jueves, marzo 19, 2020

NOTICIA 1948ª DESDE EL BAR: LA CENSURA ES UN VIRUS

En el quinto día de estado de alarma por el Covid-19 toda Europa está en alarma y Estados Unidos hace unos días que se lo ha comenzado a tomar en serio. Curioso que mientras en Europa el alarmismo, que no la alarma, hizo que la gente agotara el papel higiénico de las estanterías, en Estados Unidos, en algunos de sus Estados, lo que tiende a ser el producto más buscado sea las armas automáticas. Pero en cierto modo, junto al virus, se propaga una cierta mentalidad predispuesta a aceptar la orden, la autoridad, sin réplica ni reflexión. De entra las muchas cosas que está removiendo el Covid-19 más allá de la salud y de los sistemas sanitarios, más allá de hacerles ver a algunos que en buena parte, en comparativas entre Estados, la privatización de la sanidad no es buena idea, o que tal vez los empresarios aprovechen para acortar gastos en el futuro tanto en instalaciones, como en ordenadores y otros materiales de trabajo, tal vez en trabajadores, al experimentar más o menos con efectividad el trabajo desde casa de sus empleados, más allá de las innumerables puertas que están quedando abiertas para el siglo XXI, ecología incluida, y que algunas ya no volverán a cerrarse o ya no se cerrarán del todo, tenemos esa expansión de no cuestionar absolutamente nada de lo que se diga o haga. Se pide, eso sí, que se condene a las noticias falsas, a la vez que se da por bueno que las únicas noticias ciertas son las autorizadas, y las autorizadas vienen de los propios gobiernos o bien de autoridades sanitarias autorizadas por los gobiernos como voces correctas.

El Covid-19 va más allá de lo sanitario y de todas las puertas que citábamos para adentrarse de lleno en algo que había comenzado algo antes de la llegada de la enfermedad, el sistema democrático hace aguas por su base, esta es: por la comprensión, la aceptación y la asunción de lo que es la democracia y la libertad por parte de cada ciudadano. Dentro de la idea de que hay que estar unidos para combatir al Covid-19, la verdad es que estar unidos no tiene porqué significar el no cuestionamiento y el no debate, el no replanteamiento. Muchos son los ciudadanos que asumen un discurso emanado desde arriba: "haz esto y no lo cuestiones, la razón es esta". Acertada o desacertada la orden, lo cierto es que incluso hay voces y gentes que se pasan al lado incluso de la delación del otro, o de la acusación de no ser inteligente, o de ser demagogo, a quien cuestiona al que ejerce las ordenes o la orden misma, sin quebrantar a la vez la unidad de acción contra el Covid-19.

Más aún, hay gente que se está sumando a la recriminación y censura de quien no tiene el discurso comúnmente aceptado, el del gobierno.

El acto de censura antiguo era desempeñado por las autoridades de los gobiernos y las administraciones, cuando no de las autoridades religiosas o de todas ellas en colaboración por un proyecto común o al menos un proyecto en el que la ayuda entre ellas era beneficiosa para cada una en sus objetivos. Con el tiempo, en las épocas contemporáneas, la censura de los empresarios bajo amenaza de despidos o de sanciones al trabajador se sumaron a estas otras censuras. Los siglos XIX y XX no han sido poco testigos de numerosas ocasiones donde las patronales, del lado de los gobiernos para obtener sus ventajas, se han servido de los mismos en términos de censura, y se han apoyado mutuamente. Los medios de comunicación son privilegiados como correas de transmisión en esto. Ni que decir tiene que a lo largo de las épocas todos los tipos de la censura han sido reforzados por las autocensuras de los ciudadanos y de los autores, temerosos o bien al castigo, o bien a la sanción, o bien a la condena social, el desprestigio o el repudio. Y es precisamente en la peligrosa figura de la autocensura donde la censura ha logrado escarbar con más acervo y hacer de ella su principal lanza de silenciamiento. La autocensura, en no llegando el pensamiento o lo creado a lo público, hace como s lo pensado o lo creado jamás hubiera ocurrido, lleva a la inexistencia y por tanto al desconocimiento, y es así como la censura logra imponer sus criterios y a la vez afirmar que ella no tiene culpa de nada, se lava las manos, como si realmente no tuviera culpa de los silencios o de los argumentos a medias o cambiados del que se autocensura. Y es un poco de todo esto lo que se da en gran medida en los llamados nuevos medios de comunicación, ya no tan nuevos, en las redes sociales de Internet. El logro de gobiernos y otras autoridades de que sólo pueda ser asumido un sólo criterio, el logro de grupos sociales o de determinadas personas de que sólo su punto de vista es el correcto, lleva a grandes masas a autoafirmar el mismo discurso y visión y a condenar a quien no sólo niegue o discrepe, sino también a quien estando de acuerdo matice o aporte algo diferente a la visión general.

