miércoles, febrero 04, 2015

NOTICIA 1441ª DESDE EL BAR: ¿POR QUÉ LOS BEATLES? (parte 2)

THE BEATLES, ESTRELLAS DEL ROCK

Como habíamos visto en la primera parte, The Beatles aún no eran famosos al comenzar 1962, pero habían realizado diversas formaciones desde 1957 y se habían ido profesionalizando dando conciertos entre Hamburgo, Escocia y Liverpool, sobre todo a partir de 1960. Aunque eran adolescentes veinteañeros fueron adquiriendo un público cada vez mayor. Tony Sheridan les dejó ser sus músicos de estudio en varios de sus singles. Murió Stu Sutcliffe y ellos mismos habían sido expulsados de Alemania dada la minoría de edad de George Harrison, que por cierto pasó por la cárcel por ese hecho. El ambiente en Liverpool era cada vez más musical. El beat, evolución del rock and roll, se había hecho fuerte allí. Muchas discográficas buscaban en esa ciudad a nuevos artistas, pero la banda con más posibilidades no eran ellos, si no Gerry and the Peacemakers. Aquí habíamos dejado el capítulo anterior, y es aquí donde cronológicamente el disco que nos interesa comentar ahora mismo es The Beatles, Past Masters. Volume One (The Beatles, Señores del Pasado. Volumen Uno, aunque también puede ser un juego de palabras: The Beatles, Originales del Pasado. Volumen Uno). Este es un álbum recopilatorio de 1988, pero es un recopilatorio muy especial. En realidad se publicaron dos volúmenes ese año, con notas de Mark Lewishon. Si querías el contenido de ambos debías comprarlos por separado, pero desde 2013 he visto que también los comercializan como un único álbum doble, lo que es mejor para el coleccionista, la verdad. Pero como yo los tengo en su original disposición por separado, comenzaremos por ubicar esta primera parte aquí. 

Estos recopilatorios en realidad se venden desde 1988 como parte de la discografía oficial, o sea, como álbumes. Fueron un acuerdo entre McCartney, Yoko Ono, George Harrison y Ringo Starr para ordenar su música. Fue algo bastante innovador, porque McCartney y Ono tienen el honor de ser de los primeros músicos preocupados por ordenar su legado musical para que su disponibilidad sea fácil y cómoda, cosa que no todos los grupos han hecho y algunos lo han hecho de manera muy tardía. Se trata de una reordenación de todas las canciones que no están dentro de los álbumes, o sea, se trata de recopilar las canciones que se grabaron y se comercializaron sólo en singles, EP's y álbumes benéficos. Y aquí es pertinente explicar términos antes de seguir con la Historia de los Beatles y explicar porqué colocamos este disco aquí y no hacia el final del serial. 

