sábado, agosto 30, 2025

NOTICIA 2408ª DESDE EL BAR: A DÍA Y MEDIO DE LOS FUEGOS ARTIFICIALES

Las ferias y fiestas de Alcalá de Henares acaban mañana domingo cuando los fuegos artificiales sean lanzados a las 00:00 desde el recinto amurallado del Palacio Arzobispal. Dos hombres mayores hablaban ayer cerca de mí comentando esto mismo y razonando la queja de que los fuegos artificiales sean lanzados los domingos, provocando incomodidad de asistencia a mucha gente que el lunes debe ir a trabajar, pero que desean verlos o que se ven en la necesidad de llevar o acompañar a la familia, especialmente niños. No obstante, este año el fin de fiestas coincide también con el fin de agosto y mucha gente incluso termina también sus vacaciones. Yo incluido, tras tener diecisiete días vacacionales... que han sido como cuando estaba en el desempleo. Han sido unas vacaciones decepcionantes. Lo han sido en cuanto a que no he tenido jornadas laborales, pero prácticamente imposibilitado de viajar o de hacer algo, incluso con las amistades más antiguas desaparecidas, menos una, y con noes, silencios o explicaciones no pedidas ante algunas propuestas mías. 

Pero es cierto lo que razonaban aquellas dos personas. Yo mismo llevo un par de años pensándolo. Las fiestas y ferias de Alcalá de Henares tradicionalmente duraban unos diez días en recuerdo, más o menos, de las ferias de ganado heredados desde la Edad Media. De hecho es uno de los caracteres de la cultura tradicional de la ciudad. Sin embargo, tras la Gran Recesión y precisamente por ella, se decidió desde el ayuntamiento rebajar los diez días oficiales a nueve, pasando el primer día de ferias de un viernes al sábado. No es que ese primer viernes no haya nada, algo hay, pero no está dentro de "lo oficial", entendiendo "lo oficial" con el pregón y los actos previos que lo acompañan. Así pues, yo mismo pienso que dado que las fiestas oficialmente duran ahora nueve días, mejor que desplazar el primer día de viernes a sábado, estaría algo mejor que se dejara el inicio en viernes, pues al fin y al cabo extraoficialmente la gente ya puede ir hasta a la feria ese día. Regresar el pregón a ese primer viernes, con lo que el final de ferias no caería en domingo, sino en sábado, e ir a los fuegos artificiales no supondría un problema a la mayor parte de la gente, pues es más fácil que la gente tenga su día libre en domingo, aunque siempre sería un problema para alguien, los domingos hay quien trabaja. 

Claro que ese desplazamiento es posible que creara polémica o queja, especialmente en los feriantes, pues podrían pensar que aquellos que vayan a carrozas y fuegos artificiales, el tiempo que estén allí, no estarían consumiendo en sus negocios. No es algo menor. 

Las ferias se acaban, y no me han resultado divertidas ni variadas este año, he de decirlo. Me han parecido anodinas, salvo el concierto de Burning, al que acudí solo.  Se acaban mis vacaciones, en las que hice alguna obra menor en casa para descubrir hace dos días que otras habitaciones de mi casa acaban de presentar necesidad de pintura también, como aquellas que pinté. No he estado de suerte. Ni siquiera mi pequeña escapada a Ávila resultó como quería, malcomí, y no he visto el mar, llevaré cerca de quince años sin verlo, aunque creo que en el fondo la morriña que tuve este año fue de un pasado. Paseos de barrio y la compra de unas cintas a un vendedor callejero de plantas. No he podido hacer gran cosa, repito, y más bien me resultó una especie de regreso a los días del desempleo. Si acaso me di el capricho de ir a comer tacos a un euro en un local nuevo que han abierto cerca de la Plaza de Santos Niños, en la calle Cardenal Cisneros, y acompañar a una pareja de amigos y su hija pequeña en lo que iba a ser un aperitivo y se transformó en una comida en restaurante cuyo precio me suponía mucho para mí, pero pensé que, en fin, por ser vacaciones y por estar con gente amiga, un pequeño esfuerzo. 

En los telediarios y radios han comentado los sueldos de los bomberos de los retenes contra incendios en los bosques, con gran indignación algunos comentaristas dijeron que con eso no se podía vivir. Yo estaré unos veinte o cuarenta euros por debajo de ellos. Uno de mis primeros trabajos, a los 18 años, fue ayudando a mi padre en el taller de tornos, roscaba tornillos, pernios de ascensor y varillas de motos. Él me dijo por entonces que hacer tornillos era importante, porque no hay ni un sólo día que las personas no usen cosas con montones de tornillos. Aún recuerdo cuando en la pandemia de Covid-19 el gobierno salió a dar las gracias a las panaderas y a los repartidores, a los tenderos. Nadie sobra, se dijo por entonces. Todos somos importantes, se dijo.

Las ferias y fiestas acaban mañana y los fuegos artificiales son aún uno de mis gustos desde niño. Recuerdo cuando nos llevaba mi padre y al día siguiente él también iba a trabajar, como recordé cuando nos llevaba a la familia a la playa de Cullera. Los fuegos artificiales eran el final de las fiestas, pero también de aquellas vacaciones, que algunos años empezaban en la playa y acababan en las ferias. Iré a verlos y cerraré mis vacaciones de estar en casa. El lunes retomaré el trabajo tras lo que se considerará un descanso y quizá, en el trabajo, alguien me pregunte a dónde fui.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

2 comentarios:

Alejandro dijo...

Me ha emocionado leerte porque yo tengo y he tenido vivencias parecidas con la Feria. Al final se ha convertido en una especie de ritual; las ferias como el final del verano, que normalmente lo paso en Alcalá. El inicio de una nueva estación, la vuelta a la normalidad...

Canichu, el espía del bar dijo...

Sí, la verdad. Para los alcalainos fin de feria es gin de verano, aunque el verano acabe en la veinte a de septiembre.