(Fotografía de un establecimiento hostelero de Argentina de 1902, realizada y permitida para su uso por la viticultora y hostelera Inma Badillo.)
En la anterior entrada ya abordé la reactivación del espíritu del 15M a costa de los excesos en el precio de la vivienda. Ya comentaba entonces que era posible que la claridad con la que veía la derecha española su victoria, especialmente desde la movilización por Ceuta, quedaba algo en duda con este asunto y su voto contra los decretos a favor de limitar los precios de los alquileres (Noticia 2485ª). Lo analizaba allí y exponía que si bien aún hay espacio para una victoria de una nueva coalición de izquierda, en otro camino diferente, dentro de lo que sería la victoria de una coalición de derechas PP-Vox, podría ser una victoria no tan holgada como la que pudieran esperar. Ya se verá cuando se vote en elecciones generales anticipadas en noviembre de este año, devolviendo así los comicios generales a los años pares y no coincidentes con las autonómicas y municipales, cosa que se había visto alterada desde el periodo de nuevo gobierno por moción de censura y posterior adelanto electoral y su repetición electoral, todo ello en el periodo 2018-2019, antecedido en 2017 por las elecciones autonómicas y municipales, e incluso con elecciones europeas de por medio.
El momento elegido para el adelanto electoral, anunciado esta mañana por el presidente de gobierno, Pedro Sánchez, precedido apenas una hora antes por el anuncio de creación del Frente Amplio por parte de diversos partidos y movimientos de izquierdas como Sumar, Podemos, Compromís o Más Madrid. Ya sólo eso hacía presagiar el anuncio a primerísima hora de la mañana, prácticamente cuando abren casi todos los matinales sus horas de máxima audiencia tanto en radio como en televisión. Yo de hecho lo vi en televisión al encontrarme ahora mismo de vacaciones. A pesar del muy reiterado interés de Pedro Sánchez de cumplir los plazos constitucionales de los gobiernos legislativos, que son cuatro años si no se adelantan las elecciones, se hacía imposible llegar a 2027 después de que, como expliqué en la entrada anterior, perdiera el apoyo de uno de los partidos que ha venido apoyando su gobierno en diversas votaciones, como es Junts. Pero no sólo eso. De entre los partidos que sostenían el gobierno desde fuera de la coalición PSOE-Sumar, Junts votó en contra del primer decreto, pero en el segundo decreto no sólo votó en contra Junts, también lo hizo PNV y Coalición Canaria, y aunque Coalición Canaria ha sido más voluble estos años, el PNV era uno de los pilares del sostén. Más aún, Podemos expresaba su desconfianza y rechazo ante el hecho de que las principales reivindicaciones de los acampados en la Plaza del Sol de Madrid y otros lugares de España estaban englobadas en ese segundo decreto que, por sus características, se sabía que no saldría adelante porque las cláusulas referentes a los rentistas no convencían a PNV y Coalición Canaria, aparte de Junts, pues todos ellos no dejan de ser partidos conservadores, en el caso de PNV democristiano, en el caso de los otros dos, liberales, al margen de lo nacionalista y lo regionalista. Pero dentro de todo esto, además, el primer decreto había sido negociado y acordado con Junts, fue Junts el que rompió el acuerdo, el pacto, al votar en contra. Un voto que fue prácticamente seguido en medios de comunicación de algunas declaraciones sobre su deseo de regreso de Puigdemont. Aunque Rufián, de ERC, poniendo un billete de 50 euros sobre el estrado del Congreso le vino a decir a Junts que lo único que les movía era el dinero y que era conocido sus intereses empresariales particulares en fondos de inversión inmobiliaria e inmobiliarias mismas. Sea como sea, esta situación hace nada fiable a Junts como socio, y rota la suma de votos se hacía ingobernable e imposible de legislar el año que quedaba, por lo que mucho menos se iba a poder sacar adelante los presupuestos generales tantas veces postergados. Por lo que era evidente que el gobierno quedaba roto y se necesitaban elecciones generales.
Por otro lado el movimiento promovido por Sindicato de Inquilinas les vociferó en las calles que eran unos sinvengüenzas y les preguntaba para quién gobernaban , mientras pedían una huelga general contra la que se postuló la patronal, mientras los sindicatos, visto el clamor social, no les queda otra que plantearse convocarla, pues de otro modo quedarían más en entredicho de lo que ya están los sindicatos. Ahora bien, con elecciones generales adelantadas, esa huelga general no tiene más remedio que dejarse para más tarde, a la espera de los acontecimientos, sobre todo por poder hacer una petición concreta a un gobierno que no esté en funciones. Los manifestantes dijeron seguir adelante gobierne quien gobierne, y desean permanecer en las calles acampados hasta las mismas elecciones de noviembre, tal como pasó en movilizaciones hasta las elecciones anticipadas de 2011. El sábado 3 de octubre Delegación de Gobierno de Madrid hablaba de medio millón de personas manifestándose, y en general en toda España se habló de varios millones en su conjunto. Las únicas violencias habidas en Madrid, a pesar de lo que dijeron políticos del PP madrileño, fueron de parte de grupos de extrema derecha contra los que hubo de cargar la policía nacional cuando esos grupo querían dirigirse hacia los manifestantes con intenciones aparentemente nada amistosas. El ambiente en este sentido también lo prepara declaraciones irresponsables como las de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, que habla de amenaza comunista y de fraude electoral, llegando a pedir que la gente no vote por correo, coincidiendo en este discurso de miedo a fraude electoral, equiparándolo a golpe de Estado encubierto, al discurso de Abascal, líder de Vox. El propio Almeida, alcalde de Madrid del PP, en esta ocasión sí pide el voto del modo que sea, legal, pero que se vote, dejando implícito la desautorización a su presidenta en su mensaje del miedo, un mensaje copiado de la campaña de Donald Trump cuando al ganar Joe Biden, con esos discursos, vino a dar por bueno mediante el silencio posterior el asalto al Capitolio del gobierno estadounidense.
Como sea, esta respuesta tan mayoritaria en la calle ha tenido su peso también en el adelanto electoral. Sánchez dijo el viernes querer ver la respuesta de la gente ante la votación que impidió los decretos de vivienda. Ya se la esperaba, pero posiblemente quería sobre todo consultar al propio PSOE y a sus socios de Sumar. Sus socios del PSOE tuvo voces a favor del adelanto electoral, la más evidente es la de García-Page, presidente de Castilla-La Mancha y archiconocido antagonista de Sánchez dentro del PSOE, que es, después de los políticos de derechas, el político español que más veces ha pedido el adelanto electoral. No es una exageración, es un dato ofrecido estadísticamente hoy por Televisión Española. Pero cuando el ministro Óscar Puente también lo ha pedido, o al menos nombrado, siendo amigo de Sánchez y habitual vocero (por no decir otra expresión de vocablo parecido) del PSOE, pues quedaba evidente que internamente el PSOE ya le expresó a Sánchez qué debía hacer. En cuanto a Sumar, e incluso Podemos, no podían esquivar en absoluto la petición de la calle, sobre todo cuando su razón de ser está innumerables veces relatada como portavoces de la voz del espíritu del 15M. Más aún, cuando Mónica García, líder de Más Madrid y ministra por parte de Sumar, hoy ha hablado de sus razones del Frente Amplio y deja caer que podría postularse a liderarlo, ha dicho algunas cosas cuestionando el gobierno en cuanto a medidas de vivienda que nos hace preguntarle de qué gobierno forma parte ella. No se pueden tirar balones fuera de esa forma. La gente no es idiota cuando les escuchamos o les oímos. Esos errores de comunicación no se lo pueden permitir a estas alturas.
Hay otra razón para el adelanto electoral. A pesar de que la calle manifestante decía no ser su objetivo la caída del gobierno con el adelanto electoral, era evidente que esta se produciría si la votación fracasaba. ¿Es interés de los manifestantes unas elecciones de donde hay serias posibilidades de un gobierno de coalición de PP-Vox, y, fíjate, visto lo visto, lo mismo con un Junts haciéndoles ojitos de vez en cuando, a pesar de lo surrealista que eso sería? No, no lo es, porque precisamente estos partidos son los contrarios a las limitaciones al alquiler que propuso PSOE-Sumar, a pesar de que la mayoría de sus votantes están a favor de que se limite, según las encuestas. Todo sea que PP votara, como tantas veces estos años, con el único fin de interés político propio al margen del interés general de la gente y, llegados al gobierno, lo que ahora dice no, mañana dirá sí como si todo fuera iniciativa suya matizada. Hipocresía que sería y engaño a la gente, pero cabe la posibilidad, del mismo modo que decían tener todo contra Junts por el proceso independentista de 2017 y hace ya un tiempo largo que parecen querer ser sus amigos personales. Pero la política es así, sólo que todo se debe explicar a sus simpatizantes y no simpatizantes y esas explicaciones nunca llegan, sólo llegan donde dije digo, digo Diego.