Lo que llamamos disco es el objeto físico donde está la grabación musical, independientemente de su tamaño y cantidad de canciones. Por extensión le llamamos disco también al concepto entero, o sea, al soporte, al sonido que contenga (no siempre es música) y a la carpeta que lo contenga (de cartón, papel o plástico), y actualmente extendemos la palabra disco a lo que realmente es un álbum. Así que la palabra disco es un término general, nosotros lo vamos a usar en cuanto al soporte físico, incluída su carpeta. Los discos son un invento del siglo XIX. El soporte para grabar sonido no siempre era un disco, existían por ejemplo los rodillos de metal. Los primeros discos sólo tenían sonido por una cara. Los discos que contenían sonido por las dos caras fueron un invento muy innovador, ya que los discos eran fáciles de deteriorar si la zona grabada sufría roces. Los discos de dos caras grabadas se inventaron en 1907. Al principio los discos era de otros materiales diferentes al vinilo, que es una clase de plástico. Lo eran de pizarra (un mineral), lo que les hacía especialmente delicados y frágiles. Aunque a comienzos del siglo XX se conocían las gomas, como el caucho, los plásticos eran desconocidos. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) la industria del plástico comenzó a florecer, pero era un secreto de Estado, por sus posibles usos militares en la contienda. Con la llegada de los años 1950 comenzaron a comercializarse productos de plástico, entre ellos los discos de vinilo. Pero sin duda es a partir de los años 1960 la "era dorada" del plástico. Los discos de vinilo eran mucho más fáciles y mucho más baratos de producir que los de pizarra. No había que extraer la piedra de la cantera, por ejemplo, ni se corrían riesgos de fracturas en los microsurcos del sonido, pues se hacían con moldes. Aunque, eso sí, también eran fáciles de rayar. Unas operarias al final de la cadena de producción estaban obligadas a probarlos uno por uno, o sea: a escuchar uno por uno todos los discos antes de empaquetarlos y ponerlos a la venta. Existían cuatro modalidades de discos. Discos muy pequeños de una sola canción, que debían ser girados a una velocidad rápida de 78 revoluciones por minuto (78 r.p.m.); discos algo mayores, pero pequeños, de dos a cuatro canciones que debían ser girados a 45 r.p.m.; discos mayores que debían ser girados más lentamente a 33 r.p.m.; y discos enormes que solían ser los de pizarra y que debían ser girados con mucho cuidado a 16 r.p.m.. Los más populares fueron los discos de 45 r.p.m. y los de 33 r.p.m.. Los discos de 78 r.p.m. apenas tuvieron tiempo de existencia, casi relegada a discos que se grababan en centros comerciales por si deseabas hacerle un regalo especial a tu madre o a tu novia o a tu padre, mientras que los discos de 16 r.p.m. se resistieron algo más en el tiempo, pues este era el formato que había existido desde el comienzo del siglo XX, los más sibaritas del sonido decían que este era el mejor de los sonidos, por lo que se solía asociar a discos de música clásica.

A todo esto hay que mencionar que las máquinas tocadiscos eran grandes muebles en los salones de las casas, o bien equípos viejos de gramófonos. En la década de 1950 se inventaron tocadiscos un poco más manejables y en los años 1960 incluso se inventaron maletines de mano que en realidad eran tocadiscos portátiles para que escucharas discos donde quisieras, siempre que tuvieras corriente eléctrica para alimentar a la máquina, se llamaban en inglés: pick-ups, porque era una aguja la que se "pinchaba" (en realidad se depositaba) y deslizaba por el disco dando vueltas para que unos cables eléctricos llevasen el sonido a un amplificador liberándolo a un volumen que podías modular con una ruleta o palanca.  Las cintas magnéticas, o cassettes, existían, pero no en los formatos pequeños que cabían en un bolsillo que actualmente tenemos en mente, si no que eran grandes bovinas que requerían aparatos que podían ocupar a veces paredes enteras para su instalación. Los técnicos de sonido usaban las cintas magnéticas porque daban ventajas para producir grabaciones de pruebas e ideas, pero su sonido era de inferior calidad que los discos. Sin embargo, con la crisis del petróleo de 1973 la industria discográfica tuvo serias pérdidas económicas entre otras cosas por la producción de plástico del vinilo, por ello empezaron a fabricar más cassettes que vinilos. Eran más baratos de producir.

