jueves, abril 16, 2015

NOTICIA 1473ª DESDE EL BAR: DEL 84º ANIVERSARIO DE LA SEGUNDA REPÚBLICA (2 de 3)

Hoy os transcribo mis notas sobre la conferencia de Julián Vadillo en conmemoración del 84º aniversario de la Segunda República española en los actos convocados por la AMRH-AH, y cuya moderación estuvo al cargo de Manuel Ibáñez, presidente de la asociación.

"El movimiento obrero y la democratización de Alcalá de Henares 1931-1939" 
Conferencia del Doctor en Historia don Julián Vadillo el 14 de abril de 2015, en la Universidad de Alcalá de Henares, Facultad de Filosofía y Letras. 

Tras una breve presentación de Manuel Ibañez, el conferenciante don Julián Vadillo comienza su conferencia recordando en unas breves palabras que estaban presentes en el acto personas de procedencias políticas y sindicales muy variadas, pero que nunca se ha convocado de manera oficial a todas las entidades republicanas juntas en la ciudad, y que cuando han habido años en los que más entidades han coincidido y acordado ir juntas, los anarquistas nunca han sido llamados, siendo la CNT fundamental en la defensa de la República que se conmemora.

Dicha esa breve recordación, rápidamente Julián Vadillo comenzó a introducir el tema histórico que nos reunía desde el enfoque que él avala. La Segunda República no vino de repente, como se suele decir y fomentar en la prensa y la historiografía más popularizada, si no que había detrás una larga lucha y obra obrera, olvidada a través de la acción de Franco durante su dictadura, la cual puso en marcha toda una maquinaria del olvido que aún hoy no sólo dura, también ha logrado que mucha de la gente común relacione República con caos, injusticia, amoralidad o violencia, especialmente todo lo relacionado con los movimientos obreros. El Movimiento Obrero pasó a ser algo negativo. Sin embargo, también la República había frenado a ese Movimiento Obrero dentro del recuerdo de sus logros, ya que elaboró unas estructuras burguesas cuya educación ponía en valor lo liberal capitalista, pero no lo obrero. Existieron durante la República escuelas marxistas y escuelas libertarias que son las que intentaron mantener vivo el recuerdo de los esfuerzos del Movimiento Obrero, son ellas las que logran en su momento que no se borrasen sus logros como clase trabajadora. La prensa actual habla de modernización repentina del país en 1931, pero en realidad esa modernización era producto de un proceso largo y abrupto en el que se aclimató la sociedad. 

Antes de 1931 el republicanismo estaba muy dividido en tendencias, no había ningún partido político que articulara todo ese movimiento de manera conjunta. Algunas tendencias venían de la Primera República, de 1873, otros de personalidades de aquella República y otros eran nuevas concepciones republicanas entre el final del siglo XIX y comienzos del XX. Lo mayoritario ideológicamente que sí aglutinaba a gran parte de la sociedad era el Movimiento Obrero. El Movimiento Obrero se nutrió de las bases sociales que tenían reclamaciones y quejas en sus condiciones de vida y condiciones de trabajo a la monarquía de la Restauración de Alfonso XII desde 1874-1875. Muchos de los avances que encuentra 1931 con la proclamación de la Segunda República se labraron en luchas obreras desde el Sexenio Revolucionario de 1868, pero sobre todo desde la década de 1880. A lo largo de esos años se forma en España el Movimiento Obrero de una manera embrionaria, estructurada y coordinada, a cuyas protestas bautizarán los monárquicos de Alfonso XII como "la cuestión social", término que rechazaron los socialistas marxistas y los anarquistas, por considerar que desviaba y desnaturalizaba el origen del problema. 

Los hechos políticos y sociales de 1909 y de 1923 [la Semana Trágica de Barcelona y el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera] son un ejemplo del recurso al freno de las aspiraciones obreras y sociales por parte de las instituciones del Estado y los poderes burgueses en los momentos más álgidos en los que los trabajadores son totalmente conscientes de su poder si actúan unidos. La República de 1931 es un logro, pero el estallido de la guerra civil en 1936 es producto de ese mismo freno a las aspiraciones sociales de los trabajadores por parte de las personas más conservadoras. 

Los obreros crearon su propia cultura desde el siglo XIX, con ritos, fiestas, libros, prensa, escuelas, etcétera. Esto les alejaba del desarrollo liberal capitalista y la cultura que este trataba de fomentar. Los logros laborales, educativos y otros de esas fechas son parte de este conflicto, a pesar de que haya quien diga aún hoy que esos logros sólo se lograron porque los sindicatos de la época colaborasen con las instituciones burguesas, por ejemplo con la Comisión de Reformas Sociales, después Instituto de Reformas Sociales. Sólo entre la pérdida de los territorios de ultramar en 1898 y 1901 hubo un ciclo de huelgas y manifestaciones de participación tan elevada que el gobierno hubo de reaccionar otorgando a los trabajadores leyes atendiendo a sus reclamaciones, bajo pena de una revolución. En Alcalá de Henares eso se refleja en la huelga de mujeres por el precio del pan en 1898, que terminó siendo un motín sofocado por el ejército declarando la ciudad en estado de guerra. En 1901 hubo en la ciudad un conflicto más por el pan, en este caso una huelga de los panaderos, por el precio de sus productos. Estas son crisis de subsistencia, son motines del hambre, que en ese cambio de siglo se combinan por toda España con huelgas científicas, esto es: planificadas y organizadas desde sindicatos como la UGT o movimientos obreros en general como la socialdemocracia o el anarquismo. Los liberales en el gobierno legislaron acordes a la atención a estos problemas. Es por ello que legislaron "por causa de" y no como concesión generosa y atenta a los problemas sociales. Mientras creaban legislaciones laborales y sociales más atentas a las reclamaciones obreras, a la vez reprimían con mucha dureza y mano armada a todas las organizaciones y personas individuales que destacaban en la organización e incitación de las protestas.

En 1919 se logró la jornada laboral de ocho horas al día. El 1 de julio de 1931 es aprobada por ley republicana. Las ocho horas de trabajo había sido reclamada en Chicago (Estados Unidos) en 1º de mayo de 1886 con consecuencias fatales para los obreros. Desde entonces el Movimiento Obrero internacional se movilizó reclamando las ocho horas en todos los países. En España entre 1917 y 1919 hubo varias huelgas de mujeres y anarquistas pidiendo esas ocho horas. Fueron huelgas muy grandes e importantes con una represión policial y militar no exenta de encarcelamientos, torturas y muertes. Tras la huelga de La Canadiense hubo un decreto ley en 1919 en el que el gobierno reconocía un límite laboral de ocho horas al día, sin excluir la posibilidad de las horas extra, pero la patronal incumplía la ley de manera sistemática, abusando de esas horas extra bajo amenaza de despido a los trabajadores y otras presiones. En el caso de Alcalá de Henares, entre la aprobación de la ley de las ocho horas de trabajo en 1919 y 1921 todos los oficios de la ciudad realizaron muy numerosas huelgas generales pidiendo el respeto de la ley cumpliendo esa jornada de trabajo, lo que nos da idea de que los empresarios alcalaínos eran parte de los que incumplían por sistema la ley. En Barcelona los empresarios reaccionarion pagando a pistoleros para matar a los líderes sindicales que habían logrado aquel decreto con sus huelgas, llegando a asesinar al secretario general del sindicato anarcosindicalista CNT, [principal impulsor de la huelga de la Canadiense]. Los anarquistas respondieron con la misma moneda, iniciándose el llamado pistolerismo barcelonés de comienzo de los años 1920. Por parte de los anarconsindicalistas hubo unos cincuenta patronos muertos, entre los que había algún militar y algún religioso, pero por parte de la patronal hubo muchísimos más obreros muertos [y aún más apalizados] ya que los pistoleros que usó la patronal eran sicarios profesionales que contrataban y tenían ya asumido todo un sistema criminal de actuación. A todo esto, las respuestas anarquistas del pistolerismo eran respuestas terroristas a los actos terroristas del pistolerismo patronal, por lo que era la patronal la que actuaba siempre primero con una brutalidad, mientras los anarquistas respondían a ese acto con otra, no eran los anarquistas los que llevaban la iniciativa terrorista. En todo caso, hasta la fecha la propaganda oficial de los medios burgueses (patronales) y de las instituciones oficiales, otorgan a los anarquistas la exclusiva de la barbarie de esos años, sin querer reconocer [ni mencionar] el origen del problema y quién empezó todo aquello. Como sea, esta situación es la que le sirve de excusa al general Miguel Primo de Rivera para dar el golpe de Estado de 1923 y mantener una dictadura hasta 1930, [según él era para preservar al país de los desmanes comunistas y anarquistas].

En 1931 Largo Caballero, [del PSOE], aprobó las ocho horas de trabajo [como Ministro de Trabajo y Previsión Social] porque él mismo había estado en los comités huelguísticos de 1917-1919. Como ley republicana entró en vigor en septiembre de 1931.

Es un hecho, que la República abrió numerosas escuelas entre 1931 y 1933, pero en realidad su labor en educación bebe de los beneficios del socialismo desde los años 1880 y de las experiencias educativas de Giner de los Ríos. Los socialistas usaban de ateneos obreros, escuelas laicas, escuelas de oficios, los anarquistas en concreto ponían en práctica la coeducación de sexos [aulas mixtas para chicos y chicas], cosa que Giner de los Ríos no hacía. En Alcalá de Henares todo esto se vivió también. En 1901 se abrió el Centro Obrero Republicano. En 1904, un Ateneo Obrero. En aquellos años también se abrió la escuela El Porvenir de la Infancia, de Francisco Pardinas, que los conservadores confundían con una escuela atea, sin serlo. En 1911 se creó la Casa del Pueblo, del PSOE, con clases instructivas para los obreros. Así mismo, hubo personas de ámbito local que tuvieron diversas intervenciones en la Historia de España posterior en sus ámbitos, como el maestro anarquista Fernando Matilla.

El 12 de abril de 1931 las elecciones municipales en Alcalá de Henares las ganó el PSOE, no los partidos republicanos. Los socialdemócratas sacaron ocho concejales, probablemente porque era la única organización obrera en Alcalá de Henares junto a su sindicato UGT. En toda la región era algo muy exclusivo y anómalo, ya que en general, en los municipios madrileños y guadalarajeños como mucho de vencer las izquierdas lo hacían con partidos republicanos. El PSOE de Alcalá de Henares gestionó la ciudad  como lo que eran, trabajadores. Sus ocho concejales eran trabajadores comunes, como Pedro Blas o García de Pedro, por ejemplo. Dentro del PSOE de la época eran de tendencia prietista [seguidores de Indalecio Prieto, más moderado que Largo Caballero, que venía del liderazgo de la UGT]. Estaban influenciados por Fernández Quer [concejal del PSOE en Alcalá de Henares en los primeros años del siglo XX, desde 1903, y primer cargo de gobierno del PSOE en las Castillas incluso antes de que obtuviera un cargo Pablo Iglesias]. Su principal labor de gobierno municipal fue aplicar y hacer cumplir la normativa laboral que venía del Ministerio de Trabajo. En esos primeros años republicanos crecieron en Alcalá de Henares las sociedades obreras. Había pocos republicanos, los anarquistas eran embrionarios y los comunistas eran inexistentes en el periodo 1931-1932. A través de Pedro Blas, quizá influenciado por Francisco Pardina, se quiso hacer un centro de segunda enseñanza en la ciudad [aunque estos esfuerzos venían ya en la ciudad desde el cierre de la Universidad en 1836]. La República no era anticlerical, si no laica, por lo que aunque se cerró la escuela jesuita, no se impidió la existencia de escuelas religiosas privadas, ni asociaciones católicas. Los jesuitas fueron expulsados por jurar su lealtad sólo al Papa y no al gobierno de la República.

En una segunda etapa republicana, entre 1932-1933, las leyes del gobierno en materia laboral parecían combatir a las organizaciones obreras que si bien habían apoyado y aplaudido la República en 1931, como los anarquistas, manifestaron su disconformidad con ella con huelgas y manifestaciones ante leyes con la creación por ejemplo de los jurados mixtos en las empresas, compuestos por patronos y obreros, teniendo los patronos todos los elementos para estar en ventaja a la hora de negociar con los obreros, o también ante el fracaso del reparto de tierras en el mundo agrícola. La alianza republicano-socialista sufrió un resquebrajamiento. Se dividieron. En Alcalá de Henares se desarrollaron ya del todo los anarquistas dentro de una organización oficial, mientras los comunistas comenzaron a aparecer embrionariamente ahora ellos. Las Juventudes Socialistas del PSOE se radicalizaron respecto al PSOE, acercándose a las posturas obreristas de Largo Caballero. Muchos nombres individuales de unos y otros serán nombres relevantes en sus organiaciones posteriormente. En noviembre de 1933 nació la CNT en la ciudad, cuando muchos de sus componentes habían sido miembros de una asociación deportiva, la Unión Ciclista Universitaria (UCA) desde tiempos de la dictadura de Primo de Rivera. El paso de la fundación de la CNT alcalaína se vio favorecida además con la llegada de nuevos trabajadores a la ciudad a través del ferrocaril y de las obras de construcción de edificios nuevos en la ciudad. En mayo de 1933 los anarquistas de esa CNT ya habían dejado su impronta en la huelga de albañiles en la construcción del manicomio de Alcalá de Henares. Insiste Julián Vadillo en nombres propios de esa Alcalá obrera que posteriormente van a ser relevantes a nivel español y no sólo alcalaíno.

