaban de los datos personales de los maestros a  depurar, de su ejercicio como maestro, los servicios que hubiera podido prestar al Movimiento Nacional durante el inicio de la guerra, o en su defecto si apoyó al Frente Popular o cualquier otra organización  de izquierdas, si bien omitió cualquier tipo de acción en uno u otro sentido, sobre todo en cuanto a ayudar al Movimiento Nacional, los emolumentos recibidos, los emolumentos extras y los premios recibidos también durante la guerra y el porqué de ellos, las cotizaciones, donaciones o ayudas voluntarias o forzadas que realizó, partidos políticos y sindicatos a los que perteneció o simpatizó, si colaboró con Socorro Rojo, Amigos de Rusia y otras organizaciones “sovietizantes”, si había pertenecido a la Masonería o por el contrario si había sido buen cristiano, petición de declarar qué compañero de trabajo pudo estar implicado con cualquiera de los posibles cargos condenatorios por la Ley de Responsabilidades Políticas, avales de testigos e incluso si procedía un testimonio propio escrito. Algunos expedientes se completan con otros documentos, según el caso, aunque todos se suelen acompañar de una hoja con acusaciones e investigaciones al sujeto realizadas días después de esas declaraciones. Posteriormente, y tras un periodo de tiempo en que se estudió tal expediente, procede la hoja donde se dictamina si se restaura el cargo, si se le aparta, si se le sanciona o si bien pasa a otras instancias, tales como por ejemplo un Tribunal Militar para someter al depurado a una Auditoria de Guerra, como fue el caso del maestro Ángel García [15].

De las depuraciones de Alcalá de Henares se encargó en la misma ciudad la Comisión Depuradora del Magisterio de Madrid número 1. En ella prácticamente ejercían mandos militares y de Falange. Aunque casi todos los maestros de Alcalá de Henares salieron airosos gracias a determinados testimonios de vecinos simpatizantes de los vencedores de la guerra, y que tal vez testificaran a favor de sus vecinos por precisamente un sentido de vecindad, hubo sancionados y un condenado a muerte. Los avales que recibieron estos maestros solían corresponder en casi todos los casos a los del  sacerdote Manuel Cervantes (que tenía cargos religiosos en la iglesia Santa María la Mayor), José Utrera (sacerdote) y Lucas del Campo (juez municipal). En algunos casos aparecen otros avales, como los de guardia civiles, inspectores de zona de segunda enseñanza, otros sacerdotes, obispos, algún cargo municipal determinado, e incluso en un caso particular la madre del general Francisco Franco.

Las depuraciones de los maestros, como en el caso de otras depuraciones de la época, fue tan maniática que incluso se realizó sobre personas que ya estaban muertas. Hay tres casos: Griselda Velarde Hidalgo [16], Rafael Martín Merino y Beatriz Aquileta Pérez. Destacaré los dos últimos casos. Rafael Martín Merino y Beatriz Aquileta Pérez eran un matrimonio de maestros. Ambos fueron confirmados en sus cargos en Noviembre de 1940, ellos habían muerto en 1938. Él murió en Enero con 63 años, ella en octubre con 67. Aunque él estaba afiliado a la FETE, el sacerdote Utrera declaró en su favor alegando que su afiliación se debió al final de su vida para evitar represalias, quizá quería exculparle, y no sólo piadosamente por estar ya muerto, sino también porque Beatriz, que no estaba afiliada a la FETE, era católica practicante. Los juzgó de derechas en su alegación avalándoles. Rafael tenía una escuela propia que en ese mismo año de 1940 fue entregada a un profesor nuevo, recién nombrado por el gobierno franquista, Andrés Avelino Bonilla Aguilar, excombatiente franquista. 

De entre los depurados vivos se depuraron a los que no estuvieron en Alcalá de Henares durante la guerra, aunque eran maestros con plaza vigente en la ciudad. Fueron siete casos: Jesús González Martínez [17], Eugenio Alonso Leonor, Antonia Natividad Altarez Urquizo [18], María Perpetuo Socorro Ruiz [19], Concepción Alonso Caballero [20] y Enriqueta Bonet Muñoz [21]. Destacaré el caso de Eugenio Alonso Leonor. Joven y soltero, hizo prácticas de profesor de septiembre de 1935 a Junio de 1936 en Alcalá de Henares. Vivía en Madrid, donde le sorprendió la guerra. Ejerció de profesor al servicio de la República, pero no en Alcalá. En Febrero de 1937 se afilió a la CNT. Había intentado entrar en las milicias de la FETE, pero le declararon inútil. En Julio le llamaron a quintas, no llegó a combatir. El 10 de agosto de 1937 era detenido en San Lorenzo del Escorial por las tropas franquistas. Reconoció ser de la CNT, pero hizo tal alarde de ideas de extrema derecha, usando su filiación anarquista como una excusa para no sufrir represalia, que fue puesto en libertad. Llegó a ejercer de sanitario en las tropas franquistas. Confirmado y avalado en 1939 por varias autoridades de Falange, en 1940 fue confirmado como maestro. Entre sus méritos de conducta se encuentran dos delaciones sobre dos compañeros de Alcalá de Henares: contra el maestro Ángel García, del que dice era presidente de la Casa del Pueblo de Alcalá, y contra Francisco Navarro, por denunciar a un maestro de Falange, según su testimonio. Sin embargo, él no había estado en Alcalá de Henares durante la guerra.



NOTAS

[1]  Los 27 puntos de Falange, norma programática del Estado, I Consejo Nacional De Falange Española y de las JONS, octubre de 1934. Consultable en: http://www.heraldicahispanica.com/XXVIpuntos.htm. En su punto 23 se decía: “Es misión esencial del Estado, mediante una disciplina rigurosa de la educación, conseguir un espíritu nacional fuerte y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la Patria. Todos los hombres recibirán una educación premilitar que les prepare para el honor de incorporarse en el Ejército nacional y popular de España”. Este punto se completaba con el punto 24, donde se leía que se dotaría de medios económicos para la cultura y educación de aquellos que “lo merezcan” para tener “fácil acceso incluso a los estudios superiores”.
[2] Boletin Oficial del Estado, “Circular de la Comisión de Cultura y Enseñanza. Depuración de la Enseñanza”, Burgos, 10 de diciembre de 1936.

[3] Boletín Oficial del Estado, 13 de febrero de 1939; publicado en: María del Carmen GARCÍA NIETO, y Javier María DONEZAR, Bases documentales de la España Contemporánea. La guerra de España (1936-1939), tomo X, ed. Guadiana de Publicaciones, Madrid, 1875, pp.: 396-402.
[4] La Ley de Responsabilidades Políticas señala culpables a todos los miembros de partidos políticos, sindicatos, asociaciones o agrupaciones de izquierdas, a quienes apoyaron de cualquier forma al Frente Popular en las elecciones de Febrero de 1936, a los que entorpecieron el triunfo inmediato del que llaman el Movimiento en Julio de ese año, a los que ayudaron, se adhirieron, auxiliaron, provocaron, etcétera, a los contrarios al Movimiento, a los que tuvieron cargos públicos con el gobierno del Frente Popular, a los que estando fuera de España el 18 de Julio de 1936 no regresaron a la misma en dos meses para ayudar al Movimiento, a los que, desde esa fecha, se cambiaron de nacionalidad, y a una larga lista de enumeraciones que por acción u omisión implicaba no haber hecho algo que favoreciera al alzamiento que desembocó en la guerra. Al crearse la ley con carácter retroactivo desde 1934, legitimaba todas las represiones que los franquistas realizaron  desde 1936, ya fuese de forma controlada o descontrolada.
[5] Quien fue encausado no tuvo garantías legales de defensa alguna o de neutralidad del tribunal que les juzgase, a pesar de que la ley afirmaba que sí. Los tribunales eran compuestos por miembros del Ejército, de la Magistratura y de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Se tenía sentencia en muchos casos antes incluso de que se celebrara el proceso. Normalmente ese proceso apenas ocupaba unos minutos y era común celebrarlo de forma sumaria sobre conjuntos de personas en general.
[6] Boletín Oficial del Estado, órdenes de 8 de febrero y de 18 de marzo de 1939; publicado en Carlos DE PABLO LOBO, “La depuración de la educación española durante el franquismo (1936-1975). Institucionalización de una represión”, en Foro de la Educación, nº 9, 2007, pp.: 203-228. En realidad este aserto legal a la Ley de Depuración de la Enseñanza elaborada en 1936 se redactó unos días antes que la Ley de Responsabilidades Políticas, la cual se publicó en el BOE el 13 de febrero de 1939, mientras estas son del BOE del 8 y del 18 de ese mes.
[7] Para este apartado: John LYNCH (dir.), Charles S. ESDAILE y Anthony BEEVOR, El fin de la Monarquía. República y Guerra Civil, tomo XVIII, ed. Centro editor PDA, Madrid, 2007; Javier PAREDES (coord.), Historia Contemporánea de España (siglo XX), ed. Ariel, Barcelona, 1998; y Hugh THOMAS, Historia de la Guerra Civil, tomos I y II, ed. Ruedo Ibérico, París-Valencia-Barcelona, 1976.
[8] Pedro Martínez Magro era alcalaíno, pero obtuvo su título profesional de maestro para Guadalajara, por lo que no figura como maestro de Alcalá de Henares. Antes de ejercer su primer cargo de profesor estalló la guerra, fue movilizado por el ejército de la República, llegando a ser oficial e incluso Secretario General del Partido Comunista Español (PCE) de Alcalá de Henares. Fue encarcelado tras la guerra y destituido como maestro tras ser depurado. Al ser liberado trabajó en la fábrica Forjas de Alcalá, donde coincidió con el trágico accidente del polvorín, del que fue uno de los  acusados. La acusación era falsa, ya que la explosión se debió a un accidente, como las investigaciones militares del momento ocultaron.
[9] Julián VADILLO MUÑOZ y Alejandro REMESEIRO, La explosión del polvorín de Alcalá de Henares (1947), ed. Foro del Henares, Alcalá de Henares, 2009; también en Urbano BRIHUEGA MORENO, Nacarino (historias de la guerra, de las cárceles, de Alcalá…), Alcalá de Henares, 2007.
[10]  Pardinas fue perseguido y represaliado, estaba señalado por la prensa y ciudadanos de la ciudad desde la primera década del siglo XX a costa de la laicidad de su escuela. Murió sin poder ejercer de maestro de nuevo el resto de su vida, aunque lo hizo de forma encubierta en su casa. Prácticamente se podría decir que acabó en la miseria. Le salvó de males mayores tener un hijo falangista
[11] El problema estaba en que José García Gómez fue incapaz de presentar su título de maestro, por lo que definitivamente no se le pudo depurar al no figurar como maestro, fue sustituido por Feliciano Barquero Sánchez tras el mes de abril para atender a sus alumnos. Las circunstancias de la guerra habían hecho desaparecer sus créditos oficiales de su profesión, lo que hizo que tras la guerra no pudiera ejercer, ni tampoco ser depurado como maestro.
[12] Urbano BRIHUEGA MORENO, La instrucción pública en Alcalá de Henares. El periodo entre Repúblicas 1873-1939, ed. Fundación Colegio del Rey, Alcalá de Henares, 2005. En esta misma referencia, aparte del nombre de Juana Sánchez García, aparecen los nombres de Moisés Calabuig, Mariana Pelegrina, Julio López Carreño, Flora del Olmo y Jesús González.
[13]  La FETE es una federación estatal sectorial de la Unión General de Trabajadores (UGT). 
[14] Todos los documentos con estos casos se encuentran en el Archivo General de la Administración (AGA) con la SIGNAGA topográfica: 05.001.030  en las ubicaciones  con signatura respectiva de los profesores por orden de mención en el párrafo de esta investigación: 32/13107, legajo 455, expediente 9;  32/13107, legajo 455, expediente 53; 32/13107, legajo 455, expediente 52; 32/13107, legajo 455, expediente 46; 32/13107, legajo 455, expediente 50; 32/13106, legajo 454, expediente 56; 32/13112, legajo 459, expediente 20; 32/13112, legajo 459, expediente: 26; 32/13112, legajo 459, expediente: 56; 32/13112, legajo 459, expediente: 54; 32/13113, legajo 460, expediente: 3; 32/13112, legajo 453, expediente: 23; 32/13130, legajo 473, expediente: 22; 32/13136, legajo 477, expediente: 8; 32/13137, legajo 478, expediente: 24, 32/13142, legajo 481, expediente: 29; 32/13144, legajo 482, expediente: 48; 32/13150, legajo 488, expediente: 30.
[15] Los procesos de depuración incluían cuestionarios a modo de interrogatorio llevado a cabo por la autoridad del lugar, normalmente militar o falangista. Indagaban en la vida profesional, los emolumentos, las afinidades ideológicas y religiosas, las filiaciones y la vida particular privada y pública de la persona a depurar. El depurado podía presentar avales de buena conducta en un plazo de ocho días, estos debían ser corroborados por testimonios de testigos o bien de avales de alguna autoridad del Movimiento, como los sacerdotes de la localidad donde vivía tal persona. Algunos casos podían ser revisados, lo que hacía que se prolongaran los procesos depuradores. El cuerpo de maestros de Primera y de Segunda Enseñanza ya estaba prácticamente depurado en su totalidad hacia 1944, pese a que se encuentran aún casos incluso en los últimos años de la dictadura sobre los años 1970 e incluso nuevos apuntes legislativos sobre lo mismo.

[16]  Griselda Velarde Hidalgo fue una mujer joven que había sido profesora interina en Alcalá desde mayo de 1936. En Junio fue graduada maestra número 1. Al comienzo de las vacaciones de verano, en Julio, que coincidió con el estallido de la guerra, aprovechó para irse a Castuela (en Badajoz), estaba enferma y allí tenía a su familia. Supuestamente murió entonces, aunque cuando se le abrió el expediente de depuración el 11 de mayo de 1940 no se podía confirmar con total seguridad. En Junio de 1939 se la  juzgó de buena conducta. El 30 de septiembre de 1940 se la confirmaba en su cargo de maestra.

[17] Jesús González Martínez era maestro de Alcalá hasta el 12 de Julio de 1936 (de 1927 a 1934 lo había sido en Burgo de Osma). En esa fecha se había marchado a Burgos de vacaciones, donde le sorprendió la guerra el 18 de Julio. Pertenecía a la ideología de la extrema derecha según su expediente, aunque no estaba afiliado ni a partido político ni a sindicato. Fue secretario de la Junta Local de Subsidio al Combatiente y maestro en Covarrubias. Le avalaron curas y obispos. Confirmado en 1940 como maestro.

[18] Antonia Natividad Altarez Urquizo era maestra desde 1910. Se había ido a Navarra en Julio de 1936, donde le sorprendió la guerra. Ejerció de profesora allí, en zona republicana. En marzo de 1937 se había afiliado a la FETE. En algún momento debió ser integrada en la zona de los alzados. Su comportamiento dentro de la España franquista debió ser intachable, ya que recibió varios avales religiosos y ni siquiera llegó a ser interrogada. Sin embargo no fue rehabilitada como maestra hasta 1941.

[19]  María Perpetuo Socorro Ruiz era profesora en prácticas desde Julio de 1936, aunque estuvo dando clases en el curso 1935-1936. Su ideología política y social era de derechas según su expediente. En octubre de 1937 alegó una enfermedad hepática para poder ser trasladada a Madrid. No se sindicó en ningún sindicato ni se afilió a partido alguno. Sólo cumplió con las entidades de la República a las que se veía más obligada. Pero no declaró ser obligada en un primer interrogatorio, sí lo hizo en otro días después. Eso se sumó a una confusión acerca de la ubicación de su domicilio, no coincidía entre su primera declaración y la segunda. Generó dudas entre sus interrogadores. Es llamativo que no delatara en nada a Ángel García ni a Enriqueta de la Hoz en un primer momento, a los cuales todos los maestros declarados de derechas les habían marcado ya, lo hizo en el segundo interrogatorio unos días después. El sacerdote Utrera y otras autoridades alcalaínas franquistas no la avalaron, alegando que no la conocían por haberse ido a Madrid. Lo cierto es que no ejerció de profesora desde 1938 y que un comandante de artillería y varias profesoras sí la avalaron. Fue confirmada como maestra en 1941. A falta de pruebas en uno u otro sentido se la terminó juzgando “de buen comportamiento”.