No digo nada nuevo. Hace ya algunos años que varios autores han hablado de esto en libros y artículos de prensa o de Internet. Y es más que evidente el asunto de todos los casos conocidos y por conocer de personas y grupos sociales, no necesariamente organizados ni relacionados los individuos entre sí, que han sufrido todo tipo de insultos o de restricciones o de borrados y autocensura, o bien han sido los protagonistas del acoso y derribo. En España jocosamente se le ha llamado "los ofendiditos" a aquellos que ejercen en Internet y allá donde pueden, incluso en persona a estas alturas, para lograr eliminar toda opinión, comentario, broma, chiste o creación que les moleste, y se molestan con facilidad por poca cosa. Caso aparte es que en España haya leyes aplicadas tan a rajatabla que se admiten a trámite denuncias que llevan a la censura y a la autocensura de quienes ejercen libremente su libertad de expresión.

Pero la censura y la autocensura se dan no sólo desde un punto de vista conservador contra uno progresista u otro socialista, hablando en términos clásicos, también desde el progresismo y el socialismo se da la censura, y desde el feminismo, y desde otros muchos puntos de vista y de creencias, los religiosos por demás.

Uno de los logros de la Literatura española de después de las dos dictaduras vividas en el siglo XX es haber sobrevivido no sólo a la censura, sino también a la autocensura. El autor tiene un ojo más profundo e íntimo, necesariamente, que el censor, pero es el censor el que empuja al autor a que su ojo llegue a lo más profundo de sus palabras. Quizá por ello es más terrible, porque el censor corta y recorta, señala, tergiversa y humilla, quizá con una persecución temible que ve fantasmas donde no los hay, el autor sufre porque es mutilado, pero le queda espacio para atreverse a sortear al censor de algún modo. Pero el autor que se autocensura es obligado por sí mismo a automutilarse llevado por el miedo a las consecuencias de desafiar al censor. Se mutila a sí mismo. Rebusca en sí y termina viendo con paranoia hasta quizá lo que un censor no vería. Se mutila a sí y por ello no le queda espacio ni para atreverse a crear públicamente de ningún modo, no trata de sortear nada. El autor que vence al censor lo tiene fácil para ser libre de nuevo cuando ya no hay censura. Pero el autor que se convierte en su propio censor sufre un problema de acoso extra, el que ha interiorizado por miedo, y en esos recovecos debe hacer un ejercicio doble por recuperarse a sí mismo y a su libertad. Sin embargo, en ambos casos, el problema está en el censor, en la censura, en la persecución, en la señalización.

El manoseo del lenguaje y de las argumentaciones en los medios de comunicación y en las redes sociales no para de llamarme la atención estos días, aunque me lo esperaba. Según convenga ahora sí se dice tal término o se tiene en cuenta tal cosa, y cuando no, no. Para no entrar en todos los casos, por ejemplo me llama la atención como los informativos de Antena 3 llama exiliados a deportistas que se han ido de España antes del estado de alarma para poder entrenar para las olimpiadas, pero se negó y se niega sistemáticamente a llamar exiliados a los que se fueron a la fuerza desde 2008 por falta de trabajo en España o más recientemente por cuestiones políticas o de libertad de expresión (independientemente de que simpaticemos o que aborrezcamos de lo que quiera que sea que afecta a la política que esa gente apoya o de lo que quiera que hayan expresado). En ese mismo orden de cosas, hemos escuchado estos últimos años como cada vez que una cifra negativa afectaba más a la mujer que al hombre, enseguida se nos ha repetido hasta la saciedad que era un problema femenino y por tanto era culpa del machismo y el patriarcado, véase por caso que las mujeres usaran más el transporte público que los hombres (personalmente yo no creo que eso sea negativo, de hecho, dadas mis inquietudes ecologistas lo veo positivo, pero entiendo que se refieren en cuanto a las capacidades económicas entre sexos y las posiciones de dominio de la posesión del automóvil en las familias), sin embargo, llegado el caso del Covid-19, preguntados si afecta más a mujeres u hombres, se nos repitió una y otra vez que no tenía nada que ver, que afectaba a los dos sexos por igual, sin distinciones, porque era un virus. Podríamos pensar que, dentro de que es un virus (no somos tontos y lo sabemos, por lo que esas coletillas son innecesarias), dado que las mujeres usan más lo público, puedan ser ellas más afectadas. En la prensa de hoy se nos da el dato de manera un tanto marginal sobre que hay en torno al 70% de mortandad de hombres por Covid-19 (cito de memoria), y Gaceta Médica indica que afecta por igual a los dos sexos en todo el mundo pero que mueren más hombres que mujeres por esta enfermedad. Alguna razón tendrá que se tendrá que estudiar, pero he aquí uno de estos casos donde probablemente la autocensura prime a la hora de informar de este aspecto, no para hacer proselitismo machista ni para enaltecer el patriarcado, sino para compartir información que pudiera ser útil a alguien de cara a análisis y a búsqueda de explicaciones ya sean sanitarias o de otra índole que no tenga fines perversos. Sea como sea, sólo son dos ejemplos al tema que nos ocupa, pero que puede hacerse extensible a otros casos, no necesariamente relacionados con el Covid-19.

El acto de censura no es sólo la supresión de algo, es también la alteración o la invención de un discurso o de una obra, su cambio de rumbo, la introducción de un nuevo lenguaje que resulte más cómodo a las ideas que quiere grabar en las conciencias, la neolengua del Nosotros de Zamiatin, o para que lo entiendan muchos, dado que Zamiatin ha sido altamente borrado del conocimiento de los españoles, del 1984 de George Orwell.

La realidad, o a mejor decir la sinceridad de un pensamiento, discurso u obra debería ser protegido como un legado. Es como recibir un legado familiar de parte de la prensa estatal. Un legado que no una herencia. Un legado es algo que se transmite de manera material o de manera inmaterial y que se transmite de generación a generación o de individuos a individuos sin que realmente pertenezca a ningún individuo, entra aquí en juego lo que la ley establece como el usufructo y la nuda propiedad. Me explico más. Una simple herencia familiar puede ser legado familiar o no. Si no lo es, si sólo es algo meramente material, el heredero no tiene más responsabilidades sobre ello que sobre lo que es una pertenencia material propia. Sin embargo, un legado es algo que ha adquirido unos valores sentimentales y que transmiten además una cultura, una relación y una serie de cuestiones que van más allá de lo material y cuya pertenencia por tanto pertenece a un grupo familiar o de personas que quizá no se lleguen a conocer jamás en el tiempo aunque tengan una relación directa, como pueda ser un tatarabuelo de su tataranieto. Para que el legado se produzca obviamente va pasando entre las generaciones más cercanas de unos a otros cuando llega el turno. La ley establece que la persona a cargo no puede alterar ni destruir el legado familiar. El legado trasciende a las personas y a las generaciones; pero la herencia pasa de persona a persona, de una generación a otra. El legado no pertenece a un individuo concreto, aunque lo herede, sino a todos los individuos pasados, presentes y futuros ligados a quien lo heredó. Mientras que la herencia simple, si no es un legado, es algo más pasajero, va de individuo a individuo, sin afectar a muchos más individuos.

Con la actual crisis sanitaria por Covid-19 cada vez más ciudadanos se han apuntado a vigilar al otro. No hace mucho en los mismos informativos antes citados, vimos como una mujer que paseaba a su perro grababa con su teléfono móvil a un hombre que corría por la calle, acción no autorizada en el estado de alarma. El acto de la mujer era el de la denuncia, no sabemos ante donde, pero obviamente quien graba a otra persona tiene afán de usar la grabación para mostrarla, caso aparte es si la señora tiene alguna afición personal e íntima que no conocemos, pero en principio entendemos que es el afán de la denuncia, máxime cuando las imágenes acabaron en las redes sociales y después en el telediario, sobre todo porque el corredor trató de quitarla el teléfono móvil para evitar que siguieran grabándole sin su permiso. Corría en una vía pública, por lo que quedaría por dilucidar si tiene derecho a la intimidad o a la imagen o protección de datos aunque estuviera haciendo algo no autorizado. No entro en lo jurídicos de quién estaba haciendo de los dos qué cosa no permitida, o los dos, probablemente él no llevaba razón en cuanto corría en un espacio público, como he dicho. El caso es que ella se transforma en gendarme de él, en acusadora y en juez que sentencia que se le ha de mostrar públicamente infringiendo la norma. La mujer censura el acto de otro y solo conocemos una única versión de los hechos: la de la prohibición de correr, ignorando las causas del corredor, que probablemente no son justificadas, pero, ¿y si tenía razones médicas para ejercitarse? Es bastante probable que no tuviera causas justificadas, pero de su versión no sabemos nada, sólo de su censura y de la inducción que nos hace grabación y telediario de que debemos censurarle sin juicio previo. Realmente parece un caso fácil, pues insisto en que lo más probable es que realmente esa persona corría sin tener que estar haciéndolo por la calle. Pero lo que aquí nos interesa es la transformación de la señora que pasea a su perro en gendarme y acusadora. ¿Cuánto tiempo paseó a su perro? ¿Se limitó a llevarlo a un lugar cercano para que hiciera sus necesidades y de inmediato se volvió a casa? ¿Paró a comentarle a alguien el suceso aunque fuese a una vecina desde la calle a la ventana? ¿Se entretuvo en comentar las novedades con su panadera? Y a ella, ¿quién la graba? ¿Se grabó a sí misma si cometió alguno de estos actos?

Mucha gente acepta el acto de autoridad del gobierno y su discurso como discurso único posible, y los hay aún más que en las redes sociales aplauden y anhelan medidas como en la República Popular China, a la vista de que, después de cuatro meses, comienzan a tener más cerca el fin del Covid-19 en sus fronteras, y al alcance de la mano una vacuna que, Reino Unido, España, Alemania y Cuba también dicen estar alcanzando, como en una carrera individual de fondo, cuando todo sería mejor con equipos internacionales compartiendo avances conjuntamente.

Hay quien dice "ayudémonos". ¿Exactamente a qué? Porque en nombre del "ayudémonos" estoy batiendo récord de descubrimiento de amistades que dan el visto bueno a que se tomen medidas al estilo chino o italiano, y no tengo claro si conocen todas las medidas que allí se han tomado, las más conocidas son los aislamientos de las ciudades y las reclusiones forzosas (no voluntarias) en casa, llamadas cuarentenas, de las que en el actual estado de alarma español hacemos gala. Pero también en China ha ocurrido el control totalitario de todo tipo de desplazamiento individual, que la policía pueda entrar en tu domicilio o trabajo sin previo aviso, vigilancias por dron en todo tipo de lugar y momento, toques de queda, multas, estimulación a denunciar a cualquier persona que tenga fiebre y riesgo de cometer un delito de encubrimiento de no hacerlo, como si tener fiebre ya de por sí fuera un delito, cárcel (en China hay quien ha pasado o pasa por la cárcel en determinadas situaciones por negarse a alguna de las medidas y en Italia se plantearon hacerlo), prohibición del derecho de reunión (este ya vigente en España durante el estado de alarma), censura oficial en los medios de comunicación e Internet, rescisiones a la libre circulación... etcétera. Y podríamos pensar que China es una dictadura, pero Italia no y copia algunas cosas... pero lo que me preocupa es que este inicio de lo que se llama normalmente estado de alarma, es aceptado e incluso reclamado en nombre del "ayudémonos". Comprendo todo el pánico desatado, sobre todo por unos medios de comunicación repetitivos hasta la saciedad, pero hay que explicar todo esto de las medidas que son necesarias aceptar y tomar juntos, junto a lo que es la democracia. Seguridad sanitaria, sí, pero sin perder nuestros valores, que son valores respetuosos con los derechos humanos y las libertades. Responsabilidad, sí, pero en las dos direcciones.

