domingo, febrero 22, 2015

NOTICIA 1451ª DESDE EL BAR: ¿POR QUÉ LOS BEATLES? (parte 12)

EL CANTO DEL CISNE

Como ya vimos en la anterior entrega, 1969 empezó con el undécimo disco de los Beatles publicado en enero a un mes y medio de distancia del décimo disco. Habían estrenado una película de dibujos animados con éxito y se habían lanzado a un nuevo proyecto de álbum llamado Get Back que no llegó a buen termino y nunca se hizo. Así que se guardaron las grabaciones dentro del edificio de Apple y ellos mismos fueron distanciándose cada vez más. Sus peleas se agudizaron. Paul y Lennon se casaron. En el caso de Lennon incluso celebró su luna de miel con Yoko Ono convocando a la prensa a su habitación matrimonial un fin de semana entero. La prensa acudió creyendo que habría alguna performance conceptual y erótica, aunque en realidad fueron las conocidas Jornadas por la Paz en la Cama de John y Yoko. Estuvieron en pijama en la cama con carteles pidiendo el final de las guerras. En ese momento la más activa era la de Vietnam. El asunto pacifista sirvió para que muchos pacifistas anónimos acusaran a la pareja de oportunistas para salir en las revistas. Al margen de esto, John y Yoko fundaron su propio grupo junto a Klaus Voorman a la vez que John dejó de participar de los Beatles. Tanto él como George Harrison sacaron discos después de sacar un single en primavera y otro en verano dentro de los Beatles. El de Harrison era de música electrónica, lo cual era algo muy novedoso en el mundo de la música. Paul McCartney anduvo desaparecido tomándose un descanso antes de regresar con Lee Eastman como su representante intentando volver a reunirles a todos para un nuevo disco, no obstante le debían el segundo disco por contrato a EMI en ese año. Ringo Starr estaba afianzando su carrera como actor haciendo una nueva película de humor llamada El Cristiano Mágico, de Joseph McGrath, que en España se llamó Si quieres ser millonario no malgastes el tiempo trabajando. En ella actuaba también el actor Peter Sellers. Hoy recomendaré dos películas para entender 1969 en los Beatles, la primera es esta en cuanto a entender cómo de alejados estaban los proyectos de los Beatles personificándolo en la carrera de Ringo, aparte de reirnos con los actores de la película.

1969 además fue un año económicamente malo para ellos aunque ganaron mucho dinero con el que fue su disco más vendido hasta ese momento, del que ahora hablaremos. Fue un año malo porque aunque McCartney tenía un representante propio que era Lee Eastman, los otros tres Beatles tenían el suyo, del que habían logrado que se hiciera con la gestión como manager de los Beatles, que era Allen Klein. Prácticamente había llegado para gestionar el final de los Beatles, aunque en principio no era así, porque en teoría el contrato que habían firmado Dick James y Brian Epstein implicaba que la banda produciría discos como banda unida hasta 1975, como mínimo. Allen Klein había terminado de ser el manager de los Rolling Stones. Era un hombre excesivamente atento a los asuntos económicos, tanto que a los Rollings les había exprimido de tal manera que aunque les había hecho ganar mucho dinero, también había logrado que a él le pagaran unas cantidades desorbitadas en concepto de los royalties de las canciones, o sea, de los derechos de autor de las canciones. Los Rolling tenían entre sí a una persona muy atenta a lo económico, que era y es Mick Jagger, por lo que decidieron despedir a Klein sin renovarle el contrato en diciembre de 1968 porque consideraban que les estaba robando de una forma legal. Del mismo modo, los Rolling decidieron iniciar su propio sello discográfico por razones similares. Pero eso es otra historia. La cuestión es que los Rolling no avisaron a los Beatles de lo ladino que era Allen Klein, y eso que John y Yoko participaron de la película censurada de los Rolling de las Navidades de 1968, lo que nos hace pensar que probablemente hablarían de Allen Klein fuera de cámaras. 

Allen Klein siguió su trayectoria económica con los Beatles en los mismos términos que con los Rollings. Les saneó indiscutiblemente las cuentas todo lo que pudo, había cuestiones demasiado liadas por Epstein, pero realmente la labor de Klein fue impecable. Despidió al personal de Apple más ineficiente como empresa, y cerró lo que era deficitario. No pudo solucionar el acuerdo de 1962-1963 entre Dick James y Epstein cuando Epstein buscaba a la desesperada publicar los discos de los Beatles justo antes de que los hiciera famosos. Dick James tenía una agencia de representación discográfica llamada DJM, que es con la que firmó Epstein antes de pasar al sello discográfico Parlophone con DJM, todo dentro de la matriz EMI. Los derechos de la discográfica eran del 45% de los beneficios, cuando lo normal hoy día es un 10%. Incluso ese 45% en los años 1960 era abusivo. Brian Epstein no era un buen gestor económico aunque sí era un buen gestor de lograr objetivos de otro tipo. Crearon además Northern Songs específicamente para los Beatles y otros artistas punteros. A todo esto hay que sumarle que Europa tenía su propio sello para los Beatles, que con el tiempo sería Apple, y América tenía otro sello que era Capitol Records, por lo que la cuestión de los beneficios era algo muy enredado. Allen Klein saneó todo esto todo lo que pudo pero poniéndose sus propios beneficios excesivamente altos a costa de los ingresos de Apple. Si los Rolling Stones le cesaron en diciembre de 1968 porque consideraban que les estaba robando de manera legal, ahora Klein en 1969 "robaba" legalmente a los Beatles. Como ellos no eran muy dados a los asuntos empresariales por aquellas épocas, al menos no a lo estrictamente económico, les pareció bien el saneamiento que veían, sin darse cuenta, una vez más, de lo mucho que perdían de derechos de autor en concepto de emolumentos a su nuevo manager.

Para el verano de 1969, como se dijo, parecía que los Beatles estaban rotos de manera irremediable aunque nadie había anunciado formalmente su separación. Desde el 30 de mayo no se sabía nada de ellos como grupo unido, y la última publicación de uno de ellos fue el "Give peace a chance / Remember love" el 4 de julio de la mano de la John Lennon and the Plastic Ono Band, aunque se firmaba la cara A como si la autoría  de composición musical hubiera sido de Lennon / McCartney, a pesar de que en realidad sólo era del primero. Pues bien, a lo largo de ese verano en el que no se les vio mucho públicamente, Paul McCartney logró convencerles para que se reunieran para grabar el segundo disco de 1969, que en realidad era en sus conversaciones: reunirse para grabar un disco más, en el sentido de que ellos mismos percibían que estaban desunidos y aquel disco era como darse otra oportunidad. Todo el ambiente de reticencias soterradas del Magical Mystery Tour en 1967, el del malestar del Álbum Blanco de 1968 y la guerra total y abierta del fracasado Get back de comienzos de ese 1969  hizo que el principal ingeniero de sonido se amotinara. George Martin, que a fin de cuentas era como el quinto Beatle y se había hecho cargo casi en soledad del álbum Yellow Submarine, nothing is real, fue claro y explícito con ellos: no grabaría absolutamente nada con ellos si en el estudio de grabación no se dejaban fuera todos los problemas personales, todas las peleas y todas las reticencias, si no había un ambiente positivo de colaboración y si trabajaban, en definitiva, como en los buenos tiempos. Los Beatles aceptaron las normas de George Martin, a quien estimaban mucho y parece ser que la grabación de su duodécimo disco fue un oasis en el desierto en el que renació el buen humor y el buen hacer entre ellos como amigos mientras trabajaban en este nuevo proyecto. El álbum se llamó Abbey Road (Carretera Abadía o Camino de la Abadía), que era la calle donde están los estudios Apple. Quizá se puso ese nombre muy en consonancia con su portada a sabiendas de que probablemente aquel era el último disco de los Beatles, aunque mucha gente común de la calle no lo sabía. 

Abbey Road fue el último disco que grabaron juntos, pero fue el penúltimo disco que publicaron. Eso es algo que trataremos en la próxima entrega, de manera que nos vamos a centrar en este álbum por ser eso: el penúltimo disco que publicaron. Salió a la venta el 26 de septiembre de 1969, aunque en USA lo hizo el 1 de octubre. Fue el disco más vendido de ellos hasta ese momento. Muchos lo consideran el mejor de los discos que elaboraron, siempre en pelea con Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Lo que está claro es que todos lo consideran el canto del cisne de los Beatles. Es uno de sus discos más perfectos como álbum artísticamente pensado en todo su conjunto, sin dividir sus canciones, a pesar de que los recopilatorios posteriores las separan entre sí, lo que es una monstruosidad. Este disco marca un estilo nuevo en los Beatles que está dirigido hacia un rock que si bien mira hacia el origen del rock and roll, también mira hacia el blues, el soul más moderno que se estaba componiendo en esos momentos y la canción de cantautor intimista propia de la primera mitad de los años 1970, todo regado además en alguna ocasión de algún sonido psicodélico mínimo. Paul McCartney y John Lennon se pusieron de acuerdo en este disco junto a George Martin, fue otra petición de él, para que este álbum fuera un álbum meditado y no una colección de canciones como el Álbum Blanco. No todo valía. No iban a poner todas las canciones y sonidos que se les ocurrieran, sino que elaborarían el disco de acuerdo a una idea de sonido. El resultado es brillante. 

Entre este álbum, el que publicaron después en 1970 y los singles y álbumes de cada uno de ellos por separado, se han abierto innumerables hipótesis entre admiradores, aficionados, musicólogos, técnicos y músicos acerca de a dónde hubieran evolucionado y a dónde hubieran llevado la música en los años 1970. Muchos de los músicos más íntimamente ligados a ellos aseguraron en la época que los Beatles o bien se hubieran hecho cada vez más hard rock, atendiendo a los primeros singles de Lennon en solitario e incluso los álbumes de Harrison y McCartney, o bien se hubieran hecho más blueseros, atendiendo a McCartney sólo. Como sea, los años 1970 sería para los Rolling Stones, los Who, los Led Zeppelin, los Deep Durple, David Bowie, los Pink Floyd, Bruce Springteen...

Abbey Road fue producido por tanto por George Martin, aunque también ejercieron como técnicos de sonido Geoff Emerick y Phillip McDonald. La portada volvía a ser clave, aunque esta vez iba a provocar una polémica inusitada e inesperada a la que he hecho referencias en otras entregas anteriores. Fue producto de una sesión fotográfica con Iaian MacMillan. Se realizaron muchas tomas para poder tener una gran cantidad de imágenes entre las que elegir. Los Beatles cruzaron el paso de cebra que cruzaba la calle hacia la puerta de los estudios Apple muchas veces, hasta el cansancio, antes de que MacMillan se diera por satisfecho. Al final optó por una de las fotografías en las que cruzaban uno detrás de otro en orden: Lennon, Ringo, McCartney y Harrison. Cada uno iba vestido a su propio estilo, Lennon de blanco, Ringo de traje, George de traje más informal sin corbata y descalzo (le apretaban los zapatos tras tantas idas y venidas por el paso de cebra) y Harrison de ropa de tela vaquera. De fondo estaba el largo de la calle con coches aparcados, entre ellos un escarabajo blanco, un beetle. Esta portada se transformó rápidamente en un icono muy reconocible y en una de las portadas más imitadas de la historia de la música, pero también del mundo del cine, de la televisión y del Arte Pop y otros estilos en general. Era como mostrar que una vez más los Beatles iban a sus estudios a grabar.

La polémica que trajo esta portada la inició un radiolocutor estadounidense de cierto éxito especializado en rock desde sus inicios en la década de 1950. Se llamaba Murray Kaufman, conocido como Murray "the K" (Murray la K). Paul McCartney llevaba varios meses sin aparecer en ningún medio audiovisual ni gráfico antes de la publicación del disco, esa fue la causa de un rumor paranoico que inició el propio Murray the K acerca de que Paul McCartney había muerto y quien aparecía en la fotografía era en realidad un actor muy parecido a él que incluso hubiera sido operado mínimamente. Hay que decir que este tipo de rumores eran muy de la moda de la época, también existían acerca del general Franco, como inmortalizó en película Antonio Mercero en Espérame en el Cielo, de 1988. Según Murray the K, Paul McCartney murió en 1967 durante la grabación de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Mientras se grababa una de las canciones Paul habría discutido con Lennon y se habría ido enfadado en coche sufriendo un accidente de tráfico mortal de necesidad. Brian Epstein habría ocultado el suceso y se habría firmado un pacto de silencio entre todos los miembros de la "familia" Beatle". El actual Paul McCartney sería un actor británico de segunda fila reclutado por Epstein tras varias pruebas a otros actores posibles. De repente el disco estrella de los Beatles resultaba que era un disco de despedida funeraria, según esta teoría de la conspiración. Habría incluso canciones que describían el accidente y muerte de Paul, como "A day in the life". La portada del  Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band sería el funeral figurado del Beatle, de ahí lo extraño de una portada como esa, de hecho la tumba estaría bajo las flores que escriben la palabra "Beatles". También señalaba como síntoma de muerte que McCartney apareciera de espaldas en la contraportada y que pareciera que señalaba un verso clave de determinada letra de una de las canciones. "Lovely Rita" y "Fixing a Hole", entre otras canciones, junto al concepto total del disco, serían alegorías y metáforas de la descripción de la muerte y las condolencias. Incluso decía que existían cicatrices en la cara de Paul de las fotografías. La innovación del tema musical fuera de créditos con sonido al revés al final del disco, diría, según Murray the K, "Paul is dead" (Paul está muerto).  El siguiente disco, Magical Mystery Tour, tendría señales similares, empezando porque Paul fuera el único disfrazado de negro como morsa y que sus manos apuntaran hacia abajo. Varias letras contendrían lamentos por su muerte. En el Álbum Blanco habría todavía más letras con referencias al suceso e incluso pistas acerca del lugar donde se encontraba enterrado. Yellow Submarine eran dibujos animados por la forzosa ausencia de Paul, lo que explicaba también que las voces de los personajes no las doblasen ellos personalmente. Los problemas entre los Beatles y la ausencia de Paul, que se diferenciaran además dos etapas en la carrera musical del grupo, todo tenía sentido con la muerte supuesta de Paul. Incluso la zurdera de Paul era menos zurdera para Murray. Todo a costa de que Paul caminaba descalzo en Abbey Road. Sus pies estaban en contacto con el suelo como alegoría de su muerte. Además aparecía fumando, o mejor dicho con un cigarrillo que lo tenía agarrado de tal manera que apuntaba directamente al suelo, como si fuera un indicador de lugar. Lennon iría de blanco porque simbolizaba el alma, Ringo iba detrás con traje negro porque era el sacerdote que oficiaría el entierro, Paul era el muerto por lo dicho y Harrison era obviamente el enterrador. La matrícula del coche escarabajo blanco coincidía con un mensaje de hipótesis de fechas de edad o de muerte. El coche negro del otro lado de la calle era el coche fúnebre, por eso cruzarían los Beatles la calle. El cielo cobra importancia en la portada porque los árboles de la calle cumplen su milenaria tradición de símbolo de ascenso de la vida terrenal a la celestial. También en este disco habría canciones con mensajes clarísimos de la muerte de Paul, según Murray the K. Todas las hipótesis que se barajaron vienen recogidas muy bien a modo de anécdotas en el libro The Beatles, guía completa de canciones, escrito por W. J. Dowlding en 1995. Personalmente hice un resumen para la revista El Recreo en marzo de 1998 usando ese y otros libros más como testimonio de contraste, como por ejemplo la biografía del grupo que escribió Peter Brown con Steven Gaines en 1983. Aquel artículo se llamaba "Paul McCartney is dead", lo volví a publicar en 2010 en esta bitácora en la Noticia 870ª. Esta paranoia dura hasta nuestros días en la mente de bastantes personas, a pesar de que todas esas portadas y todas esas canciones no tenían nada que ver con todas esas conjeturas. Como respuesta en broma a todo esto Paul McCartney publicó en 1993 un disco suyo en concierto cruzando el mismo paso de cebra con una perra de la misma raza que su perra Martha de 1968, el disco se llama Paul is live (Paul está vivo). Ya en los días posteriores a la publicación del disco en septiembre de 1969 McCartney tuvo que comparecer ante la prensa entre otras cosas para decir que él estaba vivo y que si no se le había visto en los meses anteriores era por trabajo y por descanso.

