lunes, noviembre 10, 2014

NOTICIA 1408ª DESDE EL BAR: CUENTOS AL CANTO DEL GALLO Y 44 ALCINES

El cine esta muy unido a esta bitácora, sobre todo desde la perspectiva del Festival de Cine de Alcalá de Henares que desde hace unos años se hace llamar Alcine. Todos los años le dedico entradas especiales en esta bitácora. Por eso este año he creído conveniente reunirlas todas no sólo con la etiqueta general que ya había de "cine en mi vida", sino también con una específica de "Alcine". Así el lector tendrá más fácil acceder a entradas de años anteriores y seguir la trayectoria desde mis análisis, si es que le interesan. Por ejemplo se podrá descubrir cómo la primera vez que escribí de Alcine fue en relación a una actividad con la que ellos colaboraban, la cual era la X Muestra de Cine y Música. Esta muestra está ya desaparecida por la crisis económica y por motivos más políticos que culturales cuando el Partido Popular desde la alcaldía cerró la Fundación Colegio del Rey y cedió toda su actividad a una empresa privada que desde el año pasado, gracias una vez más a la política, cesó también su actividad y devolvió la gestión de la Cultura al ámbito público de la Concejalía de Cultura. La segunda vez que lo hice fue mediante otra muestra de cine con la que colaboraba Alcine, que era la Muestra de Cine Fantástico y de Terror, que se completaba cada año con una maratón de terror, y en este caso, la primera vez que hablé de ello fue en su V Maratón de Cine de Terror. Esas dos entradas se escribieron en 2006, y ambas desaparecieron por las mismas razones en 2008, también de entonces escribí. La verdad es que no deja de ser simpático que algunos de los que organizaban aquellas maratones de terror, si no todos ellos, han logrado organizar de nuevo algo similar, pero en menor escala y dentro propiamente de Alcine, con ayuda de la Sala de Conciertos Ego, pues harán una Golfomaratón de Cortos de Terror allí el Viernes 14. Pero para informarse mejor de esto y de otras cosas lo mejor es que leáis la programación de la 44ª Edición de Alcine.

La primera vez que mencioné Alcine en esta bitácora propiamente dicho fue de manera muy breve en su 36ª edición. Yo acudía a ella tras hacer un examen de oposición para ser peón de obras al servicio del municipio, que no pasé. Lo cierto es que soy fiel jurado del público desde el año 2000, con un breve paréntesis en 2003 porque aquel mes de noviembre fue en el que se estaba muriendo mi padre. Acudí como mero espectador para despejar la cabeza creo recordar que sólo en una sesión o en dos. Así que de esos cuarenta y cuatro años de festival de cine yo he sido jurado del público suyo durante catorce, contando este mismo año. Además no sólo he asistido estos quince últimos años, como espectador normal y corriente yo ya iba a Alcine a lo largo de mi adolescencia en los años 1990. Conocía el festival porque mi padre nos decía lo que era a mi hermano y a mí cuando éramos niños en los años 1980. Y desde luego, teniendo en cuenta que nací en 1979, nada sé de cómo era en su etapa 1970-1979. He visto su evolución en cuanto a espacios usados, equipos humanos y técnicos, las películas seleccionadas, el ninguneo o el ensalzamiento desde el ayuntamiento, según la etapa, etcétera. Nunca dejará de resultarme curioso que uno de los principales torpederos contra el festival sea en nuestros días el propio organizador, que es el ayuntamiento. El PP ya le hizo mucho mal anulando la Fundación del Colegio del Rey, luego con la empresa privada lo trataron como negocio, y siguen en ese camino, pues le hacen coincidir con otros eventos nacidos hace cinco minutos, como es por ejemplo el "Alcalowcost", un evento que pretende atraer gente a la ciudad rebajando el precio de la bebida y de la comida de los bares de la zona centro, cuando en realidad deberían volcarse con una promoción cinematográfica de la ciudad, como ya dije en otros años, tal como hace San Sebastián, por ejemplo. Alcalá tiene mucha trayectoria cinematográfica, quizá sea una de las ciudades de España con más contacto cinematográfico desde hace décadas, con permiso de Almeria, Madrid y Barcelona. Tampoco me dejará nunca indiferente que sea el propio ayuntamiento quien anima a los dueños de bares a participar de la organización del festival con actividades paralelas tales como conciertos, proyecciones, fiestas y espectáculos varios, y luego a determinada hora de la noche les mande a la policía municipal para buscarles motivos por el cual multarles cuando tienen el local abarrotado de clientela, cosa que este año también ha ocurrido aunque me voy a reservar el nombre del sitio donde pasó. No es algo que sea aislado, y no es exclusivo de Alcine, también ha ocurrido en otros eventos, como en aquella Noche en Blanco de 2012. Y tampoco es comprensible como los trabajadores de la organización han visto ceses de contrato sin renovación o despidos, en beneficio o bien de trabajar con becarios, que en realidad por esta vía se transforman en trabajadores encubiertos en un posible fraude de ley, o bien se ven obligados a trabajar el doble aquellos que permanecen para cubrir sus tareas y las de aquellos que ya no están. Eso si no tiran de la manida fórmula de los voluntarios gratuitos adornada de todo tipo de perlas desde las instituciones.

Alcine es uno de los festivales de cine más importantes de España, y en parte de Europa, ya que es de los pocos que se dedican monotemáticamente a los cortometrajes y a los largometrajes de realizadores noveles. Es por ello una de las principales puertas de entrada y un trampolín para muchos cineastas, sean estos del sector del cine que sean. Aquí se han hecho conocidos actores, actrices, directores, guionistas y demás. Lamentablemente, quizá por la ceguera del ayuntamiento en una inexistente política cultural de identificación, son muchos de los propios alcalaínos actuales los que lo desprecian o minusvaloran. 

Como sea, yo este año ejerzo una vez más de jurado del público y ya que ha terminado las secciones de cortometrajes a concurso será lo suyo hablar de lo que he visto. Igualmente una vez más, este año me he dedicado a los cortometrajes europeos, asíque hablaré de ellos. Pero este año no pude asistir al primer bloque de cortometrajes, porque tenía un evento personal muy particular:

Cuentos al Canto del Gallo. No pude asistir al primer bloque de cortometrajes precisamente por esto. Se trata de un libro publicado este año, precisamente este otoño, escrito por Consuelo Giménez, doctora en biología de profesión, e ilustrado por Zia Mei, muy relacionada con el mundo de la edición y de los cuentacuentos. La cuestión es que conozco a Zia Mei y quise asistir a la presentación del primer libro en el que participa y publica. El acto fue en la Librería Diógenes. Se trata de una recopilación breve de cuentos para todas las edades que han editado con la editorial El Garaje. A pesar de ser un libro de unas cien páginas, más o menos, tardaron dos años en terminarlo, porque, según ellas, iban a su ritmo creando cosas que les gustaba, sin presiones de crear para vender o crear para entregar en fecha. Y el resultado, según los lectores presentes, se nota hasta el punto que les han ofrecido hacer un segundo libro que las mantenga como pareja artística. Lo cierto es que dentro del público asistente yo no era el único que estaba pendiente de ir al segundo bloque de cortometrajes a juzgar, ya europeos o nacionales, así que fue una presentación de libro que había llamado la atención a no pocos participantes de Alcine, y eso me hace pensar que realmente debe ser un libro muy generoso con el lector y las visiones a las que le invita tener. Será cosa de leerlo.

Claro que como sabía que no iba a ir a esa primera sesión de cortometrajes, el día anterior yo fui al Cineclub Nebrija, en el Teatro Salón Cervantes para compensarlo viendo una película que no estaba en Alcine, El Gran Hotel Budapest (2014, Wes Anderson). Merece mucho la pena verla. Es una comedia sobre la ajetreada vida de un dueño de hotel y su botones cuyos ingresos van más allá de su negocio, pues apuntan a que ejerza el primero de amante de ancianas millonarias. La estética, la música y el guión están muy cuidados y hacía muchos años que no se veía en las pantallas algo así. Se agradece mucho el metraje y repito, merece la pena ver la película. Es una película de humor que no cae en lo soez para hacer reir, ni en lo violento, es un humor blanco e inteligente como hacía mucho tiempo no se nos mostraba en las grandes salas de proyección. No voy a escribir mucho más de la película por aquí para no destriparla a quienes todavía no la hayan visto, pero insisto, a pesar de ser repetitivo, es una de las citas con el cine de 2014 que yo metería en la calificación de indispensable. 

