La historia principal es de ella. Luego hablamos mucho y forcejeamos mucho sobre cómo orientar la trama. Hubo incluso partes que ella decidió eliminar bajo amenaza de no continuar el libro y me costó mucho a veces animarla a continuar, porque la idea central era la suya. Al final yo ponía mis ideas de cómo orientarla, cómo escribirla, pero a veces ella cambiaba partes y en el fondo al final yo pasé a dar alguna idea de cómo podía orientar alguna cosa, aunque sus partes son netamente suyas, y yo, en su idea de la trama, pasaba a decorarla, por así decirlo, con textos reflexivos como reflejo de un pensamiento lejano de ella, a modo filosofía y referencias y algo de literatura. Hubo un momento en el proceso de creación que no sabía porqué estaba escribiendo tal o cual cosa que Sofía me pedía, porque no me decía nada de cuál era su intención real en la trama central. Era difícil, se necesitó de mucha comprensión. No dudo de que ella conmigo también, sobre todo cuando me tocaba decir algo que discrepaba con lo oportuno de que tal parte suya quedara de un modo y no de otro. Pero sacamos adelante la novela. En cierto modo es lo que tiene el trabajo colaborativo.
Estuvo bien escribir aquella novela conjunta, aunque toda la trama central es suya, es de ella. Fue idea suya, aún cuando en algún momento tuve que ponerme a las riendas del carro para que no bajara del carro.
Me alegra haber encontrado este capítulo publicado y que lo haya compartido con quien lea su primer poemario.
Saludos y que la cerveza os acompañe.

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