Abbey Road contenía dieciséis canciones, más una fuera de créditos que cerraba el disco tras pasar un rato en silencio en un hipotético final tras sonar el tema "The End" (El fin). El tema fuera de créditos en las carpetas de discos en vinilo anteriores a 1987 se llama "Her Majesty" (Su Majestad), una canción acústica donde sólo suena una guitarra y la voz de Paul McCartney cantando sobre la Reina Isabel II. En realidad era una de las canciones que Paul usaba para calentar la voz antes de empezar a grabar la canción que les interesaba. Como ya expliqué, por entonces, que eran épocas muy alejadas del mundo digital, se grababa en cintas magnéticas para pasarlas a los vinilos. En estas cintas era difícil saber dónde terminaba o dónde comenzaba la parte de sonido que interesaba. Se recurría a contar el tiempo que corría la cinta en segundos para situar todo aquello que les interesaba para poder montarlo. A veces esas cintas se regrababan, no era muy deseable ya que el sonido se iba empobreciendo con cada regrabación, pero a veces se hacía si lo que se estaba haciendo eran sólo pruebas. Era costumbre en muchos grupos famosos de la época poner a funcionar las grabadoras todo el tiempo o el máximo de tiempo posible mientras estaban en el estudio de grabación, por si acaso en alguna improvisación sacaban algún sonido que les interesara rescatar posteriormente. Cuando se montó una primera prueba de cómo quedaría la cara B del álbum, tras pasar bastantes segundos en silencio al final, saltó esta grabación en la que McCartney calentaba la voz. A Paul y a George Martin les sorprendió y creyeron que se había estropeado la prueba, pero después vieron que quedaba bien, cosa que al resto de los Beatles también se lo pareció, por lo que decidieron dejar la canción como parte del disco como canción no anunciada. Eso explica también su final abrupto. En cierto modo indicaba que todo final estaba abierto a otras continuidades. Tras 1987 la discográfica y los Beatles vivos decidieron indicar que esa canción existía en los créditos de la contraportada, pero por mucho tiempo este fue el primer disco, después de aquel sonido del Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, que contenía música extra, o bonus track, como regalo o como parte de un concepto del álbum. La canción ha sido analizada muchas veces como una cercamiento a la canción de cantautor íntimo y folk de la primera mitad de los años 1970.

De las diecisiete canciones del disco, catorce eran de McCartney / Lennon, dos eran de Harrison y una era de Ringo. Precisamente la de Ringo Starr era "Octupus's Garden" (El Jardín del Pulpo), de la que ya hablamos durante la grabación del Álbum Blanco en 1968. Contenía aún sonidos psicodélicos, pero fue una de las canciones de más éxito, cosa curiosa para ser la segunda canción de Ringo Starr. EMI creyó que Ringo era un cantante por explotar, más allá de su labor como baterista. Esta canción estaba en la cara A, donde el resto de canciones tenían una separación entre ellas común, o sea, distanciadas con un pequeño corte de sonido. Algo convencional, aunque existían subidas y bajadas de sonido según empezaban o se acababan las canciones, según las canciones. En esa cara A a Harrison le asignaron la segunda canción del disco, nada más y nada menos. Era "Something" (Algo), una canción muy íntima basada rítmicamente en una canción de Frank Zappa. Era una composición que volvía a recordar la labor de cantautor. Fue otro de los grandes temas del álbum. Por lo que se habló mucho de "los otros Beatles", que eran Ringo y Harrison, como promesas del rock ocultas por la potencia de McCartney y Lennon hasta ese momento. Claro que la canción que abría el disco era todo un bombazo de potencia que volvía a la idea del hard rock, al estilo originario, pues ya hemos dicho que ese estilo se estaba gestando justo en ese momento. Se trata de "Come together" (Corrámanos, o, si lo queremos entender bien intencionadamente en una estricta historia de doble sentido: Vamos juntos). De hecho los versos "come together, right now, over me" (corrámonos, ya mismo, sobre mí) fueron muy polémicas para la sociedad de cierta edad, pero a la vez fue muy aplaudido por la juventud más contracultural. Las palabras, de todos modo, eran ambiguas, pues la historia era de doble sentido. La mención de un portaaviones y otras cuestiones rozaban la canción de crítica social pacifista tocando una clara letra de revolución social pacífica basada en el sexo y en la provocación para acabar con muros éticos y morales de corte sexual, o sea: un golpe de maza más para acabar con tabúes conservadores o de moral religiosa en torno a la vida sexual de las personas. El contraste de esta canción casi de hard rock y alta carga sexual con la de Harrison, tan romántica e intimista, era y es un contrapunto muy interesante en el disco como concepto artistico en su conjunto. A esto hay que sumarle que la tercera canción, "Maxwell's silver hammer" (El martillo de plata de Maxwell) era una canción de ritmo casi de cuento infantil mientras que la historia que narraba era la de un psicópata en serie. Canción no sólo curiosa, sino que además coincidía en aquel verano con aquellos sucesos macabros y asesinos de la Familia Manson en la casa de los Polanski que conté en el Álbum Blanco. La cuarta canción, "Oh! Darling!" (¡Oh, cariño!), era una canción de McCartney con la voz desgarrada acerca de un amante abandonado por su amada por sus abusos y que pide otra oportunidad. Su estilo hacía referencia a las canciones de desamor del rock and roll de los años 1950, pero puesta al día en una adaptación al estilo del rock de 1969. La sexta canción que cerraba la cara A era "I want you (she's so heavy)" (Te deseo (ella es muy dura)). En esta canción hay que detenerse un poco. Es una de las canciones más largas que han grabado los Beatles. Prácticamente no tiene más letra que los versos que coinciden con su título y pocas palabras más. Esta canción tenía un sonido sofisticado que iba aumentando su dureza según este otro amante declaraba desesperado su amor o deseo. Esta evolución progresiva hace que muchos consideren que sea una aproximación al rock progresivo que iba a conquistar una parte del rock de los años 1970 con grupos como Pink Floyd, Yes, Camel u otros. Pero contenía elementos que iban más allá. La guitarra eléctrica iba aumentando su tensión a la vez que iba subiendo el sonido de un ruido blanco cada vez más molesto al oírlo, que parecía entorpecer la canción, aunque era parte de ella, como una especie de decoración sonora indicando una degeneración del personaje que se supone que cantaba. Ese sonido blanco era habitual en los discos de vinilo que se ponían muchas veces a sonar. Si a lo largo de su mucho uso no se rayaban, era frecuente que se deterioraran por el paso de las agujas y la erosión que provocaban en los surcos alterasen el sonido creando un sonido similar a ese ruido blanco. Hoy día ese sonido no se entiende bien, pues los CD no se deterioran de esa manera, no necesitan surcos ni agujas, sino microperforaciones y láser. Comparte el disco nuevo y encontrarte con ese sonido como parte de una canción era algo confuso y extraño, más a cuando iba cada vez a mayor volumen. Para colmo la canción se interrumpe de golpe, sin coda final ni nada que indicara que se acababa. Eso se debe porque se grabó esa pista hasta donde llegara el ancho del vinilo. Al tener que dar vueltas sobre un eje, la aguja iba reduciendo espacio hacia el epicentro del disco, donde forzosamente no había nada grabado. Ahí se acababan todos los discos. Normalmente se dejaba un hueco vacio para que la aguja fuera más rápida al punto de parar el rodaje, pero los Beatles grabaron la música hasta donde materialmente se podía. Hoy día quien no ha manejado un vinilo no entiende esto si no se le explica, y no comprende el final en seco de la canción, pero este se debe a que el tocadiscos cortaba el disco porque la aguja ya no tenía más espacio para avanzar. Era por tanto una canción que acababa como indicando que la obsesión de la letra era una obsesión inacabada. No había final. George Martin dijo esta vez que el sonido de los metales de esta canción y el ruido blanco eran sonidos de metales pesados (heavy metal), usando un poco la forma de hablar propia de quien venía de una orquesta sinfónica, y el término de heavy metal (metal pesado) pasó al argot de los técnicos de sonido para referirse a aquel rock más duro que el hard rock por aquello de que el sonido eléctrico de las cuerdas de metal requirieran de un gusto muy especial.

La cara B fue la primera vez, ahora sí, en la que todas las canciones se sucedían entre sí sin cortes ni descansos entre ellas. Todas estaban enlazadas musicalmente, salvo la que estaba fuera de créditos. Comenzaba esa cara B la otra canción de Harrison, por lo que se le había concedido puestos realmente muy importantes en este disco. Se trata de "Here comes the sun" (Ahí viene el sol), una canción de carácter ecologista y hippie, cuyo origen está en la consonancia entre la Naturaleza y la paz interior de uno. Era hija de la espitirualidad oriental de Harrison, aunque en esta ocasión no parecía una canción espiritual, por lo que fue mejor digerida por prácticamente todo el mundo. Metafóricamente funcionaba bien como una canción positiva y llena de esperanzas ante algo nuevo por venir. Sin entrar pormenorizadamente en el comentario de todas las canciones del disco, cabe mencionar la aparición de coros al estilo de la canción melódica italiana en "Sun King" (Rey Sol), la aceleración del rock de "Mean mr. Mustard" (El tacaño señor Mostaza) y "Polythene Pam" (Pam Polietileno), el regreso a la música coral en "Because" (Porque...), la construcción de una narración mezclando ritmos e historias que empiezan a anticipar algunos de los ritmos más populares de la siguiente década en "You never give me your money" (Nunca me des tu dinero) y en "She came in through the bathroom window" (Ella entró por la ventana del baño), el uso de unos viejos versos de poesía del siglo XVII inglés como letra de balada rock en "Golden Slumbers" (Dormidos dorados, o Los resplandecientes dormidos, o Dulces durmientes) y las dos últimas canciones del disco dentro de créditos que vamos a comentar. Estas canciones son "Carry that weight" (Soporta esta carga) y "The End" (El fin). Ambas canciones están íntimamente ligadas entre sí. Hacen clara referencia a que probablemente ellos mismos sentían que aquello era el final como grupo. También apuntan hacia el hard rock en su estilo, con una peculiaridad, es la primera vez que Ringo deja grabado en un álbum de los Beatles un sólo de batería, con gran calidad y efectismo. "Y al final el amor que recibes es igual al amor que creas", son sus últimas palabras. Lo inesperado de las letras de estas dos canciones y de la batería de Ringo llena de vitalidad, hizo de este disco algo más épico de lo que ya era. Muchos músicos de hard rock y de heavy metal posteriores mencionaron estas canciones como sus favoritas durante mucho tiempo, especialmente los baterías, y eso sin que Ringo se hubiera destacado como lo habían hecho Keith Moon en los Who, o lo harían Ian Paice en Deep Purple y John Bonham en Led Zeppelin.

El disco fue todo un éxito. Lo acompañaron de un single con las dos primeras canciones de la cara A. No era en absoluto ningún sonido de los que habían hecho anteriormente. La creatividad de los Beatles parecía inagotable. Siempre innovaban y siempre sorprendían, aunque la inminencia de su separación estaba cerca y pocos lo sabían aunque bastantes lo sospecharon. Un mes después de este disco, John Lennon y Yoko Ono editaron el 20 de octubre The Wedding Album (El Álbum de la Boda), con dos temas muy largos sobre su boda. Cuatro días después John Lennon and the Ono Plastic Band editaron el single "Cold Turkey / Don't worry Kyoko (mummy's only looking for hand in the snow)" (Pavo frío, o mejor adaptado al argot español: Tener el mono / No te preocupes, Kyoko (mami solamente está buscando ayuda en la nieve)). Era un rock realmente acelerado y lleno de adrenalina. Nunca mejor dicho. John Lennon fue el único Beatle que probó la heroína justo al final de los Beatles, en esta época. Yoko se ofreció a desintoxicarle, por lo que a petición de él le ató a una silla y no le dio droga en sus peores momentos. Los gritos de desesperación son reales, pues se esperaron a que llegara "el mono" más grave para grabarle. La segunda canción lo dice todo en su título, que menciona a la hija pequeña de ella. Lo interesante de este single es que muestra como se estaban interesando por sonidos del rock más fuertes y duros. El 12 de diciembre, con la misma banda, Lennon publicó el álbum de un concierto en directo Plastic Ono Band / Live Peace in Toronto (La Banda de Plástico Ono / Concierto de la Paz en Toronto), es uno de los primeros conciertos de rock en disco. Es además el primer concierto grabado oficialmente de un Beatle, pero de este aspecto hablaremos en la siguiente entrega. Este concierto repasaba con rock acelerado del final de los años 1960 algunas canciones de rock and roll clásico de los años 1950 de los inicios de los Beatles, entre canciones propias de Lennon en solitario. Lennon siempre fue más tendente a esas fórmulas. No obstante todos los sonidos más nuevos desde 1967 y todos los conceptos de álbum habían sido más de McCartney desde esa fecha. Lo que nos interesa es que otro single de esta banda se editó el 6 de febrero de 1970, "Instant Karma / Who has seen the wind?" (Karma instantáneo / ¿Quién ha visto el viento?), que nos vuelve a dar un sonido de rock rápido y rompedor de moldes y tópicos.