Y ahora sí, hablemos de los cortometrajes europeos de Alcine 44º, a pesar de tener que prescindir de los proyectados en el primer bloque ya que, como he explicado, no pude verlos. A decir verdad, antes de llegar a la presentación del libro, pude ver un fragmento de la sección "La calle del corto", entre Calle Mayor y calle San Felipe Neri. Se trataba de un bloque de cortometrajes de talante familiar e infantil. Tenía mucho público, y riendo, lo que no está nada mal, aunque una vez más su principal enemigo fue el propio ayuntamiento, su organizador, que, como se puede ver en la foto, no apagó el alumbrado público de las farolas, y eso hizo que la imagen de la pantalla fuera deficiente y malo. Una chapuza. Por otro lado, es un poco cansino un ayuntamiento que en todos los actos culturales le da tanta prioridad a los niños y a las familias con niños, que algún día alguien debiera explicarles que no todos los productos culturales tienen por objetivo la familia tradicional padre-madre-niños, ni siquiera tienen por objetivo agradar. Si fuera por agradar, la de obras de Arte de todos las modalidades de arte que hay que se habrían perdido o dejado de hacer. Está bien contentar también a los niños, no está bien que todo gire única y exclusivamente en torno a ellos. En la ciudad también viven adultos, y, quizá no lo sepan en el ayuntamiento, algunos no sólo no tenemos niños, sino que además coincidimos con muchos padres y madres en que las cosas de adultos también deben verlas los niños para que vayan creciendo. 

Como sea, los cortometrajes europeos este año han mejorado su calidad para mi gusto, y por lo que me han dicho otros colegas, los nacionales también. Si que es cierto que en los europeos sigue habiendo una gran mayoría de cortometrajes de habla francesa, luego otro gran bloque de cortometrajes de los países nórdicos, y un tercer gran bloque de germanos y eslavos. Me sigue extrañando que haya muy pocos angloparlantes y que no aparezcan ni portugueses ni italianos, aunque hubo al menos uno griego. Tal vez se deba a que los que seleccionan los europeos sean personas en su mayoría no española, lo que lleva a que quizá a ellos les motivan más los de idiomas más cercanos a ellos, y a temáticas más cercanas a la Europa continental, pero no tanto a la Europa mediterránea y a la insular. No sé, es algo que se viene dando así desde hace varios años. Alguna razón de ser habrá de tener. Me choca mucho, por ejemplo, que siendo portugueses e italianos tan cercanos a los españoles casi nunca estén, no sé si no están seleccionados, o si simplemente no están, directamente. Con todo, me han dicho otros habituales jurados del público que conozco que los mejores cortometrajes europeos este año estaban en el Bloque 1º. Vamos a los bloques que yo he visto.

BLOQUE 2º: Pride (P.G. Vesnakov). Se trata de un cortometraje que confronta generaciones. Unos abuelos han criado a su nieto. El abuelo, acostumbrado a los modos de la Unión Soviética descubre que el nieto es homosexual el mismo día que su hija regresa de Alemania. Se pone de relieve el choque generacional, el contraste entre mentalidades dictatoriales y democráticas, así como el problema de homofobia ruso que ha salido en los medios de comunicación últimamente. Pero el cortometraje se transforma en otra cosa cuando la hija regresa con la noticia de que se está divorciando. Es simplemente la historia del derrumbamiento de un mundo para que nazca otro, desde la perspectiva de las vidas personales, y de los secretos en las familias. Es recomendable. 8 Balles (F. Ternier). Es una animación que combina los dibujos tradicionales con técnicas que recuerdan el collage. Un apátrida francófono sufre un crimen familiar y busca venganza. No tiene más, no me convenció. Washingtonia (K. Kotzamani). Es una historia coral. Una mujer quiere salvar una palmera que fue su regalo de bodas de una plaga de picuda roja, unos pasteleros confeccionan todos los días una tarta para esta mujer, un hijo con retardo mental quiere el amor de su madre y para eso vende el perro de su madre, ya que su madre sólo se preocupa de su figura y de sus perros, y el perro es vendido a un ligón de discoteca que encuentra el afecto en la indiferencia que siente el perro por él. En resumen, es una historia coral que nos habla de la falta de afecto y de los lugares inverosímiles donde las personas a veces lo encontramos. La incomprensión quizá sería la palabra más conveniente. Pointe Noire (L. Vieuille). Quizá, junto con el primero, el de más valor. Se trata de una familia francesa compuesta por una mujer y sus dos hijos pequeños que reciben en su casa al abuelo, al cual hace años que no ven. El abuelo trae consigo el féretro de la abuela, que ha muerto en África, pero también una serie de secretos que hacia el final del cortometraje nos hacen ver que las apariencias no siempre son la realidad, y que las construcciones mentales propias sobre las personas que te quieren no siempre tienen porqué ser la realidad.

BLOQUE 3º: The invader and the origin of the world (N. Provost). Es un corto muy corto, como debieran ser los cortometrajes, no hace falta apurar treinta minutos para contar una historia. Comienza con un homenaje a "El origen del mundo", el cuadro pintado en 1866 por Gustave Courbet. Música, luz y fotografía se aúnan para crear una historia muda, alegórica y metafórica en la cual unos bañistas de una playa nudista europea, con los cuerpos muy blancos, comienzan a recibir venidos del agua del mar una serie de cuerpos de personas negras, emigrantes africanos, en estado casi moribundo. La interpretación de las caras nos descubren el choque de dos mundos, de dos civilizaciones, de las curiosidades mutuas, de los deseos no posibles. Por mí este tendría el premio. Para mi gusto este es el mejor de todos los cortometrajes que he visto este año. Si no me equivoco, además, este cortometraje le ha dado pie a su autor a la idea de crearle una secuela a modo de largometraje. Aujourd'hui (A. Rouvillois). Sin embargo, este es para mí el peor. Me decía una amiga francesa que además el francés que usan las dos protagonistas no cuadra con sus personajes. Se trata de una chica que se ha metido a novicia con el deseo de ser monja. La visita su madre para convencerla acerca de que no lo haga. La chica se mantiene firme y poco a poco su expresión va cambiando hacia el ascetismo casi. Quizá los más católicos puedan encontrar un aliciente en la historia. El peso de la independencia personal lo lleva el diálogo y las caras, pero a mí me dejó indiferente a pesar de la luminosidad celestial de toda esta conversación rodada a tiempo real. La isla (D. Sotomayor y K. Klimkiewicz). Una familia sudamericana viaja juntos a una pequeña isla donde ellos tenían una casa. El único que no viaja es el abuelo, aunque es mencionado y pareciera que han ido a aquel lugar, tras muchos años sin ir, en homenaje a él. La isla es un lugar lleno de vegetación que todo se lo traga. Celebran una parrillada y luego se dedican a buscar los lugares que en el pasado les marcó algún recuerdo. La isla, abandonada, tiene un ambiente un tanto de agobio en cuanto a que todo es absorbido y desaparece en ella, como un mundo diferente. Todos dicen recordar que aquellos eran los sitios, pero que en esos momentos eran diferentes. Es una historia sobre el paso del tiempo y la metafísica de lo que es y no es a la vez en la vida de las personas. Me gustó, aunque mucha gente no lo entendió. Es muy lenta. Hay que recrearse en su fotografía. Serori (P. Collantes de Terán). En un pueblo de Japón una mujer anciana, pero vitalmente joven, le pide a un joven vecino suyo que la lleve a un lugar desde donde se ve el mar, al cual ella va todos los años para tomar algo allí mirando el horizonte. El joven acepta. Ella le descubrirá que fue una novia frustrada de su padre. Lo que no espera él es que va a ser violado por ella. Pocas veces se ha tratado sobre las violaciones masculinas, a pesar de que existen. Este cortometraje va mucho más allá, pues trata otros temas más como el desperdicio de la vida o las oportunidades pasadas sin aprovechar, así como el deseo de las generaciones mayores de realizar sus sueños en las generaciones jóvenes. El tratamiento de la historia es muy curioso y no resulta desagradable, más bien nos hace preguntarnos a dónde quiere llevarnos el autor. 

BLOQUE 4º: Matka (L. Olstalski). Es un thriller. Una política polaca acusada de corrupción decide ir a su casa de campo atendiendo la llamada de su hija. Allí está su hijo, y hermano de ella, con una sobredosis de droga y alcohol. Entre ambas le reaniman y comienzan a limpiar la casa. Queda patente la rivalidad fraternal por el amor a la madre, que está interesada en sus propios asuntos. Andan en esto cuando encuentran el cadáver de una joven en el cuarto de baño, asesinada muy evidentemente a golpes. El asesino es el hermano, que dice no saber qué ha ocurrido. La madre decide deshacerse del cadáver y ocultar lo ocurrido, para lo que implica a la hija a cambio de dejarle en herencia la casa. No queda claro si realmente lo hace para proteger a su hijo o a su carrera política. Pero poco a poco, según limpian, encuentran una serie de objetos que le da las pistas de lo que realmente ha ocurrido, por lo que poco a poco la madre cambia de opinión. La historia nos cuenta que no todo es válido, y lo cuenta con una serie de líos afectivos a flor de piel muy bien narrados. Quizá este sea uno de los cortometrajes mejor planteados en su concepción. Ja vi elsker (H. Witzo). Este cortometraje noruego me hizo sonreír. A mí y a otras muchas personas. Son tres o cuatro historias breves donde los noruegos se ríen de ellos mismos y su forma de ser. Habla de viajes a ninguna parte y de cabezonerías soñadoras. Una amiga letona que vino conmigo se rió más que el resto de la sala, porque dijo sentirse identificada a pesar de ser letona y no noruega. Pero fuera del humor, no tenía más. De la rage (M. Fruitier). Este me dejó indiferente. Un matrimonio tiene problemas sexuales porque ella no logra excitarse con su marido, ella sólo lo logra mediante su propia masturbación. Su abuela le enseña a hacer morcillas y le habla de la vida en pareja, tras eso, ella va a la ducha donde está su marido y se masturba delante de él dejando que él le sujete las rodillas. Pues eso, cinematográficamente me dejó indiferente. Ni siquiera las cuestiones técnicas me llamaron la atención. Un paraíso (J. Patel). Es un breve documental sobre la Cuba rural donde hay un gran número de suicidios mezclados con la incultura y la confusión entre superstición y religión. La fotografía es lo mejor del cortometraje, que obviamente denuncia la Cuba no ideal de la revolución. A pesar de hablar en castellano, no se entiende lo que dicen si no se lee los subtítulos. Mute (Job, Joris & Marieke). Este es un cortometraje de animación cuyo mensaje es muy necesario en España en estos momentos. Unos personajes sin boca descubren que pueden tenerla realizando un pequeño sacrificio. Tras él ya no hay quien les calle. Fue muy divertido, por lo que sospecho que se llevó muchos votos favorables, aunque hay otros cortometrajes mucho mejores. A mí, pese a eso, me gustó mucho también. Este cortometraje crece como si fuera una overtura musical. La verdad es que el jurado del público juzga con sus criterios de público. Cada uno valora de una película lo que él crea que le parece y porqué se lo parece. Para otras cuestiones ya existen otras modalidades de premio en este y otros festivales. Quizá lo bonito de Alcine es que da la oportunidad de ser juzgado por el público, que suele tener unos valores que no siempre coinciden con la de los expertos del cine.

