sábado, mayo 05, 2018

NOTICIA 1786ª DESDE EL BAR: ETA HACE LA MALETA

La banda terrorista ETA ha terminado. Es un placer poder escribir tal frase. Cuando se comenzó a escribir esta bitácora ETA aún cometía actos terroristas de asesinato, secuestro, extorsión... Incluso el GRAPO andaba aún existiendo. Cada vez que hubo un asesinato tuvo su condena en esta bitácora, hasta que tomando ejemplo de otros colegas de la blogosfera decidí no alterar los artículos que iba publicando poniendo en la palestra la publicidad de los actos de ETA, aunque su condena siempre estuvo y, de algún modo, siempre se escribió. La entrada más significativa en este sentido fue la Noticia 366ª, escrita el 1 de diciembre de 2007 a raíz de un nuevo atentado en aquella fecha. Allí se hacía una condena, una llamada a la paz y reproducía la lista de asesinados por ETA hasta ese momento. La lista fue retocada posteriormente ampliando con algunos nombres que habían sido excluidos en su origen, luego se amplió con los asesinatos que cometieron en 2008 y 2009, la revisé en el alto el fuego de 2010 y con el alto el fuego permanente, llamado cese definitivo de la actividad armada de 2011, y aún a comienzos de 2012 incluía el asesinato de la niña de casi dos años de edad Begoña Urroz en 1960.

La lista de los asesinatos de ETA, cualquiera de esas listas, está incompleta hoy día. Hay ochocientas cincuenta y siete muertes oficiales reconocidas. Pero incluso así, no hay acuerdo exacto en quienes son esas víctimas y si su número ha de variar. Así por ejemplo, en algunas de estas listas que circulan a menudo se excluye a los terroristas de ETA que la propia banda terrorista ETA asesinó por discrepancias o abandonos del grupo. Dato más significativo es la inclusión o no del asesinato de la bebé Begoña Urroz, de manera "accidental" o colateral, al estallar una pequeña bomba incendiaria en una taquilla de tren. Según Gaizka Fernández y otros historiadores, fue un acto terrorista de otro grupo terrorista de aquel 1960, el DRIL. Las investigaciones de la época apuntaron a ellos y ellos mismos se lo habrían adjudicado a sí mismos. Ahora bien, el caso nunca quedó del todo claro y para otros muchos historiadores aquel atentado fue autoría de ETA. En diciembre de 2011 el gobierno del PSOE, con Zapatero, reconoció oficialmente tal asesinato como asesinato de ETA. La propia banda nunca reconoció haber cometido tal acto. Pero al margen de estos asuntos, quedan en la incógnita más de doscientos treinta casos abiertos de desapariciones y muertes violentas nunca esclarecidos si son responsabilidad o no de la banda terrorista e independentista vasca. Eso sin contar lo que podamos no saber. Algo se ha de andar aún en esclarecimientos para la justicia y para la Historia.

ETA nació en 1952. Su aparición como banda terrorista entraba dentro del marco de los grupos armados que claramente enganchaban con la guerrilla y con el maquis español que habían estado combatiendo la dictadura de Franco desde el final de la guerra civil en 1939. Sólo que para la década de 1950 casi todos los grupos que participaron de las guerrillas (entiéndase el PCE, CNT, PSOE), iban abandonando paulatinamente su apoyo a estas acciones armadas y pasaban a otras tácticas reivindicativas y de concienciación de la sociedad sobre la democracia más pacíficas. De algunos de estos grupos sacó ETA sus primeras armas una vez que no las necesitaban. Excedentes, en algunos casos, de la guerra civil. ETA se inspiró en las guerrillas de Cuba y de Argelia, y también en el grupo terrorista irlandés IRA. Por el camino, como indica Álvaro Baeza en su libro de 1995, la Iglesia les ayudó en su formación. No obstante, cuando la semana pasada ETA pidió perdón a las víctimas que según ellos no tenían responsabilidades directas en el conflicto (términos no aclarados, aunque se sobreentienden) también los obispos vascos pidieron perdón por la parte que les tocaba en el conflicto, esta noticia no fue tan comentada por la prensa como aquella petición inédita de perdón. 

José María Garmendia, que murió en 2007, hizo una buena labor como historiador que no dudó en buscar clandestinamente fuentes reales para poder explicar desde la democracia lo que era la Historia de ETA y su encuadre en la Historia de España. Su libro Historia de ETA fue escrito en 1979 y fue revisado, ampliado y reeditado en 1996, con prólogo de Antonio Elorza, que a la vez escribió su necrológica años después. Garmendia había pertenecido a la primera ETA y se encuadró en lo que se llamó ETA-VI en 1971, una desviación minoritaria hacia una postura netamente comunista que comenzó a discrepar con el rumbo nacionalista de ETA al entender que había un conflicto entre el socialismo marxista y el nacionalismo puro. Fueron expulsados. Garmendia inició su viraje a la democracia, se hizo catedrático de Historia y participó del grupo político Euzkadiko Ezquerra. Su labor pedagógica explicando la Historia de ETA y la razón por la cual muchos etarras se salieron y se pasaron a la democracia le valió recibir una carta bomba que le reventó los dedos, pero su muerte sería por causas naturales mucho tiempo después. Y es que entre las víctimas de ETA también están los heridos, los amenazados, los exiliados, los secuestrados, los robados, los extorsionados.... Sea como sea, aquel libro es básico para una biblioteca de Historia actual de España y por supuesto del País Vasco. Y precisamente esto es a lo que deberá quedar acotado todo el mundo ETA, a la Historia. Pero incluso el propio Garmendia tuvo que recurrir a moverse en lo clandestino para poder escribir con fuentes fidedignas su libro. Y eso que él no tuvo la ley antiterrorista o la ley mordaza actuales. Se hace difícil escribir seriamente de ETA sin que alguien pueda juzgar que haces algo que no haces, que pueda ser apología del terrorismo. No se hace, pero las lineas son difíciles, el camino que le queda a los historiadores para hacer su trabajo futuro dignamente va a ser duro, largo y complicado.  No sé si no habrá silencios y autocensuras ante el miedo a acusaciones injustas con las leyes en las manos.

En este sentido, de todo lo que se ha publicado en la prensa estos tres días últimos, con la declaración de ETA del final de sus organismos y de su funcionamiento, de su disolución total, casi todos los artículos y reportajes están adulterados de un lenguaje visceral  más que informativo, condenatorio desde el triunfalismo de vencedores y vencidos, que tratan de orientar al lector hacia donde debe pensar. Especialmente ha ocurrido esto en los periódicos ABC y El Mundo. En el periódico El Salto se ha querido analizar desde una perspectiva internacional, destacando que en el proceso hay gente detrás como Kofi Annan, que fue secretario de la ONU y que durante el gobierno Zapatero, durante la  tregua de entonces, fue uno de los intermediarios de paz en las conversaciones de Argel. El País ha hecho dos días de un lenguaje de repulsa ante lo que supone ETA y su actividad, pero ha hecho también un tercer día, el de ayer viernes 4 de mayo, muy digno de conservar, con un periódico dado a analizar y contar con periodismo profesional, lo que es algo que hace muchos años que habían dejado de hacer. Hay varios periodistas implicados en ello, pero destaco a Jorge A. Rodríguez, que con su reportaje Una historia que jamás debió ocurrir, pone lo que entiendo que podrían ser las bases para continuar la labor de Garmendia a la hora de contar la Historia. Condenando el terrorismo y la actividad de ETA, explica por encima la historia de esta sin eludir cuestiones tan peliagudas como el apoyo que recibió por parte de la sociedad española al ser vistos como combatientes del franquismo, especialmente con el asesinato de Carrero Blanco y varias personas de los cuerpos de seguridad que practicaban la tortura o habían tenido pasado compartido con los nazis, como tampoco elude las amnistías encubiertas que realizó el PP con Aznar de presidente en su respectiva tregua, u otras cuestiones, incluido el terrorismo de Estado con el GAL (que era una evolución de la guerra encubierta que había realizado los servicios secretos de Carrero Blanco), que probablemente agravó y prolongó el terrorismo. Pero también mencionando las matanzas y barbaridades de la banda terrorista, como el elevado número de muertes en los años de la Transición, o la matanza del supermercado Hipercor en 1987. Tampoco olvida el capitulo de la amnistía y la disolución de los polimilis con Adolfo Suarez de presidente. Hace un análisis interesante que busca explicar lo ocurrido entre 1958 (fecha en la que ETA está conformada ya de manera plena) y este 2018 (año de su final).

Otro acierto de El País es el artículo El yihadistmo aceleró la derrota, escrito por Carlos Yárnoz. Allí se analiza muy acertadamente la Historia reciente cuando el atentado del 11 de septiembre de 2001 por Al-Qaeda en New York provocó una serie de movimientos políticos internacionales que permitió que el presidente Aznar lograra una serie de ayudas de Estados Unidos y la Unión Europea que facilitó mucho su tarea antiterrorista, así como allanó el campo para su legislación antiterrorista que ha asfixiado en mucho a ETA. Pero más allá, el atentado de Al-Qaeda en Madrid el 11 de marzo de 2004, provocó un debate interno en ETA acerca del absurdo de las muertes indiscriminadas para los objetivos políticos. La masacre de Madrid les puso en el espejo y les hizo descubrir su paradoja. Como decía un alto mando de la policía, paradójicamente un acto terrorista sirvió para que unos terroristas se replantearan el terrorismo. Al-Qaeda, de rebote, paradójicamente, influyó en la aceleración del final de ETA.

El año que más gente mató ETA fue 1980, yo tenía un año de edad. Desde entonces en adelante guardo recuerdo tanto de las noticias de telediario, radio y prensa, como las manifestaciones por el asesinato de Miguel Ángel Blanco en la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares, los minutos de silencio en el instituto cuando mataban a alguien, las banderas a media asta, el amigo que tenía a su padre en los cuerpos de seguridad del Estado y lo vivía de manera especial, o los anuncios de tregua, los rumores sobre el porqué de la detención de la cúpula en 1992, los rumores de la utilidad política en las urnas de la existencia del terrorismo (acertados o no, existieron), el GAL, o la vez que en 1993 mi madre vivió con unos familiares de Argentina la cercanía de un doble atentado en Madrid, o cuando en esos años 1990 estuve con mi familia en el escenario de otro atentado, en San Blas, cerca de la casa de mis abuelos paternos. Cabría hacer muchas reflexiones y análisis sobre ETA y sobre lo hecho y lo no hecho entre el final de la actividad armada en 2011 y el final de la banda en 2018, con tintes que recogen incluso los nuevos tiempos asamblearios renacidos en 2011, cuando incluso en su despedida usan el término de lucha contra el patriarcado. Pero baste aquí hoy lo que escribo para felicitarnos a todos por el esperado y al fin alcanzado final de ETA.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es absolutamente falso que el atentado que costó la vida a Begoña Urroz no quedara claro -fue reivindicado en al menos 2 ocasiones por Henrique Galvao, dirigente del DRIL (google: "hemeroteca ABC 1961/01/28 galvao DRIL maletas explosivas" y "hemeroteca ABC 1961/02/10 galvao terrorismo san sebastian")-y que se sospechara también de ETA. Esa es una pista falsa interesada lanzada en los últimos años por los familiares de la niña. La realidad es nadie sospechaba de ETA en 1960-1961, básicamente porque era evidente que no había sido ETA, organización sin relevancia en aquellos años. Y quien diga que se sospechaba de ETA, miente o no ha ha investigado. La hipótesis errónea de que fue ETA no la mencionó nadie antes de 1992, y mi sospecha es que dicha hipótesis errónea derivó de una confusión entre la bomba del DRIL de 1960 en Amara (muerte de la niña) y una bomba de ETA en Lasarte en 1983 (daños materiales en un local de los Urroz). La única polémica en 1960-1961 era si entre los activistas del DRIL que montaron esos atentados de junio de 1960 se había colado algún agente doble franquista. Por si alguien quiere pensar mal: Arturo González-Mata del DRIL, que tomó parte en esos atentados, era hermano de Luis M. González-Mata "Cisne", el del libro "Cisne: yo fui espía de Franco" (1977).

MUNDO OBRERO, PCE, 1-11-1960, p.1: "Existe un llamado 'Directorio Revolucionario Ibérico' que ha sido denunciado precisamente por el PCE como instrumento de la provocación montado con apoyo de las policías franquista, portuguesa y americana, órgano que reclama la paternidad de los actos 'terroristas' con los que Franco pretende justificar la represión. Querer relacionar al Partido Comunista con ese tinglado policiaco es una maniobra de difícil curso en España, donde pocos ignoran que las bombas del DRIL llevan el marchamo de la Dirección General de Seguridad".