La música del final de la película comenzaba a sonar. Las luces se encendieron y algunas personas aún seguían en sus butacas. Otras comienzan a salir por la rampa de debajo de la pantalla. Entre ellas yo. Soy el primero en alcanzar la puerta de salida bajo una pantalla emitiendo títulos de crédito. Salgo de la sala y comienzo a bajar las escaleras hacia la salida del edificio del centro comercial Quadernillos. Detrás de mí han salido dos mujeres. "Vaya morralla", escucho comentarle de manera clara la una a la otra. Duras palabras para Steven Spielberg, uno de los genios del cine, uno de los que reinventaron la ciencia ficción, pero también el cine de entretenimiento desde la década de 1970. Sin él mucho del cine actual no sería como es, muchas de las formas de narrar, tampoco. Hay otros que hicieron lo mismo en su día, como Hitchcock o Tarantino. Spielberg, a sus 79 años, volvía a hacer una película, y viniendo de vueltas de todo le apetecía regresar a uno de los temas que le han apasionado desde joven, los extraterrestres.
Es una película esperada. Lo es porque Spielberg es Spielberg y ha construido el imaginario y buena parte de la cultura popular del último cuarto del siglo XX en adelante. Lo es porque ha creado un cine entretenido, a veces comprometido, a veces a modo cuento o aventuras que ha terminado afectando emocionalmente a millones de personas en el mundo a lo largo de generaciones de todas las edades. Quien más y quien menos tiene algo que contar sobre algún momento de su vida y algo relacionado con Spielberg. Incluso George Lucas le debe a Spielberg gran parte del triunfo inicial de su carrera cinematográfica. Por esa amistad y deuda inicial ambos se hacen guiños el uno al otro en sus películas. Spielberg introdujo Star Wars en Indiana Jones y en E.T., por ejemplo, y Lucas a E.T. en Star Wars. Sólo con estos títulos podríamos explicar la cultura de masas desde la década de 1980... y los recuerdos de numerosas personas. Hoy día probablemente de numerosas personas que en aquellos años eran niños y niñas, y que en este 2026 somos gente en la cuarentena de años, algunos en la cincuentena o en la sesentena. Así que era esperada la película de papá Spielberg, que ya está mayor y se permite hacer cine más libremente, como demostró con Los Fabelman, su última película como director hasta la fecha, estrenada en 2022, autobiográfica.
Durante muchos años se consideró que su peor película había sido una torcedura de pie a modo de comedia en sus inicios, 1941 (1979), ambientada en el ataque a Pearl Harbor de la Segunda Guerra Mundial. revisada a ojos de hoy hace años que se ha revalorizado como una forma de hacer humor y a la vez de ser congruente con un cine desenfadado que desarrolló él mismo en lenguaje del cine en la década de 1980, imitado en cierto modo por otros directores de esos años. En España deja muy mal sabor de boca Amistad (1997), una película antiesclavista ambientada en una historia real del siglo XIX que implica a un esclavista español en un juicio en Estados Unidos, a pesar de que Estados Unidos tiene en un haber una Historia del esclavismo y del racismo más duramente asentada en su ser que España. En todo caso, la película no es mala, aún a pesar de lo incómodo para un español a sabiendas de que Spielberg no tocó en ningún momento el carácter esclavista de su propia nación en ese siglo, que hasta tuvo una guerra civil por él. Dura puede ser Lincoln (2012), una biografía del presidente con un contundente peso de la retórica política. No es mala película, pero es difícil, porque incita a verla con una reflexión profunda, como quien lee un tratado. Así que el título de la peor película de Spielberg tenía más consenso en Caballo de batalla (2011), una película antibelicista ambientada en la Primera Guerra Mundial que usaba al caballo como ser inocente obligado a ir a la guerra, pero que parecía una historia de amor entre humano y caballo un tanto extraña. Quizá esa es una película muy incomprendida, pero Spielberg es Spielberg y lo peor de él es habitualmente buen material de cine. Algo así de "esto es bueno, el resto es excelente".
La nueva película es El día de la revelación. Algunas personas públicas ya habían comentado en redes sociales cosas como que Spielberg les debe devolver dos horas y media de su vida, por ejemplo lo dijo en X Maya Pixelskaya, colaboradora de La Sexta en el programa Zapeando. En Cadena SER el crítico de cine de Hoy por Hoy dijo el jueves que la película es buena, pero que es probablemente la más floja de Spielberg. Sin embargo en FilmAffinity, de las palabras de ese mismo crítico, sólo se ha transcrito lo más optimista y a favor. de hecho, en FilmAffinity se leen fragmentos de crítica de cine en prensa y radio españolas que escriben muy bien de ella, salvo La Razón, que la llama irregular, y El País, que dice que es tediosa y sin gracia. Y ahí tenemos el comentario de las dos mujeres de cuando yo salí del cine, "vaya morralla".