[20] Concepción Alonso Caballero tenía 24 años en 1936. Había sido profesora desde 1934 y cesante de Junio de 1936 a Junio de 1938. Pasó la guerra en Zaragoza, donde le sorprendió, tal vez también estuvo en Madrid. La llamaron para ejercer de maestra en Corpa, no se presentó, lo hizo en la misma Zaragoza. Fue llamada para ser profesora en Caspe, no lo aceptó. Definitivamente la llamaron de Alcalá de Henares en mayo de 1938. Aceptó el cargo y tomó posesión de la escuela que le correspondía. Se afilió a CNT en Julio de 1938, en el Sindicato Único de Enseñanza (SUE), sólo por tres meses, ella declaró que fue expulsada por no propagar sus ideas en la escuela y declaró ser religiosa. Podría ser un truco para librarse de la represión franquista. Comentó ideas ambiguas entre la derecha y la izquierda a juicio de algunos vecinos de Alcalá que sí eran de derechas, no hay que olvidar que ella tenía algunas ideas religiosas. Abandonó la escuela, según sus interrogadores, aunque la verdad es que se entregó en Madrid el 4 de abril, tres días después del final oficial de la contienda. Aún con todo, los rumores de la ambigüedad de aquellos comentarios le valieron ser confirmada como maestra en 1940. Hubo dudas. 
[21] Enriqueta Bonet Muñoz era joven y soltera. Su expediente afirma en 1940 que tenía 23 años, pero posiblemente sea un error de mecanografía y se refiera a 32 años, lo que la pondría con 28 años en 1936, ya que ella aprobó las oposiciones a profesora en 1932. Se sabe que ejercía de profesora en Alcalá de Henares al menos en el curso 1935-1936. Pero no se reintegró a él tras estallar la guerra. Ella afirmó que su título de profesora pertenecía a Madrid y no a Alcalá. Estaba en El Escorial, donde firmó adhesiones a la República, según ella para salir del paso. Afirmó repugnar a sus compañeros de trabajo en Alcalá. Había intentado irse al extranjero, no lo logró. Sus problemas con la República, según sus declaraciones de 1940, comenzaron al solicitar traslados, al negarse a dar donativos o haberes a la República y cuando su novio belga se alistó a favor de Franco. Había tejido jerséis para milicianos, según ella para salir del paso una vez más. La petición de las excedencias médicas las hacía para evitar los donativos al gobierno, aunque afirmó que le descontaron dinero “los rojos”. Afirmaba ser perseguida por la policía republicana. La excedencia médica, aún con todo sí se le concedió, en Junio de 1938, se enteró en Valencia, donde se había marchado en octubre de 1937, lugar por excelencia de muchos republicanos que huían de los principales lugares de batalla y bombardeo. Vivió en Villamarcha. Desde allí ayudó a evacuar niños y a organizar colonias infantiles. Todo esto no hacía más que levantar sospechas entre los depuradores, pese a sus palabras que la dibujaban a si misma como franquista. Peor aún fue cuando se descubrió que había pertenecido a la Federación Universitaria Escolar (FUE), una de las organizaciones que durante la República habían llevado la cultura a los pueblos de España, haciendo uso de los programas de la izquierda para llevar a cabo misiones pedagógicas. Se la acusó de ser de la farándula (los actores y artistas estaban considerados también responsables de la guerra). Ella negó rotundamente ser de la FUE ni haber actuado jamás en la farándula. El sacerdote Utrera no la confirmó, decía no conocerla. Un telegrafista y un arquitecto sí la confirmaron en su intento de irse al extranjero. Se alegó una discusión pública que tuvo con una tía suya que era una conocida comunista entre sus vecinos. Aunque no delató a nadie y existían dudas, su versión fue aceptada definitivamente, por lo que fue confirmada en su cargo de maestra en 1940.

domingo, junio 25, 2017

NOTICIA 1716ª DESDE EL BAR: CINCO AÑOS DE SALA EGO LIVE, Y SU FINAL

El diario digital local Alcalá Hoy daba la noticia el pasado miércoles 21 de junio del cierre de la sala de conciertos Ego Live, de Alcalá de Henares. Lo hacía con el titular: "Ego Live cierra tras cinco intensos años y más de quinientos conciertos". Como ellos mismos informaban, con fotos del fotoperiodista Ricardo Espinosa, habían abierto el 7 de mayo de 2012 con un concierto de Rich Hope y habían acogido hitos como la fiesta del veinticinco aniversario del grupo de punk A Palo Seko. Así mismo recogían el mensaje que los dueños habían dejado de manera pública en su red social de Facebook, donde ellos mismos lo explicaban así:

COMUNICADO DE LOS RESPONSABLES DE LA GESTIÓN DE LA SALA EGO

Tras cinco intensos años y más de quinientos conciertos hemos decidido que es hora de cambiar de rumbo. Ego Live en Julio termina su andadura.

Si hubiera que buscar algún motivo, este sería el agotamiento, tanto físico, psíquico como emocional. Hemos luchado con ahínco para devolverle a la gente la MÚSICA EN DIRECTO, que tan olvidada estaba cuando inciamos esta travesía en esta bella corte.

Todos sabemos que la música no pasa por su mejor momento, pero nos sentimos orgullosos, en una época tan especialmente difícil, de haber contribuido a pintar una sonrisa en la cara de muchas personas. Con eso nos quedamos, y con la cantidad de hermanos de la música que han ido apareciendo en la sala, y que han dado sentido a la vida de Ego.

No hubiera sido posible sacar esto adelante sin la aportación de seres humanos como Alfonso (Hey Ho), Fernando (Alcalá Comics), Jalex y Pedro (Cowabunga), Nuria y Oli (La Rubia producciones), Mariano (Only in Dreams), Salvador Laesa (Midtown Collective), Ben Garló (Binary) por acercar a Ego, y Alcalá en definitiva, a todo ese aluvión de artistas de los cinco continentes que nos han visitado. Tampoco podemos olvidarnos de toda esa gente que ha apoyado y trabajado en Ego: camarería, seguridad, Dj´s… Sois tantoooos…

También queremos agradecer a las bandas que han tocado en Ego, su entrega en el escenario y la buena actitud en la gran mayoría de los casos. Sabemos que los artistas que han pisado nuestras tablas han quedado encantados por el trato recibido tanto de Ego como de nuestro público.

Pero sobre todo nuestro mayor agradecimiento es para vosotros, nuestro maravilloso público. Gracias de verdad a todos de corazón.

Los últimos conciertos serán este fin de semana y la despedida el siguiente finde (viernes 30 de junio y sábado 01 de julio), ambos volveremos a nuestros inicios abriendo hasta las 6:00 durante esos días. Os esperamos a todos para daros un achuchón…

Hasta siempre:

Alberto Zapata, Rodrigo Duque, Joshua Jonitz, Angel Padrino.

La sala de conciertos Ego Live fue mencionada alguna que otra vez en esta bitácora, como tantos otros lugares de la movida nocturna alcalaína y su cultura. Obviamente yo también he pisado este lugar, he de confesar que, como abría cuando muchos bares cerraban, yo era cliente de esas horas. Alguna vez a algún concierto, como por ejemplo el que más recientemente dieron Los Petersellers allí. En todo caso, es cierto, mentiría si lo negara, que hacía una temporada larga que no aparecía por allí. Por unas cosas y otras, yo soy de esos clientes que en los últimos bastantes meses hacía baja. No por nada concreto, si no por mis propias cuestiones personales de mi vida. En todo caso, siempre le tuve en estima por su labor de conciertos en vivo, y por mis propios recuerdos personales allí. En sus primeros años estuve casi todos los fines de semana entre sus paredes con amigas y amigos... ¡e incluso bailando! Sí, yo bailo, aunque lo hago raramente, cuando me inspira la música y el estado mío a hacerlo. Pero eso sí, bailo rock and roll, y rock de los años 1970, es raro, no imposible, que se me vea bailar otras cosas, excepción hecha del sirtaki a mi manera. Hubo pinchadiscos amigos míos que me dieron muy buenos momentos en este lugar, como Sergio Corbacho (dj Sufly) o Daniel Andrinete. 

