domingo, agosto 09, 2026

NOTICIA 2476ª DESDE EL BAR: MAGNIFICA HUMANITAS

He leído la encíclica Magnifica humanitas, de León XIV, publicada este año un poco antes de su visita a España. Había leído en prensa alguna cosa sobre ella que me llamó la atención. Así que la compré y la leí. Bien es cierto que también tengo curiosidad por leer Laudato si, del Papa Francisco, publicada en 2015, y cuyo eje principal es la defensa de la ecología y el medio ambiente, en este caso desde el punto de vista del cristianismo, lo que es sumar argumentos. Como sea, Magnifica humanitas estaba agotado cuando fui a por él a la Librería Diógenes. Hube encargarla. Por lo que leí y busqué en Internet, parece ser que el libro se agotó enseguida en librerías de toda España. Es posible que llamara su atención la temática que le anunciaron relativa a la Inteligencia Artificial (IA) y el mundo que estamos construyendo a raíz del uso que se hace de ella. De hecho, un amigo de tiempos universitarios, hoy día dedicado a estos temas, me dijo comprarse este libro interesado por saber el punto de vista oficial del Papado. Yo mismo tras leer el libro se lo recomendé a otro amigo dedicado al estudio del movimiento obrero. Y es que aunque en todas las televisiones, radios y prensa escrita le dieron la relevancia de ser una reflexión crítica sobre los modelos de IA que se están desarrollando y cómo nos afecta a las personas, el libro va mucho más allá. Personalmente me pareció que los medios de comunicación y los políticos nos han escaqueado el autentico motor de las ideas que lanza León XIV en esta encíclica. Aunque es la IA un eje vertebrador, porque esa es la tecnología del siglo XXI, en realidad la encíclica es una carga de profundidad contra el capitalismo más radical, contra el pensamiento ultraliberal, antesala que fue en el siglo XX a las ideas fascistas.

Puede que no conviniera a propietarios de medios de comunicación y políticos a fomentar el mensaje que de fondo se lanza en realidad más allá de lo que se dice de la IA. Los principales apoyos de León XIV en esta encíclica es la encíclica citada de Francisco, en la cual también se juzgó severamente al capitalismo como causa de la destrucción de los ecosistemas, pero también son muy relevantes los escritos de Pablo VI y de Juan XXIII, así como las partes más sociales de Juan Pablo II. Es, por así decirlo, una evolución lógica que da un paso más al frente del camino iniciado por el Concilio Vaticano II de la década de 1960. 

Se sea o no creyente, hay que valorar el libro también desde una sólida construcción reflexiva que le puede ubicar dentro de los libros de filosofía a tener en cuenta de lo que va del siglo XXI. Pero es que además León XIV se apoya principalmente en la Rerum novarum del Papa León XIII, publicada en 1891. En ella se desarrolló lo que se ha llamado la doctrina social de la Iglesia, la cual quería frenar en aquellos tiempos el avance de las ideas socialistas, ya fuesen estas socialdemócratas o anarquistas, y más adelante las comunistas. Para ello León XIII llegó a la conclusión que los padecimientos y las desigualdades sociales era lo que llevaba a la gente a irse a ideas socialistas que se alejaban a menudo de la creencia religiosa, y que la culpa de aquellos descontentos estaba en su mayor medida motivada por los abusos de los más ricos y por el sistema capitalista que, sostenido por personas que se decían creyentes cristianos, actuaban totalmente en contra de las ideas cristianas al fomentar la explotación más brutal de los más pobres. A partir de ahí la Iglesia y asociaciones derivadas de ella empezaron a crear sindicatos católicos en los países católicos, así como en los cristianos la religiosidad cobró un sentido asistencialista muy fuerte. Con el paso del tiempo la Iglesia condenará también las ideas fascistas y las nacionalsocialistas (nazis). La nueva encíclica sigue este camino de doctrina social y hoy por hoy las  desigualdades sociales y laborales vienen en parte, pero no exclusivamente, por la IA introducida en los trabajos.

Con una lectura reflexionada uno se da cuenta de que León XIV no sólo critica que la IA en manos de unas pocas personas provoca que estas impongan sus propias ideas y corrompan las democracias y las libertades. Así lo habla él. Critica también que el sistema capitalista desde el final de la Guerra Fría ha evolucionado de tal manera que se ha promovido un cambio social tendente a tratar a las personas como una parte más del engranaje necesario para que los más ricos obtengan más dinero y que este no se revierta en la mejora de las vidas de todos. La IA contribuye a la pérdida de trabajos, a la desigualdad, a consumir cada vez más recursos naturales empeorando el clima y a expandir ideas tanto antidemocráticas como de idea de éxito como expresión de éxito económico, no siendo el éxito personal realmente algo atado al dinero. 

León XIV vuelve a llamar a revalorizar lo humano, a que en el funcionamiento de las sociedades cobren importancia mayor las asociaciones de todo tipo, las familias y que sea la base social más escuchada y la que organice sus vidas. No renuncia al Estado, ya que a este le reta a que tome las riendas de la organización social, especialmente desde el reforzamiento de los servicios públicos que cubran todas las necesidades que hay, especialmente en la salud y la educación, y desde la asunción de la solidaridad poniéndose en la piel de los más necesitados, pero sin confundir solidaridad con mero asistencialismo. Reta a que no sean los grandes empresarios, a menudo con ideas antidemócratas en favor de sus propios intereses personales, quienes marquen las ideas a expandir y que cada vez las personas se observen las unas a las otras en cuanto a lo material y no con su propio valor como personas que son. Habla de las ideas que existen sobre el transhumanismo y derivadas, en las que se expande el pensamiento de que las máquinas se integren tanto con los humanos que al final se pierda humanidad, por ejemplo en la consideración de que se vaya abandonando el raciocionio o el conocimiento porque se delegue en máquinas que a menudo lanzan sus mensajes desde una programación determinada que les dan aquellos que toman las decisiones de qué se ha de promocionar y qué no. Y habla mucho de las regiones del mundo que se han empobrecido porque se están sacando sus recursos para el mantenimiento y funcionamiento de infraestructuras de las grandes bases de datos, especialmente en lo concerniente con el agua.

Contiene en sí ideas muy reconocibles del socialismo, del socialismo en su base, independientemente de las diferentes líneas de concepciones socialistas que se han creado. De hecho, aunque no renuncia del todo del capitalismo, sí que dice que hay que humanizarlo, pues el rumbo que está tomando no es acorde a una interpretación sincera de las ideas cristianas y de la doctrina social de la Iglesia, ya que no todo es materialismo y dinero, y cita incluso a los padres fundadores de la Iglesia para reforzar esta idea de que debe existir un reparto más justo de los beneficios del trabajo y que se debe revertir en políticas sociales, así como, se repite, la democracia debe fortalecerse desde la base y no ser un mero sistema que se desvirtúe desde las decisiones directas de los gobiernos. 

El libro es sencillo de leer y muy claro. Evidentemente forma parte del pensamiento católico, lo escribe el Papa, pero creo que su lectura puede ser útil a cristianos y a no cristianos. Una reflexión del mundo actual que llama a poner en valor y en práctica ideas que ya plantearon hace mucho las diferentes corrientes del socialismo, pero evidentemente no es socialista. Critica con dureza al capitalismo ultraliberal que hay hoy día, y en esta crítica están los grandes magnates de las grandes compañías de Internet, y los señala como elementos peligrosos para las democracias si los Estados no reaccionan a tiempo, pero no es contrario ni a la libertad económica que supone el capitalismo, ni al Estado, lo que plantea es aceptar que hay ideas socialistas que son compatibles o coinciden con la Iglesia en su concepto social, por lo que, sin citar nunca de manera directa al socialismo, plantea la reformulación del sistema capitalista y de las democracias para que, con las nuevas herramientas de la IA, no se deshumanicen las sociedades y nos veamos los unos a los otros como útiles o no, aceptables o no, dependiendo de cuestiones materiales. 

Interesante libro e interesantes reflexiones que lo que plantea, más allá de la IA, es que la base de las sociedades, lo que son las personas y sus relaciones sociales, vuelvan a tener protagonismo principal en su forma de desarrollarse y que los Estados cedan parte de su poder de decisión precisamente en la base social y que no desasistan a nadie. O en otras palabras, aceptar la democratización social en todo su ser.

No hay comentarios: