domingo, noviembre 16, 2014

NOTICIA 1410ª DESDE EL BAR: FIN DE ALCINE 44

(Vicente Ariño dirige la Orquesta Ciudad de Alcalá en la clausura de Alcine 44, fotografía de Juan Carlos López)

Pues hoy se cierra la 44ª edición de Alcine. Mucho he hablado ya de cómo se ha desarrollado, qué le ha envuelto, sus cortometrajes europeos y sus largometrajes de Pantalla Abierta. Podéis ver el palmarés tanto en la página de Alcine, como en los comentarios de la anterior entrada de esta bitácora. También podéis leer sobre los favoritos de El Tornillo de Klaus en su propia revista electrónica, donde además incluye una acertada crítica sobre los asuntos económicos y la apatía política que había tras las bambalinas. Y es que una empresa privada se ha hecho con parte del festival, provocando algunos ceses de contratos por no renovación y una serie de recortes que, por ejemplo, han provocado una de las galas de entrega de premios más aburridas y apáticas que haya visto yo en Alcine. No ha habido puesta en escena, y una actriz, Ana Rujas, nada convencida de su guión sobreactuó los chistes y equivocó muchas de las presentaciones que debía hacer, aunque los músicos fueron impecables. Por cierto que me sentaron entre Fran Perea y varios de los ganadores de la noche.

Por Alcine han pasado y han iniciado sus carreras cinematográficas gente como Isabel Coixet, Alex de la Iglesia, Santiago Segura, Fernando Colomo, Joaquín Jordá, Fernando León de Aranoa, Juan Carlos Fresnadillo, La Cuadrilla, Javier Fesser, Daniel Sánchez Arévalo, Miguel Bardem y otros muchos. Estos son directores, pero también innumerables actores y actrices conocidas, compositores de música, y técnicos de toda clase han empezado o se han visto recompensados en este festival que, por otra parte, ha visto muchas películas muy afamadas antes de que se afamaran. Es por ello que esperamos que los premiados, gente como Carlos Vermut por Magical Girl, Pablo Remón Magaña por el cortometraje Todo un futuro juntos, Oriol Martínez y Enric Ribes por Take me to the Moon, o Patricia Font por Café para llevar, sean pronto más de esas grandes promesas cumplidas del cine español. Es cierto que este festival, cuyo origen está en el cine aficionado allá en su primer planteamiento en 1969 materializado en 1970, es de los pocos que le dan voz y valor a los técnicos como montadores, guionistas, músicos, actuaciones de actores y actrices o los efectos especiales, y también de los pocos que dan la oportunidad de verse premiados por el público con carnet de jurado, y no sólo por los jurados especializados. La película largometraje premiada por el público fue Magical Girl, de la que ya hablé mucho el otro día en esta bitácora y de la que me parece que queda mucho por decir. En cuanto a los cortometrajes, el público premió al español Todo un futuro juntos, del citado Pablo Remón Magaña. Se trata de un cortometraje en blanco y negro basado en una conversación real entre el director de un banco y un subordinado que el realizador del corto escuchó en una cafetería de Madrid. Este cortometraje también se llevó el Premio "Alma" al mejor guión, el primer premio de cortometrajes españoles y el premio al mejor actor. Alcalá de Henares es una ciudad cuya tasa de desempleo es proporcionalmente más alta que la de la propia España en relación a sus habitantes, del mismo modo que aquí el paro crece por encima de la media nacional. Ha habido muchos desahucios y cada vez somos más combativos y críticos con nuestros políticos y empresarios locales. Es por ello que este cortometraje no podía haber tenido un ambiente social más acogedor. En cuanto a los cortometrajes europeos el jurado del público elegimos como ganadora a Mute, de Job, Joris & Marieke, el cual incluso os lo puse la anterior vez para que lo viérais. Me alegro mucho. A Matka, de Lukasz Ostalski, el jurado profesionalizado del certamen le dio el segundo premio y le cedió el primero a Pride, de Pavel G. Vesnakov. Ya hablé de ellos. Yo hubiera invertido el primero y el segundo premios, para mí Matka hubiera sido el primer premio.

Siempre he dicho algo que es evidente, Alcine es un festival donde los documentales son muy bien acogidos. El público alcalaíno es muy dado a alzar con premios a los documentalistas. De hecho, en los años 1970 los primeros y mejores premios estaban reservados especialmente a la modalidad de documental, siendo uno de los grandes ganadores de las primeras ediciones Baldomero Perdigón, un alcalaíno conocido. Este año se ha cumplido con ello, pues el segundo premio de cortometrajes españoles se lo llevó Oriol Martínez y Enric Ribes por Take me to the Moon, como he dicho, sin olvidar que el propio primer premio en parte era una ficción basada en una realidad. Take me to the Moon es un documental sobre la vida en torno a una fábrica de sujetadores china. No nos muestra abusos laborales, sino unas vidas normales y corrientes en una China comunista, budista y confuccionista que celebra con total normalidad la Navidad como si fuera Occidente. 

El tercer premio nacional ha sido Café para llevar, por Patricia Font. Para mí y algunas de las personas con las que fui a la gala de clausura, este era un primer premio claro, pero se quedó con el tercer premio. Es una historia de ficción sobre una expareja que se reencuentran muchos años después de su ruptura en un café y se hablan de su presente y de su pasado. Es una historia clásica, y es que Alcine 44 ha tirado este año por las historias construidas de una forma clásica, pero funciona muy bien, y su actriz, Alexandra Jiménez, en combinación con Daniel Grao, hace una gran interpretación que levanta todo el soporte del cortometraje gracias, también, a un buen texto de guión. Intuyo que Alexandra Jiménez, que conocemos más por series de televisión como Los Serrano (Álex Pina y Daniel Écija, 2003-2008), nos va a dar en el futuro películas muy memorables y a tener en cuenta. A mí me ha ilusionado mucho su interpretación en este cortometraje. Aunque el premio de interpretación femenina se lo llevó Olaya Martín, por Soy tan feliz (Juan Gautier, 2014).

Por lo demás, hoy domingo 16 se está proyectando el palmarés y esta mañana se ha producido el concierto sinfónico de la Orquesta Ciudad de Alcalá para la clausura de todos los años. Pude ir gracias a la invitación doble que me hicieron Anna Guillou, que trabajó para Alcine muchos años, y Pepe, dueño del Flamingo Rock Bar, y amigo personal. El estupendo Vicente Ariño esta vez repitió tres temas del repertorio de años anteriores, que fueron "Moon River" (Henri Mancini), "El Mago de Oz" (Harold Arlen) y "La marcha imperial" (John Williams). Fue precisamente la última, de la banda sonora de La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977), la que fue objeto del bis final, a pesar de que en ella uno de los trompetas cometía fallos. Las tres quedaron mejor en los años anteriores que fueron tocadas respectivamente. Me decía un amigo de música rock que se había barajado la posibilidad de incluir otra vez una colaboración con instrumentos eléctricos y una batería, pero esto fue descartado por el propio Ariño, por lo que me pregunto si ese descarte de última hora fuese lo que provocó por falta de tiempo de preparación recurrir a temas que los músicos ya conocían, o al menos muchos de ellos, pues este año se estrenaron una gran cantidad de nuevos miembros de la orquesta. Sin embargo esta vez la experimentación vino de la mano de una colaboración con Tito García González y su cortometraje La marioneta de Merlín, que se proyectó en mudo mientras la orquesta le ponía música en vivo tal como si fueran los tiempos del cine mudo de comienzos del siglo XX. Quizá yo hubiera preferido que hicieran esto mismo pero con un cortometraje precisamente de las primeras décadas del siglo XX, quedó bien igualmente. La verdad es que en el concierto Ariño apenas gastó palabras esta vez, pero sí gastó junto a sus músicos del sentido del humor usando caretas de personajes de La guerra de las galaxias y también de las otras películas que interpretaron. Tienen ya catorce años de colaboración con Alcine y el año que viene la propia orquesta cumplirá veinte años. Además logró tocar en New York hace ya diez años, antes que la Orquesta Nacional, e incluso tiene reconocimientos y hermanamientos con los músicos de New York. Por ello cerraron el concierto con Misión imposible (Danny Elfman), como parte del reto y el afán de lograr éxitos. Pero... me anticipo... ¿cómo empezaron? Empezaron con una suite que recogía al completo la banda sonora de Harry Potter, también de John Williams. La verdad es que Ariño, al que admiro mucho, suele hacer muchos temas de Williams, que es un compositor muy vitalista y positivo, y eso se nota en los propios modos de Ariño. Por ello, quizá, el mejor tema del concierto de este año, rotundo y enorme, que nos invitaba a creer en los milagros y que al final ganaremos los que sufrimos, era otro tema de John Williams, E.T.. El tiempo que sonó esta banda sonora fue el más apoteósico momento de la clausura de este año. Me llenó de ilusión y de esperanza.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

viernes, noviembre 14, 2014

NOTICIA 1409ª DESDE EL BAR: ESOS NO SON CUADROS, SON PELÍCULAS, AMIGO SANCHO (Alcine 44)

Pues estamos a viernes 14, a dos días del final del festival, pero todas las secciones de metrajes participantes en concurso ya han terminado. Este anochecer se celebrará el acto de clausura en el Teatro Salón Cervantes, que realmente es la gala de premios, a la que asistiré con dos invitaciones gratuitas que me han dado. Así que pondré en comentarios de esta entrada la lista de ganadores, a diferencia de otros años que le he dedicado una entrada entera. Aunque ya sabéis que a través de la propia página de Alcine podéis mirar esos mismos galardones de la 44ª edición cuando sean públicos, así como otras cosas como ver a qué actos podéis asistir aún, pues realmente Alcine se da por clausurado del todo con el concierto de música clásica de películas del domingo y los tres pases del palmarés en ese mismo día. Así que quedan dos días, tres contando este, donde quedan citas pendientes con el cine. Así por ejemplo, hay conciertos, fiestas, más proyecciones, un maratón de cortometrajes de terror en la Sala Ego, y demás. De hecho, aunque pondré el palmarés en comentarios de esta entrada, para cumplir la tradición, daré por cerrado este año las informaciones sobre Alcine en una tercera entrega que recoja el concierto de este domingo que viene. 