Personalmente he visto todas las películas de Spielberg a lo largo de mi vida. Repasando la filmografía para escribir esto me doy cuenta que es así. Una buena parte de ella en cine, muchas el mismo día del estreno, el resto en televisión o video, y todas tienen en mí un recuerdo personal ya familiar, ya de amistad, ya íntimo y personal. Algunas las vi el mismo día del estreno como Hook, el capitán Garfio (1991), Parque Jurásico (1993), La lista de Schindler (1993), Salvar al soldado Ryan (1998) o El puente de los espías (2015), entre otras muchas que vi en pantalla grande. En esta ocasión le comenté ir a una amiga con la que alguna más de él he visto en cine, pero no quiso. Como no quisieron otras amistades. Sólo una amistad me dijo de ir con él y su familia, pero al final quise ir ayer. Así que cogí el tren de mi trabajo a Quadernillos y allí me presenté con mi mochila del trabajo aún a la espalda. Como un acto personal, con algunos recuerdos nostálgicos, pero como un acto para conmigo.
Algunos periódicos han comentado que se trata de una trilogía junto a la mencionada E.T., y con Encuentros en la tercera fase (1977). No es así. Tienen en común ser de extraterrestres no belicosos en nuestro planta Tierra, pero nada más. Aún cuando la actual película sí pueda tener nexos y claros lazos con Encuentros en la tercera fase, incluso aceptando que hay un guiño visual buscado para ser efectista que parece que estará E.T. como personaje, pero no son una trilogía. Ahora bien, ver Encuentros en la tercera fase puede enriquecer la experiencia de ver la actual El día de la revelación.
La cosa es que Spielberg no sólo hace referencia a su película de 1977 y un guiño a E.T., hace referencias a todo el cine de serie B de la ciencia ficción de la década de 1950, cuando él era niño. De hecho algunos detalles del guion y de los personajes son asuntos ya icónicos y tópicos de ese cine en los 1950-1960, en parte parodiados en Mars attacks! (Tim Burton, 1996). Spielberg lo recoge y le da un toque de seriedad a mismas situaciones y tipos de personajes, como eso de poner a la mujer del tiempo metereológico como principal comunicadora de una de las noticias más importante de la Humanidad. De hecho, algo de poner en tono de seriedad cosas que se tomarían a humor sí que hay, porque a poco que tengas un poco de cultura popular, mínimo que tengas, te das cuenta que la casa de la infancia de la protagonista tiene la misma forma por fuera y por dentro que la casa de la serie de humor de dibujos animados Los Simpsons, y que la trama acerca de que se acerca el día de la revelación envolviéndola en un trasunto casi de fin del mundo recuerda a uno de los capítulos de la serie. Ya se sabe, todo está ya dicho en Los Simpsons. Pero es que también hay algo, mucho en realidad, de Contacto (Robert Zemeckis, 1997), al dotarle Spielberg de un pseudo texto entre religioso y científico... mal desarrollado... lamentablemente mal desarrollado, infantilmente mál desarrollado. Y también hay algo del cómic, de El regreso del caballero oscuro (Frank Miller, 1986). Justo en ese fondo en el que en televisores y radios se oyen noticias de una posible tercera guerra mundial a punto de estallar por conflictos en la frontera entre Rusia y Corea del Norte, cosa que en el cómic era por conflictos de intervención de Estados Unidos y la Unión Soviética en la isla de Corto Maltés.
El principal problema de la película, siento decirlo, lamento mucho decirlo, es el guion, que escribió Spielberg junto a un guionista con el que ha trabajado muchas veces, David Koepp. El resto, lo que son los planos, la forma de narrar visualmente aparte de lo que se oye, la música de John Williams que vuelve a trabajar con Spielberg, las luces y colores (prima el ocre y los tonos térreos y los fríos del azul), los efectos especiales al servicio de la Historia... todo es puro Spielberg. Se le reconoce totalmente, aún cuando en toda la trama la protagonista parece fumada de marihuana en lugar de traumada. Todo lo técnico es Spielberg, y es reconocible, hay formas que nos recuerdan la forma de narrar en E.T., por ejemplo, y secuencias que te ponen en tensión como en Encuentros en la tercera fase. Sí, Spielberg va al grano, a lo que quería, narrar lo que narraba de joven. Y sí, por el camino mete referencias propias y ajenas, no se sabe a veces muy bien porqué, como lo de Los Simpsons, pero sí, es él. Pero el guion, ahí está el problema. O quizá es que yo necesito volverla a ver, coger detalles que se me pasaron, o quizá repensarla, fijarme en algo de la trama que no vi... no sé... pero en principio, sí,. la película falla. Y lamento de corazón, de verdad lo lamento tanto decirlo y reconocerlo siendo Spielberg.
El asunto de conflicto religioso no sólo no tiene gancho, es que no parece ni un conflicto, sólo un planteamiento infantil de una de los personajes de lo que es la fe. El asunto de lo de la tercera guerra mundial... está y no está, pero además no tiene sentido hoy día plantear un conflicto entre Rusia y Corea del Norte, que en la vida real son aliados, y de paso meter luego a la Unión Europea como si fuera una potencia militar, cuando no tenemos ejército de la Unión... y que Estados Unidos sea mera comparsa que sólo mira el televisor. Ahí Spielberg ha podido ser cobarde, no querer mencionar la guerra de Ucrania, o quizá no tocar el asunto de Israel en Oriente Medio, y por supuesto no mencionar ni a Trump ni que Estados Unidos ahora mismo azuza las guerras. O quizá no ha querido mencionarlo para poder seguir contando sus historias libremente, o sea: meter entre líneas el mensaje a través de otros protagonistas para pasar cancelaciones, como hacían muchos creadores en España durante la dictadura de Franco con la censura.
Resulta que la película a veces te explica fenómenos paranormales de fantasmas con cosas normales de extraterrestres, y ese detalle sí es un punto muy a favor, por innovador de cómo lo plantea, pero es que mete una serie de hilos a tirar de ellos que de ninguno tira. Lo toca todo y nada toca, y lo que toca lo toca sin bases sólidas. Las partes que abandonan lo teológico-científicio para pasar a lo metafísico y filosófico, tampoco tampoco tienen peso ni profundidad, son meras cosas superficiales y casi sin reflexión. Lo político ya hemos dicho que es un fondo, como un murmullo, y casi mal planteado... Pero es que además ese murmullo es lo que pretende que al final sea lo principal, cuando a lo largo de la película apenas estaba de fondo. En el cómic citado funciona porque al leer sabes que algo pasa, en la película es otro lenguaje y otra percepción. Quizá lo más inquietante no es que la gran revelación es que existen los extraterrestres, no desvelo nada, la trama de la película se anuncia así, es justamente el final de cómo acaba ese mensaje, que no termina de decirse y queda abierto a interpretación del espectador, cuando el mundo se debate en los medios de comunicación entre el momento en el que va a estallar la guerra como el momento que elijen los extraterrestres para dar la noticia de que existen y de... de algo más que le susurra a la mujer del tiempo. Algo que va a pasar. Y eso nos lleva a una de las películas que Spielberg siempre citó como una referencia para él, Ultimátum a La Tierra (Robert Wise, 1951), una película pacifista de ciencia ficción con amenaza de los extraterrestres a los terrícolas por no cuidar su planeta con tanta guerra y las armas nucleares.
Lo que sí queda claro es que toda la película en sí tiene algo común: la trama principal, las tramas secundarias, hasta la construcción de todos y cada uno de los personajes coinciden en que tienen una realidad, pero a la vez se construyen sobre otra falsa realidad. Por lo que se incide en las falsas realidades, la construcción de identidades para no mostrar la auténtica y la manipulación a gran y a pequeña escala del otro. Y en ese texto aparece las sociedades secretas millonarias, las teorías de la conspiración... el espionaje. Se denuncia un mundo que se ha acostumbrado a la manipulación y a las falsas realidades como forma de vida por todos aceptados. Donde mejor se ve esto es en la escena donde uno de los personajes confiesa haber sido monja, o donde se hace desaparecer una casa entera. Usted va a ver y a pensar lo que yo quiera, como denuncia Spielberg de la sociedad actual y ahí sí hay un mensaje Spielberg, aún cuando se diluya en el todo del metraje.
¿La película más floja? Puede ser. Lo reconozco. Creo que es un guion mal planteado. Pero el resto es puro Spielberg. Que sí, que flojea, pero aún así, es Spielberg. El final de la película derrumba aquellas partes que podrían elevarla un poco, como el planteamiento de las falsas realidades que nos hacen ver fantasmas. Lamentablemente lo hace, ese final desinfla todo lo que aún podría decir que dentro de lo que hay no está mal. El final está fatalmente pensado porque no es un planteamiento sólido como algo plausible en un medio de comunicación ni en la audiencia, tal como se plantea. Pero es verdad que están esas partes que sí me atraen un poco, a pesar de un guion que no entiendo como lo ha aceptado y desarrollado así Spielberg. Quizá debiera volver a verla, por si es que se me escapó a mí algo.
Pero Spielberg es Spielberg, eso es así. No se le puede ignorar, aunque quisiera que no fuera este su último largometraje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario