sábado, noviembre 10, 2018

NOTICIA 1826ª DESDE EL BAR: A CIEN AÑOS DEL FIN DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



El 11 de noviembre de 1918, entre las 10:40 y las 10:50 horas de la mañana, el soldado francés Agustin Trébuchon recibió un disparo en la cabeza que le mató al instante entre la vía del tren y el río en Vrigne-Meuse. Unos diez minutos más tarde entraba en vigor el armisticio acordado entre las partes contendientes de la Primera Guerra Mundial. Llegaba al fin la paz y el soldado Trébuchon se transformó en el último muerto oficial registrado de la Primera Guerra Mundial. Hoy, sin saberse muy bien el lugar exacto donde cayó, pasan por allí trenes de alta velocidad viajando entre poblaciones franceses conectadas sin problema alguno con otras localidades de sus países vecinos, Bélgica, Luxemburgo y Alemania, dentro de la llamada Unión Europea.

Hoy, 10 de noviembre de 2018, estamos a unas horas de que llegue ese 11 de noviembre en el que se cumplen los cien años del final de la Primera Guerra Mundial. Con motivo de sus cien años desde su inicio, en 2014, publiqué un artículo que me pidieron para el periódico Diagonal, "El día que las balas fusilaron a las palabras", sobre los escritores que se crearon a raíz de su experiencia con esta conflagración mundial, así como las obras de aquellos que estaban ya formados. A partir de ahí, por iniciativa propia, comencé a escribir una serie de relatos de ficción sobre la Gran Guerra que fui publicando en esta bitácora entre 2014 y 2015, los cuáles terminaron siendo aceptados por la editorial Atlantis para ser publicados en formato libro en junio de 2016 (Noticia 1604ª). El libro, Relatos de la Gran Guerra, se sigue vendiendo. Este mismo año, en primavera, tras dos años de buena acogida, la editorial y yo firmamos una renovación del contrato editorial para poder seguir publicándolo ahora ya sin fecha de caducidad del contrato. 

No hace mucho la lotera de mi barrio dijo que le había gustado tanto este libro que se compró mi otra novela publicada, Balada triste de una dama, que, aunque era de piratas y no solía leer de ese género, dijo que le maravilló. Me preguntó si estaba escribiendo otro libro. Lo cierto es que hay libros previos que aún no he publicado, abundan los de poesía, pero en concreto este año tengo dos de Historia por los cuáles se han interesado un par de editoriales, y uan obra de teatro a la que busco compañía de teatro que la saque adelante. Cierto es que no son novelas, pero sigo escribiendo, aunque necesito, para poder hacerlo del todo, algunos cambios.

Como sea, en el cien aniversario del final de la Primera Guerra Mundial, me he animado a hacer lo que se llama hoy día un booktrailer del libro que escribí, un anuncio. Os lo presento y os lo dejo por aquí. Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, noviembre 05, 2018

NOTICIA 1825ª DESDE EL BAR: PASEN Y VEAN


El pasado 1 de noviembre, día de Todos los Santos, pasada la resaca nocturna de la ciudad con su Noche de Difuntos, pasada por el Halloween anglosajón y sus disfraces de terror que este año reunió la Marcha Zombie más concurrida de Alcalá de Henares, hubo también una muy concurrida jornada de gente con la tradición algo más hispana de visitar los cementerios para honrar las tumbas de los que murieron. Una tradición adjudicada al catolicismo, en general al cristianismo, aunque tiene orígenes y relaciones con otras religiones. Yo fui testigo de la mucha gente que hubo, no por ser menos llamativo que un montón de gente disfrazados de zombies fue menos participado. Este año no participé del Halloween alcalaíno, por segundo año consecutivo, si el año anterior por cuidados familiares, este año por motivos de salud. Aunque sí os grabé y di el cuarto capítulo del serial anual de relatos narrados para la Noche de Difuntos (Halloween) (Noticia 1824ª), este año con El Gnomo, de Bécquer. Fue fortuito poder grabar catorce minutos del tirón sin toser, moquear o estornudar esa tarde.

La cosa es que no voy nunca el 1 de noviembre al columbario familiar del que soy titular. De ir voy días antes o días después. Aunque en general voy cuando me apetece a lo largo del año y si acaso las fechas de cumpleaños y de defunción de las personas que allí conservan sus restos. Cuando mi abuelo materno, Félix, murió en 1985, fui muchas veces al cementerio de La Almudena, de Madrid, con mis padres a lo largo de los diez años que duró la propiedad de la tumba. Ya por entonces a través de mis padres aprendí que ir el 1 de noviembre era una fecha incómoda por el gran número de personas que iban, cosa que desde que murió mi padre en 2003, veía confirmado, aunque algún año mi madre quiso ir en 1 de noviembre exacto. Como sea, este año me dio por ir el 1 de noviembre, todo sea porque al sol se podía caminar sin mucho frío, tosía de una manera más razonable y debía aún terminar el reparto a suscriptores del periódico El Salto, de los cuáles dos están en calles colindantes ya con esa frontera con el monte Gurugú, el Zulema. Aproveché.

En julio de 2011, en la Noticia 963ª, ya comentaba que el ayuntamiento había hecho reformas en el Cementerio Jardín (el cementerio nuevo). Por entonces resaltaba el afán del ayuntamiento por los simbólicos turísticos llevados hasta el exceso al colocar en el recibidor una estatua vanguardista de el Quijote, en vaya usted a saber qué mensaje metafórico o alegórico que, en el fondo, lo que manda al familiar y al amigo del difunto no alcalaínos es el mensaje de Alcalá de Henares es Cervantes y Quijote, quizá algo inapropiado para el lugar. Pero es cierto que han pasado siete años y que nos hemos acostumbrado a ese frágil Quijote de tiras de metal que nos puede hacer evocar sus posibilidades metafóricas en relación al lugar. La cosa es que este 2018 vi en persona lo que llevaba años leyendo en cartas que manda el cementerio a los que tenemos familiares allí (aunque este año no me ha llegado la mía a mis manos) y lo que se lee también en prensa año tras año: la administración del cementerio, que es parte privada y parte pública, lleva tiempo queriendo quitarle al mundo de la muerte que representa un peso que da reticencia y miedo, gravedad, seriedad... Por ello programa actividades pensadas para los familiares, del tipo velas, globos, pagodas, grullas de papel o lo que en cada año toque. 

La idea no es del todo mala. Este año tenían programado un concierto de música clásica por la tarde, vi la carpa preparada. Una quema de frases escritas por los familiares para los difuntos, dos chicas que tocaban el violín por la mañana de lado a lado del cementerio acompañando a los familiares en su limpieza y puesta nueva de flores en las tumbas, una exposición de cuadros al aire libre, en el jardín...  Vi a las dos violinistas, tocando Vivaldi y sus estaciones. Saludé con la cabeza a una, que me correspondió. Y vi la exposición de cuadros, que eran fundamentalmente cuadros pintados en lienzo o cartón con aerosoles, al modo graffiti, lo que hay que reconocer que es buena idea por si acaso llovía, esa pintura sí podría soportar el agua. Eran cuadros alegóricos y sus autores explicaban su intención en unas cartelas. Por lo general eran cuadros amables y hasta cierto punto agradables y divertidos, pese a que el que más me gustó fue la cara de un anciano integrada en el Universo, como si ya fuera parte del Todo. 

Quizá lo que no me gustó tanto fue ver comportamientos de montones de personas (por todos lados, como si fuera la calle Mayor en fiestas) como si aquello fuera el salón de su casa. Bien está que cada uno lleve el asunto como crea mejor, pero se debiera comprender que en el respeto a todos se implica un término medio entre los que quieren recogimiento y los que permiten, y esto es literal, que sus hijos a gritos corran y jueguen a lo bruto rodeando a personas que... están llorando delante de la lápida de alguien. No hay que confundir ver la muerte de un modo menos dramático con permitir a la gran masa que se comporten como perfectos partícipes de un circo en casa propia.

Por lo general se pudo ver quien aparcaba su coche en mitad del camino peatonal a las criptas y columbarios, interrumpiendo el paso a los que íbamos andando, pensando que quizá bajarían del coche a alguien en silla de ruedas y necesitado por edad, pero no, simplemente para poder sacar las flores del maletero más cómodamente, como quien para llevar a los niños al colegio se empeña sí o sí en parar el coche en la misma puerta, moleste o interrumpa el tráfico a quien sea. Se pudo ver, y aquí no entro ni salgo, cada cual sus formas, a quien abriendo su columbario se sentaba en unas sillas de jardín con otras personas para mirar en el teléfono fotos de su nuevo coche. Quien llevaba a sus hijos vociferantes y corredores alrededor de personas que lloraban a sus muertos, y esto es literal. O ancianos que van a comprar flores y les ofrecen una docena de claveles a 7 euros a los que ellos preguntan que cuánto por dos docenas y recibir por respuesta que hay oferta a 12 euros, por lo que compra 24 flores como si a los muertos hubiera que llevarles las flores al peso. Al anciano le imitaron todas las personas detrás de ellos. Pero allá cada cual en esto último también. Cada uno sabe lo que siente y necesita hacer.

Música clásica, exposición de cuadros al aire libre, quema de frases, flores baratas, pasen y vean (el Todos los Santos a modo de un acto cultural más de la programación complutense, tal cual el Quijote del recibidor de la zona tanatorios de este campo santo).

Como sea, no me apetece volver a repetir un 1 de noviembre exacto al columbario familiar. De todos modos normalmente voy cuando me apetece sea la fecha que sea. Comprobé que la última flor que les dejé había sido quitada, es la segunda vez que ocurre, y dejé un nuevo clavel. Hace años dejaba pequeñas grullas de papel, pero también las quitaban. Estuve un rato que se hizo breve, porque el apartado rinconcito donde se haya el columbario, que en esos momentos compartíamos en silencio una chica y yo como vivos entre los muertos, se vio rápidamente colapsado por una enorme familia que hablando a voz en alto y con niños juguetones en un corre que te pillo interrumpieron mis reflexiones ante la tumba. Fue en ese momento que di un paseo de regreso observando los cuadros expuestos para salir por la zona del río, la parte trasera. 

Pensaba, entre otras cosas, que si esto lo hubiera visto Mariano José de Larra probablemente hubiera escrito uno de sus artículos de costumbres donde con gran sarcasmo hubiera hecho una crítica social de los modos españoles ante lo trascendente. Me acuerdo de aquel artículo del convite donde una familia le invita a comer y, queriendo hacer todo como se supone que las normas sociales mandan, el capón de pollo se escapa de la bandeja al tratar de ser cortado, le manchan de grasa el traje, se escapan los huesos de aceituna al ser rechupeteados y, en fin, algo había, algo había.

Aún con todo fue una experiencia, algo tenía de agradable dentro de lo que había. No paré de ver gente yendo andando con flores al cementerio desde el  mismo cementerio hasta la Plaza de Cervantes tomando al caminar todas las calles y caminos que unen los dos puntos, que no son pocas. Al mucho bombo que se le da al éxito de Halloween no parece justo no dárselo también al éxito del 1 de noviembre en los cementerios. Ambos necesitan de sus análisis respectivos y de sus atenciones respectivas.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

miércoles, octubre 31, 2018

NOTICIA 1824ª DESDE EL BAR: EL GNOMO, DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER



En el capítulo del serial anual que os traigo de un sólo capítulo al año para contaros un cuento clásico de terror en la Noche de Todos los Santos (o Halloween), este año: El Gnomo, escrito por el poeta y relatista español Gustavo Adolfo Bécquer en 1863. Siguiendo mi gusta por la forma de narrar de los seriales españoles de los años 1960-1970. Bécquer solía escribir a su modo leyendas populares de terror de la España del norte del Duero, fundamentalmente. Espero que os guste. Que la cerveza os acompañe.

Capítulos anteriores del serial de la Noche de Todos los Santos (o Halloween): 

2014: Noche de espanto, de Anton Chejov en 1884.
2016: El Horla, de Guy de Maupassant en 1888.
2017: La verdad sobre el caso del señor Valdemar, de Edgar Allan Poe en 1845.

lunes, octubre 29, 2018

NOTICIA 1823ª DESDE EL BAR: DICE KAHLO QUE...

Dice Kahlo, de Dadanoias, que cierra Dadanoias. Leyendo su anuncio el pasado 17 de octubre se podría pensar que para siempre, aunque algunos fragmentos del anuncio dejan la puerta abierta a un posible regreso futuro no decidido aún. Lo cierto es que Kahlo no es la primera vez que cierra una página suya, ya antes cerró Globuchito y después Ternura Porno en 2012 ó 2010 o no recuerdo tanto ya. De todo ello quedó un libro Kahlo en el país de las Dadanoias, publicado por Norma editorial hace unos años, en 2009, y parece que ahora que cierra Dadanoias se animará a sacar otro libro con una selección de las cosas que publicó allí, a ver si logro hacerme con un ejemplar cuando sea posible.

Cuando yo comencé a escribir Noticias de un espía en el bar lo hice en los últimos días de diciembre de 2005. Tenía por ejemplo y animador el blog de un amigo mío, Chico Gris, con su El extraño caso del Chico Gris, que lleva ahora mismo parado desde 2016, aunque no está cerrado. Por el camino encontré muchos otros blogs y blogueros a los que seguí y de los cuáles muchos fueron ya cerrados, casi todos. En aquel 2005 también había comenzado meses antes que yo Kahlo. Los seguía de manera asidua. Creció una especie de amistad de conocidos, por así llamarlo, entre autores de bitácoras. Llegué a conocerla en persona en Madrid el día que presentó su libro, incluso le regalé una gorra. Su ida, no sé si para siempre o parcial, la entiendo. Ella, como bien explica, necesita en estos momentos una aproximación a la realidad fuera de las redes sociales, unas redes sociales que incluso le abrieron las puertas a aparecer en periódicos y espacios informativos audiovisuales. Es normal. No dudo que su creatividad seguirá muy activa y no paro de desearle lo mejor.

La cosa es que dice Kahlo que ha llegado a borrar quinientos veintitrés posts de Dadanoias porque se sentía muy expuesta. No es algo nuevo. A lo largo de su trayectoria sus lectores habituales ya habíamos leído posts fugaces.  Pienso con ello en el asunto de la autocensura. Cuando comenzamos en 2005 creo que había otro tipo de usuarios/lectores de Internet y de los blogs que era algo más inocente que ahora, aunque no del todo inocente. Por supuesto existían los llamados trolls, que por esos años eran muy activos en los blogs, ahora se han pasado en masa a las redes sociales más inmediatas, como Facebook y Twitter. Pero ahora es otro asunto, la invasión de la intimidad más allá de lo que tú mismo quieres escribir, o la persecución que te hacen determinadas personas si no escribes u opinas lo que ellos desean, incluso los "bienpensantes". Hay también una cierta reacción puritanista contra todo aquello que sea más trasgresor. Y luego están todas esas personas que te leen para buscar argumentos contra ti en el mundo laboral, familiar, creativo, amistoso, etcétera. Yo mismo de vez en cuando he recibido algún mensaje privado o recibido comentarios en persona bastante desagradables. Es en parte una parte del pequeño freno que tiene este blog últimamente, pero es algo que espero acabe pronto, en cuanto las circunstancias cambien. Pero lo cierto es que en general se reciben más cosas gratificantes que desagradables.

Lo importante de todo este asunto, al margen de las razones de Kahlo y del cierre no sé si definitivo o temporal de Dadanoias, está en esa especie de perversidad en la que todo lo que no coincide en la opinión de una masa, es perseguido hasta su censura o su autocensura. La autocensura aparece más que la censura directa. Hace un año o dos leí un reportaje en prensa sobre profesores universitarios estadounidenses que habían llegado incluso a perder su trabajo ante las quejas de sus alumnos por no compartir sus enfoques en las aulas. Así por ejemplo ocurría el caso de profesores que explicando las teorías científicas de la evolución fueron sancionados por herir los sentimientos religiosos. Algo propio del siglo XIX totalmente vivo en el XXI, al margen de que se sea o no creyente religioso. La libertad de cátedra y la de opinión y expresión dinamitados. Pero hay ejemplos que se leen por todo tipo de prensa hoy día. Desde casos muy importantes a casos más locales. Tenemos también el anuncio esta semana de la decisión de los productores de The Simpsons de eliminar al personaje hindú Apu porque un comediante hindú radicado en Estados Unidos ha realizado un documental donde considera este personaje una ofensa racista, en un sentido similar esta misma semana la prensa española nos mostraba a una asociación de afectados de enanismo que pedía en la Unión Europea el fin de los espectáculos como el Bombero Torero porque les ofendía, sin que se sepa nada de la opinión de aquellas personas con enanismo que profesan esa profesión. Si tuviéramos que atender a todas las peticiones de eliminación de cosas que ofenden probablemente todo terminaría censurado. ¿Acaso no ofendían algunas estatuas de desnudos renacentistas a algunas sociedades religiosas? ¿No ofendían los crucifijos y otros símbolos religiosos en las aulas francesas? ¿No ofendían los velos en algunos colegios españoles? ¿No ha ofendido hace poco una blasfemia como para terminar en los tribunales? ¿No ofenden a algunas personas el humor erótico? ¿No se ofenden otras personas por los calendarios de desnudos aunque sean de carácter benéfico? Podemos censurar todo tipo de cosas, pero en ese caso creo que la sociedad se está confundiendo de dirección. Lo que pretende perseguir una sociedad tolerante y abierta puede terminar lograr justo lo contrario.

Decía el filósofo Adorno en los años 1940 toda una advertencia acerca de los peligros de dar por cierto lo que por extensión de propagación una masa puede decir qué es lo cierto o lo correcto. Estamos en unos tiempos de cambio en los que al final del siglo XXI probablemente todos estos temas estarán más definidos y no tendrán tantos lazos con las formas de pensar del pasado siglo XX, pero ese camino se está haciendo ahora. En España la popularización de Internet se hizo a finales de los años 1990, con el primer gobierno de Aznar (PP), algo tardío respecto a otros lugares. No sabría decir cuando sería el año clave, pero digamos que lleva popularizado ya unos veinticinco años, donde además todo se ha relanzado y revolucionado numerosas veces. Pero a la extensión de esta revolución de la comunicación le acompañó a la vez menores espacios a la filosofía, la ética, la literatura, la Historia y otros campos de las Humanidades que ayudaran a racionalizar tal cantidad de dispositivos y medios de comunicarnos instantáneamente y de compartir nuestras experiencias y pensamientos, o de comportarnos respecto a las de otras personas. El mero hecho de que el mundo empresarial use el acceso a la información de los pensamientos de sus trabajadores para decidir si mantenerles o no en el puesto de trabajo es en sí retorcido y autoritario. Implícitamente se lanza la idea de: no hables o tendrás consecuencias negativas. Igualmente para cualquier otro espacio de la vida.

Por supuesto no todo vale: difamar, tergiversar, insultar, etcétera es un mal uso dentro y fuera de la red. Pero hay que saber diferenciar cuando ocurre esto realmente y cuando simplemente no se coincide en opinión.

¿Podría hoy publicar Bukowski? ¿Podría hoy un pintor del XIX seguir compartiendo sus cuadros de desnudos femeninos? ¿Podría lo que quiera que sea cualquiera que sea si se ha de ceñir a un código ético que se considera mejor que el propio aunque venga de unos valores que no se comparten? Este verano una encuesta a varios de los técnicos y empresarios de varias grandes tecnológicas de Internet reconocían que hoy por hoy predomina una tendencia progresista porque en su mayoría ellos son jóvenes de ideas progresistas y reconocían que a menudo vetaban cuestiones ultraconservadoras por esto mismo, o que varias de sus decisiones sobre desnudos y otras historias quedaban anuladas precisamente por sus propias ideas actuales de progresía. ¿Y si llegara el día en el que la mayoría de estas personas fueran conservadoras o ultraconservadoras? ¿Veríamos con tan buenos ojos lo que hoy por hoy estamos permitiendo? Probablemente las tecnológicas son hoy un poder supranacional al margen de los Estados y de los representantes electos por las sociedades. Sólo el dinero y sus capacidades empresariales les ubica donde están y acumulan mucho poder a nivel planetario. Ahora bien, sus negocios funcionan gracias a los satélites espaciales que pertenecen y controlan los grandes Estados. El día que las empresas puedan hacerse con esta capacidad es probable que las democracias y los diferentes modos de Estado del mundo conozcan una nueva era de feudalismo adaptado al futuro.Y eso puede no ser bueno para las libertades sociales e individuales. Pero puedo equivocarme, por supuesto. ¿Quién sabe cómo evolucionarán las ideas, las concepciones y las sociedades para el año 2099?

Pero en principio, lo que hay que comprender es que todo cambio social se implanta no porque aparezca un gran suceso de la mano de alguien concreto. Una dictadura, un totalitarismo (y este sistema no tiene porqué ser una dictadura), una pérdida de libertad no ocurre porque alguien lo imponga, porque aunque así ocurra a veces esa imposición acaba pronto por no tener una base social que lo sustente. El éxito de un sistema social se basa en que la base social acepte y asuma determinados preceptos como lo correcto. Si se lanza la idea de que Internet es un buen lugar para perseguir lo que no se comparte, o si se lanza la idea de que la red es óptima para difamar, y si en general tú como persona lo aceptas y te sumas a lo que cada vez más gente hace, entonces comenzamos a estar perdidos como sociedad.

Ahora bien, siempre hay espacio para la alternativa. Todo puede evolucionar de otra manera si somos capaces de entender que la red para garantizar nuestras libertades necesita de la comprensión hacia el otro, aunque no se comparta lo que nos cuente. Esto no es un llamamiento a abrir la puerta al racismo, la xenofobia, el machismo, la misoginia o cualquier otra cuestión. El problema viene cuando queriendo acabar todas estas cosas se termina viéndolas en todos los sitios y se pasa a la falsa acusación, a la acusación contra el inocente, al ostracismo del otro, a la demagogia, al falso argumento, a la confusión, etcétera. ¿Alguien recuerda cuando en la Caza de Brujas de Estados Unidos en los años 1950 se acusó de comunistas a gente que, siéndolo o no, no había hecho nada malo? ¿Alguien recuerda cuando la censura franquista prohibía hasta las cosas más disparatadas de cine, televisión, libros y prensa en busca de sus propios fantasmas? ¿Alguien recuerda la autocensura cuando se voló por los aires el edificio donde se redactaba el periódico Madrid?

Y por supuesto luego están los autores y el cómo se sienten. Llegar a la autocensura no es algo que no pase factura emocional. Comprendo que Kahlo se haya sentido muy expuesta, apoyo su decisión, aunque me hubiera gustado que continuara. Pero a la vez pienso: si se ha sentido expuesta, ¿qué cuestiones de su vida familiar, sentimental o laboral se habrán sentido afectadas y de qué modo para llegar a borrar más de medio millar de posts y ahora cerrar Dadanoias? El hecho me sirve hoy de reflexión y de invitación a la reflexión. Toda aquella persona que usa la lectura que hace en Internet para tachar al otro, ¿en qué se puede considerar a sí mismo parte de un sistema libre y democrático?

Buenas noches, Dadanoias. Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, octubre 14, 2018

NOTICIA 1821ª DESDE EL BAR: ¡QUÉ NARICES!

Terminada mi suplencia en la Librería Domiduca engancho de nuevo uno de esos trabajos de temporero del siglo XXI, me vuelven a llamar para ser archivero de temporada. El sistema de la administración pública española tiene la costumbre todos los años de gastar el dinero de sus presupuestos anuales contratando empresas para los últimos meses del año con la idea de que archiven aquellas cosas que por tiempo y prioridades los funcionarios no pueden hacerse cargo de ello. El gobierno central, los autonómicos, los provinciales y los municipales tienen la mala costumbre de darle el contrato a la empresa que más prometa por menos dinero, por lo que el resultado es imaginable para cada lector. Efectivamente, desde que yo empecé en el mundo de los archivos a la actualidad, a pesar de que piden títulos universitarios, experiencia laboral con la administración pública y otras cuestiones, los sueldos tienden a ser el sueldo mínimo. Sueldo mínimo y contratos de uno, dos o tres meses no renovables una vez al año. Un chollazo, supongo, según la patronal, CEOE, ya que se quejan de la subida de sueldo mínimo que pretende el gobierno, de unos 730 euros (redondeando con la cifra de ahora, a 900 euros en 2019). Sueldo mínimo, no lo olvidemos que afecta a muchas personas y a muchos sectores, pero que en el caso que estoy contando, el de los archiveros que no somos funcionarios, es sueldo mínimo a personas a las que se les pide título universitario, cursos que lo complemente, masters (si procede), experiencia laboral con la administración, si procede: idiomas, etcétera. Como siempre, buscando trabajo en el desempleo, siempre me sonrío cuando luego encuentro ofertas de empleo para las que no hace falta estudios ni experiencia a cambio de contratos indefinidos y sueldos de 1.200 a 1.400 euros. Y no me lo invento. He solicitado más de una, pero me suelen rechazar, supongo que porque tengo curriculum de persona con carrera o de trabajos intelectuales (archivo), si quitara eso de mi curriculum en poca cosa se quedaría, aunque he trabajado en  trabajos de esfuerzo bruto sin problema. Si quitara eso me dirían: "¿pero tú has trabajado?". En fin. La CEOE había pactado con CCOO y UGT subir los sueldos de convenio a 850 euros para 2020, pero el intento del gobierno actual de subir el sueldo interprofesional a 900 euros para 2019 les pone en guardia. El sueldo mínimo interprofesional lo cobra por general la gente que va de contrato precario en contrato precario, con más paro que vida laboral, y que por ello mismo no suele tener afiliación sindical de carnet. ¿Y si los sindicatos se hubieran preocupado de todos los trabajadores y no sólo de los potencialmente con carnet?

Como sea, engancho un nuevo trabajo de temporero del siglo XXI, terminaré los dos últimos meses de 2018 pudiendo trabajar de lo mío, una vez más, de archivero, con contrato breve no renovable. Repito con una empresa con la que ya trabajé hace un par de años y que, en cuestión de sueldo, hay que reconocerlo, no da el mínimo. Reconoce a sus trabajadores de manera digna y con los méritos que corresponden a sus conocimientos. Pagan lo que saben que alquilan. Y eso les honra. Mucho. Además, por haber trabajado con ellos y por mi largo recorrido de archivero trabajando desde la base, por primera vez se me contrata como jefe de equipo, esto no lo digo como algo meritorio para mí. Es algo casual. Alguien debe serlo y la empresa consideró que lo fuera yo. Podía haberlo sido otra persona, porque en estos campos estamos todos más o menos. Trataremos esta vez los expedientes académicos de determinado instituto de Madrid entre 1900 y 1939. Empiezo mañana lunes 15 de octubre. Así que, aprovechando que a mi gata le gusta dormir conmigo, esta noche creo que dormiré prontito con una gata ronroneante. Mañana hay que madrugar.

Entretanto, en cuestiones laborales, os recomiendo que vayáis a la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, donde hay ahora mismo una extensa exposición de viñetas de humor sobre los derechos laborales, las reivindicaciones y su nulo estado de concienciación obrera en la actualidad. La verdad es que hay muchas viñetas que te hacen reír y pensar a la vez. De paso os recuerdo la anécdota de cuando George Orwell le mandó a Aldous Huxley su libro 1984. Huxley le dio las gracias por carta, recriminándole a la vez que en el futuro la democracia no caería mediante la clásica tiranía de sometimiento de la población por parte de un gobierno, sino por el convencimiento que harían los productores a los consumidores de las bondades de las cosas que consumen. Y por otro lado os traslado las palabras que hoy la revista El País Semanal publica de entrevista al economista y filósofo David Graeber: "(...) Siempre se elogia el valor de las familias que trabajan duro. ¿Y qué pasa con las familias que trabajan con moderada intensidad? ¿No se merecen nada? Siempre ha existido una presión política hacia la creación de empleo. ¿Eso es prosperidad? (...)".

Por lo demás, ha terminado hoy tanto la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión como el mercado cervantino. Van ya veinte años de mercado cervantino, los mismos que Patrimonio de la Humanidad. De aquel primer mercado reducido a la Plaza de la Capilla del Oidor (oficialmente: Plaza de Astrana Marín) al actual que ocupa gran parte del casco histórico de Alcalá de Henares, han pasado numerosas historias, e incluso talas de árboles para acoplar más lugar donde colocar casetas, o ansias del empresario por eliminar algo que lleva décadas antes que el mercado y que tiene mayor arraigo cultural: la feria del libro. Los que hemos conocido todas las ediciones, casi todos, coincidimos en que los mejores mercados fueron los tres o cuatro primeros y luego el de aquel año que fue el más grande de Europa, a pesar de que lo único que ofertó fue el triple de chorizos a la brasa y que fue aquel el que se llevó por delante varios árboles con excusas "razonadas" para su tala que eran, a toda evidencia dudables, falsas. 

Los precios para traer tenderetes son altos. El ayuntamiento oferta el precio que le toca y la empresa, que suele ser siempre la misma la que gana la adjudicación, es la que organiza y pone los precios a los empresarios que se atreven a venir. Hasta donde sé son precios tan altos que algunos de los comerciantes que recorren España en ferias varias decidieron no venir este año porque no les renta. Quizá el modelo del mercado cervantino necesita una revisión, a pesar de que atraiga a mucho turista, una revisión también a tenor de que mucho ciudadano de Alcalá no se siente a gusto con este mercado. De lo que era un par de días del fin de semana este año ha pasado a ser del atardecer de un lunes al anochecer del domingo que le sigue, siete días. A este paso ¿qué nos impide que un año digamos quince días o un mes, o medio año, qué narices: todo el año? Hay que poner raciocinio y reconocer que si Alcalá no es un parque temática sino una ciudad para sus ciudadanos, debe replantearse el modelo de mercado cervantino que queremos. Los graves problemas de circulación vial (tanto en automóvil como peatonal) que ocasiona es de por sí un valor suficiente para replantearlo. Eso por no hablar de perjuicios que ocasiona a varios de los comercios (y los empleos asociados a estos) del distrito centro y de los barrios más cercanos. El dinero que se va al mercado no va a los comercios de la zona y una semana entera de pérdidas son muchas pérdidas de dinero. 

Sea como sea, querido Alto Mando del Servicio de Espionaje de Bares, saludos y que la cerveza os acompañe.

miércoles, octubre 10, 2018

NOTICIA 1820ª DESDE EL BAR: EL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD TUVO POCA HUMANIDAD

