No he podido evitar ampliar a una cuarta entrega mi serial de cine a destacar del que vi este comienzo de verano, aunque ya estamos en mitad del verano. Y es que ayer fui del trabajo al cine para ver el día de su estreno La Odisea, de Christopher Nolan. No puedo menos que decir que es la primera vez en muchos, pero que muchos años, que estando en el cine he tenido la sensación de estar viviendo un momento importante en el cine y un momento que se quedará a recordar de manera concreta y especial en mi memoria. Algo que ocurre con contadas ocasiones en producciones que merecen tanto la pena que sabes que han marcado época. Algo que viví por ejemplo al ver en cine La lista de Schindler, Salvar al soldado Ryan, Bailando con lobos, Drácula, de Bram Stocker, Forrest Gump , Atrapado en el tiempo, Pulp Fiction o Fargo, entre otras (por cierto que mis padres me llevaron a ver el primer estreno de El retorno del Jedi, pero era tan niño que me queda un vago recuerdo del Cine Paz, de la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares).
También ha servido un poco para reconciliarmente con Christopher Nolan. Posiblemente esta sea su mejor película en toda su vida. Le queda más carrera por delante, pero este largometraje marca una diferencia muy clara en su obra. Mira que ya me llamó la atención cuando vi Batman begins, y aunque la siguiente de esa trilogía la superó, la tercera cayó en un peligroso mensaje de ultraderecha y no precisamente desde la crítica. Oppenheimer está muy bien, tiene un sentido artístico muy claro ya más allá de lo comercial, pero hay algo que para mí no termina de funcionar, aún cuando hasta la actual película mucha gente le valora por ella. En general a Nolan le gusta el cine del exceso, de las pasiones desatadas en los momentos concretos, del efecto especial desorbitado cuando se aplica, y tiende a personajes que son personas atormentadas y con conflictos internos consigo mismos, con claros problemas psicológicos que se desarrollan a la vez que las circunstancias que le rodean le ponen en el centro de la necesidad de hacer un acto heroico, pero no porque sea algo imprescindible del momento, sino porque es algo meditado, con todas sus contradicciones y todo el conflicto ético y moral que le supone, o quizá confrontando cuanto tiene de ganar y cuanto de perder si sus propia ética la aplica aún chocando con las normas que la sociedad se ha dado. Y en ese interés de Nolan llega su lectura de La Odisea.
Su obsesión con la obra y su plan de hacer una gran producción durante años, con una campaña publicitaria no vista desde hace años. Y un gasto inédito, entre los doscientos cincuenta millones de dólares, redondeando, pues cito una referencia, la cifra no es esa, podéis buscar la exacta vosotros, que es cercana a esa, quizá doscientos treinta o doscientos sesenta. Pero es un dinero muy bien empleado en lo artístico. Una sensación más que tengo hoy es que he podido ver el día de su estreno una gran superproducción épica al estilo de las películas épicas de las décadas de 1950 y 1960, tipo Ben-Hur, El Cid, 55 días en Pekín o Espartaco. Algo que en nuestras épocas quizá no se vivió hasta Braveheart, que ya ha quedado antigua, o Avatar, más moderna. Pero esta Odisea de Nolan tiene más que ver con el cine épico clásico de esas décadas de 1950 y 1960, que con el cine épico posterior. No lo digo por ser un cine de capas y espadas, de griegos, sino porque el ritmo, los diálogos y el equilibrio entre la acción y el argumento son muy del cine clásico del siglo XX, aún cuando se le dé un enfoque más de este siglo XXI. Y en este sentido de cine épico clásico Nolan ha buscado a un actor a la altura interpretativa. No voy a negar que elegir a Matt Damon era una apuesta excesivamente arriesgada para ello, pero es que Damon posiblemente también ha hecho el mejor papel interpretativo de toda su carrera. Es como si Odiseo (Ulises) sólo pudiera ser él, aún cuando en el pasado lo interpretó nada más y nada menos que Kirk Douglas. Si a Ben-Hur ya sólo le ponemos la cara de Charlton Heston, posiblemente ya nos sea difícil ver a Odiseo sin ver a Damon. Sí, lo contesto ya, tiene todas las papeletas para que en futuras Semanas Santas las cadenas de televisión españolas emitan este largometraje, aún cuando no tiene nada que ver con el cristianismo...