La razón de la que hablaba es que las derechas quedaron retratadas cuando votaron contra los decretos de la vivienda. Eso ha creado el mejor escenario electoral para el PSOE en estos momentos, aún a pesar del aumento de los salarios, las reducciones de IVA en las crisis cuando toda Europa los subían, las ayudas en cada una de esas crisis, el estancamiento de los precios del gas o las ayudas a la gasolina cuando en todo el planeta subía, la normalidad en Cataluña después de todo lo ocurrido en 2017-2018, incluida la amnistía para gran número de personas comunes y no tan comunes, y otras cuestiones, como un posicionamiento internacional que por un lado celebraba cumbres en España y por otro, aún distanciándose con Estados Unidos e Israel, nos sitúa como un referente ético ahora mismo en numerosas otras naciones, a pesar de la confusa política llevada en el norte de África, con enemistad ya solucionada con Argelia y un forcejeo con Marruecos que llevó al conflicto en Ceuta este verano (sobre este respecto hice un análisis en la Noticia 2481ª y recomiendo leer el que añadí de un profesor universitario en comentarios). Pues a pesar de numerosas políticas a favor de la sociedad en medio de innumerables crisis internacionales y nacionales (pandemia de Covid-19, terremoto, volcán, guerra en Ucrania y en Oriente Próximo y Oriente Medio, estancamiento de un barco en el Mar Rojo, etcétera), había ido calando más un discurso de la derecha contra Pedro Sánchez, y de rebote contra la izquierda, que lo enmarcaban falsamente en dictadura, chavismo (¿...?), despotismo, comunismo, populismo... Y no ayudó el acoso judicial y los casos de presunta corrupción. Lo de Ceuta fue el desbordamiento que animó a la derecha y a un sentimiento nacional más alterado de lo normal, incluso dentro de la izquierda. Pero el asunto Ceuta alteró mucho más a la extrema derecha y, según las encuestas, ha sumado simpatías, tanto como para que el PP haya hecho declaraciones en sentidos similares a Vox. En ese ambiente ha surgido la protesta por el precio de los alquileres al estallar del todo cuando la policía desalojó incluso usando la fuerza a una anciana octogenaria que llevaba setenta años viviendo en la misma casa que nunca dejó de pagar en su alquiler. Así que, ante un ambiente cada vez más a la contra de la izquierda y del gobierno, este momento donde el gobierno defiende unos decretos que son votados en contra por la derecha, es el único momento más favorable para las elecciones, aún cuando las pierdan, si es que las pierden. Cada escaño en Congreso y Senado importan.
En todo caso, el gobierno va a volver a presentar los decretos de vivienda, Mañana se disolverán las Cortes y pasará a ejercerse el gobierno en funciones. En ese caso es más probable que se aprueben, porque las normas constitucionales de nuestra democracia dictan que ya no es necesario en un gobierno en funciones tanto número de votos como en un gobierno que funciones normalmente, por lo que los diputados de Junts ya no serían imprescindibles para absolutamente nada en esa nueva presentación de los decretos. Parece ser que de esta manera por una parte los manifestantes consiguen los decretos, al menos uno con seguridad, el otro ya veremos, y por otro toda aquella parte de la sociedad que quieren elecciones las va a tener. La lástima es que ese deseo electoral haya sido alimentado durante años por una campaña que parece más personal que política contraria al presidente.
En el adelanto electoral de 2011 la victoria del PP provocó una política de recortes económicos y de derechos como solución a los problemas que lo único que logró fue agravar los problemas para las vidas particulares de millones de personas. El PP suele defender que dio soluciones a largo plazo, pero las privatizaciones de lo público y el recorte a lo público es parte de la depauperización de la gente común. Sin entrar en el análisis de la Gran Recesión de 2008, de la que es parte esa parte de la Historia reciente y actual, el adelanto electoral de este 2026 puede dar otra victoria a PP, ahora con Vox, y estos ya se han manifestado en cuanto a la política de alquileres, pero llevan años también hablando sobre lo que harían en lo laboral, que es una dirección contraria a la llevada por el gobierno actual. Es más, algunos políticos de derechas han mencionado más de una voz su deseo de revertir políticas y medidas de PSOE-Sumar. Y no es algo impensable, ya en Estados Unidos ha ocurrido con Donald Trump respecto a las políticas de Biden. Así pues, llegados al asunto electoral, lo que queda ahora es ir a votar. A quien se crea la mejor opción, pero ir a votar. No favorecer medidas indeseadas por no ir a votar. Se puede ser favorable a las medidas de PP-Vox, en ese caso, que se vote pero con la información en la mano de esas medidas, lo mismo para las opciones PSOE y Frente Amplio, pero siempre sabiendo qué rumbo quiere cada uno, e ir a votar. No favorecer lo indeseado esta vez por la falta de voto. La herramienta más útil llegados a este punto ahora mismo es el voto, porque ya sabemos lo que pasó a partir de enero de 2012.

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