Queda por explicar algo que ya expliqué en esta bitácora hace tiempo. Muy brevemente, para entendernos, los singles eran los discos de una o dos canciones como máximo, solían ser de 45 r.p.m., también llamados sencillos. Los EP son los "Extended Play", que en español sería los sencillos extendidos o también llamados maxisingles. Tienen de tres canciones a un máximo de cinco y solían ser también de 45 r.p.m.. Mientras que los álbumes eran los discos grandes de 33 r.p.m. que solían tener más de seis canciones, lo normal es que tuvieran unas diez a doce canciones, quizá catorce. El álbum doble era el que la carpeta contenía dos discos. El primero en hacer un álbum doble fue Bob Dylan con su álbum Blonde on blonde (1966), el segundo fue Jimi Hendrix con Electric Ladyland (1968) y los terceros fueron los Beatles con su álbum homónimo de 1968. Queda por explicar el tema de las canciones que estaban en la cara A del disco o en la cara B. En realidad era una tontería. Ambas caras eran igualmente accesibles de poner en un tocadiscos, pero al nombrarlas A o B, o sea, en el frontal o en el reverso, lo que se indicaba era la importancia que le habían dado los músicos y sus productores a cada canción. Psicológicamente la cara A funcionaba como algo mejor que la cara B, a pesar de que a veces las caras B eran mucho más potentes que las caras A, que eran las que normalmente elegían los locutores de radio para poner en sus programas.

Hay que ponerse en situación de que los discos más vendidos a lo largo de los años 1950 y 1960 eran los singles y los EP porque eran más baratos. Los álbumes era meras compilaciones de singles. Así había sido durante la época dorada del nacimiento del rock and roll. Actualmente volvemos a las épocas del single, pero es por cuestiones tecnológicas de Internet, es otra historia. En aquella época se debía a las escaseces económicas, pero también a una manera de entender el tiempo libre que luego comentaré con el primer álbum de The Beatles. Muchos grupos lanzaban los singles y nada más. Otros tantos lanzaban singles y EP para ir probando los gustos de sus seguidores. Y los que a mediados de los años 1960 empezaron a pensar en los álbumes como medios artísticos y no comerciales individualmene, lanzaban los singles como anticipos de su nueva obra. No adelantaré acontecimientos. En 1962 los singles seguían siendo el principal producto comercial de una banda que quería vender discos o que sus canciones sonaran en la radio. La cual estaba teniendo vital importancia con canales piratas y con la frecuencia de emisión modulada. 

En 1962 The Beatles tocaban casi todos las noches en varios locales de Liverpool, el principal era The Cavern. Mientras esto ocurría entró en la tienda de muebles de los Epstein un joven buscando un single de The Beetles. El single no estaba. Aquella tienda era un negocio familiar cuyo padre de familia quería que lo heredara y lo continuara su hijo, Brian. A Brian Epstein no le gustaba vender muebles. Era un chico algo mayor que los Beatles, pero no mucho más, sofísticado y educado con unos gustos muy especiales por la moda. Como le gustaba el mundo del espectáculo su padre le permitió tener un pequeño punto de venta de discos en la tienda si eso le animaba a interesarse por el comercio y continuar con la venta de muebles. Brian Epstein se obsesionó con la imposibilidad de conseguir el single de The Beetles, pues ese single no era otro que el que se había publicado en 1961 en Alemania. Allí había llegado al número 27 de la lista alemana de ventas de música. ¿Cómo conocía aquel chico el disco? Quizá lo supo por haber estado en Hamburgo, pero su búsqueda fue lo que inquietó al joven vendedor Brian Epstein para que se enterara de que The Beatles eran un grupo que precisamente eran de su misma ciudad, Liverpool, y que cada noche tocaban en los bares con gran éxito de público. Fue de incógnito a uno de aquellos conciertos, aunque la verdad es que vestía con traje y corbata y no con ropas de rockero. Lo que vio le gustó mucho, la puesta en escena, el rock and roll, el público entregado bailando y sobre todo un John Lennon del que se dice pudo que se enamorara, pues Brian Epstein, aunque lo ocultaba en esas fechas, era homosexual. Tras el concierto se ofreció a John Lennon como representante (manager). The Beatles ya habían tenido algunas experiencias fallidas con otras personas, pero Brian Epstein tenía algo que no tenía el resto: una edad similar y una labia impecable. Había heredado todo un carácter comercial de su familia.