La Sala Ego Live ya venía de una etapa anterior con otros dueños como simplemente Ego, no sin algunos conciertos, aunque no tantos como esos más de quinientos que se han celebrado como Ego Live. Reformaron el lugar, el escenario, el sonido, la salida de emergencia, mejoró bastante y es indudable que apostaron por la música a lo grande cuando nadie lo hacía en la ciudad a ese nivel, excepción hecha quizá del Kingston, aunque sus conciertos son otra historia. Eso no quiere decir que no hubiera conciertos en otros bares de la ciudad, pero sí que no los había organizados con la profesionalidad de una sala de conciertos especializada como ellos, al estilo de Madrid capital. Le dio a esta ciudad un escenario por donde han pasado nombres muy conocidos, otros menos conocidos y, hay que reconocerlo también, nunca fueron tenidos muy en cuenta en cuanto a lo que la promoción oficial de la cultura y la música de esta ciudad. Desde ese punto de vista, esta ciudad lo pudo hacer mejor. Pudo acordarse de ellos más a menudo y organizar con ellos más cosas, aunque al menos, gracias al equipo Cowabunga, con Pedro Toro y Jalex Frutos, llegaron a celebrarse allí conciertos de cierre o de apertura del festival de cine Alcine, o bien los programas fuera de programa oficial de los conciertos de las fiestas grandes de Alcalá. Llegaron otras salas a la ciudad, y en concreto una, que parecía acaparar la promoción de esa misma actividad, como si el Ego Live no existiera, no hubiera existido.

A mí me gustaba ir al Ego Live y combinarlo con entradas y salidas al Tráfico. Ver allí los grupos psicodélicos del Flecha, o los diversos homenajes a grupos míticos. Una de las excusas que más se han repetido en el último año o dos años acerca de la gente que dejaba de ir es aquello de la lejanía del lugar. Ciertamente era un lugar muy apropiado para la zona de El Val y las barriadas cercanas, pero es verdad que sin un servicio nocturno de transporte público para aquellos que no vivimos en esa zona, atravesar andando de ida y de vuelta la ciudad, a veces de manera completa de manera literal, era algo que desalentaba. Vivir en Nueva Alcalá, el Juncal, Espartales, El Ensanche, La Garena o incluso en el distrito centro, ir allí podía ser algo que se pensaba mucho. Así ocurrió que tal vez perdieron clientela cuando otra sala de conciertos se abrió justo en el centro de la ciudad, mejor comunicado, y, aunque a veces lejos, siempre más cerca que El Val, según qué zonas. Siempre fue un problema la falta de un transporte público nocturno en fin de semana, como sí hay en otras grandes ciudades de España, y que ayudan a que menos jóvenes opten por conducir un vehículo bajo los efectos del alcohol. Esa es una asignatura pendiente de Alcalá. Eso sí, era andar la ciudad entera, pagar un taxi capaz de cobrarte diez euros, sin exagerar, o, a la hora de irte, esperar y beber (por hacer algo) a que saliera el sol para que volviera a haber autobuses. El trabajo musical del Ego Live es impecable y le debemos mucho, pero su mayor problema fue de infraestructura del transporte público en la ciudad, algo que no era culpa de ellos. 

Allí se quedará en solitario, en cuanto rock, el Tráfico, ya ni siquiera está aquel Paranoid que hubo en otras épocas, o, relativamente cerca, ni el Encinas, aunque quedan algunos locales de música latinoamericana. 

En los dos o tres últimos años, en especial desde 2015, se han perdido varios bares emblemáticos de la ciudad. Pocos son los lugares que van quedando de rock en Alcalá de Henares con la gran cantidad que hubo mediados los años 1970 hasta mediados los años 2000. Siempre hubo bares de rock y estilos colindantes, por así llamarlos, pero está claro que en este comienzo de verano de 2017 el panorama está muy mermado, muy enfermo, muy tocado. Curiosamente en una ciudad que se las da de crear grandes eventos de conciertos en su distrito centro y en algunas fiestas de algunos distritos (hay otros que son los siempre olvidados), en una ciudad con una gran cantidad de músicos y grupos, en una ciudad con una gran calidad y variedad de músicas. 

El Ego Live cerrará sus puertas del todo en julio, queda esta semana que empieza. Pues... gracias por la música, gracias por vuestra contribución y por los buenos momentos. Lamento no haber ido todo lo que hubiera podido en los últimos meses, aunque en buena parte se debía a cuestiones de mi vida. Saludos y que la cerveza os acompañe.

viernes, junio 23, 2017

NOTICIA 1715ª DESDE EL BAR: VILLAFELIZ O EL PARAÍSO PERDIDO, UN PRELUDIO DE DISTOPÍA EN 1910 (3 de 3, final)

 Llegamos a la tercera y última entrega sobre el preludio de distopía que escribió Francisco García Cuevas en Alcalá de Henares, en 1910, antes de que el género quedar definitivamente inventado y fijado por Zamiatin en 1920. García Cuevas tiene mucho del regenaracionismo de su época, reminiscencias de los artículos de costumbres de Mariano José de Larra, de insulto político y de extremismo católico mezclado con extremismo de ideologías de derechas monárquicas. En todo caso, como se ha dicho y se dirá, al escribir un mundo caótico por haber triunfado en un pueblo las ideas republicanas, socialistas y feministas de la época, contiene en su sátira e insulto un cierto aire de distopía que no llega a serlo, pues no parte de un mundo ideal degenerado, si no de una crítica feroz contra las ideas del adversario político. En todo caso, antes de poneros el deselance, os anoto las referencias bibliográficas donde podréis encontrarlo o citarlo:

Para la investigación sobre los corregidores alcalaínos en el siglo XVIII que reproduje en la Noticia 1712ª, su referencia bibliográfica es: Varios autores, Libro de Actas del XV Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, 2016, ed. Institución de Estudios Complutenses, Alcalá de Henares-Guadalajara, 2016. Y en concreto mi investigación es: Daniel López-Serrano Páez, "Los corregidores de Alcalá de Henares en el siglo XVIII", pp. 153-160. 

Igualmente, para la investigación que nos ocupa sobre un preludio de distopía en Alcalá de Henares, que se puede leer en esta bitácora en la Noticia 1713ª, en Noticia 1714ª y en el desenlace en esta Noticia 1715ª, su referencia bibliográfica es también: Varios autores, Libro de Actas del XV Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, 2016, ed. Institución de Estudios Complutenses, Alcalá de Henares-Guadalajara, 2016. Y en concreto mi investigación es: Daniel López-Serrano Páez, "Villafeliz o el paraíso perdido, un preludio de distopía en 1910", pp. 269-283.

Sin más, os dejo con el final de esta investigación.

VILLAFELIZ O EL PARAÍSO PERDIDO, UN PRELUDIO DE DISTOPÍA EN 1910 (parte 3 de 3, final)
Daniel López-Serrano Páez
Licenciado en Historia
17 de febrero de 2016



FRANCISCO GARCÍA CUEVAS, “EL AMIGO DEL PUEBLO”.