De momento ayer ya acabaron las proyecciones de todos los largometrajes de la sección Pantalla Abierta a los Nuevos Realizadores. Aunque este festival es importante por estar dedicado a los cortometrajes, también tiene su importancia con esta otra sección, pues como ya dije en la anterior entrada, ambas cosas son la puerta de entrada y de oportunidades a muchas personas que están comenzando en el cine, desde diferentes modalidades de trabajo, y que hay quien incluso encontró la fama o la popularidad, o toda una carrera profesional, empezando por estas salas. Además, Pantalla Abierta, como también dije, es una sección muy interesante porque es de los pocos festivales de cine que cuentan con ella y dan la oportunidad a los espectadores que nos apuntamos a ser jueces de que las películas sean juzgadas por el público. El criterio del público es muy variado, cada uno juzga con su propio criterio de porqué le gusta la película o porqué no. Hay quien atiende a todo tipo de tecnicismos, quien atiende a las temáticas, quien atiende al guión, quien atiende a si le ha emocionado, quien atiende a lo que quiera que sea. Así hay juicios muy variados, de los más complejos a los más simples, desde quien se entretiene en mirar cuestiones de montaje, a quien atiende a si una actriz o un actor le cae bien o mal en su vida personal, y en definitiva todo eso es enfrentarse al público. Hay quien mira lo artístico y la historia contada, y hay quien mira si se ríe o no se ríe, y si hay explosiones o no. En definitiva, el público no siempre coincide con los jurados técnicos del festival, y eso los realizadores lo valoran cada uno de una manera. Yo me acuerdo de un año, hace tiempo, que un productor viendo que yo había votado, sin preguntar por mi voto, se me acercó para preguntarme qué me había parecido el final, porque la película aún no estaba comercialmente en las salas y se planteaban cambiarlo para hacer taquilla, si cambiarlo fuera necesario. Y allí estaba ese hombre preguntándole a cuántos podía. No citaré la película, pero la recuerdo bien porque además la protagonizó un actor de una familia de actores conocidos, el cual hoy por hoy está caído en desgracia o perdido de los escenarios.

Pero antes de comenzar a hablar de las películas que se han presentado este año, y puedo decir que entre cortometrajes y largometrajes este año ha habido un nivel general muy alto, como ya comenté también en la anterior entrada, y nos lo han puesto difícil, pues digo que antes de comenzar a hablar de esos largometrajes, me toca hablar de dos exposiciones relacionadas con Alcine. 

La primera exposición temporal de la que quiero hablar está relacionada con Alcine, pero no la organiza Alcine, sino la misma Concejalía de Cultura pero a través de "Los Universos de Cervantes", que es la organización o proyecto cultural que se dedica a organizar en Alcalá de Henares los eventos dedicados a la figura de Miguel de Cervantes y su obra. En la Capilla del Oidor, al lado de la Plaza de Cervantes, han montado una exposición que terminará en enero de 2015, dedicada a la serie de dibujos animados española "Don Quijote de la Mancha", que se emitió en Televisión Española de 1979 a 1981. Lo cierto es que esa exposición es algo más que eso, ya que en realidad el personaje de Don Quijote en esta animación sirve de excusa para explicar al visitante cómo se realizaban y realizan las películas de animación tradicional, sin ordenador ni informática alguna, paso a paso. La serie fue producto de los productores José Javier Romagosa y de Cruz Delgado. No fue una serie cualquiera en España, no sólo porque tuviera un gran éxito de público y se transformara en un hecho cultural de toda una generación de niños de los años 1980, yo entre ellos, que nací en 1979. Aunque en España ya se hacían dibujos animados al menos desde los años 1960 hasta donde yo sé, todo puede ser que ahora alguien aporte algún metraje anterior, bienvenido sea, estas producciones no aportaban nada al panorama de los dibujos animados en aquellas épocas. Podían ser divertidas, todos recordamos a la Familia Telerín, pero no eran significativas artísticamente, pese a que hubo muy buenos dibujantes en ellas. Esta serie, que se exportó a todos los continentes del mundo, fue la primera que demostró mundialmente que España también podía crear buenos dibujos animados. Así por ejemplo, fue la primera que con un presupuesto actualizado a unos once millones de euros su primera tarea de realización era mandar a sus directores artísticos y de fotografía a viajar por toda España. Su misión era fotografiar y dibujar todos los lugares de la Ruta del Quijote, incluida Alcalá de Henares. Además, debían documentarse históricamente en los archivos y bibliotecas sobre cómo eran esos lugares en el siglo XVII, cómo eran las ropas, cómo eran las casas, cómo eran lo objetos, etcétera. Fue un trabajo de documentación nunca antes realizado para unos metrajes de dibujos animados. En eso España fue pionera, quizá en competencia con Hayao Miyazaki, que también lo hacía así en Japón. El departamento de localizaciones iba pintando los escenarios, mientras otros iban creando un "story board" (una especie de cómic de producción) que suponía trescientas viñetas por cada treinta minutos de metraje. Ese "story board" se corregía, se pintaba a papel que luego se pasaba en reprografía a acetatos, las filminas de acetato sufrían una prueba de "layout", que eran los dibujos en líneas azules para ver qué movimientos fallaban, esto era lo más costoso en tiempo y dinero, luego se creaban los dibujos válidos, se pintaban, en fin, se hacían una serie de tareas complejas que explican muy bien en esa exposición. La música era una canción de Juan Pardo, excomponente de Los Brincos, y de Areta, aunque la cantaban unos niños, la voz del Quijote era la del actor Fernando Fernán Gómez, muchos de los dibujantes participantes eran creadores de cómic famosos que habían sido despedidos o cesados de la editorial Bruguera, en crisis en esa época, y en fin, la exposición es muy buena. Gracias a ella se entiende muy bien el proceso de creación de una película animada tradicional, se entiende porqué estos dibujos marcaron un antes y un después que llevó a España a otras producciones como la participación en "Érase una vez el espacio" o en "Ulises 31" o en los buenos metrajes actuales. Todos los objetos son originales, y se ve el deterioro de algunos de los acetatos. No os dejará indiferentes, es muy recomendable.

La otra exposición que merece la pena visitar también está relacionada con Alcine, pero tampoco la organiza Alcine, sino otra vez la misma Concejalía de Cultura ahora a través de las actividades de la Casa de la Juventud, en el Parque de la Juventud. Se trata de una exposición de cuadros que organiza la gente de Cuadros de Cine, una asociación de artistas alcalaínos que ha nacido este año. Como muestra de su talento os muestro este cuadro de grafito sobre madera, pintado por GAYA, que reproduce al monstruo Freddy Krueger de Pesadilla en Elm Street, esa serie de películas iniciada en 1984 que a tanta gente nos quitó las ganas de irnos a dormir, por miedo a lograrlo. En esta asociación hay gente también como la pintora estupenda de la que ya he hablado alguna vez, y muy prolífica, Zaida Escobar. Pero también un cineasta complutense, del que ya he hablado por esta bitácora alguna vez y que ha llegado a ganar en Alcine en años anteriores, Ugo Sanz. En cierto modo me recuerda a una serie de temática de cine que hizo hace tiempo Alberto Cerezo, sólo que esta vez son varios artistas, entre los que no está él, con estilos diferentes y con interpretaciones personales de fotogramas famosos de largometrajes históricos. Es muy de destacar por ejemplo los cuadros dedicados a E.T., por Daniel Gojénola, a La Guerra de las Galaxias, de la propia Zaida, a la actriz Audrey Hepburn, y algunos otros.

Y ahora sí, hablemos de las películas que han participado y competido en Pantalla Abierta en Alcine 44.

Marsella (Belén Macías, 2013). El lunes abría esta sección esta película. Abrir una sección un lunes en primera sesión y con un público que habitualmente esa ubicación les pilla en estado de reticencia, no por la película, sino porque desconocen lo que vendrá después y no saben si puntuar a la baja o a la alta, es difícil siempre. Belén Macías no pudo estar en la presentación del metraje y decidió mandar un video que se proyectó en pantalla. No fue la única persona en hacer esto, cosa que rara vez había visto hacer en años anteriores, casi nunca ocurre, aunque este año ocurrió varias veces. Por un lado eso impide que haya debate posterior con el público, pero por otro lado eso es mejor que no hacer acto de presencia alguno. La película la protagonizan Noa Fontanals, Goya Toledo, María León y Álex Monner entre otros. Se trata de una película de carretera, o de viaje, lo que se llama una "road movie".  Como toda road movie los personajes no sólo tienen un viaje que hacer en el espacio, sino también en su interior mental. Una mujer salida de presidio por sus excesos con el alcohol logra recuperar la custodia de su hija, la cual estaba a cargo de una pareja de clase media que se insinúa alta por algunos detalles como su coche, su ropa, su educación y sus modales. La hija aparentemente identifica como madre a la madre de acogida más que a la propia madre genética, con la cual hay una relación bastante fría. Como sea, la madre genética quiere llevar a su hija a Francia, a Marsella, para que conozca a su padre, el cual, francés, ni siquiera la había visto nacer. Para lograrlo se compromete a llevar droga al otro lado de la frontera. De esta manera ocurren una serie de cosas en el viaje que hacen que conozcan a unos camioneros y que la madre de acogida vaya al encuentro de ellas para intentar recuperar a la niña. El asunto de la droga realmente no es importante. Belén Macías usa el recurso inventado por Alfred Hitchcock de darle una aparente gran importancia a un asunto criminal para que el argumento en realidad pueda hablar al espectador de otros asuntos humanos más personales. El problema es que Hitchcock lograba esa atención con el asunto criminal como algo principal, siendo en realidad secundario en la trama, sin desmerecer el auténtico objeto de sus tramas, pero Macías sólo ha logrado rozarlo. El asunto de la droga se queda en mera anécdota, no genera tensión ni atención alguna. María León, por otro lado, a nivel personal en su carrera de actriz, empieza a correr el riesgo de quedar encasillada en papeles de persona de ambientes humildes más bien tirando a marginales. Hay una amiga que incluso se quejaba de que, según ella, siempre se quiera dar una sensación acerca de los padres de acogida como gente bien, cuando en la realidad, según la mucha gente que conoce ella en esa situación por circunstancias propias de sus vivencias, no es así. Por otro lado hay escenas donde se nota el movimiento por temblor de haber usado la cámara en mano, contrastado con otras escenas donde la cámara está perfectamente estabilizada. ¿Tenía sentido narrativo la necesidad de tener la cámara en mano y dejar filtrarse esos movimientos oscilantes? Pues observé la película esperando que lo tuviera, pero la realidad es que no lo tenía. Tal vez se debió a que en esos momentos no tenían donde fijar la cámara, no sé. Aún con todo, la película, que trata de mostrar que no todo es blanco y negro, se defiende. Hubo gente muy contenta con ella. Para mí no es una película ganadora, pero no es una película mala. Belén Macías hace muchas series de televisión de éxito actualmente y eso ha sabido usarlo en su primer largometraje, por eso sabe crear algo que, si bien no me convence del todo, tiene su gancho. El reparto de actrices que ha elegido habla mucho de esto

Uranes (Chema García Ibarra, 2013). García Ibarra ya había pasado por Alcine el año pasado con un cortometraje llamado Misterio, e incluso ganó. A mí aquel cortometraje no me terminó de convencer del todo. Empezamos por ahí. Uranes es su primer largometraje, obviamente, y mejora su filmografía respecto a ese cortometraje según mi opinión. Este largometraje dura 60 minutos exactos. Aquí hace falta una explicación. En todo el mundo oficialmente existen lo que se considera cortometraje, cuyo máximo de duración está fijado internacionalmente por aceptación implícita en un máximo de 30 minutos, lo que se considera mediometraje, entre 30 y 60 minutos, y lo que se considera largometraje, más de 60 minutos. Pero en España, aunque los que vemos cine seguimos esos mismos criterios, oficialmente muchos sólo reconocen la existencia de cortometrajes, hasta 60 minutos, y largometrajes, más de 60 minutos. Sin embargo, tanto en la Filmoteca Española, al menos en su archivo, como en Alcine, se atienen a la primera definición que acepta la existencia de cortometrajes, mediometrajes y largometrajes. ¿Es Uranes un largometraje con sus 60 minutos? Sí, pero por los pelos, lo es por un margen muy justito, es más, lo es sin margen, está justo en la línea de la frontera. Esto en principio no es bueno ni malo. Es una producción muy barata, compuesta por fotografías familiares de la propia familia de García Ibarra, como él mismo dijo en su presentación, a la cual usa como personajes, también son videos caseros, y una voz en off que es él mismo. El realizador hizo en su presentación una desvelación del final del metraje (un spoiler), pero como era un metraje tan extraño no nos dimos cuenta hasta que no terminó. Se trata de la reconstrucción de una historia de falso documental sobre un hecho de extraterrestres que han dejado extrañas piedras ovoides que hacen ruido en una serie de lugares rurales de Andalucía. Todo comienza, por otra parte, con el caso de un niño que ha nacido con un tumor en la cabeza y que le ha sido extirpado, dicho tumor tendrá que ver con esas piedras. El metraje, de ciencia ficción no es, a la vez, de ciencia ficción, aunque suene paradójico. Así que tenemos un largometraje que casi es mediometraje, que es un falso documental de ciencia ficción que a la vez no lo es y que, lo mejor que tiene, es una comedia... ¡sin serlo! Así que toda la película en sí misma como en su concepto y presentación juega con la idea de las cosas que parecen ser y no son y a la vez, son. Hasta los personajes son personajes porque el discurso narrativo los transforma en personajes, pero que en realidad son personas e imágenes de la vida real sacadas de su contexto e historia reales, salvo en las partes que efectivamente interpretan ser quienes la historia dice que son. Tamaño planteamiento es un humor muy inteligente, que no todo el mundo entiende. Las texturas de la película además son las propias de las cámaras más deficitarias del mercado para envolver todo en ese ambiente no profesional del personaje que ejerce de narrador. Saca a la luz la España más supersticiosa, analfabeta, crédula y, también, la España negra. No sé si a drede o no, pero en algunas partes intuí algún guiño a La semilla del Diablo (Roman Polanski, 1968), y hacia el final del metraje hay una clara referencia a 2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrik, 1968), dicho esto salvando mucho las distancias y con todo respeto. La referencia de Kubrik, en su cinta original, tenía todo un mundo metafísico detrás, en manos de García Ibarra es un despropósito que no sé si se ríe de los personajes de su metraje, de la ciencia ficción metafísica, o de los espectadores. Ahora bien, algunas partes de Uranes son más rápidas que otras, y eso cobra factura en un largometraje como este. Curiosa de ver, recomendable incluso en una sesión junto a Kárate a muerte en Torremolinos (Pedro Temboury, 2003).

Magical Girl (Carlos Vermut, 2014). La gran favorita y la gran esperada del festival por muchas personas abrió las sesiones del martes. Esta película ha sido la gran ganadora del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. La verdad es que algo se me escapa para que haya podido participar, tendré que repasar las normas para presentar película en Pantalla Abierta a los Nuevos Realizadores, pues en principio es para las opera prima de los realizadores noveles en largometrajes. Yo no sé si hay algún tecnicismo u otra cosa que haya permitido que Magicarl Girl se haya podido presentar a concurso. Si bien Carlos Vermut ha hecho muchos cortometrajes, la realidad es que Magical Girl no es su primer largometraje, es su segundo largometraje, el primero fue la muy aclamada Diamond Flash (2011). Como sea, el Teatro Salón Cervantes se saturó de gente, se hubo de comenzar tarde y la tertulia con el director y uno de los actores se tuvo que realizar en el ambigú del teatro al final de la película, por causa de los retrasos que estaba provocando la gran afluencia de gente que había atraído. Las dos películas que la habían antecedido el día anterior tenían como parte de sus ejes argumentales implicar a niños, esta tercera, a la que yo también tenía ganas de ver, también cuenta con cosas de niños para su eje argumental. Como apunta el crítico de cine complutense Jesús Miguel Sáez, que estuvo también en la proyección, en su espacio en el diario El Norte de Castilla, se parte del aspecto siniestro del mundo de los niños para deformar vidas enteras de adultos. Hay dos niñas que logran esto, la niña que desea ser Magical Girl, y que por alusiones visuales en las escenas se trata del personaje Sailor Moon, y luego está una niña que se nos presenta con un truco de magia haciendo la vida imposible a un profesor de matemáticas y que de adulta tiene una serie de traumas, tanto ella como el profesor de matemáticas, con el que ha seguido en contacto en cierto modo. Entre estas dos niñas, una de ellas ya adulta, surgen adultos varones cuyas vidas van a dar giros entre lo cómico y lo dramático. La película no es una comedia, a pesar de que tiene escenas y partes de guión que usa del humor. Lo usa, pero lo usa inteligentemente para crear estados de confianza en el espectador ante innumerables e impactantes giros argumentales que refuerzan el dramatismo y la crudeza de lo que se nos va mostrando. También la música alegre está en ese juego. Y, lo que me parece el mayor de los aciertos, y vuelvo a coincidir con la crítica de Jesús Miguel Sáez, el guión ha dejado una serie de aspectos de los personajes en la oscuridad. Sabemos que existen, pero no sabemos qué existe realmente, así se construyen personajes no porque el guión nos guíe en todo, sino porque el guión nos deja caer que algo hay ahí que queda abierto a la imaginación del espectador para que él, con sus propias elucubraciones, construya lo que falta del personaje. En ese sentido es muy generoso con el espectador, que le deja imaginar y ser parte así de la creación de la película, lo que a la vez hace que haya tantas construcciones de personajes como espectadores, todos con una base, pero todos con sus propias conclusiones. Así por ejemplo, Bárbara, el personaje de Marina Andruix, sabemos que tiene una serie de traumas profundos, para mí, que por otra parte he conocido a alguna chica así, está bien reflejado su ser y me imagino por dónde vienen sus traumas y porqué se manifiestan como se manifiestan, sin embargo, para otra amiga que fue conmigo a ver la película junto a otro grupo de más gente, precisamente eso mismo hacía para ella que el personaje flojeara. Lo que para mí era un acierto fuerte, para ella era un fallo. Otro personaje, Damián, el profesor de matemáticas, quizá sea probablemente el mejor papel de la carrera cinematográfica de José Sacristán, y mirad que este hombre tiene carrera por detrás y títulos como El viaje a ninguna parte (Fernando Fernán Gómez, 1986), Madrid, 1987 (David Trueba, 2011), La colmena (Mario Camus, 1982) o La vaquilla (Luis García Berlanga, 1985). Por cierto, que intuyo en una de sus escenas un guiño a El padrino (Francis Ford Coppola, 1972). Otro guiño evidente es a Eye Wide Shut (Stanley Kubrik, 1999). También es inquietante en el largometraje otra cosa que se queda en la oscuridad, y es la facilidad con la que todo el mundo sepa todo de todos, al menos en cuanto a localizar a la gente o en cuanto a sus pasados, sin que nunca se digan entre ellos cómo unos saben tanto o saben determinada cosa de otros. Dos más dos son siempre cuatro, afirma el profesor de matemáticas, aunque en realidad, pese a que no lo cita la película, ya dejó claro Descartes de que esa verdad tampoco era real en sí misma. Queda también con generosidad abierto a la imaginación del espectador, y queda dentro de un halo muy siniestro y no muy lejano de la realidad fuera del cine. La lástima es no poder hacer aquí crítica de cine al estilo de la primera mitad del siglo XX, cuando hablar de cine era hablar integralmente de la película, y se escribía lo que hoy serían spoilers con la finalidad de hacer buenos análisis, se sobreentendía que el lector ya vio la película. Ahora escribir así podría estropear el metraje a quien no la haya visto, y aunque en otras ocasiones escribo así, esta vez no lo haré. Para mí esta película es una película claramente ganadora. Bien montada, bien guionizada, bien musicada, bien interpretada, buen trabajo en equipo.

La vida inesperada (Jorge Torregrossa, 2013). Esta era otra de las que mucha gente esperaba, era otra favorita. Así que, a pesar del atracón de público de la anterior, esta también tuvo mucho público, aunque menos que la cinta de Vermut. Empezó tarde, muy tarde, por lo que ya hemos comentado, y eso no es bueno para un público compuesto por algunas personas que al día siguiente debían levantarse para ir a trabajar. Eso ya, no es mi caso, predispone el humor del jurado del público en una postura no muy favorable, no por la película, sino por la organización. El guión de este largometraje es de la escritora Elvira Lindo, creadora también de Manolito Gafotas (Manuel Albaladejo, 1999). La productora de la película es Paramount, así que se notaba el dinero invertido, aunque utiliza actores sacados de series de televisión y del teatro, como por ejemplo Javier Cámara, que aquí hace una buena interpretación que por primera vez hace que Javier Cámara no haga de Javier Cámara. Se trata de una comedia romántica ambientada en New York. En cierto modo a mí me pareció algo en mitad del camino entre una comedia del estilo de las películas más recientes de Woody Allen, y una comedia romántica de la actriz Meg Ryan. ¿Resultado? El que es de esperar con semejante descripción que acabo de hacer: un metraje desigual con unas partes rápidas y divertidas que se combinan con otras partes extremadamente lentas, paradas y empalagosas de serio amor sentimental. Lo mejor que tiene la película es su fotografía llena de luces de colores y escenas newyorkinas, y la dirección artística, que ha sabido combinar fotografía, escenografía y luz natural que nos mete dentro de un New York no sé si real o el que conocemos a través de Woody Allen. Tampoco es una mala película, digo lo mismo que en otras, pero no debería haber sido tan desigual. La trama, en todo caso, es un español que vive en New York desde hace diez años intentando ser actor en Broadway. A su madre la tiene "engañada" con la idea de que es un triunfador, y por ello le envía a su primo, que quiere vivir en la ciudad una temporada antes de casarse. Ambos conocen a unas chicas que cambiarán sus vidas con todo tipo de enredos propios del género. De fondo se nos habla de que no siempre lo que hemos deseado ser tiene porqué ser lo mejor para nuestras vidas, que siguen su propio curso de los acontecimientos.

10.000 kilómetros (Carlos Marques-Marcet, 2014). Recupera hasta cierto punto la misma idea de montaje que Blog (Elena Trappé, 2010) de la que ya hablé en Alcine 41º, pues se presentó allí. Se trata de una película de bajo presupuesto montada a partir del rodaje de escenas interpretadas a través de video conferencias por Internet, correos electrónicos, llamadas de teléfono, etcétera. Empieza con una de las secuencias de sexo explícito mejor interpretadas en pantalla, de la cual aún darán otras dos muestras más a lo largo de la duración del metraje. Además, tanto ella, la actriz Natalia Tena, como él, el actor David Verdaguer, son dos símbolos sensuales y sexuales dignos de admirar. Se pueden recrear tanto espectadores masculinos como femeninos. Me recreo comentando esto, porque realmente es muy realista y esa es la clave de todo el metraje. Es una película muy realista con escenas costumbristas del siglo XXI, que es un siglo donde la vida de las personas del mundo occidental está muy ligado a las nuevas telecomunicaciones. Todo es interpretado con muchísima naturalidad, iluminado con luz natural, salvo donde no se puede, dentro fundamentalmente de las casas respectivas de cada personaje. Casas que sirven de escenario perfecto, que cuadran con casas normales y corrientes, salvo la de ella cuando lleva unos cinco o seis meses viviendo en Estados Unidos, pues aparecen unas sartenes colgadas de la pared impecables y brillantes, sin rayadura ninguna, como si nunca se hubieran usado, lo que es un pequeño e insignificante fallo de la dirección artística en combinación con la escenografía. Todo lo demás es impecable en esta película. Lo más impecable de todo: las interpretaciones. Dos personas llevan todo el peso de un largometraje de 98 minutos, y parecen personas realmente enamoradas con problemas reales de pareja. En ningún momento da sensación de sobreactuación o de que ocurra en pantalla alguna frase artificial, algún gesto fingido. La historia es la de una pareja que vive en Barcelona y que planean tener su primer hijo. Ya desde la primera escena, la del acto sexual, se nos descubre que hay una relación de desigualdad cuando él quiere eyacular al mismo tiempo que ella y ella se niega, pero para que él disfrute acabando aunque ella no acabe, a pesar de que él quería que ella también disfrutara de ese momento al mismo modo que él. Luego, en una escena que podríamos llamar de nuevo costumbrismo, con realismo, tenemos ese amanecer de la pareja que abre las ventanas, se ducha, hace el desayuno y van hablando de sus cosas, entre esas cosas descubrimos que ella, sin decírselo a él, había mandado una solicitud de empleo a Estados Unidos por email, y que precisamente recibe un email diciéndole que se lo han dado. Justo en ese momento debe decírselo. Hay una pequeña pelea entre ambos, ya que supone que ella se vaya a Estados Unidos y él se quede en España, rompiendo por un año la pareja e interrumpiendo sus planes de tener un hijo, que, como veremos desde ese momento y el resto de la película, es un deseo más de él que de ella. Hay un estudio psicológico muy bueno y sesudo en todo el guión, y en esta escena se ve claramente cuando él termina aceptando la ida de ella por un año mediante una utilización psicológica y cierto chantaje emocional que práctica ella con él, con recurso, por otra parte, a una aparente renuncia estratégica de algo que en realidad no quiere renunciar y no renuncia. El mero hecho de que ella solicitara ese empleo sin decírselo a sabiendas de que trataban de tener un hijo nos habla de que realmente en esa pareja ya había problemas sentimentales o de relación aunque pareciera que no. Es la concesión del trabajo lo que va a sacarlo todo a flote. Por lo común en una pareja hay uno de los dos que quiere más que el otro, se suele decir, y en este caso parece que es él más que ella. Pero, como todas las parejas, las relaciones no son cosa fácil, ni lo dicho es del todo así. Ella se va a Estados Unidos y él se queda en Barcelona. Su relación es a través del ordenador. La distancia de 10.000 km. es lo que combinado con el transcurso del tiempo deteriore la pareja. Ella, que en principio lo pasará mal entre la culpabilidad de haberse ido y el no conocer a nadie, terminará haciendo amigos, yendo de fiesta y olvidando cosas altamente importantes para ambos, pero más para él que para ella, como son los exámenes de oposiciones de él. Él comenzará aparentando normalidad y disfrutará delante de la pantalla mientras ella no está en sus mejores momentos. La echará de menos, pero cuando se olvida ella de hablarle de sus oposiciones, cuando él nunca se olvidó de nada de ella, comienza a aflorar la tristeza de la separación y el deseo de que él tenía el plan de tener un hijo. Pero al ver fotos de ella por las redes sociales estando de fiesta, comienza a tener celos infundados basados en falsedades, llega incluso a acostarse con otra persona y a tener una gran bronca. La relación está degenerada ya en el nivel de no dejar pasar nada. En el resto del metraje veremos que ella le quiere, pero sus intereses son diferentes a los de él. Vuelve a recurrir al chantaje emocional para que él abandone Barcelona y vaya a vivir para siempre con ella a Estados Unidos, así como también para que abandone la idea de tener un hijo a corto y medio plazo, pero no le funciona. Él se mantiene firme, la ruptura está servida. Sin embargo en el final hay un reencuentro con un final más bien triste, agridulce. Un metraje así dio por resultado algo evidente entre el público: las chicas la defendían a ella, los chicos a él. Independientemente a esto, no sé si esta película funcionaría entre un público que no sea joven, entre un público cuarentón para arriba, más que nada por la importancia de las telecomunicaciones actuales interfiriendo en las emociones humanas. Pero es, aunque raro, una película costumbrista del siglo XXI, no cuenta nada que no ocurra habitualmente en las relaciones sentimentales actuales. Tiene algunas partes un tanto lentas, pero precisamente para remarcar su realismo. Es una buena película, aunque, no sabría decir porque, para mí le falta algo, aunque no sé exactamente el qué. Me deja conforme, me ha motivado y emocionado en el sentido de creer lo que me contaban, pero... no sé, hay algo que no sé qué es que no termina de dejar decir es una gran película. Es una muy buena película, al menos las interpretaciones y el estudio psicológico del guión es muy bueno. Funciona la intromisión figurada en la intimidad de una pareja a través de sus telecomunicaciones, es lo que te hace sentir en medio de la historia. Si te gustan las películas de amor, esta es tu película.

El rayo (Francisco Araújo y Ernesto de Nova). Un largometraje cuyos creadores, al menos uno de ellos, ya participó el año pasado en Alcine con un cortometraje. Se trata de una historia a caballo entre el documental y el falso documental. Por un lado es documental porque cuenta y sigue la historia real de un marroquí que quiere regresar a su país con un tractor para trabajar sus tierras allí y vivir con su mujer y sus cuatro hijos. Pero por otro lado es un falso documental porque esa trayectoria está guionizada. Es también otra road movie, aunque suene raro. El título goza de un gran sentido del humor, pues ese es el nombre que le pone al tractor, con el cual atraviesa España desde La Mancha hasta Algeciras, inflingiendo las normas del código de conducir, que prohíbe llevar un tractor por carretera. Obviamente este vehículo circula a un máximo de unos 30 a 50 kilómetros por hora, de ahí la broma. Recoge y reinterpreta Una historia verdadera (David Lynch, 1999). A lo largo del viaje se encuentra con guardias civiles, animales salvajes, documentalistas, agricultores, ganaderos, empresarios del campo, mecánicos, etcétera. Retrata todos los problemas de la inmigración marroquí en España sin caer en dramatismos, pero sin edulcorar. Le ocurren por el camino una serie de percances que son los que van acercándole a las diferentes percepciones de los españoles frente a un marroquí. Dura 86 minutos y son muy entretenidos, se te hacen cortos. Alcine tiene una larga tradición de acoger largometrajes documentales, quizá el más famoso ha sido Balseros (Carles Bosch y Josep María Domènech, 2002). De hecho no es infrecuente, todo lo contrario, que sea un documental el que gane entre el jurado del público en Pantalla Abierta. De hecho todas las personas que estuvieron con las que yo conversé después, salvo una, decían que le había dejado muy buen sabor de boca y que era un documental que sin dejar de tocar temas dramáticos los sabía presentar de un modo que te hacía comprenderlos a la perfección. De hecho el final es un final feliz. Yo mismo le di la misma puntuación que le di a Magical Girl, la máxima. Así que creo que la ganadora, siendo probablemente Magical Girl, va a estar muy difícil entre esa, entre 10.000 kilómetros y entre esta.

Saludos y que la cerveza os acompañe. Esta noche sabremos los ganadores, ya os los pondré en comentarios de esta entrada, pero recordad que podéis verlos en la propia web de Alcine. Y que aún con todo, todavía os quiero hablar en otra entrada del final definitivo del festival.

lunes, noviembre 10, 2014

NOTICIA 1408ª DESDE EL BAR: CUENTOS AL CANTO DEL GALLO Y 44 ALCINES

El cine esta muy unido a esta bitácora, sobre todo desde la perspectiva del Festival de Cine de Alcalá de Henares que desde hace unos años se hace llamar Alcine. Todos los años le dedico entradas especiales en esta bitácora. Por eso este año he creído conveniente reunirlas todas no sólo con la etiqueta general que ya había de "cine en mi vida", sino también con una específica de "Alcine". Así el lector tendrá más fácil acceder a entradas de años anteriores y seguir la trayectoria desde mis análisis, si es que le interesan. Por ejemplo se podrá descubrir cómo la primera vez que escribí de Alcine fue en relación a una actividad con la que ellos colaboraban, la cual era la X Muestra de Cine y Música. Esta muestra está ya desaparecida por la crisis económica y por motivos más políticos que culturales cuando el Partido Popular desde la alcaldía cerró la Fundación Colegio del Rey y cedió toda su actividad a una empresa privada que desde el año pasado, gracias una vez más a la política, cesó también su actividad y devolvió la gestión de la Cultura al ámbito público de la Concejalía de Cultura. La segunda vez que lo hice fue mediante otra muestra de cine con la que colaboraba Alcine, que era la Muestra de Cine Fantástico y de Terror, que se completaba cada año con una maratón de terror, y en este caso, la primera vez que hablé de ello fue en su V Maratón de Cine de Terror. Esas dos entradas se escribieron en 2006, y ambas desaparecieron por las mismas razones en 2008, también de entonces escribí. La verdad es que no deja de ser simpático que algunos de los que organizaban aquellas maratones de terror, si no todos ellos, han logrado organizar de nuevo algo similar, pero en menor escala y dentro propiamente de Alcine, con ayuda de la Sala de Conciertos Ego, pues harán una Golfomaratón de Cortos de Terror allí el Viernes 14. Pero para informarse mejor de esto y de otras cosas lo mejor es que leáis la programación de la 44ª Edición de Alcine.

La primera vez que mencioné Alcine en esta bitácora propiamente dicho fue de manera muy breve en su 36ª edición. Yo acudía a ella tras hacer un examen de oposición para ser peón de obras al servicio del municipio, que no pasé. Lo cierto es que soy fiel jurado del público desde el año 2000, con un breve paréntesis en 2003 porque aquel mes de noviembre fue en el que se estaba muriendo mi padre. Acudí como mero espectador para despejar la cabeza creo recordar que sólo en una sesión o en dos. Así que de esos cuarenta y cuatro años de festival de cine yo he sido jurado del público suyo durante catorce, contando este mismo año. Además no sólo he asistido estos quince últimos años, como espectador normal y corriente yo ya iba a Alcine a lo largo de mi adolescencia en los años 1990. Conocía el festival porque mi padre nos decía lo que era a mi hermano y a mí cuando éramos niños en los años 1980. Y desde luego, teniendo en cuenta que nací en 1979, nada sé de cómo era en su etapa 1970-1979. He visto su evolución en cuanto a espacios usados, equipos humanos y técnicos, las películas seleccionadas, el ninguneo o el ensalzamiento desde el ayuntamiento, según la etapa, etcétera. Nunca dejará de resultarme curioso que uno de los principales torpederos contra el festival sea en nuestros días el propio organizador, que es el ayuntamiento. El PP ya le hizo mucho mal anulando la Fundación del Colegio del Rey, luego con la empresa privada lo trataron como negocio, y siguen en ese camino, pues le hacen coincidir con otros eventos nacidos hace cinco minutos, como es por ejemplo el "Alcalowcost", un evento que pretende atraer gente a la ciudad rebajando el precio de la bebida y de la comida de los bares de la zona centro, cuando en realidad deberían volcarse con una promoción cinematográfica de la ciudad, como ya dije en otros años, tal como hace San Sebastián, por ejemplo. Alcalá tiene mucha trayectoria cinematográfica, quizá sea una de las ciudades de España con más contacto cinematográfico desde hace décadas, con permiso de Almeria, Madrid y Barcelona. Tampoco me dejará nunca indiferente que sea el propio ayuntamiento quien anima a los dueños de bares a participar de la organización del festival con actividades paralelas tales como conciertos, proyecciones, fiestas y espectáculos varios, y luego a determinada hora de la noche les mande a la policía municipal para buscarles motivos por el cual multarles cuando tienen el local abarrotado de clientela, cosa que este año también ha ocurrido aunque me voy a reservar el nombre del sitio donde pasó. No es algo que sea aislado, y no es exclusivo de Alcine, también ha ocurrido en otros eventos, como en aquella Noche en Blanco de 2012. Y tampoco es comprensible como los trabajadores de la organización han visto ceses de contrato sin renovación o despidos, en beneficio o bien de trabajar con becarios, que en realidad por esta vía se transforman en trabajadores encubiertos en un posible fraude de ley, o bien se ven obligados a trabajar el doble aquellos que permanecen para cubrir sus tareas y las de aquellos que ya no están. Eso si no tiran de la manida fórmula de los voluntarios gratuitos adornada de todo tipo de perlas desde las instituciones.

Alcine es uno de los festivales de cine más importantes de España, y en parte de Europa, ya que es de los pocos que se dedican monotemáticamente a los cortometrajes y a los largometrajes de realizadores noveles. Es por ello una de las principales puertas de entrada y un trampolín para muchos cineastas, sean estos del sector del cine que sean. Aquí se han hecho conocidos actores, actrices, directores, guionistas y demás. Lamentablemente, quizá por la ceguera del ayuntamiento en una inexistente política cultural de identificación, son muchos de los propios alcalaínos actuales los que lo desprecian o minusvaloran. 

Como sea, yo este año ejerzo una vez más de jurado del público y ya que ha terminado las secciones de cortometrajes a concurso será lo suyo hablar de lo que he visto. Igualmente una vez más, este año me he dedicado a los cortometrajes europeos, asíque hablaré de ellos. Pero este año no pude asistir al primer bloque de cortometrajes, porque tenía un evento personal muy particular:

Cuentos al Canto del Gallo. No pude asistir al primer bloque de cortometrajes precisamente por esto. Se trata de un libro publicado este año, precisamente este otoño, escrito por Consuelo Giménez, doctora en biología de profesión, e ilustrado por Zia Mei, muy relacionada con el mundo de la edición y de los cuentacuentos. La cuestión es que conozco a Zia Mei y quise asistir a la presentación del primer libro en el que participa y publica. El acto fue en la Librería Diógenes. Se trata de una recopilación breve de cuentos para todas las edades que han editado con la editorial El Garaje. A pesar de ser un libro de unas cien páginas, más o menos, tardaron dos años en terminarlo, porque, según ellas, iban a su ritmo creando cosas que les gustaba, sin presiones de crear para vender o crear para entregar en fecha. Y el resultado, según los lectores presentes, se nota hasta el punto que les han ofrecido hacer un segundo libro que las mantenga como pareja artística. Lo cierto es que dentro del público asistente yo no era el único que estaba pendiente de ir al segundo bloque de cortometrajes a juzgar, ya europeos o nacionales, así que fue una presentación de libro que había llamado la atención a no pocos participantes de Alcine, y eso me hace pensar que realmente debe ser un libro muy generoso con el lector y las visiones a las que le invita tener. Será cosa de leerlo.

Claro que como sabía que no iba a ir a esa primera sesión de cortometrajes, el día anterior yo fui al Cineclub Nebrija, en el Teatro Salón Cervantes para compensarlo viendo una película que no estaba en Alcine, El Gran Hotel Budapest (2014, Wes Anderson). Merece mucho la pena verla. Es una comedia sobre la ajetreada vida de un dueño de hotel y su botones cuyos ingresos van más allá de su negocio, pues apuntan a que ejerza el primero de amante de ancianas millonarias. La estética, la música y el guión están muy cuidados y hacía muchos años que no se veía en las pantallas algo así. Se agradece mucho el metraje y repito, merece la pena ver la película. Es una película de humor que no cae en lo soez para hacer reir, ni en lo violento, es un humor blanco e inteligente como hacía mucho tiempo no se nos mostraba en las grandes salas de proyección. No voy a escribir mucho más de la película por aquí para no destriparla a quienes todavía no la hayan visto, pero insisto, a pesar de ser repetitivo, es una de las citas con el cine de 2014 que yo metería en la calificación de indispensable. 

Y ahora sí, hablemos de los cortometrajes europeos de Alcine 44º, a pesar de tener que prescindir de los proyectados en el primer bloque ya que, como he explicado, no pude verlos. A decir verdad, antes de llegar a la presentación del libro, pude ver un fragmento de la sección "La calle del corto", entre Calle Mayor y calle San Felipe Neri. Se trataba de un bloque de cortometrajes de talante familiar e infantil. Tenía mucho público, y riendo, lo que no está nada mal, aunque una vez más su principal enemigo fue el propio ayuntamiento, su organizador, que, como se puede ver en la foto, no apagó el alumbrado público de las farolas, y eso hizo que la imagen de la pantalla fuera deficiente y malo. Una chapuza. Por otro lado, es un poco cansino un ayuntamiento que en todos los actos culturales le da tanta prioridad a los niños y a las familias con niños, que algún día alguien debiera explicarles que no todos los productos culturales tienen por objetivo la familia tradicional padre-madre-niños, ni siquiera tienen por objetivo agradar. Si fuera por agradar, la de obras de Arte de todos las modalidades de arte que hay que se habrían perdido o dejado de hacer. Está bien contentar también a los niños, no está bien que todo gire única y exclusivamente en torno a ellos. En la ciudad también viven adultos, y, quizá no lo sepan en el ayuntamiento, algunos no sólo no tenemos niños, sino que además coincidimos con muchos padres y madres en que las cosas de adultos también deben verlas los niños para que vayan creciendo. 

Como sea, los cortometrajes europeos este año han mejorado su calidad para mi gusto, y por lo que me han dicho otros colegas, los nacionales también. Si que es cierto que en los europeos sigue habiendo una gran mayoría de cortometrajes de habla francesa, luego otro gran bloque de cortometrajes de los países nórdicos, y un tercer gran bloque de germanos y eslavos. Me sigue extrañando que haya muy pocos angloparlantes y que no aparezcan ni portugueses ni italianos, aunque hubo al menos uno griego. Tal vez se deba a que los que seleccionan los europeos sean personas en su mayoría no española, lo que lleva a que quizá a ellos les motivan más los de idiomas más cercanos a ellos, y a temáticas más cercanas a la Europa continental, pero no tanto a la Europa mediterránea y a la insular. No sé, es algo que se viene dando así desde hace varios años. Alguna razón de ser habrá de tener. Me choca mucho, por ejemplo, que siendo portugueses e italianos tan cercanos a los españoles casi nunca estén, no sé si no están seleccionados, o si simplemente no están, directamente. Con todo, me han dicho otros habituales jurados del público que conozco que los mejores cortometrajes europeos este año estaban en el Bloque 1º. Vamos a los bloques que yo he visto.