Entre tanto, los Beatles como Beatles sólo habían sacado el single citado el 6 de octubre de 1969. No volvió a salir nada nuevo de ellos juntos hasta el 12 de diciembre, coincidiendo con el álbum de la John Lennon and the Ono Plastic Band. Lo nuevo de los Beatles fue en un disco en beneficio de la fundación ecologista WWF. Se trataba de un disco idea de un poeta irlandés, Spike Milligan, que logró implicar a varios artistas y al Duque de Edimburgo para editar un álbum con canciones inéditas de tema ecologista. La finalidad era recaudar dinero para salvar al mundo de diversas amenazas a su fauna y flora. Se llamaba No one's gonna change our world (Nadie va a cambiar nuestro mundo). En su portada predominaba la imagen del oso panda propio de la WWF. Cantaban gente como The Hollies, The Bee Gees, Cilla Black, el propio Spike Milligan, Rolf Harris, Lulu, Cliff Richard and the Shadows, Bruce Forsyth, Harry Secombe, Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick and Tich, y por supuesto The Beatles. The Beatles produjeron una canción con sonidos de aves volando de algún río o lago. Era "Across the Universe" (A través del Universo), que venía de sus grabaciones del disco fallido de Get back. El tema fue una composición preciosa y fue una de las principales razones por la que el disco recaudó una gran cantidad de dinero para cumplir su objetivo. De este modo comenzaba también el compromiso en los proyectos sociales de los rockeros haciendo uso de su capacidad de recaudar a través de su música y de su capacidad de concienciar también a través de sus canciones. Después de este disco, sólo estaban las publicaciones de Lennon.

En USA, Capitol Records editó un recopilatorio llamado Hey Jude el 26 de febrero de 1970. Quizá algo sospechaban, pues Lennon volvía a no ir a trabajar con el resto de Beatles, ni a estar junto a sus compañeros, desde Abbey Road. Pero, siempre el pero, ya dije que Abbey Road fue el último disco que grabaron, pero el penúltimo que publicaron. Aún quedaba un disco final de esta época. Ya lo veremos. Entre tanto, bien es cierto, algunos de los que ya intuían el final eran sus amigos los Rolling Stones, que el 5 de diciembre de 1969 publicaron su álbum Let it bleed (Déjalo sangrar), ellos ya conocían la existencia de una canción no publicada llamada Let it be (Déjalo estar).

De momento, la segunda película de hoy que he dicho que iba a recomendar para entender la Historia de los Beatles es The Rutles: All you need is cash (The Rutles: Todo lo que necesitas es dinero en efectivo), una parodia de 1978 dirigida por Eric Idle y Gary Weis donde se explica (y se burlan de) la Historia de los Beatles y su repercusión mundial. La película la produce George Harrison, que incluso actúa como periodista. También aparecen como personajes en este falso documental, de humor surrealista a partir de anécdotas reales de los Beatles, gente como Mick Jagger, Bianca Jagger, Paul Simon, Rod Steward y otros. Es interesante esta visión de humor por cuanto Harrison se rie de todo, también de sí mismo, en una retrospectiva de lo que habían vivido antes de que Lennon fuera "canonizado mártir del rock" con su lamentable asesinato en 1980.