...Bueno, un poco sí. Sutil, soterrado, oculto, entre líneas, pero un poco sí. En una única escena suelta la red Nolan. El personaje de Odiseo es sin duda un héroe que a la vez es un antihéroe, ya era valorado así incluso en la Edad Antigua, y una de sus cuestiones es que se vuelve impío. La guerra le hace algo descreído y le transforma en un estratega altamente metódico y pragmático. Ya en la antigüedad algunos de los epitetos épicos que usaban con él es el de mentiroso, manipulador, falso y persona de doble cara, pero también le achacan que todos sus problemas vienen de ser impío con los dioses, de haberse transformado si no en descreído, pues no es ateo, es creyente de Atenea, si en creer que los dioses han abandonado a los humanos y de ahí todas las atrocidades de la guerra que han vivido durante diez años asediando Troya. No cumple con los rituales sagrados preceptivos y, para más deshonra, permite a sus hombres cometer un saqueo nada más terminar la guerra y lo hacen en un pueblo que era protegido de Poseidón. Hasta Hera, esposa de Zeus, está enfadada con él por su engaño del caballo de madera para entrar en Troya, recordemos que era una supuesta ofrenda a los dioses, y por la destrucción misma de Troya. Sin embargo es verdad que Odiseo tiene cualidades nobles que le diferencian de los otros guerreros de Troya, y valora mucho la lealtad y la amistad. Zeus le tiene en estima por sus valores más positivos y por ello cuando le piden un castigo, él, como juez entre los dioses, no puede dejarle sin castigo, pero tampoco desea condenarle a muerte. Además es verdad que es impío, y eso no lo puede permitir, necesita que Odiseo se redima, que respete a los dioses y honre a los muertos como se debe según las normas puestas por los propios dioses. Así que deja en manos de Hera y sobretodo de Poseidón el castigo, un Poseidón que se enfada más cuando Odiseo ataca a Polifemo, uno de sus hijos, que en principio sólo es un cíclope que es un pastor que se encuentra "atacado" en su propia isla. Pero Zeus sentencia que en concreto Odiseo ha de vivir y le otorga que vivirá hasta que sea muy anciano, y sentencia el número de años que ha de durar el castigo que le quieran dar a él y a sus hombres. Pero sentencia también que si no deja la impiedad él mismo le castigará más severamente. Eso está ya en la obra que escribió Homero hace unos tres mil años. Y Odiseo termina siendo pío haciendo un túmulo y hogueras rituales para honrar a todos los muertos que han contribuido a que él regrese a casa y también a sus victorias en Troya, incluso a aquellos que fueron sus enemigos. Pero en la película, este momento se refleja en una escena a la deriva en una balsa en el mar y una frase que habla de fe, de creer. Y el tema de la fe es más un asunto judeocristiano tal como lo plantea Nolan. Nolan lo atribuye a la religión griega, pero la forma de relación entre humanos y dioses en los grecorromanos difiere de la forma de relación entre humanos y judeocristianos, donde la fe es el mayor peso. Así que con sutileza Nolan desliza un asunto cristiano, el de que la fe te salvará, mientras que un grecorromano no basta con creer, cuidado y con temer y honrar a los dioses, hay también que actuar y hacerlo correctamente para obtener el favor divino. No basta la fe. Pero Nolan nos dice que se salvará sólo por la fe, y eso es un concepto judeocristiano, no grecorromano.
Del libro de La Odisea escrito por Homero en torno al siglo VIII antes de Cristo, y de la historia misma, ya he hablado numerosas veces en esta bitácora. Me voy a remitir a lo que dije de él en el serial de los libros que leí. En realidad Homero reunió por escrito, y redactó en su propia prosa y forma de narrar, una serie de relatos que se conocían de manera tradicional en su época y transmitidos oralmente mediante cantos desde la Guerra de Troya, en torno al siglo X o XI antes de Cristo, que suman una distancia de tres mil años a nuestras épocas. Es un libro sorprendente escrito de manera muy moderna, muy excesivamente adelantada a la época. Usa saltos temporales, comienza por la mitad de la Historia para narrarnos el comienzo más tarde, ni siquiera aparece el héroe hasta que no transcurren varios capítulos, y el propio héroe es un antihéroe. Además funciona como segunda parte de La Iliada. sabemos también que los cantos épicos de la Guerra de Troya son más de los que se han conservado, lo sabemos por numerosas referencias en varias obras y ámbitos y una de ellas era precisamente el periplo de Agamenón, otra historia de aventuras y desgracias que tuvo éxito de difusión incluso en tiempos de Roma, pero que las circunstancias de la Historia han impedido que nos haya llegado ni una sola letra que narraron aquello, aunque sí sabemos su argumento, que precisamente se cita en La Odisea. En todo caso, son obras fundacionales de la cultura occidental actual y sobre todo es algo fundacional de Europa. Es una historia que funciona tan bien que no ha dejado de tener éxito en tres mil años. Y esto se lo puede agradecer Nolan a Homero, si su argumento es tan bueno es porque no es su argumento, es el de Homero.
Es una historia muy conocida, que nos dan a conocer desde niños, los de mi generación incluso con una serie de televisión de dibujos animados galácticos, Ulises 31. Nos la han contado con cuentos, con cómic, con dibujos animados, con series de televisión, con numerosas películas, en canciones, en cuadros, en estatuas, en referencias innumerables en obras derivadas en poemas, novelas, en nuestro propio lenguaje, cuando decimos que algo nos ha sido arduo y decimos que fue una odisea, por ejemplo. Es una historia archiconocida y por ello hablar de ella a nadie le descubre nada nuevo ni le desvela nada si comentamos que Odiseo cegó a Polífemo, o que Circe (Cibeles) transformó en animales a su tripulación, que Calipso retuvo a Odiseo (y por cierto que en algunas obras de la antigüedad se dice que tuvieron un hijo), que es un gran peligro estar entre Scilos y Caribdis, que Penelope tejía y destejía, que unos gigantes vivían en una isla donde los árboles tenían vida como si fueran personas, que las sirenas tentaron a Odiseo atado al mástil o que la ira de Odiseo desata toda su locura asesina contra los pretendientes de Penelope, tal vez reflejo de un trauma postbélico que, en este personaje es más que evidente, narrado incluso a su modo en la Edad Antigua. A nadie le desvelas nada si le cuentas que entraron en Troya a través de un caballo de madera. Bueno, a nadie... esto no es así.
Esto no es así porque ayer, por ejemplo, al volver del cine entré en el bar de debajo de mi casa y al contar que vi la película una chica joven me preguntó de qué iba y me lo tomé a broma, pero no era broma. No conocía nada de La Odisea, literalmente nada. Así que le dije que no le iba a contar nada, para que se lo llevara de sorpresa, aunque seguramente cuando la viera le iban a sonar muchas cosas que, con seguridad, a visto aunque sea como referencias en otros lugares. Pero el caso es que un día antes me había pasado parecido con otra chica joven. A lo que me pregunto qué les enseñan o cuentan a los jóvenes hoy día, pues estas historias están por todas partes en nuestra cultura, son algo básico. Incluso sus zapatillas Nike no son de un nombre inglés, son de un nombre griego (sí, se pronuncia la "e", no se omite a la inglesa), es el nombre de una pequeña diosa que acompaña a Atenea, la diosa Fortuna. Pero, aún sonando raro que haya personas que no sepan absolutamente nada de los argumentos de historias tan clásicas, se puede aceptar que haya personas que sepan las tramas generales y los personajes centrales, pero no conozcan tanta mitologia. Me juego algo a que mucha gente no se ha leído la obra de Homero y otra tanta tampoco obras derivadas. Me juego algo a que mucha gente no sabe que en un pasaje los árboles caminan, o qué era la Cólquida, o que la hija que lanza al mar Agamenón no muere, y es protagonista de otra saga mitológica.
Y entre los que probablemente no conocen tanta mitología se han colado más de un crítico de cine. Y es que me he leído muchas críticas de cine sobre esta película en prensa española, inglesa y estadounidense. Y en España tenemos a uno de ellos que ha llegado a decir que los dioses están ausentes, aunque aparezca Atenea, pues esta Atenea podría ser una alucinación. Nada más lejos. Absolutamente nada más lejos. Si Nolan mete un cíclope, dos monstruos marinos, una "bruja", los cuerpos vivos de los muertos en el Hades y demás, ¿qué sentido tiene que los dioses no estén presentes e interviniendo? Ninguno. Para empezar, no es que Atenea muy evidentemente aparezca, es que la "bruja", Circe, no es bruja, es una diosa. Calipso tampoco es bruja, es otra diosa. El anciano mendigo que está al comienzo de la película en el palacio de Penelope es Zeus disfrazado, y aunque en la película parece que sólo se hace presente soltando truenos, es él... y aquí se sabe si conoces la obra. Incluso Hermes avisa disfrazado a Telémaco de que debe huir antes de que le maten. Se puede hacer la lectura de que en esta Odisea se humaniza el relato, aún apareciendo seres fantásticos. Se podría justificar que en parte por eso ocurre el descreimiento y la desconfianza de Odiseo hacia los dioses, pero no se puede decir que están ausentes en el relato, no lo están. Están muy presentes. Lo que no están es como en Furia de titanes reunidos y decidiendo el futuro de los mortales en un tablero. Si tú conoces la obra, si la has leído, vas a sacar una lectura de la película de Nolan mucho más rica y más interesante al darte cuenta de sus detalles. Porque Nolan da por hecho que el espectador conoce en profundidad la obra y no necesita nombrar directamente tal o cual, sino que juega con ello de manera cómplice para que no sólo seas espectador de un relato, sino para que pienses y llegues a tus conclusiones, y ahí está la diferencia entre cine de taquillazo (blockbuster) y cine concebido como expresión artística.
He leído y oído críticas muy positivas, algunas en el mismo sentido que yo he sacado en esta sensación que tengo hoy de haber asistido a algo importante, a algo importante en el cine. Pero también he leído algunas críticas no tan favorables. Algunas en el sentido del ego y del oportunismo económico de Nolan y su ética y moral a la hora de crear posibles falsas polémicas con fines publicitarios, cosa que escapa a la cuestión cinematográfica. Otras en el sentido de si no es fiel a la Historia, que no es lo mismo que a la historia narrada. Y en ese sentido hay que decir que son críticas injustas. Yo soy historiador y archivero y ejerzo como ambas cosas, y me doy cuenta de que la obra no pretende ser una obra de Historia. Es una obra que está rodando pretendiendo ser fiel a la Literatura, a la mitología y sí, darle un aire dentro de la Historia. Pero desde el mismo momento que oyes a los actores hablando como si declamaran ya sabes que hay un enfoque también operístico, teatral, porque la gente en la vida cotidiana no habla así ni en la Edad Antigua. Pero si ves la armadura de Agamenón ya sabes que es una armadura conceptual, que la hemos visto mil veces precisamente en óperas y teatros modernos con personajes griegos. No pretende hacer una película realista, ajustada a la antigüedad sí, totalmente realista no. No usa referencias arqueológicas en su totalidad, alguna hay, pero no todo, como esa armadura, o la que sale en los gigantes, que por cierto en la obra original se hace dudar si no habrá algún autómata. Cierto que se asemejan a armaduras del Renacimiento, pero eso también ocurre en Excalibur y sabes perfectamente que es una licencia narrativa para lanzarte una sensación, una emoción, aparte de que esos seres sobrenaturales ¿quién te dice a ti que no estén más evolucionados que los humanos? El asunto de los escudos fuera de época o que el vestido de Penelope es más del siglo XVI... Pero si hemos visto en pinturas de aquella época precisamente a todos estos personajes, e incluso a Cristo, pintados con trajes del momento en el que se pintó y nadie se queja, porque todos entendemos que son parte de un mensaje, que no se busca el historicismo, sino otra cosa, ¿por qué cebarse con Nolan por esto? Lo mismo con el gesto de proskynesis que hacen algunos de los pretendientes de Penelope ante Odiseo para reconocerle su sumisión ante él como rey. Ese gesto de arrodillarse era de los persas... un griego nunca en la vida lo hubiera hecho, pero se entiende que Nolan encuentra en ese gesto una forma de narrar algo que de otro modo no encuentra la manera. En esta película en concreto (no así en otras de otros directores con otras pretensiones) quejarse de todo esto es quejarse por una ceguera estúpida, igual que H.G. Wells dijo en prensa que Viaje a la Luna era mala porque las dimensiones del interior de la nave no se correspondía con el interior, o que lo era Metrópolis porque usaban antorchas, habiendo electricidad. Es no entender que el cine, concebido como Arte, tiene su propio lenguaje.