Lo primero que Epstein les dijo que hicieran era quitarse las ropas de cuero y el tupé, pues en general las películas y las noticias daban a los rockeros una fama de delincuentes juveniles. Si iban a asociarse él quería llegar a todos los públicos, para eso necesitaba que tuvieran un aspecto respetable, aunque cantaran las mismas cosas que cantaban hasta entonces. Les puso traje y corbata, y en cuanto al pelo, ya dijimos en la anterior entrega quien lo hizo y de dónde viene, Astrid Kircherr y del beatnik alemán, que era nihilista. Les logró una sesión con la discográfica Decca. Grabaron doce canciones, que se editaron en los años 1990, pero que en aquellas épocas sólo sirvieron para que les dijeran que no les querían. Entre esas canciones estaba "Love me do" (Ámame). Brian comenzó a pensar qué había fallado mientras intentaba que fueran apareciendo en radios. George Harrison era el mejor musicalmente. Era un guitarrista capaz de reproducir cualquier música al instante. Paul McCartney era impecable con el bajo. Los que fallaban eran Lennon y Pete Best. Pero Lennon era una personalidad arrolladora en el escenario. Pete Best, sin embargo, creía Epstein que sólo aportaba al grupo su economía familiar, pues como baterista era muy técnico, muy pendiente de tocar lo exacto en el momento exacto como si se tratara de una máquina. Brian Epstein les dijo que debían echarlo. Los Beatles se negaron, pero, tras mucho pensarlo, decidieron echarle. Probaron a varios baterías más hasta que por casualidad en buena parte, lo intentaron con el baterista de Gerry and the Peacemakers, Richard Starkey, que artísticamente se hacía llamar Ringo Starr (un juego de palabras con la palabra ring, anillo, y star, estrella). Una de las primeras contribuciones de Ringo Starr fue precisamente sus juegos de palabras y sus confusiones gramaticales, pues no era un chico de demasiada cultura y sí un chico clásicamente de familia obrera. En lugar de pronunciar la palabra "Beetle" (Escarabajo) pronunció un galimatías que hacía gracia: "Beatles", que era mitad la palabra "beat" (ritmo) y la palabra "less" (sin o menos). A todos los Beatles les hizo gracia y cambiaron su nombre a The Beatles (por pronunciación en argot sería Los Escarabajos, pero por juego de palabras en argot sería Los Arrítmicos o Los Sin Ritmo). También es verdad que pudiera ser una broma entre ellos, al ser de bandas diferentes de Liverpool. Brian Epstein lograba con este fichaje desarmar a su principal competidor, Gerry and the Peacemakers, de uno de sus componentes vitales, pues Ringo, aunque muy básico, tocaba por instinto y con fuerza, lo que en directo daba unos resultados pasionales muy potentes. 

Epstein había convencido al resto de los Beatles para deshacerse de Pete Best prometiéndoles lograr otra audición para otra compañía discográfica. La audición y nueva grabación se produjo en verano. Fue para un sello pequeño de discos dedicado en realidad a la música clásica, Parlophone. Su técnico de sonido, George Martin, tenía su propia orquesta. Parlophone pertenecía a la gran EMI. Grabaron "Love me do", con Ringo Starr, pero dos días después George Martin no se veía convencido y la volvió a grabar con un músico de estudio, Andy White, colocando a Starr en la pandereta. 

Entre tanto, en los conciertos, todos los seguidores de los Beatles estaban muy enfadados. Buena parte de ellos eran amistades de Pete Best. Sentían que se les estaba subiendo el ego a la cabeza y habían cometido una traición imperdonable. Los conciertos en The Cavern se llenaba de gente que iba a abuchearles reclamando a Best. Brian Epstein usó un truco, él mismo repartía invitaciones y traía a multitud de personas jóvenes que no conocían previamente los conciertos de los Beatles. Se las apañaba para colocarles en las zonas principales de la sala, con lo que los seguidores de siempre o no cabían o no estaban bien situados para continuar o dejar oir sus quejas. 

