martes, agosto 04, 2020

NOTICIA 1984ª DESDE EL BAR: CIUDADANO JUAN CARLOS


Cuando ayer, 3 de agosto, escribía las reflexiones veraniegas sobre el punto al que hemos llegado con el tema Covid-19 aún no se había producido la noticia del día, que transformaría al día en un día histórico. Juan Carlos I de Borbón, rey emérito de España, transmitía a su hijo, el rey Felipe VI, que se iba de España para no perjudicar a la institución monárquica, por ende: al rey actual y su reinado. Todo a costa de que las diversas informaciones que se han ido sabiendo por acción de las investigaciones suizas, en combinación por acciones detectivescas en España de un oscuro personaje, Villarejo, hoy por hoy enjuiciado por múltiples asuntos, han profundizado cada vez más en el origen presuntamente delictivo de una parte de los millones de euros que poseía Juan Carlos I y que este confió a una princesa que, según rumores, era amante suya hasta hace poco tiempo. Se trataría de los posibles delitos de blanqueamiento de bienes, al pasar a su posible amante dinero no declarado para ser guardado en Suiza, proveniente de regalos que pudieron funcionar a modo de comisiones por lograr tratos de favor en negocios con las monarquías árabes, y de un delito fiscal por no declarar absolutamente nada de ese dinero, por lo que habría escaqueado a la Hacienda española (y no sé si a la suiza) más de sesenta millones de euros (según una de las cifras que se baraja hoy en prensa). Sería el mismo dinero del que fue informado Felipe VI por la presunta amante de su padre, y por el cual el rey optó por renunciar a la herencia económica de su padre a comienzos el estado de alarma el pasado mes de marzo.

Pensemos también que otro delito económico, el alzamiento de bienes, se puede producir aparentemente de forma legal trasladando de una cuenta bancaria a otra o a un fondo de inversión o de otro tipo, o en cualquier otro modo (compra de bienes inmuebles, por ejemplo o tratando de ocultar de alguna manera), intentando desvincular las pertenencias de una persona física o jurídica esos bienes para aparentar que no son suyas, cuando muy evidentemente lo son o lo eran. Tal acción, aparentemente legal, es un delito de alzamiento de bienes.

Ya el pasado 14 de julio la emisora de radio Cadena SER, dio la noticia de un periódico digital, El Confidencial, en el que se desvelaba que el Rey Juan Carlos I metía su dinero en España a través de una persona que servía para él, en dinero en metálico, en cantidades mayores de 10.000 euros portándolas en persona y simplemente montando en un avión y pasando por el aeropuerto de Barajas sin que nadie lo notase en los últimos veinte años. Los comentaristas de la SER dedicaron buena parte de esta noticia a darla blanqueándola bajo los siguientes puntos de vista:
1.-Juan Carlos I nos libró de la dictadura y sacó a los presos políticos de las cárceles. Le debemos mucho.
2.-Esta noticia solo nos indica todo lo que un hombre puede perder la cabeza ante el amor a una mujer.
3.-Lo que una mujer puede hacer con un hombre mayor.
4.-Unidas Podemos querrán acabar con la monarquía y tratará de convencernos de los bueno de la República como si no supiéramos que lo ocurrido es una historia personal de Juan Carlos I.

¿Ese fue el nivel periodístico de la SER ese día? Pues creo que la crítica es evidente, pero, si se hiciera la crítica al medio, seguro que te acusarían de atacar a la prensa... España se está volviendo rara... o quizá simplemente muestra las maderas que sostienen todo este país. Como sea, el 17 de julio, la SER volvió sobre el asunto. Contrastaron fechas de cosas que ocurrieron desde que se descubrió que cazaba elefantes en África en plena crisis económica que llevaba a toda España a la austeridad (y para más regodeo se confesaba a los españoles el asunto de su posible amante) en 2012, la abdicación en el verano de 2014, y la actualidad. Contrastaron fechas de esos sucesos con lo que se dijo en prensa de noticias y prensa rosa con lo que ahora mismo está sabiéndose, pues contrastando fechas, coincidía yo con el locutor esa vez, todo cobraba una nueva explicación y se destapaban posibles mentiras que todos creímos, incluidas las muestras de depresión de Juan Carlos en esos días o las posibles broncas con su nuera. Tenemos, coincido con el locutor otra vez, una jugada política maestra al estilo del Gatopardo (todo cambia para que nada cambie), tenemos que Juan Carlos sabía ya que sus movimientos económicos se iban a descubrir porque Corinna (la presunta amante) estaba ya despechada tras lo de Botswana e iba a hablar, de hecho Corinna, parece ser, se las contó ya en privado a Felipe VI, por lo que el rey actual lo sabía en esas fechas, por ende: la reina Letizia con la que se supone discutían por cosas familiares en los años sucesivos, puede que no discutiese por cosas familiares. El nuevo sentido es la posibilidad de que el auténtico motivo de la abdicación de 2014 fuera ganar tiempo para alejar a Juan Carlos I de la cabeza de la monarquía para salvar precisamente la monarquía en el momento preciso en el que se decidiera comenzar a contar lo ocurrido, ahora, en 2020. Bueno, es solo una posibilidad, pero la verdad es que cuadrar, cuadra si tiramos de fechas contrastadas con lo que sabíamos entonces, lo que sabemos ahora, lo que se dijo entonces y lo que se dice ahora.

Hoy, 4 de agosto, en mi ida al trabajo el autobusero tenía puesto la emisora de radio COPE. Hablaba Herrera con voz lacónica y triste, le faltaba llorar al estilo Arias Navarro, para comentar la noticia de que Juan Carlos I abandona España. Ensalzó su figura y a continuación dio una breve soflama que podría incurrir o interpretarse en una especie de, en un relativo, llamamiento que se podría entender golpista al declarar por las ondas que no debíamos olvidar que el enemigo está en el gobierno (aludiendo a Unidas Podemos). Luego arremetió contra los que educan en los colegios (especificó: maestras) enseñando la República como si fuera algo bueno en las clases de Historia (dijo él), habló de Pedro Sánchez como si en lugar del PSOE fuera ya no de HB o de Bildu, sino directamente de ETA, continuó con que Josu Ternera tenía más poder en España ahora que Juan Carlos I (desvarío total), y acabó inculpando a Pablo Iglesias de todos los males de España y llamando poco menos que a levantarse contra él para que sea encarcelado. Y todo eso en defensa de Juan Carlos I que, acababa ya Herrera, era lo mejor que le pasó a España. Luego compré El País antes de entrar en el Metro y todos los reportajes parecían escritos pensados para su obituario, pero adaptados a su ida de España. blanqueaban su ida llamándola "exilio", cuando en este caso no se puede considerar tal, porque en realidad trata de huir de determinados tribunales ante un posible delito común de lo penal, y si te leías varios artículos del tirón parece que tratan de infundirte un sentimiento altamente monárquico y te lanzan la idea de que la opción republicana puede ser poco menos que culpable del agravamiento de la Covid-19 en estos momentos... y esto no es interpretación figurada, hay partes de El País donde hoy poco menos te lo dicen tal cual de manera gradual. Volvemos con eso a lo que trataba de deciros de los peligros de usar la excusa de la salud para cometer cualquier abuso de poder o de manipulación, contado en la anterior entrada (Noticia 1983ª).

A decir verdad, otros periódicos como El Diario, ABC o El Mundo, entre otros, y también extranjeros, también se han referido a la ida de España de Juan Carlos I como exilio. Es un blanqueo, pero también es una especie e insulto a todos aquellos que se tuvieron que ir al exilio de verdad, fuesen de la ideología que fuera. Es evidente el exilio republicano de la guerra civil y de la dictadura franquista, pero incluso en las antípodas de mis simpatías políticas, hubo exiliados carlistas en el siglo XIX, o contemos a los exiliados liberales y afrancesados (entre ellos Goya) con el reinado de Fernando VII, o, si lo queremos, el exilio de Alfonso XIII con la Segunda República en 1931 (Juan Carlos nació en Roma con su padre, Juan, exiliado en 1938), o el exilio de Isabel II, primero por el gobierno Prim, luego el de Amadeo I de Saboya y después con la Primera República. Evidentemente Isabel II y su nieto, Alfonso XIII, y con ellos sus más firmes seguidores, eran nobles y monárquicos. Así que no es que no se pueda decir que se va al exilio Juan Carlos I por ser rey emérito, pues ya vemos que hubo monarcas que marcharon al exilio, es que simplemente no va al exilio porque nadie le persigue por asuntos políticos, y si quisiéramos extender la idea de exilio a esa idea emanada de la crisis de 2008 que mezclaba emigrantes forzosos por asuntos económicos con la idea de exiliados económicos, porque no se iban de España por gusto, sino obligados a buscar una vida mejor (esta idea es muy discutible, aunque es cierto que la hemos usado muchos a veces para explicar la crisis de 2008, aunque está sujeta a revisión), pues si quisiéramos extenderle esa idea de exilio económico, tampoco podríamos considerarle exiliado, pues no se va de España por la necesidad que tiene de buscar un futuro económico ante lo inviable de poder vivir en España con un trabajo. Se va simplemente por lo que ha dicho él, tratar de alejar su figura de la actual monarquía y de la figura del rey, Felipe VI, y se va sobre todo alejándose de la justicia española, que todavía debate si se le puede o no juzgar, y tal vez de la justicia suiza, que tiene carácter internacional, pero también tiene su debate sobre este tema. Se va porque aunque aún no ha sido imputado de delito alguno, cada vez reúne más posibilidades de ser imputado y juzgado.