La imprenta de El Amigo del Pueblo donde se imprimió Villafeliz o el paraíso perdido, mencionada en el comienzo de este ensayo, era la imprenta del periódico complutense de mismo nombre. El lugar donde se ubicaba era el mismo número 37 de la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares donde se indicaba que se vendía la novela, esto es el comercio La Bola de Oro. Su inicio fue en junio de 1905, publicó semanalmente un ejemplar hasta editar doscientos cincuenta y finalizar su existencia en 1909 [22], justo el año en el que García Cuevas inicia la escritura de su libro, al menos en una primera etapa, pues el periódico perduró hasta casi la guerra civil [23]. Este periódico seguía la vía abierta por el canónigo doctoral de la Iglesia Magistral Victor Marín, nombrado en 1902, quien junto al felipense Francisco María Arabio Urrutia, habían hablado de la necesidad de contrarrestar el avance de las ideas republicanas y socialistas entre los alcalaínos. El director del periódico fue el propio Francisco García Cuevas, y al morir él en 1913 le sucedió Félix Yuste. El periódico se creó explícitamente para la defensa de la moral y el ideal católico, enseñar a los patronos y obreros con el catecismo sus deberes y derechos recíprocos siguiendo sólo los preceptos cristianos y dando preferencia a las noticias locales de Alcalá [24]. El periódico pertenecía a la Asociación de la Buena Prensa, surgida en Sevilla en 1899 precisamente con las mismas finalidades católicas para contrarrestar a las ideas que el liberalismo y el socialismo abrían en las mentes de los trabajadores. Con este objeto la suscripción trimestral era de una peseta, aunque para los trabajadores asalariados era de veinte céntimos al mes, lo que facilitaba la adquisición por parte de las personas más humildes de la sociedad.

El periódico a la vez fue usado como respuesta contra otros periódicos como El Liberal, republicano y anticlerical, o El Motín, anticlerical, ambos mencionados en la novela como periódicos que leían los habitantes de Villafeliz.

En 1906 había informado profusamente sobre el atentado de la Calle Mayor de Madrid, aquel en el que el anarquista Mateo Morral lanzó una bomba contra el rey Alfonso XIII y su esposa, errando su objetivo pero matando igualmente a varias personas. El Amigo del Pueblo hizo una campaña extensa sobre el anarquismo como secta criminal y dando veracidad a algunas informaciones policiales que no eran exactamente ciertas. Aunque periódicos como El Motín, cercano a los librepensadores y libertarios, condenaron el atentado, El Amigo del Pueblo midió a todos por la misma medida de asesinos. Más aún, se apuntó a la teoría conservadora que incriminaba la enseñanza laica de Ferrer Guardia, anarquista también, pese a que este era inocente. Fue fusilado a pesar de que internacionalmente se denunció su utilización política en el caso. Es precisamente este tipo de acciones los que García Cuevas generaliza en su novela como forma normal de actuar de aquellos que tienen ideas socialistas, no faltando un episodio donde se produce un atentado con bomba contra el ayuntamiento de Villafeliz durante una huelga a la que la prensa que el autor critica, escribe él con sorna, la llaman pacífica.

También la manifestación pública y la resistencia a leyes injustas le producen rechazo al periódico, se escribió en 1909 muy profusamente contra los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona, sin dar nunca ninguna razón explicativa de porqué la sociedad catalana estaba en la calles, o sea: por negarse a participar de la Guerra del Rif, principalmente. Igualmente denunció todo acto violento o anticlerical de los barceloneses, a pesar de que algunos de esos actos eran de resistencia y defensa, pero aplaudió y calló la dura represión del ejército contra ciudadanos muy inferiormente armados o directamente desarmados. Del mismo modo que no criticó las duras represalias posteriores a los sucesos. Como sea, estos episodios sin duda debieron servirle de referente también para su novela de Villafeliz y los disturbios que describe en ella, ya que además la escribió en el mismo año de aquellos hechos.

En este sentido, incluso los mítines liberales y republicanos le resulta denunciable, de hecho en 1907 llega a escribir contra un mitin que considera anticlerical y donde habían participado varias personalidades del republicanismo. También los mítines especialmente anticlericales serán duramente criticados con sarcasmo en la novela. Dibuja a los personajes como personas sin ideas claras del significado de la Iglesia y la religión, sin querer reflexionar autocráticamente nunca con el papel de la Iglesia como poder terrenal en la vida de las personas, especialmente en la de los trabajadores, ni tampoco sin tratar de comprender ni de refutar las ideas de aquellos que no tenían creencias religiosas. 

Si bien la educación ya se ha mencionado que fue duramente criticada con motivo del atentado de la Calle Mayor en 1906, en 1908, con un artículo titulado “Una escuela sin Dios”, comenzó una campaña contra la escuela El Porvenir de la Infancia, situada en la calle Escritorios. Se trataba de una escuela privada de carácter laico que ofrecía la posibilidad optativa de estudiar la asignatura de religión a petición de los padres, e incluso de estudiar religiones diferentes a la católica, si bien no exactamente del todo desde el catecismo, sino la religión en sí. Todo ello estaba cercano a las ideas de la Institución Libre de Enseñanza. Cumplía con las leyes educativas aprobadas por Alfonso XIII. El dueño de la escuela, Francisco Pardinas, llegó a contestar por carta al periódico, la cual fue publicada, pero eso no evitó que le acusarán permanentemente de sectario peligroso que manipulaba a los niños, ateo, seguidor de ideas filosóficas peligrosas y demás calificativos [25]. Estas acusaciones persiguieron a dicho director de la escuela muchas décadas, incluso después de muerto García Cuevas en 1913, pues Francisco Pardinas fue perseguido y represaliado, impidiéndole desempeñar su oficio de maestro y prácticamente muerto en la pobreza extrema tras la guerra civil y la entrada de las tropas de Franco en Alcalá en 1939. Evitó cosas peores contra su persona al contar con un hijo de Falange [26]. No es de extrañar que uno de los personajes de Villafeliz señalado como el más pernicioso de todos los que leían la prensa liberal y socialista fuese el maestro del pueblo. No obstante, en el imaginario general de la sociedad conservadora de la primera mitad del siglo XX español esto debió ser un tópico creído a pies juntillas, pues en las leyes de depuración de la enseñanza que el franquismo comenzó a elaborar en la guerra civil se señalaba a los maestros como principales culpables de la guerra por enseñar ideas ateas, disolventes, extranjeras, socialistas, etcétera, un etcétera tan laxo que hasta enseñar la teoría científica de la evolución de las especies vivas se consideraba un atropello contra la idea religiosa de la creación de Dios.

Como se ve, en la novela todo personaje que aparece y todo suceso que se narra no son gratuitos. Francisco García Cuevas estaba en contacto con todas las noticias al respecto que se daban en España y en Alcalá de Henares, donde además había un nutrido haber de asociaciones republicanas y obreras, ateneos obreros y tendría hasta una Casa del Pueblo que sería inaugurada por el PSOE local en 1911, con un discurso inaugural de un joven Manuel Azaña que por entonces hacía sus inicios como periodista liberal y republicano de la localidad. No es de extrañar que cuando llevó las cuartillas a la imprenta y los impresores las leyeran levantara rumores contra él incluso antes de publicar, como indicaba el epílogo que le dio en 1909 García Cuevas.

CONCLUSIONES

El género distópico fue asentado como tal como un género literario donde los mundos ideales utópicos se transformaban en contrarios a lo ideal si se trataban de llevar a cabo por métodos y medios que coartaban y limitaban las libertades de los individuos. Ese asentamiento se produce en 1920-1921 por un escritor ruso llamado Yevgueni Zamiatin. La ciencia ficción europea y las utopías europeas llevaban presentando ocasionalmente algunos rasgos que lo preludiaban desde las últimas décadas del siglo XIX, como puede ser en varias de las historias del británico H. G. Wells desde justo el final de aquel siglo. A pesar de que en España la ciencia ficción no era un género apreciado por las altas elites intelectuales, aquí hubo algunos acercamientos desde la década de 1880 en unos pocos relatos de Nilo María Fabra.  Esos relatos guardan algunas relaciones con la obra Villafeliz o el paraíso perdido, novela de corta difusión escrita en Alcalá de Henares por Francisco García Cuevas entre 1909 y 1910. Sólo tuvo una edición. Esa novela, sin llegar a ser exactamente una distopía, es uno de los preludios de la que será la primera distopía propiamente dicha, Nosotros.

Villafeliz o el paraíso perdido presenta como caos un pueblecito ficticio que aplica las políticas y formas sociales que defendían los partidarios del liberalismo, el republicanismo y el socialismo, así como del feminismo. Está inserta en la corriente sarcástica de crítica política y social que ya se lee en Mariano José de Larra en las primeras décadas del siglo XIX, pero sobre todo está inserta en el regeneracionismo político que despertó en España a raíz de los desastres bélicos de 1898. El autor le infunda sus ideas de catolicismo social, conservadurismo y monarquismo.

En la novela se puede rastrear una serie de críticas que podrían ocultar personajes y sucesos de la vida alcalaína y nacional. Francisco García Cuevas era un periodista que dirigía un semanario local llamado El Amigo del Pueblo. Desde sus páginas atacaba a toda la prensa e ideologías anticlericales, liberales, republicanas y socialistas, especialmente contrario al anarquismo. A través de sus artículos se pueden rastrear varios asuntos que son objeto de crítica en la novela a través de los sucesos ficticios de sus personajes. Estos asuntos son tales como el uso de la violencia en atentados como el de la Calle Mayor de Madrid en 1906, por Mateo Morral, la crítica feroz contra la enseñanza de las escuelas no acogidas al catecismo, ya fuese contra Ferrer Guardia en Barcelona o contra Francisco Pardinas en Alcalá de Henares, las huelgas de trabajadores, o los movimientos revolucionarios como los sucesos de la Semana Trágica en Barcelona en 1909.

El panorama político y social de Alcalá de Henares pudieron influenciar también en la inspiración del autor. El ascenso de los socialistas en la ciudad con un mayor número de asociaciones, publicaciones propias, centros de reunión, huelgas y hasta con un concejal en el ayuntamiento, hicieron que los católicos reaccionaran con la fundación del periódico mencionado, donde persiguen desde sus letras a todos los que les son contrarios, y con la fundación del Centro de Acción Social, posterior Mutual Obrera Complutense, posterior Mutual Complutense. En esas acciones del catolicismo social alcalaíno estaba activo Francisco García Cuevas, quien moriría en 1913.

Su obra, como preludio de novela distópica es muy cercana a la distopía. Sin duda, aunque la calidad literaria no alcance grandes dotes debido al obstinado lenguaje sarcástico e insultante hasta el punto de parecer un libro de apología del conservadurismo más que una novela, se podría considerar la primera aproximación seria a este género en España que contaría en el futuro del siglo XX no sólo a escritores como Yevgueni Zamiatin, sino también a nombres como Aldous Huxley, Karel Çapek, George Orwell, Ayn Rand, Ray Bradbury, William Golding, Phillip K. Dick o William Gibson, entre otros muchos.

[22] Julián VADILLO MUÑOZ, “Prensa y política. El caso de El Amigo del Pueblo de Alcalá de Henares”, en Libro de actas del IX encuentro de historiadores del Valle del Henares, Institución de Estudios Complutenses, Guadalajara, 2004, pp. 325-344.
[23] Op. cit. en nota 16, p. 171.
[24] Ídem.
[25] Para todas las referencias de noticias publicadas en El Amigo del Pueblo: op, cit. en nota 22; también en op. cit. nota 16.
[26] Daniel LÓPEZ-SERRANO PÁEZ, “La documentación y la Historia reciente: la depuración de maestros de Alcalá de Henares entre 1939 y 1941, un ejemplo práctico de la importancia del Archivo General de la Administración (AGA) para la memoria”, en La educación en España, educación y archivos. XI jornadas de Castilla-La Mancha sobre la investigación en archivos, Actas 2013, ed. Asociación de Amigos del Archivo Histórico-Provincial de Guadalajara, Guadalajara, 2015, pp. 495-520. Electrónicamente en: http://www.s354988462.mialojamiento.es/archivo-guadalajara/actas-XI-jornadas/?utm_source=hootsuite#495/z

miércoles, junio 21, 2017

NOTICIA 1714ª DESDE EL BAR: VILLAFELIZ O EL PARAÍSO PERDIDO, UN PRELUDIO DE DISTOPÍA EN 1910 (2 de 3)

En esta segunda entrega sobre la segunda investigación y comunicado que di en el encuentro de historiadores del Valle del Henares celebrado el año pasado, rememoraré que, a pesar de que el personaje histórico de Francisco García Cuevas está en las antípodas de mis propias ideas, dio nombre a uno de los personajes de una de mis novelas, la segunda que escribí, aún por editar, precisamente de una distopía donde cada personaje tiene nombre de utopistas, distopistas y filósofos, llamada Adversidad, y que como guiño a la primera distopía propiamente dicha, Nosotros, contiene adjunto un relato independiente que se llamó Ellos. Hoy analizamos la novela en sí y el contexto que la rodeó cuando fue escrita entre 1909 y 1910.

VILLAFELIZ O EL PARAÍSO PERDIDO, UN PRELUDIO DE DISTOPÍA EN 1910 (parte 2 de 3)
Daniel López-Serrano Páez
Licenciado en Historia
17 de febrero de 2016


VILLAFELIZ O EL PARAÍSO PERDIDO

La novela Villafeliz o el paraíso perdido de Francisco García Cuevas cuenta una historia en voz de un narrador supuesto testigo de unos acontecimientos en un pueblo pequeño de los Pirineos que vive apaciblemente sin grandes ambiciones sociales ni políticas, Villafeliz. Tal vida apacible gira en torno  a una economía familiar de pequeños huertos, una moral católica basada en la costumbre de acudir a misa principalmente y la delegación de los asuntos públicos en la figura del alcalde, el cual es el más acaudalado del pueblo, ejerce su cargo a lo largo de los años y de las elecciones, invariablemente, es conservador y mantiene contactos con los diputados provinciales de su partido, lo que podría llamarse, tal como en la novela se le llama, cacique, llamado el tío Veneno. Tal personaje mantiene el orden en ese pueblo, generalmente olvidado de la administración central, gracias a poder ignorar leyes liberales como por ejemplo la desamortización.

Esa supuesta paz de paraíso, pues a ese estado el narrador lo referirá como paraíso perdido varias veces según avancen los capítulos, se mantiene gracias al analfabetismo de las clases populares más humildes. Todo lo que han de saber estos es lo suficiente que el cura les pueda hacer saber con el catecismo, según el narrador, quien no para de contar la historia con numerosas valoraciones morales de orden conservador. Es así como desde la primera página se dice que hay un personaje, llamado  el tío Calzas-Caídas, el pregonero, que aprende a leer y encuentra sus lecturas en las publicaciones de un periódico liberal, El Liberal, que, según avance la novela, se irá transformando en otros periódicos de ideas socialistas, como El Motín. Él leerá sus noticias en el bar del pueblo, atrayendo a las ideas liberales y socialistas a quien le oye de entre la población más humilde. Se le suma el dueño de la taberna, su esposa (la Mellada), que representará a la corriente feminista de igualdad de sexos, el Curda (un borracho habitual que representará a los libertarios), y el maestro de la escuela infantil.

Los nombres de los personajes son de un sentido del humor basado en el insulto y en el simbolismo descriptivo de la personalidad que se trata de reflejar en la obra de cada personaje, el Curda, la Mellada, el Calzas-Caídas, el Tuerto, el Veneno, el Morrongo, etcétera. Se trata así de describir no sólo a cada personaje, sino también a una serie de tópicos despectivos que tradicionalmente las posturas políticas conservadoras suelen acarrear en contra de las posturas políticas progresistas y socialistas. Son sociológicamente puntos comunes del insulto político desde el siglo XIX que los más acérrimos seguidores de las posturas conservadora o de derechas relacionen a la población de izquierdas como borrachos, sucios, analfabetos, gente sin razón, confundidos, manipulados, charlatanes, mentirosos, la mujer de izquierda como mujer fea o como lesbiana, y el más instruido de ellos como el tuerto, pues como dice el refranero español: en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.  Son tópicos del insulto político que a la vez forman sustratos de pensamiento sociológico. Igualmente existen en sentido contrario, mas esta novela esta escrita desde el antiliberalismo. Una novela que trata de crear una propaganda sobre lo nocivo de las ideas liberales, progresistas y socialistas, siendo curiosa, pero no sorprendente por cuantas veces se han oído a lo largo de las décadas, la especial virulencia contra la idea de la igualdad de derechos entre sexos. Aunque García Cuevas coincide con Nilo María Fabra en abordar su ideología contraria al liberalismo y al socialismo con sentido del humor, se diferencian en el lenguaje altamente agresivo e insultante que usa García Cuevas, así como en la defensa férrea que hace del catolicismo, en lo que no coincide con Nilo María Fabra a pesar de ser católico, ya que este otro autor separaba en sus ideas lo que debía ser Iglesia de Estado como ámbitos diferentes y con su propio espacio cada uno.