No olvidemos tampoco que parte del problema viene de los recortes en sanidad en España llevados a cabo por las políticas conservadoras. En la Comunidad de Madrid y en la de Galicia por muchos años de gobierno del PP, y en España a raíz de los recortes de Rajoy (PP) a partir de 2012 como receta para la Gran Recesión de 2008. Ojalá sirva todo lo ocurrido para que reculen en sus futuras políticas y visiones sobre la Sanidad... y sobre cualquier aspecto público. Sumemos que nunca debiéramos olvidar todo lo que hay acarreado, los intereses creados de todo tipo y las guerras económicas que han encontrado trinchera, nacionales e internacionales, al margen de algunas cuentas pendientes de carácter político en varios lugares del mundo, no sólo dentro de España.

Claro que hay que proteger a los sectores más vulnerables ante el Covid-19, pero hay que ser conscientes de todo; no rechazar lo democrático, cuidar lo público, y más aún, a pesar de que los mayoritarios son los curados con síntomas menores, ¿por qué nadie nos ha mostrado a algunos de estos explicando que se han curado pasando una enfermedad con esos síntomas leves para bajar la preocupación? Nos han mostrado sólo a partir de ayer casos de curados que han pasado por estados graves.

No decir exactamente lo que diga la autoridad o el líder, reflexionar, matizar, discrepar, etcétera, no invalida ir todos a una contra el Covid-19. No nos hace menos fuertes. Hace menos fuerte al que no hace prevalecer su voz como voz única, pero la pluralidad de voces brinda tantas opciones que da más fuerza de futuro. Precisamente porque Colón no pensó que La Tierra era plana, Newton se preguntó por qué la manzana caía como caía, Galileo discrepó con la Iglesia y dijo que no éramos el centro, que girábamos en torno al Sol, o Miguel Servet, quemado en la hoguera, sostuvo la existencia de la circulación sanguínea, discrepar o estar de acuerdo pero matizar o aportar algo más, no debería ser objeto de condena social, censura ni autocensura. A fin de cuentas todos estaban de acuerdo con las autoridades en que las mujeres que mataban en Salem eran bruja, pero pasados los siglos sabemos que por censura o por autocensura nadie defendió a unas mujeres que no eran brujas, simplemente mujeres.

4 comentarios:

Canichu, el espía del bar dijo...

Me resulta interesante leer hoy en prensa que algunas de las cosas que planteo en este artículo se intuyen entre líneas en este otro artículo de Nuño Domínguez en El País:
https://elpais.com/ciencia/2020-03-19/las-preguntas-sin-responder-sobre-el-virus-impiden-saber-lo-que-sucedera-en-los-proximos-meses.html

Canichu, el espía del bar dijo...

Asi por ejemplo, otra noticia de hoy, día 20, el mismo día que las autoridades sanitarias informan que: "España registra 19.980 infectados, de los que 1.141 están ingresados en la UCI, 1.002 muertos y 1.585 altas" (El País), el líder de la oposición, Casado, del PP, aprovecha para desinformar y alterar la percepción, desviando así el conocimiento de que los recortes del PP en el pasado pueden tener gran parte de la culpa de la situación de sanidad pública desbordada en la actualidad. Según Casado "el pico actual de contagios procede de las marchas del 8-M" (El País), lo que mete un sesgo político contra los movimientos por la igualdad de género, al margen de lo producente o lo contraproducente de una concentración de gente ese día, pues no obstante, el mismo día 8 hubo otra manifestación de Vox, socios y colaboradores del PP, así como partidos de fútbol en grandes estadios y otros eventos propios del fin de semana, tales como cines, teatros, etcétera.

Canichu, el espía del bar dijo...