Al final se editó el single de The Beatles "Love me do / P.S. I love you" (Ámame / P.D. Yo te amo) el 5 de octubre de 1962. Una vez más Brian Epstein demostró sus aptitudes comerciales. En esta ocasión él sabía que partía de un gran desconocimiento de sus músicos en el resto de Inglaterra. Mandó anuncios a todos los medios que pudo e hizo que sus familiares encargaran discos a diferentes tiendas importantes, sobre todo de Londres. Sin embargo, toda la primera edición del disco la había comprado él y la tenía expuesta en la tienda de sus padres. Cuando la gente se interesaba por ellos, les decía que estaba agotado y esperaba recibir más, casi nadie conocía por entonces su labor como representante. Todo eso lo único que hizo fue producir expectación y, aún mejor, multiplicó la cantidad de reservas de venta de futuros ejemplares del disco. Las radios comenzaron a llamarles y la prensa empezó a hablar de ellos. La BBC les entrevistó en varias ocasiones. El single fue un éxito de ventas en las Navidades británicas de 1962. Eran el grupo de moda. EMI, a través de Parlophone, firmó con ellos un contrato de exclusividad por el que debían componer dos álbumes al año hasta 1975. Brian les dio a firmar el contrato de manera inmediata, y todos muy contentos firmaron. Pero si Brian Epstein era un genio de la promoción, era un fracaso como comerciante, no le dio importancia a la letra pequeña y los artistas recibían entre un 10% y un 20% de todo lo que en realidad generaban económicamente, así por ejemplo todos los beneficios de productos comerciales que no fuesen discos se iban para la discográfica, pero no a los bolsillos de los músicos. Además, EMI les daba los beneficios en Europa, pero en América estos se canalizaban a través de Capitol Récords. Como ganaron grandes cantidades de dinero esto nunca les interesó como para ocuparse de ello, creyeron ganar lo que era justo hasta el año 1967, en el que se enteraron del estado de cuentas. Tampoco voy a adelantar acontecimientos. El error económico se produjo en este momento de la mano de Brian Epstein, al que nunca cuestionaron y al que tenían como a un "padre y un amigo". 

The Beatles se compraron casas propias y coches. John Lennon incluso se casó con su novia de toda la vida, Cynthia. Esto disgustó mucho a Brian Epstein que al final accedió a la boda siempre que fuera en secreto y el matrimonio no fuera algo público, ya que parte de su estrategia (o quizá de su amor secreto) se basaba en que Lennon, como el resto, fuera un símbolo sensual y sexual alcanzable en la imaginación de sus seguidoras femeninas. Cynthia vivió muchos años traumatizada por esta ocultación incluso después del asesinato del cantante en 1980.

El segundo single que estrenaron fue el 11 de enero de 1963, "Please please me / Ask me why" (Por favor, compláceme / Pregúntame por qué). Estaba bastante más elaborado que el anterior y fue un éxito arrollador de ventas. Centrémonos en el porqué he colocado en este lugar al álbum The Beatles, Past Masters. Volume One. Todos los primeros singles y EP, sean cara A o cara B, que no se publicaron en álbums están recogidos en este volumen de 1962 a 1965. El "Love me do" que aparece aquí es el de aquel primer single, que fue la grabación con Ringo Starr en la batería. Aparecen también los singles que grabaron en alemán en 1964 como guiño a su pasado en Hamburgo, y aparecen las canciones de rock and roll acelerado y de los años 1950 que grabaron para un EP de cara al mercado estadounidense, y es que resulta que ese era un mercado por conquistar. Pero de eso hablaremos ahora. De momento, lo dicho, aquí se recogen los primeros singles, que fueron vitales para el ascenso de su fama en las radios, junto a reediciones para el mercado anglosajón de los singles y el EP grabado con Tony Sheridan en Alemania. Se les creaba con todos ellos una identidad de rockeros sofísticados, o sea de rockeros agresivos como los americanos, pero amables como un europeo.