Una tercera etapa republicana complutense abarca de 1933 a octubre de 1934. Los sindicatos UGT y CNT alcalaínos acercaron posturas y propósitos ante el triunfo electoral de las derechas políticas en el gobierno de España en 1933 y el retroceso en leyes laborales que eso supuso. Insólitamente la UGT y el PSOE de Alcalá de Henares pidieron en un congreso estatal del PSOE que se rompiera con los republicanos y se fusionaran con los comunistas. La UGT y la CNT fueron juntos a diversas huelgas a comienzos de 1934, pero repitieron esa unidad ante la huelga revolucionaria de octubre de ese mismo año. Tal huelga, que duró varios días, fue acabada y posteriormente reprimida por el gobierno, como es conocido. El gobierno municipal de Alcalá fue disuelto y sustituido por una gestora en noviembre.

La cuarta etapa republicana de la ciudad sería de noviembre de 1934 a las elecciones generales de febrero de 1936. Pasaron meses, casi un año, antes de que el gobierno municipal disolviera la gestora y fuera devuelto al partido que ganó las elecciones, el PSOE.  Las Juventudes Socialistas del PSOE en Alcalá sufrirán una radicalización progresiva hasta que en 1936 se pasaran al Partido Comunista (PCE) pasando a ser Las Juventudes Socialistas Unificadas. Surgirán entonces nuevos nombres importantes en la Historia de España, tanto política, como sindical, como artística, en personas como el escritor comunista Marcos Ana. Además, el PCE ubicará en Alcalá de Henares su radio comunista (radio como expresión de territorio organizativo, no hay que pensar en una radio de telecomunicación), la CNT aumentó su filiación en la ciudad y, al fin, ante las elecciones de febrero de 1936, se concurre juntos como Frente Popular. Las elecciones son ganadas por este frente de izquierdas. Los anarquistas no estaban allí, pero dieron facilidades para que sus seguidores se sintieran animados a apoyar al Frente Popular. En mayo de 1936 la UGT y la CNT firmaron acuerdos reivindicativos en materia laboral y de sociedad. 

La quinta etapa sería la del estallido de la guerra civil en julio de 1936 y llegaría hasta el final en 1º de abril de 1939. El gobierno municipal, seguía mayoritariamente en manos del PSOE, pero ahora, en plena guerra, los apoyos mayoritarios de la ciudad no estaban en los partidos, sino en los sindicatos UGT y CNT. Estos ejercieron en la guerra como gestores municipales de una ciudad de retaguardia republicana, con todos los episodios ya muy conocidos de defensa de Madrid capital, aeródromo militar, [sede de la NKVD soviética], etcétera. Como gestores de la ciudad, se da el curioso caso en tiempos de guerra de que la educación complutense no se desatendió e incluso se fomentó la creación de escuelas, es en estas fechas que llega a la ciudad por ejemplo una nueva escuela de metodología pedagógica racionalista. También es curioso que se procedió a dar trabajo mediante su reparto y frenando bastante, aunque no del todo, el paro obrero entre por ejemplo la gente del campo. Se crearon colectivizaciones conjuntas UGT-CNT para garantizar la alimentación de toda la población. 

Y aquí terminó la conferencia del doctor don Julián Vadillo por falta de tiempo de exposición, aunque en resumen mencionó también el caótico final de esta experiencia con la entrada de las tropas de Franco al final de marzo de 1939, pero a la vez recordando que todo lo logrado en tiempos de la República no era algo espontáneo de los políticos republicanos, sino que todo era parte de un proceso social que a través de conflictos y reivindicaciones desde el siglo XIX, se había formado una aclimatización de la mentalidad de la época que hacía viable no sólo el advenimiento de la República, sino también sus cambios y reformas.