BLOQUE 2º: Pride (P.G. Vesnakov). Se trata de un cortometraje que confronta generaciones. Unos abuelos han criado a su nieto. El abuelo, acostumbrado a los modos de la Unión Soviética descubre que el nieto es homosexual el mismo día que su hija regresa de Alemania. Se pone de relieve el choque generacional, el contraste entre mentalidades dictatoriales y democráticas, así como el problema de homofobia ruso que ha salido en los medios de comunicación últimamente. Pero el cortometraje se transforma en otra cosa cuando la hija regresa con la noticia de que se está divorciando. Es simplemente la historia del derrumbamiento de un mundo para que nazca otro, desde la perspectiva de las vidas personales, y de los secretos en las familias. Es recomendable. 8 Balles (F. Ternier). Es una animación que combina los dibujos tradicionales con técnicas que recuerdan el collage. Un apátrida francófono sufre un crimen familiar y busca venganza. No tiene más, no me convenció. Washingtonia (K. Kotzamani). Es una historia coral. Una mujer quiere salvar una palmera que fue su regalo de bodas de una plaga de picuda roja, unos pasteleros confeccionan todos los días una tarta para esta mujer, un hijo con retardo mental quiere el amor de su madre y para eso vende el perro de su madre, ya que su madre sólo se preocupa de su figura y de sus perros, y el perro es vendido a un ligón de discoteca que encuentra el afecto en la indiferencia que siente el perro por él. En resumen, es una historia coral que nos habla de la falta de afecto y de los lugares inverosímiles donde las personas a veces lo encontramos. La incomprensión quizá sería la palabra más conveniente. Pointe Noire (L. Vieuille). Quizá, junto con el primero, el de más valor. Se trata de una familia francesa compuesta por una mujer y sus dos hijos pequeños que reciben en su casa al abuelo, al cual hace años que no ven. El abuelo trae consigo el féretro de la abuela, que ha muerto en África, pero también una serie de secretos que hacia el final del cortometraje nos hacen ver que las apariencias no siempre son la realidad, y que las construcciones mentales propias sobre las personas que te quieren no siempre tienen porqué ser la realidad.

BLOQUE 3º: The invader and the origin of the world (N. Provost). Es un corto muy corto, como debieran ser los cortometrajes, no hace falta apurar treinta minutos para contar una historia. Comienza con un homenaje a "El origen del mundo", el cuadro pintado en 1866 por Gustave Courbet. Música, luz y fotografía se aúnan para crear una historia muda, alegórica y metafórica en la cual unos bañistas de una playa nudista europea, con los cuerpos muy blancos, comienzan a recibir venidos del agua del mar una serie de cuerpos de personas negras, emigrantes africanos, en estado casi moribundo. La interpretación de las caras nos descubren el choque de dos mundos, de dos civilizaciones, de las curiosidades mutuas, de los deseos no posibles. Por mí este tendría el premio. Para mi gusto este es el mejor de todos los cortometrajes que he visto este año. Si no me equivoco, además, este cortometraje le ha dado pie a su autor a la idea de crearle una secuela a modo de largometraje. Aujourd'hui (A. Rouvillois). Sin embargo, este es para mí el peor. Me decía una amiga francesa que además el francés que usan las dos protagonistas no cuadra con sus personajes. Se trata de una chica que se ha metido a novicia con el deseo de ser monja. La visita su madre para convencerla acerca de que no lo haga. La chica se mantiene firme y poco a poco su expresión va cambiando hacia el ascetismo casi. Quizá los más católicos puedan encontrar un aliciente en la historia. El peso de la independencia personal lo lleva el diálogo y las caras, pero a mí me dejó indiferente a pesar de la luminosidad celestial de toda esta conversación rodada a tiempo real. La isla (D. Sotomayor y K. Klimkiewicz). Una familia sudamericana viaja juntos a una pequeña isla donde ellos tenían una casa. El único que no viaja es el abuelo, aunque es mencionado y pareciera que han ido a aquel lugar, tras muchos años sin ir, en homenaje a él. La isla es un lugar lleno de vegetación que todo se lo traga. Celebran una parrillada y luego se dedican a buscar los lugares que en el pasado les marcó algún recuerdo. La isla, abandonada, tiene un ambiente un tanto de agobio en cuanto a que todo es absorbido y desaparece en ella, como un mundo diferente. Todos dicen recordar que aquellos eran los sitios, pero que en esos momentos eran diferentes. Es una historia sobre el paso del tiempo y la metafísica de lo que es y no es a la vez en la vida de las personas. Me gustó, aunque mucha gente no lo entendió. Es muy lenta. Hay que recrearse en su fotografía. Serori (P. Collantes de Terán). En un pueblo de Japón una mujer anciana, pero vitalmente joven, le pide a un joven vecino suyo que la lleve a un lugar desde donde se ve el mar, al cual ella va todos los años para tomar algo allí mirando el horizonte. El joven acepta. Ella le descubrirá que fue una novia frustrada de su padre. Lo que no espera él es que va a ser violado por ella. Pocas veces se ha tratado sobre las violaciones masculinas, a pesar de que existen. Este cortometraje va mucho más allá, pues trata otros temas más como el desperdicio de la vida o las oportunidades pasadas sin aprovechar, así como el deseo de las generaciones mayores de realizar sus sueños en las generaciones jóvenes. El tratamiento de la historia es muy curioso y no resulta desagradable, más bien nos hace preguntarnos a dónde quiere llevarnos el autor. 

BLOQUE 4º: Matka (L. Olstalski). Es un thriller. Una política polaca acusada de corrupción decide ir a su casa de campo atendiendo la llamada de su hija. Allí está su hijo, y hermano de ella, con una sobredosis de droga y alcohol. Entre ambas le reaniman y comienzan a limpiar la casa. Queda patente la rivalidad fraternal por el amor a la madre, que está interesada en sus propios asuntos. Andan en esto cuando encuentran el cadáver de una joven en el cuarto de baño, asesinada muy evidentemente a golpes. El asesino es el hermano, que dice no saber qué ha ocurrido. La madre decide deshacerse del cadáver y ocultar lo ocurrido, para lo que implica a la hija a cambio de dejarle en herencia la casa. No queda claro si realmente lo hace para proteger a su hijo o a su carrera política. Pero poco a poco, según limpian, encuentran una serie de objetos que le da las pistas de lo que realmente ha ocurrido, por lo que poco a poco la madre cambia de opinión. La historia nos cuenta que no todo es válido, y lo cuenta con una serie de líos afectivos a flor de piel muy bien narrados. Quizá este sea uno de los cortometrajes mejor planteados en su concepción. Ja vi elsker (H. Witzo). Este cortometraje noruego me hizo sonreír. A mí y a otras muchas personas. Son tres o cuatro historias breves donde los noruegos se ríen de ellos mismos y su forma de ser. Habla de viajes a ninguna parte y de cabezonerías soñadoras. Una amiga letona que vino conmigo se rió más que el resto de la sala, porque dijo sentirse identificada a pesar de ser letona y no noruega. Pero fuera del humor, no tenía más. De la rage (M. Fruitier). Este me dejó indiferente. Un matrimonio tiene problemas sexuales porque ella no logra excitarse con su marido, ella sólo lo logra mediante su propia masturbación. Su abuela le enseña a hacer morcillas y le habla de la vida en pareja, tras eso, ella va a la ducha donde está su marido y se masturba delante de él dejando que él le sujete las rodillas. Pues eso, cinematográficamente me dejó indiferente. Ni siquiera las cuestiones técnicas me llamaron la atención. Un paraíso (J. Patel). Es un breve documental sobre la Cuba rural donde hay un gran número de suicidios mezclados con la incultura y la confusión entre superstición y religión. La fotografía es lo mejor del cortometraje, que obviamente denuncia la Cuba no ideal de la revolución. A pesar de hablar en castellano, no se entiende lo que dicen si no se lee los subtítulos. Mute (Job, Joris & Marieke). Este es un cortometraje de animación cuyo mensaje es muy necesario en España en estos momentos. Unos personajes sin boca descubren que pueden tenerla realizando un pequeño sacrificio. Tras él ya no hay quien les calle. Fue muy divertido, por lo que sospecho que se llevó muchos votos favorables, aunque hay otros cortometrajes mucho mejores. A mí, pese a eso, me gustó mucho también. Este cortometraje crece como si fuera una overtura musical. La verdad es que el jurado del público juzga con sus criterios de público. Cada uno valora de una película lo que él crea que le parece y porqué se lo parece. Para otras cuestiones ya existen otras modalidades de premio en este y otros festivales. Quizá lo bonito de Alcine es que da la oportunidad de ser juzgado por el público, que suele tener unos valores que no siempre coinciden con la de los expertos del cine.

BLOQUE 5º: Flora i fauna (P. Litwin). Este cortometraje está también muy bien traído. La historia de un hombre mayor que es probablemente profesor de colegio, pues debe votar en su centro de trabajo sobre si una cruz debe o no permanecer en un aula, cuestión ante la cual es incapaz de votar, a pesar de tener una estampa del papa Juan Pablo II en su coche. Esta persona se ve bloqueado no sólo en eso. En realidad es un pederasta que recurre a la prostitución. Ha contratado a una joven que ejerce por su propia voluntad. Ella ha puesto precio a su virginidad y, de manera totalmente comercial, tratan de consumar el acto, pero él no puede. Así pues se ven una segunda vez en casa de ella. Tampoco entonces pueden hacerlo, pero la llegada de la madre de ella hace que tengan que disimular. Así se llega al punto culminante, en el final, que nos explica visualmente que en una familia normal y corriente estas historias también existen, y que nadie conoce realmente al otro ni aunque se esté muy apegado a ese otro. La iluminación de claroscuro viene muy bien para resaltar los contrastes. Ko da to nisi ti (I. Sikavica). La clave de este cortometraje me lo dio una amiga que vino conmigo a verlo. Se trata de una película que hay de fondo en una televisión del escenario, la cual es Falsas Apariencias (2000, Jonathan Lynn). En ese sentido se juega con el espectador una y otra vez. En principio parece que una madre soltera acuesta a su hijo, pero luego vemos que no está sola, es una pareja a la hora de acostarse. Pero después vemos que eso se transforma en una escena de sexo duro a tiempo real durante unos diez minutos con plano fijo, pues la perspectiva está desde la neutralidad de una cámara que se supone es de ellos y se ha quedado grabando lo que pasa en la casa. Sin embargo, vemos que él tiene un arrebato de impotencia al existir un niño en la casa, cosa que en principio no le importaba, y que ellos no son los dueños de la casa, ni siquiera una pareja estable, ella es la niñera. Los padres reales vienen y ellos se van olvidando la cámara, y ellos comienzan a hablar de la niñera y su novio y dejan al descubierto sus problemas afectivos como matrimonio y una posible infidelidad. Pues eso, falsas apariencias. La dirección artística está muy acertada a la hora de montar el escenario, pues nos lo muestra todo casi como un teatro moderno. Pero en definitiva lo que se come al argumento es el sexo duro a tiempo real, eso juega en su contra, pues el resto del mensaje queda diluido en la mente del espectador... y no fui al único que le pasó. Es lo que tiene tender al hiperrealismo, son sus riesgos. Jonathan's Chest (C. Radcliff). Este es otro thriller. Esta vez es muy flojo. Un joven presumiblemente paranoide es posiblemente el superviviente de una pareja de hermanos siameses. El final del corto no nos deja saber si metafóricamente eso se ve en la camiseta  que lleva, manchada de sangre, o si bien se lo hace pagar criminalmente a su madre. En todo caso se abusa de la música para crear un ambiente lúgubre que no cumple sus funciones. Ni siquiera la aparición del que se supone que está muerto. No lleva a ningún sitio. Prescindible. Reizigers in de Nacht (E. Sendijarevic). Quizá porque tuvo la suerte de estar en un bloque tan duro de ver como este, que este cortometraje fue el más aplaudido, así que posiblemente el más votado de aquí. Cinematográficamente no tiene nada, pero es efectivo, hace gracia, evoca mediante una canción de los años 1980 los recuerdos entrañables de unos espectadores treintañeros... Una mujer que atiende una gasolinera de noche tiene una vida anodina, según se puede interpretar en su cara, hasta que llega un hombre que se pone a bailar delante de ella. Entra en el juego y, como se veía venir, la roba. Pero ella se siente liberada. Coreografía y cierto positivismo, eso es lo que desprende este corto con cierto humor algo empalagoso.

BLOQUE 6º: Chaque jour est une petite vie (A. Fioretti y L.-B. Leonard). Este cortometraje puede completar la película Cuscús (2007, Abdellatif Kechiche), que se proyectó en Alcalá de Henares en su día en el Cineclub Nebrija. Al igual que en aquel largometraje, en este corto unos trasterrados, unos argelinos, viven en el sur de Francia confundiendo, y en algún caso rechazando, su cultura con la cultura propia de los franceses. En esta lucha de identidades aparece una anciana que en sus últimos días desea volver a Argelia o bien que su familia abrace más a su cultura y no la pierda. El novio de su nieta le monta una fiesta de cumpleaños, a pesar de que el hijo de la anciana reniega de ella y de los argelinos, siendo él mismo argelino. Desempleo, vida marginal, positividad y conflictos familiares e identitarios conforman todo el metraje. La dirección artística supo crear bien el ambiente, y casi podríamos creer que los actores son de esa cultura. Victor (K. Tehrani). Tremendo cortometraje que, sin embargo, pocos captaron en su esencia. Veteranos noruegos de la reciente Guerra de Afganistán que se reúnen para pasar un fin de semana juntos en la casa del mismo al que ese día su pareja le ha anunciado que ha sido aceptada en una Universidad que les obligará a mudarse. A partir de aquí se suceden escenas de camaradería, cierto espíritu militar y de sentimiento nacional rozando lo nazi, una canción de camaradas de guerra propia de los militares alemanes de la Primera Guerra Mundial y escenas donde se exalta la piel blanca, el pelo rubio, los ojos claros y la camaradería militar. En un ambiente como este son los juegos de miradas de ella y de él lo que nos hace ver de fondo un problema sentimental muy grande que cae en el fanatismo en él y en el drama en ella. Habla de la falta de amor. La contre-allée (Cécile Ducrocq). Este otro me gustó bastante. Es un cortometraje de corte clásico, con presentación-nudo-desenlace y una forma de hacer el guión muy al estilo francés, o sea: construcción de personajes mediante el diálogo, los silencios y una cuidada puesta en escena tanto de sus ropas como de la ambientación de los lugares donde se mueven, todo al servicio de la construcción del personaje, que por supuesto su principal problema es un asunto íntimo de sus emociones. Se trata de una prostituta francesa que ejerce por voluntad propia y cobra 50 euros a sus clientes. Estos han ido dejando de ir a sus servicios porque varias prostitutas africanas ejercen con un chulo en un polígono industrial a cambio de 15 euros. Para la prostituta francesa eso le está dejando sin medios para vivir, por lo que convence a unos neonazis para que den un susto a las africanas. Así ocurre, pero la contratación le sale más caro de lo que ella cree. El final no es trágico, pues no termina ahí, ya que el cortometraje nos muestra como esta mujer se toma su trabajo como algo personal al que darle dedicación casi artesanal. El corto nos habla de problemas laborales usando la prostitución por metáfora, de problemas sociales, de lo que podría entenderse como globalización del mercado, nos habla de problemas humanos, también nos habla de falta de afectividad, de soledad, de lealtades, nos habla muy preciosamente de muchas cosas, y por ello a mí no me disgustaría que ganara también este, a pesar de que es cierto que es un cortometraje de corte clásico, pero es que a veces lo clásico resulta bien, no por ser clásico se es malo. Wind (R. Löbel). Esta es una animación muy breve donde el mundo está permanentemente agitado por un viento que casi les arrastra. Todos se mueven combatiendo un viento que en realidad marca sus vidas. Ese viento lo provoca un hombre anciano con una maquinaria. Un día un hombre joven le da la alternativa a ese hombre anciano y muy brevemente el mundo deja de estar condicionado por el viento, hasta que vuelve a poner en marcha la maquinaria el hombre joven. El breve tiempo sin viento es un tiempo de cambio en las vidas, un soplo de algo nuevo. Son dibujos clásicos, de estilo cubista. Metafóricamente funcionan bien para aquellos que más acostumbrados estén a reflexionar sobre sociología y mundo actual.

MUTE:

 


THE INVADER AND THE ORIGIN OF THE WORLD: entrando pulsando por aquí. (Muy lamentablemente el propio autor se autocensura en Internet y elimina en este medio el plano de homenaje al cuadro de Courbet, que es el plano que le da sentido metafórico real a todo el metraje en sí mismo.)

Buscad algunos de los otros que os he comentado, porque algunos merecen mucho la pena. Hoy ya yo voy a por los largometrajes de los nuevos realizadores. Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, noviembre 06, 2014

NOTICIA 1407ª DESDE EL BAR: LA BIBLIOTECA CENTRAL DE LA UNIVERSIDAD DE ALCALÁ DE HENARES

Hace ya un mes que se inauguró la Gran Biblioteca Central de la Universidad de Alcalá de Henares. Pero yo decidí ir a verla por dentro hace una semana. Y eso hice, entré allí y fui recibido por esa moqueta en el suelo llena de nombres de ciudades y horas que o bien es producto de un diseñador, o quizá una compra al metro en IKEA, o quizá, lo más probable: las sobras puestas a precio barato de las obras de algún aeropuerto español nuevo o remodelado. Tengo la sensación de que esta última opción es la más acertada. Uno ha pensado bastante en el mensaje que nos lanza esa moqueta en el gran recibidor y sala de recepción de la biblioteca, y aunque podría encontrarle explicaciones peregrinas, muy peregrinas, la verdad es que la explicación que más me convence es esa: son los restos de unas obras de construcción o de remodelación de algún aeropuerto. Bonita es, eso es verdad, pero su conexión con la idea de gran biblioteca central es... digamos que de concepción abierta.   

Todos los medios de comunicación locales informaron de ello en su momento. El que más me llamó la atención por ser más crítico, más realista y menos complaciente con las instituciones implicadas, no por ello una crítica negativa continua, fue Código 288, y efectivamente el color violeta es una puerta abierta que os invita a leerlo. De hecho, en las redes sociales profesionales de bibliotecarios y archiveros donde yo me muevo les enlacé precisamente esta noticia, y tuvo mucha buena acogida y mucho profesional que indicó gustarle el enfoque. Código 288 nació posteriormente a Noticias de un Espía en el Bar, no sé si con afán de bitácora, pero desde luego se ha transformado en un referente más de los noticiarios de análisis en la ciudad. Yo no suelo comentar mucho allí, aunque suelo leerlo siempre. No comento no porque muchas veces no quiera, de hecho no he comentado porque muchas veces lo he intentado pero no me deja su servidor de blog. Ellos son Wordpress y yo soy Blogger, y aunque en principio en muchos sitios esto no es un problema, en otros muchos, por ejemplo en este, eso supone un problema. Según la configuración que tengan, supongo, ponen más pegas. La cosa es que lo habitual es que incluso habiéndome registrado en una web a drede para comentar en Wordpress no me reconoce la contraseña, así que por desesperación termino borrando mis intentos de comentario. Así pues Código 288 termina teniendo una voz única en su casa, al menos por mi parte muchas veces. A pesar de que hay veces que yo quisiera matizar o en otros casos expresar mi punto de vista contrario o con otras informaciones que contradicen un poco su visión, esto no es posible por lo dicho, por ello muchas veces no hay lugar en los comentarios para la réplica y la participación sana. Alguna vez lo he logrado, pero pocas. Aún con todo, Código 288 y yo solemos coincidir en muchas cosas, en muchas, y siempre es un placer leer noticias allí, a pesar de que últimamente, para comportarse como un noticiario alternativo en Alcalá, parece que su criticismo está variando hacia un informativo que ve sólo las cosas desde un prisma altamente a favor de Podemos sin crítica a este grupo. Bueno, cada uno es cada uno. Insisto, aunque pueda parecer lo contrario leyendo esto, la verdad es que coincidimos en muchas cosas y personalmente sus autores y yo nos conocemos y nos llevamos bien, tenemos más en lo que coincidimos que en lo que no coincidimos, y en lo que no coincidimos es cosa más de matiz la mayoría de las veces que otra cosa. Código 288 siempre es recomendable de leer.

La cosa es que el edificio donde está la nueva Biblioteca Central de la Universidad de Alcalá de Henares (en adelante para simplificar en este artículo la nombraré como BCUAH), fue un edificio que desde el principio fue diseñado como edificio universitario entre los siglo XVI y XVII. Era una residencia universitaria para los alumnos, especialmente para los alumnos becados, que en principio eran de clase humilde o hijos de la baja nobleza. Sus normas eran conventuales y hacía algunas funciones colegiales, de ahí que a menudo se le llame colegio o convento. De hecho en sus últimos momentos, hacia el siglo XVIII, tuvo funciones netamente conventuales, ligadas a la Universidad, pero más conventuales que residenciales. Con la desamortización de Mendizábal en 1836 el edificio al poco tiempo pasó a ser cuartel militar, para lo cual fue derribada una de sus partes y ampliado. Y es como Cuartel Militar de Lepanto que nos llegó hasta el final del siglo XX, hasta los primeros años del siglo XXI. Estaban allí a última hora la brigada paracaidista (BRIPAC) y también alguna unidad de las unidades militares de intervención rápida, si no recuerdo mal. Las intervenciones militares en la Primera Guerra de Irak, en Bosnia en los años 1990 y demás salían de aquí. Luego el ejército dejó el lugar, era una desamortización encubierta durante el gobierno del PP de José María Aznar, pero nunca se le llamó así y se le llamó de otros modos más amables. El Ministerio de Defensa le pasó el edificio al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y de este modo el edificio también pasó a la Universidad de Alcalá de Henares y al ayuntamiento de Alcalá de Henares. En principio una buena parte de sus instalaciones se usaron para rodar alguna película y la serie de televisión "Cuéntame cómo pasó", en la que por cierto yo mismo actué en la segunda o tercera temporada, como actor de figuración. Pero el estado de conservación en el que estaba el edificio era deplorable, contaba con grietas en su interior donde se podía meter una mano. Quizá el ejército dejó el edificio, como dejó otros en aquella época, para racionalizar sus fondos económicos; si no podían mantener el patrimonio histórico, se deja en manos de otros, cosa que a la vez sirve para dar buena imagen al ejército si a quién se deja es al mundo de la Cultura. 

La cosa es que otra parte del edificio se usó en crear el Archivo Obrero, que tuvo que sufrir hasta dos remodelaciones y cuyo acceso es por la calle Colegios (antigua Avenida de Roma en otras épocas). Mientras que lo que hoy es BCUAH entró en un bucle de peleas administrativas sobre qué hacer con el edificio, mientras las obras se paraban y avanzaban según épocas. La crisis económica de 2008 no hizo ningún bien. Una parte importante del edificio que también da salida a la calle Colegios está tan abandonada que no me extrañaría que se cayera por estado de ruina y todos se pusieran posteriormente las manos en la cabeza sin responder a las responsabilidades propias, desde el Ministerio, pasando por el ayuntamiento y yendo a la Universidad en este aspecto. Otra parte también abandonada es el gran patio central, uno de los más grandes de la ciudad, y de los más desconocidos, con una estatua del Sagrado Corazón de Jesús en su centro y gran cantidad de vegetación que ha caído en el descuido casi selvático. Se puede ver desde las ventanas del Archivo Obrero. Podría ser un pulmoncito más en el centro de la ciudad y un lugar de recreo ciudadano, un jardincito bonito en ese patio, pero el abandono por falta de compromiso y de dinero es lo que tiene. Y aún otra parte más sigue abandonada y apuntando hacia la ruina, llena de patios y de edificación en la parte posterior a las nuevas instalaciones de la BCUAH.

Tras muchas peleas dimes y diretes, al final la UAH optó por crear esta gran biblioteca, quizá como proyecto faraónico que legar a la posteridad, quizá con las vistas puestas en la Biblioteca de Alejandría, cosa que no deja de hacer gracia por lo pretencioso. La parte de edificio que ocupan son tres plantas muy amplias donde abunda la luminosidad por aquello de que los arquitectos modernos que están afrontando las obras de remodelación o creación de archivos y bibliotecas, y conozco ya bastantes proyectos de estos, llegan a la conclusión de que si el mensaje actual de archiveros y bibliotecarios es la transparencia, ellos metafóricamente quieren reflejarla en que haya luz natural por todas partes, suelos acristalados y transparentes, paredes transparentes, ausencia de paredes, grandes lugares diáfanos, ventanales... entra luz a raudales, ahora bien, la luz abundante es un enemigo directo del papel, y mucho tiempo de luz sobre el papel provoca una enfermedad de acidez del papel que termina oxidándolo, volviéndolo amarillo, acabando con su humedad apropiada (todo papel lo tiene) y provocando, en definitiva, la destrucción del documento a medio y largo plazo, en este caso de los libros. No puedo aplaudir esta falta de información de los arquitectos, aunque aplauda su excelencia a la hora de reconstruir el espacio viejo para hacerlo nuevo. Así por ejemplo, es llamativo en la planta superior, que da con el techo, la que menos ventanas tiene, que se ha recurrido más que a las vigas tradicionales a ese sostén en modo de barras haciendo de cableado metálico que sostiene la estructura, que es la misma idea que tenían las Torres Gemelas de New York entre plantas, ocultas por las paredes. Sujetan por tensión. Por cierto que fue ese "anclaje" para soportar los pesos una de las causas de la rápida caída de las torres en el ataque que sufrieron en 2001.

No creo que sea un acierto tampoco que un edificio que lleva en pie quinientos, cuatrocientos años, haya sido remodelado en parte vaciando su interior para reinventarlo a base de aplicar hormigón armado. Aparte del efecto industrial más bien feo que provoca este material, su única ventaja es que vale económicamente poco en relación a otros materiales. Por lo demás, el hormigón tiene un promedio de vida de unos ciento cincuenta a doscientos años. Tras ese periodo, y lo sabemos porque el hormigón comenzó en el siglo XIX, se comienza a desmigajar y se cae. Haber recibido como legado un edificio histórico que ha vivido tantos siglos y restaurarlo a base de hormigón es en mi mente poco menos que un crimen. Hay edificios en los que hay que invertir mucho dinero, porque significan muchas cosas. Y además esa inversión supone también mucho trabajo. Mi recomendación es que en la medida de lo posible, si es posible, se vaya cambiando el hormigón poco a poco por materiales más duraderos, piedra, ladrillo compacto, etcétera. No hace falta hacerlo de hoy para mañana, la Universidad misma tardó muchas décadas, traspasó siglos, en terminarse. Da igual que se vaya poco a poco, este será nuestro legado a quienes nos sucedan, un legado que nosotros mismos hemos recibido de quienes nos precedieron. Vayamos poco a poco, pero seguros. A mí, tal como lo han hecho por un lado me parece bonito, muy basado en geometrías y luminosidad, pero a la vez me parece un crimen y una falta de respeto. Así que tengo una percepción doble del espacio, y además contrapuesta, cual Jekyll y Hide. 

Otro problema de haber hecho eso es la destrucción total de la distribución del espacio que nos había llegado. Por dentro es muy evidente que sólo quedan las paredes externas y si acaso algún muro y el techo de la obra original, por fuera se puede ver en la apertura de puertas, cambio de cristaleras de las ventanas y la desaparición de una garita militar, que si bien no era parte del edificio original, por muchas décadas fue parte de la Historia del edificio y podía haber sido un testigo mudo de su pasado también militar si se hubiera conservado.

Luego tenemos el asunto de que se han reunido aquí los libros de todas las bibliotecas de las facultades de Letras, salvo los de Trinitarios, que es el Centro de Estudios Norteamericanos a través del Instituto Benjamin Franklin, asociado a la UAH, y que siendo de origen universitario en los siglo XVI al XVIII, también entre el XIX y el XX tuvo uso militar. Yo de niño lo conocí como Comandancia Militar, con sus cañones en la puerta y todo, incluso estuve dentro cuando mi padre iba anualmente a que le firmaran su libreta de licenciado (hizo el servicio militar obligatorio) y en un concurso de dibujo en el que participó mi hermano. Tenían en el recibidor de la entrada principal una ametralladora pesada de tiempos de la guerra civil expuesta como decoración. Cada vez que he comentado que las bibliotecas de las facultades ya están cerradas porque ahora, salvo Trinitarios, están todos sus libros en la BCUAH, mi interlocutor sorprendido no ha parado de preguntar si ya no hay ningún libro en las otras bibliotecas, como no dando crédito a lo que oye. Y es así. Es verdad. No los hay. Los espacios de esas bibliotecas se han cerrado y se ha dejado que cada decano decida qué hacer en el futuro con esos sitios. Un gran y grave error. Esas bibliotecas era consultadas entre clases por los alumnos faltos de tiempo, ahora no pueden hacer ese uso si no es yendo a la BCUAH, lo que en algunos casos supone elegir ir a la biblioteca y perder la hora de la clase siguiente, o no ir y posponer el momento para gastar tiempo o perder otra clase futura. En otros casos supone que en épocas de examen tengas que elegir estar en la biblioteca y correr el riesgo de no llegar a tu facultad a la hora de examinarte, o bien no disponer de la comodidad de estar en tu facultad, en su biblioteca, e ir a ver a la tutoría de un catedrático que solucione alguna duda, pues si estás en la BCUAH, no estás en tu facultad. Otro problema es la pérdida de uso de las antiguas bibliotecas, aún cerradas por no tener sus libros. Algunas han sido muy útiles y han costado mucho dinero, como aquella restauración de la iglesia del edificio donde hoy está Arquitectura, precisamente, para hacerla biblioteca, o la biblioteca de varias plantas de Derecho, o la biblioteca más emblemática de Filosofía y Letras, o la de Económicas, o la de Filología... etcétera. Todo el dinero usado en esos espacios es ahora mismo dinero en la basura. Y ese dinero es dinero no de la UAH, sino de todos los ciudadanos. Esto es lo más grave de todo.

Y aún algo peor, ¿todos los que trabajaban en las bibliotecas de las facultades han conservado su puesto de trabajo? Porque esa es una duda profunda y una sospecha que tengo.

Podría seguir hablando de todo esto, pero otra vez casi me remito mejor a leer, para completar esto, a Código 288. ¿Es bonita la BCUAH? Es moderna. ¿Útil? Depende. ¿Ayuda a la conservación de los libros? Lo dudo. ¿Es silenciosa? Pues como dicen en Código 288, es tan diáfana que cualquier ruido o ligera conversación que a veces se da necesariamente entre colegas de estudios se transforma en murmullo que no invita a la intimidad de la lectura. De tan diáfana que es creo que debe ser muy antiecológica, por la mucha electricidad que tendrán que gastar en invierno y en verano para no helarse y para no asarse. Quizá es un acierto un espacio dedicado exclusivamente a los investigadores de doctorados, pero a la vez eso es algo elitista, eso sí, están construidos en una habitación aparte como si fueran peceras, a mí me recuerdan a los habitáculos de los espías del bloque soviético en la Guerra Fría.

Yo espero y deseo mejoras, de momento es una biblioteca más que podremos usar, y no necesariamente siendo universitarios.

Saludos y que la cerveza os acompañe.