Las vacaciones que restaban de 2025 avanzan hacia su final entre frío, lluvia y noticias fatales en la prensa, con un escaso sueldo aún más reducido por el aumento del porcentaje del IRPF en mi nómina, como acto de regularización aplicada en diciembre por cumplir lo que el gobierno estimó en cuanto a pagos al IRPF en las nóminas de los salarios que no son mínimos interprofesionales. La cosa es que apenas mi sueldo no era mínimo por unas muy pocas decenas de euros, ahora con esta subida de IRPF, de lo que me llevo a casa confirmo que ingreso por debajo de lo que se ha estimado que deben ingresar los de salario mínimo. Me temo que algo no hay justo en todo esto.
En estas semanas libres que he tenido ha coincidido que he tenido algunas conversaciones con pensionistas que hablando de lo suyo me decían lo que cobraban quejándose mucho, sin embargo me superaban en varios cientos de euros en sus ingresos, repito: en varios cientos. Alguno hubo que incluso se aproximaba a los dos mil euros y aún decía que era poco para sus gastos. Me quedé pensando en esas diversas ocasiones cuando además les hacen rebajas y gratuidades en transporte público, cines, teatros, peluquerías, viajes vacacionales y escapadas de tiempo libre organizados y otras diversas cosas. Y pensé que teniendo en cuenta lo muy por encima (con creces) que están de mis propios ingresos por un sueldo muy bajo, y además mermado por un IRPF más elevado de lo que lo era, algunas de esas rebajas y gratuidades debieran aplicarse no por jubilados, sino por renta personal, sea la persona que sea, jubilada o no. Porque al final esas rebajas y gratuidades se hacen con la idea de que puedan disfrutar de su vida, y mientras algunos se podrían permitir hacer lo que quieran sin esas ayudas, otros no (incluidos jubilados, pero pienso en muchos trabajadores que como yo tienen ingresos no para vivir, sino para mantenerse vivos lo justo para que sigan yendo a trabajar, como en otras épocas donde el que trabajaba no era proletario precisamente).
La cosa es que, a la vez que unos sueldos muy bajos para trabajos que requieren estudios y conocimientos y experiencias pueden hacer huir de los estudios a las nuevas generaciones, me temo que, aún a pesar de la subida de salarios desde que está Yolanda Díaz de Ministra de Trabajo, estos aumentos del IRPF sin reflexionar que, pese a la media estadística, hay un gran número de personas que sus sueldo está más cerca del mínimo que de la media, y el aumento de los precios de absolutamente todo, han hecho perder a mucha gente una capacidad adquisitiva, o cambiar sus hábitos por otros que les sean más accesibles. ¿Qué ocurre? Pues ocurre que luego el gobierno se pregunta por qué asciende la extrema derecha y se da numerosas respuestas a sí mismo, pero suele esquivar darse esta: aunque se hayan aumentado los sueldos, mucha gente está mermada en lo económico y por tanto en sus vidas. Y esto, claro que sí, afecta en lo que una persona se pueda ver afín o no.
Cuando el lunes regrese a mi puesto de trabajo, aún a pesar de haber tenido muchos días pendientes de gastar como vacaciones, me sentiré como si estas vacaciones hubieran sido desempleo y no vacaciones, pues no he podido hacer absolutamente nada que sea tiempo de disfrute real. Lo he vivido como cuando estaba en el paro. Apenas me he dado el capricho de comer un día (de barato) fuera de casa con un amigo y pagar la pintura del pasillo y el salón de mi casa, no de toda la casa. A ver si ahora vamos a tirar la casa por la ventana. Y sé que la coordinadora de mi equipo de trabajo me preguntará entusiasta por mis vacaciones, y tal vez el jefe, y creo que sólo me apetece decir un escueto "ya están acabadas, ¿por dónde recomienzo el trabajo?", y ahorrarme un falso "bien". No obstante, ella, él, que se las cogieron en verano, ya nos hicieron saber de sus viajes a otros lugares, y ante una playa de algún lugar del mundo no hay nada que compita si lo mejor que puedes decir es que en este mes de enero la cerveza del bar de abajo subió de precio.
Y ese es el precio.
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