El mercado cervantino, así, en minúsculas bien merecidas este año, comenzó ayer, 9 de octubre. Bastó sólo el primer día, la primera mañana, para que se desplomara un camello dentro de las murallas medievales del Palacio Arzobispal a las 13:00 horas. Los presentes hablaban de extenuación por su uso en el cual padres y madres montan a sus hijos e hijas, o se montaban adultos. Se actuó rápido en atenderle, tan rápido como se desmintió que fuera por cansancio, aún sin saber lo que los veterinarios tenían qué decir al respecto. El camello ha muerto hoy, día 10. Se puede leer en Alcalá Hoy, La Luna de Alcalá y Dream Alcalá!, que han publicado la noticia hace cuarenta minutos desde que escribo esto. El Hospital Veterinario de la Universidad Complutense ha dicho que el fallecimiento se ha debido a un cólico abdominal. Esto es: ha muerto por fuertes dolores en el sistema digestivo, por algún tipo de infección abdominal. Estas se suelen dar por mala alimentación, irritación digestiva, constante diárrea o bien constante estreñimiento, heridas, algún posible alimento o bebida en mal estado, etcétera, que a la vez (salvo el caso de los alimentos en mal estado) pueden ser causas causadas por nerviosismo, saturación emocional (lo que se conoce por stress o castellanizado: estrés, que es una reacción fisiológica ante lo que se percibe mentalmente como una situación amenazante o bien ante un ambiente opresivo), extenuación, etcétera. La empresa Musical Sport ha declarado sentir la muerte del camello y a continuación ha afirmado que los animales con los que trabaja trabajan en turnos de dos horas, comen, beben y tienen lugares de sombra para descansar, así como un veterinario a disposición todo el día. Sin embargo, es muy evidente que no todo era tan perfecto cuando el animal ha muerto por cólico abdominal.

Personalmente me resulta un tanto indignante este hecho. En mi opinión debería haber alguien (físico o jurídico y no descarto al ayuntamiento en pleno) que responda como responsable o responsables. Y por otro lado, independientemente de que se esté a favor o en contra o indiferente al uso de animales en espectáculos, hay que recordar que en julio de este año el ayuntamiento prohibió el uso de animales en espectáculos, por lo que me pregunto en base a qué hueco, vacío legal o concepto estos sí se pueden usar en el mercado cervantino. Del mismo modo que al gobierno central se le piden explicaciones y responsabilidades, a nuestro gobierno municipal me gustaría pedirle ahora mismo lo mismo en torno a esta normativa y el suceso de la muerte de este camello, porque supongo que en lo que sí estaremos todos de acuerdo es que las leyes y las normativas hay que cumplirlas, por ello, y porque creo que el ayuntamiento algún hueco usará para que sí haya animales en el mercado cervantino, quisiera explicaciones empezando por ahí y después continuando por el trato y traslado y frecuencia de los mismos de los animales por las empresas para estos espectáculos, el trato y las jornadas laborales de los animales en el mercado, su alimentación y todo tipo de cuestiones de responsabilidad posible ante esta muerte, aparte de aclarar el porqué tenía un cólico abdominal y, sobre todo, si tenía fuertes dolores abdominales, por qué el animal se encontraba trabajando, si no fueron detectados y si esto es posible. En fin, lo que es todo un control serio sobre el asunto, una comisión de investigación que tenga la capacidad de hacer responder por responsabilidades si las encontraran. 

No olvidemos tampoco que hace una semana el movimiento animalista convocó una manifestación en la Calle Mayor a la que acudieron unas doscientas personas pidiendo el no uso de animales en el mercado. Y por otra parte tampoco olvidemos que todos los años hay quejas sobre el abuso que se le da al uso de animales en este encuentro anual, donde más de un ciudadano ha creído ver señales y síntomas de sobrexplotación, alguna vez comentados en esta misma bitácora.

Personalmente, también lo dije en el pasado, no soy contrario de que se muestren determinados animales en lo que se hace llamar espectáculos, pero con moderación y respetando al animal. Ahora bien, creo que con frecuencia en el mercado cervantino esto no se da, a pesar de que se suela afirmar que sí por parte de los responsables y los gobiernos locales. Hay algunas cuestiones evidentes a los ojos de los ciudadanos. Y desde luego queda más que evidente la muerte de un camello por cólico abdominal. Es algo que no se ha podido ocultar, al ocurrir delante de los ojos de una gran cantidad de público, especialmente infantil y juvenil, a pesar de que atendieron al animal rápidamente tapando con lonas su entorno antes de llevarlo a un lugar adecuado donde tratarlo.

Por lo demás, por este hecho, queda comentado el mercado cervantino en esta bitácora. Felicito a quien haga las cosas bien. Sé que hay artesanos, dueños de bar, vendedores de comida, gente del teatro callejero, músicos y demás que lo están dando todo y que harán disfrutar a mucha gente. Eso está bien. Sé que el mercado se disfrutará, pero creo que este año con lo del camello doy por comentado el mercado y dejo el resto de su comentario a los informativos locales, que a fin de cuentas son los que gestionan las noticias y las informan, o no. 

Yo sigo con la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que entra en su recta final esta semana acompañada del mercado cervantino, este año en continua minúscula, insisto, pues una muerte tan gratuita es algo siempre que empaña, mancha e indigna. Así pues, despacho libros y en los tiempos cortos libres en los que no me puedo alejar demasiado de los libros, me mezclo con el dicho mercado y lo observo, lo fotografío. Saludos y que la cerveza os acompañe.