domingo, febrero 08, 2015

NOTICIA 1444ª DESDE EL BAR: ¿POR QUÉ LOS BEATLES? (parte 5)

THE BEATLES CON ALMA DE GOMA SE METAMORFOSEAN Y SALVAN EL IMPERIO

En la anterior entrega habíamos visto como los Beatles habían pasado de estrellas del rock a estrellas del cine. Exactamente llegamos hasta comienzos de agosto de 1965, tras terminar su gira por el Sur de Europa, donde destaca su accidentado pero revelador paso por España y que por primera vez en la Historia se había optado por dar conciertos en espacios abiertos, entre Italia y España (velódromos y plazas de toros), donde podían alcanzarse el millar de espectadores, pues hasta ese momento todos los artistas actuaban en bares, teatros, cines, auditorios, salas de espectáculos y sitios similares de aforo limitado a unos cientos como mucho, pero no se habían atrevido a esos otros ámbitos. Habían sacado la película Help!, cuyo disco contenía unas innovaciones musicales que serían cruciales para la transformación del rock and roll en rock, cuyos primeros músicos en entenderlo fueron gente como The Kinks, Jimi Hendrix y Led Zeppelin entre otros. Pues bien, The Beatles empalmaron su gira por el sur de Europa, terminada en julio, con el estreno de ese disco a comienzos de agosto y con una gira nueva por Estados Unidos y Canadá. Después, sacarían un single más en septiembre extraído de los cortes de ese álbum y el 3 de diciembre sacarían su segundo álbum de 1965, que sería el sexto de todos los suyos, acompañado de un single con dos canciones que no estaban en el álbum, "We can work it out / Day tripper" (Podemos intentarlo / Dominguero o Turista de un día). En este single se notaría aún más dos cuestiones: por un lado, al no recogerse en ningún álbum pero lanzarlo la misma fecha de su sexto álbum, constatan la idea de que ellos deseaban divorciar los singles como concepto promocional de los álbumes, transformándolos en otro producto más de su producción músical en cuanto a arte y no como mercancia, por otro lado, ambas canciones prosiguen la línea compositiva de algunas canciones de Help! en las que se vieron influídos por Bob Dylan, ya no les interesa ser tanto creadores de canciones bailables como creadores de canciones que narrasen una historia de modo literario y poético. Ambas canciones cuentan una historia más allá de las historias de amor. Ambas canciones también mostraron una faceta más a tener en cuenta, George Harrison demostró una técnica de barroquismo musical adaptado al rock que en los siguientes discos sería cada vez más profunda y estudiada. Aparentemente parecen sencillas, pero no lo son... y lo que va más allá, Paul McCartney iba por el mismo camino tocando el bajo. Las dos canciones fueron éxitos absolutos en las listas de ventas, de repente la cara B estaba a la misma altura que la cara A.

El sexto álbum, que como he dicho también se estrenó el 3 de diciembre de 1965, para aprovechar el tirón de las Navidades, cosa bastante habitual en ellos, se llamaba Rubber Soul (Álma de goma). Lo primero que llamaba la atención era su portada. Una vez más marcó tendencia. Volvió a realizarla el fotógrafo y artista pop Robert Freeman, que era parte de la "Corte Real" o "familia" de los Beatles. Aunque ahora nos pueda parecer una portada muy sencilla, no lo era en absoluto, sobre todo porque en esas fechas a nadie que se dedicaba a la venta y promoción de discos se le había ocurrido jamás la posibilidad de que los artistas aparecieran en la portada deformados. En su esquina superior derecha aparecía el nombre del disco en letras entre el Arte Pop y la psicodelia que hasta ese momento eran parte de las tipografías y la imaginación de la contracultura, pero no de la cultura oficial, que las fue asumiendo a través de productos destinados a los jóvenes, como este disco, sobre todo porque los creadores de esos productos eran a la vez parte de la contracultura, en este caso The Beatles lo pretendían ser con este disco porque... ¡querían e iban a romper con los moldes establecidos con la música rock que existía hasta entonces! Con este disco quisieron saltarse todas las normas establecidas que pudieron, demostrando que todo era relativo y moldeable. La marihuana era un efecto muy patente, les había abierto la mente a nuevas percepciones de la realidad, pero además, al concocer a Bob Dylan, tenían una especie de complejo musical que les hacía sentir que no habían hecho nada realmente artístico hasta la fecha, aspiraban a igualarse a Dylan y llevar la música rock a alturas filosóficas, literarias y sociales. La carpeta de este álbum debía ser visualmente un aviso a todo posible comprador. De hecho, fue la primera vez en la Historia que no aparecía el nombre de los músicos en la portada, aunque sí lo hacía en la contraportada. Esto sería muy imitado ininterrumpidamente por muchos artistas hasta nuestras fechas, el caso más sonado fue el de Led Zeppelin, quienes entre 1968 y 1980 publicaron varios discos donde no estaba su nombre, sin contar con que optaron por numerar sus cuatro primeros álbumes en lugar de nombrarlos. El acto de no poner el nombre de The Beatles en la portada fue juzgado por algunos como arrogancia, pero realmente era parte de la demostración que pretendían hacer de que lo importante eran los cambios en la música, la adaptabilidad, independientemente del músico. Ellos aparecían en una fotografía en color en diagonal y alargados, pues la imagen se tomó de un espejo y una serie de plásticos, no se tomó directamente de ellos. Tenían el pelo más largo que nunca, lo que provocó que muchos jóvenes varones iniciaran la moda de ir dejándose auténticas melenas, cosa que a esas alturas del siglo XX era considerado propio de mujeres. Se rompían moldes sociales y animaban a besarse (a través de varias canciones) sin más motivo que el amor de manera pública, lo que era escandaloso. La marca discográfica de Parlophone tampoco aparecía en su clásico desarrollo, sino en un logo identificado en una letra "L". Fue una portada altamente psicodélica hasta lo que se había producido en ese momento, aunque hoy nos resulte muy inocente en vista de lo que estaba a punto de venir en muy breve tiempo. No lo era, no era una portada inocente. Hubo muchas acusaciones contra ellos sobre incitación a las drogas en esa portada. Obviamente eran acusaciones por parte de los más conservadores de la sociedad. Para remate, no parecía que fueran uniformados, como hasta ese momento, habían llevado los trajes de cuero, los trajes formales con corbata, los jerseys de cuello alto, los trajes de invierno, ahora parecían no estar uniformados, aunque en realidad todos iban con ropas de tela vaquera y cuero, muy del Oeste Americano, seguía siendo un "uniforme", pero más libre individualmente. La ropa vaquera pasó a ser sinónimo de los nuevos rockeros. Se puso de moda como diez años antes las cazadoras de cuero negro y cremalleras. Mientras, en sus conciertos, usaban las camisas y chaquetas de cuello Mao Zedong, lo que no dejaba de ser un guiño a la China comunista que ponía nerviosos a muchos conservadores del mundo occidental, especialmente de América, de ahí su encontronazo con Elvis Presley, mencionado en entregas anteriores.

El disco tenía muchas más novedades que la mera concepción de la carpeta como concepto artístico que lanzaba una idea general de la música que contenía. Por primera vez se transcendía el tope de los treinta minutos de duración y se alcanzaban los cuarenta minutos, y seguiría así y en aumento en los discos posteriores tanto de ellos como de otros grupos. La cuestión es que la psicodelia, otra tendencia del rock que buscaba la inspiración en los estados de inconsciencia y en procesos creativos cercanos al surrealismo y al dadaísmo (su incursión  en las drogas era opcional según los artistas, aunque en general todos lo hacían) estaba naciendo en ese momento en algún lugar del Oeste Americano. De hecho, el primer disco que oficialmente recoge letras y sonidos de una muy primera psicodelia se suele asociar a Highway 61 revisited (Autopista 61 revisitada), de Bob Dylan, sacado en agosto de ese 1965. La psicodelia aún estaba por explotar del todo, pero allí ya aparece un primer sonido muy sencillo que lo anticipa y montones de canciones con letras altamente surrealistas. Bob Dylan se acababa de pasar al rock eléctrico ese año, lo hizo en marzo con el álbum Bringing it all back home (Tráelo todo de vuelta a casa), creando un gran escándalo. Dylan había alcanzado cerca de los cincuenta a sesenta minutos de música en un sólo disco y había traspasado los tres minutos de canción a cinco y pico con "Like a rolling stone" (Como una piedra rodante). The Beatles, que tan fascinados se habían quedado con este creador, conocían ese álbum de su propia mano, aspiraban a igualarle y siempe sentían que no lo lograban. En Rubber Soul todas las canciones reflejan unos modos muy de ese primer Bob Dylan eléctrico y rockero. La inspiración ya no estaba en el rock and roll clásico y el soul de la época, sino en otros artistas coetáneos como este.