Con el éxito de los dos primeros singles de The Beatles en las Navidades de 1962 y el Año Nuevo de 1963, EMI quiso rentabilizar al máximo a sus nuevos artistas, pues creía que iban a ser una moda pasajera como lo habían sido montones de artistas, como Billy Fury u otros. Les produjo innumerables combinaciones de canciones en single y en EP, pero sobre todo se dio prisa en editarles un álbum que se comercializó a partir del 22 de marzo de 1963. En principio era un álbum homónimo, cosa que remarcaron en la carpeta colocando en letras muy grandes y amarillas el nombre del grupo, pero la gente comenzó a llamarlo por el nombre destacado en la portada de la canción Please please me, que en realidad era un anuncio publicitario de que la contenía, ya que era un éxito de ventas como single. Así que el primer álbum de The Beatles es conocido como Please please me, lo que sexualmente es muy provocador si atendemos a la traducción que os he escrito antes. La fotografía de la portada la realizó Angus McBean. Es el interior de las oficinas de EMI. The Beatles no habían pensado en ninguna portada concreta y tenían acordada una sesión de fotografías con este fotógrafo que trabajaba para la discográfica. Subían las escaleras cuando a McBean se le ocurrió llamarles desde el piso de abajo y fotografiarles desde la barandilla. Hubo varias fotos. Es de destacar varias cosas, por un lado el corte de pelo a tazón de Paul, George y John, pero Ringo aparece aún con el tupé rockero. Todos están bastante contentos ese día. El degradado de luz en el revelado de la fotografía hace el resto. En la contraportada figuraba el articulo de prensa de Tony Barrow, al que Brian Epstein confió la tarea de presentar a The Beatles y hablar de su música a aquella persona que tuviera la carpeta en sus manos. Era una práctica corriente en esos años. La aparición de los músicos en la portada, el anuncio de las canciones del disco, la nota de prensa... todo era parte de lo habitual en el negocio hasta la fecha. Si acaso lo único innovador era la perspectiva de la fotografía y que se tratara de un grupo destacado en la imagen, y no sólo el intento de destacar al cantante. 

El disco dura unos treinta minutos. No más. Era parte de la mentalidad empresarial de la época considerar que nadie tendría interés en quedarse escuchando un disco más de treinta minutos. El promedio de tiempo de cada canción era unos tres minutos, que era lo que se consideraba ideal para poner en una radio (la radiofórmula). Fue Bob Dylan en 1965 el que compuso una canción de cinco minutos, "Like a rolling stone", demostrando que era discutible lo que un empresario creía saber de la música y lo que realmente la gente disfrutaba oyendo música. 

El disco se tuvo que grabar en un sólo día. Brian Epstein no había logrado conseguir más tiempo, pues el estudio se alquilaba por horas. El técnico de sonido fue George Martin de nuevo, quien para el álbum usó la grabación de "Love me do" donde la batería la tocó Andy White y no Ringo. Se grabó todas las canciones sin necesidad de repetirlas. Prácticamente los Beatles grabaron como si fuera un concierto privado. La escasez de pistas de grabación de la época y de micrófonos hizo que la grabación no fuera de otra manera. El mayor problema era el sonido de la batería en el estudio, se intentó amortiguar con biombos a modo de pantallas y mantas. Los micrófonos fueron colocados de manera inteligente y estratégica captando todo sonido posible. George Martin llevaba muchos años siendo técnico. Escuchado con atención y auriculares se oyen hasta los detalles más mínimos de roces o respiraciones. Apenas hubo ningún fallo en las canciones. Este álbum es lo más cercano a un concierto de 1962. 

El repertorio es otra cosa. De catorce canciones ocho eran compuestas por Lennon y McCartney, o quizá hay que decir mejor por Lennon o por McCartney, pues por una cuestión promocional firmaban por contrato todas sus canciones como McCartney/Lennon, aunque las intervenciones en las composiciones del otro fueran mínimas o aunque la canción fuera exclusiva de uno de los dos. Pocas veces compusieron casi a partes iguales una canción, otra cosa es la composición de discos enteros. Las seis versiones del álbum corresponden a canciones de Buddy Holly and the Crickets, de Little Richards, de Chuck Berry, de Jerry Lee Lewis y algunos otros. No estaba nada mal, pues muchos primeros discos, por ejemplo el primero de The Rolling Stones en 1964, no contenían apenas canciones propias de sus artistas. The Beatles habían ido acumulando mucho material propio, sobre todo desde el año 1960, por ejemplo "Love me do" había sido compuesta en 1958. Aparte de los singles mencionados, dos de las canciones destacadas eran "I saw her standing there" (La vi estando ahí), que abría el disco en la cara A, y "Twist and Shout" (Gira y grita), que cerraba la cara B. El twist estaba de moda justo en los primeros años 1960, esa canción fue uno de sus más rotundos éxitos y una de las más pedidas en radios y conciertos, que, por cierto, también duraban treinta minutos.

La selección de las canciones fue suya, de entre su repertorio de sus conciertos, pero a la vez lo fue de Brian Epstein, que en su interés por hacerles parecer aceptables por toda la sociedad les pidió que si bien podían elegir algunas canciones agitadas, intentaran incluir un gran número de baladas, pues en la emisora de radio más escuchada de Reino Unido en ese momento lo que solían pedir los radiooyentes eran baladas. Brian Epstein desconfiaba de que el público general de Inglaterra, que no el juvenil, aceptara a los Beatles. Los conciertos eran rock and roll puro y duro, pero el disco era un rock and roll más suave. De ahí que actualmente haya quien les llame estrellas del pop (música popular) y no estrellas del rock, lo que es muy injusto, pues, aparte de lo mencionado, también aquello era rock, lo que no se puede pretender es que los ritmos de 1963 sean los mismos que en 2015, las mentalidades de cada época son diferentes. Sea como sea, fue un disco tan suave que funcionó muy bien en Inglaterra, incluso en el resto de Europa, cosa que no se esperaban, pero en Estados Unidos no les atrajo nada. El mercado norteamericano se les cerraba con este álbum.

Brian Epstein les lanzó a la carretera para hacer una innumerable cantidad de conciertos por todo Reino Unido hasta octubre de 1963, sin apenas días de descanso. Además les llevó a la BBC en Londres otro tanto de innumerables veces. Se editaron singles y EP's en combinaciones múltiples y se reedito el material antiguo de Alemania. Pero lo más interesante es que se editó varios EP estrictamente de rock and roll acelerado pensando en el mercado norteamericano. Y hasta aquí vamos a dejar de momento el proceso creador de The Beatles, que habían pasado de ser un grupo conocido localmente en Liverpool y Hamburgo que versionaba a grupos de rock norteamericano de los años 1950, a ser un grupo conocido en todo Reino Unido en 1963. Eran estrellas del rock.

