¿Por qué he tardado una semana en escribir sobre el asunto de la gran protesta por el derecho a unos alquileres de vivienda razonables y que impliquen además el cumplimiento del derecho a la vivienda que reconoce la Constitución, y que esta sea digna? Bueno, en realidad algo deslicé precisamente hace una semana, en la anterior entrada a esto, aunque no era el tema central (Noticia 2484ª). La cosa no ha sido por abandono del tema, han sido dos motivos. Uno principal e imposible de esquivar: mi ordenador ha terminado de funcionar definitivamente, parece ser. Hace una semana, poco después de escribir aquello, se apagó y ya fue imposible reanimarlo. A través del Internet en mi teléfono traté de buscar soluciones, encontré una que hablaba sobre un bucle en la memoria RAM, pero, confieso, de varios intentos que hice de abrirle las entrañas, no logré abrirlas nunca del todo, y no fui capaz de encontrar ningún tornillo u enganche oculto. por la zona del teclado. Frustrante a más no poder. En fin, la memoria estaba ya muy saturada, no obstante lo compré en 2004 o en 2005, así que ha dado buena vida. Aún lo conservo, por si acaso algún día doy con algún/a informático y me dice que puede reanimarlo, o por si aprovecho alguna parte. De hecho quiero adquirir un adaptador tipo SATA para sacar toda la memoria del disco duro, que aunque la tengo salvada en otra memoria, bien viene dejar esa más limpia y usarla como otra memoria externa más, por ejemplo, y no sé si la disquetera será salvable. Como sea: sí, ayer compré un nuevo ordenador y me ha llevado toda la mañana hacer todas las instalaciones y actualizaciones. Estoy saturado de ordenador hoy, pero sabía que tenía que actualizar por aquí y hablar de la reactivización de un cierto espíritu del 15M. El otro motivo de no escribir fue el laboral, que me quitó tiempo para intentar reparar y para ir antes a comprar un nuevo ordenador.
Seguí el tema a través de medios de comunicación, y lo viví en parte en Madrid. En la mañana y primeras horas de la tarde de ayer lo seguí especialmente en la hora de las votaciones en el congreso a través de la radio, en el trabajo. No hay duda de que es un movimiento heredero del 15M. El propio Sindicato de Inquilinas, del que yo supe por primera vez de él sobre 2017 a través del diario El Salto, sale prácticamente de las confluencias de las diversas asambleas y asociaciones derivadas del 15M de 2011 y asociaciones que apoyaron al 15M, como Afectados Por la Hipoteca, aunque no se podría decir que es sólo hijo del 15M. Hay además algunas variantes de un movimiento a otro, incluido el trasvase generacional que sigue siendo algo transversal y sigue calando en la juventud. Pero no tengo duda que en el futuro cuando se analice todo esto se tendrá que analizar desde un continuo donde la aparición de Podemos en 2014 y sus derivados se verán como dijimos algunos, un efecto paradójicamente adormecedor del movimiento social en sí, a pesar de que se decían ellos representantes del 15M... A pesar de que bastantes de los que iniciamos el 15M siempre dijimos que partiendo de la base del apartidismo, esa defensa del 15M y sus derivados de ser voz del 15M era algo arribista y nada real, por mucho que ayudarán como herramienta a algunos propósitos. En este sentido, Yolanda Díaz y Sumar fue más sensata que Pablo Iglesias al saber diferenciar de dónde venía cada uno y no mezclar, pero sí sumar.
