lunes, junio 22, 2026

NOTICIA 2466ª DESDE EL BAR: SOY ASURBANIPAL, REY DEL MUNDO, REY DE ASIRIA

 

Asurbanipal sabía leer y escribir. No era normal. Lo habitual es que los reyes de Asiria fueran educados para la guerra y el gobierno, pero no para leer y escribir. No estaba destinado a gobernar. Era el hijo menor de Asarhaddón, que había educado para ser rey a su otro hijo, que era el mayor, pero por causas no muy claras el hijo mayor cayó en desgracia ante su padre y le desheredó como sucesor en el trono. Así pues Asubanipal pasó a ser el heredero del trono y pasó de su formación en la escritura y la lectura a una formación militar y de gobierno. Asurbanipal como rey tratará de llevarse bien como hermano y le dará el gobierno de una de las regiones de Asiria, que terminará rebelándose y provocando una terrible guerra civil que agitará todo Oriente Medio en la época y provocará lo que ya entonces se consideró un genocidio ante la represión que hizo con los vencidos en Elam. Una guerra y unos nombres conocidos en el mundo judeocristiano, pues saldrá mencionado en el Antiguo Testamento, y por ello, evidentemente, en el Pentateuco. Los griegos le conocerán como Sardanápalo, y dado que parte de sus conflictos más graves vendrán de esa zona del mundo unos siglos después, equipararán a ese mundo asirio con un mundo de reyes afeminados y violentos, autócratas y déspotas. Sin embargo, todo aquel mundo descendía de culturas que habían formado las primeras civilizaciones de la Historia, entendiendo la Historia como el comienzo de la escritura en las sociedades organizadas. La ciudad de Ur era parte de Asiria, aunque en los tiempos de Asurbanipal había pasado ya muchos siglos desde que aquella ciudad fue el foco del inicio de las civilizaciones. Fue allí donde apareció el primer texto escrito literario y religioso, El Poema de Gilgamesh, escrito en algún momento de los siglos XXVI y XXI antes de Cristo, entre el año 2500 y 2000 antes de Cristo. Asurbanipal gobernó en el siglo VII antes de Cristo, y fue rey de Asiria y, tras el enfrentamiento con su hermano, de Babilonia.

Que Asurbanipal fuera un rey culto fue una ventaja, con él se vivió uno de los momentos de máximo esplendor cultural en Asiria-Babilonia. Antes de que ocurriera el proyecto de la gran biblioteca de Alejandría en Egipto para reunir todos los libros y conocimientos del mundo, él ya lo pensó y lo intentó en su capital, Nínive. La arqueología nos ha rescatado desde el siglo XIX a la actualidad numerosas tablillas escritas con todo tipo de temas, científicos, religiosos, literarios, funerarios, de la vida común, de costumbres sociales, cosmología... Sus relieves son de una calidad apreciable que nada tienen que envidiar a Egipto, Grecia o Roma. Más aún, no sólo afectó a todos los reinos vecinos y al mundo hebrero, no sólo confrontó con los egipcios, influyó a través del comercio a las culturas del Oriente Próximo hasta el punto que parte de sus formas de representar en escultura, incluso de su tradición religiosa, se pasó a Chipre y de ahí al mundo grecorromano... Pero hasta en el Antiguo Testamento se puede rastrear historias sagradas que si se hurga en ellas nos llevan a viejas historias del mundo de Ur, del que derivó todos aquellos reinos que vinieron a dar Asiria. Gilgamesh era un relato que tenían como parte de sus creencias aún habiendo pasado un milenio o más desde que se creó.

Lamentablemente, una parte de esa cultura arqueológica se ha perdido entre bombardeos y saqueos en la Crisis del Golfo Pérsico, o Primera Guerra de Irak (1990-1991) y sus secuelas en años posteriores, la Segunda Guerra de Irak (2003-2011) y la Guerra contra el Estado Islámico (2014-2017), donde el ISIS llegó a destruir algunas de las obras artísticas que hacían referencia a viejos dioses asirios y babilonios.

CaixaForum expone temporalmente en Madrid hasta el 2 de octubre de este año 2026 una exposición que reúne numerosas piezas explicativas de aquel reinado y cultura. La gran mayoría nunca antes habían sido exhibidas en España. Una buena parte han sido cedidas por el Museo Británico. Supongo que yo ya había visto alguna cuando visité Londres en 2002, pero según las cartelas varias eran rescatadas de las anteriores guerras mencionadas, con lo cual mucho no lo había visto. Es indiferente, todo lo recibí como algo nuevo cuando fui a ver la exposición no hace mucho. Merece la pena verla, tanto si te gusta la Historia, como el Arte, como si tienes curiosidad por esos textos, ya que aparecen sus traducciones. 

Increíble labor la del personal que montó los efectos de luces proyectadas sobre los relieves milenarios para recrearnos en color su representación. Muy pedagógico.

Me resultó sorprendente la increíblemente pequeña letra cuneiforme de las tablillas, tal vez objeto de crear presbicias aceleradas en aquellos años entre sus lectores. Pero esos relieves de triadas de dioses y sus mitologías primeras de la Humanidad, el león cazado que al morir parece hacer una referencia al rey cazador, las guerras cruelmente representadas como si fueran una fotografía de la época y que te hacen pensar que representan los mismos pasajes de los que hablarán diversos libros antiguos, como la propia Biblia, los sellos cilíndricos casi sin desgaste del tiempo, la cabeza felina que recuerda algo a las mayas, aunque es algo imposible, los restos metálicos de mesas y tronos... todo un mundo antiguo digno de ver que nos resulta algo exótico en esta parte del mundo, acostumbrados a exposiciones de piezas romanas, griegas e íberas, a lo más egipcias y algunas americanas precolombinas.

Hay cierta poética hoy día en imágenes que en aquella época tenían un mensaje político, como Asurbanipal cargando sobre su cabeza una espuerta de barro para cocer los primeros ladrillos de un nuevo templo, o los dioses protectores siempre en grupos de tres, a veces portando dagas y martillos. En la cabeza tallada de un hombre poderoso de la época descubrimos que el término magnate viene de estos hombres con gran poder económico en aquel reino, del mismo modo que en otra gran cabeza tallada vemos rasgos más afables y amables que pueden llegar a recordarnos a culturas más al oeste, hacia India.

La exposición se llama Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria, en referencia a un texto de la época.

Alguna idea me ha dado para alguna parte de un texto que quiero retomar y que escribí hace años. Id a verla, es una buena oportunidad. Además, si no conocéis el edificio de CaixaForum es una arquitectura actual sumamente interesante... y que por lo menos este banco nos devuelve  en forma de Cultura algo de las comisiones que pagamos. 

Saludos y que la cerveza os acompañe.

No hay comentarios: