miércoles, octubre 22, 2014

NOTICIA 1400ª DESDE EL BAR: FLAMINGO ROCK BAR, QUINTA ETAPA, EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVIENTES


El sábado 27 de septiembre el Flamingo Rock Bar cerraba sus puertas tras un mes transformado en un festival de conciertos de despedida. Fue un evento inédito en la ciudad a la que asistieron prácticamente casi todos los músicos de la ciudad y alguno foráneo. También hubo otro tipo de artistas y creadores, clientes habituales, clientes nuevos, personas de la ciudad inquieta por este tipo de cultura y demás. Ningún periódico, radio, ni televisión local se hizo eco de dar la noticia de la crónica de aquellos días. Como mucho se dio la noticia de que iba a ocurrir, y ni siquiera en todos los medios, tan preocupados a veces en dar otro tipo de noticias culturales menos importantes, menos asistidas y de menos interés popular, aunque también hayan de ser informadas. A veces uno echa de menos en el periodismo local que los periodistas y las lineas editoriales ejerzan menos de agenda y comiencen a trabajar más de periodistas propiamente dichos, esto es: dando las noticias de los sucesos y su desarrollo. Raramente ha ocurrido en la ciudad un encuentro rock como el organizado en ese mes de septiembre. Como sea, ese sábado 27 de septiembre el Flamingo Rock Bar cerraba sus puertas tras nueve años de rock con un listón muy alto. El porqué y unas breves notas de la Historia de este bar en la ciudad (breves notas, que no una Historia tal cual se debiera escribir una Historia), ya los expuse en la Noticia 1390ª: Historia del Flamingo Rock Bar

De 2005 a 2014 el Flamingo Rock Bar había vivido cuatro etapas diferenciadas, con baile de dueños y de ubicación incluido. Cerraba yo aquella breve Historia con este párrafo: "¿Habrá una quinta etapa del Flamingo? Pepe se ha cuidado mucho de decir que es el fin del Flamingo, sí ha dicho que es el fin de una etapa. Yo he hablado junto a Willy, cantante de El Artista del Hambre, con Pepe sobre este tema en El Perro Verde, mientras nos atendía Iñaki, quien es a la vez el técnico de sonido del Flamingo y el que organiza todo este festival de despedida, aparte de excelente músico que fuera batería de The Widowmakers y de Amy Jo Doherty, entre otros. ¿Que qué sé entonces al respecto? Caballeros, señoritas, sé que lo mejor será disfrutar de estos días". ¿Y qué sabía yo aquel 18 de septiembre, cuando escribí esto? Aquel 18 de septiembre sabía que Pepe había mirado algunos locales de manera muy dubitativa por si se animaba a continuar una vez más en otra calle, pero lo veía él todo de manera muy negativa, todo le era negativo. El local del Paseo de las Moreras costaba 1.600 euros al mes de alquiler, sus dueños no ceden en la rebaja, y los conciertos que ha venido ofreciendo Pepe en el Flamingo en su cuarta etapa, que es la de esa ubicación, tenían por problema que los clientes entraban a escuchar los conciertos sin consumir nada del bar, como ya se explicó en aquella Historia. Así obviamente el bar era una ruina, pues al alquiler había que sumarle el sueldo de la camarera, el pago a los proveedores, el sueldo de los músicos, el pago de electricidad y agua, el pago al técnico de sonido, etcétera. La falta de concienciación de mucha gente del público de que entrar sin pagar entrada en un concierto no implica que el bar no necesite ingresar dinero por medio de la bebida que venda fue lo que llevó al traste al Flamingo Rock Bar que en esa cuarta etapa apostó tanto por los músicos y el rock de Alcalá. Lo llevó al traste hasta prácticamente hacerlo desaparecer, pues la verdad es que los locales que había mirado Pepe estaban en muy malas condiciones materiales, con muchas carencias y sus rentistas pedían y piden precios de alquiler muy altos sin apenas ofrecer mejoras realizadas por ellos mismos para mejorar la oferta del propio alquiler de su local. 

Así pues lo que ofrecen en general es un alquiler alto de locales en malas condiciones que han de ser reparadas por el alquilador, por lo que sólo tiene lógica la petición de un alquiler alto por la ubicación en el distrito centro, cosa que es discutible, pues ya sabemos que no todas las calles de ese distrito son afortunadas para estos bares. En otras palabras, las ideas generales de los dueños de locales en el distrito centro es cobrar precios altos sin ofrecer prácticamente nada más que un espacio de dudosa calidad. Por lo general estas familias alquiladoras coinciden con familias de personas jubiladas, con varias generaciones complutenses, y curiosamente buena parte de ellos son familiares de policías o bomberos, o bien de abogados, y que además han cultivado el afán de comprar otros locales en otros lugares para alquilar. Todo ello en general, y este párrafo lo escribo bajo lo que sé a través de varios y muy diversos tipos de amigos dueños de bar. Se podría comparar con aquellos rentistas del siglo XIX español, o de comienzos del siglo XX, que con su actitud eran más un freno que un aporte para la prosperidad del trabajo. Cosa que al final terminó a lo largo de los años con un gran descontento social hasta triunfar las tesis de los republicanos, y cosa que tampoco fue una solución total, pues con el triunfo del Partido Radical y de la CEDA en 1933 se llegó a la huelga revolucionaria de octubre de 1934, pero eso es ya otra Historia. Como sea, y por cerrar este párrafo, sólo anotar que siguiendo el paralelismo con ese cambio de siglo del XIX al XX no es raro encontrar en Alcalá de Henares que hay no uno si no muchos edificios enteros que pertenecen a una sola persona o a una sola familia, distintas entre sí, que se dedican precisamente a vivir de las rentas de los espacios de esos edificios. Lo de vivir de las rentas es algo tan español que ya en el siglo XVII y en el XVIII hubo muchos secretarios de la Hacienda pública que señalaban a los reyes del momento que eran un problema para la economía nacional, y como muestra un botón: vayan ustedes a las bibliotecas y a los archivos, comprobarán que no les engaño.

Pero me desvío del tema. Volvemos al 18 de septiembre. Pepe estaba indeciso y había mirado algún local en un por si acaso. Se produjo el festival de despedida del 19 y del 20 y la cuestión seguía igual. Muy pocos sabíamos de las dudas de Pepe, pero seguíamos con la versión oficial: el Flamingo cerraba definitivamente, primero porque en principio así era, y segundo porque sólo a Pepe le correspondía decir lo contrario. La verdad es que nunca dijo que fuese a cerrar el Flamingo, siempre dijo que se cerraba una etapa, eso también es verdad. El maestro de ceremonias del festival, el genial Jalex Frutos, no paró ni se cansó de decir que él no se creía que Pepe fuera a cerrar, yo estaba de acuerdo con él, y yo contaba con información que Jalex no tenía, pero estaba con él y al igual que él con una duda que a la vez era un deseo de que no cerrara. Al fin el viernes 26 se produjo el baile de swing en el bar y el concierto posterior. En ese momento Pepe en privado nos dijo a todos los que algo sabíamos que se había decidido definitivamente por no volver a abrir. Su propio padre y su propia madre recibieron la misma información: no iba a volver a abrirse el Flamingo Rock Bar. Asíque en la fiesta final de despedida del sábado 27 de septiembre se dio un adiós sincero a un Flamingo que ya tenía su sentencia de muerte. Cuando se cerró la puerta aquella noche, se cerró como se cierra la tapa de un ataúd. Esa es la realidad, aunque haya quien no la crea. 

Al día siguiente, domingo 28 de septiembre, Iñaki, Pepe, el padre de Pepe y yo en persona, comenzamos a desmontar el Flamingo Rock bar del Paseo de las Moreras con la única idea en la cabeza de que aquello era el acto final. Con cierta tristeza y a la vez recordando muchas anécdotas de nueve años, nuestra labor fue constante siguiendo las indicaciones de Pepe. Fuera los cables de la música, fuera las bebidas de la barra, fuera los cuadros y carteles, fuera toda la maquinaria del bar, fuera los altavoces, fuera los focos. Había tantas cosas que hacer que incluso se le tuvo que pedir dos o tres días más al dueño del local para poder sacar todo lo que había que sacar, pues el alquiler se terminaba exactamente el día 30, y se necesitaban de dos a tres días más, sobre todo por la deficiencia de no tener vehículos apropiados para realizar la salida de algunas máquinas, como por ejemplo la cámara frigorífica de la bebida.

No voy a entrar en detalle de qué día se hizo qué cosa. El día 29 vino el socio capitalista de Pepe, Juanan, para ayudar a desmontar aquello. Ambos se fueron juntos y me dejaron a cargo de dirigir el desmontaje del bar durante unas horas siguiendo las instrucciones de Pepe de qué debía desmontarse por pertenecerle a él. La orden seguía siendo desmontar y hacer inventario para venderle o regalarle las botellas enteras sobrantes al décano de los conciertos en la ciudad, el Tic-Tac. Y con la idea del cierre definitivo acabamos el trabajo aquel día, ya  noche, al menos esa es la idea que seguíamos teniendo los que no éramos ni Juanan ni Pepe, y ya estuvieron por allí ayudando también María Gómez y brevemente Borja Montero. Pero fue el día 30, por la tarde, ya casi anochecido, cuando llegó Juanan y habló abiertamente con Pepe, mientras trabajábamos los demás, sobre la firma de un nuevo contrato de alquiler para la apertura de un nuevo local para el Flamingo. Esto me hace pensar que Pepe, aunque sea por un tiempo breve nos ocultó incluso a los que trabajábamos desmontando, que iba a abrir de nuevo. Un tiempo breve entre su regreso al local el día 29 y la llegada al mismo de Juanan el día 30, como mínimo en esos momentos. Habían encontrado un nuevo rentista que les ofrecía un alquiler más bajo que el que venían pagando. Así pues el Flamingo Rock Bar pasó de un estado de muerte a un estado de coma, la resurrección del muerto viviente. La alegría fue de todos los presentes, que le prometimos a Pepe guardarle el secreto. Y también su padre se enteró en ese momento. Fue el día 30, no otro, cuando se supo en privado y secreto que el Flamingo Rock Bar volvía a la carga. Desde ese momento el inventario que yo estaba elaborando pasó a tener otra utilidad a la que estaba teniendo.

El día 1 de octubre era el día del aniversario exacto de la apertura del Flamingo, allá en el 1 de octubre de 2005, que contabilizan ellos desde el mismo momento de la firma de su primer contrato. Para Pepe y para Juanan era un día muy importante. Quizá por ello, con cierta urgencia, recibí una llamada de teléfono por la mañana de Pepe para que fuera a la hora de comer a la Plaza de la Puerta de los Mártires, realmente conocida popularmente como Plaza de los Cuatro Caños. Como testigo asistí a la solemnidad de la firma de un nuevo contrato de alquiler de un nuevo local por razón de una serie de años que no voy a citar y por un precio que tampoco voy a citar, pero que sí digo que es más barato que el anterior. Además, el nuevo rentista aparentemente parece más cordial que el anterior y más comprensible y consciente con la idea de que los problemas del empresario al que alquila su local son sus propios problemas para cobrar el alquiler. Y en ese sentido se le nota buena voluntad y flexibilidad. En otras cuestiones no me meto, pues no le conozco realmente. Yo sólo hablo de lo que en aquel encuentro hubo. Hecho este acto, seguimos desmontando el antiguo Flamingo y fuimos al nuevo para ver y hacer inventario y memoria fotográfica de todas sus deficiencias, en breve comenzamos el traslado.

No voy a detallar lo que ocurrió cada día, anduvieron por allí Arturo, de La Ruina y el antiguo Nívola, Jalex Frutos lo supo sobre la marcha, también lo supo Javier, el dueño de El Gato de Tres Patas, lo supieron unas poquitas personas hasta que, mientras pintábamos, arreglábamos suelos, instalábamos cables, desmontábamos algunas maderas y demás, hubo un día que Pepe decidió anunciar el regreso del Flamingo por vía redes sociales. Lo hizo en torno a la segunda semana de octubre. Provocó una relativa polémica, pero yo como testigo puedo asegurar que la decisión de la reapertura del Flamingo no se produjo definitivamente hasta el día 30, al menos de modo oficial. Cuando se cerró el día 27 se cerró con la idea de cierre sincero para siempre. No hubo engaño. Al menos hasta donde a mí me consta. Quizá se me engañó a mí también, no sé, pero entre el 27 y el 29 desde luego el ambiente, y las órdenes de desmontar, así como lo que hacíamos, era todo enfocado al cierre total. No tuve constancia alguna, ni yo, ni el resto, de que fuera de otra forma hasta el día 30. 

¿Y dónde está el nuevo Flamingo? Está en la calle Ronda de la Pescadería nº 17, donde hubo otro muy mítico bar de rock, el Cinema, que ocupó aquel local unos diecisiete años. Posteriormente lo ocupó hasta la primavera de este 2014, durante dos años, la última etapa del bar de rock y heavy El Insomnio. Ahora allí estará la quinta etapa del Flamingo Rock Bar.

¿La quinta etapa del Flamingo Rock Bar se circunscribe únicamente a un cambio de espacio? No. Hay más. Para empezar no habrá ya conciertos, al menos conciertos como los que han habido, no sé si los habrá acústicos o si habrá pequeñas actuaciones esporádicas y perdidas en el tiempo. Por un lado porque la clientela de muchos de aquellos conciertos no consumía y ya han probado que eso les arrastra a la ruina económica, por otro lado porque el espacio no da como para esos eventos enormes que habían, ni el sonido ni insonorización es la adecuada. Por otro lado se da importancia otra vez a la televisión, sí, otra vez, en las tres primeras etapas la televisión fue fundamental para lanzar imágenes de rock y de la ciencia ficción de Godzilla. Sólo en la cuarta la televisión fue algo anecdótico. Habrá dos televisiones, una grande y otra mediana, y una pantalla con un proyector, porque, novedad, se abrirá unas horas antes el Flamingo respecto a su nocturnidad anterior para poder, entre otras cosas, proyectar partidos de fútbol; o bien para realizar, cuando haya buen tiempo, unas mañanas y tardes de vermouth en los fines de semana. Igualmente el local cuenta con un patio al que los dueños ya están ideando posibles usos, que se darán sólo cuando haya buen tiempo y en horas diurnas. Hay dos espacios, un salón primero y un salón segundo divididos por unos arcos. Los servicios se encuentran detrás de un biombo de metal. El salón segundo tiene los colores del Flamingo, rojo y negro, y será un espacio pensado para el baile, quien quiera, y un salón más recogido para sentarse, quien quiera, lo cual es una idea que se rescata también de las dos primeras etapas del Flamingo. No es nuevo. El primer salón no tendrá los colores del Flamingo, será una especie de gris con negro. ¿Por qué? Vamos a ello.

La quinta etapa del Flamingo Rock Bar tiene una novedad importante. Juanan ha dejado de ser el socio capitalista, aunque aún es una persona muy cercana y activa en el bar, y muy importante y decisivo en  su decoración actual, que rescata las ideas del primer Flamingo, ya lo veréis al entrar. Dada la primera sorpresa de la reapertura, había una segunda sorpresa que los que estábamos trabajando en las mejoras del nuevo local supimos en torno al día 9 o el 10 de octubre, quizá con seguridad un poco antes, Moncho, uno de los componentes de A Palo Seko, es el nuevo socio de Pepe. Moncho fue el dueño del bar Por un Puñado de Dólares, hoy cerrado, y de la Taberna Ye (popularmente conocida como "La Charcutería"), la cual había pasado a abrirse en los útlimos tiempos sólo para amigos de él que iban a ver los partidos de fútbol. Ahora mismo la Taberna Ye no se va a volver a abrir, al menos que él la alquile a alguien. Así pues, se aunan el mítico del rock alcalaíno Flamingo Rock Bar y el mítico del punk alcalaíno (también del rock) Taberna Ye. Una mezcla que puede ser muy interesante. Una mezcla que promete, sobre todo en lo musical. La novedad de esta unión se hizo pública también desde las redes sociales a partir del 14 de octubre.

Y sin mucho más dejo de comentaros todo esto, porque hay que seguir trabajando, ahora contrarreloj, pues estamos a día 22 de octubre y Pepe y Moncho quieren abrir la quinta etapa del Flamingo Rock Bar este mismo viernes 24, y tener así dos días de fiesta de reapertura entre viernes y sábado. Yo sigo ayudando como amigo en las obras, no tengo en esto ningún otro interés ni papel, sólo la mera amistad y el cariño al Flamingo Rock Bar. Ayer transportamos el futbolín de la Taberna Ye al Flamingo y se colgó el cartel de la entrada. Hay todo un baño femenino que arreglar por problemas en las cañerías ya solucionados, esperamos, y también una arqueta que mejorar, entre otras cosas. Vamos a nuestro ritmo cervecero, pero sin pausa. Al menos siempre está bien saber que Taberna Ye y Flamingo no se pierden. Vuelven a la carga, ahora juntos. Es el regreso de los muertos vivientes, el Flamingo y "La Charcutería".

Un saludo y que la cerveza os acompañe.