viernes, mayo 29, 2026

NOTICIA 2461ª DESDE EL BAR: CIERRA EL WINCHESTER



Igual que la Gatera cerró el 2 de mayo, este sábado 30 de mayo cierra el Winchester. Mismas razones y causas que la Gatera, ya explicadas en aquella Noticia 2454ª, si las quieres saber repásalas ahí, en un resumen de titular, se cierra porque el edificio al completo ha sido vendido, se rumorea que el nuevo propietario podría querer construir viviendas, tal vez turísticas o de precio caro... llevándose por el camino tres locales clásicos de la vida nocturna y musical de la ciudad desde hace décadas. 

El Winchester cierra en su décimo aniversario, por lo que cierra justo cuando a la vez cumple diez años de existencia, siendo uno de los bares veteranos del rock de la ciudad, aunque a la vez uno de los más jóvenes... sólo que han cerrado tantos veteranos y han perdurado los dos más veteranos como son La Panadería y La Ruina que pareciera muy joven el Winchester, diez años para un bar de rock son muchos años, los hay ahora más jóvenes, como pueda ser el Old School o La Dulce Harleey, Backstage o Starway, entre otros, que los hay. El Winchester abrió en 2016 en su calle de Santa María la Rica de parte de su pareja propietaria, Pablo y Sandra, que, entre otros bagajes laborales suyos, venían a la vez de estar ya trabajados como camareros en otros bares de música conocidos del centro de Alcalá de Henares, donde por cierto yo iba a veces como cliente... y en uno de ellos como camarero de la Vaca Flaca que pasaba al bar de al lado a tomarse algo en su tiempo libre, se me ha atascado el nombre, muy conocido, pero era el antiguo bar que ahora ocupa su local el Backstage en la calle Empecinado, que es la continuación recta de la calle Victoria, donde se haya también La Ruina y un antiguo Escudo comenzó las tapas alcalaínas tal como más o menos se conocen hoy día, con todos mis respetos a lo que se ha dicho de El Nino. En aquella época eran conceptos muy diferentes a los de hoy. Tapa, ración, pincho... aperitivo... ya todo se confunde, pero no nos confundamos. Es otro tema.

El Winchester ocupó el espacio de un local de la antigua Zona llamado Näif, el cual ponía música muy agradable, agua de Valencia, prensa internacional de izquierdas y lo regentaba el mismo matrimonio que tuvo El Rincón, en Santos Niños, el Perro Verde (hoy traspasado y transformado en algo que no tiene nada que ver en su trato ni concepto llamado Gato Verde) y La Oveja Negra, que lo llevaron un tiempo con blues, pero lo alquilaron y ya su regencia pasó a quien lo alquila. Sea como sea, el Näif dejó en mucha gente momentos muy agradables en su recuerdo y ahora, en 2016, alegró mucho su apertura, sobre todo porque en esos momentos el Flamingo Rock Bar, desplazado por tercera vez de su ubicación, andaba en sus horas más bajas, con algún momento de destello, la Gatera estaba en transición, aunque activo, El Laboratorio estaba a punto de cerrar, el Louisiana tenía su propia dinámica... la Zona en general estaba en sus momentos más bajos y estaban cerrando locales, muchos por la presión de la policía municipal con multas por los motivos más inesperados y peregrinos. Hemos de creer que fue una acción policial decisión política del ayuntamiento de entonces durante unos años. En cuestión de rock eran fuertes en esos momentos, como reductos, La Ruina y La Panadería, que reunían a todos los huérfanos de bares de rock que iban cerrando. Así que el Winchester fue bienvenido, y se alimentó principalmente en un primer momento de clientela del Flamingo, La Panadería, La Gatera y el Deltoya, que era de punk y abrió sus puertas entre La Gatera y el Winchester, pero duró pocos años. Con el paso del tiempo compartiría mucha clientela con el Old School y el Backstage. Y es que el trasiego de gente de unos a otros es vital para su propia vida y supervivencia. Querer medrar y quedarse a costa de los demás es una acción suicida para un local de música. Creo que quien conoce la noche y el negocio sabe que la prosperidad está en que haya fluidez de gente entre unos y otros, porque es así como se divierte la gente, es una especie de vida social en el mundo nocturno del rock y sus derivados, ese es el motor de que la gente salga y vaya asiduamente a esos sitios, al margen de que en cada sitio se hace una cuadrilla de conocidos y amigos y eso es lo que los hace vivir. El Winchester estaba totalmente integrado en eso.

Eso y que atrajo a gente que, gustándoles el rock, venían y vienen también de los bares más bohemios dedicados más a espectáculos como recitales de poesía, tal cual suena, pues eso era el Laboratorio, o La Vaca Flaca con exposiciones de arte, o el Pub O'Malley's, del que parte de su clientela de sus actos opta a veces por empezar o rematar en el Winchester. Y es que el Winchester tiene ese punto intelectual poco evidente, pero lo es, en torno a la cultura no sólo musical, sino también de lo Pop, del cómic, del Arte de los póster y de la ilustración, del tatuaje, del cómic, del cine, enorme cine y de lo más extraño de Serie B, incluidas proyecciones no obvias. No olvidemos que la entrada imita un clásico de la ciencia ficción, la entrada de la Tardis, del Doctor Who, que fue pintada por la artista plástica Zaida Escobar. Y a eso hemos de sumarle el sentido del humor y el surrealismo de Pablo... alimentado por el de algunos de sus clientes, confieso que yo entre ellos.Otro factor ha sido su capacidad de conectar con diferentes generaciones y hacer que compartan sus diferentes gustos musicales, en torno al rock, el punk a ves y, hay que decirlo, alguna rareza tipo Franco Battiato o country o pop. 

Sinceramente, yo a mi edad podría decir que soy de la vieja guardia, pero creo que con las nuevas generaciones me entiendo bien, me siento a gusto, tengo más cosas en común en formas de pensar que con mucha gente de mi generación incluso cuando éramos jóvenes. Sirve de puente y entendimiento, de amistad, qué copón. Allí no hay prejuicios de nada ni por nada, y eso es una isla de libertad y tolerancia, de edad que he comentado, de sexualidad, de raza, de estilos de vida. Joe, eso es el mundo rock. Es una forma de vida, una cultura, una cultura más tolerante y pacífica que la pantomima que hace décadas que los medios de comunicación y muchas películas y otras producciones transforman en descerebrados violentos y adictos. Somos más civilizados y tolerantes que una buena parte de la caterva que por no tener juicio propio enjaulan sus ideas en las ideas que les dicen cómo es el mundo sin que nunca se atrevan a pisar el mundo.

Winchester cierra, contra su voluntad, en esta etapa de diez años. ¿Volverá el Winchester? Claro, ¿por qué no creer en la vida ultraterrena? ¿En los náufragos salvados en balsas de madera?¿En las reencarnaciones y los cuentos de hadas? Lo malo de las reencarnaciones es que se supone que vuelves, pero como otra persona, como si una bruja te hubiera transformado de príncipe en sapo (¿o era al revés?). Mientras el Winchester no sea el Ritz todo va bien. Porque lo bueno de los pistoleros del salvaje Oeste que debían huir de su pueblo con su Winchester es que seguían siendo ellos mismo, tal cual, sin ser sapos ni príncipes, el mismo pistolero con su Winchester, pero en otro lugar. Así que, crucemos los dedos, escupamos ron con una gallina en la mano mientras bailamos, invoquemos algún encantamiento, miremos el horizonte montados a caballo esperando un nuevo amanecer en un nuevo horizonte.

Entre tanto, que la cerveza os acompañe. Larga vida al rock.

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