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martes, abril 15, 2025

NOTICIA 2384ª DESDE EL BAR: ¡HISPANO! GLADIADORES EN EL IMPERIO ROMANO

 

El pasado 27 de marzo el Museo Arqueológico y Paleontológico Regional de Madrid estrenó una nueva exposición temporal, ¡Hispano! Gladiadores en el Imperio Romano. Es gratuita, como siempre, y estará disponible hasta el 28 de septiembre, aquí en Alcalá de Henares. Fui a verla con una amiga el sábado 29 de marzo, tras recomendarla a varias amistades y conocidos, y seguir haciéndolo después de verla. No obstante, el fin de semana anterior estuve visitando los restos de Complutum una vez más, ahora con un grupo de amigos que me llamó para verlo juntos, para que les guiara un poco. 

Entre las piezas expuestas las hay del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Arqueológico de Sevilla, el Museo Arqueológico de Córdoba, el Museo de Albacete, el Museu de Mallorca, el Museo Nacional del Prado, el Museo Nacional de Escultura, el Museo Arqueológico Nacional di Napoli, el Musei Capitolini, el Museo Nazionale Romano y el Museo della Civiltà Romana, así como en las paredes del patio donde se ha instalado hay piezas de Complutum pertenecientes a la exposición permanente del propio Museo Arqueológico y Paleontológico Regional. Es de destacar que, tal como se dijo en entrevista en la Cadena SER Henares, algunas piezas salen de Italia por primera vez, y algunas son de la Casa de los Gladiadores de Pompeya, las cuales están casi intactas, como si fueran de ayer, teniendo en realidad dos mil años.

La exposición estaba completamente llena, no es de extrañar, pues es una exposición realmente importante. Aunque Baquedano, director del museo, destacó una especie de escenificación de un circo romano en el centro de la exposición, idea suya para proyectar un documental explicativo que ponía en relación todo lo expuesto, es increíble poder ver auténticos cascos de gladiadores casi podríamos decir que intactos, y poder valorar así determinados detalles de su vida diaria, teniendo en cuenta que eran parte de un espectáculo.

La colección reunida para esta exposición temporal nos muestra tanto los edificios y construcciones que se hacían para estas luchas, el origen griego religioso y funerario, el culto religioso de los luchadores, su extracto social y sus posibilidades de ascenso, el aspecto deportivo del espectáculo e incluso de atracción de masas, armas, estelas funerarias con biografías de algunos de aquellos, aparatos médicos de la época, monedas y hasta cabezas de emperadores. 

Llama la atención desde la lápida del gladiador que indica "nada eres salvo lo que quedó entre los restos" a aquella otra de la época del Bajo Imperio Romano donde ya consta una cruz cristiana.

Es muy destacable un relieve en mármol muy bien trabajado sobre un arquitecto dando órdenes a sus obreros, o bien la maqueta del Coliseo de Roma.

Pero también tiene que servir esta exposición para poner las cosas en su sitio, dado que en los últimos tiempos han aparecido en Internet personas cuyo tirón  mediático les ha impulsado a la televisión y a la radio, donde yo mismo les he escuchado una y otra vez repetir falsedades sobre el mundo de los gladiadores, tales como que no se mataban o que no había animales exóticos. En esta exposición podréis ver numerosos mosaicos y hasta figurillas con grandes felinos africanos, osos y otras bestias. También podréis ver la reproducción de un relieve donde se ve claramente a un gladiador atravesando el cuello de otro con una espada. Más allá de esta exposición, si uno sigue las publicaciones de revistas de Historia universitarias, fáciles de encontrar en Internet, verá que incluso hay localizada una lápida de un gladiador donde se lamentaba su muerte en la arena por lo que se insinuaba que era un mal arbitrio o una arbitro comprado, lo que nos hace pensar que las luchas de gladiadores también se sujetaban a reglas y arbitrio, de vuelta a la exposición, veremos otro relieve de una lucha de cuatro gladiadores entre los que se encuentra una niña con flores en la mano, hemos de pensar que para el ganador.

Por otro lado, ante el descontento de algunas personas con la película Gladiador II (Ridley Scott, 2024), muchas personas niegan la existencia de las naumaquias, como si fuera algo burdo de Hollywood. Nada más lejos. Sabemos que existieron. Tal vez no eran abundantes, por lo caro de su coste, y probablemente no eran tan espectaculares como en la película, pero existieron. Es más, no es tampoco adjudicable a Hollywood si alguien quiere adherirse a su no existencia, pues incluso en el siglo XIX y comienzos del XX español tenemos al pintor Ulpiano Checa pintando una (Noticia 326ª). Pero, en fin, los textos y los restos arqueológicos de la arquitectura, nos indican que sí, que existieron.

Los colores de los cascos y ropas de los gladiadores eran colores para seguir a equipos. Se sabe, por textos de la época, que la gente se dividía entre rojos y azules, habitualmente, aunque había otros colores, y que acudían con telas de ellos para animar a los suyos, y que movían grandes sumas de apuestas y grandes admiraciones. 

Una exposición muy interesante y atractiva, bastante única y exclusiva. Pone las cosas en su sitio y muestra piezas que, de otro modo, la gran mayoría no veríamos. Hay que estar siempre agradecido a los museos, especialmente los públicos. El Regional de Madrid siempre hace buenos trabajos.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, abril 27, 2024

NOTICIA 2313ª DESDE EL BAR: CAZADORES DE DRAGONES

 

El Museo Arqueológico Regional (MAR) de Madrid cambió su nombre por el de Museo Arqueológico y Paleontológico Regional (MAP, aunque en la web las siglas cambian a MARPA) de Madrid, que como sabéis está ubicado en la Plaza de las Bernardas en Alcalá de Henares. Con ese motivo creo que fue el año pasado que abrieron la Sala de Paleontología Emiliano Aguirre. Este año 2024 queda más patente y publicitado con la inauguración hace dos días, el 25 de abril, de una exposición temporal llamada Cazadores de dragones, dedicada a mostrar y explicar los dinosaurios y la Historia de su arqueología paleontológica, usando como cebo la posibilidad y teoría de que los restos de los dinosaurios probablemente sirvieron para estimular la imaginación y la creencia de seres mitológicos entre la antigüedad y la Edad Media, como puedan ser los grifos entre Oriente y Egipto, expandiendo sus historias a occidente, gigantes, dragones, titanes, etcétera. 

Pude permitirme ir a ver la exposición a primera hora de la mañana del viernes 26, por lo que disfruté totalmente como único visitante esta nueva muestra, sólo cuando ya me iba entró una mujer. Como otras veces he anotado en otras exposiciones en el museo, he de decir que el museo sigue sin remediar que las personas que vigilan las salas hablan extraordinariamente en voz muy alta, y en este caso dejando totalmente claro de cuáles eran sus ideas de colocación de carteles y sus críticas hacia algunas decisiones de los mismos, con afán de tal vez mejorar algo en una hipotética reunión informal con quien estuviera al cargo. Sin embargo, esta vez las disculpo en parte, acababan de empezar su jornada de cara al público, que no en su trabajo de puertas cerradas, y sólo había una única persona en sala, yo. En el fondo se estaban "desperezando", por así decirlo. No me importó demasiado esta vez, pero es cierto que es algo ya recurrente por parte de visitantes y de vigilantes que no es el museo más respetuoso para quien quiera verlo con una reflexión más íntima en cuanto a lo sonoro. No es que los museos deban ser santuarios del silencio, en absoluto, siempre es enriquecedor hablar con otras personas sobre lo que te produce lo que ves o lo que se sabe que aporte o que discrepe o matice o preguntar lo que quieres saber, o bien tener un guía, lo que no es lo mismo que hablar como si estuvieras en un bar discutiendo de fútbol durante una final entre los dos principales rivales de la liga. Por lo demás, sigo pensando que es uno de los mejores museos arqueológicos regionales que hay en España, aunque en competencia directa con el de Sevilla y con el etnológico de Valencia (que funciona como arqueológico), como mínimo... y con el egiptológico de Barcelona, pero ese es sólo de Egipto.

La exposición ha sido montada con la colaboración del Parque de las Ciencias (Andalucía-Granada). En las cartelas se puede leer que hay reproducciones y restos de diversos museos de España, pero también de Alemania y Portugal. Combinan los dinosaurios con paneles que nos muestras a diferentes paleontólogos desde el origen del primer fósil tratado con una intención científica en el siglo XVII, hasta toda la explosión de una ciencia ya bien asentada y con método desde el siglo XIX, con los nombres míticos de los primeros buscadores, y toda la evolución de técnicas y conocimientos más actual del siglo XX y XXI. También aparece una sección dedicada a la integración y aparición de los dinosaurios en la cultura popular desde que en la segunda mitad del siglo XIX se transformaron en toda una curiosidad social y hasta cierto punto una pasión y una estimulación para innumerables historias fantásticas desde el siglo XX. Historias fantásticas que, repito, empalmaría con aquellas que desde la Edad Antigua los transformaba en seres míticos, como los dragones. No obstante, Robert Plot, primera persona que quiso tratar los huesos de dinosaurio con un tratamiento de "ciencia" en pleno 1667 mostró lo que podía ser la cabeza de un hueso como si fuese el fémur de uno de los elefantes que llevaron los romanos a Inglaterra para invadirla y que murieron por el clima, si bien cambió de opinión al compararlo con huesos de elefantes de su época, diciendo en ese momento que sería el resto de uno de los gigantes que habitaron la Tierra en tiempos de Adán y Eva, según el Antiguo Testamento que siguen los judíos y algunas Biblias de cristianos protestantes. Más tarde, para hacernos una idea del asunto, a ese mismo resto, al no saber muy bien qué era, le dieron un nombre en latín que hacía referencia a un escroto. Habría de ser 1841 para que Robert Owen empezara a denominarlos restos de dinosaurios, identificándolos como restos de grandes lagartos, sirviendo de antecedente y apoyo para las ideas que Charles Darwin iba a empezar a desarrollar sobre la evolución de la vida. No obstante, una de las especies claves para el inicio de sus teorías fueron las iguanas de las Islas Galápagos.