Pensemos que mientras fue rey en activo la Constitución y el gobierno le adjudicaron una figura inviolable e inmune ante la ley, por ser Jefe del Estado. Así se mantuvo en el Real Decreto de su abdicación de 2014. La cuestión es que lo que está investigando Suiza es a partir de sus movimientos económicos tras su abdicación, lo que para Suiza sí es internacionalmente juzgable, pues es posterior a su condición de rey en activo, o sea: de Jefe de Estado. Lo que debaten en Suiza es que buena parte del origen y manejo del dinero a juzgar en los bienes de Juan Carlos I se obtuvo por regalos saudíes durante los años como Rey de España, desde 2010, que ya aparece Corinna como receptora de ese dinero. Eso debaten, si se le podría juzgar por lo que saben a partir de junio de 2014, o si se le puede juzgar incluso por lo que se sabe de cuando era rey en activo. Mientras que en España lo que se debate es si su inviolabilidad afecta solo a cuando era rey en activo o bien también a cuando es emérito, así como si se debiera retirarle esa posible inviolabilidad. A la par, los políticos se dividen en si deben o no deben investigarle también en sede parlamentaria. Y la pregunta en el aire, la cual es una solución tanto para republicanos como posiblemente para los monárquicos, es si se le retirará el título de rey emérito, lo que le pondría en el mismo nivel que cualquier ciudadano y sería juzgable, pero eso solo lo puede hacer el rey, Felipe VI, y no lo ha hecho, o bien él mismo, Juan Carlos I, puede solicitarlo, y no lo ha hecho.

Juan Carlos I salió de España a Portugal, se rumorea, antes de que se anunciara públicamente a las 20:00 horas de ayer su decisión de irse, o de huir, lo que se quiera, pero no sigamos blanqueándolo con el nombre de exilio. ¿O es que cuando el Dioni robó millones y millones de pesetas de un banco y se fue a Brasil sin que le cogiera la policía, se fue porque era un exiliado? No, no era un exiliado, era una persona que había cometido un crimen y huyó del país que podía inculparle.

De Portugal se irá, se dice, a República Dominicana, donde parece que se asentará temporalmente, o eso han dicho algunos periodistas. Si lo pensamos en términos históricos no deja de ser paradójico y tiene su gracia y su humor sarcástico. 

¿En qué terminará todo esto? No lo sabemos, Juan Carlos I ni siquiera ha sido imputado aún de ningún crimen por parte de ninguna Justicia, ni hay orden de captura a la Interpol. De momento es una persona más, cuyo nombre aparece en unas investigaciones pero que no ha sido acusado de nada formalmente, pese a que tiene muchas posibilidades de terminar siendo acusado. De todo lo demás, de su figura histórica, de su papel en España, de su importancia en la Historia actual, es algo que pertenece a otro momento para ser hablado de ello. Pretender informar ahora de eso y disminuir con ello la importancia de los porqués de su ida, es querer contribuir a blanquear su figura y exculparle de las posibles culpas. Unas cosas no quitan las otras, lo que toca ahora es informar de su actualidad, ya habrá tiempo de hablar de su pasado. No hagamos de reportajes de obituario reportajes de actualidad para tapar todo aquello que, por otra parte, la prensa española nos podría haber ido informando hace años en lugar de ir enterándonos por la prensa extranjera, incluida la existencia de Corinna.

"Los menores de 40 me van a recordar tan solo por ser el de Corinna, el del elefante y el del maletín", escribe El País que le dijo Juan Carlos I a su abogado y amigo este año, a los 82 años. Ahí hay otro punto de análisis, lo que psicológicamente le ocurra ahora mismo al ciudadano Juan Carlos de Borbón y la conciencia que tiene de sí mismo y de que todos los actos al final llaman a tu puerta tarde o temprano.

Os dejo con la viñeta que hoy le he dibujado a este asunto. Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, agosto 03, 2020

NOTICIA 1983ª DESDE EL BAR: TO BRISTOL OR NOT TO BRISTOL

Tal como bromeaban por Facebook y Twitter algunas personas con un texto múltiples veces compartido por varias personas, qué virus tan listo es este de la Covid-19, el SARS-Cov-2, lo vas a encontrar en todos los saraos, fiestas  y reuniones de amigos y familiares donde hay cachondeo, pero no parece que asome la nariz por centros de trabajo y medios de transporte públicos que lleven al trabajo. Quizá la solución está en ponernos todos a trabajar al ritmo normal y corriente de siempre o más a lo loco, sin derechos laborales de descanso, todo sea por la salud. No obstante, la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Ayuso, del PP, de su propia voz defendió que lo de la cartilla Covid que ella quiere implantar para diferenciar quien ha pasado la enfermedad y quien no, y lo de recoger datos de ciudadanos puede ser útil en el futuro: "para conseguir empleos". Obviamente en esta declaración hay algo evidente: Ayuso se arroga poderes que no tiene, una presidente de Comunidad Autónoma no puede regular el derecho laboral. Aparte de que su declaración es tan polémica que tan rápido como la ha dicho fue descartada, pero como vivimos tiempos raros, nunca se sabe por dónde se quedará sonando la campanilla que ha agitado. Es evidente que lo que ha dicho, hoy por hoy, no se hará, pero ahí ha dejado la idea... y pirómanos tiene el mundo...

El presidente de su partido, Casado, salió por la tarde de aquel día, y ella también, arremetiendo contra los medios de comunicación, una vez más diciendo que donde dijeron "digo", dijeron "Diego", su táctica habitual. ¿La culpa? Según ellos, los medios de comunicación y la izquierda, que todo lo tergiversan. Esa fue su defensa ramplona y simplona. Claro que, días antes, Casado había recriminado al presidente del gobierno, Sánchez (PSOE), que todos los logros que obtuvo en Europa en lo económico se los debía a la gente del Partido Popular Europeo, que para Casado era lo mismo que decir el PP que lidera él, sin embargo, en el mismo discurso en el Parlamento donde dijo eso, también dijo que Sánchez sólo había logrado de Europa un endeudamiento y un rescate encubierto. Ante tal incoherencia de argumentos, toda defensa de Casado sobre lo de Ayuso es tan fiable como intentar meter la cubitera dentro de un horno y encenderlo con la idea de hacer cubitos de hielo.

Pero la idea lanzada es razón suficiente por la que hay que negarse a entregar datos, porque en nombre de la salud se atropellan otros derechos democráticos ganados. ¿Qué pretende Ayuso? ¿Ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, con y sin derechos? Vienen tiempos en los que habrá que reforzar los sindicatos y las calles. Ya veis el plan: obtener datos de los ciudadanos por el Covid en principio en salones comedores (al principio declaró en bares en general, pero rectificó al día siguiente en el BOCM), pero en realidad ella ya está planeando algo que el PP ha mencionado alguna vez ya en tiempos de Aznar, si no recuerdo mal, lo de controlar los antecedentes de la salud para tener o no tener trabajo, siendo la realidad que hay un sector del empresariado que considera más o menos productivos personas sin enfermedades presentes o pasadas. Lucha hace muchas décadas ganada, evitando la discriminación que se hacía en su día de gente, por ejemplo, con el SIDA o con algo que no es una enfermedad pero sí tiene las mismas pegas (problemas) a la hora de contratar, el Síndrome de Down.

Por supuesto, no faltó quien alegó que ya había trabajadores y empresarios que confeccionaban y aceptaban curriculum vitae (CV) donde se especifica si se ha pasado o no la enfermedad, pero una cosa es que tú en tu CV pongas lo que te venga en gana, y otra que exista un registro reglado y una práctica normatizada, peor aún si fuese legislada. Desde luego, que en la actualidad haya trabajadores y empleadores que pongan sobre la mesa la salud, salvo excepcionales casos de puestos de trabajo muy determinados y mínimos que lo requieren por necesidad, pues es algo tan cuestionable como poco acorde a valores democráticos y humanos, mucho menos a los derechos laborales largamente luchados en los últimos doscientos años.

El jueves pasado reciente, yendo a visitar a un amigo con una larga trayectoria trabajando detrás de barras de bar, me comentaba con acierto el intento de acabar con la noche madrileña en tiempos de Ruiz-Gallardón (PP) cuando fue Presidente de la Comunidad de Madrid entre 1999 y 2003, alegando aquella historia particular donde él libraba una guerra personal contra las drogas, lo que prácticamente era poner al ocio nocturno en el equivalente de que todo el que lo tenía se drogaba. Él no logró acabar con esa vida nocturna, aunque lugares como la Plaza del Dos de Mayo de Madrid capital quedaron muy mermados, así como otros lugares de la Comunidad de Madrid. En el caso alcalaíno hay bastantes más causas, algunas de carácter local, pero está claro que en esas fechas hay un antes y un después de la vida nocturna de El Boisán y de la conocida como "La Zona". Según su razonamiento, que no creo del todo errado, de hecho no lo veo errado, pero sí matizable, la idea de Ayuso de pedir el documento nacional de identidad (posteriormente limitado a salones de comidas y solo de manera voluntaria), pedir el teléfono y nombres a los clientes (lo que también quedó limitado, pues podía vulnerar numerosos derechos, principalmente de protección de datos) y lo de forzar la mascarilla en todo momento en bares y restaurantes, la distancia de un metro y medio entre personas, todos sentados y cerrar a la 1:30 horas (1:30 am), respondería a la misma idea de Ruiz-Gallardón, pues ya en aquella época, en aquel momento en nombre de la lucha contra las drogas y en la actual en nombre de la salud, lo que se quería era igualar los horarios nocturnos madrileños (como antesala para toda España) a los europeos. Se quería un ocio nocturno reducido en horarios y en formas de disfrutarlo con la idea de tener personas más despiertas (literalmente en algunos casos) al día siguiente de salir por la noche, con la idea de que de ir a un bar lo hicieran por las mañanas, mientras practican turismo y entran en tiendas cercanas a comprar, reduciendo el ocio de bar a la consumición con tapa de comida que abunde en el turismo gastronómico, sin borrachera excesiva, que contribuya a la compra compulsiva en comercios cercanos y que de paso te quite de en medio a una clientela nocturna de bares de música que hacen socializar mucho más de lo que algunos sectores conservadores desean, y en el caso de los bares de rock alimentan grupos sociales que potencialmente no suelen ser afines a los conservadores, a la llamada derecha, aunque lo cierto es que, más o menos cantidad, de todas las ideas hay según qué bares de qué músicas.

Es innegable que la pandemia existe. Eso es real. Sin embargo, quien quiera creer que sobre la mesa de mucha gente, con y sin poder, no hay ya muchos otros intereses cruzados, probablemente se engaña. ¿Debe ser sólo lo sanitario la medida de todas las cosas se pase por donde se pase? Evidentemente, no. Se debe dar gran importancia a lo sanitario para superar la pandemia, eso por supuesto, SÍ en mayúscula, pero la vulneración de derechos, la destrucción de toda economía y con ella de vidas de personas y familias, la manipulación política, la mediática, etcétera, es otra historia y hay quien aplica el mal entendido dicho chino que afirma que crisis significa oportunidad.

En cierto modo la asociación de los pequeños y medianos empresarios (CEPYME) ya confrontó durante lo más duro del confinamiento con la de los grandes empresarios (CEOE) porque las medidas que se adoptaban y el alarmismo que se fomentaba en modo miedo a salir a la calle facilitaban la apertura de las grandes superficies comerciales, en detrimento de los pequeños y medianos empresarios. La gente comenzó a consumir por Internet todo tipo de artículos pedidos a grandes superficies, como El Corte Inglés, La Casa del Libro o Amazon, por ejemplo, o bien Día, Ahorramás o Mercadona, siendo esos artículos llevados a la puerta de su casa y provocando que se perpetuara el cierre y la ruina de los pequeños comercios de barrio. No obstante, un porcentaje alto del desempleo habido en la primera mitad del año se ha producido por esta causa, por el cierre definitivo del pequeño y mediano comercio y de la pequeña y mediana empresa, tipo talleres. Por supuesto, en todo esto hay política de por medio, aunque pareciera que CEPYME y CEOE fueran lo mismo en sus simpatías políticas, hay que decir: sí, pero no exactamente, y por tanto es un "sí, pero no exactamente" también en el modelo de sociedad que persiguen una y otra asociación de empresarios. De los sindicatos ya ni hablamos, porque creo que aparte de que es un tema ligado, pero diferente, es evidente todo el montón de puertas abiertas que abriríamos ahí. Todo es más complejo que la simple idea de que la salud es lo primero. Sí, la salud es lo primero, efectivamente, pero en nombre de la salud no se puede hacer enfermar y matar a otros aspectos de la sociedad constituida, de la democracia, de nuestras vidas individuales y comunes. La pandemia es la pandemia, repito, eso es innegable, hay que combatirla, pero cuidado, porque en nombre de la salud pueden colarte ideas que no responden exactamente a la salud, aunque se afirme que se toman por ella y si hablas contra ellas, estás contra la salud o eres un borrego negacionista.

Volviendo al tema de los bares y la broma de las redes sociales que ponen en valor que solo se informa mayoritariamente de todo aquello que pone el punto de mira de manera negativa sobre ellos como focos de infección. Si la idea de Ayuso es poner las medidas mencionadas en la hostelería por ser lugares cerrados donde se juntan grupos de personas a menudo desconocidas entre sí, ¿por qué no pedir entonces todos esos datos que ella quería pedir en cualquier lugar cerrado público? Que los recojan todos los panaderos, todos los carniceros, todos los fruteros, todos los pescaderos, todos los mercados, todos los supermercados, todos los centros religiosos, todas las comisarias, todas las administraciones públicas con ventanilla de servicio al ciudadano, todas las librerías, todas las peluquerías, todos los autobuses, todos los trenes, todos los metros, todos... los espacios públicos cerrados, incluidos todos los centros de trabajo tipo oficinas, fábricas, tahonas, talleres, almacenes y demás. Pero puesto que sobre estos sitios, incluidas también todas las casas privadas donde se juntan las familias, no han sido señalados con el dedo, no tiene razón de justificación. ¿Por qué un razonamiento es válido para unos, pero no para otros? Pues porque ese razonamiento encubre otros que quizá se hayan podido señalar o rozar en estas reflexiones que os comparto.

Si nos lo lleváramos al turismo internacional, ¿creéis de verdad que es casual que el Reino Unido vea un gran peligro veranear en las playas españolas, por el riesgo de contagio de Covid-19, y recomiende no viajar a España a sus ciudadanos, pero a la vez hoy veamos en los telediarios imágenes de las playas de Bristol abarrotadas de gente sin que el gobierno británico haya puesto reparos a eso? Y eso sin que se os vaya de la cabeza el run-run de la máquina que nos habla de las grandes pérdidas económicas de todos los países y que todos los países quieren frenar lo máximo posible.

Estamos ya en varios valores que se entrecruzan más allá de lo sanitario. No tengo certezas absolutas, siempre soy partidario de la reflexión continua, pero en ese mismo sentido, niego que todas las respuestas sean de corte único.

En fin, reflexión, es todo lo que resumiría esta entrada de hoy. Saludos y que la cerveza os acompañe (o el agua fresca, que estamos en todo el calor del verano).

martes, julio 28, 2020

NOTICIA 1982ª DESDE EL BAR: TIQUÉ ME HA SONREÍDO

Calíope (elocuencia y poesía lógica), Erato (poesía amorosa y erótica), Clío (Historia), Polimnia (retórica), Talía (comedia y poesía bucólica), Urania (poesía didáctica y astronomía),  Euterpe (Música), Terpsícore (danza y poesía coral, madre de las sirenas) y Melpómene (poesía sacra), las musas de la antigua religión grecorromana. Estas inspiradoras de todos los que crean nos fueron enseñadas desde el colegio y a través de libros, poemas, cómics, dibujos animados y películas, pero ha sido una viñeta reenviada de perfil a perfil de redes sociales (MeMe) las que me ha otorgado estos días un recordatorio rápido y fácil de cada una, aunque estén a medio camino entre extraterrestres caricaturizado y diosas más hindúes que seres femeninos divinizados. Es una imagen muy lejana a todas aquellas bellezas ideales que suelen asociarse a ellas desde los siglos más remotos. La verdad es que la gente que se dedica a hacer MeMes de este tipo son toda una ayuda y una contribución pedagógica. En este caso firmó alguien (jurídico o físico) con un logo donde se lee: "El Librero". Las Musas griegas, o grecorromanas, siempre han sido bienvenidas, si bien su mayor renacimiento tal vez sea en el siglo XIX.
 
Alguien hizo otro MeMe que nos resumía el significado de un síndrome psicológico, el Síndrome de Procusto, que toma su nombre de otro personaje mitológico de la Antigua Grecia, y para ello nos mostraba una escena sacada de una cerámica griega. Es el síndrome de aquellos que se creen inferiores en su talento a otras personas, por las que practican el menosprecio, la crítica negativa constante, el acoso y derribo, la manipulación, el victimismo, la criminalización del otro o su culpabilización, con el objetivo de eliminarle, ya sea porque el otro al final caiga en frenarse, en miedo al acosador, en Síndrome de Estocolmo, en creerse inferior a quien le acosa o bien el acosador, que es quien tiene el Síndrome de Procusto, logra aislar al acosado de su entorno o lanzar de él una imagen falsa de falta de valía, cuando en realidad el acosado tiene una gran valía o bien sabe hacer aquello que el acosador cree de sí mismo no saber hacer tan bien como el acosado o directamente es realmente mediocre haciéndolo. No avanzan, ni dejan avanzar. Todo lo valoran en negativo, especialmente todo lo de los demás, puede que sobre lo suyo propio lo sobrevaloren o bien crean que es víctima de un complot perpetrado por los demás, o por quien sufre su propio acoso o por un fato impreciso y mistérico que pesa sobre su destino, o bien otorga favoritismos o influencias que se confabulan contra él.

La opresión. Como oprimido siempre tienes la esperanza de poder liberarte en algún momento e incluso de obrar para ello si encuentras el impulso, como opresor jamás serás libre si eres consciente de estar oprimiendo y necesitar de oprimir para mantener lo que creas que necesitas mantener. Eres esclavo de ti y aquel que es opresor dentro de un sistema, es además oprimido por ese sistema, pues si en algún momento se desvía de lo que se espera de él, el sistema le aplicará todo el peso necesario como cualquier oprimido. Por lo que el opresor nunca es libre, mientras que el oprimido puede llegar a serlo.

El próximo 6 de agosto termino mi actual contrato de trabajo, pero la Fortuna, Tiqué, otra diosa grecorromana, ha querido que antiguos jefes míos se acordaran de mí sin que me hubiera dado tiempo a volver a mandar currículums, y ya tengo garantizado otro contrato el 12 de agosto, con una empresa para la que trabajé en el pasado, al menos por unos pocos meses más. Así que mientras cierro en el Archivo General Militar de Madrid, me preparo para el regreso al Archivo Regional de Madrid. Vuelvo a cuestiones de las Musas y sus enseñanzas.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, julio 23, 2020

NOTICIA 1981ª DESDE EL BAR: SIN NOTICIAS OLÍMPICAS

Hace años que no sigo ningún deporte de manera concienzuda. Me entero de lo que va pasando por los informativos, los periódicos, las redes sociales o algunas conversaciones. De tarde en tarde veo algún deporte que me interese, o algún encuentro deportivo que el azar pone delante mía, pero no se puede decir que sea un seguidor de los deportes. Sé más o menos qué ocurre, pero no sé todos los detalles de lo que ocurre en tal o cual competición. Me recuerdan, eso sí, las amistades antiguas. Sin embargo, hay unos encuentros deportivos que sí veo fielmente y los sigo, y conozco muy a fondo todas sus entrañas, me refiero de las Olimpiadas. No es la primera vez que lo comento por esta bitácora, les he dedicado hasta monotemáticos. Esas competiciones sí que las veo a fondo. Son las únicas competiciones deportivas que me mantienen atento y a la expectativa.

Este año hubieran habido Olimpiadas en Tokio (Japón), hubieran empezado mañana, 24 de julio de 2020, pero la pandemia mundial de la Covid-19 creó uno de sus hitos históricos que también se dieron en las Olimpiadas de la Antigüedad, y que, por cierto, cuando comenzaron las anomalías, estas fueron preludio de la decadencia paulatina de la civilización grecorromana. Las Olimpiadas de Tokio 2020 retrasaron su inicio al 23 de julio de 2021, al año que viene. Hay que esperar.

Quiere la cosa que en ese caso es bueno recordar esta semana aquellas otras Olimpiadas que se celebraron en España, las de Barcelona 1992, que empezaron en 25 de julio. Tenía yo 13 años de edad. aquella noche de viernes estuve sentado en el salón familiar con la familia viendo uno de los espectáculos más prometidos y emocionantes de aquellos días. Vimos a un Rebollo meter una flecha ardiendo en un peletero, era algo extraordinario, aunque después supimos que la flecha no entró en el peletero, y que simplemente lo encendió al pasar su llama por el sistema de gas del peletero. Hoy le entrevistaron en la radio y confesaba que ya no le da rabia que le recuerden solo por eso, pues ese hombre, que estaba en los juegos paralímpicos, ganó muchas medallas y títulos para España en aquel 1992, dejando además muy alto el conocimiento de los atletas paralímpicos, pero nadie le recordaba por eso.

Madrid ejercía de Capital Europea de la Cultura. Sevilla estaba imbuida con La Exposición Universal 1992. Por todos los cambios arquitectónicos que implicaron Barcelona y Sevilla, se celebró un encuentro internacional de los arquitectos más importantes del mundo. ETA había sido descabezado unos meses antes y con eso se evitó que hubiera atentados en esos días concretos. El GAL no hizo acto de presencia, aunque ya había quien apuntaba con el dedo a miembros del gobierno del PSOE y a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado. El GRAPO también estaba desaparecido. El hermano de Alfonso Guerra, vicepresidente del gobierno, Juan Guerra, había comenzado a salir en prensa desde unos años antes como la punta del iceberg de la corrupción que luego se destaparía cuando todo lo de Barcelona y Sevilla acabara y que, precisamente esos eventos, provocaron. Entre tanto, se presentaban organizadamente en los eventos españoles todos los nuevos Estados nacidos del final de la Unión Soviética y de su bloque. Además, la cruenta guerra de la desintegración de Yugoslavia, especialmente Bosnia-Herzegovina, era la primera guerra europea desde el final de la Segunda Guerra Mundial y la breve Guerra Civil en Grecia, pero se logró que en las Olimpiadas de Barcelona lograran competir deportivamente, dejando al margen la violencia... a pesar de que se estaban matando al otro lado del Mar Mediterráneo. Fueron consideradas las Olimpiadas más exitosas de número de participantes y organización hasta la fecha aquella de 1992.

No olvidemos que previamente España había despertado muchas reticencias para su ingreso en la Comunidad Económica Europea (luego Unión Europea) y en la OTAN en 1985, pero una vez ingresados se avanzó tanto en la imagen internacional que en 1990-1991 se participó de la I Guerra de Irak, y en 1991 Israel y Palestina eligieron como país fiable para ambos a España para celebrar la Conferencia de Paz de Madrid, aunque luego lo rentabilizó Estados Unidos de América. 

La cosa es que los historiadores solemos hablar de que la Transición se puede subdividir en varios procesos, pues no todas las transiciones democráticas en España fueron a la vez. Si bien la Cultura y la sociedad comenzaron su proceso incluso dentro de los últimos años del franquismo, en el tardofranquismo, seguidos luego de la Iglesia y de la economía, el subsiguiente proceso político es el más conocido y se le suele poner colofón en 1981, tras el 23 de febrero, pero la Transición en cuanto a las relaciones internacionales españolas fue muy largo. Había muchas desconfianzas. Lo trabajado por el exilio debía conciliarse con lo que trabajaba el gobierno en Madrid. Acabado el franquismo no todos los países confiaban en las posibilidades de España. 1985 fue un año importante, pero fue el año 1992 el año simbólico donde se puede dar por cerrado el proceso de transición política en lo internacional. Fue un ambiente de euforia y optimismo en España que pronto, en ese mismo año, y especialmente desde 1993, se hundiría ante la gran crisis económica y los enormes casos de corrupción emanados desde el mismísimo gobierno, llevándose por delante a montones de ministros que dimitían o eran cesados. Pero justo en 1992 la gran mayoría no veía o no quería ver las nubes negras, y con los triunfos en todos los ámbitos Olímpicos y culturales, con Freddy Mercury cantando por Barcelona antes de morir, y un Bill Clinton que usaría música española para su campaña política, era un año de optimismo, de confianza en nosotros mismos.