Se podrían destacar todas las canciones del álbum, pues se consideró que este álbum era el mejor de todos los que habían hecho, privilegio que antes tenía el anterior de Help!, sacado en agosto. Con Rubber Soul los Beatles evolucionan de la composición como estrellas rock a la composición que aspira a mostrarles como artistas, músicos con un mensaje creativo. Su modo de producción comenzó a ser más "artesanal" y arriesgado, menos ligado a determinados esquemas comerciales. Por segunda vez no había ninguna versión de otros artistas. Volvió a ser producido por George Martin, quien como hiciera en los otros álbumes, pero sobre todo en el anterior, aportó una gran cantidad de ideas que durante muchos años fueron adjudicadas sólo a Lennon y a McCartney. Había catorce canciones, de las que doce eran de Lennon/McCartney, y dos eran de George Harrison. Como dijimos en las otras entregas John Lennon comenzó a no tener su ligera ventaja dando ideas como hasta ese momento había tenido, por lo que estaban más igualados él y McCartney, con una ligera ventaja del segundo, cosa que se volvería a repetir en el disco siguiente de 1966. Las dos de Harrison eran "Think for yourself" (Piensa por ti misma), un auténtico alegato en favor de la liberación de la mujer que en esos momentos se desarrollaba en Occidente, aunque desde el punto de vista de canciones de amor, y "If I need someone" (Si necesito a alguien). En estas canciones especialmente aparece el barroquismo de su guitarra del que ya hemos hablado. Curiosamente la canción "Think for yourself" tuvo una extraña réplica por parte de John Lennon que sirvió para acusarles de misoginia o de machismo, aunque en realidad se trata de una mentalidad de monogamia propia de la época a pesar de que ellos, salvo Ringo, no eran unos monógamos ejemplares; hablo de la canción "Run for your life" (Corre por tu vida), que cerraba el disco y que era un auténtico canto a la violencia de género en caso de que ella le engañara a él, y es que una cosa era la libertad sexual y otra el engaño amoroso. Por si alguien se lo pregunta, esta canción desapareció inmediatamente de los repertorios de los conciertos de los Beatles vivos casi de inmediato. Nos queda pensar qué tendrá que ver con la crisis particular de Lennon y su matrimonio cuando la compuso. 

Canciones destacadas del disco son "Drive my car" (Conduce mi coche), Girl (Chica), "I'm looking throuhg you" (Te estoy calando, o Te estoy pillando, o Sé de qué vas), o Michelle, con estribillo en francés, entre otras. Pero sin duda hay que pararse en "Norwegian wood (This bird has flown)" (Madera noruega (este pájaro ha volado)). Se trata de una historia basada en un encuentro sexual ocasional que tuvo uno de ellos en el que a la mañana siguiente ella desapareció sin avisar. A partir de ahí desarrollaron una letra que parece una novela que trata el extraño asunto de un posible pirómano (no queda claro) en una relación de ese tipo en el que el encuentro tuvo lugar en una caseta de madera. Lo curioso de la canción es que Harrison había comenzado a interesarse por un grupo de músicos hindúes que habían ido de gira a Inglaterra. Le fascinó el sitar y toca la guitarra con una técnica que la hace parecer un sitar aplicado al rock occidental. Esta fusión que para muchos pasó desapercibida iba a ahondarse y mucho en los siguientes años. De hecho, los Rolling Stones imitarían este disco con el suyo de 1966 llamado Aftermath (Secuelas), allí estaría "Paint it black" (Píntalo negro), que usa un sitar. Con "Nowhere Man" (Hombre de ningún lugar o Apátrida), crean una letra metafísica que introduce la filosofía buscando asemejarse a algunas de las letras de Bob Dylan, pero innova en que transforman en rock la metafísica, demostrando que las letras de amor no tenían la exclusiva de las inquietudes de los músicos de rock. Destacaré por último "In my life" (En mi vida), que Lennon la compuso recordando a varias amistades del pasado, algunas ya muertas, especialmente era una canción dedicada a Stu Sutcliffe. La introspección sentimental en uno mismo en temas nada amorosos cobra también vida en el rock con este disco. 

1965 no fue un año cualquiera, no sólo por todo lo dicho hasta el momento entre la entrega actual y la anterior. La gira de conciertos por América iba a ser crucial en la Historia de los Beatles, sobre todo porque empalmaría con los sucesos en los escenarios de 1966, pero eso lo contaré en la próxima entrega. Quede por aquí dicho que al terminar agosto ellos no hicieron más conciertos hasta diciembre de 1965, donde hicieron una gira por Reino Unido con motivo de la promoción de Rubber Soul. Era la primera vez que se tomaban un descanso como ese entre giras, cuando lo habitual había sido que tocaran casi todos los días del año. En la gira de diciembre de 1965 fueron invitados a dar un concierto en el Teatro Imperial para la Casa Real británica y muchos nobles, diputados y hombres ricos en general muy bien posicionados y políticamente. Ellos ya actuaron en noviembre de 1963 para esa gente, de forma más oficial, en el Royal Variety Show (Espectáculo de Variedades Reales), fue entonces, en 1963, cuando Lennon pronunció su famosa frase pidiendo que la gente del gallinero aplaudiera si les gustaba el concierto y que los de los palcos podían hacer sonar sus joyas. En cierto modo esta sorna era una reivindicación, pues ellos, pese a todo, no se sentían cómodos en aquellos ambientes, pese a que mucha gente haya abierto en nuestros días enormes debates sobre la realidad y la relatividad del compromiso social de los Beatles como grupo, que no como individuos. Pero eso es un tema que mejor lo aparcamos para el año 1968.