Los protagonistas son presentados como agricultores analfabetos que apenas saben hablar o leer. Abundan en ellos una gran cantidad de malas sintaxis y palabras mal pronunciadas, así como innumerables confusiones mentales que deben provocar la risa en el lector y en el fondo busca relacionar a las personas con ideas socialistas con personas que no saben de lo que hablan.  Estos identifican los problemas sociales de los que habla la prensa que leen con asuntos propios del pueblo donde viven, transformando en problemas lo que según el autor no lo eran, como es el analfabetismo en el que viven o las condiciones económicas de todos ellos mientras el alcalde y los latifundistas controlan la mayor parte de las fuentes de riqueza del pueblo que podrían mejorar sus vidas de hacerse de ellas un mejor uso. Igualmente, identifican al cura del pueblo como causante de sus males al no dejarles progresar en sus conocimientos y al acumular algunas tierras que no utiliza para su cultivo. Comienzan reclamando mejores jornales, para lo que se convoca una huelga. Francisco García Cuevas plantea esta como un acto de violencia, terrorismo y extorsión. Pronto la huelga se transforma en una batalla campal que trasciende a la prensa provincial. Como quiera que el diputado del momento es liberal, decide disolver el ayuntamiento conservador y reconocer alcalde al que encabezó a los huelguistas. Este, guiado tramposamente por el secretario, el cual ejerce indistintamente con los conservadores y con los liberales, proclama la vida comunal y el reparto de tierras, previa expropiación a los latifundistas. Entre tanto una rebelión de las mujeres es rechazada por conservadores y por liberales, pues la presentan como caos y orden del mundo invertido. El reparto se realiza al fin y se presenta como algo que es cercano al robo, con envidias, con ambiciones, con asesinatos, e incluso con incendios. En la fase previa del reparto de los lotes de bienes de los expropiados se incurre en una estricta aplicación de las matemáticas, que luego son alteradas por cuestiones de ambición y corrupción, que en origen demuestra el mismo error y la misma broma de incomprensión del conservadurismo del autor ante las ideas de la igualdad social del socialismo que habíamos visto en Nilo María Fabra. Ambos contemplan la abolición de la propiedad privada no como abolición, sino como reparto igualitario de todos los bienes siguiendo estrictas y rígidas normas aritméticas, lo que en realidad no crea una economía comunal o comunista, si no una gran cantidad de pequeños propietarios con unos bienes ínfimos para vivir, insuficientes y aún con una mentalidad de competencia propia de un sistema social no socialista. Como sea, finalmente ha de intervenir la guardia civil en cuanto aparecen los muertos y se proclama la República en el pequeño territorio rural. El orden monárquico conservador y católico es restituido y son perseguidos todos los principales personajes que habían iniciado todo aquel proceso con sus lecturas de prensa liberal. La cárcel, la muerte, el perdón del cura… todo gira en el final de la obra para reafirmar un orden moral de una clara índole política y religiosa [14].

No se trata de una distopía puesto que no ofrece una sociedad ideal degenerada. El libro es más bien una crítica feroz contra los ideales liberales, republicanos, socialistas y feministas. Carga contra todas las visiones alternativas de un mundo diferente al que proponen los conservadores dentro de la monarquía, la religión y el sistema burgués. Es por ello un libro que presenta como utopía paradisiaca un estado social cercano al Antiguo Régimen y presidido por los valores del catecismo católico, y vaticina el caos y el desgobierno de la sociedad que se aparte de esa línea, y es eso lo que le aproxima a la distopía. Es en realidad una contestación política y social desde la literatura a las propuestas de regeneración social de las propuestas de izquierdas políticas y sobre todo contra las propuestas de revolución social, republicanismo y el dar voz a los trabajadores para que decidan ellos mismos sobre su forma de gestionar los asuntos que les afectan. Pero de igual manera también hay acometidas contra el sistema bipartidista en el que había caído la monarquía de Alfonso XIII desde que en los funerales de su padre en 1885 se alcanzara un pacto de Estado secreto entre el Partido Conservador y el Partido Liberal para turnarse en el gobierno generando trampas legales e ilegales para ganar las elecciones a conveniencia. En ese sentido está en la línea del regeneracionismo, sólo que su posición es contraria tanto al turnismo como a todo lo que suene a izquierda política y social, derrumba con humor y dolientes expresiones y descripciones insultantes a unos y a otros. Su propuesta es catolicismo, con carácter social, fuerte jerarquización y sumisión de los más humildes de la sociedad a la Iglesia, a los reyes y a las fuerzas del orden, puesto que también pone en tela de juicio la honestidad de los resultados electorales por cuanto que duda el autor de la capacidad de votar de las personas de los pueblos e incluso de las fábricas y barrios populares. No es una distopía propiamente dicha porque esta novela es una crítica a las ideas políticas y sociales nuevas que estaban en auge en esos momentos, sobre todo tras 1898, lo que le une con distancia junto a la crítica social de Mariano José de Larra en las primeras décadas del siglo XIX, la cual se hacía con la idea de poner en evidencia los males de la sociedad española con humor con idea de lograr su corrección. No es tanto una propuesta de sociedad fallida, sino una crítica sarcástica. Sin embargo, tiene toques que preludian la distopía por cuanto Francisco García Cuevas desarrolla en el pueblo ficticio de Villafeliz la sociedad liberal, republicana y socialista que todas esas corrientes ideaban a la vez, con sus diferencias entre sí, y hace destacar el autor todas aquellas cosas que él considera errores, malos planteamientos, perversidad o analfabetismo de quienes siguen determinadas ideas, y asuntos llamados al conflicto de aplicarse en la vida real.

En el epílogo, firmado en 1909, el autor manifiesta que algunas personas habían leído las cuartillas que escribió cuando las mandó a la imprenta, o sea, antes de ser publicado el libro. Aquello le valió muy duras críticas y muy duros insultos, de los que trata de hacer ver que no le afectan. Se cree en posesión de la verdad, y aunque dice escribir una obra de humor, dice que todo lo que escribe es verídico. Lo que, a sabiendas de que es una ficción, empezando por la existencia de ese pueblo, viene a ser algo similar a afirmar que es verídico el carácter que él otorga al liberalismo y al socialismo.

En aquel momento 1909-1910 a pocos se les escapó que había muchos paralelismos con la política municipal y social de Alcalá de Henares, incluso en algunos personajes, aunque se aspira a describir un panorama general de toda España.


EL CONFLICTO OBRERO QUE RODEÓ LA CREACIÓN DE LA NOVELA

La población de Alcalá de Henares había ido en aumento desde el final del siglo XIX, sin embargo, en la década de 1900 a 1910 se vivió un descenso poblacional. Esta población era principalmente rural. Tenían numerosos problemas de carestía del pan y otros alimentos, lo que llevaba a conflictos por la propiedad de la tierra y a usurpaciones por uso de las tierras comunales del municipio [15]. No obstante, entre 1893 y 1900 aumentaron los conflictos laborales en la ciudad y se incrementaron las huelgas. Destaca entre ellas una la manifestación que protagonizaron las mujeres en protesta por el precio y calidad del pan en 1898, la cual fue disuelta mediante el ejército y la declaración del estado de guerra en la ciudad. En 1900 una huelga de panaderos alcalaínos volvieron a movilizar las alarmas del Estado, esta vez al ponerse en juego el suministro de pan a la capital. Así llegamos a la década de 1900 a 1910, donde esos conflictos y la situación política y económica del país alimentaron la organización y aumento de los trabajadores alcalaínos entre republicanos y socialistas, que si bien comenzaron la década en disputas, llegaron a acuerdos y coaliciones al final de aquellos años [16], en línea recta a lo que sería la evolución de los trabajadores españoles, que se encaminaban a la gran huelga revolucionaria de 1917. En todo caso hay que recordar la génesis de la organización de los trabajadores alcalaínos en la época de la Primera Internacional en 1871-1872, con el mismísimo Paul Lafargue presente en la ciudad y las disputas entre seguidores de Kart Marx y seguidores de Bakunin [17].