Una lectora me apunta por facebook (eN el enlace a esta entrada) unas preguntas y valoraciones que me resultan interesantes: "¿A qué cosas te refieres que se pueden leer entre líneas? Mencionan la censura o falta de información en Espaňa de estadísticas de edad y sexo de los muertos. ¿Porque no interesa, por no alarmar? Por otro lado, lo que mencionas en el comentario del blog sobre el extemporáneo apunte de Casado, usando esto políticamente diciendo que esto es culpa del 8-M es innecesario, sucio, malintencionado, absolutamente oportunista y manipulador, y me da asco que en momentos así suceda esto. Y no es ni será el único: lo critico independientemente de mi ideología o del partido con el que simpatizo."

Mi contestación (1): "Lo de Casado, yo no tengo culpa. Es algo que ha hecho él. Yo me limito a reproducir lo que Casado dijo, anotado en prensa, yo cito El País, pero se lee en otros. Tal como apunto en cuanto a su dicho, él no menciona otras muchas acumulaciones de personas esos días, al margen del ritmo normal de vida de un domingo, incluidos por ejemplo los aperitivos de la mañana en bares. Obviamente lo que tú dices de oportunista, manipulador y etcétera, si lo has leído, tambi´ñen lo anoto yo, aunque no en esos términos. Eso es parte de la censura. La censura no era sólo eliminar partes de un suceso, hecho o discurso. Tal como digo en el artículo. La censura es algo más que la eliminación de algo. La censura tabién pasa por la construcción de un argumentario alternativo y sustitutivo creando realidades paralelas y discursos paralelos, como en el caso de Casado hubiera ocurrido. El ejemplo de Casado en comentarios viene a este artículo como parte de ello. Al formular ese argumentario censura el esto de casuísticas de domingo 8 y construye un relato alternativo para quien quiera seguirle que se transformaría en verdad y realidad de cara a una buena parte de esos seguidores, eliminando de la realidad todas las demás posibilidades de aquel día. Hay que tener en cuenta que la teática de la que escribo es de la censura y de la autocensura, cualquier otra linea interpretativa no cae dentro de mi artículo.

Canichu, el espía del bar dijo...

(2) En cuanto a lo que creo que se menciona entre líneas pueden ser cuestiones como el ocultamiento de las edades medias de la mortandad, el sexo, el dejar creer que la reclusión es para superar la enfermedad en lugar de para aliviar los hospitales (y aunque esto último se ha dicho mucho aún hay más gente que cree que es para que la enfermedad se pase), que si hay que aliviar los hopsitales es por su falta de medios, que si hay falta de medios es por recortes del gobierno, que la reclusión en lugares como España de hecho podría ayudar a que en la segunda oleada haya una infección mucho mayor y grave que la actual precisamente porque buena parte de la sociedad no ha desarrollado inmunología, etcétera. Que las razones de que no se diga o no se diga con tanta repetición y énfasis, o que lo expliquen algunos responsables de la salud pero no los gobiernos puede ser por la razón que sea. Algunas las has señalado tú, otras pueden ser de otra índole. Ahora mismo, para el asunto que nos ocupa es indiferente, aunque sea importante o interesante indagarlo. La cuestión es la silenciación de esos datos, o el pasar de puntilla sobre ellos, ayudan a que haya un discurso oficial más fuerte, por más repetido, que cuaja en la sociedad y que tiene partes contrarias a la realidad de algunas de las cosas que ocurren. Y cuando escribo esto no me refiero al pensamiento de personas que se informan abundantemente y reflexionan, si no al gran común de la masa, que suele quedarse solo con partes muy concretas de los discursos oficiales, para bien o para mal. Viene de ahí luego parte de las desilusiones cuando, llegado el momento, no se cumplen las espectativas que ellos creían que les estaban dando, cuando en realidad no se las daban si no que se las hacían creer.

Y repito, no olvidemos que mi artículo gira en torno a la censura y la autocensura, no ahondo en los temas del argumentario que he elegido para ello, que es el Covid-19 en España. Podríamos hablar de esto incluso con otras temáticas, como el apartheid, el nazismo, el sovietismo, el capitalismo, el feminismo, el machismo, el star-system, el sistema de ventas on line, o lo que sea."