Los Beatles eran los músicos favoritos de la princesa Margarita de Inglaterra, y hasta cierto punto de la reina Isabel II. Aquí hemos de retomar el estado de ruina económica, social y moral de los ingleses tras la Segunda Guerra Mundial, el cual había alcanzado a los primeros años de 1960, como dije en la primera entrega. El éxito de los Beatles a partir de las Navidades de 1962 había generado tal cantidad de ingresos económicos en el país a través de la venta de discos y de productos derivados de la mercadotecnia en torno al rock, en concreto a los Beatles, había provocado además una tal cantidad de afluencia de turistas interesados en forjar una carrera musical o en conocer los lugares por donde se vivía un nuevo orden de costumbres sociales más libres, se respiraba tal nuevo ambiente de entusiasmo moral a costa de acabar con la caduca moral victoriana del siglo XIX, que el Producto Interior Bruto del país se había recuperado. La fabricación de discos, de instrumentos musicales, de ropa juvenil, de objetos varios, el fomento del turismo, la aparición de más grupos con el tirón de los Beatles como los Rolling Stones, los Yardbirds, en breve los Cream, los Who, los Kinks, los Troggs, John Mayall, etcétera, todos generando beneficios e industria, habían rescatado sorprendentemente al país junto a las ayudas estadounidenses del Plan Marshall, sólo que esos ingresos de los músicos, que subían la moral del país en una nueva mentalidad, permitían pagar la deuda a los americanos y no deberles nada. El concierto de los Beatles a finales de 1965 para la Realeza británica no fue un mero capricho. De hecho, se les concedió la medalla MBE en octubre, que es la máxima disitinción que se le puede dar a un británico por haber hecho un gran servicio al Reino Unido y haber contribuido meritoriamente a su sociedad y a su salvación. Los Beatles, que no conocían el estado real de las cuentas de todo el dinero que generaban, como ya hemos dicho, pero sabían que era mucho, recogieron sus medallas MBE, si bien es cierto que John Lennon renunció a la suya en los años 1970 en uno de sus gestos de activismo pacifista. Lo cierto es que muchos viejos veteranos de guerra y nobles devolvieron sus medallas MBE cuando supieron que los Beatles, aquellos mozalbetes melenudos y drogados que gritaban al cantar, recibían los mismos honores que ellos que eran mutilados de guerra o que habían estado en las trincheras. Los Beatles respondieron a todo aquello con la afirmación de que ellos preferían recibirlas por hacer feliz a la gente, y las recogieron. Una anécdota provocativa de aquel día fue la confesión de Lennon en los años 1970 acerca de que se había fumado un cigarro de marihuana en los servicios del Palacio de Buckingham.

Pensemos a raíz de todo esto que no es casual tampoco que en 2002, en el 50º aniversario del reinado de Isabel II, y en el 2012, en el 60º aniversario, se celebró una gran fiesta, concierto y recepción de la reina a todos los músicos británicos de todas las épocas que quisieron participar, los Beatles, los Rolling Stones (que no fueron), los Led Zeppelin, Eric Clapton, Sting, Oasis (que no fueron tampoco e ignoro si los Blur) y otros muchos. Todo tiene su porqué, y radica en esto, en la economía británica y lo que el rock supuso y supone para el país.

No eran los únicos que se acordaron de los Beatles en las alturas de su éxito en aquel año 1965. De repente, de la nada, apareció el padre de John Lennon, quien les había abandonado a él y a su madre cuando él era un bebé. A pesar de que Lennon creyó encontrar una posible reconciliación con su pasado, resultó que su padre sólo regresó en busca de algo del mucho dinero de su hijo. Tal como apareció, desapareció. Otro trauma para el cantante que se solía escudar en el sarcasmo.

Con esto dejamos este capítulo hasta el siguiente, no sin antes haceros la habitual recomendación cinematográfica para entender el momento. Como habéis visto os he dejado sin contar los conciertos de América de agosto de 1965. Os hablaré de ellos la próxima entrega, pero para ir abriendo boca os diré que hay una película documental que se estrenó en 1966, dirigida por Andrew Laszlo, llamada The Beatles at the Shea Stadium (Los Beatles en el Shea Stadium), la cual recoge el momento culmen de esa gira, que nos va a dar que hablar.