En 1902 Alcalá de Henares vio la fundación de la Asociación de Obreros de Todos los Oficios de Alcalá de Henares, de carácter socialdemócrata y antecedente en la ciudad de la sede del sindicato Unión General de Trabajadores. Esta asociación estaba presidida por Antonio Fernández Quer, que en 1903 fundaría la Asociación Socialista de Alcalá de Henares, que en breve sería el Partido Socialista Obrero Español local, y con la cual ganó en las elecciones de noviembre dos actas de concejal, teniendo que renunciar a una ya que las dos habían sido votadas por los electores en la misma persona de Quer, que de este modo se transformó en el primer concejal socialista de Alcalá de Henares y en la primera persona del PSOE con cargo político en las Castillas, incluso antes que el fundador del partido, Pablo Iglesias [18]. Antonio Fernández Quer, albañil de oficio, se introduce así en el ayuntamiento de una manera tan pionera por ser el primero que pudiera resultar una anomalía para los conservadores complutenses como García Cuevas y también como una señal de alarma para múltiples católicos y empresarios. El origen de oficio, el cual siguió ejerciendo por las mañanas, y el probable vocabulario y costumbres que pudiera acompañar a Fernández Quer dado el mismo, puede que fuera algo que inspirara a García Cuevas en sus tópicos de animadversión contra los personajes liberales y socialistas de Villafeliz. Sin duda su sorna contra las tareas de sus trabajos de los vecinos de la novela metidos a autogobernarse es algo recurrente, así como el interminable mal hablar que les otorga el autor, exageración sarcástica y esperpéntica, al estilo de los esperpentos de Valle-Inclán también de comienzos del siglo XX.

Ese panorama de auge del republicanismo y el socialismo en la ciudad se verá algo mermado en la década siguiente de 1910 a 1920 al organizarse los católicos en un centro obrero propio fundado en 1909, el Centro de Acción Social, posterior Mutual Obrera Complutense años más adelante [19]. Ese centro contó entre sus participantes a Francisco García Cuevas, como católico social que era. A pesar de que los movimientos obreros nunca cesaron en su actividad y de recoger simpatías, la dictadura de Miguel Primo de Rivera de 1923 a 1930 frenará este proceso en la ciudad, que renacerá con mayor fuerza que nunca antes en 1931 con la Segunda República.

Cuando Francisco García Cuevas escribió su novela entre 1909 y 1910 el socialismo español estaba mayoritariamente influido por el anarquismo, aunque en Alcalá fueran mayoritarios los socialdemócratas. Esto no quiere decir que todos los obreros españoles con conciencia de clase fueran seguidores de las ideas libertarias, pues muchos de ellos aún estaban muy sujetos a ideas de participar de las instituciones, como es el caso de los alcalaínos, o bien no terminaban de distinguir las posturas comunistas diferentes entre Karl Marx y Bakunin, las cuales diferían en el modo de llegar a la comuna, en el mantenimiento del Estado o no. El trabajo de difusión de Fanelli en España a través del grupo de anarquistas españoles que conoció y formó hizo ver que los españoles se sentían más cerca de las ideas de Proudhon que de Bakunin [20], aún con todo, de este proceso, se puede decir que los obreros se decantaban entre las ideas de Marx que derivarían en la socialdemocracia en España con Lafargue, como ocurrió en el caso alcalaíno, y las ideas libertarias.

El fomento de las ideas socialistas entre los obreros implicó una educación social que se plasmó en la edición de numerosas publicaciones en forma de folletos y periódicos. Si bien quienes escribían los principales artículos era gente bien formada y muy estudiados y reflexivos en las ideas que les motivaban, estos textos llegaban a grandes cantidades de obreros no tan instruidos, a veces analfabetos. La proliferación de ensayos y reflexiones además caían en contradicciones y a veces en intentar explicar ideas que no se habían entendido o asumido del todo. Además, en los periódicos podía escribir cualquier suscriptor o lector, lo que a veces hacía que escribieran personas o grupos no del todo conscientes del significado de las ideas socialistas. Muchos trabajadores que abrazaron el anarquismo, o que leían su prensa, a la vez creían en la viabilidad de participar en las vías institucionales, de ahí la división de unos trabajadores en unos y otros partidos de izquierdas, aunque no fueran exactamente socialistas pero sí republicanos. En cuanto al asunto de la violencia, aunque el anarquismo español se decantaba por vías no violentas, usando de la pedagogía y de la huelga, es indiscutible que las personas menos instruidas eran dadas al uso de la violencia, sin entrar ya a juzgar en los porqués del uso de la violencia en el comienzo del siglo XX donde el Estado también la usaba y donde los problemas del desempleo podían protagonizar dramas gravísimos en las familias. Según las palabras de Adolfo Bueso, uno de los fundadores del sindicato anarcosindicalista Confederación Nacional del Trabajo (CNT) a menudo aparecían grupos de afinidad anarquista compuestos por pocas personas, todas ellas sin instrucción y conociendo por encima y mal las ideas del socialismo, que se dejaban llevar por folletines y libros donde se mencionaba la violencia, dejándose llevar por una acción violenta de la que en general había un rechazo incluso entre los anarquistas y otros socialistas [21].

He ahí quizá parte del ambiente que los conservadores y su prensa en concreto usaron y generalizaron como principal característica tópica de todo trabajador que adquiría ideas políticas y sociales de izquierda: analfabetismo y violencia, como si de seres embrutecidos se tratara al ser educados y guiados por una prensa que consideraban perniciosa por ir contra la monarquía, contra la religión, en algunos casos contra el Estado, y contra la organización social burguesa. Todos estos rasgos ideológicos de un conservador de comienzos del siglo XX hacia un socialista se plasman humorística e insultantemente en Villafeliz o el paraíso perdido. La novela es la extensión del intento de mandar el mensaje al lector sobre que el orden y la justicia sólo se da dentro de los cánones del catolicismo, mientras que fuera del catecismo sólo existe el caos. Es por tanto también un ejercicio de propaganda política católica inserta en esos esfuerzos que hicieron los católicos complutenses en la década de 1900 junto a la fundación del periódico El Amigo del Pueblo o al Centro de Acción Social.


[14] Francisco GARCÍA CUEVAS, Villafeliz o el paraíso perdido, ed. Imprenta El Amigo del Pueblo, Alcalá de Henares, 1910.
[15]  Julián VADILLO MUÑOZ, El movimiento obrero en Alcalá de Henares (1868-1939), ed. Silente, Guadalajara, 2013, pp. 27-72; también en José Luis SALAS OLIVÁN, “Una aproximación a la población alcalaína de final del siglo XIX”, en Anales Complutenses, vol, XXVI, ed. Institución de Estudios Complutenses, Alcalá de Henares, 2014, pp. 155-179.
[16] Julián VADILLO MUÑOZ, El movimiento obrero en Alcalá de Henares (1868-1939), ed. Silente, Guadalajara, 2013, pp. 110-192.
[17] Daniel LÓPEZ-SERRANO PÁEZ y Julián VADILLO MUÑOZ, “Alcalá de Henares dentro de la I Internacional, un forcejeo entre marxistas y anarquistas (1871-1872)”, en XIV encuentro de historiadores del Valle del Henares, libro de actas, ed. Institución de Estudios Complutenses, Alcalá de Henares-Guadalajara, 2014, pp. 211-225; así como en Julián VADILLO MUÑOZ, El movimiento obrero en Alcalá de Henares (1868-1939), ed. Silente, Guadalajara, 2013.
[18] Ídem nota 16
[19] Op. cit. en nota 16, pp. 193-235.
[20] Juan Pablo CALERO DELSO, “La influencia de Mijaíl Bakunin en España, en Germinal, revista de estudios libertarios, nº 12, Madrid, Julio-Diciembre de 2014, pp. 12-24.
[21] Paco MADRID, “La educación social en el anarquismo”, en Germinal, revista de estudios libertarios, nº 4, Madrid, octubre de 2007, pp. 103-119.