Otra crítica ha venido porque Penelópe y su hermana son negras, cuando debieran ser blancas, tal como por cierto cita expresamente Homero. También aparece Atenea de raza negra, y aparecen diversos guerreros negros y estaría por decir que uno parece hispano. Y que el personaje que cada vez hay más consenso entre historiadores y filólogos sobre que debía ser de raza negra, Calipso, aquí aparece alta, rubia y muy blanca, como si fuera germana. ¿Provocación de Nolan para alcanzar polémicas que ayuden a la publicidad? ¿Licencia artística para hacernos pensar sobre la universalidad del relato? Yo más bien creo que en el Hollywood actual hay unas cuotas de representación social que si no se cumplen especialmente en las grandes superproducciones te puedes meter en un lío tremendo y arriesgarte a que te cancelen en muchas salas o que incluso te acusen de racista. Así que, ante una producción de más de doscientos millones de dólares, sea o no expresión artística de Nolan, la productora le habrá dicho que esas cuotas tienen que estar sí o sí. O sea, que hay que barajar el cine también como negocio, como industria, y pensar en unas épocas agitadas que plantean al autor la censura, la autocensura y la adaptación de su intención artística real a los planteamientos de grupos sociales que pueden ejercer presión. Porque si la historia está narrada en la Grecia antigua, y esta está repartida con Turquía, si la narración nos lleva a lo que creemos que pueden ser el Mar Negro, Chipre, Malta, las costas de África, lógico es que en cada una de esas regiones las razas que aparezcan sean las que han de ser. Pero yo creo que aquí lo que juega es más un tema de cuotas de representación, que de decisión artística, aún cuando la haya habido. En el mismo sentido creo que se ha rodado la escena de Circe presentándola como una mujer con miedo a una agresión sexual de los hombres. El personaje mitológico en realidad nos narra la historia de una diosa que se llega a enamorar de dos hombres que no llegan a corresponderla como ella quiere y los transforma en leones que tiren de su carro. Y en esa isla en concreto va transformando a los marinos perdidos en animales. La lectura de Nolan es perfectamente una interpretación válida, pero no pensemos que es única.
Nolan de hecho se toma licencias, como la no aparición del regalo de Eolo que termina alejando más a Odiseo de Ítaca y que es el motivo del naufragio que mata a toda su tripulación, aparece la tormenta, pero no el regalo que la provoca. No aparecen las violaciones de mujeres en Troya, como la que sufre la princesa Casandra que al ver la ciudad asaltada va a rezarle a una estatua de Hera para que les salve, y al verla allí Áyax el menor la viola delante de los ojos de Hera, que a la postre es la misma Hera que lo ve todo y considera que hay un sacrilegio, más cuando decapitan a Casandra y a la estatua, es motivo de su ira contra Odiseo. Se ve el rezo y se ve la decapitación, pero no la violación. Y puede que tenga que ver con miedo a que la película sufra cancelación o que el antihéroe que es el héroe nos produzca una reacción que perjudique la taquilla. Aunque Circe sí llega a mencionar que Odiseo mandó violar. En realidad Odiseo en el libro no manda violar, ocurren las violaciones, pero él no las ordena. Repito, aún con todo es uno de los pocos héroes con honorabilidad, aún cuando es por él la destrucción de Troya. El propio Áyax el mayor, que en esta película no aparece entre los muertos, pero sí lo hace en la obra de Homero, no recuerdo si en La Iliada o en La Odisea, le recriminará unas cuantas cosas. Aquí se las recriminará Sinón. No aparece tampoco la muerte de la criada que traiciona a Penelope atravesada por una lanza y ensartada junto a su amante. No aparecen bastantes detalles conocidos, aunque sí aparecen las numerosas puertas abiertas a historias mitológicas de los personajes que hay, ya expresadas por Homero. Pienso que cabe la posibilidad de que esta película de casi tres horas termine siendo una película de mayor duración dentro de unos años si le dejan Nolan montarla de nuevo de manera extendida. Porque tengo la sensación de que algunas cosas se quedaron fuera de la sala de montaje. Aún así, el relato funciona bien.
Del asunto de rodar la película en formato IMAX he leído de todo. Puede ser una cuestión artística profundizada por Nolan, que además ha encarecido el producto. Y puede ser también un capricho. gual que puede ser querer rentabilizar más le metraje obligando a la gente a buscar cines IMAX, que hay muy poco en el mundo, en España hay varios, donde la entrada es mucho más cara económicamente. yo pude haber ido a Ciudad de la Imagen o a Las Rozas, y pagar 14 euros en IMAX, pero cogí el tren y la vi en Quadernillos por 9'30 euros. El cine IMAX tiene un sistema de pantallas envolvente que hace que tengas una experiencia como si estuvieras dentro de la escena, donde además el sonido funciona de la misma manera y que hace que la pantalla sea más alargada en lo vertical. Esto hace que la fotografía haya sido rodada pensando en este formato. ¿Estropea mucho la fotografía verla en un cine que no sea IMAX? No voy a decir que no la estropee, pero no puedo decir que la estropee mucho. Ocurre como cuando las películas en cinemascope, alargadas a lo ancho, pasaron al televisor cuando la pantalla era cuadrada. Los dos extremos de la imagen quedaban fuera de la pantalla y te perdías lo que ahí ocurría. eso se solucionó poniendo dos franjas negras cuando se emitía por televisión, pero la imagen quedaba muy pequeña. Con el paso del tiempo, los nuevos televisores más grandes y apaisados han solucionado todo el problema. ¿Qué ocurre con esta película rodada en IMAX en una sala normal? Los efectos envolventes los pierdes, pero no es tan vital porque lo habitual es que no veamos cine en formato IMAX, estamos acostumbrados. Pero sí es más doliente la fotografía. Queda rota por su parte superior. Si una torre cae al quemarse lo mismo no ves la caída en todo su esplendor y lanzando el mensaje visual del plano ideado por Nolan. Lo mismo con las velas de un barco que queden interrumpidas al navegar o que un primer plano de una cara se transforme en primerísimo plano y no sea primer plano. Lo que se transmite visualmente cambia un poco el mensaje, pero no es algo drástico ni una calamidad. Nolan no lo ha hecho mal, se notará una narración visual más cercana en plano al espectador, quizá intuirás una composición de imagen similar a un cuadro que queda interrumpido en alguna secuencia, pero en general sigue siendo una fotografía bonita y no estropea la película. Puede que en pleno siglo XXI, en 2026, hubieran podido hacer algo que adaptara la proyección, como poner bandas verticales y ver la pantalla menos apaisada, pero se ha optado por no hacerlo. Nolan quiere que la veamos en IMAX, pero sabe que la gran mayoría no la verá en IMAX y la ha rodado para que también fuera del MAX tenga coherencia y no te pierdas nada sustancial, quizá estético, pero no sustancial.
La banda sonora de Ludwig Göransson está creada y montada al total servicio narrativo. No tengo duda de que ganará un Oscar. La obra de Nolan es una obra narrativa total, desde lo oral, desde la imagen y desde la música. No hay nada dejado al azar. El papel de la música como elemento narrativo del metraje de una historia que comenzó siendo cantada hace tres mil años es un acierto. Pero, tremendo acierto, el único momento vital en La Odisea para la música, el canto de las sirenas, es el único momento en el que Göransson y Nolan deciden no intentar hacerlo. Hay música, pero no canto de sirenas. Dejan en el misterio lo que hasta el propio Homero dejó en el misterio.
Y luego tenemos esa frase final del metraje sobre esa escena del caballo de Troya tal como aparece. Parece que toda la película se hubiera hecho sólo para decirnos esa frase sobre nuestro hoy y sus peligros, y los peligros de lo que creemos real y no lo es. Es como si la película hubiera sido narrada por una de esas personas que saben muy bien como narrar una historia. Hablas con ellos y te cuentan muchos detalles de algo, tres horas de detalles, para que al final cuando te dice lo que realmente quiere, te lo dice de tal manera que te ha situado justo en el sitio donde comprendes a la perfección lo que te ha querido decir. Imagino a Nolan en un bar y le preguntamos qué opina de este mundo de guerras y falsedades, especialmente con Trumpo, y Nolan nos cuenta una historia del tipo te voy a ilustrar contándote lo que me pasó cuando bajé a por pan, me ocurrió esto y lo otro, y me perdí, y tal y cual que me vi envuelto en esto... y así hasta que al final nos dice una frase demoledora que resume todo lo contado, del tipo "con esto te digo que...". Genialidad de genialidades.
Es una visión de Nolan. No es la lectura única y exclusiva. Es La Odisea como él la ha entendido. Esto hay que tenerlo muy en cuenta, sobre todo con los presuntos puristas que seguro que saldrán, y con los que a partir de hoy sólo interpreten la historia de Odiseo a través de este largometraje, ignorando al propio Homero. Es la visión de Nolan, repito. Muy culta, muy ajustada a texto, salvo algunas cosas, pero su visión.
Particularmente esta historia y otras de la antigüedad están muy presentes en mi propia obra escrita. Incluso en mis primeros poemas ya hay varios donde Polifemo o Ítaca son protagonistas. Hay incluso dos de los libros de poemas más recientes que hice donde la mitología en general es motor. Para mí ver este largometraje era y es algo más que ver una película. Tiene unos significados y unas raíces en mi propio ser que a veces se traducen en mi obra como elemento que me ayuda a expresar algunas cosas usando la reinterpretación y una nueva puesta de valores.
Creo que es una gran película, aún cuando se le pueda sacar alguna cosa.
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