Buena parte de lo que cuentan las cartelas son cuestiones que, la persona interesada pero no necesariamente especializada ni estudiosa, conoce con detalles desde la publicación de una enciclopedia juvenil en 1993 llamada Dinosaurios, publicada por Planeta DeAgostini con motivo de aprovechar el tirón de ventas de productos sobre dinosaurios que provocó la película Parque Jurásico (Steven Spielberg), de ese mismo año. Allí ya se nos hablaba, explicaba y narraaba un asunto que en esta exposición le dan un puesto destacado con varios paneles, "la guerra de los huesos", que fue librada entre un equipo norteamericano de paleontólogos liderado por Othniel Charles Marsh y otro equipo liderado por Edward Drinker Cope en el siglo XIX. Fue una competición con una enemistad personal que les llevó a quitarse yacimientos los unos a los otros, a librar una pelea académica no exenta de insultas y que en la práctica, tanto por animales salvajes, como por indios en guerra o por peleas entre los dos equipos, iban armados cual grupos de pistoleros de la época. Por cierto, se puede hacer uno una fotografía como uno de ellos en una foto troquelada preparada para ello para el visitante. También se podrá ver a Roy Chapman Andrews, un explorador y paleontólogo del siglo XX que para algunos inspiró la figura de Indiana Jones en sus métodos, aunque lo cierto es que los creadores de Indina Jones siempre hablaron del arqueólogo Schliemann, descubridor de los restos de Troya y de la llamada máscara de Agamenón en Micenas. Pero es cierto que la cultura popular está muy presente en la exposición, quizá como refuerzo de reclamo o como llamada de atención  de cómo desde la película de Spielberg de 1993 se ha aumentado la pasión por los dnosaurios, pasión que nunca desapareció, desde las exposiciones del siglo XIX y sus fantasiosas maquetas, a los seres que aparecen en la isla del gorila King Kong en la década d 1930, la mascota de los Picapiedra en la década de 1960 o los divertidos dinosaurios de Cavernícola (Carl Gottlieb, 1981) o Toy Story (Lasseter, 1995), entre otras muy míticas películas y series de televisión. 

También nos habla de los avances actuales, de hecho nos muestras la reproducción de uno de los dinosaurios más recientemente identificados, con una especie de cresta en el lomo. Más aún, el museo nos muestra ahora en una de sus paredes una apertura en vitrina para ver los trabajos en laboratorio (no necesariamente con huesos de dinosaurio, sino con lo que quiera que sea que les toque trabajar en su momento), con ello quieren exponer también que el museo es algo más que un lugar de exposición y pedagogía, lo es también de investigación. Esto lo veo muy positivo, si bien al ver que los trabajadores allí eran personas jóvenes sin excepción, uno que ya es perro viejo y ha pasado por esto y cuando trabaja con la administración lo sigue viendo, me pregunto si todos estos trabajadores no serán todos becarios, gente en prácticas y gente preparando doctorados, lo que laboralmente, yo que ya estoy más que apaleado y actualmente en desempleo con trabajos que requieren también de altos conocimientos, y que por cierto, brevemente hice unas "prácticas" en este museo hace muchos años ya, en sus inicios, me hace plantearme muchas preguntas. Tal vez otras personas que lo vean con sus ojos también se las hagan.

Como sea, la estrella de la exposición son los restos del Concavenator corcovatus ("el cazador jorobado de Cuenca") que apareció en prensa no recuerdo si el año pasado o el anterior, pro que es uno de los fósiles mejor conservados en España y que conserva restos visuales de lo que fueron sus escamas. Fue un nuevo espécimen que ha sido toda una revolución en España. También se puede ver la reproducción de un yacimiento de Guadalajara donde apareció un nido de huevos, el fósil de unos dinosaurios que dejaron grabado para siempre que tuvieron plumas, el peroné de un enorme dinosaurio que mide más alto que yo mismo, y reconstrucciones de algunos dinoraurios míticos, como el deinonychus. Algunos de los lugares de dónde provienen los fósiles, aparte de la citada Guadalajara, son Castellón, Cuenca, Teruel, Valencia y Soria, si bien hay reproducciones de otros que vienen del Gobi, Tanzania y Patagonia. 
 
Ya en 2008, cuando yo trabajaba de transportista y montador de obras de Arte y otras piezas de exposiciones, después de estar fabricando (literalmente) unas cajas de madera especiales para unas determinadas piezas, había trabajado a puerta cerrada en el museo de Cosmocaixa rodeado de restos de dinosaurio, de hecho casi mano con mano con un triceratops (Noticia 528ª). Poder ver a solas esta exposición ha sido un privilegio tremendo. Una suerte.

Buen trabajo el del museo, que sigue su buen rumbo. Exposición destacable de ver.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

miércoles, marzo 29, 2023

NOTICIA 2213ª DESDE EL BAR: LOS ÚLTIMOS DÍAS DE TARTESO

 El Museo Arqueológico Regional de Madrid (MAR) ha inaugurado ayer, 28 de marzo, una nueva exposición temporal que durará hasta el 24 de septiembre. Se trata de la exposición "Los últimos días de Tarteso", que parafrasea al famoso libro Los últimos días de Pompeya, que escribió Edward Bulwer-Lytton en 1834, del cual se han hecho varias series de televisión y varias películas de cine. En realidad la exposición no trata de los últimos tiempos de la civilización de Tarteso, trata de todas las posibles épocas de Tarteso a lo largo de sus siglos antiguos, así como de todas las épocas arqueológicas y sus teorías desde que se establecieron teorías sobre que Tarteso estaba en la península Ibérica. A finales del siglo XIX y comienzos del XX se asociaba Tarteso con una ciudad-Estado y su entorno, influenciada por la cultura fenicia. A partir de ahí la arqueología fue evolucionando en los tiempos sucesivos hasta llegar a lugares descontextualizados entre sí con restos que pudieran tener un punto común cultural, hasta llegar al consenso actual en la arqueología española y parte de la internacional sobre que Tarteso tenía un territorio y una organización estatal o cultural más o menos definida e influida por los fenicios en el sur español, en torno a territorios amplios con el Guadalquivir de eje central, el cual duraría dos siglos o siglo y medio, entre el VI y el V a.C. 

En realidad no se sabe mucho de Tarteso, ni el consenso es absoluto, como afirma el museo y la exposición. Hay teorías que ubican este territorio en otros lugares del Mediterráneo. De hecho Tarteso en la península Ibérica tendría su núcleo principal en torno a la costa atlántica de Andalucía. si que es cierto que Tarteso aparece en varios textos de cronistas antiguos, así como en historias mitológicas de varias civilizaciones, como la griega, que situaban este lugar como un lugar con metales apreciados (el bronce, la plata, oro...), seres fantásticos que impedían la civilización de los humanos de allí y que habitaban ambos grupos en el confín del mundo, donde los territorios de los humanos cohabitaban con los de los seres divinos y protodivinos. Entre ellos estaría el gigante Gerión, al que derrotó Hércules. Esto aparece en la exposición, incluso con copas y otros elementos de origen griego, que también tuvieron ciudades en la península.  Algunas historias fenicias también recogen historias de Tarteso, e incluso aparece en los textos religiosos de la Biblia, en el Antiguo Testamento, pero esto si que no aparece en la exposición, a pesar de que esos textos son los que hacen que algunos investigadores duden entre la teoría ibérica y otras. 

Poco sabemos de Tarteso, y esto sí que se afirma en la exposición. Textos, protohistoria y arqueología apenas nos dan datos suficientes. No sabemos sus fechas exactas de aparición, no sabemos su organización, no sabemos su Historia concreta, ni los nombres de sus personas destacadas, no sabemos sus fronteras, es en buena parte una de las civilizaciones antiguas que nos lanza más misterios y preguntas que certezas totales. Sabemos que probablemente se desarrolló por aculturación de los pueblos ibéricos del sur de la Andalucía oriental por contacto comercial con los fenicios, cuando estos buscaban bronce en plena Edad del Bronce. Sabemos que pudo expandirse tal vez a modo de ciudades-Estado relacionadas entre sí, como los griegos, o imitando ciudades fenicias, pero no sabemos si tenían un Estado centralizado, descentralizado, sus gobernantes o sus formas de gobierno, si su expansión fue bélica o fue por pactos o por extensión de ventajas culturales y civilizadoras que llegaran a comprender los íberos de allá, lo que sea. Más o menos encontramos su rastro ocupacional en Andalucía, sur de Extremadura, sur de Portugal, y llega a expandirse tardíamente hasta Murcia, hay quien ha creído ver restos en el centro peninsular, pero estos pudieran ser aculturaciones por comercio con pueblos a su norte, o bien restos por comercio. En otras teorías, que no aparecen en la exposición, hay quien considera que la aculturación fenicia de los tartesios ayudaría a una fácil llegada y expansión de los cartagineses posteriormente en el territorio central de aquel reino o Estado, o sea: en el Guadalquivir, Doñana, Cádiz, en el interior hacia Sevilla... 

Estuve en la exposición esta mañana, coincidiendo por casualidad con la visita de un instituto y una entrevista al director del museo, Baquedano, que le estaba realizando gente de Extremadura con una video cámara. En alguna exposición anterior yo ya dije que en este museo hay un problema que es el de excesivas personas dando voces a veces. No ocurre siempre, pero me ha ocurrido con cierta frecuencia. Hoy también. La entrevista de Baquedano fue discreta, pero el alumnado del instituto tuvo momentos de hablar en tumulto, sin que los guardas de sala dijeran nada, dándose el caso de que la profesora les pidió silencio... a gritos. En fin, suele ser habitual que colegios e institutos tengan a veces estas indisciplinas, es algo normal, lo peor no fue esto, puesto que el alumnado más o menos obedeció. Lo peor fue hablar a voz muy alta, que parecía tener altavoz, a gente de la recepción del museo que entraron al inicio de la sala para comentarle a alguien si tal o cual luz debía o no estar encendida, más alta o más baja, pero a un tono que ni yo a voz en grito en mis recitales de poesía en los bares mientras la gente bebe. En fin, el menos la situación no duró mucho, y yo no soy especialmente una persona que se queje. Entiendo las situaciones humanas.

No es una exposición con demasiadas piezas en comparación con otras que se han realizado, pienso por ejemplo en la que se hizo sobre los íberos o la que se hizo sobre los carpetanos y los romanos, pero es la primera exposición temporal netamente dedicada sólo a Tarteso que se realiza en un museo, aunque parezca mentira tras más de un siglo. Da el espaldarazo además a la teoría cada vez más asentada de que estaba en Iberia. Reúne además piezas de varios museos que no habían sacado esas piezas nunca de sus exposiciones permanentes, como puedan ser varios museos andaluces como el de Huelva, Cádiz o Sevilla, el Museo Arqueológico Nacional, algún museo extremeño e incluso uno de Portugal. 