En aquel 1992 la prensa más vendida, El País y ABC, daban los domingos suplementos infantiles y juveniles que decidieron eliminar con la crisis de 2008, sobre 2010, y existía otro periódico, El Sol, que hacía lo mismo el tiempo que duró de 1990 a 1992. Los cómic de Olé, con el Grupo Z, vendían aún historias muy frescas de Mortadelo y Filemón. Héroes del Silencio triunfaban en España y en Alemania, y si no te fijabas en ellos tenías a los Celtas Cortos. Para 1994 Trueba ganaría un Oscar en Hollywood y aún nos creeríamos un poco más nuestro orgullo, aunque para esa fecha ya estaba la corrupción, el paro, la crisis... y en medio de ello: gente enriqueciéndose vendiendo casas y chalets, como síntoma de salud económica para unos cuantos en medio de la ruina de otros, nadie sospechaba que aquello derivaría en la Gran Recesión de 2008, pero es que aquella burbuja inmobiliaria comenzaría a hincharse de manera grave a partir de 1996. 

No son pocos los libros de Historia actual que marcan 1992 como un año clave para explicar el final del siglo XX y el comienzo del siglo XXI español. Es muy acertado.

Pero a la vez se puede rastrear en la Literatura que se generó en esas fechas esa doble raíz en la que en medio de un relativo bienestar se intuye unos cimientos de lodo para la clase trabajadora. Se intuye la trampa y el engaño económico a la vez que se alaba el momento de euforia. Son dos obras de humor, Sabotaje olímpico, de Vázquez-Montalbán, publicado en 1992, pero generalizadas sus ventas en 1993, y Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, publicado en 1991. Entre esos dos libros se puede explicar a la perfección lo que significó 1992 y cómo era la sociedad española de la primera mitad de los años 1990, venida de tiempos peores y prometiéndose para sí tiempos mejores, pero sobre un suelo resbaladizo y endeble, como se demostró desde 1993 y a pesar de la bonanza aparente y falsa venida desde 1996 con el gobierno del PP de Aznar, de una fragilidad se fue a otra. Pero hay algo evidente, 1992 era el fin de la Transición en la última de sus fases, la internacional. ¿Acaso no son Gurb y su oficial al mando dos extranjeros cautivados por la forma de vida española? ¿Acaso el detective Carvalho no contagia la gastronomía española y se mueve entre unos y otros personajes extranjeros tratando de ser como los españoles? De acuerdo que estos dos libros probablemente dentro de unos años necesitarán notas a pie de página y explicaciones. Pero los que hemos vivido esas épocas los entendemos a la primera aún. Son dos buenos reflejos de lo que 1992 fue, con todo el humor de reírnos de nosotros mismos. Sin problema.

Sea como sea, ahora mismo estamos sin noticias de las Olimpiadas, y eso es lo único que podemos decir. Y como eso es lo único que podemos decir, no digamos más.

lunes, julio 20, 2020

NOTICIA 1980ª DESDE EL BAR: CONTRARREVOLUCIÓN EN LA REVOLUCIÓN FRANCESA

TEXTO 107: Instrucciones del Directorio al representante en Vendée. 18 de Septiembre de 1796
(a. IV, 2º día complementario)

    "Vuestra carta del 16 Fructidor (2 de septiembre), ciudadano, ha provocado la total atención del Directorio. Percibe al igual que vos, de entre los habitantes del departamento en el que ejercéis vuestras funciones, un tipo de hombre bastante numeroso, al que los sentimientos de paz y de unión serán durante mucho tiempo, si no extraños, por lo menos penosos en la práctica. La mínima vejación puede reabrir las heridas mal cerradas. En otros, puede reavivar los esfuerzos de una rabia moribunda. La tolerancia hacia los viejos errores y el olvido de los daños recíprocos pueden provocar el acercamiento de los espíritus sólo a largo plazo, y vuestra máxima ocupación, ciudadano, debe de estar dirigida hacia ese saludable fin. Sin duda es una tarea penosa, pero el fin es útil, dulce y glorioso. Evitad que cualquier arbitrariedad dé motivo para el descontento. Evitad, ante todo, que los sacerdotes sean molestados en el ejercicio de su culto, en la medida en que respeten las leyes, y si en alguna circunstancia hubiera que reprender a alguno, hacedlo de tal manera que su culpa sea tan palmaria para todos, que nadie se sienta tentado a abrazar sus perjuicios o apoyar su fanatismo. En una palabra, no pierda de vista que vuestra función es facilitar la regeneración de estas desgraciadas regiones, y que no debe descuidar nada que pueda contribuir a la tranquilidad y a la observancia de las leyes constitucionales.
    El Directorio tomará en consideración las observaciones que le habéis transmitido en cuanto a la reorganización de la policía y el pago de las contribuciones atrasadas.
Carnot, P. Barras, Reubell."


    El presente texto es una carta con instrucciones del gobierno revolucionario del Directorio francés al representante de él mismo en la región de la Vendée. Está fechado el 18 de Septiembre de 1796, que según el calendario revolucionario correspondía con el año IV del triunfo revolucionario con la proclamación de la República, 2º día complementario. Es posible que se escribiera desde París, por ser la capital donde se ejercía el gobierno de Francia y ser los autores precisamente miembros que componían el Directorio. Se trata de Carnot, P. Barras y Reubell. Carnot era un militar y político que había sido diputado revolucionario en la Asamblea Constituyente de 1791, de la que tuvo cierta actividad importante en las decisiones militares. Participó en el gobierno de la Convención Nacional, llegando a votar la ejecución de Luís XVI. Desde entonces destacó organizando el ejército y diversas ofensivas militares. El Consejo de los Ancianos le eligió de modo que pasó a formar parte del nuevo gobierno del Directorio, siendo el presidente del mismo en 1796, año de estas instrucciones, a la par que enviaba a Napoleón a Italia. En 1797 fue destituido y más tarde tuvo que huir acusado de reaccionario. No pudo regresar a Francia hasta el gobierno de Napoleón en 1799. P. Barras había pertenecido a la antigua nobleza. Era un militar disipado que participó de la toma de la Bastilla y el Palacio de las Tullerías. Durante la Convención Nacional también fue diputado. Votó la ejecución del Rey sin posibilidad de apelación a la condena. Dirigió la represión contra la insurrección monárquica que se dio en Marsella y Tolón. Robespierre quiso condenarle al conocer su pasado, por lo que Barras organizó el golpe de Estado de Termidor, que acabaría con la etapa del Terror de la Convención. Ordenó el fin de las ejecuciones políticas y suavidad de trato con los hijos de Luís XVI. Tras la revolución de Pradial contra el gobierno fusiló a todos los insurrectos, ayudado por Napoleón. Fue nombrado miembro del Directorio, siendo él su figura más importante y quien realmente lo dirigía. Se rodeó de lujo y personalidades y apoyó la carrera de Napoleón, el cual le alejaría de París años más tarde. En cuanto a Reubell era el tercer miembro del Directorio en aquel tiempo. Sin embargo, solía dejar hacer a los otros dos miembros.

    La carta se hace cargo de una carta anterior del representante en la Vendée, de la que se deduce que en la región persistían actitudes contrarrevolucionarias (v.g.: "percibe, al igual que vos, de entre los habitantes del departamento en el que ejercéis vuestras funciones, un tipo de hombre bastante numeroso, al que los sentimientos de paz y de unión serán durante mucho tiempo, si no extraños, por lo menos, penosos en la práctica"). Por ello le dan instrucciones, u órdenes, de tolerar algunas actitudes contrarrevolucionarias, con el fin de que poco a poco desaparezcan al ver como sus ideas se desenvuelven en la libertad y la paz y no en el acoso violento. Incide la orden en respetar al clero y no provocarle, así como no perseguirles por sus actos y sermones propios de su condición. Creen que la actitud contrarrevolucionaria es por parte de poca gente, débil y pronta a desaparecer. Aunque aceptan que se aplique un castigo ejemplar al que muy abiertamente llame a la contrarrevolución. Por lo que se está recomendando la tolerancia siempre que los actos contrarrevolucionarios no sean explícitos. La idea sería la de permitir sus opiniones e ideas siempre que estas no sean llamamientos explícitos a reavivar la contrarrevolución o que puedan simplemente reavivarla sin ser llamamientos. En cierto modo se busca un respeto mutuo entre gobierno y vendeanos, pese a que el respeto de los vendeanos se tuviese que basar en el miedo al castigo o en la aceptación de sus libertades restringidas. Se habla de hacer respetar la constitución y se consiente en reorganizar la policía y las contribuciones atrasadas, por lo que es de creer que esto lo ejercían los propios vendeanos y se les había denegado por un tiempo, el del triunfo de la revolución sobre su insurrección.