BLOQUE 5º: Flora i fauna (P. Litwin). Este cortometraje está también muy bien traído. La historia de un hombre mayor que es probablemente profesor de colegio, pues debe votar en su centro de trabajo sobre si una cruz debe o no permanecer en un aula, cuestión ante la cual es incapaz de votar, a pesar de tener una estampa del papa Juan Pablo II en su coche. Esta persona se ve bloqueado no sólo en eso. En realidad es un pederasta que recurre a la prostitución. Ha contratado a una joven que ejerce por su propia voluntad. Ella ha puesto precio a su virginidad y, de manera totalmente comercial, tratan de consumar el acto, pero él no puede. Así pues se ven una segunda vez en casa de ella. Tampoco entonces pueden hacerlo, pero la llegada de la madre de ella hace que tengan que disimular. Así se llega al punto culminante, en el final, que nos explica visualmente que en una familia normal y corriente estas historias también existen, y que nadie conoce realmente al otro ni aunque se esté muy apegado a ese otro. La iluminación de claroscuro viene muy bien para resaltar los contrastes. Ko da to nisi ti (I. Sikavica). La clave de este cortometraje me lo dio una amiga que vino conmigo a verlo. Se trata de una película que hay de fondo en una televisión del escenario, la cual es Falsas Apariencias (2000, Jonathan Lynn). En ese sentido se juega con el espectador una y otra vez. En principio parece que una madre soltera acuesta a su hijo, pero luego vemos que no está sola, es una pareja a la hora de acostarse. Pero después vemos que eso se transforma en una escena de sexo duro a tiempo real durante unos diez minutos con plano fijo, pues la perspectiva está desde la neutralidad de una cámara que se supone es de ellos y se ha quedado grabando lo que pasa en la casa. Sin embargo, vemos que él tiene un arrebato de impotencia al existir un niño en la casa, cosa que en principio no le importaba, y que ellos no son los dueños de la casa, ni siquiera una pareja estable, ella es la niñera. Los padres reales vienen y ellos se van olvidando la cámara, y ellos comienzan a hablar de la niñera y su novio y dejan al descubierto sus problemas afectivos como matrimonio y una posible infidelidad. Pues eso, falsas apariencias. La dirección artística está muy acertada a la hora de montar el escenario, pues nos lo muestra todo casi como un teatro moderno. Pero en definitiva lo que se come al argumento es el sexo duro a tiempo real, eso juega en su contra, pues el resto del mensaje queda diluido en la mente del espectador... y no fui al único que le pasó. Es lo que tiene tender al hiperrealismo, son sus riesgos. Jonathan's Chest (C. Radcliff). Este es otro thriller. Esta vez es muy flojo. Un joven presumiblemente paranoide es posiblemente el superviviente de una pareja de hermanos siameses. El final del corto no nos deja saber si metafóricamente eso se ve en la camiseta  que lleva, manchada de sangre, o si bien se lo hace pagar criminalmente a su madre. En todo caso se abusa de la música para crear un ambiente lúgubre que no cumple sus funciones. Ni siquiera la aparición del que se supone que está muerto. No lleva a ningún sitio. Prescindible. Reizigers in de Nacht (E. Sendijarevic). Quizá porque tuvo la suerte de estar en un bloque tan duro de ver como este, que este cortometraje fue el más aplaudido, así que posiblemente el más votado de aquí. Cinematográficamente no tiene nada, pero es efectivo, hace gracia, evoca mediante una canción de los años 1980 los recuerdos entrañables de unos espectadores treintañeros... Una mujer que atiende una gasolinera de noche tiene una vida anodina, según se puede interpretar en su cara, hasta que llega un hombre que se pone a bailar delante de ella. Entra en el juego y, como se veía venir, la roba. Pero ella se siente liberada. Coreografía y cierto positivismo, eso es lo que desprende este corto con cierto humor algo empalagoso.