Sea como sea, noto en las consignas actuales algo que a menudo escaseaba en el 15M de 2011 (salvo casos como el de Alcalá de Henares), ir a lo pragmático, a lo fáctico, a la actuación. No olvidemos que todo en la Historia vive un primer impulso que paga la novatada y, si perdura, sus evoluciones vienen con las lecciones aprendidas. En todo caso, el gobierno de Zapatero (PSOE) en 2011 se vio desbordado por las circunstancias, aunque con un talante de dejar manifestarse, aún cuando siempre estuvo el asunto policial allí, no entraré en esto en esta entrada, pero no hay que negarlo ni ignorarlo. Fue el gobierno Rajoy (PP) el que más atizó al 15M por el mero hecho de... la inacción. Hubo numerosas manifestaciones, movilizaciones, huelgas, actos diversos... hasta que llegó Podemos y su crecimiento entre 2014 y 2015, pero Rajoy respondía por un lado con su hoja de ruta de recortes marcados por la Unión Europea y Alemania, y por otro lado con un hacer oídos sordos a lo que todo un país le reclamaba en las calles. No es que no se lograra nada, si se analiza la época, alguna cosa se sacó, pero no de manera inmediata a las reivindicaciones, ni mucho menos de forma evidente, por lo que parece que no se sacó nada. Sin embargo, en general, la inacción y los recortes de Rajoy agotó a mucha gente que prefirió dejarlo todo en manos de Podemos, o participar de Podemos mismo y entrar en la dinámica de los partidos. Y aunque esta dinámica dejó infartado al sistema que se vio avocado a repetir elecciones varias veces, al final dio por resultado un gobierno de coalición que sí ha movido numerosas fichas sociales, aún con todo lo que ha venido ocurriendo crisis grande tras crisis grande.
Ahora con el gobierno Sánchez (PSOE-Sumar) el gobierno se ha visto desbordado, pero no se ha paralizado como con Zapatero, ni se ha optado por la inacción como con Rajoy. Los manifestantes llevan razón, lo que en años no han logrado los políticos (Rufián, de ERC, no ha parado de pedir que se legisle en favor de viviendas asequibles, igual que Podemos o Sumar, aún con los "peros" ponibles a Sumar en este respecto), lo han logrado en una semana las personas comunes con su protesta. Han logrado que se sienten, que negocien, que pacten (aunque Junts rompiera el pacto) y que voten, aunque PP, Vox y Junts hicieran fracasar el primer decreto sobre alquileres y PP, Vox, Junts, PNV y Coalición Canaria impidieran juntos el segundo.
Les ha pillado de improviso a todos. A PSOE y Sumar, uno por estar en otras batallas mediáticas y otros por estar últimamente como sin saber qué harán de cara a las próximas elecciones, y les ha pillado de improviso a las derechas, que ya se veían muy ufanas y viendo todo hecho cuando las protestas por defender Ceuta alimentó un sentir nacionalista español muy cercano al abrazo con las derechas... y en bastantes casos a la ultraderecha. Incluso a la ultraderecha más violenta que incendia las calles con fobias diversas al estilo de las SA en la Alemania de la década de 1930, y tras los incendios inculpan a la víctima, como las SA en la noche de los cristales rotos o tras incendiar el parlamento.
Descubrir de improviso que de repente revive el 15M y decenas de miles de personas vuelven a las calles pidiendo alquileres más baratos y vivienda digna les ha sentado a algunos mal. Podría citar algunos nombres de políticos, pero creo que es de todos conocido quién se ha querido retratar y cómo con sus comentarios estos días. El asunto es que esa victoria electoral que la veían muy clara a costa de Ceuta, ahora entienden que no está tan clara o que, de haberla, no será tan holgada como deseaban. Tampoco les ayuda tener que haber votado en contra de los alquileres baratos por vete a saber qué cuestión, cuando hasta sus propios votantes están mayoritariamente a favor de limitar los alquileres según las encuestas. Por ejemplo, Junts tendrán muchas cosas que explicar a sus votantes, porque tener que vivir, todos tienen que vivir, por muy nacionalista que seas. Alguna explicación he escuchado ya de ellos esta mañana cuando según Delegación de Gobierno en Madrid se han manifestado quinientas mil personas. Explicaciones que dan la vuelta a la tortilla y casi parece que venían a decir que ellos votaron que sí y el resto no.... cuando ellos votaron claramente no y rompiendo lo pactado en las negociaciones del primer decreto.
También es verdad que noto que en general mucha gente comprende el problema, pero no del todo. Comprenden lo básico del problema, pero no comprenden, quizá por desconocimiento o mal conocimiento, cuáles son las normas de nuestra democracia, normas que ponen tiempos, sanciones, te indican formas de proceder, etcétera. Porque es verdad que el propio PSOE frenó una iniciativa de Podemos y Sumar hace tiempo para avanzar en el tema de la vivienda, pero es verdad que hay convenios adquiridos por el Estado que romperlos puede suponer vericuetos legales con multas o con caminos impredecibles incluso en lo internacional (en el campo de la economía).
Pero en general la gente entiende que hay un abuso en el precio de la vivienda, y especialmente en los alquileres. En general los medios de comunicación y los políticos han querido centrar toda la responsabilidad en los fondos de inversión que compran edificios para hacer pisos turísticos. Pero el tema no es tan blanco y negro. Repetiré que estas cosas ocurren en parte porque hay convenios firmados con la administración, algunos se acogen a programas y planes de turismo, de emprendimiento y de desarrollo incluso cofinanciados con la Unión Europea, así que el gobierno tampoco es que pueda decir que su voz es clara y pura. No es cosa de este gobierno concreto, viene ya de antes, aunque se renueve.
Pero lo que menos se quiere tocar y la gente se salta en general es algo que duele, que escuece. Buena parte de los pisos que se alquilan (al margen que sea para uso turístico o no) no están en manos de fondos de inversión (fondos buitres), hay también un porcentaje importante de viviendas que son de particulares. Gente y familias que compraron pisos unos para alquilar e implementar sus ingresos, otros como segunda vivienda de vacaciones, otros por heredad o que se compraron para aumentar sus ingresos cuando se jubilaran. Un porcentaje importante, repito. Y estas personas, como uno más de nosotros, personas que no son fondos de inversión, también han aumentado el precio de sus alquileres. Algunos sospecho porque lo que eran en principio unos ingresos más, ahora se ha transformado en un segundo sueldo, un negocio donde puede que no se dé de alta ni como autónomo, o una forma de vida. Además se han incrementado sus precios porque muchas de estas personas usan intermediaros para llevar los alquileres, como son las inmobiliarias, que cobran su comisión. Para qué quieran usar los ingresos cada uno es cosa de cada uno, pero parece que sí hay un afán de aumentar precio. Si la causa es pagar una residencia para un familiar o para ti mismo, es comprensible, porque las residencias son caras y ahí tienen otro gran problema que se dijo en 2020 que se iba a afrontar y no se ha afrontado. El problema de la vivienda si se rasca, es complejo a muchos niveles. Incluido el de la construcción y venta de pisos, se han encarecido en gran medida porque las constructoras hacen edificios que incluyen piscinas, pistas deportivas, parques infantiles, necesidad de porteros, etcétera, que sólo sirven para subir los precios de venta de unos edificios cuya construcción se va abaratando en materiales (véase el uso del pladur en lugar de ladrillos).
Hay una gran mayoría de personas en España a fecha de hoy, de izquierdas y de derechas según las encuestas, que están de acuerdo en que hay que limitar el precio de los alquileres, pero detrás del precio de los alquileres está toda una mentalidad montada en los últimos años. No es sólo el afán de lucro de grandes empresas o de inmobiliarias, también está en cuanto desean sacar por el alquiler las familias particulares. Es un problema complejo. Fijémonos que muchos particulares han pasado incluso a alquilar habitaciones de un mismo piso porque sacan más dinero así, eso es de analizar.
Entre los coros de los manifestantes se ha escuchado la palabra "vergüenza" y la pregunta de para quién gobiernan los gobernantes. Y eso le ha pillado desprevenidos, porque no se esperaban que les dijeran a la cara lo que hace años sólo se venía diciendo cada vez más en los bares. Y ese paso, si no se atiende, al final reventará del todo, sobre todo cuando tienes a otra parte de España manifestándose brazo en alto y pensando que quien no piense como ellos no es español. Por otro lado los sindicatos también se han desbordado. La mera petición de una huelga general por parte de los manifestantes ya les ha sobrepasado, pues es tanto como deslegitimar sus formas y sus tiempos, pero en estricta mentalidad de clase, se tenga o no carnet de algo, el mero acuerdo social de algo como una huelga ya de por sí debe ser aceptado, pues los dirigentes en teoría son transmisores y no caudillos. En otras palabras, la actual manifestación, en los términos que se ha manifestado hoy, lo que nos da a entender es que hay un sector de la gente que ya no le importa tomar las riendas en vista de que sienten que ninguno de los representantes sociales tratan de los temas que realmente les afectan.
Si hay o no elecciones anticipadas, ya lo veremos. Tal vez Sánchez quiera seguir ir corriendo los tiempos, un poco al estilo Rajoy. Pero la gente ha dicho: queremos que habléis de lo nuestro... lo que viene siendo una democracia.

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