    La región de la Vendée, de praderas y colinas, era eminentemente campesina. Ocupa buena parte de la fachada atlántica de Francia. Había sido pasiva durante el inicio de la revolución hasta que la institución monárquica fue afectada de modo muy directo al asaltarse el Palacio Real en 1792 y proclamarse la República. Los habitantes de la región eran mayoritariamente monárquicos, por lo que se situaron en la contrarrevolución. Además, aunque no todas las zonas de la región, eran mayoritariamente defensores del catolicismo a ultranza. Eso también les distanciaba de una República de carácter más ateo, agnóstico, laica y, según casos, pagana. Ya de por sí, existía malestar con el clero del nuevo gobierno. Estos eclesiásticos lo habían jurado, mientras que los que no lo habían hecho habían huido o se habían ocultado, siendo considerados héroes o mártires por los vendeanos. Los juramentados eran considerados como apóstatas, ya que los fundamentos de la Monarquía tienen raíces religiosas. La destitución del Rey, su guillotinamiento y una leva forzosa que se intentó hacer para combatir a las naciones vecinas que iban a invadir Francia, provocaron el levantamiento en armas de la Vendée. La guerra contrarrevolucionaria se inició en 1793. No tenían plan ni jefe, aunque a veces había cabecillas destacados provenientes del clero o la nobleza.

    Inicialmente tuvieron éxitos militares que coincidieron con los iniciales fracasos de la República Francesa en sus fronteras. Pero la revolución encarnada en la Convención Nacional reorganizó sus ejércitos, en parte gracias a  los autores del presente texto, como ya hemos dicho. Esa reorganización llevó a diversos triunfos militares contra los adversarios del gobierno. En concreto, contra la Vendée fueron definitivas las victorias del 17 de Octubre de 1793 en Cholet, del 12 de Diciembre en Le Mans y del 23 de Diciembre en Savenay. A partir de ahí se inició una dura retirada de los vendeanos hacia la Vendée trazando una guerra de guerrillas, mientras los revolucionarios arrasaban la región por orden de la Convención Nacional.

    Los cabecillas vendeanos supervivientes en 1795 eran Stofflet y Charette, que capitularon en Varades con el general revolucionario Hochet. Capitulación que buscaron ambos bandos, pues no parecía posible ni conveniente para la convivencia en la nación una victoria total. El 17 de Febrero y el 27 de Junio se depusieron las armas. La República admitió la libertad de culto católico (prohibido en la etapa jacobina de la Convención), suprimió la obligatoriedad del servicio militar (que fue una de las razones del levantamiento) y restituyó los bienes incautados. Los vendeanos aceptaban el gobierno republicano.

    Mientras, otros realistas desembarcaron en Quiberon para imponer la persona de Luís XVIII como nuevo Rey de Francia. Fueron derrotados en un mes, con graves represiones.

    Aún con todo, perduraron las guerrillas contrarrevolucionarias y las conspiraciones, por lo que el 24 de Febrero de 1796 fue fusilado Stofflet, y el 29 de Marzo, Charette. La carta con las instrucciones está firmada el 18 de Septiembre, por lo que parece ser que los contrarrevolucionarios, sin cabecillas sobresalientes, continuarían expresando sus ideas, las cuales irían aminorando debido al callejón sin salida en el que se hallaban. Aún existirían guerrillas o actos aislados de vendeanos. Eso sería lo que buscaría reprimir el Directorio, poniendo interés en los inductores (posibles cabecillas importantes en el futuro). Por ello habla del clero y el respeto a él, castigando sólo a los más evidentes por su fanatismo contrarrevolucionario. Se trataría de abrir la mano, pero dentro de un orden constitucional que necesitaba del miedo al castigo para mantenerse en algunos sectores de la Vendée. Aunque en general se confía en el efecto integrador que, poco a poco, harían las libertades que se les dio en la capitulación de 1795.

    Por otra parte, los monárquicos que optaron por las vías políticas, que ahora con el Directorio podían usar, sabían que era delicada su permanencia en los órganos de gobierno. El mismo Directorio intentaba que no tuvieran demasiada influencia ni representación. Los monárquicos sabían que necesitaban de la inactividad popular monárquica si querían lograr algo por vía política y no ser otra vez reprimidos, o iniciar otras guerras. Por ello estos no alentaron a la Vendée en esta ocasión, la cual parecía realmente apagarse. Aunque tampoco hay que olvidar que el gobierno francés evolucionó hacia un personalismo casi dictatorial en la persona de Napoleón, personalismo al que se opuso Barras, que acabó en 1804 en la autocoronación del propio Napoleón como Emperador de Francia, con concordato, incluso, con la Santa Sede.



Bibliografía:

-    Furet, F., Denis, R., La Revolución Francesa, ed. Rialp, Madrid, 1965 (edición española: 1988).
-    Paredes, J. (coordinador), Historia Universal Contemporánea. I: De las revoluciones liberales a la Primera Guerra Mundial, ed. Ariel, Barcelona, 1999.
-    VV.AA., Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, Vol. VII, ed. Espasa-Calpe, Madrid, 1980.
-    VV.AA., Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, Vol. XI, ed. Espasa-Calpe, Madrid, 1980.
-    VV.AA., Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, Vol. LXVII, ed. Espasa-Calpe, Madrid, 1980.


[Este texto lo escribí en 1 de marzo de 2005 como parte de los textos propuestos para su análisis por el profesor Roncal en los cursos presenciales predoctorales de la Universidad de Alcalá de Henares.]

jueves, julio 09, 2020

NOTICIA 1979ª DESDE EL BAR: ¡QUE TE VAYAS DE CUADROS!

No es la primera vez que hablo de Arte, como bien saben los que por aquí me leen, ni tampoco es la primera vez que interrelaciono con los lectores a través de las redes sociales. Este verano nos dicen que dado que tenemos grandes pérdidas laborales y económicas por la pandemia de la Covid-19 se haga turismo por España, para autoayudarnos. Lo cierto es que antes de todo esto esa misma gente, empresarios y administraciones hablaban de que ellos lo que querían era atraer al "turismo de calidad", que era lo mismo que decir que querían atraer preferentemente a los extranjeros que se gastaran mucho dinero como si no hubiera mañana. Ay, que endeble es lo que algunos creen ser "calidad", o mejor dicho, lo tienen claro: calidad es para ellos el cliente que paga más, y en estos momentos entre extranjeros que pueden no venir y no gastar nada, y españoles que podrían ir de aquí para allá y gastar algo, tienen claro dónde está la "calidad". Como sea, independientemente, en el verano de 2017 se me ocurrió preguntar por redes cual era la canción del verano de la que querían mis lectores que hablara, y eligieron, como buenos tiempos modernos entre el humor y el deseo real de ver qué se puede escarbar, el "Despacito", de Luis Fonsi y Daddy Yankee (Noticia 1729ª). Pues este año, aprovechando el río Pisuerga, se me ha ocurrido preguntar por cuál cuadro de un museo español le gustaría a los lectores que me tienen añadido por redes sociales que comentase qué me sugiere, no hacer un ensayo artístico, si no qué me sugiere. Hablaría de aquel cuadro que se repitiera más entre los que me escribieran, o bien, si no se repitieran, el que más me sugestionase hoy de los que me nombraran.

Todas estas sugerencias me escribieron:

1.- El Guernica (1937), de Pablo Picasso (Museo Reina Sofía, Madrid).
2.- El jardín de las delicias (1490-1505), de El Bosco (Museo del Prado, Madrid).
3.- La Gloria (1551-1554), de Tiziano (Museo del Prado, Madrid).
4.- La rendición de Breda, o Las lanzas (1634-1635), de Velázquez (Museo del Prado).
5.- Pájaro en el espacio, o Oiseau dans l'espace (1976), de Joan Miró (Museo Reina Sofia, Madrid).
6.- El coloso (1818-1825), de Goya, pero desde 2008 se investiga si pudiera ser de un seguidor suyo, Asensio Juliá (Museo del Prado, Madrid).
7.- Gaspar Melchor de Jovellanos (1798), de Goya (Museo del Prado, Madrid).
8.- Hombre en el Café (1912), de Juan Gris (Fundación Museo Juan Gris, pero parece ser que pasó por el Reina Sofía, por el Museo de Arte de Filadelfía y por la Fundación Juan March).
9.- Saturno, o Saturno devorando a sus hijos (1820-1823), de Goya (Museo del Prado, Madrid).
10.- Mono comiendo mandarinas [Esta imagen no existe como cuadro de museo español, es una serie de fotos y videos populares en Internet donde se muestra monos comiendo mandarinas, lo comentó un amigo para hacer la broma, pero tuvo varios seguidores para que lo comentara, sin llegar al máximo de votos. Se podría haber comentado desde un punto de vista de cómo son los tiempos modernos]. 
11.- Ecce Homo, de Borja (alrededor de 1930, destrozado en una falsa restauración de 2012), Elías García Martínez (Santuario de la Misericordia, Borja, Zaragoza).
12.- Retrato ecuestre de Carmen Martínez-Bordiú (1972), de Dalí (Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueras).
13.- Figura en una ventana, o Figura en una finestra, o Muchacha en la ventana (1925), de Dalí (Museo Reina Sofía, Madrid).
14.- Eugenia Martínez Vallejo, vestida, o La monstrua vestida (1680), de Juan Carreño de Miranda (Museo del Prado, Madrid).
15.- Eugenia Martínez Vallejo, desnuda, o La monstrua desnuda (1680), de Juan Carreño de Miranda (Museo del Prado, Madrid).
16.- El descendimiento de la cruz (siglo XVI), anónimo copiado por Roger van der Weyden (Museo del Prado, Madrid). [No me anotaron el autor, por lo que se lo he otorgado a este anónimo, que por otra parte es uno de los más conocidos.]
17.- La Anunciación (1425-1426, o bien 1430-1432), de Fra Angelico (Museo del Prado, Madrid).
18.- La Virgen y las ánimas del Purgatorio (1517), de Pedro Machuca (Museo del Prado, Madrid).

Como veis hay predominancia por los dos museos más conocidos de Madrid capital, y, ¿cómo no?, mucho sentido del humor donde casi parece que el boicot es el leit motiv del chiste. La cosa es que este tipo de cosas estaban muy al día en la Blogosfera cuando comencé con esta misma bitácora en el final de 2005. Alguien proponía algo participativo y la gente lo seguía o no según le interesase, ahora la cosa ha cambiado algo, es otro modo diferente de entender todo esto. Se propone algo participativo y hay quien participa y quien lo hace con cierta idea humorística de imposibilitar que se produzca en serio la propuesta. Bueno, es parte de todo esto y de la evolución de cómo se entiende el modo de compartir en Internet. La verdad es que me parece divertido, porque en el fondo dentro de la broma hay también un deseo de participar. Son los nuevos tiempos donde no hay pedestales ni donde no los había de entrada. Por supuesto, no se trata de ser modelos, de ser críticos profesionales, cocineros de alta cocina o lo que toque en lo que quiera que sea que cada uno escriba, es otra cosa, y eso se entendía en 2005, la cosa ha cambiado y se ha generalizado la creencia o el tópico de creer que quienes escribimos nos creemos ser, y no es esa la realidad, ha cambiado la percepción de los lectores respecto a los leídos, ha cambiado el modo como se perciben las cosas en Internet. Esto es una reflexión que daría entrada a pensamientos más largos y más complejos que en nada nos lleva a lo que quería escribir y compartir. Sería interesante, eso sí, que algún día se pudiese analizar todo esto, a fin de cuentas es parte de la evolución del siglo XXI en su Historia y en su sociedad, una parte que se ha dado cambiante de modo sutil y que quizá ahora mismo es casi imperceptible, pero particularmente sí creo que se han dado algunos cambios en cómo se percibe creadores y usuarios y usos en Internet. Me divierte las bromas que me han gastado, no obstante: yo también se las gasto a ellos cuando puedo. Es parte de la gracia de todo esto, del mundo Internet, de la Blogosfera. Jugadores y juego están ahí, no hay problema, porque además es un juego tan cambiante como cambiantes son los jugadores... y hay relevos generacionales, tanto como interacción entre generaciones muy diferentes entre sí.

Como veis, se coló hasta las fotos y videos de los monos comiendo mandarinas y naranjas. Tuvo bastantes seguidores para que comentara sobre ello e incluso un ofrecimiento de pintarme uno para que fuera una pintura o un dibujo. También hubo mucha presión humorística para que hablara sobre la opción seis, el de Pájaro en el espacio, de Joan Miró. Lo más interesante fue el replanteamiento de la alteración de las normas de elección establecidas para hacerlas más acordes a un espíritu de red social, algo digno de analizar en sí mismo en relación a nuestras épocas y medios respecto a lo que previamente hacíamos y cómo entendíamos que debíamos hacer. Pudo haber sido electo, pero no lo fue al final. Lo cierto es que la primera vez que vi cuadros de Miró delante de mí, de lienzos me refiero, no de fotos, fue de adolescente. Un fin de semana yendo a visitar a mis abuelos a Madrid, aproveché para quedarme allí, había quedado con unos amigos y mi padre me dejó con su coche delante del Museo Reina Sofía. Era la primera vez que entraba. Tal vez era 1996 ó 1997. He de confesar que me quedé alucinado con Miró en aquel momento, pero nunca jamás he vuelto a sentir lo que sentí en aquel día, nunca más he logrado ni medio entusiasmarme con Miró. De hecho me deja a menudo en indiferencia, pero si en aquella ocasión ocurrió, ¿quién dice que algún día no me vuelva a ocurrir a pesar de que durante años nunca se repitió ni medio cuarto de sensación de sentirme atraído por los brillantes blancos de Miró salpicados de sobrenaturales colores rojos, azules o negros, brevemente trazados a modo casi de alógenos contra los ojos del alma? 

No hace mucho, durante el confinamiento, uno de los libros que leí entero por primera vez fue Las puertas de la percepción, de Aldous Huxley, aunque ha pasado como un tratado icónico de la droga alucinógena del LSD, lo cierto es que el libro en sí mismo es todo un tratado de Arte, o a mejor decir de cómo percibir el Arte con ojos nuevos, ojos más allá de los ojos físicos, ojos profundamente conectados con el intelecto, y más allá del intelecto, con ojos que nos descubren todo aquello que encerramos en formas concretas que conocemos a través de la visión dentro de otras formas que son suyas y que pertenecen al mundo de las ideas que es mucho más complejo y no tan evidente como son las formas. Hablaba Huxley de la silla amarilla de Van Gogh y de cómo la percibía antes y después de percibirla de forma diferente, siendo que la silla estaba encerrada en una forma de silla, pero era una forma mucho más superior, siendo sus formas y colores mucho más importantes que la silla en sí. Tal vez todo ello es el golpe que tuve al ver a Miró en lienzos reales por primera vez, aunque evidentemente yo no tenía lisérgico alguno en el cuerpo. Pueda que aquella tarde mi padre al dejarme junto a mi madre en Madrid, mientras ellos regresaban a Alcalá, me dijera él que esperara a mis amigos viendo el Museo, y no como orden, sino como sugerencia de entretenimiento, y que aquello mi mente lo recibiera como un consejo de Arte que nunca antes le recuerdo haberme dado a mi padre. Pueda que aquella tarde mi mente reordenara en Miró percepciones más allá de Miró y que Miró encerró de manera que solo algunos alcanzan en algún tipo de momento. Por supuesto, el cuadro Pájaro en el espacio estaba allí. Apenas una línea con punto, tal vez una golondrina, de las que siempre se van para volver. No fue, no recuerdo que fuera el que más excitara mi mente en aquella tarde, pero el conjunto de Miró, sí. 

Sea como sea, no fue ese cuadro el más mencionado. Lo fue el de Saturno, de Goya. Un cuadro que en realidad es un fresco arrancado de las paredes de la casa del pintor, de la llamada Quinta del Sordo; un cuadro que tuve que trabajar largo y tendido cuando en lo que se conocía como tesina o como trabajos presenciales del predoctorado, me dediqué a Goya. Se puede leer el resultado en esta misma bitácora si se busca "Goya y las clases trabajadoras" (Noticia 362ª, Noticia 363ª, Noticia 364ª y Noticia 365ª). Sin embargo, uno de sus electores retiró su voto a cinco minutos de cerrar el tiempo de elegir, por lo que creó una "polémica" al alcanzar un empate junto a El Guernica, de Picasso, cuadro, por otro lado, que por razones evidentes, vi por primera vez delante de mí el mismo día que vi lo de Miró. 

Los dos cuadros guardan una relación salidos de la cámara de los horrores de los que tuvieron constancia desde una distancia entre cómoda e incómoda de que ellos serían respetados a pesar de lo comprometido y polémico de sus implicaciones y simpatías políticas respecto a los ganadores y los perdedores. La verdad es que Goya y Picasso se interrelacionan en zig-zag en diversos aspectos, pero la idea de todo esto no es crear análisis ni explicaciones, sino la impresión que me produce en este día de calor concreto del 9 de julio de 2020, ni siquiera ayer, o mañana. Hoy, con los pocos coches sonando sus ruedas recalentadas por el asfalto de la calle en plenas horas de sol de la tarde, colándose por mi ventana, en mi salón en penumbra. Hoy, con todas sus circunstancias y ni siquiera dentro de tres horas más tarde, ni de cuando propuse esto esta mañana. Pero también es cierto que comentar dos cuadros a la vez es más complejo que centrarme solo en uno. Desgasta bastante las entradas más sesudas, más con un calor tan pleno y del Sahara llegado a este centro penínsular, a esta ciudad donde se han cortado tantos árboles y se ha sustituido tanto suelo de tierra por baldosas de piedra que hacen efecto sartén y añaden calor al calor, mientras a la vez el motor del ordenador añade más calor a mi salón.

No es mi intención prolongarme comentando todos los cuadros ni dos cuadros empatados, más cuando ya teníamos un solo cuadro ganador, supone también tiempo... y calor, mucho calor. Pero es cierto que sí deseo hacerlo, porque para eso lo he puesto en juego. Quiero además con ello animar a que la gente tenga en mente esa opción de los museos en España, aunque hay más museos en Madrid capital y, sí, también, muchísimos más repartidos por gran cantidad de municipios de toda nuestra geografía. No sólo pinacotecas, también hay museos de otras cuestiones. Interesante el egiptológico que hay en Barcelona, el de Historia que hay en Sevilla, el Etnológico de Valencia, el de la ciudad en Santiago de Compostela, el Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, el de Bellas Artes de Bilbao y su homólogo de Cádiz, la Casa Lis de Salamanca, el Palacio del Infantado en Guadalajara, la antigua sinagoga de Toledo y tantos otros.

Sea que El Guernica me impresionó por su tamaño la primera vez que lo vi. Casi parecía que te invitaba a estar dentro de la escena, pero sea también que nunca supe ver en este cuadro toda esa tragedia y dolor que tanta gente dice ver en él. Sea que mi visión del cuadro se aproxima a la de Miguel Hernández, que se peleó con Picasso porque al verlo creyó que Picasso deshumanizaba la guerra y a las personas. Yo no llego a eso, pero no veo en el cubismo, o al menos en este reconocido grito contra la guerra hecho en cubista, en este concreto, todo ese drama. Sea que supe que Picasso pudo no haberse inspirado tanto en los periódicos, como se dijo por muchas décadas, sino que se le ocurrió tras ver la película Adiós a las armas en el cine, y ciertamente tengo la película en DVD y es verdad que todas las partes y detalles del cuadro están en los fotogramas del metraje, sin faltar ni uno. Sea quizá que mi condición de historiador y de archivero me ha hecho conocer la guerra, aquella guerra concreta, con testimonios directos y aún hoy día sin resolver en sus dimensiones más humanas, y que este cuadro no termina de cuadrarme con la propia mentalidad de sus contemporáneos españoles que, por ejemplo en Guernica, recibieron el bombazo tras bombazo, mientras Picasso, atormentado y comprometido, ofrecía sus servicios de ayuda desde París. Es legítimo, pero por fuerza eran visiones diferentes aún estando de acuerdo en lo más básico, porque incluso dentro de eso, ¿acaso la pelea entre Hernández y Picasso no iba de eso mismo? Pero, ¿quién soy yo para tratar de opinar como si fuera un ciudadano de 1937, cuando entre ellos mismos hubo quienes hicieron del cuadro un emblema o un lloro, o un odio profundo al otro, y a la vez quienes creyeron que ese cuadro quitaba humanidad a lo que humanamente signficaba toda aquella tragedia? 

He visto El Guernica numerosas veces desde aquella tarde de 1996 ó 1997, nunca he llegado a alcanzar con él esa empatía que han alcanzado mucho otros, todo sea que a mí esas cosas, por ejemplo, sí me las han hecho alcanzar cosas mucho más invisibles, como una hoja mecanografiada del interrogatorio de un expediente de depuración a un maestro común y corriente en 1940. Pero sí veo en el cuadro sus significados y su relevancia, y sabría interpretarlo y comentar interpretaciones de otros, o su proceso creativo y su contexto, pero de aquel día que lo vi por primera vez, en concreto de Picasso, no llegué a entender los porqués de Picasso, ningún porqué de Picasso para ningún cuadro. No veía lo que él veía, y en consecuencia no veía con mis ojos lo que pudiera alcanzar a ver incluso al margen de los ojos de Picasso. Tardé tiempo en entender a Picasso y, aún hoy día, hay obras menos conocidas de él que me mueven por dentro más que El Guernica. Pero si mañana me dijesen: "hay que defender el Guernica", entonces yo seré junto a todos el Guernica, y seremos, es evidente, todas esas partes rotas que aparecen en el cuadro y que juntas son todas algo.

De Saturno, visto por Goya, sin embargo, me remito siempre más al de Rubens. El trabajo metafórico está más que hecho por los propios griegos. El tiempo debora a sus hijos. Siempre me pareció Rubens más acertado, pero Goya es Goya y le he tenido que conocer tanto que es como si hablara del cuadro de un amigo que jamás conocí. Han variado mucho mis percepciones sobre esta pintura a lo largo del tiempo. La primera vez que lo vi fue de niño, con una excursión escolar, luego, a lo largo de los años, he tenido que pisar tantas veces el Museo del Prado, y tantas veces por culpa o por implicacion de Goya, que este cuadro lo tengo en mi vida tan presente, como tantos otros de Goya o en general de ese museo, que si un día entrara y lo viera colocado en mi salón, no me sorprendería, lo aceptaría de manera cotidiana. No es quizá el cuadro que yo eligiera más decididamente de Goya, ni siquiera entre las Pinturas Negras. ¡Las Pinturas Negras son tan tramposas! Eran frescos y fueron arrancados de manera chapucera de las paredes, de tal modo que no se sabe bien si alguna de las cuestiones que les han alabado como innovaciones de Goya adelantadas a su tiempo sean, en realidad, deformaciones de la composición realizadas por los operarios del siglo XIX a la hora de proceder al sacar los frescos de la pared para ponerlos en cuadro. 

Sin embargo, todas las Pinturas Negras me resultan realmente sugerentes en cuanto a lo que para Goya supuso. Mente perturbada singular. De bellos frescos campestres del propio autor en su propia vivienda habitual a estos otros frescos que taparon los otros, todos con oscuridad, con muerte, con incógnitas y hasta brujería. Inquietante no sólo ellas mismas, sino la decisión de Goya de rodearse de ellas para vivir, distribuyéndolas por toda la casa. Visitantes del pintor de aquella época narraron lo impactante que era entrar en la casa, porque además Goya les daba la oscuridad oportuna a cada estancia, lo que generaba estimulaciones mentales imagino que impactantes, especialmente de noche. Ese efecto no se ha recuperado. Nunca se han exhibido en la misma disposición ni con esas luces ni en habitaciones pequeñas otra vez. Pero me desvío. El cuadro de Saturno, en concreto, ese acto de canibalismo paterno, esa deformación de locura en el dios... y conociendo las particularidades de la vida de Goya en esos tiempos, me crea claras conexiones morbosas y empáticas con el pintor. Comprendo su descenso a no se sabe qué abismos y me crea en la mente todo tipo de simpatías por los misterios irresolutos de esos tiempos de su vida. Puede que no sea el cuadro que yo más destacaría de él, repito, ni entre esta serie, pero está hecho para lanzar un mensaje claro al visitante de todas las épocas: el tiempo acabará devorándote, pero cuidado, porque el tiempo es algo más complejo y puede que no sea exactamente eso que marca el reloj.