BLOQUE 6º: Chaque jour est une petite vie (A. Fioretti y L.-B. Leonard). Este cortometraje puede completar la película Cuscús (2007, Abdellatif Kechiche), que se proyectó en Alcalá de Henares en su día en el Cineclub Nebrija. Al igual que en aquel largometraje, en este corto unos trasterrados, unos argelinos, viven en el sur de Francia confundiendo, y en algún caso rechazando, su cultura con la cultura propia de los franceses. En esta lucha de identidades aparece una anciana que en sus últimos días desea volver a Argelia o bien que su familia abrace más a su cultura y no la pierda. El novio de su nieta le monta una fiesta de cumpleaños, a pesar de que el hijo de la anciana reniega de ella y de los argelinos, siendo él mismo argelino. Desempleo, vida marginal, positividad y conflictos familiares e identitarios conforman todo el metraje. La dirección artística supo crear bien el ambiente, y casi podríamos creer que los actores son de esa cultura. Victor (K. Tehrani). Tremendo cortometraje que, sin embargo, pocos captaron en su esencia. Veteranos noruegos de la reciente Guerra de Afganistán que se reúnen para pasar un fin de semana juntos en la casa del mismo al que ese día su pareja le ha anunciado que ha sido aceptada en una Universidad que les obligará a mudarse. A partir de aquí se suceden escenas de camaradería, cierto espíritu militar y de sentimiento nacional rozando lo nazi, una canción de camaradas de guerra propia de los militares alemanes de la Primera Guerra Mundial y escenas donde se exalta la piel blanca, el pelo rubio, los ojos claros y la camaradería militar. En un ambiente como este son los juegos de miradas de ella y de él lo que nos hace ver de fondo un problema sentimental muy grande que cae en el fanatismo en él y en el drama en ella. Habla de la falta de amor. La contre-allée (Cécile Ducrocq). Este otro me gustó bastante. Es un cortometraje de corte clásico, con presentación-nudo-desenlace y una forma de hacer el guión muy al estilo francés, o sea: construcción de personajes mediante el diálogo, los silencios y una cuidada puesta en escena tanto de sus ropas como de la ambientación de los lugares donde se mueven, todo al servicio de la construcción del personaje, que por supuesto su principal problema es un asunto íntimo de sus emociones. Se trata de una prostituta francesa que ejerce por voluntad propia y cobra 50 euros a sus clientes. Estos han ido dejando de ir a sus servicios porque varias prostitutas africanas ejercen con un chulo en un polígono industrial a cambio de 15 euros. Para la prostituta francesa eso le está dejando sin medios para vivir, por lo que convence a unos neonazis para que den un susto a las africanas. Así ocurre, pero la contratación le sale más caro de lo que ella cree. El final no es trágico, pues no termina ahí, ya que el cortometraje nos muestra como esta mujer se toma su trabajo como algo personal al que darle dedicación casi artesanal. El corto nos habla de problemas laborales usando la prostitución por metáfora, de problemas sociales, de lo que podría entenderse como globalización del mercado, nos habla de problemas humanos, también nos habla de falta de afectividad, de soledad, de lealtades, nos habla muy preciosamente de muchas cosas, y por ello a mí no me disgustaría que ganara también este, a pesar de que es cierto que es un cortometraje de corte clásico, pero es que a veces lo clásico resulta bien, no por ser clásico se es malo. Wind (R. Löbel). Esta es una animación muy breve donde el mundo está permanentemente agitado por un viento que casi les arrastra. Todos se mueven combatiendo un viento que en realidad marca sus vidas. Ese viento lo provoca un hombre anciano con una maquinaria. Un día un hombre joven le da la alternativa a ese hombre anciano y muy brevemente el mundo deja de estar condicionado por el viento, hasta que vuelve a poner en marcha la maquinaria el hombre joven. El breve tiempo sin viento es un tiempo de cambio en las vidas, un soplo de algo nuevo. Son dibujos clásicos, de estilo cubista. Metafóricamente funcionan bien para aquellos que más acostumbrados estén a reflexionar sobre sociología y mundo actual.

MUTE:

 


THE INVADER AND THE ORIGIN OF THE WORLD: entrando pulsando por aquí. (Muy lamentablemente el propio autor se autocensura en Internet y elimina en este medio el plano de homenaje al cuadro de Courbet, que es el plano que le da sentido metafórico real a todo el metraje en sí mismo.)

Buscad algunos de los otros que os he comentado, porque algunos merecen mucho la pena. Hoy ya yo voy a por los largometrajes de los nuevos realizadores. Saludos y que la cerveza os acompañe.