Y como estrellas del rock que eran, como EMI quería explotarles económicamente todo lo que pudiera antes de que se pasara la atracción por ellos, les puso a trabajar tal como se estilaba en esos momentos en las discográficas de Estados Unidos de América. Aquí es obligatorio hablar del disco The Beatles Connection (La conexión Beatles), editado en 2004 por Music Brokers, el cual pasó muy desapercibido por el mercado en general. Ya expliqué en el capítulo anterior que los grandes músicos pioneros del rock and roll en Norteamérica habían o bien muerto o casi (Carl Perkins, Buddy Holly o Richie Valens), o bien tenían problemas con la justicia (Jerry Lee Lewis, Chuck Berry o Little Richards), o bien tenían una crisis personal (Johnny Cash o Ray Charles), o bien fueron apartados de sus actividades por el ejército (Elvis Presley), y que esto ocurrió a prácticamente todos. Los nombres más destacados de la música norteamericana en el comienzo de la década de 1960 eran o bien personas al margen de la gran industria musical, como los que hacían soul y rock para las discográficas Stax, Motown y Atlantic (The Ronettes, Ben E. King, Ike and Tina, o el niño prodigio Stevie Wonder), o bien eran personas que hacían canción protesta desde el folk, como Bob Dylan y Joan Baez. Una de las promesas del rock al estilo Beatles estaban aún formándose en California, eran los Beach Boys. Los grandes empresarios, como los de Capitol o Sun Records, se habían hecho con el negocio y trataban a la mayor parte de sus músicos como si fueran trabajadores de una fábrica. Elegían a un arquetipo predeterminado de belleza masculina y femenina, los vestían de una determinada manera, les decían cómo sonreir y cómo hablar, controlaban sus apariciones públicas e incluso se dio el caso de que una de estas discográficas les hacía vivir a todos sus músicos en un mismo edificio controlándoles las horas de trabajo. Si no estaban dando conciertos o grabando canciones, de tal hora a tal hora los tenían sentados componiendo canciones. Salieron muchas canciones, la gran mayoría de calidad discutible, pero otras realmente pegadizas y buenas. Sin embargo el panorama era muy anodino. Para mantener el ritmo de producción la radiofórmula no sólo incluyó su límite de tiempo por canción, sino que se basó en un esquema prefabricado con estrofa, estribillo, estrofa, estribillo. Una rima fácil, unos versos cortos, una frase repetida hasta la saciedad, y una temática común de chico conoce chica, o al revés, y donde hay o bien una decepción o un  nuevo amor. Realmente ante esto merecía la pena el soul del momento y la canción protesta. Un Otis Redding, un James Brown, nombres que nos resultan muy interesantes ahora mismo. 

Este modelo de producción de comienzos de los años 1960 lo intentó llevar EMI a Reino Unido y para ello usó a The Beatles en 1963, entre otros. Cantantes y grupos que han versionado a The Beatles hay muchos, y álbumes de versiones de homenajes a The Beatles, también. Este disco recoge algunas de esas versiones, las más interesantes son las que son las primeras versiones que se hicieron de ellos, pero lo más interesante es que recoge algo ya no tan común, que son las canciones que no son versiones, sino las canciones que les hicieron componer a Lennon y a McCartney para otros grupos de EMI. A McCartney y a Lennon les pagaban un extra por cada una de esas canciones, aunque no les gustaba demasiado la idea de trabajar para otros canciones que hacían ellos. Solían desprenderse de aquellas que creían de menor calidad, pero que podían aupar carreras de otros músicos incipientes. Una de esas canciones de 1963 compuesta para otro grupo naciente fue "I wanna be your man" (Quiero ser tu hombre) que fue compuesta especialmente para The Rolling Stones, que la incluyeron en un single de aquel año y en otro más que se comercializó en Estados Unidos en 1964. Esa canción queda más salvaje en los Rolling Stones que en boca de los Beatles, pero los de Liverpool no se quisieron deshacer de ella del todo y aparece en su segundo álbum, del que ya hablaremos en la próxima entrega. 

En este  The Beatles Connection podemos encontrar parte de ese trabajo, como he dicho, ahí están las canciones "World without love" (Mundo sin amor), compuesta para Gerry and the Peacemakers, quizá por compensación por llevarse a Ringo, "Bad to me" (Malo para mí), compuesta para Billy J. Kramer, que tuvo importancia en esos primeros años 1960, pero no llegó más allá, "I'm in love" (Estoy enamorado), cantada por los Fourmost, etcétera.

Eran trabajos que no agradaban a los Beatles por cuanto les hacía sentirse como trabajadores fabriles y no como músicos. 

En esta ocasión, como recomendación cinéfila para comprender con una película cómo se construían las grandes estrellas del rock en los primeros años 1960, podríamos citar The Wonders, dirigida por Tom Hanks en 1996.