Cobra relevancia los mapas y las cartelas explicativas, aunque prescinden de cualquier explicación sobre iconografía posible de seres mitológicos en algunos elementos donde aparecen posibles representaciones. Hay una muestra de inscripciones en letra íbera, que aquí han querido asociar a Tarteso, eso es más discutible porque aparece en otros lugares de la península también. Es una forma de escritura con posibles influencias del Mediterráneo oriental, pero que nunca se ha descifrado porque la llegada de los cartagineses y de los romanos después acabó con toda esa forma que estaba siendo inicial. También podemos ver preciosos jarros de bronce decorados, los restos metálicos de un carro de caballos, espadas, lo que fue un caldero (casi entero, pero abollado), figurillas donde aparece la divinidad Melqart, brazaletes de oro, platos de arcilla, vasos, lápidas y una reproducción tal como se encontró arqueológicamente la Casa del Turuñuelo, donde se halló los restos de varios caballos sacrificados.

Personalmente creo que lo mejor que contiene es una vitrina donde aparecen colgantes de oro y otros objetos suntuarios que se han conservado a la perfección con todos lujo de sus detalles más pequeños como si no hubieran pasado por ellos dos mil cuatrocientos años, así como un colgante de cuentas de colores con los colores totalmente vivos, con sus azules tan de culturas costeras del Mediterráneo. Así también un huevo de avestruz labrado. Muy recomendable ver esas piezas, que además son prestadas por museos que no se ubican en Madrid, por lo que verlas se hace  un poco más complejo a los que somos de la Comunidad. 

Y sí, si te ha estado sonando raro y te choca, normalmente, durante siglos, se ha escrito Tartessos, o en su defecto: Tartesos, pero tal como anota el comisario de exposición en el tríptico de exposición, en 2011 la Real Academia de la Lengua apuntó a que se escribiera Tarteso... pocos lo hacían, pero ellos son así, a pesar de que dicen que ellos solo normalizan las formas generalizadas de hablar y escribir. Personalmente, al igual que con la tilde en "sólo", diría que se siguiera con lo de Tartesos, sobre todo porque en la filología clásica también se hayan a veces pistas cuando un historiador encuentra en algún momento alguna clave que cuadre. También es cierto que en esto, como en todas las cosas, especialmente en Historia, siempre hay iluminados, y también hay quien dice Tartesia. Mientras no digan Tartalia y aparezca un repartidor de la empresa con una tarta, todo va bien.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, mayo 19, 2022

NOTICIA 2139ª DESDE EL BAR: TEMPUS ROMAE

 

El pasado 6 de abril el diario El País, entre otros de tirada estatal en los días siguientes, nos dio por primera vez la noticia de que se habían descubierto en Complutum, origen romano de Alcalá de Henares, los frescos de lo que era la cara de una mujer, a la que los arqueólogos asocian con una de las que fueran dueñas de la Casa de los Grifos sin que sepamos muy bien porqué esa conclusión, y la cara del dios Baco, al estilo como se representaba en la zona oriental del Imperio, con influencia griega. Baco es un dios que ha aparecido en varios restos de la antigua Roma en Alcalá de Henares, entre ellos el famoso mosaico que guarda el Museo Arqueológico Regional de Madrid, sito en la Plaza de las Bernardas de Alcalá de Henares. La prensa local, como Alcalá Hoy, se hizo eco de la noticia un poco más de una semana después, coincidiendo con la Semana Santa de este año. Hay pocas pinturas conservadas de la antigua Roma en todo lo que fue su territorio, y figurativas prácticamente son anómalas. Estas de Complutum son tan exclusivas y únicas como las halladas en Pompeya o en la Casa Áurea de Roma, palacio de Nerón. Las de Complutum son del siglo I después de Cristo. Son toda una sensación que además casi recuerdan al Renacimiento. Aún no se pueden ver en público, porque la Casa de los Grifos está cerrada por ampliación de las excavaciones arqueológicas, aunque intuyo que estas acabarán en un museo y allí quizá se ponga una reproducción. No lo sé.

Del 29 de abril al 2 de mayo se celebró el evento Complutum Renacida, con recreaciones por actores y una asociación de legionarios romanos desfilando, juegos de gladiadores y otras cuestiones, como un mercado lleno todo de serios anacronismos y relativos errores, pero como era algo lúdico para el turismo, no le pidamos mucho más que entretenernos, si bien los soldados romanos estaban bastante bien ambientados en época imperial, aunque con algunos detalles que tendríamos que fijarnos más si lo quisiéramos ver con ojos más allá que los de hacer caja con el ciudadano y el turista.

Pero, mejor aún, El Museo Arqueológico Regional acoge estos días, del 3 de mayo pasado al 8 de enero de 2023, una exposición temporal llamada Tempus Romae, que es lo mejor que he visto en varios años en este museo. De hecho en los años más recientes me habían decepcionado varias de las exposiciones temporales. Está es altamente recomendable. Yo fui a verla ayer miércoles por la tarde, con un sol que parecía verano. Apenas estábamos tres personas y resultó que una de ellas era una anciano que se empeñaba en ir pasando de vitrina en vitrina de las que yo iba dejando de tal modo que hasta carraspeaba para que me fuera sin leer las cartelas. En fin, que el museo estaba muy vacío y los maleducados pueden serlo de todas las edades... y la seguridad del museo bien podría haberle dicho: "caballero, disfrute usted sin molestar a los demás", pero la seguridad el museo estaba en la entrada, no en la sala.

Como sea, recomiendo mucho esta exposición. Sus comisarias han sido Carmen Fernández Ochoa y Mar Zarzalejos Prieto. Se trata de mostrar la presencia romana en la zona que fue la Carpetania, que es la región donde vivieron los carpetanos, pueblo celtíbero del centro peninsular. Comprende Madrid Comunidad y partes de Ávila, Segovia, Toledo, Guadalajara, más o menos. En realidad el origen de Alcalá de Henares no era romano, sino ya en la Prehistoria hay presencia en sus cuevas, y en cuanto a la Protohistoria, nuestro primer asentamiento, nuestra primera localidad, fue Iplacea, en el Cerro del Viso. Los carpetanos eran un pueblo más bien agricultor, belicoso cuando tocaba, como el resto de íberos, que tenían por costumbre hacerse aliados de aquellos pueblos que los derrotaban, como muestra de sumisión. Cuento esto último porque los carpetanos estuvieron del lado de los cartagineses en la Segunda Guerra Púnica. Es en estas guerras que los romanos llegan a la Carpetania con una invasión militar a comienzos del siglo I antes de Cristo, y terminada la Segunda Guerra Púnica seguirán la invasión para la conquista de Celtiberia. La primera oleada invasora romana llegará desde Ávila y Guadalajara, por lo que Iplacea es uno de los primeros pueblos que se enfrentan y que conquistan en la zona. Estas guerras de conquista se combinarán con la dictadura de Sila en la República Romana y al morir este uno de sus generales, Sertorio, huirá a la península donde forzará una guerra civil para crear una monarquía, con los ideales republicanos que estaban en crisis. Para ellos volvió a derrotar a los de Iplacea, que se pusieron de su lado, y se sabe que Sertorio practicaba la romanización de sus aliados para crear una integración social. La guerra de Sertorio llevó a que fuera derrotado por Pompeyo, por lo que la primigenia Complutum estaría con Pompeyo. Y la subsiguiente y futura nueva guerra civil haría que Pompeyo fuera derrotado por Julio César. Y precisamente en todos estos conflictos sabemos que Iplacea y Compluto sale o salió mencionada en varias crónicas de la época. Todas estas etapas se abarcan en el comienzo de la exposición, donde podremos ver diversos objetos de aquellos años, más otros que vienen de Ávila, Segovia, Titulcia y otros lugares de la Carpetania.

Lamento  que no se mencione en la exposición a Iplacea, aunque evidentemente ronda en todo lo que se narra en las cartelas. Al no informado le puede crear la falsa sensación de que solo existió Complutum. Del mismo modo que lamento que en los mapas hayan dado tanta importancia a Madrid, que en aquellos tiempos era prácticamente nada. En el centro peninsular cada vez está mejor testimoniado por los hallazgos e indicios eran Titulcia y Complutum los núcleos importantes. Pero aún con esto, la exposición merece la pena.

Podremos ver allí desde la estatua de un fauno borracho recostado sobre una tinaja, a frescos originales de la Casa de los Grifos (no los de los rostros comentados), la pintura de un conductor de cuadriga, joyería romana, lucernas, la reproducción en ilustración de algunas de las casas de Complutum como la taberna (de la que nos enteramos por cartela que se encontraron restos del material de trabajo de un pintor de cuadros), el mercado, las casas señoriales de la villa del Val, etcétera, encontraremos también cuchillos, utensilios de la vida diaria, cerámicas diversas, algunas con inscripciones griegas, otras con el negro propio de Italia, restos de sandalias, túmulos y dos piezas que yo vi en el Taller Escuela de Arqueología (TEAR) cuando era niño y me llevó el colegio: una vasija sellada con dibujos de órganos sexuales, por ser quizá de algún ritual de fertilidad, y el esqueleto de una mujer de Complutum. Efectivamente, la mayor parte de la exposición versa de Complutum, y son interesantes las cartelas. Mucho de lo expuesto no suele verse, por estar en los depósitos para su mejor conservación o por falta de espacio en otros casos. 

Yo fui bautizado en la capilla que hubo al construirse el barrio de Nuestra Señora de Belén, el cual guardaba en sí un trozo de muro de la antigua basílica de Complutum (zona de justicia y de gobierno), llamado paredón del milagro, por creerse que allí se martirizó a los Santos Niños Justo y Pastor. Hoy la capilla no existe, el muro está al aire, y me hizo gracia escuchar algún comentario sobre esa capilla donde quien hizo los comentarios, dos profesoras de secundaria, mostraban un profundo respeto por la Historia antigua y ninguno por la actual. Mal que pese, aquella capilla tuvo un sentido de ser y fue un comienzo de una barriada de población humilde. Tenía un aspecto propio de la década de 1970 y eso, que no se valoró en su momento, tuvo un valor relativo, pero evidentemente la Historia de Roma y el origen remoto de Alcalá tiene más peso, indudablemente, que la historia reciente de la ciudad, aunque esta sea la de los trabajadores más humildes y la formación del Distrito II. Por otra parte, tal capilla evidentemente se construyó para proteger y venerar ese muro considerado sagrado, y a la vez daba una identidad al barrio. Este barrio pobre ha crecido con la idea de que nosotros estamos en el origen de la ciudad. Ahora bien, el muro, pues también en tiempo de mi catequesis pasé por esa capilla, lo usaban los dos curas que llevaban el lugar, dos curas obreros, Moncho y Rufino, para dividir la zona de culto de la zona donde ellos tenían sus cosas para cambiarse y los objetos para oficiar oficios. Quizá en los recorridos de Complutum no vendría mal un pequeño epígrafe que recordara este comienzo nuevo de Alcalá en su primera gran expansión en el siglo XX, en lugar de la denigración continuada. Cada cosa tiene su tiempo, y esto sería historia social que conforma la Historia general de la ciudad.

Complutum en todo caso comenzó en el Cerro del Viso, no sabemos muy bien si reutilizando los restos de Iplacea arrasada, o bien construyéndose a partir de esta. Complutum ya en el valle se hizo a partir de comienzos del siglo I después de Cristo, o quizá a finales del siglo anterior. Los dos núcleos convivieron un tiempo, pero a mediados o finales del siglo I después de Cristo se abandonó el Cerro del Viso y ya solo quedó habitado el valle, aunque algunos sospechan que quizá se usaron puntualmente algunas edificaciones de la Complutum vieja. 

Sea como sea, buena exposición. Id a verla, tenéis hasta el 8 de enero. Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, diciembre 19, 2020

NOTICIA 2012ª DESDE EL BAR: LA MAQBARA DE MAYRIT

El pasado 17 de diciembre empezó una nueva exposición temporal en el Museo Arqueológico Regional de Madrid. No está en la sala habitual de las temporales, si no en una pequeña vitrina dentro de una de las salas principales de la exposición permanente. La dirección del museo ha querido iniciar una nueva etapa donde se vayan dando estas pequeñas exposiciones de piezas, quizá un poco al estilo del cuadro del mes que suele poner el Museo del Prado como reclamo y variedad. En este caso se trata de una estela funeraria de origen musulmán, de Al-Andalus, encontrada en plena Madrid capital en unas obras públicas. Una rareza en sí misma. Puesto que Madrid era Mayrit, la exposición se llama "La Maqbara de Mayrit".

La estela funeraria está datada en el siglo X cristiano, que es el siglo IV musulmán. Se encontró en lo que se llamó la Puerta de los Moros en el antiguo Madrid amurallado, que correspondería a un cementerio islámico extramuro en tiempos medievales, o al menos un espacio de enterramientos, al sur de la desaparecida muralla. Hoy día es un espacio céntrico de la capital. El Museo Argueológio Regional la compró en 2012 y la trajo a su edificio, en Alcalá de Henares. Desde entonces ha estado restaurándola. Es ahora en diciembre de 2020 que ha decidido exhibirla de manera temporal junto a otras pocas piezas musulmanas que bien pudieran haber formado un ajuar funerario, aunque no lo fueran. Bien valdría, a mi juicio, que dicha estela pase a la exposición permanente dentro de la sala dedicada al periodo islámico de nuestra Historia. 

La entrada principal del museo está cerrada, no sé si por obras o por el montaje de alguna exposición, lo que hace que entres por una puerta algo más desplazada. Cuando yo fui estaban preparando algún tipo de actos con discursos. Todo el museo estaba en penumbra y apenas estaban allí algunas conserjes, un guardia de seguridad y tres o cuatro técnicos de luz y sonido. Atrevesé el patio con ellos trabajando y las sillas colocadas, mientras el guardia de seguridad me indicó una puerta roja por la que entrar lateralmente a la sala principal de la exposición permanente. 

El museo, antiguo convento entre el renacimiento y el barroco, estaba también en penumbra. Había una mujer que regresaba de ver la vitrina a la que yo me dirigía, que me indicaron. A solas atravesé en silencio, con el sonido de mis pasos, llevaba botines, rodeado de mosaicos romanos en las paredes, antiguas vasijas prehistóricas a los lados y restos de huesos de animales de miles de años atrás. La vitrina, muy bien iluminada, era pequeña, pero llena de la información suficiente. Fue, sinceramente, un lujo poder ver la pieza y estar en aquel lugar en ese ambiente.

sábado, agosto 15, 2020

NOTICIA 1986ª DESDE EL BAR: ÍDOLOS. MIRADAS MILENARIAS

A comienzos de esta semana, aprovechando el único día libre que tenía entre que acababa mi anterior trabajo y comenzaba el nuevo el miércoles, fui a la nueva exposición gratuita del Museo Arqueológico Regional de Madrid, llamada Ídolos. Miradas milenarias. Por las normativas creadas a causa de la pandemia de la Covid-19 no te dan la habitual entrada de papel al entrar, aunque otros museos sí te la dan. Tampoco te dan el tríptico informativo presentando lo que vas a ver, lo han creado en formato digital en pdf y debes usar Internet para verlo, es este. La cosa es que les ha dado una fiebre total por lo tecnológico y aunque hay paneles explicativos generales para los diversos grupos de piezas que han montado con carácter pedagógico, lo cierto es que cada pieza individual tiene una cartela indicando estrictamente el nombre de lo que es, su datación y dónde se encontró arqueológicamente, pero no da ninguna explicación, ni contexto, en su lugar han puesto numerosos códigos que puedes leer con tu teléfono mediante Internet, si tienes la aplicación... ¡y un móvil con esa capacidad!, porque lo cierto es que... ¡nadie tiene la obligación ni de tener teléfono móvil, ni de tenerlo con capacidades más allá de las básicas! Mediante esos códigos se suministra la información que físicamente no se da. En fin, al menos la información de los paneles generales es bastante suficiente para hacerse una idea general. Esos códigos se han generalizado por todas partes, sobre todo en bares y restaurantes y lo que ha ocurrido es que se han dado de bruces con la realidad, no sólo la gente no tiene esas aplicaciones, ni quiere ponerlas, sino que han encontrado clientes que no tienen móviles con esas capacidades o que simplemente no entienden cómo funciona o cómo funciona Internet, por lo que se han visto obligados a volver a lo tradicional de toda la vida: escribir sus menús y precios en pizarras y carteles ante la prohibición de poner hojas de menú en las mesas. No lo olvidemos, las tecnológicas harán presión para decir que sus soluciones son las únicas viables, pero no lo son, y tampoco lo olvidemos, hay asesores políticos que tienen unas vidas tan alejadas de las vidas comunes que creen que todo el mundo tiene las mismas capacidades, intereses y conocimientos que ellos, y no es así. Todo esto podría comenzar a tener remedio si frenáramos algo que hace años que comenzó: que todos y cada uno de nosotros comenzáramos a fomentar la idea que nos inculcan de que lo más moderno es lo mejor es falsa o bien no es cierta necesariamente en todos los casos.


Volvamos al asunto de la exposición. "Ídolos. Miradas milenarias" es una exposición temporal gratuita que se inauguró el pasado 28 de julio y durará hasta el 10 de enero de 2021. Recoge piezas arqueológicas de la Península Ibérica, tanto de España como de Portugal, procedentes del Museo Arqueológico Nacional (de España), del Museo Nacional de Arqueología (de Portugal), de los museos arqueológicos de Sevilla, Jaén, Cádiz y otras ciudades de Andalucía, así como del Levante peninsular. Se trata de piezas tanto de grabados en láminas de piedra, como esculturas figurativas en cilindro que teóricamente representan caras humanas tatuadas o pintadas, que personalmente siempre me recordaron búhos, hay otras piezas tipo báculos y maquetas, así como videos. Los ídolos son de fechas que oscilan del 4000 antes de Cristo al 1500 antes de Cristo, aunque predominan las datadas en torno al 2000 antes de Cristo. La comisaria de exposición, por otro lado, es una catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá, Primitiva, que no me llegó a dar clases a mí en los años 2000, pero sí su esposo, Balbín.


La exposición peca de lo mismo que han pecado otras exposiciones temporales en el Museo Arqueológico Regional de Madrid, sus explicaciones son taxativas, más que presentarlo como teorías lo presentan todo como hechos innegables. La cosa es que tampoco te explican porqué llegan a esas conclusiones, dando por hecho además que el visitante tiene amplios y grandes conocimientos tanto arqueológicos como prehistóricos e históricos. Así por ejemplo, se dice que las figuras cilíndricas representan humanos y que los círculos son tatuajes en torno a los ojos, los cuales intoxicaron a un grupo de mujeres que debieron tener dolores, visiones y a la larga la muerte, dado que lo que usaron para crear la pintura era polvo de un metal muy tóxico. No niego que esa teoría pueda ser la más plausible, o que el hecho de ese grupo de mujeres se intoxicara a la larga de su vida, pero como no se explica el porqué de todas esas afirmaciones, porqué no puedes pensar que no sean humanos, o que sean pinturas y no tatuajes, o incluso trajes, queda cojo y deja un sabor de boca un tanto inconformista, aún a sabiendas (como historiador) de algunos de los porqués de esas afirmaciones de sus paneles que la exposición no dice. 


Para haceros una idea, cuando yo entré en la sala había un grupo de unas cuatro personas las cuales por su conversación eran arqueólogas o catedráticas de Prehistoria que habían venido a Alcalá para ver en concreto esta exposición. Las valoraciones que os he comentado más arriba también las tenían ellos, solo que se lo tomaban con más humor. Ahora bien, hay que anotar un nuevo tirón de orejas tanto al museo como a este grupo de gente. A pesar de que por la Covid-19 el museo casi no tenía gente, no hay que hacer como ellos, ni tampoco hacer la vista tan gorda como hicieron los guardas y ujieres o vigilantes de sala del museo. Hablaban tan alto que estuvieras donde estuvieras les oías. Su conversación de grupo de amigos, risas incluidas, bromas, protestas entre ellos, me invitaba a llevarles unas aceitunas. Creo que si se las hubiera llevado junto a unos vinitos podrían haber estado aún más a gusto, huesos de aceitunas tirados al suelo mediante, solo habría que tirar serrín al suelo, y ya si eso encender los fogones para llenar la sala de ese olorcillo de brasa y grasa reconcentrada en buena bodega con salida de humos en mal estado. 


La exposición resulta repetitiva, pero es verdad que tiene piezas que nunca antes se habían juntado para valorarlas en conjunto. Se trata de posibles figuraciones o de dioses, o de semidioses, aunque la probabilidad más aceptada en los circuitos arqueológicos es que se trata de la representación de líderes, reyezuelos, héroes o hechiceros, ya que muchas se han encontrado en torno a enterramientos que pudieran ser de linajes importantes dentro de los poblados por las características de cómo fueron enterrados. Hay más misterios que certezas en torno a los porqués de estas figuras. Hay otras teorías también muy plausibles sobre que pudiera ser una adaptación de Astarté o alguna otra diosa fenicia que los íberos conocieran desde Andalucía y Levante por la llegada de los fenicios primero, luego de griegos y de cartagineses muy posteriormente. De hecho, la abundancia de estas en Andalucía, junto a otras evidencias arqueológicas y citas de textos de la época, aunque la exposición no lo cita porque quizá Primitiva no lo apoye, es lo que hace que muchos prehistoriadores e historiadores crean que era el reino de Tartesos o Tarsis, pero solo es una teoría. Son piezas importantes, eso sí que es cierto, que nos ayudan a indagar cada vez más en el pasado prehistórico y protohistórico de la península. En los últimos años se han potenciado mucho las excavaciones en torno al pasado ibérico y el Museo Arqueológico Regional suele fijarse mucho en ellas.

 

En una de las zonas de la exposición hay dibujados en el suelo, en la moqueta, una serie de esqueletos amontonados entre sí. Un panel te explica que esa era la disposición en los que fueron encontrados una serie de restos humanos en una de las tumbas íberas que aportan hasta dos cráneos trepanados a la exposición. Me ubiqué al lado del dibujo como si estuviera en la tumba tratando de elaborar mis hipótesis de porqué algunos cadáveres parecían disponer de una posición más cuidada que otros que parecían simplemente lanzados a la tumba. Por un momento la luz del panel de detrás mía hizo reflejar en el interior de mis gafas lo que figuraba ser la pared de la tumba, mientras que delante tenía una pared oscura, lo que por un momento daba sensación de estar dentro de la tumba comunal. Fue un efecto casual, pura chiripa al intervenir el cristal de mis gafas. Esa visión de cómo lo veía yo fue una sensación que se sumó a la visita y me hizo sentir que fue una buena visita, aunque creo que el museo ha tenido exposiciones mucho mejores que esta, pero esta, quizá sea por la ausencia de viajes vacacionales de la gente a causa de la Covid-19, es una exposición que ha levantado mucho interés entre los alcalaínos en general. Conozco ya a mucha gente que me dice querer ir.


Saludos y que la cerveza os acompañe.



martes, febrero 18, 2020

NOTICIA 1941ª DESDE EL BAR: PASADO Y FUTURO DEL PALACIO ARZOBISPAL DE ALCALÁ DE HENARES

(Volumetría de los restos actuales del Palacio con el Museo Arqueológico Regional a la derecha. Dibujo de Francisco Bedoya.)

Desde el pasado 13 de noviembre y hasta el próximo 12 de abril el Museo Arqueológico Regional de Madrid, ubicado en la Plaza de las Bernardas de Alcalá de Henares, alberga la exposición temporal y gratuita "De Palacio a Casa de los Arqueológos". Tuve la oportunidad de ir a visitarla el pasado sábado y quedarme con la constatación de que se trata de una exposición de Historia de Alcalá que en realidad es mera excusa para autopublicitar las intenciones y el futuro del Museo Arqueológico Regional. Posiblemente sea una exposición que se le ha pasado por alto a muchos alcalaínos, pero en ella se contiene lo que probablemente será una parte importante del futuro cultural de la ciudad, incluyendo un posible conflicto ecológico del que la prensa local no ha querido hacerse eco o bien no ha querido plantearlo, centrados en promocionar las noticias de exposiciones que el propio museo les pasa.

Empezaré reconociendo que la exposición era sumamente necesaria. Si bien se han realizado diversas campañas arqueológicas en el Palacio Arzobispal, se ha creado un museo al aire libre con algunos de los restos por dentro del recinto amurallado y se escribió un libro hace años sobre su incendio, el cual se completa con uno nuevo de parte del propio Museo con más información documentada y con la propuesta sobre el futuro de los restos, aún con toda una buena parte de la población desconoce el pasado del Palacio, su papel en la Historia tanto de Alcalá como de España, y si acaso mal conoce a modo rumores su incendio en 1939. Por todo ello, la ciudad le debía al Palacio Arzobispal, que tanta influencia tuvo en la Historia local y la española, una exposición como esta que le narrara de forma fácil y visual el pasado y el presente del Palacio, pero especialmente su destrucción y su recuperación arqueológica que nos ha dado la fisonomía que hoy día conocemos en su forma de ruinas principalmente, precisamente donde se explaya necesariamente esta exposición.

Podemos ver numerosas piezas y documentos, videos con documentales con voces vivas aún, etcétera. Destaca la maqueta que reproduce el palacio entre los siglos XVI y XVII, mostrando todas sus edificaciones, incluidos los miradores y las torres barrocas desaparecidas y los jardines con los que se recreó Isabel I "la Católica" en el paso del siglo XV al XVI y poseteriormente el Cardenal Lorenzana y otros en el XVII. Unos jardines desaparecidos para usar su espacio en un horrible aparcamiento de tierra que sirve de antesala ocasional para el paso a conciertos y eventos del mercado cervantino. Más merecería la pena recuperar esos ajardinamientos que ahondar en el culto al coche aparcado, pero no está en el actual proyecto de futuro que se presenta ni la más mínima intención de recuperar esos jardines, por otra parte: alguna vez reivindicados por los historiadores del valle del Henares. Yo mismo se lo he oído en persona comentarlo informalmente el cronista oficial actual de la ciudad, Sánchez Moltó. Al menos lo hizo en el encuentro de estos mismos historiadores hace unos cuatro o cinco años.

El Palacio Arzobispal comenzó a construirse en el siglo XIII por el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, a partir de las murallas de lo que era un qun musulmán (unas especie de acuartelamiento amurallado). Albergó arzobispos toledanos y reyes castellanos a lo largo de la Edad Media, siendo escenario del tratado entre los reinos de Castilla y de Aragón en 1308 para intentar conquistar Granada, la reunión de 1348 de las Cortes Castellanas, la muerte accidental de Juan I de Castilla en la Puerta de Burgos en 1390, la participación alcalaína por parte del Arzobispo Carrillo a favor de Juana "la Beltraneja" en la Guerra de Sucesión Castellana de 1475-1479, la residencia y planes de transformación del Cardenal Cisneros, la primera entrevista de los Reyes Católicos con Cristóbal Colón en 1486, el nacimiento de Catalina de Aragón, también el de Fernando I de Austria, un breve momento de estancia en el presidio del rey Francisco I de Francia en España, diversas modificaciones entre 1523 y 1545, el intento inútil de cura milagrosa del primogénito de Felipe II con los restos de San Diego, las reformas y ajardinamientos nuevos en los primeros años del siglo XVII, la pernocta de Carlos III a su llegada a España antes de entrar en Madrid para su coronación en 1759, la residencia de las tropas francesas durante la Guerra de Independencia de 1808 y hasta su ida en 1813 (José I pasó alguna noche en Alcalá, pero no se hospedó aquí), la desamortizaciones de 1841 y de 1855, acusando ruina en 1857, su nombramiento como Archivo General Central en 1858, lo que hace que tenga diversas reformas desde 1860 (no obstante en los siglos previos albergaba de por sí numerosos documentos para la administración del Estado), su apogeo como archivo estatal en 1926, su incendio accidental y destrucción de su mayor parte artística y arquitectónica recién terminada la guerra civil en 1939 por usarse sus instalaciones con vehículos y material bélicos, lo que supuso la pérdida de mucha documentación, pero no tanta como podría haber sido pues se había comenzado a trasladar décadas atrás la documentación más antigua al Archivo Histórico Nacional, la demolición de los restos de las alas norte y este, la pérdida de jardines y huertos, la recuperación en los años 1990 de parte del edificio del seminario y sus estudios históricos y arqueológicos, el cese por parte del obispado del usufructo de los solares y patios al ayuntamiento de Alcalá de Henares en 1998 coincidiendo con el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad (momento en el que se inició la recuperación y rehabilitación de varios espacios en estado ruinoso), el uso de su interior para conciertos y fuegos artificiales en ferias de agosto y mercados cervantinos en octubre y representaciones del Don Juan en noviembre, la programación de un proyecto de recuperación arqueológica por parte del Museo Arqueológico Regional de Madrid a partir de 2014, la transferencia en 2017 por parte del ayuntamiento del usufructo de los solares y patios del Palacio a la Comunidad Autónoma de Madrid para que el Museo Arqueológico Regional desarrolle su proyecto, y definitivamente la presentación pública de este proyecto, llamado Casa de los Arqueólogos, a través de la presente exposición y su libro en 2019-2020, momento en el cual nos encontramos.

El Museo Arqueológico Regional vive estos últimos años una ampliación física a costa de los solares de lo que fue la antigua comisaria de policía de Alcalá, la cual fue demolida para construir esa ampliación, así como otra ampliación menos llamativa al usar los locales de lo que fue la antigua oficina de la seguridad social en la calle Rico Home con Santa Catalina para actividades de investigación y biblioteca de momento. Lo que presentan ahora es un proyecto ambicioso donde también interviene la Asociación para la Recuperación del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares (ARPA). No se trata de reconstruir las antiguas edificaciones, cosa no imposible, visto lo visto en Notre Dame de París o el propio alcázar de Segovia muchos años más atrás. Se trata de recuperar espacios edificados y aprovechar, como mucho, los restos de algunas de las torres y muros que quedan en pie en estado ruinoso. O en otras palabras: se va a hacer arquitectura actual siguiendo parte de las ubicaciones antiguas de otras estructuras y aprovechando algunas de las partes que se podrían rehabilitar. 

Todo esto está visualmente explicado y expuesto en el final de la exposición... sólo que tras cortinillas verdes, lo que hace que quede un poco oculta al visitante y, aunque está en el último tramo de la exposición, casi invita a no entrar por duda de si se puede entrar en ese espacio o está tapado porque estén montando algo. Un error a la hora de crear esta temporal, o quizá no era error pensarlo así... 

La idea es crear en esos nuevos espacios las infraestructuras futuras gestionadas por el Museo para la investigación de los arqueológos, incluyendo salas de estudio, biblioteca, archivo, no sé si para hacer algunas investigaciones de tipo material y experimental. Desde luego sería una modernización y una actualización del concepto del papel de los museos en la actualidad investigadora y cultural. Será un nuevo aporte que anotarse en su haber Alcalá de Henares en su contribución al conocimiento. 

Nada habría de problema, si no fuera porque por lo que se lee en los paneles, lo que se ve en las proyecciones de lo que se desea hacer y lo que por fuerza sería al ponerse a funcionar, amenaza seria y claramente a los numerosos nidos de cigüeñas y águilas primilla que se ubican precisamente en los restos elegidos para levantar estos espacios nuevos. Torre y muros de edificio. Este espacio, visible desde el actual aparcamiento, tiene uno de los principales focos de habitación de estos animales, por otra parte protegidos, en amenaza de especie de extinción, objeto de la primera normativa protectora que hizo una ciudad en España, símbolo de Alcalá, parte de su fauna y riqueza, y sí, también, atracitvo turístico y parte de la cultura e Historia de la ciudad. La ausencia de este análisis en la prensa local, el silencio por parte de todas las instituciones implicadas y las claras explicaciones de lo que será el proyecto en los paneles de la exposición hacen pensar lo peor.

Si es deseable recuperar de alguna manera lo perdido, no olvidemos que en esa pérdida tuvimos la ganancia de esa fauna que nos eligió y que ya de por sí se ve afectada por el cierre del vertedero sin que se hayan creado aún en forma debida comederos adecuados para ellas. Todo proyecto debe pasar por respetarlas, y un uso humano de los lugares donde viven, aparte de obras de construcción previas, atenta contra ellas. Se debería estudiar cómo conservarlas en ese mismo sitio, o al menos como trasladar sus nidos, si es que eso es viable, dentro del propio recinto. Los expertos deberían comenzar a pensar en esto antes de que todo ocurra y, por no haberse querido hablar de ello, al final sólo lloremos lo perdido sin haber hecho nada por no perderlo. Lo dice alguien que ya colaboró con Ciconia en los primeros años 2000 para evitar que se quitaran los nidos de encima de la catedral. 

Saludos y que la cerveza os acompañe.


domingo, octubre 01, 2017

NOTICIA 1742ª DESDE EL BAR: QUIJOTECES SINFÓNICAS

Ayer, 30 de septiembre, hubo en Alcalá de Henares el sorprendente suceso de dos conciertos de música clásica a la vez. Uno de ellos fue en el Auditorio Municipal Paco de Lucía, con obras de Vivaldi, Bach y otros autores, que empieza a ser una cita clásica en el comienzo del otoño complutense desde hace unos pocos años. El otro concierto fue una total novedad, lo ofrecía la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas. Se trataba del segundo de una serie de conciertos reunidos bajo el nombre de gira y la temática de Rincones para el Arte: Quijoteces sinfónicas. El primero había sido un día antes, el viernes 29, en el Teatro Palenqué de Talavera de la Reina. En Alcalá de Henares eligieron como lugar emblemático el patio, antiguo claustro, del Museo Arqueológico Regional de Madrid, que en otros siglos fue convento dominico y también juzgado de primera instrucción. Serán treinta y seis conciertos en lugares emblemáticos de diferentes municipios todos a una distancia promediada de treinta minutos de Alcalá de Henares. Así pues, se trata de un ciclo musical sinfónico con temática cervantina, centrada en Don Quijote, y que aporta dar una vida cultural y uso cívico a diversos lugares emblemáticos de la comarca del Henares. La Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas, muy bien liderada por Fernando de la Casa, que por otra parte fue quien me invitó al evento, tiene en su espíritu estar al servicio de la comunidad de personas que forman la ciudadanía. Con ese afán de servicio y con total amor a la música montaron este ciclo de conciertos, cuya próxima parada será el 7 de septiembre en Velilla de San Antonio, gracias a la colaboración  de los ayuntamientos de Camarma de Esteruelas, Torres de la Alameda y la propia Velilla de San Antonio, más el Museo Arqueológico Regional, el grupo catalogado como Ciudades Cervantinas y los grandes almacenes comerciales El Corte Inglés de Alcalá de Henares.

Tal como explicaban ellos mismos en el programa, la novela de El Quijote no sólo innovó a nivel literario, es una de las primeras obras artísticas metaliterarias, metaculturales. Esto es: que transciende varios planos más allá de lo literario, incluso introduciendo al autor en la obra, y salta a lo largo del tiempo a otras artes como puedan ser cuadros, fotografías, teatro, cine, danza, esculturas y, desde muy temprano, la música. El universo del Quijote queda así inserto en una revolución cultural que hoy día nos es muy común, pero que para entonces era algo rompedor. Indudablemente un mundo tan enriquecido más allá del libro hace que nos llegue la obra de muy diferentes formas, percepciones, sensaciones, interpretaciones, narraciones... La Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas eligió un repertorio de ocho autores, en realidad de nueve. Telemann (Burlesque de Don Quixote, 1761), Boismortier (Don Quichotte chez la Duchesse, 1743), Purcell (King Arthur, 1691), Chapí (La venta de Don Quijote, 1902), Rubinstein (Humoresque de Don Quixotte, 1870), Massenet (Don Quijote, 1910), Minkus (Don Quixote, 1869), Antón García Abril (Canciones y danzas para Dulcinea, 1985) y Vangelis (La conquista del Paraíso, 1992). El último autor no estaba dentro del programa, del mismo modo que la obra no tiene que ver directamente con Don Quijote. Se trataba de una sorpresa para presentar y hacer tocar a la sección infantil de la orquesta, que tocaron como auténticos adultos experimentados. Hizo especial sensación un niño de muy corta edad tocando el triángulo. Esos dos últimos temas, además, aproximaban al Quijote no sólo a la música, si no también al cine. Justo el final te transportaba en un largo viaje con un crecimiento final que te hacía la sensación de haber avistado una tierra maravillosa tras muchos esfuerzos.

No era un repertorio obvio ni tampoco es fácil escuchar esta selección en concierto. Predominaba en la selección las oberturas, preludios e introducciones, aunque los dos interludios de la obra de Massenet me llamó la atención y me sumergió en ello. Las dos últimas interpretaciones fueron las más aplaudidas. En la colección de canciones y danzas de García Abril daba además cierto buen humor ver como uno de los violinistas afrontados al director de la orquesta disfrutaba con lo que tocaba al menear a ritmo la cabeza como en una especie de baile personal. Su buen humor se transmitía junto con su música.

La orquesta, dirigida por Radu Georghe Stan, está compuesta por cuarenta músicos, de los que veinticinco son la sección de cuerda. Precisamente una extensa primera parte de un poco más de treinta minutos (el concierto duró cerca de una hora y cuarto o poco más) fue fundamentalmente música de cuerda con unos muy pocos apoyos de viento. Fueron en general partes breves. Toda la instrumentación al completo sonó  a partir de la mitad de la velada, ahí si hubo mayor duración de las piezas. Dos secciones de violín con trece violinistas entre las dos, una sección de viola con cinco violas, una sección de cinco violoncelos, dos contrabajos, dos flautas, dos oboes, un clarinete, un fagot, dos trompetas, dos trompas, tres trombones y dos percusionistas.

El concierto mereció mucho la pena. Varios de los músicos eran estudiantes de conservatorio aún, otros, por lo que me contó alguna persona del público, no habían pisado el conservatorio, habían aprendido por otros medios, pero tocaron todos muy profesionalmente. Se les notaba el entusiasmo. Lo cierto es que traté de compartir la suerte de poder haber asistido con alguien, hasta cinco intentos de encontrar a alguien interesado para acompañarme, pero todas las personas contactadas tenían compromisos, la que aceptó se quedó dormida por lo que llegué a la puerta del Museo sin acompañante. Pero como todo ocurre por algo, coincidí en la cola de espera de entrada con una mujer a la que la chica que daba el acceso no la encontraba en la lista de invitados. Era la madre de una de las violinistas, creo que de Paula Alba, que habría olvidado dar su nombre para la lista, por lo que no tenía reserva. Como quiera que yo estaba detrás de ella viendo esta escena y viendo que la madre se desesperaba y entristecía por partes iguales, le dije a la chica que ella era mi acompañante. Así que vimos el concierto juntos en este extraño encuentro. Fue una compañía muy agradable y además se notaba satisfecha de poder ver a su hija tocando ante tanta gente. "Yo no sé de música", me dijo ella, "sólo le tiene que gustar", le dije yo. Y en definitiva creo que ahí está el espíritu de esta orquesta y de estos conciertos: compartir y disfrutar juntos. 

Yo lo disfruté mucho, excelente concierto. Novedoso y nada obvio. Con vigor y con delicadeza, el baile de la cabeza del violinista, yo creo que Daniel Verduras, era expresión del alma de todos los allí oyentes.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, mayo 21, 2017

NOTICIA 1704ª DESDE EL BAR: SCHULTEN EN NUMANCIA

"En esa serie de pueblos valerosos ocupan honroso lugar los habitantes de las montañas españolas, cuya guerra de independencia contra Roma se prolongó durante ciento cincuenta años, en tanto que la resistencia de los galos duró sólo diez... las tribus hispánicas de la montaña han estado siempre en lucha renovadamente frente a Roma, mientras que los habitantes de las ricas costas de Levante o de Andalucía prefirieron la paz... Este amor a la independencia ha persistido en la península hasta la fecha actual. Es gloria eterna de España el que, casi sin ejército y sin gobierno, fue la primera en abatir la tiranía napoleónica dando con ello un ejemplo a Europa entera. Como los numantinos y los saguntinos dos mil años antes, así en 1809 resistieron los españoles de Zaragoza y Gerona casi hasta el último hombre y, al igual que en la antigüedad, también las mujeres tomaron parte en el combate."

(Adolf Schulten, Historia de  Numancia, 1933.)

Numancia es uno de los capítulos recurrentes en la historiografía española y sobre España, a pesar de que cuando ocurrieron los sucesos de Numancia, España no existía ni como Estado ni como nación ni como país. Había en España una serie de pueblos de origen íbero, celta y también de mezcla celtíbera a los que sumar la presencia de pueblos de fuera de la peninsula, como griegos, fenicios y cartagineses. Fue precisamente la conquista cartaginesa de la península que forzó a reforzar lazos confederales entre las tribus y la intervención de la República de Roma en lo que fue la Segunda Guerra Púnica. Los romanos no abandonaron el territorio, cuestión que algunos pueblos íberos ya habían advertido a los otros a modo de temor de que las actividades bélicas de Roma no tenían que ver tanto con una ayuda contra Cartago como con el inicio de la conquista para anexarlo a los propios territorios romanos. La complejidad del choque de hábitos, culturas, formas políticas diferentes y otras cuestiones requiere de cierta complejidad y extensión que no vienen al caso en esta bitácora. La conquista romana de lo que sería Hispania duró doscientos años, fue el territorio que más tiempo les costó someter, aún así algunos pueblos del norte nunca fueron totalmente romanizados. De las provincias interiores de lo que fue el Imperio Romano, fue la única que mantuvo una legión militar permanente en lo que con los siglos será el territorio y ciudad de León. Sea como sea, la resistencia de la ciudad de Numancia frente a Roma está inserta justo después de la Segunda Guerra Púnica, cuando comienza la guerra de los pueblos ibéricos contra la invasión romana. En el año 153 antes de Cristo los romanos atacaron la ciudad de Segreda, aliada de los numantinos, lo que hace que Numancia entre de lleno en una guerra que dará otros nombres épicos para lo que después será la construcción de España, nombres como Viriato, Indíbil o Mandonio. Durante veinte años los numantinos pusieron en jaque a las tropas romanas, que hasta ese momento tenían una fama de invencibles que estaba siendo cuestionada, lo que animaba a otros pueblos conquistados o por conquistar a resistirse contra Roma. En el año 134 antes de Cristo Roma mandó al general Escipión "el Africano" con la orden de destruir la ciudad de Numancia. Escipión, gran estratega, estudió a fondo todos los acontecimientos militares ocurridos con los numantinos y decidió como la mejor estrategia sitiar la ciudad y asediarla impidiendo las entradas y salidas de la ciudad y que les pudiera llegar agua o comida. Construyó alrededor una red de torres, fosos, empalizadas y asentamientos militares desde donde atacaban la ciudad. Después de más de un año de resistencia, en el 133 antes de Cristo, los numantinos decidieron suicidarse en masa y destruir la ciudad ellos mismos antes que rendirla y entregarla a Roma o que ser esclavos de Roma. Este suceso ha sido contado, utilizado y reinterpretado múltiples veces a lo largo de la Historia para construir una especie de identidad de esencia española y otorgar lógica a un Estado llamado España. Dependiendo del siglo y del momento histórico se transmite el conflicto bélico de Numancia con una u otra interpretación en auxilio de esa construcción de la idea de España que pretende el grupo de personas o la persona que usa de este hito.

Numancia, situada en el cerro de la Muela en la provincia de Soria, fue una ciudad bien conocida en la documentación histórica, pero en los últimos años del siglo XIX y primeros años del siglo XX sus restos arqueológicos eran apenas conocidos, por tanto faltaba a todo aquel conocimiento los datos que podían aportar los restos materiales del lugar. Entre las dos y tres primeras décadas del siglo XX un arqueólogo e historiador alemán, Schulten, llegó a España dispuesto a excavar y estudiar en profundidad la ciudad, junto a otros arqueólogos españoles. Descubrieron la existencia de una gran riqueza de restos de construcciones numantinas y romanas, así como una gran cantidad de objetos, muchos de ellos de carácter bélico. A toda la bibliografía escrita sobre Numancia a lo largo de dos mil años se le sumó los escritos de Schulten sobre sus hayazgos y conclusiones reflexivas sobre Numancia y lo allí ocurrido. Se publicó por primera vez su obra al respecto en 1933, en Münich, en una Alemania donde el partido nacionalsocialista (nazi) de Adolf Hitler accedía al poder y comenzaba a aplicar desde el gobierno sus teorías sobre su creencia de la superioridad racial germana. En España la Segunda República usó del mito de Numancia durante la guerra civil para expresar la resistencia contra el fascismo, sobre todo de la ciudad de Madrid, con el frente de batalla en sus límites, y para remarcar la idea de una nación española que combate la llegada de tropas extranjeras con ideas y costumbres no propias de los españoles. La victoria precisamente del fascismo y del nacional catolicismo del general Franco hizo paradójicamente que Numancia se reinterpretara precisamente en esa segunda acepción de un pueblo español que combate lo extranjero y sus costumbres, en referencia al comunismo e incluso a las formas democráticas anglosajonas y francesas, pues a la vez usaron de Numancia, de otros héroes de la antigüedad y de los visigodos como forma de justificarse y aproximarse al gobierno nazi, al tratar de defender una idea de los españoles como raza afín a la germana, cosa que no cuajaba en los teóricos del nazismo alemán, sin embargo, se mantuvieron relaciones para explorar esta vía. No es de extrañar que la obra de Schulten se reeditase en España con prólogo de Bosch Gimpera en 1945, año que, por otra parte, el nazismo cayó. 

Cuando Schulten trabajó en las excavaciones de Numancia en los primeros años de la década de 1900 procedió a una de las costumbres arqueológicas del momento, llevarse las piezas que le parecían más interesantes a su propio país. Por lo que muchas de las piezas encontradas pasaron el siglo XX y lo que va del XXI en un museo alemán del que nunca salieron. Ahora, en estos meses, el Museo Arqueológico Regional de Madrid, en la Plaza de las Bernardas en Alcalá de Henares, está realizando una exposición temporal sobre los trabajos de Schulten en Numancia y parte de aquellas piezas que se fueron a Alemania y nunca salieron de allí han sido prestadas sólo para esta exposición temporal. A estas piezas cedidas se le suman otras del Museo Arqueológico Nacional y de un museo interpretativo que se encuentra en la propia Numancia, hoy ruinas visitables para los turistas. Le acompañan planos, mapas, libros, cuadernos de notas originales del propio Shulten y otros y fotografías de cierto valor historiográfico, aunque poco llamativos en lo artístico. Es la primera exposición de esta embergadura y monotemática sobre Numancia. Se puede visitar gratuitamente.

Hay una gran cantidad de puntas de lanzas romanas, regatones, monedas, cerámicas, fíbulas, brocados, espadas, material médico de la época, etcétera. Su valor, vuelvo a insistir, es más materil histórico que artístico. Con un buen guía, o al menos yendo con alguien informado, se puede aprender mucho de las culturas numantinas y romanas, así como de cómo era la arqueología de comienzos del siglo XX, atendiendo a los detalles materiales de estos objetos y tratando de pensar su porqué así y no de otro modo. Lamentablemente las cartelas que acompañan los objetos responden muchas cosas generales de aquella excavación, pero obvia o da por sabido las particularidades y detalles de estos objetos, dejando a un visitante que no conozca la Historia a través de sus objetos o bien con preguntas por resolver o bien con una sensación de haber asistido a la exposición de un montón de hierros que guardan cierto morbo por cuanto hace dos mil cien años entraron en combate, herirían y matarían. No es mi caso, como historiador y como archivero he disfrutado de la exposición, pero sí conozco personas que tras verla se encontraron algo desilusionadas al no comprender ni saber interpretar tal ingente cantidad de puntas de lanza romanas y sus regatones. 

A esta exposición la complementa otra de carácter artístico situada en la sala de exposiciones de la Capilla del Oidor, en Plaza de Cervantes. Se trata de esculturas creadas por Sara Giménez tratando de imitar figuras y formas celtíberas en torno a Numancia, con inspiración y basándose en los restos arqueológicos de los celtíberos en la zona. 

Realicé la visita a la exposición entre mis muchas actividades del 9 de mayo, el día anterior a la muerte de mi madre. Tenía pendiente escribir sobre ella. Pensaba escribir de esta exposición pensando sobre el fenómeno de la guerra en relación a la creación de identidades nacionales. Pero la final la muerte de mi madre y el retraso en la escritura de esta reseña me ha hecho escribir algo más formal. Más aburrido. La guerra supone un desperdicio de vidas.

jueves, octubre 27, 2016

NOTICIA 1653ª DESDE EL BAR: LO QUE DIJO DONALD JOHANSON, SU MENSAJE ECOLOGISTA

En mangas de camisa blanca y una corbata rosada, un hombre de 73 años con un impecable y abundante cabello blanco que, como él definirá más tarde, se asemeja al pelo plateado de un gorila blanco, se abraza con otro hombre de 62 años que viste una chaqueta americana de color marrón claro, su pelo ondulado es grisaceo, pero tiende ya al blanco, es más alto y es delgado, cosa que el de 73 no es, pero cuya constitución parece más la de una persona fornida y cuidada, en forma, pese a presentar cierto sobrepeso. De hecho el hombre de 73 años se moverá por todo el escenario sobre el que se encuentran en ese momento a un lado, antes de que el mismo comience una conferencia que incluso le llevará a imitar la forma de caminar de un gorila y la de un australopithecus, y a darse un paseo por delante de la mesa donde acabará de compartir sus conocimientos con el público asistente, para dar unos saltos hasta en tres ocasiones mediante los cuáles se sentará encima de esa misma mesa con los pies colgando para poder hablar y contestar a las preguntas de ese público. No parece un científico convencional, pero lo es, y es, dentro del mundo de la antropología y la arqueología prehistórica una de las mayores eminencias vivas de la materia. Ha sido equiparado numerosas veces, también en esta bitácora, con el equivalente en el estudio de la Prehistoria con Einstein en la Física. El hombre de 73 años no es otro que el estadounidense Donald Johanson, descubridor de la especie humana del australopithecus, en concreto del afarensis, y el hombre de 62 es el español Juan Luis Arsuaga, director de las excavaciones en Atapuerca, uno de los máximos especialistas en la especie humana neanderthal y descubridor del Homo Antecessor. Su presencia es como espectador, y por lo visto como amigo de Johanson. Parte del público no esperaban su presencia ni tampoco el abrazo entre ellos. Se sentará en primera fila junto al alcalde de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez (PSOE), quien normalmente desde años antes de ocupar cargos ya era un habitual de conferencias de Historia. No estará presente, por contra, la concejala de Cultura, María Aranguren, pero sí otras personas relevantes, como Alfonso Dávila, quien hasta hace poco dirigiera en Archivo General de la Administración, otro habitual de conferencias en esta ciudad.

Era la primera vez que Donald Johanson visitaba España, según dijo, de una manera tan oficial. En realidad era su segunda vez en el país, pues en 2013 visitó Atapuerca con Arsuaga de guía. Esta primera/segunda vez fue ayer, día 26, un día antes había llegado por avión desde otro acto que tuvo en San Francisco (Estados Unidos de América), y el propio Arsuaga le había llevado a conocer el Museo del Prado y el Valle de los Neanderthales, en el Valle del Lozoya, en Pinilla del Valle. Su aparición en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, ubicado en Alcalá de Henares, donde parece ser que comieron antes de realizar este acto gratuito por la tarde, era su primera conferencia en España en toda su vida. Dijo sentirse muy contento con el trato recibido en España y con lo que había visto. Al día siguiente, hoy día 27, daría otra conferencia en Barcelona, luego se iría a otro país, dentro de una serie de actos que tenía programados por Europa. Confesó que se sentía tan a gusto en este país que deseaba volver cuanto antes, quizá el año que viene, 2017, ya que tiene previsto reiniciar sus campañas de excavación en Etiopía, paradas desde 2014, lo que podría ser un motivo para dar más conferencias y disfrutar de nuevo lo que aquí ha visto y vivido. 

Donald Johanson era un estudiante de la Universidad de Chicago cuando en 1970 se fue a África por primera vez de campaña arqueológica con su profesor, con 27 años. En aquella campaña no encontraron nada relevante. En 1971 fue a Francia para seguir con sus estudios de paleoantropología cuando en una fiesta conoció a un francés que se interesó por la campaña de 1970. Por entonces sólo se conocían seis especies humanas, a diferencia de las veinticinco que hoy día conocemos, y de las que se está por conocer, como diría al final de la conferencia, ante los nuevos hayazgos de los años recientes, inclusive el de este año del Homo Floresiensis, del que él cree que simplemente se trata de una particularidad de enanismmo evolutivo en un grupo humano que se quedó aislado del resto de humanos. El francés le animó y ayudó a crear sus propias campañas por África a partir de 1972, mientras ya se iba fogueando a la vez como profesor universitario. Pusieron su base de campaña arqueológica en un valle un poco más al norte del anterior valle, en el cual sabían que un determinado río tenía la particularidad que cuando tenía crecidas sacaba a la luz del día huesos sedimentarios y fosilizados de hacía miles de años, sólo había que encontrarlos y saberlos identificar. Para ello no necesitaban escavar, si no pasarse horas, a veces días, dando pequeños pasos por el terreno de un lecho fluvial observando el suelo hasta que encontraban alguna pieza fosilizada que pudiera ponerles en la pista de algo. A veces esas piezas eran de unos pocos centímetros, otras no. Eso les llevaba, cuando había algo, a cribar palmo a palmo toda la tierra a altas temperaturas de calor, con la esperanza de que no lloviera y se llevara todos los rastros y restos. Tal tarea se hacía con ayuda de ayudantes, alumnos y personal contratado entre los habitantes autóctonos de ese lugar, a 159 kilómetros de la capital, Adís Abeba. Entre los autóctonos había cuatro voluntarios del pueblo más cercano que decidieron vivir con ellos en el campamento armados con fusiles de asalto soviéticos de la clase Kalashnikov. Las gentes de aquel lugar se habían identificado e implicado mucho con aquella misión arqueológica y esos cuatro individuos, de los que recordó que sólo queda vivo uno hoy día, se ofrecieron como protectores ya que esa zona era muy peligrosa tanto por los animales salvajes como por otros grupos humanos, lo que menos les preocupaba era lo que preocupaba a los arqueólogos que vivían en Europa y América: el robo de piezas por parte de colegas de profesión. 

Encontraban restos abundantes de animales de varios miles y millones de años atrás, elefantes, gacelas, monos, jiráfas, etcétera. La comunidad internacional por entonces tenía como máximos conocedores de la arqueología prehistórica al matrimonio Leakey, que trabajaron en Olduvai y que en aquellos años estaban trabajando en Laetoli, en Tanzania. Nadie pensaba que la especie humana fuera más antigua de 2.500.000 millones de años a 1.750.000 millones de años, fechaciones en las que se movían los restos de los Homo Habilis que encontraron a principios de los años 1960 con instrumentos líticos asociados. Para la comunidad científica, al no hayarse ningún resto humano anterior a esas fechas, era imposible que donde trabajaba Johanson se encontrara algún humano, ya que los fósiles eran de 3.000.000 millones de años. Para la datación trabajaban numerosas personas especializadas en geología, polen fosilizado, carbono 14, fauna, etcétera. Johanson estaba convencido de que si había humanos tan antiguos debían encontrarse precisamente allí, ya que las características geológicas y morfológicas del lugar daban todos los elementos para encontrar una gran cantidad de restos, a pesar de que costaba encontrarlos. Además estudiaba a la fauna y todo lo que iba sabiendo de los chimpancés le convencía cada vez más sobre que estaban hermanados con los humanos, teniendo por referente a Darwin y sus teorías de El origen de las especies, escrito en el siglo XIX. La campaña de 1973 fue muy fructífera, pero fue en 1974 cuando él mismo se fijó en un pequeño fragmento de un par de centímetros el cual reconoció como parte de un hueso de codo humano. Llevaba muchos años viendo y comparando huesos animales y humanos y sabía de memoria las formas. Hechas las comprobaciones se vio que realmente era un hueso humano, y una vez datado se vio que tenía 3.800.000 millones de años, según dijo ayer el propio Johanson con su voz, a pesar de que Wikipedia, la llamada enciclopedia libre, dice hoy día que tiene entre 3.500.000 y 3.200.000 millones de años. 

Cuando descubrieron aquel hueso fue fundamental el entusiasmo del francés para buscar el resto del esqueleto. Se encontraron numerosas piezas (no todas, por ejemplo: prácticamente muy poco del cráneo y la cara) a lo largo de los años sucesivos y dispersados por un terreno en cuesta. En un principio no tenía nombre y la pregunta de cuál darle se formuló desde casi el principio. Uno de los estudiantes recordó que ya que era una hembra, entre ellos estaba su novia, llamada Pamela, pero esta opción fue descartada por todos de manera unánime y parece que festiva. Fue la propia Pamela la que recordó que en el momento del hayazgo sonaba en la radio la canción de The Beatles "Lucy in the sky with diamonds" (1967), por lo que podrían llamarla Lucy. Por supuesto esto no fue inmediatamente después del hayazgo de Johanson, sino en los días siguientes. El propio Johanson y el resto de las voces más autorizadas dijeron que eso no era científico, ellos prefirieron llamarla AL 288-1, como así se llama científicamente, pero el nombre de Lucy se transformó en una broma interna que cuajó de inmediato, nadie de la expedición la llamaba de otro modo. Tal broma trascendió a los medios de comunicación y se expandió de tal modo que hoy día tanto comunidad científica, como libros de Historia y la gente común conocen al primer especimen de australopitheco conocido como Lucy. No es el ejemplar más antiguo ni el único, hoy día se conservan encontrados unos quinientos, pero aquel fue el primero de todos. Johanson se hizo famoso sin darse cuenta y su equipo también. Eran las máximas eminencias. Habían revolucionado el mundo conocido del origen de la Humanidad. El australopitheco tenía mucho de simio, empezando por sus piernas cortas y sus brazos largos para moverse por los árboles, pero era indudablemente del género humano. En 1978, en otra excavación se encontraría los restos fosilizados en un suelo volcánico de una huellas de australopithecos que demostraban que andaban erguidos sobre sus dos piernas. Todo esto saldría publicado en conjunto en 1979 por primera vez, aunque tal libro no se publicó en España hasta los primeros años 1980, en torno a 1982-1984.

Así nos habló de los australopithecus a través de Lucy, quien es conocida en Etiopía por otro nombre que en castellano significa: La Más Bella. Allí Lucy es tan importante que cuenta con sellos, colegios, obras de arte y hasta un equipo de fútbol con su nombre. De todas aquellas épocas evocó además aquellos tiempos en los que las lámparas eran de queroseno, no había teléfonos móviles, ni ordenadores avanzados, de hecho se trabajaba con papel, y si se mandaba una carta, la contestación tardaba meses.

Johanson recordó el momento en el que vinieron a visitarle el matrimonio Leakey a su campamento. Ellos tenían unos huesos con fechación de 1.750.000 años de antigüedad que encontraron en 1959. Los habían descartado como restos humanos porque no encontraron herramientas asociadas, pero los quisieron comparar con los restos que tenía Johanson. Lo hicieron y descubrieron que se trataba de un australopitheco evolucionado del que tenía Johanson. El de Johanson recibió el nombre de afarensis, por estar en la región de Afar, y el de los Leakey el de australopitheco boisei, también por el lugar donde se hayó. A pesar de que la prensa en algún momento explotó una competición entre ellos, lo cierto es que ayer se desprendía de sus palabras una cierta y lógica colaboración mediante la cual avanzó el conocimiento, colaboración que animó a tener con los trabajos de Arsuaga, al que le auguraba un futuro aún más brillante del que ya tiene y con mayores respuestas para la Humanidad.

En los años sucesivos se han ido encontrando especímenes que han ido completando el puzzle del origen de nuestra especie, aunque él siempre ve que hasta el momento sólo el australopithecus está en la base de todas las demás, pero que por supuesto hay muchas lagunas y respuestas que obtener. Explicó la división de los homínidos entre los que derivaron en el género humano y el que derivó en el simio. Los australopitheco tenían algo de organización social. Se sabe que iban en grupo. No fabricaban herramientas, pero usaban a veces piedras. Sin embargo tenían aún mucho del comportamiento de simios, sospechándose además la imposibilidad de una comunicación hablada evolucionada. Por ello bromeó con que nosotros mismos, homo sapiens, tenemos muchos rasgos y comportamientos de simios, nuestros hermanos evolutivos, cosa que se podía comprobar todos los fines de semana en alguno de nuestros amigos que bebía un poco de más. Ante la risa de los asistentes completó la broma pidiéndonos que no nos preocupáramos, que ellos (los norteamericanos) tienen ahora mismo un especimen presentándose a la presidencia del gobierno (Donald Trump, por el Partido Republicano de Estados Unidos), la risa fue mayor y se acompañó de un aplauso; "no, en serio, es digno de estudio, es un caso particular, aunque todos tengamos algo en nuestra forma de comportarnos. No se preocupen", completó. 

Lo más agradable de la conferencia, que duró en torno a una hora y cuarenta minutos, con traductor simultáneo para quien quisiera, la cual se hizo corta y muy amena, fue el final que le dio. Habiendo conocido África y otras regiones del mundo desde los años 1970, dijo un mensaje ecologista. Teniendo en cuenta que el australopithecus fue una especie muy adaptable que vivió varios millones de años, a pesar de los cambios climáticos, de fauna y de flora, y que comieron insectos, otros pequeños animales y plantas, fue en el momento que se especializaron en exceso en su alimentación cuando chocaron con especies animales que ante el cambio climático compitieron por esas mismas fuentes de alimento. Eso les llevó a la extinción. Se habían expandido por bastantes regiones de África y están en el origen de la evolución humana, aunque, dice, Centroáfrica y Sudáfrica parecen tener evoluciones diferentes en todas las especies vivas habidas y actuales conocidas. Otras especies humanas nos lanzan pistas de haberles pasado lo mismo en momentos de cambio climático. Eso nos está dando señales de que el destrozo y el gasto que hacemos de nuestro planeta es una aniquilación de vida vegetal y animal que puede conllevar nuestra propia desaparición. Debemos cambiar nuestros modos de vida y consumo para evitar esta rapiña de la Naturaleza. A pesar de que se piensa viajar a otros planetas, dijo, eso es lejano y hoy por hoy imposible. Además, de lograrse, la vida existe con seguridad en nuestro planeta, no en Marte, y es de gran riqueza. Estamos acabando con esa riqueza y eso hay que frenarlo. Debemos salvar nuestros planeta y su biodiversidad. No nos damos cuenta de lo afortunados que somos. Tenemos todas las respuestas ante nosotros. Pensamos en términos egocéntricos, dijo, creyéndonos que el planeta entero está a nuestro servicio y no es así. Pensamos que sólo nosotros debemos sobrevivir o que sólo nosotros padecemos y no es así. Su mensaje no fue un mensaje paleontropológico, si no un mensaje ecologista. El planeta es de todos los seres vivos, nosotros podremos ser los más inteligentes, pero precisamente por eso demostramos no serlo en absoluto cuando destruímos tantos hábitats e impartimos tanta muerte y sufrimiento inmerecido al resto de especies. Debemos salvaguardar la vida del planeta y volver a vivir en consonancia con el mundo natural, con respeto a ese mundo natural.

Saludos y que la cerveza os acompañe.